Revista Fundación Manantiales Primavera 2013

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Muchas gracias a todos los que colaboraron para que una vez más, podamos publicar 100 mil ejemplares de nuestra revista de información, prevención y orientación en Uruguay y Argentina.

Agradecemos especialmente a Antel, Mass Grupo PR y la agencia La Comunidad.

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Revista Fundación Manantiales Primavera 2013

  1. 1. Mucho se habla sobre drogas y adicciones, las causas y consecuen- cias sobre legalización sí o no, pero concretamente, poco se hace para evi- tar nuevas víctimas de este flagelo. Como dice el viejo refrán “más vale prevenir que curar”, en sus 20 años de experiencia con personas que sufren de adicciones, Fundación Ma- nantiales puede afirmar que si de dro- gas se trata, no hay mejor arma que la prevención. Valores, educación y fomento a las actividades familiares, grupales y deportivas son las mejores hojas de ruta para el camino de la vi- da sana y sin adicciones. Por eso desde 1993 en Manan- tiales impulsamos las charlas de pre- vención en ámbitos escolares, laborales y sociales, las reuniones informativas para padres, y las cam- pañas de concientización en los me- dios masivos de comunicación. Fundación Manantiales nació el 16 de marzo de 1993, en la ciudad de San Isidro, Provincia de Buenos Aires, en laArgentina. Dos años más tarde cruzó el Río de la Plata y abra- zó a la hermana República Oriental del Uruguay. Tiempo después, ex- tendió sus brazos a Brasil y España. Actualmente en sus 9 centros, 320 personas son asistidas por día en los distintos tratamientos. En sus más de 15 años de trabajo ha logra- do recuperar a más 5000 personas. Desde entonces son conocidas sus campañas de prevención a nivel internacional. Fundación Manantiales organizó enArgentina y Uruguay la Campaña de Prevención Internacional “Win- Por mayor que sea el esfuerzo de los padres para ayudarlos, los chicos con problemas de adiccio- nes no los escuchan. Por eso, Fun- dación Manantiales ideó una campaña para que el mensaje de los padres llegue a sus hijos y acepten una beca para recuperarse. Así nació Los ídolos donan su voz. Marcelo Tinelli, Natalia Oreiro, Lali Espósito, Valeria Mazza, Se- bastián Abreu, son algunas de las personalidades que se sumaron a la campaña que tiene como obje- tivo lograr que los chicos con pro- blemas de adicciones escuchen a sus padres y tomen conciencia so- bre la ayuda que necesitan. El funcionamiento de la campa- ña es muy simple: cuando los padres o familiares de un joven se acercan a Manantiales y acceden a una beca para su hijo, pero éste se niega a re- alizar el tratamiento, se les pide que escriban una carta con todo lo que quieren decirle. Luego, se contacta al famoso que el chico tenga como referente o que se desempeñe en un área de interés para él, y se le pide que lea la carta frente a una cámara. En la próxima entrevista, se le muestra el video al joven y éste al ver hasta dónde llegaron sus seres queridos para que los escuchen, acepta el tratamiento. Con tan sólo cinco minutos a través de una cámara Web o filma- www.manantiales.org UY 2400.3400 I ARG 4382.8500 20 años en el camino de la prevención de las adicciones y la vida sana 20 años del lado de las familias NUEVA INICIATIVA SOLIDARIA NUMERO EXCLUSIVO PARA URUGUAY (sigue en pág. 3) PROLOGO DEL LIBRO (sigue en pág. 2) Lo que hace diferente a este libro, al menos esa es la intención, es volcar mi conocimiento desde ambos “lados del escritorio”. Es contar desde la ex- periencia de alguien que logró superar una adicción y, como le digo a mis pa- cientes en recuperación, por detrás de títulos y diplomas: no te preocupes, antes de ser profesional, yo