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Menciones honrosas en la categoría de relatos de vida

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La FAO anunció a las ganadoras de su concurso regional de relatos y experiencias de mujeres rurales y sus organizaciones. En la categoría de relatos de vida destacaron recibieron una mención honrosa: Isabel Guggisberg de la Asociación Civil Mujeres Agropecuarias de Argentina; Maria do Livramento Diniz Sacramento, mujer rural de Brasil; Rut Pelaiza Gutiérrez, asesora financiera rural en Perú; Mireya Betancort, profesora rural en Uruguay; y Gaudy Maria García, fundadora de la Asociación Civil Moncar de Venezuela.

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Menciones honrosas en la categoría de relatos de vida

  1. 1. Nací en 1951, en El Zapallar, hoy General San Martín, Chaco. Mis padres me han puesto de nombre Isabel Guggisberg. Me crié en el campo, en una casa con un patio rodeado de árboles y plantas, un pozo de agua y el hermoso olor a tierra. Disfrutaba de todo eso. Mi mamá se apartó de mi padre cuando yo tenía 10 años y eso cambió profundamente mi vida. Sufrí mucho. Fui a vivir al pueblo y empecé a trabajar como niñera. Yo quería ser enfermera o costurera, pero no tuve oportunidad. Mi mamá no se preocupaba por hacerme estudiar. A los 16 años volví a vivir al campo. Mi novio me invitó a ir con él y me fui sin permiso de mis padres. Mamá siempre me decía cuídate, pero no me decía ni de qué ni cómo. No me juntaba con nadie. Poco sabía de la sexualidad. Muchas veces la ignorancia hace que creamos que todo está bien y que tiene que ser así nomás. Me encontré embarazada de mi primer hijo a los 18 años. Raúl, mi novio, volvió a su casa solo. Si mis padres me hubieran hablado, tal vez no me pasaría nada de esto. Yo, a pesar de todo estaba muy feliz por mi bebé. Después de un tiempo volví con mi pareja al campo. Me acostaba a las 12 de la noche y a las 5 de vuelta a levantarme. Hacía el fuego y preparaba el mate para Raúl. Así todos los días. Cuando tenía tiempo leía. Me sentía muy sola. Raúl, siempre ejerció un gran poder sobre mí y yo creía que tenía que ser así. Esperaba que alguien viniera a rescatarme de la rutina... Cuando tenía 47 años conozco a la ingeniera Marilú; me invita a una reunión de Cambio Rural, un programa del INTA para hombres productores. Pero ella veía que también las mujeres eran productoras y se vuelca a trabajar con mujeres campesinas. Nos juntábamos en las colonias. Al principio no teníamos claro para qué. El solo hecho de convocarnos ya nos iba cambiando. Un día me invitaron a Buenos Aires a una reunión en el Centro de Promoción Rural (CEPRU). Recuerdo que viajamos con Antonia, una compañera aborigen. Me pareció lejísimo. Cuando llegamos nos pidieron que nos presentemos. No podía hablar. Me daba vergüenza y quería llorar. Luego los viajes se hacían más a menudo. En septiembre del 2005 fuimos a México donde nos encontramos con mujeres campesinas de toda Latinoamérica. En las juntadas, nos enseñaban que teníamos que querernos, valorarnos así que pude ahorrar y me arreglé los dientes, me teñí el cabello, me hice rulos y cambié mi modo de vestir porque yo antes pensaba que estaba vieja y tenía que vestirme como señora de más edad. Me di cuenta de muchas cosas. Comencé a pensar en mí y a quererme. Este cambio les debo a mis compañeras campesinas. A los 57 años pude terminar mi escuela primaria. Formamos la Asociación Civil Mujeres Agropecuarias. Actualmente soy feriante y trabajo agregando valor a los productos de la chacra, hago bandejitas listas para ensalada y para sopa, plantines y alpargatas que yo misma confecciono. Soy integrante de la Organización Nacional de Mujeres Campesinas y Aborígenes