SEPIA XIV              Piura, del 23 al 26 de agosto 2011                                                        Eje Temát...
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Desde el punto de vista académico, la mirada territorial aspira a poner en el centro delanálisis dos cuestiones:(i) Por qu...
para modelos alternativos de desarrollo), institucionales (nuevos enfoques de políticasrurales en las instituciones multil...
desarrollo en América Latina y sus principales apuestas teóricas y conceptuales. Tambiénprestaremos atención a algunos tra...
presentada en 1940 en la asamblea del Instituto Panamericano de Geografía e Historia(Pulgar Vidal, 1941, 1980, 1981, 1989 ...
Los condicionantes que la geografía andina impone a las formaciones sociales estántambién el centro de la obra de John Mur...
marginación de la población andina y una ceguera de las elites nacionales respecto a lapotencialidad y singularidad del mo...
reivindicaciones étnicas (Eguren 2007). En el plano económico todo esto coincide con uncambio profundo en las relaciones e...
objetivo es ver los procesos de reestructuración del espacio peruano en el contexto decambio de esa década. Los autores se...
regiones naturales y desplaza la pregunta hacia las condiciones meso y micro queexplican estos resultados diferentes dentr...
mercado urbano, con una diversificación de la producción agropecuaria localizada enpequeñas propiedades periurbanas, asoci...
peruano supone, sin embargo, una renovación conceptual de primer orden y un cambiode paradigma. Permiten dejar atrás los e...
cada territorio, la equidad de género, etc. Otro elemento importante en el camino hacia elDTR son los trabajos que en la l...
ahí la importancia de estudiarlas y comprenderlas, que se convierte en el objetivo principaldel DTR desde el punto de vist...
pobreza. Este resultado positivo se matiza cuando se compara el crecimiento relativo (quéprovincias crecen más o menos que...
Lagunas era visto en los años ochenta como un ejemplo de sierra atrasada y refractaria ala innovación tecnológica e instit...
algunos casos, la solución apunta a un repliegue hacia modalidades de acceso máscerradas, cerrando el camino a la diferenc...
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Estos casos pioneros alcanzan un alto prestigio en el mundo académico y sonproyectados como modelos exitosos a imitar. Muc...
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Para Ravera el desarrollo territorial es un enfoque de cambio que permitiría revertir ladegradación del espacio social and...
Para el autor, son las municipalidades, y no tanto las mancomunidades, las institucionesque deben liderar los procesos de ...
2007, Jara 2010, Suazo 2010 y Prem-Rodríguez-Carrillo 2010, Sotomayor et al 2010,Claverías 2010, Mena 2010 para algunos ca...
señala que el análisis de los medios de subsistencia de las familias rurales de las zonasafectadas por la minería debe hac...
sería una dicotomía entre “territorios eficientes” y “territorios vaciables”. El trasfondo,como en el caso de los trabajos...
social, aun a costa de reducir las posibilidades de los segmentos más creativos einnovadores de las sociedades locales.Est...
nacionales de defensa de los derechos de los pobladores indígenas, que agrupan acentros privados de desarrollo, activistas...
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El giro territorial en las ciencias sociales peruanas. Balance de estudios sobre desarrollo, mundo rural y territorio. Por Raúl Hernández

  1. 1. SEPIA XIV  Piura, del 23 al 26 de agosto 2011    Eje Temático I  Dinámicas Territoriales    Ponencia de Balance “El giro territorial en las ciencias sociales peruanas Balance  de estudios sobre desarrollo, mundo rural y territorio”    Raúl Hernández Asensio  1  
  2. 2. El giro territorial en las ciencias sociales peruanas Balance de estudios sobre desarrollo, mundo rural y territorio Raúl Hernández Asensio Instituto de Estudios Peruanos Documento preparado para el SEPIA XIV Eje 1. Dinámicas territoriales ruralesEl objetivo de este artículo hacer un balance de los estudios sobre dinámicas territorialesrurales producidos en Perú en los últimos años. El centro de análisis es lo que variosautores han denominado el “giro territorial de las ciencias sociales latinoamericanas” 1 .Esta expresión se refiere a la creciente importancia que tiene en la noción de territorio enlos análisis sociales, en la planificación del desarrollo y en las reivindicaciones de losmovimientos sociales. Como veremos, se trata de un proceso amplio, que no se limitasolo al Perú, y que tiene repercusiones en un gran número de disciplinas académicas,incluyendo la sociología, la economía, la antropología y la historia. En nuestro caso, noscentraremos en los estudios sobre el territorio que enfocan el mundo rural, yespecíficamente en aquellos que tratan la problemática del desarrollo rural.En el campo del desarrollo rural, “lo territorial” es más una intuición que un programa o unenfoque específico. Es una intuición que nace de la constatación del fracaso de manerasanteriores de enfocar la lucha contra la pobreza: el crecimiento basado en la sustituciónde importaciones, las reformas agrarias, la “revolución verde”, las estrategias defocalización de los programas sociales los años noventa, etc. Este giro hacia lo territorialno quiere decir que estas políticos fueran fracasos totales, sino que, por las razones quefuera (y sobre esto hay muchas teorías diferentes) en la práctica no generaron el cambiocualitativo en las condiciones del mundo rural que sus promotores pretendían quetuviesen.                                                            1 La expresión “giro territorial” es utilizada en al menos dos estudios precedentes (Offen 2003 y Bebbington- Abramovay-Chiriboga 2008) aunque con sentidos que no son del todo coincidentes. Como espero quedará claro al final de este estudio el giro territorial es un fenómeno múltiple, que afecta al menos a tres ámbitos: las ciencias sociales, las políticas de desarrollo y las reivindicaciones de los movimientos sociales latinoamericanos. En este trabajo nos centraremos exclusivamente en el primero de estos ámbitos, aunque es evidente que existen relaciones e influencia recíproca entre los tres, como se irá señalando a lo largo del texto. El diagrama incluido al final del documento trata de sintetizar estas relaciones de una manera gráfica.  2  
  3. 3. Desde el punto de vista académico, la mirada territorial aspira a poner en el centro delanálisis dos cuestiones:(i) Por qué algunas zonas rurales de América Latina se desarrollan y otras no. Encararesta cuestión supone preguntarse por qué políticas de desarrollo similares (nacionales yen gran medida parte de corrientes supranacionales) tienen efectos diferentes en segúnlos territorios, qué condicionantes están detrás de estas resultados y en qué medidadependen de los distintos factores en juego (geografía, historia, cultura, instituciones,marco de oportunidades políticas, etc.).(ii) Derivada, y muy relacionada con la anterior, la segunda gran cuestión es por qué estosprocesos de desarrollo tienen efectos diferentes en términos de equidad y sustentabilidad,es decir, por qué, aún en los casos que son exitosas, las políticas de desarrollo son enunos territorios más sostenibles que en otros y tienen mejores resultados a largo plazo.Estas cuestiones suponen un cambio sustancial respecto a las agendas de investigaciónprecedentes. Hasta finales de los años ochenta los estudios rurales están marcados por loque podríamos llamar el “paradigma de la continuidad”, una forma de pensar el mundorural basada en tres ideas fuerza. La primera era la centralidad de la comunidadcampesina, que era entendida como unidad básica de análisis y principal referenteidentitario y social del mundo rural; la segunda, la importancia de los elementos culturalesde larga duración, que diferenciarían el mundo rural peruano de otros espacios rurales, y,la tercera, una visión negativa de las ciudades, presentadas como nodos extractores de lariqueza y la rentabilidad del campesino rural. Esta mirada en términos de autenticidad yconfrontación estaba muy influida por los proyectos políticos de la izquierda peruana, queen ese momento contaba con una gran legitimidad social y estaba muy vinculada a loscentros de producción de conocimiento sobre el mundo rural. El punto de partida de losanálisis era el fracaso de la estrategia de grandes propiedades cooperativas impulsadapor el gobierno militar en los años setenta. El quiebre de la reforma agraria era unaprueba de la fortaleza de la comunidad y de su resistencia al cambio. Entre los principalestemas tratados estaban las formas comunitarias de propiedad y producción, larecuperación de las técnicas ancestrales de producción. Estos enfoques comunitaristasempataban con una política rural que estaba centrada en el aumento de la producciónagropecuaria y que tenía la comunidad como principal sujeto de intervención 2 .El giro hacia lo territorial de los estudios rurales está relacionado con factores políticos(descentralización, exacerbación de las políticas de la identidad, ventana de oportunidad                                                            2 Es interesante ver que estas ideas de fondo eran compartidas también por muchas de las nuevas políticas agrarias puestas en marcha en los años noventa, en el contexto de reformas liberales. Estas políticas tenían de nuevo los principios de focalización y de orientación por la demanda, pero compartían la idea de la comunidad como sujeto principal de intervención, lo que en la práctica hacía que las intervenciones fueran híper focalizadas y desarticuladas. También eran continuistas en su concepción de lo rural como algo separado de las ciudades. En todo caso, como se verá más adelante existían excepciones, tanto en el plano académico, como en las políticas de desarrollo.  3  
  4. 4. para modelos alternativos de desarrollo), institucionales (nuevos enfoques de políticasrurales en las instituciones multilaterales y la cooperación, agotamiento de las políticashiperfocalizadas de erradicación de la pobreza, efecto ejemplo de los programas dedesarrollo territorial europeos) y académicos (éxito del enfoque de nueva ruralidad,nuevas agendas de investigación más sensibles hacia la diversidad). Más que unacorriente o enfoque concreto, lo que encontramos es una diversidad de trabajos quedesde diferentes entradas coinciden en revalorar el ámbito meso, “lo territorial”, tanto enlos análisis académicos como en la implementación de políticas de desarrollo.El giro territorial supone varios cambios respecto al paradigma antecedente. En concreto,en Perú podemos hablar de dos grupos de trabajos que en los últimos años apuntan haciaeste objetivo. El primer grupo se vincula con la evolución de los estudios de nuevaruralidad y forma parte del denominado enfoque de desarrollo territorial rural (DTR) queen los últimos años se extiende por toda América Latina. Estos trabajos se centran sobretodo en la sierra y en menor medida en la costa y la selva. Su principal preocupación es lapersistencia de la pobreza y la elaboración de políticas de desarrollo eficientes para hacerfrente a esta situación. Las soluciones propuestas pasan por negociar desde lo local lascondiciones de inserción de la población rural en el mercado, activando mecanismospolíticos para lograr que los beneficios repercutan de manera equitativa en la mayor partede la población. La segunda corriente de trabajos sobre lo territorial tiene como escenariola Amazonía. Sus objetivos apuntan a defender los derechos territoriales de laspoblaciones indígenas de la Amazonia peruana. La entrada es fundamentalmenteantropológica y en la base está una transferencia de enfoques, conocimientos ymetodologías entre universidades y centros académicos europeos y norteamericanos, ylas poblaciones indígenas.Estas dos corrientes se diferencian en su concepción del territorio, en los problemas quebuscan resolver, en los enfoques teóricos, en la metodología de trabajo y en lassoluciones propuestas. Tampoco cada grupo es homogéneo, ya que, como veremos enlas siguientes páginas, dentro de cada corriente existen discrepancias y debates internos,algunos de ellos con repercusiones importantes en el plano de las políticas públicas. Eldocumento comienza con un breve análisis de los antecedentes del giro territorial en elámbito campo académico peruano. Se destaca el aporte de autores como Javier PulgarVidal, John Murra y Oliver Dollfus, que encaran desde diferentes disciplinas la reflexiónsobre la relación entre geografía, economía y sociedad en el Perú. También se analizanaquí los estudios de nueva ruralidad de los años ochenta y noventa, que son elantecedente directo del enfoque de desarrollo territorial rural. En particular se prestaatención a los trabajos sobre dinámicas regionales, de autores como Hubert Mazurek yEvelyne Mesclier, que pueden considerarse el eslabón entre la nueva ruralidad y eldesarrollo territorial.El segundo apartado está dedicado a analizar el enfoque de desarrollo territorial rural. Seconsideran los orígenes de este enfoque, su encuadre en la evolución de las políticas de 4  
