Ante el dolor de los demás      Susan Sontag           Comentario     por Ángel García Ropero         2º C PeriodismoUnive...
1Susan Sontag empieza su ensayo con la siguiente frase “¿cómo hemos de evitar la guerra en su opinión?”.Estas palabras se ...
Algo se vuelve real(...) al ser fotografiado. Pero una catástrofe vivida se parecerá (…) a su representación.Añade a esto,...
Citando a Wolf, dice que las fotografías “no son un argumento; son simplemente la burda expresión de unhecho dirigido a la...
Al parecer, la apetencia por las imágenes que muestran cuerpos dolientes es casi tan viva como el deseo porlas que muestra...
En la primera se ve claramente a Lenin, subido a una tarima y hablando. En las escaleras, aparece Trostki.Más abajo, hay o...
El beso. Robert Doisneau                                      Iwo Jima, 23 de julio de 1945 Joe Rosenthal                 ...
Por la otra parte, la de la autocensura. La política sobre lo que el público ha de ver y no ver todavía se estándeterminan...
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Bibliografía:* Ante el dolor de los demás – Susan Sontag.* Las fotografías son de Internet, sobre todo de la Wikipedia que...
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Ante el dolor de los demás (susan sontag)

  1. 1. Ante el dolor de los demás Susan Sontag  Comentario por Ángel García Ropero 2º C PeriodismoUniversidad Complutense de Madrid 1
  2. 2. 1Susan Sontag empieza su ensayo con la siguiente frase “¿cómo hemos de evitar la guerra en su opinión?”.Estas palabras se las dirige un abogado a la escritora Virginia Wolf, que responderá en las Tres guineas. Laguerra de la que hablan es la Guerra Civil Española, el conflicto que se convirtió en la preparación para la IIGuerra Mundial y que desembocaría en la dictadura de Francisco Franco.Años después de estas palabras, una pesimista Sontag dice ¿quién cree en la actualidad que se pueda abolirla guerra? Nadie (…) Sólo aspiramos a impedir el genocidio, a presentar ante la justicia a los que violangravemente las leyes de la guerra, y a ser capaces de impedir guerras específicas imponiendo alternativasnegociadas al conflicto armado.Junto a la carta, hay unas fotos en las que aparecen cuerpos irreconocibles, edificios destruidos... Son fotosque muestran un modo específico de emprenderla (la guerra), un modo que en esa época se calificabarutinariamente de «bárbaro», y en el cual el blanco son los ciudadanos.Para Virgina Wolf, esas fotos son las imágenes de la guerra. Para los militantes, la identidad lo es todo. Ytodas las fotografías valen como identidad, pues identifican los horrores de los OTROS. Como siempre sondel ENEMIGO, pueden alterarse el pie y la muerte de los niños puede usarse una y otra vez. Enemigo es unapalabra ambigua, depende de quién la diga será uno o será otro.Las fotos sirven para conseguir el odio hacia el enemigo. Sontag pone el ejemplo de la cadena árabe AlYazira, que retransmitió la destrucción del campamento de refugiados de Yenin en abril de 2002. La genteestaba preparada para ver de esa forma a los israelíes. Cuando es al revés, las imágenes que rebaten conpruebas devociones preciadas se rechazan siempre porque parece un montaje. La negación es la respuestamás habitual: “nosotros somos los buenos. Ellos son los que hacen esas cosas, nosotros no” o el “Se lo hanhecho a sí mismos”. El ejemplo de Sontag es la prensa franquista, que siempre negó el bombardeó deGuernica y acusó al bando republicano de destruir la ciudad.Cambiando de tercio, Sontag señala el hecho de que las fotografías duras pueden usarse como lo hace Woolf,a fin de vivificar la condena a la guerra (…) pero, quien acepte que(…) la guerra puede ser inevitable, eincluso justa, podría responder que las fotografías no ofrecen prueba alguna para renunciar a la guerra.Añade que la destrucción de la guerra no es un argumento a menos que se crea que la violencia siempre esinjustificable en cualquier caso.Sontag nos pone otro ejemplo de arte antibelicista; en 1924, Ernst Friedich publicó Krieg dem Kriege!