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Realismoynaturalisto

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Con ayuda de otro trabajo encontrado en slade share de idéntico nombre. Lo he abreviado mucho para adaptarlo a mis alumnos y he reorganizado los contenidos para mantener la coherencia con los pasos que estamos estudiando.

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Realismoynaturalisto

  1. 1. EL REALISMO: introducción • El realismo es un movimiento urbano, interesado en la ciudad y sus gentes y España era un país eminentemente rural. • Por otra parte, hasta 1868 no se produce en España un clima de libertad que permita el desarrollo de la novela realista. Hasta entonces predominó una literatura vagamente romántica, tópica y repetitiva, por ello resultaron tan novedosas las novelas de Galdós o Clarín.
  2. 2. RASGOS GENERALES DE LA LITERATURA REALISTA
  3. 3. 5/5 VEROSIMILITUD PROTAGONISTAS INDIVIDUALES O COLECTIVOS NARRADOR OMNISCIENTE DIDACTISMO ESTRUCTURA LINEAL DESCRIPCIONES MINUCIOSAS APROXIMACIÓN DEL LENGUAJE AL USO COLOQUIAL LA PROSA REALISTA Características de la novela realista
  4. 4. 5/5 VEROSIMILITUD • Las historias son como fragmentos de realidad. Aunque inventadas por su autor, se basan en la experiencia cotidiana, y tanto los protagonistas como los ambientes son creíbles. • Desaparecen del relato los sucesos increíbles, los hechos maravillosos y las aventuras insólitas. LA PROSA REALISTA: Características
  5. 5. OBSERVACIÓN y DOCUMENTACIÓN REPRODUCCIÓN FIEL DE LA REALIDAD MÁXIMA EXACTITUD AMBIENTAL y PSICOLÓGICA PINTURA DE COSTUMBRES PINTURA DE CARACTERES Gran diversidad de ambientes Novela psicológica RASGOS GENERALES DE LA LITERATURA REALISTA Descripción minuciosa y detallada de la realidad
  6. 6. RASGOS GENERALES DE LA LITERATURA REALISTA Ubicación próxima de los hechos Frente a la evasión espacio-temporal del Romanticismo, los autores realistas escriben sobre lo que conocen, con lo que sitúan sus obras en el presente y en lugares próximos. La mirada se desplaza a lo cotidiano, eliminando el subjetivismo y la fantasía y controlando los excesos imaginativos y sentimentales..
  7. 7. RASGOS GENERALES DE LA LITERATURA REALISTA Se prefiere una PROSA SOBRIA, a veces cuidada, a veces familiar. El ideal de estilo es la CLARIDAD y la EXACTITUD, como corresponde al deseo de acercar la labor del escritor a la del científico. En los DIÁLOGOS el habla se adaptará a la índole de los personajes, de ahí, el reflejo del habla popular. Se trata de reflejar el ESTILO COLOQUIAL, incluso con incorrecciones o vulgarismos. Estilo sencillo y sobrio
  8. 8. 5/5LA PROSA REALISTA: Características APROXIMACIÓN DEL LENGUAJE AL USO COLOQUIAL El lenguaje narrativo, en coherencia con los presupuestos ideológicos, se aproxima a la lengua de la conversación, a la que se eleva a la categoría de lengua literaria. Los autores se esfuerzan en adecuar el lenguaje a la naturaleza de los personajes, que hablan con arreglo a su condición social, a su origen geográfico o a sus propias particularidades.
