Successfully reported this slideshow.
We use your LinkedIn profile and activity data to personalize ads and to show you more relevant ads. You can change your ad preferences anytime.

2. 6. Haciendo Amistad con los Trabajadores al Compartir su Sufrimiento, Capítulo II Sección VI

576 views

Published on

Describe todos los trabajos penosos que tienen que hacer los Coreanos en Japón para poder vivir, Ciudad japonesa de Nikko, Accidente en Ginza, Astillero de Kawasaki, algunos patrones no pagaban lo prometido, explotaban a los trabajadores, Muchos días de pasar hambre y frío, Obtuve el Doctorado en la filosofía del sufrimiento. Como salvador tengo que sufrir más que nadie en el mundo.

Published in: Education
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

2. 6. Haciendo Amistad con los Trabajadores al Compartir su Sufrimiento, Capítulo II Sección VI

  1. 1. “ Haciendo Amistad con los Trabajadores al Compartir su Sufrimiento” http://www.unificacion.org/descarga/bio/autobiografia-es.pdf
  2. 2. Momento Familiar en el Clan Moon – Los Verdaderos Padres.
  3. 3. “ Haciendo Amistad con los Trabajadores al Compartir su Sufrimiento” Autobiografía del Rev. Dr. Sun Myung Moon Link de la Autobiografía completa en Pdf. http://www.unificacion.org/descarga/bio/autobiografia-es.pdf Capítulo II - Sección VI
  4. 4. <ul><li>Como en Seúl, en Tokio tomé la decisión de ir a todas partes. Cuando mis amigos iban a lugares como Nikko para ver el hermoso paisaje, yo prefería quedarme y recorrer los barrios de la capital. Descubrí que era una ciudad que parecía lujosa en lo exterior pero en realidad estaba llena de gente empobrecida. Hubiera dado a la gente pobre todo el dinero que había recibido de casa. </li></ul><ul><li>En aquel entonces todo el mundo tenía hambre. Entre los estudiantes de Corea había muchos que estaban en dificultades financieras. Cuando yo recibía mis vales de comida cada mes, los daba todos a los estudiantes que no podían pagarlos y les decía: “Come, come todo lo que quieras”. No me preocupaba por ganar dinero. </li></ul><ul><li>Podía ir a cualquier parte, trabajar como jornalero y así alimentarme. Disfrutaba tener ingresos y utilizarlos para ayudar a pagar la matrícula de los estudiantes que carecían de ellos. </li></ul>
  5. 5. Paisaje de Nikko, ciudad japonesa.
  6. 6. <ul><li>Ayudar a los demás y darles de comer me llenaba de energía. </li></ul><ul><li>Después de haber dado todo el dinero que tenía, solía trabajar como repartidor utilizando un carro tirado por una bicicleta. Iba a todos los distritos de Tokio con él. </li></ul><ul><li>Una vez, en Ginza – llena de luces en candiles – yo cargaba un poste de teléfono en mi carro cuando volqué en medio de una intersección. Todos salieron corriendo para salvar sus vidas. Debido a mi experiencia de entonces, todavía conozco Tokio como la palma de mi mano. </li></ul><ul><li>Yo era un trabajador entre trabajadores y un amigo de éstos. Al igual que los obreros, que olían a sudor y a orina rancia, solía ir a los sitios de trabajo y trabajar hasta que el sudor me corría por el cuerpo. </li></ul><ul><li>Eran mis hermanos, y por eso no me importaba el horrible olor. Compartía con ellos colchas tan sucias, que los piojos negros las recorrían en formación. </li></ul>
  7. 7. Imagen de GINZA – Japón, en la actualidad - 2011
  8. 8. <ul><li>No dudaba en dar la mano a quienes estaban cubiertos de suciedad. Su sudor, mezclado con la mugre, estaba lleno de una irresistible calidez de corazón. Era ese corazón cálido el que me resultaba tan atractivo. </li></ul><ul><li>Trabajaba principalmente como obrero en la fábrica de acero y el astillero de la empresa Kawasaki . En el astillero operaban barcazas utilizadas para transportar carbón. </li></ul><ul><li>Formábamos equipos de tres obreros cada uno y trabajábamos hasta la una de la madrugada para llenar un barco con 120 toneladas de ese combustible. Nosotros, los coreanos, podíamos cumplir en una noche lo que a los japoneses insumía tres días. Trabajábamos duro para demostrarles lo que éramos capaces de hacer. </li></ul><ul><li>Había gente, en los lugares de trabajo, que se lucraba con el sudor y la sangre de los obreros. </li></ul>
  9. 9. Astillero de Kawasaki en Japón en la actualidad - 2011