Argentinas (MuCAAR) y primera jubilada en la provincia por el Monotributo Social Agropecuario. Hoy siento que Dios me devuelve con creces la alegría en la educación de mis hijos, nietos, nueras y yernos. En cuanto a mis pares campesinas, es mi deseo que comprendan sus derechos, y por sobre todas las cosas defiendan su trabajo, producción y lugar, que se valoren como mujeres, que busquen la forma de salir adelante con esperanza. Historias de #MujeresRurales en América Latina y el Caribe Concurso regional de relatos y experiencias de mujeres rurales y sus organizaciones. mujeres con derechos CATEGORÍA RELATOS DE VIDA Isabel Guggisberg, superando obstáculos argentina menciones honrosas
  2. 2. “Avidacontinua”,disseMaria,erguendoospunhos num sinal de resistência e de persistência diante dos baques constantes que a existência lhe impunha. Ali estava diante do caixão onde jazia o corpo de sua filha mais velha Maria Dinalva que morrera repentinamente vítima de infarto, aos 47 anos no dia 21 de julho de 2016. Não sabia Maria que menos de 1 ano depois estaria diante de outro filho morto, dessa vez o mais novo dos filhos homens, Virgilio, professor assassinado covardemente no Estado do Amapa, no dia 12 de junho de 2017. Mas Maria sabe que é preciso continuar, pois é entre lutos e lutas que se escreve sua linda história, plantada na terra e colhida na labuta do dia a dia, em meio a tantas lágrimas e incontáveis sorrisos, sua grande marca e a de seus filhos. Há 30 anos que seu marido Virgilio Serrão Sacramento, líder de Comunidades Eclesiais de Base e sindicalista foi assassinado ao sair de um Congresso e já se dirigindo para sua casa, em 05 de abril de 1987. Maria ficou sozinha aos 38 anos para criar seus 11 filhos vivos. Foi ali na terra deixada como herança que trabalhou de sol a sol para sustentar seus filhos, atendendo um dos últimos pedidos de seu esposo que pediu-lhe que não vendesse a terra e cuidou então para que todos estudassem e se formassem e para que a terra não fosse vendida. Maria já plantou muitos roçados! O delicioso café orgânico da dona Maria é conhecido por muitos que compram. E ainda há no seu sitio laranjas, mangas, açaí, cupuaçu, bacuri, castanha do pará, frutas que sempre colheu e que estão ai pertinho no estender das mãos... Mas, para além disso, Maria gosta de viver em comunidade, participa com afinco da Comunidade Nossa Senhora da Conceição do Rio Ubá e gosta de lutar por um mundo mais justo e igualitário, sempre que possível dá testemunho da vida do mártir Virgilio seu esposo. Fala da sua luta intensa, das ameaças que sofreu, das tentativas, da sua morte e da ONG da qual faz parte, a Fundação Virgilio que trabalha a educação ambiental e é parceira da CPT Guajarina nos eventos e movimentos sociais. Um dos projetos da Fundação Virgilio é o Santuário Pachamama da Biodiversidade que tem por objetivo a preservação da terra de Virgilio, fazendo daquele lugar um espaço de preservação das espécies nativas da região. O salão onde se reúnem em encontros e formações é em sua homenagem, chama-se Salão Maria do Livramento Diniz Sacramento. Maria às vezes para e chora com saudade de seus filhos mortos, mas logo se reergue e chama para a luta. Tem por nome de batismo Maria do Livramento Diniz Sacramento, nascida em Limoeiro do Ajuru, Estado do Pará, no dia 19 de fevereiro de 1938. Casou-se com Virgilio Serrão Sacramento, que foi morto em 05 de abril de 1987, na Rodovia PA 150, km 8m Moju, Estado do Pará. É mãe de José Dorival, Maria Dinalva (professora falecida em 21.07.2016), Edna do Socorro, Sandra Regina, Elias, João Agnelo, Maria de Lourdes, Marlene, Ilene, Virgilio (professor morto em 12.06.2017) e Noemi. É avó e bisavó. Mora na sua terrinha as margens do rio ubá e ali recebe a família, amigos, padres, freiras, familiares e quem quiser chegar. O coração de Maria é sofrido, é guerreiro, é lutador, é missionário, é grande! Ano que vem, 2018, Maria completará 70 anos! Historias de #MujeresRurales en América Latina y el Caribe Concurso regional de relatos y experiencias de mujeres rurales y sus organizaciones. mujeres con derechos CATEGORÍA RELATOS DE VIDA Entre risos e lágrimas, a história de uma Maria Brasil menciones honrosas