  9. 9. 5/5LA PROSA REALISTA: Características PROTAGONISTAS INDIVIDUALES O COLECTIVOS PROTAGONISTAS INDIVIDUALES NOVELAS PSICOLÓGICAS Los protagonistas de las novelas suelen ser individuos que se relacionan problemáticamente con su mundo. El novelista hace hincapié en el análisis psicológico del personaje. PROTAGONISTAS COLECTIVOS NOVELAS DE AMBIENTACIÓN SOCIAL Los protagonistas son grupos sociales completos, que permiten al novelista dar una visión global de la sociedad contemporánea. El autor describe los más variados ambientes
  10. 10. 5/5LA PROSA REALISTA: Características NARRADOR OMNISCIENTE El narrador maneja por completo los hilos del relato: lo conoce todo, interviene en la obra con sus juicios sobre hechos y personajes y con observaciones dirigidas al lector. Con el tiempo, el ideal de objetividad conduce a atenuar las apariciones del narrador en la obra. Junto con la narración tradicional y el estilo indirecto, destacan: DIÁLOGO ESTILO INDIRECTO LIBRE MONÓLOGO INTERIOR
  11. 11. 5/5LA PROSA REALISTA: Características NARRADOR OMNISCIENTE ESTILO DIRECTO El estilo directo es un estilo narrativo en el que se inserta en el relato la voz de los personajes reproduciendo literalmente lo que dicen. El estilo directo se caracteriza por la presencia de verbo de lengua o sentido (dijo, exclamó, gritó, etc.), seguido de dos puntos y aparte, precedido de un guión, las palabras textuales del personaje: Juan estaba agotado, suspiró y dijo: ― “Jamás volveré a subir corriendo.” Verbo de lengua o sentido Guión Dos puntos y aparte Palabras textuales
  12. 12. 5/5LA PROSA REALISTA: Características NARRADOR OMNISCIENTE ESTILO INDIRECTO El estilo indirecto es, por otra parte, otro estilo narrativo en el que se introduce la voz de los personajes. En este caso, el verbo de lengua o sentido es seguido de la conjunción completiva QUE y a continuación se reproducen las palabras del personaje modificadas: Juan estaba agotado, suspiró y dijo que jamás volvería a subir corriendo Verbo de lengua o sentido Conjunción QUE Palabras modificadas
  13. 13. 5/5LA PROSA REALISTA: Características NARRADOR OMNISCIENTE ESTILO INDIRECTO LIBRE Se trata de un estilo narrativo en el que se insertan en la voz del narrador enunciados propios de un personaje, que se reconocen mediante marcas que descartan la vinculación de ese registro del lenguaje o punto de vista con el narrador. En el enunciado del narrador fragmentos del discurso de los personajes que no son introducidos expresamente mediante marcadores o conectores (verbos de palabra o pensamiento o nexos introductorios del enunciado). Juan estaba agotado, suspiró, los pensamientos se agolpaban en su mente, no, jamás volvería a subir corriendo. Discurso del personaje
  14. 14. 5/5LA PROSA REALISTA: Características ESTRUCTURA LINEAL Los hechos transcurren de forma CRONOLÓGICA y LINEAL. Se producen en ocasiones ANALEPSIS o saltos atrás en el tiempo para contar episodios pasados, pero éstas sólo interrumpen provisionalmente el hilo general de la narración. Línea argumental Pasado Presente Futuro Analepsis Prolepsis
  15. 15. 5/5LA PROSA REALISTA: Características DESCRIPCIONES MINUCIOSAS Las descripciones interiores y exteriores y las de los mismos personajes son extremadamente detalladas, de modo que a veces predomina la descripción sobre la narración. Esto se relaciona con la obsesión de los realistas por el dato exacto, típico del positivismo.
  16. 16. 5/5LA PROSA REALISTA: Características DIDACTISMO • Es corriente que los autores pretendan con sus novelas ofrecer una lección moral o social. • Ello es así en las llamadas NOVELAS DE TESIS, en las que el escritor desea demostrar una IDEA GENERAL a la que quedan subordinados el argumento, los personajes y el ambiente de la obra.
  17. 17. 5/5RASGOS GENERALES DE LA LITERATURA REALISTA Predilección por la novela El género realista por excelencia es la novela, que alcanzó un auge inusitado.
  18. 18. 5/5EL NATURALISMO Se conoce como naturalismo una corriente literaria que se desarrolló durante el último tercio del siglo XIX, fundamentalmente en Francia, y que tuvo como principal impulsor a Émile Zola, autor de una serie de novelas llamado Los Rougon-Macquart, que proporciona las claves del naturalismo. Zola pretende que la literatura se convierta en otra ciencia cuyo objeto de estudio es el medio social por medio de: Émile Zola LA OBSERVACIÓN LA EXPERIMENTACIÓN EL DETERMINISMO
  19. 19. 5/5EL NATURALISMO La literatura debe analizar científicamente el comportamiento humano siguiendo los principios de: OBSERVACIÓN EXPERIMENTACIÓN DETERMINISMO El escritor observa con detenimiento la realidad porque sólo puede servirse de datos reales. El novelista experimenta con sus personajes para comprobar cómo se modifican sus reacciones según su particular condición biológica heredada. El hombre se encuentra determinado biológica y socialmente, no es en realidad libre, puesto que los individuos están determinados por su herencia genética y su ambiente social. Esto explica el interés de los naturalistas por ambientes miserables y sórdidos y por personajes tarados, alcohólicos, embrutecidos o enfermos, ya que estos ambientes permiten demostrar la influencia determinante de la biología y del medio social.
  20. 20. 5/54. EL NATURALISMO El naturalismo parte del determinismo, es decir, la idea de que el hombre se encuentra determinado biológica y socialmente, no es en realidad libre, puesto que los individuos están condicionados por su herencia genética y su ambiente social. El novelista, como científico, experimenta con sus personajes para comprobar cómo se modifican sus reacciones según su particular condición biológica heredada. Esto explica la propensión de los naturalistas por ambientes miserables y sórdidos y por personajes tarados, alcohólicos, embrutecidos o enfermos, ya que esos les permiten demostrar la influencia determinante de la biología y del medio social. Determinismo
  21. 21. 5/5EL NATURALISMO Técnicamente, se extreman los rasgos del realismo: Descripciones minuciosas Reproducción fiel del lenguaje hablado. Narrador impersonal y objetivo El novelista se comporta como el científico, se limita a exponer y analizar los hechos, sin intervenir.