  10. 10. <ul><li>A menudo los capataces gestionaban retener hasta el 30% del dinero ganado por los obreros a los que dirigían, y lo guardaban para sí. Los trabajadores parecían impotentes para hacer algo al respecto. </li></ul><ul><li>Los capataces explotaban a los débiles pero se ganaban el favor de los fuertes. Legué a enojarme tanto con un capataz que finalmente me acerqué a él, con dos amigos, y le exigí que pagara a los trabajadores sus salarios completos. </li></ul><ul><li>“ Si usted hace trabajar a alguien, páguele exactamente lo que ha ganado”, le dije. Se negaba aún después de un día, así que fuimos a él un segundo día y hasta un tercero. </li></ul><ul><li>Estábamos decididos a mantener la presión hasta que cediera. Por último, le di un puntapié y lo hice caer. Soy una persona tranquila y pasiva, pero cuando me enojo, vuelve a mí el carácter testarudo de mis años juveniles y puedo patear a alguien. </li></ul>
  11. 11. <ul><li>La fábrica de acero de Kawasaki contaba con recipientes utilizados para almacenar ácido sulfúrico. Los obreros que los limpiaban entraban en ellos para hacer que el flujo del material se moviese hacia fuera. </li></ul><ul><li>Los vapores del ácido sulfúrico son sumamente tóxicos: ninguna persona debía permanecer allí por más de 15 minutos. Aún en tales deplorables condiciones de trabajo, los obreros arriesgaban sus vidas para hacer su tarea y tener qué comer. </li></ul><ul><li>La comida era tan importante que la gente estaba dispuesta a arriesgar su existencia por ella. </li></ul><ul><li>Yo siempre tenía hambre, pero me cuidaba de comer sólo por mi propio bien. Sentía que era necesario tener un motivo concreto para degustar una comida en particular. Así que, a cada comida que me sentaba, me preguntaba las razones de mi hambre. </li></ul>
  12. 12. <ul><li>“ ¿Trabajé realmente duro? ¿Trabajé para mi mismo o para un propósito público?”. Frente a un plato de arroz, le diría: “Estoy comiéndote para poder hacer tareas más gloriosas, y más para el bien público, de las que hice ayer”. Entonces el arroz me devolvería la sonrisa con su aprobación. En esos casos, el tiempo dedicado a comer era místico y alegre. </li></ul><ul><li>Cuando no me sentía capacitado para hablar de esa manera salteaba esa ingesta, no importa lo hambriento que estuviera. Como resultado, no hubo muchos días en que tuviera dos comidas. </li></ul><ul><li>No me limitaba a dos comidas al día por la razón de que tuviera poco apetito. De hecho, una vez que empezaba a comer no había límite a la cantidad que podía consumir. En una ocasión comí 11 platos grandes de udon (fideos gordos con caldo) en una sola sesión. </li></ul><ul><li>Otra vez comí siete tazones de un plato compuesto de carne de pollo y un huevo frito sobre el arroz. </li></ul>
  13. 13. A la izquierda UDON – A las derecha arroz con pollo y huevo
  14. 14. <ul><li>A pesar de este apetito seguí mi costumbre de eludir el almuerzo y limitarme a dos comidas diarias hasta que tuve más de 30 años. </li></ul><ul><li>La sensación de hambre es un tipo de nostalgia. Conocía muy bien la nostalgia del hambre, pero creía que los menos que podía hacer era sacrificar una comida al día por el bien del mundo. </li></ul><ul><li>Tampoco me permití nunca usar ropa nueva. No importa cuánto frío pudiera llegar a hacer, no calentaría mi habitación. Cuando hacía mucho frío me gustaba utilizar un periódico para cubrirme. Así me calentaba como si tuviera una colcha hecha de seda. Estoy muy familiarizado con el valor de una hoja de periódico. </li></ul><ul><li>A veces iba simplemente a vivir por un tiempo en un área de Shinagawa, donde vivía la gente pobre. Me acostaba con ellos, utilizando trapos para cubrirnos. </li></ul>
  15. 15. En la actualidad – la ciudad de Shinagawa - 2011
  16. 16. <ul><li>En días cálidos y soleados les quitaba piojos y compartía el arroz. Había muchas prostitutas en las calles de Shinagawa. Las escuchaba contarme acerca de sí mismas y me convertía en su mejor amigo, sin haber bebido jamás una gota de alcohol. </li></ul><ul><li>Algunas personas dicen necesitar embriagarse para revelar con franqueza lo que está en su mente, pero eso es sólo una excusa. Cuando se daban cuenta de que yo era sincero en mi compasión por ellas, aún sin beber alcohol, estas mujeres abrían sus corazones y me contaban sus problemas. </li></ul><ul><li>Trabajé en diferentes lugares durante el lapso de mis estudios en Japón. Fui portero en un edificio de oficinas. Escribí cartas para personas analfabetas. Trabajé en varios sitios de trabajo y fui capataz. Fui adivino. </li></ul><ul><li>Cuando necesitaba dinero rápidamente, escribía caligrafía y la vendía. </li></ul>
