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Articulo revista aragonesa

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Articulo revista aragonesa

  1. 1. ABRIL 2017 | ECONOMÍA ARAGONESA 8787 Caja de herramientas para las administraciones emprendedoras CAJA DE HERRAMIENTAS PARA LAS ADMINISTRACIONES EMPRENDEDORAS > Iñaki Ortega Director de Deusto Business School. Profesor de la Universidad de Deusto y de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Los emprendedores han emergido como el motor de desarrollo de las economías más avanzadas. Los beneficios que provoca su actividad y las sucesivas crisis han llevado a las administraciones –pero también a otras instituciones– a apoyar al colectivo emprendedor durante los últimos cien años. Este artículo pretende ofrecer a los agentes políticos, administracio- nes, empresas, instituciones educativas y medios de comunicación, un marco teórico, además de buenas prácticas y actuaciones fallidas que, a modo de caja de herramientas, les ayude a entender mejor el fenómeno y así conseguir una economía y una sociedad más emprendedora. Resumen Ecosistema emprendedor, emprendimiento, emprendimiento corpora- tivo, entrepreneurial economy, entrepreneurship, externalidades, GEM, innovación, intraemprendimiento, nueva economía, policyma- ker, político emprendedor, políticas públicas, SBA, SBIR, startup y Yozma. Palabras clave
  2. 2. ECONOMÍA ARAGONESA | ABRIL 20178888 > IÑAKI ORTEGA Introducción Los emprendedores son el vehículo por el cual las ideas se implementan y des- empeñan un rol clave en la innovación, lo que les ha convertido en el principal agente de la nueva economía. A este respecto existen pocas dudas en el ámbito académico, político e in- cluso en la opinión pública. No obs- tante, para llegar a esta afirmación se ha necesitado toda una nueva área de investigación en la ciencia econó- mica que ha tomado por nombre su vocablo en inglés entrepreneurship. Las externalidades positivas de las nue- vas iniciativas empresariales están de- trás del hecho de que las administra- ciones públicas hayan querido apoyar al colectivo emprendedor. Las sucesi- vas crisis han impulsado estas políti- cas, pero también han acentuado la necesidad de resultados visibles en el corto plazo, desdeñándose –equivoca- damente– las actuaciones más lentas de ecosistema en favor de programas de impulso a determinados colectivos. Este artículo ofrece un sencillo marco teórico a políticos y administraciones, pero también a empresas, instituciones educativas y medios de comunicación para que acierten con sus actuaciones a favor de los emprendedores. Desarrollo Para diversos autores los principales problemas que se encuentran los ges- tores públicos a la hora de aplicar po- líticas de apoyo a los emprendedores son tres. La ausencia de una teoría que aglutine todas las perspectivas del fenómeno emprendedor, la inexisten- cia de un consenso en la definición del término emprendedor y la desco- nexión entre las políticas públicas y los fallos de mercado1 que las causan. El campo del entrepreneurship El entrepreneurship es un área de in- vestigación enmarcada en las cien- cias sociales que puede considerarse relativamente joven. De hecho, es muy difícil encontrar una traducción común- mente aceptada del término al cas- tellano. Es habitual el uso de denomi- naciones tan dispares como factor empresarial, función empresarial o ini- ciativa emprendedora. La tendencia de la literatura en habla hispana es el mantenimiento del vocablo en inglés entrepreneurship2 . A pesar de que aún no existe un consenso sobre la defini- ción, un gran número de investigado- res coinciden en que la creación de nuevas empresas es una de las princi- pales manifestaciones del entrepre- neurship (Morales y Roig, 2005). Los emprendedores: su definición3 Existe una abundante literatura eco- nómica al respecto de la definición del emprendedor. Con el propósito de aclarar el concepto Sternberg y Wennekers (2005) identifican dos vertientes en la actividad emprende- dora. Por un lado, se encuentra la ocupacional, que «se refiere a la pro- piedad y administración de un nego- cio que corre por cuenta propia y del que se asumen todos los riesgos». Por otro, se sitúa la acepción conductual de la actividad emprendedora. Para esta última, la iniciativa empren- dedora no es más que las habili- dades que poseen determinadas personas. Cuando esos rasgos de personalidad guían la actividad mer- cantil se asume un rol predominante de emprendedor. Pero medir rasgos discontinuos de la personalidad em- prendedora de las poblaciones o ac- titudes emprendedoras de los indivi- duos se antoja imposible para la estadística. Por ello, los estudios em- píricos en entrepreneurship han usa- do la visión ocupacional de la defini- ción de emprendedor. La perspectiva ocupacional ha llevado a identificar emprendedores con figuras jurídicas mercantiles como empresario indivi- dual, pequeña empresa y joven em- presa. La debilidad de usar la prime- ra de ellas radica en que se vincula 1 En microeconomía los fallos de mercado son situaciones en las que el mercado no asigna eficientemente los recursos con consecuencias que lesionan el interés público. 2 Aunque puede encontrarse en castellano el término «emprendimiento» como traducción. En cambio la Real Academia de la Lengua no admite los muy usados «emprendeduría» y «emprendizaje». 3 La Real Academia de la Lengua define el adjetivo emprendedor «que emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas». Y el verbo emprender «(Del lat. in, en, y prendˇere, coger) cometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro».