  3. 3. Me llamo Rut Pelaiza Gutiérrez, tengo 39 años y soy de la comunidad campesina peruana de Vilcabamba Huirahuacho (Apurímac). Tengo tres hijas: Hilda, de 19 años, que estudia en la Universidad Tecnológica de los Andes; Nayeli, de 14 años, que va al instituto; y Ruth, de 7 años, que cursa segundo de primaria. Antes de mudarme a Abancay, llevaba 15 años viviendo en la comunidad campesina de Santa Rosa, de donde era el padre de mis hijas. Me dedicaba a la crianza de animales. También trabajaba como limpiadora. Además, fui responsable de un grupo de mujeres del programa estatal Programa Juntos1 , del que fui beneficiaria. Me mudé a Abancay para darles una educación mejor a mis hijas. Su padre y su familia me subestimaban, me repetían que yo no valía nada. Me dejó cuando mi tercera hija nació mujer; fue una decepción para él, que quería que fuera varón, y se fue a los cuatro meses. Decidí dejarlo todo, agarré a mis hijas y me fui de allí. De camino vi un colegio y pedí una vacante para mi hija mayor. Gracias a Dios me la dieron, aunque era empezar de cero. Con la venta de mis animales pude alimentar a mis hijas; vivía en casa de un primo, hasta que alquilé un cuarto. Comencé a vender ropa, verduras y frutas como ambulante y empecé a recorrer ferias. Un día una supervisora de Ahorro para Todos2 me habló de la convocatoria de empleo de Financiera Confianza. Pensé que no sería capaz de pasar las pruebas, mi hija mayor me animó. Me motivaba, pero yo veía a tantos jóvenes candidatos universitarios, que tenía pocas esperanzas de entrar. Cuando me dijeron que había ingresado, lloré de emoción, me sentí muy feliz. Desde ese momento, doy todo de mí. Comencé con la capacitación en educación financiera de Ahorro para Todos, y las “mamitas” a las que enseño me conocen y agradecen tener ahorros para asumir la educación de sus hijos, la salud… Estaban felices porque nunca antes habían recibido educación financiera. Gracias al proyecto conocí muchas comunidades, y estoy muy motivada. Ahora soy asesora comercial con Palabra de Mujer2 trabajo con grupos de ocho madres que cuentan con créditos grupales.Mujeresqueempezaron con productos de ahorro y que quieren montar un negocio. Mi sueño se cumplió cuando por fin pude comprar una casa para mis hijas. Cuando uno se decide, todo se puede. Motivo a mis clientas con mi experiencia: las mujeres somos capaces de todo sin la ayuda del esposo. Me siento feliz por pertenecer a la familia Confianza. 1. Juntos es un programa del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social de Perú, que ayuda a mujeres de zonas rurales en extrema pobreza. 2. Palabra de Mujer y Ahorro para todos forman parte de un programa de Financiera Confianza, la entidad de la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) en Perú, diseñado para mujeres en situación de vulnerabilidad en zonas rurales, que fomenta su inclusión y su formación financiera, a través de créditos grupales y educación financiera. Más de la mitad de las mujeres que acceden a este producto son pobres o extremadamente pobres. Historias de #MujeresRurales en América Latina y el Caribe Concurso regional de relatos y experiencias de mujeres rurales y sus organizaciones. mujeres con derechos CATEGORÍA RELATOS DE VIDA Rut Pelaiza: Las mujeres somos capaces de todo sin la ayuda del esposo perú menciones honrosas
