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Ensayo 2

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Al inicio del tercer milenio, nos ha tocado vivir en una sociedad de permanente crisis social, cultura y educativa, en la cual lo efímero y transitorio, adquieren un valor superior a lo estable y duradero de hace sólo unas décadas. Por eso, Modernidad y Postmodernidad no se entienden. El pluralismo, la carencia de ideologías sólidas, la debilidad de las creencias, la inseguridad y el relativismo moral, junto a la rapidez de las investigaciones científicas y tecnológicas, son algunas de las razones que explican, y justifican, la permanente crisis (cambio), o mejor, la crisis de la crisis. Ésta afecta lo mismo a lo material que a lo espiritual y cultural. Su fuerza está presente en la familia, en el colegio, en la política, en la economía, en la calle, etc., ocasionando, muy frecuentemente, enfrentamientos e incomprensiones entre padres e hijos, profesores y alumnos, dirigentes políticos y sindicales, jóvenes y mayores... Los jóvenes de hoy, con su mentalidad y modo de vivir, expresado en sus enfrentamientos y/o pasotismo, indumentaria, canciones, moda, diversiones, actitud ante la moral, la religión, la política, la familia o la educación, etc., son quienes mejor encarnan esta crisis o cambio que todos percibimos. La intención del autor es contribuir al diálogo educativo entre Modernidad-Postmodernidad, que es lo mismo que colaborar a un mejor entendimiento, comprensión y tolerancia entre los distintos grupos sociales y generacionales.