  3. 3. ABRIL 2017 | ECONOMÍA ARAGONESA 8989 CAJA DE HERRAMIENTAS PARA LAS ADMINISTRACIONES EMPRENDEDORAS > actividad emprendedora con trabajo autónomo dejando fuera las pymes y, por tanto, circunscribiendo el fenóme- no emprendedor al autoempleo. También son conocidos los inconve- nientes de la identificación con pyme, puesto que no todas las pequeñas empresas asumen comportamientos em- prendedores y no solo en las empresas de reducida dimensión están los em- prendedores. En opinión de Reynolds (2004), para definir emprendimiento las diversas tendencias tienen al me- nos en común que lo relacionan con la creación de algo nuevo. Lo que nos permite introducir a la joven empresa o empresa recién creada4 como el tercer y último concepto identificado con em- prendimiento. La creación de empre- sas, es para muchos investigadores el foco más adecuado para aproximarse al entrepreneurship5 . Sin duda, la perspectiva ocupacional ayuda a medir la actividad emprende- dora, pero eso no debe llevarnos a asumir que el emprendedor es un em- presario en pequeña escala. Al contra- rio, un emprendedor se asocia más con la novedad que con el tamaño. La definición recomendada en este artícu- lo para entender el fenómeno empren- dedor es «persona que pone en mar- cha una idea arriesgada con efectos económicos usando una empresa»6 . Los efectos en la economía de la actividad emprendedora. Las políticas públicas La abundancia de actuaciones públi- cas a favor de los emprendedores tie- ne su causa en las bondades econó- micas de las nuevas empresas. Para poner en valor esas externalidades conviene repasar los más importantes autores que han estudiado este cam- po (ver tabla 1) para, a continuación, recapitular las principales políticas. Tabla 1. Etapas en la literatura académica sobre el emprendimiento Etapas Marco temporal Descripción de la etapa Autores FUENTE: Ortega Cachón (2012). Antecedentes Siglos XVIII y XIX Aparición y definición del término Cantillon Say Mill Madurez Años 80 y 90 del siglo XX La medición de las consecuencias económicas de la actividad emprendedora Baumol Birch Reynolds De finales del siglo XIX a la posguerra de la II Guerra Mundial Los emprendedores como elementos de desarrollo económico Marshall Schumpeter Inicios Del fin de siglo a nuestros días La economía emprendedora Jovanovic Acs Audretsch Thurik Auge 4 La identificación de startup con nueva empresa no es automática puesto que la primera añade un componente tecnológico y una capacidad de crecer rápido que no tiene por qué tener la segunda. 5 El Global Entrepreneurship Monitor (GEM) es el informe de medición del emprendimiento más citado que se realiza cada año en más de 100 países y mide la actividad emprendedora usando la definición siguiente «personas entre 18 y 64 años de edad que han iniciado una actividad empresarial en los últimos 42 meses». 6 La definición utiliza los conceptos clave de las tres principales escuelas que han estudiado el emprendimiento. Propensión al riesgo (Knight, 1921), innovador (Schumpeter, 1911) y buscador de oportunidades (Kirzner, 1973).