  5. 5. desarrollo en América Latina y sus principales apuestas teóricas y conceptuales. Tambiénprestaremos atención a algunos trabajos realizados en los últimos años en Perú dentro deeste enfoque, en especial los que se refieren a dinámicas territoriales rurales. El tercerapartado tiene como eje la gobernabilidad de los territorios, cuestión que como veremoses central en el articulado teórico del DTR. Este apartado incluye referencias a losdiferentes esquemas de gobernanza territorial propuestos en el marco de las políticas yproyectos de desarrollo territorial rural, y a los estudios sobre conflictos territoriales.El cuarto apartado reúne los autores que tratan el tema del territorio en la selva peruana.Se analizan, tanto los estudios teóricos sobre construcción del territorio en las etniasamazónicas, como los trabajos enfocados en las diputas territoriales y la elaboración demapas “alternativos” en alianza entre poblaciones locales, organismos privados dedesarrollo e instituciones académicas. El quinto y último apartado se centra en los “temasemergentes” asociados al estudio del territorio. Se trata de cuestiones relativamentenovedosas, que son objeto de atención en años recientes, desde diferentes entradas:historia, sociología, antropología. Entre los temas tratados están las narrativas delterritorio, los estudios centrados en la construcción o invención de territorios y los nuevostrabajos sobre la relación entre el mundo rural y urbano.Cada uno de estos apartados incluye referencias generales y el análisis detallado dealgunos estudios en los que “lo territorial” es el eje de las preocupaciones de los autores.Los trabajos seleccionados han sido producidos en su mayoría en los últimos quince años(excepto, claro está, en el apartado de antecedentes). Se trata casi siempre de trabajosaccesibles para el público peruano. Solo en casos excepcionales se han incluidoreferencias a trabajos escritos en otros idiomas o publicados en el extranjero. Por últimoadvertir que, como en todos los balances, la selección de trabajos incluidos en esteestudio es el resultado de las lecturas y sesgos profesionales de autor. De más está decirque otro autor hubiera significado otra selección de textos. De la nueva ruralidad al giro territorialEl giro territorial comienza a gestarse en la segunda mitad de los años noventa. Sinembargo, la reflexión sobre la relación entre territorio y desarrollo tiene una larga tradiciónen los Andes. Estos antecedentes son importantes porque en ellos podemos encontraralgunas ideas clave, que son parte de los sentidos comunes del giro territorial peruano.Un ejemplo es la obra de Javier Pulgar Vidal, considerado el fundador de la geografíacientífica peruana (Peñaherrera 1986, Cueto 1992). Su obra constituye el primer intentosistemático de generar un lenguaje científico propio para el análisis de la geografíaandina. Pulgar Vidal parte de la idea de que las categorías derivadas de la cienciaeuropea son inadecuadas para la realidad peruana. Su esfuerzo se centra en identificarlas particularidades del paisaje andino, para a partir de este conocimiento exhaustivodesarrollar unas categoría ad hoc, que permitan dar cuenta de su diversidad ysingularidad. Este es el centro su tesis sobre ocho regiones naturales del Perú, 5  
  6. 6. presentada en 1940 en la asamblea del Instituto Panamericano de Geografía e Historia(Pulgar Vidal, 1941, 1980, 1981, 1989 y 1996, Pulgar Vidal-Meneses 1948) Aunque estascategorías han sido criticadas como un producto subjetivo de su propio momento social ypolítico, tienen un impacto rotundo en la generación de discursos (Dollfus 1991).Rápidamente se convierten en la visión oficial del espacio peruano. Este éxito se debeentre otras razones a “sus virtudes como instrumento para defender la idea de la riquezanacional” (Mesclier 2001a). Las teorías de Pulgar Vidal empatan y legitimancientíficamente un sentido común muy arraigado, que considera que la geografía andinaes: (i) cualitativamente diferente de otras geografías regionales; (ii) base de una identidaddiferenciada y (iii) fundamento necesario para cualquier proyecto de país.Para Pulgar Vidal, la sierra con sus riquezas desaprovechadas por la ignorancia y elprejuicio, representaría el corazón y el alma del Perú. Estas ideas subyacen, de maneraimplícita o explícita, en muchos de los trabajos sobre la relación entre territorio ydesarrollo escritos hasta la actualidad. Otro elemento de la obra de Pulgar Vidalimportante para entender las características del giro territorial peruano es su proyecciónpolítica. En los años setenta el enfoque geográfico-céntrico es asumido por el gobiernomilitar como parte de su discurso oficial. En concreto el gobiernos militar apuesta por lacorriente que postula que la descentralización del país se debe hacer en base a regionestransversales, que incorporen en cada caso costa, sierra y selva. Esta complementariedadgeográfica, por encima de la coherencia política o la identidad cultural, sería el elementoclave para una descentralización exitosa 3 . Aunque el proyecto no llega a aplicarse, la ideaarraiga en el imaginario académico y político y subsiste con fuerza hasta la actualidad.Durante el gobierno de Belaunde centra nuevamente debate sobre la descentralizacióndel país. También está presente en muchos de los proyectos de creación de regionespromovidos por ONG y centros de investigación desde los años noventa. En esta épocaPulgar Vidal publica un nuevo texto, en el que sintetiza sus ideas sobre el tema, con elsignificativo título de “las ocho regiones naturales, la regionalización transversal y lasabiduría ecológica tradicional” (Pulgar Vidal 1996). El fracaso de estas ideas en elreferéndum realizado en 2006 para crear nuevas regiones a partir de la unión dedepartamentos es probablemente uno de los ejemplos más impresionantes de la distanciaentre las utopías geográficas propugnadas desde la academia y el sentir local sobre elterritorio 4 .                                                            3 En esta época, Pulgar Vidal participa en una comisión encargada de estudiar el proyecto de decreto-ley de regionalización administrativa del Perú. En el informe final se señala que “como cada una de las regiones va a crecer y a desarrollarse socioeconómicamente, debe disponer de riquezas y recursos suficientes para lograr un progreso autosostenido durante largo tiempo” (cit. en Mesclier 2001). 4 Las ideas de Pulgar Vidal son uno referente en la mayoría de los expedientes elaborador por las organizaciones de la sociedad civil y los gobiernos regionales para el referéndum de regionalización del 30 de octubre de 2005, que contemplaba las siguientes regiones: región Cusco-Apurímac, región Sur Andina (Arequipa, Puno, Tacna), región Ica-Ayacucho-Huancavelica, región Nor-Centro-Oriental (Ancash, Huánuco, Junín, Lima, Pasco) y región Norte (Lambayeque, Piura, Tumbes). Solo en Arequipa la 6  
  7. 7. Los condicionantes que la geografía andina impone a las formaciones sociales estántambién el centro de la obra de John Murra (Castro-Aldunate-Hidalgo 2000). En la líneade los estudios de áreas culturales, Murra parte de las crónicas y visitas de la coloniatemprana para desarrollar una teoría de larga duración sobre la relación entre geografía ysociedad en los Andes. El eje de su argumento es la existencia de un modelo andino (esdecir, propio, singular y diferente) de control del espacio, que se habría ido construyendodesde tiempos prehistóricos hasta la llegada de los europeos. Es lo que Murra llama“control vertical del espacio” (Murra 1972, 1975, 2002). Cada parcialidad o ayllu andinocontrolaría porciones de territorio en diferentes nichos ecológicos, no necesariamentecontiguos, para de esta manera acceder a un mayor número de recursos naturales. Estemodelo sería una respuesta local a un ambiente geográfico singular, marcado por laexistencia de un gran número de microclimas y nichos ecológicos en espacios geográficosrelativamente reducidos. Como estrategia de gestión del espacio, permitiría asegurar a lapoblación andina el acceso a los recursos necesarios para la reproducción de su vidasocial en un contexto de autonomía y autosuficiencia 5 .Los estudios de Murra tienen un gran impacto en la antropología andina. Son tambiénclave para el desarrollo de los primeros trabajos de etnohistoria de los Andes. En los añossetenta y ochenta inspiran numerosos trabajos, aunque también son puestos en cuestióny matizados (Oberem 1978, Forman 1978, Masuda 1982, Guillet 1983, Solomon 1986,Hasting 1987, entre otros muchos). Entre los trabajos que dialogan con Murra destacanlos del geógrafo francés Olivier Dollfus. Dollfus llega al Perú en 1957 Su libro EspaciosRural Andino es un clásico del análisis de largo plazo del espacio andino (Dollfus 1981).La tesis de fondo es la existencia de un proceso de desvalorización del espacio andino,iniciado en la colonia y acelerado en las últimas décadas, a medida que el centro de poderpolítico del Perú se traslada a la costa (Dollfus 1973, Dollfus 1981, Dollfus 1982). Estadesvalorización tendría un componente intelectual (narrativas geográficas que insisten enla dificultad del espacio andino y su escasa productividad) y un componente práctico(escasa inversiones, escaso respecto por el espacio natural andino que determina unaprogresiva degradación de la capacidad productiva). 6 El resultado es una creciente                                                                                                                                                                                      población votó a favor del proyecto. En el resto de los departamentos la idea de regiones supra departamentales fue derrotada con votaciones superiores al 70 por ciento en la mayoría de los casos. Sin embargo, estos resultados no sirvieron para inducir a la reflexión en el ámbito académico sobre la pertinencia de la “regionalización transversal”, sino que fueron achacados a la “falta de información” de la población. 5 Su trabajo no niega la importancia de los contactos entre poblaciones de diferente procedencia en el mundo precolombino, ni tampoco descarta la existencia de articulaciones políticas entre ayllus. Su originalidad radica en haber percibido la importancia del ideal de autosuficiencia, que organizar la sociedad andina 6 Dollfus es parte de la escuela geográfica francesa. que desde los años setenta es una parte fundamental de los estudios sobre el espacio andino. Esta escuela puede dividir en dos corrientes, que sin bien no son contradictorias entre sí, representan énfasis diferentes. Por un lado están los trabajos que enfatizan la relación entre sociedad y territorio en un ámbito macro, destacando las ideas que subyacen en las narrativas geográficas y la manera en que estos se plasma en el territorio. Estos trabajos se centran en las 7  
