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El Dios Triuno por Watchman Nee

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El Dios triuno por Watchman Nee

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El Dios Triuno por Watchman Nee

  1. 1. Por Watchman Nee Lección uno EL DIOS TRIUNO ES UN MISTERIO Lectura bíblica Is. 45:5; 1 Co. 8:4; Mt. 28:19; Jn. 1:1; 2 Co. 3:17; He. 1:8-9; Ap. 1:4; 4:5; 5:6. Bosquejo I. Sólo hay un Dios II. Dios es triuno: el Padre, el Hijo y el Espíritu III. El misterio de misterios Texto I. SOLO HAY UN DIOSPrimero que todo, debemos entender claramente que sólo hay un Dios. Dios es sólo uno, y no hay otro aparte de El. Nuestro Dios es el único Dios; tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento establecen esto claramente. Isaías 45:5 dice: “Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí”. En 1 Corintios 8:4 leemos: “Y que no hay más que un Dios”. 1Co 8:4 Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. En todo el universo sólo hay un Dios verdadero. El Dios que tiene un sólo beneplácito, una sóla voluntad, un sólo propósito eterno y una economía singular, es un sólo Dios. El Dios que nos escogió y nos predestinó es sólo uno. El Dios que creó los cielos, la tierra y al hombre para Su propósito, es uno. El Dios que ama al hombre es sólo uno. El Dios que se encarnó para morir por nosotros a fin de redimirnos, perdonarnos, lavarnos, justificarnos y reconciliarnos consigo mismo, es uno. El Dios que resucitó para ser nuestra vida, regenerarnos, santificarnos, transformarnos, conformarnos y glorificarnos, es uno. Nosotros sólo tenemos un Dios: no dos, ni tres ni muchos, sino solamente uno. II. DIOS ES TRIUNO: EL PADRE, EL HIJO Y EL ESPÍRITU
  2. 2. Aunque nuestro Dios es sólo uno, hay algo misterioso acerca de El: que El es tres en uno, es decir, que es “triuno” (en latín, “tri” significa tres y “uno” significa uno). Es por eso que le llamamos el “Dios Triuno”. Tal vez se pregunte de dónde proviene este término, ya que no existe tal número en las matemáticas humanas. En Mateo 28:19 el Señor Jesús dice: “Bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Mat 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; Aquí el Señor habla claramente de los Tres, o sea, del Padre, el Hijo y el Espíritu; sin embargo, notemos que se refiere a “el nombre” en singular, lo cual denota una única Persona. Aun podríamos decir que el nombre de nuestro Dios es “Padre, Hijo y Espíritu Santo”. En versículos como éste podemos ver en la Biblia que nuestro Dios es uno y a la vez tres, es tres y a la vez uno. III. EL MISTERIO DE MISTERIOSEl Dios Triuno —el Padre, el Hijo y el Espíritu— es un misterio. De hecho, es ¡el misterio de misterios! Nosotros como seres humanos, limitados y finitos, no podemos entender esto cabalmente, ni definirlo de una manera adecuada. Juan 1:1 dice: “Y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”. Juan 1:1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Basados en la cláusula “y el Verbo estaba con Dios”, podríamos entender que el Verbo y Dios son dos, ya que el Verbo estaba con Dios. Pero la cláusula “el Verbo era Dios” indica que el Verbo y Dios son uno, pues el Verbo era Dios. ¿Son Ellos dos o uno? Ciertamente las dos afirmaciones son verdaderas; esto es un verdadero misterio. En 2 Corintios 3:17 dice que “el Señor es el Espíritu”. Aquí el Señor y el Espíritu son uno, porque el Señor es el Espíritu. Luego el mismo versículo habla de “el Espíritu del Señor”; esto indica que son dos. ¿Son el Señor y el Espíritu uno o dos? Esto es realmente un misterio. 2Co 3:17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Notemos que en Hebreos 1:8-9 el Hijo es llamado Dios; luego se hace referencia a Dios como “el Dios Tuyo”: “Mas del Hijo
  3. 3. dice: Tu trono, oh Dios; por el siglo del siglo ... por lo cual te ungió Dios, el Dios Tuyo”. ¿Cómo podemos explicar esto? ¿Podemos acaso dirigirnos a Dios diciendo: “Oh, Dios ... te ungió el Dios Tuyo”? Hebreos 1:8 Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino. 1:9 Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros. Esto también es un misterio. Finalmente, en Apocalipsis 1:4, 4:5 y 5:6 leemos que el Espíritu de Dios (Ef. 4:4) es llamado “los siete Espíritus”. Aquí vemos otro misterio. Queridos hermanos, tenemos que aprender a simplemente aceptar la Palabra pura. Apocalipsis 1:4 Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; Apocalipsis 4:5 Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. Apocalipsis 5:6 Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. Efesios 4:4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; Sin embargo, este misterio no debe perturbarnos. Muchas cosas relacionadas a la vida no son entendibles para la mente humana, sólo podemos darnos una idea general de ellas. Por ejemplo, aunque nosotros tenemos vida en nuestro cuerpo físico, nadie puede explicar esta vida cabalmente, porque es un misterio. Además, hay un espíritu dentro de nosotros, lo cual es aún más misterioso. ¿Qué es la vida del hombre? ¿Y qué es el espíritu del hombre? Nadie puede dar una explicación definitiva de ello. Si no podemos comprender el misterio del hombre, que es comparativamente menor, ¿cómo pretendemos entender el gran misterio del Dios Triuno: el Padre, el Hijo y el Espíritu? Existen muchas otras cosas inexplicables en el universo, por ejemplo, la electricidad. Con nuestra mente limitada sólo podemos aceptar que algunas
  4. 4. cosas son así, pero no podemos entender por qué son de tal manera. Si no podemos entender cabalmente algo simple como la electricidad, ¡mucho menos podremos entender al Dios Triuno! RESUMEN Aunque no podamos entender el misterio de la Trinidad divina, sí podemos recibir y disfrutar a este Dios misterioso. No lo podemos entender, ¡pero lo podemos disfrutar! En el pasado, el hombre no tenía conocimiento de las vitaminas; sin embargo, disfrutaba de sus beneficios ¡Alabado sea el Señor! El Dios Triuno no se revela para que lo entendamos, sino para que lo disfrutemos. Todo lo que El es como nuestro disfrute, está revelado en las Escrituras. Aunque no podemos entenderlo cabalmente, sí podemos aceptar todo lo que la Biblia declara acerca de El y disfrutarlo. Preguntas 1. Cite dos versículos, uno del Antiguo Testamento y uno del Nuevo Testamento, que digan que sólo hay un Dios. 2. ¿Qué significa el término “Triuno”? 3. ¿Puede encontrar tres versículos en el Nuevo Testamento que se refieran a los Tres de la Trinidad? ________________________________________ Lección dos DIOS ES TRIUNO ETERNAMENTE Lectura bíblica 1 P. 1:2; Ef. 1:17; He. 1:8; Hch. 5:3-4; Is. 9:6; He. 1:12; 7:3; 9:14; Mt. 3:16-17; Jn. 14:16-17; Ef. 3:14; Jn. 17:5; 14:10-11; 1 Co. 15:45b. Bosquejo I. Los tres —el Padre, el Hijo y el Espíritu— son Dios II. Los tres son eternos III. Los tres coexisten al mismo tiempo, y no en modos o etapas sucesivas IV. Los tres moran el Uno en el Otro eternamente, y no son tres Dioses separados Texto I. LOS TRES —EL PADRE, EL HIJO Y EL ESPIRITU—
  5. 5. SON DIOS En la lección uno vimos que sólo hay un Dios, pero misteriosamente este Dios es Triuno, o sea, tres en uno, pues es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Pero esto no quiere decir que el Padre sea un tercio de Dios, el Hijo otro tercio y el Espíritu el último tercio. ¡No! Más bien, el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu es Dios. En 1 Pedro 1:2 dice: “...Dios Padre”, y en Efesios 1:17 dice: “Dios ... el Padre de gloria”. Estos versículos declaran que el Padre es Dios. Hebreos 1:8 dice: “Mas del Hijo dice ... oh Dios”, y Juan 1:1 afirma: “el Verbo era Dios”. Estos versículos revelan claramente que el Hijo es Dios. En Hechos 5:3-4 leemos: “¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que engañases al Espíritu Santo? ... No has mentido a los hombres, sino a Dios”. Este versículo definitivamente establece que el Espíritu también es Dios. 1Pe 1:2 elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas. Ef 1:17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, Heb 1:8 Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino. Hechos 5:3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? 5:4 Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. Por lo tanto, las Escrituras nos revelan claramente que los tres —el Padre, el Hijo y el Espíritu— son Dios; sin embargo, esto no significa que sean tres Dioses. Ya hemos visto que las Escrituras nos dicen clara y definitivamente que sólo hay un Dios. Aunque son tres —el Padre, el Hijo y el Espíritu— no son tres Dioses sino un sólo Dios. ¡Esto es un misterio inescrutable! Pero alabamos al Señor, pues según las Escrituras, ¡podemos recibir y disfrutar a este Ser misterioso!
  6. 6. II. LOS TRES SON ETERNOS Los tres —el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo— son eternos. Isaías 9:6 usa el término “Padre eterno”. La traducción literal de esta frase hebrea es “Padre de eternidad” o “Padre eterno”. Así que, el Padre es eterno. Isa 9:6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. El Hijo también es eterno. Hebreos 1:12 dice del Hijo: “Pero Tú eres el mismo, y Tus años no acabarán”. Heb 1:12 Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no acabarán. Hebreos 7:3 dice que El no tiene principio de días ni fin de vida, lo cual quiere decir que es eterno. Heb 7:3 sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Lo que es “eterno” no tiene principio ni fin. Esta es la razón por la que se usa un círculo para representar al Dios eterno y no una línea recta. El círculo no tiene principio ni fin. El Espíritu también es eterno, por eso en Hebreos 9:14 se menciona “el Espíritu eterno”. Por lo tanto, conforme a la Biblia declaramos que los Tres —el Padre, el Hijo y el Espíritu — son eternos. Heb 9:14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? III. LOS TRES COEXISTEN AL MISMO TIEMPO, Y NO EN MODOS O ETAPAS SUCESIVAS En Mateo 3:16-17 vemos que el Padre, el Hijo y el Espíritu coexisten, es decir, que existen simultáneamente. En este cuadro maravilloso de la Trinidad divina, Jesús (el Hijo) subió del agua luego de ser bautizado; al mismo tiempo, el Espíritu descendió sobre El; y también al mismo tiempo, el Padre habló desde los cielos concerniente al Hijo.