  4. 4. Nací y me crié en el campo. Cuando niña disfrutaba feliz de la compañía de mis padres y hermanas sin preocuparme mayormente de los problemas cotidianos que sin duda, se presentaban también en ese entonces. Sé que las dificultades eran muchas. Había que madrugar para sacar leche y desayunar antes de ir a la escuela. Había que juntar los huevos y llevarlos a vender. Hacer la mantecaconlanataquesejuntabatodoslosdíasdespués que la leche se enfriaba. Muchas veces la comíamos untándola en el pan casero que mamá preparaba, pero otras se vendía, así se reunía algo de dinero para poder subsistir. Se criaban cerdos, gallinas, patos, que se alimentaban con el maíz que se cosechaba en la chacra. Mi padre decía que teníamos que estudiar, que esa era la única herencia que él nos podía dejar ya que, sin ser extremadamente pobre, lo que hacía con su trabajo solo daba para ir viviendo. Mi madre hacía las tareas del hogar, colaboraba en las ventas y todo lo que estuviera a su alcance. Sabía coser, así que cuando podía también hacía costuras para las vecinas, y por supuesto toda la ropa que vestíamos era confeccionada por ella. La escuela no quedaba muy lejos y pudimos asistir a estudios primarios sin dificultad. Pero cuando llegó el momento de seguir estudiando vino la separación, el desarraigo. Mamá marchó con nosotras a la ciudad para acompañarnos y volvíamos solo los fines de semana o en vacaciones. Estos eran los días más felices de mi vida. Mi madre falleció pronto y yo pasé a ser casi una visita en mi querida casa de campo. Al recibirme de maestra no dudé en ir de inmediato a trabajar al medio rural. Así recorrí diversas escuelitas de mi Departamento donde pude percibir la vida campesina desde otro punto de vista. Las mujeres que llegaban con sus pequeños de la mano todas las mañanas a la escuela, tenían en sus ojos la misma esperanza que mi madre: una vida mejor para sus hijos, aprender, saber más para ser mejores y superar el aislamiento que las envolvía. Igual que ella, libraban una lucha constante por el bien de su familia, haciendo mil tareas, desde preparar el pan para alimentarse, tejer un abrigo, cultivar la huerta, faenar un animal, arrear el ganado o seguir el arado sembrando las semillas. Esas pieles curtidas por el sol, esas manos rústicas esas ropas, a veces desgastadas por el uso, no desmerecían en nada la bondad de sus ojos ni hacían desvanecer la esperanza de sus miradas. Hoy en día, ya jubilada me he integrado a un grupo de mujeres rurales asociadas, que han sabido unir sus fuerzas para luchar por sus derechos, para ir poco a poco logrando espacios en lugares de decisión, donde antes nunca se hubiera pensado que una mujer pudiera ni siquiera hablar. Hemos aprendido a conservar alimentos, a realizar tejidos con lanas y diversas fibras que brinda el medio, así como artesanías de distinta índole. El cultivo de la huerta orgánica y la preocupación por la conservación del agua llevan a conocimientos que hacen más amena y rentable lavidadelasmujeresrurales.Eltrabajoengrupo contribuye al fortalecimiento individual y colectivo. La vida sana del campo hace más feliz la existencia. Historias de #MujeresRurales en América Latina y el Caribe Concurso regional de relatos y experiencias de mujeres rurales y sus organizaciones. mujeres con derechos CATEGORÍA RELATOS DE VIDA Mireya Betancort, una vida entera en el campo uruguay menciones honrosas