(¡Guerra contra guerra!), un álbum con 180 fotografías, casi todas obtenidas de archivos médicos ymilitares alemanes. Las primeras fotos son soldados y armas de juguetes. Las últimas son tumbas. Entre losjuguetes y las tumbas, el lector emprende un viaje a través de ruinas, matanzas y degradaciones. A mi merecuerda casi al viaje de la vida: desde que eres un niño hasta la muerte. Pero no es solo eso, es un reflejo delo peor de esa vida, de destrucción, de dolor, de ira... Por si acaso las fotografías no eran lo suficientementeexplícitas, Friedich puso pies de foto a cada una y atacó el militarismo. Fue, lo que Sontag llama unadeclaración de guerra contra la guerra. 2Ser espectador de calamidades que tienen lugar en otro país es una experiencia intrínseca de lamodernidad. Los periodistas (a los que Susan Sontag llama turistas especializados y profesionales) son losresponsables de esto. Las guerras son ahora también las vistas y sonidos de la sala de estar. La informaciónde lo que está sucediendo en otra parte, llamadas “noticias”, destaca los conflictos y la violencia. Pero, ¿esculpa de los periodistas que van a mostrarlo o de que cada vez hay más violencia en el mundo?La Guerra Civil que dividió y asoló este país fue la primera guerra cubierta “ en el sentido moderno” de lapalabra, dice Sontag. Esto quiere decir que fotógrafos profesionales estuvieron en el frente y que su trabajofue visto en periódicos y revistas de todo el mundo. En esa línea, la guerra de Vietnam, fue la primeratelevisada. Sontag lo cuenta así: la guerra que EEUU libró con Vietam, la primera que atestiguaron día trasdía las cámaras de televisión, introdujo la “teleintimidad” de la muerte y la destrucción en el frente interno.Desde entonces, dice, la violencia rodada en el momento en que se produce ha pasado a formar parte delentretenimiento doméstico de la pequeña pantalla. Además, se ha convertido en algo rutinario. 2
  3. 3. Algo se vuelve real(...) al ser fotografiado. Pero una catástrofe vivida se parecerá (…) a su representación.Añade a esto, una pequeña ironía, referida a los atentados del World Trade Center, el 11 de septiembre de2001: tras cuatro décadas de cintas hollywoodienses de desastres y elevados presupuestos, “fue como unapelícula” parece haber desplazado (...) a “fue como un sueño”. Este punto es muy interesante porque, porprimera vez en su obra, Susan Sontag empieza a suponer que la televisión y el cine influyen a la forma enque nos relacionamos con el entorno. El simple hecho de cambiar la expresión “fue como un sueño” a “fuecomo una película” implica que los desastres ya no son cosa de las pesadillas de la gente, sino que los hemosvisto muchas veces en la televisión. Esa diferencia también supone que sea más “real” o “creíble”. ¿Qué secree más una persona? ¿Lo que sueña? ¿O lo que aparece en televisión, aunque sea una película?Sontag establece una clara distinción entre las imágenes incesantes (…) de nuestro entorno,y las fotografías:a la hora de recordar, la fotografía cala más hondo. Es compacto, unitario, como una cita o un proverbio, segraba a fuego en la mente. La autora cita la fotografía más famosa de la Guerra Civil: Miliciano herido, deRobert Capa.Es una imagen perturbadora, dice tras describirla, y de eso se trata. Obviamente, no tiene que ser una fotoagradable. Tiene que ser una foto que denuncie, que cuente lo qué está ocurriendo en toda España y porquéestá pasando.Esta foto tiene una polémica. Yo no voy a entrar en detalles de si es real, captando lo que ocurrió, o si elmiliciano estaba posando... Yo solo lanzo una pregunta: ¿cambia algo? ¿Realmente es importante el hecho deque esté posando o muriendo de verdad? Artística y estéticamente es una gran foto. También es informativa,pues cuenta y denuncia lo que está pasando.“La belleza será convulsiva o no será” dijo André Breton. Tras este apunte, Sontag vuelve a la carga: en unacultura radicalmente renovada por el predominio de valores mercantiles, pedir esto parece elemental; ¿dequé otro modo se hace mella cuando hay una incesante exposición a las imágenes y una sobreexposición aun puñado de imágenes vistas una y otra vez? Estamos obligados a verlas una y otra vez y a conocerlas. Nointeresa nuestra opinión, tenemos que verlo.Dice la escritora que las fotografías tienen dos características contradictorias: su crédito de objetividad esinherente. Y sin embargo tenían siempre, necesariamente, un punto de vista. Esto es una de las primerascosas que te dicen cuando empiezas un curso de fotografía; cada vez que miras a través de la cámara, estascapturando la realidad, sí. Pero además, estás dando un punto de vista de ella; desde el momento en quemiras a un punto, estas aislando esa parte de la realidad. Y en el instante en que disparas, ese punto de larealidad aparece como tú quieres que aparezca, con cierta luz, cierta distancia, etc. 3