  7. 7. Mat 3:16 Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Mat 3:17 Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. Más aún, consideremos Juan 14:16-17, que dice: “Y Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de realidad”. En estos dos versículos vemos al Hijo orando al Padre para que envíe el Espíritu. Por tanto, el Padre, el Hijo y el Espíritu están todos presentes al mismo tiempo. En Efesios 3:14-17 Pablo dice que él ora al Padre para que nos fortalezca con poder en el hombre interior por Su Espíritu, para que Cristo haga Su hogar en nuestros corazones. En este pasaje tenemos al Padre, al Espíritu y a Cristo el Hijo; todos existen al mismo tiempo. La Biblia no dice que el Padre existió por cierto período, y que luego el Padre se hizo el Hijo, así que el Padre dejó de existir. Efesios 3:14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 3:15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 3:16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; 3:17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, Tampoco dice que después de cierto tiempo el Hijo ya no existió más porque llegó a ser el Espíritu. Esta es una enseñanza errónea, una herejía llamada “modalismo”. La gente que enseña esto piensa que Dios existe en tres modos o etapas sucesivas: primero el Padre, luego el Hijo y finalmente el Espíritu. No podemos aceptar esta enseñanza. Las Escrituras claramente dicen que los Tres coexisten eternamente. Juan 1:1 dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”. El Verbo es el Hijo. El estaba presente desde la eternidad con Dios el Padre y era Dios mismo. En Juan 17:5 el Señor oró refiriéndose a la gloria que El había compartido con el Padre antes que el mundo fuese.
  8. 8. Juan 17:5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. Por consiguiente, tanto el Padre como el Hijo son eternos simultáneamente. El hecho de que el Espíritu también es eterno queda claro en Hebreos 9:14, donde se le llama “el Espíritu eterno”. Fue este Dios Triuno quien dijo en Génesis 1:26: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Los Tres estaban allí antes de la creación del hombre. Heb 9:14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Gen 1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. IV. LOS TRES MORAN EL UNO EN EL OTRO ETERNAMENTE, Y NO SON TRES DIOSES SEPARADOS El Padre, el Hijo y el Espíritu no sólo coexisten, sino que también moran el Uno en el Otro. Juan 14 dice claramente que el Hijo está en el Padre y el Padre está en el Hijo (vs. 10- 11). Juan 14:10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. 14:11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. Ver al Hijo es ver al Padre. Cuando el Hijo habla, quien trabaja es el Padre. Ambos son inseparables. Además, la Biblia dice que el Hijo, después de Su muerte y resurrección, fue hecho el Espíritu (1 Co. 15:45b). 1Co 15:45 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. El Hijo, en quien el Padre está, fue hecho el Espíritu. De modo que el Dios Triuno puede entrar en el pecador. El Hijo viene a nosotros como el Espíritu; y cuando el Hijo viene, también
  9. 9. viene el Padre. Por una parte son tres; pero por otra, son uno, porque no pueden separarse. En la primera lección vimos que el Padre, el Hijo y el Espíritu son un sólo Dios, y no tres. Sin embargo, en lo profundo de su ser algunos cristianos consideran que el Padre, el Hijo y el Espíritu son tres Dioses. Algunos incluso lo declaran abiertamente. Puede ser que otros no se atrevan a decirlo, pero inconscientemente apoyan este concepto. La enseñanza que afirma que hay tres Dioses se llama “triteísmo”, y es una gran herejía. En cierta ocasión, un hermano le preguntó a un predicador cristiano que no creía que el Hijo es el Padre y que el Señor es el Espíritu: “Hermano, ¿cuántos Dioses son el Padre, el Hijo y el Espíritu?” El predicador contestó clara y definitivamente que había tres Dioses. Tal declaración es absolutamente herética. La Biblia revela que Dios es sólo uno. Dios es uno, y a la vez tres; es tres, y a la vez uno. El Padre, el Hijo y el Espíritu coexisten y moran el Uno en el Otro eternamente. ¡Aleluya! No somos ni modalistas ni triteístas, solamente aceptamos la revelación pura de la Biblia. ¡Amén! Preguntas 1. Cite tres versículos que indiquen que el Padre, el Hijo y el Espíritu son eternos. 2. ¿Qué es el modalismo? Explique con un diagrama. 3. ¿Qué es el triteísmo? Explique con un diagrama. 4. ¿En qué consiste el hecho de que el Padre, el Hijo y el Espíritu moren el Uno en el Otro eternamente? ________________________________________ Lección tres EL HIJO ES LA CORPORIFICACION DEL DIOS TRIUNO Lectura bíblica Jn. 1:1; 20:28; Fil. 2:6; Is. 9:6; Jn. 14:9-10; Mt. 1:18, 20; Jn. 6:46; 2 Co. 3:17; Col. 1:19; 2:9. Bosquejo I. El Hijo es Dios II. El Hijo es el Padre III. La encarnación del Hijo es por obra del Espíritu Santo IV. El Hijo viene del Padre y juntamente con El V. El Hijo es el Espíritu VI. Toda la plenitud de la Deidad mora en El
  10. 10. Texto Hasta ahora hemos visto que Dios es uno. Pero este Dios es triuno: el Padre, el Hijo y el Espíritu; los Tres son Dios, son eternos, coexisten y moran el Uno en el Otro eternamente. El Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu es Dios. El Padre, el Hijo y el Espíritu no existen en diferentes tiempos como tres distintos modos o etapas sucesivas de un Dios. No son tres Dioses separados, sino un Dios Triuno. ¡Qué Dios tan misterioso! Pero aunque El es misterioso, podemos experimentarlo y disfrutarlo. ¡Aleluya! En esta lección veremos algo más de este misterio, que el Hijo también es el Dios Triuno. I. EL HIJO ES DIOS Juan 1:1 dice: “El Verbo era Dios”. Juan 20:28 narra: “Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!”. Filipenses 2:6 declara: “El cual, existiendo en forma de Dios”. Juan 1:1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Juan 20:28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Filipenses 2:5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 2:6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, Todos estos versículos nos dicen que el Hijo, Jesucristo, es Dios mismo; algunos piensan que es meramente el Hijo de Dios, descartando que sea Dios mismo. Pero la Biblia nos revela claramente que si bien El es el Hijo de Dios, es Dios mismo y no una Persona separada de Dios. El es el propio Dios: era Dios en el principio, en la eternidad pasada; era Dios mientras vivió en la tierra como hombre hace dos mil años; es Dios hoy en día, y seguirá siendo Dios por la eternidad. II. EL HIJO ES EL PADRE Otra parte de este misterio es que el Hijo es el Padre. Isaías 9:6 dice: “Hijo nos es dado ... y se llamará Su nombre Padre
  11. 11. eterno”. El mismo Señor Jesús dijo en Juan 14:9-10: “El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre ... Yo estoy en el Padre, y el Padre está en Mí”. Isa 9:6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Juan 14:9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? 14:10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Aquí la Biblia declara otra vez que Jesús el Hijo es también el Padre. El Padre y el Hijo son uno. El Hijo también es el Padre. No sabemos cómo el Hijo puede ser también el Padre, pero esto es lo que la Biblia declara, y nosotros simplemente lo creemos. III. LA ENCARNACIÓN DEL HIJO ES POR OBRA DEL ESPÍRITU SANTO En Mateo 1:18 dice: “María ... se halló que estaba encinta por obra del Espíritu Santo”; el versículo 20 añade: “Porque lo engendrado en ella, del Espíritu Santo es”; y en Lucas 1:35 leemos: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti ... por eso también lo santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. Estos versículos muestran que el Hijo nació del Espíritu Santo. Su fuente fue el Espíritu Santo. El Espíritu intervino y apareció el Hijo. En este sentido, podríamos decir que el Espíritu se hizo el Hijo en Su encarnación, esto significa que en el ser de Jesús está la esencia misma del Dios Triuno. IV. EL HIJO VIENE DEL PADRE Y JUNTAMENTE CON EL Juan 6:46 declara: “No que alguno haya visto al Padre, sino Aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre”. Juan 6:46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre. La palabra “de” en griego es “para ” que significa “al lado de”. El sentido aquí es “desde y con”. El Señor no sólo viene de
  12. 12. Dios, sino también con Dios. Aunque procede de Dios, El todavía está con Dios (Jn. 8:16, 29; 16:27). Juan 8:16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre. Juan 8:29 Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada. Juan 16:26 En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, 16:27 pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios. Cuando usted recibe al Hijo, recibe también al Padre, porque el Padre está con El (1 Jn. 2:23). 1Jn 2:23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre. V. EL HIJO ES EL ESPÍRITU Además, el Hijo también es el Espíritu. Algunos piensan que el Hijo está separado del Espíritu y es diferente del Espíritu. Ellos piensan que el Espíritu “representa” al Hijo. Pero de acuerdo con la Biblia, el Hijo no sólo nació del Espíritu, vivió conforme al Espíritu, y trabajó y luchó por el Espíritu (Lc. 4:14; Mt. 12:28), Lucas 4:14 Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Mateo 12:28 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. sino que también fue hecho el Espíritu por medio de la crucifixión y la resurrección. En 1 Corintios 15:45 dice que “Fue hecho ... el postrer Adán, Espíritu vivificante”. Aquí el “postrer Adán” se refiere al Hijo, a Jesús, quien murió para poner fin al linaje de Adán. El fue hecho el Espíritu vivificante en resurrección. 1Co 15:45 Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. En 2 Corintios 3:17 leemos: “El Señor es el Espíritu”. No queda la menor duda de que el Hijo no es solamente el Padre, sino también el Espíritu en resurrección.
  13. 13. 2Co 3:17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. VI. TODA LA PLENITUD DE LA DEIDAD MORA EN EL Por medio de todos estos puntos debemos entender claramente que el Hijo es el Dios Triuno completo. El no es simplemente el segundo de la Trinidad, ni sólo la tercera parte de la Trinidad. Tampoco es un Dios separado o algo aparte de Dios. Más bien, El Señor Jesús es el Dios Todopoderoso, el Padre Eterno; El fue concebido del Espíritu Santo e incluso es el Espíritu; y vino “desde y con” el Padre. Por eso Colosenses 1:19 dice: “Por cuanto agradó a toda la plenitud habitar en El”, y 2:9 agrega: “Porque en El habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. Col 1:19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, Col 2:9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, Cristo es la corporización del Dios Triuno; toda la plenitud del Dios Triuno mora en El corporalmente. Por consiguiente, El contiene todo lo que Dios es y expresa a Dios en todas Sus riquezas. ¡Qué maravillosa Persona es el Hijo! Preguntas 1. ¿Qué versículo se refiere al Hijo como Dios? 2. ¿En cuál versículo el Hijo es llamado el Padre? 3. ¿Cuál versículo revela que el Hijo es el Espíritu? ________________________________________ Lección cuatro EL ESPIRITU ES LA CONSUMACIÓN MÁXIMA DEL DIOS TRIUNO Lectura bíblica Jn 4:24; 14:26; 15:26; 1 Co. 12:3; Jn. 1:1, 14; 1 Co. 15:45b. Bosquejo I. Dios es Espíritu II. El Espíritu es enviado por el Padre y el Hijo, y viene “desde y con” el Padre
  14. 14. III. El Espíritu viene en el nombre del Hijo IV. El Espíritu es la consumación máxima, la expresión final, del Dios Triuno Texto Ahora debemos ver que el Espíritu es también el Dios Triuno. El Espíritu no es la tercera parte de Dios, ni es simplemente cierta clase de poder, ni una paloma; antes bien, es el propio Dios Triuno. Cuando usted recibe al Espíritu, recibe al Dios Triuno. I. DIOS ES ESPÍRITU Juan 4:24 dice que “Dios es Espíritu”. El hecho de que el Dios Triuno sea Espíritu, alude a la esencia de Dios. Juan 4:24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Por ejemplo, la esencia de una mesa de madera es madera, por eso decimos que la mesa es madera. La esencia de Dios es Espíritu, por eso decimos que Dios es Espíritu. Nunca debemos pensar, como algunos, que sólo un tercio de Dios es Espíritu. El Dios completo, el Dios Triuno —el Padre, el Hijo y el Espíritu— es Espíritu. II. EL ESPIRITU ES ENVIADO POR EL PADRE Y EL HIJO, Y VIENE “DESDE Y CON” EL PADRE En Juan 14:26 el Señor (el Hijo) declaró: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que Yo os he dicho”. En Juan 15:26 el Señor añadió: “Pero cuando venga el Consolador, a quien Yo os enviaré del Padre, el Espíritu de realidad, el cual procede del Padre, El dará testimonio acerca de Mí”. Primero en 14:26 dice que el Padre enviará al Espíritu; luego en 15:26 dice que el Hijo mismo enviará al Espíritu. Entonces, ¿quién envió al Espíritu: el Padre o el Hijo? Debemos afirmar que el Espíritu fue enviado por ambos, por el Padre y por el Hijo, porque como vimos en la lección anterior, el Padre y el Hijo son uno. El enviar del Padre es el enviar del Hijo, y el enviar del Hijo es el enviar del Padre, porque ambos son uno. El Espíritu Santo no solamente es enviado por el Padre, sino también viene de El y con El. Hemos aprendido de la lección tres que la palabra griega “de” significa “al lado de”, y a menudo significa “desde y con”.
