Relatos a destiempo

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La importancia de llamarse Ifigenio.......................................3
Carta a una flor.....
Relatos a destiempo

Relatos a destiempo
son cuentos y otras historias inventadas,
y no tan inventadas. Palabras recogidas...
Fulgencio Cerrajero

L

Relatos a destiempo

el certificado de nacimiento del niño, al momento, aquí

a anécdota de cómo m...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

el colegio, ni en la universidad, ni en el trabajo... y mucho

tatuaje imborrabl...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

nuestro lado que nos deja ser, y en ese espejo nos contemplamos y sonreímos, dic...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

caricia y todas tus rarezas son para mí aire de vida.
Esa es la flor que quiero,...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

S

de todo lo que allí se pudiera encontrar.

Q

orprendido, y con los ojos tan ...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

tu sonrisa y tu pequeña estatura, sin embargo, llegará el

del propietario. La c...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

instrumento mágico. Pero también se pueden usar para

en primer lugar, los dos e...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

T

ercera: La des-tijera podrá des-actuar sobre cual-

El juramento

quier objet...
Fulgencio Cerrajero

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2455/30, el Estado contra D. Armando Santana Caridad,

sión que la calle y lo qu...
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De niños, Eladio y Armando eran uña y carne. Allí dónde
uno iba, le seguía el ot...
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go la naturaleza tímida y pulcra del primero, contraria a

comenzó a leer. Por e...
Fulgencio Cerrajero

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bala, calibre 9 milímetros parabellum, proveniente de uno

partió con los Balbue...
Fulgencio Cerrajero

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lo cuidaban, de sus progresos en el colegio, y de sus nuevas
aspiraciones. Carta...
Fulgencio Cerrajero

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libro de entrada y ordenó que no se le molestara. –Quiero
hablar con el procesad...
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zón y si casualmente te lo encontrabas en el rellano de la

mucho, pero firmó el...
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Manuel. Habría que seguir descartando.

concreto, mi fantasma, se podría describ...
Fulgencio Cerrajero

perdido, entre la realidad y las imaginadas conclusiones,
que de él empezaba a hacerme. Abordé a la l...
Fulgencio Cerrajero

escalera con nuestro hombre. Sin prisas, y con la misma
ropa y la misma apariencia, de años atrás. Lo...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

H

e aprendido a vivir como el salón de mi madre.
Ahora tengo todo el tiempo del...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

F

rank, el fenicio forma parte de esa generación que

and free will, and theref...
Fulgencio Cerrajero

sa le hacía perder la base de sus pies.

O

Relatos a destiempo

no eras un buen soldado, y mucho men...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

basically a tube with an exact diameter glued to a hand

un gran amigo de Inglat...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

Frank, the Phoenician, was one of them. At 18, South
Terrace in Cork, there is s...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

escritura.

P

ara Ernesto las situaciones más comunes y cotidianas de la vida s...
Fulgencio Cerrajero

torsiones. Un picor agudo subió desde su antebrazo hasta
la nuca, tan intenso y violento, que cubrió ...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

E

s la infancia, el lugar donde el futuro no existe, sólo

Madame
Couturrie

L
...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

avanzar hacia lo desconocido. Cuanto más me adentraba

inventarme los personajes...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

pañuelo en la chaqueta, y mujeres con pamela y largas pi-

sangre en diferentes ...
Fulgencio Cerrajero

T

Relatos a destiempo

odo lo que Madame Couturrie pronosticaba se

Un techo que daba la sensación d...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

que ella guardaba celosamente en la torre del último piso

sino un alma robaba. ...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

a hacer mil trastadas y a reírse de ti al menor descuido.

Madrid-Cork, tres
día...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

base de trenes de la hora y ferrys nocturnos. Dos simples
horas que se convirtie...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

nador y al reloj digital de la esquina inferior derecha. Se

que a la una tienes...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

ser ese marido y padre de familia ejemplar. El buen vecino

inminente subida de ...
Fulgencio Cerrajero

o escondido en las remotas profundidades del barranco de
Guiguí. -No te preocupes, aparecerá. Siempre...
Fulgencio Cerrajero

S

e echó un cigarrillo a la boca, lo sujetó con la mano
derecha y mientras miraba la punta del cigar...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

4

¡S

indo!, ¿eres Sindo verdad? - ¿Y usted, quién es?
No te acuerdas de mí, so...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

mi mujer no sabe nada . Y ahora que está muerto, la policía

Mates a palos

se v...
Fulgencio Cerrajero

L

Relatos a destiempo

palos, los clavos y las pinzas de la ropa. Y los transformá-

os chicos de mi...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

las sesiones de cine, ya que bodas y bautizos eran nuestro

por los pisotones su...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

C

Me acuerdo

iertamente aprendí las mates a base de palos.
Aunque debería deci...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

de diciembre de 1986. A esos ojos le pusimos por nombre,

Día de Reyes. Ese pequ...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

rancio sabor de la derrota. Fue un cero en latín el que mar-

salían cuernos de ...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

mágicos de los que no quería salir.

Paseando por
Shannon River

M

e acuerdo de...
Fulgencio Cerrajero

D

icen que la fidelidad es el máximo exponente del
amor y de la pareja. Ser esclavos de un abrazo. P...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

M

argarito tenía dos secretos que combinados le

Mi burro
Margarito

convertían...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

un servidor.

reciente para que no se me acercara la preciosa montura

Era domin...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

faena y malhumor a su desconcierto. Y en cuanto salvé la

más hasta que clavó su...
Fulgencio Cerrajero

Relatos a destiempo

de la generación de los 60, como lo soy yo, se acordará de
aquel anuncio de la t...
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Relatos a destiempo contenido fulgencio cerrajero

