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Temario LITERATURA 2ºBACH. Aragón

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Literatura

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Temario LITERATURA 2ºBACH. Aragón

  1. 1. 1 TEMA 1: LA POESÍA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XX 1.‐La renovación de la lírica en el fin de siglo: Rubén Darío, Antonio Machado. 2. ‐La poesía entre el modernismo y la vanguardia: Juan Ramón Jiménez. 3. ‐Las vanguardias en España. 4.‐ Los poetas de la generación del 27: entre la tradición y la vanguardia. 5. ‐La poesía de Federico García Lorca: Poética. Evolución (del Libro de poemas a los Sonetos del amor oscuro). INTRODUCCIÓN: EL FIN DE SIGLO La literatura española, a partir del último decenio del siglo XIX hasta la guerra civil (1936 – 1939), vivirá su segundo periodo de plenitud en su historia: la Edad de plata. Esta etapa se inicia con el Modernismo y la Generación del 98; le siguen el Novecentismo, menos romántico y más intelectual, los movimientos de Vanguardia y la Generación del 27. Esta época de esplendor se cierra con una vuelta a la poesía “impura” y quedará truncada por la Guerra Civil. El desencanto, el inconformismo y el espíritu de rebeldía desencadenaron unas reacciones que en el plano literario se tradujeron en una renovación total. Frente a una sociedad abúlica, gobernada por políticos ineptos, con escritores grandilocuentes y vacíos, frente a la hipócrita moral burguesa, unos jóvenes se rebelaron proponiendo reformas sociales, protestando contra la concesión del Premio Nobel de literatura a Echegaray, símbolo de lo viejo y lo inútil; marcando, en definitiva, enormes distancias ideológicas y artísticas con el poder. Otros mostraban su desacuerdo expresando su angustia vital o, paradójicamente, fantaseando con irreales mundos exóticos. Es la “crisis de la conciencia burguesa” manifestada por modernistas y noventayochistas. Antes de abordar los temas literarios, es conveniente situarse en el contexto histórico y social para entender la posición de los artistas ante su sociedad en el siglo XX. Vamos a tomar prestados audios e imágenes. - En http://catedu.es/IESLiteratura/bachillerato/contextosigloxx.html encontrarás distintos enlaces con documentales que te presentan el contexto histórico del momento: crisis de fin de siglo, pensamiento, arte, cine, la España de principios de siglo… - Audios con la introducción al s.XX, la crisis finisecular, la España de principios de siglo, el arte y la literatura (Modernismo y 98) http://www.ivoox.com/1-introduccion-al-siglo-xx-audios-mp3_rf_368527_1.html El modernismo artístico: http://www.youtube.com/watch?v=fmAw7wBXCy8#t=19 http://www.youtube.com/watch?v=UuMJqPzAzoE
  2. 2. 2 MODERNISMO Y 98 http://www.youtube.com/watch?v=v5NZmNy7HRE#t=57 Tradicionalmente los autores de finales del siglo XIX y principios del XX han sido divididos en dos grupos: los modernistas y los “noventayochistas”. Actualmente, sin embargo, el Modernismo y la Generación del 98 se engloban dentro de una misma corriente literaria: la renovación de finales del XIX y principios del XX. La distinción tradicional entre ambas corrientes era tan difusa que autores considerados de la Generación del 98, como Antonio Machado, entroncan totalmente con las tendencias estéticas del Modernismo. Para otros, en cambio, aunque modernistas y noventayochistas pertenezcan a una misma generación histórica, existen diferencias suficientes entre ellos como para no incluirlos en el mismo movimiento: el Modernismo se asocia con la preocupación estética y el 98 con una orientación más intelectual y filosófica (el problema existencial, el tema de España).  LA GENERACIÓN DEL 98 El término de Generación del 98 se debe a Azorín, que lo propuso en una serie de artículos de 1913 para referirse a un grupo de jóvenes escritores que habían empezado a publicar hacia finales de siglo. Contemporáneos de los modernistas, compartían con éstos una misma actitud de protesta contra la sociedad y contra el estado de la literatura, pero sus preocupaciones eran otras: el problema de España y cuestiones filosóficas, básicamente. La actitud de denuncia social es un rasgo característico del grupo, que los diferenció de los autores modernistas. La preocupación por los problemas sociales y culturales los condujo a una reflexión sobre la sociedad española. De ahí proviene la abundante descripción y crítica de los pueblos, las gentes y la forma de vida hispánica. Aunque no hay acuerdo en la lista de escritores que pertenecen a esta Generación del 98, discutida por muchos, los nombres más relevantes son los siguientes: Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín, Ramiro de Maeztu, Antonio Machado y Valle-Inclán. Los hechos que permiten hablar de generación literaria son: - Escasa diferencia de edad: todos nacieron entre 1864 -Unamuno- y 1875 -Machado-. - Relaciones personales entre ellos: Azorín, Baroja y Maeztu formaron el grupo de Los Tres, con el que firmaban sus colaboraciones; todos frecuentaban los mismos ambientes y tertulias; algunos -Unamuno, Azorín, Baroja- adoptaron posturas revolucionarias, socialistas y anarquistas, en su juventud. - Un acontecimiento generacional que los una, en este caso el desastre de 1898, año en que España perdió sus últimas colonias: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Este hecho, además, da nombre a la generación. Entre los precursores, cabe citar a los regeneracionistas, preocupados por sacar a España de la decadencia en que se encontraba (Joaquín Costa, entre otros), y a Ángel Ganivet, autor de Idearium español, un breve ensayo sobre la psicología del pueblo español, y dos novelas de intención satírico-social: La conquista del reino de Maya y Los trabajos del infatigable creador Pío Cid.
  3. 3. 3  CARACTERÍSTICAS DE LA GENERACIÓN DEL 98 Como rasgos distintivos que podrían caracterizar como grupo homogéneo a los escritores reseñados arriba destacan los siguientes: - Su preocupación por el problema de España. Coincidiendo con el desastre del 98, se había extendido por todo el país una sensación generalizada de crisis y decadencia. Sin embargo, frente a los problemas concretos y prácticos, económicos y sociales, los autores del 98 buscaron en general respuestas abstractas y filosóficas. Es decir, el tema de España les interesaba especialmente en el plano de las ideas y creencias. El tema de España surge cuando pretenden entender qué es España. Por eso buscan la esencia de lo español en el idioma, en la tradición, en la literatura medieval, en las vidas de las gentes sin historia o en el paisaje castellano. - Las preocupaciones filosóficas. Cuestiones como el sentido de la existencia o el destino del hombre son fundamentales en muchas de sus obras. Estos temas derivan de la gran influencia ejercida en todos ellos por los filósofos de la época, especialmente Schopenhauer, Nietzsche y Kierkegaard. Asimismo, algunas obras de Unamuno o Baroja son claros antecedentes del existencialismo europeo. - Unas mismas inquietudes literarias: crítica del realismo; búsqueda de un lenguaje preciso y natural, alejado del barroquismo y la retórica de buena parte de la literatura del XIX; innovaciones en los géneros literarios, particularmente en la novela y en el ensayo.
  4. 4. 4 1. LA RENOVACIÓN DE LA LÍRICA EN EL FIN DE SIGLO: RUBÉN DARÍO Y ANTONIO MACHADO. 5. La renovación de la lírica en el fin de siglo: Rubén Darío, Antonio Machado. (Sept-14) Pregunta 5. En relación con el tema “La renovación de la lírica en el fin de siglo”, el alumno deberá referirse a la renovación de la poesía española en el fin de siglo, en particular a la obra del nicaragüense Rubén Darío y del español Antonio Machado, principales artífices de esta renovación que se inicia en Hispanoamérica y Francia y llega luego a España de la mano de Machado. Sería conveniente que el alumno aludiera a la renovación que supone el modernismo en temas (cosmopolitismo, erotismo, escapismo, indigenismo), métrica (el alejandrino) y estilo (color, efectos sonoros, sinestesia), para encuadrar a Rubén Darío; en relación con este convendría detenerse en algunos de sus principales libros poéticos (Azul, Prosas Profanas y Cantos de vida y esperanza) y quizás precisar su influjo en poetas españoles del momento como Salvador Rueda. En cuanto a la obra poética de Antonio Machado, conviene destacar su evolución desde el simbolismo y el modernismo de Soledades, pasando por la poesía mucho más intimista y apegada al paisaje que es la de Campos de Castilla, hasta la heterogeneidad y concentración poética de las Nuevas Canciones y finalmente sus Poesías de guerra. 1.1 QUÉ ES EL MODERNISMO El Modernismo es un movimiento de renovación estética y cultural que comienza hacia 1885. Se manifiesta como una actitud vital de rebeldía, y un afán de renovar todos los ámbitos de la vida y del arte. Los modernistas se alzaron contra el materialismo, el imperialismo, la burguesía y lo utilitario. Como movimiento estético, el modernismo se relaciona con el mundo de la bohemia, que implica un rechazo de las normas sociales y morales, la automarginación, el gusto por la provocación y, sobre todo, el desprecio de la vulgaridad y la mediocridad. El modernismo abarca todas las artes: arquitectura (Gaudí), pintura (Rusiñol), artes decorativas [hierro forjado, vidrieras, mobiliario...]. Y por supuesto también la literatura. En España la fecha del “Desastre” (1898) marca el comienzo de un periodo de crisis que se prolonga en las primeras décadas del siglo XX. Son varios los procesos de quiebra o ruptura que se viven en esos años en nuestro país: una quiebra ideológica de los valores predominantes en la Restauración, una quiebra social protagonizada por los diferentes movimientos revolucionarios de los trabajadores, la renovación estética que supone el Modernismo en literatura y en las demás artes, la aparición de nuevas corrientes de pensamiento… Los valores predominantes en la literatura realista – la reproducción exacta de la realidad, preferencia por lo inmediato y lo real, prosaísmo, respeto por el “buen gusto” del público burgués… – dejan de ser del agrado de los lectores que piden otras formas de expresión y buscan otros temas. Se agotan, por tanto, los géneros cultivados por los autores de los últimos años del siglo XIX: la poesía retórica de Núñez de Arce y la prosaica de Campoamor, la novela de trama compleja realista y naturalista, la “alta comedia” y el teatro comercial del gusto burgués.
  5. 5. 5 La mayoría de los nuevos escritores tienen en común su actitud rebelde frente a los valores burgueses, ante los que se adoptan diferentes posturas estéticas e ideológicas. Es la época del anarquista literario, del bohemio, del dandy, del escritor maldito… Los jóvenes creadores, los modernistas, valoran muy positivamente las obras más renovadoras temática y formalmente de Europa y América. Se produce una apertura hacia la literatura extranjera. Son autores del gusto de los modernistas los poetas malditos como Baudelaire y Rimbaud, los simbolistas como Verlaine y Mallarmé, los decadentistas como Oscar Wilde y D’Annunzio, sin olvidar la literatura norteamericana de Edgard Allan Poe y Walt Whitman. 1.2 INFLUENCIAS El Modernismo hispánico es una síntesis del Parnasianismo y del Simbolismo, movimientos nacidos en Francia en el siglo XIX. Pero también hay que añadir otras influencias como el Impresionismo o la presencia de autores tan dispares como Bécquer, Berceo, el Arcipreste de Hita, Jorge Manrique, San Juan de la Cruz, Edgar Allan Poe, Walt Whitman u Oscar Wilde.  Los parnasianos defendían «el arte por el arte», lo que suponía una reacción contra los excesos pasionales y el menosprecio formal del Romanticismo. Su estilo respondía al culto a belleza externa, a la perfección formal y preferencia por una poesía sometida a la métrica. Es, por tanto, una corriente esteticista. Los temas tratados estaban relacionados con la evasión de la realidad a través de la fantasía, la recreación de mundos exóticos (Oriente) o lejanos en el tiempo (Grecia clásica, Edad Media). Estos ambientes reflejaban una visión estética, donde abundaba lo sensorial (colores brillantes, mármoles, cristales, piedras preciosas...), el prestigio de lo antiguo (Mitología...), personajes fantásticos o aristocráticos (unicornios, princesas...). Todas estas alusiones creaban un mundo refinado y preciosista.  Los simbolistas no se contentaban con la belleza externa ni con la perfección formal (aunque no las desprecien), sino que querían ir más allá de las apariencias. Para ellos, la realidad encerraba significaciones profundas y la misión del poeta era descubrirlas; para conseguirlo se servían de símbolos, esto es, de imágenes físicas que sugieren algo no perceptible físicamente (una idea, un sentimiento...). Se trata, en suma, de una poesía que se propone sugerir todo cuanto está oculto en el fondo de las cosas.  Admiran también a los posrománticos hispanos, especialmente Bécquer y Rosalía de Castro, y su actitud intimista. De ellos recoge la actitud de rechazo de la realidad, que les lleva al intimismo. También es de raíz romántica la exaltación de los sentimientos, la preferencia por los temas existenciales como la muerte o el sentido de la vida.  Muestran también una admiración por algunos de nuestros poetas antiguos: Berceo, el Arcipreste de Hita, Manrique y los poetas de los Cancioneros del siglo XV. Este retorno a las raíces españolas se incrementará a partir del 98. 1.3 CARACTERÍSTICAS DEL MODERNISMO LITERARIO El rechazo que sienten los poetas hacia la realidad vulgar y convencional que los rodea hace que opten por crear con su arte nuevos mundos artificiales, llenos de belleza.