  22. 22. 5/5EL NATURALISMO Las novelas tienen, además, una intención moral. Influidos por las ideas socialistas, los naturalistas piensan que, ya no se puede modificar la herencia biológica, sí es posible igualar las condiciones sociales en que viven los hombres.Otras características La novela naturalista contribuiría a proporcionar un conocimiento más exacto de los seres humanos y de la sociedad, con el fin de poder mejorarlos. A fines de siglo, la estética realista entra en crisis. Se desarrollan entonces diversos movimientos estéticos que buscan nuevos caminos: impresionismo, parnasianismo, simbolismo, espiritualismo, nihilismo, decadentismo, modernismo, etc. Con ellos se entra ya de lleno en el siglo XX.
  23. 23. 5/5EL NATURALISMO En España la temprana traducción de las obras de Zola hizo que se conociera bastante pronto el naturalismo, pero levantó enseguida una gran polémica y su penetración en la literatura española fue muy dificultosa. El naturalismo en España Se acusa al naturalismo de inmoral y anticatólico, en su defensa Emilia Pardo Bazán escribe una serie de artículos recogidos en su libro La cuestión palpitante (1883) donde defiende a Zola. El naturalismo español aprovecha del movimiento naturalista ciertos recursos narrativos y su interés por los ambientes míseros y degradados, pero no acepta la idea de convertir la literatura en una ciencia. Aparte de Pardo Bazán, se advierten rasgos naturalistas en obras de Galdós como La desheredada, en La Regenta de Clarín y en algunas novelas de Palacio Valdés.
  24. 24. PRINCIPALES AUTORES REALISTAS LA NOVELA REALISTA Transición de la prosa romántica a la novela prerrealista Fernán Caballero Pedro Antonio de Alarcón Consolidación de la novela realista Juan Valera José María de Pereda Emilia Pardo Bazán Benito Pérez Galdós Leopoldo Alas, Clarín LA PROSA REALISTA
  25. 25. FERNÁN CABALLERO (1796-1877) • Es el seudónimo de la escritora Cecilia Böhl de Faber (1796-1877), hija de uno de los introductores del Romanticismo en España: Nicolás Böhl de Faber. • Su obra se ha considerado precursora del realismo español, pero la abundancia de elementos románticos y, sobre todo, el didactismo católico y la idealización de tipos y paisajes, la alejan de los presupuestos centrales del realismo. • Entre sus obras más conocidas destacan La gaviota y La familia de Alvareda. TRANSICIÓN DE LA PROSA ROMÁNTICA A LA NOVELA PRERREALISTA LA NOVELA REALISTA LA PROSA REALISTA
  26. 26. TRANSICIÓN DE LA PROSA ROMÁNTICA A LA NOVELA PRERREALISTA LA NOVELA REALISTA PEDRO ANTONIO DE ALARCÓN (1833-1891) • Es también un escritor prerrealista, cercano aún al Romanticismo y a la prosa costumbrista. • Sus novelas no son de gran calidad: sus personajes carecen de individualidad y están construidos con un maniqueísmo absoluto, las situaciones argumentales son inverosímiles y su lenguaje peca de excesiva verbosidad. • Una sorprendente excepción es la novela corta El sombrero de tres picos (1874). LA PROSA REALISTA
  27. 27. CONSOLIDACIÓN DE LA NOVELA REALISTA LA NOVELA REALISTA JUAN VALERA *Es un escritor peculiar dentro del movimiento realista. *Es un tardío escritor de novelas, que empieza a publicar cuando ya había destacado en el ensayo y en la crítica literaria. *Él mismo nunca se consideró realista: defiende el carácter poético de la novela y postula un tipo de narración que estudie el interior de los personajes. • El amor es el tema de la mayor parte de su obra narrativa en la que destaca Pepita Jiménez (1874), Doña Luz (1879), Juanita la Larga (1895) y Morsamor (1899). LA PROSA REALISTA
  28. 28. CONSOLIDACIÓN DE LA NOVELA REALISTA LA NOVELA REALISTA JOSÉ MARÍA DE PEREDA • Es el máximo representante, dentro del realismo, de la novela tradicional. • Defiende en sus obras un patriarcalismo rural e idílico frente a los males del mundo urbano y burgués. • Casi todas sus novelas transcurren en la región cántabra y son un ejemplo de novela regional. • Entre sus novelas destacan: El sabor de la tierruca (1882), Pedro Sánchez (1883), Sotileza (1884), La puchera (1889) y Peñas arriba (1895). LA PROSA REALISTA
