Capítulo v

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Capítulo v

  1. 1. Capítulo VDecisionesLlegué al colegio, último día de la semana. Todos me sonreían y al parecer másde uno se había enterado de mi "pequeño accidente". En la mañana, la clase deInglés pasó increíblemente rápida, en el almuerzo no vi a Edward ni una vez,cada vez que volteaba, su hermana Rosalie me miraba cómo si tuviera ganas deahorcarme. En cambio, Alice me veía divertidamente, me sonreía. Eran dospolos opuestos.La tarde también se me pasó rápida. Pero sin señales de Edward. Me encontrécon Jessica en clases de Química, pero ella paso todo el rato hablando de lomucho que le gustaba Mike, pero que él no se interesaba en ella. En realidad,jamás había sido la del papel de confidente, pues porque nunca me habíaninteresado las relaciones, ni nada que tuviera que ver con el tema. Era muydespistada, no ponía atención a lo que me decía Jessica, respondía con un"¿Si?". Siempre funciona.Estaba por salir, decepcionada de no haber visto a Edward en todo el día,cuando lo vi, lejano, apoyado a una pared, mirándome, profundamente, cómo siviera mas allá de mi, cómo si quisiera ver mi interior.Estaba dudando. ¿Me acerco a él?. Me pregunté a mi misma.-No.-Respondió mi mente.Pero al dar un paso, mi corazón latía, rápido. Decía "Si".Edward comenzó a acercarse hacia mi, cambiando su expresión, ahora me veíacon curiosidad, cómo si me estuviera inspeccionando.En pocos segundos, él estuvo a mi lado.-¿Cómo te sientes hoy?-Me preguntó con voz y mirada inexpresiva.-Mejor.-Le respondí en el mismo tono de voz de su pregunta.-Bella, de verdad me preocupas. ¿Podrías decirme que tienes?-Cambió su tonode voz, ahora sonaba preocupado. Igual que en el hospital.-Primero necesito saber algo.-Le dije firmemente. Me había recordado quedebía preguntarle acerca de lo que había dicho Rosalie.-¿Qué quieres saber?Tomé aire antes de formular mi pregunta.
  2. 2. -¿Quién eres Edward Cullen?-¿Qué clase de pregunta es esa Bella?-Me preguntó sonriendo y despuéssoltando una pequeña carcajada.-Edward, escuché cuando Rosalie te dijo que yo podría descubrir, quienes sonustedes.-Le confesé que no había estado inconsciente por completo.-¿Tu… escuchaste?-Preguntó Edward con cara de Shock.-¿Puedes responder?-Le pregunté molesta.-A lo que ella se refería, es de la familia. Es un secreto.-Dijo excusándose.-¿Y qué tengo que ver yo en todo esto?-Pregunté desconcertada.-Bella, es… algo en ti que, me hace querer protegerte, estar contigo.-DijoEdward susurrando.Mis manos temblaban ante sus palabras. Mi corazón latía rápidamente. Nadieme había dicho nada igual, nunca.-Edward…-De nuevo. Mis palabras no salían.-No has respondido mi pregunta Bella.-De verdad sonaba muy preocupado.-Edward, yo no…puedo decírtelo.-¿Por qué Bella? ¡¿Por qué?!.-Me preguntó, tomándome de los brazos.-Es… un secreto Edward.-Le respondí citando su expresión anterior.- Pero no tepreocupes. No es nada malo-Mentí. Pero quería salir de ahí, me iba a seguirpreguntando. Le sonreí lo más que pude y me di la vuelta.En un instante me paró y me acorraló contra la pared, fue algo increíblementerápido. Se acercó a mí, lentamente. Mirándome a los ojos, con dulzura, ternura.Estuvo a punto de colocar sus labios sobre los míos. Mis mejillas ardían por suenrojecimiento. Estaba paralizada. Sentía que el corazón se me salía del pecho.Tan rápido cómo me arremetió sobre la pared, se separó de mí.-Esto no puede pasar Bella.-Dijo Edward mirando al suelo con expresión dedolor.El pensaba lo mismo que yo. No podía pasar. Así lo pensaba yo desde unprincipio.-No deberíamos ser amigos, tienes que alejarte de mí. Antes de que seademasiado tarde.-Dijo Edward.
  3. 3. -Lo sé Edward.-Le dije en un susurro de dolor.-No quiero que sea tarde. Si no me separo de ti ahora… No sé que podría pasar.-No...- Le dije, mientras… ¿Mis lágrimas caían?-No hagas esto mas difícil de lo que ya es, prometo no enamorarme de ti IsabellaSwan.-Colocó una mano sobre mi mejilla, apartando las lágrimas y se apartótotalmente de mí. Desapareció corriendo. Iba a seguirlo pero… Sonó lacampana. Ya debía entrar a clases.Caminé por los pasillos del colegio con mucha lentitud, mi mirada era vacía ydesganada. En ciencias me tocaba con Ángela. Ella era la mejor que me habíacaído. No molestaba, aunque por su expresión en clases, se veía que queríasaber que me pasaba.Manejé precipitadamente por la carretera, con sólo una mano al volante y laotra estaba pero secar mis lágrimas. Era así cómo se supone que debería pasar,no podía haber un más allá entre nosotros. Él lo decidió también, aunque no séla razón. El prometió que no se enamoraría. No importa lo que pase, el nuncame vería llorar.Al estacionarme fuera de mi casa, estaba Jacob esperándome, sentado en laentrada. Él me había prometido que me iría a visitar pronto, pero no dijo nuncacuando. Y hoy no estaba en las mejores condiciones.Se acercó a la puerta de mi pick-up, mientras yo la apagaba, disimuladamenteme quitaba las lágrimas.-Bella ¿Qué… qué tienes?-Me dijo Jacob dulcemente, ayudándome a bajar de lacamioneta.-Jacob…-Lo miré, mordiéndome el labio, tratando con todas mis fuerzas, de noromper en llanto.-Bella, dime qué te pasa, puedes contarme lo que quieras.-Me dijo acariciandomi mejilla.-Jake es…-Alcancé a decir seguida por un llanto repentino, llevé mis manos a lacara y Jake me rodeó con sus brazos.Le conté todo a Jacob. Jamás había hecho esto, bueno en realidad nunca mehabía sentido así, y menos con necesidad de desahogarme con alguien. A micriterio, Jake era un muy buen amigo, todo el rato que pase contándole meescuchó completamente, sólo cuando le dije "Edward Cullen" cambió a una carade rabia y dolor al mismo tiempo, pero aún así siguió escuchando con atención.Después me sentí tan a gusto con él. También me había contado sus cosaspersonales, pero me confesó que jamás había estado enamorado. Me alegré noser la única.
  4. 4. -¿Después de esto qué pasará Bella? ¿Es que piensas andar por el colegio sinhablarle?-Me preguntó Jake.-No lo sé Jacob, haré mi mayor esfuerzo, pero el tendrá que cooperar-Le dijelevantando mis hombros al suspirar.-Gracias Jacob.-Le dije, fijando mi vista enél con agradecimiento y dedicándole la mejor sonrisa que pude.-Para eso están los amigos ¿No?-Me dijo, devolviéndome una sonrisa de ánimo.Pasé toda la tarde riendo, contando anécdotas del pasado, cosas sin sentido.Pero yo me sentía bien. Gracias a Jake.Se fue por la noche y me asomé por la ventana, me despedí con la mano.Me había dado fuerzas para seguir adelante, estar de pie. ¿Sería lo mismo a lamañana siguiente? No, mañana era sábado.Me dedicaría a leer, o cualquier cosa, con tal de distraerme.Había recordado que había quedado en una parte curiosa de mi libro."Haz una lista de cosas que tienes que hacer, ya sean metas, sueños, viajes…Por ejemplo: Lázate por una caída de agua. Haz camping…"Tomé una hoja de papel y un lápiz, sólo por pasar el tiempo, escribí:"Cosas que hacer:1. …"No se me venía nada a la mente. En realidad en mi mente no, pero en micorazón…Comencé a escribir sin parar. Hice veinte en total. Sostuve el papel en mismanos unos cuantos segundos, lo doble y lo guardé en la mitad del libro.Tenía varias tareas acumuladas. Las adelanté rápidamente y bajé a desayunar.Me dediqué a cocinarme unos panqueques, ya que era raro en mi tener apetito,me degustaba haciendo platos más elaborados que un plato de cereal.Mi mamá había guardado unas salsas para pasta en el congelador, me habíadejado una nota diciendo que comiera y que el resto lo guardara.De repente sonó el teléfono. ¿Quién podría llamar a mi casa?-Aló…-Dije en un susurro.-… ¡BELLA!-Dijo Jessica, haciendo que apartara mi oído del teléfono.
  5. 5. -Jessica ¿Qué te pasa?-Había gritado cómo si se estuviera muriendo, la chica esaestaba loca.-¡Bella! Eres tú, gracias a dios. Necesito un favor-Me dijo en voz de súplica,hablando muy rápido.¿Cómo consiguió mi teléfono? Jamás se lo di.-Dime, ¿Necesitas ayuda con alguna tarea?--¿Ah? ¡No!, mira, es… ¡Mike! Me invitó a salir con él, y le dije que si. Pero noquiero ir sola.-Ya sabía a donde quería llegar.-¿Y quieres que vaya contigo?-Le pregunté expectativa.-¡Si! Por favor Bella, no sabes cuánto te lo agradecería.-No lo sé Jessica, no me gusta salir. Además mis padres aún no llegan…-Intentédarle excusas para no ir a su velada.-Mi madre llamó a la tuya, le dijo que no había problema, pero me dijo que tepreguntara a ti.-Renee estaba enterada de que socializar no era una de mis cosasfavoritas.-Está bien. ¿Dónde nos encontramos?-Le dije resignada.-No te preocupes Bella, yo te paso buscando a las siete. Gracias de nuevo.-Medijo Jessica finalizando la llamada.Ahora debía prepararme para salir con Jessica. Nunca había sido muy dotada deropa, ya que con lo poco que salía, no necesitaba de la moda, además nunca fueun hobby ir de compras. Busqué entre mi ropa y encontré unos blue jeans, unacamiseta de tiros, aunque no sea muy nueva. Y obviamente mi chaqueta.Tomé un baño de agua caliente, y en menos de lo que pude darme cuenta yafaltaban treinta minutos para las siete de la noche. Bajé y le dejé la cena lista aCharlie y a Renee con una nota:"Regresaré pronto, voy a sobrevivir, no se preocupen.Los Quiero, Bella"Tan pronto cómo coloque la nota en la nevera, sonó la corneta del carro deJessica. Apagué las luces y salí de la casa, caminando lentamente hacia el carro,Jessica me esperaba con una sonrisa expectativamente. Venía repitiéndome ami misma "¿Por qué aceptaste, por qué aceptaste?"-Hola Bella, gracias por acompañarme.-Me dijo Jessica sonriéndome.-De nada.-Le dije con indiferencia.- ¿Se puede saber que vamos a hacer?
  6. 6. -Vamos al cine.-Ah, que emocionante.-Le dije sin ganas.El camino fue largo, obviamente en una locación cómo Forks, no hay cines.Fuimos a Port Angeles.Llegamos y esperamos un rato a Mike que no tardó en llegar. Cuando se acercó aJessica no se había percatado de mi presencia, al verme su expresión fue desorpresa.-Bella ¿Qué haces aquí?-Dijo Mike desconcertado.-Pues ella vino a acompañarme.-Dijo Jessica respondiendo por mí y colocandosu brazo sobre mis hombros.-Me alegra mucho que hayas venido.Entramos al cine y Jessica había salido un rato al baño. De verdad tenía untrauma con su apariencia personal, iba a verse al espejo y a retocarse elmaquillaje, en vez de estar con Mike. Habían escogido una película de comedia,ya que yo me rehusaba a ver la de romance.No era una película muy buena, en realidad Mike pasó todo el rato riendo,mientras Jessica se molestaba por que él no le ponía atención. Me frustré y salídel cine a la mitad de la película. Quise buscar una librería, pero todas estabancerradas. Caminé por la calle, no había mucha gente. Había luna llena y elbosque se veía absolutamente oscuro. De pronto, todo Port Angeles quedó sinluz. Y yo estaba en el medio de la nada, sin haberme dado cuenta, habíacaminado muchísimo. Tenía que regresar al cine, de seguro la función se habríacancelado.De pronto un chico me saludó desde lejos, estaba como a una cuadra de mi, peroempezó a caminar hacia mi, lentamente, tenía cara de necesitado, pero no demalicia, sino de tristeza.Ya estaba al lado del cine cuando el chico se me acercó. Aún estaba todo oscuroy no había nadie más. Era un poco más alto que yo, de cabello castaño oscuro yde ojos verdes.-Hola…-Me dijo en voz baja y tímidamente.-Hola. ¿Te puedo ayudar en algo?-Le pregunté inocentemente.-De hecho sí.-Me dijo sonriendo. Colocó una mano en su espalda, cómo siestuviera buscando algo en su bolsillo trasero. Al instante, con su otra mano metomó sorpresivamente por el cuello, y llevó mis manos detrás de mi espalda.Pegándome a la pared y asfixiándome.-Necesito que me des todo lo que tienes. ¡Ahora!-Me gritó el chico con fuerza.