  4. 4. ECONOMÍA ARAGONESA | ABRIL 20179090 > IÑAKI ORTEGA La primera etapa se inicia con la obra de Cantillon (1755), quien utili- zó por primera vez el término em- prendedor (entrepreneur), aunque fue Say quien lo popularizó. En la defini- ción de Cantillon, es empresario quien asume riesgos en su intento de crear riqueza en un entorno de incer- tidumbre, mientras Say (1840) lo de- finió como un ser capaz de coordinar y combinar factores de producción. Finalmente Mill (1848) en su libro Principios de Política Económica usa el término emprendedor para referirse a quien asume tanto el riesgo como la gestión en una empresa. Gracias a Marshall y Schumpeter se puede hablar del inicio de un cuer- po sólido de conocimiento en rela- ción con el impacto económico de la acción empresarial. El trabajo de Marshall (1890) Principles of Econo- mics destaca la actividad del empre- sario como proveedor de bienes para la sociedad, pero también de innovación y progreso. Schumpeter es, sin duda, uno de los autores que más ha enriquecido el entrepreneurship al centrar su análisis en la innovación en lugar de en la gestión, como era habitual hasta la publicación de su obra en 1911 The Theory of Economic Development. El emprendedor es, para el autor, el factor clave del desarrollo econó- mico, porque en su búsqueda de be- neficios introduce cambios e innova- ciones que rompen el equilibrio y mueven el flujo circular de la econo- mía hacia un estadio superior. Para Schumpeter el emprendedor no ha de ser necesariamente el empresario, sino que es aquella persona que en la empresa, no acomodándose a la situación establecida, introduce las innovaciones que finalmente, a través del proceso que denomina «destruc- ción creativa», provoca desarrollo económico. Las décadas posteriores a la Segun- da Guerra Mundial son un campo baldío para el entrepreneurship. En parte debido al auge de las gran- des empresas y las multinacionales. Pero también por la divulgación de las tesis de Galbraith (1967) anun- ciando las excelencias de la gran empresa, la era de la tecnoestructu- ra y la desaparición del empresario, lo que llevó a centrar en la gran em- presa la docencia e investigación universitaria. Durante las décadas de los ochenta y los noventa, y debido a la situación de estancamiento y alto desempleo, los gobiernos, especialmente en los Estados Unidos, empiezan a abando- nar la estrategia de atracción y fideli- zación de grandes empresas en sus territorios en favor de la promoción de los emprendedores. Al tiempo son diversos autores, entre los que pueden destacarse Baumol o el premio Nobel de economía North, quienes sitúan el marco institucional como fundamental para la actividad empresarial y determinante para que el carácter de la misma sea compati- ble con el progreso y el crecimiento económico. Pero quien provoca la explosión de la investigación científica en este te- rreno es Birch, con la publicación en 1979 de The job generation pro- cess. La presentación de este infor- me en el Congreso de Estados Uni- dos en el que se ponía de manifiesto que la mitad de los nuevos puestos de trabajo en ese país fueron crea- dos por nuevas empresas tuvo un enorme eco. Son muchos los estu- dios posteriores que siguen esa este- la, pero merece la pena destacar el trabajo de Reynolds (1987) por su búsqueda de indicadores que midan la iniciativa emprendedora y, sobre todo, porque sin su obra no hubiese podido nacer a finales de los noven- ta el informe Global Entrepreneurhip Monitor (GEM).
  5. 5. ABRIL 2017 | ECONOMÍA ARAGONESA 9191 CAJA DE HERRAMIENTAS PARA LAS ADMINISTRACIONES EMPRENDEDORAS > En la frontera del cambio de siglo se inicia el período más prolífico para esta producción literaria. Los autores Audretsch, Acs y Thurik basan sus in- vestigaciones en los escritos de Mars- hall y Schumpeter y desarrollan un cuerpo teórico al respecto de la ini- ciativa emprendedora como una suer- te de cuarto factor productivo que les lleva a hablar de entrepreneurial economy. La base teórica que permi- te establecer la relación entre entre- preneurship y crecimiento económico es provista por las nuevas teorías de la evolución de la industria de Jova- novic (1982). Frente a los que sugerían que los em- prendedores retardaban la actividad económica (eran menos eficientes y estaban fuera de la actividad innova- dora por falta de recursos), Jovanovic sugiere que el emprendimiento estimu- la y genera crecimiento. La iniciativa emprendedora se convierte en el ve- hículo por el cual las ideas, en mu- chas ocasiones, son implementadas (Audretsch, 2002). La explicación que dan a este empoderamiento del entrepreneurship tiene su base en la globalización que ha hecho migrar la ventaja competitiva hacia activida- des basadas en el conocimiento. Estos autores lo resumen así: «la nue- va economía es aquella en la que la tecnología y los productos se vuelven obsoletos mucho más rápido que dé- cadas atrás. Está claro que estamos entrando en la era de las jóvenes em- presas. El rol que jugarán será mayor que el que nunca antes ha tenido en los últimos setenta años». Para el lector que quiera profundizar sobre la vinculación entre emprende- dores y externalidades positivas pue- de ser útil la tabla 2 que aglutina las principales variables y los autores que lo han demostrado. Las políticas públicas de apoyo a los emprendedores La demostración de la positiva rela- ción de la actividad emprendedora con el empleo, el crecimiento, la pro- ductividad, la innovación y la cohe- sión social ha hecho que gobiernos de toda ideología hayan impulsado esta figura. Unas veces en el más puro estilo keynesiano con políticas de demanda7 , pero otras muchas también con políticas de oferta8 , como la defensa de la competencia o la reducción de trabas burocráticas e impuestos. Tabla 2. Externalidades de la actividad emprendedora Externalidad Variable Autor FUENTE: Ortega Cachón (2012). Empleo Nuevos empleos Birch Crecimiento Aumento del PIB Audrestch Productividad Producción / persona / hora Disney Innovación Nueva función de producción Schumpeter Cohesión social Empresarios de éxito Kirchhoff 7 Keynes es un economista británico considerado como uno de los más influyentes del siglo XX y padre de la macroeconomía moderna. Su teoría apuesta por el gasto público para alimentar la demanda agregada y conseguir crecimiento económico. De ahí que a las políticas que siguen esa máxima se les denomine como keynesianas y sean consideradas políticas de demanda. 8 Las políticas económicas de oferta son aquellas que confían en la fuerza del libre mercado y del individuo como agentes económicos y por ello buscan reforzar la oferta agregada dando facilidades a los oferentes, es decir, a los empresarios.