estuve en tu silla, lo que ciertamente resulta más fácil porque el encuentro que tenga- mos va a estar basado en ambos sabe- res: teoría y praxis. Yo mismo la padecí. Provengo de una familia “normal”, con hermanos, padres no separados, con la educación como uno de los pilares del desarrollo personal y profesional. Fui varias veces abanderado en la primaria, primero en cuadro de honor en el colegio con los mejores promedios, bueno en deporte, nombrado varias veces mejor compa- ñero, pero nada de eso fue suficiente. Empecé con cigarrillos y alcohol como una forma de llamar la atención. Seguí con marihuana y me decía que yo la iba a manejar. Me equivoque co- mo todos. La droga me manejo y pase a la cocaína, LSD, pastillas y muchas más. Desaparecía días enteros tomando drogas, en especial cocaína. (sigue en pág. 3) Conductas Tóxicas: Drogas y Nuevas Adicciones Campaña con famosos: “Los ídolos donan su voz” ANIVERSARIO DE FUNDACION MANANTIALES Jóvenes de Uruguay y Argentina acceden a tratamientos para recuperarse de sus adicciones gracias a sus ídolos, que transmitieron el mensaje de sus padres. Por Lic. Pablo Rossi
  2. 2. dora varios famosos ya se han su- mado a la campaña poniéndole su voz a esa carta escrita por aquellos padres que pidieron ayuda en Ma- nantiales. El resultado está a la vista: treinta y cuatro chicos ya se están recuperando gracias al esfuerzo y la colaboración de los ídolos, los voluntarios de Fundación Manan- tiales, las familias y las agencias de publicidad La Comunidad, de José Moyá, y de relaciones públi- cas Mass Grupo PR, de Wally Diamante. Además de Tinelli, Oreiro, Lali y Mazza, también se han sumado las actrices y conductoras Andrea Frigerio, Araceli González, Do- lores Fonzi, Juana Viale, la mo- delo Nicole Neumann, el nadador olímpico José Meolans, el perio- dista Luis Ventura, los reconoci- dos futbolistas Pupi Zanetti, Álvaro Recoba, Sebastián “Loco” Abreu, Andrés Scotti y Darío Ro- dríguez; el cheff y comunicador Sergio Puglia; la Princesa y em- presaria Laetitia D Arenberg; la boxeadora Chris Namús; el actor Maxi de la Cruz; la comunicadora Sara Perrone; la modelo Patricia Wolf; la periodista y locutora Mó- nica Willengton. También han participado el Dr. Juan Carlos Paullier, el locutor y pe- riodista Omar Gutiérrez; Paola Dal- to, DJ y productora;Vicente Sánchez y Facundo Piriz; KarinaVignola, co- municadora y actriz; Gaspar Val- verde, Comunicador y actor; Lar- banois & Carrero, músicos; Car- litos Páez, empresario y publicista; Alejandra Forlán, Pablo Robles, actor y conductor, entre otros. La campaña ganó una Mención Especial en la categoría ONG de los Premios Obrar que otorga el Con- sejo Publicitario Argentino, en un certamen en el que participaron más de 100 organizaciones, empresas y universidades. www.manantiales.org UY 2400.3400 I ARG 4382.8500 Una idea pensada por los mejores NUEVA INICIATIVA SOLIDARIA Campaña con famosos: “Los ídolos donan su voz” Les presentamos a José Moyá, Director Ejecutivo de La Comunidad, entrevistándose por segunda vez con el presi- dente de los Estados Unidos Barack Obama. Toda la gran familia de Fundación Manantiales le agradece su apoyo per- manente a través de estos años en las campañas de pre- vención de las adicciones. Un ser humano solidario y exitoso. Actualmente, José Moyá colabora directamente con Fun- dación Manantiales a través de la agencia La Comunidad en la campaña Los ídolos te donan su voz, a la que ya se sumó una gran cantidad de famosos en la Argentina y en el Uru- guay. (viene de tapa) Los creadores de “Los ídolos”, elegidos por Barack Obama Jóvenes de Uruguay y Argentina acceden a tratamientos para recuperarse de sus adicciones gracias a sus ídolos, que transmitieron el mensaje de sus padres.
