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Pirulo y Rosario, Sadi y Miguel Angel Podio) pero sí más de uno se delata como
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el eje central de ellas es la política. Todo lo que se narra se lo hace con el marco
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Gramuglio, M. T. (1986). Ficciones Argentinas. Buenos Aires, Argentina: Celtia.
Saer, J. J. (1969). Cicatrices. Buenos...
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La Poética de Saer

  1. 1. 1 I.F.D.C. VM. POSTITULO EN LENGUA Y LITERATURA LA POÉTICA DE JUAN JOSÉ SAER EN “CICATRICES, “GLOSA” Y “LO IMBORRABLE” Autor: ROBERTO E. GIMÉNEZ Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercialCompartirIgual 4.0 Internacional.
  2. 2. 2 INTRODUCCIÓN La propuesta de este trabajo monográfico es elaborar una tarea de análisis de la poética de Juan José Saer en tres textos suyos, utilizando material teórico que nos permita dilucidar algunos caracteres sobresalientes o más destacados y recurrentes encontrados en su manera de escribir en la selección realizada. Los textos propuestos para este trabajo son “Cicatrices” (Saer J. J., Cicatrices, 1969) “Glosa (Saer J. J., Glosa, 1985) y “Lo Imborrable” (Saer J. J., Lo imborrable, 1985) De la misma manera, se utilizará como material de trabajo ensayos de Saer como ”El concepto de ficción” (Saer J. J., 1997) y “La Narración objeto” (Saer J. J., 1999). El Concepto de Ficción y La narración objeto El concepto de ficción, recopila la totalidad de la producción ensayística de Juan José Saer hasta 1997. Además, reúne un conjunto de reflexiones sobre literatura contemporánea, centrando la atención en los problemas del ámbito latinoamericano. Saer ofrece en El concepto de ficción una postura polémica y personal sobre la literatura, que destruye los prejuicios sobre lo que es y debe ser la tarea de escribir ficciones. El tema de la inserción en una tradición literaria y la elaboración de un proyecto estético que revalorice esta tradición y el propio lugar en ella, es un tema recurrente en sus ensayos literarios compilados en El concepto de ficción relacionados con nociones de crítica y teoría literaria y, más que nada, sobre la posibilidad de narrar. En este ensayo Saer manifiesta que: No se escriben ficciones para eludir, por inmadurez o irresponsabilidad, los rigores que exige el tratamiento de la “verdad”, sino justamente para poner en evidencia el carácter complejo de la situación, carácter complejo de que el tratamiento limitado a lo verificable implica una reducción abusiva y un empobrecimiento” (Saer J. J., El concepto de ficcion, 1997). Esto se puede observar en los tres textos a analizar porque si nos reducimos a verificar todo lo “real” que él expresa en las novelas, nos negaríamos la posibilidad de disfrutar de una de las mejores obras de la literatura argentina. En La narración objeto hay dos ideas bien claras de Saer que podrían tomarse como un programa y como un llamado de atención para la crítica literaria contemporánea. La primera se enfoca sobre el papel que debería cumplir la crítica,
  3. 3. 3 "en la actualidad más necesaria que nunca", con respecto a lo que se ha dado en llamar mercado literario y que Saer describe como el "tráfico masivo y a la vista de todo el mundo, entre la gente honrada pero desprevenida, de mala literatura" (Saer J. J., La narración objeto, 1999). La segunda idea, en realidad derivación de la otra, es que la crítica es (debe ser) una "forma superior de lectura". Más alerta. Más activa. Capaz, justamente, “de separar bandos y comprender la pista del arte en ese persistente malentendido que junta en las librerías a objetos bajo el nombre de libro” En La narración objeto Saer muestra su postura personal sobre el arte y su propia valoración y centra el interés principal en los libros que Borges publicó entre 1930 y 1960. En La cuestión de la prosa, Saer sostiene que la novela es entre todas las artes la más atrasada y compara su evolución con la de la poesía, que se habría liberado de subordinaciones ideológicas a costa de sacrificar a sus lectores; reaparece aquí el tema de los niveles de lectura. El libro se cierra con dos notas aparecidas en periódicos sobre la escritura de La pesquisa