  1. 1. Relatos a destiempo Indice La importancia de llamarse Ifigenio.......................................3 Carta a una flor......................................................................... 7 Cuento de Navidad............................................................... 10 El juramento........................................................................... 18 A doscientos pasos ................................................................ 30 Frank el fenicio.......................................................................  40 El hombre que solo hablaba por carta................................. 48 La señora Macías.................................................................... 50 Madame Couturrie...............................................................  54 Madrid-Cork, tres días y dos noches.........................................................................  64 Relatos a destiempo El Mardoff de Canarias......................................................... 67 Mates a palos.........................................................................  81 Me acuerdo.............................................................................  87 Paseando por Shannon River ............................................. 94 Mi burro Margarito ............................................................. 97 Sin frenos, ni volante..........................................................  103 3 Relatos a destiempo contenido.indd 2-3 13/10/2013 13:10:10
  2. 2. Relatos a destiempo Relatos a destiempo son cuentos y otras historias inventadas, y no tan inventadas. Palabras recogidas del fondo del armario de los recuerdos y las fantasías. Cositas breves, sin pretensiones y sin horario. Hilos con puntos y comas, escritos porque sí o porque ya les tocaba salir. La importancia de llamarse Ifigenio H e de observar que aunque nací fuera de España y me crié en una gran ciudad europea, abierta y cosmopolita, mis raíces son los de un pueblo con sabor a queso de cabra y olor a boñiga de vaca. Tengo un nombre que me lo recuerda a cada momento, pues me llamo Ifigenio de la Cruz Segura. No es un chiste, es la pura verdad que relato una y otra vez en todas las reuniones de amigos. Mejor dicho en las reuniones de nuevos amigos, porque los primeros ya se lo saben de tanto repetirlo, y los segundos, por cortesía o porque es su primera vez, me lo aguantan entre risas cortadas y rictus de circunstancia. 5 Relatos a destiempo contenido.indd 4-5 13/10/2013 13:10:10
  3. 3. Fulgencio Cerrajero L Relatos a destiempo el certificado de nacimiento del niño, al momento, aquí a anécdota de cómo mi madre me puso de nombre lo hacen así, es la costumbre; y como tú no estabas, no se Ifigenio tiene guasa, porque no hay cruz más pesada, me ocurrió mejor nombre-. Mi padre estaba muy orgu- ni más segura, que la de llamarse Ifigenio de la Cruz Segura lloso de su nuevo vástago. Tenía pelotas, pito y se llamaba para toda la vida. ¿Se lo imaginan? Alguien te presenta a igual. Efectivamente, me pusieron el mismo nombre que un desconocido y este te pregunta: -¿Y tú cómo te llamas? mi padre, el mismo que el de mi abuelo, y el mismo que ...mis el de mi otro abuelo. Redundancias de la vida que raíces son los de mi madre cumplió y repitió a rajatabla. Así que la ocurrencia de llamarte así? -Mi madre, las un pueblo con sabor toma carambola, mi padre ya no era el único circunstancias y la época-. El caso es que a la a queso de cabra y olor Ifigenio de la familia. Desde el momento en hora de parir, mi madre no se encontraba a boñiga de vaca. Ten- que se juntó con mi madre, y yo nací, nos sola, sino muy bien atendida en el hospital central de Zurich y en las salas francófonas go un nombre que me multiplicamos por cuatro. Mi consuelo es para extranjeros y emigrantes con segulo recuerda a cada mo- saber que en mi carnet de identidad dice ridad social; pero mi padre no estaba con mento, pues me llamo que hay otros seis valientes que también se ella, se hallaba trabajando a cientos de kilóIfigenio de la Cruz llaman igual. Seis Ifigenios de la Cruz Segura. metros de distancia. Por lo que yo recuerdo y por Segura... No todas las ocurrencias de la vida iban a tocar-Ifigenio, contesto yo-. ¿Ifi qué?... ¡coño! ¿ quién tuvo lo que me dijeron, mi padre llamó al hospital desde París y por primera vez en mi vida se escuchó la misma y sempiterna pregunta: -¿Cómo se llama el niño? -Ifigenio -contestó mi madre-. -¿Y por qué le has puesto Ifigenio? preguntó mi padre-, porque el hospital necesitaba rellenar 6 Relatos a destiempo contenido.indd 6-7 me a mí solo. M uchas otras anécdotas y peculiaridades me ha regalado el hecho de llamarme Ifigenio. Con ese nombre nunca pude permanecer en el anonimato, ni en 7 13/10/2013 13:10:10
  4. 4. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo el colegio, ni en la universidad, ni en el trabajo... y mucho tatuaje imborrable y distintivo. Ifigenio, genio y figura de la menos en la mili o en el listín telefónico. Quiero decir, mi cuna a la sepultura. nombre nunca me permitió la protección que da el anonimato. Muy pronto descubrí que tampoco podía presentar- Postdata: Ifigenio tiene etimología como todo buen nombre me a las chicas directamente y de sopetón con un nombre latino. Significa bien nacido, nacido de noble cuna. Lo digo tan singular y anacrónico, las consecuencias psicológicas por si todavía hay alguien que se atreva a reírse gratuita- eran devastadoras, por tanto me vi obligado a dar un peque- mente de mi nombre. ño rodeo didáctico para prepararlas a tal efecto. I figenio soy, y no pienso cambiarme el nombre. Habrá quien piense que lo de llamarme Ifigenio es cosa de 12 de noviembre de 2009 pueblerinos. Yo creo que más bien fue cosa de cariño; demostrado está, sin lugar a dudas, que mi madre amaba con locura a su marido. La prueba era yo, un bebé sietemesino, de apenas kilo y medio, más arrugado que una pasa y tan menudo que cabía en una sola mano, pero con un nombre tan original y exclusivo que sonaba rotundo y determinante. Sobretodo determinante para los acontecimientos que el azar y el futuro habían previsto que fuera mi vida: nadie podría confundirme con nadie más en este mundo. De ahora en adelante, mi nombre me bautizaría como un 8 Relatos a destiempo contenido.indd 8-9 9 13/10/2013 13:10:10
  5. 5. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo nuestro lado que nos deja ser, y en ese espejo nos contemplamos y sonreímos, dichosos de tener a alguien con quien estar. Pero más importante todavía, a alguien con quien Carta a una flor T odos los dulces se saborean porque en algún momento conocimos también el sabor de la amargu- ra. El blanco es porque existe el negro. Creo que la única forma de valorar la vida es haber estado muy cerca de ser, porque estar con esa persona es ser uno mismo. Por eso cuándo tú me preguntas si te quiero, es como si me preguntarás si yo me quiero a mí mismo. La respuesta es simple: sí. U n día, vaciados y entristecidos por los golpes del destino, y por las miles de micro muertes que nos la muerte. Y no me refiero al rotundo hecho de dejar de tocó vivir a cada uno, nos encontramos, tú y yo; y permi- respirar, de pensar, o de sentir, sino a los miles de momen- timos que volviera a correr la brisa en nuestros apagados tos en los que algo o alguien te arrebata el aire provocando espíritus. Sin saber muy bien qué buscábamos, pero tenien- minúsculas muertes, que todas juntas, como picaduras de do muy claro lo que no queríamos. Y es así como encontré abeja, bien podrían llevarte hasta el final. tu sonrisa, y tus caricias. Esa flor que se ilumina con el sol Por esa misma dicotomía que da sentido al aire que respi- es todo el mundo que yo quiero tener. Porque teniéndote, ramos, el sí y el no, el yo y el otro; el querer hacer y el no me tengo. Y porque queriéndote, me construyo. poder hacer; el ser y el no ser...huimos de la tristeza y la soledad, buscando alegría y compañía. Y es que yo bien creo que no nos han fabricado para vivir solos. Somos lo que somos porque existe otra persona a 10 Relatos a destiempo contenido.indd 10-11 S igue sonriendo como tú sabes, con esos ojos que parecen atrapar la ilusión a centelladas. Sigue siendo tan atípica cómo quieras ser, porque cada sonrisa, cada 11 13/10/2013 13:10:10
  6. 6. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo caricia y todas tus rarezas son para mí aire de vida. Esa es la flor que quiero, y por la que miro. Cuento de Navidad U n beso para esa flor que sigue creciendo. Te quiero. 27 de Diciembre de todos los años que estemos juntos. Aparición del manual Usos del manual Ejemplos y modos de uso Casos con las des-tijeraHistorias cíclicas que enlazan un personaje con la historia siguiente en circulo Recortes de periódico, noticias internacionales Acontecimientos históricos en Navidad Guerras, tratados y conflictos Manual de la Des-tijera 1 A Enrique le gustaba ir a casa de la abuela Margarita para esconderse en el desván. Allí se pasaba las horas viviendo las aventuras que su mente infantil construía. En el desván, más que jugar, soñaba que estaba en una isla solitaria donde él era el único rey, dueño y señor 12 Relatos a destiempo contenido.indd 12-13 13 13/10/2013 13:10:10
  7. 7. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo S de todo lo que allí se pudiera encontrar. Q orprendido, y con los ojos tan redondos como lunas nuevas, Enrique volvió a mirar aquellos extraños uique, ¿dónde te metes? -Baja ya, es hora de co- puntos con significado. -¿De verdad que aquí dice todo mer-. Al oír la voz de su abuela, Enrique sostuvo eso? ¡Des-tijeras! ¿Qué son unas des-tijeras? -Es un secreto la respiración hasta casi ahogarse en el silencio. Callado y que nuestra familia ha guardado durante muchas genera- agazapado, ahogó su propia risa con la mano, y se man- ciones, y que tú podrás usar desde el momento que apren- tuvo inmóvil, escuchando el tambor de su corazón galopando por la selva de los viejos trastos, enseres y telarañas que invadían el desván. M ira lo que me he encontrado. -Déjame ver -contestó la abue- la-. Y sus dedos repasaron al tacto una vieja caja de cartón marcada con millares ...en el desván, das a leer en braille-. más que jugar, soñaba que estaba en una isla solitaria donde él era el único rey, dueño y señor de todo lo que allí se pudiera encontrar de puntos en hilera. -¿Qué es? -Si supieras tienes que aprender a leer más allá de lo que tus ojos pueden ver. Tienes que saber leer con el sentimiento, en el alma de los hombres. -S ... ólo son puntos. Aquí no dice nada. leer el lenguaje de los ciegos descubrirías muchas cosas que ahora no ves. Estos son puntos braille-. La -Y o, ya sé leer, y escribir. -Sí, pero -Dice mucho. Este manual te explica para qué sirven las des-tijeras, cuándo y cómo uti- abuela sostuvo los pequeños dedos de su nieto entre los su- lizarlas; y sobre todas las cosas, te enseñará a elegir a las yos y suavemente le hizo acariciar la superficie de la tapa personas con quien podrás compartir este secreto. con las yemas de los dedos . -¿Ves? Aquí dice “Manual de las des-tijeras”, utilícese para remendar rotos o descosidos-. 14 Relatos a destiempo contenido.indd 14-15 -H ijo mío, ahora vives en la luz de tu inocencia, donde todo es bondad y alegría. Te protege 15 13/10/2013 13:10:10
  8. 8. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo tu sonrisa y tu pequeña estatura, sin embargo, llegará el del propietario. La compañía declina cualquier acción o día en el que te harás mayor y tendrás que convivir con la consideración, positiva o negativa, que pudiera ejercerse o oscuridad, el odio y la avaricia. En ese preciso momento emitirse por la aplicación o des-aplicación práctica de este te acordarás de esta conversación y querrás abrir la caja de instrumento. las des-tijeras-. Manual de la Des-tijera Manual de la Des-tijera A 2 dvertencia general para el propietario: Estimado señor o señora, en sus manos tiene uno de los objetos más preciados de la humanidad, y también el más olvidado. Como podrá observar, la des-tijera tiene forma de tijera: dos óvalos a un extremo que se prolongan termi- U 3 tilícese para remendar rotos o descosidos. Uso de la des-tijera T odo lo que se une se puede desunir. Todo lo que se hace se puede deshacer. Todo lo que se rom- nando en cortantes hojas de cuchillo, y que se cruzan por pe se puede des-romper. Todo lo que se pierde se puede su mitad, sujetos a un punto fijo. Por favor, no se asuste, des-perder. Todo lo que se corta se puede des-cortar. En ni se deje impresionar por el aspecto de sus afiladas termi- resumen, con las des-tijeras todo lo negativo se puede des- naciones finales. Tampoco se deje engañar por la aparente negativizar. suavidad de sus orificios de inicio. El correcto manejo de este instrumento único, sólo depende de usted mis- P or tanto, las des-tijeras tienen capacidad para separar, rasgar, alejar, despojar, retirar, quitar o cortar mo. Aplíquelo a voluntad. Cómo, cuándo y dónde hacer cualquier objeto, idea, sentimiento, o acontecimiento uso de la des-tijera es siempre responsabilidad exclusiva producido o provocado por el sujeto poseedor de este 16 Relatos a destiempo contenido.indd 16-17 17 13/10/2013 13:10:11