  6. 6. 6  TEMAS Los temas que tratan adquieren dos vertientes: - Búsqueda de la belleza en el exterior por medio de la evasión (indigenismo, exotismo, cosmopolitismo…). - Intimidad del poeta. Los temas que revelan, por una parte, el anhelo de la armonía ante un mundo inarmónico; el ansia de plenitud y perfección; por otra, la búsqueda de raíces en medio de una crisis que producía un sentimiento de desarraigo en el escritor. La primera vertiente, el escapismo, consistente en la evasión espacio-temporal del autor: frecuentemente se hacían referencias a paisajes exóticos, escenarios orientales como India o Japón y a tiempos remotos, tales como la Edad Media, el Renacimiento o el siglo XVIII; lo que se tradujo en la aparición en los poemas de elementos propios del género fantástico: ninfas, perlas, elefantes, caballeros… Dentro de esta vertiente pueden encuadrarse también otros temas muy recurridos: el cosmopolitismo, consistente en la evasión del autor a ciudades con carácter aristocrático, como París; el indigenismo, consistente en el cultivo de temas relacionados con los indígenas americanos en busca de raíces. Como consecuencia de éste, también apareció el interés por lo hispánico, como un sentimiento de solidaridad de los pueblos hispánicos contra el creciente poderío norteamericano.  La otra vertiente está relacionada con la intimidad del poeta y la expresión del sentimiento. La desazón romántica consistente en el rechazo de la sociedad presente, que le lleva a expresar su malestar, su sensación de desarraigo, la soledad... La crisis espiritual exalta las pasiones y lo irracional, con lo que se vuelve al misterio, lo fantástico, los sueños... Las manifestaciones de hastió, melancolía, tristeza y angustia aparecen simbolizadas en el otoño, el crepúsculo, la noche... En la poesía modernista se advierte también un contraste entre un amor delicado y un intenso erotismo. Así, por un lado, encontramos muchas manifestaciones de un amor ideal, imposible, acompañado casi siempre de melancolía; por otro, vemos también numerosas muestras de un erotismo desenfrenado, que unas veces pueden interpretarse como un desahogo vitalista ante las frustraciones y que en otros casos enlazan con las actitudes asociales y amorales características del espíritu modernista.  RENOVACIÓN DEL LENGUAJE POÉTICO Y DE LA VERSIFICACIÓN El estilo modernista supuso una profunda renovación de la métrica (uso de versos y estrofas poco usuales: dodecasílabos, alejandrinos, verso libre...), del lenguaje y de los recursos expresivos. En conjunto, la literatura es muy sensorial; la musicalidad, el cromatismo y la plasticidad se logran a través de procedimientos variados. - Mediante recursos fónicos: se experimenta con la distribución de los acentos, las rimas internas, aliteraciones, anáforas, paralelismos... que dan musicalidad. - El léxico se enriquece con palabras cultas, exóticas o sugerentes, arcaísmos, neologismos..., que se alejan del uso cotidiano (ónix, pórfido, hipsipila), y con una abundante adjetivación.
  7. 7. 7 - Los recursos más característicos del modernismo son los símbolos sugerentes, que intentan revelar una realidad oculta (el jardín, el cisne, el crepúsculo, el otoño, la tarde y sus colores....) y la sinestesia (soledad sonora), que mezcla diversas referencias sensoriales. - En cuanto a la métrica, el Modernismo crea nuevos metros y también recupera otros como el verso alejandrino, de catorce sílabas, de poco uso en la lírica hispánica desde el Mester de Clerecía. La rima se utilizará para redondear el ritmo del poema, aparecen así rimas agudas y esdrújulas poco habituales hasta este momento en la lírica hispánica. - Los géneros preferidos por los modernistas son la lírica y la prosa poética. Algunos de estos rasgos puedes verlos en el poema “Sonatina” de Rubén Darío (Anexo1) 1.4 EVOLUCIÓN DEL MODERNISMO Se distinguen varias etapas que están marcadas por las publicaciones de varios autores como Rubén Darío o Juan Ramón Jiménez. - 1ª.- 1888-1896. Desde Azul… de Rubén Darío, hasta la publicación de sus Prosas profanas. Durante esta etapa predomina el preciosismo formal de origen parnasiano. Predomina el culto a la palabra y a los valores formales: el lenguaje refinado y exquisito, la sonoridad, la musicalidad, las sensaciones. Se crean espacios y ambientes en los que lo fundamental es lo sensorial. En 1892 se produce además el primer viaje de Rubén Darío a España, por lo que se considera la fecha de introducción del Modernismo en la literatura española. - 2ª.- A partir de 1896. Se caracterizó por una mayor influencia simbolista y una creación más centrada en lo íntimo. Importan menos los aspectos externos y se centra más en el mundo interior e irracional del escritor que indaga en lo que Antonio Machado llamaba 'galerías del alma', expresando sus estados de ánimo, sus evocaciones, sus sueños, sus fantasías… Es la línea que predominó en los poetas españoles Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado. Sin tener en cuenta la influencia importante que ejercieron estos autores en la literatura posterior, se toma 1914 como el cierre del siglo XIX y de todos los movimientos nacidos en él. 1.5 AUTORES A diferencia del Modernismo en otros países, España se caracterizó por poseer un Modernismo (1885-1915) menos brillante y más intimista que el que tuvo lugar en otros países. Destacan autores españoles como Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y Valle- Inclán. El principal precursor del movimiento en España fue el nicaragüense Rubén Darío.  RUBÉN DARÍO Rubén Darío (1867-1916). Nació en Metapa (Nicaragua). Su verdadero nombre era Félix Rubén García Sarmiento. Poeta precoz, su vida transcurrió entre el periodismo y la literatura. Hombre cosmopolita y amante del placer, sus viajes lo convirtieron en difusor del modernismo. En 1893 viajó a Chile y a Buenos Aires, donde trabajó en los periódicos La Nación y La Prensa y en la revista El Mercurio de América. Destacan del poeta nicaragüense obras como Azul, Prosas profanas o Cantos de vida y esperanza.
  8. 8. 8 En 1888 se publica Azul, que incluye cuentos breves («El rey burgués», «La ninfa», «El rubí», «El velo de la reina Mab»...) y unos pocos poemas. El libro, producto de la lectura de la poesía francesa, crea un mundo de hadas, princesas, centauros, cisnes y fuentes. El léxico poblado de objetos exóticos, la exquisitez aristocrática, el culto parnasiano de «el arte por el arte», implican un rechazo de la realidad burguesa, en la que Darío no quiere integrarse. En 1896, Rubén Darío publicó en Buenos Aires Prosas profanas, libro que deslumbró tanto por sus innovaciones métricas como verbales. Por un lado, Prosas profanas continúa la línea de evasión aristocrática de la realidad, y por otro, retoma la preocupación social de la primera época. En sus versos, Darío cuestiona qué es el arte, el placer, el amor, el tiempo, la vida, la muerte, la religión, la creación poética... El tema por excelencia de Prosas profanas es el del placer erótico, que no excluye el sacrificio y la pena. En este poemario, la imagen femenina adquiere diversas formas de la naturaleza: tigre, paloma, yedra, mar, colina... En 1905 se publica en Madrid Cantos de vida y esperanza, que suma nuevos temas a los de libros anteriores. En esta obra, Darío manifiesta una expresión más sobria, aunque no elimina palabras brillantes ni innovaciones métricas.  ANTONIO MACHADO (1875-1939) Antonio Machado Antonio Machado nació en Sevilla en 1875 y a los ocho años se trasladó a vivir a Madrid y allí estudió en la Institución Libre de Enseñanza. Estuvo en París en dos ocasiones y allí trabajó como traductor y se puso en contacto con las nuevas corrientes poéticas francesas (parnasianismo y simbolismo). A su vuelta a Madrid publica Soledades (1903) su primer libro de poemas de clara influencia simbolista. El año 1907 fue muy importante para Machado ya que obtuvo la cátedra de francés en el Instituto de Soria y conoció a Leonor Izquierdo con quien se casó y vivió una época muy feliz. Leonor murió muy joven, a los 17 años, dejando a poeta sumido en una grave depresión. Machado se traslada a Baeza (Jaén) y allí escribirá hermosos versos sobre España y su soledad. De Baeza se trasladó a Segovia y en 1927 es elegido miembro de la RAE. Conoció a “Guiomar” su otro gran amor en la madurez, pero la Guerra Civil los separa. Inicia entonces Machado una peregrinación por varias ciudades españolas para salvar su vida intelectual comprometido con la República. Viaja a Francia y allí muere, en Colliure, a los pocos días de haber llegado, el 22 de febrero de 1939. La obra poética de Machado es, en sus comienzos, un ejemplo de la poesía modernista de corte intimista. Sin embargo, conforme va llegando a su madurez expresiva, Machado será uno de los mejores representantes de la ética y la estética del grupo que conocemos como Generación del 98. El espíritu de desánimo que asolaba el país ante la pérdida de las colonias, impulsó a los intelectuales españoles, entre ellos a los escritores de la generación del 98, a expresar su angustia y a evocar los valores más representativos de España. Las características más importantes de la poesía machadiana son, principalmente, las influencias románticas, sobre todo de la obra de Bécquer y Rosalía de Castro; el uso del paisaje como expresión y reflejo del alma; su comportamiento ante el problema de España; y el uso de la simbología que reflejan su forma de ver la vida.
