Temas para el concurso

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Temas para el concurso

  1. 1. TEMAS PARA LOS CONCURSOS “Dibujando a Miguel n y Juanito Boscoí ” y Luces, C maras y acci n...!!!“ á ó ”
  2. 2. TODO A MEDIAS Yendo a la escuela, alguna vez se encontraba Miguel con Don Bosco, siempre rodeado de muchachos, con los que hablaba, bromeaba, repart a una medallita o un pu ado deí ñ casta as. Una vez se hizo sitio para que le diese tambi n a l una medalla. Cuando leñ é é llega su turno, ya no hay medallas, pero Don Bosco le hace un gesto extra o: le tiendeñ la mano izquierda y con la derecha hace como si la cortase por la mitad. Y le dice: Toma, Miguelito, toma . Miguel lo mira interrogante; no entiende. Y Don Bosco, sonriendo,« » a ade: Nosotros dos lo haremos todo a medias .ñ « »
  3. 3. ESTALLA EL C LERAÓ Miguel Rua, de 17 a os, Juan Cagliero, de 16, y Juan Bautista Francesia, de 16, est n a lañ á cabeza del grupo que sale todas las ma anas con Don Bosco a servir a los enfermosñ en los lazaretos y en las casas. Son d as de duro trabajo. No hay medicinas y a vecesí no hay ni siquiera vendas ni algod n para limpiar a los afectados. Un d a Miguel vuelveó í al Oratorio corriendo. Necesita ropa para una familia de enfermos: el padre, la madre y cuatro ni os, echados en jergones en medio de una suciedad repugnante. Mamñ á Margarita (la anciana madre de Don Bosco que est gastando sus ltimos a os ená ú ñ servir a sus muchachos) busca en todos los cajones. No hay ya nada. Queda un rato desolada. Despu s hace algo que Miguel recordar siempre y que le servir de lecci n:é á á ó baja con l a la iglesia, toma los blanqu simos manteles del altar y se los da. Dice:é í salo como s bana para esa madre y sus hijos. Tambi n ellos son el Se or .«Ú á é ñ »
  4. 4. EL SALESIANO N MERO UNOÚ   El 25 de marzo de 1855, fiesta de la Anunciaci n de Mar a Sant sima, en laó í í austera habitaci n de Don Bosco, tiene lugar una ceremonia sin solemnidad.ó Don Bosco, de pie, escucha. Miguel Rua, de rodillas ante un crucifijo, lee una f rmula: Ante Dios hago voto de vivir en pobreza, castidad yó « obediencia a usted, Don Bosco, al que elijo como superior m o . No hayí » ning n testigo. Y, sin embargo, en aquel momento Miguel Rua se convierteú en el primer Salesiano de Don Bosco.
  5. 5. DON RUA PROFESOR DE MATEM TICASÁ Desde hace cinco a os es obligatorio en el Piamonte el uso del sistema m tricoñ é decimal. Pero en Tur n y en los pueblos se siguen usando tranquilamente pintasí en vez de litros, onzas en vez de kilogramos, pies en lugar de metros. Los profesores enloquecen en la pizarra y los estudiantes enloquecen sobre sus cuadernos. Nadie quiere aprender la nueva aritm tica . Una tarde Don Bosco se« é » vuelve hacia Miguel: ― T conoces bien los kilos, los litros y los¿ ú metros? ―Me parece que s .í ―Entonces desde ma ana te conviertes en profesor de aritm tica y les das añ é todos un curso de sistema m trico decimal.é
  6. 6. LA SEGUNDA MAM DEL ORATORIOÁ El 25 de noviembre de 1856 afligi al Oratorio una grav sima p rdida. La madre de Donó í é Bosco, que hab a dejado su casa del campo para ir a ayudar a su hijo, y a la queí todos llamaban Mam Margarita, padeci una pulmon a y muri . Ten a 68 a os y desdeá ó í ó í ñ hac a 10 esta anciana se ora (hoy venerable ) era la cocinera, la lavandera, laí ñ « » zurcidora de los muchachos del Oratorio. Al d a siguiente, Migue Rua fue a buscar a su madre, la se ora Juana Mar a. Leí ñ í dijo: Ha muerto Mam Margarita. No hay quien nos haga la pasta y quien zurza los« á calcetines. Mam , quieres venir t ? .á ¿ ú »
  7. 7. SACERDOTE 29 de julio de 1860. Revestido con alba, Miguel Rua se postra en el suelo ante el altar. Despu s, el Obispo le pone las manos sobre la frente. Invoca al Esp ritu Santo para queé í transforme a este hombre joven en un sacerdote suyo, como lo fueron Pedro, Pablo, Benito, Francisco... Cuando se levanta, Miguel Rua es ya sacerdote para siempre. El primer abrazo lo recibe de su madre, la se ora Juana Mar a, que no puede contener las l grimas. El segundoñ í á abrazo es el de Don Bosco. En su buhardilla, cuando sube despu s de un d a de fiesta, encuentra en su mesitaé í una carta de Don Bosco. Lee: T ver s mejor que yo la Obra Salesiana que supera los« ú á confines de Italia y se establece en muchas partes del mundo. Tendr s mucho queá trabajar y mucho que sufrir; pero sabes muy bien que s lo a trav s del Mar Rojo yó é del desierto se llega a la Tierra Prometida. sufre con valent a; y tampoco aqu abajo teí í faltar n los consuelos y las ayudas del Se or .á ñ »