  15. 15. Cuando el Padre envía al Espíritu, El viene con el Espíritu. El Espíritu viene del Padre y con el Padre. Cuando el Padre envía al Espíritu, El viene juntamente con el Espíritu. El Padre es la fuente. El Hijo está en el Padre y el Padre está en el Hijo. Así que, cuando el Espíritu viene, el Padre y el Hijo vienen también; es el Dios Triuno completo quien viene. III. EL ESPIRITU VIENE EN EL NOMBRE DEL HIJO En Juan 14:26 el Espíritu Santo viene en el nombre del Hijo para ser la realidad de Su nombre. Juan 14:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. ¿Qué significa “en Mi nombre”? El nombre es el Hijo mismo; y el Espíritu es la Persona, el Ser, del Hijo. Cuando invocamos el nombre del Hijo, obtenemos al Espíritu (1 Co. 12:3). 1Co 12:3 Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. El Hijo vino en el nombre del Padre (Jn. 5:43), Juan 5:3 En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. porque el Hijo y el Padre son uno (Jn. 10:30). Juan 10:30 Yo y el Padre uno somos. El Espíritu viene en el nombre del Hijo porque el Espíritu y el Hijo también son uno (2 Co. 3:17). 2Co 3:17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Este es el Dios Triuno —el Padre, el Hijo y el Espíritu— como el Espíritu que nos alcanza. En conclusión, el Padre envía al Espíritu y viene juntamente con El. Ya que el Espíritu viene con el Padre, el Padre viene juntamente con el Espíritu, y el Espíritu también viene en el nombre del Hijo y como el Hijo. Cuando el Espíritu viene, es el Hijo quien viene. Por lo tanto, cuando el Espíritu viene, los Tres están presentes. IV. EL ESPIRITU ES LA CONSUMACION MAXIMA, LA EXPRESION FINAL, DEL DIOS TRIUNO Veamos los siguientes versículos. Juan 1:1 dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios”. Juan 1:14 declara: “Y el Verbo se hizo carne, y fijó
  16. 16. tabernáculo entre nosotros”. Isaías profetizó: “Hijo nos es dado ... y se llamará su nombre ... Padre eterno” (Is. 9:6). El Verbo que era Dios se hizo carne, y esa carne simplemente se refiere a nuestro Señor Jesucristo; este Jesús también es el Padre eterno. En 1 Corintios 15:45 se revela que el postrer Adán fue hecho el Espíritu vivificante. Todos los buenos estudiantes de la Biblia están de acuerdo con que el postrer Adán fue Cristo en la cruz, quien dio fin al linaje de Adán. Cristo, por medio de la muerte y resurrección, se hizo el Espíritu dador de vida. ¡Aleluya! Lo que vemos aquí es que el Hijo, quien estaba con el Padre y quien es el Padre, fue hecho el Espíritu. El Espíritu es simplemente la consumación máxima, la expresión final, del Dios Triuno. Cuando recibimos al Espíritu, recibimos al Dios Triuno. Todo lo que el Padre es, planeó y determinó, junto con todo lo que el Hijo realizó, obtuvo y logró, se hace ahora real y disponible para nosotros en este Espíritu. El nombre del Espíritu es “Señor Jesús”, ya que El vino en el nombre del Hijo. De manera que, cuando invocamos: “Señor Jesús”, ¡obtenemos al Espíritu, quien es el Dios Triuno! Necesitamos invocarle a diario, desde la mañana hasta la noche, estemos tristes o alegres. Cuando no sepamos qué hacer, debemos invocarle; y cuando sepamos exactamente qué hacer, debemos invocarle aún más. Cuando nos sentimos en el espíritu, debemos invocarle, y cuando nuestros amigos nos inviten a hacer cosas que no son del Señor, debemos invocarle aun más y en voz audible. El Espíritu, o sea, el Dios Triuno, vendrá a salvarnos de cualquier situación, incluso de nosotros mismos. ¡Aleluya! ¡Qué manera de ser rescatados! ¡Alabamos al Señor que El pasó por un proceso para llegar a ser el Espíritu y nos ha dado Su nombre para invocarle: “Señor Jesús”! Ahora podemos experimentar la salvación completa del Dios Triuno de una manera sencilla, diaria y a cada momento. ¡Aleluya! Preguntas 1. ¿Quién envió al Espíritu? Cite referencias. 2. ¿Por qué cuando invocamos: “¡Señor Jesús!”, viene el Espíritu? 3. Explique a sus compañeros cómo el Dios Triuno completo viene con el Espíritu. 4. ¿Qué significa decir: “El Señor pasó por un proceso”? Cite referencias.
  17. 17. ________________________________________ Lección cinco EL DIOS TRIUNO EN SUS ASPECTOS ESENCIAL Y ECONÓMICO Lectura bíblica Ef. 1:3-13; Jn. 14:17. Bosquejo I. El Dios Triuno en Su aspecto esencial II. El Dios Triuno en Su aspecto económico III. La economía de Dios consiste en impartirnos Su esencia: Su vida y Su ser Texto Nuestro Dios es maravilloso y misterioso. Hemos visto que aunque El es uno, El es el Padre, el Hijo y el Espíritu. Es uno y a la vez tres; es tres y a la vez uno. Aunque no podemos entender este gran misterio, sin duda la Biblia revela estos dos aspectos de Dios, el hecho de que es tres y a la vez uno. Esto ha confundido a muchos por casi dos mil años. Nuestra mente humana no puede comprender cómo nuestro Dios puede ser triuno, pero en esta lección veremos por qué El es triuno. El hecho de que Dios sea triuno no es simplemente una realidad interesante, sino que ¡es revelado para que lo experimentemos y disfrutemos! Para comprender esto podemos usar dos términos muy significativos: esencial y económico. I. EL DIOS TRIUNO EN SU ASPECTO ESENCIAL Dios es uno en Su esencia. Esto significa que en Su vida y Su ser, El es uno, siempre uno y eternamente uno. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nunca están separados, ya que moran el Uno en el Otro. Son distintamente tres, pero jamás separados como tres, porque en esencia, vida y ser, Dios es sólo uno. El Padre envió al Hijo, pero también vino en el Hijo. El Padre está en el Hijo y el Hijo está en el Padre. Aún más, el nombre del Hijo es “Padre”. El Hijo fue concebido del Espíritu, vivió por el Espíritu y finalmente llegó a ser el Espíritu vivificante. El Hijo jamás partió del Padre, y el Espíritu es lo que el Hijo llegó a ser. Estos Tres coexisten desde la
  18. 18. eternidad y por la eternidad; moran el Uno en el Otro eternamente, y son uno en esencia, vida y ser. II. EL DIOS TRIUNO EN SU ASPECTO ECONOMICO Si los Tres de la Trinidad son esencialmente uno, tal vez usted se pregunte por qué la Biblia habla del Padre, el Hijo y el Espíritu. Esto se debe a que Dios tiene una economía. La economía de Dios se refiere al plan, los arreglos, la obra y las actividades de Dios. El deseo del corazón de Dios es obtener un grupo de personas que sean llenas de El a fin de que le expresen en unidad. La manera en que El logra esto es Su economía. La economía de Dios consiste en forjarse en Sus escogidos y redimidos como su vida y su todo, con miras a hacer de ellos Sus muchos hijos y miembros de Su Cuerpo, a fin de que le expresen. Esta expresión es la iglesia. El Padre, el Hijo y el Espíritu tienen una función distinta con el fin de llevar a cabo este maravilloso plan. En Efesios 1:3-13 Eph 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, Eph 1:4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, Efesios 1:5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 1:6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, 1:7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, 1:8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, 1:9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en si mismo, 1:10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 1:11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 1:12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.