  3. 3. El acuerdo suscripto entre Fun- dación Manantiales y la Organi- zación de las Naciones Unidas para Prevención de Adicciones en el trabajo y las familias cumple 15 años de su celebración, el 8 de julio de1998, en la Ciudad de Porto Ale- gre, Brasil. Eldocumento,firmadoatravésdel ProgramaparaelcontroldeDrogas de las Naciones Unidas (UNDCP) y con el Servicio Social de la Industria (SESI) en Brasil - ha implementado un Programa de Prevención con es- tándares internacionales. Este programa está dirigido a em- presas, instituciones y comunidades en general con el objetivo de concien- tizar sobre esta problemática y buscar alternativas sanas de vida, por medio de la participación y el protagonismo. Durante este tiempo Fundación Manantiales ha realizado múltiples jornadas de prevención y orientación sobre adicciones en entidades empre- sariales,gremialesygubernamentales, manteniendo en vigencia el compro- misoasumidoconlasNacionesUnidas, ysiendolaúnicaONGdeArgentinay Uruguayenlamateria,quehasuscripto un acuerdo de este tipo. Cabe destacar la importancia de este evento, ya que a partir del mismo, Fundación Manantiales fue nom- brada socia consultiva por la Organi- zación de EstadosAmericanos (OEA) a través de la resolución CP/RES 759 del 21 de noviembre de 2003. Además, es Miembro de: World- Federation ofTherapeuticCommu- nities (WFTC), una prestigiosa organización internacional con sede enNuevaYork,EE.UU.,especializada en el tratamiento de las adicciones; NationalAssociation of Anorexia Nervosa and AssociatedDisorders (ANMAD), la Federación Latino- americana de Comunidades Tera- péuticas (FLACT) y el Instituto de las Adicciones de Madrid. Asimismo, mantiene contacto di- recto con los departamentos de Pre- vención yAsistencia de los siguientes organismos: UNESCO, Organiza- ción Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). ners don’t use drugs” (Los ganado- res no usan drogas) y “I feel good without drugs” (Me siento bien sin drogas) que logró la participación de las figuras más relevantes del ám- bito empresarial, deportivo, artístico y político, unidos contra las adic- ciones.Asimismo, ha brindado más de 1.000 talleres, conferencias y programas de prevención en esta- blecimientos deportivos, culturales y educativos de nivel primario, se- cundario y universitario. La creación de INFODROGA e INFOANORE- XIA, servicios de información te- lefónica por audio texto las 24 horas totalmente gratuitos, ha tenido gran éxito en Buenos Aires y Montevi- deo. En 1998, recibió el Premio al Mérito Oriental de manos del Sr. Vicepresidente de Uruguay, el Dr. Hugo Batalla, por su trabajo social en la Prevención yAsistencia de las adicciones. En el mismo año, sus- cribió un acuerdo con las Naciones Unidas para lanzar un programa de prevención en Uruguay y Argenti- na. Fundación Manantiales –única institución que en Argentina y Uru- guay ha subscripto un Acuerdo con la Programa para el control de Dro- gas de las Naciones Unidas (UNDCP) y con el Servicio Social de la Industria (SESI) en Brasil - ha implementado un Programa de Pre- vención con estándares internacio- nales. Este programa está dirigido a empresas, instituciones y comu- nidades en general con el objetivo de concientizar sobre esta proble- mática y buscar alternativas sanas de vida, por medio de la participa- ción y el protagonismo. A pedido de Asociación de En- tidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) dictó para todos los pe- riodistas argentinos el seminario “El rol de los medios de comunicación en la Prevención de la Drogadepen- dencia” durante 1999 y 2000. Fun- dación Manantiales organizó el Primer Congreso Nacional sobre Patologías Alimentarias, en la ciu- dad de Junín, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Se estableció de esta manera como el primer hito al tratar esta temática de forma inter- disciplinaria y profesional. Fundación Manantiales ha rea- lizado importantes conferencias de Prevención y Capacitación en el Abordaje de lasAdicciones para en- tidades tales como la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE) de la República Argentina y la República Oriental del Uruguay, el Rotary Club y Club de Leones A nivel internacional Es miem- bro del World Federation of Thera- peutic Communities (WFTC), la prestigiosa organización internacio- nal que se especializa