  8. 8. marginación de la población andina y una ceguera de las elites nacionales respecto a lapotencialidad y singularidad del modo de vida andino.Dollfus ejerce como director del Instituto Francés de Estudios Andino entre 1967 y 1972.Su influencia determina que los Andes se convierten en un lugar de trabajo privilegiadopara los geógrafos franceses (Hocquenghem-Lanning 1996, Mesclier-Godard-Deler 2005,Lefort-Poupon-Saint-Geours 2008, Lomme 2009). Su presencia será clave para larenovación de los estudios sobre el territorio que se produce a partir de los años ochenta.Un ejemplo son los trabajos de Claude Collin Delavaud sobre las regiones costeñas delnorte del Perú (Delaveaud 1984). También está influido por Dollfus, aunque con unenfoque más antropológico, el trabajo de Alain Peigné (Paigné 1994). Este estudio,referido a un caso boliviano, fue publicado en 1994 en Cusco y tuvo un notable impactoen los estudios posteriores realizados en la región, así como en muchos proyectos dedesarrollo, que asumen la idea “territorialidad andina” como parte de sus estrategias deintervención Otro enfoque que abunda sobre la cuestión espacial desde una entradageográfica lo encontramos en los primeros trabajos Hildegardo Córdova sobreorganización del espacio (Córdova 1994). Sin embargo, se trata de publicacionesrelativamente excepcionales en un contexto en el que aún son mayoría los trabajosinspirados por el “paradigma de la continuidad”, que asumen la centralidad de lacomunidad campesina como unidad de análisis e intervención. Esta situación cambia afinales de los años ochenta, cuando empiezan a aparecer en Perú los primeros trabajosde la “nueva ruralidad latinoamericana”, corriente que supone un salto cualitativo en elenfoque de los estudios sobre el desarrollo rural, introduciendo nuevas metodologías ytemas de discusión.El auge de los estudios de nueva ruralidad en Perú es parte de una corriente internacional(Gómez 2001, Gómez 2002, Arias 2006). A diferencia de los trabajos de Murra y Dollfus,la nueva ruralidad se centra en el tiempo corto. Es un esfuerzo interdisciplinario del queforman parte geógrafos, demógrafos, sociólogos y en menor medida antropólogos yeconomistas, por dar cuenta de las transformaciones que el mundo rural latinoamericanoexperimenta desde finales de los años ochenta y noventa. Su origen como corrienteacadémica está relacionado con la emergencia de la globalización como fenómenotrasnacional que trastoca los paradigmas nacionales de desarrollo (Llambí 1994, Barkin2001). Otros elementos a tener en cuenta son los procesos de descentralización que seinician en estos años en la mayoría de los países latinoamericanos, el giro de las políticaspúblicas hacia modelos de asignación de recursos por demanda y el auge de las                                                                                                                                                                                      dinámicas de adaptación al espacio y su transformación por parte de las diferentes civilizaciones. Dollfus es el principal exponente en Perú de la primera de estas corrientes, La segunda corriente, representada por Jean Paul Deler, sin despreciar estas preocupaciones, centra su interese preferente en la construcción social del espacio, es decir en la manera en que las dinámicas social (flujo de personas, necesidad administrativas) y económicas (flujo de productos) de determinan lo que se denomina las estrategias del territorios. Mientras la primera corriente se centra en los espacios rurales. la segunda presta mayor atención a las ciudades como ejes de estas estructuras urbanos.  8  
  9. 9. reivindicaciones étnicas (Eguren 2007). En el plano económico todo esto coincide con uncambio profundo en las relaciones entre campo y ciudad. El incremento de la demandaurbana de productos agropecuarios y la mejora de las comunicaciones dinamizan losespacios rurales y abren nuevas oportunidades para sus pobladores. La fluidez de losnexos desdibuja las fronteras culturales y tiende a homogeneizar los estilos de vida,especialmente en las regiones con procesos de desarrollo más avanzados.Todos estos son temas que fueron tratados por SEPIA en su momento (Eguren 1992,Monge 1994, Revesz 1997, Hurtado 1999, Glave 1999, Urrutia 2002). Otro aspectodestacado es la pérdida de importancia relativa del trabajo agropecuario, en un contextoen el que la población rural cuenta con oportunidades laborales más diversificadas por elauge del turismo y del sector servicios. Estas cuestiones están relacionadas, a su vez, ala mejora de las infraestructuras de transportes y de servicios públicos. Tambiénencontramos trabajos que se plantean sobre la relación entre desarrollo rural y el auge delas ciudades intermedias en la costa y sierra del país (Vergara 1986, 1988, 1992, Leyton1992, Palao 1992, Hurtado 1999, Millán 1999, Lossio 2002). Las ciudades intermediasson vistas como un elemento clave para el desarrollo regional. Permiten unacomercialización más cercana de los productos rurales y favorecen la expansión de losservicios de educación y salud, que hacen posible un salto en la calidad de vida de lapoblación rural.En el caso peruano, un tema central de reflexión son las diferencias regionales, que sehacen más evidentes a medida conforme el proceso de modernización avanza en el país.Mientras algunas regiones, sobre todo en la costa, experimentan cambios profundos,otras permanecen estancadas. Se trata casi siempre de trabajos impulsados porinstituciones privadas de desarrollo, que se convierten en referentes, que aglutinaninvestigadores nacionales y extranjeros. Es el caso del Centro Bartolomé de las Casas deCuzco, que impulsa varios trabajos sobre esta región y las zonas cercanas de Apurímac yMadre de Dios (incluidas en la denominada región Inka durante el proceso dedescentralización de los años ochenta) (Deler et al 1997). Otros ejemplos son el CIPCAde Piura, que publica varios trabajos sobre la región norte del país (Bernex-Revesz 1984,Hurtado 1997, Revesz et al 1997), y el CES Solidaridad de Chiclayo (Marcelo 1991, 1994,1995).Muchos de estos trabajos tienen una fuerte influencia de la escuela geográfica francesa,especialmente de las teorías de Jean-Paul Deler. Sus trabajos sobre el modelo espacialecuatoriano se convierten en un referente (Deler 1976a, 1976b, 1981, 1983, 2007). Delerplantea la necesidad de analizar la manera en que las dinámicas sociales, económicas ypolíticas interactúan con la geografía, dando forma a sistemas espaciales que puedentraducirse en forma de mapas y diagramas. Un ejemplo de esta influencia es el atlaspublicado por Huerta, Mateo, Mesclier y Mazurek, a partir de los datos del censo nacionalde 1993 (Huerta et al 1997). Este estudio constituye el primer intento sistemático deanalizar los elementos estructurales que determina las dinámicas territoriales del Perú. El 9  
  10. 10. objetivo es ver los procesos de reestructuración del espacio peruano en el contexto decambio de esa década. Los autores señalan la existencia de tres sustratos quedeterminarían de manera acumulativa la estructura del espacio peruano (Mesclier 2001b).El primero nivel de sustrato sería la herencia colonial, plasmada en la existencia de unared de ciudades y caminos que cubren la costa y los Andes, privilegiando los fondos devalle, mientras que la amazonia queda como un espacio poco integrado. Sobre estemodelo, el segundo nivel de sustrato es herencia de la época republicana. Se caracterizapor la existencia de varios ejes de desarrollo dentro del territorio nacional. Estos ejesprogresivamente se habrían individualizado del resto del territorio, dando lugar a focosregionales con dinámicas propias diferenciadas. Son los casos del eje costeño, reforzadopor la carretera Panamericana; el eje central, reforzado por el ferrocarril central, y el ejesur lanero, reforzado por el ferrocarril del sur. El tercer nivel sustrato, el más reciente, esel proceso de estructuración territorial ocurrido a finales del siglo XX, con lamodernización y urbanización del país. Las actividades y la población tienden aconcentrarse en Lima. Muchas áreas rurales, por el contario, apenas mantienen supoblación o se despueblan. En los ejes de desarrollo la población crece en las ciudades.También se observa este crecimiento en algunas áreas poco ocupadas, con dinámicasespeciales, vinculadas a veces con políticas públicas especificas (colonización de laselva, grandes obras de irrigación) y en ocasiones con actividades privadas, muchasveces ilegales, de gran rentabilidad (zonas mineras, valle cocaleros que atraen poblaciónde las zonas empobrecidas aledañas).El modelo de niveles de sustrato desarrollado por Mesclier es deudor de las obras deDeler y Dollfus. De este último procede la idea de la progresiva desvalorización en ellargo plazo del espacio andino, que es uno de los ejes articuladores de todo elargumento. Es el esfuerzo más completo por presentar una interpretación global de laevolución del espacio peruano, en la línea de lo realizado por Deler en Ecuador. En unnivel más reducido, Deler-Mesclier-Hurtado-Puerta (1997) realizan un ejercicio similar enla región Cuzco. Bernex y Revesz habían hecho lo propio con Piura unos años antes(Bernex-Revesz 1988). El propio Deler publica en 1991 un trabajo sobre las dinámicasterritoriales de la región fronteriza entre Piura y Loja (Deler 1991, sobre el mismo temaAldana 1999). La influencia de la escuela francesa se percibe también en el trabajo deIsabel Hurtado (1997) sobre Piura y en el atlas de la provincia de Quispicanchi realizadopor Nicole Bernex y sus colaboradores (Bernex-Ccaijo 1997). Estos atlas son parte de uncontexto más amplio de auge de la cartografía aplicada al desarrollo. Su publicacióncoincide con los primeros mapas de pobreza elaborados por las instituciones peruanascon el objetivo de focalizar le gasto público (Foncodes 1995, Escobal-Torero-Ponce 2001para un balance de estos mapas). Unos y otros son importantes porque permiten por vezprimera hablar de la geografía de la pobreza sin hacer una vinculación directa a priorientre un rasgo geográfico y la pobreza (Mesclier 2001). Su nivel de desagregación haceposible matizar las representaciones clásicas, basadas en la idea una sierrauniformemente pobre y una costa uniformemente rica. El resultado es una imagen menoshomogénea, que muestra la existencia de contradicciones dentro de las diferentes 10  