  6. 6. ECONOMÍA ARAGONESA | ABRIL 20179292 > IÑAKI ORTEGA Son ya cien años de estas actuacio- nes; por ello, y para facilitar su cono- cimiento a los nuevos agentes que se incorporen a este apoyo, se han aglutinado en cinco etapas. Además, se sugieren varios programas que pueden considerarse buenas prácti- cas (tabla 3). Las leyes antitrust en Estados Unidos no estuvieron motivadas solo por la preocupación de evitar compor- tamientos abusivos de la gran empre- sa sobre los consumidores, sino tam- bién sobre los pequeños negocios. En este sentido, la ley Sherman de 1890, que prohibía la concentración empresarial bajo la forma de trust9 es considerada la primera norma a fa- vor de los emprendedores. La aparición temprana de este tipo de actuaciones en Estados Unidos no debe extrañar, ya que el espíritu em- prendedor puede ser entendido como una extensión de aquel que im- pulsó a los primeros colonos de la emergente nación. Concibiéndose, bajo la óptica jeffersoniana10 , a los pequeños empresarios como un ele- mento clave para la consolidación de la clase media y, por ende, del siste- ma democrático. Las décadas de los cincuenta y sesen- ta constituyen la edad de oro de la gran empresa. No obstante, impulsa- da por la creciente preocupación por el pequeño empresario nace la polí- tica de fomento a la pyme en Esta- dos Unidos, Canadá y Holanda. Mu- chas de las medidas adoptadas por estos gobiernos se centrarán en la prestación de apoyo financiero, sien- do paradigmática la actuación de una agencia de Estados Unidos: Small Business Administration11 (1953). De hecho, en los años 60 esta agencia se convirtió en una de las herramientas de las que se sirvió la nueva administración demócrata para llevar a cabo su política de pro- moción social entre determinadas mi- norías, introduciendo para ello medi- das encaminadas a favorecer el autoempleo en dichos colectivos. Hasta las crisis del petróleo de 1973, el paradigma de la gran em- presa apenas si se había cuestiona- do y la defensa de las pymes estaba todavía más ligada a la protección de elementos sociales que a la efi- ciencia. Sin embargo, a partir de en- tonces se produce un cambio, co- brando la pequeña empresa un destacado protagonismo y, por exten- Tabla 3. Etapas y buenas prácticas de políticas públicas de emprendimiento Nombre Etapa Buena práctica FUENTE: Elaboración propia. Leyes Antitrust Finales siglo XIX a años 40 Ley Sherman Primeras políticas de pymes Años 50 - años 60 SBA Generalización políticas de pymes Años 60 - años 70 SBIR Primeras políticas para emprendedores Años 90 - crisis 2008 YOZMA Auge políticas para emprendedores Crisis 2008 - nuestros días Startup Chile Estatuto francés del emprendedor 9 Trust es un cártel o acuerdo entre empresas para limitar la competencia en beneficio propio. 10 Jefferson fue el tercer presidente de los Estados Unidos de América a principios del siglo XIX, y considerado uno de los padres de esa nación por su defensa de la libertad, la democracia y en contra del imperialismo británico. 11 www.sba.gov
  7. 7. ABRIL 2017 | ECONOMÍA ARAGONESA 9393 CAJA DE HERRAMIENTAS PARA LAS ADMINISTRACIONES EMPRENDEDORAS > sión, el emprendedor. En esta etapa, los instrumentos públicos de promo- ción empiezan a diversificarse, no tratándose ya meramente de facilida- des financieras, sino también de ser- vicios de asesoramiento y consultoría, simplificación administrativa y ade- cuación del marco jurídico. Surgen también las incubadoras empresaria- les12 y las agencias de desarrollo económico. En este período tiene lugar un hito en la política pública de estímulo empre- sarial al crearse en Estados Unidos un nuevo instrumento que facilitaría el surgimiento de empresas tecnoló- gicas: Small Business Innovation Research Program (SBIR)13 . Este pro- grama obliga a las principales agen- cias federales de I+D a destinar una parte de su presupuesto de investiga- ción a la financiación de pequeñas empresas innovadoras. Tuvo un gran éxito en la financiación de proyectos innovadores, estando detrás del surgi- miento de empresas como Intel, Ap- ple o Compaq. En muchos países, también en Espa- ña, desde finales de los años ochen- ta, surgen nuevas actuaciones que abordan aspectos distintos de los fi- nancieros, como la cultura empresa- rial, la asistencia en la definición del plan de negocio o la puesta a dispo- sición de espacios adecuados. Será también a partir de mediados de los