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12 15 ie17 siete maravillas

  1. 1. El limón, el ajo, el aceite de oliva, la sal, las zanahorias, las coles y el tomillo Siete maravillas de la naturaleza La naturaleza nos ofrece numerosos remedios de gran potencia, que además de ser valiosos… son baratos y muy asequibles. Uno de los misterios que acompañan nuestro periplo vital es que siempre que la naturaleza nos envía una enfermedad, nos proporciona también los medios de combatirla. Vamos a ver siete valiosos recursos, seis de los cuales proceden de la tierra y uno del mar. Limón Prácticamente todas las frutas son beneficiosas para la salud, pero el primer puesto como recurso terapéutico le corresponde al limón (Citrus limon). Desde el punto de vista médico (todos los tipos de medicina), las opiniones acerca del limón han ido desde las recomendaciones más entusiastas hasta ciertas críticas, duras fruto del desconocimiento y falta de práctica terapéutica con este gran cítrico. Hay que tener en cuenta que nada es la panacea, y, por ejemplo, el limón puede dejarnos sin esmalte dental si no seguimos ciertas precauciones: en caso de beberlo crudo y entero podemos utilizar una pajita y evitar que al saborearlo no toque demasiado los dientes, o bien cepillarlos después. El caso es que, sólo por la favorable reacción biliar que provoca, el limón es una de las mejores ayudas posibles para la digestión. También favorece la asimilación y fijación del calcio, y se recomienda como método de adelgazamiento sin incurrir en ningún tipo de deficiencia vitamínica o alimenticia. El limón descongestiona, estimula y limpia el hígado. Asimismo, las sales potásicas y la glucosa que contiene sirven para tonificar el corazón. Es excelente para mejorar la fluidez de la sangre, pero sin dificultar en lo más mínimo la coagulación. La tensión alta, la mala circulación de la sangre, el endurecimiento de las
  2. 2. arterias, las venas distendidas, los vasos sanguíneos frágiles, etc., son todos males que una buena cura a base de limón consigue siempre aliviar. Existen de hecho numerosas personas que no toleran los remedios herbales y que se sienten sin embargo perfectamente cómodos con una cura de limón. Se trata además de uno de los más rápidos y efectivos depuradores de la sangre que se conoce. Los organismos de los parásitos, las bacterias que provocan la disentería, el tifus, el cólera, y otras enfermedades bacteriales parecidas, no resisten la acción del limón. Y cuando las toxinas cristalizadas se albergan en las articulaciones o en áreas cercanas, como ocurre en los casos de artritis y reumatismo, o incluso en los riñones y en la vejiga, lo único que hay que hacer para disolverlas y eliminarlas es recurrir al empleo del limón. Resumen de propiedades del limón - Una de las frutas más ricas en vitamina C, junto a otros 30 componentes antioxidantes. - - La vitamina C es muy importante para los huesos, artrosis, en caso de tabaquismo o embarazo. - Despierta el apetito y mejora la digestión. - Preserva la salud de la vista y los vasos sanguíneos. - Excelente como diurético: ayuda a la eliminación de líquidos y toxinas (obesidad, gota, reumatismo, artritis…). - Protege el estómago de úlceras y artritis. De todas formas no conviene excederse y recomendar la ingestión del zumo de 6, 8 ó 10 limones diarios sin tener en cuenta el estado, circunstancias y temperamento de cada persona. La cura de limón debería realizarse sin prisas, aumentando o reduciendo la cantidad poco a poco. Debe empezar con uno o incluso con medio limón diario, hasta que el organismo se haya aclimatado, y aumentar luego la dosis en uno o medio limón cada dos o tres días. La dosis diaria media variará dependiendo del caso, el temperamento del paciente, el clima y la distancia al lugar de donde proceden los limones. En el tratamiento de los casos de artritis o reumatismo se puede llegar a los 8 ó 10 limones diarios. En aquellas regiones en las que se cultiva limones, la absorción diaria del zumo de 20 ó incluso 30 limones es menos peligrosa que
