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Un espacio para el juego. las ludotecas (1979)

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"Un espacio para el juego. las ludotecas"
Jurjo Torres Santomé
Cuadernos de Pedagogía. Nº 57, (Septiembre 1979) págs. 22 – 24
Las ludotecas pueden significar la canalización del juego y el juguete de forma colectiva, estimulando esta actividad fundamental desde presupuestos pedagógicos. La ubicación de la ludoteca constituye una decisión importante. Se incluye una serie de criterios para clarificar la elección de los juguetes. Por último, se señalan los rasgos del ludotecario.

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Un espacio para el juego. las ludotecas (1979)

  1. 1. Un espacio para el juego: las ludotecas Xurxo Torres Santomé Las ludotecas pueden significar la canalización del juego y el juguete de forma colectiva, estimulando esta actividad fundamental desde presupuestos pedagógicos. La ubicación de la ludoteca constituye una decisión importante. Se incluye una serie de criterios para cla- rificar la elección de los juguetes. Por último, se señalan los rasgos del ludotecario. juego, juguete, ludoteca, ludotecario IMPORTANCIA DE LA ACTIVIDAD LÚDICA El juego, actividad normal del niño, es sin duda un fenómeno muy complejo de analizar. Existe una gran abundancia bibliográfica que pone de manifiesto la diversidad de planteamientos y teorías, según los presupuestos ideológico-científicos en que se sitúe el autor. El juego será uno de los principales y más efectivos motores del desarrollo del niño, tanto física e intelectual- mente como psicológicamente. La actividad lúdica se manifestará sobre diversos planos. Así, en el plano psicomotor, la tonicidad, el control postural, el control respiratorio, la estructuración espacial y temporal y la percepción se sirven, para su desenvol- vimiento, de la actividad lúdica. En el plano psicológico el juego contribuye eficazmente al desarrollo del lenguaje, por la necesidad que el niño experimentará de comunicarse con otros niños para poder jugar; servirá también de factor estimulador de las diferentes etapas del desarrollo intelectual desde el nacimiento hasta la madurez y, al mismo tiempo, favorecerá la adquisición de la «seguridad en sí mismo», estimulando el deseo de autosuperación (no confundir con «competitividad»). En el plano social el juego es un poderoso factor de comunicación y de socialización. El juego de reglas, fundamentalmente, servirá de escuela al niño para el ejercicio del sentido de la responsabilidad y de la democracia. Ante la gran significación que la actividad lúdica posee, surgen, para su favorecimiento, propiciadas por la UNESCO en 1960, las ludotecas. La ludoteca será una alternativa a la propiciación y difusión del juguete y del juego ante una realidad que, en la práctica, es totalmente contraria al desarrollo de la verdadera actividad lúdica. Los lugares de juego son, cada vez, más escasos y alguna de las alternativas que se están ofreciendo, como las salas de futbolines, billares y máquinas tragaperras, son, en realidad, escuelas de posibles delincuentes, al exigírseles en todo momento cantidades de dinero que, por regla general, no suelen poseer para el ejercicio de esa pseudoactividad lúdica. No olvidemos tampoco el ausentismo escolar que estas salas están propiciando. Por otra parte la sociedad de consumo en la que estamos insertos está desvirtuando esta actividad lúdica al reducir ésta a un exclusivo juego: «el juego de acumular juguetes». OBJETIVOS DE LAS LUDOTECAS Favorecer la creatividad El juguete, en ningún momento, debe atrofiar la imaginación del niño y sus ansias de creación, de ahí que las ludotecas deberán favorecer este desarrollo en el niño propiciando la invención de juegos y la fabricación de sus propios juguetes. Muchos de éstos podrían construirse con materiales de «deshecho»: botellas, cajas, chapas,latas, etc; dándoles una nueva función: ¿quién no hizo alguna vez un coche o un tren con una lata y unas chapas?, o con una botella, una muñeca, etc. Estos juguetes facilitarán, asimismo, el desarrollo de la imaginación a la hora de jugar: el niño deberá imaginarse que, por ejemplo, un neumático es un gran barco haciendo una extraordinaria