noventa cuando la OCDE (1995) y la Unión Europea (Comisión Euro- pea, 1998, 2000) empiecen a reco- nocer el papel de los emprendedores en el logro de una economía próspe- ra y a estudiar vías para promover la creación de empresas. Entre las actuaciones públicas de este período, ha de ser mencionado el Programa Yozma (1993) de Israel. Esta iniciativa tenía por objetivo desa- rrollar un sector del capital riesgo orientado hacia startups de alto com- ponente tecnológico. El programa lo- gró atraer a importantes vehículos financieros internacionales, interesa- dos no solo por invertir en proyectos de gran potencial, sino también por la opción de adquirir, al término de cinco años, la participación pública en los mismos a un precio fijado de antemano. Es de recomendable lectu- ra el bestseller escrito por Senor y Sin- ger en 2009, Israel, la historia de una nación startup. La crisis desencadenada en 2007 por las hipotecas subprime extendida a todo el mundo un año después con la quiebra de Lehman Brothers, mar- ca la última etapa. Acuciados por la necesidad de reactivar el empleo y la actividad empresarial sin desequi- librar las cuentas públicas, los gobier- nos han visto en la creación de em- presas una eficaz estrategia de estímulo. Por otro lado, la madurez y democra- tización del acceso a la tecnología han hecho posibles nuevas y eficaces políticas. Los casos de Estados Uni- dos (Startup America14 ), Chile (Star- tup Chile15 ) y España (Rising Startup Spain16 ) son paradigmáticos. En el campo de la eliminación de trabas fiscales y administrativas, destaca la Ley del Autoemprendedor de Francia de 2008, que ha creado una nueva forma mercantil con un régimen de IVA y de seguridad social específicos para las nuevas empresas. La Unión Europea, por su parte, tam- bién dio un paso importante con la aprobación en 2008 y 2011 de la resolución Small Business Act for Euro- pe. En cuanto a España, desde el cambio de coyuntura económica se incrementó notablemente la sensibili- dad de la administración pública y la clase política hacia el emprendimien- to en su vertiente de fuente de auto- empleo y generador de actividad, por lo que se han multiplicado las iniciativas que se dirigen a los nuevos empresarios, destacando la Ley de apoyo a los emprendedores de 2013. 12 Una incubadora es una infraestructura que ayuda con diferentes servicios a las nuevas empresas en sus primeros años de vida. 13 www.sbir.gov 14 www.startupamericapartnership.org 15 www.startupchile.org 16 www.investinspain.org
  8. 8. ECONOMÍA ARAGONESA | ABRIL 20179494 > IÑAKI ORTEGA Este crecimiento del apoyo al em- prendimiento por las administraciones en todo el mundo llevó a la economis- ta Mariana Mazzucato a escribir en 2014 El estado emprendedor, donde combina la perspectiva keynesiana con la schumpeteriana para afirmar que el estado es una de las organiza- ciones más emprendedoras del mer- cado y la que asume inversiones de mayor riesgo. Hay un fenómeno que por su importan- cia reciente, rápido crecimiento y ca- racterización como de ecosistémico ha de ser mencionado expresamente. El emprendimiento corporativo, también conocido como intraemprendimiento o innovación abierta, se ha convertido en los últimos cinco años en una de las estrategias más habituales de las gran- des empresas. Buscan adoptar el mo- delo de éxito de innovación de las startups, para lo que han empezado a trabajar con ellas y/o convertir a los trabajadores en emprendedores. El estudio Emprendimiento Corporati- vo en España (2017), que he tenido el honor de coordinar, pone de mani- fiesto que el 86% de las grandes em- presas con actividad en España tie- nen programas de fomento de intraemprendimiento en marcha a partir del año 2014. El emprendimiento corporativo ha desbordado lo empresarial y son ya muchas organizaciones públicas en todo el mundo las que han empe- zado a implementar programas de intraemprendimiento, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington o el Ayuntamiento de Madrid con el apoyo de la Funda- ción COTEC. Pero, a pesar de las buenas intencio- nes, la intervención pública a favor de la creación de empresas puede no funcionar por razones de índole muy diversa, que se resumen en la tabla 4. Tabla 4. Causas de las políticas fallidas de apoyo a los emprendedores Política fallida Autor FUENTE: Elaboración propia. Utilización de los mismos instrumentos para tipos de emprendimiento y/o áreas regionales muy diferentes Douhan y Henrekson Los intereses políticos y el corto plazo pesan más en las decisiones relacionadas con la prestación de servicios que los criterios puramente de eficiencia Urbano y Veciana Velasco y Saiz Elección de actuaciones de cuya eficiencia no existe base empírica alguna La excesiva complejidad de los trámites para acceder a determinadas prestaciones e instrumentos de apoyo Landabaso y Mouton La actuación exclusivamente sobre los determinantes de la demanda de la actividad empresarial sin mejorar las condiciones de los mercados para absorber esta García Tabuenca Parker