y Las nubes y con una serie de apuntes que dejan ver el trasfondo de las inquietudes intelectuales de uno de los más grandes escritores argentinos. El discurso de Saer es un discurso acerca de la existencia humana que tiene un carácter no científico. Siendo una antropología no empírica ni probatoria ni taxativa sino tan sólo "especulativa", su narrativa avanza por hipótesis, suposiciones y atribuciones inseguras mostrando las fisuras en la percepción y enseñando la fragilidad de cualquier empresa de conocimiento. Lo hace incluso cuando trata lo más próximo, como el paisaje de la "zona", su zona, quizás porque lo familiar y conocido, lo que con tanta seguridad él denominaría "la realidad", es lo que más debe someterse a las interrogaciones hasta que se desdibuje bajo la mirada incisiva que lo descubrirá como extraño. Toda narración, sea literaria o no, trate sobre hechos imaginados o inventados tiene dos componentes que son complementarios: a) es una serie de representaciones utilizadas por los signos arbitrarios del lenguaje; b) es una serie de marcas convencionales suministradas por un género. O sea que es una construcción, la construcción de un objeto. Y en tanto que objeto, si es de verdad, es inimitable. Es un objeto porque es una construcción sensible, es un conjunto de progresiones particulares.
  4. 4. 4 CICATRICES, GLOSA Y LO IMBORRABLE Cuando se lee la producción de Juan José Saer se puede hallar ciertamente “permanencias” y pertenencias” que definen una poética singular. De esta manera en “Cicatrices”, “Glosa” y “Lo Imborrable” aparecen como permanencia y pertenencia la descripción minuciosa y obsesiva de distintos acontecimientos, pero fundamentalmente de sentimientos, la repetición de personajes, la idea de la nototalidad, de la verdad inventada en tanto que ficción. Según Saer, optar por la práctica de la ficción no es rechazar la verdad. Abandonar el plano de lo verificable ayuda a poner en evidencia el carácter complejo de la situación. Casi toda su narrativa tiene por escenario la ciudad de Santa Fe y sus alrededores, en donde vivió hasta su voluntario exilio. Tanto en Cicatrices, como en Lo Imborrable y en Glosa, el escenario es la provincia de Santa Fe. De esta manera sus obras le han dado a la pequeña capital de provincia argentina cierto estatuto mítico. La otra unidad de estas novelas la dan los personajes, que se repiten en un elenco bastante estable (Carlos Tomatis, por ejemplo aparece en Cicatrices, en Glosa y en Lo Imborrable; Angel Leto aparece en Cicatrices y en Glosa), con reenvíos permanentes de una narración a otra. Cuando elige los nombres para los personajes de sus novelas da la sensación que está reivindicando la mezcla de razas y el cruce de orígenes que vienen de la inmigración y que, al mismo tiempo, forma parte del detallismo necesario en el realismo. En la novela Cicatrices se cuentan cuatro historias narradas por cuatro protagonistas de cuatro capítulos diferentes (el 1º: Febrero, Marzo, Abril, Mayo y Junio; el 2º Marzo, Abril, Mayo; el 3º Abril, Mayo y el 4º Mayo) que giran en torno a un hecho común: un obrero metalúrgico que mata a su esposa el Día del Trabajador (1º de mayo). En esta novela se van tomando hechos de distintos ángulos sin tomarse una visión definitiva. En estas novelas de Saer como en la mayoría de sus narraciones, lo importante no es el acontecimiento sino que lo que importa son las perspectivas. Uno de los temas de Saer es narrar la percepción. En sus descripciones, en sus narraciones recurrentes aparece su poética. De esta manera en Cicatrices el mismo hecho está visto por distintas miradas. En Glosa no hay un acontecimiento central que invite a seguir la novela, y en Lo Imborrable se pueden