  9. 9. 9 Podemos dividir su creación poética en tres etapas:  El primer período (1899-1907) está representado por sus dos obras inaugurales Soledades (1903) y Soledades, galerías y otros poemas (1907). Esta es considerada su etapa más modernista y en ella puede reconocerse un simbolismo intimista que nos lleva hacia lo más íntimo del poeta: el subjetivismo que emplea en las composiciones y la mirada que lleva a cabo el poeta hacia su interior son claves de este periodo. A su vuelta de París, en 1903, apareció Soledades, en el que plasma las corrientes simbolistas descubiertas en Francia. En esos poemas buscaba nuevos caminos para la expresión poética del yo íntimo, oculto en el inconsciente humano. Por aquel entonces el libro constaba de 60 poemas; más tarde, en 1907 añade 36 poemas y pasará a llamarse Soledades, Galerías y otros poemas. Se trata de un libro de temática muy variada, pero por encima de todo es el libro de las emociones íntimas: el dolor, los recuerdos, la melancolía, el tiempo, la infancia como paraíso perdido y la soledad... En Soledades, Machado tiende a eliminar los elementos narrativos de sus poemas (anécdota) para expresar solo las emociones íntimas. Utiliza símbolos como el camino, la noria, el espejo, el cristal, el laberinto, la fuente, el río, el mar, el jardín, el otoño, la tarde... Sus significados son diversos y a veces cambiantes, según los textos e incluso en el mismo texto. En muchos versos de Soledades vemos rasgos modernistas, los versos empleados con los alejandrinos y los dodecasílabos junto a la silva arromanzada, sin embargo para Machado el Modernismo no pasó de ser un ropaje externo que envolvía lo esencial de su poesía: la búsqueda de sí mismo y una reflexión permanente sobre el sentido de la vida, el tiempo y la muerte.  La segunda etapa (1907-1917), fruto de su contacto con Soria, incluye Campos de Castilla (1912), poemario que para buena parte de la crítica es su obra maestra, editado por primera vez en 1912 y tras la adicción de nuevos poemas escritos en Baeza, por segunda vez, en 1917. En esta etapa se percibe el cambio de la estética modernista por la estética regeneracionista o noventayochista. Ahora su obra responde a una unidad biográfica, en todos sus poemas se alternan las reflexiones y anécdotas personales. En Campos de Castilla se advierten cambios fundamentales con respecto a Soledades…: se atenúan el subjetivismo y la introspección y pasa a primer plano la realidad exterior. Si en Soledades... el paisaje tiene un carácter simbólico en el que se proyecta el yo íntimo, en Campos de Castilla, que aún conserva cierto simbolismo, es ya más objetivo y en él se describen paisajes reales que muchas veces se pueblan de presencias humanas o se aluden a circunstancias históricas. Se trata de un libro muy poco homogéneo, formado por un conjunto de poemas sobre temas variados: fundamentalmente, Soria y Leonor, su esposa fallecida; además también son usuales las críticas hacia la evolución de España, que responden a una preocupación patriótica del poeta; la meditación, narración y descripción de paisajes que evocan sentimientos en el poeta. El paisaje sigue siendo el cauce de expresión de lo que el poeta vive, siente y padece. En la edición de 1917 aparecen sus nuevas experiencias en tierras andaluzas y una poesía sentenciosa de tipo filosófico y moral que integra la serie Proverbios y cantares. Son poemas muy breves que recogen sus meditaciones sobre los enigmas del hombre y del mundo.
  10. 10. 10  Tercera etapa. Nuevas canciones (1924) Cancionero Apócrifo de Abel Martín, poeta y filósofo producto de su propia invención, Canciones a Guiomar y Poesías de la guerra. En Nuevas canciones se observa una orientación hacia la reflexión en lugar de la emoción. En 1936, fiel a sus convicciones de siempre, toma partido por la República. Las poesías de este tiempo están recogidas en el libro Poesías de la guerra. En ellas destacan el poema a la muerte de Lorca (El crimen fue en Granada) y La muerte del niño herido, en la que refleja el dolor de las miles de víctimas anónimas de la guerra civil. El lenguaje poético de Machado y la métrica en su poesía Al principio, su lengua literaria se formó según las directrices del Modernismo y del simbolismo y esas huellas no desaparecerán totalmente en la poesía de Soledades. Pero a la vez comienza una labor de depuración estilística que lo llevará a buscar una sobriedad, una densidad y una sencillez extraordinarias. Por este motivo huye de la metáfora, porque ésta representa para Machado lo más alejado de la poesía directa y humana que tanto buscó en sus escritos. Para Machado la poesía era Palabra esencial en el tiempo, por eso elimina toda la retórica innecesaria para buscar la expresión exacta. En cuanto a la métrica, Machado utiliza al principio algunos versos largos (dodecasílabos y alejandrinos) fruto de la influencia modernista pero finalmente se decanta por los versos de arte menor: el octosílabo sobre todo. De las estrofas, es la silva arromanzada, de rima consonante la que él emplea muy a menudo y es que Machado elige un determinado metro no por sus efectos sonoros sino para ser el vehículo idóneo de su afectividad.  OTROS AUTORES Otro gran representante del Modernismo en España fue el gallego Ramón María del Valle- Inclán (1866-1936), nacido en Pontevedra, profesor de la escuela de Bellas Artes de Madrid e integrante del Consejo Nacional de Cultura durante la II República. Al igual que Machado, Valle-Inclán se incorporó a la corriente modernista en su primera etapa, escribiendo prosa como las Sonatas o teatro como El marqués de Bradomín.
  11. 11. 11 2. LA POESÍA ENTRE EL MODERNISMO Y LA VANGUARDIA: JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. 2.1 NOVECENTISMO Hacia 1910 se produjo una especie de transición entre el movimiento modernista surgido en 1898 y el movimiento vanguardista que comenzaría en torno a la I Guerra Mundial, que quedó plasmada en una corriente literaria iniciada por un grupo de jóvenes que buscaba modernizar la sociedad mediante la exigencia intelectual: el Novecentismo. Este movimiento recibe diversas denominaciones: Generación del 14, por su coincidencia con la Primera Guerra Mundial; Generación de intelectuales, por su objetivo de llevar a cabo una verdadera revolución intelectual en España, y Novecentismo, término utilizado por Eugenio D´Ors para designar las nuevas tendencias de principios de siglo. Los principales inspiradores de dicha generación novecentista son: José Ortega y Gasset, Eugenio D´Ors, Ramón Pérez de Ayala y Gregorio Marañón; y, en torno a ellos, figuras tan diversas como Juan Ramón Jiménez, Gabriel Miró, Américo Castro, Salvador de Madariaga y Claudio Sánchez Albornoz. El novecentismo supone la consolidación de un tipo de intelectual diferente. Ya no se trata de los bohemios modernistas, más o menos integrados socialmente, que suelen ganarse la vida con sus artículos periodísticos, sino de profesionales (filósofos, científicos, filólogos, juristas…) sólidamente formados, titulados universitarios, muchos de los cuales han proseguido estudios en el extranjero. 2.2 CARACTERÍSTICAS DEL NOVECENTISMO Esta corriente se caracterizaba por el intelectualismo. Los novecentistas, con una sólida formación, defendían la racionalidad y el rigor intelectual. Asimismo, se propugnaba la modernización intelectual del país mediante su vinculación a la cultura europea (europeísmo) y se estableció un ideal universalista: la cultura urbana. Los novecentistas también estaban presentes en la vida cultural y política, aprovechando recursos como la prensa, las instituciones o la política para influir en la sociedad y difundir sus ideas especialmente entre las minorías cultas. Desde el punto de vista estético, proclaman la deshumanización de la obra de arte y el intelectualismo, lo que favorecerá la penetración y consolidación de las vanguardias en España. El arte ha de tener entidad por sí mismo, es decir, tiene que limitarse a proporcionar placer estético y no ha de ser, por tanto, vehículo de preocupaciones religiosas o políticas ni de emociones privadas. Admiran la "obra bien hecha" y el arte minoritario e intelectual. Exponente destacado del pensamiento de este movimiento es el ensayista Ortega y Gasset. La poesía novecentista representa el fin del Modernismo: se rechaza lo romántico y lo sentimental y se busca la perfección como fruto de la inteligencia. Por ello, los temas eran cuidadosamente seleccionados, para así obtener la anteriormente mencionada "poesía pura".
  12. 12. 12 El máximo representante de la poesía novecentista fue Juan Ramón Jiménez (1881-1958), que se relacionó con escritores como Rubén Darío y Villaespesa, ingresó en la Residencia de Estudiantes de la Institución Libre de Enseñanza y, después de la Guerra Civil Española, se exilió a Puerto Rico, donde recibió el premio Nobel en 1951. 2.3 JUAN RAMÓN JIMÉNEZ La obra de Juan Ramón Jiménez puede considerarse como un nexo de unión entre los modernistas y la Generación del 27, quienes lo consideraron un maestro. Sus anhelos residían en la belleza, la eternidad, el conocimiento y la perfección; y su poesía combinaba el esteticismo y el ansia de eternidad. Vino, primero, pura, vestida de inocencia. Y la amé como un niño. Luego se fue vistiendo de no sé qué ropajes. Y la fui odiando, sin saberlo. Llegó a ser una reina, fastuosa de tesoros… ¡Qué iracundia de yel y sin sentido! … Mas se fue desnudando. Y yo le sonreía. Se quedó con la túnica de su inocencia antigua. Creí de nuevo en ella. Y se quitó la túnica, y apareció desnuda toda… ¡Oh pasión de mi vida, poesía desnuda, mía para siempre!  BIOGRAFÍA Juan Ramón Jiménez (Moguer, Huelva, 1881 – San Juan, Puerto Rico, 1958) Aspectos biográficos destacables son su formación con los jesuitas en Puerto de Santa María, su atracción por la pintura y la poesía, que lo alejaron de la voluntad de sus padres, que lo habían enviado a Sevilla para estudiar Derecho; la muerte de su padre, que le ocasionó trastornos nerviosos por los que hubo de permanecer internado en un sanatorio en Francia, donde tomó contacto con los simbolistas franceses; sus estancias en Moguer, durante su recuperación, y en Madrid, en la Residencia de Estudiantes. Fundamentales en su vida y en su obra fueron su matrimonio con Zenobia Camprubí Aymar y el viaje en barco a Nueva York,
  13. 13. 13 donde se casaron, en 1916. El contacto del poeta con el mar le inspiró una de sus obras clave y, el apoyo incondicional de su esposa le permitió aislarse del mundo y encerrarse en “la Obra”, como él la llamaba. Posteriormente Juan Ramón tuvo que exiliarse por sus ideas republicanas. Vivió en Cuba, Miami y Washington, y fijó su residencia en Puerto Rico en 1951. Zenobia murió en 1956, pocos días antes de que al poeta se le concediera en Nobel de Literatura, que premiaba “el ejemplo de alta espiritualidad y de pureza artística” que había sido.  OBRA POÉTICA Como prosista compuso libros como Españoles de tres mundos (1942), colección de breves apuntes sobre la vida y la obra de algunos escritores, y Platero y yo (1914), elegía poética en prosa. Pero es en la poesía donde encontramos sus mayores logros. Juan Ramón Jiménez vivía consagrado por entero a su obra poética, despegado de la vida pública, encastillado en su “torre de marfil”, recluido en sus obsesiones personales, su hipocondría, su morboso temor a la muerte. Su costumbre de corregir, suprimir y reordenar su inmensa producción poética demuestra hasta qué punto le preocupaba cómo iba a leerse su obra, que es un caso acabado de poesía minoritaria, de dificultad creciente. Para él la poesía es belleza, un modo de conocimiento, de inteligencia, de penetración en la esencia de las cosas y, finalmente, es expresión de un ansia de eternidad; de ahí su obsesión por la fugacidad de las cosas y su especial idea de Dios, a quien identifica con la Naturaleza, con la belleza absoluta, o con la propia conciencia creadora. Para estudiar su trayectoria poética es importante conocer su poema “Vino, primero, pura” del libro Eternidades (1918). En él el propio poeta resume la evolución de su obra hasta ese momento en 4 etapas: - 1º) Poesía sencilla, “inocente”, en sus comienzos (ello no es el del todo exacto). - 2º) Poesía envuelta en los “ropajes del Modernismo”. - 3º) Etapa de depuración progresiva, hacia una nueva sencillez. - 4º) “Poesía desnuda”, definitivamente depurada de las galas modernistas. Mucho más tarde, Juan Ramón reducía su evolución a las tres fases siguientes: - 1ª) Época sensitiva: desde sus comienzos hasta 1915, aproximadamente. - 2ª Época intelectual: se inicia con el Diario de un poeta recién casado, 1916, y se prolongaría hasta que abandona España en 1936. - 3ª) Época “suficiente” o “verdadera”, según sus propias palabras. Desde 1936 hasta su muerte.  Primera época (1898-1915) Obra de juventud. Poesía sensitiva Juan Ramón comienza a escribir muy tempranamente, con diecisiete años. Sus primeros poemas son muestra de un posromanticismo becqueriano y de un tono adolescente. Sin embargo, muy pronto también acusa el influjo modernista. Sus dos primeros libros son de 1900: Almas de violeta y Ninfeas. Buena parte de estos poemas responden a un Modernismo sensorial. La crítica no les fue favorable y el autor los rechazaría más tarde.