  11. 11. regiones naturales y desplaza la pregunta hacia las condiciones meso y micro queexplican estos resultados diferentes dentro de un mismo entorno geográfico. ¿Qué haceque unas regiones muestren comportamientos por encima del promedio nacional mientrasque otras muestran indicadores muy por debajo de lo que cabría esperar? ¿Por qué estoscomportamientos parecen tener una persistencia en el tiempo que va más allá deeventuales coyunturas políticas?Estas cuestiones son encaradas por varios autores en los años siguientes (Mazurek 1998y 1999, Mercado Curi 2000, Mesclier 2002). Una de las primeras respuestas apunta a laimportancia de las relaciones que establecen entre sí los actores de cada territorio.Mazurek postula la existencia de lo que denomina “dinámicas regionales de pobreza”,esto es, conjuntos de factores articulados entre sí que determinan resultados desigualesen las políticas de reducción de la pobreza en determinadas regiones (Mazurek 1999).Estas concatenaciones serían la causa de que regiones con dotaciones naturalessimilares tengan resultados diferentes en términos de desarrollo. El factor decisivo “noserían los recursos ni las relaciones entre bienes, ni a la falta de educación, sino laestrategia que construyen los actores y el sistema de relaciones que tienen entre ellos”(Mazurek 1999). Para revertir esta situación serían necesarias acciones y políticasconcertadas, adaptadas a las condiciones de cada uno de estos territorios y decididas enun marco de autonomía por los sus propios habitantes. “La estrategia territorial”, señalaMazurek, “debe estar destinada a establecer un ambiente propicio para las iniciativaslocales, gracias a mecanismos de colaboración entre actores y territorios” (Mazurek2003).Las tesis de Mazurek son un paso importante en la maduración en Perú del enfoqueterritorial del desarrollo. Su trabajo, junto con el de otros autores que estos años apuntanen la misma dirección, supone dar la vuelta al argumento clásico del desarrollo rural.Hasta ese momento se había considerado que el crecimiento nacional era la clave quedebía permitir el desarrollo de los territorios más pobres de cada país, ya fuera mediantetransferencias de recursos o mediante su progresiva articulación con las zonas másdinámicas. Mazurek, sin embargo, postula que son las dinámicas locales las quecontribuyen a la generación del crecimiento nacional. Sería la articulación de estasdinámicas regionales lo que explicaría el desarrollo económico de un país.Para explicar el comportamiento desigual de las regiones en el periodo analizado Mazurekseñala la importancia de analizar la manera en que cada territorio responde a losestímulos externos. La clave en este sentido sería la respuesta de cada territorio a laglobalización, que en la línea de los últimos trabajos de Dollfus, Mazurek considera comoel factor decisivo para entender los cambios en el mundo rural latinoamericano (Mazurek2003, Dollfus 1991, Dollfus 1996). Existirían cuatro tipos de respuestas posibles, que a suvez determinan cuatro tipos básicos de territorios rurales: (i) territorios que se articulancomo respuesta a una oportunidad de mercado global, apostando por una especializaciónproductiva cada vez más fuerte; (ii) territorios que se articulan como respuesta a un 11  
  12. 12. mercado urbano, con una diversificación de la producción agropecuaria localizada enpequeñas propiedades periurbanas, asociadas a oportunidades de diversificación deactividades; (iii) territorios caracterizados por el abandono de técnicas, de cultivostradicionales que busca compensar la reducción de los recursos disponibles mediante lapuesta en explotación de espacios productivos marginales o con especializaciones enproductos poco valorizados destinados al mercado interno; (iv) territorios en los que elcrecimiento del autoconsumo de la producción puede materializarse en una diversificaciónde la alimentación en pequeñas extensiones (Mazurek 2003).Esta caracterización de los territorios rurales sobre la base de su respuesta a laglobalización abre una línea de trabajo que en los siguientes años van a continuar variostrabajos de la escuela francesa (Aldana et al 2006, Aubron 2006, Mesclier-Chaléard 2008,2009). Se vincula también con un conjunto de reflexiones respecto a lo que deberían serlas políticas públicas de combate a la pobreza. Mazurek señala, en este sentido, que “ladimensión espacial y territorial de las relaciones sociales y económicas sonfundamentales pero poco utilizadas en el enfoque macro-económico de desarrollo”(Mazurek 2003). El tema es también encarado, desde un punto de vista muy diferente, porJavier Escobal y Máximo Torero, que en un trabajo del año 2000 se plantean el peso delas variables geográficas para explicar las diferencias de gasto per cápita entre lasdiversas regiones del Perú (Escobal-Torero 2000). La entrada, en este caso, esfundamentalmente econométrica. Escobal y Torero analizan los datos de los censosnacionales y las encuestas de hogares, asociándolas a una base de datos geográfica, queles permite desagregar los resultados a nivel de provincias. El resultado es un cuadromatizado. Por un lado, la geografía no parece ser el condicionante principal de lasdiferencias observadas. “Hemos demostrado”, señalan Escobal y Torero, “que lo queparecían ser diferencias geográficas considerables en niveles de vida en el Perú, puedeser casi totalmente explicado cuando uno considera la concentración espacial de hogarescon características no geográficas fácilmente observables, como los activos públicos yprivados (…) una adecuada dotación de activos permite superar los efectospotencialmente negativos de una geografía adversa”. Sin embargo, señalan los autores,esto no supondría eliminar por completo la geografía de la explicación de las diferencias.Dando una vuelta al argumento, la geografía vuelve a aparecer como condicionante parala dotación de activos, especialmente en el caso de las infraestructuras, ya que “lasregiones geográficas más adversas son las que tienen menor acceso a la infraestructurapública”.Esta preocupación de los autores se mantiene en trabajos posteriores (Escobal-Torero2005a, 2005b). Son parte del creciente número de trabajos que hacia finales de losnoventa ponen en evidencia la importancia de considerar los factores locales y regionalesa la hora de explicar el éxito o fracaso de las políticas de desarrollo. Los estudios denueva ruralidad han sido criticados en algunos casos, señalando su excesivo énfasis en lonuevo, que habrían llevado a perder de vista procesos de larga duración (Gómez 2001,Gómez 2002, Brass 2003, Breton 2005, Arias 2006). Vista en perspectiva, el caso 12  
  13. 13. peruano supone, sin embargo, una renovación conceptual de primer orden y un cambiode paradigma. Permiten dejar atrás los estudios que insistían en el excepcionalidad de lasituación rural peruana y empezar a pesar el problema agrario peruano en el contextolatinoamericano. La nueva ruralidad apunta elementos centrales para el giro territorial: lainfluencia de los factores locales, la relación entre estos factores y las políticas públicasde inversión y desarrollo, la evolución diferenciada de los territorios en el tiempo, laimportancia de los actores locales con los actores globales, etc. En la mayoría de loscasos, como veremos a continuación, los propios autores de la nueva ruralidad son partedel giro territorial de las ciencias sociales peruanas. El enfoque de desarrollo territorial ruralEl enfoque de desarrollo territorial rural es uno de los principales protagonistas del giroterritorial de los estudios rurales peruanos. Este enfoque aspira a ser tanto un marco deanálisis de los cambios del mundo rural latinoamericano, como un modelo de intervención.La doble dimensión investigación/acción es una de sus principales características. Enalgunos casos, puede incluso llegar a resultar problemática, ya que no siempre es sencilloseparar el componente analítico y el componente programático en las propuestas de cadaautor. En una perspectiva de largo plazo, el DTR puede ser visto como un esfuerzo porrecuperar la escala meso en el planeamiento y la ejecución de las políticas de desarrollorural. El eje de la propuesta es la idea de territorio, entendido en un triple sentido: comofundamento de la identidad individual y colectiva (identidad territorial), como escenario delas actividades cotidianas de la población rural (dinámicas territoriales) y como ámbitopara las políticas públicas de lucha contra la pobreza (Revesz 2007). De esta tripledimensión del territorio derivan tres conceptos centrales en el marco teórico del DTR:identidad territorial, dinámicas territoriales y gobernanza de los territorios.La base conceptual del DTR está en los estudios de nueva ruralidad. Sus orígenes debenbuscarse en la intersección entre el mundo académico y el mundo de las políticas dedesarrollo rural (Helmsing 2001, Llambí-Duarte 2006, Favaretto 2007) 7 . Por un lado, hayque considerar la aparición en los años ochenta de enfoques alternativos de desarrollo,que cuestionan el modelo estrictamente productivista que hasta ese momento habíainspirado las políticas de rurales en la mayoría de los países de América Latina. Son loscasos del enfoque de desarrollo sustentable y desarrollo humano inspirados por AmartyaSen (Revesz 2007). Estos enfoques añaden nuevas variables a la noción de desarrollo.Ponen en agenda temas que van más allá de la revolución verde, incluyendo cuestionescomo los derechos de ciudadanía, el respeto a la identidad y a las particularidades de                                                            7 Existe un debate abierto sobre la genealogía del DTR y la influencia ejercida por las corrientes académicas europeas y norteamericanas. Para Ataide, el DTR es el resultado de un movimiento de desplazamiento norte-sur, realizado a través de think tanks y organizaciones multilaterales (Ataide 2007). Por el contrario, Favaretto (2007), más matizado, reconoce la importancia del efecto ejemplo del programas de desarrollo territorial europeos, como Leader, pero apunta a la importancia de los aportes latinoamericanos, que habrían acabado de configurar un modelo conceptual propio a partir de aportes teóricos diversos.  13  
  14. 14. cada territorio, la equidad de género, etc. Otro elemento importante en el camino hacia elDTR son los trabajos que en la línea de la nueva ruralidad llaman la atención sobre losefectos diferentes que tienen en la práctica políticas de desarrollo concebidas inicialmentede manera homogénea. En algunos casos la referencia para explicar este impactodiferencial es el trabajo de Putnam y sus teorías sobre el capital social (nota). Otrosautores apuntan a la importancia del bagaje cultural de cada territorio (nota). En otroscasos el énfasis está en las reglas y acuerdos institucionales, formales e informales, decada territorio o los patrones de inversión pública (nota).Todos estos trabajos, más allá de sus diferencias teóricas (que son importantes), resaltanla importancia de los factores locales para el éxito de las estrategias de desarrollo. En elcaso peruano, son muy importantes los estudios regionales de los años noventa. Lostrabajos de múltiples autores ponen de manifiesto las diferentes respuestas locales alproceso de liberalización de la economía (Agüero 1999, Revesz 1997, Mazurek 1999,Mazurek-Mateo 1998, Mesclier 2001, 2002, Hurtado 1997, 1999). Evidencian también laimportancia de los actores locales a la hora de negociar la implementación de las políticasde desarrollo en cada territorio. La diferente capacidad de respuesta del tejido social decada región se convierte en un tema central de discusión. Como veremos más adelanteexiste una línea de continuidad este estos trabajos y los estudios de gobernanza territorialasociados al DTR.Desde finales los años noventa el enfoque de desarrollo territorial rural es asumido por unnúmero creciente de instituciones públicas y privadas. Un momento clave deconsolidación ocurre entre 2002 y 2004, cuando se publican varios textos queinmediatamente se convierten en referentes teóricos (Berdegué-Sechjtman 2003,Berdegué-Sechjtman 2004, Boisier 2002, De Janvry 2004, Llambí 2004, Méndez 2002,Mora-Sumpsi 2004, Sepúlveda 2003). El desarrollo territorial rural es asumido pororganismos internacionales como el Fondo Interamericano de Desarrollo Agrícola, elBanco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, la Comisión Económica paraAmérica Latina, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y laAlimentación. También se incorpora en las estrategias nacionales de desarrollo rural y enlos lineamientos de la cooperación internacional (para esta evolución, Favaretto 2007).Con su apuesta por el territorio como eje del desarrollo, el DTR se aleja de los enfoquesmacro, basados en proyectos nacionales homogéneos, como la sustitución deimportaciones de los años sesenta y setenta, o la revolución verde. También se diferenciade la tendencia de los años noventa a focalizar de las intervenciones de lucha contra lapobreza en un nivel micro, con pequeños proyectos poco o nada articulados entre sí, deimpacto limitado y difícil sostenibilidad. La propuesta de DTR apunta a generar y reforzarlo que se denomina “dinámicas territoriales”, es decir, los procesos sociales, económicos,culturales y políticos que se dan dentro de cada territorio, por la interacción de los actoresque los componen. Estas dinámicas serían la clave para la reducción de la pobreza. De 14  