en el trata- miento de las adicciones y del National Association of Anorexia Nervosa and Associated Disorders (ANMAD) con sedes en E.E.U.U., y de la Federación Latinoamericana de Comunidades Terapéuticas (FLACT). También mantiene con- tacto directo con los departamentos de Prevención y Asistencia de los siguientes organismos: ONU, OEA, UNDCP, UNESCO, OIT, y OMS. En el 2003, la OEA nombró a Fun- dación Manantiales como socia con- sultiva. Además se realizan grupos de padres totalmente gratuitos a fin de evaluar la mejor manera de encarar la patología de sus hijos y conven- cerlos de realizar un tratamiento que les devuelva un proyecto de vida. Estas reuniones -libres y gratuitas- se llevan a cabo en Montevideo, en Blvd.Artigas 1141, y en BuenosAi- res, en Av. Entre Ríos 831. Para ob- tener información de días y horarios, rogamos comunicarse en Uruguay al 2400-3400 y en Argentina al 4382-8500. Los recursos obtenidos a través de donaciones son destinados para mejorar la calidad de los tratamien- tos. Existen personas carentes de re- cursos que tienen dificultades para acceder a estos servicios. Por tal motivo, Fundación Manantiales cuenta para estos casos con un sis- tema de becas mediante el cual se les brinda a todas las personas que recurren a ella la posibilidad de prestarle la asistencia necesaria. To- da donación permite el ahorro en las áreas administrativas y sirve para que la Fundación pueda asignar más recursos para los tratamientos. www.manantiales.org UY 2400.3400 I ARG 4382.8500 MAS DE 5000 PERSONAS RECUPERADAS DESDE 1993 (viene de tapa) No era vida, sino un infierno. Te- mía a que nunca más pudiera ser nor- mal o que nunca más iba a ver la realidad tal cual era. Recuerdo varias oportunidades de ir en un auto por la mañana después de dos noches de gira y ver a la gente que iba a trabajar, a estudiar; o un do- mingo mientras las familias iban con sus hijos a pasear me parecía que yo nunca iba a lograr eso. Una profunda tristeza y angustia me invadían. Tenía algo del tango: de chiquilín te miraba de afuera como a esas cosas que nunca se alcanzan. Cuantas noches y amaneceres pro- metiéndome que iba a cambiar, que mañana iba a ser distinto, que no podía seguir así. Cuantas noches y días sin salir, con persecuciones y paranoias propias de la droga inhalada o inyec- tada.Varias veces en hospitales pasado de vuelta, con taquicardia y la vivencia de la muerte inminente. ¿Sería esa mi última noche? Pero me levantaba y se- guía. Negaba la realidad de lo que me pasaba. Mis padres probaron de todo. Pen- saba que ellos estaban locos y que yo era el cuerdo.Viví en pensiones, en ca- sas abandonadas e hice todos los des- manes que al lector se le pueda ocurrir para seguir manteniendo mi adicción. Dos de mis mejores compañeros de drogas, no amigos, -porque cuando estas muy metido en las drogas la amistad no existe-, hoy ya no están. Un día, en una redada policial y con mucha cocaína tanto en el cuerpo como entre nuestras pertenencias fui- mos detenidos justo frente a un grupo de autoayuda. Un ex adicto salió a ayudarnos y me dijo cuatro palabras: mereces una vida mejor. Esas palabras quedaron grabadas a fuego. Ya libre, supe de alguien que es- taba asistiendo a esos grupos. Les dije a mis padres que no podía más, que necesitaba ayuda y me acompañaron. Una vez en el grupo me propusieron internarme en una Comunidad Tera- péutica. Si bien lo dude, sabía que no tenía chance. En ese momento me en- contraba en una intersección del cami- no: la vida o la muerte. Elegí la vida. Estuve muchos meses internado. En esa época el modelo comunidad terapéutica era recién traído aAmérica del Sur, siguiendo la práctica italiana con heroinómanos. Fue una experiencia dura. La co- mida no era buena, el colchón duro, nos dividíamos las tareas de la casa, limpie baños, me ponían límites y me hacían hacer cosas que consideraba estúpidas. Pero el estúpido era yo. Una vez, ante una transgresión en la que podía optar por irme o darme varias duchas de agua fría en el parque en pleno invierno, opte por quedarme. La comunidad terapéutica de antes tenia en sus justas porciones algo del entrenamiento militar norteamericano, algo de un retiro espiritual, algo de una familia funcional, donde hay lí- mites y amor. Limpiar baños, cocinar para 30 personas, contar y compartir mi dolor jamás me