  19. 19. 1:13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 1:14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria. Se muestra claramente la Trinidad en Su aspecto económico. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo ... según nos escogió en El antes de la fundación del mundo ... predestinándonos para filiación por medio de Jesucristo para Sí mismo, según el beneplácito de Su voluntad ... en quien tenemos redención por Su sangre, el perdón de los delitos según las riquezas de Su gracia ... dándonos a conocer el misterio de Su voluntad, según Su beneplácito, el cual se había propuesto en Sí mismo ... en El asimismo fuimos designados como herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de Su voluntad ... en El también vosotros, habiendo oído la palabra de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y en El habiendo creído, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”. ¿Se dan cuenta que aquí se mencionan los tres de la Deidad? Si estudiamos estos versículos detenidamente, descubriremos algo maravilloso del Dios Triuno. Estos versículos nos dicen que Dios el Padre planeó en la eternidad pasada la manera en que todo habría de trabajar para producir la iglesia. El escogió y predestinó a muchas personas para que fueran Sus hijos. Sin embargo, para lograr esto se requería la obra del Hijo: “en quien tenemos redención por Su sangre, el perdón de los delitos”. El Señor Jesús llevó a cabo esto al morir en la cruz. Sabemos que Su muerte lo incluyó todo: en Su muerte crucificó nuestra naturaleza pecaminosa y aplastó la cabeza de Satanás; además, liberó la vida divina, del mismo modo que al sembrar un grano de trigo se libera la vida que hay en su interior. ¡Aleluya por la obra del Hijo! Finalmente, leemos que fuimos “sellados con el Espíritu Santo”. Esto simplemente significa que podemos aplicar a nuestra vida por el Espíritu todo lo que el Padre planeó y lo que el Hijo realizó. El Padre es quien planea, el Hijo es quien lo lleva a cabo y el Espíritu es quien lo aplica. Este es el Dios Triuno en Su aspecto económico. III. LA ECONOMÍA DE DIOS CONSISTE EN
  20. 20. IMPARTIRNOS SU ESENCIA: SU VIDA Y SU SER No debemos olvidar que el Padre, el Hijo y el Espíritu son esencialmente uno. Cuando el Padre planeó, El estaba morando mutuamente con el Hijo y el Espíritu. Cuando el Hijo vino a realizar dicho plan, El fue concebido del Espíritu Santo. El Hijo estaba en el Padre y el Padre estaba en el Hijo; incluso el Hijo mismo fue llamado el Padre. Después de Su muerte y resurrección, el Hijo fue hecho el Espíritu vivificante. Cuando el Espíritu se imparte en nosotros, nos trae tanto al Padre como al Hijo. Este Espíritu es simplemente la consumación máxima del Dios Triuno transmitiéndonos todo lo que el Dios Triuno planeó y realizó. Sin este Espíritu, el hombre no podría ser objeto de la elección del Padre ni de la redención del Hijo. El Espíritu es la aplicación. ¡Aleluya! No somos un pueblo con sólo el conocimiento acerca de Dios o de algunas doctrinas de la Biblia; más bien, por medio de este Espíritu podemos disfrutar todo lo que el Padre planeó y el Hijo realizó. Ahora, todo lo que Dios es, todo lo que Cristo es, y todo lo que Cristo realizó, obtuvo y alcanzó, se hace real a nosotros por el Espíritu. Por eso el Espíritu es llamado el Espíritu de realidad (Jn. 14:17). Juan 14:16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: Juan 14:17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. ¿Podemos ver ahora por qué Dios tiene que ser triuno? El es esencialmente uno, pero económicamente tres, a fin de que podamos disfrutarle. La economía de Dios consiste en impartir todo Su ser en nosotros. Pero si El sólo fuera uno esencialmente sin ser tres económicamente, no podría llevar a cabo Su propósito. Por otro lado, si el Padre, el Hijo y el Espíritu fueran tres Dioses y no uno, sólo podríamos recibir al Espíritu, es decir, uno de los Tres. Si éste fuera el caso, careceríamos de todas las riquezas del Padre y de todos los logros del Hijo. Pero alabémosle, ¡El es tres en uno! El Padre planeó, el Hijo realizó y el Espíritu ahora está listo para transmitirnos al Dios Triuno. Cuando invocamos: “Señor Jesús”, el Espíritu todo-inclusivo entra en nosotros impartiéndonos la totalidad del Dios Triuno. Recibimos al Padre, al Hijo y al Espíritu, con todo lo que El es y ha realizado. Este Espíritu es el paquete todo-inclusivo. ¡Amén!
  21. 21. Preguntas 1. ¿Qué es la economía de Dios? 2. ¿Cuáles son las distintas funciones del Padre, el Hijo y el Espíritu? 3. ¿Qué significa decir que el Padre, el Hijo y el Espíritu son uno “esencialmente”? ________________________________________ Lección seis EL MORAR MUTUO DEL DIOS TRIUNO Y SUS CREYENTES Lectura bíblica Jn. 17:21; Ef. 4:6; Gá. 2:20; Col. 1:27; Jn. 14:17; 1 Jn. 2:23; Ro. 8:9-10; Mt. 28:19; 1 Co. 1:30; Ro. 6:3; 1 Co. 12:13. Bosquejo I. El Dios Triuno está en nosotros II. Nosotros estamos en el Dios Triuno III. Morar mutuamente con el Dios Triuno Texto La economía de Dios consiste en que El se imparte en nuestro ser. Ya que el Dios Triuno es esencialmente uno, el Dios Triuno completo ha entrado en nosotros. No hemos recibido un tercio de Dios, sino la totalidad del Dios Triuno. Al creer e invocar Su nombre, el Dios Triuno entra en nosotros y nosotros entramos en El. Ahora, este Dios Triuno está en nosotros y nosotros estamos en El. ¡Aleluya, moramos mutuamente con este Dios Triuno! No sólo el Padre, el Hijo y el Espíritu moran el Uno en el Otro, sino que Sus creyentes también participan de este mutuo morar. En Juan 17:21 el Señor Jesús oró: “Como Tú, Padre, estás en Mí, y Yo en Ti, que también ellos estén en Nosotros”. Juan 17:20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, Juan 17:21 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. I. EL DIOS TRIUNO ESTA EN NOSOTROS
  22. 22. Efesios 4:6 nos dice que el Padre está en nosotros: “Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”. Efesios 4:6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. El Hijo, Jesucristo, también está en nosotros, según lo revela Gálatas 2:20: “mas vive Cristo en mí”, Gal 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. y Colosenses 1:27 dice: “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”. Col 1:27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, Antes de Su crucifixión, el Señor Jesús indicó a Sus discípulos que el Espíritu estaría en ellos: “El Espíritu de realidad ... estará en vosotros” (Jn. 14:17). Juan 14:16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: Juan 14:17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. Podemos ver claramente en estos versículos que el Padre, el Hijo y el Espíritu están en nosotros. ¿Pero, cuántos hay realmente en usted? ¿Moran tres Dioses en usted? No. Sólo mora un Dios en usted. ¿Quién es este único Dios? Es el Dios Triuno: el Padre, el Hijo y el Espíritu. No tenemos tres Dioses en nosotros; nuestra experiencia confirma que mora un sólo Dios en nosotros. El Padre está en el Hijo a fin de estar en nosotros, y el Hijo, quien está en nosotros, es el Espíritu. El Espíritu en nosotros es el Hijo en nosotros, y el Padre está en el Hijo a fin de estar en nosotros. Por lo tanto, mientras tengamos al Espíritu, también tenemos al Hijo y al Padre. En 1 Juan 2:23 dice: “Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre”. Además, Romanos 8:9-10 revela que el Espíritu de Cristo en nosotros es Cristo mismo. Romanos 8:9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en
  23. 23. vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Romanos 8:10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Por lo tanto, cuando el hombre tiene al Espíritu, también tiene al Hijo, y cuando el hombre tiene al Hijo, también tiene al Padre. El Padre está en el Hijo, y el Hijo es el Espíritu que entra en nosotros para que podamos tener y disfrutar a tal Dios Triuno. En terminología hay tres, pero en experiencia hay solamente uno. Esto es un verdadero misterio. II. NOSOTROS ESTAMOS EN EL DIOS TRIUNO En Mateo 28:19 el Señor mandó a Sus discípulos a bautizar a los nuevos creyentes en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Cuando fuimos bautizados después de haber creído en el Señor Jesús, no sólo el Dios Triuno entró en nosotros, sino también nosotros fuimos puestos en el Dios Triuno, esto es, dentro de El. El Señor oró en Juan 17:21: “Para que todos sean uno; como Tú, Padre, estás en Mí, y Yo en Ti, que también ellos estén en Nosotros”. Primera de 1 Juan 2:24 dice: “También vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre”. 1Jn 2:24 Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Estos versículos muestran claramente que no sólo el Padre y el Hijo están el Uno en el Otro, sino que aun nosotros los creyentes participamos de este morar mutuo en el Dios Triuno. La Biblia dice específicamente en 1 Corintios 1:30 que estamos en Cristo: “Mas por El estáis vosotros en Cristo Jesús”. 1Co 1:30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; 1Co 1:31 para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor. También Romanos 6:3 afirma que cuando somos bautizados, somos puestos en Cristo Jesús.
  24. 24. Rom 6:3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Además, en 1 Corintios 12:13 dice: “Porque en un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un solo cuerpo ... y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu”; 1Co 12:13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. y en 1 Corintios 12:3 leemos: “Nadie puede decir: ¡Jesús es Señor!, sino en el Espíritu Santo”. 1Co 12:3 Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Podemos ver que la Biblia revela que estamos en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Estamos en el Dios Triuno. Al invocar Su nombre: “Señor Jesús”, recibimos al Dios Triuno y somos puestos en el Dios Triuno. ¡Aleluya! Esto es tan maravilloso. Dios está en nosotros y nosotros estamos en Dios. Moramos mutuamente con el Dios Triuno. Ya no somos aquellos despreciables pecadores destinados al infierno; tampoco somos cristianos que irán al cielo. ¡No! Hemos sido librados de la muerta eterna, que es la condenación de Dios, pero mucho más, ahora somos uno con el Dios Triuno. El vive en nosotros y nosotros en El. ¡Alabado sea el Señor! ¡Aleluya! ¡Amén! III. MORAR MUTUAMENTE CON EL DIOS TRIUNO Por consiguiente, cuando usted sea tentado por sus amigos a ir a un lugar inapropiado como alguna sala de cine, o a participar de cosas malignas, recuerde que no está solo. ¿Cree usted que a Dios le gustaría ir a tales lugares o practicar tales cosas? Si usted va, lo obligará a El a ir con usted a dicho lugar. A dondequiera que usted vaya o cualquier cosa que haga, usted y el Dios Triuno estarán juntos, ya que moran mutuamente. El nunca lo dejará, ni tampoco usted podrá separarse de El. En esos momentos de tentación, invoque el nombre del Señor Jesús para tocar al Dios Triuno en su interior, y luego, huya de esas tentaciones. Cuando esté con sus amigos puede impartir a Dios en ellos, hablándoles acerca de este maravilloso Dios Triuno, de Su salvación plena y de su mutuo morar con El. Si usted hace
  25. 25. esto, Satanás no lo podrá tocar, el mundo no podrá influenciarlo, toda la creación estará sometida a usted y sus amigos sinceramente se lo agradecerán. Entonces Dios estará feliz en usted. ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! ¡Qué relación tan maravillosa tenemos con nuestro Dios! ¡Podemos morar mutuamente con El! Preguntas 1. Cite tres versículos que demuestren que el Padre, el Hijo y el Espíritu están en nosotros. 2. ¿Fue puesto usted en el Dios Triuno? ¿Cuándo? 3. ¿Cómo es posible que moremos mutuamente con el Dios Triuno? 4. Testifique a sus compañeros cómo el Dios Triuno lo ha salvado recientemente de la tentación del mundo. ________________________________________ Lección siete EL DIOS TRIUNO SEGUN SE REVELA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO Lectura bíblica Gn. 1:1, 26; 11:7; Ex. 3:6; 1 Co. 1:9; Ef. 1:3-5; Col. 2:9; Ap. 4:5; 1 Co. 10:4; Jn. 19:34; 7:39; 1 Co. 12:13. Bosquejo I. El Dios Triuno revelado en el Antiguo Testamento II. Dios es triuno en Su relación con el hombre III. El Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob IV. El candelero de oro representa al Dios Triuno V. El Dios Triuno revelado por medio de la roca hendida Texto En las seis lecciones anteriores hemos abarcado la verdad básica con respecto al Dios Triuno. Espero que hayamos recibido alguna revelación y que estemos experimentando más de El en nuestra vida diaria. En las seis lecciones siguientes veremos que toda la Biblia nos habla acerca del Dios Triuno. Ciertamente no podemos abarcar todo lo que la Biblia dice acerca del Dios Triuno, pero mencionaremos algunos de los puntos más cruciales.