  15. 15. ahí la importancia de estudiarlas y comprenderlas, que se convierte en el objetivo principaldel DTR desde el punto de vista académico.En el plano político, el enfoque de DTR supone asumir el binomio mercado/democraciacomo elemento central para el desarrollo del medio rural. Esta apuesta aleja al DTR deotros enfoques alternativos de desarrollo. De ahí que en ocasiones haya sidorepresentado como un enfoque reformista de transformación rural (Barkin 2001a, 2001b,Kay 2002, 2006, 2007, 2009 y Ataide 2007 para visiones críticas). Para alcanzar el éxito,el DTR apuesta por superar la visión sectorial de la acción política de lucha contra lapobreza. Apuesta también por superar la rígida división entre lo rural y lo urbano quecaracteriza las intervenciones hasta los años noventa. Los temas tratados son muydiversos: la manera en que los territorios se construyen y reconfiguran, la evolución de lasdinámicas territoriales y los vectores que la impulsan o limitan, los esquemas degobernanza de los territorios, los conflictos territoriales, los nuevos estilos de liderazgoterritorial, etc.. También es diferente el encuadre disciplinario de los autores (economíainstitucional, antropología, sociología política son los más comunes) y su perfil profesional(académicos, activistas y profesionales del desarrollo, funcionarios de la cooperacióninternacional y de instituciones multilaterales). Esta diversidad ha sido criticada poralgunos autores como muestra de una presunta incoherencia y fragilidad conceptual delenfoque de DTR (Ataide 2007, Kay 2009). Sin embargo, puede ser vista también como elresultado de la voluntad del enfoque de DTR por asumir una mirada interdisciplinaria ycompleja de las transformaciones del mundo rural.El enfoque de DTR es el eje de un buen número de trabajos recientes en nuestro país.Entre los estudios centrados en las dinámicas territoriales destacan los trabajos realizadosen el contexto del proyecto “Dinámicas Territoriales Rurales” de Centro Latinoamericanopara el Desarrollo Rural-RIMISP. Este centro de investigaciones chileno es uno de losprincipales impulsores del DTR en todo el continente, tanto en el ámbito académico comoen el plano del activismo (Berdegué-Schejtman 2008, para un repaso reciente). Las dosinfluencias principales son las teorías de Pierre Bourdieu sobre los “campos sociales” ylas diferentes formas de capital de los actores que compiten en estos campos, y lasteorías de Douglass North sobre el cambio institucional (Abramovay 2006, Favaretto 2007y Abramovay-Favaretto 2008). Para el caso peruano, un punto de partida es el trabajo deEscobal y Ponce, que analiza la evolución de las provincias peruanas en tres variablescentrales para el desarrollo territorial: el crecimiento económico, la evolución de lapobreza (medida como gasto) y la equidad económica (medida a través del Gini)(Escobal-Ponce 2008). Los autores utilizan para ello la metodología de small areaestimates of poverty desarrollada por Elbers et al (2003). El resultado es un cuadrocomplejo, en el que encontramos 89 provincias, con un total de 15,7 millones dehabitantes, con resultados positivos en términos de crecimiento, pobreza y distribución delgasto per cápita, 42 provincias con crecimiento y mejor distribución, pero no reducción depobreza, y 35 provincias que presentan una mejora de la equidad por aplanamiento, esdecir, que mejoran la distribución del gasto per cápita, pero crecimiento ni reducción de 15  
  16. 16. pobreza. Este resultado positivo se matiza cuando se compara el crecimiento relativo (quéprovincias crecen más o menos que el promedio nacional). Solo 74 provincias, queagruparían a unos 4,8 millones de habitantes, muestran una dinámica de crecimiento porencima del promedio nacional. La mayoría de estas provincias se encuentran en la costa,mientras que “se hace evidente que partes importantes de la sierra se van rezagando enel crecimiento, generando una estructura espacial que tiende a polarizarse”.El tema de los condicionantes geográficos y su relación con el desarrollo es retomado porlos autores en otro trabajo posterior (Escobal-Ponce 2009). Partiendo de estos datos,varios estudios analizan casos concretos de territorios de la sierra peruana. El objetivo esmostrar que no existe una ruta hacia el desarrollo sino una diversidad de caminos,determinados por la interacción entre el contexto nacional y los contextos sociales,políticos y económicos de cada uno de los territorios. Escobal, Ponce y Asensio secentran en provincia de Jauja, un territorio de tamaño intermedio, con una fuerte identidadcultural y una estructura de propiedad relativamente diversificada (Escobal-Ponce-Asensio2011a). En los años setenta y ochenta Jauja era visto como uno territorio prometedor, congrandes posibilidad de modernización y desarrollo (Cotlear 1988a). Contaba convinculaciones sólidas con mercados agropecuarios de alta demanda (Huancayo, y sobretodo Lima), un capital humano consolidado en comparación con otras zonas de la sierra,tradición de acción colectiva, plasmada en sindicatos agrarios y prácticas de movilizaciónpolítica en los periodos anterior y posterior a la reforma agraria. Pese a todo esto, Jaujaentre 1993 y 2005 muestra una situación de estancamiento en los indicadorescuantitativos y una degradación del nivel de vida según es percibido cualitativamente porlos pobladores del territorio. Para explicar esta evolución negativa los autores señalan treselementos: (i) la excesiva presión ejercida sobre los recursos naturales, que habríallevado a un situación de degradación ambiental, percibida por los pobladores como laprincipal amenaza a medio plazo; (ii) la pérdida de capital social en el territorio, comoresultado de la decadencia de las formas tradicionales de acción colectiva (comunidadesy sindicatos agrarios), que no logra compensar el auge de las asociaciones deproductores y la vinculación a las escasas ONG que trabajan en el territorio; y (iii) losproblemas para generar durante el periodo de auge de Jauja mecanismos institucionalesque permitan que los beneficios de la fluida articulación con el mercado limeño repercutanen la población rural. Estos tres factores estarían a su vez relacionados entre sí. Elresultado sería una situación de fraccionamiento social y una escasa capacidad derespuesta que se pone de manifiesto cuando Jauja pierde la ventaja comparativa derivadade sus buenas comunicaciones con Lima, debido a la mejora general de lasinfraestructuras en el país.Otro estudio de Escobal Ponce y Asensio dentro del marco del mismo proyecto se centraen Cuatro Lagunas, un territorio conformado por seis distritos de las provincias cuzqueñasde Acomayo y Canas (Escobal-Ponce-Asensio 2011b). El foco está en la evolución de lasrelaciones entre los actores locales y los actores externos, fundamentalmente lacooperación internacional, que juega en Cuatro Lagunas un papel determinante. Cuatro 16  
  17. 17. Lagunas era visto en los años ochenta como un ejemplo de sierra atrasada y refractaria ala innovación tecnológica e institucional (Cotlear 1984, 1988a, 1988b, 1989). Esta imagenexplica que sea una de las zonas de la sierra con mayor intervención de la cooperacióninternacional. El resultado son sucesivas transformaciones productivas que buscanincrementar los ingresos de la población. La cooperación apuesta primero apuesta por laproducción intensiva de papa para el mercado regional, aprovechando las tierras ganadasa los bordes artificialmente desecados de las lagunas. En una siguiente etapa, el focoestá en la siembra de carpas y otras especies en las lagunas de la zona, para la pescaintensiva. Finalmente, en los últimos años, como en otras zonas de la sierra, se habríaproducido un crecimiento de la ganadería como principal actividad productiva.Esta sucesión de iniciativas deja varias enseñanzas. Permite ver que la realidad de lasierra peruana, incluso en zonas pobres y alejadas como Cuatro lagunas, dista mucho dela imagen tradicional de un espacio inmóvil, que se perpetúa en prácticas productivastradicionales. Los cambios de orientación productiva analizados por Escobal, Ponce yAsensio serían el capítulo más reciente de una historia caracterizada por la capacidad dela población local para adaptarse a las oportunidades productivas de cada momento. Estaversatilidad incluiría no solo actividades agropecuarias, sino también actividades detransformación, como a venta de pan (que llegó a ser una actividad importante enPomacanchi a inicios de los años ochenta) o, más atrás en el tiempo, los producción textilen obrajes como los de Pomacanchi y Sangarará.Otra enseñanza se refiere al impacto de los diferentes estilos de intervención externa enel territorio. Las iniciativas de la cooperación internacional, impuestas de manera vertical,como recetas para salir de la pobreza, derivan en cada caso en desastres ecológicos, quellevan a la economía local al borde del colapso (incremento de las temperaturas extremasdebido a la reducción del ojo de agua de las lagunas, agotamiento del a tierra por el usomasivo de fertilizantes, etc.). Las cosas habrían comenzado a cambiar en los últimosaños, al abrirse nuevas coyuntura con elementos como el incremento de la demandaregional de productos agropecuarios, gobiernos locales más participativos y con másrecursos e instituciones estatales más abiertas a programas innovadores en el ámbito dela producción rural. Esto habría permitido a los actores locales ganar mayores espaciosde decisión respecto a sus estrategias económicas. Sin embargo también habría supuestoun incremento de la diferenciación interna en varios niveles: entre comunidades(determinado aquí sobre todo por el factor ambiental, ya que quienes disponen de agualogran aprovechar mejor el auge ganadero), entre unas generaciones (dependiendo de lainteracción entre dotación de activos y capital social) y entre familias (dependiendonuevamente de la dotación de activos y el capital social).Este proceso de diferenciación estaría condicionado por (y a la vez impactaría en) lasnormas que regulan el acceso a los recursos naturales. Escobal, Ponce y Asensio (2011ay 2011b) encuentran que en las comunidades andinas de Cuzco está en marcha unproceso de debate en torno a las normas que regulan el acceso al agua y la atierra. En 17  