  2. 2. expedición. Esta autofabricación servirá asimismo como alternativa a aquéllos juguetes demasiado acabados que lo único que hacen, las más de las veces, es favorecer la pasividad y alienación del individuo. Dato éste comproba- ble fácilmente hoy día en que por todos los lados oímos que nuestros niños ya no saben jugar, al haberlos acostum- brado y «dominado» con juguetes dirigidos muchas veces «por» y «a» los gustos de los adultos. Compensar las desigualdades socioeconómicas La ludoteca posibilitaría a todos los niños y jóvenes al disponer de un mayor número de juguetes que, por su excesivo coste económico, serían, de lo contrario, patrimonio casi exclusivo de las clases más acomodadas. Los niños suelen dejar de interesarse por algún juguete debido, por ejemplo, a la aceleración de alguna fase de su desarrollo intelectual; la ludoteca puede hacer efectivo siempre el principio de «cada juego en su momento oportuno». Serviría asimismo, de compensación a la carencia de un espacio destinado al juego de las casas «superaprovechadas». Otro de los beneficios que proporcionan las ludotecas es el de facilitar, en cualquier momento, información sobre cuáles son los juguetes preferidos y más beneficiosos para los niños, esto contribuirá a una mejor elección de los juguetes que se regalen a los niños. Desarrollar la socialización La ludoteca procura juegos y juguetes que facilitan la integración del niño en el grupo, al ofrecer los que requieren la participación de varios compañeros. Por otra parte la ludoteca contribuye al desarrollo de la responsabilidad del niño, al hacerle comprender que debe tener cuidado con los juguetes colectivos, de modo que también otros niños puedan utilizarlos. También se verá favorecida frente al egoísmo al comprender el niño que debe separarse de un juguete, en un determinado momento, para que otros niños puedan divertirse con él. La ludoteca se convierte así en una escuela de democra- cia. Integrar en la comunidad La ludoteca, por su vinculación al medio sociocultural en el que ésta se inserta, servirá para la recuperación de los juegos populares, patrimonio cultural de indudable valor. Al tiempo que propiciará la aparición de nuevos juguetes y juegos, teniendo en cuenta especialmente para su construcción la utilización de materiales naturales del entorno, con lo que ayudamos al niño a descubrir elementos de la realidad en la que está inserto. El reencuentro vecinal se verá favorecido por la ludoteca al poder participar en ella todos los miembros de esa comunidad, en un ambiente de distensión y alegría, facilitándose así la verdadera comunicación. La ludoteca servirá, asimismo, como vehículo para el conocimiento y comunicación entre otras comunida- des y culturas al posibilitar un intercambio de los juegos y juguetes locales, contribuyendo a favorecer el respeto y solidaridad entre todos los pueblos. UBICACIÓN Y CONDICIONES DEL LOCAL La ubicación de la ludoteca será una decisión importante a tomar. Por regla general deberá situarse en el centro de la comunidad, barrio, pueblo, villa, etc; en un lugar concurrido, lo que permitirá su más fácil acceso y localización y, al mismo tiempo, será una fuente constante de curiosidad para los más reacios. Por lo que se refiere a las condiciones del local, es conveniente una cierta amplitud y luminosidad que inciten a la expansión. Una posible distribución del espacio podría ser. Una sala de recepción, en la que se podrá situar el fichero de juegos y juguetes, de fácil acceso a los niños; también debería situarse en esta sala una mesa de recepción, en la que se cumplimentarían: la inscripción de socios, el préstamo de juguetes, el asesoramiento lúdico, etc.