  8. 8. VICARIO Y SUCESOR DE DON BOSCO Al final de 1884 el ocaso de Don Bosco parece inminente. El Papa, en noviembre, nombra a Don Rua Vicario suyo con derecho a sucederle. Don Bosco entra en agon a en la noche‘ ’ í del 30 al 31 de enero de 1888. A las cuatro de la ma ana,mientras alrededor de su lecho est nñ á arrodillados los Salesianos de Valdocco, Don Rua susurra a Don Bosco: Estamos todos« aqu . Denos por ltima vez su bendici n. Yo pronunciar la f rmula y le sostendr laí ú ó é ó é mano. Bend ganos usted con la mente y el coraz n . Toma despu s la mano derecha deí ó » é Don Bosco, ya inerte, y traza la se al de la cruz. Media hora despu s, Don Bosco acabañ é su larga y fatigosa jornada sobre la tierra. Ha dicho en sus ltimas horas: Hagamosú « el bien a todos, el mal a ninguno... Decid a mis muchachos que los espero a todos en el Para so .í » Don Rua qued arrodillado junto al cuerpo de Don Bosco m s de dos horas. Le repitió á ó una y otra vez: Ay dame a ser t y solamente t . Ay dame a continuar haciendo todo« ú ú ú ú a medias contigo. Yo buscar s lo una cosa: ser fiel a ti y exigir de los Salesianos queé ó te sean fieles .»
  9. 9. LA AGON A DE DON RUAÍ El tumulto infame de aquellos d as fue la agon a de Don Rua. El estaba tratando deí í superar una grave infecci n contra da en un viaje y aquellas semanas le supieron eló í tiro de gracia. Lo vieron llorar como un ni o. Al amigo de siempre, Juan Bautistañ Francesia, le confes : Cuando Don Bosco me ofreci el puesto que ocupo ahora, confió « ó é demasiado en mis fuerzas. Pido a Dios que sea yo solo el que lleve este castigo . Dos» a os despu s, en 1909, una infecci n imparable hab a reducido sus piernas a una solañ é ó í llaga. Los ojos se le inflamaron. Un d a, su amigo Francesia, vi ndolo cerrado en su sufrimiento, le habl trat ndoleí é ó á respetuosamente de usted . Don Rua reaccion : Pero qu se te ha ocurrido? T« » ó «¿ é ú eres el nico recuerdo de mi infancia. Si dejas de tratarme de t , har s que meú « ú» á muera antes de tiempo .» Por la ma ana del 15 de febrero de 1910 se puso a la mesa de trabajo. Intent abrirñ ó las cartas llegadas para empezar a responder, pero movi la cabeza en se al deó ñ impotencia. Recogi toda la correspondencia y le dijo al hermano que trabajaba juntoó a l: Lleva todo a don Rinaldi (= el Vicario de la Congregaci n). Dile que responda l. Yoé « ó é no puedo hacerlo ya .»
  10. 10. LA AGON A DE DON RUAÍ El tumulto infame de aquellos d as fue la agon a de Don Rua. El estaba tratando deí í superar una grave infecci n contra da en un viaje y aquellas semanas le supieron eló í tiro de gracia. Lo vieron llorar como un ni o. Al amigo de siempre, Juan Bautistañ Francesia, le confes : Cuando Don Bosco me ofreci el puesto que ocupo ahora, confió « ó é demasiado en mis fuerzas. Pido a Dios que sea yo solo el que lleve este castigo . Dos» a os despu s, en 1909, una infecci n imparable hab a reducido sus piernas a una solañ é ó í llaga. Los ojos se le inflamaron. Un d a, su amigo Francesia, vi ndolo cerrado en su sufrimiento, le habl trat ndoleí é ó á respetuosamente de usted . Don Rua reaccion : Pero qu se te ha ocurrido? T« » ó «¿ é ú eres el nico recuerdo de mi infancia. Si dejas de tratarme de t , har s que meú « ú» á muera antes de tiempo .» Por la ma ana del 15 de febrero de 1910 se puso a la mesa de trabajo. Intent abrirñ ó las cartas llegadas para empezar a responder, pero movi la cabeza en se al deó ñ impotencia. Recogi toda la correspondencia y le dijo al hermano que trabajaba juntoó a l: Lleva todo a don Rinaldi (= el Vicario de la Congregaci n). Dile que responda l. Yoé « ó é no puedo hacerlo ya .»

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