  18. 18. algunos casos, la solución apunta a un repliegue hacia modalidades de acceso máscerradas, cerrando el camino a la diferenciación social. Otras comunidades, por elcontrario, comienzan a mostrar, aunque de manera todavía muy restringida, unatendencia favorable a la apertura del mercado de tierras.En la misma línea de este estudio, Trivelli y Asensio en otro trabajo realizado en el marcodel programa Dinámicas de Rimisp se centran en doce distritos del sur de Cuzco, en lascuencas de los ríos Mapacho, Vilcanota y Huatanay (Asensio-Trivelli 2011a). El punto departida es una aparente paradoja: mientras los datos duros de pobreza muestran unareducción muy leve, los autores encuentran una fuerte percepción subjetiva de mejoraentre la población, incluyendo la población pobre y no pobre. Estos datos coinciden con loseñalado por Mesclier, a partir de la encuesta de cierre del programa Corredor Puno-Cuzco (Mesclier 2009). Trivelli y Asensio atribuyen esta diferencia entre mejora objetiva ymejora subjetiva al hecho de que desde los años ochenta se habría producido un cambioprofundo a nivel político y social. La reforma agraria permite a las comunidadescampesinas recuperar el control de activos clave como el agua y la tierra. Es también elinicio de un proceso de involucramiento en los procesos de toma de decisiones, queculmina en los últimos años con la aparición de un buen número de alcaldes procedentesde comunidades rurales. En un contexto de incremento de la demanda regional deproductos agropecuarios, esta democratización habría permitido una distribuciónrelativamente igualitaria de las mejoras económicas, que aunque limitadas alcanzan a lamayor parte de la población (Trivelli-Escobal-Revesz 2008). Los autores señalan tambiénla importancia de la mejora de la red de infraestructuras que permite un mejor acceso alos mercados urbanos y de la construcción colectiva de discursos territoriales, quepermiten a la población sentirse integrada en el territorio y reconocida en susparticularidades sociales y culturales (más en detalle en Asensio-Trivelli 2011b).Los estudios de Jauja, Cuatro Lagunas y el sur de Cuzco se centran en la intersecciónentre el ámbito productivo y el ámbito institucional. En los tres casos se combinanmetodologías de trabajo de campo cualitativas y cuantitativas. Los temas levantados(nuevo contexto rural determinado por un incremento de la demanda regional deproductos, cambios en los acuerdos institucionales que regulan la producción ycomercialización de productos y en el acceso a recursos naturales clave, cambios en lapolítica local), son también recogidos por otros autores desde otras perspectivas Unejemplo son los trabajos de Mesclier y Chaléard sobre La Florida, una pequeña localidadde la sierra de Lambayeque, y Motupe (Mesclier-Chaléard 2008). En ambos casos losautores señalan como elemento clave el incremento de la demanda extra territorial deproductos rurales, que habría llevado a cambios profundos en la estructura de propiedad yen la orientación productiva. En La Florida el foco está puesto en la producción de café ylos altibajos del precio de este producto en los mercados internacionales. En Motupe laproducción se orienta hacia la producción de mango, que posteriormente se exporta através de empresas intermediarias acopiadoras de Piura. La conclusión de la autora esque en ambos casos el factor determinante es el capital social del que disponen los 18  
  19. 19. pobladores rurales. Este capital social determina que en el caso de La Florida, a pesar dela caída de los precios del café, exista una menor fragilidad en las economías domésticas.En Motupe, en cambio, la falta de capital social de los pobladores habría propiciado unescaso margen de maniobra frente a los intermediarios. Si bien algunas familiasincrementan sus ingresos, crecen las tensiones sociales y se debilita la organizacióncomunitaria, dejando a los agricultores es una situación de vulnerabilidad, ya que laevolución de sus ingresos depende de factores que quedan fuera de su alcance.Los autores realizan también un examen similar para el caso de Niepos, otra pequeñacomunidad rural de Lambayeque (Mesclier-Chaléard 2009). Un enfoque diferente tienenlos estudios de Damien Von Heyden sobre Cajamarca y de Carazo sobre Ica (Van delHeyden 2007, Carazo 2010). En este caso el énfasis está en la construcción de lo que losautores denominan “competitividad territorial”. En ambos trabajos se trata de analizar quéfactores hacer que un territorio pase a ser competitivo en un contexto de reestructuracióninternacional de mercados (más demanda, pero también énfasis creciente en demandasdiferenciadas y de calidad). Los autores señalan la importancia de construir esquemas degobernanza territorial que permitan articular los esfuerzos de los diferentes actoresimplicados hacia un objetivo común. Construir esquemas de gobernanza territorial quepermitan, al mismo tiempo, incrementar los ingresos de la población y reducir la exclusiónsocial es, precisamente, el objetivo de la mayoría de los proyectos desarrollados en Perúdesde el enfoque de DTR. Estos proyectos se analizan con más detalle en el siguienteapartado. Gobernanza de los territoriosTrivelli, Escobal y Revesz (2009) muestran la creciente importancia de este enfoque enlas políticas públicas y en un número cada vez mayor de proyectos de desarrollo, públicosy privados que se inspiran en sus propuestas. Entre otros son analizados los casos deMarenass y el Proyecto Corredor Puno-Cuzco, en la sierra sur del país, que se hanconvertido en un referente para la difusión del enfoque de DTR y para la renovación delas políticas rurales de desarrollo (Caballero-Trivelli-Clark 2006). También se prestaatención a los procesos de desarrollo territorial rural de la costa y la sierra norte, conmenor protagonismo de los programas estatales y una mayor capacidad propositiva de losactores locales. Esta evolución es el resultado de esfuerzos diversos. Un tema clave queresaltan los autores es la generación de nuevos espacios de gobernanza territorial para latoma de decisiones (también Mazurek 2008). Este es un tema que tiene sus primerosejemplos en los años ochenta y que desde ese momento no ha dejado de ser trabajado.Entre las experiencias pioneras se encuentran los casos de Ilo, Limatambo o SantoDomingo, bien conocidos y estudiados en la literatura sobre procesos participativa dedesarrollo (Torres 2004, Huber 2005). También los casos, menos conocidos, de Haquira,Huanoquite, Ccarhuayo y Colquepata o Castrovirreyna (Quedena 2003). 19  
  20. 20. Estos casos pioneros alcanzan un alto prestigio en el mundo académico y sonproyectados como modelos exitosos a imitar. Muchos de sus protagonistas se conviertenen figuras políticas de ámbito regional o nacional, proyectado esta imagen de éxitotambién en el plano político. Su desarrollo establece ideas fuerza sobre lo que debe ser eldesarrollo territorial, que se mantienen hasta la actualidad: papel central de los gobiernoslocales, carácter participativo de la toma de decisiones, importancia de generar nuevosespacios de gobernanza territorial, etc. Estas experiencias pioneras sirven de modelospara reforma del sistema de gobierno local en la transición post-Fujimori. Muchas de lasiniciativas planteadas entonces pionera son convertidas en políticas de estado. Son loscasos del presupuesto participativo o las mesas de concertación. El éxito de estasiniciativas pioneras de desarrollo territorial no está tan claro, sin embargo, en términos dereducción de la pobreza rural. Varios estudios muestran problemas derivados de laaparición nuevas tensiones sociales entre grupos beneficiados por el nuevo modelo deasignación de recursos y grupos que se sienten perjudicados (Pajuelo 2004, Huber 2005,y para otro contexto Asensio 2008a). También se señala la fragilidad de los acuerdosinstitucionales en torno al DTR. Las iniciativas muchas veces se vinculan a personajes ogrupos políticos concretos. Cuando los grupos promotores salen del gobierno local, lasiniciativas presentan problemas de sostenibilidad importantes (Torres 2004, Pajuelo 2004,Huber 2005).Entre las iniciativas que apuesta por el DTR se encuentran los proyectos auspiciados porel CIED en el valle de Lurín. Esta institución es probablemente una de las que con másahínco trabaja en los últimos años el tema de desarrollo territorial rural en el país. Estambién una de las pocas instancias que acompaña la acción de campo con por unadiscusión teórica sobre el significado y los retos del desarrollo territorial (Asensio 2007). Elenfoque de los proyectos del CIED está sintetizado en un amplio trabajo publicado en2009 por Ricardo Claverías (Claverías 2009). Se trata de un texto complejo, que muestrainfluencias eclécticas que el autor trata de integrar dentro de lo que considera “un nuevoparadigma de desarrollo”: nueva ruralidad, estudios sobre ciudadanía y derechos,movimientos sociales en el contexto de la globalización, etc. Claverías entiende pordesarrollo territorial un proyecto integrador basado en la articulación entre las institucionesde la sociedad civil, el sector privado y el estado. La clave consistiría en generarplataformas interinstitucionales articuladas en cuencas, micro cuencas y corredoreseconómicos. Apuesta también por la promoción del asociacionismo entre lasmunicipalidades, bajo la forma de mancomunidades, para articular e innovar proyectosproductivos con organización y gestión empresarial. Esto supondría un cambio en laorientación de la gestión municipal: la transición de municipios tradicionales a municipiosenfocados en la producción, capaces de promover conductas emprendedoras yempresariales de la población.Uno de los temas centrales del trabajo de Claverías y el CIED es la importancia queexplícitamente se concede al “tercer sector” dentro de los procesos de desarrolloterritorial. Según Claverías, el tercer sector “debe articular a los individuos y grupos 20  
  21. 21. sociales no solamente para la supervivencia o para palear la pobreza sino también para laacumulación de capitales, para generar empleo, riqueza y forjar territorios competitivos”(Claverías 2009). El desarrollo territorial sería en este sentido parte de un nuevo proyectosocial, que asume los cambios a nivel social, político y cultural que derivan de la nuevaruralidad. Este cambio implica reivindicar las culturas locales, las costumbres, el paisaje,las formas de las viviendas y la propia actividad agrícola tradicional como modo de “vidabuena”, así como también reconocer los derechos humanos y el ejercicio de ellos en lassociedades rurales tan igual que en las ciudades. Implica también revalorar el valor de lalibertad, en el sentido real, de dar oportunidades y posibilidades reales para cumplir losproyectos de vida, del futuro deseado de la gente del campo.Estos objetivos solo podrían lograrse en el contexto de una “nación incluyente”, quehiciera suyo los principios de equidad y respeto, y que estuviera comprometida a protegery conservar el medio ambiente del medio rural. Estos principios son analizados porClaverías en el contexto de los trabajos desarrollado por CIED en el valle de Lurín,Cajamarca y otras zonas del país (Claverías 2003, 2008, 2009). La estrategia deintervención pasa por generar de nuevos esquemas e instrumentos de gobernanza de losterritorios: mesas de concertación, plataformas multiactores, planes estratégicos, etc. Unpapel especialmente relevante tienen las mancomunidades de municipios, que seconvierten en el principal paradigma de gobernabilidad en el marco de programas dedesarrollo territorial rural (por ejemplo, la experiencias reseñadas en Gallo et al 2005). Lasmancomunidades son vistas como un mecanismo para superar los problemas de lagobernanza a nivel meso, especialmente el dilema entre representatividad y eficienciaderivado de la existencia de un gran número de pequeños distritos rurales en cadaterritorio.Esto temas son retomados en los trabajo sde Federica Ravera sobre el proceso dedesarrollo territorial rural de la zona centro de la provincia de Huancavelica (Ravera 2006,2007). Este trabajo es importante porque es un buen de la manera en que los estudios degeógrafos y antropólogos sobre el espacio andino influyen en los trabajos de DTRperuanos. El punto de partida son las ideas de Olivier Dollfus sobre el espacio andino,entendido como el resultado de la interacción entre geografía y proyectos sociales.Ravera señala que los territorios rurales andinos son escenario de de racionalidadesdiferentes, que mezclan lo tradicional (entendido como heredado de los andino) y lomoderno (entendido como lo occidental). El resultado sería una tensión que amenaza lacapacidad del espacio andino como factor para la reproducción de la vida social. Losandes, entendidos como sistema socio-ecológico, estarían perdiendo capacidad derespuesta a cambios (Berkes-Folke 1998). “Estos cambios”, señala Ravera, “suponen unaumento de la presión sobre los recursos naturales y su manejo sostenible, undebilitamiento de la organización social interna y en el espacio, de las estrategias desubsistencia, de las prácticas de garantía de la reproducción social y física de laspoblaciones locales, y una erosión cultural de la sociedad andina” (Ravera 2007). 21  
