Simposium sobre la inculturación de la fe

372 views

Published on

0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total views
372
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
1
Actions
Shares
0
Downloads
5
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Simposium sobre la inculturación de la fe

  1. 1. SIMPOSIUM SOBRE LA INCULTURACION DE LA FE UN ESPACIO PENSANTE PARALELO AL MULTIFESTIVAL DAVID SIMPOSIUM DAVID» 91 UN LUGAR DE ENCUENTRO CON TRES CLAROS OBJETIVOS: • SENSIBILIZAR a todos los participantes en el simposium sobra la necesidad, cada vez más apremiante, de una fe inculturizada en nuestro país y presentar lo que en este aspecto puede aportar el DAVID Multifestival. • RECABAR OPINIONES Y CRITICAS sobre este proyecto, su historia, sus realizaciones, su futuro. • RECOGER EN UNA ULTERIOR PUBLICACIÓN las aportaciones de los participantes en el simposium como un material de ayuda para difundir esta inquietud eclesial. A este último objetivo estamos respondiendo con la publicación que tienes en tus manos. LOS TRES GRANDES MOMENTOS DEL SIMPOSIUM 1ª SESIÓN: EN TORNO A UNA NECESIDAD DE INCULTURACION DE LA FE: Presentación global del Documento -entregado de antemano- «¿QUÉ ES EL DAVID MULTIFESTIVAL?» por Luis Alfredo Diaz-Britos. Y una pregunta para opinar: ¿Qué opina usted sobre la necesidad de una fe cristiana inculturada en la sociedad española actual? ¿Cómo valora las respuestas que se están dando para esta necesidad? 2ª SESIÓN: EN TORNO AL PROYECTO TEOLOGICO-PASTORAL DEL DAVID: Síntesis de la parte teológico-pastoral del Documento «¿QUÉ ES EL DAVID MULTIFESTIVAL?», por Xavier Morlans. Y una pregunta para opinar: ¿Qué opinión le merece el proyecto evangelizador que propone DAVID Multifestival? ¿Qué aspectos valora y destaca usted? ¿Qué aspectos rectificaría? 3ª SESIÓN: APORTACIONES Y SUGERENCIAS DE LOS PARTICIPANTES
  2. 2. a la tercera pregunta: ¿Cómo articular la propuesta concreta que sugiere el DAVID Multifestival? Sugerencias que usted nos hace en este sentido práctico: personas, instituciones, ayudas económicas, profesionales... Valoración final del Simposium y del DAVID Multifestival 1991. Para informarse sobre el Multifestival DAVID y futuras ediciones, dirigirse a: Rivadeneyra, 6, 4º - 08002 BARCELONA (España) Teléfono y Fax: 34 -93-412.24.24 E-mail: multifestivaldavid@multifestivaldavid.com Web: multifestivaldavid.com Teléfono personal Luis Alfredo Díaz: 34- 630.877473 PRIMERA SESIÓN Quim Cervera, que actúa como moderador, da la palabra, en primer lugar, a LUIS ALFREDO DIAZ BRITOS, fundador del Multifestival David. Quien después de las debidas presentaciones, explica los comienzos, motivaciones y proceso del mismo. LUIS ALFREDO DIAZ-BRITOS «Diré algunas palabras sobre el inicio de esto y sobre el papel que yo he podido jugar. He nacido en Uruguay -Sudamérica- y a los diecisiete años viajé a Europa. He estado en varios país europeos, como tantos latinoamericanos en los últimos quince o veinte años. Desde muy pequeño me interesaba el mundo del arte, de la pintura y de la música. Algo de cine, también. Me interesaba la fe, la Iglesia, la religión. Notaba en el mundo de la bohemia, de los artistas, donde estudiaba, que mi experiencia personal, mi testimonio de Jesús sonaba a chino. Me pasaba lo mismo, cuando me iba al otro extremo: cuando estaba en un contexto religioso y hablaba de mi experiencia artística. Y creo que esa dualidad, esa lucha, esa incapacidad de dar una unidad a mi propia vida y a mis intereses, es el problema de muchos artistas y de mucha gente joven de hoy. Nos ha preocupado muchísimo el animar a estudiantes de Bellas Artes, a artistas jóvenes, gente que está haciendo teatro en pequeñas compañías y que al mismo tiempo son gente de Iglesia. Y les cuesta dar una unidad a su vida. En ocasiones padecen una especie de esquizofrenia. Por una parte, una manera de hablar, de sentir, de comportarse, unas temáticas que tratar, y por otra parte esa necesidad de dar coherencia a la vida. Y esa es una de nuestras grandes preocupaciones que hemos tenido desde el comienzo del «David». Debo decir que esto empezó, simplemente, contactando con gente de este estilo. Por mis muchos conciertos, por mis correrías en mi trabajo como cantautor, por todas partes constantemente conozco gente que está en estas condiciones que he expuesto. Al contactar con toda esta gente -artistas y personas de fe-, veo que la mayor la dificultad que tienen es la de poder salir de su pequeño mundillo. Conozco músicos estupendos, chavales compositores, pintores, artistas, en general, con grandísimas cualidades y a veces encerrados en su pequeña diócesis en su parroquia o en su grupo de pastoral o movimiento religioso. Todos sabemos que hoy día los medios de comunicación tienen una gran importancia y sobre todo quieren logra esa ampliación de su capacidad de comunicar. Comprendí entonces la necesidad de que salieran esos grupos y esos jóvenes de su pequeño entorno y pudiesen conocer otras realidades, contrastar su acción y su arte con el de otros, su experiencia religiosa y su testimonio con el de muchos otros jóvenes artistas, como ellos.
  3. 3. Además es preciso dar una dimensión más grande a los proyectos creativos. Muchos de ellos son mediocres porque se hacen para pequeños ambientes y van perdiendo nivel de aspiraciones. Hoy cualquier divulgación de cantos, música, etc. se ha de hacer con grandes inversiones que es imposible lleva a cabo en esos grupúsculos de que hablo y en los que normalmente se mueven estos jóvenes artistas cristianos. Suena a utopía hablar de cosas como ésta: que un grupo de teatro, por ejemplo, de Valladolid, que haya estudiado, que haya alcanzado un buen nivel dramático puedan hacer una ronda por España y al cabo de un año, ir a Latinoamérica. Realmente suena a algo irrealizable hoy por hoy. Y obras de verdadero valor y de gran esfuerzo se pierden en un limitadísimo número de espectadores. Intentamos dar a nuestros jóvenes creativos esa dimensión de esperanza al pensar que se puede ampliar el nivel de sus acciones. Que pueden hacer cosas grandes con sus posibilidades a veces pequeñas. Y ahí viene la idea del David, su mismo nombre: el recuerdo de aquella etapa primera, cuando era un simple pastorcillo que tocaba el arpa mientras cuidaba de sus ovejas. Un chaval que aparentemente no podía ofrecer demasiada cosa y sabemos que fue capaz de hacer grandes cosas. Y bien, durante estos cinco o seis años de trabajo en esta línea, nosotros, mi mujer, Montse, y yo, nos hemos encontrando con otras personas que han secundado nuestra ilusión y nuestro deseo de intentar unir el mundo del arte y de la cultura con el de la fe, haciendo una síntesis. Debo decir que estos cinco años del «David», concretamente, han sido cinco años de luchas muy fuertes. Sobre todo por la incapacidad de comunicar este mensaje, esta idea. Porque, a partir de unos años, cuando ya se va concretizando la idea y ya se comienzan a ver pequeños frutos, es un poco más fácil comprender esta idea. Pero vamos, ha costado mucho. Ojalá que de esta reunión, de este Simposium o de futuras reuniones que pueda haber en esta línea y de los proyectos que, inclusive, puedan salir de este Simposium se dé una de las cosas que esperamos: un empuje que yo no diría tanto a nivel económico. Nosotros ya hemos aprendido a enfrentarnos con grandes problemas económicos. Yo os aseguro que si hay un apoyo para el equipo organizador y para mucha gente que está empezando a hacer cosas creativas nos sabremos apreciados por la Iglesia, saber que nuestro trabajo tiene un sentido. Además del convencimiento que nosotros tenemos de que estamos sirviendo al Evangelio con todas nuestras fuerzas saber que -nuestros hermanos nos comprenden y nos apoyan. Sabernos queridos, empujados, apreciados. Yo no hablo de dinero -que vendrían muy bien, por supuesto, porque se necesitan recursos- ni ponemos nuestra esperanza en subvenciones. Sabemos que hay millones por todas partes, sobre todo aquí en Cataluña, y también sabemos que para hacer lo que nosotros hacemos se necesitarían esos millones. Precisamente nosotros probamos que se pueden ha cosas sin grandes dineros. Pero es muy importante levantar la moral de aquellos que trabajamos en este empeño. Porque trabajamos sufriendo a veces incomprensiones y soledades innecesarias. «SI HAY UN APOYO MORAL PARA EL EQUIPO ORGANIZADOR Y PARA MUCHA GENTE QUE ESTA EMPEZANDO A HACER COSAS CREATIVAS, NOS SABREMOS APRECIADOS POR LA IGLESIA.» Por eso mi más cordial bienvenida al Simposium. Y para los que venís por primera vez al «David», sentios en casa. Así os sentimos nosotros. Acto seguido, XAVIER MORIANS, Consiliario del Multifestival y miembro del Equipo directivo, expone las bases teológico-pastorales del David. XAVIER MORLANS
  4. 4. Voy a presentar el documento que tenéis delante. Hemos hecho una versión en inglés de la que podéis disponerlos invitados de Polonia, Alemania, Inglaterra. Este documento, es fruto de la experiencia de estos seis años. Fruto de conversaciones con Luis Alfredo, con su esposa Montserrat Pons y con los colaboradores que a lo largo de estos años también han ido acuñando alguna expresión pienso, por ejemplo, en Fernando González, claretiano, de Madrid. Definimos el Multifestival David en tres planos de lectura. En un primer nivel, como UNA MUESTRA DE RECURSOS PASTORALES. Por tanto, se describe el David como cinco días intensos, con esta variedad de oración reflexión teológica, seminarios. talleres prácticos, exposiciones... La gran riqueza de intercambios y de contactos. Esta magia del David, difícil de racionalizar, de verbalizar porque es más experiencia que palabra. Esta es la primera percepción del David, que yo diría que tiene mucho de «poblado nómada» y que este Patronato que nos acoge, con su estructura de pueblo pequeño, y con sus pabellones y espacios interiores -que os invitamos a visitar- lo expresa muy bien. Pero hay un segundo nivel, más profundo, como decía Magí Pibemat, y es que el David debe ser un ENCUENTRO DE FE, de una fe globalizadora. Y podéis decirnos: «¿Por qué hacéis tantos seminarios, tantos talleres? ¿No es romperse la cabeza, no es complicarse la vida?. Pero es que se trata de eso, precisamente, de esa variedad que manifiesta que la fe es una experiencia contrastada, que se vea que la fe no es sólo razón, o no es sólo emoción, sino que la fe puede dinamizar todos los resortes individuales, interpersonales y colectivos del hombre y de la mujer de la sociedad de hoy. Y de ahí ésta aparente fragmentación del David, por otra parte tan típica de la sociedad Postmoderna pero una fragmentación sólo aparente. Y precisamente, cuando más fragmentada aparece, al observarla bien, más unitaria es y se muestra, porque en todos los talleres, seminarios, conciertos, hay un hilo conductor intencionadamente buscado y querido que es la fe en Jesucristo, y una fe liberadora. David, pues, como encuentro de fe, una fe globalizadora, una fe inculturizada. Y éste es el gran tema que quisiéramos poner a debate en la segunda sesión de este Simposium: una fe en tensión evangelizadora. Se trata de llevar el mensaje de Cristo a los hombres y mujeres de hoy con todos los medios que estén acordes con el Evangelio. Y el David es ya en sí mismo una preevangelización, porque los mismos jóvenes y adultos que vienen a él experimentan una manera concreta de descubrir el mensaje de Jesucristo unas veces y redescubrirlo, otras, a través de estos diferentes lenguajes que se hablan en el Multifestival David. Por tanto, David, como gran feria de muestra de recursos pastorales, David como encuentro de fe, y en tercer lugar, David como EXPERIENCIA DE IGLESIA. Para mí mismo ha sido uno de los descubrimientos del David, después de trabajar muchos años en un movimiento concreto de jóvenes, del que sigo obviamente participando. El«David», como digo, me ayudó, ya desde el 87, en Alcalá de Henares, a saber ampliar «mi» experiencia para poder hacer una experiencia de Iglesia más amplia. Titulamos esta parte de nuestro dossier. «De la tribu a la Iglesia». Vivimos muchas veces excesivamente centrados en nuestros grupos, congregaciones religiosas o movimientos. Y David pretende ser en sí mismo una experiencia de Iglesia en donde se comparten carismas y se vive el «catolicismo», en el sentido griego de la palabra: que abraza a la totalidad-Los diversos registros de la personalidad y al mismo tiempo de las distintas manifestaciones de la Iglesia. VIVIMOS MUCHAS VECES EXCESIVAMENTE CENTRADOS EN NUESTROS GRUPOS, CONGREGACIONES RELIGIOSAS O MOVIMIENTOS. Esto es lo principal. Podréis también ver en el DOCUMENTO aspectos más técnicos del David: la organización, la economía, las actividades del Multifestival durante el año, y qué ofrece y qué pide el David a la Iglesia española, que será el tema de la tercera sesión del simposium. Aterrizando ya, en esta primera sesión se trata de plantearse la inculturación de la fe en la sociedad española. Quisiéramos saber cómo valoran ustedes lo que actualmente se está haciendo en España en cuanto a intentar inculturar la fe. Nos gustaría que no hablásemos en abstracto, que intentásemos, si es posible, concretar, que fuera una constatación desde sus puntos de observación. Igual hay cosas que no