  5. 5. 5 ver algunos rasgos de lo que Saer, en El concepto de ficción, expresa acerca de la “realidad” en la novela. La literatura de Saer está fuertemente marcada por lo político, pero la marca de lo político, el quiebre que el año 1955 significó para una generación está presente en Cicatrices, en el desquicio que es la vida del personaje Fiore que va a terminar matando a su mujer. En Lo Imborrable, por ejemplo, pese a que Saer no está de acuerdo con el aspecto lúdico en la narración, hay un juego con la visión de lo real y la ficción en la novela, cuando el personaje Alfonso, al referirse a la novela de Walter Bueno, dice que: … en La Brisa en el trigo –supuesta obra de este último-en el que no hay un solo elemento verídico, que es una falsedad premeditada de un apunta a la otra, empezando por el título que habla de trigo “…en una región donde únicamente se cultivan maíz y girasol y que, a pesar de eso ha sido vendido de la década, no podría de ninguna manera ocupar el lugar que ocupa si formase parte de un complot destinado a aniquilar la auténtica cultura nacional. (Saer J. J., Lo imborrable, 1985) Si profundizamos en el tema de la realidad y la ficción, con relación a este párrafo de “Lo Imborrable” veremos que también en El Concepto de ficción Saer expresa que “la ficción no solicita ser creída en tanto que verdad sino en tanto que ficción” (Saer J. J., El concepto de ficcion, 1997, pág. 12) y en la novela que menciona Alfonso escrita por Bueno, escribir sobre el trigo en un lugar donde no hay permite un juego por parte de Saer entre lo real y lo ficticio al cuestionar el personaje Alfonso lo narrado por Bueno. En Glosa el horror y la política entran de una manera diferente. Hay una exasperación en la descripción objetivista y morbosa de la caminata de Angel Leto (junto al “Matemático”, y luego con Carlos Tomatis) y el diálogo sobre esa conversación que intentan reconstruir. Glosa está construida como una cosa fenomenológica. La novela se proyecta dos veces 17 años más tarde y esas proyecciones son políticas. Pero la política está presente todo el tiempo en la novela. Lo que pasa es que estaba en uno de esos períodos calmos, por decirlo de algún modo. En la reunión que se narra, nunca se dice que quienes participan son de izquierda (Marcos Rosenberg, Tomatis, Basso, Botón, Silvia Cohen, un tal Cuello, Leto, un tal Dib, Washington Noriega, Barco,
  6. 6. 6 Pirulo y Rosario, Sadi y Miguel Angel Podio) pero sí más de uno se delata como sindicalista. El argumento, si lo hay, cuenta acerca del intento imposible de reconstruir el relato de una fiesta y los diálogos que allí tuvieron lugar. Este intento de reconstrucción ocurre durante un paseo de 21 cuadras que realizan Angel Leto y el Matemático por las calles céntricas de la ciudad de Santa Fe, una mañana de octubre de 1961. La fiesta de cumpleaños de Washington Noriega, de la cual ninguno de los dos participó, es narrada por un tal Botón al Matemático, que se la cuenta a Leto. En el texto aparece la formula reiterativa "dice el Matemático que dijo Botón que dijo Washington…" y allí deberíamos reponer al narrador, que suele autoreferirse "como venia diciendo". Debemos incluir también correcciones de la narración por parte de Tomatis, un periodista-poeta, a quien encuentran durante esta caminata, y por parte de Pichón Garay, en un todavía futuro 1979 que aparece en evocaciones del Matemático acerca de ese futuro que todavía no fue. La caminata se amplía con comentarios, pensamientos, interpretaciones y recuerdos de los dos personajes, y también con estas anticipaciones del futuro. Además, los distintos narradores opinan acerca de la veracidad o falta de veracidad de las versiones que circulan acerca de lo ocurrido en el cumpleaños. Así pues, en Glosa, no sólo los "ausentes" deben echar mano del relato de otro, de una "experiencia imaginaria" o "un recuerdo falso" para reconstruir un acontecimiento, donde el Matemático, para saber que pasó en la fiesta de cumpleaños de Washington se ve obligado a escuchar las versiones confusas de los que participaron en ella ". El sentido, la existencia misma de un episodio se escapan también a los que lo presencian y quienes, para recuperarlo, deben soñarlo, inventarlo o glosarlo como si hubieran sido ajenos a él. La reconstrucción verídica de un hecho – dice Saer – exige necesariamente una cuota de fabulación. En estas tres novelas de Saer tiene fundamental importancia el tiempo. En Cicatrices hay una tensión entre el tiempo de las estaciones y el tiempo del sujeto (personal, íntimo, social, histórico). En Glosa el tiempo es el que tardan los caminantes en recorrer las supuestas veintiuna cuadras, lo que también lo hace un tiempo personal, íntimo, social e histórico. Lo Imborrable tiene dos sentidos en el título, lo primero es meramente histórico y social: "eso que pasó no se debe borrar bajo ningún concepto"; y lo segundo es que aparentemente lo imborrable es la presencia del hombre en el mundo, aunque el hombre desaparezca para siempre,