  26. 26. La estructura de toda la Biblia se reduce simplemente al Dios Triuno y Su salvación completa. Dios es triuno al relacionarse con el hombre, salvarlo e impartirse en él. Por medio de esta salvación, los hombres se convierten en hijos de Dios y miembros del Cuerpo de Cristo. I. EL DIOS TRIUNO REVELADO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO Debemos darnos cuenta de que antes del nacimiento de Cristo, el Antiguo Testamento ya hablaba de Dios y de cómo El se relacionaba con Su pueblo escogido. Si bien el Nuevo Testamento comienza con el nacimiento de Jesús, no por ello debemos suponer que la revelación del Padre, el Hijo y el Espíritu sea exclusivamente del relato neotestamentario. De hecho, el Antiguo Testamento está lleno de pasajes que presentan al Dios Triuno siendo experimentado por el hombre; pero en cierto modo, esta enseñanza está escondida y presentada únicamente mediante símbolos. No obstante, lo que a menudo es difícil describir con palabras, puede comprenderse fácilmente mediante un cuadro descriptivo o un ejemplo. Lo mismo sucede con el Dios Triuno. Con la ayuda del Nuevo Testamento, que nos explica los cuadros descriptivos y las figuras del Antiguo, podemos apreciar cuán excelente y disfrutable es nuestro Dios. La primera oración en el Antiguo Testamento declara: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gn.1:1). Gen 1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. La palabra hebrea traducida “Dios” es plural en número, mientras que la forma del verbo “creó” denota un sujeto en singular. Esto significa que Dios es tres-uno. ¡Desde el primer versículo de la Biblia, está implícito el que Dios es triuno! II. DIOS ES TRIUNO EN SU RELACION CON EL HOMBRE Aunque Dios es uno, muchas veces en el Antiguo Testamento usa el pronombre plural “Nosotros” para referirse a Sí mismo. En Génesis 1:26 Gen 1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los
  27. 27. peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. El dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen”. Este versículo ciertamente indica que Dios es plural, pues la forma del verbo “hagamos” implica tácitamente el sujeto plural “nosotros”; sin embargo, la palabra hebrea traducida “imagen” se refiere a una persona singular. Así pues, “imagen” —que se refiere a una persona en singular— usa el pronombre plural “nosotros”, lo cual indica que Dios es tres- uno. Del capítulo 1 de Génesis pasamos al capítulo 3. Después de la caída del hombre, Dios vuelve a usar el pronombre plural “nosotros” para referirse Sí mismo: “Y dijo Jehová Dios: he aquí que el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal” (Gn. 3:22). Gen 3:22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. En Génesis 11 la rebelión del hombre contra Dios llegó al extremo de edificar la torre de Babel y la ciudad de Babel. Entonces Dios dijo: “Ahora, pues, descendamos...” (Gn. 11:7). Aquí de nuevo Dios utiliza el pronombre plural para referirse a Sí mismo. Gen 11:7 Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Por lo tanto podemos ver claramente que, en Su relación con el hombre, Dios usa el pronombre plural para referirse a Sí mismo: cuando creó al hombre, El usó el pronombre plural para referirse a Sí mismo; cuando trató con el hombre caído, volvió a usar el pronombre plural; y cuando vino a lidiar con la rebeldía del hombre, también lo usó. Esto significa que El se relaciona con el hombre como el Dios Triuno. En Génesis 1, mientras Dios creaba todas las cosas, El nunca usó el pronombre plural para referirse a Sí mismo, aunque el sustantivo que se traduce “Dios” es plural en número. Esto sugiere que en cuanto a Su relación con todas las otras criaturas, Dios era simplemente Dios, pero en cuanto a Su relación con el hombre, El siempre se revela como el Dios Triuno.
  28. 28. III. EL DIOS DE ABRAHAM, EL DIOS DE ISAAC Y EL DIOS DE JACOB En Exodo 3:6 el Señor dijo a Moisés: “Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob”. Este versículo revela el aspecto triple de Dios en la relación con Su pueblo escogido. Con el Dios de Abraham, el énfasis recae en el Padre; con el Dios de Isaac, se hace hincapié en el Hijo; y con el Dios de Jacob, se da importancia al Espíritu. Por lo tanto, mediante las experiencias de Abraham, Isaac y Jacob podemos entender mejor que Dios es triuno, es decir, vemos al Padre, al Hijo y al Espíritu. Primero vemos que Abraham fue llamado a salir de su entorno pagano para participar de la bendición y el propósito divinos, lo cual revela el llamamiento que el Padre hace (1 Co. 1:9; Ef. 1:3-5). 1Co 1:9 Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor. Efesios 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, Efesios 1:4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, Efesios 1:5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, En segundo lugar vemos en Isaac al hijo prometido de Abraham, a quien luego se le pidió ofrecerlo a Dios en sacrificio. Esto revela al Hijo, quien nos fue prometido por Dios, y quien fue ofrecido a Dios mediante la muerte y resurrección. Por último, en la experiencia de Jacob vemos al Espíritu. Jacob fue una persona que siempre estuvo bajo la disciplina de Dios; él siempre hacía lo posible para que las cosas funcionaran a su manera, pero el Señor siempre arreglaba las circunstancias soberanamente para lograr que Jacob no confiara en sí mismo, sino en Dios. Esto representa la obra transformadora del Espíritu. ¡Aleluya por nuestro Dios! El fue quien nos llamó a Su propósito maravilloso; El es nuestra porción prometida; y es El quien nos está
  29. 29. transformando a Su propia imagen. El es el Padre, el Hijo y el Espíritu: el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. IV. EL CANDELERO DE ORO REPRESENTA AL DIOS TRIUNO Éxodo 25 describe el candelero de oro en el tabernáculo, lo cual presenta un cuadro maravilloso del Dios Triuno. Este candelero no debe ser visto superficialmente, como si fuera un simple artefacto que alumbra en la oscuridad, sino que debemos considerar cuidadosamente tres aspectos importantes de este símbolo maravilloso, a saber: el oro, el candelero mismo y las lámparas. Primero, el candelero fue hecho de un talento de oro puro, que pesa aproximadamente 45 kilos, cuya forma fue labrada sobre una base y en su extremo superior tenía siete lámparas. La sustancia o esencia del candelero era oro puro. En la Biblia, el oro representa la naturaleza de Dios. A diferencia del hierro, el oro no se oxida ni cambia su estructura química. Esto nos muestra que la naturaleza de Dios es inmutable, es decir, que nunca cambia. De aquí que el oro representa a Dios el Padre como la esencia y la fuente. En segundo lugar, el candelero de oro no era un trozo de oro sin forma, sino que dicho oro había sido forjado y labrado en la forma de un candelero. Esto significa que el oro está corporificado en la forma de Dios el Hijo. Toda la plenitud de la Deidad habita corporalmente en el segundo de la Trinidad (Col. 2:9). Jesucristo posee la forma e imagen de Dios. Col 2:9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, En tercer lugar vemos la expresión del candelero. El candelero tenía la finalidad de brillar, y tal brillo constituía su expresión. Tal expresión emanaba de las siete lámparas. La Biblia nos dice que las siete lámparas son los siete Espíritus de Dios (Ap. 4:5). Por consiguiente, podemos decir que el candelero representa al Dios Triuno en Su expresión: su substancia es el Padre, su forma es el Hijo y su expresión es el Espíritu. Qué cuadro tan maravilloso del Dios Triuno: el oro, la forma y el brillo. Podemos ver este candelero por toda la Biblia, hasta que finalmente aparece en el último libro, el Apocalipsis. En la lección doce veremos cómo el candelero en Apocalipsis nos
  30. 30. muestra algo aún más maravilloso acerca de la expresión del Dios Triuno. V. EL DIOS TRIUNO REVELADO POR MEDIO DE LA ROCA HENDIDA La roca hendida mencionada en Exodo 17 es un cuadro que nos muestra que podemos disfrutar al Dios Triuno. A los hijos de Israel se les agotó el agua para beber durante su peregrinaje por el desierto. Entonces, el Señor ordenó a Moisés que golpeara la roca con su vara, a fin de que brotara agua; tan pronto Moisés lo hizo, el agua brotó y el pueblo pudo saciar su sed. En 1 Corintios 10:4 dice que: “La roca era Cristo”. 1Co 10:4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Moisés y su vara representan la autoridad de la ley de Dios. El hecho de que Moisés golpeara la roca muestra que cuando Cristo murió en la cruz, El fue juzgado por la autoridad de la ley divina. Ante los ojos de Dios, el Señor Jesús fue sometido a muerte no por los judíos, sino por la misma ley de Dios. El agua, por ende, representa al Espíritu. De la misma manera que el agua brotó de la roca herida, el Espíritu brotó del Cristo que fue herido por el juicio divino (Jn. 19:34). Juan 19:34 Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. Los israelitas no podían obtener agua a no ser por la roca hendida; de igual manera nosotros no podemos obtener al Espíritu a no ser por el Cristo que ha sido juzgado. Juan 7:37-39 Juan 7:37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. Juan 7:38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Juan 7:39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. …revela que el Espíritu estaría disponible a todo aquel que le bebiera después de que Cristo fuera juzgado en la cruz por nuestros pecados, una vez que resucitara como el Espíritu vivificante.