  5. 5. conocemos y deseamos conocer y saber también cómo valoran ustedes eso que se está haciendo, positivo o negativo. En la sesión siguiente pasaríamos a la Teología espiritual que inspira al David. El moderador, QUIM CERVERA, toma la palabra para explicar un poco la metodología del trabajo. En el programa tenéis una pregunta con dos apartados: ¿Qué opináis sobre lanecesidad de una fe cristiana inculturada, en la sociedad española actual, con todo su pluralismo de valores, de ideologías, de éticas, de costumbres, de maneras de pensar, de sentir, cómo puede ir creciendo la fe aquí. y cómo se valoran las respuestas que se dan a esta pregunta? Quizás, para hacer alguna referencia al Documento en este sentido, podíamos destacar algunas frases que ya tienen relación con esta pregunta.. Por ejemplo, en la pág. 17, en el tercer párrafo, tenemos estas dos cuestiones que de alguna manera pueden ser significativas. Lo que aportamos al mundo, ¿de qué manera lo aportamos?. Lo que recibimos del mundo, ¿de qué manera recibimos?. Y en cuanto al tema que ahora nos incumbe, en la pag. 16, en el segundo párrafo, leo:«Estamos ante la cuestión de la inculturación de la fe, que no afecta sólo a los países del Tercer Mundo, también a la realidad de nuestras sociedades europeas, cada vez más multirracionales y pluriculturales. Pide la palabra, en primer lugar, la actriz María Isbert MARÍA ISBERT Como nadie se decide a empezar y como soy muy osada, pues me voy a lanzar a explicar lo que yo siento. Y como no soy oradora ni estoy acostumbrada a dar conferencias a pesar de que varias veces me han pedido expresar mis sentimientos en la parroquia o individualmente en entrevistas de la radio y la televisión, siempre he dicho sencillamente lo que sentía, sin presumir de oradora, porque no puedo. Como cristiana de toda la vida y como hija y nieta de cristianos, me siento en la obligación de dar testimonio y por eso he venido, sabiendo que por supuesto tendría que expresar públicamente lo que siento, absolutamente sin miedo, porque a mí me extraña mucho que la gente cuando me oye expresar así públicamente, me pregunte: «¿cómo te atreves?». Y esto me ha chocado muchísimo, porque después de haber visto lo que han sufrido los mártires en nuestra Iglesia, lo que sufrió, en primer lugar Jesucristo, yo me digo, cómo no me voy a atrever si se han atrevido todos y Dios les ha dado fuerza, una fuerza misteriosa. Aquellos niños que morían en los circos, aquellos cristianos que sufrían dolores físicos -cosa que a mí me aterra y que he padecido como madre, naturalmente y que por eso aún me aterran más. Claro -, Pero es que si uno siente una cosa vehementemente y si disfruta de ella, como me pasa a mi con la fe -porque no es sólo que la vivo es que disfruto con ella- hasta el punto de que no podría vivir sin la fe-. Y miren, esto lo he expresado en muchas ocasiones, y hasta tal punto que recuerdo en una ocasión el eco que tuvieron en Vigo unas palabras que dije. Porque yo, como me preguntan tanto en periódicos, en la radio y eso, y siempre contesto sinceramente, entonces dije que es tal la felicidad que siento cuando voy a comulgar, que me digo algunas veces: «Antes morir que quitarme de esta felicidad tan grande, antes morirme que salirme de esta fila». Claro que sin analizar la muerte ni los peligros que podría correr. Pero mi gesto, sinceramente, es ese, «antes morirme». Y eso tuvo su eco en Vigo, como he dicho. Una señora que lo oyó por la radio, cuando salió del teatro me dijo: «Mire, yo le voy a regalar un rosario porque usted ha formulado la frase que yo quería decir y que yo sentía dentro de mi alma.» Y bien, yo estoy hablando de la fe con un deseo de que la abrace todo el mundo... Estamos demasiado acostumbrados a las cosas fáciles. Hemos visto a los sacerdotes antes tener que ir en burro para atender a esos feligreses que vivían alejados y estaban deseando ser confortados con los sacramentos. Pero ahora nos hemos acostumbrado a la comodidad y ya nos cuesta mucho trabajo cualquier cosa. Yo misma confieso que ayer mismo me costó mucho trabajo venir y hacer el sacrificio, porque veía que perdía la única posibilidad de ver a mi hijo y a mi nieto que están viajando continuamente. Y llegaban ayer y ya no los veo. Y tuve un momento de duda: «Voy a decir a Magí que no puedo, que vienen mi hijo y mi nieto y que estoy preparando la próxima temporada de teatro...»En fin, todas esas excusas. Pero después no me costó nada de trabajo. Di el paso, sencillamente porque vino un tren y no tenía billete, pero me dijo el interventor que subiera aún sin billete, que ya lo arreglaría.... Y me vi metida en el lío. Era como si el ángel de la guarda me
  6. 6. introdujera casi a la fuerza. Y claro, me extraña que la gente escoja en la escala de valores el valor peor, que es la comodidad, que son las pequeñas felicidades de una casa buena, de un vestido bonito... Y es que yo también soy muy frívola y me gustan muchos los vestidos. Pero en fin que anteponga esto a la felicidad inmensa de la fe, me da mucha pena. Con ese entusiasmo, y ese brillo en los ojos que caracteriza a esta actriz española, María Isbert, continua ella dándonos a todos una lección de sencillez, de sinceridad de vida. Expresa con las palabras de lo cotidiano y también con las palabras que brotan del amor y de una fe vivida y heredada, el testimonio de una vida de artista que ha sabido hacer esa síntesis de la que se habla tanto en el David. Ella ha sabido expresar a los demás, a través de su arte y de su persona, la alegría de ser creyente. Por eso continúa diciendo: «Y, claro, ante esto la labor del David, no es sólo que me parezca buena, es que me parece necesaria. Debería haber David, Isaac, Abraham... yo qué sé... Bueno, el Señor me perdone la falta de cultura. Lo que quiero decir es que esto debía de cundir, servir de ejemplo.» «LA LABOR DEL DAVID ME PARECE MUY BUENA... DEBERÍA HABER DAVID, ISAAC, ABRAHAM... YO QUE SÉ. ESTO DEBÍA DE CUNDIR.» «Y luego recomendable para la felicidad. Porque, ¿no quieren ser tan felices? Pues yo tengo mi mayor felicidad en la fe. Creo que desde niña no he dejado de comulgar diariamente como no sea por una fuerza mayor. Y esto me ha traído una felicidad que quería contagiar de la manera que pudiera. Ya lo hago con mis compañeros de trabajo. Recuerdo en una ocasión, estaba yo trabajando con Aurora Bautista y Asunción Sancho. Y resulta que M* Carmen Prendes, Aurora Redondo y yo éramos una pifia de beatorras, como nos llaman en algunos sitios. Y estábamos de acuerdo completamente en lo que yo estaba diciendo. Yo estaba hablando sobre la fe y entonces empezaron a oponérseme de algún modo con respuestas negativas. Aurora Bautista, muy buena actriz y Asunción Sancho, una santa. Y entonces yo, perdí la paciencia y me enfadé. Y en vez de explicarlo todo muy dulcemente, me puse enfadadísima. Y enseguida, como vi que no tenía derecho, les pedí perdón. Les dije: 'excusadme, yo soy muy vehemente y he visto que contestabais unas tonterías impropias de vosotras y me he indignado'. Y entonces me dijeron: 'Te perdonamos, te perdonamos y empezaron a llorar y el chofer que nos llevaba puso una cara de asombro, porque las tres abrazadas allá en la parte de atrás del coche...» Los ejemplos se multiplican a velocidad vertiginosa a medida que María se entusiasma y trata de contagiarnos su felicidad de la fe vivida en el entorno de una serie de artistas que evoca dentro de sus recuerdos de testimonio cristiano: María Bautista, Asunción Sancho, Aurora Redondo, Carmen Prendes... «Yo no sé lo que he conseguido en la vida privada, porque claro digo yo que Ntro. Señor, de algún modo, se tiene que meter en la vida privada, aunque nos da libertad. Pero El nos señala el camino. Y yo lo único que quisiera saber es cómo puedo yo ser apóstol y que no ponga la luz debajo del celemín, sino que extienda lo que pueda esta felicidad de la fe. Y he pensado que escribiendo. Tengo que escribir muchas cartas. Y estoy escribiendo mis Memorias. Ya sé que tengo que darme mucha prisa porque tengo 74 anos -y conste que me da mucha vergüenza decir esto, pero lo tengo que decir- y ya no puedo estar mucho tiempo en este mundo. Y si no me doy prisa se van a quedar mis Memorias a mitad, como le pasó a mi padre que los cuatro últimos capítulos los tuve que acabar yo. Y, de verdad, que sus Memorias son un verdadero testimonio de fe. Yo le ayudé mucho. Fui, no digo su amanuense, porque no lo hacía a mano, sino su «maquínense». Y así, con este tono jovial y simpático, con esta sencillez que caracteriza muchas veces a los hombres y mujeres del teatro, María Isbert dio a los comienzos de este simposium un aire de alegre testimonio lejos de cualquier tipo de especulación abstracta y de recomendaciones teóricas. Todos la contemplamos con esa sonrisa de amistad y admiración con que sabemos mirar los gestos sencillos. Al acabar esta intervención, el P. Magí pide la palabra para comentar algunos de sus puntos de vista sobre el tema propuesto por Quim Cervera. MAGÍ PIBERNAT
  7. 7. «Yo sólo quería comentar dos cosas. Y es que cuando uno conecta la radio o se pone en contacto con cualquiera de los medios de comunicación o se acerca al mundo del arte en esta sociedad española, da la sensación muchas veces de que el cristianismo no está presente. Y yo apuntaría, como opinión, que esa presencia en la cultura no aparece, como tal. Este es un primer motivo de preocupación. Y es un poco la intuición que veo en este David. El reunir artistas para decir: 'Bueno, podemos hacer el mismo tipo de música que hoy se lleva, pero además dando un testimonio cristiano, como se dan otros mensajes; los que aparecen, por ejemplo en «Los cuarenta principales», o una música del mismo estilo que la que se puede oír en las discotecas, pero dando un testimonio cristiano. Y esto habitualmente no aparece. «CUANDO UNO CONECTA LA RADIO O SE PONE EN CONTACTO CON CUALQUIER MEDIO DE COMUNICACIÓN, O SE ACERCA AL MUNDO DEL ARTE EN ESTA SOCIEDAD ESPAÑOLA DA MUCHAS VECES LA SENSACIÓN DE QUE NO ESTA PRESENTE EL CRISTIANISMO.» Esa sería la primera cosa que quería decir. Y la segunda es que, yo estoy seguro que mucha gente del mundo de la cultura, por ejemplo, como acabamos de ver, María Isbert, es cristiana y no se manifiesta como tal. A lo mejor porque les parece que no viene a cuento, a lo mejor porque la sociedad no lo permite o porque parece que no cae bien el que uno diga que es cristiano. Y mis palabras querrían ser una invitación a toda la gente cristiana del mundo del arte y de la cultura a que manifestara su fe.» «MIS PALABRAS QUERRÍAN SER UNA INVITACIÓN A TODA LA GENTE CRISTIANA DEL MUNDO DEL ARTE Y DE LA CULTURA A QUE MANIFESTARA SU FE.» Otro aspecto interesante del tema de la inculturación lo toca, más técnicamente, el músico y profesor, Albert Taulé, que toma la palabra acto seguido: ALBERT TAULÉ «Yo creo, sí, sinceramente, que la necesidad de inculturación es grande. Es decir introducir el Evangelio en todo tipo de culturas. Y ya, concretando en la música, que es mi campo de acción, veo que, por una parte, los responsables del David están subrayando muy fuertemente un aspecto: la música de los jóvenes. Y me parece muy bien, pero creo que no se debería limitar a ésta, sino que debe extenderse a todo su amplio campo de distintos aspectos. Quizá, verdaderamente, la música de los jóvenes es la que ha necesitado más de este esfuerzo en los últimos tiempos, precisamente para que los jóvenes no se sintieran ajenos a la Iglesia, pero voy a colocarme en dos extremos opuestos para que se me entienda. Por ejemplo, en las culturas no europeas, africanas, asiáticas, se ha hecho también este trabajo de inculturación. Se ha hecho muy bien, lo he podido comprobar. Estuve dos meses en el Camerúm y vi cómo, sin salirse de los estilos propios de sus culturas, habían creado un repertorio de contenido cristiano y cantos variados para la Liturgia. Y un testimonio complementario a éste, más amplio, fue el Congreso de la Consortiatio Internacional de Música que tuvo lugar en Bonn y a la que yo asistí como representante del Episcopado español. Allí se convidó a muchos músicos de todo el mundo, pero poniendo un énfasis especial en las canciones de la cultura africana. Monseñor Obedat el fundador de esta Consortiatio Internacional de música, no puede disimular su preferencia por el gregoriano. Es un gran luchador en su empeño por conservar el tesoro de música tradicional de la Iglesia. Pues bien, sabiendo como es él y ante los enormes esfuerzos para decirnos a todos la necesidad de llevar el canto gregoriano, al final del congreso tuvo que rendirse a la evidencia. Y después de oír el testimonio de los africanos, concluyó diciendo: «Cada país debe hacer su música.» O sea que la necesidad de inculturación está clara en este aspecto de la música popular, autóctona. Y lo mismo en el otro aspecto, y me refiero ya a los autores de música de vanguardia, o de la música de las grandes orquestas, de los grandes conciertos.