mataron. Lo único que me podía matar era la droga. Era una familia, éramos gente lu- chando contra nuestros propios pro- blemas para volver a vivir. Pase algunas de las épocas más emotivas de mi vida. El amor, la solidaridad, el hacer lo correcto, la autoayuda son fuerzas poderosas. Al salir y en reinserción social, co- mencé a estudiar psicología y trabajar por la tarde ayudando a gente con pro- blemas de adicciones. Recibí el alta te- rapéutica. Me di cuenta que era lo que quería hacer de por vida, que a pesar del dolor sufrido, encontré mi vocación y el sentido de mi existencia: ayudar a aquellos que están como yo estuve. Aun así, el objetivo no solo es lle- gar, sino mantenerse. Básicamente en el tratamiento uno aprende a parar la pelota, levantar la cabeza, mirar con claridad y ver qué es lo más nutritivo para su vida. No es fácil. Luego de mucho tiempo, después de años sin consumo, seguían las ci- catrices: los amaneceres y el ruido de los pájaros me traían sentimientos en- contrados: el agradecer que estaba bien, que estaba sano, incluso vol- viendo de bailar con mi novia, pero a la vez, el recuerdo de esas vivencias pasadas que literalmente estriñen el corazón de dolor. En este libro, tal vez mucho de lo que está escrito ya se haya dicho. Pero lo peculiar aquí es la particular forma de abordar el asunto, pasado por el cristal de mi experiencia con las drogas, mi posterior recupera- ción y toda la experiencia ganada en más de dos décadas de trabajo con esta problemática. Además ana- lizo la problemática desde una pers- pectiva teórica basada en mi formación en psicología, posgrados, cursos, además de visitas a los dis- tintos centros de recuperación en to- do el mundo. Todo ello intenta imprimir una especial dinámica para el lector, hacerlo único, concreto, simple, dando cuenta del fenómeno, su prevención y tratamiento. Mi objetivo es que toda persona que tome contacto con este libro, inicie un viaje por el “submundo de las dro- gas” y que aprenda como prevenir las adicciones, además de encontrar ayuda si en algún momento la necesitara. Si logro esto, si tan solo este libro permite la recuperación de una per- sona, me doy por satisfecho. (viene de tapa) Conductas Tóxicas: Drogas y Nuevas Adicciones NUEVO LIBRO 20 años en el camino de la prevención de las adicciones y la vida sana 15 años del acuerdo con Naciones Unidas Empecé con cigarrillos y alcohol como una forma de llamar la atención. Seguí con marihuana y me decía que yo la iba a manejar. Me equivoque como todos. Fuimos detenidos justo frente a un grupo de autoayuda. Un ex adicto salió a ayudarnos y me dijo cuatro palabras: mereces una vida mejor. Esas palabras quedaron grabadas a fuego.
  4. 4. “Yo me empecé a drogar a los 13 años. Fue en el colegio secundario con marihuana. Me había criado con chicos de mi barrio y éramos muy amigos, íba- mos a todos lados juntos. Nos empe- zamos a juntar con unos pibes tres o cuatro años más grandes que también habían empezado a consumir. Se nos hacía muy difícil conseguir la droga, por eso fumábamos sólo los fines de semana. Como mi casa quedaba a una cuadra de la villa donde pasé gran parte de mi infancia, fui allá y me encontré que los pibes que antes jugaban a la pe- lota conmigo, ahora vendían. Tenía el contacto. Nos juntábamos los sábados después de comer y comprába- mos una buena porción para toda la se- mana. Íbamos a bailar a un boliche donde pasaba de todo. Un día en una pelea nos hicimos amigos de unos chicos de Ciu- dadela, de los monoblock, y empecé a to- mar merca con ellos. Se empezó a correr la bola en el barrio y venía gente de todos lados a pegar. Mis amigos de a poco iban dejando todo y me decían ‘dejá vos también’ y yo les decía ‘en Año Nuevo’ y así pa- saban los años. Mi familia no se daba cuenta de nada, pero yo había perdido la comunicación con ellos y no hacía nada para que revertir la situación. Em- pecé a dejar de trabajar y como en mi casa no me daban más plata, me puse a robar carteras en bicicleta y después negocios en otros barrios. No me pa- raba nadie. A veces la policía me en- cerraba, pero después salía. Ya robaba en mi barrio, en donde sea. A esa altura mi mamá se iba a tra- bajar a las 5 y yo llegaba a las 4:30. Me acostaba en la cama y veía como ella lloraba y daba gracias a Dios de que yo había llegado sano. Un día mi