Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit
CIENCIA Y RELIGIÓN
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Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit
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Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit
2) El Center for Theology and the Natural Sciences (CNTS) fue fundado en
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Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit
Según esta definición podemos extraer las siguientes características o eleme...
Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit
La ciencia se hace preguntas sobre la
naturaleza y el comportamiento de las ...
Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit
Epistemológica: parte de la consideración de la ciencia y de la fe como
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Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit
perder completamente el contacto entre ellas: ambas son visiones de
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Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit
en el trabajo teológico mismo, la ciencia como conocimiento de la naturaleza...
Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit
BIBLIOGRAFÍA
WHITEHEAD, Alfred N. (1925): Science and the Modern World, New ...
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  1. 1. Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit CIENCIA Y RELIGIÓN [Pequeña presentación introductoria a la cuestión de Ciencia y Religión, realizada para el grupo Dalit del MJD, primer semestre del curso académico 2010-2011.] 1. Ciencia y religión: nombre nuevo para temas viejos Las cuestiones relativas a la relación entre la ciencia y la religión están suscitando cada vez un mayor interés en diversidad de ámbitos, que van del académico al de la prensa. Cada año aparece un mayor número de publicaciones a este respecto y en el mundo anglosajón es una cuestión que nutre la temática de multitud de asignaturas, cursos y lecciones. En España el interés por esta cuestión es también creciente. La cuestión de las relaciones entre la ciencia y la religión, no obstante, tiene muy antiguos antecedentes. Ya en la época de los filósofos clásicos griegos se planteó una cuestión parecida, pues muchos de esos filósofos criticaron racionalmente algunas de las creencias religiosas más arraigadas del pueblo griego, creencias que eran expresadas en mitos, rituales y diversas concepciones y prácticas en torno a las divinidades del panteón griego. Los primeros sistemas cosmológicos de carácter filosófico condujeron a sus autores a la acusación de impiedad. Durante toda la Edad Media uno de los asuntos fundamentales fue el de esclarecer las relaciones entre la razón y la fe, qué papel ocupaba cada una de ellas y cuál era la dosis correcta de cada una de ellas para la elaboración de la teología. A finales del siglo XV y durante el XVI aparecieron en Europa las condiciones que posibilitaron el surgimiento de la aparición de la ciencia experimental, el antecedente inmediato –si se puede hablar así– de la ciencia tal y como la conocemos hoy. Es el momento de la conocida como revolución científica, el momento de la matematización de la ciencia, de la nueva astronomía, fruto de la mano de Kepler, Copérnico, Galileo y un poco después Newton. Aunque estos científicos no eran ateos, sino más bien todo lo contrario, en muchas ocasiones sus nuevos puntos de vista sobre el cosmos y la naturaleza alteraban o ponían en cuestión las ideas aceptadas. A veces esas ideas habían sido sancionadas o acreditadas como “oficiales” por la Iglesia Católica Romana. Ello condujo a numerosos conflictos entre las ideas de los científicos y las ideas de algunos defensores de las antiguas cosmologías. (Es ejemplar en este sentido la polémica de Galileo sobre cómo ha de interpretarse la Escritura a la luz de los nuevos descubrimientos científicos.) Ya en la actualidad son conocidos los debates fronterizos entre la ciencia y la religión, como la cuestión del origen del hombre y la evolución, el Big Bang y la creación, o la investigación con células madre. No cabe duda de que la ciencia es fundamental en nuestra vida: los avances técnicos que disfrutamos, con sus diversas aplicaciones a ámbitos como la medicina, el transporte, el ocio, la agricultura, etc., han transformado nuestro modo de vida. Por otra parte, frente a lo que parece a simple vista, el fenómeno religioso sigue siendo fundamental en todo el mundo. Según la edición del 2000 de la Enciclopedia Británica el 82% de las personas que viven en el mundo se reconocen como religiosas, mienyras que el 15% lo hacen como no-religiosas o ateas. Las religiones más numerosas son: 1