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Ensayo 2

  1. 1. UNIVERSIDAD FERMIN TORO VICE-RECTORADO ACADEMICO DECANATO DE INVESTIGACION Y POSTGRADO PROF.: Isamary Rivero C.I.: 19.955.231. FACILITADORA.: Yaritza Pinto CABUDARE, NOVIEMBRE DEL 2014 Docentes que Enseñan. Alumnos que Aprenden. Comunidad que Acompaña
  2. 2. Educar En la Modernidad y En La Post modernidad. Para dar inicio al abordaje de este tema empecemos dando unas cortas palabras sobre la educación, definiendo esta como: un proceso multidireccional, en el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y no sólo se origina por medio de la palabra, pues también se encuentra presente en todas las acciones y actitudes. La educación moderna es la innovación, a través de todas sus facetas, sus tendencias y sus formas de orientar al alumno para un excelente aprendizaje e intelecto de cierto contenido específico; para Berman “Ser modernos es experimentar la vida personal y social como una vorágine, encontrarte y encontrar a tu mundo en perpetua desintegración y renovación, conflictos y angustia, ambigüedad y contradicción”. Por otra parte al hablar de post modernidad, es necesario hacer referencia al prefijo “post” con significado de posterioridad en el tiempo respecto de un acontecimiento. Es obvio que no puede haber post modernidad cuando no hay modernidad; según Giroux y Aronowitz señalan que “La postmodernidad es un desafío de gran importancia ya que riñe determinados patrones guía de la modernidad”, es decir, ellos afirman que en el postmodernismo existe una combinación apegada y progresista, esto no quiere decir que se trate de un rechazo absoluto de la modernidad sino de una nueva peculiaridad de ambos temas. De acuerdo a lo antes mencionado es que estos temas son categorías para tratar de recuperar fenómenos diversos que abarcan desde lo filosófico y lo social; la educación modernidad significa actuar, es decir, pensamos para llegar a un fin; la forma de educar debe orientarse a un sistema lógico que nos llevaría a un método más científico: se define un problema, se busca la mayor información y datos necesarios, se formulan varias hipótesis para hallar una solución, se entra a un campo más específico y se buscan nuevos datos para reformular las hipótesis y la educación de la posmodernidad podría enfocarse como una condición existencial; es decir, aquello a lo que se está expuesto todos los días, similar a la vida cotidiana o al mundo de vida, podríamos afirmar que es la condición en la que existimos, la condición que existe y en la cual somos arrojados: aquí estamos, aquí llegamos y éstas son las condiciones en las que nos toca vivir. Asimismo en el engranaje de la enseñanza, es necesario que los actuales educadores estén y reconozcan las exigencias, retos y desafíos que implica una condición como la postmoderna, para generar o inventar valores y proponer ideales relativas a nuestras condiciones existenciales, con la modestia implícita de reconocer que éstas van a
  3. 3. cambiar en el futuro. Antes, lo importante era transmitir el conocimiento como una receta; El profesor tiene su espacio reservado para interactuar con sus alumnos a los cuales les transmitirá el conocimiento. En este tipo de educación el profesor es el que más termina aprendiendo, ya que en realidad el adquiere conocimientos de las acciones de los alumnos al mandarles lo que él quiere que hagan (Conductismo). En la educación moderna se hace lo contrario. Trata de que sea el alumno el que aprenda, el que tenga que investigar para adquirir más conocimientos, y para que no los olviden se les da ejercicios prácticos para asegurar y probar sus conocimientos (Constructivismo). Con respecto a lo antes aludido se hace fundamental ahondar y profundizar el tema hacia la Transmodernidad (descripción de la situación en que nos encontramos), del mismo modo es imprescindible hacer referencia al prefijo «trans» el cual connota que no sólo son los aspectos de transformación, sino también la necesaria transcendencia de la crisis de la modernidad, retomando sus retos pendientes, tanto éticos y políticos (igualdad, justicia, libertad, etc.). Cabe considerar, por otra parte que para perfilar las características de este nuevo paradigma la transmodernidad es el convencimiento de que no solo debemos estar alerta a la transformación que se operan en el panorama educativo, sino ante cualquier adversidad de la vida ya que es de esta manera como estaremos preparados para cualquier cambio existente en la sociedad. En efecto, para cambios de la educación se ha visto evidente puesto que las nuevas generaciones piensan en el aquí y en el ahora, se caracterizan por un pensamiento divergente y por elegir dentro de diferentes caminos, aquel que más les hace sentido. Al contrario de la modernidad, en donde todos intentaban seguir un mismo objetivo, un mismo norte, sin plantearse otras visiones, ni cuestionar las imposiciones de lo establecido. Posiblemente con este cambio de valores, las futuras generaciones busquen y encuentren su realización personal, lo que constituye el nivel más alto dentro de la Pirámide de Necesidades de Maslow. Retomando la idea principal, el camino de la educación moderna a la postmoderna es educar para el bien y la felicidad, cuya consecución consiste en la posesión de sus valores. La filosofía moderna y postmoderna nos traslada al relativismo y subjetivismo que conmueve a cualquier ámbito del ser, del conocer y del vivir y, en efecto, a un sin fin de valores; en primer término, debemos destacar el hecho de que en la escuela moderna prevalece la razón y el conocimiento objetivo. A diferencia, la escuela postmoderna cree que la razón desconsidera al individuo, su contexto cultural y sus sesgos
  4. 4. subjetivos. Además, considera que la razón es manipulable y débil. Si retrocedemos al tema de los paradigmas del currículum, podríamos decir que en la escuela moderna se sigue un enfoque racional-tecnológico (lo importante es que el alumno alcance el conocimiento, el cual es único y objetivo), mientras que la escuela postmoderna protege un enfoque socio- crítico (da mucha importancia a la interacción social y al conocimiento compartido). Si nos centramos en los modelos de estado, en la escuela moderna vemos un modelo de instrucción por encima de la disciplina y autoritarismo del profesor, por otro lado, la escuela postmoderna presenta un modelo de estado del bienestar (currículum abierto y flexible, humanismo, respeto a la pluralidad...). Dentro de este marco surge la siguiente interrogante ¿de verdad hemos avanzado? ¿Es mejor el enfoque postmoderno que el moderno en la educación? Yo pienso que no debemos considerar el postmodernismo como lo contrario a modernismo, sino como un "progreso". Los avances científicos y tecnológicos también han colaborado en la aparición de esa postmodernidad. Se ha avanzado en muchos aspectos, pero también se ha perdido autoridad sobre los alumnos y el maestro se ve sólo como alguien sin iniciativa, siempre ocupado en tareas burocráticas. En este mismo orden de ideas, las escuelas son una señal del aparente disgusto de la modernidad ya que, bajo el aspecto protector de su identidad, con la que cubren sus insuficiencias, esconden la irreverencia de los propios conocimientos transmitidos y de los trabajos enseñados de la educación. Estas instituciones, deberían someterse a una reconstrucción ya que sus cimientos (verdad, razón, esfuerzo, preparación para la vida e inserción socio profesional, etc.) son inestables. Las escuelas son un signo axiomático mediante el cual se reflejan/proyectan las ambivalencias, dudas, argumentaciones, que dominan en el pensamiento-acción de la sociedad contemporánea. Finalmente sobre las bases de las ideas expuestas se requiere una noción de educación más crítica, es decir, decodificar las prácticas educativas de dominación, decodificar la voz de los grandes textos, ya que el currículo no está constituido sólo de destrezas y contenidos, sino que también se privilegian ciertas experiencias e historias y señala una cultura dominante en donde se trata de construir nuestras propias prácticas educativas y de crear nuevas estrategias para confrontar al estudiante con lo que podría ser una sociedad justa.

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