  9. 9. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo instrumento mágico. Pero también se pueden usar para en primer lugar, los dos extremos volverán a unirse de unir, pegar, juntar, añadir, regalar, sumar o coser cualquier nuevo. Habrá conseguido realizar el primer des-tijetazo de objeto, idea, sentimiento, o acontecimiento producido o su vida. Una des-acción que sólo usted, propietario de la provocado por el sujeto poseedor de la des-tijera. des-tijera, será capaz de realizar en el mundo entero. Ejercicio práctico con la des-tijera. C oja un hilo de cualquier color. Con decisión y de un solo movimiento, corte el hilo por la mitad. Tres Observaciones sin ecuanum P ara que las propiedades mágicas de la des-tijera surtan efecto se han de cumplir al menos una de Acaba de realizar una acción que se repite millones de las siguientes condiciones, en caso contrario la des-tijera veces al día en el mundo. únicamente podrá actuar como tijera, y nunca como lo que A A hora dispóngase a descubrir el auténtico poder de las des-tijeras. cerque los extremos de ambos hilos. Cierre la des-tijera y colóquela en el medio de los dos hilos que acaba de producir. Los cortes de ambos hilos deben es en realidad. P S rimera: El sujeto de la des- acción ha de ser el mismo que el de la acción. egunda: Los extremos divididos, antagonistas o contrarios que hubiera que des-tijeretar han de tener tocar la des-tijera. En esa posición, abra la des-tijera con un mismo origen o nexo común, y reconocerse mutua- decisión y de un solo movimiento. Si su des-acción ha sido mente el origen o hilo de su conflicto. realizada con la misma determinación con la que actuó 18 Relatos a destiempo contenido.indd 18-19 19 13/10/2013 13:10:11
  10. 10. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo T ercera: La des-tijera podrá des-actuar sobre cual- El juramento quier objeto, idea, sentimiento o acontecimiento que cumpla con algunas de las dos condiciones anteriores. Aplicaciones prácticas (sin orden, ni des-concierto) E A rmando Guerra Segura siempre hizo honor a su nombre. Desde el orfanato hasta hoy, su vida ha estado marcada por una interminable lista de delitos: in- stas son algunas de las muchas posibilidades timidaciones, extorsiones, trata de blancas, varios robos a operativas de la Des-tijera. No hemos querido aquí mano armada y el asesinato del mudo Juan. ... recopilar la extensa lista de des-acciones que usted, como propietario de la Des-tijera, será capaz de llevar a cabo de ahora en adelante. Sirvan estos ejemplos como juego ilustrativo. L A la vista de las pruebas presentadas por el fiscal y tras la pobre defensa del abogado de oficio, nadie daba un duro por su salvación. Sin embargo Armando no os amigos podrán des-enemistarse. Las parejas po- sólo se libró de la pena capital, sino que ni tan siquiera drán des-separarse. Los países podrán des-dividir- llegó a pisar la cárcel. se. Las guerras podrán des-iniciarse. Los enfermos podrán De cómo consiguió Armando Guerra Segura escapar a su des-enfermarse. Los trabajadores podrán des-explotarse. fatal destino y empezar una nueva vida, es lo que vamos a Los pobres podrán des-empobrecerse. Los líos podrán relatar a continuación. Fue un hecho totalmente fortuito des-liarse. Los sucesos podrán des-sucederse. Los extremos que a D. Eladio Santana Balbuena, juez de instrucción del podrán des-extremarse. juzgado de lo Penal número 9 de Madrid, le tocara el caso 20 Relatos a destiempo contenido.indd 20-21 21 13/10/2013 13:10:11
  11. 11. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo 2455/30, el Estado contra D. Armando Santana Caridad, sión que la calle y lo que surgiera. Mientras Eladio se gasta- alias Guerra Segura. ba los ojos y las pestañas estudiando como un descosido ... E para llegar a ser un abogado de pro, Armando se ganaba la vida haciendo de chulo y protector de varias chicas de la l secreto de los hermanos Santana se lo llevó a la calle Montera. Eladio, no sólo fue el mejor alumno de su tumba el mudo Juan, que aunque mudo era, y poco promoción, sino que también consiguió ser el juez de paz podía decir, sí que mucho habría podido escribir de ...Armando más joven de España. Su entusiasmo por el estudio Guerra Segura siemy su amor por la justicia le hicieron subir peldapor la cual Armando tuvo a bien asegurarse pre hizo honor a su nombre. ño a peldaño todos y cada uno de los eslaboel silencio eterno del finado. ¡Descanse en Desde el orfanato hasta hoy, su nes de la carrera judicial. A Armando, su paz! vida ha estado marcada por una espíritu pendenciero y su enorme apego al ... interminable lista de delitos: inti- dinero fácil le sirvieron para transformarmidaciones, extorsiones, trata de se en un hombre de hielo, temido por sus . Eladio Santana Balbuena, no blancas, varios robos a mano colegas y odiado por sus enemigos. siempre se llamó así, y Armando armada y el asesinato del ... Guerra Segura, tampoco. A Eladio, el apellido mudo Juan... los tejemanejes y fechorías de Armando. Razón D se lo pusieron los señores Balbuena, que lo quisieron como a un hijo, y lo educaron hasta darle una carrera. Por T iradas al aire, las vidas de Eladio y Armando eran como las caras de una misma moneda. El el contrario, Armando se bautizó a sí mismo, cambiándose primero se pasaba de bueno, el segundo estaba abonado al el apellido Santana por el de Guerra Segura, al salir del úl- vicio y la mala suerte. timo correccional, con apenas veinte años y sin otra profe22 Relatos a destiempo contenido.indd 22-23 23 13/10/2013 13:10:11
  12. 12. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo De niños, Eladio y Armando eran uña y carne. Allí dónde uno iba, le seguía el otro. Si Armando era castigado por P ara Eladio, la salida del orfanato fue como una bocanada de aire fresco. Una gran habitación para el maestro con cien divisiones, Eladio las hacía por él. Si él solo, una ventana sin barrotes por la que entraba el sol a Eladio era maltratado por sus compañeros, Armando les raudales, un armario lleno de ropa nueva, y un nuevo cole- devolvía el golpe multiplicado por mil. Inseparables hasta gio con nuevos amigos. La vida que siempre quiso tener y que los señores Balbuena aparecieron por el orfanato para de la que nunca haría nada que le obligara a salir de ella. llevarse consigo a uno de los hermanos. ¿Se imaginan a quién le tocó esa suerte? El elegido por la fortuna fue Armando, mucho más fuerte de ánimo y extrovertido que su A Armando, la vuelta al orfanato le supuso un fuerte dolor de orejas y una semana de encierro en su hermano Eladio. Las hermanas de la Caridad habían pre- cuarto, castigado sin poder salir de su habitación y sin parado la maleta de Armando, pero la moneda del destino comunicación con nadie. La vida que no quiso vivir, y de la seguía dando vueltas, y a la hora designada para la recogi- que anhelaba salir. da, Armando nunca apareció, y los Balbuena, decidieron no irse de balde. Mientras Armando era retenido contra su voluntad por la policía de barrio, por no sé qué pillería L a última noche que Eladio y Armando pasaron juntos en el orfanato, y antes que los Balbuena se contra un tendero de la zona que juraba y perjuraba que llevaran consigo a Eladio, los dos hermanos se hicieron aquellos mocosos le habían robado mil duros de la caja, a un juramento sagrado. El destino podía separarlos, pero Eladio le sacaban del orfanato, entre sollozos y pataletas, ellos nunca dejarían de ayudarse. De comportarse como lo con apenas ocho años. que eran en realidad: Una moneda con dos caras. Si algún ... día volvieran a verse las caras, si la vida les volviera a unir, juraron que jamás nadie les volvería a separar. Sin embar- 24 Relatos a destiempo contenido.indd 24-25 25 13/10/2013 13:10:11
  13. 13. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo go la naturaleza tímida y pulcra del primero, contraria a comenzó a leer. Por el robo a mano armada cometido el día la díscola y rebelde del segundo, les proporcionó destinos 23 de Julio de 2009 en la gasolinera de la calle Montalbán bien distintos. Uno se hizo juez y el otro se hizo ladrón. 24, esquina Cebrián, culpable. Por el hurto del vehículo marca Renault 25, cometido en la gasolinera, anteriormen- L a moneda del destino nunca más les volvió a unir te mencionada, y utilizado, con posterioridad para aco- hasta el día del juicio por la muerte del mudo Juan. meter el robo de la joyería de D. Ramón Salazar Huertas, Durante años, cada uno de ellos vivió su propia vida, sin culpable. Por el atraco a la joyería de la calle Serrano, 23 saber nada el uno del otro. Eladio se convirtió en uno de propiedad de D. Ramón Salazar Huertas, culpable. Por los jueces más respetados por el estamento judicial, y más la retención contra su voluntad de Doña María Castaño temidos por los desafortunados de la calle. Las hazañas de Rodríguez y doce mujeres de nacionalidad rusa, y cinco de Armando, alias Guerra Segura figuraban como ejemplo nacionalidad dominicana, en los sótanos del todo a cien de estudio y libro de cabecera de los manuales de crimi- propiedad de D. Juan Carlos García Castillo, alias el mudo, nología de las academias de policía. Que la policía lograra culpable. Por el supuesto asesinato del mencionado, Juan pillarle fue también otro hecho fortuito, ya que aunque Ar- el mudo, inocente. A la luz de las pruebas presentadas por mando fuera muy popular en el mundo del hampa, nunca los médicos forenses, y las declaraciones de Doña María nadie pudo cogerle con las manos en la masa. Y de él tan Castaño Salazar, existen indicios suficientes para sospe- solo se conocía su nombre y alias. char asesinato con arma blanca. Sin embargo, dado que en ... E el forcejeo policial acontecido la noche del 24 de Julio de 2009, el cuerpo de D. Juan Carlos García Castillo se en- l portavoz del jurado popular sostuvo su hoja de contró no sólo con una herida mortal provocada por arma papel con firmeza, y con voz clara y contundente blanca, sino que también recibió la herida mortal de una 26 Relatos a destiempo contenido.indd 26-27 27 13/10/2013 13:10:11
  14. 14. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo bala, calibre 9 milímetros parabellum, proveniente de uno partió con los Balbuena hacia su nueva casa, en Ávila. Y de los policías personados para sofocar el hurto que allí aunque, años más tarde, aprovechando su estancia en la estaba sucediendo, en la joyería de la calle Serrano, número facultad de derecho del campus de Alcalá de Henares, pre- 23, este jurado estima no suficientes las pruebas presen- guntó por su hermano a las Hermanas de la Caridad, estas tadas. Por lo que lamentablemente, y haciendo uso de la no supieron informarle de su paradero. Armando Santana presunción de inocencia que asiste a D. Armando Santana Caridad, desapareció de sus vidas, con 18 años recién cum- Caridad, le declaramos libre del cargo de asesinato. No así plidos. El agudo chirrido de la verja de entrada del orfa- de los demás cargos. nato anunció su partida, para nunca más volver a sonar en ... L la memoria de las hermanitas. Aquel chico les había dado muchos problemas. En su expediente figuraban más de as últimas palabras del portavoz del jurado, resona- veinte escapadas, intercaladas con otras tantas fechorías de ron en la cabeza de D. Eladio Santana Balbuena: “No ratero precoz y otras visitas a correccionales que lo devol- así de los demás cargos...” y la mirada de ambos hermanos vían aún peor de cómo había entrado. Para ellas dejar de se cruzaron de soslayo, recordando tiempos pasados. ser las responsables de Armando, fue una felicidad. Y para Exactamente ¿qué cargos se le imputaban a su hermano Armando, también. secreto? La mala suerte de haber nacido sin padres, haberse criado en un frío orfanato de mala muerte, olvidado por L as hermanas tenían terminantemente prohibido comunicarle a Armando nada sobre el paradero, todos y hasta por él mismo, juez y señor del juzgado? nombre o dirección de los padres adoptivos de Eladio. Y El mismo día en que ambos se juraron cuidar uno del otro, por supuesto, jamás le entregaron ninguna de las cientos en la mente de D. Eladio nació el remordimiento. Les sepa- de cartas que Eladio le escribía. Cartas donde Eladio le raron, y nunca más les dejaron volver a encontrarse. Eladio hablaba de su nueva familia, de lo mucho y muy bien que 28 Relatos a destiempo contenido.indd 28-29 29 13/10/2013 13:10:11
  15. 15. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo lo cuidaban, de sus progresos en el colegio, y de sus nuevas aspiraciones. Cartas que constantemente le repetían el ju- A rmando Guerra Segura, sonrío para sus adentros. Sabía que no tendría que cumplir ninguno de los ramento que se habían profesado. Porque algún día yo, Ela- cincuenta años y un día que su hermano, el juez, le impu- dio Santana Balbuena, te devolveré todo el bien que tú me so. has dado. Hermano, tú te sacrificaste por mí, cambiaste tu suerte y me regalaste una nueva vida. Me diste unos padres nuevos y un futuro, que pienso aprovechar al máximo. No te preocupes, aguanta. Pronto volveremos a estar juntos y podré devolverte el gran favor que tú me has hecho. ... L a sala se retira. Declaro el juicio visto para sentencia ... E ladio pego la fotografía de Armando a uno de los bordes del armario del baño. Se miró al espejo, y cuidadosamente comparó cada una de sus facciones con S í, las miradas de Eladio y de Armando se cruzaron, las de su hermano: La raya del pelo, una pequeña calva en de nuevo, en la sala del juzgado, después de veinte la ceja izquierda y un pendiente de acero en la oreja opues- años de dichas para Eladio junto con otros tantos años de ta. Por lo demás, si se quitaba las gafas, los dos hermanos desdichas para Armando. eran exactamente iguales. Bastaría un poco más de color El martillo del juez D. Eladio Santana Balbuena, marco el en la cara para imitar el curtido semblante de su hermano punto y final del juramento. Había llegado la hora de cum- Armando, y dejarse la barba a medio crecer. plirlo a rajatabla. ... C ruzó el largo pasillo que separaba el pabellón tres del juzgado, hasta el ascensor. Saludo a los conser- jes, entró en el ascensor y pulsó planta sótano. Firmó en el 30 Relatos a destiempo contenido.indd 30-31 31 13/10/2013 13:10:11