  22. 22. Para Ravera el desarrollo territorial es un enfoque de cambio que permitiría revertir ladegradación del espacio social andino. En este enfoque subyace la idea de un núcleo ocorazón etnocultural del territorio. La cultura preincaica asto sería el elemento unificadorde los distritos del centro de Huancavelica. Sin embargo, esta herencia compartida nosería suficiente en sí misma para generar desarrollo territorial. La clave para ello estaríaen el reconocimiento efectivo de la capacidad de los actores locales para intervenir en latoma de decisiones. Solo este involucramiento local permitiría la gestión sostenible derecursos y un aprovechamiento de potencialidades de desarrollo rural. De ahí laimportancia de la Asociación de Municipalidades de la Zona Centro de la ProvinciaHuancavelica (AMUZCEH), constituida por seis distritos de la zona, como eje del nuevoesquema de gobernanza territorial. La AMUZCEH sería las base para un proceso local dedesarrollo territorial, cuyo cristalización dependerá en los próximos años de la actitud dellos actores involucrados y de la superación de lo que la autora denomina los “dilemas dela participación” (Ravera 2007 y sobre este tema también Bebbington-Abramovay-Chiriboga 2008).La apuesta de Ravera por las mancomunidades es compartida por otros autores dentro yfuera del Perú (GPA 2006, Rojas 2008, Claverías 2010, Molina sf, Sotomayor et al 2010,Jorquera 2011) 8 . El objetivo del trabajo de AMUZECH sería “valorizar de los renovadosterritorios andinos”, es decir, generar un nuevo sistema de gobernanza socio-ecológico,con normas y reglas para asegurar la función del territorio para la reproducción social ycultural de los habitantes de Huancavelica. Este cruce entre las dimensiones ecológico-ambiental e institucional-social está presente también en otros autores (Bebbington et al2007, Bury 2007a y 2007b, Piñeiro 2004, Schachhuber 2004, además de los trabajossobre la Amazonía que se analizaran más adelante). Otra perspectiva diferente sobre lagobernanza de los territorios en contextos de DTR la encontramos en el trabajo de RaúlHernández Asensio sobre tres localidades de la sierra peruana (Asensio 2008a). Esteautor analiza los casos de Pacucha (Apurímac), Quiquijana (Cuzco) y Antioquia (Lima),como modelos de desarrollo territorial impulsados por coaliciones de actores en las quelas municipalidades distritales tienen un papel central. La intervención de lasmunicipalidades está enfocada en este caso a reforzar las iniciativas de la población ruralpara abrir nueva fuentes de ingresos, como el turismo en Pacucha. También apunta aimpulsar cambios en los mecanismos de comercialización de la producción, que permitena los pobladores rurales obtener mayores beneficios de las actividades agropecuariastradicionales. Es el caso de la creación de ferias agropecuarias con nuevas reglas para lacompra y venta de productos rurales en Quiquijana (y más en extenso en todo el valle delVilcanota, Asensio-Trivelli 2011a).                                                            8 Este auge de las mancomunidades como elementos de gobernanza territorial, tiene un referente central en Bolivia, donde las mancomunidades se desarrollan a finales de los años noventa (Molina 2000, Molina- Cuellar-Gandarilla 2000, Molina-Cuéllar 2001, Urioste 2000). Este auge boliviano tiene una gran influencia en Perú, sobre todo en la zona andina, donde se convierte en una referente para los proyectos de desarrollo.  22  
  23. 23. Para el autor, son las municipalidades, y no tanto las mancomunidades, las institucionesque deben liderar los procesos de desarrollo territorial. Las mancomunidades son vistas,salvo en casos concretos, como instituciones poco eficientes que, pasado el impulsoinicial, decaen y muchas veces se convierten en lastres para la gobernanza de losterritorios. Los gobiernos locales habrían reforzado su centralidad gracias al aumento dede recurso disponible con la reforma de la ley de municipalidades incremento de lastrasferencias por canon minero. Estos ingresos adicionales permiten contar con unpersonal más eficiente, que impulsa un nuevo enfoque de la gestión municipal. Otro factorque influye es la creciente presencia en las municipalidades rurales de alcaldeprovenientes de comunidades campesinas, con educación urbana y con experiencia detrabajo en instituciones públicas y privadas de desarrollo. La importancia de estosalcaldes radica en que habrían sido capaces de articular un discurso inclusivo y un nuevoestilo de gobierno local. Su presencia supone también un cambio en las narrativas quedan cuenta de la identidad colectica del territorio. Revalorizan las costumbres y las formasde representación tradicionales, mediante la inclusión de símbolos de reminiscenciaprehispánica en la iconografía oficial, la participación de autoridades en ceremonias deafirmación cultural y el uso oficial de vestimentas y atributos tradicionales del poder(Asensio-Trivelli 2011b y 2011c).Los cambios en la política local y los nuevos estilos de gobierno rural están presentestambién en muchos de los trabajos realizados en los últimos años por otros autores(Trivelli-Escobal-Revesz 2009). Asensio, en todo caso, se muestra escéptico respecto a laposibilidad de traducir experiencias exitosas de desarrollo local en un éxito equivalente enel plano político. La política local en estaría condicionada en las zonas rural por unaagudización de los conflictos por el acceso a los recursos públicos. Se trataría de unproceso complejo en el que influye la orientación competitiva de las políticas agrariasrurales a partir del enfoque demand driven de los años noventa y la exacerbación de lasidentidades locales y micro locales que se experimenta en los últimos años en todaAmérica Latina (Huber-Asensio-Zúñiga 2009). Esto haría que la gobernanza local pasarapor un equilibrio entre la representación de intereses y la intermediación frente a actoresexternos, antes que por estrategias de desarrollo con proyección a medio o largo plazo(Asensio 2008a y 2008c). Los casos de los tres municipios señalados, muestran quesiendo exitosos los tres habrían tenido resultados diferentes para sus promotores. En uncaso el alcalde habría sido derrotado por escaso margen, en otro fue reelegido,igualmente con pocos votos de diferentes, mientras que en el tercero el alcalde distritalque había dirigido la experiencia exitosa de desarrollo rural accedió a la municipalidadprovincial, lo que pueden considerarse un paso importante en su carrera política.El tema del componente territorial de los conflictos sociales es analizado con más detallepor un conjunto de autores que centran su atención en los problemas vinculados con laexpansión de la actividad minera en la zona andina. Estos trabajos son parte de unacreciente preocupación por la gobernanza ambiental, que se percibe en mucho de losautores incluidos dentro del enfoque de DTR (Grupo Chorlaví 2005, Abramovay et al 23  
  24. 24. 2007, Jara 2010, Suazo 2010 y Prem-Rodríguez-Carrillo 2010, Sotomayor et al 2010,Claverías 2010, Mena 2010 para algunos casos peruanos). Bebbington señala que losconflictos mineros pueden ser vistos en gran medida como conflictos entre visionesdiferentes del desarrollo territorial (Bebbington 2007). Son, en palabras de este autor,“conflictos sobre (i) cuales deben ser las bases productivas de un desarrollo territorialrural, (ii) sobre qué tipos de espacio y relación sociedad-medio ambiente deberían serproducidos en el proceso del DTR, (iii) sobre la deseabilidad de sustituir entre diferentestipos de activos en el proceso de DTR, y (iv) sobre quienes deberían controlar esteproceso (Bebbington 2007)”.La minería condicionaría la relación entre la población y el territorio. Por un lado, supone“cambios en las bases de constitución de los territorios de las zonas rurales”. Los actoreslocales se ven obligados a competir por el espacio físico con un nuevo actorextraterritorial, que dispone de grandes recursos para imponer sus condiciones. Lacontinuidad de las actividades tradicionales se ve afectada por este hecho, que se traducemuchas veces en una menor disponibilidad de recursos clave para la producciónagropecuaria. La presencia de la minería también modifica las reglas que regulan elacceso estos recursos. Entra en juego una nueva legislación sobre la propiedad y elderecho de usos de suelo y el subsuelo. Lo mismo ocurre, en un sentido más amplio, conlas normas formales e informales, que regulan las relaciones sociales entre unos actoresy otros, y con las formas locales de hacer política.Todo esto supondría transformaciones profundas en los territorios. La dinámica de disputainfluiría también en la manera en que el territorio es percibido e imaginado por los actoreslocales. El estudio comparativo de Bebbington sobre la manera en que los actores localesnegocian los conflictos mineros incide en este punto, aunque señala que estos procesosde “imaginar territorios a partir del conflicto” no ha sido tan profundo en Perú como enpaíses vecinos (Bebbington et al 2007). El impacto de la minería facilita la percepción deproblemas compartidos por parte de los actores rurales, más allá del nivel local omicrolocal. Potencia identidades por afinidad, que pueden convertirse a medio plazo en labase de proyectos de desarrollo territorial. Estas nuevas visiones del territorio serían elresultado de interacciones entre las visiones locales del territorio y las visiones delterritorio que manejan los actores externos (empresas mineras, ONG, etc.).Para Bebbington e Hinojosa los conflictos socio ambientales vinculados a la minería sonla expresión de procesos de desterritorialización y reterritorialización (Bebbignton-Hinojosa 2007). La minería genera cambios en las bases de constitución de los territoriosy nuevas visualizaciones del espacio. En esta misma línea se sitúan los trabajos deJeffrey Bury (Bury 2004, 2005, 2007a, 2007b y 2007c). En este caso el punto de partidaes en el enfoque de medios de vida, desarrollado por el propio Bebbington y otros autores(Bebbington 1997, 2000, 2001). Sus trabajos son importantes porque constituyen uno delos pocos ejemplos en los que el impacto de la minería se analiza de una maneradetallada y matizada, sin caer en conclusiones totalizadoras y descalificadoras. Bury 24  
  25. 25. señala que el análisis de los medios de subsistencia de las familias rurales de las zonasafectadas por la minería debe hacerse a partir de cuatro tipos de campos: la disponibilidadde capital producido o monetario, la disponibilidad de capital humano, la disponibilidad decapital natural y la disponibilidad de capital social. La actividad minera, con su proceso dereconfiguración del territorio, supone nuevos flujos de población y de productos queafectan el acceso de las familias a estos cuatro tipos de capital. A medio plazo, lainstalación de empresas minera permite a las familias aumentar su disponibilidad decapital producido y en menor medida de capital humano. Sin embargo, reducedrásticamente el acceso a capital natural y tiene efectos ambiguos en el capital social. Elacceso a recursos de capital social interfamiliar merma, pero los vínculos verticales conorganizaciones nacionales e internacionales se ven fortalecidos en la medida que seincrementa la presencia de estas instituciones en los territorios rurales.La segunda conclusión de Bury es que estos datos agregados enmascaran dinámicas decambio muy acusadas, tanto a nivel familiar como a nivel territorial. La nueva “economíapolítica minera neoliberal” estaría transformando las geografías de la tenencia de tierras ylos medios de subsistencia en Cajamarca. El resultado es un incremento de laheterogeneidad dentro de las comunidades. Mientras unas familias tienen un balancepositivo en cuanto a disponibilidad de medios de vida (los incrementos en diferentes tiposde capital compensan las pérdidas en otros tipos de capital), en muchos casos el balancees negativo. Esto sería especialmente grave en aquellos casos en los que los nuevosacuerdos institucionales que regulan el acceso a los recursos clave, agua y tierra, setraducen en un deterioro de la disponibilidad de capital natural para la mayor parte de lasfamilias. La heterogeneidad existe también al comparar unas localidades con otras. Laminería tendría entonces un doble efecto desde el punto de vista de las dinámicasterritoriales: sería el germen de un proceso de reterritorialización, señalado porBebbignton, y al mismo tiempo la causa de un proceso de reconfiguración interna dentrode cada territorio, con nuevas dinámicas y nuevos centros de poder. Las familias andinashabrían afrontado estos cambios profundizando estrategias tradicionales de movilidadespacial. Los tres distritos que rodean Antamina, foco del estudio de Bury, superan elpromedio regional de crecimiento demográfico. También se incrementa la movilidad de lasfamilias asentadas en el territorio, aunque se trata sobre todo de migraciones de duraciónlimitada y a corta distancia del lugar de origen.El carácter territorial de los conflictos socio-ambientales también es señalado por Svampa,que introduce la idea de “tensión de territorialidades” para analizar el choque entre losmodelos de desarrollo implícitos en la explotación minera, apoyados por el estado central,y los modelos impulsados por los actores locales de la sierra peruana (Svampa 2009).Esta autora señala que el discurso de las empresas transnacionales y los gobiernos,despliega como estrategia legitimadora de su intervención en las áreas rurales unaconcepción binaria del territorio, sobre la base de la división viable/inviable. Para elloapela a categorías que provienen de los discursos académicos y políticos sobre laeficiencia y la competitividad territorial desarrollados en los años noventa. El resultado 25  