  7. 7. Lamentablemente no traía absolutamente nada, había traído el dinero justopara la entrada y más nada. Había dejado mi cartera en la parte delantera delcarro de Jessica. Que oportuno.-No tengo… nada-Le alcancé a decir, me estaba asfixiando, no podía articular laspalabras.-Que lástima. De verdad que eras bonita.-Susurró colocando su boca en micuello, su nariz me rozaba la parte baja de mi mejilla, podía sentir como me olía.Sacó su mano de atrás y en ella tenía una navaja. La acercó a mí y la llevó a micuello. Sentí el frío filo posándose sobre mi piel.Sangre.-¡Quítale las manos de encima!-Gritó… Edward.El chico lo empujó, pero parecía cómo si no hubiera hecho ningún esfuerzo.Edward lo tomó por la camisa y lo lanzó con mucha fuerza al piso.-¡Vete ahora!-Le gritó al chico.Sin darme cuenta estaba sangrando muchísimo, pero estaba tan pendiente deEdward que no puse atención a mi herida.Edward se veía diferente. Sus ojos, eran negros totalmente, no eran los que yorecordaba, sus dorados.Mi herida sangraba sin parar, aunque había sido sólo un roce, el cuello es unlugar donde circula demasiada sangre. Para mi mala suerte…Edward se acercó a mí, mientras yo colocaba mi mano en la herida, "como si esofuera a parar la sangre". Estuvo a unos pasos de mí, con sus manos extendidas,me quería ayudar, su expresión era de dolor. Después desapareció. Hacia elbosque.-¡Bella!-Escuché la voz de Jessica entre la multitud que salía de una de las salas.-¿¡Bella!? ¿Qué te paso?-Me preguntó Jessica colocando su mano sobre la mía,que se posaba en mi cuello.-Es… intentaron robarme.-Dije en voz baja, aún con mi vista pérdida en elbosque.-¿Qué? ¿Bella? ¿Por qué? ¿Estabas sola? ¿Te hicieron esto?-Empezó a preguntarMike, desesperadamente.-Si, la calle estaba oscura y pues, estaba regresando al cine y éste chico me tomópor el cuello-Les expliqué en voz baja.
  8. 8. -Vamos Bella, hay que llevarte al hospital.-Me dijo Jessica tomándome por elbrazo.-No, no importa, ya deje de sangrar. Necesito sólo una venda y ya. Vamos, ahíhay una farmacia.-Le dije señalando la esquina.Fuimos a la farmacia mientras Mike y Jessica me insistían en llevarme alHospital, yo hacía caso omiso de sus palabras. Edward me había defendido,increíblemente, apareció de la nada.Muchas preguntas rondaban por mi mente.¿Qué hacia Edward en Port Angeles esa noche? Estaba sólo, sin su coche. ¿Porqué escapó hacia el bosque? ¿Viviría cerca de Port Angeles? Sus ojos, erandiferentes hoy, eran negros ¿Por qué habían cambiado?Pero algo que me desconcertaba totalmente. ¿Por qué me había dejado?Sólo cumplía su parte del tratado… "No me enamoraré de ti Isabella Swan" Capítulo VI ConfesiónAl llegar a mi casa, no pude pasar desapercibida, Charlie y Reneé notaron lavenda en mi cuello y me atormentaron en preguntas. Tuve que excusarmediciendo que me apoyé a una pared que tenía un alambre afilado. Ya lo sé, esuna muy mala excusa, pero no tuve tiempo de pensar un accidente creíble. Detodas formas, con mi fama de torpeza, ellos creerían cualquier cosa.-Bueno Bella, tu madre y yo estuvimos hablando en la mañana.-Me dijo Charliecon un tono de voz como para que no lo interrumpiera.-Hablamos con el doctoren Phoenix, y dijo que enviaría algo para ti.-En sus manos sostenía un aparatopequeño, de color negro, tenía una pantalla.Miré algo extrañada a Charlie y a Reneé, mientras tomaba el objeto en mismanos.-¿Qué es esta… cosa?-Pregunté con curiosidad.-Bella, es un Beeper.-Me dijo mi madre tomándome de la mano.-Si, pero no entiendo, ¿Para qué lo necesito?-Pregunté con presión.-Hija, verás, sabes que el Doctor te puso un límite de tiempo tentativo, ésteaparato sonará…-Mi papá seguía hablando explicándome, mientras la expresión
  9. 9. de mi madre se tornaba triste, llevando sus manos a la cara y empezando allorar. Charlie seguía hablándome, también con expresión de dolor.Me quedé unos minutos en silencio, escuchando el llanto de mi madre yordenando las ideas en mi mente.-Y… ¿Qué pasa si yo… y aún no ha sonado…?-Le pregunté a Charlie con vozquebrada.-Ese es el riesgo hija. No sabríamos qué hacer.-Me dijo Charlie con ojossollozantes. Después me dio un fuerte abrazo. Yo aún seguía con mi miradavacía, recostada sobre el hombro de mi padre, mis lágrimas cayeronrepentinamente.Sabía que era pronto, pero el tiempo pasó rápido.-Creo que subiré a mi cuarto, necesito descansar.-Le dije a mi padreapartándolo sutilmente de mí, mientras besaba la frente de mi madre, ellatomaba mis manos y articulaba las palabras "Te Amo".Entré a mi habitación, cerré la puerta de espaldas, mientras posaba mi cabezasobre la puerta, me senté en el piso, a llorar silenciosamente. Estos últimos días,habían sido difíciles para mí. Empezaron los truenos, más tarde la lluvia caía.Pasaron horas y yo seguía en el piso sentada, con mis rodillas en mi pecho.Salí de mi cuarto rápidamente, bajé las escaleras y abrí la puerta. Las gotas mesalpicaban, la lluvia era imparable. El bosque frente a mí, oscuro e infinito. Sentíun impulso de ir, y así lo hice.Corrí hacia el bosque, lo único que lo iluminaba era la luna. En pocos segundos,ya mi ropa estaba totalmente empapada. No tenía curso, sólo corrí con mis ojosllenos de lágrimas.-¡¿Por qué?!- Grité desesperadamente. -¿Por qué, por qué a mi?-Miré haciaarriba y las gotas caían precipitadamente. Después regrese la vista y mire a loslados, árboles, árboles, árboles. Estaba pérdida.-¿Qué haces aquí sola? Podrías enfermarte, y no sabrías cómo volver a tu casa.-Me preguntó una voz, que por muy dulce que fuera, no podía reconocer por elsonido de los truenos y la lluvia.No quise voltear, por lo menos ya no estaba sola. Pero me mataba de curiosidad.¿Cómo alguien llegaría a parar al medio de la nada, a esas horas de la noche y seencontraría conmigo? Volteé mi vista.Edward.
  10. 10. Traté de ordenar mis preguntas por prioridad.-Debería hacerte la misma pregunta.-Le dije volteando de nuevo hacia la luna.-Yo pregunté primero.-Me dijo seriamente.-¿Por qué te tengo que responder esa pregunta?-Porque hoy te salve la vida.-Me dijo al oído. ¿En qué momento se movió?-Gracias. Pero… Tienes que responder muchas dudas que tengo. ¿Cómo es quesabías donde estaba?-Bella, tengo una necesidad de protegerte. Siempre andas en algún problema.-Me dijo tiernamente.Solté una pequeña risa, estaba en lo cierto.-Pero, ¿Me persigues? Es imposible llegar aquí sin guiarse-Le preguntédesconcertada.-No.-Me negó rotundamente.-¿Por qué tus ojos son dorados? Hace dos horas eran negros, y cambiaron.-Busqué una posible explicación.- ¿Cómo fue que desapareciste por el bosque derepente?-Le empecé a preguntar sin parar.-Bella, si te digo, después tendré que matarte.-Me dijo sonriendo.-¿Serías capaz?-Lo reté acercándome a él.-No, jamás. He querido, pero no tengo la fuerza para alejarme de ti -Dijoacercándose a mi y colocando su helada mano en mi mejilla.-No podemos estar juntos Edward -Dije mirándolo profundamente a los ojos.-Yo no debo, pero estoy dispuesto a romper la barrera. Todo sea por estar juntoa ti.-Déjame tranquila por favor.-Le dije con mucho dolor, él sentía algo por mí y yono podía aceptarlo, mis lágrimas salían de nuevo.-Bella… Quiero estar contigo-Tomó mi mano con dulzura.Ya no aguantaba más, no podía seguir ocultándolo, yo también sentía necesidadde estar junto a él. Era especial. Diferente. No lo soporté más…-Edward, estoy enferma.-Le dije con voz quebrada.
  11. 11. -Bella, sea lo que sea, lo podemos superar, mira mi padre es…-No dejé quecontinuara.-No Edward, por favor, escúchame. Insuficiencia cardíaca, me lo diagnosticaronhace cinco años, necesito una donación de corazón.-Le explique entre llanto.-¿Cuál es el problema? Siempre hay donantes…-Me dijo Edward con una rápidasonrisa nerviosa que se tornó preocupada de nuevo.-Ese es el problema Edward, mi tipo de sangre es demasiado raro, y va a llegarun momento que ya mi corazón no bombeará sangre…-Le dije mientras le dabala espalda.Se quedó unos cuantos minutos en silencio. No respiraba. No sentí que semovió.-¿Cuánto tiempo?...-Me preguntó Edward con voz sollozante.No pude responderle, tenía un nudo en la garganta.-¿¡Cuánto tiempo Bella!?-Me gritó Edward con dolor.-Tres meses… o menos.-Le susurré.Sus ojos se abrieron como platos, su cara se quedó fría, estaba sollozando, peronunca salió alguna lágrima de alguno de sus dorados ojos. Daba vueltas con susmanos en la cabeza cómo si estuviera buscando una solución… una cura. Depronto Edward se acercó a mí lentamente y tomó mi cara suavemente por elmentón. Acercándome a él. Mi respiración se torno acelerada.-¿Por qué no querías decirme lo de tu enfermedad?-Porque quiero llevar una vida normal, no quiero que la gente sienta lástima pormí.-¿Sin decirme nada a mí? -Preguntó Edward indignado.-Especialmente a ti-Le dije acariciando su cara.-Voy a morir Edward, no quieroenamorarme. Mi vida era normal, ya había aceptado mi sentencia y entonces túapareciste.-Me di la vuelta evitando su mirada de pánico y dolor. Se quedómudo por unos segundos.-Yo sé que soy la chica enferma, pero ¿Quién eres tu Edward Cullen?-Lepregunté, rompiendo su silencio y cambiando el tema.-Yo…-Te dije mi secreto, ahora tú debes decirme el tuyo.-lo presioné.-Pronto lo averiguarás, pero debes prometer que no le dirás a nadie…
  12. 12. -Lo prometo.-No le diría a nadie. Pero ¿Cómo lo averiguaría?-Bella, está lloviendo, tengo que llevarte. No quiero que te dé un resfriado.-Si, pero si estamos perdidos.-Le dije irónicamente.-Tú lo estás, yo no.-Me dijo sonriéndome. Me tomó por los brazos y me subiódelicadamente a sus brazos. -Sujétate fuerte.No tenía ni la menor idea de lo que iba a hacer, pero me sujeté.Hice una respiración y sentí que estaba volando, Edward corría rápida yágilmente por el bosque. No era una velocidad humana, y menos con alguientrepado en tu espalda. Otra duda más. Pero estaba traumada, cómo era posiblealcanzar tal velocidad. Pude visualizar mi casa desde lejos y no había pasado niun minuto.-Ya llegaste.- Me dijo con una sonrisa en su cara, cómo si no hubiera corrido, notenía aceleración cardíaca ni respiración rápida. Nada. Era sobrehumano.Me bajé de su espalda y mi cara era de trauma.-De verdad, tienes que decirme ¿Cómo lo haces?-Le pregunté realmentesorprendida.-Adiós Bella. Nos vemos pronto.-Dijo riendo y besando mi frente.¿Pronto?Entré con mucho cuidado, pero el ruido de la lluvia aun era fuerte, así que nome costó cerrar la puerta sin hacer ruido.Entré al baño y mi aspecto era horroroso, estaba empapada, tuve que darme unbaño con agua caliente. Me sequé el cabello con una toalla, lo más que pude. Mecambié de ropa, me peiné precipitadamente, estaba totalmente cansada.Al llegar a mi cuarto, mi ventana estaba abierta, no recuerdo haberla dejado así.Me acerqué y la cerré, asomándome al ver que la lluvia no estaba tan fuertecómo lo había estado en el bosque.Me sumergí en un sueño profundo, pero me sentía envuelta por algo frío,mientras escuchaba una melodía dulce, lenta, tarareada por una mágica voz.Mi mente divagó en la mañana, permanecí despierta en mi cama pero no queríalevantarme. Las imágenes de la noche anterior, llenaban mi mente, su cara apocos centímetros de la mía, su mirada al confesarle mi enfermedad, los árbolespasando rápido al lado de nosotros, la luna llena."Nos vemos pronto".