  3. 3. el de 6 ó 7 arrancados del árbol antes de madurar y que lo hayan hecho durante su transporte, como ocurre en la mayoría de los lugares. Tras alcanzar el límite permitido por el organismo, conviene continuar al mismo ritmo, hasta llegar a mantener un consumo de 2 y 4limones al día. El limón ofrece también numerosos usos externos. Por ejemplo, unas cuantas gotas de limón en las fosas nasales sirven para aliviar la migraña; la parte interna de la cáscara de limón puede utilizarse para masajear y fortalecer las encías; si se frota una rodaja de limón sobre las picaduras de pulgas, piojos, mosquitos y otros insectos, se consigue aliviar los picores; la parte interior de la cáscara sirve asimismo para curar trastornos cutáneos de las manos o la cara. El zumo de limón combate los sabañones y puede fortalecer la sensible piel de los pies; también posee un gran poder antiséptico; frótese las heridas con zumo de limón; escuece, pero resulta enormemente beneficioso. La mejor forma de tomar limones es en zumo (mezclando el de medio limón con 30-60 g de agua) y bebiéndolo a lo largo de todo el día entre comida y comida, o con un poco de agua caliente antes, durante o después de las comidas (teniendo en cuenta una única excepción: los cereales y el zumo de limón no son una combinación favorable). Se puede endulzar con miel, pero nunca con azúcar. De hecho, la mezcla del limón y miel es sumamente nutritiva, y sirve para combatir los catarros e irritaciones orales. Para fortalecer el hígado va bien añadir a las ensaladas un poco de ralladura de cáscara de limón (siempre de agricultura ecológica, y bien limpia), lo que contribuye también a mejorar el tono del estómago. El zumo de limón debería reemplazar al vinagre en todos los aliños . El comerse las semillas sirve para eliminar los oxiuros (gusanos nematodos intestinales). Así pues, la persona que se tome los limones enteros, incluyendo piel, pulpa y semillas, estará haciendo lo más conveniente para su salud. Son numerosos los pacientes descalcificados, tuberculosos, obesos, anémicos, aquejados de dispepsia o acidez, artríticos, reumáticos, ulcerosos o con parásitos que deben su recuperación al consumo del limón combinado con una medicina natural y hábitos alimenticios sensatos y razonables. Es muy raro que se dé una intolerancia absoluta al limón, y cuando así ocurre suele deberse al miedo, a los prejuicios o a otros factores subjetivos, y lo más probable es que
  4. 4. sea sólo transitoria. Si se actúa con prudencia y moderación, no hay razón alguna para privarse de las valiosas y variadas propiedades del limón, que verdaderamente es una de las maravillas de la naturaleza. Ajo El ajo (Allium sativum) es al mismo tiempo un potente remedio y un eficaz preventivo. Es también sumamente barato y fácil de obtener. Entre otros elementos, el ajo contiene, al igual que la cebolla y el puerro, numerosos principios activos entre los que destacan sus compuestos azufrados. Los componentes principales identificados son la allina (una esencia sulfurosa volátil), que al machacar el ajo se convierte en alicina, y el sulfóxido de S-alil-cisteína), yodo sulfúrico y sílice, por lo que es un antiséptico natural y un desinfectante maravilloso, especialmente para los pulmones. Sus