  17. 17. <ul><li>Pensaba que todas estas cosas eran parte de mi proceso de formación. Hice todo tipo de trabajos y me reuní con todo tipo de personas. En el proceso aprendí mucho sobre la gente. </li></ul><ul><li>Debido a esta experiencia puedo ahora, sólo con echar un vistazo a una persona, tener una buena idea de lo que hace para ganarse la vida, y si es una buena persona. No tengo que sopesar varios pensamientos en mi cuerpo me lo va a informar primero. </li></ul><ul><li>Sigo creyendo que para que una persona desarrolle un buen carácter necesita experimentar muchas dificultades antes de cumplir los 30 años. Tiene que descender hasta el crisol de la desesperación que existe en el fondo de la existencia humana y experimentar lo que es. </li></ul><ul><li>Tiene que descubrir nuevas posibilidades en medio del infierno. Sólo entonces puede exclamar: “¡Ajá! Si yo no hubiera experimentado la desesperación, yo no habría podido llegar a esta determinación de mi vida”. </li></ul>
  18. 18. Rev. Dr. Sun Myung Moon en el 2007
  19. 19. <ul><li>Es sólo cuando una persona grita de esta manera, en las profundidades de la desesperación, que puede renacer como posible pionera de un nuevo futuro. </li></ul><ul><li>Una persona no debería mirar sólo en una dirección. Debe saber mirar a los que están más altos que ella, así como a aquellos que están más abajo. Debería saber mirar hacia el este, oeste, sur y norte. </li></ul><ul><li>La gente no vive su vida toda en el mismo camino. Sólo se vive una vez, pero que vivamos una vida exitosa o no depende de que el ojo de la mente tenga buena vista. </li></ul><ul><li>Para ver bien con el ojo de la mente necesitamos muchas experiencias nuestra compostura y demostrar calidez hacia los demás y una independencia que se adapte bien a las circunstancias que enfrentamos. </li></ul><ul><li>Un hombre de buen carácter debe acostumbrarse a elevarse a una posición alta y luego rápidamente caer a una posición baja. </li></ul>
  20. 20. <ul><li>La mayoría de la gente tiene miedo de caer desde una posición alta, y por ello que hace todo lo posible para mantenerla. Sin embargo, el agua que no fluye se pone en mal estado. Una persona que se eleva a una posición alta debe se capaz de volver a bajar y esperar a que llegue su tiempo. </li></ul><ul><li>Cuando llega la oportunidad puede elevarse a una posición aún más alta que la de antes. Este es el tipo de persona que puede adquirir una grandeza admirada por muchas personas y ser un gran líder. </li></ul><ul><li>Estas son las experiencias que una persona debería tener antes de cumplir los 30 años. </li></ul><ul><li>Hoy digo a los jóvenes que experimenten todo lo que puedan en el mundo. Necesitan experimentar directa o indirectamente todo, como si estuvieran devorando una enciclopedia. </li></ul>
  21. 21. Matrimonio de Rev. Sun Myung Moon & Hak Ja Han. Casados en Santo Matrimonio en el 1960
  22. 22. <ul><li>Es sólo entonces que pueden formar su propia identidad, que es la de su clara naturaleza subjetiva. Una vez que una persona tiene confianza para decir: “Yo podría andar por todo el país y nunca encontrar a una persona capaz de derrotarme”, está lista para asumir su tarea con confianza y llevarla a cabo con éxito. </li></ul><ul><li>Cuando una persona vive su vida de esta manera, su éxito está asegurado. Esta es la conclusión a la que llegué mientras vivía como un mendigo en Tokio. </li></ul><ul><li>Compartí las comidas y dormí con los obreros de Tokio, dividí el pesar del hambre con los mendigos, conocí la vida dura y obtuve el doctorado en filosofía del sufrimiento. Sólo entonces pude ser capaz de comprender la voluntad de Dios a medida que Él obra para traer la salvación a la humanidad. </li></ul>
  23. 23. <ul><li>Es importante llegar a ser el rey del sufrimiento antes de los 30 años. La forma de obtener la gloria del Reino de los Cielos es, como acabo de señalar, convertirse en rey del sufrimiento y ganar el doctorado en la filosofía del sufrimiento. </li></ul><ul><li>Próximo capítulo: “El Tranquilo mar del corazón”. </li></ul>

×