  13. 13. Mi madre se quedó en casa, arreglando, nos habían invitado los Black aalmorzar a su casa, en La Push. La ayudé un poco, mientras ella se encontrabalavando ropa, mientras esperábamos que Charlie nos buscara.-¿Bella, puedes venir un momento?-Me dijo mi mamá desde la parte trasera dela cocina.-Si Reneé, dime.-¿Por qué tu ropa de ayer está húmeda?-Me preguntó Reneé intrigante.Jamás las excusas había sido una buena cualidad de mí. No sabía qué inventar.-Bueno, verás… Yo… Fui a buscar… un cuaderno a la camioneta y cómo estaballoviendo, me mojé y dejé la ropa húmeda ahí.-Me excusé inocentemente.-¿Estás loca Bella? Te pudiste haber resfriado. Ven y tómate esto, no queremosque te enfermes.-Me dijo Renee reaccionando preocupada, se acercó a la cocinay me dejó una vitamina.-Gracias mamá.Charlie había comprado unas gaseosas y unas cervezas para llevarlas, de seguroharían el ritual de, terminar de comer y sentarse a ver ESPN. Yo aún no mehabía cambiado ni nada, me vestí con lo primero que vi.La Push es la reserva donde vive Jacob, el recorrido fue agradable, pasamos porel lado de una playa, aunque el clima no era cálido, había gente surfeando. Peroalgo que llamó mi atención, un grupo de chicos que se lanzaban por unacantilado, al principio fue un poco preocupante para mí, pero después todos selanzaban al vacio. Se veía divertido.La casa de los Black es una pequeña cabaña de madera, al lado de la casa habíaun garaje con gran cantidad de piezas y cosas de autos. Había una moto y unviejo Volkswagen con el capó abierto.Apenas estacionamos el carro y ya Jacob estaba afuera.-Bella, ¿Cómo sigues?-Me dijo Jacob con sus brazos extendidos, mientras mispadres entraban.-Mucho mejor, gracias por preocuparte.-Le dije sonriendo.-Me alegra, pero es un cambio de humor muy repentino. ¿Hay algo que tienesque contarme?-Me dijo curioso.-Es… Edward-Le dije con voz emocionante.
  14. 14. Salimos a dar un paseo cerca, mientras le contaba mi experiencia de la nochepasada, me hacía preguntas comunes, pero jamás le mencione las cosassobrehumanas que había hecho Edward, le dije que yo estaba en el bosque peromuy cerca de mi casa y le dije él que había venido en su carro, cosas normales.Había prometido no decirle nada a nadie.-Bella, tengo que decírtelo, no puedo más.-Me dijo Jacob cambiando su actitudnormal a rabia.-No quiero que andes con él, es peligroso.-Jake, ¿Qué pasa?-Le pregunté intrigada.-Edward, es alguien… Diferente.Lo sabía. ¿Pero él sabría toda la verdad, la verdad que yo no sé?-¿Cómo diferente? ¿Cómo lo sabes? No te entiendo.-Se supone que yo no le debería contar esto a nadie, pero te lo cuento a ti. Sabesque los quileutes, son la tribu de aquí, pues, se supone que éstos sondescendientes de los lobos. Bueno la familia de Edward, los Cullen, sondescendientes de ésta tribu "enemiga", una día los encontraron cazando cercade aquí y tuvieron que hacer un trato, ellos no pisarían nuestras tierras másnunca para que pudiéramos dejarlos tranquilos. Actualmente, de hecho ellos novienen por aquí. Son peligrosos Bella, ellos no son… humanos-Me dijo Jakeseriamente preocupado.-¿Qué…?-Jacob había dicho que ellos no eran humanos… ¿Entonces qué eran?-Trata de alejarte de él.-Tarde, muy tarde.-¡Dime Jacob! ¿A qué te refieres con que no son humanos?-Lo presioné.-¡Bella. Jacob, el almuerzo está listo ¡vengan a comer!-Dijo Reneé esperándonosen la puerta.-No puedo Bella.-Dijo Jacob dándose la vuelta y caminando hacia su casa.Me quedé con la intriga. Pasé al lado de Jake molesta. Me senté en la mesa sindecir una sola palabra, a nadie, menos a Jacob.Después de que acabó todo, tenía que inventar una excusa, estaba muyaburrida.-¿Quieres que te lleve a tu casa Bella?-Se ofreció Jacob.-¿Te cuesta mucho decirme?-Le pregunté en voz baja.-No soy el indicado para decírtelo. Te dije demasiado.-Me aclaró Jacob conpena.
  15. 15. -Esta bien, llévame.-Le dije resignada.Mi mirada estuvo hacia la ventana todo el camino, aún seguían los chicos en elacantilado, parecía muy divertida la actividad, ninguno se veía mal herido.Llegamos, me bajé del carro, sin voltear cerré la puerta.-Gracias por traerme, y por lo demás.-Le dije secamente de espaldas a él.-No hay de qué Bella, eres mi mejor amiga, siempre estaré aquí para cuidarte,recuerda lo que te dije, aléjate de ellos.-Me advirtió Jake.-Si, lo que digas.Mi mentalidad se centraba en encontrarle una respuesta a la pregunta querondaba por mi mente. Si Edward no era un humano ¿Qué era? Tenía quementalizarme, podría ser cualquier cosa y no tenía que reaccionar de una malaforma. Entré a mi casa vacía y subí a mi habitación a hacer algunassuposiciones. Mi cabeza no podía unir los factores, rapidez sobrehumana, pielpálida y fría, sus ojos cambiaban de color, aparecía en lugares inesperadamentecuando yo necesitaba de su ayuda y no era humano, pero aparentaba ser uno,según Jake.Yo jamás podría averiguar eso, tenía que decírmelo, yo le dije mi enfermedad, eltenía que decirme su secreto.Me senté de espaldas a mi ventana, recostada de mi cama, llevé mis manos a micabeza, cómo si eso ayudaría. Sentí el frío del aire entrando por la ventana,rozando mi espalda, pero, no recordaba haberla dejado abierta. Escuché el golpecuando se cerró y el miedo invadió mi cuerpo, tuve miedo, pero volteébruscamente para ver que cosa había producido éste sonido. Capítulo VII ConociendoMe levanté de un tiro, pero al ver que no había nadie, mis latidos se volvieronregulares, me acerqué a ver afuera, se veía el crepúsculo que se ocultaba bajo lasmontañas, me encantaba admirar tal espectáculo. Cuando ya no quedó rastrodel sol, suspiré y miré hacia la calle, estaba el Volvo plateado frente a mi casa.
  16. 16. -Es hermoso ¿No es así?...Pegué un brinco al subir mi mirada y escucharlo hablar. Edward tenía unaagilidad de aparecer en los momentos y lugares menos esperados.-¿Qué haces aquí?-Pregunté en shock.-Vine a verte.-Respondió sonriendo.-¿Quieres matarme antes de tiempo verdad?-No me parece gracioso tu chiste-Su expresión se tornó seria.-A mi tampoco me hace gracia que llegues así a mi casa, a mi cuarto.-Le dijefuriosa.-Espera-Cambié mi expresión a duda.- ¿Cómo entraste aquí?-La ventana.-Me dijo muy tranquilamente.-Y ¿Cómo se supone que llegaste a mi ventana, pudiendo tocar y entrar por lapuerta de abajo?-Otra de mis habilidades Bella.-Me tienes harta con tus habilidades.-Estaba reaccionando normal, cómo si nome hubieran advertido que él no era humano.- Viniste a verme ¿No?-Si, en realidad, vine a buscarte.-Me dijo sutilmente.-¿A buscarme? ¿Puedo saber para qué?-Quiero que conozcas a mi familia.-Edward, no puedo salir de mi casa, Charlie y Renee aún no llegan.-Le dijenerviosamente. Sólo la idea de conocer a los Cullen me daba pena, ¿Mepresentaría ante ellos cómo quién? ¿Su novia?-Están por llegar Bella.-Me dijo muy confiado de sí mismo.-¿Cómo lo sabes?-Le pregunté. Mi pregunta vino seguida de un sonido decorneta en la calle. No aparté mis ojos de él mientras me asomaba por laventana y al voltear hacia fuera vi cómo Renee se bajaba de la patrulla deCharlie.-Mejor esperaré abajo.-Me dijo Edward, desapareciendo rápidamente por mipuerta.Claro, Charlie y Renee se darían cuenta de la presencia del carro y mepreguntarían. Edward fue muy inteligente, pero después de pensarlo yo tambiéndebería bajar, mis padres se encontrarían a un extraño en su casa. Mientrasescuchaba cómo Charlie y Renee hablaban mientras se acercaban a la puerta,
  17. 17. bajé lo más rápido que pude, claro mi torpeza no permitió que fuera muy ágil yresbalé en un escalón pero Edward estaba ahí para atraparme entre sus brazos.Subí mi mirada y quedamos muy cerca, él uno del otro. Ya la puerta se habíaabierto. Charlie y Renee nos vieron y quedaron totalmente pasmados, tenían unestado de Shock.-Hola Charlie, hola Renee.-Les dije cómo si nada hubiera pasado mientrasEdward me colocaba de pie.-¿Qué esta pasando aquí?-Preguntó Charlie molesto.-Papá, mamá, les presento a Edward Cullen.-Dije entrecortadamente, estabanerviosa.-Mucho gusto, es un placer conocerlos.-Dijo Edward cortésmente.-Hola Edward, ¿Eres amigo de Bella?-Preguntó mi madre curiosamente, se lenotaba felicidad en su expresión.-Si, muy buenos amigos.-Le respondió Edward sin apartar la vista de mi.-¿Y para qué viniste Edward?-Preguntó mi padre, que al parecer se habíacalmado un poco.-Vine a pedirles permiso para que Bella conozca a mi familia.Charlie y Renee hicieron un corto contacto visual y después regresaron susmiradas a nosotros.-Ah, esta bien hija, cuídate.-Me dijo mi madre dulcemente mientras me dabauna gran sonrisa y me besaba en la frente.Mi padre hizo una mueca de duda, frunció el ceño hacia Renee y ella asintió. Mipadre jamás se había encontrado con algo de este estilo.-Bueno, con su permiso. Bella ¿Nos vamos?-Me preguntó expectativo.Dudé un poco ante su pregunta, estaba totalmente asustada.-Si, déjame buscar mi chaqueta.-Logré articular en voz baja.-Aquí la tengo Bella.-Dijo Edward levantando la chaqueta que tenía en su mano.-Ah, gracias.-Adiós Bella, que se diviertan.-Dijo mi madre cuando la dejábamos atrás.Admirar el Volvo plateado tan cerca, era impresionante, un auto hermoso.Edward se posó a mi lado y abrió la puerta por mí. Pude admirar el lujoso autopor dentro. Estaba frío, pero tenía un olor particular, a él.
  18. 18. -¿Lista?-Me preguntó Edward mientras tomaba el volante.-Si, claro.-Dije con nerviosismo.Edward empezó a manejar a una velocidad muy rápida, me asustaba un poco,pero noté su expresión mientras volteé un poco a verlo, era tranquila cómo sinada. No tenía ganas de hablar, así que permanecí callada todo el camino,mientras Edward me veía con curiosidad, sentí en un momento sus ojosclavados en mí y me preocupaba que a su velocidad, despegara la vista de lacarretera.-¿Qué piensas Bella?-Nada, tengo un poco de miedo. ¿Podrías bajar la velocidad?-¿No confías en mí?- Me preguntó y soltó una risa baja.-Si, pero por lo menos coloca tu vista en la carretera.-Mi voz sonabaentrecortada y asustada.El se detuvo a verme un poco más mientras bajaba un poco la velocidad.-Me tiene muy frustrado no saber qué piensas.-Dijo el con voz de decepción.-Ni que pudieras averiguarlo.-Le respondí con tono de gracia.-Si puedo, pero eres a la única persona que no consigo cómo hacerlo.-Me dijocon el mismo tono de decepción.-Espera, ¿Hay algo malo en mi?-Pregunté preocupada.Edward empezó a reír. Seguramente algo le había causado mucha gracia.-¿No te parece extraño que yo pueda leer mentes?-En realidad, ya nada me sorprende de ti.-Le dije con voz indiferente.Permaneció metido en sus pensamientos, su vista era recta pero vacía, cómo siestuviera pensando en otra cosa.-Tu madre se alegra de que salgas…conmigo-Dijo Edward apenado.-Ah, ¿En serio?, en realidad no me sorprende, es que yo jamás he salido con…nadie, así de ésta forma.-Le respondí en voz baja mientras mis mejillas setornaban rojas.-Si, aunque Charlie tiene un poco de duda, él sólo quiere que tú seas feliz.-Lo soy.-Le dije a Edward en un susurro, dándole una media sonrisa.