  8. 8. También me gustaría hablar de LOS LIMITES que debe tener esta inculturación, cuando ya no se trata de infundir el Evangelio en una cultura sino en una subcultura. Entonces tendríamos que ver lo que pasa. Y querría reforzar lo que ha dicho Magí de que tal vez todo este trabajo no aparece en los medios de comunicación, radio, televisión. Me gustaría que se tratara este tema aprovechando que está aquí el Obispo Martí Alanís, ya que es el presidente de los Medios de Comunicación social.» Interesante fue también la intervención que, escrupulosamente pensada y preparada de antemano, presentó, después de pedir la palabra, el periodista y representante del mundo de los medios de comunicación social, Xavier Obac, invitado a este simposium: XAVIER UBACH “ Buenas tardes todos. Quisiera retomar un poco las palabras que acaba usted de decir y también las que dijo Magí, con respecto a que la fe no tiene entrada en los medios de comunicación. A mí me gustaría hablarles de esto, - les recuerdo que soy periodista y trabajo en Televisión española- y me gustaría decirles que la Iglesia sí que está presente en los medios de comunicación. Soy consciente de que quizá lo que les voy a hablar no tiene demasiada relación con lo artístico o con lo que ustedes están hablando o están viendo estos días por aquí. Pero creo que lo que les puede ser útil para reflexionar a partir de cuál es la situación de incardinación de la Iglesia en la sociedad española a través de los medios de comunicación. Y lo que sucede con la situación de la Iglesia en los medios de comunicación de gran difusión. Me gustaría también decirles antes de empezar a hablar, que me considero creyente, interpelado por Jesucristo, pero no me considero miembro de la Iglesia, no coincido con la mayor parte de sus planteamientos. Pero, En cualquiera caso -quiero insistir en ello- soy una persona muy receptiva acerca de lo religioso. A mí me gustaría empezar, utilizando como punto de partida para mi reflexión, el punto 1.1 del Documento de trabajo, en el cual se habla de la desproporción entre el lenguaje y la potencia de los medios de comunicación. Y también del lenguaje y la escasez de recursos en los ambientes eclesiales. En otro momento. en el punto 1.5, dice el documento que «el Multifestival David quiere ayudar a que los jóvenes hagan el salto al mundo secular». Ignoro si en el ánimo de los redactores del texto está el dividir el mundo en dos: el mundo secular y el mundo cristiano, en el cual los medios de comunicación estaríamos extramuros. Si éste no era el caso en el ánimo de los redactores, sí que lo está, creo yo, en muchos católicos con responsabilidades, que advierten con cierta asiduidad del peligro que supone los medios de comunicación en distintas circunstancias. Creo que está claro que existe una Iglesia católica, una comunidad heterogénea con unos dirigentes identificables, unos símbolos, unos ritos, un credo, unos rasgos de identidad comunes. En cambio yo estoy convencido de que en el mundo secular no existe. Creo que extramuros no hay un sólo valor común, un sólo símbolo que identifique a los que no son cristianos. Absolutamente nada puede agrupar a los que no son miembros de la Iglesia. Incluso la negación de los valores cristianos no es un rasgo común en el resto de la sociedad, puesto que muchos los aceptan parcialmente. La misma figura de Jesucristo resulta atrayente o es un revulsivo en la vida de muchos no cristianos. La sociedad laica es extraordinariamente plural. A pesar de eso, el diálogo con la Iglesia no es plural, sino que es mayoritariamente difícil. Tengo la sensación de que la Iglesia católica en España tiene un mensaje que ofrecer, pero no consigue hacerlo llegar de una manera satisfactoria al público que a priori no sintoniza con la Iglesia. ¿Por qué? Raramente la Iglesia realiza campañas publicitarias. Los medios propios de la Iglesia tienen una difusión muy restringida, si dejamos de lado el excepcional éxito de la COPE. Así mismo, programas especializados de los que dispone la Iglesia en los medios públicos estatales, no están colocados en los horarios de mayor audiencia. En mi opinión, la mayor parte de la responsabilidad de la imagen pública de la Iglesia o si se quiere de este canal de diálogo con la sociedad, descansa en las informaciones que realizamos los periodistas que nos ha tocado informar sobre ella desde el área de la sociedad de los distintos medios de comunicación en el ámbito general y de cobertura nacional. «TENGO LA SENSACIÓN DE QUE LA IGLESIA CATÓLICA EN ESPAÑA TIENE UN MENSAJE QUE OFRECER, PERO NO CONSIGUE HACERLO LLEGAR DE UNA MANERA SATISFACTORIA AL PUBLICO, QUE A PRIORI NO SINTONIZA CON LA IGLESIA.»
  9. 9. Me he entretenido en contar los participantes en el simposium y me parece que somos unas quince personas. Hay cuatro sacerdotes, dos sacerdotes secularizados, siete hombres laicos y dos mujeres. A pesar de que a los maquiavelos modernos de la comunicación les gustaría que no fuera así, nosotros nos responsabilizamos de la practica totalidad de lo que publicamos, dentro del marco de lo que es la etnia territorial de nuestros medios. Es tal la heterogeneidad que hay entre nosotros, que es impropio hablar de grupo. Sólo nos unen dos cosas al margen del ámbito de nuestras informaciones: que la mayoría de nosotros se ha dedicado a otras áreas informativas antes de dedicarse a temas religiosos y que casi todos estamos sumamente preocupados por la dinámica que se ha generado últimamente en nuestra relación con personas destacadas de la Iglesia católica. El pasado fin de semana fuimos acusados públicamente de manipuladores, desde los pulpitos de las parroquias de Madrid, en los que se leyó una carta del Obispo auxiliar, Martínez, sobre la clase de Religión. Esta acusación no es nueva, y yo casi diría que es sistemática. Me consta que en algunas parroquias se ha dicho a los feligreses que no se fíen de las informaciones que facilitamos los medios porque son mentiras. En algunos ambientes se nos ha acusado de ser los causantes de la desmovilización de los padres católicos en la batalla por la clase de Religión. El pim, pam, pum al periodista llega a su punto culminante cuando se trata de juzgar a la empresa para la que esto trabajando en estos momentos -Televisión española-. El vicepresidente de la Conferencia episcopal. Monseñor Díaz-Llanes, el pasado miércoles dijo una cosa bastante gorda sobre nosotros. «A LA IGLESIA LE VA MAL EN SUS RELACIONES CON UNA SOCIEDAD LAICA Y PLURAL, Y COMO NO PUEDE COGER POR LA SOLAPA A TODA LA SOCIEDAD LAÍCA EN GENERAL, DISPARA SOBRE EL PERIODISTA” También podría mostrarles -si algunos de ustedes están interesados- lo que ha salido reflejado en varios medios de comunicación, dos informes muy polémicos: uno de un Obispo y otro de una persona de gran responsabilidad en la Conferencia Episcopal, en la cual se nos acusaba a los medios de comunicación en general, y a algunos en concreto de mala fe, etc. etc. Estos ataques son un síntoma. Volvemos al punto de partida. A la Iglesia le va mal en sus relaciones con una sociedad laica y plural, y como no puede coger por la solapa a toda la sociedad laica en general, dispara sobre el periodista. ¿Cuál es la consecuencia de todo este goteo? Una hipersensibilidad en el pueblo católico hacia los medios de comunicación. Las personas destacadas de la Iglesia se muestran sumamente reacias a hablar con nosotros. Contesta con monosílabos a las cuestiones más sencillas e incluso a aquellas que podrían favorecer la imagen pública de la Iglesia. El rechazo es evidente, incluso en aquellas personas que nunca han tenido un contacto con los medios de comunicación. El pasado fin de semana, haciendo una encuesta a la puerta de una parroquia de Madrid, tuve que aguantar un buen número de improperios, cuando no insultos, por parte de la gente que salía de Misa. Una señora a la que le pregunté su opinión sobre la carta del Obispo Martínez me contestó: “Exactamente la contraria a la suya” Yo creo que no se puede separar este clima de enfrentamiento con los medios de comunicación del clima de enfrentamiento que se vive en la jerarquía eclesiástica de la Iglesia con el Gobierno. Forma parte de un todo. Como lo he dicho anteriormente, la mayoría de nosotros nos hemos dedicado a otras informaciones antes de encargamos de las noticias religiosas y siempre hemos intentado mantener nuestra honestidad y profesionalidad por encima de cualquier otra consideración. Es absurdo acusamos de manipular porque nuestra formación y nuestra ética nos lo impide. Es absurdo acusarnos de manipular a todos a la vez porque presupone que nos hemos reunido todos en un sala para discutir cómo vamos a hundir mejor a la Iglesia. Presupone que, cuando la mayor parte de los medios de comunicación titulamos por el mismo sitio, no es porque el interés periodístico esté ahí, sino porque hay una confabulación «masónica», como se decía antes, detrás de estas cuestiones. Es absurdo, en definitiva, pedir que nos enfademos y que la información que hacemos no se resienta, cuando sistemáticamente somos objeto de este tipo de persecución. Creo, y en esto es preciso lanzar una mirada hacia atrás, que hay ejemplos lamentables en la historia de varios medios, entre ellos el mío, que en cierta manera justificaría el que se produzca este hecho. Todos
  10. 10. tenemos errores, todos nos queremos corregir, y queremos dialogar sobre puntos concretos en los cuales quizá nos equivocamos. En cualquier caso yo sí que insisto en rechazar de plano las oposiciones genéricas que se hagan y, personalmente, yo he expresado, incluso a Monseñor Suquía la posibilidad de intentar dialogar, para que este trato sea mucho mejor. «MUCHOS OBISPOS NO CONOCEN DE VERDAD Y A FONDO O QUIZA, EN ESTE CASO, NO LO QUIEREN PONER EN PRACTICA, LAS LEYES CON LAS QUE NOS REGIMOS LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.» En cualquier caso alguna concreción sí que me gustaría hacer y -para terminar- en este análisis que me he permitido hacer de la situación. Tres propuestas concretas que son a la vez, digamos, diagnosis de algunas de las causas de la difícil relación entre la sociedad laica y la Iglesia. La primera pista que yo quiero dar es que entiendo que donde muchos obispos dicen «manipulación», yo creo que lo que ellos de verdad quieren decir es que no se refleja lo que desean decir en el fondo. Y yo entiendo que este comentario lo hacen porque no conocen de verdad y a fondo o quizá, en este caso, no lo quieren poner en práctica, las leyes con las que nos regimos los medios de comunicación. Leyes en las cuales prima la esquina significativa, prima la imagen impactante, sobre lo que es el fondo de la cuestión. Y esto son unas leyes que no nos hemos inventado nosotros. Es más, son unas leyes que, a pesar de lo que dice mucha gente de Iglesia no se aplican solamente contra la Iglesia. Si se habla, por ejemplo, -y actualmente está muy de moda- de corrupción en la política, y nos extendemos muchísimo en este tema, no por eso se tiene que entender que todos los políticos son corruptos, ni pretendemos que sea así. Si se habla en un momento determinado de un gran partido o un gran jugador de fútbol, pero ese gran jugador al final del partido hace unas declaraciones contra su presidente, nosotros vamos a pillar el tema por la esquina y vamos a titular por las declaraciones del jugador contra el presidente, no por el excelente partido que este señor ha jugado durante noventa minutos. Creo que, en ciertos momentos, la Iglesia católica, la Jerarquía y la Conferencia Episcopal en concreto, ha utilizado perfectamente estos mecanismos. Recuerdo ahora muy bien la presentación pública que se hizo del documento del aborto con una serie de fotos que daban una espectacularidad al momento ese de la presentación. Y me consta que dentro de la Conferencia episcopal ha habido protestas por ese modo de presentar ese documento. En cualquier caso, dejando de lado esta acción concreta, yo animo a los Obispos a que busquen formas gráficas y formas, digamos así, sorprendentes de llamar la atención sobre sus contenidos, de manera que nos fijemos en ello. El otro día Monseñor Femando Sebastián hizo en el Escorial un discurso cargado de puñaladas contra el Gobierno. Pues bien, el Obispo Femando Sebastián sabía perfectamente que nosotros íbamos a titular por ahí. Yo iba a titular por esa parte que él hizo llamativa. Y yo soy consciente y creo que él también era consciente de que era así. Con esto lo que quiero decir es que los periodistas somos como ratitas de esquina. Si nos mandan un estímulo, nosotros apretamos una palanca inmediatamente. Es muy sencillo conocer estas reglas y es sencillo que ustedes las utilicen. Le invito a que lo hagan. Y en ese sentido quizá me acercaría a lo que pretenden hacer ustedes en el marco del Multifestival y de cara a darlo a conocer. Buscar esas fórmulas que a nosotros nos pueden resultar atractivas. «YO ANIMO A LOS OBISPOS A QUE BUSQUEN FORMAS GRÁFICAS Y FORMAS, DIGAMOS ASI, SORPRENDENTES DE LLAMAR LA ATENCIÓN SOBRE SUS CONTENIDOS, DE MANERA QUE NOS FIJEMOS EN ELLO.» Segunda pista: Un cambio de actitud global de los medios de comunicación, que no busquen en definitiva un trato preferencial con respecto a este trato que damos a otros medios. El otro día estaba comiendo con una persona de responsabilidad en la Conferencia episcopal, y me dijo: «Hombre, es que la Iglesia católica no es igual que una institución cualquiera, porque tiene detrás de si la inspiración del Espíritu Santo.» Los medios de comunicación no podemos tratar a la Iglesia con el Espíritu Santo detrás. Y , es más, considero que es un error que se intente de alguna manera presionamos con este argumento. Tiene que dirigirse a nosotros con el mismo lenguaje que nosotros utilizamos y creo que puede ser efectivo. «LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NO PODEMOS TRATAR A LA