  14. 14. 14 Muerto su padre cae en la primera crisis depresiva y se repone en un sanatorio cercano a Burdeos de su aprensión a la muerte súbita. En honor de Bécquer titula Rimas (1902) el libro escrito en el sanatorio, al que añade lo más valioso rescatado de los dos primeros títulos, cuyos ejemplares buscaba para destruirlos. Por esos años crea su primera revista literaria Helios (1903). En sus catorce números colaborarán desde Rubén y los Machado hasta Unamuno y Azorín. Comienza su amistad con Ortega, a quien considera un maestro. También de 1903 es su gran libro Arias tristes. En este libro sí que encontramos una poesía "vestida de inocencia"; es decir, sencilla de formas, contenida, transparente de emoción. El acento becqueriano sigue siendo evidente. Los sentimientos de soledad, melancolía, los temas del paso del tiempo y de la muerte son propios de ese neorromanticismo. Pero la versificación (predominio de octosílabos y asonancias), la tenue musicalidad y el lenguaje sobrio la alejan del modernismo más ornamental y sonoro. En la misma línea se encuentran otros libros como Jardines lejanos, Pastorales o Baladas de primavera. Entre 1908 y 1915 Juan Ramón escribe entre otros: Elejías (tres libros), La soledad sonora, Poemas májicos y dolientes, Sonetos espirituales. Estas son las obras en las que Juan Ramón adopta los "ropajes" del Modernismo, aunque su poesía no llegará a ser tan "fastuosa de tesoros" como la de Rubén Darío. Típicamente modernistas sí que serán la utilización del color y de otros elementos sensoriales, la adjetivación brillante, ciertas imágenes y ritmos amplios (el alejandrino es frecuente). Con todo el Modernismo de Juan Ramón es de tipo intimista. A esta época corresponde su memorable Platero y yo, publicado en 1914. Los capitulillos que lo componen son auténticos poemas en prosa. Y junto a evidentes rasgos de estilo modernista, hay indicios de una voluntad de "pureza".  Segunda etapa (1916-1936) Obra de madurez. Poesía intelectual o desnuda En 1913 se instala en la Residencia de Estudiantes y conoce a Zenobia. Estío (1916) es el primer paso hacia una nueva sencillez, donde aparece con enorme fuerza el motivo de la mujer total. Lo escribe pensando exclusivamente en su amada. La mujer se identifica con la poesía, con el bien perfecto. La ruptura definitiva con el Modernismo lleva una fecha: 1916. En ese año, durante su viaje a Nueva York con motivo de su boda, Juan Ramón escribe Diario de un poeta recién casado, publicado al año siguiente y titulado más tarde Diario de poeta y mar. El autor lo consideraría siempre su "mejor libro" y la crítica no ha vacilado en calificarlo de libro clave de la lírica contemporánea. Su novedad es asombrosa: han desaparecido el léxico modernista, la adjetivación sensorial, los ritmos sonoros. Es, en efecto, una "poesía desnuda", en la que se elimina lo anecdótico para dejar paso a la concentración conceptual y emotiva. Por eso predominan los poemas breves, densos, en versos escuetos y preferentemente, libres, sin rima o con leves asonancias. Y hay también poemas en prosa que por la heterogeneidad de sus
  15. 15. 15 materiales (frases en inglés, anuncios...) suponen no menor novedad, e influirán en la poesía de vanguardia. Siguen otros libros: Eternidades (1918), Piedra y cielo (1919), Poesía (1923), Belleza (1923)... en los que continúa el proceso de interiorización. Juan Ramón es consciente de que se dirige a un público culto y minoritario. Es notoria la dificultad creciente de su poesía y es que apunta, ahora, a la realidad profunda o escondida de las cosas. ¡Intelijencia, dame el nombre exacto de las cosas! … Que mi palabra sea la cosa misma creada por mi alma nuevamente. Que por mí vayan todos los que no las conocen, a las cosas; que por mí vayan todos los que ya las olvidan, a las cosas; Que por mí vayan todos los mismos que las aman, a las cosas… ¡Intelijencia, dame el nombre exacto, y tuyo y suyo, y mío, de las cosas! (Eternidades) 1918, Juan Ramón Jiménez Esta etapa intelectual se corona con un libro escrito entre 1923 y 1936, aunque publicado una década después, La estación total. Su título alude a lo que es ya la obsesión dominante del poeta: el anhelo de abolir el tiempo y de llegar a una posesión "total" de la belleza, de la realidad y del propio ser. En suma, ansia de eternidad.  Tercera etapa (1936-1958) Suficiente o verdadera. Poesía esencial Durante su exilio en América, Juan Ramón prosigue invariablemente su indagación poética, por encima de las circunstancias, cada vez más encerrado en sí mismo y atento solo a una Obra cada día más exigente y ambiciosa. A estos años corresponden, sobre todo, dos grandes libros: En el otro costado (1936-1942) y Dios deseado y deseante (1948-1949). En su obra En el otro costado figura el largo poema en prosa "Espacio", iniciado en 1941 y terminado en 1954. Es la cima de la creación juanramoniana. Sin tema preciso, el poema ensarta vivencias y preocupaciones del poeta, con un ritmo fluyente. Dios deseado y deseante es un poemario traspasado por un extraño misticismo en el que la sed de eternidad le ha llevado al contacto o a la posesión de un dios que se identifica con la Naturaleza, con la Belleza o con la propia conciencia creadora. El absoluto dominio del verso libre y el lenguaje profundo dan fe de una tensión creadora que Juan Ramón no abandona hasta el final.
  16. 16. 16 3. LAS VANGUARDIAS EN ESPAÑA 5. Las vanguardias en España. (Sept-13) (Junio-14) Pregunta 5. En relación con la pregunta sobre las vanguardias en España, el alumno deberá hacer un repaso a los movimientos de vanguardia europeos que se afianzaron en nuestro país; se destacarán y caracterizarán los de mayor relevancia en España (el futurismo, el ultraísmo y el creacionismo, el surrealismo), señalando sus etapas de introducción, así como los autores (Gómez de la Serna, Guillermo de Torre, Vicente Huidobro, Juan Larrea), revistas, géneros (prosa, teatro, poesía) y obras literarias más representativos (Hélices, Literaturas europeas de vanguardia, Versión celeste). También será primordial valorar el papel de Ramón Gómez de la Serna como precursor de la vanguardia a través de sus tertulias, sus revistas y su propia obra literaria, así como de la invención de la greguería. 3.1 ORIGEN DE LOS MOVIMIENTOS DE VANGUARDIA Los novecentistas habían traído novedades en el campo de la literatura. Sin embargo, no podía hablarse de ruptura con respecto a la literatura anterior, sino más bien de “depuración” o “innovación”. En cambio, la verdadera ruptura -más intensa que la modernista y quizá la más radical de las que se han dado en la historia de las artes y de las letras- llegará con los movimientos de vanguardia. En torno a la I Guerra Mundial (1914-1916), surgieron en Europa una serie de corrientes literarias que pretendían crear un arte nuevo y original y que se conocen como vanguardias: futurismo, expresionismo, cubismo, dadaísmo, surrealismo. En España tuvieron especial importancia el creacionismo (1916), el surrealismo y, de forma autóctona, el ultraísmo (1918). El nombre de Literaturas de Vanguardia fue acuñado durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) para designar a una serie de inquietudes artísticas que se sitúan en la "avanzadilla" cultural del momento (de allí procede el nombre de vanguardia). Los movimientos vanguardistas se presentaron como corrientes alternativas juveniles rupturistas, provocadoras y voluntariamente minoritarias. Algunas vanguardias dejaron una profunda huella en el arte posterior; sin embargo otras fueron muy efímeras. Su mayor logro fue imponer la libertad total del artista, herencia que ha beneficiado todo el arte posterior. El movimiento tuvo una intención de ruptura con todas las convenciones literarias anteriores y una actitud provocativa, fruto del rechazo a los gustos burgueses y comerciales dominantes. Todos estos movimientos tienen algunas características comunes: Internacionalismo, antitradicionalismo en continuo cambio, buscan la originalidad, la individualidad, la diferencia, la novedad, es un arte intelectual, minoritario y dirigido solamente a aquellos que son capaces de comprenderlo, es un arte fiel a su época y por eso refleja el espíritu de su tiempo: las máquinas, el progreso, la técnica (fotografía, telégrafo, la locomotora, la electricidad, el teléfono, el cine) , las diversiones, el deporte, el humor. Pero también refleja los aspectos más negativos de la sociedad moderna, es un arte fundamentalmente feo, el primero en acentuar de forma general lo grotesco en nuestra cultura occidental, es un arte deshumanizado, desprovisto de sentimientos y pasiones humanas, busca la espontaneidad.
  17. 17. 17 Las ideas y objetivos principales a seguir se expresaban en manifiestos expresivos en los que el autor fundador daba su visión sobre el nuevo movimiento. 3.2 LAS VANGUARDIAS EN EUROPA En literatura, los movimientos vanguardistas europeos más importantes son Expresionismo, Futurismo, Cubismo, Dadaísmo y Surrealismo.  El Expresionismo, que se desarrolló principalmente en los países centroeuropeos y nórdicos desde los primeros años del siglo XX, rechazó que el arte fuera una mera representación externa de la realidad y propuso que el arte debía revelar la realidad interior. Para ello resaltan hasta la deformación aspectos que expresen mejor las características de aquello que se describe. En sus obras abundan los personajes extraños, los motivos grotescos, las situaciones absurdas… El lenguaje para expresar esta realidad interior debe ser libre, alejado de la lógica, y abunda en recursos como la caricatura y la expresión cruda. Este tipo de estética ayuda a entender la obra de autores como Franz Kafka, el creador de La metamorfosis.  El Futurismo defiende que el arte se debe al futuro y rechaza absolutamente cualquier manifestación artística del pasado. El primer manifiesto futurista del italiano Filippo Tommaso Marinetti proclama ideas como estas: Hasta hoy, la literatura exaltó la inmovilidad pensativa, el éxtasis y el sueño. Nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso ligero, el salto mortal, la bofetada y el puñetazo. […] Nosotros afirmamos que la magnificencia del mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un automóvil es más bello que la Victoria de Samotracia. […] Nosotros queremos glorificar la guerra —única higiene del mundo—, el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los libertarios, las hermosas ideas por las que se muere y el desprecio por la mujer. […] Nosotros queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias de todo tipo, y combatir contra el moralismo, el feminismo y toda cobardía oportunista o utilitaria. […] Estas ideas hicieron que muchos de los futuristas italianos se identificaran con la ideología del fascismo. Sin embargo, los futuristas rusos (con Vladimir Maiakovski a la cabeza) apoyaron la revolución bolchevique en Rusia y no rehuyeron los temas humanos. Entre los temas predilectos de los futuristas están las máquinas, el automóvil, el avión, las locomotoras, la luz eléctrica, los deportes, la guerra,… Para expresarlos proponen liberar el lenguaje de cualquier tipo de atadura, por lo que desaparecen los signos de puntuación y las conjunciones, se suman sustantivos al azar, se suprimen adjetivos y adverbios… El efecto que buscan siempre es dotar a la obra de gran fuerza y dinamismo.