  19. 19. El camino a su casa se me hizo eterno, subíamos una colina donde había altospinos y no había muchas casas alrededor. El frío era peor de lo normal.-Aquí estamos.-Dijo Edward apresurándose a abrir mi puerta.Subí mi vista, su casa era excepcionalmente preciosa, era grande, con ventanalesaltos, una estructura muy sofisticada. Era blanca, con detalles en piedras. Mequedé de pie, atónita, con mi vista detallando cada esquina de esa maravillosacasa.-¿Qué pasa?-Preguntó Edward dando unos pasos hacia mi.-Es…Tu casa es… Hermosa.-Le dije entrecortadamente.-…Gracias-Respondió Edward apenado.Me tomó de la mano dulcemente, era la primera vez que lo hacía. Tenía unsentimiento muy extraño, pero se sentía tan bien tenerlo a mi lado, tomando mimano. Abrió la puerta y lo primero que noté fue el dulce olor a rosas. Mis ojosquedaron impresionados ante tal espectáculo, toda la casa estaba decorada conrosas, de varios colores, en floreros, en adornos de las cortinas, era hermoso. Enmi se clavaron los ojos de tres personas del interior de la casa.-Hola Bella, no sabes cómo nos alegra que estés aquí.-Dijo Alice, dándome unemotivo abrazo.Les alegraba mi presencia.-Gracias por aceptar nuestra invitación, es un placer tenerte aquí.-Dijo unamujer, que me imaginé que sería la madre de Edward pero, era muy joven paraser madre. Su cabello era ondulado y su tez era blanca al igual que todos.-Gracias a ustedes.-Contesté apenada, aun quita en la entrada de la casa.-Bella, ella es mi madre Esme y él es mi padre Carlisle.-Un hombre muyapuesto, su cabello era claro.-Y creo que ya conoces a Alice.-Dijo Edwardseñalando a cada uno respectivamente, mientras ellos respondían con unaamable sonrisa.-¿No falta alguien?-Pregunté por los demás miembros de la familia.-Los demás están arriba, no deben tardar.-Dijo Carlisle dándole un rápidovistazo a Edward.-Por favor Bella, pasa adelante, tenemos una sorpresa para ti.--¿Una sorpresa?-No formaba parte de mi lista de favoritos las sorpresas, nihacían el intento.-Sí te hemos preparado una cena, la hicimos entre todos, esperemos que teguste.-Dijo Alice, tomándome del brazo y guiándome hacia el comedor. Perosólo había un plato y una variedad de comida, también había postre.
  20. 20. -¿Voy a comer yo sola?-Pregunté apenada.-No, por supuesto que no. Nosotros te acompañaremos, tengo unas preguntasque hacerte.-Me dijo Carlisle.-Esperen, me refiero, ¿Yo voy a ser la única que va a comer?Todos se miraron entre sí y después fijaron su vista en Edward que permanecióen silencio unos pocos segundos.-Aún no le he dicho Carlisle.-Respondió Edward a una pregunta no formulada.Cierto, lee las mentes.Supe instantáneamente a qué se refería. Pero no quise adentrarme más al tema.Escuché los pasos de tres personas bajando por las escaleras, eran Rosalie,Emmett y Jasper. Ya había escuchado su nombre en el colegio. Algo raro habíaen Jasper, sus ojos eran negros pero tenían un tono rojizo en el borde de suspupilas. Se me quedó viendo con expresión petrificada.Mientras nos acercamos a las escaleras, tomé una rosa mientras le sonreía aEdward. De pronto Alice gritó con su vista en blanco, gritó mi nombre. ¿Por quéme había gritado? Del grito me pegué a la pared, colocando mis manos detrás demí. Sentí una pequeña puya en la palma, pero fue una de las espinas del tallo dela rosa. No presté atención. Pero en un pestañear de ojos, Jasper corrió haciamí, empujándome al suelo. Edward se colocó alrededor de mí, mientras pudever cómo los demás hacían una barrera al frente de mí, sosteniendo a Jasper.-Lo siento.-Me susurró Edward al oído.No supe lo que ocurría.Todos desaparecieron, menos Alice, que se acercó rápidamente a mí.-Bella ¿Estas bien?-Dijo Alice preocupada.-Si, estoy bien, un poco confundida.-Vamos Bella, te llevaré arriba.-Dijo Edward, cargándome suavemente.Subió las escaleras, mientras yo volteaba a la parte trasera de la casa veía cómoJasper me veía apenado y los demás hablaban con el.Entramos a una habitación, que supuse que sería la de él. Pero no había cama.Sólo un mueble blanco que no se veía del todo cómodo para dormir. Habíamontones de CD en los estantes blancos, era un cuarto muy iluminado, la luz dela luna entraba sutilmente. Había demasiadas ventanas y ¿Una puerta alexterior?-Bella, te he arriesgado demasiado al traerte aquí.
  21. 21. -Es que no entiendo, todo se me hace más confuso.-Tartamudeé mientrasbuscaba respuestas.-Alice lo vio, vio tu sangre, yo debí reaccionar más rápido.Edward paseaba por todo el cuarto, diciendo cosas en un tono de voz muy bajo,pero molesto.-Edward, ¿me puedes explicar?Él no ponía atención a lo que yo decía, cosa que me molestaba demasiado, eracómo si yo no estuviera ahí. Retomando los hechos, yo había sangrado, ¿Por quéJasper habría de arremeter contra mí? Si ellos no son humanos… son pálidos,fríos. No comen comida y la sangre les produce un efecto…-Está bien, te lo diré. Confío en ti. Nosotros somos…-Vampiros…-Lo interrumpí con un hilo de voz, mis ojos estaban fijos en el piso,sentía cómo mi sangre me hormigueaba las venas, un escalofrío recorrió micuerpo, de pies a cabeza, pero era de sorpresa, no de miedo. Había tenido a milado, alguien que pudo y aún puede acabar con mi vida, y simplemente meparece placentero estar al lado de Edward y del resto de su familia. ¿Cómo no lohabía pensado antes?Edward quedó paralizado totalmente ante mi respuesta, y yo seguía son respirarni moverme.-¿Cómo… quién te lo dijo?-Preguntó Edward con su voz cortada.-Lo acabo de averiguar-Respondí moviendo sólo mis labios.-Me imagino que quieres irte de aquí, déjame… sólo buscaré las llaves y…- DijoEdward con voz triste y vacía.-¿Irme? ¿Por qué querría irme?-Le pregunté volviendo mi mirada molesta porlo que había dicho, encontrándome con sus ojos dolidos y dorados.-¿No… tienes miedo?-Me preguntó inocentemente.Vamos, ¿Miedo a él?-No. En absoluto.-¿No te da miedo pensar que en sólo pocos segundos podríamos acabar con tuvida?-Preguntó con curiosidad.-Sé que no serían capaces, se que tú no lo harías.-Le dije confiada, acercándomea él.
  22. 22. Coloqué una mano sobre su frío pecho. Quería sentir sus latidos. Pero no podíaoír nada. Escuche una risita baja por su parte, creo que se había dado cuenta delo que intenté hacer.-Bella, mi corazón no late, ni respiro, lo hago cuando lo necesito para hablar ypara parecer normal entre los humanos.-Me dijo cómo si me contara unahistoria normal. Me quedé pasmada ante su confesión.-¿Cómo es posible?-Pregunté atónita.-Bueno Bella, es algo de los Vampiros.-Rió ante su respuesta.-¿Cuánto tiempo… llevas así?-Un poco más un siglo…-Respondió con una media sonrisa.¿Un siglo? ¿Cien años? ¿Cómo era posible vivir tanto tiempo aparentando unosdulces diecisiete años?Fruncí mi ceño, en respuesta de duda. Se hizo un silencio largo, pero despuéssonó algo fuertemente en mi interior… Capítulo VIIIEl león masoquista y la oveja enfermaYa era de noche y no había comido nada desde el mediodía, en realidad no comímucho ya que estaba tratando de ignorar a Jacob, tratando de averiguar lo queera Edward, cosa que ya no me preocupaba, pero debería. Era un vampiro.-Tengo que atender tus necesidades humanas.-Dijo Edward colocando mi manosobre mi abdomen, el cual producía un sonido muy molesto en protesta por elhambre. Era penoso.-No, puedo resistir hasta mi casa.-Le mentí, seguramente me iba a desmayar enelcamino.-Bella, ¿Piensas despreciar la cena que preparó mi familia?-Preguntó Edwarddramáticamente ofendido.-Lo siento Edward, es que me da muchísima pena bajar, después de todo elescándalo que se for...-Un dedo frío y suave se posó sobre mis labios.-Nada de esto es tu culpa, además. ¿Quién te dijo que bajarías a comer? Yo tetraeré la comida.-Me dijo riendo y desapareciendo sin permitir que se loimpidiera.
  23. 23. Era tan cortés y amable.Me volteé a ver su colección de música, la mayoría era clásica e instrumental.Desdedécadas pasadas hasta música actual. Edward tenía un siglo de vida, y por lo quepude suponer, su cultura en general debe estar increíblemente avanzada.Mientras tomé unCD al azar, lo solté al instante sintiendo un pinchazo en mi dedo, levanté mimano para visualizarlo, había un punto marcado en la parte superior de mi dedoíndice. Solté un bajo gemido de dolor al presionar el punto rojo.-¿Te duele?-Apareció Edward sorpresivamente atrás de mi. Colocando unamano alrededor de mi cintura y con la otra tomando mi débil dedo.-No, sólo es un punto Edward.-Repliqué.-Bueno, si tú lo dices.-Dijo mientras fruncía un poco los labios, aparentandoseriedad para no soltar su risa.Mis ojos recorrieron el cuarto, había traído una pequeña mesa desplegable,tenía comida de todo tipo de la que había en el comedor, pero estabadelicadamente adornado con pétalos alrededor, formando un mantel de colorespasteles, que me dejaron totalmente fuera de mí.-Alice es definitivamente obsesiva.-Suspiré.-En realidad… No fue Alice, fue mi idea.-Susurró en voz baja, si hubiera podidosonrojarse, apostaría lo que sea porque lo hubiera hecho. Su postura se convirtióen incómoda, probablemente pensó que no me había gustado su tierno detalle.-¿Tú…? Esto, Edward… Es…-Me había quedado sin palabras totalmente.-Si te molesta, puedo quitarlas.-Repuso con la cabeza baja mientras se acercabaa la mesa a quitar los pétalos.-No.-Me acerqué e impedí que las quitara.-Iba a decir que es muy dulce… Enserio, me encantó.-Me encontré con su mirada, mientras aparté suavemente sumano de la mesa.Mis latidos empezaron de nuevo, apenas podía contarlos. Llevé su mano al lugarsuperficial de mi corazón.-Eso es increíblemente maravilloso. Si el mío estuviera funcionando, te aseguroque sería mucho peor que eso-Dijo refiriéndose con sus ojos a mi corazón.-Es así cómo me siento cuando estoy contigo.Me dirigió una mirada suave, que después se tornó confusa y dolorosa, su carase movió lentamente a un lado y quedó mirando algo atrás de él.
  24. 24. -Creo que deberías comer algo, no quiero que desmayes.-Repuso cambiando eltema, pero sin dejar el dulce tono de voz.-Yo creo también.-Murmuré colocando instintivamente mis manos alrededor demi estómago de nuevo.Me senté en su sillón de cuero blanco, y el procedió a hacer lo mismo después decolocar la mesa al frente de mi. A pesar de que me apenaba muchísimo comer"sola", no podía evitar probar esa comida que se veía exquisita y más aúncuando mi estómago tenía una sinfonía desde hace media hora. Me observó,siempre sonriendo, sus ojos se posaban en mí cómo si yo fuera una escultura dearte, una reina, algo fascinante, esto me incomodaba un poco, pero trataba deno poner atención a sus ojos dorados. Me pasé todo el rato hablando de lodeliciosa que había quedado esa comida, para ser "Vampiros", el arte culinariahumana lo tenían muy bien avanzado. Terminé mi tartaleta de fresas con unasonrisa de satisfacción en mi cara.-Gracias, ha estado delicioso.-Si me lo vuelves a decir de esa manera, me lo voy a creer. -Repuso mientrastomaba la mesa y la llevaba abajo.No se tomó más de tres segundos en regresar.-¿Te importa si bajamos ahora?-Le pregunté con voz de súplica.Frunció las cejas, pensando.-De verdad me interesaría hablar con tu familia, a eso vine. ¿O prefieresllevarme a casa?-Traté de sonar lo más convincente posible para quedarme.-Está bien Bella, pero sólo un momento. Debo llevarte a tu casa temprano.-Refunfuñó rindiéndose.Caminó delante de mí, aún permaneciendo en guardia, pero no creía que fueranecesario el protocolo extracurricular de guardaespaldas. Todo estaban en lasala acomodados cómo si nos estuvieran esperando, todos me dedicaron unasonrisa, no me sorprendió que Rosalie fuera la única que no sonrío, además deJasper que mantenía la mirada baja.Nos sentamos y después de extensas disculpas por parte de Carlisle, nuestraconversación se volvió interesante. Él me explicaba las sensaciones de losVampiros al oler sangre humana, me parecía increíble, eran de otra especie ytenían que sobrevivir entre nosotros como alguien más del montón. Según susdescripciones la sangre era cómo una droga, un olor delicioso y exquisito, único.En cambio para mí, me parecía la cosa más desagradable del mundo, erasaborear óxido y sal combinados.Edward permanecía a mi lado con una cara inexpresiva, al parecer el tema leaburría un poco. Esme y Alice se extendieron a preguntarme acerca de misintereses personales, mi vida cotidiana, cosas básicas, pero tenían la mismaexpresión de admiración que tuvo Edward mientras yo cenaba, me escuchaban
  25. 25. con paciencia y se interesaban en un tema tan inútil cómo mi comida preferida omi música favorita. El tema humano sería tan interesante para ellos, cómo paramí sería el de los vampiros.Mi relación con Edward se había tornado realmente seria, para el poco tiempoque llevábamos conociéndonos. Me percaté por uno de los grandes ventanalesde la casa, que el cielo se había vuelto completamente negro, una noche oscurailuminada sólo por la luna. Se me había ido completamente la noción deltiempo, y es que con esa familia me sentía tan cómoda que no me importabanada, me la pasaba maravillosamente bien.Sentí un poco de pena al observar disimuladamente mi reloj, a lo mejor sesentirían mal.Pero tuve que hacerlo, noté que eran un poco más de las nueve de la noche, yaque no presté atención a los minutos.-Creo que se ha hecho un poco tarde-Inquirió Carlisle.-Ha sido un placer tenerte aquí con nosotros Bella, espero de verdad que vuelvasa visitarnos pronto.-Me dijo esperanzada Esme, mientras tomaba mis manosentre las suyas, que por muy frías, eran suaves y delicadas.-Ella estará aquí muy seguido-Le aseguró Alice a Esme, propiciándole unasonrisa de felicidad y seguridad.¿Lo haría?-Gracias por todo, me he sentido muy bien en su compañía-Admití con mismejillas un poco rojas.-Disculpa por lo malo-Dijo Emmett divertidamente, mientras golpeaba enbroma a su hermano Jasper.-Nos vemos Bella-Escuché a mis espaldas de una voz que nunca me imaginéescuchar esa noche. Rosalie.Sonreí como respuesta ante sus palabras.Edward dejó que caminara al frente, aún seguía protegiéndome, ya me estabahaciendo sentir un poco incómoda.Manejó precipitadamente por la carretera cuando mi celular comenzó a sonar.Sólo vi que era mi madre, no quise contestar para no hacer que Edwardmanejara más rápido, si es que podía.Se estacionó al frente de mi casa después del "corto" viaje.Volteé por la ventana, viendo mi casa, esperando un regaño de Charlie o algopor el estilo, suspiré profundamente y coloqué mi mano sobre la manilla delcarro.