componentes penetran rápidamente en la corriente sanguínea. La asociación natural con estas sustancias forma una coraza protectora que defiende a todo el organismo contra las enfermedades, el desequilibrio glandular y otros muchos trastornos. El ajo contribuye a disolver calcificaciones parasitarias, tales como los cristales de ácido úrico propios de la arteriosclerosis. Es también un potente germicida; y para lograr que los parásitos desaparezcan, basta con llevar un collar de ajos o colgar alrededor del cuello de los niños una bolsita que los contenga. Internamente, combate las lombrices e impide las putrefacciones, al tiempo que purifica la sangre. En algunas comarcas del Pirineo francés se fortalece a los niños empleando los ajos como supositorios. El ajo es también útil para combatir el reumatismo y la artritis, para lo que bastaría con frotar las partes doloridas con una mezcla de alcanfor y ajo machacado (en una proporción de 2 a 1). El ajo estimula las secreciones gástricas y la movilidad de las paredes del estómago, favoreciendo por tanto la digestión y contribuyendo a abrir el apetito. Para uso interno cabe empleare! ajo en casi todos los platos. Pero conviene tomarlo crudo, ya que si se guisa perderá muchos de sus elementos activos y
  5. 5. beneficiosos. Si el estómago no lo acepta fácilmente, suele deberse a que las membranas mucosas del aparato digestivo están inflamadas o ulceradas. En el primer caso conviene masticarlo concienzudamente o, para una acción más segura y eficiente, actuar del modo siguiente: - Ajos en remojo. Picaremos de 2 a 4 dientes de ajo (empezando con uno solo) y los echamos en un vaso lleno de agua caliente; se dejan en remojo durante toda la noche y a la mañana siguiente, se cuela el agua, tirar el ajo que quede y beber el líquido. - Mantequilla de ajo. Se machacan 1 ó 2 dientes de ajo con perejil por la tarde, añadiendo algo de aceite de oliva. A la mañana siguiente, se extiende la pasta resultante sobre el pan, como si se tratase de mantequilla. El aceite de oliva ayuda a evitar la evaporación de sus esencias sulfurosas, que son sumamente volátiles., - Mantequilla con ajo. Otra agradable manera de tomar el ajo consiste en extender sobre una rebanada de pan una mezcla de mantequilla y ajo machacado. Sería una lástima verse privado del ajo, pues se trata sin duda alguna de uno de los remedios más importantes y potentes que nos ofrece la naturaleza. Inicio recuadro Un alimento humilde, de extraordinarias propiedades. En 1944 el Dr. Arthur Stoll recibiría el premio Nobel por descubrir la Allina, uno de los componentes importantes del ajo, pero grandes médicos de la historia de la humanidad han utilizado el ajo con fines terapéuticos. A finales del siglo XIX, Louis Pasteur demostró los efectos antibióticos del ajo, pero en los últimos años las virtudes del ajo se han visto plenamente confirmadas por los avances de la ciencia: En 1995, la revista “Plastic and Reconstructive Surgery”, publicaría un estudio en el que se muestra que el consumo habitual de ajo ayuda a prevenir la aparición de resfriados. Se ha observado la eficacia anti-microbiana de la allicina, junto a un potente efecto anti-fúngico sobre bacterias como la cándida y otros hongos. Durante más de veinte años, y hasta fechas muy recientes, en Japón se estudiarían (empresa “kyolic”) los usos del ajo envejecido de forma natural, en donde se someten ajos de cultivo ecológico a un proceso que dura veinte meses. Durante este tiempo, los compuestos olorosos e irritantes que contiene el ajo se transforman en compuestos de azufre (hidrosolubles), de importante efecto protector del hígado y del corazón.