  11. 11. IGLESIA CON EL ESPÍRITU SANTO DETRÁS» Tercer y último punto: creo que le hace falta a la Iglesia española una asunción plena de su liderazgo. Aunque los Obispos no lo deseen los medios hemos convertido instintivamente a la Conferencia episcopal en el portavoz de la Iglesia. Es un papel que, entiendo yo, se lo hemos dado los medios, entiendo que se lo ha dado la sociedad, y la Conferencia Episcopal no puede inhibirse en ese papel Creo que repasando las listas, ha habido una reducción drástica en los últimos tiempos, por ejemplo de ruedas de prensa, de contacto con la sociedad. Y yo les sugiero, que si quieren ponerse en contacto con la sociedad incrementen sus contactos con nosotros, con la gente que en definitiva les podemos transmitir su actitud. Yo me he leído a fondo el Documento sobre la Moral, un tema que ha sido sumamente debatido. Y debo decirles que y, personalmente, estoy de acuerdo con el noventa por ciento de él. Y me sabe muy mal que partes muy importantes de este Documento, como la critica a la corrupción que se ha hecho, quedaran solapadas por otras cosas que en su momento fueron más noticia. Entonces, ¿por qué en otros momentos, cuando el tema en que hicimos más fuerza era el de los votos que era un tema llamativo, no se ha insistido en el tema de la corrupción que también hubiera encontrado un amplio eco en nosotros, como han tendió las palabras del Rey, sin ir más lejos, o las palabras de Monseñor Tarancón hace tres días en el Escorial?. Parece que estoy jugando a favor de ustedes, pero estoy jugando a favor de todos, a favor del diálogo entre los medios y ustedes. «SI QUIEREN PONERSE EN CONTACTO CON LA SOCIEDAD, INCREMENTEN SUS CONTACTOS CON NOSOTROS, CON LA GENTE QUE, EN DEFINITIVA, LES PODEMOS TRANSMITIR SU ACTITUD.» Por último me gustaría añadir una palabra sobre los Movimientos eclesiales. Creo que si la jerarquía católica no domina los medios de comunicación, mucho menos lo están haciendo los movimientos de base. Es más yo diría que la Iglesia de base no respira, no sabe cómo acercarse a nosotros, no sabe cómo hacer para que actos como estos tengan una amplia resonancia en los medios de comunicación. Les invito a que conozcan estos mecanismos, estas palancas de esquina a las que me refería antes. Creo que, si en parte, la sociedad no les escucha, en este caso, es porque falla el cómo comunican ustedes. Puede ser que también falle el qué. Y ésta es una duda que tendremos siempre y cuando ustedes no utilicen mejor el cómo. «SI LA JERARQUÍA NO DOMINA LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN, MUCHO MENOS LO ESTÁN HACIÉNDO LOS MOVIMIENTOS DE BASE.» Terminada esta larga y vehemente intervención de Xavier Ubach, pide la palabra Herminio Otero que desea aclarar algunas cuestiones: HERMINIO OTERO Bien, yo empiezo por decir que me he quedado muy admirado. Esto es un supersimposium. Me ha gustado mucho todo lo que he oído hasta ahora y me ha interesado mucho. Y sobre todo quisiera decir algo referente a la exposición que acaba de hacer nuestro amigo Ubach. Yo estoy de acuerdo en algunas de las cosas que ha dicho. Creo que a la Iglesia nos cuesta entrar en el mundo de los medios; y desde aquí se podría plantear especialmente el David. Se conoce poco, realmente, el David. Al estar fuera, menos. Suena algo, pero poco. Y al ver todo lo que hay aquí uno se da cuenta de que podía ser todavía mayor y contagiar a otros grupos. En segundo lugar: yo creo que tenemos que ser pacientes en España y dejar que todavía pasen no sé cuántas generaciones, o una y las consecuencias, no tanto del franquismo, que sería lo de menos, pero sí de un estilo determinado de vivir la fe durante siglos. A lo mejor también acentuado en los últimos años porque ahora los portavoces de los medios y la gente que está en ellos se criaron en un ambiente determinado que rechazan y hemos de ser pacientes en eso. En ese sentido es importante ver a toda la gente joven que va creciendo. Y cómo ya han dejado de ser «progres». Ayer mismo me encontré con uno que me recordó que se fueron de casa la gente joven cuando eran pequeños, cuando tenían quince años, pero que ahora ya no se van de casa. Los chavales de doce o trece años, lo que tienen es miedo enorme
  12. 12. de que se vaya de casa el padre. Y resulta que es la generación que se ha marchado cuando era joven de la casa de sus padres y que se marcha ahora de la suya cuando es mayor. No sabemos qué pasará después, pero es preciso ser pacientes en ese sentido. «TENEMOS QUÉ SER PACIENTES EN ESPAÑA Y DEJAR QUÉ TODAVIA PASEN NO SÉ CUANTAS GENERACIONES, Y LAS CONSECUENCIAS DE UN ESTILO DETERMINADO DE VIVIR LA FE DURANTE SIGLOS» Tercero: creo que, como creadores de opinión hay algunas cosas, por ejemplo, una canción que puede resumir mucho. Acaba de morir Gabarain. Me refiero a la famosa de la barca y «Tú has venido a la orilla». Es un mensaje que en el mundo entero ha creado algo y ha resumido sentimientos. Eso es ser artista y eso es lo que habría que apoyar desde aquí. Pero para hacer una canción de esas que sale en un momento determinado hay que hacer bien otras muchas que se pierden. Cuarto: creo que en las celebraciones esto influye muchísimo. De tal forma que una canción de esas, como las de Luis Alfredo que ahora se siguen cantando, van creando un ambiente. ¿Qué estilo de canciones canta Kairoi?. En «Misión joven» -y al fin y al cabo aquí me han llamado como director de esta Revista- acaba de salir un artículo analizando no ya el tipo de letras sino el tipo de música de ellos y por qué a la gente joven actual le gusta un tipo de música determinada que va unida también a unas vivencias determinadas. A lo mejor es el futuro, pero yo creo que tenemos que tenerlo también en cuenta. Y ahí están apareciendo de una forma muy confusa todos los elementos. Y eso que se ha dicho antes de que la sociedad de hoy es plural y que ya no hay unidad es elemental y no podemos dejar de tenerlo en cuenta. No podemos intentar que todos hablan, piensen y sientan lo mismo. Pero yo creo que es importante ver todos los grupos que hay. Un sociólogo decía que se daría con un canto en los dientes en España cualquier grupo que pudiera reunir una vez a la semana más de diez millones de personas. Y esto es lo que ocurre en las parroquias. Y yo me pregunto, ¿qué se hace desde las parroquias?, ¿qué medios de grupos sencillos se van creando desde ahí? ¿Qué importancia van teniendo los grupos de jóvenes, que para mí fue una revelación en Santiago, al margen de lo del Papa. Hubo cantidad de gente joven que yo creo que pertenecen a una subcultura especial, la subcultura católica hablando en términos sociológicos, y muchos de ellos venían de grupos parroquiales. Y ahí habrá en el futuro una gente que empiece a vivir las cosas sin agresividad y con claridad. Me ha llamado la atención una cosa que a mí sí que me gustaría que en un momento saliera. ¿Por qué Luis Alfredo siente incomprensión. creo que dijo, o no sé qué otra palabra? Yo veo ahí una cosa: el intento de una persona que ha querido hacer algo y no ha sido secundado o comprendido. Y me pregunto cómo se podría ayudar desde otros estamentos. A gente que trabaja como él, a gente joven, a movimientos de este tipo, cómo se les podría ayudar, digo, a que esto vaya adelante. Toma la palabra, acto seguido el Obispo Iniesta: MONSEÑOR ALBERTO INIESTA «Retomando sólo por encima lo que ya se ha ido diciendo, me parece constatar que debajo de la expresión que aquí se presenta como fe inculturada, hay dos dimensiones o más bien hay dos orientaciones: una me da la impresión que más que inculturada quiere decir presente y son dos campos distintos, me parece. Se ha hablado de la presencia de la Iglesia o de su expresión social de la fe en los multimedia, y por otra parte, la inculturación en el sentido estricto de la palabra. Por tanto es difícil que con el poco tiempo que hay profundicemos en los dos campos de suyo ambo muy extensos y complejos. Pero, así por encima, yo diría, en primer lugar sobre la inculturación, que creo que, ciertamente, cada etapa social o histórica -no cada año, claro- tiene una nueva inculturación de la fe, aun en un campo tan homogéneo como es occidente, donde se ha inculturado tradicionalmente la fe. Por tanto esa inculturación se está analizando continuamente. Por ejemplo, a nivel teológico, hace no creo que más de diez o doce años, se hizo «Sacramentus mundi», por hablar de uno de esos espacios en donde el pensamiento de siempre se trata de inculturar con mucha categoría científica. Bueno, pues ya se ha escrito últimamente:
  13. 13. «Fe y mundo moderno», que es otra enciclopedia en plan más sistemático y yo lo estoy leyendo, sistemáticamente también -voy por la mitad, casi- y no hay mucha diferencia. Porque la verdad es que en quince anos no puede haber mucha diferencia de inculturación en el sentido estricto de la palabra. Me refiero a la fe y la cultura. Lo mismo ocurre con la Liturgia. Y sin embargo, creo que hace falta una constante revisión y una secularización. Ahora bien, es distinto si hablamos de la inculturación en la India, en África o en China. Ahí tiene que ser mucho más fuerte. No podemos hacer una cosa equiparable lo que se hace en occidente con otros pueblos en donde no estaba tan inculturada la fe, porque no pertenecía al patrimonio cultural. En cuanto a esta inculturación yo tengo la impresión de que algunos, hablando de la sociedad española -claro está que yo ahora veo a la Iglesia española un poco en el banquillo como la reserva de un equipo de fútbol y por tanto a estoy en los tejemanejes- ya tienen muchas cosas de éstas bien asumidas. Y, sin ir más lejos, en el campo de la canción de la música ya a nadie le llama la atención la incorporación de formas y ritmos nuevos a la liturgia. No es como en los tiempos del Padre Duval, por ejemplo, que los que lo aceptábamos era una cosa bien extraña. Ahora, que esto esté asumido completamente, es otra cosa. Y sobre todo, que sea suficiente en calidad, cantidad y extensión, por supuesto que no. Yo pienso que se está iniciado el camino. Ahora bien, vamos al segundo concepto u horizonte de la expresión «fe inculturada», la presencia. Eso es otro cantar a mi juicio. La presencia en la sociedad española y sobre todo en los medios de comunicación social sí que es algo distinto. Aquí habría que recoger las muy bien pensadas y por lo visto muy acaloradas impresiones del amigo Obach. Ciertamente, en parte coincido con él, por ejemplo en esa caricatura de lo que le dijo un señor de la Iglesia de que tenemos el Espíritu Santo con nosotros. Con eso no se puede jugar. Con respecto a lo temporal es una postura inadmisible.. Que tampoco se les puede pedir a los medios de comunicación social que sean «partidarios» de la Iglesia, simplemente que no sean beligerantes. Y tú también sabrás, porque eres un gran profesional y yo modestamente, también he estado bastante metido, en plan de aficionado, escribiendo en Revistas, desde los tiempos en que estuve haciéndolo en Interviú. Y, dicho sea de paso Dios, sabe lo que me costó aceptar porque yo sabía lo que se iba a comentar el que escribiera allí semana tras semana. En «El País» durante bastantes años, etc. Y por tanto he hecho a veces análisis de las noticias en ciertos sitios. Y no me negarás que en muchas ocasiones se ve claramente una cierta parcialidad. ES VERDAD QUE NO SE PUEDE PEDIR A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN QUE SEAN 'PARTIDARIOS' DE LA IGLESIA, PERO SI QUE NO SEAN 'BELIGERANTES' Hay un aspecto en el que estoy de acuerdo. Que se ha de buscar lo llamativo y eso lo comprendo. Y un periodismo ecléctico y neutral pues no es rentable. Lo simplemente informativo y neutral seria cotizado por algunos, pero por muy poca gente. Y por eso comprendo que no es rentable y que sus empresas tienen que vivir y el periodista tiene que estar de acuerdo con su empresa. Pero, a parte de eso, vamos, se podrían poner aquí muchos ejemplos muy escandalosos de sesgamiento de noticias. En algunos casos no solamente en contra de la Iglesia, sino en busca de lo pintoresco, y en ocasiones sí en contra del pensamiento cristiano, ridiculizando aspectos -que algunos de verdad son ridículos para alguna gente y otros porque los hacemos ridículos nosotros- y otros, sin ser ridículos, pero en los que se ha buscado el aspecto cómico, caricaturesco, un poco infantil, un poco de descrédito, de cosa pasada, anticuada. Y en eso no puedes negar que se ha dado en todos los medios de comunicación española, inclusive la Televisión, aunque en la televisión ha sido mucho menos, es verdad. Que digamos que toda la prensa, que toda la radio y la televisión está así, tampoco seria cierto ni justo, que también los políticos se pueden quejar de lo mismo, estoy de acuerdo. Pero que, hablando ya en general, en cuanto a presencia de la Iglesia en los mass media hay muy poca, es cierto. Pero no creo que sea por falta de interés de los cristianos, quizá falta de aprendizaje, que es un tema que sí que nos toca a nosotros de lleno, el tener una cierta pedagogía, didáctica, estímulo, de saber presentarse, de saber comunicar, de saber proponer, de saber intentar y sacar, si no todo lo que se puede, algo. Y yo creo que ahí nos falta, sin duda. Pero también, en ocasiones, es falta de medios humanos y económicos a lo cual ha aludido nuestro querido director. Sin embargo yo quiero que pensemos una cosa: una Iglesia que tuviese estos grandes medios, a base de miles de millones metida en este mundo, puede ser que pudiera hacer más cosas, no lo niego, pero creo que no deberíamos dejar de escuchar la palabra de aviso del Evangelio de que lo pequeño tiene a veces más fuerza que lo grande. Y también hay que pensar que tenemos eso «pequeño» pero muy repetido. Tenemos pequeños grupos, pequeñas asambleas pequeños domingos, pequeños predicadores, pequeños
  14. 14. «Davides», pequeñas canciones... pero domingo tras domingo, con una pequeña fe podemos hacer grandes cosas. No desconfiemos de eso. Yo creo que hace mucha falta. Ya hablaremos en otra sesión de la necesidad del «David» y de otras iniciativas semejantes. Pero eso es una fuerza más nuestra. Ahora, en cuanto a los multimedios internacionales por medio de satélites y demás, pues quizá haya que asumirlo, pero siempre con un cierto temor y temblor de que olvidemos la fuerza inmensa de lo pequeño del Evangelio. «TENEMOS PEQUEÑOS GRUPOS, PEQUEÑAS ASAMBLEAS, PEQUEÑOS DOMINGOS, PEQUEÑOS PREDICADORES, PEQUEÑOS “DAVIDES” PEQUEÑAS CANCIONES...PERO DOMINGO TRAS DOMINGO, CON UNA PEQUEÑA FE, PODEMOS HACER GRANDES COSAS La intervención tan oportuna, de Monseñor Alberto Iniesta nos ha colocado en ese plano muy importante para los cristianos de síntesis entre los esfuerzos humanos y técnicos y la riqueza insondable, pero también inconmensurable de la sabiduría escondida y revelada a los pobres y sencillos. ..No ha estado de más recordarlo en este simposium. Quim da la palabra ahora a Manuel Barahona: MANUEL BARAHONA Bueno, yo empezaré diciendo que el tema del que se trata me resulta apasionante. Lo que pasa es que voy a ir por otro camino. Yo soy una persona que he compartido mi vida, mi trabajo y mis inquietudes con los jóvenes. Y creo que es por lo que se ha pedido mi presencia en el Simposium. Y además, por supuesto, me considero un hombre de Iglesia, me considero un hombre de la Iglesia, de la que tenemos, de ninguna mejor o peor, sino de la que tenemos. Y, por tanto, cuando digo alguna frase de la Iglesia me la aplico primero a mí. Bien, yo, tratando de responder a las preguntas que están aquí en el documento, una de las sensaciones que tengo es que la Iglesia en este tema llega un poco tarde. Y en algunos momentos ese llegar tarde o ese no saber estar atenta, -y repito que no hablo de la Iglesia como jerarquía, me lo aplico a mí primero me preocupa. Creo que la Iglesia no supo aprovechar -y me refiero especialmente a la Iglesia de España- no supo aprovechar, digo, un momento en el cual, tuvo oportunidad histórica -por ejemplo para crear una intelectualidad católica-, o si queréis, para hacer una cultura. Y creo que es importante la inculturación de la fe, pero creo que también es importante la evangelización de la cultura. «CREO QUE LA IGLESIA DE ESPAÑA NO SUPO APROVECHAR UN MOMENTO EN EL CUAL TUVO OPORTUNIDAD HISTÓRICA -POR EJEMPLO, PARA CREAR UNA INTELECTUALIDAD CATÓLICA- O, SI QUERÉIS. PARA HACER UNA CULTURA.» Hace poco tuve ocasión de leer un artículo referente al tema polémico de las clases de Religión, un artículo en el cual yo no coincidía con el 99,9% de las afirmaciones que ahí se hacían, entre otras cosas porque había muchas mentiras de personas que yo las conocía muy bien. Pero, a parte de eso, había una frase que me hizo pensar que había valido la pena leer ese artículo. Hablaba el articulista de «la importancia de que desde la clase de Religión hubiera una transmisión de valores religiosos y de que los jóvenes llegaran a captar la importancia de esos valores en la sociedad». En el último Documento de los Obispos se hablaba de una serie de valores que podían ser patrimonio de la Iglesia y sin embargo la Iglesia se los había dejado arrebatar y cuando los había querido recuperar ya llegaba un poco tarde. A mí me parece esto muy importante y lo avalo también con una frase que habéis dicho ya dos personas. La Iglesia, a lo mejor, no sabe apreciar lo que tiene. Hace muchos años un amigo mío, un compañero de colegio, me decía una frase que, bueno, no le había dado excesiva importancia y que no hace mucho leí en un artículo que poco antes de morir escribía José Luis Martín Descalzo. La frase de M. Descalzo, exactamente, era ésta: 'La Iglesia es la institución que menos dinero gasta en marketing o publicidad'. Mi amigo me decía: 'Manolo, en la Iglesia sois muy malos vendedores. Tenéis un producto estupendo, tenéis un mensaje que nadie os puede negar y os estáis hartando de vender mandatos, prohibiciones, etc. que nadie os hace caso -y esto me lo decía hace quince años, aproximadamente-. 'Y nuestros hijos, continuaba
  15. 15. mi amigo, están sintiendo sólo el peso de esas prohibiciones, cuando lo que les podéis decir es un mensaje maravilloso. Y de eso estoy convencido. Entonces, a la pregunta que tú, Quim, formulabas, de cómo hacer , yo diría que hacer todo lo que sepamos. Pero en el qué no tengo, personalmente, ninguna duda. Y yo, que soy una persona absolutamente negada para la música, apoyo todo esto del David, en la medida de mis posibilidades, siempre y cuando la música sea un vehículo en el cual podamos transmitir aquello que tenemos y que realmente es valioso. «ESCRIBÍA JOSÉ LUIS MARTÍN DESCALZO: 'LA IGLESIA ES LA INSTITUCIÓN QUE MENOS DINERO GASTA EN MARKETING O PUBLICIDAD'. EN LA IGLESIA, REALMENTE, SOIS MALOS VENDEDORES. TENÉIS UN PRODUCTO ESTUPENDO, TENÉIS UN MENSAJE QUE NADIE OS PUEDE NEGAR Y OS ESTÁIS HARTANDO DE VENDER MANDATOS Y PROHIBICIONES DE LOS QUE NADIE OS HACE CASO...» Habéis hablado de la cultura y de la subcultura. Yo, en el mundo de los jóvenes, veo que hay gente que se plantea que cómo los jóvenes están en determinados lugares y cómo podemos hacer para que nuestros jóvenes no vayan ahí. Yo creo que lo único que podemos hacer es que los jóvenes cristianos estén precisamente allí donde están los jóvenes, pero con un talante diferente. Y cuando hablo de la inculturación de la fe y de la evangelización de la cultura yo creo que tenemos que llegar a aceptar, no solamente la cultura sino la subcultura o la contracultura, si queréis. Eso que viven los jóvenes. Y yo creo que ahí también hemos de estar presentes. Y ahí sí que no sabemos a lo mejor el cómo. Ayer me comentaban que en la estación de Sants se veía gente con según que pinta de la que se decía: 'estos ya a sabe a dónde van...' Bueno, pues, aquí por ejemplo, en el David os podéis encontrar con tipos muy característicos con esas pintas que a lo mejor llaman la atención y que retratan también lo que es el David. Pero, por ejemplo, ¿os habéis dado cuenta de que hay otros símbolos que están presentes en otro tipo de jóvenes y que aquí no están? Y yo creo que hay todo un mundo significativo en una subcultura y hasta ahí tenemos que llegar y encontrar el vehículo que no sabemos exactamente cuál es, para transmitir los auténticos valores. También creo, y acabo, que en la Iglesia española estamos pegando bandazos. Lo comparo un poco con el tema tan discutido de los colegios de religiosos. Los que hemos estudiado en ellos, pegamos un salto tremendo: de aquellos colegios tradicionales en donde estaba perfectamente definida la pastoral -actos religiosos obligatorios, un padre espiritual que nos atendía, etc-. Todo estaba muy bien estructurado. De repente, cayó aquella figura del colegio tradicional y aquellas formas pastorales no sirvieron. Luego, hasta que fueron adaptándose y han inventando los Departamentos de Educación en la Fe y demás medios actuales, fueron un poco a bandazos. Pues bien, yo creo que eso es lo que le ha pasado a la sociedad española. De ser una sociedad en la cual no hacía falta en absoluto pensar para evangelizar la cultura, nos hemos encontrado con que no tenemos intelectuales, con que habíamos perdido habíamos dejado un poco también de lado el mundo del arte, el mundo del sentimiento y ahora mismo, en este momento, yo creo que tenemos una necesidad muy grande de empezar una reflexión a la que yo mismo me siento llamado y por eso he respondido a la invitación del David. Y lo que sí que te digo, Luis Alfredo, que los que estamos aquí, a lo mejor no te lo hemos sabido expresar, pero estamos con ganas no sólo de apoyarte a ti, sino de apoyar este soplo, y que ojalá a partir de aquí podamos crear grupos jóvenes que sean capaces de convencer». Joaquín Cervera da la palabra en este momento al ex-abad de Montserrat, Casia EL ABAD CASSIA «Yo tengo la impresión de que en nuestra sociedad hay falta de diálogo y de talante dialogante. Que los hombres de Iglesia -a mí me han hecho pensar mucho, la verdad, las palabras de Obach, aunque había cosas que me chocaban, pero creo que tiene razón en bastantes de sus afirmaciones-, nos ponemos a defender más a la Institución que al mensaje, que al contenido del Evangelio y tendríamos que trabajar, dentro de la Iglesia, para que hubiera una actitud más consciente de que nosotros estamos al servicio de la verdad, que deseamos, como todos, ser poseídos por la verdad, más que tener la sensación de que ya la poseemos la verdad; y podemos contestar con condenaciones y con actitudes de rechazo. Ya sé que puede haber exageraciones y también caricaturas en los medios de comunicación y a mí también hay algunas que me duelen, pero es cuestión de tener una gran paciencia y ver que detrás de ciertas