  9. 9. 17 La teoría de Public Choice, también conocida como de la Elección Pública, estudia en el ámbito económico las decisiones de los agentes políticos para desarrollar un marco institucional que refuerce la sociedad civil. Su máximo representante fue el premio Nobel y economista americano Buchanan. ABRIL 2017 | ECONOMÍA ARAGONESA 9595 CAJA DE HERRAMIENTAS PARA LAS ADMINISTRACIONES EMPRENDEDORAS > Uno de los errores más comunes es impulsar estrategias cortoplacistas, cuando los efectos positivos de estas políticas suelen tardar en manifestar- se. Es por esto que se recomienda a los policymakers paciencia y tenaci- dad. También hay que denunciar la falta de realismo de los gobiernos que tratan de alcanzar en un lapso de tiempo muy reducido las cifras y ti- pología de nuevas empresas surgidas en Estados Unidos simplemente emu- lando sus políticas, ya que cada país exige actuaciones propias. En cualquier caso, buena parte de las críticas a fallidas actuaciones se centran en la forma en que dicha decisión se materializa, lo cual tiene que ver con cuestiones propias de la teoría del Public Choice17 . Por otra parte, la ineficiencia de estas políticas a menudo no es achacable solo a la dinámica político-adminis- trativa o a la naturaleza del instru- mento concreto elegido, sino a la falta de un enfoque global y cohe- rente en la acción dirigida a los em- prendedores. Conclusiones Los emprendedores han emergido como el motor del desarrollo econó- mico-social y están cambiando radi- calmente las economías más avan- zadas. En el auge de este fenómeno y con una difícil coyuntura, los go- biernos se aferran a la promoción de los emprendedores con la desespe- ración que lo hace el náufrago al barco hundido. Por ello se hace ne- cesario ganar coherencia y foco en la acción pública. Pero no bastará con que las políticas públicas de apoyo sean eficaces, eficientes y sostenibles, sino que tienen que ir en la buena dirección, que para este autor es conseguir una sociedad más emprendedora. La recomenda- ción a los responsables de la promo- ción económica es que sus actuacio- nes se inserten en la lógica de la nueva economía donde el conoci- miento, junto con la capacidad para emprender, es el nuevo factor de producción. La nueva economía emprendedora no se conseguirá, con actuaciones al nivel de la empresa sino tocando tam- bién los aspectos ambientales que in- cidan en los sustratos individual y ma- croeconómico. Esta tarea reformista no afecta únicamente a lo público, al contrario, sin la intervención del resto de agentes no podría llevarse a cabo. Y es que solo uniendo fuerzas y coordinando estrategias por parte de gobiernos, empresas, emprende- dores e instituciones educativas po- drá conseguirse un auténtico capital emprendedor que garantice una eco- nomía basada en el conocimiento, que crezca, cree empleo y, además, sea sostenible. Así, la tarea pendiente en España para conseguir una auténtica econo- mía emprendedora es ingente. Las Cuadro 1. La regla 4E Se propone una sencilla regla nemotécnica para acertar a la hora de poner en marcha actuaciones de apoyo a los emprendedores. En primer lugar estudiar en profundidad los estorbos (1E), obstáculos a la actividad emprendedora, y las instituciones que están en su origen o solución. Utilizar el ecosistema emprendedor (2E), todos los agentes públicos o privados que estén en la cadena de valor de la vida de una empresa como aliados en la actuación. La tercera es perseguir no solo la mejora de un colectivo o el corto plazo, sino la consecución a largo plazo de una economía emprendedora (3E) frente a la vieja economía dominada por las grandes empresas y la obsesión por la eficiencia. Por último, evaluar (4E) periódicamente los recursos usados y su retorno para buscar la eficiencia de los recursos públicos.