  4. 4. Citando a Wolf, dice que las fotografías “no son un argumento; son simplemente la burda expresión de unhecho dirigido a la vista”. Como luego reconocen ambas, las fotografías no son “simplemente” nada. Lasfotografías tienen un poder que afecta a los sentidos, a la mente y al corazón. Y es capaz de ser, a la vez,registro objetivo (…) e interpretación de esa realidad. Algo que, según Sontag, la literatura haambicionado, pero que nunca pudo lograr en este sentido literal.Al volar bajo, en sentido artístico, se cree que en tales fotos no hay manipulación. Según Sontag las fotos dedolor parecen más auténticas si les falta contraste, luz, etc... Se supone que en la guerra no hay tiempo para“montar” la foto, y si esta es demasiado perfecta, pierde credibilidad.Esto me recuerda a unas fotos de Robert Capa, que tomó durante un el Desembarco de Normandía y quesalieron movidas, una de ellas es Playa Omaha:Este recurso se ha usado en el cine. Hacen películas de menor presupuesto para darle aires de credibilidad.Por ejemplo El proyecto de la Bruja de Blair (Blair Witch proyect), o más modernas como ActividadParanormal (Paranormal activity), REC y su secuela REC 2.Estas fotografías no son tratadas como inferiores a las fotos artísticas. De hecho, compiten con ellas y vencenen concursos. Sontag pone de ejemplo una exposición sobre el atentado del World Trade Center. En Here isNew York (aquí el enlace)se expusieron fotos de profesionales y aficionados sin crédito ni pie y se vendieroncopias de todas ellas. Lo importante de una foto no es que esté técnicamente bien hecha, sino que trasmitaalgo y que lo cuente de forma diferente al resto de los mortales. La fotografía, afirma Sontag, es la única delas artes importantes en la cual la formación profesional y los años de experiencia no confieren una ventajainsuperable sobre los no formados e inexpertos. Pone como argumento el importante papel que cumple elazar, pero yo creo que en otras artes, también puede sonar la flauta.Para Sontag, en un sistema basado en la reproducción y difusión máxima de las imágenes, el testimonioprecisa de la creación de testigos de excepción. Es decir, se necesitan reporteros gráficos valientes, que sehagan famosos por los peligros que acometen. Así, surgen los Robert Capa, los Henri-Cartier Bresson, etc 3En el siguiente capítulo, Sontag se hace la siguiente pregunta: ¿qué implica protestar por el sufrimiento, adiferencia de reconocerlo?La iconografía del sufrimiento -dice la pensadora- es de antiguo linaje. Siempre se ha dibujado, esculpido ymostrado el dolor. Pero estas representaciones son de un tipo de dolor muy concreto: el resultado de la ira,humana o divina. Sontag pone de ejemplo, este grupo escultórico, llamado Laooconte y sus hijos: 4
  5. 5. Al parecer, la apetencia por las imágenes que muestran cuerpos dolientes es casi tan viva como el deseo porlas que muestran cuerpos desnudos. Durante muchos siglos, en el arte cristiano las descripciones delinfierno colmaron estas dos satisfacciones elementales. La escritora neoyorquina está hablando del morbo.Mucha gente, aunque no le guste admitirlo, le gusta mirar todo lo que resulte morboso. La representación desemejantes crueldades está libre de peso moral. Solo hay provocación (…). Está la satisfacción de poder verla imagen sin arredrarse. Está el placer de arredrarse. Vuelve a hablar del componente morboso de este tipode imágenes.Sontag piensa que la vergüenza y la conmoción se dan por igual al ver el acercamiento de un horror real, daigual fotografía o cuadro. Añade que quizás, los únicos que tienen derecho a ver estas imágenes son loscapacitados para remediarlo, o los que puedan aprender. Para el ella, el resto son mirones, voyeurs en lapalabra que se usa coloquialmente.La condena de la violencia mediante las imágenes llega con un tema específico: los sufrimientos que padecela población civil a manos del ejército victorioso. Este tema surge en el siglo XVII. Por ejemplo, en 1633,Jacques Callot publicó una serie de 18 grabados titulada Misères et les malheurs de la guerre (Las miserias ydesgracias de la guerra), que habla de las atrocidades francesas a civiles durante la invasión de Lorena.Hans Ulrich Franck, un artista alemán, fue