  2. 2. Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit cristianismo, con 1974 millones de personas (33%); islam, con 1155 millones de personas (20%); hinduismo, con 799 millones de personas (13%); budismo, 356 millones (6%). Las cifras de Europa, sobre el número total de habitantes, son: cristianismo, 559 millones (77%); islam, 31 millones (4%); no-religiosos o ateos, 130 millones (18%). Todos estos datos parecen poner de manifiesto la importancia de los fenómenos científicos y religiosos en nuestro mundo. No parece difícil encontrar puntos de fricción entre dos fenómenos tan importantes, pero tampoco hay que esforzarse mucho para darse cuenta de que en gran parte la calidad de vida de nuestras sociedades depende de la convivencia pacífica entre la ciencia y la religión. Algunos testimonios sobre la importancia de la relación entre ciencia y religión son los siguientes. El matemático y filósofo inglés Alfred N. Whitehead (1861-1947) escribió ya en 1925 que «cuando uno considera lo que la religión representa para la humanidad y lo que la ciencia es, no es una exageración decir que el curso futuro de la historia depende de la decisión de esta generación sobre la relación entre ambas. Tenemos aquí las dos fuerzas generales más fuertes que influencian al hombre y que parecen situarse la una contra la otra: la fuerza de nuestras instituciones religiosas y la fuerza de nuestro impulso por las observaciones precisas y las deducciones lógicas» (Whitehead 1925, pp. 181-182). El entomólogo Edward O. Wilson (1929), creador de la sociobiología, en una entrevista publicada en El País el domingo 11 de junio de 2006, decía: «La ciencia y la religión son las dos fuerzas más poderosas del mundo. Hago un ruego a las personas religiosas…: que dejen de lado sus diferencias con los laicos y los científicos materialistas como yo, y se unan a nosotros para salvar el planeta». Existen algunas instituciones que han dedicado sus recursos al estudio de las relaciones entre religión y ciencia. A continuación ofrezco algunos datos que pueden ser de interés (y que ponen de manifiesto la importancia creciente de la cuestión). 1) Desde 1995 la Fundación Templeton, con sede en Philadelphia, subvenciona cada año unos cien cursos sobre el tema. Fundada por John Templeton (1912-2008) en 1987, dedica todos sus esfuerzos a fomentar actividades relacionadas con el diálogo entre ciencia y religión. Otorga desde 1972 un premio –el Templeton Price– con una asignación económica superior al del premio Nobel, a las personas que a su juicio más han destacado por sus aportaciones al progreso de lo espiritual y por sus aportaciones al diálogo entre la fe y la ciencia. Algunos de los condecorados con este premio son: Madre Teresa de Calcuta (1973), Roger de Taizé (1974), y el último galardonado, el genetista y ex-dominico español Francisco J. Ayala (2010). 2
  3. 3. Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit 2) El Center for Theology and the Natural Sciences (CNTS) fue fundado en 1981 y organiza multitud de cursos y seminarios en distintas partes del mundo. Publica desde 2003 la revista Theology and Science. 3) La revista más antigua sobre este tema es Zygon, publicada por varias organizaciones, entre las que destaca el Institute on Religion in a Age of Science (IRAS) desde 1966 en Chicago. 4) Existe además la European Society for the Study of Science and Theology (ESSSAT), que celebra reunions bianuales desde 1986. 5) En España existe desde 2002, en la Universidad de Navarra, un Grupo de Investigación sobre Ciencia, Razón y Fe. En la Universidad de Comillas, desde 2003, una cátedra de Ciencia, Tecnología y Religión. 2. Características de la ciencia y la religión Con el objeto de caracterizar a la ciencia y a la religión y de compararlas, vamos a ver un par de definiciones. Ciencia: es una actividad humana encaminada al conocimiento organizado de la naturaleza, basado en la observación y el experimento y expresado en leyes y teorías, por medio de un lenguaje público inequívoco (idealmente matemático) avalado por los controles de la comunidad científica. (John ZIMAN, La credibilidad de la ciencia, Alianza, Madrid, 1978, pp. 13-25) De esta definición podemos sacar las siguientes características de la ciencia: 1) Experimentalidad: el conocimiento científico debe estar siempre relacionado con observaciones y experimentos, aunque esta relación no sea siempre fácil de establecer (no hay hechos brutos; verificabilidad). 