  16. 16. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo libro de entrada y ordenó que no se le molestara. –Quiero hablar con el procesado antes de dictaminar sentencia. -¿Necesita que uno de nosotros le acompañe? -preguntó el cabo. -No, me bastan cinco minutos para hablar con él, A doscientos pasos guárdeme la cartera y la toga. ... M edia hora después de la entrevista, Armando dictó sentencia contra su hermano Eladio, repitien- do con extremada pulcritud cada una de las palabras que este le había mandado memorizar. En el fondo de su celda Eladio se sintió en paz consigo mismo. Y una moneda se alzó por el aire para caer en las manos de Armando. Por fin el destino había hecho justicia. N ada es para siempre salvo lo que no se usa. Seguramente te habrás dado cuenta de ello, al visitar la casa de una tía cercana, entrando en el piso de la vecina de enfrente, o la útlima vez que fuiste a ver a tu madre por su cumpleaños. El salón de las visitas estaba intacto, era un salón eterno. Curiosa manera de entender la eternidad de lo perdurable. La eternidad de lo intocable. Alargamos la vida de los objetos hasta el infinito, usándolos lo menos posible, para que permanezcan a nuestro lado el máximo tiempo. ... Y o conozco a un hombre que hizo del no uso su Lunes, 1 de febrero de 2010 32 Relatos a destiempo contenido.indd 32-33 máxima de vida. Por no tener, no tenía ni nombre, para no gastarlo. Jamás daba la mano, por la misma ra33 13/10/2013 13:10:11
  17. 17. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo zón y si casualmente te lo encontrabas en el rellano de la mucho, pero firmó el acta de la comunidad con una uve escalera, su saludo era una fugaz y escueta mirada, acom- alargada, y debajo, el número de su piso y la letra I. Hu- pañada de un conato de sonrisa a lo Mona Lisa. Nadie del biera sido el momento propicio para descubrir, al menos, vecindario sabía con exactitud cuál era su profesión, ni si cómo demonios se llamaba. Pero, como digo, en el acta la tenía; tampoco se le conocía familia, amigos o relacio- de la comunidad, nuestro hombre, tan sólo figuraba como nes, ni directas, ni indirectas; ni si escondía algún perro o uve, tercero izquierda. gato que le hiciera compañía, si formaba parte de una secta secreta, si jugaba en bolsa, si era heredero de una fortuna incalculable, ó si poseía algún negocio inconfesable. En H ablando con el cartero de la finca, tampoco tuve mejor suerte. Todas las cartas dirigidas a su piso definitiva, nadie sabía quién era, y a nadie parecía impor- iban sin nombre. Por eso, cuando alguna carta llegaba a tarle... salvo a mí. nuestra finca, con nombre y apellidos, pero sin piso cono- S in embargo, nuestro hombre, no era un hombre cido, el cartero se las dejaba a Ramón, y Ramón las aban- cualquiera, había conseguido hacer lo que muchos donaba en el buzón del tercero izquierda. Una revista de anhelan hacer en la vida: nada de nada. ... R amón, el portero de mí casa, me confesó que una vez por semana le traían la compra desde el super- mercado de la esquina; que, cada quincena, una chica le limpiaba el piso; y que, una vez, hace años, le había visto asistir a una reunión de vecinos. Aquel día, tampoco habló 34 Relatos a destiempo contenido.indd 34-35 caza y pesca para un desconocido Don Ernesto Orive; una felicitación de Navidad de El Corte Inglés para un tal Don Carlos Gutiérrez; el callejero de páginas blancas de Telefónica para alguien llamado Don Manuel Ramos. N uestro hombre devolvía todas las misivas, con un lacónico: Esto, no es para mí. Por lo menos, ya sa- bíamos que no era ni Don Ernesto, ni Don Carlos, ni Don 35 13/10/2013 13:10:11
  18. 18. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo Manuel. Habría que seguir descartando. concreto, mi fantasma, se podría describir como de no ... más de cincuenta años, altura media, complexión atlética, M tirando a delgada; manos limpias y uñas recortadas. Sin i curiosidad por él se hizo admiración, y mi reloj, sin anillo, sin brazalete o insignia, ni ningún otro admiración, obsesión, por alguien que había complemento que lo destacara ostensiblemente de cual- logrado desaparecer en vida de este mundo. Investigué con quier otro ser humano, sino fuera por el hecho, consabido, los pocos datos que de él tenía a mano. Navegué por Inter- que este hombre quería, a toda costa, pasar desapercibido. net, pagué por una nota simple en el Registro de La Propie- Sigo describiéndolo: vaqueros sin marca, camisa lisa, sin dad, busqué por el listín telefónico... ¿qué más?, le di una firma; mocasines marrones usados pero sin señales de mal- propina al chico del supermercado, escudriñé a escondidas trato; chaqueta de lana y colores tierra, sin abrir. Presencia la ranura de su buzón, y hasta hice guardia, varios días muda e inmutable, sin otra conexión con el exterior que su seguidos, detrás de la mirilla de casa, por si veía alguna respiración sin ruido. Sin nombre, sin apellido, sin cartas. luz encenderse o sentía el pestillo de su puerta al abrirse. Sin nada apreciable, ni sobresaliente, salvo la nada que le De puertas para fuera, nuestro hombre seguía siendo tan rodeaba a cada paso. invisible como de puertas para dentro: nada de nada. C omo no lograba averiguar su nombre, comencé a pensar, si quizás no estaría buscando a un fantasma ¿Q ué derecho tenía yo para meter las narices en vida ajena? Antes de que mis cuitas y elucubra- ciones sobre nuestro fantasma hecho hombre llegaran al con apariencia de hombre. Ya se sabe que los fantasmas límite del absurdo, se me ocurrió forzar un encuentro con con aspecto de hombre son mucho más difíciles de encon- la chica de la limpieza. ¡Cómo podía haber sido tan ton- trar que los hombres con aspecto de fantasma. En este caso to! Ella era el único nexo, conocido, de unión, el eslabón 36 Relatos a destiempo contenido.indd 36-37 37 13/10/2013 13:10:11
  19. 19. Fulgencio Cerrajero perdido, entre la realidad y las imaginadas conclusiones, que de él empezaba a hacerme. Abordé a la limpiadora Relatos a destiempo N o me atreví a pedirle que me dejara entrar al piso de su señor. Pensé que había perdido mi oportu- sin preámbulos, como cuando te llaman por teléfono sin nidad por haberla atropellado sin presentarme, y además, un hola, soy fulanito de tal. -¿Cómo se llama el señor que no deseaba que mis investigaciones alertaran cualquier vive en este piso?-. La chica me miró igual que yo la ha- sospecha. Me despedí con la primera excusa que me vino a bía mirado minutos antes: de arriba a abajo y sin ningún la cabeza. -Es que...el cartero me dejó un paquete para este aprecio. -Ni idea, contestó. A nosotras nos mandan limpiar, señor, pero, no se preocupe, prefiero esperar a que el señor y nada más. -¿Ha dicho usted, no-so-tras? -Articulé la se encuentre en casa. Buenas tardes. -A mandar -respon- palabra nosotras a monosílabos-. ¿Entonces, son varias, las dió ella-, y acto seguido, abrió la puerta tan rápidamente chicas que limpian la casa? -No, señor-, remarcó con una como la cerró. voz de pito flauta, descubriendo, sin rubor, sus maneras de barrio, (cosa que de ninguna manera escondía su enorme perspicacia). -Una servidora se basta sola, pero si lo que S uspendí mi respiración y me quedé detrás de la puerta intentando escuchar algún ruido signifi- usted quiere saber es, quién es el señor del piso... (un ligero cativo. Sólo me oí a mí mismo pensar: qué te importa a ti bombardeo de entusiasmo empezaba a subir por el cuello la vida de este hombre eterno. Será que en realidad no se de mí camisa, que pronto se convirtió en abatimiento) ni gasta. Será que en realidad no vive. ... lo sé, ni me importa. A nosotras nos paga la empresa, y al señor que dice usted que vive aquí, nunca lo he visto. Yo siempre que vengo, la casa está vacía-. M uchos años más tarde, con mis setenta años, recién cumplidos, harto de vivir en la misma finca y en el mismo piso, fugazmente, volví a encontrarme en la 38 Relatos a destiempo contenido.indd 38-39 39 13/10/2013 13:10:11
  20. 20. Fulgencio Cerrajero escalera con nuestro hombre. Sin prisas, y con la misma ropa y la misma apariencia, de años atrás. Lo calcule men- Relatos a destiempo A hora, yo también me he convertido en un hombre tortuga. Sigo las enseñanzas de mi vecino del terce- talmente, yo tenía setenta y aparentaba cien. El tenía cien y ro izquierda, llevando la regla de los doscientos pasos hasta parecía seguir teniendo cincuenta. Esta vez la conversación sus últimas consecuencias. Deseo con todas las fuerzas que se alargó más que de costumbre, y a tras una amplia son- me quedan, llegar a los cien o ciento veinte. Y aunque no risa, añadió toda una frase, a sabiendas de que yo llevaba llevo tanto tiempo, como mi vecino, practicando el noble años persiguiendo el enigma de su inmortalidad. Me miró arte de la vida lenta, cada día voy mejorando. Ni grito, ni y dijo: -el secreto de mí aplicada longevidad es la inacti- alzo la voz, prefiero esperar que los demás se callen. Lo vidad física. Todo lo que no puedo hacer en doscientos poco que como, lo divido en mil migajas para que dure pasos, simplemente, no lo hago. Es el equilibrio de la vida. más. Lo que leo, lo vuelvo a releer para revivirlo de nuevo. Hay quienes prefieren vivir intensamente a cambio de mo- Y lo que tengo, lo conservo sin usar. Prácticamente he de- rir pronto. Y a eso lo llaman vida. Yo prefiero la ecuación jado de dormir para que las noches se conviertan en un día contraria. Tranquilidad y reposo a cambio de tiempo-. sin final. Me siento en mi sillón, donde apenas me muevo. ... La cuestión es no desperdiciar ni un ápice de mí energía en L esfuerzos inútiles. os llaman hombres tortuga. Si acaso, alguno de ustedes, tiene la suerte de toparse con un hombre tortuga, síganlo de cerca, apreciarán la parsimonia de sus movimientos y la disciplina de su modo de vida sosegada. A hora sé que si permanezco quieto el tiempo suficiente, todo lo que me apetezca, más tarde o más temprano, el mundo pasará frente a mí puerta. A menos de doscientos pasos de mí alcance. 40 Relatos a destiempo contenido.indd 40-41 41 13/10/2013 13:10:11
  21. 21. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo H e aprendido a vivir como el salón de mi madre. Ahora tengo todo el tiempo del mundo a mí dis- posición, y pienso disfrutarlo una eternidad. Frank el fenicio C on la vida de algunos personajes que han mero- Jueves, 7 de enero de 2010 deado por este mundo podríamos hacer una gran novela. Esto es lo que le pasa a Frank Feeney. Cuando escuchaba sus aventuras envueltas en humo de tabaco y oía su voz teatral, intentaba escudriñar la verdad en el fondo de sus ojos. Sólo pensaba en una cosa: su vida fue increíble. W ith the lives of some characters who have wandered through this world you could write a great novel. This is what happens to Frank Feeney. When I was listening his adventures, wrapped in smoke, snuff, and heard his voice , also I tried to examine the truth of his tale in the depths of his eyes, just thinking about one thing: his life was amazing. 42 Relatos a destiempo contenido.indd 42-43 43 13/10/2013 13:10:11
  22. 22. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo F rank, el fenicio forma parte de esa generación que and free will, and therefore he not only worked actively for vivió la segunda guerra mundial en plena juventud y the English but once the war was over, he also was a pro- que siendo irlandés se hizo pasar por el más educado gen- minent member of the IRA. No passport, no advertising telman inglés de su época. Como químico experto trabajó and no one ever had the slightest suspicion of his actions, para una fábrica de explosivos, ayudando a Churchill y sus he turned his anonymous life into a great adventure. muchachos a ganar la guerra. Creía en la libertad y en el libre albedrío, y por esa misma razón no sólo colaboró activamente a favor de los ingleses sino que una vez terminada la contienda, también fue miembro destacado del IRA. S in carnet, sin publicidad y sin que nadie tuviera jamás la más mínima sospecha de sus acciones, convirtió su vida anónima en una gran aventura. F Cuando escu- chaba sus aventuras envueltas en humo de tabaco y oía su voz teatral, intentaba escudriñar la verdad en el fondo de sus ojos... rank, the Phoenician is part of that generation that had lived through World War II in E l 3 de septiembre de 1951, The Times destacaba en portada y con inmensos titulares negros: Nelson ha caído. Efectivamente, la estatua de Nelson, símbolo y orgullo de la nación inglesa había besado el suelo de Trafalgar Square sin producir ninguna víctima mortal, o acaso tan sólo hiriendo el corazón y la flema inglesa. Las cuatro toneladas de piedra del tuerto más venerado de Inglaterra yacían con un brazo roto, la cabeza desmembrada y los pies desgarrados. La acción his youth and although being Irish he passed by as the fue reivindicada por el IRA, pero nunca por su auténtico more educated English Gentelman of his day. As a chemist hacedor: Frank, el fenicio. Siglos antes el Almirante Nelson expert he worked for a factory of explosives, helping Chur- sufrió otra tropelía semejante, un arcabuzazo español le chill and his boys to win the war. He believed in freedom haría perder un ojo, y ahora, un poco de goma dos irlande- 44 Relatos a destiempo contenido.indd 44-45 45 13/10/2013 13:10:11