uno de sus sucesores. Pero es Goya el que más se dedicó a estetema. Su colección Los desastres de la guerra, de comienzos del siglo XIX formada por 83 grabadosrealizados entre 1810 y 1820, muestra las atrocidades del ejército napoleónico cuando invadió España. Lascrueldades mostradas pretenden sacudir, herir al espectador.En el caso de la fotografía, hay una creencia generalizada en su veracidad, se olvida que hay un tratamiento,aunque sea mínimo, tanto en la imagen fija como en movimiento. El mero hecho de enfocar a un elemento yalo está aislando de la realidad.Además, años antes del Photoshop, ya era posible retocar las fotos. Por ejemplo, las fotografías del discursoque Lenin dió en Moscú el 5 de mayo de 1920: 5
  6. 6. En la primera se ve claramente a Lenin, subido a una tarima y hablando. En las escaleras, aparece Trostki.Más abajo, hay otro hombre de espaldas.Sin embargo, en la segunda fotografía, Trostki no aparece, mientras que el otro hombre sí sigue ahí.Que las atrocidades perpetradas por los soldados franceses (En la guerra de Independencia) en España nohayan sucedido exactamente como se muestra (…) no desacredita en absoluto “Los desastres de la guerra”.Las imágenes de Goya son una síntesis. Por el contrario, las fotografías deben mostrar lo que estaba delantedel objetivo, no evoca sino muestra.Descubrir que las fotografías que al parecer son registros de clímax íntimos, sobre todo del amor y de lamuerte, están construidas nos consterna especialmente. Pone tres ejemplos: la ya mencionada “Milicianoherido”, que se duda de si representa la muerte de ese soldado o si estaba posando; la mítica y romántica fotode Robert Doisneau, en que una pareja se besa en París, declarada una escenificación 40 años después; yotra foto muy celebre que muestra el levantamiento de la bandera estadounidense en Iwo Yima que resultóser una ceremonia matutina de los soldados. 6
  7. 7. El beso. Robert Doisneau Iwo Jima, 23 de julio de 1945 Joe Rosenthal 4Algunas fotografías dan una información innecesaria e indecente. Ciertas imágenes pueden causar dolorentre los familiares y los espectadores delicados. Las fotos pueden modificarse. Puede darse el caso de que larealidad no sea lo suficientemente dura. O que deben ser suprimidas por patriotismo: Exhibir a los muertoses lo que hace el enemigo.La censura es algo que ha existido siempre, aunque al principio dependía de los caprichos de los generales yJefes de Estado y era inconstante. La primera vez que fue organizado fue en la Primera Guerra Mundialcuando se prohibió hacer fotos, salvo a algunos autores seleccionados. Y hasta los 50 no se supo el efectoque tenía: en Vietnam fue el instrumento de crítica contra la guerra.Desde entonces, la censura -la especie más extendida, la autocensura- ha contado con un amplio einfluyente conjunto de defensores. No queda bien ver el dolor que se causa. Sontag pone de ejemplo, laguerra de las Malvinas y la primera guerra del Golfo que fueron muy controladas por la posiblesrepercusiones de la opinión pública. 7
  8. 8. Por la otra parte, la de la autocensura. La política sobre lo que el público ha de ver y no ver todavía se estándeterminando. Suelen hablar de “buen gusto”, un argumento que no parece convencer a Sontag, que loconsidera un criterio represivo cuando lo invocan las autoridades.El otro argumento, dice la escritora es el de los derechos de los parientes a no seguir sufriendo.Este tema varía dependiendo de donde sean las víctimas. Si son compatriotas, aparecerán con las carasocultas, irreconocibles. Si son extranjeros, o viven en un país remoto, “no pasa nada”. 5En La Iliada y en las obras de DaVinci se buscaba que la guerra fuera belleza. Pero no se puede hacer lomismo con la fotografía, parecería cruel buscar belleza en la muerte fotografiada.Como dice Sontag, el arte transforma pero la fotografía (también es un arte, pero hablamos de fotografíainformativa) es muy criticada cuando parece estética. Si es bella, en vez de fijarnos en la denuncia, nosfijamos en el medio. La fotografía ofrece señales encontradas. Paremos esto, nos insta. Pero tambiénexclama: ¡Qué espectáculo!. *Según Sontag, las fotografías objetivan: convierten un hecho o una persona en algo que puede ser poseído.Y en ocasiones, se ve “mejor” que lo que es en realidad. Esto me recuerda a un anuncio que he visto variasveces. Una marca de tinte para el pelo asegura