2) Formalización: inclusión de los elementos de la observación en un marco formal de leyes y teorías. Marco que debe expresarse en lenguaje inequívoco (ideal: lenguaje matemático, no ambiguo, objetivo). 3) Publicidad: las observaciones, los experimentos y los lenguajes de la ciencia deben ser reconocibles y repetibles por todos (al menos en potencia). No se trata de un conocimiento objetivo sino intersubjetivo. La comunidad científica resulta ser el último garante de la fiabilidad de la ciencia. Religión: es un sistema de creencias generadoras de sentido de la vida y de valores que guían los comportamientos personales y sociales, que se expresa generalmente en ritos y que puede fundar comunidades. 3
  4. 4. Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit Según esta definición podemos extraer las siguientes características o elementos fundamentales: 1) Fe o creencia: que supone la aceptación de una realidad de la que no existe una demostración estrictamente racional, aunque sí puede ser razonable. 2) El objetivo de la religión no es explicar el funcionamiento del mundo y su estructura material, sino descubrir el sentido de la existencia, tanto del mundo como del hombre mismo. 3) Por eso una religión suele proporcionar unos principios para guiar el comportamiento, tanto de las personas como de las sociedades. 4) La religión utiliza un lenguaje simbólico, muy distinto al formal de la ciencia: no porque sea peor o menos preciso, sino porque cumple una función diferente. 5) La experiencia de relación del creyente con lo sagrado o numinoso suele estar mediada, entre otras cosas, por ritos, de carácter público, simbólico, etc. 6) La oración es un fenómeno universal que en todas las religiones pone en contacto a la persona con la divinidad o el dios. Podemos ahora, a modo de tabla, establecer las diferencias y semejanzas entre ciencia y religión. Comenzamos con las semejanzas. Ciencia Religión Versa sobre fenómenos naturales, trata de entender su estructura y funcionamiento; su fundamento son las observaciones y experimentos, sobre los que se construyen teorías. Trata del acercamiento del hombre al misterio de lo divino, mediante la búsqueda del sentido, las creencias, los rituales y la oración. El conocimiento científico trata de desligarse de todo elemento subjetivo y en principio está desprovisto de connotación afectiva y de relación con la vida personal. Un buen científico puede ser una mala persona. En religión los contenidos afectivos son muy importantes, y los comportamientos humanos forman parte importante. El asentimiento religioso no es algo teórico, sino que está constituido por una serie de experiencias y comportamientos que se extienden al conjunto de la vida. El conocimiento científico se limita a los aspectos de la realidad que pueden ser definidos con cierta precisión, en especial aquellos que son susceptibles de medida. Aspira a la cuantificación, al tratamiento matemático y mecánico de la realidad. El ámbito de lo religioso se extiende a la dimensión espiritual de la realidad, no admite definiciones claras y se accede a él a través de un lenguaje simbólico rico en imágenes: muchas veces un lenguaje poético. no aspira a la precisión, pues el misterio no es aprehensible por completo. 4
  5. 5. Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit La ciencia se hace preguntas sobre la naturaleza y el comportamiento de las cosas observables, preguntas a las que con su metodología puede responder. La religión se hace preguntas sobre la existencia misma del conjunto de la realidad, incluido el propio sujeto, y sobre su sentido, buscando encontrar en el misterio de Dios el fundamento de ambos. Conclusión: ambas comparten un mismo terreno, pero lo observan desde perspectivas muy diferentes. Vemos ahora las similitudes. Ciencia Religión Hay un elemento aceptado o supuesto: la existencia de un mundo exterior, observable y cognoscible racionalmente. Se accede a esa realidad a través de experimentos y observaciones guiadas por teorías. Hay un elemento aceptado o supuesto: la existencia del misterio de Dios. Se accede a su realidad por la experiencia religiosa, la experiencia de la fe. La verdad de estos presupuestos no puede demostrarse desde dentro del propio sistema: debe ser sin más asumida: confianza en los métodos de la ciencia. La verdad de estos presupuestos no puede demostrarse desde dentro del propio sistema: debe ser sin más asumida: fe. Importancia de la comunidad: es la comunidad científica, con los controles que ejerce sobre el trabajo científico, la que finalmente aparece como garante del conocimiento. Importancia de la comunidad: que impide la disgregación subjetiva del sentimiento religioso, sirve de nexo entre los distintos miembros, ofrece patrones para identificar la validez de la experiencia propia (p.e. Escritura) Hay productores (científicos originales), transmisores (profesores) y consumidores (técnicos, gente en general). Hay rituales (congresos, reuniones científicas). Hay productores (fundadores, escritores), transmisores (sacerdotes, predicadores, maestros), y consumidores (fieles). Hay rituales (liturgia). 