  23. 23. Fulgencio Cerrajero sa le hacía perder la base de sus pies. O Relatos a destiempo no eras un buen soldado, y mucho menos un buen dandy inglés. Así que Frank puso remedio a la logística del ejército n September 3rd, 1951, The Times highlighted on aplicando su propia lógica celta. Lo primero que hizo fue the cover and with huge black headlines: Nelson comprar pastillas de jabón de lavar a la propia intendencia has fallen. Indeed, Nelson’s statue, the symbol and pride of británica, cientos de barras de jabón blanco. Lo segundo, se the English nation had hit the ground in Trafalgar Square inventó un artilugio para transformar las barras de jabón without causing any deaths, or perhaps only hurting the de lavar en perfumanda pastillas de afeitar redondas. Bá- British heart phlegm. The four-ton stone of England’s sicamente era un tubo con el diámetro exacto sujeto a una most revered one-eyed was lying down the ground with palanca que se accionaba a mano. its broken arm, head and feet torn dismembered. The action was claimed by the IRA, but never by his real-maker: Frank, the Phoenician. Centuries before the Admiral Nel- A nother night of stories, Frank told me how he had succeeded in supplying the British Army several son suffered another outrage made by a Spanish harquebus tons of shaving soap. A rare and very popular item among it would lose an hand, and now, some irish rubber made the troops, but certainly a signs of civilization and huma- him to lose the bottoms of his feet. nity between British. Without soap or been unshaven you O were not a good soldier, much less a good English dan- tra noche de historias, Frank me contaba cómo dy. So Frank remedied this for the logistics of the army había conseguido suministrar al ejército británi- implementing his own Celtic logic. The first thing he did co varias toneladas de jabón de afeitar. Un bien escaso y was to buy washing soap from the British quartermaster, muy apreciado entre la tropa, y otro signo indiscutible de hundreds of bars of white soap. Secondly, he invented a civilización y humanidad británica. Sin jabón y sin afeitar device to transform the bars of soap in round tablets. It was 46 Relatos a destiempo contenido.indd 46-47 47 13/10/2013 13:10:11
  24. 24. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo basically a tube with an exact diameter glued to a hand un gran amigo de Inglaterra. Hay que añadir, además, su lever and it operated by hand cuidado acento “posh” Oxford “you know”, y el hecho de que Y así fue cómo organizó en el garaje de su casa, y a escondidas de todos, una pequeña manufactura. De día compraba el jabón en barra y de noche lo cortaba y perfumaba para transformarlo en jabón de afeitar. Jabón su mujer pertenecía a una muy respetable familia inglesa, con prestigio y arraigo militar. T hese small grants to the british army, and other trifles like that, made Frank became a great friend que volvía a ser comprado por el ejército inglés a un precio of England. We must also add his wonderful Oxford posh mucho mayor, aunque esta vez con el papel de plata y el accent “you know”, and the fact that his wife belonged to característico olor a Varón Dandy que todos conocemos. a very respectable English family, with great prestige and military roots. I n this way he organized, inside the garage of his house, hidden from everyone eyes, a small manufac- turing factory. By day he bought the bar soap and at night P ocos hombres en este mundo han tenido el honor de haber estrechado su mano con la del Almirante he cutted it turning it into shaving scented soap. Soap Nelson. Frank, el fenicio, fue uno de ellos. En el número 18 was again purchased by the English army at a price much de Side Terrace, en Cork, aún hay un trozo de piedra que higher, but this time with the aluminum foil and the cha- sirve de pisapapeles y me recuerda que todo lo que sube un racteristic odor of male perfume we all know. día, puede bajar al otro. E stás pequeñas ayudas al ejército inglés, y otras menudencias por el estilo, convertían a Frank en 48 Relatos a destiempo contenido.indd 48-49 F ew men in this world have had the honor of having shaken his hand with Admiral Nelson. 49 13/10/2013 13:10:11
  25. 25. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo Frank, the Phoenician, was one of them. At 18, South Terrace in Cork, there is still a piece of stone that serves as a paperweight and reminds me that aything that goes up one day, can falldown the following. 27 de noviembre de 2011 El hombre que solo hablaba por carta E se día las volutas del humo de su cigarro se elevaban como caracolas hasta agarrarse a las paredes del estudio. Ernesto escribía con estilográfica, como le habían enseñado. Caligrafía esmerada, trazos enérgicos y precisos, sin tachaduras, directo al concepto. Si aquellas paredes amarillas de pensamientos pudieran hablar, nos revelarían los secretos de su azarosa vida y la razón intima de su determinante decisión. A Ernesto se le murió Margarita en sus brazos y desde ese instante la boca se le cerró de amargu- ra para nunca jamás volver a pronunciar palabra. Por lo que su único medio de comunicación con el mundo era la 50 Relatos a destiempo contenido.indd 50-51 51 13/10/2013 13:10:11
  26. 26. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo escritura. P ara Ernesto las situaciones más comunes y cotidianas de la vida se convertían en literatura.- ¿Que le pongo, hoy, Don Ernesto, filetes de pechuga o estos osobucos? Y él respondía escribiendo: médico, pescado. La señora Macías L a señora Macías ordenaba la cocina con esmero y lentitud. Aquellos veinte metros cuadrados eran su T odas sus palabras salían de su pluma. Su boca era reino particular. En ella había cocinado, hasta altas horas una pizarra negra, y su lengua una tiza blanca. de la madrugada, convirtiendo su pequeño negocio de (Relato sin acabar...) catering doméstico en el mejor recurso económico de la familia. Gracias a los sabrosos guisos, salsas y croquetas de la señora Macías, sus hijos habían hecho carrera. J uan Macías, el mayor de los hermanos, se pidió un café en el bar de la facultad, y mientras removía el azúcar haciendo tintinear la cucharilla contra las paredes de la taza, pensó en su madre, y una desconocida punzada de dolor le apareció en la articulación del codo derecho. En ese mismo instante la señora Macías secaba la cubertería. Y Marta, la menor de los Macías, se caía cuan larga era en la pista de hielo, sometiendo su cuerpo a terribles tensiones y 52 Relatos a destiempo contenido.indd 52-53 53 13/10/2013 13:10:11
  27. 27. Fulgencio Cerrajero torsiones. Un picor agudo subió desde su antebrazo hasta la nuca, tan intenso y violento, que cubrió todo su cuerpo Relatos a destiempo A Juan Macías, el café le supo amargo y metálico. Y los dos, madre e hijo, al unísono, sintieron que con el negro manto de la noche eterna. Y en su cerebro se alguien se despedía de ellos para siempre. En ese fatídico hizo el silencio. instante una corriente de aire helado recorrió la sala del P remonición o telepatía. El mismo mensaje de dolor, punzante y eléctrico, sacudió el codo derecho de la señora Macías. Los médicos, después de mil pruebas, calificaron la dolencia como epicondiolitis crónica. Probablemente debido al trabajo manual que ejercía: cientos bar de la facultad y las cortinas de la cocina de la señora Macías se inflaron. M aldita epicondiolitis, y maldito este mundo, que permite que sean las cucharas las mensajeras de la muerte. de pucheros rebosantes hasta el borde, el peso de años cargando con las bolsas de la compra e interminables horas fregando y retorciendo paños de cocina, le habían pasado Lunes, 7 de diciembre de 2009 factura... Y algo más, la costumbre, casi religiosa, que tenía de secar las cucharas, repasándolas, una y otra vez, a fuerza de paño y musculatura digital. S in embargo, esa tarde, el mensaje de dolor venía cargado de nuevos dolores. La señora Macías soltó la cuchara de golpe, y ésta repiqueteo contra el suelo. 54 Relatos a destiempo contenido.indd 54-55 55 13/10/2013 13:10:11
  28. 28. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo E s la infancia, el lugar donde el futuro no existe, sólo Madame Couturrie L a infancia es como un paréntesis. Vives en la nube de la realidad que te marcan tus progenitores. El el momento inmediato, el presente continuo. Un maravilloso presente construido a tu alrededor para ser disfrutado segundo a segundo. El carpe diem de todos los días. Y Madame Couturrie era eso, un enorme y azucarado pastel de sorpresas. Para mis ojos inocentes, una vieja, afable con las visitas y cascarrabias con los cono- primer paréntesis es tu madre; el segundo, tu padre, y en cidos, exigente con el servicio y déspota con el resto del el medio te encuentra tú. Te montas en un coche y nunca mundo. No vivía en una simple habitación con cocina y preguntas de quién es, ni cómo funciona, ni cuánto cuesta, cuarto de baño exterior, como yo. Ella era dueña de una ni tan siguiera porqué te subieron al coche. Cuándo come- mansión vacía de gente pero llena de objetos, cuadros y remos, a dónde vamos o cuándo llegaremos, son tan solo ceniceros de plata; y muchas habitaciones, enormes baños, hechos circunstanciales, a lo sumo, estímulos básicos que cocinas gigantes y un sin fin de escaleras, puertas y rinco- llegan cuando tienen que llegar, por naturaleza. Hago pis nes donde esconderme. Aquella casa era un palacio inaca- porque me lo pide el cuerpo, pido de comer porque tengo bable con estancias que se abrían a otras estancias y estas a hambre y grito – hemos llegado ya- porque se me acaba- otras tantas habitaciones más. Recovecos donde reinventar ron los alicientes y la aventura del coche ya no resulta tan el mundo y hacer crecer el pequeño paréntesis de mi exis- novedosa. tencia. Cada puerta cerrada era una descarada invitación para ser abierta. Cada pasillo y cada curva, un acicate para 56 Relatos a destiempo contenido.indd 56-57 57 13/10/2013 13:10:11
  29. 29. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo avanzar hacia lo desconocido. Cuanto más me adentraba inventarme los personajes, las tramas, los nudos, el princi- en aquel palacio, más me alejaba de mi pequeño mundo, y pio y el final de cualquier película. Y sobre todas las cosas, más feliz me sentía. Años más tarde, leyendo Las Mil y una podía ser el protagonista de cualquier historia y volver a noches, y el cuento de Ali Baba y la cueva de los 40 ladro- escribir la vida en cada línea. Sin embargo, era muy peque- nes, reviví el palacio de Madame Couturrie y comprendí el ño o inocente para darme cuenta de la transformación que poder de atracción que ejerce la curiosidad. Yo era Simbad en mí se estaba gestando. Ser el dios de mis narraciones, en el palacio de Madame, amo y señor de aquel presentes posibles, o futuras e inacabadas. Ahora ...era dueña de una me explico la euforia y la alegría que sentía a mansión vacía de gente cada paso y lo mucho que le debo a Madame pero llena de objetos, cuadros Couturrie y su palacio de los enigmas. y ceniceros de plata; y muchas habitaciones, enormes baños, sí que aquel palacio era la residencocinas gigantes; y un sin fin de cia de Madame. Su chofer me adescaleras, puertas y rincones virtió que nunca debía tocar nada, porque donde esconderme.... ella siempre se daba cuenta si algo había sido tesoro sin dueño. Había descubierto que existía otro mundo, como en los ojos de un ciego la luz entraba por primera vez, en la cueva de Platón, y todo lo que mi imaginación quisiera construir sería, desde ese día, más importante y más real que la realidad misma. Entrar en el palacio de Madame Couturrie fue el mejor de los hallazgos. Vital para mis pulmones asfixiados de crudezas y letargos infantiles. Descubrí que podía escaparme, cual A mínimamente movido, o recolocado. A pesar de que nunca vi a Madame Couturrie pasear por el mago, de mi propio cuerpo, de mi habitación, de mi cole- palacio, se respiraba su presencia en cada detalle. Un piano gio, de mis padres y trasladarme a cualquier territorio, ser de cola cubierto de fotografías y marcos de metal bruñido, quien me diera la gana, tener la edad que quisiera, vivir en destacaba en la sala principal. Eran fotografías en blanco y cualquier parte y hacer que ocurriera lo que fuera. Podía negro, mates y con grano, donde señores con sombrero y 58 Relatos a destiempo contenido.indd 58-59 59 13/10/2013 13:10:11
  30. 30. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo pañuelo en la chaqueta, y mujeres con pamela y largas pi- sangre en diferentes posturas, saltando, a galope o al paso, pas de fumar sonrían sin dejar de mirarte. Poco importaba invadían las estanterías, las mesillas auxiliares y chimeneas hacia qué lugar del palacio te dirigieras, aquellas personas del palacio. Pura sangres de todos los colores y posturas, de la foto siempre sonreían persiguiéndote con la mirada. levantados de bruces, tiernamente tumbados en la hierba El retratista que los congeló usó el efecto Mona Lisa con- o en posición mayestática, rodeados de más fotografías y virtiéndoles en los guardianes del palacio. Aquí y allá, el marcos de plata, reproduciendo jinetes de menuda estatura suelo estaba sembrado de jarrones chinos con floreados y arrugas en la cara, sosteniendo trofeos, copas y orlas de paisajes y pájaros de cuello largo. Junto a los jarrones, a todos los tamaños. Y en todo aquel campo sembrado de modo de protectores espaciales había siempre algún sillón fotografías no había una mota de polvo. Todo el palacio o por lo menos una silla de estilo rococó, y cercano a ellos resplandecía como nuevo, perfectamente milimetrado y una pedalina de madera. Me imaginaba a Madame Cou- ordenado al gusto de su propietaria. Un mundo inmóvil turrie sentada, con la espalda recostada, contemplando el y reglado, en el que cada persona, incluido los sirvientes, paisaje multicolor de sus jarrones, un pie sobre la pedalina y cada objeto tenía su lugar, su función y su porqué; salvo y apoyada en alguno de sus múltiples bastones de empuña- Madame Couturrie, claro está, que no obedecía a ningún dura de marfil, cabeza de perro ó de caballo. Efectivamen- horario, ni estaba obligada a ninguna otra función que no te, ella tenía dos entretenimientos públicos confesables: la fuera su propio capricho y libre albedrío. Madame Coutu- pintura y las carreras de caballos. Para los cuales requería rrie era la gran relojera del palacio y de su vida; el ojo que de los servicios y atenciones de cuatro sirvientes, además todo lo ve. A una sola orden suya, el palacio, y sus habitan- del conserje del palacio, el ama de llaves, la cocinera, el tes, se ponía en movimiento; y a otra orden suya, se parali- jardinero y, por supuesto, los de su fiel e inseparable chofer. zaba al instante. Si, cientos de estatuillas, que reproducían caballos pura 60 Relatos a destiempo contenido.indd 60-61 61 13/10/2013 13:10:11