  29. 29. CONSOLIDACIÓN DE LA NOVELA REALISTA LA NOVELA REALISTA EMILIA PARDO BAZÁN • Aristócrata gallega, fue persona cultivada y buena conocedora de las corrientes literarias europeas de su tiempo. • Así, el naturalismo, tan presente en novelas como La tribuna (1882), Los pazos de Ulloa (1886) y La madre Naturaleza (1887), es siempre puramente formal: situaciones escabrosas, ambientes degradados, señores decadentes y criados brutales, crudas descripciones, escenas de desmesurada violencia, etc. Pero el determinismo naturalista sólo es externo y circunstancial, pues es corregido por la fe religiosa LA PROSA REALISTA
  30. 30. CONSOLIDACIÓN DE LA NOVELA REALISTA LA NOVELA REALISTA • Tiene mucho interés el más de medio millar de cuentos que la condesa de Pardo Bazán publicó en la prensa, parte de los cuales reunió en diversos volúmenes: Cuentos de Marineda, Cuentos de Navidad, Cuentos de amor, Cuentos sacroprofanos, Cuentos de la tierra… LA PROSA REALISTA
  31. 31. Benito Pérez GaldósBenito Pérez Galdós
  32. 32. Benito Pérez Galdós • Nació en Las Palmas de Gran Canaria dentro de una familia acomodada. •A los diecinueve años marchó a Madrid a estudiar Derecho, pero abandonó los estudios para dedicarse al periodismo y a la literatura. • En 1870 publica su primera novela y en 1871 dirige ya un periódico madrileño. •A partir de 1873, cuando comienza la primera serie de Episodios Nacionales, se dedica casi en exclusiva a la literatura. Su calidad literaria y su laborioso trabajo lo convierten en el autor más importante de su tiempo.
  33. 33. Benito Pérez Galdós • Concluidas las dos series iniciales de Episodios, que había alternado con sus primeras novelas, comienza en los años ochenta su proyecto literario más ambicioso, las Novelas españolas contemporáneas. •Pese a los apoyos de Menéndez Pelayo y de Valera, fracasa su candidatura a la Real Academia a principios de 1889, pues su actitud liberal y anticlerical se ve con reticencias entre los conservadores. •No obstante, resulta finalmente elegido a mediados de ese mismo año.
  34. 34. Benito Pérez Galdós • En la última década del XIX, prosigue su actividad como novelista, aunque emprende también con bastante éxito su carrera como autor teatral. • En 1897 lee su importante discurso de ingreso en la Real Academia: La sociedad presente como materia novelable. • A finales de siglo comienza la tercera serie de los Episodios Nacionales. • Ya en el siglo XX, continúa con su actividad teatral y con la redacción de sucesivos episodios.
  35. 35. Benito Pérez Galdós • La situación política española lleva también a Galdós a pronunciarse a favor de un cambio en la política, cada vez más conservadora, de la Monarquía y, finalmente, a colocarse del lado de los republicanos, en cuyas filas es elegido diputado en 1907. • En 1909 es co-presidente de la Conjunción Republicano-Socialista junto a Pablo Iglesias. Ese mismo año vuelve a ser elegido diputado. • Sus últimos años son difíciles. En 1912 fracasa su candidatura al Premio Nobel por la oposición beligerante de los conservadores españoles. Con su salud ya quebrantada, se ve obligado a dictar sus últimas obras porque se está quedando ciego. Postrado por la enfermedad y agobiado por las dificultades económicas, muere en Madrid en 1920.
  36. 36. Benito Pérez Galdós OBRA NARRATIVA Primeras novelas Novelas españolas contemporáneas Últimas novelas La Fontana de Oro Doña Perfecta Gloria Marianela La familia de León Roch El amigo Manso La de Bringas Miau Fortunata y Jacinta La incógnita Realidad Ángel Guerra Tristana Torquemada Nazarín Misericordia… E P I S O D I O S N A C I O N A L E S
  37. 37. Benito Pérez Galdós OBRA NARRATIVA PRIMERAS NOVELAS: NOVELAS DE TESIS • Publicadas durante la primera década de los setenta, casi todas son novelas de tesis en las que se contraponen dos ideologías, conservada y liberal. • Galdós no oculta sus simpatías por la España liberal, y la intención didáctica de las obras es explícita. • Títulos de esta época son La Fontana de Oro (1870), Doña Perfecta (1876), Gloria (1877), Marianela (1878) y La familia de León Roch (1878). • Pese al esquematismo de sus ambientes y personajes, se advierte en estas obras una evolución técnica que culminará en el gran Galdós posterior.