  31. 31. ¡Alabado sea el Señor por Cristo, nuestra Roca herida! El fue juzgado en favor nuestro para que pudiéramos disfrutar la vida eterna. Esta vida está ahora en el Espíritu, y a todos se nos ha dado a beber de este Espíritu (1 Co. 12:13). 1Co 12:13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. ¿Alguna vez ha tenido dificultades? ¿Alguna vez se ha sentido insatisfecho? ¿Alguna vez se ha quejado? Estas son señales que muestran que estamos “sedientos”. ¡Necesitamos beber! Nadie puede vivir sin agua. Como cristianos, necesitamos beber de las aguas vivientes del Espíritu. ¿Se ha dado cuenta de que tiene una Roca en su espíritu? “¡Oh, Señor Jesús! ¡Oh, Señor Jesús! ¡Tú eres mi roca hendida!” El Señor Espíritu nos reavivará, nos refrescará y nos hará vivientes. Espero que por medio de esta lección podamos darnos cuenta de que el Antiguo Testamento no consiste meramente en historias acerca de los hijos de Israel, sino que, a la luz del Nuevo Testamento, podamos apreciar cómo estos libros revelan las riquezas infinitas del Dios Triuno, aun cuando apenas hemos abarcado una pequeña sección de los cientos de páginas que hay en las Escrituras. Los ejemplos o cuadros descriptivos presentados en el Antiguo Testamento nos permiten apreciar y disfrutar al Dios Triuno; cada cuadro ciertamente vale más que mil palabras. Preguntas 1. Hable con sus compañeros de cómo Exodo 3:6 se refiere al Dios Triuno. 2. Escriba una profecía corta de cien palabras acerca de cómo el candelero tipifica al Dios Triuno. Dé referencias. 3. ¿Ha bebido usted del agua viva? ________________________________________ Lección ocho EL DIOS TRIUNO SEGUN SE REVELA EN LOS EVANGELIOS Y EN HECHOS Lectura bíblica Lc. 15:4-32; Hch. 2:21; 9:14; 22:16; 8:16; 19:5. Bosquejo I. El amor del Dios Triuno hacia los pecadores
  32. 32. (Lucas 15) II. El Dios Triuno en el libro de Hechos A. La práctica de invocar el nombre del Señor B. La práctica de ser bautizados en el Señor Texto El Dios Triuno se revela progresivamente desde Génesis hasta Apocalipsis. Aunque el Antiguo Testamento muestra muchos aspectos del Dios Triuno, eso no es suficiente para entenderlo cabalmente, ya que El es presentado de una manera velada y simbólica. Sin embargo, en el Nuevo Testamento, comenzando con los cuatro evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, la revelación del Dios Triuno es más abundante y clara. Mateo 28:19 es el primer libro de la Biblia que menciona claramente a los tres de la Trinidad en conjunto. Los evangelios son una gran revelación de la distinción entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; Dios es tres económicamente a fin de llevar a cabo Su propósito. Mateo, Marcos y Lucas hablan acerca de la venida de Jesús el Hijo y de Su obra redentora. El evangelio de Juan profundiza más para mostrarnos que este Jesús es el Dios Triuno, quien viene para ser nuestra vida esencialmente. El evangelio de Juan, entre todos los libros de la Biblia, es el que con mayor frecuencia se refiere a la vida divina y a la relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu. Ya hemos utilizado muchos versículos de Juan para describir al Dios Triuno y nuestra experiencia de El; sin embargo, hay un pasaje de Lucas que debemos considerar en esta lección. I. EL AMOR DEL DIOS TRIUNO HACIA LOS PECADORES (LUCAS 15) Lucas 15 revela el amor del Dios Triuno hacia los pecadores. Hay tres parábolas en este capítulo que, a manera de cuadros maravillosos, describen la salvación que la Trinidad Divina lleva a cabo. Las tres parábolas se refieren a los tres de la Trinidad Divina. La primera parábola habla acerca del pastor que sale a buscar una oveja perdida (vs. 4-7); esto hace referencia al Hijo. Lucas 15:4 ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?
  33. 33. Lucas 15:5 Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; Lucas 15:6 y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Lucas 15:7 Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. La segunda parábola habla acerca de la mujer que enciende una lámpara para buscar una moneda perdida (vs. 8-10)… Lucas 15:8 ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Lucas 15:9 Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. Lucas 15:10 Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. …esto señala a la persona del Espíritu Santo. La tercera y última parábola habla acerca del padre amoroso que recibe de regreso a su hijo pródigo o despilfarrador (vs. 11-32); Lucas 15:11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos; Lucas 15:12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. Lucas 15:13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Lucas 15:14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Lucas 15:15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Lucas 15:16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Lucas 15:17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Lucas 15:18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Lucas 15:19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.
  34. 34. Lucas 15:20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Lucas 15:21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Lucas 15:22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Lucas 15:23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; Lucas 15:24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Lucas 15:25 Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; Lucas 15:26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Lucas 15:27 El le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Lucas 15:28 Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Lucas 15:29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Lucas 15:30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. Lucas 15:31 El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Lucas 15:32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. …esto alude al Padre celestial. La secuencia de estas parábolas no corresponde a la secuencia esencial presentada en Mateo 28:19, Mat 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; …la cual hace referencia a la persona misma del Dios Triuno, sino que corresponde a nuestra experiencia progresiva de
  35. 35. acceso o entrada al Dios Triuno, como se menciona en Efesios 2:18. Efesios 2:17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; Efesios 2:18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. En los cuatro evangelios, el Hijo, caracterizado como el buen Pastor, viene primero a efectuar la redención; éste es el fundamento de la salvación de Dios. Luego en Hechos el Espíritu interviene para encontrarnos, lo cual resulta en nuestro arrepentimiento. Y finalmente, regresamos a Dios el Padre, quien nos espera y nos recibe. El Hijo como Pastor vino al desierto en busca de la oveja perdida (v. 4). A los ojos de Dios el mundo entero es un desierto, un lugar árido y desolado donde todos están perdidos. La manera en que el Hijo nos busca es que muere por nosotros (Jn. 10:15). Juan 10:14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, Juan 10:15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. El Espíritu Santo vino para encontrarnos, tal como la mujer buscó la moneda perdida en la casa (v. 8). La casa denota nuestra persona, nuestro ser. La obra “barredora” del Espíritu consiste en alumbrar todo nuestro ser: la mente, la parte emotiva, la voluntad y la conciencia, de una manera detallada y cuidadosa a fin de encontrarnos. La lámpara utilizada por la mujer representa la palabra de Dios (Sal. 119:105, 130). Salmo 119:105 Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino. Salmo 119:130 La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples. El Espíritu usa la palabra para poner al descubierto nuestra posición y condición. Este es el significado de ser “hallados”. Después de ser alumbrados nos arrepentimos, lo cual significa que tomamos la decisión de volver al Padre. El Padre aguarda nuestro retorno (v. 20) y finalmente nos trae de regreso a Su casa (v. 25), que es la iglesia. ¡Qué maravilloso es el amor divino expresado en estas parábolas! ¿Alguna vez se ha considerado usted como una oveja perdida en el desierto? Lea Lucas 15 otra vez mientras
  36. 36. estudia esta lección. Apreciará cuán preciosos somos para el Dios Triuno. II. EL DIOS TRIUNO EN EL LIBRO DE HECHOS Los evangelios narran el ministerio del Jesús encarnado mientras estuvo en la tierra. Posteriormente, Hechos describe la obra del Cristo resucitado y ascendido a los cielos. Esta obra se lleva a cabo en la tierra por medio de los creyentes, en quienes El vive. Esto es posible debido a que el Señor se hizo el Espíritu vivificante, y como tal El puede entrar en ellos. Todo lo que el Señor Jesús obtuvo se imparte y se aplica en los discípulos a fin de que ellos sean la propagación de Cristo y establezcan iglesias por todo el mundo. A la vez, el libro de Hechos muestra dos prácticas mediante las cuales podemos participar del Dios Triuno y disfrutarle, que son: invocar el nombre del Señor y ser bautizados. A. La práctica de invocar el nombre del Señor A pesar de que la práctica de invocar al Señor se menciona frecuentemente en el Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento se menciona por primera vez en Hechos 2:21 Hechos 2:21 Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. …cuando Pedro predicaba el evangelio. Los primeros cristianos eran reconocidos porque invocaban el nombre del Señor (Hch. 9:14, 21). Hechos 9:14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. Hechos 9:21 Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes? Inmediatamente después de que Saulo de Tarso, quien se convirtiera en Pablo, fue cautivado por el Señor, Ananías le instó a que fuera bautizado invocando el nombre del Señor (Hch. 22:16). Hechos 22:16 Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre. Invocar Su nombre es la manera más práctica de disfrutar todo lo que el Dios Triuno es, tal como amor y luz, y todo lo que El ha realizado y obtenido, tal como el perdón de
  37. 37. pecados, así como el logro de Su ascensión. Todos sabemos que Su nombre hoy es “Señor Jesús”. Ahora podemos disfrutar ricamente al Dios Triuno que se procesó en los evangelios, al ejercitar nuestro espíritu e invocar: “¡Señor Jesús!” B. La práctica de ser bautizados en el Señor En Mateo 28:19 Mat 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; … el Señor encargó a los discípulos que bautizaran a los creyentes en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Pero vemos que más tarde, en el libro de Hechos, ellos bautizaban en el nombre del Señor Jesús (Hch. 8:16; 19:5). Hechos 8:14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; Hechos 8:15 los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; Hechos 8:16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Hechos 19:5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. ¿Cometieron ellos un error? Ciertamente no. Más bien, este hecho confirma lo que hemos dicho anteriormente; esto es, que El Señor Jesús es la corporificación del Dios Triuno. El es el Dios Triuno. De manera que, ser bautizados en el nombre del Señor Jesús equivale a ser bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Cuando usted fue bautizado en el nombre del Señor Jesús, fue puesto en la Persona misma del Señor, es decir, en el Dios Triuno. ¡Ya no está más en usted mismo ni en el mundo, sino en Dios! Saulo odió la iglesia y persiguió a los creyentes hasta que el Señor lo salvó. Cuando se bautizó, todo su pasado quedó enterrado y él fue puesto en Cristo. En ese momento experimentó el lavamiento de sus pecados e invocó el nombre del Señor. Al invocar al Señor recibió la Persona misma en la cual estaba siendo bautizado.
  38. 38. Quizá usted no se sienta tan malo como Saulo, que encarcelaba a los creyentes. Pero tal vez a menudo termina discutiendo con los miembros de su familia. En realidad esto también es pecaminoso ante el Señor. Supongamos que usted tiene un desacuerdo con su madre. Una hora después, aún se siente perturbado y molesto; no puede entender por qué ella no ve las cosas de la misma manera que usted. Mientras más piensa en ello, más se consume por dentro. En ese momento usted se encuentra en su yo. Tal vez piense que está en lo correcto, pero aun así, se siente miserable. Así que comienza a invocar en voz suave el nombre del Señor; cuanto más le invoca, más su ira disminuye. De pronto comprende que ha ofendido a su madre, y se siente avergonzado por ello. Así que empieza a orar: “Señor, estaba equivocado, perdóname”. Incluso se disculpa con su madre y experimenta tal liberación que aun siente que ella es tan amada como el propio Señor. Esta es nuestra experiencia al invocar y al bautizarnos. En tal situación, ¿podría usted por sí mismo admitir que estaba equivocado y disculparse? Probablemente no. Pero mientras más invoca, más del Dios Triuno como Espíritu se añade a usted. El vino como luz, perdón y amor. Mientras invocaba, el Señor lo iluminó y pudo darse cuenta de su falta, pero El también vino como perdón y amor. ¡Alabado sea el Señor! Usted experimentó ser trasladado del yo y de sus sentimientos al Dios Triuno. Siempre debemos tener presente esto e invocar el nombre del Señor, así nos daremos cuenta de que ya no estamos en el mundo, en el yo ni en nuestros pecados. Más bien, somos aquellos que han sido bautizados en el Señor Jesús y que invocan el amado nombre de nuestro Señor. Preguntas 1. Explique cómo Lucas 15 nos revela el amor del Dios Triuno hacia el hombre. 2. ¿Qué nos enseña Mateo 28:19, Hechos 8:6 y Hechos 19:5 acerca del Dios Triuno? ________________________________________ Lección nueve EL DIOS TRIUNO SEGUN SE REVELA EN LAS EPISTOLAS (1)
  39. 39. Lectura bíblica Ro. 8:9-11; 2 Co. 13:14. Bosquejo I. El Dios Triuno en Sus creyentes (Romanos 8) II. El disfrute que tenemos del Dios Triuno (2 Corintios 13:14) Texto Las epístolas son cartas escritas a diversas personas por los apóstoles: catorce fueron escritas por Pablo, dos por Pedro, tres por Juan, una por Jacobo y una por Judas. El pensamiento central de las epístolas consiste en que Cristo hoy es el Espíritu vivificante, quien habita en nuestro espíritu. El es nuestra vida y en El se halla todo lo necesario para la edificación de la iglesia, el Cuerpo de Cristo. Los apóstoles experimentaron y disfrutaron al Dios Triuno y Su salvación completa. El Dios Triuno no era una simple doctrina o enseñanza para ellos; más bien, El era su vida y disfrute en medio de todas sus situaciones diarias. Lo que ellos escribieron sencillamente surgió de tales experiencias. En esta lección y en la próxima, veremos que ellos no escribieron acerca de estas cosas con el propósito de que sean estudiadas como mera teología, sino para revelarnos cómo Dios, en Su maravillosa y misteriosa Trinidad, se imparte en Su pueblo elegido a fin de que seamos Su expresión. I. EL DIOS TRIUNO EN SUS CREYENTES (ROMANOS 8) Romanos 8 afirma que el Dios Triuno está en nosotros. Los versículos del 9 al 11 reiteran este hecho: “el Espíritu de Dios mora en vosotros”; “pero si Cristo está en vosotros”; y “Su Espíritu que mora en vosotros”. Estos versículos indican que el Espíritu de Dios, Cristo y Su Espíritu moran en nosotros. El Espíritu de Dios es simplemente Dios mismo. Su Espíritu, por supuesto, es el Espíritu Santo. Por lo tanto, Dios, Cristo y el Espíritu Santo están en nosotros. Sin embargo, ¿cuántas personas diría usted que moran en su interior? Debe contestar: ¡una! Cuando usted ora, ¿siente que viven tres Personas dentro de usted? ¡Por supuesto que no! Sólo ora a un Dios y percibe a una sola Persona en su interior. En terminolgía hay tres, pero en experiencia solamente hay uno.