hermano me encontró veinticinco gra- mos de droga. Yo había tomado LSD y no la podía encontrar. Él me la dio y le contó a mi otro hermano y mi otro her- mano le dijo a mi mamá. Ella me cu- brió hasta cierto punto en que no aguantó más y se enteró mi viejo. Él me apretó un poquito y yo le dije que vendía y nada más. Después descubrieron la verdad. Yo le prometía a mi viejo que no me iba a drogar más, le decía que lo hacía desde hacía cuatro meses y ya iban como cin- co años. Me escapaba un par de días y volvía cuando tenía hambre o estaba todo sucio. Tenía conciencia del dolor que le causaba a mi familia, que la es- taba destruyendo y que yo había tocado fondo. Un día paró un señor y me ofreció una revista sobre un tratamiento, era de Fun- dación Manantiales. Llamé y me dieron una entrevista. Ahora llevo cuatro meses de tratamiento y cada día estoy más se- guro de mi decisión. Éste, sin duda, es el mejor año de mi vida.” “Empecé a drogarme cuando tenía 13 años. Empecé por curiosidad y para no ser menos que un amigo, un amigo al que lo tenía como ídolo. Al principio fu- maba marihuana, después tomé pastillas y también me drogaba con pegamento y nafta. Lo hacía los viernes y sábados so- lamente. Después lo hice entre semana, pero mis padres no lo sabían y yo la ca- reteaba muy bien. Cuando veía a los chicos consumir marihuana no me molestaba, es más, yo consumía con ellos, pero cuando consumían cocaína me ponía muy mal ver cómo quedaban y decía que yo nun- ca lo iba a hacer. Cuando tenía 16 años acompañé a un amigo a comprar una jeringa y él me dijo que la cocaína era lo mejor y me convidó. Era un viernes a la tarde. No la consumí y la guardé para la noche. Me acuerdo que ese vier- nes tomé por primera vez y no me lla- mó mucho la atención. Después de varias semanas volví a tomar. Era un miércoles a la noche, estábamos en un almacén, que era el lugar donde pará- bamos, y uno de los chicos se había puesto a vender y me invitó a tomar. Yo acepté y esa vez sí me gustó. Desde ese día ya no pude descolgar. Tomaba los fines de semana con la plata que me daba mi viejo para ir a bailar. Después ya no me alcanzaba con eso y empecé a sacar plata adelantada del trabajo. Cuando me quedé sin trabajo empe- cé a trabajar con mi papá y como no me alcanzaba con la plata que él me daba, le empecé a robar. Cada vez más y más hasta que se dio cuenta. Él em- pezó a averiguar y alguien le dijo que yo estaba consumiendo drogas. Se eno- jó mucho, pero yo le prometí que no lo iba a volver a hacer y me creyó. Y así la historia se repitió una y otra vez has- ta que mi viejo me perdió la confianza por completo. Cuando tenía 18 años conocí a Clau- dia, una medio hermana que es dos años menor que yo, y la hice consumir. Después apareció una amiga de Clau- dia, Silvia, y también la hice consumir. Al tiempo empezamos a salir y seguía- mos tomando. A Claudia ya no le gus- taba estar conmigo porque yo estaba todo el tiempo drogado, pero a Silvia sí, y eso era lo que a mí me importaba. ‘Silvia y droga’, no precisaba más. Al tiempo Silvia era toda una adicta y como tal se aburrió de la rutina, al igual que yo, y decidimos separarnos. Estuvimos dos o tres meses sin vernos y en todo ese tiempo yo no consumía ninguna clase de droga ni alcohol. Tam- poco salía a bailar ni a ningún otro la- do, no quería salir de mi casa para nada. Hasta que de nuevo apareció Silvia y con ella la cocaína. Estuvimos un par de meses y nos volvimos a separar. Esto pasó varias veces hasta que no la vi más. Ahí estuve un tiempo sin drogas. Después conocí a unos chicos que to- maban y empecé de vuelta. Lo hacía todos los días y durante todo el día. Un día mi viejo me comentó que había una fundación que trataba a los chicos con mi mismo problema. Así fue como me conecté con ellos y decidí internarme. Ahora estoy acá en Fundación Ma- nantiales luchando por vivir y aunque me cueste un montón, mucho más de lo que yo pensaba, estoy seguro de que yo no quiero más drogas en mi vida y que quiero ser una persona sana.” www.manantiales.org UY 2400.3400 I ARG 4382.8500 Con el apoyo solidario de: URUGUAY Br. Artigas 1141 - Montevideo 2400-3-400 www.manantiales.org.uy ARGENTINA Av. Entre Rios 839 - C.A.B.A. 4382-8500 www.manantiales.org BRASIL Rua 17 de junho No.600 Bairro Menino Deus. Porto Alegre 51 – 30199630 ESPAÑA C/Francisco Silvela, 27 4B 28028 Madrid. 