  18. 18. 18  El Cubismo literario nace como consecuencia del cubismo pictórico. Es Guillaume de Apollinaire quien deja claro en su ensayo Sobre la pintura cubista que estos pintores no imitan la realidad sino que la reelaboran fragmentariamente, pretenden realizar pintura pura y “nos ofrecen obras más cerebrales que sensuales”. Los escritores cubistas crearán obras en las que sus imágenes (sin analogía con la realidad) provoquen igualmente emociones poéticas puras. Para ello liberan la sintaxis por completo y cultivan el collage (frases de anuncios, titulares de periódicos,… que aparecen en los poemas) y el caligrama (especiales disposiciones tipográficas de los versos que forman “imágenes visuales”), ejemplos nítidos de la estrecha relación entre pintura y literatura.  El Dadaísmo surge en Zurich en 1916 de la mano de Tristan Tzara que organiza diferentes veladas de aniquilación estética, en las que la creación obedece exclusivamente al azar. Los seguidores de esta vanguardia exaltan lo ilógico, lo infantil, lo absurdo, lo espontáneo y lo lúdico como motores creativos. La expresión dadaísta se sumerge en la incoherencia. Las propuestas dadaístas pondrán en tela de juicio el arte como tal y prepararán el surgimiento del surrealismo. PARA HACER UN POEMA DADAÍSTA Coja un periódico. Coja unas tijeras. Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema. Recorte el artículo. Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa. Agítela suavemente. Ahora saque cada recorte uno tras otro. Copie concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa. El poema se parecerá a usted. Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo. Tristan Tzara  En 1924 André Breton definió en el primer Manifiesto surrealista la palabra surrealista que ya se empleaba desde hacía varios años en los círculos vanguardistas para referirse a una nueva manera de entender el arte:
  19. 19. 19 Surrealismo: "sustantivo, masculino. Automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral." Filosofía: "El surrealismo se basa en la creencia de una realidad superior de ciertas formas de asociación desdeñadas hasta la aparición del mismo, y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los restantes mecanismos psíquicos, y a sustituirlos por la resolución de los principales problemas de la vida. Para los surrealistas en la obra de arte debe aflorar todo lo que está oculto en el interior de las conciencias. Manifiestan por ello un gran interés por el subconsciente, por los sueños y por todas las formas de pensamiento no sometidas a la razón ni a la lógica. En estas propuestas se aprecian influencias tanto del psicoanálisis de Freud como del pensamiento irracionalista. El lenguaje debe brotar en la obra literaria de forma espontánea, sin restricciones ni inhibiciones, manifestando en toda su pureza el estado de ánimo y los impulsos psíquicos más profundos, para así alcanzar una realidad superior, por encima de la realidad visible. Para conseguir ese lenguaje en libertad propusieron la escritura automática (situar el lápiz sobre el papel y empezar a escribir, dejando fluir los pensamientos sin ninguna restricción moral, social ni de ningún tipo). Este lenguaje en libertad se manifestó en la obra literaria de formas distintas: enumeraciones caóticas, metáforas sorprendentes, imágenes oníricas y visionarias, asociaciones insólitas de palabras, verso libre... El deseo de liberación de los surrealistas llegó también a lo político acercándose a las ideas de Marx y dotando a la obra de un contenido "humano" (frente al arte puro de otras vanguardias) y de un marcado compromiso social y político. De todas las vanguardias que hemos ido conociendo, el Surrealismo es la que ha perdurado más tiempo en arte, literatura y cine y la que aportó una mayor renovación temática y estilística. 3.3 VANGUARDISMO ESPAÑOL En literatura, las vanguardias tienen como pionero a Ramón Gómez de la Serna, que funda en 1908 la revista Prometeo, donde publica, ya en 1910, un manifiesto futurista. Y desde entonces, no dejará de difundir las novedades del panorama europeo. Los autores hispanos contribuyeron a la lista de vanguardias con dos estilos: el creacionismo y el ultraísmo. Las vanguardias se difundieron gracias a la publicación de revistas y tertulias que se realizaban en cafés. Son famosas las tertulias del Café de Pombo, presidida por «Ramón Gómez de la Serna», o la del Café Colonial, en torno a Cansinos-Assens. Las revistas más destacadas son la Revista de Occidente (creada en 1923 por José Ortega y Gasset) y La Gaceta literaria, fundada en 1927 por Giménez Caballero y Guillermo de Torre. Las vanguardias hispánicas se caracterizaron por una conciencia artística plena, con una actitud menos radical y doctrinaria que en otros países, lo que repercutió positivamente en la calidad de las producciones literarias hispánicas. Otra característica importante es la influencia selectiva de las vanguardias. Los escritores españoles escogieron lo valioso que aportaban las
  20. 20. 20 vanguardias en cuanto a la renovación de la literatura, a lo que sumaron la tradición literaria española, creando una versión genuina y particular del movimiento vanguardista. Pueden distinguirse cuatro etapas en el desarrollo del vanguardismo español: - De 1908 a 1918. Primeras manifestaciones de la vanguardia, protagonizadas esencialmente por Ramón Gómez de la Serna. - De 1918 a 1925 (o 1927), desde la llegada de Huidobro a España hasta los primeros ecos del Surrealismo. Son los años del Ultraísmo y el Creacionismo. Predomina lo lúdico, la exaltación vital y la deshumanización. - De 1925 (o 1927) a 1930. Influjo dominante del Surrealismo, con lo que se inicia una “rehumanización” acompañada de cierta angustia o rebeldía ante los efectos “deshumanizantes” de la sociedad moderna. - De 1930 a 1936. Las inquietudes del momento llevan hacia un “nuevo romanticismo”. Tras ciertos intentos de conciliar vanguardia estética y vanguardia política, la situación del momento llevará a un ocaso del vanguardismo español.  RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA El verdadero impulsor de las vanguardias en España fue Ramón Gómez de la Serna. Nació en Madrid (1888) y murió en Buenos Aires (1963). Fue un escritor puro. El mundo le resultaba un circo grotesco y lo describía con humor y también con un poso de amargura. Su vida y su obra son una perpetua ruptura con las convenciones. Pronuncia conferencias vestido de torero, o en un circo a lomos de un elefante; celebra un banquete en un quirófano, cultiva lo extravagante, lo grotesco, lo provocativo. Encarnó el espíritu y actitudes de la vanguardia. Defendió y difundió las nuevas corrientes en Ismos (1931). Y, años antes del surgimiento del Surrealismo, ya practicaba el irracionalismo poético (asociación insólita de intuiciones, metáforas “delirantes”, etc.). Ramón Gómez de la Serna destaca igualmente por ser el creador de las greguerías, imágenes que establecen de manera ingeniosa relaciones insólitas o ilógicas entre dos objetos o dos conceptos. Él definió su creación como “metáfora+humor”. Hay greguerías de diferentes tipos (humorísticas, filosóficas, líricas,…) pero en todas ellas se aprecia una gran libertad imaginativa y expresiva. La greguería va a abrir el camino a la imagen o metáfora vanguardista, tan cultivada en los años veinte. Las greguerías son un buen ejemplo de cómo el arte nuevo va perdiendo seriedad y se emparenta con el juego, como apuntaba Ortega y Gasset en La deshumanización del arte: “si el arte salva al hombre es […] porque le salva de la seriedad de la vida y suscita en él inesperada puericia”. El beso es hambre de inmortalidad Sólo el poeta tiene reloj de luna Esqueleto: un ventanal al que se le han roto los cristales La muerte es hereditaria Las estrellas telegrafían temblores Durante la noche, el gobierno está en crisis total
  21. 21. 21 En España, efectivamente, las vanguardias europeas tuvieron su representación, pero con matizaciones. Algunos movimientos, por ejemplo el Futurismo, apenas llegaron a cuajar, mientras otros se desarrollaron con mayor intensidad (Creacionismo) o sufrieron importantes adaptaciones (Surrealismo). Incluso se inventó algún “ismo” nuevo, como el Ultraísmo.  FUTURISMO Se conoció pronto en España. Ramón Gómez de la Serna publicó en 1910 su Manifiesto en la revista Prometeo. Es un movimiento antirromántico que exalta la civilización mecánica y la técnica. No creó escuela, pero sí que se hallarán huellas de su temática, esporádicamente, en poetas del 27: Salinas escribe poemas a la bombilla eléctrica o a la máquina de escribir; Alberti compone un madrigal al billete del tranvía y canta a actores de cine o a un portero de fútbol.  ULTRAÍSMO Es un movimiento vanguardista de origen español, creado por Guillermo de Torre a partir del futurismo, el cubismo y el creacionismo. El primer manifiesto aparece en 1919, en la revista Cervantes. Su nombre (Ultra o Ultraísmo) indica su voluntad de ir “más allá” del Novecentismo imperante. En la línea del antisentimentalismo, de la deshumanización, incluye los temas maquinistas y deportivos, busca imágenes nuevas y recurre a disposiciones tipográficas al modo de los Caligramas. La vida de este movimiento es efímera: el mismo Guillermo de Torre declaró muerto el Ultraísmo en 1923.  CREACIONISMO En 1918 Vicente Huidobro lo da a conocer en España. Los creacionistas quieren hacer un arte que no imite ni traduzca la realidad. El poema será un objeto autónomo, “creación” absoluta. El poeta cultivará el “juego de azar de las palabras”. Vicente Huidobro es tenido hoy por una figura clave en la renovación de la poesía hispanoamericana. Entre sus seguidores españoles figura Juan Larrea, luego surrealista, pero su máximo representante es Gerardo Diego.  SURREALISMO España es posiblemente el país europeo en que la repercusión del Surrealismo fue mayor. Sabemos que fue conocido tempranamente: a la traducción del Manifiesto en 1925 hay que añadir las visitas de André Breton a Barcelona (1922) y la de Louis Aragon a la Residencia de Estudiantes de Madrid (1925), donde vivían Buñuel, Lorca, Dalí, etc. Pero la difusión del Surrealismo en España debe mucho al poeta Juan Larrea. Su obra se inicia en el Ultraísmo y el Creacionismo, pero ya en 1924 conoce a los surrealistas en París, donde residirá desde 1926. A Larrea debe atribuirse la orientación surrealista de varios poetas del 27. Para otros es fundamental la influencia de Dalí o de Buñuel. Lo cierto es que casi todos los componentes del grupo en cierto momento de su evolución quedaron fuertemente marcados por el Surrealismo. Destacan dos libros fundamentales: Sobre los ángeles de Alberti y Poeta en Nueva York de Lorca. Ante tales logros, debe señalarse, sin embargo, que en general el Surrealismo español no es “ortodoxo”: nuestros poetas no llegaron a los extremos de la pura creación inconsciente, ni practicaron la “escritura automática”. Lo que sí hubo es una liberación de la imagen y un enriquecimiento del lenguaje poético. La irrupción del Surrealismo significa la crisis del ideal de
  22. 22. 22 pureza y deshumanización que había prevalecido durante muchos años. Lo humano e incluso lo social y lo político penetrarán de nuevo en la literatura, precisamente por los cauces de la expresión surrealista: así lo prueban, entre otras, las trayectorias de Lorca, Alberti o Neruda. 3.4 EL FINAL DE LAS VANGUARDIAS. En 1930, José Díaz Fernández ya diagnostica en su ensayo El nuevo romanticismo el declive del arte puro vanguardista y piensa que, como los románticos del XIX, los jóvenes autores “volverán al hombre y escucharán el rumor de su conciencia”. Saluda al nuevo romanticismo que se abre camino en la literatura porque será “un arte para la vida, no una vida para el arte”.
  23. 23. 23 4. POETAS DEL 27: ENTRE LA TRADICIÓN Y LA VANGUARDIA 4.1 CONCEPTO. REQUISITOS GENERACIONALES. Con el nombre de Generación del 27 o, más exactamente, Grupo poético del 27, se denomina a una serie de poetas que, asimilando la rica tradición literaria española e influenciados por las nuevas corrientes de vanguardia, llegó a ser la más brillante promoción de la literatura española del siglo XX, la EDAD DE PLATA. Fue un grupo compacto y variado al mismo tiempo, al que la situación política del país disgregó, pero que gracias a la poderosa individualidad de sus componentes continuó produciendo obras excelentes en los años que siguieron a la Guerra Civil. El grupo está formado por escritores que publican sus obras más representativas entre 1920 y 1935, y que se reúnen en torno a la Residencia de Estudiantes de Madrid y al Centro de Estudios Históricos. Sus componentes son: Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Dámaso Alonso, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados. El nombre de Generación del 27 surge a raíz de la celebración del tercer centenario de la muerte de Góngora, que tuvo lugar en el Ateneo de Sevilla en 1927 y en la que tomaron parte muchos de los poetas del grupo. Aunque no cumplen estrictamente todos los requisitos señalados por Petersen para considerarla una generación literaria, sí existen coincidencias: - Nacimiento en fechas similares: apenas hay quince años de diferencia entre Pedro Salinas (1891), el mayor del grupo, y Manuel Altolaguirre (1905), el menor.