  3. 3. Una sala de exposición, de amplias dimensiones de modo que permita la visualización más afectiva del juguete, pudiendo figurar al lado de cada uno una cartulina plastificada para su mejor conservación, similar a la del fichero, donde se expliquen las diversas características y posibilidades de dicho juguete. Estos podrán estar orde- nados de diferentes maneras, aunque quizás sería aconsejable seguir la misma forma de ordenación que en el fichero. Una sala de juego, la más espaciosa, que serviría de lugar para la puesta en práctica de los diversos juegos. Si la concurrencia fuese demasiado numerosa se podrían buscar alternativas para su empleo, por ejemplo, unas determinadas horas del día la utilizarían los más pequeños y en otras los mayorcitos, etc; pero la propia dinámica cotidiana será la que mejor nos permita ofrecer alternativas. En comunicación con esta sala podría estar situado un patio, lo que nos facilitaría la puesta en práctica de juegos de exterior. Una sala taller, en la que, al tiempo que nos ayudaría a reparar los diversos juguetes estropeados, sería un verdadero taller artesano en el que se favorecería la imaginación y creatividad, con la creación de nuevos juguetes como antes indicábamos. Esta sala deberá contar, a su vez, con suficientes armarios, u otra sala anexa, que permi- tan la acumulación de toda clase de materiales que, en un momento determinado, tomarán cuerpo y vida en un maravilloso juguete. Sería muy conveniente la participación en la ludoteca de todos los miembros de la comunidad. En este sentido las personas de la tercera edad, por ejemplo, podrían, debido a su paciencia y experiencia, dar ideas sobre nuevos juguetes e intentar construirlos ellos mismos. Con este taller, al tiempo que desarrollábamos la creatividad, llegaría un momento en el que la verdadera fábrica de juguetes sería la propia comunidad, con lo cual el peligro de consumismo que actualmente estimulan las diversas industrias jugueteras, se vería muy contrarrestado. Una sala de servicios higiénicos, con lavabos y servicios urinarios. ELECCIÓN DE JUGUETES La elección de los juguetes será un criterio que deberemos tener claro; para ello podemos tener en cuenta la legislación vigente sobre el juguete Decreto 2061/1969, de 16 de agosto (B.O.E. de 29-IX-1969) por el que se regula la clasificación del juguete educativo y didáctico, y la Orden Ministerial del 16 de marzo de 1970 (B.O.E. de 7-IV-1970) por la que se aprueba el Estatuto del juguete de interés pedagógico, al tiempo que aprovechamos para pedir su actualización y su complementación con la elaboración y publicación de las normas sanitarias y de segu- ridad que debe reunir todo juguete, tal como se exigió en una de las conclusiones del II Congreso Internacional sobre el luego y el Juguete, celebrado en Barcelona en noviembre de 1977. (Ver C. de P. n.º 37) Como principios indicativos, aunque siempre deberíamos intentar autofabricar el mayor número posible de juguetes, aquellos que adquiramos en el mercado deberán tener, entre otras, las siguientes características: —Que sean durables y resistentes. —Que ofrezcan diversas posibilidades de uso, para no atrofiar la imaginación y creatividad. —Que sean reproducciones realistas. —Que sean estéticos: colores agradables, formas claras y definidas. —Que sean higiénicos: lavables, con materiales no tóxicos, sin bordes cortantes... —Que sean fáciles de reparar. —Que las normas explicativas de su funcionamiento sean claras y explícitas. —Que despierten el interés del niño. La adquisición de los juguetes para la ludoteca supondrá un fuerte desembolso económico; ello se puede suplir con una muy pequeña cuota mensual que cobraremos a los socios-integrantes de la ludoteca, con la dona- ción o adquisición de juguetes usados en buen estado, con las donaciones de los fabricantes de juguetes que, al mismo tiempo, podrán ver en la ludoteca un medio de publicidad para sus propios juguetes, con las contribuciones económicas de las diversas instituciones locales: Ayuntamientos, Cajas de Ahorro, Ministerio de Cultura, Funda- ciones, Fábricas, etc. Deberemos ir elaborando normas para la mejor conservación de los juguetes; por ejemplo, numerar y plastificar las diversas piezas de un puzzle, procurar colores lavables, etc... La labor de catalogación de los juguetes podrá adecuarse a diferentes criterios, desde los alfabéticos hasta