  10. 10. ECONOMÍA ARAGONESA | ABRIL 20179696 > IÑAKI ORTEGA políticas públicas tienen que seguir profundizando en el cambio de esca- la, desde las grandes empresas a los emprendedores. Para ello, son nece- sarios menos programas públicos de apoyo a emprendedores, pero más alineados y coordinados. La política emprendedora en nuestro país no puede ser un elemento retórico; se ne- cesitan programas integrales, públi- co-privados e insistentes frente a la provisión de servicios concretos o las ayudas coyunturales. También los empresarios y sus asocia- ciones han de huir de polémicas ab- surdas al respecto de minusvalorar el término emprendedor y su reciente auge. Frente a la miope visión de que los emprendedores son aprendi- ces de empresarios merece la pena aprender de los territorios más diná- micos, donde esa figura goza de la mayor consideración social. El análisis que Deusto Business School e ICADE Business School realizaron sobre los programas electorales de los cuatro principales partidos españoles en 2016 demostró el consenso políti- co sobre el apoyo al emprendimiento. El éxito de la denominación empren- dedor frente a otros términos indica en sí mismo una victoria de las tesis que propugnan una legitimación de esa fi- gura y facilita que se rompa con los estereotipos negativos del término em- presario. Es el camino para poner en valor su nuevo papel en la actividad económica. Este artículo ha pretendido ofrecer a todos los agentes involucrados un Ideas fuerza • Los emprendedores son las personas que ponen en marcha una idea arriesgada con efectos económicos usando para ello una empresa. • La actividad emprendedora tiene importantes consecuencias en la economía en términos de empleo, riqueza e innovación, que se han reforzado con la llegada de la nueva economía. • Los gobiernos llevan más de cien años con políticas para los emprendedores, primeramente buscando la equidad y en los últimos tiempos por sus externalidades positivas. • Existen buenas prácticas, pero también ejemplos de políticas fallidas por el enfoque cortoplacista, partidista o erróneo de aplicar unas mismas actuaciones en diferentes territorios. • La regla 4E para políticas exitosas. Estudiar los estorbos (1E) que sufren los emprendedores, actuar con el ecosistema (2E), buscar una economía emprendedora (3E) y evaluar (4E) los programas. • El término emprendedor y la necesidad de su apoyo por parte de las instituciones es un consenso político por encima de las ideologías. • Hay que huir de la identificación de emprendedor con aprendiz de empresario, ya que solo refuerza estereotipos negativos de la actividad mercantil. • La economía emprendedora es aquella que elimina barreras de entrada, busca la igualdad de oportunidades y promueve vocaciones empresariales para conseguir innovaciones que aporten bienestar.
  11. 11. ABRIL 2017 | ECONOMÍA ARAGONESA CAJA DE HERRAMIENTAS PARA LAS ADMINISTRACIONES EMPRENDEDORAS > 9797 marco teórico, además de buenas prácticas y actuaciones fallidas que, a modo de caja de herramientas, les ayude a entender mejor el emprendi- miento, y así elegir las mejores actua- ciones para conseguir una economía más emprendedora. Los responsables de las actuaciones públicas son los primeros que han de aplicarse los principios de la econo- mía emprendedora. Si seguimos la definición que Holcombe (2002) hace del político emprendedor como «aquel que está siempre alerta para captar oportunidades que le permitan conseguir la eficiencia en las actua- ciones públicas y la consecución de la redistribución de la riqueza», vere- mos que ambas figuras no deberían estar tan lejos. Bibliografía AUDRETSCH, D.B. (2002). Entrepreneurs- hip: A survey of the literature. Institute For Development Strategies. Indiana University & Centre for economic po- licy. Research (Cepr). Prepared for the european commission, enterprise di- rectorate. BIRCH, D.L. (1979). The job generation process. Cambridge, Ma: Mit Pro- gram On Neighborhood And Regio- nal Change. CANTILLON, R. (1755). Essai sur la nature du comerse en general, Londres y París. COMISIÓN EUROPEA (1998). Fomento del espíritu empresarial en Europa: Priori- dades para el futuro en la comunica- ción de la comisión al consejo. http://ec.europa.eu/enterprise/poli- cies/sme/files/support_measures/d ocs/fostering-98_es.pdf COMISIÓN EUROPEA (2000). Carta euro- pea de la pequeña empresa. GALBRAITH, J.K. (1967). El nuevo estado industrial, Barcelona: Ed. Ariel. HOLCOMBE, R.G. (2002). Political entre- preneurship and the democratic allo- cation of economic resources. The Review of Austrian Economics, 15 (2/3), s. 143-159. JOVANOVIC, B. (1982). Selection and the evolution of industry. Econometrica. 