  26. 26. sería una dicotomía entre “territorios eficientes” y “territorios vaciables”. El trasfondo,como en el caso de los trabajos de Bebbington y Bury, es una tensión entre las miradaslocales y las miradas externas sobre el territorio (Bebbington-Bury 2010).Estos temas son tratados también por otros autores (Bebbington et al 2007, Bebbington-Bebbington 2009, Pinto 2009, Damonte 2009a, 2009b, Hinojosa 2009, Haarstad 2007).Una preocupación constante es la capacidad de los actores locales para negociar losimpactos económicos y sociales de las intervenciones externas. Un ejemplo es el trabajoconjunto de Bebbington et al sobre la minería en Cajamarca. (Bebbington et al 2007 ytambién Bebbington 2007, Bebbington-Hinojosa 2007, Bebbington et al 2008, Bebbington-Bebbington 2009, Burneo-Chaparro 2010). Este estudio es parte de un proyectocolaborativo desarrollado por RIMISP en varios países, para analizar la manera en que losmovimientos sociales se relacionan con los procesos de desarrollo territorial rural de lasáreas deprimidas del interior de los países latinoamericanos (Bebbington-Abramovay-Chiriboga 2008 y Abramovay et al 2007 para las conclusiones de este proyecto). En elcaso del Perú, el programa incluye también un trabajo de Zegarra, Oré y Glave sobre elimpacto del proyecto Olmos en las dinámicas territoriales del norte de Lambayeque(Zegarra-Oré-Glave 2006). Los autores ven en estos casos ejemplos de movimientossociales que tratan de afirmar el control local de la toma de decisiones, en un contexto enque la dinámica del capitalismo ha globalizado los procesos que dan forma a lasdinámicas territoriales.Los movimientos sociales serían una “respuesta recuperadora”, desarrollada desde lolocal frente a las amenazas de la globalización. Serían, en última instancia, una evidenciadel carácter político, de lucha de interés, del desarrollo territorial. Sin embargo, segúnseñalan los autores, su impacto parece haber sido limitado en lo que se refiere a generardinámicas inclusivas de desarrollo rural. Los movimientos sociales habrían influido en losprocesos de asignación de recursos y en la toma de decisiones dentro de los territorios.Pero en ninguno de los casos analizados habría evidencia de que esta influencia sehubiera traducido en procesos de desarrollo territorial favorables a la población más pobre(Zegarra-Oré-Glave 2006, Bebbington et al 2007, 2008, Abramovay-Magalhaes-Schröeder2008, Ospina-Santillana-Arboleda 2008). De acuerdo a Bebbington-Abramovay-Chiriboga(2008) las razones de este fracaso habría que buscarlas en tres dilemas que ponen encuestión la capacidad de los movimientos sociales para pasar de la influencia en elescenario público al desarrollo territorial: (i) el dilema entre apostar al interior de losmovimientos por lazos de solidaridad cerrados (que refuerzan a la organización en símisma, pero limitan su capacidad de acción) o apostar por lazos de solidaridad abiertos,más flexibles, pero que pueden poner en riesgos a la propia organización; (ii) el dilemaentre representatividad e innovación, en la medida que apostar por la innovación implicael riesgo de dejar atrás a los segmentos más vulnerables de la sociedad local y, por lotanto, pone en riesgo la legitimidad o representatividad del movimiento; (iii) el dilema entremercado y solidaridad, es decir, entre apostar por generar bienes y servicios con alto valorde mercado o bien reforzar la cohesión social entre todos los integrantes del movimiento 26  
  27. 27. social, aun a costa de reducir las posibilidades de los segmentos más creativos einnovadores de las sociedades locales.Estos tres dilemas estarían presentes, aunque en distinta medida, tanto en el caso deCajamarca, analizado por Bebbington et al (2007), como en el caso de Olmos, analizadopor Zegarra, Oré y Glave (2006). Son señalados también en otros trabajos que ponen elfoco en procesos locales de desarrollo en zonas ruarles. En última instancia determinanque los movimientos sociales pocas veces deriven en nuevas prácticas de gobernanzaterritorial. Una excepción relativa es el caso analizado por Anahí Durand en un trabajoreciente sobre el impacto de la actividad extractiva en la cuenca del río Cenepa (Durand2009). La autora señala la importancia de lo que denomina las “estrategias de protecciónterritorial”, que permiten cambiar el modelo de uso del territorio amenazado por laexpansión de la actividad extractiva. Los puntos resaltados son tres: la capacidad de losactores locales para insertarse en redes transnacionales de defensa de sus derechos, laidentificación dentro del estado de potenciales socios favorables a la población local y eluso del entramado legal, internacional y peruano, para generar un marco legal favorable asus intereses. El resultado es el la creación mediante el Decreto Supremo 005-99-AG, dela Zona Reservada “Santiago Comaina”, con un área total de 863.277 hectáreas,posteriormente ampliada a 1.642.567 hectáreas (sobre una estrategia similar, Prem-Rodriguez-Carrillo 2010 para el tema de la áreas de conservación municipal).El trabajo de Durand se aleja del paradigma de DTR. Puede ser visto como un puenteentre los estudios que analizan las estrategias de gobernanza de los territorios andinos yel espacio amazónico. Estos trabajos, como veremos a continuación, son muy diferentesde los que estudios que parten del enfoque de DTR. Estudios sobre territorio y desarrollo en la Amazonia peruanaLa Amazonia peruana es el escenario de una serie de estudios que encaran laconceptualización de lo territorial a partir de premisas completamente distintas de lasanalizadas en los apartados anteriores. En este caso, la mayor parte de los autores sonantropólogos y desarrollan su trabajo en un ambiente que mezcla la sofisticaciónacadémica con un intenso activismo social, en favor de las poblaciones indígenas de laselva. Los elementos de fondo son dos: (i) la creciente demanda desde los años noventade la poblaciones indígenas amazónicas por el control de su territorio y (ii) el auge de laantropología amazónica, que convierte a esta disciplina en una de las antropologíasregionales más importante e innovadoras del mundo (Surrellés 2004; para una visión decontraste con la imagen de la antropología amazónica hace dos décadas, Taylor 1989).El número de trabajos especializados se multiplican, tanto en Perú como en el extranjero,al tiempo que los enfoques se vuelven más complejos y sofisticados. Los reclamosindígenas de protección del territorio se ven favorecidos por la creciente presióninternacional a favor el respeto a los pueblos originarios. Esto facilita la creación de redes 27  
  28. 28. nacionales de defensa de los derechos de los pobladores indígenas, que agrupan acentros privados de desarrollo, activistas, movimientos sociales y centros académicos, delos propios países amazónicos, de Europa y de los Estados Unidos. El incremento de latención internacional facilita también la adopción de un nuevo marco legal, que mas alláde los límites que encuentra en su implementación práctica, supone un reconocimientodel derecho de los pobladores nativos a controlar su territorio y a ser actores principalesen los procesos de desarrollo. Es resultado es lo que Offen denomina “una nueva políticade gobernabilidad para territorios en áreas de alta biodiversidad y una nueva políticageográfica indígena” (Offen 2004 y Offen 2009).Los estudios sobre territorialidad y dinámicas territoriales en la Amazonia se puedendividir en dos grandes grupos. Por un lado, encontramos los trabajos que analizan lamanera cómo las poblaciones indígenas de la Amazonía construyen y representan suterritorialidad. En el caso peruano, estos estudios muestran casi siempre una fuerteinfluencia de la escuela estructuralista francesa. Un autor particularmente importante esPierre Descola, cuyo trabajo sobre la percepción de la naturaleza por parte de los achuarmarca una tendencia seguida por gran número de antropólogos peruanos y extranjeros(Descola 1988). Descola es el primer exponente de lo que posteriormente se denomina“ecología simbólica”, “campo de la antropología del territorio que trata los procesos deintercambio entre humanos y medio ambiente para satisfacer las necesidades productivasy reproductivas de una colectividad social en función de sus prioridades culturales”. En lalínea de Levi-Strauss, su libro plantea la idea de que cada cultura organiza de una maneraparticular su percepción del espacio, a partir de estructuras cognitivas únicas, codificadasa través del lenguaje. Junto con Descola, el otro referente clave para los estudiosamazónicos sobre el territorio son los trabajos de Rappaport sobre los nasa de Colombia(Rappaport 1985, 1994, 1998 2004). A diferencia de Descola, Rappaport no se centra enlas estructuras cognitivas profundas que subyacen detrás de las representaciones delterritorio, sino en la manera en que estas representaciones se vinculan con lasnegociaciones cotidianas en el plano social y político. Para Rappaport los territorios sonconstruidos, representados y negociados a través de acciones concretas, realizadas porindividuos concretos en momentos concretos. Los discursos sobre el territorio debenleerse en el marco de los procesos sociales y políticos que los generan y no comoresultado de estructuras mentales atemporales.La influencia de Rappaport y del estructuralismo francés está presente en el trabajo deFernando Santos Granero sobre los yanesha de la selva central (Santos Granero 1998 ySantos Granero 2004) 9 . Granero resalta la importancia del paisaje como medio de                                                            9 Es una paradoja que la influencia de los trabajos de Rappaport sea mayor entre los antropólogos que trabajan el tema territorial en la selva y no en la sierra, ya que los nasa son un pueblo andino (aunque con una historia compleja de interacciones entre sierra y selva). Esto quizás se deba a que los intereses de los antropólogos interesados en las poblaciones serranas han dio en estos años por otro lado muy diferente. El texto de Rappaport en el caso andino ha influido más en los trabajos que tratan sobre la manera de 28  

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