  4. 4. criterios de tipo más psicológico. No es aconsejable un sólo criterio en base a la edad, pues supondría muchas limitaciones al no tener en cuenta el desarrollo concreto de cada niño. Una posible clasificación de juguetes, a título de ejemplo, podría ser: —Construcciones. —Deportivos. —Puzzles y juegos de paciencia. —Pinturas. —Juegos de sociedad. —Juegos didácticos. —Títeres y Marionetas. —Juegos musicales. —Juegos de imitación. —Juegos científicos. Los únicos juguetes, que en la inmensa mayoría de las ludotecas existentes en Europa y América, tienen vetada su entrada, son los juguetes agresivos, por razones conocidas. La instalación de las ludotecas puede hacerse en locales destinados exclusivamente a ellas, o simultaneando con una biblioteca y una discoteca, con lo que su campo de incidencia en el mundo infantil y juvenil es mucho más completo. La «Mediateca» es el nombre que suele darse a estas tres instituciones en una sola. El Ludobús, al igual que el bibliobús o el discobús, permitirá la extensión de los beneficios que comporta esta institución a las localidades más perdidas del ámbito geográfico de esa ludoteca central. FORMACIÓN DE LOS LUDOTECARIOS Por lo que se refiere a la formación de los ludotecarios, éstos deberán ser personas con suficiente prepara- ción científica en el campo de la psicopedagogía infantil y juvenil, en técnicas de animación cultural y en técnicas de expresión. PROMOTORES: LOS AYUNTAMIENTOS Finalmente, creemos que los verdaderos promotores de ludotecas deberán ser los poderes públicos, especial- mente los Ayuntamientos, pues la realización de estas instituciones es un bien colectivo más. Los Ayuntamientos, las instituciones más directamente representativas del pueblo y financiadas con el dinero de todos, deberán ser las que satisfagan esta verdadera necesidad de jugar de sus vecinos. Actualmente un ejemplo de esto lo proporcionará el Ayuntamiento de Salamanca, a quien esta idea pareció viable y esperamos que al comienzo del nuevo curso académico pueda ser una feliz realidad. CANEY, Steven: El libro de los juguetes. Ed. Diana, México 1978. CENTRO MEDICO INFANTIL DE BOSTON: Para preescolares, Juegos y actividades recreati- vas. Ed. Marsiega, Madrid 1974, 2.ª edic. FERNANDEZ FERNANDEZ, M.: Yo juego así. Ed. Magisterio Español, Madrid 1969. GORRIS, J. M.: El juguete y el juego. Ed. Avance, Barcelona 1976. HARTLEY, R. E. y Otros: Cómo comprender los juegos infantiles. Ed. Paidós, Buenos Aires, 1977, 2.ª edil. HEGELER, S.: Cómo elegir juguetes. Ed. Paidós, Buenos Aires 1965. HETZER, Hildegard: El juego y los juguetes. Ed. Kapelusz, Buenos Aires 1978. LEIF, J. BRUNELLE, L.: Le jeu pour le jeu. Ed. Armand Colin, París 1976. LIBBRECHT-GOURDET, A.: Créer une ludothèque. Ed. Delta, Vevey 1978. MAVROIDIS-FONTAINE, M. F.: Un nouveau type d’animationculturelle: la ludothèque. Ed. S.A.J., París 1974. MARTIN GONZALEZ, A.: El mundo del juguete. Cómo elegir. Ed. Adara, La Coruña 1976. MICHELET, A.: Los útiles de la infancia. Ed. Herder, Barcelona 1977. NAHARRO, Vicente: Descripción de los juegos de la infancia, los más propios a desenvolver sus facultades físicas y morales, y para servir de abecedario gimnástico. Impta. de Fuentenebro, Madrid 1818. O.C.D.E.: Regles de securité pour les jouets. Ed. O.C.D.E., París 1975.
  5. 5. PAUSEWANG, E.: Juegos didácticos, para realizar en grupos con niños de 3 a 8 años. Ed. Kapelusz, Buenos Aires 1977. ROMANI, Arturo: Juegos infantiles de Galicia. Ed. Follas Novas, Santiago de Compostela 1979. SANUY, C.: CORTES, L.: Enseñar a jugar. Ed. Marsiega, Madrid 1974. SARAZANAS, R.; BANDET, J.: El niño y sus juguetes. Ed. Narcea, Madrid 1972.

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