  26. 26. -Tu madre no está precisamente molesta-Repuso Edward conteniendo una risa.-¿De qué hablas?-Ya lo verás.Después de intentar pensar a qué se refería con lo que había dicho, fruncí elceño con duda.-Gracias por todo, en serio, la pasé increíble.-Inquirí con pena.-No te preocupes, no fue nada.-Respondió levantando sus hombros en señal deinsuficiencia.Me dio una dulce sonrisa, mientras cerraba la puerta de su auto. Se quedódetenidohasta que mi madre me abrió en cuestión de segundos, su cara era… ¿Emoción?-¡Bella!-Dijo mi madre mientras sonreía despidiéndose del carro que arrancabaa mis espaldas.- ¿Cómo te fue?-Me preguntó interesada.-Me fue…Increíble-Traté de usar las palabras correctas.-Cuéntamelo todo, ¿Cómo es su familia? ¿Te tratan bien?-Dijo mi madreaumentando su tono de interés.-Todos son muy buenos, me prepararon…-Recordé que no debía darsospechas.-Prepararon una cena fabulosa.-Me alegra que te hayas divertido hija. Pero necesito saber algo.-Dijo Renee convoz seria.-¿Qué?-¿De verdad te gusta ese chico? Te veo diferente, te veo feliz-Respondió consinceridad.-Mamá, el es increíble… Me siento tan bien cuando estoy a su lado, jamás mehabía sentido así.-Confesé finalmente, era la primera vez que mi madre seinteresaba en mis relaciones amorosas, y primera vez que respondía a suspreguntas, sentía ganas de contárselo, estaba muy feliz.A Reneé empezaron a brotarle sutilmente unas cuantas lágrimas de los ojos, meacarició suavemente la mejilla, mientras intentaba sonreír.-¿Mamá qué pasa? ¿Por qué lloras?-Pregunté preocupada.-Es sólo que… Me hace tan feliz verte así, sonriendo, alegre. No sabes cuantohemos luchado Charlie y yo para que seas feliz, y ahora que lo eres, meemociona muchísimo.-Replicó con dulzura.
  27. 27. -Me siento como otra persona. Él ha llegado a cambiar mi vida madre.-Murmuré, sintiendo cómo involuntariamente mis lágrimas brotaban.Llorábamos de felicidad. El día que supe que moriría pronto, mis padresprometieron que harían lo posible porque el resto de mis días fueran felices,pero simplemente yo no exigí nada, ni Renee ni Charlie están al alcance deproporcionarme grandes regalos, ni maravillosos viajes, así que yo hacía de midía a día, lo más normal posible. Era tan satisfactorio sentirme así.Renee permitió que subiera después de un abrazo emotivo. Entré al baño,escuchando los ronquidos de Charlie desde la otra habitación. Mis ojos estabanun poco hinchados por las lágrimas, lavé mi cara y me cambié de ropa.Estaba totalmente exhausta. Hacía mas frío de lo común, así que tomé unsweater grueso de mi clóset. Me cubrí totalmente con mi cobija y cerré mis ojos.No faltó mucho para que me empezara a asfixiar debajo de la sábana y me laquité de encima. No podía dejar de pensar en él.Pero no podía esperar a que se hiciera de día, quería verlo.Me levanté apenas con el primer rayo de sol. No supe la hora, pero quería llegarlo más rápido al colegio. Me tardé un poco escogiendo que ropa usar, nunca mehabía importado mi apariencia, pero de nada valió el esfuerzo, tomé la primeracamisa que vi.Al bajar las escaleras, Charlie me vio con sorpresa.-¿Qué haces tan temprano despierta?-Preguntó él. Generalmente no nostopamos en las mañanas, ya que el sale mucho más temprano que yo.-Tengo… hambre-Respondí con una sonrisa.-Ah, entiendo-Murmuró con una expresión de duda en su frente.-Tu madre mecontó lo de…éste chico, Edward.-Charlie inquirió, cambiando de tema.-¿Qué te dijo?-Pregunté asustada. Renee era capaz de colocar en mi bocapalabras que jamás he articulado.-Me dijo que eres feliz, ¿Es así?-Preguntó mi padre con duda e interés.-Es cierto.-Susurré.Quedó un rato en silencio.-Bueno Bells, eso es lo importante, sólo queremos lo mejor para ti.-ReplicoCharlie dándome un beso de despedida en la frente. Pensé que iba a reaccionardiferente, pero no podía, no debía.Llegué al colegio lo más rápido que pude. ¿Para qué? Para notar que ni el Volvoplateado, ni el Mercedes Rojo ni el Jeep Blanco estaban ahí. Me sentídecepcionada de mi esfuerzo de llegar temprano, pero no perdí mis esperanzas y
  28. 28. esperé unos minutos más en el estacionamiento. No hubo señales de los Cullen.-No van a venir-Aseguró Jessica al acercarse a mí.-No sé de que me hablas-Respondí con sequedad, tratando de enfocarme en ellibro de matemática que traía en mi mano.-Los Cullen, si no llegan a la misma hora, significa que no vienen.-Inquirió ellacómo si los conociera demasiado.-Nunca pregunté nada.-Mentí literalmente. En cierta parte me frustraba que ellasupiera más información que yo.-Bueno, sólo te aviso.-Murmuró ella un poco molesta.Regresé mi vista una vez más por encima del estacionamiento. Ninguna señal.Entré a clases con mi mente nublada y llena de dudas que me frustraban.Contesté algunas preguntas en estado inexpresivo en clases de Biología,mientras miraba a la mesa vacía de mi compañero de clases.Revisé mi celular repetidas veces. Nada aún.El día pasaba en segundos para mi, lento. Cuando creía que había pasado unahora completa, sólo eran cinco minutos. No podía creer lo mal que me sentía sinEdward,¿Eran así mis días antes de conocerlo? Tristes, lentos y sin sentido.Mientras caminaba por el pasillo, la gente corría rápidamente afuera, másdesesperados de lo normal, ¿O era que mi velocidad era muy lenta?-Bella, ¿Por qué caminas tan lento?-Me preguntó Mike, respirando rápidamentedespués de haber corrido un poco, las gotas de sudor brotaban por su frente.-¿El colegio se está cayendo o algo por el estilo?-Pregunté con ironía.-No, aunque es uno de mis deseos más profundos-Bromeó.-Entonces, ¿Qué está pasando?-Míralo por ti misma.-Respondió Mike mientras alzaba uno de sus brazos haciael exterior del colegio.Mis sentidos se agudizaron en busca de alguna anormalidad. Mi vista se deleitocon unsol brillante, alumbrando cada hoja en los árboles, mi oído escuchaba a loschicos gritando de emoción, quitándose los sweaters y tirándolos al suelo y mitacto se percató del calor delicado que rozaba mi cara. Fue la única cosa que mepudo alegrar el día, ¿Tendría esto algo que ver con la ausencia de los Cullen? Laspocas películas de vampiros que conocía me relataban que ellos sólo salían denoche, ya que la luz del sol los "derretía", siempre me había parecido ridículo,claro obviando el hecho de que los vampiros no existían. Ya no sabía que otras
  29. 29. conclusiones, pero el día era simplemente hermoso para desperdiciarlo, ademáspor la actitud de los chicos, esto no era algo muy común aquí en Forks. Me sentéen el árbol de la vez pasada. Coloqué mi mente en blanco. No quería mostrar miincomodidad.El resto de las clases pasaron rápido, en comparación con la primera. Entreguéunas cuantas actividades y salí más temprano.Ya empezaba a hacer calor, así que me quité el sweater, agradeciendo que lacamisa que me había puesto, no fuera muy vieja. Busqué las llaves de micamioneta mientras bajaba las cortas escaleras, cuándo escuché cómo un carrofrenaba, pasando horizontalmente al frente de mí. Después de que mi corazónvolviera a latir, y de que mi cuerpo reaccionó, subí mi vista lentamente, dandorespiraciones profundas y entrecortadas, había estado muy cerca.Un Volvo.Plateado.Edward...-Hola Bella-Me susurró al oído al bajarse de su flamante carro.Estaba clara de que casi me pudo haber arrollado con el carro, y que aún así mehablaba cómo si nada. Pero lo que más me frustraba era su cara de simpatía ydulzura, sentía mis rodillas débiles, incapaces de sostener mi peso. Su sonrisaera brillante y delicada. Pero me había dejado todo el día sola, una "eternidad"diría yo. Lo miré fijamente a los ojos, tratando de que mi mirada fuera molesta yde rabia, intentando no distraerme al verlo penetrándome con sus ojos. Aunllevaba puesto su sweater con el clima cómo estaba, aunque se había nublado unpoco el cielo. Había desaparecido el rastro del sol.Me volteé bruscamente hacia mi camioneta, pasando por al lado de su carro,donde se encontraba Alice en el copiloto, dándome una dulce sonrisa que eraincapaz de no responder. Caminé más rápido. No pude observarlo, pero deseguro estaría extrañado de mi reacción, no faltó más para que se situara alfrente de mí.-¿Qué ocurre? ¿Pasa algo?-Me preguntó preocupado.Solté una risa irónica, mientras subía una ceja en señal de impertinencia.-¿Por qué no viniste hoy?-Pregunté--Vine a buscarte Bella, te lo explico todo después.-Me dijo con una sonrisa dealivio en su rostro ante mi pregunta.-¿Sólo así? ¿No te pasó por la mente avisarme que no vendrías hoy?-Estabaactuando muy exageradamente. Pero era involuntario. Vomitaba las palabras.-¿Bella, cuál es el problema? Es sólo un día.-Replicó con nervios ante mi tono devoz.