  7. 7. 7 eso que pasa con la aparición del hombre en el mundo es un hecho tan único, tan increíble, que el mundo ha sido transformado, aunque después nadie esté aquí para ver esa transformación. La vida de los personajes de Saer transcurre en una realidad fracturada, desprovista de un criterio de verdad absoluto y firme. Escribir ficción es, por sobre todas las cosas, narrar. Narrar no sólo las circunstancias más cotidianas del hombre, sino también penetrar en la percepción que la conciencia va registrando de esas circunstancias. Asimismo, la escritura registra de manera detallada los olores, los sonidos, la luz, el agua, el escenario espacial que acompaña la acción de los personajes. En las narraciones de Saer no se nos cuenta una historia del principio al fin. Podemos observar, sí, una sucesión de uniones de fragmentos de secuencias, cuyo ordenamiento cronológico nos importa. De esta manera, podemos observar que el narrador -la voz que narra- adopta la perspectiva de una cámara cinematográfica que toma primeros planos de lo más pequeño o de algún supuesto centro, dispersando, diluyendo, todo lo que acompaña a ese primer plano. Este método que parecería verificar algo exageradamente, no verifica nada o verifica siempre un mínimo. El efecto que provoca este procedimiento al acercarse al “objeto” narrado es el de un desdibujamiento de los límites del objeto mismo, poniendo así en evidencia la ilusión de una representación referencial particular. Asumiendo que la narración saeriana expresa la imposibilidad de contar una historia, podríamos hablar de una concepción de difusión del género y sostener para este autor- la práctica de un modo del discurso con contenido de orden antropológico, acordando con lo que él mismo sostiene en su escritura crítica. Otra de las constantes de Saer es la tematización recurrente de la complejidad de la realidad y de la fragmentación de su percepción, en la representación de ésta en el texto literario. Esta tematización marca tanto los niveles de supuesta jerarquía entre las distintas narraciones como la confiabilidad de los diversos narradores, y aparece a su vez en la búsqueda de un discurso que se haga cargo de la complejidad perceptiva y representativa. El narrador en las ficciones de Saer presta más atención al detalle que caracteriza los hechos narrados, que a la argumentación que permite construir la lógica que vincula estos detalles. Los detalles apuntan pues a la subjetividad del
  8. 8. 8 hablante, y es a partir de ellos que se podrá reconstruir parcialmente un "argumento" o serie de episodios. Otra permanencia saeriana es el recuerdo como una forma de representación de los significados de lo real, del texto de la realidad. Aunque se recurra permanentemente al recuerdo, también éste es decepcionante por sus hilos desordenados, caóticos y atemporales. El recuerdo lleva, sin embargo, a la voz, y se torna entonces imprescindible. Otro mecanismo importante como parte de la variedad de técnicas para desautomatizar la narración, es el uso del tono informativo, breve y distante para comunicar la muerte y la desaparición que tienen que ver con la violencia del Estado, mecanismo que contrasta con las descripciones lentas, detalladas y líricas que caracterizan otros enunciados acerca de la supuesta realidad (por ejemplo, los tres mosquitos de Washington, la preparación de los pescados para el asado en Glosa). Aquí lo cerrado y dificultoso de los acontecimientos se insinúa como lo vivido en la historia tal que no puede ser referido por las palabras. Por ello es necesario prestar atención al laconismo del párrafo que informa acerca de varias muertes, y esto, a continuación de cerca de cinco páginas que describen la lenta transformación de las líneas del poema de Tomatis en una especie de amuleto de papel amarronado y quebradizo Uno de los principios de la poética saeriana es la negación o la reducción notable de la anécdota; en sus relatos, los hechos escasean y los personajes más que actuar observan y teorizan. Constituye el tema central de