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Comunicado ante la grave situación nacional

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Comunicado ante la grave situación nacional

  1. 1. Comunicado ante la grave Situación Nacional En nombre de los Obispos del Paraguay manifestamos nuestro profundo dolor por la situación de nuestro país empeora día a día y que va llegando a la pérdida de la razón y del sentido del bien común de la Patria. En circunstancias como éstas se impone que todos los paraguayos, juntos, asumamos posturas de sacrificios impostergables. Sólo por el camino de la guerra de papeles y de palabras, de denuncias y acusaciones está demostrado que en vez de avanzar se retrocede día a día en el empeoramiento de la situación del país. Ha llegado el momento de las grandes decisiones, el cambio de actitud, en particular, de los dirigentes políticos, de los empresarios, de los sindicatos, de las organizaciones campesinas y de los grupos y asociaciones religiosas. A la vista está el justificado malestar por la carencia de una conducción clara y firme por el bien común. Asimismo se impone una lucha decidida contra la corrupción que abarca todos los sectores con claros y abiertos escándalos de robos y asaltos a este pueblo pobre y necesitado de trabajo, salud y un mínimo bienestar. Nuestra palabra quiere ser siempre de esperanza. Por eso levantamos la voz para exhortar a todos a adoptar una postura de paz y perdón. No queremos dejar de llamar a la necesaria e indispensable participación de todos los ciudadanos en la construcción del Paraguay justo y fraterno. Como pastores y ciudadanos identificados con nuestro pueblo llamamos muy especialmente a los cristianos católicos y no católicos, que forman la mayoría de la población del país, que asuman con valentía su misión evangélica a partir de su fe en Cristo nuestro Salvador y que participen activamente en la construcción del bien común, de tal manera que pueda calificarse como traición a esa fe las actitudes pasivas o la indiferencia que no colabora en la construcción del Paraguay justo y fraterno que soñamos. Como en otras ocasiones, imploramos la ayuda de María Santísima, Madre de Dios y madre nuestra y de nuestro santo compatriota Roque González de Santa Cruz. Que Dios conceda fortaleza a todos y bendiga con la paz y el bienestar al pueblo paraguayo. Asunción, 5 de junio del 2002 Por la Presidencia de la CEP. +Pastor Cuquejo Secretario General de la CEP

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