  38. 38. Benito Pérez Galdós OBRA NARRATIVA NOVELAS ESPAÑOLAS CONTEMPORÁNEAS • Con La desheredada (1881) Galdós comienza a publicar el grupo de novelas españolas contemporáneas. • Estas obras muestran su madurez como escritor y recogen un completo retrato de la sociedad de su época, ambientado en Madrid. • Algunas obras de este periodo: • El amigo Manso (1882) • La de Bringas (1884) • Miau (1888)
  39. 39. Benito Pérez Galdós OBRA NARRATIVA NOVELAS ESPAÑOLAS CONTEMPORÁNEAS • La obra maestra de esta etapa es Fortunata y Jacinta (1887). • Se trata de una novela extensa y cuidadosamente construida, que desarrolla, sobre la base de diversos triángulos amorosos, la convulsa y cambiante vida social madrileña entre 1873 y 1876, entrelazando calculadamente los elementos de ficción y los históricos. • En esta obra, Galdós despliega sus mejores artes narrativas: • Minuciosa captación de ambientes y tipos. • Uso magistral de los diálogos. • Empleo de novedosos monólogos interiores. • Sabio manejo narrativo de las anécdotas argumentales. • Con ella se alcanza la cumbre del realismo galdosiano.
  40. 40. Benito Pérez Galdós OBRA NARRATIVA ÚLTIMAS NOVELAS • La crisis de la estética realista y el interés por buscar nuevos cauces expresivos se manifiestan claramente en sus novelas desde 1889. • De este periodo son La incógnita (1889), Realidad (1889), Ángel Guerra (1891), Tristana (1892), la tetralogía que tiene como protagonista al usurero Torquemada (1889-1895), Nazarín (1895), Misericordia (1897) , El caballero encantado (1909).
  41. 41. Benito Pérez Galdós OBRA NARRATIVA ÚLTIMAS NOVELAS • En todas ellas ensaya originales procedimientos narrativos: • novelas dialogadas • narraciones epistolares • introducción de elementos fantásticos • Sueños • símbolos, etc. • En alguna es también visible la influencia del espiritualismo de la novela finisecular europea. • La modernidad narrativa galdosiana tiene su raíz en la progresiva radicalización ideológica del Galdós, que le lleva a buscar vías estéticas diferentes como modo de comprender la realidad en toda su extensión.
  42. 42. Benito Pérez Galdós OBRA NARRATIVA EPISODIOS NACIONALES • Los Episodios Nacionales, constituidos por cuarenta y seis novelas dispuestas en cinco series de diez episodios cada una (excepto la última, que quedó inacabada con solo seis), pretenden reconstruir en forma novelada la historia del siglo XIX español. • Las dos primeras series fueron escritas entre 1873 y 1879, al tiempo que sus primeras novelas; las tres últimas entre 1898 y 1912.
  43. 43. Benito Pérez Galdós OBRA NARRATIVA EPISODIOS NACIONALES • Las dos primeras series muestra la ideología liberal de Galdós. Abundan en recursos folletinescos, aunque se apartan de la novela histórica romántica por la proximidad de los hechos narrados y porque la Historia no es un mero marco decorativo. • Casi veinte años después don Benito reemprende la redacción de los Episodios. Se percibe claramente que Galdós ha madurado como novelista: mezcla de narradores en primera y tercera persona, monólogos, novelas epistolares que ofrecen la impresión de intimidad al tiempo que proporcionan la ilusión de crónica histórica… • En estos últimos episodios se advierte también el conocimiento de primera mano de los hechos por parte de Galdós, pues la época se corresponde con la de su propia juventud madrileña, que el escritor juzga ahora desde sus nuevas posiciones ideológicas republicanas
  44. 44. Benito Pérez Galdós TEMAS Las obras de Galdós, aunque ambientadas en su mayoría en Madrid, son una completa visión de conjunto de la sociedad española de la época. Madrid concentra todas las contradicciones sociales e históricas del país y se ha convertido en una gran ciudad cuyo complejo mundo presenta con pluma maestra el novelista. Madrid Las clases medias ocupan el primer plano de sus obras, pero la mirada de Galdós presta atención a todas las esferas sociales. Todo en relación con las vicisitudes históricas que dan lugar a una nueva sociedad que arrolla a su paso los viejos moldes estamentales. Sociedad de la época Las obras de Galdós hacen que sus obras ofrezcan una reflexión sobre la condición humana: el paso del tiempo, las reacciones psicológicas ante las situaciones extremas, las ambiciones, el dolor, los suelos, las ilusiones, las fantasías, el amor, los diversos placeres, los ambientes sórdidos, todo desfila ante los ojos del autor y bajo la mirada de Galdós, tierna y humanísima en otras, irónica en las más. Condición humana
  45. 45. Benito Pérez Galdós INFLUENCIAS Honoré de Balzac Charles Dickens Gustave Flaubert Fiodor Dostoyevski León Tolstoi La Celestina La picaresca Cervantes… Ironía
  46. 46. Leopoldo Alas, ClarínLeopoldo Alas, Clarín
  47. 47. Leopoldo Alas, Clarín • Leopoldo Alas nació en Zamora en 1852, pero en 1863 se encuentra ya en Asturias, tierra que será definitivamente la suya. • En 1871 se licencia en Derecho y se traslada a Madrid para cursar el doctorado y la carrera de Filosofía y Letras. Recibe entonces clases de destacados intelectuales krausistas, que dejan una intensa huella en él. • Tras la restauración borbónica, Alas es asiduo colaborador del periódico republicano El Solfeo, en cuyas páginas aparece por primera vez en 1875 el seudónimo Clarín, inspirado por el título del periódico y por el personaje de La vida es sueño.