914012951 o 666896061 @FundManantiales /manantiales.org /manantialesonline Nuestras Sedes ImpresoenAgenciaPeriodísticaCID-DiariodelViajero ® Av.deMayo666 BuenosAires,Tel.4331-5050Fax.4342-4852consultas@apcid.com.ar Es fundamental entender que al adicto de nada le sirven las palabras porque él vive en una especie de cápsula. Sólo pue- den hacerlo reaccionar hechos reales y concretos, las denomi- nadas “situaciones límite” que le hagan ver la necesidad de un cambio. Ante un hijo adicto los padres tienen dos posibilidades para que se cure: esperar pasivamente y de brazos cruzados a que se den las situaciones límite naturales con lo negativo que esto implica, o bien, tomar el “toro por las astas” y comenzar activamente a vencer la enfermedad del hijo, en lo que deno- minamos situaciones limite provocadas por las intervenciones 1) Situaciones límite naturales. La familia debe esperar que se produzca un deterioro físico evidente en el adicto o que haya caído en prisión varias veces o sufrido la pérdida de un tra- bajo, de un afecto importante u otras situaciones dolorosas, es decir, algo que lo haga entrar en crisis y que le haga sentir la ne- cesidad de cambiar. Para llegar a esta etapa debe transcurrir un período promedio de cinco o seis años, en los que el adicto va acrecentando la dependencia hasta que pierde el control sobre la droga y “toca fondo”. 2) Situaciones límite provocadas: que son las acciones incluidas en la INTERVENCIÓN. Las mismas constan en re- alizar acciones guiadas por un Equipo Terapéutico especialista en adicciones para que la persona tenga la oportunidad de cambiar antes y evitar el deterioro -a veces irreparable- que se produce hasta que se da una situación límite natural. Para influir sobre el adicto se elaboran estrategias familiares que consisten en la planificación y puesta de límites por parte de los padres. Por ejemplo: se le fijan horarios concretos para que llegue a la casa, se le exige puntualidad para la hora de las comidas principales, se le impide salir a juntarse con el grupo con el cual se droga, se le quitan privilegios etc. Se trata de no seguir “alfombrándole” el camino, perpe- tuando una conducta disfuncional que lleva al adicto a tomar la casa como un refugio en el que puede comer, bañarse, dormir y encontrar la ropa limpia y ordenada, lo cual le facilita la vida y le permite dedicarse cómodamente a salir y drogarse, que a esa altura es lo único que le interesa. Cuando los padres rompen esta cómoda rutina del adicto, logran que se encuentre despojado de algo que le era muy nece- sario, aprenda a valorarlo como una pérdida importante, recapacite y se avenga a cambiar. Este tipo de medida tiene un efecto con- tundente y es que cuando los padres dicen “no” y lo dicen en serio, están poniendo un límite muy concreto, distinto a los que le ponían hasta ese momento. Ante este límite real, cuando el hijo vuelve a conseguir droga, aparece un sentimiento de culpa y el efecto de la droga ya no es tan placentero como antes. Desde algún lugar de la conciencia está operando el “no” que le impu- sieron los seres queridos. Cuando los padres lo echan de la casa el mensaje que recibe el adicto es “nosotros no vamos a ser cóm- plices de tu muerte, te queremos tanto que preferimos el dolor de apartarte de nuestro lado con tal de verte sano.Y tenes que saber que únicamente te vamos a recibir cuando hayas decidido cam- biar”. Este hecho logra lo que podríamos denominar una especie de electroshock psicológico. Sacude al adicto, lo hace recapacitar y lo lleva a pedir ayuda para salir del infierno en el que está metido. A continuación se lo condiciona con reglas de comportamiento que no debe transgredir. El no-consumo es la condición número uno y para poder cumplirla debe someterse a un tratamiento. Si los padres se muestran inflexibles en el método descripto, logran incluir al hijo adicto en un programa adecuado, y lo acom- pañan mientras dure el tratamiento y en el período de reinserción social, la probabilidad de recuperación es alta. ¿Cómo ayudar a un adicto a recuperarse? LA HISTORIA DE NICOLAS “No quiero más drogas en mi vida y quiero ser una persona sana” TESTIMONIO DE GABRIEL “Llevo cuatro meses de tratamiento y cada vez estoy más seguro de mi decisión”

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