  24. 24. 24 - Formación, ideología, forma de vida: todos tienen estudios universitarios, menos Rafael Alberti, y la mayoría de ellos fueron profesores y críticos literarios de gran prestigio. Casi todos pertenecen a familias burguesas, lo que les posibilita esa sólida educación universitaria arropada por libros, viajes o estancias en el extranjero. Políticamente son, en su mayoría, liberales, afines a la República, o incluso marxistas, como Alberti. En cuanto a su confesión religiosa, son agnósticos (salvo G. Diego). Viven los “felices años veinte” con un sentido de la vida lúdico y deportivo: admiran el cine, los nuevos inventos y los deportes. - Relaciones personales entre sus miembros: todos eran amigos y compartieron experiencias vitales similares. Se les ha llamado Generación de la amistad. La Residencia de Estudiantes, fundada en Madrid por la Institución Libre de Enseñanza, jugó un papel destacado. Allí residieron Lorca, Dalí o Buñuel, y otros muchos acudían atraídos por sus actividades culturales: conferencias, teatro, recitales, exposiciones..., o por la personalidad arrolladora de Lorca. Participaron en revistas que fueron creando en distintas ciudades. La docencia o la crítica literaria que ejercieron constituyen también un punto de encuentro. - Suceso generacional: no podemos hablar de un suceso que les marque, como en el caso del 98. Se ha señalado, eso sí, la celebración de III centenario de la muerte de Góngora. Esta celebración tuvo un doble significado: Por un lado, supuso la toma de conciencia de lo que debe ser el poeta (cuyo modelo fue Góngora) y la poesía (reencuentro con el estilo barroco). Por otro, se hizo manifiesto el rechazo a la tradición estética del siglo XIX y el Modernismo. El centenario supuso, pues, el definitivo descubrimiento del Barroco y de una literatura que tuvo su base en la libertad de la imaginación y en la supremacía de la metáfora. - Identificación con un “guía”: en la primera etapa tomarán como modelo a Juan Ramón Jiménez; a partir de 1928 a Antonio Machado y Pablo Neruda se les adjudica este papel. Cabe señalar la importancia de Ortega y Gasset por su apoyo al Grupo a través de su publicación “La Revista de Occidente”, donde fueron apareciendo las composiciones de estos poetas. - Existencia de un lenguaje generacional y anquilosamiento de la generación anterior: se oponen estilística y temáticamente al Grupo del 98. - Antecedentes comunes: comparten influencias tanto de las vanguardias (futurismo, ultraísmo, creacionismo y surrealismo) como de la literatura española clásica y popular. Son referentes estéticos, en diferentes momentos de su producción, Góngora, Juan Ramón, Gómez de la Serna, las ideas de Ortega en “La deshumanización del arte”, Machado o Pablo Neruda. - Afinidades estéticas: aunque no podemos hablar de un estilo común, sí encontramos cierto “aire de época” en su obra. Como denominador común podría señalarse cierta tendencia al equilibrio entre lo intelectual y lo sentimental, entre la pureza estética y la autenticidad humana, entre la inspiración y la técnica (Lorca dirá en una ocasión: “Si soy poeta por la gracia de Dios (o del demonio), no lo soy menos por la gracia de la técnica y del esfuerzo). Asimismo, se muestran a medio camino entre lo minoritario y la “inmensa mayoría” (en sus poemas alternan hermetismo y claridad, lo culto y lo popular) y entre lo universal y lo genuinamente español, porque, aunque abierta a muchos influjos exteriores, la generación está profundamente arraigada en la tradición literaria española.
  25. 25. 25 4.2 CARACTERÍSTICAS LITERARIAS: ENTRE LA TRADICIÓN Y LA VANGUARDIA Aunque los poetas del 27 siguieron caminos personales diferentes, presentan afinidades estéticas comunes. Esta Generación representa un grupo de escritores que aúnan la tradición literaria (cancioneros y poetas de los siglos de oro) y las nuevas corrientes vanguardistas europeas, que más tarde introdujeron en España, pero también aparece en ellos una tendencia al equilibrio: conjugan la tradición literaria y la renovación; emplean formas métricas populares y cultas; prestan atención a la poesía española y a la extranjera; buscan la perfección formal de la poesía pura pero transmitiendo la experiencia personal. Cada uno de los poetas del 27 cultiva la poesía con una voz muy original, sin embargo, como acabamos de ver, todos ellos comparten rasgos comunes en lo que respecta a su estética:  Mezcla de tradición y modernidad  - La pasión por la literatura clásica española, tanto culta como popular, posterior al siglo XV se percibe en la influencia del romancero en Lorca y Gerardo Diego, de la poesía de cancionero en Alberti, o de Garcilaso de la Vega en Luis Cernuda. Resulta fundamental la poderosa atracción que Góngora ejerció sobre el grupo como creador de un lenguaje especial para la poesía, poblado de deslumbrantes metáforas. También se interesan por Fray Luis, San Juan de la Cruz, Quevedo, Lope de Vega o Manrique. - Los poetas del 27 componen romances (cuya revitalización se debe a ellos), sonetos y todo tipo de estrofas tradicionales.  Por otro lado, el influjo de Juan Ramón Jiménez y de los “ismos” se observa en la innovadora disposición tipográfica de algunos poemas y en la sustitución de la métrica clásica por el verso libre (versículos) o los versos blancos. A esta estética vanguardista pertenecen obras como Manual de espumas, de Gerardo Diego, Sobre los ángeles, de R. Alberti, o Poeta en Nueva York, de F. García Lorca. El versículo: se caracteriza por su longitud (a veces puede llegar a confundirse con la prosa) y por la falta de acentuación regular y de rima; el ritmo se mantiene a partir de repeticiones de todo tipo: palabras, estructuras sintácticas, aliteraciones, etc. En suma, tanto en los temas como en los aspectos formales, estos poetas fueron capaces de aunar lo mejor de la literatura tradicional con las novedades vanguardistas.  Lengua poética: Cultivo intenso de la imagen y la metáfora En todos ellos hay una clara intención de renovar el lenguaje poético. La búsqueda de la belleza se va a realizar a través la imagen, el recurso estilístico más empleado por todos ellos. La imagen se nutre de las novedades vanguardistas (la greguería de Ramón Gómez de la Serna o la metáfora vanguardista) pero no olvida la tradición clásica de la metáfora (por ejemplo, la cultivada por Góngora). Su lengua poética rehúye la retórica ampulosa y busca la perfección formal.
  26. 26. 26  Variedad de temas En sus obras encontramos tanto temas vanguardistas, relacionados con la técnica, lo moderno y lo intelectualizado, como temas tradicionales, más humanos, como el amor, la muerte, el paisaje, la soledad, la alabanza del mundo...Tampoco renunciaron a tratar asuntos de corte más social o político.  TEMAS PROPIOS DE LA POESÍA DE TODOS LOS TIEMPOS: - El amor: heredan la visión romántica del amor como entrega total. En Aleixandre y Cernuda, los cuerpos aparecen por primera vez como objetos únicos e insustituibles de deseo. En Cernuda, el amor es un imposible que aboca a la soledad y al engaño. En Aleixandre, el amor se consuma. En Pedro Salinas, el amor es un arte que exige imaginación y esfuerzo cotidianos (en este caso la visión del amor se aleja de la romántica, ya que no es sólo arrebato y pasión, sino también voluntad y constancia). Abundan los poemas en que el paraíso se encierra en una habitación donde triunfa el ser humano, desnudo y elemental. - La naturaleza: predomina una naturaleza cercana a la ciudad. Los poetas del 27 contemplan el mundo cotidiano, y a menudo enfrentan la deshumanización de las ciudades a la visión bucólica y panteísta de un mundo natural plagado de seres indefensos (Poeta en Nueva York, de Lorca). A veces la naturaleza se convierte en símbolo: de la elevación espiritual (como en el soneto al ciprés de Silos, de G. Diego), del amor (Romance del Duero, del mismo autor), de la infancia perdida y feliz (Marinero en tierra, de Alberti). - El tiempo perdido: Es frecuente la nostalgia por el paraíso perdido: geográfico (por el exilio) o temporal (la infancia o la juventud perdidas). - La plenitud: el goce de lo presente, de lo instantáneo. Exaltan el orden y la armonía del universo. Destaca el tratamiento del tema en Jorge Guillén (“¡El mundo está bien hecho!”). - La soledad y la incomunicación que conllevan la angustia del hombre que no encuentra sentido a su vida. Es más frecuente en la última etapa del grupo, cuando, acabada la guerra, se plantean los contenidos filosóficos fundamentales para el ser humano. - La muerte: no encontramos a ninguno que presente una visión estoica de la muerte y su aceptación serena. Se enfrentan a ella como una bestia invencible o un misterio insondable, con perplejidad y temor. García Lorca es el poeta de la lucha diaria y cotidiana con la muerte, que aparece trágica e implacable; la vida se ve entonces impotente ante las garras de la nada, del vacío. Este tema, junto al anterior, perfila una poesía de corte existencial, muy diferente en contenido a los poemas lúdicos y divertidos que también fueron capaces de componer. - La preocupación religiosa: fue escasa en el grupo, exceptuando a Gerardo Diego. Dámaso Alonso escribió poesía preocupada por lo trascendente dentro de la tradición cristiana. De forma agnóstica y a veces anticristiana se preocuparon por el final del hombre Emilio Prados y Luis Cernuda.
  27. 27. 27  TEMAS NUEVOS: - Lo intrascendente: el arte como juego gozoso que rompe la monotonía prosaica de lo cotidiano. Cualquier cosa puede convertirse en materia poética: las máquinas, los nuevos inventos técnicos, como el cine, fascinan a los jóvenes de los años veinte. Hemos de señalar la influencia de vanguardias como el futurismo, que exaltaba la belleza de la técnica frente al concepto de belleza tradicional. En Lorca este tema se relaciona con formas y símbolos que hunden sus raíces en lo popular, en el juego infantil o en las imágenes ingenuas o tradicionales. Encontramos en el grupo poemas dedicados a una bombilla, a las teclas de una máquina de escribir, a un cuarto de baño, a un portero de fútbol, a Chaplin... También les atrae el mundo de los toros (algún torero, como Ignacio Sánchez Mejías, fue amigo y compartió inquietudes con el grupo). - La ciudad: insisten en el tema de la comodidad de los nuevos tiempos, los inventos y los transportes. Para ellos ciudad significa progreso (se toma Nueva York como modelo) o complejidad social (Moscú). Con todo, la admiración por las grandes urbes se torna en dolor al comprobar el contraste entre la evolución económica y tecnológica y el sufrimiento de los más desvalidos. - El compromiso: tras la Guerra Civil, la mayor parte de ellos toma conciencia de su situación en el mundo, ante la muerte y el dolor. Una generación que en su nacimiento es tachada de deshumanizada se convierte, con el paso del tiempo y con las circunstancias, en testimonio de resistencia y solidaridad.  Estética Según Fernando Lázaro Carreter, la estética de los poetas del 27 se define por la tendencia al “equilibrio” o síntesis entre polos opuestos dentro de un mismo autor: - equilibrio entre lo intelectual y lo sentimental: la emoción tiende a ser refrenada por el intelecto; - equilibrio entre la pureza y la autenticidad humana: entre la poesía pura y la poesía preocupada por los problemas del hombre (su poesía se irá humanizando con el tiempo). - equilibrio entre una concepción romántica del arte (que nace del arrebato y la fuerza de la inspiración) y una concepción clásica (creada por el esfuerzo riguroso que busca la perfección); - equilibrio entre lo minoritario y lo mayoritario: alternan el hermetismo y la claridad, con tendencia a buscar cada vez un público más amplio; - equilibrio entre lo culto y lo popular: aman tanto la poesía de corte clásico (la de los grandes autores) como toda la poesía nacida en el pueblo (la recogida en los cancioneros y romanceros, el folclore andaluz,…); - equilibrio entre lo universal y lo español: no desdeñan ninguna obra, venga de donde venga; - equilibrio entre la tradición y la renovación: son seguidores tanto de los autores antiguos y clásicos como de todas las aportaciones vanguardistas.