  48. 48. Leopoldo Alas, Clarín • Desde 1878, escribe en La Unión, periódico republicano federal, donde publica casi doscientos artículos. Entre tanto, ha redactado ya sus primeros relatos y se ha doctorado con una tesis dedicada a Giner de los Ríos. • En 1882 es nombrado catedrático de la Universidad de Zaragoza, se casa, viaja por Andalucía y realiza una serie de reportajes sobre el problema social andaluz. Al año siguiente es ya catedrático de Derecho en la Universidad de Oviedo, donde permanecerá hasta su muerte. A partir de entonces su actividad decae, aunque sigue publicando en los periódicos. • Sus preocupaciones espirituales se acentúan y en 1898 sus inquietudes sociales lo llevan a proponer la fundación de la Extensión Universitaria de Asturias, que pretende acercar la enseñanza a los medios sociales más desfavorecidos.
  49. 49. Leopoldo Alas, Clarín • En 1900 termina la traducción de la novela de Zola, Trabajo, y, ya muy enfermo, pronuncia su última conferencia en el socialista Centro Obrero de Oviedo en enero de 1901. Muere ese mismo año, no sin antes tener la alegría de ver la segunda edición de La Regenta, prologada por Galdós.
  50. 50. Leopoldo Alas, Clarín •Clarín dedicó muchísimos artículos periodísticos a la crítica literaria. Parte de estos artículos los reunió en volúmenes independientes. •Ideó también una publicación literaria, titulada Folletos literarios, de la que aparecieron ocho entregas entre 1886 y 1891. •En la crítica literaria de Clarín puede distinguirse entre una crítica festiva y satírica y otra más seria y teórica. En ambas, la crítica es para Alas una actividad de carácter ético que sirve para mejorar el nivel cultural del pueblo como crítico demócrata. •La crítica, para Clarín, es un camino de conocimiento, de búsqueda de la verdad, de elevación del nivel estético de una comunidad. CRÍTICA LITERARIA
  51. 51. Leopoldo Alas, Clarín •En cuanto a su obra de creación, es casi exclusivamente narrativa, a excepción de algunos poemas juveniles y su drama Teresa (1895), que intenta conjugar la crítica social y el espíritu evangélico, dentro de una estética de intensa concentración dramática y escenográfica naturalista. •Pese a su brevedad, es su obra narrativa la que le concede un puesto de primer orden en las letras españolas. •Solo escribió dos novelas: La Regenta y Su único hijo, algunas novelas cortas (Pipá, Avecilla, Las dos cajas, Doña Berta, El Señor…), varios fragmentos novelescos inconclusos y poco más de cien relatos breves, publicados en su mayoría en la presa y que recopiló, junto a otros inéditos, en volúmenes independientes: Pipá (1886), El Señor y lo demás, son cuentos (1893), Cuentos morales (1896) y El gallo de Sócrates (1901). OBRA LITERARIA
  52. 52. Leopoldo Alas, Clarín La Regenta (1885) LAS GRANDES NOVELAS PERSONAJES • Los protagonistas de la novela son dos: Ana Ozores y el Magistral, Fermín de Pas. Ambos personajes tienen en común su desclasamiento: ella, hija de un aristócrata liberal, acaba como esposa del viejo y ridículo regente de la Audiencia; él, de humilde origen, está escalando a los más altos puestos de poder del cabildo catedralicio. • En los dos se produce una profunda insatisfacción: Ana, frustrada humana y sentimentalmente en el marco de una ciudad levítica, añorando una madre que no tuvo y un hijo que no tiene; el Magistral, sometido a la férrea voluntad de su madre y sin meta humana alguna, excepto la ambición desmedida del poder.
  53. 53. Leopoldo Alas, Clarín La Regenta (1885) LAS GRANDES NOVELAS PERSONAJES • El tercer personaje en importancia es Álvaro Mesía, dirigente liberal de la provincia y tenorio por excelencia de la misma. • Ana termina en manos del insustancial Mesía, con lo que consuma su propia degradación.