3. Modos de presentar las relaciones ciencia-religión Podemos investigar las relaciones entre la ciencia y la religión desde diferentes perspectivas: Histórica: tiene en cuenta ciencia y religión como fenómenos presentes en la historia de las sociedades humanas y estudia las relaciones que entre ellas, de hecho, se han dado. 5
  6. 6. Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit Epistemológica: parte de la consideración de la ciencia y de la fe como dos modos de conocimiento y estudia la naturaleza y límites de dichos modos de conocer. Sociológica: considera ciencia y religión como dos fenómenos sociológicos: el grupo o sociedad de las personas de los creyentes y el grupo o sociedad de los científicos; estudia las relaciones internas que se establecen dentro de esos grupos o comunidades: búsqueda del prestigio, comportamientos sociales, uso de un lenguaje propio, etc. Psicológica: o individual, no sé muy bien cómo llamarla, que investigaría qué papel desempeñan en la vida de las personas concretas, en su configuración psicológica tanto la ciencia como la fe. En el examen de las relaciones entre la ciencia y la religión hemos de evitar dos posturas extremas: 1) Materialismo cientifista, fundamentalismo científico: reduce todos los fenómenos a su explicación científica, sin aceptar otros modos de conocimiento. Ojo: esta postura no es científica, sino ideológica. 2) Dogmatismo, imperialismo religioso, fundamentalismo: que niega la autonomía racional de la búsqueda científica; puede manifestarse como literalismo bíblico (Gn vs Galileo y Darwin). Es una indebida intromisión de la religión en el campo de la ciencia. 3) Búsqueda de prestigio y poder social: en otras épocas no siempre fue así, pero ante la pérdida de poder social de la religión en Europa, esta lucha se ha resuelto inclinándose más bien del lado de la ciencia: muchas veces en nuestras sociedades la ciencia aparece como una instancia que no admite crítica y ante la cual no hay apelación posible. Un cierto dogmatismo científico viene a sustituir al religioso. (Esto se ve incluso en la publicidad) Por otro lado, más que frente a la ciencia, la religión busca hoy en día un aumento de prestigio frente a los políticos, lo cual también conduce a conflictos estériles. Para la religión (al menos la cristiana) la búsqueda de poder no puede ser una vía admisible para hacer valer su parecer. Las actitudes que evitan conflictos, por el contrario, son: 1) Reconocimiento de la mutua autonomía e independencia: lo que Stephen Jay Gould ha llamado NOMA (Non Overlaping Magisteria). Esta postura, sin embargo, no es suficiente: si solamente las mantenemos separadas, ciencia y religión no podrán enriquecerse mutuamente. además, de hecho, la ciencia y la religión conviven en una misma sociedad, e incluso en un mismo individuo: no pueden 6
  7. 7. Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit perder completamente el contacto entre ellas: ambas son visiones de una misma realidad, y por eso no pueden ignorarse mutuamente. 2) Por eso es necesaria la actitud de diálogo: acercarse respetuosamente uno al otro, sin negar las diferencias legítimas, con actitud de enriquecimiento mutuo (en esto tenemos como modelo la actitud de algunos científicos que a la vez son creyentes). 