  28. 28. 28 4.3 ETAPAS DE LA GENERACIÓN DEL 27 Aunque los poetas siguen caminos personales, en todos ellos se distingue una evolución poética, por lo que la crítica suele hablar de tres etapas, marcadas por 1927 y por la Guerra Civil.  ETAPA DE JUVENTUD, hasta 1927, en la que siguen el magisterio de Juan Ramón Jiménez y se acercan a la poesía pura y las novedades vanguardistas, sin olvidar la poesía clásica y popular. - La poesía pura, como quería Juan Ramón Jiménez, elimina todo lo anecdótico y lo sentimental. “Poesía pura es todo lo que permanece en un poema después de haber eliminado todo aquello que no es poesía" según Jorge Guillén. El carácter abstracto y la densidad conceptual hacen que esta poesía resulte hermética para el gran público. Ortega y Gasset en La deshumanización del arte ya había analizado este rasgo del arte moderno, un “arte intelectual” es siempre un arte minoritario. - La poesía vanguardista de estos primeros años está marcada por las aportaciones de los futuristas, los creacionistas y los ultraístas. Pedro Salinas escribe en Seguro azar poemas en los que hay abundancia de elementos futuristas: bombillas eléctricas, automóviles, máquinas de escribir, teléfonos, radiadores… - La poesía de corte popular está muy influida por el Romancero y los Cancioneros, así como por el folclore andaluz (coplas, seguidillas…). Esa influencia se percibe tanto en los temas (el sentimiento amoroso ligado a la naturaleza), como en el tipo de métrica (poemas breves de arte menor con rima asonante) y en el lenguaje sencillo y expresivo. Destacan en esta línea neopopularista Federico García Lorca y Rafael Alberti, quien en Marinero en tierra (1925) plasma la nostalgia producida por el recuerdo de su tierra natal gaditana (Puerto de Santa María). - El cultivo de la poesía de corte clasicista se manifiesta en la gran cantidad de sonetos que escribieron los poetas del 27, muy influidos por todos los autores del Renacimiento (Garcilaso de la Vega, Fernando de Herrera,…) y el Barroco (Lope de Vega, Quevedo, Góngora,…). Los temas y el lenguaje de estos sonetos recuerdan la mejor tradición clásica. Entre los sonetos más sobresalientes figuran los de Gerardo Diego (por ejemplo, el de “El ciprés de Silos”), los de Jorge Guillén o los más tardíos de Miguel Hernández (El rayo que no cesa) y Federico García Lorca (Sonetos del amor oscuro). - Entre los poetas clásicos, Luis de Góngora es considerado el creador de un nuevo lenguaje poético digno de ser imitado por buscar ante todo la belleza formal. El homenaje que le tributaron en 1927 en Sevilla supuso que la poesía del poeta cordobés fuera estudiada en profundidad (en especial, por Dámaso Alonso), nuevamente editada y recreada. Entre los que imitaron a Góngora en el empleo de las metáforas brillantes, los hipérbatos violentos y los cultismos están Rafael Alberti y Federico García Lorca.  ETAPA DE MADUREZ, hasta la Guerra Civil, en la que publican sus libros principales y cultivan una poesía influida por el Surrealismo y el compromiso político.
  29. 29. 29 Cansados de las aventuras formalistas, se inicia en ellos un proceso de rehumanización, en parte debido a la influencia del surrealismo, pasando a primer término los eternos sentimientos del hombre: el amor, las frustraciones, la libertad, los sueños, la angustia existencial... y elaboran imágenes insólitas (Poeta en Nueva York, Sobre los Ángeles...). A partir del Surrealismo los sentimientos humanos y las emociones íntimas vuelven a ser protagonistas de las poesías de los autores del 27, entroncando así con el camino abierto por Bécquer: es la poesía neorromántica. En esos convulsos años treinta muchos de estos poetas toman partido por la República y por la defensa de ideas izquierdistas. Esto acabará por plasmarse en una poesía comprometida. Alberti, afiliado al Partido Comunista, denuncia en El poeta en la calle la opresión y la injusticia. Durante la Guerra Civil, la mayoría (salvo Gerardo Diego que se alineó con el bando franquista) defiende la causa republicana y sus versos se convierten en armas, poesía de combate.  TERCERA ETAPA: después de la Guerra Civil, el grupo se dispersa. Algunos poetas han muerto (García Lorca); otros permanecen en España (Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre y Gerardo Diego), tutelando a las nuevas generaciones de poetas y evolucionando, en algunos casos, hacia lo que se llamará después la poesía desarraigada; otros se exilian (Rafael Alberti, Luis Cernuda, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados) y reflejan en sus obras la nostalgia de una tierra perdida y lejana. La evolución personal de cada uno los encamina hacia estéticas muy distintas; no obstante, todos coinciden en retomar los temas humanos, ahora agudizados por el sufrimiento de la guerra y sus consecuencias inmediatas (exilio, censura y miseria). 4.4 AUTORES Y OBRAS Además de Manuel Altolaguirre y Emilio Prado, los poetas más importantes son los siguientes:  Pedro Salinas (1891-1951) Nacido en Madrid, destaca su labor como profesor y crítico literario. Fue catedrático de Literatura en Sevilla, Madrid y en universidades extranjeras como la Sorbona de París. Se exilió a EE.UU., donde murió. Influido por la obra de Juan Ramón, cultiva la poesía pura, buscando entrar en la esencia oculta de las cosas a través de un lenguaje intelectualizado, aparentemente sencillo y, a veces, contradictorio. Sus primeros libros, Presagios (1923), Seguro azar (1929), Fábula y signo (1931), mezclan la poesía pura y los temas futuristas. La fama le llega con La voz a ti debida (1933) y Razón de amor (1936), libros que le convierten en un reconocido poeta amoroso. Es una poesía humanizada, rica en ideas conceptistas. En su tercera etapa, ya en el exilio, se vuelve más comprometido y escribe El contemplado (1946), sobre el mar de Puerto Rico. En Todo más claro (1949) y Confianza (1955) reflexiona sobre el futuro de la humanidad.  Jorge Guillén (1893-1984) Profesor universitario, nacido en Valladolid, salió de España tras la Guerra Civil y regresó unos años antes de su muerte. Su obra mantiene una unidad temática casi imperturbable: su visión del mundo y del universo, de la vida y la naturaleza como obra bien hecha, y del ser y el existir como absoluta dicha, le conducen a un esplendoroso vitalismo. Para ello, estiliza la realidad
  30. 30. 30 con la condensación propia de la poesía pura, tendencia de la que es, quizá, el mejor representante. Su libro más importante, Cántico (1928), fue creciendo en sucesivas ediciones. Luego publicó Clamor (compuesto de tres libros: Maremágnum, de 1957, Que van a dar en la mar, de 1960 y A la altura de las circunstancias, de 1963), con tonos más críticos, y Homenaje (1967), libro variado que contiene prosas poéticas.  Gerardo Diego (1896-1987) Profesor de Enseñanzas Medias nacido en Santander. De amplia producción poética, sorprende en su obra la alternancia entre la poesía de tipo vanguardista y la de corte tradicional. Por un lado, fue uno de los impulsores del ultraísmo y recurrió también al creacionismo; por otro, alcanzó un dominio exquisito de los metros populares y clásicos, como el romance y el soneto. En la primera tendencia pueden destacarse los libros Imagen (1921), Limbo (1921) y Manual de espumas (1924). En la segunda, Versos humanos (1925), Alondra de verdad (1936) y Biografía incompleta (1956).  Vicente Aleixandre (1898-1984) Poeta sevillano, residió desde niño en Madrid y obtuvo el Premio Nobel en 1977. Se acercó muy pronto al surrealismo: imágenes irracionales, visionarias, y un complejo mundo de símbolos cimentan sus libros Espadas como labios (1932), La destrucción o el amor (1935) y Sombra del paraíso (1944), en los que el tema amoroso conduce siempre al dolor o a la muerte con una acusada sensación de impotencia. A partir de Historia del corazón (1954), al que siguieron Poemas de la consumación (1968) y Diálogos del conocimiento (1974), elimina considerablemente la deshumanización vanguardista y depura la forma para reflexionar sobre la condición humana.  Dámaso Alonso (1896-1987) Filólogo y profesor universitario madrileño, fue el impulsor de los estudios gongorinos en la década de los veinte, y uno de los más importantes ensayistas de nuestra literatura. Como poeta destaca por su papel renovador en la poesía de posguerra. De este modo, hay dos etapas en su creación separadas temporalmente por la Guerra Civil: la primera, representada por Poemas puros: poemillas de la ciudad (1924), se inscribe en la poesía pura heredada de Juan Ramón. La segunda, de carácter existencial y social, que clama ante el dolor, la miseria y el desajuste con el medio que le rodea, tiene como eje su libro Hijos de la ira (1944), uno de los más influyentes de la posguerra. Otras obras suyas son Oscura noticia (1944) y Hombre y Dios (1955).  Rafael Alberti (1902-1999) Nacido en Puerto de Santa María, Cádiz, vivió en Madrid desde los quince años hasta su exilio en Argentina e Italia al acabar la guerra, y regresó a España en 1977. Pintor y poeta, su obra en verso se caracteriza por las tonalidades cromáticas y por el perfecto manejo del ritmo y la musicalidad enraizados en la tradición española, así como del verso libre en su poesía más cercana al surrealismo. Su obra se inicia con formas populares en Marinero en tierra (1925), sorprendente en su madurez y belleza, La amante (1926) y El alba del alhelí (1927). Una segunda etapa se abre con Cal y canto (1927), de caracteres ultraístas, y culmina con Sobre los ángeles (1929), libro
  31. 31. 31 surrealista donde, con motivo de una profunda crisis personal, ideológica y religiosa, el poeta muestra la lucha dialéctica de su interior a través de imágenes oníricas. En un tercer momento el poeta humaniza más sus versos, acordes con el momento histórico y político del paso de la República a la Guerra Civil, unas veces al servicio de las ideas (estuvo afiliado al partido Comunista) y otras en favor de la solidaridad: Sermones y moradas (1934), Entre el clavel y la espada (1941) o Coplas de Juan Panadero (1949). No hemos de olvidar algunos hermosos libros fruto de su pasión artística, como A la pintura (1945), o de la nostalgia de España: Retorno de lo vivo lejano (1952).  Luis Cernuda Nació en 1902 en Sevilla, y en su universidad fue alumno de Salinas. Durante la guerra apoyó activamente la causa republicana y en 1938 se exilió. Fue profesor en diversas universidades inglesas y norteamericanas. A partir de 1953, vivió en Méjico, donde murió en 1963. Su personalidad fue solitaria y dolorida, con una sensibilidad exacerbada y vulnerable. Ni en su vida ni en su poesía ocultó su condición de homosexual, y su conciencia de ser una criatura marginada por ello explica, en buena medida, su desacuerdo con el mundo y su rebeldía. “Una constante de mi vida – dijo – ha sido actuar por reacción contra el medio donde me hallaba”. Y admite ser un “inadaptado”, con “cierta vena protestante y rebelde”. En su obra se percibe la influencia de los poetas franceses (Baudelaire, Mallarmé) y alemanes (Goethe, Hölderlin) y los españoles que son sus poetas preferidos, Garcilaso y Bécquer. Su poesía tiene un fondo romántico: entiende el mundo como choque permanente entre los anhelos del ser humano y las trabas sociales. Los temas dominantes serán, por ello, la soledad, la añoranza de un mundo habitable, el ansia de belleza perfecta y, sobre todo, el amor y el erotismo (exaltado o insatisfecho). Respecto a su estilo, aunque su primera etapa está influida por las modas (poesía pura), hacia 1932 se despegará de ellas y emprenderá un camino inconfundible y solitario. Desecha entonces los ritmos demasiado marcados; en general, prefiere el versículo y rechaza la rima. Huye del lenguaje brillante y rico en imágenes para ceñirse al “lenguaje hablado y al tono coloquial”, si bien bajo esta fórmula se esconde una de las lenguas poéticas más densas en sugerencias de nuestra lírica. Desde 1936 Cernuda reunió sus libros bajo el título La realidad y el deseo, muy significativo, que alcanzó su versión definitiva en Méjico, en 1964. Otras obras: Donde habite el olvido; Las nubes (1937-1940), compuesto durante la guerra y los primeros tiempos de su destierro. Como quien espera el alba (1941-1944), Vivir sin estar viviendo (1944-1949), Con las horas contadas (1950-1956) y Desolación de la quimera (1956-1962), publicadas en el exilio, tratan de su incurable amargura, con momentos de exaltación o serenidad, y de la patria perdida.