  54. 54. Leopoldo Alas, Clarín La Regenta (1885) LAS GRANDES NOVELAS PERSONAJES • En el fondo, la auténtica protagonista de la novela es la sociedad provinciana en su conjunto. • Clarín disecciona en Vetusta, nombre literario de Oviedo, donde suceden los hechos las mezquindades, frustraciones y pequeñeces de la sociedad española de la Restauración. Clarín satiriza sin piedad los comportamientos de la clase dominante de la sociedad canovista: clero, nobles, indianos, burgueses desfilan por sus páginas dando muestras de su frivolidad, hipocresía, orgullo, mediocridad y miseria moral. • La extensa fauna de personajes de la novela está casi por completo marcada por los mismos rasgos de los protagonistas: frustración, insatisfacción, sexualidad reprimida. Hay pocos personajes y éstos no tienen la entidad suficiente para cambiar los derroteros de la sociedad podrida.
  55. 55. Leopoldo Alas, Clarín La Regenta (1885) LAS GRANDES NOVELAS ESTRUCTURA • La estructura de la novela está muy pensada. Todos los elementos están relacionados: reflejan las relaciones entre sus tres personajes y todo se organiza en función de ello PRIMERA PARTE •Se desarrolla en tres días •Se rememoran muchos años. •Acción lenta, ya que describen personajes y ambientes claves para el desarrollo de la novela SEGUNDA PARTE •Se desarrolla en tres años •La acción es más rápida y dinámica hasta el desenlace de la obra.
  56. 56. Leopoldo Alas, Clarín La Regenta (1885) LAS GRANDES NOVELAS • En La Regenta, es muy importante la influencia del ambiente sobre los personajes, por ello se ha insistido en su carácter naturalista. En efecto, tanto el mundo exterior (la ciudad en que viven, el ambiente callejero, las relaciones sociales) como el más próximo a los personajes (su familia, su infancia, su formación) los condicionan de modo definitivo. • Incluso la naturaleza se relaciona con los movimientos anímicos de los personajes: la lluvia constante, las estaciones del año… • Dos son las notas dominantes en el ambiente que envuelve a los personajes de la novela TEDIO En la cerrada ciudad provinciana todo se repite hasta el aburrimiento, y personas como Ana Ozores no encuentran más salida a su hastío que el refugio en libros y sueños románticos, perfectamente inútiles como solución vital. LUJURIA La sexualidad, más o menos reprimida, es la vía de escape de muchas frustraciones. Objetos, ambientes y personajes parecen rodeados de un halo de erotismo que impregna sus movimientos, sus conversaciones, sus sueños y sus pensamientos.
  57. 57. Leopoldo Alas, Clarín : La Regenta La heroica ciudad dormía la siesta. El viento Sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo se juntaban en un montón, parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo. Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar  zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan demasiado el corsé; era maciza sin perder nada de su espiritual grandeza, y hasta sus segundos corredores, elegante balaustrada, subía como fuerte castillo, lanzándose desde allí en pirámide de ángulo gracioso, inimitable en sus medidas y proporciones. Como haz de músculos y nervios la piedra enroscándose en la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire; y como prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se mantenía, cual imantada, una bola grande de bronce dorado, y encima otra más pequeña, y sobre esta una cruz de hierro que acababa en pararrayos.