que deja un “color supernatural”. Quieren decir que es muynatural, que no se nota que es tinte. Pero por definición, algo “supernatural” es algo que no es natural, porque“está por encima de lo natural”. Esto también lo dijo Raul Eguizabal, profesor de la Universidad Coplutensede Madrid, en su asignatura Teoría de la Publicidad. Y con la fotografía pasa lo mismo: si parece “super-real”, no es descabellado suponer que estamos ante un montaje.Para Susan Sontag, los retratos que no nos favorecen nos decepcionan. Y, añado yo, queremos borrarlos antesde que nadie los vea. Dice que lo bonito es muy antiguo, pero que el afeamiento es una función másmoderna: incita una respuesta. Si se quiere denunciar, deben conmocionar. Pone como ejemplo que enCanadá pusieron en las cajetillas de cigarros fotografías desagradables de la consecuencias de fumar:pulmones cancerosos, un corazón dañado... En Brasil, tengo constancia de que también existe desde hacetiempo. Y en España, se está moviendo para que también se ponga. Una investigación calculó que la cajetillacon foto tiene setenta veces más posibilidades de hacer que alguien deje de fumar.Pero se pregunta, ¿cuánto dura esta conmoción? La gente, le asqueará durante un tiempo y habrá quien dejede fumar, pero al final se acostumbrarán. Como prueba, pongo a mi tío, que vive en Brasil y ve estospaquetes continuamente y no parece por la labor de dejarlo. De tanto ver esto nos “anestesiaremos”. Y, comoapunta Sontag, hay medidas para no verlo: cajetillas de metal, pegatinas...De todas formas, hay casos que la repetición no agota la plena respuesta. Pone como ejemplos, lasrepresentaciones de Chushingura, un drama japonés y el drama taziyah de la tradición iraní que llevan alpúblico respectivo a llorar una y otra vez. Lo han visto muchas veces, pero siguen (o por eso incluso)llorando. El patetismo, en su aspecto narrativo, no se desgasta. 6Otro aspecto interesante que menciona Sontag es que las reacciones “ante el dolor de los demás”, no sonsiempre supervisadas por la razón y la conciencia. Algunas veces, aparece un interés lascivo, el morbo. Lafilosofía toca este tema. Por ejemplo, Platón describe como un deseo indigno puede ofuscar nuestra razón yEdmun Burke estaba convencido “de que nos deleitan, en no poca medida, los infortunios y sufrimientos delos demás”.Ahora asistimos a muchísima más violencia que hace cuarenta años: los cómics, el cine, los videojuegos, lasnoticias... Lo que antes nos podría espantar y hacer temblar, hoy ni siquiera nos hace pestañear, dice. Habríaque añadir, me parece, que mucha de esa violencia citada no es real. Es infinitamente más fácil ver violenciafalsa, porque se sabe que lo es (aunque se base en hechos reales, veáse el cine bélico). El cine de QuentinTarantino rezuma violencia por los cuatro costados pero gusta, y mucho. Se ha hecho conocido gracias a laultraviolencia de su películas que suele ser poco realista. También gusta porque es irónico y no una oda a la 8
  9. 9. violencia. Pero las noticias donde aparecen muertos, desmembramientos, etc son menos cómodas, porque sepresupone su veracidad.Otra tesis interesante es que dondequiera que la gente se sienta segura, sentirá indiferencia. Es decir, que yo,en mi casa no tengo la misma conciencia y miedo a la violencia que una persona de mi edad en Afganistan,por ejemplo. Es directamente proporcional a las posibilidades de que ocurran actos violentos. 7Susan Sontag recuerda en este capítulo, dos ideas que ya ha formulado en otros ensayos.En primer lugar que la atención pública está guiada por las atenciones de los medios, y añade, confotografías, la guerra se vuelve “real”. Y por eso, los ciudadanos de EEUU se movilizaron contra la guerrade Vietnam. Esto lo estudian varias teorías sobre la comunicación, como por ejemplo, la teoría de la AgendaSetting. Dice que lo que aparece en los medios, existe y se convierte en el tema de conversación. Si algo noaparece, la gente no llegará a esa información y por tanto, será como si no existiese.La segunda idea es que de tanta saturación de imágenes, las importantes, desaparecen, nos volvemosinsensibles a ellas.En el primer tema, tiene una importancia manifiesta la televisión que está organizada para incitar y saciaruna atención inestable por medio de un hartazgo de imágenes. Y la atención se queda en la primera capa, nose quiere ni se intenta profundizar. Lo significativo es que se puede cambiar de canal, que es normal hacerlo.Y para evitar eso, las cadenas se mantienen estimulando continuamente al espectador.A partir de sus ensayos, otros críticos han tocado este tema. Pero dice Sontag, ¿qué es lo que se estápidiendo en realidad?