50: 649-670. MARSHALL, F. (1890). Principles of econo- mics. Londres: Macmillan. MAZZUCATO, M. (2013). The entrepreneu- rial state: debunking the public vs. pri- vate myth in risk and innovation. An- them, London. MILL, J.S. (1848). Principles of political economy with some of their applica- tions to social philosophy. London: John W. Parker. MORALES, S. y ROIG, S. (2005). La deci- sión de crear una empresa: un análi- sis a partir de la base de datos del Proyecto GEM. International Entrepre- neurship And Management Journal, 1, 479-49. KNIGHT, E. (1921). Risk, Uncertainty and Profit. Boston: Houghton Mifflin. KIRZNER, I. (1973). Competition and entre- preneurship. Chicago: The University of Chicago Press. OCDE-ORGANIZACIÓN PARA LA COOPERA- CIÓN Y EL DESARROLLO ECONÓMICO (1995). Best Practice Policies for small and medium-sized enterprises. OECD, París. ORTEGA CACHÓN, I. (2012). Políticas pú- blicas para los emprendedores. Euro- editions. Madrid. ORTEGA CACHÓN, I. et al. (2016). Innova- ción y política: ¿un barco en una bo- tella? Diario Cinco Días del 26 de fe- brero. Madrid. ORTEGA CACHÓN, I. et al. (2017). El em- prendimiento corporativo en España. CISE-GEM. Santander. REYNOLDS, P.D. (1987). New firms: Socie- tal contribution versus survival poten- tial. Journal of Business Venturing, 2(3), 231-246. REYNOLDS, P.D. (2004). Nature of business start-ups, In W.B. Gartner et al. (Eds.), The Handbook of Entrepreneurial Dynamics: The Process of Business Creation, Thousand Oaks, Ca: Sage Publications, pp. 244-258 (Chapter 23). SAY, J.B. (1840). Cours complet d’econo- mie politique pratique, en «Textes Choisis Par Reynaud», P.L. Librairie Dalloz, 1953. SENOR, D. y SINGER, S. (2009). Startup Nation: the story of Israel’s economic
  12. 12. ECONOMÍA ARAGONESA | ABRIL 2017 > IÑAKI ORTEGA miracle. McClelland & Stewart Ltd, Londres. STERNBERG, R. y WENNEKERS, S. (2005). The determinants and effects of new business creation using global entre- preneurship monitor data. Small Busi- ness Economics, 24(3), 193-203. SCHUMPETER, J.A. (1911). The theory of the economic development. An Inquiry into Profits, Capital, Credit, Interest and the Business Cycle. 1934 Trans- lation. Cambridge, Ma: Harvard Uni- versity Press. VECIANA, J.M. (1999). Creación de em- presas como programa de investiga- ción científica, Revista europea de di- rección y economía de la empresa, 8(3): 11-36. 9898 Iñaki Ortega. Nació en Bilbao en 1972, es doctor en Economía, profesor de universidad y consultor. Actualmente es el director de Deusto Business School en Madrid además de profesor de la Universidad de Deusto y de la Universidad Internacional de la Rioja –UNIR–. Ha sido director general de Madrid Emprende durante los ocho primeros años de vida de esa agencia pública. Es habitual articulista en El Mundo, ABC, Expansión y Cinco Días y escribe en medios de comunicación americanos como Forbes y América Economía. Ha dirigido proyectos de investigación para el BID, Microsoft o GEM. Es autor de varios libros entre los que está el primero que se editó en castellano sobre la nueva generación digital, los millennials. Además, ha asesorado a gobiernos en España, Guatemala, Paraguay, México o República Dominicana en sus programas de apoyo a emprendedores. Ha trabajado para Ferrovial, Telefónica o Repsol entre otras grandes empresas, en el lanzamiento de sus actuaciones de innovación abierta. Ha dictado conferencias en más de diez países de Europa, América y Asia. Es emprendedor, inversor, patrono de la Fundación Créate y miembro del consejo editorial de la revista Ethic. Por todo lo anterior y por su paso por el legislativo como diputado en el Parlamento vasco tiene una visión sistémica que le ha permitido ser considerado uno de los mayores expertos en España en materia de ecosistema emprendedor.

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