  6. 6. En 2006 aparecen unos interesantes estudios sobre ajo, al que dotarían de una fuerte base científica. En la revista “FEMS Immunology & Medical Microbiology”, se publica un estudio donde se demuestra la efectividad del ajo y la úlcera gástrica, es decir, para el tratamiento del Helicobacter Pylori. En el año 2006, en la prestigiosa revista “Journal of Nutrition”, se demuestra que la suplementación con ajo frena la calcificación de las arterias coronarias. En el mismo año, en otra prestigiosa revista (“American Journal of Clinical Nutrition”), se demostró que la suplementación con ajo en 90 personas fumadoras y con sobrepeso disminuye el nivel de proteína C reactiva, los triglicéridos en sangre o el colesterol LDL, por lo que se pueden atribuir beneficios cardiovasculares a la suplementación con ajo. Por su gran contenido en compuestos azufrados se le reconocen propiedades beneficiosas para el hígado. (“Human & Experimental Toxicology”, 2009). También entonces se publica (“BMC Cardiovascular Disorders”) cómo la suplementación con ajo puede reducir la tensión arterial en personas con hipertensión. Desde el año 2000 el efecto anticancerígeno del ajo es uno de los aspectos más estudiados, desde que se publicó un texto en donde se demostraba que la suplementación con ajo reducía la probabilidad de sufrir cáncer de colon y estómago. Se ha observado que las dietas que contenían abundante cantidad de ajo reducían la probabilidad de sufrir cáncer en un 30%, aunque se observó que las mujeres que consumen ajo, también eligen un estilo de vida más saludable, con un mayor consumo de verduras y frutas. Fin recuadro Aceite de oliva El aceite de oliva (Olea europea) es uno de los remedios mejores que se conoce, a condición de que se obtenga siempre a partir de una extracción en frío, sin utilizar calor ni disolventes químicos. Prensado en frío, el aceite de oliva conserva todos sus fermentos naturales y es enormemente digestivo. El aceite de oliva es la fuente del tipo de grasa más sano y recomendable para el organismo humano. Por si fuese poco, el colesterol que contiene es una sustancia que forma parte de la constitución de las células y las protege, y completamente diferente del peligroso colesterol que se obtiene comiendo la carne de los animales. El aceite de oliva es asimismo un excelente laxante natural y muy beneficioso para los intestinos, pues lubrica la membrana mucosa de los mismos y, sin embargo, no la cierra ni impide la absorción de los elementos nutritivos. También estimula la secreción de los jugos hepáticos y pancráticos. Es muy
  7. 7. útil, sobre todo para el hígado, especialmente en los casos de congestión hepática y de cálculos en la vesícula. Existe incluso constancia de que algunos médicos han logrado hacer desaparecer las piedras o cálculos de la vesícula administrando a los pacientes una única dosis masiva de aceite de oliva, de hasta cuarto de litro o más. No obstante, es mejor proceder de manera lenta pero segura, pues así es como actúa la naturaleza. El aceite de oliva resulta especialmente beneficioso si se toma por la mañana en ayunas. La dosis puede ser de 1 a 3 cucharaditas, dependiendo de la edad y el grado de tolerancia. Se recomienda mezclarlo con la misma cantidad de zumo de limón, que sirve para emulsificarlo. La sal marina La composición y presión osmótica del agua de mar es similar a la de la sangre humana (el llamado “plasma de Quinton”, ver Integral 000), o suero sanguíneo artificial, que no es sino una mezcla de agua de mar y agua dulce. Tanto esta similitud como su riqueza de minerales se encuentran hasta cierto punto reproducidas en la sal. La sal contiene también partículas arcillosas; es una especie de eslabón intermedio entre la tierra y el mar. Se asocia perfectamente con la arcilla, y contribuye a reforzar su acción, pues también posee la virtud de atraer y absorber las sustancias insanas y nocivas. No es posible dar normas generales sobre el empleo de sal en la alimentación, ya que se trata de una cuestión estrictamente individual que debe resolverse según diversas abundancias o deficiencias que pueden presentarse (de sodio, magnesio, yodo, etc.). Algunas veces, a los bebés hay que darles antes de las comidas una cucharadita de agua de mar o salada. El cloruro sódico de la sal se equilibra perfectamente con el potasio que se añade a los abonos, mientras que el magnesio que contiene disminuye la toxicidad de los fertilizantes químicos. Para evitar el “cáncer”, el magnesio vivo de la sal es mil veces más valioso que todas las sales comerciales inorgánicas. El yodo, especialmente activo en la sal de mar, repercute favorablemente sobre la glándula tiroides y no encierra ninguno de los peligros del yodo extraído por