  30. 30. - ¿Sabes cuál es el problema Edward? No soy como tú, ni cómo cualquier otrohumano.Tú vives por una eternidad, un humano vive varias décadas, pero yo…yo tengoque vivir día a día cómo si fuera el último, aprovechando cada segundo quepasa.-Me sorprendí ante mi revelación, le hablé firme y honestamente. Larealidad de mis palabras me abrumaba y me llenaba de melancolía, a su lado seme había olvidado mi maldición. Mis ojos se llenaron de lágrimas-Ahora quellegaste, sin ti siento que pasa una eternidad, para ti son solo segundos sin mi.-Mis palabras empezaban a sonar entrecortadas.- ¿Sabes qué? Olvídalo, sólo…sólo déjame ir a mi camioneta.-Murmuré con un nudo en mi garganta y mismejillas con unas cuantas lágrimas.Su expresión era pálida, literalmente, más pálido no podría ser, pero me veíacómo si le hubieran dado la noticia de la muerte de alguien cercano. Podía leersu mirada. Dolor, tristeza, pena…No se movía, parecía petrificado, congelado.-Nos vemos Edward-Susurré rompiendo su silencio y avanzando por su lado.-Por favor Bella, no te vayas…-Dijo con voz sollozante a mis espaldas.El dolor de sus palabras me hicieron sentir mal por lo que le había dicho. Limpiérápidamente mis lágrimas y volteé mi vista. Se acercó a mi de forma inmediata yme abrazó fuerte, pero dulce y delicadamente a la vez, con el calor que estabahaciendo, la piel de sus brazos rodeándome y tocando parte de mi espaldadescubierta por mi camiseta. Se sentía tan bien, pero así fuera, con o sin calor,todo con Edward era perfecto, su olor era penetrante, delicioso.Le devolví el abrazo en forma de respuesta, mis brazos rodearon su cintura ycoloqué mi mejilla sobre su pecho.-Nunca más te dejaré, tienes toda la razón, jamás lo pensé de esa forma… soy untotal desconsiderado.-Refunfuñó hacia sí mismo.-No te preocupes, sólo vámonos de aquí.-Repliqué mientras miraba la gente anuestro alrededor que se nos quedaban viendo con una expresión de sorpresa.Mike permanecía con su boca en forma de "o". Jessica sólo comentaba al oído demuchas chicas de las cuales sólo reconocí a Ángela. Todos miraban hacianosotros.Incómodo.-Vamos Bella, yo te llevaré.-Insistió.-Pero, si tengo mi camioneta aquí, no es necesario, de verdad.-Confía en mí. Yo te llevaré, Alice se encargará de llevar tu camioneta a tu casa.-Replicó sospechosamente.
  31. 31. En menos de dos segundos, Alice apareció detrás de mí, y propiciándome unadulce sonrisa, tomó las llaves de mi mano y se dirigió a la camioneta. Levanté mimano en señal de que esperara, pero ya era tarde.-¿Nos vamos?-Preguntó abriendo la puerta del copiloto.Lo miré con duda, tratando de averiguar por qué querría llevarme. Era lo mismoa que yo fuera con mi Pick-up.Miré el camino, era el mismo hacia mi casa, así que no tramaba nada, aunque suexpresión mostraba lo contrario. Mordía su labio inferior, conteniendo unasonrisa.-¿Me vas a decir por qué faltaste hoy?-Pregunté.-¿Ya viste el clima?-Respondió riendo.-Si, pero ¿Qué tiene que ver? ¿Es que ustedes no pueden salir a la luz del sol,como en las películas?Soltó una gran carcajada.-No Bella, es sólo un mito, si podemos salir a la luz pero, no debemos.-¿Por qué?-Ya verás.-Dijo misteriosamente.Se estacionó al frente de mi casa y abrió mi puerta caballerosamente.-¿Podrías acompañarme un momento?-Me preguntó caminando hacia el otrolado de la calle, hacia los árboles.-¿A dónde vas Edward? No creo que…-No te preocupes, será sólo un momento. ¿Confías en mí?-Si, claro.Colocó una mano en el bolsillo de sus pantalones, sin dejar de sonreírme seacercó lentamente y se colocó detrás de mí.-Cierra los ojos-Me susurró al oído dulcemente.Accedí a su extraña petición y colocó sobre mis ojos una venda, obviamente deun color negro, la amarró y me tomó por la cadera, cargándome totalmente,coloqué mis brazos alrededor de su cuello y me acerqué a él lo más que pude.Comencé a sentir la extraña sensación de aquella noche de lluvia en el bosque, elviento rozando mi piel velozmente, las manos frías de Edward alrededor de mí.El azote de los árboles paró repentinamente.
  32. 32. Mi vampiro me colocó en el suelo con cuidado, mientras me retiraba la venda demis ojos.-Espero que te gusté-Dijo expectativo.Respiré profundamente, olor a flores y grama.Quedé sorprendida al ver un suelo de diversos colores brillantes y hermosos a lavista. Flores, muchas flores vestían el prado a donde me había llevado Edward.El pasto era verde en todo el sentido de la palabra. Un paisaje que jamás habíadeleitado, hermoso, increíble. ¿Cómo existían lugares así?-Esto es… único. ¿Por qué me trajiste aquí?-Quería compartir éste lugar contigo. Es especial.-Me respondió con ternura.-Gracias, de verdad no sé qué decirte.-Repliqué con pena.-No tienes que decir nada. Sólo con verte feliz me basta y me sobra.-Inquirió envoz baja.Hubo un momento de silencio entre los dos, mientras el sol aparecíatenuemente entre las nubes, Edward se acercó a la parte más iluminada.-Ésta es la razón de mi ausencia hoy.-Dijo mientras abría lentamente su camisa.Su físico era impactante, músculos pronunciados. Su piel brillaba cómo siestuviera hecho de diamante, parecía una escultura, una obra de arte, losdiamantes estaban esparcidos por cada espacio de su cuerpo. Era hermoso.-Edward, ¿Cómo…?-No lograba articular las palabras.-¿Lo ves? La gente se daría cuenta.-Ya entiendo, es increíble.-Me acerqué a él, a tocar su pecho desnudo, parecíauna ilusión óptica, una alucinación. Al principio sonrió, pero después su miradase tornó preocupada. Tomó mi mano dulcemente y la apartó.-Tengo miedo.-Confesó con pena.Estamos claros, Edward es un vampiro, con increíbles agilidades, con unascuantas décadas más de vida que yo y aún así ¿Le temía a algo?-¿Tú experimentas ese sentimiento?-Lo estoy empezando a desarrollar.-¿A qué le temes?-Pregunté acercándome más a él.-Tengo miedo a dos cosas, la primera es… No poder controlarme contigo, estarcerca de ti es cómo pecar, jugar con tu muerte; no quiero hacerte daño Bella.-Replicó con melancolía, colocando su mano debajo de mi mejilla.
  33. 33. -Confío en ti. Nada va a pasar.-Le aseguré.-Espero tener la fuerza…-Murmuró para sí mismo.-¿Cuál es tu segundo miedo?-No quiero perderte, no sabes cuánto tiempo he esperado por ti.-Susurró contristeza mientras acariciaba mi mejilla.El cielo estaba nublado de nuevo, en realidad ya no había señales de un díasoleado cómo el de la mañana, se había tornado gris y frío. Pegó una fuerteráfaga de viento helado que pasó sobre mí, hizo que mi piel se erizara y me hizotemblar un poco, expresé un poco de incomodidad en la cara.-Ten.-Inquirió él, quitándose su sweater y colocándolo alrededor de mí. Aunqueno estaba caliente me cubría un poco.-Gracias…-Respondí sonrojándome.Comenzaron a caer unas cuantas gotas de lluvia. Aún seguíamos cerca el uno delotro. Nuestras miradas estaban conectadas totalmente. De repente él se volteó,dándome la espalda y el diluvio comenzó a caer fuertemente.-No me vas a perder.-Dije en voz alta cuando me daba la espalda. Entre la lluviaque mojaba mi rostro le grité la respuesta a su segundo miedo.Volteó lentamente su cara de tristeza y me propició una linda sonrisa. Se acercóuna vez más a mi. Tomó rápidamente mi rostro entre sus manos y posó susdulces y suaves labios sobre los míos, fue difícil asimilarlo al principio, perodespués todo fue muy romántico, me besaba lentamente, nunca había sentidoesto que sentía, era felicidad. Mi primer beso. Tuve que separarme un poco de élpara tomar aire, pero no quería terminar todo ahí coloqué mis brazos alrededorde su cuello, abrazándolo y besándolo enseguida.-Te Amo Isabella Swan.-Me susurró con sus labios a pocos centímetros de losmíos.Me confundió la realidad de sus palabras.-Tú… prometiste que no te enamorarías de mi.-Le dije sollozando.-Fue algo inevitable.-Replicó con una sonrisa.-Lo sé.-Reí con mis lágrimas confundidas entre las gotas de lluvia.-Así el león se enamoró de la oveja…-Susurró.-¿La oveja enferma?-Pregunté graciosamente.-El león que estaba peligrosamente enamorado.-Respondió con una mediasonrisa.
  34. 34. Tomó mis manos y las entrelazó con las suyas.-Número cinco.-Cité.-¿A que te refieres con eso?-Preguntó intrigado.-Mi deseo número cinco, que mi primer beso fuera debajo de la lluvia…-Respondí con pena.-¿Tienes una lista de deseos?-Si, pero son sólo unos pocos.-Confesé-Te prometo, los haré realidad, para ti. Por ti Bella, daría lo que sea. Tú eres mivida ahora… Capítulo IX DeseosEl día más maravilloso de todos se me había cumplido en ese prado, mi primerbeso, con el verdadero amor, Edward Cullen, un vampiro.Al día siguiente, tomé un pequeño resfriado, donde todo me daba calor, sudabaa montones. Pero era normal, no cómo los usuales, que con mi enfermedad seincrementaban. Quizás mi situación estaría mejorando con Edwardapoyándome. Mi padre se veía más optimista, mi madre me veía con unasonrisa a la mañana. Me había dicho que faltaría a clases el martes ya que iría decacería con su familia, uso el término "Nos daremos un pequeño banquete", elcual me hizo visualizar a mí… a mí… ¿Novio? Podría decirse que sí. Yo lo amabay él me amaba, fácil.A pesar de todo, la fuerza no era suficiente, mi mente se llenaba de dolor ytristeza de pensar que en unos meses, todo acabaría. Mi enfermedad estabaarruinando la poca felicidad que poco a poco iba construyendo. Le prometí aEdward que no me separaría del él, pero sin ninguna seguridad.Me levanté temprano, sin poder dormir, recordando ese beso…Busqué mis libros encima de mi escritorio y se cayó entre ellos un objeto, negro.Mi Beeper. El objeto que me avisaría el día de mi operación, o de "mi muerte".Aún no sabíamos nada, pero por ahora, eso era mi final. Mis manos temblabancon el objeto, y sentía como golpes en mi abdomen. Lo guardé en una de lasgavetas rápidamente. Allí junto al Beeper se encontraba mi libro, en el cualhabía guardado esa lista, la lista de deseos. La leí, concentrando mi vista en elnúmero cinco. Lo taché ya que se había hecho realidad…
  35. 35. -"-5.Primer beso, bajo la lluvia"Di un largo suspiro, vi la hora y me sorprendí de que ya fuera tarde. Me fui alcolegio rápidamente, dejando todo desordenado.Al estacionarme, podría jurar que todo el colegio miraba hacia mí.Efectivamente, al subir mi mirada, me encontré con muchas miradas, lo cualhizo ruborizarme al instante. Salí de la Pickup con la mirada baja. Escuche unoscuantos "Ella es…", "¿No lo viste ayer…?" "Isabella Swan…", pero el que másllamó mi atención: "Es novia de Edward Cullen…". Ya se habían enterado yestaban haciendo suposiciones por mi encuentro de ayer en el estacionamiento.Sentía que alguien saltaría sobre mí.-¡No lo puedo creer!-Insinuó Jessica a mi lado.-¿Qué?-Pregunté inexpresivamente. Sabía que me hablaría de Edward.-Estás saliendo con Edward Cullen, eso es algo que nadie había intentado, sólopor el hecho de que nadie lo había logrado.-Replicó Jessica con admiración.-Pues creo que hay que arriesgarse un poco siempre-Inquirí, concentrando mivista en la puerta del aula. No podía negar algo que ya sería obvio en unoscuantos días.-Debes contármelo todo, ¿Cómo fue? ¿Ya se dieron su primer beso?-Dijoentonando un poco más su voz en la última pregunta.-Mira, hablamos después, no tengo ánimos.-Esta bien, pero seguro.-Me presionó ella.Asentí con desgana mientras me volteaba hacia las mesas del aula, frunciendoun poco el ceño.La voz de Edward revoloteaba en mi mente, mientras mis compañeros me veíansin colocar atención a la clase. Suspiré unas cuantas veces.Mike me llamó unas cuantas veces desde el otro pasillo, pero no presté atención,sacaría a relucir la misma conversación que había establecido con Jessica, de lacual escapé ágilmente. Llegué a mi casa un poco cansada, lavé un poco de ropa,hice mis tareas. Sonó el teléfono y crucé mis dedos, deseando que fuera lapersona más pensada de la tarde.-¿Bella?-Habló con voz dulce.-Ah, ¿Cómo estás?-Pregunté un poco desilusionada.-Parece que esperabas a alguien más, si quieres llamo…-No, Jake, disculpa, he estado un poco distraída los últimos días.