  16. 16. radicalizaciones y agresividades hay el deseo de un sentido evangélico más puro, de una Iglesia más próxima, más pobre, más cercana. Y por lo tanto, repito, tener mucha paciencia y no querer defender la Ins- titución por encima del mensaje de Jesús. Esto es lo único que quería decir”. Lo único, pensamos algunos, y lo suficiente. Porque el Abad Casia, con su brevedad y concisión, ha dado en el clavo de una actitud que tal vez tendremos que revisar en muchas ocasiones. Y, dentro del mismo estilo breve y directo, acaba diciendo: «Y en cuanto a los jóvenes y la presencia entre los músicos yo os quiero decir que por los contactos que he tenido, en general, tengo la impresión de que están más cercanos al Evangelio de lo que puede aparecer por sus formas exteriores o porque viven en un contexto en el que es muy difícil expresar sus deseos de Dios, que los tienen. Y lo que necesitan es testimonios, personas que de verdad den testimonio mucho más que las que quieran hacer un proselitismo directo.» «EN CUANTO A LOS JÓVENES, CREO QUE LO QUE NECESITAN ES TESTIMONIOS, PERSONAS QUE DE VERDAD DEN TESTIMONIO, MUCHO MAS QUE PERSONAS QUERER EJERCER UN PROSELITISMO DIRECTO” Toma la palabra, ya para acabar esta larga e interesante sesión del Simposium, Victoria Molins, de la Compañía de Santa Teresa: VICTORIA MOLINS «Yo estoy metida hace muchos años en el mundo de la pastoral juvenil y como suelo decir, hace muchos años que soy joven. Por otra parte, vivo también sumergida de lleno hace tiempo en el mundo del periodismo. He de decir que me ha impactado mucho lo que nos ha dicho Ubach y estoy de acuerdo en muchas cosas. Y me duele, precisamente porque tiene razón. En ocasiones, quizá por la vehemencia que ha puesto en la exposición, ha podido llegar a exagerar o a desfigurar algunos aspectos, pero en sus líneas generales estoy muy de acuerdo A mí me preocupa mucho una cosa y es por la que, a pesar de que ya no tendría mucha edad para estar con los jóvenes, continúo con ellos, metida también en el Multifestival David y allí donde haya necesidad, y es que veo en nuestra Iglesia de hoy un cierto desinflamiento en algunos ambientes. Me ha tocado vivir una época muy interesante en la Iglesia. Viví los cambios del Concilio con gran ilusión y esperanza, después de unos años de juventud en los que no me dejaban ir al ritmo de lo que me parecía intuir. Y ahora me toca animar a las que son jóvenes y no ven nada de todo aquello de lo que nosotros hablamos como innovaciones del Concilio y que están ya tan lejanas en el tiempo, claro. Y, digo, que me toca animar y estar muy cerca de una juventud que ve en nosotros una cierta atonía. A lo mejor esa atonía será más de ciertos sectores de la Iglesia, no lo sé. Pero tal vez nos aleja a muchos de los hombres y mujeres dedicados a pastoral juvenil de lo que se llama la marcha o la movida de la juventud. Esto quizá tendría que movemos a acercamos a todos estos medios que tiene el mundo de hoy, en el arte, la música, etc. «LOS CRISTIANOS TENEMOS, CON UNOS MEDIOS MÍNIMOS, UNA CAPACIDAD ENORME DE HACER COSAS INCREÍBLES.» Es verdad que hay también otra contrapartida. Yo creo que si se mantiene una ilusión fuerte por el Evange- lio, un corazón joven y entusiasta y muy cercano a ese mensaje de Cristo no caeremos en otro peligro: el de hacer de los medios otras tantas formas de poder; y es quizá en el punto en que no estoy muy de acuerdo con el amigo Obach. Yo creo que nosotros, los cristianos, tenemos con unos medios mínimos una capacidad enorme de hacer cosas increíbles. Si yo explicara aquí con los medios humanos y técnicos que cuento para llevar la revista que dirijo y es una revista ya centenaria- os moriríais de risa de lo que hay detrás de palabras tan sonoras como «equipo de redacción», etc. Y como esto, todos sabemos de cantidad de obras nuestras que van así. Por ejemplo, detrás de este David hay un voluntariado compuesto por jóvenes y no tan jóvenes que son como aquel pobre Pedro y aquel pobre Juan que no tenían más que unas redes y que en ocasiones no pescaban nada... Y esto es nuestra riqueza. Es más, pienso que, si por necesidad de acudir a unos medios
  17. 17. que fueran más válidos tuviéramos que volver a caer en las estructuras de poder -que ya caemos demasiado- y que aborrecemos tanto, y que aborrecen los jóvenes, preferiría renunciar a ellos. Quizá, como ha dicho Xavier Ubach, lo que tendríamos que cambiar es el talante, el estilo de hacerlo, para sacar más partido a nuestros esfuerzos; pero de verdad que es para admirar lo que llegamos a hacer con los medios tan, precarios y con tan poco gente y con poca habilidad. Y esto para mí es admirable. Me ha parecido inoportuna y ridícula la frase de la asistencia del Espíritu Santo en el contexto en que te la dijeron, Xavier, pero en otros aspectos, me parece admirable, de verdad, su acción a pesar nuestro. Y esto si que es importante en un David y en cualquier manifestación de nuestras tareas pastorales.» «SI POR LA NECESIDAD DE ACUDIR A UNOS MEDIOS QUE FUERAN MAS VALIDOS, TUVIÉRAMOS QUE VOLVER A CAER EN ESTRUCTURAS DE PODER, PREFERIRÍA RENUNCIAR A ELLOS.» Quim Cervera intenta sintetizar, de algún modo los tres grandes temas que han salido a lo largo del debate: - uno sería la presencia de la fe en la cultura - otro la dificultad de diálogo entre la Iglesia y los medios de comunicación, y en este aspecto, se ha centrado bastante la sesión a partir de la presentación de Ubach. - y un tercer tema sobre la inculturación, en concreto en cuanto a la música, la popular de cada pais, y la música actual, de vanguardia. Quizá hay un cuarto tema colateral, y no por colateral menos importante, que es de lo que antes habló Monseñor Iniesta y que ahora acaba de decir Victoria Molins: y es que lo pequeño es importante, quizás más que lo grande. Está claro en el Evangelio. Pero eso no nos incumbe sólo a nosotros, sino a todos los cristianos. Y, sin más, se dio por terminada esta sesión para volver a la segunda parte del Simposium a la tarde. SEGUNDA SESIÓN La segunda sesión se abre, de nuevo, con una presentación de Xavier Morlans. comentando el documento sobre el Multífestival David y presentando las cuestiones que se han de poner sobre la mesa de diálogo. XAVIER MORLANS «Ya hemos visto, en la sesión anterior, el David, como un ENCUENTRO DE FE. Hice alusión en la primera presentación y lo tenemos en el Documento, 2.1. -una fe globalizadora-, Pero creo que también es fundamental, como ya indicaba nuestro moderador, Joaquim Cervera, el Apartado 2.2., «UNA FE INCÜLTURIZADA». Siempre nos sale al paso, como ejemplo más concreto, la música, pero quisiéramos dejar bien claro que el David no es sólo la música. Es el Arte en general. Basta recordar que tenemos la Exposición aquí al lado. Es la expresión corporal, es el mimo, son las artes plásticas... Pero la música -tal vez porque uno puede llevar la guitarra en el metro, pero no puede cargar la escultura, por ejemplo, en el metro o en el autobús- se hace más asequible a muchos jóvenes de hoy. Leo, casi textualmente, en la página 15: « A menudo, en determinados ambientes eclesiales, se contempla la música relgiosa moderna como un intento de buena fe, pero poco consistente. Como si este tipo de música fuese sinónimo de superficialidad,
  18. 18. cuando no de vulgaridad. Creemos que exite un grave malentendido que conviene aclarar en un lúcido diálogo eclesial. David Multivesfital es un espacio para este tipo deaclaraciones.» Esto es lo que aportamos el equipo coordinador del David Multifestival al III Congreso de Liturgia que tuvo lugar en Montserrat a nivel de Cataluña en junio del aÑo pasado.(1990) Y ahora entro en el segundo párrafo. «Creemos que es un serio error de apreciación identificar la seriedad de la fe con una forma de cultura concreta que por diversos motivos aparece como poseyendo la exclusiva de la seriedad, como ocurre a propósito del canto gregoriano y de la música clásica» (Y lo decimos con todo respeto para el gregoriano y la música clásica). Para decirlo con un ejemplo, creemos que, en principio, la misma profundidad o autenticidad de fe (alabanza, arrepentimiento, acción de gracias...), puede expresarse tanto en la melodía gregoriana de un monje, como en el palmoteo de una misa flamenca, o en los ritmos sincopados de una comunidad juvenil. La calidad de la fe no depende, en principio, de la forma cultural que la vehicula, siempre y cuando se aseguren unos mínimos de dignidad y buen gusto dentro de cada género artístico.» Estos son los mínimos a los que creo que aludía antes Albert Tauler. «LA CALIDAD DE LA FE NO DEPENDE, EN PRINCIPIO, DE LA FORMA CULTURAL QUE LA VEHICULA.» En este punto creemos que debe haber un diálogo, porque siempre que hay una mesa redonda sobre el tema salen«los del David», como unos rockeros, haciendo unas contraposiciones de la música de palmoteo, de ritmo, de aire juvenil con la gregoriana o polifónica como las únicas que pueden expresar sentimiento religioso. Sabemos que esto pide una gran conversión mental para el hombre religioso occidental, porque, por una serie de causas históricas y filosóficas a las que también se alude más abajo, en esa misma página, hemos estado siempre muy influenciados por la Filosofía griega. No podemos olvidar que fue el gran vehículo que hizo posible, ciertamente, la universalización de la fe, que de otra manera se hubiese convertido solamente en una secta hebraica; la opción de los Padres de la Iglesia por adoptar la filosofía griega, platónica o neoplatónica, como mediación cultural para difundir la fe en el mundo cultural occidental de entonces, que era la cuenca del Mediterráneo, fue una opción interesante, que tuvo su importancia, pero tuvo también su precio: se perdió la antropología bíblica en todo lo que tiene de corporal, de sensorial. Por tanto, diálogo, con mucha comprensión hacia las causas históricas, filosóficas y teológicas, que han configurado esta mentalidad y esta práctica pastoral durante mucho tiempo. Pero el comprender no nos priva de hacer una llamada a la conversión de la mente en estos momentos en que 1ª Iglesia católica en Europa está envejecida y en que sus cuadros responsables los forman personas cuya edad medía es de 58 años. Y yo comprendo que es un esfuerzo grande de conversión mental, para poder entender y llegar a sentir con el corazón -no sólo a tolerar que esos jóvenes, cantando con música sincopada, están alabando de verdad a Dios creador y están expresando una serie de vivencias religiosas. Creemos que sobre este punto habría mucho que dialogar. A veces. cuando exponemos estos argumentos, algunas personas nos dicen: «es que nosotros no somos negros» refiriéndose a que los ritmos sincopados de la música moderna son como una importación que no responde a nuestra manera de ser. A esto habrá que responder que vivimos en esta sociedad europea cada vez más multirracial y pluricultural y que hoy día en la famosa «aldea global» que es nuestro mundo ya no se puede hablar de géneros musicales exclusivos de una zona sino que hay un verdadero mestizaje entre los mismos artistas que produce canciones de tipo jazz con influencias africanas o del Caribe, mezcladas con sus propias raíces. Por tanto, un joven de nuestras grandes ciudades dormitorio, de Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia... (y no sólo los jóvenes, sino también los adultos que respiran continuamente esta cultura de los medios de comunicación), encuentra la manera natural expresar sus vivencias con ritmos sincopados. De todas maneras, y siempre haciendo un esfuerzo de diálogo y de búsqueda de criterios teológicos, en esta misma página 16 del Documento exponemos estos tres criterios que son bien conocidos de todo el mundo y que ya Pió XII los proponía como paradigma en la relación de la fe con el mundo. Y que son los tres grandes momentos fundamentales de la cristología:
  19. 19. «Encarnación. La experiencia cristiana debe encarnarse también en los modos de expresión y comunicación de hoy como lo hizo con éxito en otros momentos de la historia». (Como el joven que, aquí en el Multifestival cantó ayer a ritmo de «rap», como lo hacen muchos jóvenes en las calles de Nueva York, pero dando su mensaje Cristiano. «Critica y purificación. La obra del artista y del creador cristiano» (ya sea el de música seria y erudita, ya sea el chaval de un barrio que quiere hacer un rap-)«tiene en la Cruz de Cristo un punto focal de verificación y purificación». «EL ESPÍRITU SANTO -'SEÑOR Y DADOR DE VIDA'- ES EL MAS AUTENTICO INSPIRADOR DE LA OBRA DE ARTE.» «Transfiguración. La actividad artística tiene la tarea específica de trascender. Para el artista y el creador cristiano la Resurrección de Jesucristo es modelo y fuerza máxima de trascendencia. El Espíritu Santo -»Señor y dador de vida», derramado como fruto de la Resurrección- es el más auténtico inspirador de la obra de arte.» Por tanto no caigamos en simplismos y reduccionismos como el de conceder una exclusiva atención a una clase de música. Y concluyamos, como reza el Documento: «Creemos en la dignidad fundamental del arte y de los lenguajes de hoy y en su capacidad para ser vehículos serios de la Buena Noticia de Jesucristo y de las celebraciones de la comunidad eclesial. Este es un aspecto importante -el de la aplicación de los tres criterios antes mencionados- y sobre el cual al equipo realizador del David nos gustaría conocer la opinión de las personas que están sentadas alrededor de esta mesa. «CREEMOS EN LA DIGNIDAD FUNDAMENTAL DEL ARTE Y DE LOS LENGUAJES DE HOY Y EN SU CAPACIDAD PARA SER VEHÍCULOS SERIOS DE LA BUENA NOTICIA DE JESUCRISTO.» Y ya que, de momento, aún tengo la palabra, simplemente aludir al apartado 2.3., UNA FE EN TENSIÓN EVANGELIZADORA. Doy por supuesto que los párrafos anteriores a la cita de Zubiri -a los que ya ha hecho alusión Joaquín Cervera y también Manuel Barahona han sido entendidos como el esfuerzo que se propone en el David. Lo que la Iglesia aporta al mundo, cómo lo acorta. Y lo que la Iglesia recibe del mundo(también recordando Gaudium et Spes)como lo integra. Doy por supuesto, digo, este apartado y simplemente acabo mencionando el apartado 2.3. porque ahí se plantean interrogantes como los que el Obispo Alberto Iniesta ha expresado. «LO QUE LA IGLESIA APORTA AL MUNDO, CÓMO LO APORTA. Y LO QUE LA IGLESIA RECIBE DEL MUNDO CÓMO LO RECIBE.» En el tercer párrafo de este apartado, pág. 18, se dice: «Este planteamiento comporta una serie de interrogantes que es preciso abordar. Si hablamos de medios de comunicación de masas se impone el dilema: ¿medios pobres?,¿medios ricos?. ¿Cómo conciliar el seguimiento de Cristo en pobreza y humildad con el nivel de sofisticación de la técnica actual? No se trata de caer en la prepotencia de los medios. Se trata de ensayar un uso siempre funcional e iluminado por los criterios de la sencillez y la solidaridad, pero asegurando la comunicación efectiva con la masa como nos recordaba antes Xavier Ubach-. Por poner un ejemplo sencillo, hoy día ya nadie duda de la necesidad de disponer de un buen servicio de megafonía en nuestras iglesias y en nuestros encuentros cristianos.» Resolver esa tensión entre medios pobres y ricos no es fácil, pero Jesucristo en el Evangelio nos dice: «lo que habéis oído en lo oculto, pregonadlo desde las azoteas». Por tanto, siempre y cuando no sea una desmesura y un convertir los medios en fines en sí mismos, el uso de la TV y de los grandes medios de comunicación para hacer llegar el mensaje de Jesucristo a esta «aldea planetaria», es un desafío que no debería asustamos.
  20. 20. Creo que hay que auto-revisar una cierta espiritualidad de los años 70 y lo digo con todo respeto hacia esa experiencia de la que soy hijo y captando todo lo que tiene de positivo cuando era un principio sentado el que no se podía hacer nada que fuese más allá de un pequeño presupuesto. Que todo lo que oliese a medios de ricos, no podía ser usado. Conviene revisar algunos de los postulados del cristianismo progresista de los setenta en función de lo que entonces se pretendía que es la liberación, la evangelización, llegando a la masa. Deseamos ahora oír vuestra opinión con respecto a estos criterios que pueden parecer teóricos pero que son los que se utilizan muchas veces para descalificar experiencias juveniles. El moderador, Joaquím Cervera, interviene antes de dar la palabra: Bien, Xavier Morlans nos presenta aquí, por un lado, el tema concreto de la inculturación en cuanto a la música se refiere, sobre todo, y aplicable a cualquier tipo de arte, y fundamentalmente a una expresión procedente de los jóvenes y al tema también general de la evangelización hoy. De momento ya han pedido dos palabras. Empezaremos por Francesc Romero. FRANCESC ROMERO «Mi intervención querría ser, en cierto modo, respuesta a las dos preguntas conjuntamente. A la de la primera sesión y a ésta de la segunda, de qué opinión nos merece el proyecto evangelizador que se propone en el David Multifestival. Yo quisiera hacer un poco de puente, al menos desde mi perspectiva. Tengo que hacer la precisión de que mi ámbito de trabajo y de conexión con la Iglesia se centra aquí, en Cataluña y por tanto, lo que conozco es esto y no la sociedad española, en general. Lo hago para no faltar a la verdad. Es decir, que puedo tener referencias más o menos directas o próximas, pero lo que de verdad conozco y vivo es la sociedad catalana. No creo que sea, por tanto, extrapolable al resto de la sociedad española, pero creo que es una buena muestra que merece ser tenida en cuenta. Respecto a esta necesidad de una fe inculturada en nuestra sociedad creo firmemente en ella, pero, opino que en parte esta necesidad encuentra puertas, caminos, medios, vías. Y lo digo con satisfacción, después de cinco años de estar en un programa de televisión que tuvo muchas dificultades para nacer, muchas para mantenerse en pie, y que ahora no sólo no ha caído sino que se mantiene erguido. Y si esto es así es porque se ha demostrado tanto que el lenguaje de la fe, utilizando los medios televisivos, es posible, como que el contenido de esa fe transmitida a través de televisión interesa a nuestra sociedad. Y hay ejemplos varios. Lo que ocurre es que traer una casuística nos llevaría muy lejos, pero lo que sí es cierto es que en nuestro medio tanto en radio como en televisión- nuestra Iglesia en Cataluña tiene una respuesta. Y que la actitud de los representantes de los grupos políticos y de la sociedad civil sin tener una vinculación directa con la Iglesia en su vida cotidiana, es normalmente, muy positiva para responder nuestras intenciones: las de poner en un diálogo permanente -lo que para nosotros es preocupación fundamental- la fe y la cultura. El último ejemplo que puedo aducir a este respecto es que un directivo de televisión con gran peso específico a la hora de tomar decisiones, me decía recientemente que, en esa línea, hay que continuar insistiendo, porque estamos perdiendo, si no, la oportunidad de mantener nuestra identidad -no me refiero únicamente a la catalana sino a nuestra identidad como sociedad occidental- que tiene unas raíces cristianas. Y si no tenemos esa conciencia de que hemos de trabajar por recuperar una serie de elementos que conforman nuestra cultura, de transmitirlos en lenguaje actual, pero transmitirlos en su esencia, no desvirtuándolos, no negándolos, vamos a perder para el futuro algo que nos define como personas de esta Europa que todos queremos que crezca en armonía, comunicando mucha de esta riqueza a otras sociedades. Quiero responder, con esto, a la pregunta de«qué opina sobre la necesidad de una fe cristiana e inculturada en nuestra sociedad». Yo creo que, al menos aquí, en Cataluña, esta necesidad existe y que aquí encuentra satisfacciones, encuentra vías y encuentra formas posibles de vincularse. Ahora, sobre qué opinión me merece el proyecto evangelizador que propone David Multifestival, me parece que el diagnóstico -sobre todo en lo que ha leído Xavier Morlans y en el documento entero- es muy
  21. 21. acertado. Me parea casi diría, sospechoso el que haya dudas sistemáticas sobre este diálogo de Iglesia y sociedad. Iglesia y arte; me parece, una cosa extraña, pero debe tener su razón de ser. Quizá continuamos creyendo que esos binomios son los que nos dan vida, gracias a la tensión. Pero la vida se puede dar a partir de la armonía. Y se ha insistido antes en el diálogo con la Iglesia y los artistas nuevos y nuevas formas de la cultura. Y digo yo que no necesariamente se ha de dar este diálogo a través de la tensión. La sospecha continua lleva, ciertamente, a malos resultados. Sí que me gustaría decir que, por la experiencia que tenemos en nuestro programa, -»Signes dels temps»- estamos seguros de que hay que insistir, aunque sea en pequeña medida, -y con esto recuperaría las reflexiones tanto de Victoria Molins como de Alberto Iniesta, de que lo pequeño es importante- poniendo mucha fuerza en esas pequeñas aportaciones. Creo que nosotros lo hemos hecho durante seis o siete meses del año pasado, bueno desde octubre hasta abril de este año, y lo continuamos haciendo durante el tiempo que nos quede por delante, con las aportaciones del David Multifestival del año pasado. Hubo grabaciones por parte de nuestro programa, de variadas actuaciones musicales. Muchas de esas actuaciones no tendrían por sí solas la entidad requerida para aparecer en un programa musical. En el nuestro, sí. Porque entendíamos que tenían calidad musical y que su contenido era totalmente armónico con nuestro programa. Y lo cierto es que el resultado de una pequeña aportación de un minuto escasamente que aparecía en nuestro programa ha dado de sí, en el sentido de que esos artistas se dieron a conocer. Pero sobre todo por el hecho de que se diera a conocer a la gente una naturalidad de la fe y de sus manifestaciones múltiples. Quiero también hacer hincapié en que, desde que incorporamos a Albert Taulé en un programa de radio como colaborador habitual, cada tres semanas, compartiendo con otros colaboradores que nos hablan del patrimonio artístico y sobre literatura, él nos aporta siempre una novedad que desde el campo musical cristiano tiene algo que decir. Y generalmente no se suele decir en grandes medios, no se suele decir a grandes voces, no suelen tener el soporte y la promoción que tienen otros artistas. Pero lo cierto es que llegan y nosotros de eso tenemos constancia. «NUESTRA MISIÓN NO ES VOLVER A TIEMPOS PASADOS. PERO TAMPOCO ES LA DE REDUCIRNOS A PEQUEÑAS CATACUMBAS.» Son pequeñas cosas, pero creemos que son importantes porque son constantes y que dejan su pequeña semilla que tarde o temprano va a florecer. Y, por último, y ya no me quiero extender más, es que nuestra misión no es volver a tiempos pasados, no es la de tener el estandarte de una sola voz, digamos monocolor y de pretender imponerla. Pero tampoco la de reducirnos a esas pequeñas catacumbas a las que muchos quisieran relegarnos simplemente porque discrepan de que eso pueda ser un aporte esencial para la Humanidad. Hay un punto intermedio y es el de la naturalidad, de la presencia normalizada. Y en esa labor, creo que tanto desde el Multifestival David, como desde nuestro programa, trabajamos porque sea así; desde la pluralidad, no desde la imposición. ALBERT TAULÉ «Quiero aprovechar el que Francesc Romero ha estado hablando de programas de Televisión y de radio, para referirme al hecho de que tenemos pocos espacios concedidos en las televisiones oficiales, y a horas muy malas. «Els signes dels temps» se da los domingos después del fútbol a las doce de la noche - Francés le corrige, diciendo que ahora es el sábado-. El programa «Paraules de vida» de Cataluña radio se emite a las 3 de la tarde, una hora muy mala para seguirlo. Incluso yo, que estoy hablando en él no me pongo a escucharlo. Estamos en los programas de Madrid de «Pueblo de Dios», la Misa del domingo y «Ultimas preguntas». Y ocurre lo mismo. Bien, yo quisiera decir que creo que estos espacios generalmente están bien hechos desde el punto de vista técnico pero es una lástima que no aprovechemos más estas pocas oportunidades que tenemos para la evangelización. Y eso lo veo en contraste con lo que están haciendo las iglesias protestantes. Yo vivo a diez kilómetros de aquí, en la ciudad de Sabadell. Sin salir de allí, tenemos una emisora protestante que emite las 24 horas del día en lenguaje directamente evangelizador, y absolutamente toda la música que ponen es de contenido cristiano. Yo no sé de dónde sacan tanta música y de dónde sacan tantos