  32. 32. 32 5. LA POESÍA DE FEDERICO GARCÍA LORCA: POÉTICA. EVOLUCIÓN (DEL LIBRO DE POEMAS A LOS SONETOS DEL AMOR OSCURO). 5.1 FEDERICO GARCÍA LORCA (1898-1936). BIOGRAFÍA Nació en Fuentevaqueros (Granada) en 1898, en el seno de una familia de terratenientes. Estudió Derecho y Filosofía y Letras, carrera que no finalizó. De su contacto con el pueblo le viene una honda sabiduría folclórica y de su madre, maestra, su afición a las letras y a la música. En 1918 se instaló en la Residencia de Estudiantes, donde entabló amistad con muchos jóvenes de su generación, entre los que destacan Buñuel, Dalí o Emilio Prados. Viajó mucho por España y pasó temporadas en Cadaqués, en casa de su amigo Salvador Dalí. En 1927 obtuvo su primer éxito teatral con Mariana Pineda; por entonces era ya un poeta famoso, sobre todo por sus libros Canciones y Romancero Gitano. Tras estos éxitos sufrió una crisis vital, ideológica y estética, y quiso encontrar un estilo que lo alejara de la “fácil” popularidad del Romancero. En 1929 viajó a Nueva York como estudiante de la Universidad de Columbia; su estancia en esa ciudad resultó crucial para su vida y para su poesía. Durante la República dirigió el grupo de teatro La Barraca, con el que llevó el teatro clásico por los pueblos de España. A partir de ese momento su actividad creativa se centró mucho más en el teatro que en la poesía. En agosto de 1936 fue detenido y fusilado cerca de Granada. 5.2 POÉTICA. Lorca, como él mismo decía en 1933: “Si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios -o del demonio-, también lo es que lo soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo, y de darme cuenta en absoluto de lo que es un poema”, supo unir la predisposición natural para la creación poética con un riguroso trabajo en busca de la perfección. Se mueve poéticamente entre la tradición y la vanguardia, sintetizando lo popular y lo culto. La tradición se manifiesta en la herencia que la poesía española, tanto la popular como la culta dejan en su obra. Lo popular se advierte en las formas, como el uso del romance o las canciones. La vanguardia se manifiesta en su adscripción a la estética surrealista. Son muy significativos los símbolos, muy personales, que se repiten a lo largo de toda su obra: la luna, el caballo y la sombra (muerte), las flores, el agua (connotaciones sexuales), el verde (misterio y muerte), el blanco y el azul (inocencia), los gitanos (la libertad, la frustración), la Guardia Civil (lo convencional, la ausencia de imaginación)... Como punto de unión entre estas dos tendencias aparece la figura de Góngora, de quien hereda la creación de imágenes audaces y de metáforas muy personales. Además, es característico también de su obra poética un profundo sentimiento de frustración, tanto íntima como social. El destino trágico, derivado del sentimiento de frustración, se liga con la personalidad de Lorca hombre. El poeta se debate entre el vitalismo y la frustración social de su condición homosexual. Este destino trágico se ramifica en distintos subtemas: El amor, entendido como pasión erótica, como fuerza arrolladora que llena de energía al individuo –vitalismo-, o como frustración derivada de no poder gozar en plenitud aquello que se desea; la muerte, concebida como destino trágico del hombre, como consecuencia del fracaso amoroso o la violencia.
  33. 33. 33 5.3 TEMAS DE LA POESÍA LORQUIANA La mayoría de los temas que aparecen en sus poemas son los temas eternos de la poesía. No son muy numerosos pero aparecen de modo recurrente en su obra. Lo que va a distinguir a Lorca de los demás poetas no es su originalidad sino el modo de tratarlos tanto en la forma de la expresión como en la forma del contenido. De modo general no se suele encontrar en Lorca un tema tratado de modo "monográfico" en un poema. Habitualmente se suelen hallar entrelazados entre sí, aunque haya uno que sea más sobresaliente que otros. Por ejemplo, aunque en Llanto por Ignacio Sánchez Mejías el tema central es la muerte (la sangre), aparece también de modo espontáneo el tema de la inocencia humana que no quiere admitir la tragedia: "Avisad a los jazmines / con su blancura pequeña..." Da la impresión de que están tratados como si fueran obsesiones que el poeta no puede alejar de sí y que le salen de modo espontáneo y natural. Por este motivo muchas veces los temas están inmersos en imágenes, en símbolos. De entre todos los temas parecen los más significativos la frustración, el amor y la muerte.  La frustración, la imposibilidad de realizar los anhelos, el destino trágico que se produce en distintos ámbitos (la infancia perdida, el amor imposible, la mujer sin hijos, las víctimas de una sociedad capitalista, los marginados del sistema, el destino aciago, la muerte inevitable). Los personajes ven sus ansias mutiladas ya sea por el propio destino, ya por una serie de imposiciones sociales. Con este tema se relaciona el de la esterilidad, tanto de la mujer como del amor homosexual. Jinetes que no llegan a ningún sitio, mujeres que arden y se consumen en sentimientos imposibles, flechas sin blanco, agua que nunca desemboca, mariposas ahogadas en un tintero... son algunas de las imágenes que expresan este sentimiento de fracaso. De aquí, quizá, la preferencia por los seres más débiles, oprimidos y marginados. Recuerda los ejemplos en «La guitarra», «Romance de la pena negra» o «La aurora».  El amor entendido como una fuerza arrolladora capaz de todo, esto es, impulso irracional superior al individuo y a las circunstancias sociales. Amor concebido como deseo sexual y frecuentemente expresado en su vertiente más física: el vientre, los pechos de la mujer, la piel y algunos símbolos fálicos. Pero siempre bajo la amenaza del dolor y, otra vez, del fracaso. Además, la esterilidad aparece como una maldición que acecha y ahoga la plenitud (lo encontramos en el teatro lorquiano: Yerma).  La muerte es otra de las obsesiones del poeta, que acompaña inevitablemente todos sus textos. La muerte aparece siempre como pareja indisoluble del amor y de la vida. Esta certeza hace que los personajes lorquianos tengan siempre dimensión trágica. La muerte se presenta de manera violenta, brusca, como si fuera un animal de presa: puñales, navajas, asesinatos, sangre que inunda el mundo de sus poemas. Porque los muertos de Lorca nunca se resignan a su destino, sino que siguen lamentándose con los ojos muy abiertos («Sorpresa») o vagan en la noche sin rumbo («Canción de jinete»). Hasta llegar a la descripción de la existencia deshumanizada, a la en vida de los seres de Poeta en Nueva York.  Los marginados, las víctimas del poder (económico y político), de las leyes, de la sociedad deshumanizada y también de la pasión amorosa (gitanos, perseguidos políticos, obreros y empleados, negros) fueron un tema de preocupación constante.
  34. 34. 34 6 LA OBRA POÉTICA DE GARCÍA LORCA  En la producción de Lorca puede establecerse una PRIMERA ETAPA, que se prolonga hasta 1928 y que representa al Lorca más conocido. Es el momento en que la poesía pura y la poesía neopopularista triunfan, y en una y otra tendencia se inscriben muchos de los poemas de estos años. En las creaciones de esta época hay una clara influencia de la lírica popular y tradicional.  LIBRO DE POEMAS Su primera colección de poemas fue publicada, con el título de Libro de poemas, en 1921. Los poemas que forman parte de esta obra de juventud fueron compuestos, al parecer, entre 1918 y 1920. El yo poético explícito, generador de las diversas composiciones, sugiere la idea de que Lorca concibe la poesía como vehículo para la manifestación de su personalidad y sus sentimientos. En esta obrita ya aparecen algunos de los temas habituales de su obra posterior: rebeldía, amor, muerte y frustración (que son los grandes temas de lo que se ha dado en llamar lorquismo). Además, son poemas ligeramente influidos por el Modernismo y la lírica tradicional (resulta ya obvio el gusto por lo folklórico y popular, rasgo también característico del lorquismo).  POEMA DEL CANTE JONDO El Poema del cante jondo fue publicado en 1931, si bien ya estaba concluida su escritura en 1926. En esta obra, los temas del amor y de la muerte, en el ambiente de una Andalucía trágica y legendaria, se expresan con versos cortos en los que el ritmo popular y la musicalidad sirven de soporte a la gravedad y la densidad dramática. Lorca continúa manifestando un claro gusto por expresiones poéticas de corte popular. La crítica ha señalado que este grupo de composiciones beben del Cancionero y de la temática y simbología del folklore andalusí. Así, al igual que en Libro de poemas, los versos son cortos, de evocadora musicalidad y conmovedor dramatismo. El amor, la soledad, la muerte, el destino trágico, la pena, las ansias de vivir sofocadas por circunstancias adversas, confluyen ahora en esta obra. Estas preocupaciones también serán habituales en sus siguientes libros. Su Andalucía natal tiene también una clara presencia en sus versos, dado que el Poema del cante jondo está dedicado a los grandes cantes andaluces, por eso, no resulta extraño que elementos tan propios del folklore andaluz adquieran, gracias al uso de metáforas originales, un aura legendaria: Empieza el llanto de la guitarra. Se rompen las copas de la madrugada. Empieza el llanto de la guitarra. Es inútil callarla. (“La guitarra”)
  35. 35. 35 También pertenecen al Poema del cante jondo versos que describen su Andalucía como un lugar yermo, mítico, de trágicas connotaciones: Tierra seca, tierra quieta de noches inmensas. (“Poema de la soleá”)  CANCIONES Canciones es el tercer libro publicado de García Lorca. Data de 1927 y está compuesto por diecisiete poemas breves, anecdóticos y plagados de alusiones al color. De nuevo, resulta evidente la influencia de la lírica popular, con su rica y variada simbología de corte natural así como las canciones infantiles. Una vez más, aparece el paisaje andaluz, concretado en la ciudad de Granada. Lorca no se limita únicamente a imitar la expresión tradicional sino que sus composiciones destilan un claro gusto por la poesía pura y el vanguardismo; sus creaciones poéticas aúnan magistralmente tradición e innovación.  SUITES Se trata de un conjunto de poemas escritos en torno a 1920 y 1923, que André Belamich publicó póstumamente en una edición crítica. Son composiciones de versos breves en los que el tema de la frustración amorosa (tan habitual en la obra de Lorca) tiene una gran importancia. Pero el tema trasciende la individualidad del poeta y se objetiva en diferentes personajes que proporcionan a dicha frustración un sentido de desolación existencial más general.  ROMANCERO GITANO Entre 1924 y 1927 compone el Romancero gitano, publicado en 1928. Se aúnan en él la tradición culta, la audacia vanguardista y los ritmos populares. El mundo de los gitanos y de Andalucía revela una visión de la vida de los hombres en clave mítica, marcada por un destino trágico de resonancias clásicas. Contra él se estrellan unos seres que arrastran una frustración procedente de lo más hondo de los siglos y que sólo esperan una muerte inevitable. Este mundo mítico alcanza gran fuerza expresiva con el uso de diversos símbolos (la luna, la sangre, el agua, el caballo,…) que dan a la poesía de Lorca un gran poder de sugerencia y un halo de misterio. En definitiva es, en palabras de Lorca, “un libro antipintoresco, antifolklórico, antiflamenco”. El Romancero gitano es además composición riquísima en símbolos propios del “lorquismo”, si bien todos ellos tienen evidente importancia en la tradición poética previa (la lírica tradicional o el Romanticismo): luna, sangre, agua, caballo, flores, cuchillos, mar… En estos símbolos, que el poeta hace propios, queda proyectado su sentimiento trágico de la vida. La simbología aporta un trasfondo ontológico, que traspasa el localismo. Lo culto se une, indisolublemente, a lo popular.

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