  36. 36. -No te preocupes, llamaba sólo para saber de ti. ¿Cómo te ha ido?-Preguntó concuriosidad.-Bien, todo perfecto. ¿Cuándo vas a venir de visita?-De hecho, pensaba en ir, sólo si quieres claro.-Por supuesto, eso sería genial-Repliqué con emoción, la compañía de Jacobnunca estaba demás, el era un muy buen amigo.-Estaré allá en unos pocos minutos.-Aseguró colgando el teléfono.Colgué el mío también y me eché una ojeada de pies a cabeza, estaba hechanada, tenía que darme un baño urgente. Subí precipitadamente. El agua estabacaliente, relajó mis músculos, lavé mi cabello, lo peiné y sequéinstantáneamente para no resfriarme, aunque el día anterior me había mojadobajo la lluvia y había salido ilesa. Mi ropa ya daba dolor, pero jamás habíatenido la voluntad de ir un día de compras, me parecía aburrido y pocoproductivo.Justo en el momento, se oyó un carro llegando a la entrada de mi casa. Bajé aabrir la puerta.-¡Jake!-Saludé con ánimos.-¡Bella! Hoy estás… preciosa.-Confesó ruborizándose un poco.-Sólo tomé un baño, Jacob.-Repliqué con desgana.-Pasa adelante.-He venido para hablar contigo-Murmuró entre dientes.-¿Hablar? ¿De qué?-Pregunté ansiosa.-No me habías contado lo de tu enfermedad-Su voz se tornó seria.-Claro que sí, lo hice hace una semana ¿No recuerdas?-Lo que no me dijiste… era que ibas a morir posiblemente-Replicó con tristeza.-No me gusta hablar de eso, por favor.-Inquirí con un poco de molestia.-¿Pero te costaba demasiado contármelo?-Preguntó decepcionado.-Jacob, me cuesta hablar sobre mi muerte ¿Está bien?-Repliqué subiendo mitono de voz.-Pero hay posibilidades… tú… eres joven, debe haber algo…-Tartamudeó.-Vamos, mi tipo de sangre es muy rara. Sólo pocas personas podrían donarme elcorazón.-Respondí con desgana.
  37. 37. Permaneció un minuto pensativo. En ese minuto recordé que había dejado micelular arriba, debía avisarle a Renee que trajera una pizza o algo comestiblepara cenar.-Ya vengo.Casualmente, mi celular comenzó a vibrar encima de mi escritorio. Era mimadre, le avisé de nuestra necesidad alimentaria y accedió a comprar algunosembutidos y la pizza, me advirtió que Charlie iría un poco tarde ya que tuvocomplicaciones en la policía. Sonó un corto aviso de que me estaba quedandosin batería así que decidí buscar el cargador en las gavetas, cuando abrí laprimera mis ojos captaron "7. Lanzarme de un acantilado" Era el momentoperfecto para decírselo a mi amigo, el era el indicado y el era el que mecumpliría ese deseo. Sonreí para mi misma y salí de mi cuarto.Cuando bajé, Jacob no se había movido un centímetro, su mirada era pensativay aislada, cómo si estuviera rompiéndose la cabeza en un problema complejo dematemáticas. Hasta que su mirada se tornó iluminada seguida de una sonrisahacia mi.¿Qué estaba pasando en ese momento por su mente?-Tengo que decirte algo-Dijo reaccionando de de su silencio.-No, primero voy yo-Dije con voz firme.Asintió para que comenzara a hablar.-Jacob, sabes que estoy enferma…-Empecé a hablar con un tono deconvencimiento.-Si ya lo sé…-Dijo bajando su mirada.-Bueno es que… yo quiero hacer algunas cosas antes de… Por no decir morir,mejoroperarme. Quiero cumplir unos cuantos deseos, y quiero que tú me ayudes acumplir uno de estos deseos.-Supliqué.-Claro Bella, sabes que podría hacer lo que quieras. Sólo por hacerte feliz.-Replicó con dulzura, acercándose a mí.-Bueno, cuando iba para tu casa, al pasar por la playa, habían éstos chicos quese divertían, ellos… se lanzaban por el acantilado…-Dije con voz baja.-¿Tú… quieres lanzarte?-Preguntó consternado.-Es que se ve tan emocionante, y ellos parecían divertirse. Vamos. Loprometiste-Le supliqué.-No sé… Es muy arriesgado, además así cómo es una diversión, también más deuno ha salido herido… muerto, de ahí-Replicó con miedo.
  38. 38. Mi cara se tornó tensa, jamás lo había pensado de esa forma. Pero aún así laidea me parecía magnífica.-Si pero voy a estar contigo, nada malo me va a pasar.-Le aseguré.-No puedo arriesgarte de esa forma. No por ahora.-¿Por qué lo dices?-Ésta semana ha habido muchos accidentes por las fuertes olas, en unos cuantosdías desaparecerán y lo consideraré, sólo por hacerte feliz.-¡Gracias!-Exclamé saltando sobre él. Acto reflejo.Cuando me alejé un poco, noté sus mejillas ruborizadas.-¿Entonces… qué era lo que me ibas a decir?-Pregunté interesada.-Bella, no puedo más… Me gustas.-Admitió con pena.Me quedé helada en mi posición. Mis ojos lo veían atemorizada pero confundiday el esperaba una respuesta, pasé unos minutos sin articular ni una sola palabra,abrí mi boca unas cuantas veces pero la cerraba, no lo quería hacer sentir mal,pero jamás se me había pasado por la mente ver a Jacob… de esa forma. Lo veíacómo un amigo, más nada.-Es el momento cuando deberías decir algo.-Me dijo con optimismo.-Jacob, no puedo… no te veo de esa forma. Eres mi amigo, además, yo amo aotra persona.Rechino los dientes.-¿Ya es oficial lo de ustedes?-Bufó.Asentí sin decir nada.-El te puede hacer daño.-Me advirtió.-No le temo a nada, moriré dentro de poco tiempo.-¡No digas eso!-Gritó.-Jake, no hagas esto más difícil. Por favor-Susurré con dolor.-Muy bien, haz lo que quieras. No puedo obligarte. Será mejor que me vaya.-Inquirió aproximándose a la puerta.-Pero si acabas de llegar-Refunfuñé entre dientes.
  39. 39. -Pero ya me voy. Adiós Bella, cuídate.-Dijo susurrándome al oído, produciendoun cosquilleo. Me dio un beso en la mejilla, pero muy cerca de los labios. Lomiré con rabia y me respondió con una sonrisa burlona.-Recuerda, éste fin de semana.-Le dije.-Ajá.-Respondió mientras se volteaba hacia la calle.Un momento. Uno, dos… Dos carros estacionados afuera de mi casa. ElVolkswagen y… No era la patrulla de Charlie.El Volvo.Me quedé igual de petrificada como hacía unos cinco minutos, al igual queJacob a mi lado. Oh, oh. La expresión de Edward no era precisamente buena, nide felicidad. Miraba con rabia, odio, celos a Jacob, al cual no pude ver laexpresión, ya que me daba la espalda, pero estaba rígido.-¿Qué haces aquí?-Edward le dijo con voz amenazante.-Vine a ver a Bella. ¿Tienes algún problema con eso?-Refunfuñó pegándose aEdward.-De hecho, si lo tengo. ¿Podrías guardar tus pensamientos?-Le replicó con furiaa Jacob mientras lo agarraba por su chaqueta, cerrando sus manos en puños.Iban a pelearse. Me preocupé de que se hirieran mutuamente y empecé a gritarsus nombres, pero al parecer, no recordaban mi presencia, no me prestabanatención, mientras se veían con odio y desprecio. Parecía que entre sus miradashabía una electricidad escalofriante. Mi expresión era de miedo, mientrasintentaba ingeniar qué hacer para que dejaran la pelea.Jacob empujó a Edward con fuerza, pero sin resultado.¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago? Pensé para mis adentros.Ya sé. Comencé a mover mi cabeza un poco, a colocar mi mirada de dolorfingido, puse mi mano derecha en mi pecho y con la otra tapé medianamentemis ojos, dejando un pequeño espacio entre mis dedos para ver si reaccionabancon mi actuación de ataque de dolor.Vi que cambiaron sus expresiones, de rabia a preocupación y dos pares de ojosse posaron sobre mí. Como aun no se movían, me dejé caer sobre mis rodillas,no me salió muy bien, dolió un poco, pero sirvió para que Jacob se colocaradelante de mi, seguido por Edward que se puso entre nosotros dos, cerca de mi,extendiendo sus brazos con preocupación.-¿Bella?-Gritaron al unísono.-Estoy bien… es sólo un mareo. Se me pasará.-Murmuré fingiendo.
  40. 40. Jacob se me acercó intentando cargarme, pero Edward se movió y le dio unamirada de rabia.-Es mejor que te vayas, yo me quedaré con ella.-Bella, ¿Estás bien?-Me preguntó Jake ignorando al vampiro.-Si. Ya estoy bien.-Bueno... Entonces, Nos vemos luego.-Dijo acercándose a su auto, sin apartar lavista de Edward, ni éste de él.El miedo me invadió, jamás había visto a Edward actuar de esa forma tanamenazante. De repente volvió su mirada hacia mí, cuando el auto de Jacobdesapareció de la vista. Volteé mi vista hacia el piso. Se acercó lentamente, conla mandíbula tensa.-¿Qué hacía "ése" aquí?-Preguntó con un tono de voz fuerte e imponente.-"Ése", tiene nombre, sólo estaba pasando a visitarme.-Respondí con el mismotono de voz que él.Me miró con duda.-¿Visitarte?-Si, es mi amigo. ¿Tienes algún problema con él?-Le pregunté con vozdesafiante.-Si, él no te ve precisamente cómo una amiga.-Refunfuñó.-Ya lo sé. Pero yo no lo veo de esa forma… así que, despreocúpate.-Su ataque decelos me había sacado de mis casillas.-Me molestan sus pensamientos. -Inquirió con rabia.-Pues no los oigas.-Respondí volteando mis ojos.-¿Qué van a hacer el fin de semana?-Preguntó curiosamente, pero por suexpresión estaba un poco celoso.No me convenía decirle lo que ingeniaba hacer, si Jacob reaccionó mal, Edwardexplotaría y querría matar a Jacob.-Eh… iremos a la playa, nada más.-Mentí. En teoría.-Morirías de hambre si estuvieras en actuación.-Replicó, soltando una risa baja.-Es en serio, no te miento, vamos a la playa.-Insistí, no le mentía, sólo leocultaba una parte de mi plan.
  41. 41. -De acuerdo, te creo. ¿Cómo estuvo tu día?-Preguntó con voz dulce yaterciopelada, la que me encantaba escuchar.-Lento. Sin ti.- Respondí con tristeza.-El mío también lo fue.-Admitió dándome un dulce beso en la mejilla.-¿Qué tal es eso de cazar, me refiero, es… emocionante?-Pregunté concuriosidad.-Lo era, al principio, pero después de un siglo, ya es algo rutinario.-Respondiócon indiferencia.-Ah, claro, se me olvida tú largo tiempo de vida.-¿Estás libre en la semana?-Si, ¿Por qué lo preguntas?-Te llevaré a mi casa, Carlisle y yo tenemos unas cuantas proposiciones para ti.-Dijo Edward con voz incómoda.No recordaba que estábamos afuera, así que lo hice pasar, olvidando suexpresión de incomodidad por la invitación. ¿Unas proposiciones?Miré de reojo la planta baja de mi casa.-¿Subimos?-Le pregunté.-Si eso quieres.-Respondió sonriendo y llevándome arriba cargada en susbrazos.-Gracias-Susurré apenada después de que me dejó en el piso con cuidado.-Así que Jacob…-Inquirió.-¿Podrías dejar el tema atrás? ¿Estás celoso o algo por el estilo?-Preguntédesafiante.-¿Por qué habría de estarlo? Confío en ti.-Me respondió acercándose a mi.Se acercó más aún. Pero antes de hacer contacto con mis labios, volteó su carahacia la ventana.-Renee.-Respondió con una sonrisa burlona, alejándose de mí. Mi madre nopodía llegar un minuto mas tarde.Bajamos rápidamente, encendí el televisor y nos sentamos a ver el primer canalque apareció en la pantalla.-¿Bella?-Dijo Renee entrando por la puerta.
  42. 42. -Aquí estoy-Grité y levanté mi mano.Ella se acercó y se sorprendió al ver a Edward sentado a mi lado, pero lepropició una alegre sonrisa.-Hola Edward, no sabía que venías. ¿Cómo están?-nos preguntó.-Bien, esperando a que usted llegara.-Respondió Edward cortésmente.-Por favor, dime Renee, el "usted" me hace sentir un poco vieja.-Bromeó ella.-Como quiera.-Replicó Edward sonriendo.-¿Chicos… están viendo ESPN?-Preguntó, mirando hacia mi dirección. Sabíaque esa sería la última cosa que vería, ya que Charlie permanece toda la nocheviéndolo y es algo frustrante.-No… de hecho, ya íbamos a cambiarlo.-Dije apagando el televisor.-Aquí traje pizza, siéntense a comer.-Inquirió mi madre dulcemente, mientrasnos servía la pizza en la mesa.-¿Tu no vas a comer verdad?-Le susurré en el oído a Edward.-No puedo despreciar la comida de tu madre.-Respondió con ternura en mioído.-Vamos, es una pizza, no tienes por que comerla.-Insistí.-Puedo soportarlo.-Murmuró con asco.-Renee, el ya comió, así que guardaremos esto.-Le dije en voz alta, sin apartar lavista de Edward, tomé el plato y lo dejé en la cocina.-Ah, que pena.-Dijo Renee.Edward se quedó mientras comíamos, en realidad era como si yo no existiera,mi madre estaba fascinada con él, mientras le contaba de sus intereses yhabilidades, cuando dijo que tocaba el piano, me sorprendí muchísimo ya quejamás lo había mencionado y eso me parecía simplemente fascinante.-Algún día deberías tocar algo para Bella, de seguro le encantará-Dijo Renee.Mis ojos se abrieron como platos mientras la miraba, y después bajé la carahacia el plato, escondiendo mis mejillas ruborizadas.-Tenía planeado invitarla mañana a mi casa. ¿No hay problema?-Le preguntóEdward a Renee.-No, claro que no, pero debe regresar temprano.