  22. 22. programas. Claro que es una emisión en castellano y se sirven de cosas de Sudamérica y de todas partes. Pero casi siempre son predicadores que están hablando directamente de Jesucristo. Hay también un programa de un telepredicador en Televisión de Sabadell que aparece de una manera irregular hablando del Evangelio, predicando. Y yo veo que nosotros, en contraste, estamos hablando mucho de Iglesia, mucho de nosotros mismos o mucho de lo histórico, de lo que ha sido la Iglesia en otra época, del arte, etc. y no hablamos de la Iglesia actual y de los retos de futuro. Y sobre todo no hacemos caso de lo que nos dice el Papa de la nueva evangelización. A mí me gustaría decir lo que a veces le he dicho a Romero, en particular, y aquí lo digo en público, delante de varios responsables de los medios de comunicación y utilizando cosas que se han dicho aquí, muy interesantes por cierto, sobre todo por parte de Xavier Ubach, que hay que encontrar el lenguaje, la garra necesaria para entrar en la gente. Y aquí daría yo mucha importancia a los chicos del David que tienen esta capacidad de animar a la gente y a la gente joven, a la gente de la calle, en el lenguaje de la calle. Yo creo que merecería la pena cerrar cinco, diez parroquias y dedicar cinco o diez profesionales, curas y laicos, a elaborar unos programas, a grabar unos vídeos, que se pudieran pasar por todas las emisoras. Porque yo me pregunto muchas veces, volviendo a la Televisión de Sabadell, cómo es que nacían programas protestantes y no católicos. Efectivamente es que nosotros no se los presentábamos como alternativa. Además ellos vienen y lo pagan, se los financian ellos, se lo pagan de su bolsillo. Nosotros también podríamos dedicar algo de nuestras colectas para financiar estos programas. «HAY QUE ENCONTRAR EL LENGUAJE, LA GARRA NECESARIA PARA ENTRAR EN LA GENTE.» En fin, ahí está la preocupación y la sugerencia. Yo creo que merecería la pena tomarla en serio y hacer un buen equipo de profesionales que realicen algunos programas. Yo tampoco creo -y eso lo he hablado con Romero que a su tiempo me lo rebatió- en la figura del telepredicador. Porque es un reto muy difícil el de mantenerlo, sobre todo si esta persona no tiene una vida intachable y si hay mucho dinero por en medio... y si no veamos lo que les está pasando a los telepredicadores de Estados Unidos que algunos han provocado verdaderos escándalos. Pero sí que es necesario hablar un lenguaje mucho más directo; no necesariamente diciendo una Misa - a veces cargadas de demasiado folckore-, sino potenciando más la liturgia de la Palabra, la predicación, la música. Es decir hacer unos montajes de celebraciones de cara a los grandes medios de comunicación, hablando un lenguaje directo y al mismo tiempo evangelizador y en el estilo en que se hacen otras cosas muy valiosas que salen por los mass media. «MERECERÍA LA PENA CERRAR CINCO, DIEZ PARROQUIAS Y DEDICAR CINCO O DIEZ PROFESIONALES, CURAS, LAICOS, A ELABORAR UNOS PROGRAMAS, A GRABAR UNOS VIDEOS, QUE SE PUSIERAN POR TODAS LAS EMISORAS.» JORDI PIQUER «Yo me siento en sintonía con lo que ha dicho Xavier Morlans en su exposición. Y diría que el mérito del Multifestival David es que sin dramatizar, con aquella paz y hasta alegría de la que es capaz la juventud, empiezan un camino que es uno de los caminos que nos puede llevar a superar aquel drama de que nos hablaban los papas, de la ruptura entre fe y cultura. Ahora, como esto no es un grupo de jóvenes para cantar, sino un simposium, en el que estoy casi como observador, me atrevo a plantear la importancia que tiene el que miremos el mundo actual con simpatía y si puede ser, con empatía. Y esto por una razón histórica. «MIREMOS EL MUNDO ACTUAL CON SIMPATÍA. Y, SI SE PUEDE, CON EMPATIA.» A mí me sorprendió mucho, después de haber leído algún libro de Teología, no encontrar ninguna referencia al hecho de dónde partió la ruptura entre la fe y la cultura en el mundo moderno. Entonces un profesor de la Facultad un día me dijo, como quien revela un secreto, que él tampoco había encontrado
  23. 23. nada, pero que estaba convencido de que la ruptura entre arte y fe partía de la Revolución francesa y que allí pudo obtener una explicación. Nacía una modernidad y la Iglesia se situaba no críticamente, sino frontalmente opuesta a aquel fenómeno. No niego que el fenómeno, en sí, es sumamente complejo y no vamos a canonizarlo. Pero, si es cierto esto, yo pregunto a los historiadores o a quien me lo pueda contestar: ¿Es cierto que el divorcio entre fe y cultura arranca de este disgusto, o crisis o enfado o trauma que fue la oposición entre Iglesia y modernidad... ? Y, si les parece, vamos a presuponer que algo influyó, al menos. Entonces diría que el talante de esta criteriología teológica es óptimo porque lo veo comprensivo hacia la modernidad. No precisamente canonizador, ni ingenuo, pero comprensivo. «LA RUPTURA ENTRE EL ARTE Y LA PE PARTE DE LA REVOLU- CIÓN FRANCESA; NACE LA MODERNIDAD Y LA IGLESIA SE SITÚA NO CRITICAMENTE, SINO FRONTALMENTE OPUESTA.» Ciertamente en algunas músicas puede haber aspectos casi satánicos y no sé si esto es tan temido. O, para no decirlo de un modo tan fuerte, aspectos pecaminosos que necesitan una fuerte purificación. Porque puede ser una música masificadora, por ejemplo. Por tanto, no hemos de ser nada ingenuos. Hemos de mirar las cosas con un talante critico. Pero, si esta crítica no se hace desde una actitud empatica hacia la cultura y en el fondo, diría, amorosa, sé si llegaremos alguna parte. Después, una segunda cosa, queridos amigos del Multifestival: no os dejéis instrumentalizar por los objetivos demasiado inmediatos, lo poco que yo sé del arte es que el arte es gratuidad. Y vosotros habéis de ser gratuitamente. A lo mejor los frutos del Multifestival David serán los que se vean dentro de sesenta años. Tal vez muchos de nosotros no los veremos. Y me parece que sería un peligro el querer demasiados objetivos inmediatos o pretender que vosotros resolvierais problemas graves de este momento. Y la tercera y última cosa: me ha impactado mucho y ha motivado el que me quedara -porque tenía que marcharme la intervención de Xavier Ubach. Me ha gustado, porque refleja, realmente, un problema muy grave. «NO OS DEJÉIS INSTRUMENTALIZAR POR LOS OBJETIVOS DEMASIADO INMEDIATOS. A LO MEJOR LOS FRUTOS DEL MULTIFESTIVAL SERÁN LOS QUE SE VEAN DENTRO DE SESENTA AÑOS.» Yo, ante esto, volvería a pedir a los medios empatía con la Iglesia y a la Iglesia, empatía con los medios. Al decir esto tengo que confesar que no me siento a gusto con las críticas generalizadas que a veces hacen unos señores obispos o algunos católicos -para no cargarlo todo a los obispos-. El Señor también obligó a concretar «Si he hablado mal, di en qué. Si no, ¿por qué me pegas?». No se puede, repito, generalizar. Claro que cometemos muchos pecados, pero que nos digan los pecados concretos y no que nos digan que somos pecadores de natura, porque esto es más luterano que católico. Bien, por una parte, me atrevería a decir, con respecto a la Iglesia, aquello que me recordaba un periodista, Santiago Nadal: «la indignación no es un sentimiento político». Yo comprendo que la Iglesia esté indignada. Pero no es político. No sirve. Porque, hay que reconocerlo, la Iglesia no está siempre inculturada en este mundo. Hace unos documentos -como «La verdad os hará libres»- que pueden ser estupendos, pero creo que es un error garrafal aprovechar un documento para decir que la Iglesia desautoriza a la democracia. Esto es garrafal. Hay que buscar que lo lea, que lo madure y que lo pueda dar en una conferencia de prensa, con sus riesgos, porque no siempre será acertada. Pero si a un señor que tiene a su disposición únicamente, qué sé yo, un minuto de televisión para hablar del tema, le damos sesenta y cinco páginas no fáciles de leer, claro está, lo tiene todo por hacer y busca lo más llamativo, claro. Y por último, ahora sí, quiero adherirme a Tauler en decir que, de todas maneras no hemos de pretender una Iglesia católica de telepredicadores. Y aquí, y lo digo yo que intento trabajar en los medios de comunicación, sí que relativizaría los medios. Ya en general la gente se cree lo contrario de lo que decimos. O sea que si decimos lo contrario de lo que es, resulta que se creerán lo que es. (Risas del auditorio)
  24. 24. No hay que desanimarse mucho. Y, os hago una confesión, estoy convencido de que vale más la confidencia de un tú a tú, de un diálogo, que muchas horas de televisión. Hacer de la Iglesia una iglesia de telecrónica, de telepredicadores, líbrenos Dios. Porque después, cuando se conocen los pecados de los telepredicadores, se hunde la gente. Y entonces podría pasar lo que parece que no podemos hacer que es hundir la Iglesia....» Un interesante paréntesis del tema fue provocado por la pregunta de María Isbert sobre el estado actual de la unión de las iglesias. Fue precisamente el Obispo Iniesta quien habló de la importancia que la música puede tener en esta unión y aludió al papel extraordinario, sobre todo en el mundo de la juventud, que están haciendo los encuentros ecuménicos de Taizé. Después se dio la palabra a Herminio Otero. HERMINIO OTERO «A mí me han gustado mucho estas tres últimas intervenciones, pero yo voy a ir un poco a lo práctico. Primero, ¿publicidad en la Iglesia? Sí, yo creo que habría que empezar por ahí si queremos vivir en el mundo actual. También hay otros estilos publicitarios, el boca a oreja que se llama, y eso es mucho de la Iglesia. No despreciarlo, por supuesto, pero también, entrar un poco en el montaje de los medios. Que es montaje y sobre todo, de dinero. Ahí sí que es un problema serio. Y vuelvo a la predicación de los domingos, la formación de los seminarios. ¿Cómo tendrían que ser los nuevos seminaristas? Y creo que aquí también el David puede aportar un estilo determinado. “¿PUBLICIDAD EN LA IGLESIA? SI, YO CREO QUE HABRÍA QUE EMPEZAR POR AHÍ SI QUEREMOS VIVIR EN EL MUNDO ACTUAL.” ¿Medios ricos?, ¿medios pobres?. Pues, medios ricos sí, imprescindibles, sobre todo si se quiere hacer algo serio. Hay cosas en las emisoras, pero algunas son fatales musicalmente. Y ahora hay canciones religiosas que la gente va utilizando mucho para orar, reflexionar, encontrarse, o lo que sea. Y está muy bien. Pero para darla a conocer, claro, allí es cuestión de millones. Y por ahí hay que entrar, yo creo, si queremos algo. ¿Medios pobres? Pues también. Hay que seguir con ellos. Y un medio pobre es usar los medios ricos que otros hacen. Está todo lo de los medios de grupo. Y a eso sí que se puso mucho en los años setenta y se ha abandonado en parte. Pero que es esencial, entre otras cosas porque nosotrOs no podemos hacer muchas cosas bien hechas. Por ejemplo, la Iglesia no tiene material rico -no tiene, por ejemplo, una canal de televisión-. Pero sí que se puede usar un vídeo. Y a lo mejor no hecho, que se hará también mal. Sino un fragmento de una película, de unos cinco minutos. Y ahí puede hacer, decir y trabajar. Eulalia Más. del Centro cristiano de universitarios, acaba de llegar y como no dispone más que de un rato para estar con nosotros en el Simposium se le concede la palabra. EULALIA MAS «CREÓ QUE LA IGLESIA ES RIQUÍSIMA, TIENE CANTIDAD DE VALORES, PERO EN PEQUEÑAS PARCELITAS. MUY POCOS ESTÁN DISPUESTOS A COMPARTIR LO QUE TIENEN.»

×