sus reflexiones la percepción y el recuerdo –custodio de percepciones del sujeto y casi nunca de hechos o de acciones – únicas instancias capaces de aprehender las realidades herméticas que conforman la materia de la literatura: el tiempo, el espacio, los seres, las cosas... Pero deteniéndonos en los pensamientos de Saer sobre su manera de concebir la ficción veremos que hace una clara distinción entre lo que es ficción y lo que es falso. Él dice que la ficción no es una reivindicación de lo falso. Aún aquellas ficciones que incorporan lo falso de un modo deliberado- fuentes falsas, atribuciones falsas, confusión de datos históricos con datos imaginarios, etc.- lo hacen no para confundir al lector, sino para señalar el carácter doble de la ficción, que mezcla, de un modo inevitable, lo empírico y lo imaginario. La paradoja propia de la ficción reside en que, si recurre a lo falso, lo hace para aumentar su credibilidad. De esta
  9. 9. 9 manera la ficción en las narraciones de Saer se mezcla con la realidad. El lector no sabe a ciencia cierta qué es ficción y qué es real. En un texto se habla del peronismo, en otra de la dictadura militar del momento en que suceden los hechos, en una tercera, también se narran hechos acerca de la dictadura militar que el lector hoy conoce. Pero ¿hasta qué punto estos hechos narrados o estas descripciones de momentos son creíbles en la narración? Es uno de los grandes méritos de las narraciones de Saer (según mi punto de vista): el de mezclar la ficción con la realidad de una manera tan especial y hacerla creíble. La aparición constante de los mismos personajes, la descripción minuciosa, filosófica y hasta exasperante de algunos hechos como el juego de punto y banca en Cicatrices, o el relato con los mosquitos en Glosa lleva la lectura a un grado de agradable inquietud por la calidad de su construcción lingüística y discursiva hasta el punto de llegar casi a “ver” cada uno de los momentos allí narrados. La mirada interrogante y obsesiva de sus personajes nunca representa una pregunta que llegue a desembocar en una explicación ni una interrogación retórica que tenga una respuesta encubierta en su propio discurrir, sino que refleja un modo esencial de expresar la incertidumbre. Rechazando el criterio de la verdad que sustenta una realidad frágil, bordeando siempre en la indeterminación, Saer propone la ficción entendida como una "antropología especulativa", una teoría acerca del hombre y su relación con el mundo. La multiplicidad de lecturas da del objeto narrativo un número indefinido de interpretaciones posibles, por ello la tentativa hermenéutica es siempre especulativa. Toda narración, sea literaria o no, trate sobre hechos imaginados o inventados tiene dos componentes que son complementarios: a) es una serie de representaciones utilizadas por los signos arbitrarios del lenguaje; b) es una serie de marcas convencionales suministradas por un género. O sea que es una construcción, la construcción de un objeto. Y en tanto que objeto, si es de verdad, es inimitable. Es un objeto porque es una construcción sensible, es un conjunto de progresiones particulares. En resumen, podemos afirmar que para el autor las posibilidades de tratamiento de una experiencia se multiplican al infinito en la escritura de ficción. En un mundo gobernado por una planificación paranoica, el escritor debe ser, de algún modo, el guardián de lo posible. La ficción es antropología especulativa, tal como él la entiende y la practica. La experiencia estética es un modo radical de libertad,
  10. 10. 10 razón por la cual se ve constantemente amenazada. El artista –sostiene- debe salvaguardarla, y esta lucha es eminentemente política. La preocupación es con esa crítica de lo que se presenta como real y a lo cual todo el resto debe estar subordinado. María Teresa de Gramuglio, en Ficciones Argentinas (Gramuglio, 1986), refiriéndose a la poética de Saer manifiesta que …la riqueza y complejidad que exhibe la estructuración de los relatos inducen a detenerse en la descripción de técnicas y procedimientos, relegando aquello que es más difícil de aprehender y precisar en el discurso crítico, y que, anudado de modo inextricable con la génesis de la narración remite a la significación, o, si se