El evangelio en_galatas_11

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El evangelio en_galatas_11

  1. 1. Lección 11 para el 10 de diciembre de 2011 LIBERTAD EN CRISTO
  2. 2. “ Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” (Gálatas, 5: 1) Un esclavo solo podía liberarse pagando el precio de su libertad. Algunos enseñaban a los gálatas que debían guardar la ley para pagar el precio de su libertad. Esto es algo que ninguno de nosotros puede hacer. Cristo hizo lo que nosotros no podíamos hacer. En la cruz, Él pago por nosotros el precio para que pudiésemos ser libres. ¿QUIÉN NOS HACE LIBRES?
  3. 3. Libres del pecado (Romanos, 6: 18) Libres de la condenación (Romanos, 8: 1) Libres de la idolatría (Gálatas, 4: 8) Libres de la esclavitud (Gálatas, 5: 1) Libres de la muerte y del diablo (Hebreos, 2: 14-15) Aunque a través de la estricta observancia de la ley pudiésemos llegar a liberarnos de alguna de estas cosas, jamás podríamos liberarnos del poder del diablo o de nuestra tendencia al pecado. Seguiríamos siendo siempre esclavos de la ley. Solamente Jesús puede destruir el pecado, liberar completamente al hombre y darnos poder por su Espíritu para no volver a pecar. ¿DE QUÉ SOMOS LIBRES?
  4. 4. Los judaizantes enseñaban que los creyentes debían circuncidarse para poder ser salvos. Pablo les recuerda lo que esto implicaba: <ul><li>Estaban obligados a observar TODA la ley para poder salvarse (v. 3) </li></ul><ul><li>Quedaban desligados de Cristo, porque ya no querían depender de su gracia (v. 4) </li></ul><ul><li>Estorbaba su crecimiento espiritual (v. 7) </li></ul><ul><li>La cruz era para ellos un tropiezo, una ofensa a su orgullo, pues les hacía depender de lo que otro había hecho por ellos (v. 11) </li></ul>LIBRES DEL LEGALISMO
  5. 5. Somos legalistas cuando intentamos pagar por nuestra salvación, ya sea a través de una estricta observancia de la ley, de sacrificios, de dar limosnas, o de cualquier otro acto. En definitiva, es pensar que podemos de algún modo adquirir o ganar la salvación. La salvación solamente se obtiene a través de Jesucristo. ¡Y ES GRATUITA! LIBRES DEL LEGALISMO
  6. 6. “ Os hablo así, hermanos, porque habéis sido llamados a ser libres; pero no os valgáis de esa libertad para dar rienda suelta a vuestras pasiones. Más bien servíos unos a otros con amor” (Gálatas, 5: 13 NVI) Ya que no nos salvamos por las obras de la ley, ¿cómo debemos vivir? La libertad en Cristo no significa libertad para hacer lo que a uno le plazca, a menos que lo que a uno le agrade sea obedecer a Cristo en todas las cosas. La libertad cristiana no es libertinaje. Ser libres no nos lleva a complacernos a nosotros mismos. Nuestra libertad nos debe llevar a una vida de servicio a los demás, motivada por el amor que Dios pone en nosotros mediante su Espíritu. ¿PARA QUÉ NOS LIBERA CRISTO?
  7. 7. Pablo nos habla de “cumplir” y de “guardar” la ley. Él usa el término “guardar” como algo negativo (Gálatas, 5: 3) y “cumplir” como algo positivo (Gálatas, 5: 14) Guardamos la ley cuando respetamos sus preceptos y nos esforzamos en hacer todo lo que ésta nos dicta para tratar de ganar la aprobación de Dios. Cumplimos la ley cuando, a través de Jesús, hacemos de ella nuestra forma de vida. Obedecemos la ley motivados por el amor a Dios y a nuestros semejantes. LIBRES PARA CUMPLIR LA LEY
  8. 8. “ No hay duda de que la fe tiene o produce &quot;obras&quot; ; pero no &quot;las obras de la ley”; por lo tanto se excluyen todas las &quot;obras&quot; hechas con el propósito de ganar la justificación. Las &quot;obras&quot; que acompañan a la fe genuina son inspiradas debido al sentimiento de aprecio por el don de la gracia divina, por el amor a Dios y a nuestros prójimos (ver Gál. 5: 14). Santiago habla de esta clase de obras cuando declara que &quot;la fe sin obras está muerta” (Sant. 2: 26; cf. cap. 1: 17). En este punto concuerdan las enseñanzas de Pablo y Santiago. Las dos no están en conflicto como algunos apresuradamente lo han supuesto. La fe que no produce &quot;el fruto del Espíritu&quot; en la vida es una falsificación (Gál. 5: 22-23). La supuesta fe que induce a una persona a creer que está eximida de obedecer la voluntad de Dios tal como se expresa en el Decálogo, que es un compendio de cómo se debe expresar el amor a Dios y al hombre, es una falsificación. Una profesión de amor es pura hipocresía si no hay obediencia. La obediencia al deber conocido es el resultado inevitable de la justificación que proviene de la fe, y es la prueba suprema de que esa justificación es genuina (ver Sant. 2:18). Pablo declara enfáticamente que el propósito de Dios al dar a su Hijo para salvar a los pecadores fue hacer posible que los principios de su santa ley se cumplieran en las vidas de los seres humanos” (CBA, sobre Gálatas, 5: 6)
  9. 9. Sin el amor, la Ley es vacía y fría; sin la Ley, el amor no tiene dirección.

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