  40. 40. ¡No existe ninguna confusión dentro de nosotros! Tenemos al Dios Triuno como el Espíritu que mora en nuestro ser. II. EL DISFRUTE QUE TENEMOS DEL DIOS TRIUNO (2 CORINTIOS 13:14) Debido a que Dios es uno en Su aspecto esencial, sólo sentimos a una Persona en nosotros; no obstante, debido a Su deseo de entrar en el hombre, Dios es tres en Su aspecto económico. Aunque tenemos al Dios Triuno en nuestro interior, El ocupa solamente una pequeña parte de nuestro ser. Pero Su deseo es llenar completamente nuestro espíritu, alma y cuerpo, y la manera en que logra esto es impartiéndose en nosotros. Día tras día debemos experimentar a Dios impartiéndose en nosotros. Por eso en 2 Corintios 13:14 Pablo dice: “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros”. Esta es la manera en que el Dios Triuno se imparte en nuestro ser. La gracia del Señor es simplemente nuestro disfrute de El. Cuando disfrutamos al Señor, obtenemos gracia. El amor de Dios es Dios mismo, y el amor es la fuente de la gracia. La gracia surge del amor y es su misma expresión. La comunión del Espíritu es el Espíritu mismo. Cuando el Espíritu nos transmite la gracia juntamente con el amor, disfrutamos la comunión. Sin embargo, la gracia, el amor y la comunión no son tres asuntos separados, sino tres aspectos de una misma realidad, del mismo modo que el Señor, Dios y el Espíritu no son tres, sino un sólo Dios. Cuando experimentamos a uno de Ellos, experimentamos a los tres. El amor de Dios es la fuente, la gracia del Señor es el cauce, y la comunión del Espíritu introduce en nosotros esta gracia juntamente con el amor. Dicha transmisión tiene como meta que experimentemos y disfrutemos al Dios Triuno: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. En 2 Corintios 13:14, Pablo evocó “el amor de Dios”, porque el Padre es la fuente de nuestra salvación; mencionó “la gracia del Señor”, porque Cristo el Hijo vino para efectuar la salvación y para traernos el disfrute pleno de Dios; y habló de “la comunión del Espíritu Santo”, ya que el Espíritu es la transmisión a nosotros de todo lo que el Padre es y todo lo que Cristo ha logrado. El Dios Triuno completo trabaja para
  41. 41. impartir Su Ser en nosotros. De modo que nuestro espíritu, alma y cuerpo gradualmente serán saturados de El. ¡Aleluya! Segunda Corintios 13:14 es una contundente demostración de que Dios es triuno con miras a que lo experimentemos, y no sólo para la mera enseñanza. Pablo no dijo: “El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo sea con todos vosotros”. Ciertamente él mencionó a la Trinidad, pero como gracia, amor y comunión. Esto es muy disfrutable y es una clara evidencia de que Dios se imparte en nosotros. ¿Pero cómo podemos experimentar y disfrutar esa impartición? ¿Y cuál debe ser el resultado? En la iglesia todos son animados a leer la Palabra de Dios, orar e invocar Su nombre. Esto es absolutamente correcto; pero debemos siempre recordar que Dios se imparte en nosotros con el propósito de producir Su expresión. El hecho de que leamos, oremos e invoquemos debe afectar nuestras vidas en el hogar y en la escuela. El disfrute que tenemos no es sólo para nosotros mismos, sino para que Dios brote de nosotros y sea expresado. ¿Qué significa que Dios viva y se exprese por medio de nosotros? Consideremos, por ejemplo, la justicia: Dios es justo. El es absolutamente justo y honesto en todo lo que hace. ¿Y nosotros? Por naturaleza nosotros ciertamente no somos justos. Supongamos que usted compra algo en la tienda y que por error el cajero le cobra menos del precio. La mayoría de los jóvenes no se lo mencionaría al cajero. Por el contrario, les daría mucho gusto ahorrarse algo de dinero. Pero eso es una injusticia. Esa es la expresión del diablo. Usted podría argumentar que la tienda tuvo la culpa o que los precios son muy elevados, pero esas excusas sólo demuestran cuánto ama usted su dinero y cuán injusto es usted. De hecho, quedarse con ese dinero es lo mismo que hurtar. En cambio, si en ese momento usted ora: “Señor, reconozco que debo decir algo, pero no puedo. Señor Jesús, yo no soy justo pero Tú sí lo eres. Sólo me vuelvo a Ti”. ¿Cree que podría quedarse con ese dinero después de orar de esta manera? Definitivamente no lo haría, sino que devolvería la cantidad adicional. Esta experiencia es el Dios Triuno que vive en usted y brota de usted como justicia. Usted preferiría salir contento de la tienda con el dinero, pero al volverse hacia el Señor, permite que El se imparta en su ser de tal manera que lo impulse a devolver el dinero. De este modo usted obtiene
  42. 42. más del Dios justo. La gente en el mundo expresa la injusticia, pero nosotros, por causa de haber experimentado la impartición de Dios, expresamos a Dios como justicia. La meta de Dios es obtener un grupo de personas llenas de El para que le expresen. La iglesia debe tener la expresión más elevada del universo; por tanto, debemos expresar lo que Dios es. Dios es amor; El ama aun a Sus enemigos. Dios es perdonador; El perdona incluso los pecados más grandes. Pero nosotros no podemos amar ni siquiera a nuestro propio hermano o hermana, ni somos capaces de perdonar el pecado más pequeño. Así que, día a día debemos experimentar y disfrutar al Dios Triuno. Necesitamos orar e invocar Su nombre y leer las Escrituras, para que El pueda impartirse más en nosotros a fin de que podamos expresarle. El es tan maravilloso y disfrutable. Su meta es hacernos Sus hijos para que seamos miembros del Cuerpo de Cristo, y así, le expresemos. El puede lograr Su meta si nosotros lo disfrutamos de tal manera. Es tan sencillo experimentar esto. ¡Aleluya por la impartición del Dios Triuno! ¡Alabado sea el Señor por la meta de la salvación completa de Dios! Preguntas 1. Utilice 2 Corintios 13:14 para escribir una profecía acerca del disfrute que usted ha experimentado del Dios Triuno. ________________________________________ Lección diez EL DIOS TRIUNO SEGUN SE REVELA EN LAS EPISTOLAS (2) Lectura bíblica Ef. 2:1-6, 13, 17-18; 1 Co. 15:45b; Ef. 3:14-17. Bosquejo III. El tráfico entre el Dios Triuno y el hombre es recíproco (Efesios 2) IV. El Dios Triuno mora en nosotros (Efesios 3) Texto En esta lección veremos los capítulos dos y tres de Efesios. Efesios 2 nos muestra una circulación maravillosa y recíproca: Dios viene a nosotros y nosotros vamos a Dios.
  43. 43. III. EL TRAFICO ENTRE EL DIOS TRIUNO Y EL HOMBRE ES RECIPROCO (EN EFESIOS 2) El capítulo 2 de Efesios comienza diciendo que caímos en el pecado y la muerte, y que permanecimos bajo el dominio de estos dos elementos negativos (vs. 1-3) hasta que, debido a Su gran amor, Dios vino a vivificarnos, a levantarnos de la muerte, a exaltarnos y a sentarnos en los lugares celestiales. El no hizo esto directamente, sino por medio de Cristo. Aparte de Cristo no hay posibilidad de que Dios nos vivifique. Dios nos resucitó y nos sentó en los lugares celestiales en Cristo (vs. 4-6). Cristo es el medio, el elemento y la esfera en la cual Dios nos vivifica, nos levanta y nos hace sentar en los cielos. Aparte de Cristo, Dios no tiene forma de efectuar en nosotros estos tres pasos. Dios los efectuó utilizando a Cristo como medio. Cristo realizó muchas obras funcionando como canal de Dios. Todo lo que El realizó se puede sintetizar en un sólo logro: “Su sangre” (v. 13). Esta sangre es la señal maravillosa de la muerte de Cristo. Después de lograr tanto a través de Su muerte todo-inclusiva, Cristo vino para predicar el evangelio (v. 17). ¿Cómo pudo El predicarnos el evangelio después de haber sido crucificado y sepultado? Esto fue posible porque El resucitó como el Espíritu vivificante (1 Co. 15:45b). Cuando Cristo como Espíritu predicó tal evangelio, nosotros lo escuchamos y lo aceptamos. ¿Qué fue lo que recibimos? Al Espíritu vivificante. ¡Aleluya! ¡Lo que el amor de Dios inició, vino a nosotros por medio de Cristo, el Canal, y nos alcanzó al ser el Espíritu! Sin embargo, esta no es la meta final. El Dios Triuno tiene como meta introducirnos en El mismo. Es por eso que Efesios 2:18 añade: “Porque por medio de El los unos y los otros tenemos acceso en un mismo Espíritu al Padre”. Estos versículos muestran que cuando recibimos al Espíritu mediante la predicación, recibimos al Hijo. Luego, el Espíritu nos lleva de regreso al Padre por medio del Hijo. ¡Esto es maravilloso! El Padre vino a nosotros a través del Hijo y en el Espíritu, y ahora el Espíritu nos lleva de regreso al Padre por medio del Hijo. ¡Qué maravilloso es este tráfico en ambas direcciones! Disfrutamos la impartición triple de vida de parte del Dios Triuno.