(...)¿Que se limite?(...) ¿Que haya un Comité que se encargue de hacerlo? me preguntoyo. No tiene sentido alguno crear ningún tipo de comité. Sería censura.No se puede arrancar la violencia de los medios, igual que no se puede arrancar de nuestra condiciónhumana. Pero sí se puede educar a los niños para que la eviten. Y también se puede hacer que los medios nobanalicen y espectacularicen la violencia. La violencia se puede tratar, condenándola y evitando que se hagade ella un modelo. 8Llega un momento, dice Sontag, una edad, en que nadie tiene derecho a semejante ingenuidad, a desconocerel mal que puede hacer el hombre.Quizá se le atribuye demasiado valor a la memoria y no el suficiente a la reflexión. Recordar es una acciónética, tiene un valor ético en y por sí mismo. La memoria es la única relación que podemos sostener con losmuertos. Para la neoyorquina, hacer la paz es olvidar, pero yo creo que olvidar los delitos y los agravios esuna paz injusta. Salen beneficiados los que cometen esos actos, pues acaban impunes. Pero los que losufrieron, siguen viendo como no se hace justicia. *Desde cualquier pantalla, se llegan a una ingente cantidad de información sobre el sufrimiento de la gente.Parecería que hay más que nunca pero la verdad es que se cuenta más que nunca.Dice que en la vida moderna (...) parece normal apartarse de las imágenes que simplemente nos provocanmalestar. Yo no creo que la gente cambiara más de canal si solo se diesen sucesos, creo que la sociedad esmuy morbosa y les gusta verlo.No es un defecto que no seamos abrasados, que no suframos los suficiente, cuando las vemos. Tampoco sesupone que la fotografía deba remediar nuestra ignorancia sobre la historia y las causas del sufrimiento queselecciona y enmara. Tales imágenes no pueden ser más que una invitación a prestar atención, a reflexionar,a aprender , a examinar las racionalizaciones que sobre el sufrimiento de las masas nos ofrecen los poderesestablecidos. Esto me gusta. Como no se puede prohibir o evitar en forma alguna la emisión de estasimágenes, la solución pasa por mostrarlas como algo “normal” (refiriendo a algo propio), intrínseco al serhumano y, en vez de espectacularizarlo y tratarlo como noticia morbosa, invitar a la reflexión, alpensamiento de porqué ocurren estas cosas. 9
  10. 10. 9Siempre que las fotografías (de estos temas) sean arte -y en eso se convierten cuando cuelgan de lasparedes- comparten el destino de todo arte. Se convierten en distintos momentos en la visita de un museo.Además, es un paseo social: caminas, charlas... El peso y la seriedad de tales fotografías perviven mejor enun libro, donde se pueden ver en privado y entretenerse mirándolas. Yo creo lo contrario: un libro lo tienesque comprar para verlo, en un museo es más fácil que sean vistos, incluso sin preveerlo. *Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Pero si sostenemos la tesis de que su poder vadesapareciendo con el tiempo, habría que añadir “a corto plazo”. Una narración parece con todaprobabilidad más eficaz que una imagen. La narración puede tener más fuerza, sobre todo si está bienescrito. Pero para eso, hay que empezar a leer. La imagen no requiere un esfuerzo muy grande, se puede conuna sola mirada, aunque luego te puedes ir deteniendo en distintos aspectos. Para leer, tienes que hacermucho más esfuerzo.Quiero acabar este comentario con las últimas palabras del ensayo. Son suficientemente claras para que nohaya que añadir nada más. Lo suscribo totalmente.No podemos imaginar lo espantosa, lo aterradora que es la guerra; y cómo se convierte en normalidad. Nopodemos entenderlo, no podemos imaginarlo. Es lo que cada soldado, cada periodista, cooperante yobservador independiente que ha pasado tiempo bajo el fuego, y ha tenido la suerte de eludir la muerte queha fulminado a otros a su lado, siente con terquedad. 10
  11. 11. Bibliografía:* Ante el dolor de los demás – Susan Sontag.* Las fotografías son de Internet, sobre todo de la Wikipedia que permite utilizarlas, pues están bajolicencia Creativve Commons. 11

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