quiere, al nivel semántico, en el que operan las funciones cognoscitivas y simbólicas que circulan por el conjunto textual, impregnándolo en su totalidad. En las narraciones de Saer, continúa Gramuglio, un eje, el eje referencial, remite a la construcción, en el ámbito de la vida cotidiana de un conjunto de personajes entre los que se trama cierto tipo de relaciones. Se trata siempre de ‘vidas privadas’, en las que se diluye la exigencia del personaje situado o arquetípico con que la novela realista y la novela psicológica aspiraban a representar totalidades histórico-sociales o psicologías portentosas. Otro eje, el literario, conduce a la problematización del relato y a la reflexión sobre las condiciones de posibilidad de la escritura., apelando ostensiblemente a la intertextualidad, bajo la forma de relaciones con otros textos ajenos y propios, que son retomados, aludidos, citados, parodiados. Tenemos una serie de personajes, figuras e imágenes propias que se reiteran y desplazan en el interior del universo textual que los distintos relatos van componiendo. Entre ambos ejes, que sólo con un gesto arbitrario podemos separar, se tienden, como puentes que los sueldan y reúnen, dos recursos característicos de la narrativa de Saer: uno, la persistencia de figuras de escritor entre sus personajes, como uno de los modos de tematizar y señalar la problemática literaria; otro, el trabajo con diversas técnicas, estilos y procedimientos, cuyas variaciones, someten a la narración a una erosión incesante. Juntos, refuerzan la formulación de dos preguntas inseparables: qué contar, y, sobre todo, cómo hacerlo. La descripción es un procedimiento constructivo predominante en la narrativa de Saer. En sus textos la narración se apoya obsesivamente en la notación de los objetos, de los colores, sus formas, sus cambios, sus desplazamientos. Narración y
  11. 11. 11 descripción se mezclan de modo tan inextricable que resulta imposible delimitar sus fronteras. En los textos de Saer no se trata sólo de someter el objeto a una visión capaz de permitir una descripción desde la exterioridad de una mirada neutra, sino de involucrar en esa visión al sujeto, como sujeto de la visión y como sujeto de la narración al mismo tiempo, de modo que el lenguaje, funcionando como mediador entre el sujeto y el objeto, penetre en los objetos (en lugar de detenerse en su superficie) y los persiga hasta la desintegración para tratar de arrancarles su sentido. Según Gramuglio, Las “influencias” más significativas en la narrativa de Saer son Borges y el objetivismo francés. Borges: la mezcla de tradición y vanguardia, el criollista cosmopolita, propagandista y ejecutor de una poética antirrealista y antipsicológica que exalta el artificio y el relato donde “profetizan los pormenores”. La narrativa de Saer introduce una flexión original al trabajar sobre un material que, a diferencia de Borges, se halla ligado, por un lado a la experiencia y por el otro a una zona geográfica relativamente marginal y atrasada, semirrural, sin que ello implique ni recuperaciones de mitos arcaicos ni la adscripción a modelos congelados, sino, por el contrario, la apelación directa a procedimientos y temas emparentados con las formas más vivas y prestigiosas de la literatura europea y norteamericana contemporánea. Y la novela objetivista francesa: descomposición detenida de los gestos y del ver, énfasis en la no naturalización del relato, trabajo experimental con las categorías narrativas: personajes, espacio tiempo. Lo Político en las narraciones de Saer. Durante la última dictadura militar se publicaron dentro y fuera del país, novelas que buscaban dar forma a esa experiencia y con la puesta en forma no solamente alcanzar la denuncia y la crítica impedidas por la censura, sino sobre todo articular una formulación precisa del nuevo enigma que planteaba la historia del presente. En algunas de esas novelas abundaron procedimientos que hacían de la ambigüedad y el enrarecimiento uno de los registros principales. En estas novelas se elaboraron narrativas alusivas, fragmentarias que propusieron verdaderos ejercicios de desciframiento, de lectura entre líneas, para unas historias y unos personajes dotados a veces de fuerte carga simbólica o alegórica.