  43. 43. -Sin problemas.-Le replicó seguro.-Creo que mejor me voy, me esperan en casa.Ha sido un placer compartir con ustedes.-Dijo él, levantándose de la mesa.-Pero…-Llegué a susurrar y él me guiñó el ojo a escondidas.-Bueno Edward, no dejes de visitarnos. Nos vemos-Dijo Renee dándole unfuerte abrazo.Lo acompañé hasta la puerta ya que llovía afuera y el insistió a que no memojara. Me dio un corto beso, pero igual fue increíble. Tomé su mano y seseparó de mí. Cada vez que lo veía me costaba más despedirme de él. Entré denuevo a mi casa.-¿Se está tornando muy serio, verdad?-Me preguntó Renee con dulzura.-Si, demasiado.-Confesé con pena.-Es un muy buen chico.-Me animó.-Si, lo es.-Repliqué y subí las escaleras hacia mi habitación.Lavé mis dientes y peiné mi cabello y me metí a la cama, mis pies estaban fríos,así que me acurruqué.Sentí un escalofrío por mi espalda, pero no en la piel, por encima de missábanas. Sus brazos me rodearon suavemente, mientras se posaba a mi lado.Con mis ojos cerrados, soñaba con él, lo sentía a mi lado. No quise abrir mis ojospara no despertar y que esa sensación desapareciera.Un trueno sonó afuera y de acto reflejo abrí mis ojos. Capítulo X FelicidadMis ojos veían unos musculosos brazos, pálidos y fríos. Me volteé bruscamente,aún no sabía quién era aunque lo podía suponer, nunca se sabe… La vida dademasiadas vueltas.La mía ya había dado un gran giro, y no fue precisamente el día que mepronosticaron mi enfermedad, fue el momento cuando conocí a Edward Cullen.-¿Te desperté?-Me susurro suavemente al oído, colocó su barbilla entre mi orejay mi cuello.-No, todavía estoy soñando.-Le respondí dulcemente sin moverme.
  44. 44. -No, soy real Bella.-Inquirió con un tono de voz burlón.-Siento que no lo eres.-Dije con sentimiento.-¿Tan malo soy?-Preguntó con tristeza.-Al contrario, eres perfecto.-Admití con pena, volteando completamente haciael.La cama se me hacia diminuta, yo estaba tan cerca de él. Mis brazosencontraron su pecho, iluminado por los relámpagos. Me estremecía cada pocossegundos por el sonido tan ruidoso que producía el fenómeno natural y el sólome rodeaba y me apretaba más fuerte contra el.-¿Dónde está tu auto?-Pregunté consternada al pensar que Charlie podría verloal llegar.-Lejos de aquí.-Respondió con tranquilidad.-¿Haces esto a menudo?-Pregunté con curiosidad.-¿Qué?-Preguntó con una media sonrisa.-Entrar por las noches… Por mi ventana, me imagino.-De hecho sólo lo he hecho unas tres veces, me encanta verte dormir, eres tandelicada y tu forma de dormir es increíblemente hermosa, fascinante.-Admitió,acariciando mi cabello.-Mi forma de dormir es igual a la de cualquier humano.-Repliqué en broma.-Podría ser, sólo el método. Pero hay una gran diferencia.-¿Cuál es?-Que no estoy enamorado de cualquier humano, estoy enamorado de IsabellaSwan.-Susurró con ternura.Nuestras miradas se encontraron, su mano estaba en mi mejilla, la tome y labesé suavemente, dejando que mi aliento rozara la palma. Miro su mano, laentrelazo con la mía. Empezó a acariciar mi cara y además de producirme unleve escalofrío, me pesaban los ojos, era casi medianoche. Estaba agotada dehaber tenido un día agitado y una tarde llena de emociones.-¿Te quedarás conmigo ésta noche?-Le pregunté, recostándome sobre su pecho.-Bella, me quedaré hoy, mañana y siempre…-Susurró dulcemente, tomó mi carapor mi barbilla y me propició un dulce y largo beso, el de la supuesta despedidade esa noche no tenía comparación con la extraña, pero, increíble sensación deéste. Lo último que recuerdo esa noche fueron sus labios fríos conectados a losmíos.
  45. 45. De no haber sido por Edward, hubiera pasado la noche bajo el cobertor de micama. En vez de hacer esto, me cubrí la cara en su pecho y dormíprofundamente mientras escuchaba la misma melodía de una semana atrás.Moví mi mano alrededor de la cama, estaba sobre algo suave, pero no eraprecisamente el cuerpo de Edward… Se había ido.Me levanté de un golpe, no sabía que hora era. Perfecto, las siete. Me vestí muyrápido, me aseé a la misma velocidad. Cuando iba a tomar las llaves de miescritorio, tenían una nota debajo de ellas…"Asómate a la ventana. Te Quiero.Edward"Mi corazón se paró un segundo y después de leer la última frase, latió cómo uncolibrí batiendo sus alas. Incontrolable. Me acerqué lentamente a la ventana.Sobre el Volvo plateado, una obra magnífica y única de la naturaleza. Aún mimente no concebía que ese ser maravilloso se fijara en mí, yo soy normal,neutral, en vez de tener a una belleza imponente a su lado, decidió escogerme amí, y lo que lo complica más aún.Yo moriré.Me dio una linda sonrisa y me motivo a bajar las escaleras precipitadamente,inhalé aire unas cuantas veces, tratando de no hiperventilar salí de mi casa.-¿Hacia donde la llevo señorita Swan?-Dijo Edward, entonando un tono de vozun poco más grave de lo normal y extendiendo el brazo.-Al colegio, por favor-Respondí dándole una sonrisa y con un tono de vozeducado y señorial.Reímos juntos y me monté en el auto. Tenía un olor a un perfume delicioso.-¿No me reprocharás que te vine a buscar?-Preguntó asombrado.-En realidad, no. Durante más…tiempo pasemos juntos, no importa dónde… nicuándo, todo estará perfecto.-Repliqué con un poco de pena.-Es mi propósito. Leíste mi mente-Replicó en un tono de voz baja.Antes de bajarnos del auto, tomó mi mano.-No prestes atención a los comentarios de la gente, cómo yo ignoro suspensamientos. Sólo me importas tú y nadie más.-Susurró con voz de terciopelo.Me quedé sin palabras. Edward siempre tenía algo que decir.-Edward, yo…-Alcancé a decir.
  46. 46. Colocó uno de sus suaves y fríos dedos sobre mis labios y me dio una sonrisa deánimo."Bella, por lo que más quieras no subas la mirada"-Supliqué para mis adentros.Al bajarme, todo el colegio quedó en silencio, sólo se escuchaban algunos pasosque paraban lentamente. Nada se movía. Cerré mis ojos pero los abrí de nuevoya que podría tropezar con algo. Edward colocó su brazo alrededor de mi.-Si las miradas mataran.-Mascullé entre dientes.-Estaríamos muertos, pero aún así juntos.-Rió en voz baja.Esto de ser el centro de atención me estaba poniendo un poco nerviosa, y meestaba hartando también.-Ya vengo, espérame aquí.-Dijo Edward entrando a la oficina de administracióndel colegio.No dejó que hablara. Sólo entro y ya. Me dejo afuera con la cantidad insuperablede miradas sobre mí.Regresa, regresa, regresa-Murmuraba para mí misma.-Hola Bella.-Me emocioné al escuchar esa voz. Me abrazó el ser con olor alavanda, vainilla y muchos olores dulces.-Alice, ¿Cómo estás?-Respondí con ánimos ante su llegada. A su lado estabaRosalie, ella me miró un poco y sonrió con desgana, le devolví la misma sonrisa.-Bien. Oye, ¿De casualidad tienes idea de qué está haciendo Edward?-PreguntóAlice en un tono misterioso.-No ¿Tú…?-Silencio.-Me tapó precipitadamente la boca.-No puedo creer que Edward esté haciendo esto, de verdad.-Dijo Rosalie con losbrazos cruzados, parada detrás de Alice, su expresión era de burla. Se le soltó uncarcajada baja.-¿Alice de qué se trata todo esto?-Hablé con voz baja.-Edward está intentando…-Dejó de hablar y su vista se posó en la puerta.-Alice, Rosalie. ¿Podrían dejar a Bella sola por favor?-Inquirió Edward con unaexpresión molesta.-Si. Adiós Bella nos vemos ésta noche.-Se despidió dulcemente Alice, Rosalie novolteó ni un poco.
  47. 47. -Edward ¿Qué…?-Ya lo verás.-Dijo con una mirada perspicaz.Caminamos juntos el pasillo. Miraba con duda a Edward y el sólo sonreía alvacío, ignorando mi expresión.Llegué al aula de geografía y me quedé apoyada a la pared.-¿No vas a pasar?-Me preguntó.-No hasta que me digas que hiciste en administración.-Le hablé con tonoautoritario.-¿Quieres averiguarlo? Entra al salón.-Dijo haciéndome una invitación con lamano.-No, porque tú te irás y yo no…-Te equivocas-Me interrumpió. Entró pasando por mi lado y le entregó alprofesor una hoja, intercambiaron unas palabras y el profesor le invitó asentarse en el salón. ¿Edward vería geografía conmigo?-Señorita Swan, debería pasar adelante, la clase está por comenzar.-Me dijo elprofesor.-Si.-Entré y me senté al lado de Edward. Rió un poco y fingió fijar su mirada enla pizarra.Nos había asignado una tarea en parejas, pero yo no sabía quién era mi pareja,Edward no pertenecía a ésta clase y obviamente no haría el proyecto conmigo,volteé a mi alrededor y todos se estaban acomodando con sus respectivoscompañeros de trabajo. El proyecto consistía en escoger un país o un lugar… ahíllegaron mis oídos mi concentración se tornó toda alrededor de Edward.-¿Vas a tomar geografía conmigo?-Le murmuré en voz baja, pero con un toquede emoción en mi voz.-Si, geografía, matemáticas, física, química, biología… y las demás. Es decir,todas.-Replicó con una suave voz.Me tomó unos cuantos segundos procesar su respuesta en mi mente. Estabaclaro, Edward había ido a administración a cambiar sus clases, reemplazarlaspor las mismas clases que las mías.-¿Pero… por qué?-Pregunté cómo si no supiera la respuesta.Al principio me vio con inocencia.-"Durante más tiempo pasemos juntos, no importa donde, no importa cuando,no importa el por qué, todo estará perfecto" ¿No es así?-Citó las palabras que yohabía articulado en su auto, pero dicho por él, sonaba cómo una melodía.
  48. 48. -Si… si lo es.-Respondí con un nudo en la garganta.Me senté a su lado sin reproche y tomó mi mano delicadamente. El resto de laclase la pase en blanco, no ponía atención desde que conocí a Edward y ahorame distraería más aún con el a mi lado.Terminó el día y me dirigía al auto con Edward cuando empezó a sonar elteléfono.-¿Si?-Contesté.Era mi madre y decía que necesitaba un favor. Debía hacer la cena y si iba a salircon Edward, la tenía que dejar lista. Siguió preguntándome por Edward cuandose colgó la llamada…Me había quedado sin batería…-Edward, creo que tendré que hacer una parada antes de ir a tu casa.-Dijeviendo mi celular.-¿Qué pasó?-Preguntó preocupado.-Caprichos de mi madre, vamos.-Le respondí con una sonrisa burlona.Su expresión se tornó triste por un momento y después sonrió hacia mímientras nos dirigíamos al carro.-¿Segura no quieres que te acompañe? Puedo quedarme.-Dijo Edward en tonode súplica.-No.-Mentí.-Yo iré en un rato, no te preocupes.-Bueno, si así lo quieres.-Dijo con un tono de desilusión.No quería hacer esperar a Edward mientras me bañaba, me cambiaba, hacia lacena, etc… Además quería tratar de adivinar para qué sería la reunión de hoy.Hice todo con un poco de lentitud, mientras pensaba no podía preparar la cenaal mismo tiempo. Me vestí con unos jeans y una camisa de manga larga de colorpastel. Recordé que no tenía batería en mi celular y que ayer mientras Jacobestuvo en casa, no estuve atenta a cargar mi celular, así que fui en busca de micargador de nuevo. Estaba donde lo dejé, pero había algo extraño en el cajón demi escritorio, algo faltaba…Mi lista-Pensé para mis adentros. De seguro Charlie o Renee la habíaencontrado y estarían hablando, no, no…Empecé a buscarla por todas partes y la encontré un poco arrugada entre mislibros y suspiré de alivio. La escondí entre mi ropa y fui al baño a peinarmemientras mi celular cargaba. Esperé unos minutos, cuando me mareé de darvueltas por mi habitación, tomé las llaves y me fui.El tiempo estaba un poco nublado, pero no habían indicios de lluvia, sólo un frío

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