  31. 31. Fulgencio Cerrajero T Relatos a destiempo odo lo que Madame Couturrie pronosticaba se Un techo que daba la sensación de no ser techo porque cumplía. Siempre se cumplía. Cómo era posible que estaba construido por un damero de ventanales de cris- una mujer tan avejentada, maniática y malhumorada hicie- tal. Aquella transición, de la escalera oscura a la luz del ra del mundo su capricho, nadie lo sabía. El hecho es que estudio, no dejaba de ser sino la premonición de un viaje Madame nunca había perdido una sola carrera de caballos iniciático. El alumbramiento de la creación. Atrás queda- en su vida. Su fortuna estaba unida a la de sus caballos, y ban las tinieblas y por delante el paisaje milagroso de la sus caballos, que inmortalizaba como ídolos hogareños y a pintura. Pigmentos con significado: el mundo recreado de los que daba tantos caprichos como ella misma se regalaba Madame Couturrie. Una sala atiborrada de cuadros amon- a diario, le otorgaban el poder económico y la independen- tonados, caballetes y paletas salpicadas con mil pegotes cia de su existencia. de color. Y cientos de tarros con racimos de pinceles, tan U n día, yo, el pequeño Simbad, y por más señas, el hijo del chofer de Madame Couturrie, entré en el laberinto de su palacio, destapé la lámpara mágica, tanto tiempo guardada en telarañas, y descubrí, por casualidad, llamativos y expuestos que parecían flores alimentándose al sol. M ire el cuadro y mi cabeza explotó. Inmediatamente me di cuenta de que todo lo que Madame el secreto de su fortuna. Y es que, en la torre sur del palacio Couturrie pintaba se convertía en realidad. Pasteles, óleos se encontraba el estudio de pintura de Madame Couturrie. o tintas chinas. Sería un mecanismo pactado con el diablo, No más de treinta metros cuadrados a los que se accedía una premonición angelical, o la proyección aurea de su por una angosta y oscura escalera de caracol, que peldaño personalidad. Mi asombro fue mayúsculo cuando obser- a peldaño cobraba matices de color, y progresivamente, se vé que todas las fotografías que había visto sobre el piano iluminaba con el resplandor prestado del techo del estudio. tenían réplica exacta en los lienzos, cartulinas y papeles 62 Relatos a destiempo contenido.indd 62-63 63 13/10/2013 13:10:11
  32. 32. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo que ella guardaba celosamente en la torre del último piso sino un alma robaba. Basta con pintar a tu enemigo en la de palacio. Los cuadros tenían fecha y firma anteriores a arena para que la fuerza del signo gráfico se transporte a los hechos que las fotografías narraban. No me pregunten la realidad. Los chamanes indios curan enfermedades que cómo un niño de apenas nueve años pudo darse cuenta. ningún médico de hoy podría explicar. Madame Coutu- Intuición o miedo, percepción o sensación. El 4 de sep- rrie, americana, hija de embajadores, sobreviviente de dos tiembre de 1968 ví por televisión cómo Corky, el caballo guerras mundiales, bisnieta del Chaman Ojo de Águila, y preferido de Mademe Couturrie ganaba el Grand Derby, y descendiente en sangre de la gran tribu india de los Paiute, delante de mí tenía la misma imagen pintada con fecha, 4 tampoco, nunca jamás, reveló el secreto. de septiembre de 1965. P or mí, no se preocupen. Ni tengo dotes para la pin- J amás he revelado el gran secreto de Madame Couturrie, hasta hoy. Como tampoco nunca permití que tura, ni por mis venas corre sangre de las praderas. Madame Couturrie se hiciera ninguna fotografía conmigo o con mis padres. Y tengo la certeza de que los sirvientes no eran motivo de su pintura. No en vano, estos cumplían Martes, 24 de noviembre de 2009 sus órdenes a rajatabla. C omo muchos de ustedes sabrán los pioneros de la fotografía americana tuvieron grandes dificulta- des para retratar a los indios. En ellos está muy arraigada la creencia de que un retrato no es tan solo una imagen 64 Relatos a destiempo contenido.indd 64-65 65 13/10/2013 13:10:11
  33. 33. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo a hacer mil trastadas y a reírse de ti al menor descuido. Madrid-Cork, tres días y dos noches ¿C uánto se tarda en llegar a Cork, desde Madrid? Lo normal es coger un avión, salir del aeropuer- Los llaman Leprecons. La misma palabra lo dice: son unos cabras locas, saltimbanquis escurridizos que se divierten a costa de uno, y de los turistas despistado. Lo trastocan todo, extravián maletas, mueven los indicadores y señales de información, y cambian las cosas de sitio. A l final, como no te enteras de nada, estás en un país extranjero, el idioma inglés apenas lo dominas, y to de Barajas y llegar en poco más de 2 horas al aeropuerto mucho menos la versión irlandesa del honorable Shakes- de Cork-Airport. Oirás la orden de la azafata diciendo peare, unido a la estimable ayuda desorientadora de los “Fasten your belt”; te asomarás, con mucha curiosidad endemoniados Leprecons, te ves obligado a preguntar en por el ojo de buey del avión (tengo que averiguar por qué tu “broken english” versión CCC, my tailor is rich. Pero lo llaman así, ó será que los bueyes lo ven todo desde las bueno, esa es otra historia que añádiré más adelante. alturas); y te sorprenderá ver un aeropuerto en miniatura, de color verde con vacas pastando a su alrededor. Simplemente una preciosidad. Y es que en Irlanda, todo es verde. Í bamos diciendo que Madrid–Cork es un agradable viaje en avión de poco más de 2 horas. Pues apriétense La tierra, el agua, y hasta el cielo tienen el mismo pigmento el cinturón porque yo conozco a un personaje que se hizo esmeralda. Incluido unos curiosos personajes, que como el mismo viaje en tren y barco. Tardó tres días y dos no- no podía ser de otra manera, también se visten de verde, ches en blanco para recorrer la misma distancia, dos horas que aparecen y desaparecen sin pedir permiso, se dedican de avión que se convirtieron en tres días y dos noches a 66 Relatos a destiempo contenido.indd 66-67 67 13/10/2013 13:10:12
  34. 34. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo base de trenes de la hora y ferrys nocturnos. Dos simples horas que se convirtieron en una eternidad. Repito, tres días a base de bocatas y dos noches sin pegar ojo. Por lo que el sufrido viajero me explicó, cada vez que miraba por encima de la ventanilla del tren y observaba algún avión El Mardoff de Canarias por encima de su cabeza en dirección norte, lloraba lagri- Personajes: mones de disgusto. El mapa del recorrido pudo ser más corto, pero el dinero no le alcanzaba tanto como su deseo de llegar a la tierra de la lira y los Leprecons, a costa de lo que fuera, siempre y cuando su exigua economía le alcanzara para ello. Su carné de estudiante del SEU le marcaba tajante como un logotipo de marca. Joven, universitario y pobre son sinónimos. Mario Contreras, escritor feelance de contenidos digitales Silvia, mujer de Mario, creativa de agencia Sindo, instructor jefe y dueño del bar La Esquina Gabriel Alcalá, policía de delitos patrimoniales La juez de instrucción El jefe de Seccion ....continuará... J.J.M., el muerto Lunes, 30 de noviembre de 2009 . 1 M ario aporreaba nervioso el teclado de su Pentium IV, como un autómata, sin ningún sentido ni dirección. Escribía rígido, atento a la pantalla de su orde68 Relatos a destiempo contenido.indd 68-69 69 13/10/2013 13:10:12
  35. 35. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo nador y al reloj digital de la esquina inferior derecha. Se que a la una tienes que ir a recoger a los niños. Hoy tengo mantenía erguido, ausente de todo lo que rodeaba, mien- presentación de campaña, vienen los jefes de Madrid y no tras el corazón le machacaba el cráneo, su única válvula podré salir al mediodía. ¿Te acordarás? No te preocupes,- de escape era seguir escribiendo a toda velocidad, a ritmo contestó- he puesto la alarma a las cuatro y media. Me los de taquicardia. Sencillamente no quería pensar y mucho llevaré conmigo al parque después de darles la merienda o menos sentirse culpable. Por cada diástole de corazón, por les pondré una película de dibujos animados. Todo contro- cada golpe de tecla, una voz interior le repetía constante- lado, prácticamente estoy acabando el cuento. Esta vez no mente las mismas palabras: Tienes que deshacerte de él habrá despistes. ¡ Te lo aseguro! sin que nadie lo note. Los ojos de aquel hombre los tenía clavados como agujas en la retina, imborrables. Mientras las tildes, las comas, las sílabas se escapaban de entre sus dedos y aparecían mágicamente impresos por la página Word como si tuvieran vida propia. ¿Q ... ué podía hacer sino aparentar total normalidad? Escribir como todas las mañanas desde hacía no se sabía cuánto. La misma rutina de cada día, desde que se impuso a sí mismo el objetivo de ser escritor freelance de contenidos digitales. Tan solo unos minutos antes su mujer le había dejado el café encima de su mesa de trabajo, despidiéndose con un beso y una frase. -Recuerda 70 Relatos a destiempo contenido.indd 70-71 V agamente oyó la voz de Silvia por encima de su hombro.- Te noto tenso, ¿te pasa algo? -Nada, prácticamente estoy acabando, eso es todo. S u pequeño piso de apenas setenta metros cuadrados se convirtió, para él, en un infierno. Único testigo de lo que estaba a punto de acometer. Eran las ocho y media de la mañana. Silvia conducía por la avenida hasta su trabajo en la agencia y los niños bajaban del autobús escolar para entrar en clase. Desde ese momento y hasta la hora de ir a recoger a los gemelos, Mario disponía de tres o cuatro horas para deshacerse del cadáver. Para volver a 71 13/10/2013 13:10:12
  36. 36. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo ser ese marido y padre de familia ejemplar. El buen vecino inminente subida de impuestos, la bolsa repuntaba hasta que siempre saludaba y con amabilidad daba los buenos el nivel de los años 90 después de cinco mínimos conse- días a doña Úrsula o al portero de la finca. El honorable cutivos, y la fotografía de un convoy de soldados españoles don Mario. en Afganistán... esas eran las noticias más destacadas de L a puerta de su casa se cerró de golpe y de su boca ex- primera página, junto con un módulo 2x2 en la base del haló el último reducto de culpa. Apenas 10 minutos periódico anunciando una promoción de juegos de café. después sonó el timbre del telefonillo. Dejó de golpear las teclas de su ordenador y el mundo se paralizó a sus pies. ... C G ... abriel Alcalá, el inspector de la unidad de delitos patrimoniales de Las Palmas de Gran Canaria, se ostillas de cerdo congeladas para hacer un buen tomaba el primer café de la mañana en el bar La Esqui- potaje de jaramagos, solomillo de Argentina a na. - Le hemos perdido, hace tres días que no se presenta menos de doce euros el kilo, unas cuantas bolsas de vege- a fichar por la comisaría, no está en su casa, no está en su tales, y un montón de helados del “Mercadona”. Ese era el oficina, su móvil no contesta y me da la nariz que jamás arsenal de alimentos que guardaba el arcón del congelador volveremos a verle por aquí nunca más. Se ha volatilizado del su cuarto tratero. Y debajo de todas aquellas bolsas y con él, tres millones de euros. Tengo al inspector jefe en- llenas de escarcha el cuerpo inmóvil de un desconocido sin cima de mi chepa, y a cincuenta pardillos cabreados como nombre. monas, echándome la culpa. La juez de instrucción quiere L 2 verme dentro de media hora y no tengo ni una sola pista a portada del Canarias 7 era el fiel reflejo de la que me indique donde puede estar ahora. Es como si le hu- crisis del 2009. El presidente Zapatero anunciaba la bieran abandonado en una recóndita cueva de La Fortaleza 72 Relatos a destiempo contenido.indd 72-73 73 13/10/2013 13:10:12
  37. 37. Fulgencio Cerrajero o escondido en las remotas profundidades del barranco de Guiguí. -No te preocupes, aparecerá. Siempre aparecen. Relatos a destiempo B ueno, tomate el café tranquilo, que pago yo. Tengo la sensación de que la juez está mucho más Tú sigue el procedimiento. La auténtica responsable es la nerviosa que tú. Al fin y al cabo ha sido ella quien le dejó juez. Ella es la que debería estar comiéndose las uñas y no en libertad sin fianza. ¡Menudo pájaro el J.J.M.! Se estará tú.- Es una pardilla y ha cometido un grave error de princi- partiendo de la risa en estos momentos, habrá cogido el piante. Rodarán cabezas y créeme, Gabriel, no será la tuya. Armas a Madeira y el ferry hacia Portugal, preparado para ¿Q ué otra cosa podría contestarle? Sindo había saltar desde Lisboa hacia alguna playa brasileña. A ese no le pillan más, en la vida. 3 sido el instructor de Gabriel en la academia de policía de Sevilla. Desde que aprobó las oposiciones le incorporó al departamento por su honestidad probada y quizás también por qué era el mejor contando chistes. S ólo dos hombres en el mundo entero conocían el verdadero paradero de J.J.M. , Sindo y Mario. El cuerpo incorrupto del Madoff de Canarias se encontraba por pura casualidad a más de 20 grados bajo cero en el fondo de un arcón congelador. Concretamente en el trastero numero 24 de Edificio Granca. A menos de un kilómetro de la super comisaría y el bar La Esquina. M ario no estaba acostumbrado a beber más allá de una copa de vino entre amigos, y siempre que el caldo fuera de calidad y acompañado de una buena cena. Incluso cuando pudiera decirse que había superado el límite de su aguante etílico, nunca llegaba a más de tres cubatas. Y aun así sus amigos le decían que los efectos del alcohol le otorgaban la extraña virtud de conducir mucho más relajado y suave que de costumbre. Mario era uno de esos conductores que no podían hacer dos cosas a la vez, o conducía o hablaba. Ciertamente la bebida le daba la posibilidad de ampliar sus dotes motrices, o eso creía él. 74 Relatos a destiempo contenido.indd 74-75 75 13/10/2013 13:10:12