  12. 12. 12 Durante el período de la dictadura militar la narrativa argentina transcurre en un espacio de prohibición y muerte donde impera la lógica de una voz autoritaria e inapelable, de esta manera La brisa en el trigo, la novela nombrada en Lo Imborrable, simboliza la literatura de la voz dictatorial. El presente en clave de pasado fue una de las estrategias discursivas empleadas frecuentemente durante los años del estado militar terrorista, como si se experimentara la necesidad de releer la historia para hallar rastros ocultos de sentido que dieran cuenta del ininteligible horror reciente. (Avellaneda, 1997) La literatura de Saer está fuertemente marcada por lo político, pero la marca de lo político, el quiebre que el año 1955 significó para una generación está presente en Cicatrices, en el desquicio que es la vida del personaje Fiore que va a terminar matando a su mujer. El telón de fondo de la historia lo constituye el peronismo proscripto. En Lo Imborrable Saer escribió acerca del horror de la represión argentina durante la dictadura militar desde 1976 a 1983. Lo imborrable tiene dos sentidos en el título, lo primero es meramente histórico y social: "eso que pasó no se debe borrar bajo ningún concepto"; y lo segundo es que lo imborrable es la presencia del hombre en el mundo, aunque el hombre desaparezca para siempre (es muy probable que desaparezca), eso que pasa con la aparición del hombre en el mundo es un hecho tan único, tan increíble, que el mundo ha sido transformado, aunque después nadie esté aquí para ver esa transformación. (Dalmaroni, 1998) En Lo imborrable, Juan José Saer, muestra al protagonista deambulando en invierno por una ciudad fantasmal y lluviosa, donde la aparición, en algunos pasajes de la novela de datos referentes a la dictadura nos lleva a un ambiente ominoso, oscuro y enigmático; casi siempre es de noche, el personaje (Carlos Tomatis) está totalmente encerrado en sí mismo. Porque ese es el clima que uno vive en ese tipo de sociedades en momentos duros y represivos. La noche o el anochecer con el toque de queda, las noticias en la radio o en la televisión, el clima emocional que se vive en las dictaduras. En definitiva, si bien estas tres novelas de Saer tienen, a mi modo de ver, mucho de modernismo (por su eclecticidad); de realismo y objetivismo (por sus descripciones meticulosas de los lugares y personajes) y, algo de regionalismo por las representaciones detalladas de personas y lugares representativos de un lugar,
  13. 13. 13 el eje central de ellas es la política. Todo lo que se narra se lo hace con el marco político de fondo y siempre latente. En Lo Imborrable y Glosa quizás esté mucho más marcado que en Cicatrices, debido a la separación temporal de la producción de cada una de la novelas, y a las características de cada uno de los gobiernos de facto, pero de igual manera está presente de manera implícita. BIBLIOGRAFIA Avellaneda, A. (1997). Memoria colectiva y políticas del olvido. Rosario, Santa Fe, Argentina: Beatriz Viterbo. Dalmaroni, M. (1998). Foro de investigadores en Literatura y Cultura argentina. www.revistalote.com.ar .
  14. 14. 14 Gramuglio, M. T. (1986). Ficciones Argentinas. Buenos Aires, Argentina: Celtia. Saer, J. J. (1969). Cicatrices. Buenos Aires: Seix Barral. Saer, J. J. (1997). El concepto de ficcion. Buenos Aires: 1997. Saer, J. J. (1985). Glosa. Buenos Aires, Argentina: Seix Barral. Saer, J. J. (1999). La narración objeto. Buenos Aires, Argentina: Seix Barral. Saer, J. J. (1985). Lo imborrable. Buenos Aires, Argentina: ALIANZA. Saer, J. J. (1985). Lo imborrable. Buenos Aires, Argentina: Alianza.

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