  8. 8. métodos químicos. Al mismo tiempo, sus bromuros contribuyen a calmar los nervios sin debilitar el sistema nervioso. Además de estas sustancias útiles, la sal contiene restos de otros muchos elementos catalizadores (oro, cobre, níquel, cobalto, etc.). La sal de mar sin refinar puede servir de gran ayuda como elemento auxiliar para combatir los trastornos glandulares o nerviosos provocados por alguna deficiencia. Se puede remediar los trastornos glandulares mediante baños de agua de mar caliente y algas. También cabe preparar emplastos finos con algas y sal. La acción tonificante de los baños de agua con sal es de sobra conocida; recordemos únicamente que para los niños menores de diez años, unos 900 g de sal de mar son suficientes para un baño caliente de entre 15 y 20 minutos de duración. Y basta con tomar un baño a la semana, aunque esta dosis puede aumentarse o reducirse dependiendo de la edad y la altura. Los baños calientes de pies con dos o tres puñados de sal provocan una acción tonificante que repercute en todo el organismo. (En caso de que se padezca de varices, sustitúyase el baño de pies por otro de manos.) Las abluciones de todo el cuerpo con agua muy salada provocan un efecto ligeramente excitante y muy beneficioso. Sus propiedades curativas y antisépticas hacen que la sal de mar sin refinar sea excelente para hacer gárgaras en todos los casos de dolencias de la boca y la garganta. Vierta una cucharada de sal en un vaso grande de agua sin hervir y haga gárgaras con este líquido dos o tres veces al día. Tanto en la cocina como en la mesa conviene utilizar siempre sal de mar sin refinar en lugar de la habitual sal de mesa. Las zanahorias Las zanahorias (Daucus carota) son uno de los elementos naturales más útiles para la salud;, en forma de zumo es tolerada y apreciada incluso por las personas no acostumbradas a comer verduras y hortalizas crudas. La sopa o puré de zanahorias es recomendable incluso para bebés de intestinos débiles. Las zanahorias pueden ser un remedio de gran afectividad para la diarrea, ya
  9. 9. que son muy beneficiosas para los intestinos. Se sabe que, tomando zumo de zanahoria en grandes cantidades, se consigue curar incluso casos de diarrea con sangre en las deposiciones. De hecho, las zanahorias pueden constituir también un excelente remedio para los casos de estreñimiento, sobre todo en los provocados por una insuficiencia hepática, ya que ayudan a fluidificar la bilis. Aumenta por tanto la importancia de las zanahorias como fuente de vitamina K, ya que esta vitamina sólo se muestra activa cuando en el aparato digestivo hay bilis suficiente. Por si fuera poco, su contenido de caroteno ayuda al hígado aislar la vitamina A. Siempre que sea posible, las zanahorias deberán tomarse crudas, en ensaladas, ralladas y aliñadas con aceite de oliva y limón. Es preferible no pelarlas, ya que la piel es muy rica en importantes ingredientes; podemos utilizar un cepillito duro para extraer los restos de tierra y además utilizaremos zanahorias cultivadas orgánicamente, o límpielas a fondo con un cepillo duro. No hay que dejarlas en remojo, porque muchas de sus vitaminas son solubles en agua. Como decimos, el zumo de zanahoria es un potente remedio curativo y tónico. Se puede tomar hasta dos vasos al día, bien antes bien después de las comidas; pero siempre con el estómago vacío. Antes de dárselo a los niños pequeños, conviene añadir un poquito de agua. Las zanahorias y su zumo poseen unas virtudes y usos numerosos, y sumamente efectivos, que se irán explicando a lo largo de todo el libro. Las coles De entre las grandes maravillas que ofrecen las crucíferas y verduras de hoja verde, las coles son una de las plantas más valiosas de la naturaleza. Empleadas simplemente como alimento, poseen ya virtudes especiales: son ricas en azufre y contienen también arsénico, calcio y yodo; sirven como aperitivo , fuente de sustancias minerales y reconstituyente. Para los que se preocupan por la deficiencia de nitrógeno debido a la ausencia de carne en su alimentación, señalaremos que las coles contienen este elemento en grandes cantidades. Además de ser ricas en vitaminas, las coles