  38. 38. Fulgencio Cerrajero S e echó un cigarrillo a la boca, lo sujetó con la mano derecha y mientras miraba la punta del cigarrillo encenderse como un tizón incandescente y las volutas Relatos a destiempo de lo sucedido. D iez minutos más tarde, Mario se encontraba regurgitando todo lo que aquella noche había comi- del humo ascendían por el retrovisor del coche, un fuerte do y bebido. Lavándose la cara bajo el grifo del garaje de la golpe le sorprendió de improviso, seguido de otro, pare- comunidad, recostado en la cochambrosa pared del retrete, cido al crujir de una rama seca. Nunca se hubiera podido y preguntándose mientras se miraba en el espejo de aquel imaginar lo que le estaba sucediendo, ni mucho menos cuchitril, qué carajo había pasado y qué más podía hacer. podía creerse lo que allí vio, segundos más tarde, al bajarse de su destartalado Opel Corsa blanco de tercera mano. Era un cuerpo. Un hombre de unos cuarenta y tantos, bien J .J.M. descansaba bajo cero entre las bolsas de verduras congeladas. Mario revisó su móvil en busca de afeitado, pantalones de tergal con raya en medio, chaqueta un nombre. No se acordaba muy bien cómo se llamaba el bloise cruzada y una camisa con las letras J.J.M. bordadas colega de su infancia, pero si conseguía encontrarlo en la a la altura del pecho de la camisa. Su primer impulso fue agenda, sabía que esa era su salvación. gritar, pero el estrés le ahogaba el pensamiento y la respiración. Inmediatamente una enorme losa de culpabilidad le hundió el pecho, tan fuerte y mortal como el que aquel D e la A a la Z y vuelta para atrás, pulso los más de 200 ficheros que tenía guardados en la memoria anónimo sujeto había sufrido minutos antes. Bloqueado, del móvil, repasando mentalmente los recuerdos fugaces con la mente en blanco y sin saber qué hacer, el instinto le de aquellos doscientas encuentros, en busca de uno que decía, súbelo al maletero, mételo dentro y sal corriendo. pudiera servirle de salvavidas. Hasta que por fin encontró Así lo hizo, rezando para que nadie se hubiera percatado a Sindo. 76 Relatos a destiempo contenido.indd 76-77 77 13/10/2013 13:10:12
  39. 39. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo 4 ¡S indo!, ¿eres Sindo verdad? - ¿Y usted, quién es? No te acuerdas de mí, soy Mario. - ¿Mario? ¿Mario tud. S indo, no te rías, lo que te voy a decir es terrible y es verdad. Tengo un cadáver en el congelador de mi casa. Y el muerto no es otro que el sinvergüenza de J.J.M., qué? Mario Contreras, el sargento de la IMEC de la pri- el Madoff de Canarias. -Qué me estas contando, que te mera compañía del Canarias 50. -¿Sabes ahora quién soy? los has cargado tú solo. -Sí y no, la dos cosas. -Me estas Bueno, mira que ha llovido desde entonces. Y cómo me tomando el pelo, no puede ser sí y no, a la vez. O es sí, o es llamas ahora, que es de tu vida, dónde estás, cuéntame. - no. -Pues que le he atropellado, me lo han metido debajo ¿Tú eras policía, verdad? Uno siempre es policía, lo quiera de las ruedas del coche, cuando iba para casa. -Has cho- o no…pero me retiré hace un par de años. Lo dejé. Ahora cado con él y te lo has cargado. Pues por lo menos hay tengo un bar en propiedad, verás, me cansé de tanto mal- cincuenta personas que te lo van a agradecer. -No exac- nacido como hay por el mundo, y adelanté el retiro. - Es tamente, ya estaba muerto cuando le atropelle. Tiene un que necesito hablar contigo, ahora mismo. Me ha pasado balazo en la sien, y no he sido yo. Yo no uso armas, ni nada algo que no te lo vas a creer. - Mario, que tú eres buena parecido. -Ya entiendo, basta con que llames a la policía, gente, no me digas que estás en un lío. Yo creo que sí y de y no te pasará nada. -Imposible, no puedo hacer eso. -¿Por los gordos. ¨Contreras, es que no te enteras. qué? -Es secreto. -El qué es secreto, explícate que ahora el P or enésima vez en su vida Mario tuvo que oír de que no se entera soy yo. - Muy sencillo, mi mujer no sabe nuevo el juego de palabras que tantas veces había nada y la policía sí. Pero la policía no puede enterarse y mi aborrecido. El chiste fácil y eternamente repetido por el mujer tampoco. -Te explicas fatal, chico. -Quiero decir que que se había peleado y pegado en su infancia y en su juven- tenía sesenta mil euros invertidos con ese hijo de Satanás y 78 Relatos a destiempo contenido.indd 78-79 79 13/10/2013 13:10:12
  40. 40. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo mi mujer no sabe nada . Y ahora que está muerto, la policía Mates a palos se va a creer que he sido yo el que le ha dado el matarile.¿ entiendes ahora? - Ayúdame, que hago. -Si lo entendido bien, tú tenías sesenta mil euros y ahora no los tienes. -Sí. Y acudiste a la policía a declarar la estafa. Te engañó como a otros muchos. -Sí. -Y ahora tienes a ese malnacido de C orría el año 1966. Los chavales de la España de entonces no conocíamos Internet, ni la Play Station, cuerpo presente en el congelador de tu casa. -Sí. -Y claro, ni los ordenadores; y los únicos discos duros que estaban si se lo dices a la policía, lo más normal es que te echen el de moda eran los de vinilo. Nuestra red social se limita- muerto a ti, porque razones para cargártelo no te faltan. ba al colegio, el barrio y la familia; y para hacer amigos, - ¡Sí, coño, sí! Efectivamente, Mario, estás metido en un salías a la calle. Si queríamos llamar por teléfono teníamos buen lío. que encontrar una cabina telefónica o entrar en un bar con teléfono público. Tu mejor móvil eran los pies; y el L ío, la palabra lío, sinónimo de marrón y mierda, e-mail más rápido, el cartero de correos. En el colegio nos rebotaba en la cabeza de Mario de lado a lado, como obligaban a hacer interminables ejercicios y deberes que una pelota de pin pon. Y continuaban en casa; la televisión era un aburrimiento en blanco y negro; y las buenas películas tenían doble rombo. a te digo, yo estoy retirado, pero por un amigo hago Asi que lo mejor que podiamos hacer para entretenernos lo que sea. No te muevas de tu casa que esto lo era salir a la calle. ¿Cómo podíamos vivir así? No tengo ni soluciono yo. Dime dónde vives. -En el Granca. Vale, dame idea, pero he de confesar que en muchos aspectos los baby quince minutos que voy para allá. boom de la España de los 60, sin internet, sin móvil y prácticamente sin televisión, éramos muy felices. 80 Relatos a destiempo contenido.indd 80-81 81 13/10/2013 13:10:12
  41. 41. Fulgencio Cerrajero L Relatos a destiempo palos, los clavos y las pinzas de la ropa. Y los transformá- os chicos de mi generación se acordarán que jugá- bamos en ballestas, pistolas y lanzas. También hacíamos bamos a churro, media manga - manga entera; a la grandes hogueras para quemar los restos de los cables de peonza; a la lima; a las carreras de chapas, y por supuesto la luz , y con el hilo de cobre construíamos arcos y decora- a policías y ladrones. Subastábamos quién debía ser poli- bamos las lanzas; lanzas que previamente habíamos afilado cía y quién ladrón a pares y nones. Si nos tocaba hacer de al rojo vivo, a base de martillear su punta con dos piedras, ladrones nos escondíamos en nuestra propia casa, para que y a las que atábamos en el otro extremo plásticos, a modo ningún policía diera con nosotros. Matábamos el tiempo de cola de caballo, para que volaran por el aire con mayor merendando, unos días, un enorme tazón de Cola-Cao con fuerza. Después buscábamos algún portón de madera y pan y mantequilla; y otros días nos daban pan con azúcar, con piedras de cal le dibujábamos una diana. El resto se lo o pan con vino y azúcar. Y si queríamos repetir rotábamos pueden imaginar. Incluido los gritos del dueño del solar de casa en casa, con el amigo de turno, a por más me- que, gruñendo y vociferando palabrotas, nos amenazaba rienda. Bastaba con estar al lado del anfitrión y esperar a con chivarse a nuestros padres. No le hacía falta llamar a la que su madre le sirviera la merienda, siempre había otra policía. La autoridad estaba en casa. rebanada, de pan con mantequilla o pan con vino y azúcar, para los acompañantes. Los barrios, en pleno crecimiento, estaban salpicados de descampados y terrenos yermos, es- T odavía guardo en mi memoria el sabor de las tardes de cine en sesión continua. Pagabas la entrada del perando nuevas construcciones. La calle era nuestros terre- cine una vez y te quedabas toda la tarde, hasta bien entrada no de juego preferido. En lsa calle encontrábamos todo los la noche. Sasón y Dalila llegué a verla cuatro veces segui- juguetes que necesitábamos para la tarde: restos de madera, das en una sesión interminable. Otro entretenimiento eran palos, clavos y hierros abandonados. Recuperábamos los las bodas y bautizos, que estaban íntimamente unidas a 82 Relatos a destiempo contenido.indd 82-83 83 13/10/2013 13:10:12
  42. 42. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo las sesiones de cine, ya que bodas y bautizos eran nuestro por los pisotones sufridos en la recogida de monedas. Mis recurso para conseguir las monedas con las que pagar las manos por un cine, ése era el pago. entradas del cine y las palomitas de maíz. Teníamos por costumbre esperar a los novios y a los padrinos del bautizo a la salida de la puerta de la iglesia. Esta vez no íbamos car- T ambién recuerdo el picor de manos que, de cuando en cuando, me infringía el maestro de mi escuela gados de lanzas, sino de esperanza e ilusión, y los que gri- de barrio. Esta vez no jugábamos a policías y ladrones, tábamos a todo pulmón, éramos nosotros. En cuanto veía- estudiábamos la tabla de multiplicar. No había por qué en- mos salir a los padrinos, vociferábamos ¡Padrino, padrino! tender el mecanismo de los múltiplos, ni la razón íntima de ¡Viva el padrino!... La buena costumbre era que el padrino, los sumandos, únicamente había que saberse la letra de la a modo de contestación y ostentación dominical, lanzaba tabla a pié juntillas. Kant escribió La razón pura mientras al aire puñados de perras gordas y alguna moneda de dos los maestros nos enseñaban de pura memoria. El méto- reales. La iglesia manda que el rico sostenga al pobre, y do didáctico elegido era que nos entrara la letra a base de ¡oiga, que cuatro reales es una peseta! Y por dos pesetas repetir la tabla en voz alta. Lo que pasaba es que todos los entrábamos al cine. Había que estar listo, tener buen ojo y alumnos nos sabíamos la música de las tabla de multiplicar, ser muy rápido en recogerlas, porque en cuanto las mone- una letanía que se repetía una y otra vez, como una can- das llegaban al suelo, el dinero era para quien primero las ción, pero éramos muy pocos lo que dominábamos la letra. agarrara. Para lograrlo valían todo tipo de artimañas: las Así que el maestro ejercía de policía, acercando su oído a principales, patadas y pisotones. Pero ver a Sansón y Dalila, nuestras gargantas y agudizando el sentido, hasta que man- bien valía un poco de sangre. Cuando el acero de la espada daba callar a la clase, y repetir a solas, a algún listillo de los del centurión se acercaba, roja y encendida, hacia los ojos que la tarareaban sin multiplicar. En fin, que me pilló el de Sansón, sentía mis manos todavía ardientes y escocidas truco y me tocó el castigo, por ladrón de letras. 84 Relatos a destiempo contenido.indd 84-85 85 13/10/2013 13:10:12
  43. 43. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo C Me acuerdo iertamente aprendí las mates a base de palos. Aunque debería decir mejor, que aprendí las tablas de multiplicar para que no me matarán a palos. Quizás sea por eso que hoy consideró más importante los contenidos que los continentes. Y valoro más la letra que la música; la esencia antes que la presencia. Q ué tienen los recuerdos que dibujan sonrisas en los rincones del alma y te hinchan el cuerpo con afectos y rellenos de caramelo. 1 Tan profundos que permanecen domingo 29 de noviembre de 2009 M e acuerdo del día en que tú naciste. La primera vez que te vi detrás del cristal. Desapareció el cristal, y el hospital se hizo silencio. Sólo quedamos tus ojos y yo. Desde entonces tus ojos me persiguen y son todo mi mundo. Es una imagen, que nunca se borra, ni quiero, y que copio en la pizarra de mi memoria miles de veces a reglón seguido. Tu nariz roja de payaso sorprendido y esos ojos abiertos como dos soles negros. ¡Buenos días, mundo! Soy yo quien os está observando. 22 86 Relatos a destiempo contenido.indd 86-87 87 13/10/2013 13:10:12
  44. 44. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo de diciembre de 1986. A esos ojos le pusimos por nombre, Día de Reyes. Ese pequeño espacio de tiempo, sin tiempo, Laura. que transcurría, todavía tumbado en la cama. Esa milésima M de instante que era abrir los ojos y despertar en la mañana e acuerdo de los pestiños de la abuela Margarita. del Día de Reyes. Sabía que me iba a encontrar con un re- Y aún los persigo recordando los vaivenes de su galo. Un regalo que estaba debajo de la cama en la mañana falda al ritmo bailarín del toc toc y el sonido de la cuchara del Día de Reyes. Debajo de la cama estaba la ilusión de la contra las paredes del bol para hacer la masa. mañana del Día de Reyes. La ilusión que me inundaba al La abuela Margarita es para mí esencia de limón y piñones despertar, segundos antes de abrir los ojos, en la mañana tostados. del Día de Reyes. M Era tanta la ilusión que me provocaba despertad en la e acuerdo que su fragancia inundaba toda la mañana del Día de Reyes, que abría los ojos mil veces, para casa, y no había pared o muro capaz de anular mil veces volver a sentir la magia al despertar en la maña- ese aroma. El limón viajaba por los pasillos y los piñones se na del Día de Reyes. Y ese es el gran regalo que los Reyes daban una vuelta por la vecindad. No me hacía falta saber Magos me han dejado para siempre. Cada día abro los ojos leer, ni contar los peldaños de la escalera. Para encontrar- y me despierto con la sensación de que la vida es un regalo la, me bastaba con cerrar los ojos y dejarme guiar por su a los pies de la cama. Como en la mañana del Día de Reyes. colonia de pestiños. M e acuerdo de la mañana del Día de Reyes. Mejor dicho, me acuerdo de el despertar de la mañana de Reyes. El momento antes al despertar en la mañana del 88 Relatos a destiempo contenido.indd 88-89 M e acuerdo del primer suspenso de mi vida. El más amargo porque fue mi primera derrota pública. La primera, de tantas otras que vendrían después. Nadie me había advertido, ni enseñado a convivir con el 89 13/10/2013 13:10:12