3) Podemos ir más allá y hablar, incluso de complementariedad: tal y como la entienden Niels Bohr y Hans Küng, la complementariedad entre estas dos disciplinas implica no sólo que no se excluyen, sino que ambas son necesarias para tener un mejor conocimiento de la realidad. Las visiones de la realidad no serán completas si no incluyen las distintas perspectivas (podemos incluir más: artística, filosófica, etc.). Como escribió Einstein: «la ciencia sin la religión está coja, y la religión sin la ciencia está ciega». Juan Pablo II en un discurso a la Academia Pontificia de las Ciencias, dijo: «La ciencia puede purificar la religión del error y la superstición; la religión a la ciencia, de idolatrías y falsos absolutos». La religión debe dejarse iluminar por los conocimientos del mundo que aportan las ciencias, y el trabajo científico debe dejarse impulsar por el sentimiento religioso. En un caso, las formulaciones teológicas deben tener en cuenta las aportaciones que va presentando la ciencia; en el otro, la práctica de la ciencia debe tener en cuenta las intuiciones éticas y morales que provienen del pensamiento religioso. La visión necesariamente reduccionista de la ciencia puede verse completada con las perspectivas de totalidad y de apertura a la trascendencia que ofrecen las instituciones religiosas. A su vez, el pensamiento religioso puede verse enriquecido por los adelantos de los conocimientos científicos sobre los fenómenos naturales. Tales conocimientos son imprescindibles para el teólogo. Como escribió el dominico Tomás de Aquino, «Es necesaria la consideración de las criaturas, no sólo para instruirse en la verdad, sino también para desechar los errores; pues los errores sobre las criaturas alejan de la verdad de la fe en la medida en que se oponen al verdadero conocimiento de Dios. (…) El error sobre las criaturas redunda en una opinión falsa sobre Dios» (Suma contra gentiles, II, 3.)1 No obstante, hemos de advertir que existe cierta asimetría en este diálogo: mientras que el conocimiento científico de la naturaleza es importante 1 A este respecto son interesantes los estudios sobre cómo afectan las religiones de los distintos pueblos al desarrollo de sus ciencias: por ejemplo una religión con un concepto cíclico del tiempo, según el cual nada nuevo puede realmente suceder, genera cierto pesimismo y desánimo a la hora de desarrollar una ciencia (Satnley Jaki). Por otra parte, Fritjof Capra ha encontrado un paralelismo entre los principios del hinduismo y el taoísmo y la física cuántica. También se ha dicho muchas veces que la desmitificación del mundo que aportó el cristianismo fue un ingrediente fundamental para el desarrollo de una ciencia experimental. 7
  8. 8. Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit en el trabajo teológico mismo, la ciencia como conocimiento de la naturaleza no depende de intuiciones religiosas, aunque algunos científicos pueden ser motivados por ellas. La ciencia, aunque no el científico, puede ignorar a la teología, pero la teología no puede ignorar a la ciencia. El diálogo debe estar abierto por ambas partes, pero no tiene las mismas características en ambos sentidos. ■ La ciencia puede aportar una mejor comprensión del fenómeno religioso, tanto a nivel social (p.e.: estudios sociológicos) como personal (p.e.: estudios neurológicos o neuroteología). ■ La ciencia puede ayudar a depurar las creencias religiosas (p.e.: conducirnos a una mejor interpretación de los textos sagrados). ■ La religión puede ayudar a la ciencia dotándola de un color de sentido más allá de la mera utilidad (no es lo mismo estudiar la naturaleza por mera utilidad que estudiarla teniendo en cuenta por ejemplo la experiencia estética, que puede conducir y a menudo conduce a una experiencia religiosa). ■ La religión puede orientar la búsqueda científica al ofrecerle un marco mayor de valores morales: buscar el bien del humano, limitar aquellos experimentos que vulneren la dignidad de la persona, etc. Conclusión: si examinamos las relaciones históricas entre ciencia y religión veremos que lo habitual no ha sido la incompatibilidad, sino la colaboración. El diálogo y la complementariedad son las actitudes más acertadas a la hora de pensar la relación entre ambas. El diálogo reconoce la necesidad de enriquecimiento mutuo. Otras visiones del mundo, como la artística, la ética o la filosófica, deben colaborar a esa tarea. Es importante el respeto de la autonomía de cada uno de los ámbitos: la ciencia debe seguir siendo ciencia y la religión debe seguir siendo religión. Lo cual no es óbice para que ciertos elementos de la una se integren en la otra: la visión científica del mundo debe ser integrada en el pensamiento teológico; la religión puede dotar de sentido trascendente a la investigación científica. 8
  9. 9. Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit BIBLIOGRAFÍA WHITEHEAD, Alfred N. (1925): Science and the Modern World, New York, The Free Press, 1925. Y otros que no he puesto… 9
  10. 10. Ciencia y religión Moisés Pérez Marcos, Dalit BIBLIOGRAFÍA WHITEHEAD, Alfred N. (1925): Science and the Modern World, New York, The Free Press, 1925. Y otros que no he puesto… 9

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