  10. 10. son antiescorbúticas y revitalizadoras, contribuyendo a embellecer la piel. La clorofila de los distintos tipos de coles favorece la producción de hemoglobina, y es de gran ayuda en el tratamiento de las anemias. Las coles son asimismo eficaces en los casos de nefritis y siempre que haya lombrices en los intestinos. Su poder germicida se concentra sobre todo en el zumo fresco de coles (que se podrá extraer en una licuadora u otro aparato parecido y tomar en dosis de 30 g al día). A pesar de las apariencias y prejuicios, las coles ejercen un efecto muy positivo sobre los intestinos, en los que sus tejidos mucilaginosos y sus sales de azufre y potasio hacen verdaderas maravillas, siempre que no se pierdan o destruyan durante el cocinado. El hervido priva a las coles de la mayoría de sus virtudes. Por el contrario, si se toman al vaporo simplemente crudas, en finas rodajas y aliñadas con aceite de oliva, un poco de sal y limón, conservan todos sus elementos nutritivos y resultan inofensivas y enormemente beneficiosas. Es interesante observar que los pueblos primitivos conocían las virtudes de las coles y las tenían en gran estima. Sus autores mencionaban numerosas recetas que, a pesar de parecer pintorescas, contienen elementos de verdad, como, por ejemplo: “El agua de hervir las coles ejerce efectos positivos sobre los nervios y las articulaciones. Si queremos curar heridas antiguas o recientes, o cánceres incurables con otros medicamentos, basta con lavarlos primero con agua bien caliente y aplicarles luego coles bien machacadas. Las coles curan los cólicos, para lo que conviene hervidas dos veces y añadirles la segunda vez aceite de oliva, sal cominos y harina de cebada previamente hervida. Si las comemos preparadas así y sin pan, serán de la mayor utilidad.” Un remedio clásico Hipócrates también aconsejaba a los aquejados de enfermedades cardiacas, disentería, tenesmo (deseos constantes y casi siempre inútiles de defecar) que comiesen coles hervidas dos veces y con muy poca sal. El romano Catón recomendaba la aplicación de emplastos de coles en todas las enfermedades acompañadas de fiebre, y también para combatir las erupciones, heridas, úlceras y casos de artritis. En general, las coles crudas pueden emplearse para aliviar y curar numerosas aflicciones, limitándose a colocar las hojas directamente sobre la zona
  11. 11. afectada. También crudas, en ensaladas y otros platos, son nutritivas y deliciosas al mismo tiempo. El tomillo El tomillo (Thymus vulgaris) constituye un excelente remedio natural; aunque, de momento, no se le conoce aún bien. Su poder antiséptico llega a las farmacias principalmente en forma de extractos de “esencias” más o menos inocuas y desvitalizadas. Es mucho mejor emplear la planta entera, en su estado natural, en cocciones e infusiones. Utilizado como especia o condimento, ayuda a digerir y dota de un agradable sabor a los alimentos, siendo ésta una cualidad que viene a sumarse a sus numerosas virtudes. Los efectos beneficiosos del tomillo en infusiones e inhalaciones, en forma de polvo y en compresas o emplastos, aparecen descritos a lo largo de todo el libro: desde el té de tomillo como medio de combatir los resfriados y la fiebre del heno, hasta los baños de tomillo para curar la artritis, e incluso el empleo de polvo de tomillo como dentífrico para fortalecer las encías. Es tónico, disolvente, antiespasmódico y antiséptico; en resumen, otra de las pequeñas maravillas que nos ofrece la naturaleza.

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