  58. 58. Leopoldo Alas, Clarín : La Regenta La lluvia, el aburrimiento, la piedad, la costumbre, trajeron su contingente respectivo al templo, que estaba todas las tardes de bote en bote. No cabía ni un vetustense más. Los jóvenes laicos de la ciudad, estudiantes los más, no se distinguían ni por su extensa devoción, ni por su impiedad prematura; no pensaban en ciertas cosas; los había carlistas y liberales, pero casi todos iban a misa a ver a las muchachas. A la novena no faltaban; se desparramaban por las capillas y rincones de San Isidro, y terciando la capa, el rostro con un tinte romántico o picaresco, según el carácter, “se timaban”, como decían ellos, con las niñas casaderas, más recatadas, mejores cristianas, pero no menos ganosas de tener lo que ellas llamaban “relaciones”. Mientras el padre Martínez repetía por centésima vez —y ya llevaba ganados unos cinco mil reales— que como el dolor de una madre no hay otro, y echaba sin pizca de dolor propio, sobre la imagen enlutada del altar, toda la retórica averiada de su oratoria de un barroquismo mustio y sobado, el amor sacrílego iba y venía volando invisible por naves y capillas, como una mariposa que la primavera manda desde el campo al pueblo para anunciar la alegría nueva. Caracterización de ambientes
  59. 59. Leopoldo Alas, Clarín : La Regenta Ana Ozores, cerca del presbiterio, arrodillada, recogiendo el espíritu para sumirlo en acendrada piedad, oía el runrún lastimero del púlpito, como el rumor lejano de un aguacero acompañado por ayes del viento cogido entre puertas. No oía al jesuita, oía la elocuencia de aquel hecho patente, repetido siglos y siglos en millares de pueblos: la piedad colectiva, la devoción común, aquella elevación casi milagrosa de un pueblo entero prosaico, empequeñecido por adoración del absoluto, por abstracción religiosa. En esto pensaba a su modo la Regenta, y quería que aquella ola de piedad la arrastrase, quería ser molécula de aquella espuma, partícula de aquel polvo, que una fuerza desconocida arrastraba por el desierto de la vida, camino de un ideal vagamente comprendido. Caracterización de personajes
  60. 60. Leopoldo Alas, Clarín : La Regenta Caracterización de personajes “Estamos buenos” iba pensado por las calles. Era enemigo de darle nombre a las cosas, sobre todo a las difíciles de bautizar. ¿Qué era aquello que a él le pasaba? No tenía nombre. Amor no era: el Magistral no creía en una pasión especial, en un sentimiento puro y noble que se pudiera llamar amor; esto era cosa de novelistas y poetas, y la hipocresía del pecado había recurrido a esa palabra santificante para disfrazar muchas de las mil formas de la lujuria. Lo que él sentía no era lujuria; no le remordía la conciencia. Tenía la convicción de que aquello no era nuevo. ¿Estaría malo? ¿Serían los nervios? Somoza le diría que fijo que sí.
  61. 61. Leopoldo Alas, Clarín : La Regenta Vetusta era su pasión y su presa. Mientras los demás le tenían por sabio teólogo, filósofo y jurisconsulto, él estimaba sobre todas su ciencia de Vetusta. La conocía palmo a palmo, por dentro y por fuera, por el alma y por el cuerpo, había escudriñado los rincones de las conciencias y los rincones de las casas. Lo que sentía en presencia de la heroica ciudad era gula; hacía su anatomía, no como el fisiólogo que sólo quiere estudiar, sino como el gastrónomo que busca los bocados apetitosos; no aplicaba el escalpelo sino el trinchante. […] Don Fermín contemplaba la ciudad. Era una presa que le disputaban, pero que acabaría de devorar él solo. ¡Qué! ¿También aquel mezquino imperio habían de arrancarle? No, era suyo. Lo había ganado en buena lid. ¿Para qué eran necios? También al Magistral se le subía la altura a la cabeza; también él veía a los vetustenses como escarabajos; sus viviendas viejas y negruzcas, aplastadas, las creían los vanidosos ciudadanos palacios y eran madrigueras, cuevas, montones de tierra, labor de topo... ¿Qué habían hecho los dueños de aquellos palacios viejos y arruinados de la Encimada que él tenía allí a sus pies? ¿Qué habían hecho? Heredar. ¿Y él? ¿Qué había hecho él? Conquistar.  
  62. 62. Cuando llegaban a las primeras casas de Vetusta, obscurecía. La luz amarillenta del gas brillaba de trecho en trecho, cerca de las ramas polvorientas de las raquíticas acacias que adornaban el boulevard, nombre popular de la calle por donde entraban en el pueblo. […] Al anochecer, hora en que dejaban el trabajo los obreros, se convertía aquella acera en paseo donde era difícil andar sin pararse a cada tres pasos. Costureras, chalequeras, planchadoras, ribeteadoras, cigarreras, fosforeras, y armeros, zapateros, sastres, carpinteros y hasta albañiles y canteros, sin contar otras muchas clases de industriales, se daban cita bajo las acacias del Triunfo y paseaban allí una hora, arrastrando los pies sobre las piedras con estridente sonsonete.[…] Era la fuerza de los talleres que salía al aire libre; los músculos se movían por su cuenta, a su gusto, libres de la monotonía de la faena rutinaria. Cada cual, además, sin darse cuenta de ello, estaba satisfecho de haber hecho algo útil, de haber trabajado. Las muchachas reían sin motivo, se pellizcaban, tropezaban unas con otras, se amontonaban, y al pasar los grupos de obreros crecía la algazara;  había golpes en la espalda, carcajadas de malicia, gritos de mentida indignación, de falso pudor, no por hipocresía, sino como si se tratara de un paso de comedia. Los remilgos eran fingidos, pero el que se propasaba se exponía a salir con las mejillas ardiendo. Las virtudes que había allí sabían defenderse a bofetadas. En general, se movía aquella multitud con cierto orden. Se paseaba en filas de ida y vuelta. Algunos señoritos se mezclaban con los grupos de obreros. […] Leopoldo Alas, Clarín : La Regenta

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