  5. 5. Soy Gaudy María García, nací en Monte Carmelo el 27 de agosto de 1951, hija de padres campesinos, de los cuales aprendí a amar al campo y la agricultura, mis estudios de primaria: Escuela rural Monte Carmelo, hasta 4 grado; el 5 y 6 en Barquisimeto por un programa de libre escolaridad, esto después de haber tenido varios hijos. Sin embargo el tiempo lo administraba a manera de hacer varias actividades en el día, como lo hacen la mayoría de las mujeres. En el año 1976, se fundó en mi comunidad la cooperativa agrícola La Alianza a la que me incorporé junto a otras compañeras y compañeros. Aquí aprendí a trabajar y a producir de manera organizada, a valorar a las campesinas y campesinos por el importante trabajo de producir alimentos y llevarlos a los hogares de escasos recursos a través de las Ferias de Consumo Familiar, proyecto del movimiento cooperativo de Barquisimeto. En la cooperativa en 1991, se fundó el bachillerato campesino junto a varias compañeras y compañeros; se inició un programa educativo bien interesante de valoración del ser humano, nuestro trabajo y crecimiento personal, en esta experiencia de bachillerato, me sentí como una adolescente y me gradué en el año 1996, devolviendo todo lo aprendido a otra generación de estudiantes de la misma comunidad. Hasta ahora me pregunto ¿Cómo lo logré? ¿De dónde saqué el tiempo necesario? Yo seguía trabajando medio día en la cooperativa, medio día dedicado a mi casa y a los estudios. Inspirada por nuevos conocimientos en 1994, emprendí un proyecto con las mujeres de la comunidad para La transformación de frutas y hortalizas, llegando a consolidar un trabajo socioproductivo; a través de la Asociación civil Moncar, los productos (salsas, mermeladasyfrutasenalmíbar),soncomercializadospor las Ferias de Consumo Familiar, comunidad y visitantes. Con el proyecto educativo de la cooperativa participé en un programa novedoso de la Universidad Nacional experimental “Simón Rodríguez” (UNESR), el Programa Centro de Experimentación para el Aprendizaje Permanente (CEPAC), logrando con mucho esfuerzo la licenciatura en educación con énfasis en educación rural, mi trabajo de grado (2003, fue sobre el trabajo de las mujeres de Moncar, de la cual soy fundadora. Reflexionando sobre lo que había logrado me propuse fundar con otras compañeras, el bachillerato campesino para nuestras hijas/os. Empecé como maestra de aula durante 12 años, llegando a directora de la institución por tres años, ahora estoy desincorporada,despuésdeunalargaluchaporconseguir la sede propia para la institución la cual se logró construir en el 2010. Pensando en la seguridad y soberanía alimentaria, y la defensa de nuestra biodiversidad en el año 2001, promoví una campaña en favor de nuestras semillas locales, logrando en el año 2005 el primer encuentro de la semilla campesina con intercambio de semillas campesinas, afrodescendientes e indígenas, y platos de gastronomía local, en esta oportunidad escribí la declaración de la semilla campesina, ahora soy guardiana de semillas, formo parte del consejo de sabios y sabias del campo y del proyecto Semillas de solidaridad con Venezuela. Sigo promoviendo los reservorios familiares de semillas y con este modesto trabajo se aportó a la ley de semillas que fue aprobada por la Asamblea Nacional en el año 2015, llegando la iniciativa de ensemillamiento a otras comunidades. Por último estoy orgullosa de ser campesina de mi realización personaly a los 66 años vivo en el campo activa con deseos de participar en nuevos proyectos que dignifiquen a nuestras mujeres para que sean protagonistas de su propia historia y participen en un trabajo organizado, digno y estable. Historias de #MujeresRurales en América Latina y el Caribe Concurso regional de relatos y experiencias de mujeres rurales y sus organizaciones. mujeres con derechos CATEGORÍA RELATOS DE VIDA Gaudy María García: Mujer rural, protagonista de la historia y el trabajo liberador venezuela menciones honrosas

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