  44. 44. IV. EL DIOS TRIUNO MORA EN NOSOTROS (EFESIOS 3) Después de Efesios 2 tenemos en el capítulo 3 una oración hecha por el apóstol Pablo. Efesios 3:14-17 dice: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre ... para que os dé ... el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por Su Espíritu; para que Cristo haga Su hogar en vuestros corazones por medio de la fe”. Vemos aquí de nuevo al Dios Triuno: el Padre, Su Espíritu y Cristo. Esta es una oración maravillosa que nos lleva a experimentar la impartición divina de la Trinidad Divina. Primero Pablo dobla sus rodillas ante el Padre, apelando así a la fuente misma. El pidió al Padre que fortaleciera a los creyentes en su hombre interior por medio de Su Espíritu. Nuestro hombre interior es nuestro espíritu regenerado por el Espíritu Santo. Nuestro espíritu está mezclado con el Espíritu. ¿Cómo podemos ser un espíritu con el Señor? Solamente mediante el Señor como Espíritu mezclado con nuestro espíritu. El Espíritu divino se mezcló con nuestro espíritu humano para ser un sólo espíritu. ¡Es maravilloso que el Padre nos fortalezca en nuestro hombre interior por medio del Espíritu! ¿Qué significa ser fortalecidos con poder en el hombre interior por Su Espíritu? Consideremos nuestra experiencia. Muchas veces nos perturbamos, nos desconcertamos e incluso nos frustramos. Pareciera que nada marcha bien en la escuela o en el hogar. Mientras más consideramos nuestra situación, más estancados nos sentimos y no sabemos qué hacer. Y mientras más le damos vueltas al asunto, más debilitados y engañados somos. En esos momentos necesitamos decir: “¡Satanás, apártate de mí! Voy a entrar en mi hombre interior, voy a disfrutar del Espíritu que fortalece mi espíritu”. Mientras más ore, más fortalecido será, pues por medio de la oración ejercitará su espíritu, el cual está mezclado con el Espíritu de Dios; esto fortalece su hombre interior. Usted debe practicar esto a fin de disfrutar al Dios Triuno. Pablo continúa diciendo que al ser fortalecidos de esta manera, Cristo el Hijo puede hacer Su hogar en nuestro corazón. Esto quiere decir que Cristo se establece en nuestro ser. Nuestro corazón se compone del alma —la mente, la parte emotiva y la voluntad— más la conciencia, la cual es una parte de nuestro espíritu. Ahora que somos creyentes, Cristo está en nosotros; pero Su deseo es hacer Su hogar en
  45. 45. nuestro corazón. El no quiere estar limitado sólo a un rincón, sino que anhela vivir en todas las partes de nuestro ser. En ocasiones nos sentimos débiles en nuestro espíritu; ésto se debe a que Cristo tiene acceso sólo a una pequeña parte de nuestro ser. Si El ocupara todas y cada una de las “recámaras” de nuestro corazón, nunca estaríamos débiles. Al principio, cuando usted recibió al Señor, El entró a su espíritu. Esto es como si usted lo hubiese invitado a pasar a su “sala”. Pero es posible que no le haya dado la libertad para entrar a otras áreas. Por ejemplo, su mente es otra área a la que Cristo desea entrar. A veces usted tiene pensamientos impropios, y tal vez siente que el Señor le indica que detenga esos pensamientos y que comience a invocar Su nombre. Si no le obedece, usted perderá la oportunidad de que El extienda Su hogar a otras áreas de su corazón. ¿Y qué acerca de sus emociones? En ocasiones usted ama cierta cosa o a cierta persona más que al Señor mismo, mientras que el Señor desea que lo ame sólo a El con todo su corazón; no obstante, usted no está dispuesto a volverse a El. Finalmente, deberá tratar con su voluntad. El Señor quiere que usted lea la Biblia, pero tal vez muchas veces usted no lo hace. Como puede ver, en su vida diaria se presentan muchas oportunidades para que el Señor se extienda a otras áreas de su corazón. En esos momentos, usted necesita ablandar su corazón y arrepentirse ante el Señor. Si hace esto, será fortalecido por el Espíritu y experimentará la salvación del Señor en todo su ser, al grado que su mente, parte emotiva, voluntad y conciencia serán saturadas de Cristo. Esta es la única manera en que El puede hacer Su hogar en nuestro corazón. A pesar de que en las lecciones nueve y diez sólo abarcamos varios pasajes de algunas epístolas, hemos podido apreciar cuán ricos son estos pasajes en cuanto a experimentar al Dios Triuno. Creemos que al haber dado énfasis a ciertos versículos relacionados con el Dios Triuno, les hemos ayudado a descubrir por sí mismos estas riquezas. Esperamos que esto despierte su interés por leer más de las epístolas, con el fin de disfrutar y experimentar la rica impartición de nuestro maravilloso Dios. Preguntas 1. ¿En qué consiste el tráfico recíproco al cual se refiere ésta lección?
  46. 46. 2. ¿Está permitiendo que el Espíritu ocupe más de su ser? Testifique algunas de sus experiencias. 3. Memorice Efesios 3:14-17. ________________________________________ Lección once EL DIOS TRIUNO SEGUN SE REVELA EN APOCALIPSIS Lectura bíblica Ap. 1:1, 4-5, 7; 21:12-13; 22:1; Jn. 7:37-39; Ef. 3:9; Jn. 1:29; Ef. 1:7; Jn. 3:6. Bosquejo I. La gracia y la paz que el Dios Triuno imparte II. El hablar del Espíritu III. El Dios Triuno se expresa por medio de la Nueva Jerusalén A. El Dios Triuno como nuestro acceso B. El Dios Triuno como nuestra existencia Texto En esta lección llegamos al último libro de la Biblia, el Apocalipsis. La Biblia en su totalidad es la revelación de Dios, y Apocalipsis es la conclusión de toda la Biblia. Así que, en este libro tenemos la revelación final y completa acerca de Dios. Dios es triuno, y en Apocalipsis, el libro que contiene la revelación final de todas las cosas, vemos algo más profundo, elevado, rico y dulce concerniente a nuestro Dios Triuno. I. LA GRACIA Y LA PAZ QUE EL DIOS TRIUNO IMPARTE En el capítulo uno tenemos una salutación maravillosa. En Apocalipsis 1:4 y 5 dice: “Gracia y paz a vosotros de parte de Aquel que es y que era y que ha de venir, y de los siete Espíritus que están delante de Su trono; y de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, y el Soberano de los reyes de la tierra”. Este pasaje afirma que recibimos gracia y paz de parte del Dios Triuno. La expresión: “Aquel que es y que era y que ha de venir” se refiere a Dios el Padre eterno; los “siete Espíritus que están delante de Su trono” denotan a Dios el Espíritu; y “Jesucristo”, por supuesto, alude a Dios el Hijo, quien es el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos y el Soberano de los reyes
  47. 47. de la tierra. La mayoría de las epístolas principian con una salutación, pero ésta es “la salutación consumada del Dios Triuno”. Si oramos-leemos este versículo, ciertamente disfrutaremos la gracia y la paz del Dios Triuno. II. EL HABLAR DEL ESPÍRITU En los capítulos dos y tres de Apocalipsis vemos que el Señor es el Espíritu. En estos capítulos se hallan siete epístolas escritas a siete iglesias locales. Al principio de cada epístola habla el Señor (2:1, 8, 12, 18; 3:1, 7, 14), pero al final de cada epístola es el Espíritu quien habla (2:7, 11, 17, 29; 3:6, 13, 22). Esto muestra que siempre que el Señor Jesús habla, es el Espíritu quien habla. Puesto que El Señor es el Espíritu y el Espíritu es el Señor, el hablar del Señor equivale al hablar del Espíritu. ¿Ha oído usted alguna vez el hablar del Señor? Tal vez no lo haya oído con sus oídos físicos, pero El puede hablar a su espíritu, es decir, a sus “oídos espirituales”, ya que Cristo es el Espíritu que habla. Si usted lee la Palabra de Dios con un espíritu abierto, el Espíritu le hablará algo de Cristo en su interior. Por ejemplo, en la epístola a Efeso el Señor dice: “Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete...” (Ap. 2:4-5). Luego, el versículo 7 dice: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Al leer estos versículos quizás reconozca que el Señor no es su primer amor, o sea, su mejor amor. Esto significa que usted ama otras cosas, tal como la buena ropa, la música o los juegos de computadora, más que al propio Señor. Este sentir interior es el hablar del Espíritu, es decir, el Señor mismo hablándole. Tal hablar lo llevará a que se arrepienta y se vuelva al Señor orando de la siguiente manera: “Oh, Señor, te amo sólo a Ti. No me interesa nada más. Quiero estar locamente enamorado de Ti. Te amo sobremanera. Tu eres mi mejor amor, mi primer amor”. Si ora de esta manera, la gracia y la paz del Dios Triuno lo llenarán, usted disfrutará de la presencia del Señor como gracia, y su corazón estará en paz con Dios. ¡Aleluya porque El nos ama tanto! ¡El debe ser nuestro primer amor! III. EL DIOS TRIUNO SE EXPRESA POR MEDIO DE LA NUEVA JERUSALÉN
  48. 48. En los capítulos 21 y 22 de Apocalipsis el Dios Triuno se revela a lo máximo por medio de la Nueva Jerusalén. Todas las características que Juan describe acerca de la ciudad santa son símbolos maravillosos que nos muestran al Dios Triuno y Su economía. A continuación veremos tan sólo dos de estas características. A. El Dios Triuno como nuestro acceso En Apocalipsis 21:12 y 13 dice que esta ciudad tiene “un muro grande y alto con doce puertas ... al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas”. Las tres puertas de cada lado indican que el Dios Triuno —el Padre, el Hijo y el Espíritu— trabaja conjuntamente a fin de introducir al hombre en la ciudad. Esto se muestra en las tres parábolas de Lucas capítulo 15. En la lección ocho vimos que para conducir a un pecador a la casa del Padre: se necesita al Hijo como el Pastor que trae de regreso a la oveja perdida, se necesita al Espíritu para alumbrar el corazón de las personas a fin de que se arrepientan, y se necesita al Padre para recibir al hijo pródigo arrepentido que regresa. Por lo tanto, el Dios Triuno es nuestro acceso a la Nueva Jerusalén. Cada uno de los cuatro lados de la ciudad tenía tres puertas, y todas las puertas eran exactamente iguales. Esto indica que el Dios Triuno está disponible al hombre en los cuatro ángulos de la tierra. Existe una entrada a la ciudad santa tanto para los que vienen del este, como para los del norte, del sur o del oeste. En la próxima lección veremos que la Nueva Jerusalén no es una ciudad física, sino que es el Dios Triuno mezclado con Su pueblo. ¡Qué acceso tan práctico y maravilloso tiene esta ciudad! B. El Dios Triuno como nuestra existencia Apocalipsis 22:1 dice: “Y me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero...”. Este versículo muestra al Dios Triuno en Su totalidad, pues incluye a Dios, al Cordero y al río, el cual representa al Espíritu (Jn. 7:38-39). Observe que no existen dos tronos, uno para Dios y otro para el Cordero. Únicamente hay un trono. Entonces ¿cómo se sientan ambos, Uno junto al Otro o Uno encima del Otro? Sabemos que Dios está en el Cordero y el Cordero está en Dios, es decir, que moran el Uno en el Otro; y de este trono fluye Dios el Espíritu como un río.

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