  45. 45. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo rancio sabor de la derrota. Fue un cero en latín el que mar- salían cuernos de demonio. Tocarte me provocaba den- có mis mejillas a fuego con el surco de una lágrima y me tera y mirarte, escalofrío. Como los vampiros nocturnos, dolió como agujas punzantes en la garganta. Cesar, los que contra ti, mi única arma era encender la luz, dejar la puerta van a morir te saludan. Gladiadores con bolígrafo y escu- abierta y silbar fallidos soplidos de miedo. Hasta que un dos de papel, casco de diccionario y sandalias de goma de día, sostuve tu mirada y descubrí que también sonreías. Lo borrar. Estamos a tus órdenes, centurión, preparados para que me parecían garras, ahora eran lazos; lo que semejaban soportar el látigo de tu verbo y los horrores de la guerra de fuegos, ahora eran lágrimas, y lo que creí eran cuernos, se las declinaciones. convirtieron en cascabeles. Así es la vida, llena de ceros cuando el mundo se coloca a Ahora sé que todo puede tener dos caras y que todo de- tu izquierda. Siniestra. pende de cómo lo miremos. Blanco o negro, positivo o M negativo, buenos o malo, todo está dentro de uno mismo. e acuerdo de tu cara. Eras el logotipo del papel higiénico que vivía escondido en el cuarto de baño de nuestra casa de Paris. Un arlequín, rojo y negro, de siniestra mirada y peor humor. El guardián del wáter 2 Tan cortos que se quieren escapar húmedo. M e aterrorizaba sentarme en tu trono y encontrarme de nuevo contigo. Imaginaba que tus manos eran garras, que tus ojos echaban fuego y que de tu cabeza 90 Relatos a destiempo contenido.indd 90-91 M e acuerdo del desván de la abuela Pilar, donde jugaba a ser quien me daba la gana ser. El rin- cón de mis fantasías donde construía aventuras y mundos 91 13/10/2013 13:10:12
  46. 46. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo mágicos de los que no quería salir. Paseando por Shannon River M e acuerdo del burro Margarito que antes de comer calabazas sonreía y enseñaba los dientes, adelantándose a la satisfacción del festín. M e acuerdo del brazo de Wendolin, paseando a orillas del Shanon River. Apenas un roce, mi mano en la suya, la ciudad amanecida y nosotros deseando que en la siguiente curva la carretera no tuviera fin. M e acuerdo de los adoquines de la Rué de Siam, en el barrio francés de Paris. Y no sé por qué rara coincidencia, siempre que mi madre y yo íbamos al colegio había un guardia con silbato en la boca. Pensaba que sería para proteger los adoquines. No imaginaba ninguna otra razón mejor. M e acuerdo del brazo de Wendolin, paseando a orillas del Shannon River. Apenas un roce, mi mano en la suya, la ciudad amanecida y nosotros deseando que en la siguiente curva la carretera no tuviera fin. W endolin, Paloma, Silvia, Andrea, Margarita, Milagros, Rebeca... cómo me hubiera gustado que la lista de mis amantes nunca terminara, hasta volver a encontrarme con ella. El calor de mí mano junto a todas ellas, era el calor de una sola mano la que lo sostenía. ¿Por qué alguien ha de ponerles fin? Por qué tú y yo se convierte en un nosotros para siempre. Mi hombre, mi mujer, mi, mi, mi... ¿No hay otras notas que tocar en la partitura de la vida? 92 Relatos a destiempo contenido.indd 92-93 93 13/10/2013 13:10:12
  47. 47. Fulgencio Cerrajero D icen que la fidelidad es el máximo exponente del amor y de la pareja. Ser esclavos de un abrazo. Por Relatos a destiempo ¿D e verdad el fin de una relación es el principio de otra, o la continuación de la misma carrete- un beso, toda una vida, sin más vida. Una unión eterna ra? Tan seguro estoy de eso, que firmemente creo que todas que vamos salpicando de pequeños momentos felices para las relaciones son trocitos de una misma persona. rellenarla sin otro impulso que la inercia. Fotos fijas que se amontonan en una caja de zapatos o se guardan en el disco duro de la memoria. Y a tu lado, la misma persona. Año tras año, verruga a verruga. E M e doy una vuelta por el espejo, y no me veo ¿Acaso soy yo, siempre la misma persona? Cómo me gustaría tener varias vidas, darle la vuelta al reloj y cambiarle la fecha al calendario. Me gustaría estar en el s lo que tiene La Navidad, todos te felicitan y tú Shannon River. Me gustaría completar contigo, Wendolin, haces examen de conciencia. Por eso la imagen de mi álbum de fotografías. Wendolin volvió a mí memoria, y quizás también, empu- -Sergio, ¿estás ahí? jada por el recuerdo de una vieja canción, el quejido de -Sí, Emily. Estoy aquí. una hoja recién pisada y el calor de un guante en mi mano -Wendy ha pedido una casita de muñecas para Reyes, y le amoratada. Me pregunto ¿qué fue de ella? En realidad, lo he encargado a la abuela Susan que nos envíe su colección que me preguntaba es qué hubiera sido de mí con ella. De de muebles desde Athlone. qué color serían los ojos de mí hija con ella, cuántas pe- -A nuestra hija le encantará. cas le quedarán en la mejilla, y por qué tuve que coger un avión para jamás volver a verla. Con cuántas Wendolin he querido volver a encontrarme para perseguir a la misma Martes, 22 de diciembre de 2009 persona. 94 Relatos a destiempo contenido.indd 94-95 95 13/10/2013 13:10:12
  48. 48. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo M argarito tenía dos secretos que combinados le Mi burro Margarito convertían en el mejor bólido de Marracastañas de Gredos, y como verán, en un “business” la mar de rentable. Primer secreto: nunca se tropezaba; incluso con los ojos tapados y corriendo por la trocha más angosta y pedregosa que te puedas imaginar; antes que él, el que se caía eras tú. Y segundo secreto: con solo pellizcarle el trasero se L e cogíamos los pelos del trasero, cerca de la cola y tirábamos con fuerza. Bastaba un pellizco de cuatro pelos y mi burro Margarito corría camino abajo como un caballo desbocado, pero seguía siendo tan borrico como el primer día en que nació. Margarito era nuestro juguete preferido. Le dábamos de comer calabazas pochas con pienso y le dejábamos beber en el pilón hasta que hartara. Todos los chicos del pueblo querían subirse a Margarito, así que hicimos de él un pequeño negocio: a dos reales la montada y dos reales más, la corrida. Corrida, sí...porque aquello era mejor que subirse a un fórmula uno. ponía de cero a cien en dos zancadas. Lo curioso es que a pesar de la cantidad de veces que le aplicábamos la técnica, no tenía el burro ni señal, ni calva. M argarito era mucho burro, un burro con pelo en el culo, de esos que ya no quedan hoy en día. Te- nía coraje y pundonor, por lo que a fuerza de ensayar con él distintos métodos de monta y doma, descubrimos que ni palos, ni mordiscos, ni patadas. Lo dicho, a Margarito lo único que le hacía correr era el pellizco. Así que un día aposté con el rico del pueblo a que yo le ganaba la carrera. Del pilón a la eras, y vuelta. Las monturas, el Margarito contra una yegua de dos años, más nerviosa que un gato revuelto. Los jinetes, el hijo del secretario del pueblo contra 96 Relatos a destiempo contenido.indd 96-97 97 13/10/2013 13:10:12
  49. 49. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo un servidor. reciente para que no se me acercara la preciosa montura Era domingo y el bar de ca´ Genara con su mostrador del hijo del secretario. La cosa empezó que ni pintado. La cochambroso, los jamones colgando y el olor a vino de yegua arranco a trote y mi Margarito al paso. El iba de- garrafa y corteza de cerdo, reventaba hasta la puerta mien- lante y yo detrás, como había planeado; lo bastante lejos tras los hombres jugaban al tute y bebían medio y medio, como para que su amo cogiera confianza y no jaleara a la medio de anís con medio de coñác. Y las mujeres escucha- yegua en demasía, pero nunca tan largo como para que mi ban misa. Margarito no pudiera enseñarle los dientes, de cuando en E cuando. Y tan buena estrategia hicimos que a cada vuelta l domingo, a hora de misa, fue el día elegido para la de cabeza del hijo del secretario, mi borrico parecía que iba carrera. En domingo no había madres con alparga- a morderle los traseros. Hasta que llegamos a la espatará. ta dispuestas a corregirte, ni abuelas malhumoradas para La espatará son unas losas de piedra tan grandes y tan puli- molerte a bastonazos. das que para pisarlas tienes que andar con mucho tiento. Y El hijo del secretario, se había bañado, como era costum- tiento es lo que aquel chaval no tenía, porque de tanto me- bre hacerlo los domingos y fiestas de guardar, Vestía muy dir la distancia y de tanto mirar para atrás, llegó a la espa- arreglado con camisa blanca, pantalón estrecho y botas de tará sin darse cuenta de por donde pisaba. Y claro, la yegua montar. A mí también me tocó, lavarme en una palangana patinó espatarándose, como estaba mandado. Momentos y vestirme de limpio. Pero yo sabía muy bien a lo que iba, después, el que iba delante era yo y mi Margarito, mientras así que me cambié de nuevo cuando mi madre no me veía, el hijo del secretario dolorido del golpe besaba el duro sue- y volví a ponerme la ropa de todos los días, un jersey de lo de piedra y se frotaba los codos intentando comprender mangas larga para no rozarme la piel contra las paredes qué le había tirado al suelo. A mi paso por su vera le rocé del camino a las eras y una chiducas cagadas de moñiga con la moñíga de mis chiducas, añadiendo un poco más de 98 Relatos a destiempo contenido.indd 98-99 99 13/10/2013 13:10:12
  50. 50. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo faena y malhumor a su desconcierto. Y en cuanto salvé la más hasta que clavó sus cuatro patas como cuatro patas de pista de patinaje, a paso corto y controlado, saqué mi arma mesa, rígidas y tiesas como palos. Si el terreno que pisaba secreta. Margarito, ahora con cuatro pelos menos volaba hubiera sido de tierra o grava, me hubría dado de bruces callejuela adelante, camino de la primera parva de las eras, contra el suelo, o volado por los aires, pero como era pie- lugar establecido para girar en redondo de vuelta hacia el dra lisa, tan lisa como una pista de patinaje, eso hicimos. pilón. Así que volvimos a vernos las caras, mi contrincante Pasamos patinando, y con tiempo suficiente para llegar y yo; y los hocicos, su yegua y mi borrico. Él de ida, y yo de hasta el pilón los primeros. vuelta. Él como loco que lleva los diablos, y yo como triunfante jinete del mejor pura sangre del pueblo. A lguna inteligencia, sin embargo, tenía el hijo del G anamos porque mi burro Margarito es mucho burro y todo un artista. secretario, que al vernos pasar de vuelta hacia las espantas y a tal velocidad, que muerto de curiosidad se quedó clavado observando cómo diantres, Margarito y yo, íbamos a traspasar las losas de la muerte. Ya te lo he contado, Margarito nunca tropieza, y por supuesto, nunca se cae. Miércoles, 11 de noviembre de 2009 Y ese día descubrí que además nunca aminora la velocidad. Yo tiraba de las riendas, y me parecía que el brocal de hierro le llegaba hasta las orejas, pero Margarito hacía honor a su tozudez de animal adiestrado a las penurias de su especie y a los retos de su amo. Tire una vez, y otra, y otra 100 Relatos a destiempo contenido.indd 100-101 101 13/10/2013 13:10:12
  51. 51. Fulgencio Cerrajero Relatos a destiempo de la generación de los 60, como lo soy yo, se acordará de aquel anuncio de la televisión que promocionaba las buenas maneras en el fútbol y el deporte limpio, y que decía: Sin frenos, ni volante “Don Fulgencio se enfadaba cuando España no ganaba”. A ese creativo de pacotilla, me lo hubiera comido yo a mordiscos, crudo y sin sal. Sé que no lo hizo pensando en mí, pero yo sí que he pensado en él, toda mi vida. El pobre creativo quiso acertar con un nombre que no tuviera nadie, por aquello de que nadie se sintiera aludido. Y mira si Auto retrato H ablar de uno mismo es como mirarse al espejo. Hay quien se maquilla y hay quien se saca sangre estrujándose las espinillas. Probablemente yo sea de los del segundo grupo. ¿Ustedes dirán? P acertó, que me tocó a mí: Un sin nadie. Yo que ni juego al fútbol, ni nunca me dio por ir detrás de ninguna pelota. A ún recuerdo mí primer día de colegio: Doscientos niños desbocados y locos de ira, dándose patatas y empujones detrás de un pedazo de cuero. A eso lo llamaban “recreo”. Simplemente increíble, y tan incomprensible odría empezar contando cómo me llamo, lo cual ya cómo el método didáctico que los curas del Calasancio es una historia en sí misma, pero no es el momen- de Madrid dispusieron para mi el primer día de colegio to de aburriros con batallas familiares. Quedaros tan sólo en España. Exacto, yo nací en el extranjero. Nací en París, con mi nombre: Fulgencio. Un apelativo como el mío es como todos los niños, así que los curas entendiendo que imposible que se quede en el anonimato. Más de uno, si es necesitaba ponerme al día, y suponiendo que mi español 102 Relatos a destiempo contenido.indd 102-103 103 13/10/2013 13:10:12

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