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(3,4-MetilenDioxiMetaAnfetamina)
Éxtasis, Cristal, Pastillas…
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LOS ORIGENES
La MDMA fue sintetizada por primera vez en 1912 por los
laboratorios Merck mientras se buscaban nuevos fá...
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LA SUSTANCIA
La MDMA o éxtasis es un derivado anfetamínico con efec-
tos muy particulares. Esta sustancia actúa fundam...
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los EE.UU. y en otros lugares para referirse a la metanfeta-
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la información ofrecida por medios e instituciones y, por
otro, que se hayan dificultado o incluso abortado inves-
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Asociación de Reducción de Riesgos
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MDMA Folleto

Folleto elaborado por ConsumoConCiencia sobre el MDMA

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MDMA Folleto

  1. 1. (3,4-MetilenDioxiMetaAnfetamina) Éxtasis, Cristal, Pastillas… MDMA
  2. 2. 2 3 LOS ORIGENES La MDMA fue sintetizada por primera vez en 1912 por los laboratorios Merck mientras se buscaban nuevos fárma- cos para el tratamiento de las hemorragias nasales. No hay datos en la patente que evidencien que esa investigación con derivados anfetamínicos tuviera finalidad militar rela- cionada con la Gran Guerra (tal como sí está demostrado en la 2º Guerra Mundial), aunque es dudoso que en caso de ser así se hubiera explicitado en tal documento. Lo que es seguro es que si se hubiera suministrado a los soldados, la guerra hubiera sido muy muy diferente... En 1953 reaparecieron datos sobre ella en relación al Pro- yecto MK-Ultra, desarrollado por la CIA para investigar la utilidad militar de sustancias como la LSD, la mescalina, la MDA, etc., pero la MDMA no fue administrada a humanos sino a animales de laboratorio. En 1965, el químico Alexander Shulgin la resintetizó, pero no fue hasta 1976 cuando realizó los primeros autoensa- yos, cuyos resultados publicó dos años después, en lo que se considera su descubrimiento a efectos científicos. LOS USOS TERAPEUTICOS Desde finales de los 70s convivió un no muy numeroso uso recreativo con un intenso uso terapéutico como herra- mienta en psicoterapia, individual, en pareja o en grupo, y con sorprendentes aplicaciones para el tratamiento del es- trés postraumático; por ejemplo en casos de mujeres que habían sido violadas. En 1985, desoyendo las protestas de psicoterapeutas de todo el mundo, la DEA estadounidense (Drug Enforcement Administration) ilegalizó la sustancia y a partir de ahí la prohibición se hizo extensiva a todo el mundo. L@s terapeutas que la utilizaban le reconocían capaci- dades insólitas para acceder a emociones reprimidas o “atascadas”. En el momento de la ilegalización, algun@s profesionales elaboraron un manifiesto colectivo en el que declaraban: “(la MDMA) Tiene el increíble poder de lograr que las personas confíen unas en otras”, y otr@s añadían: “ayuda a la gente a ponerse en relación con sentimientos generalmente no disponibles” (...) “no se conoce ninguna sustancia más útil para curar el miedo”. Por todo ello, pro- pusieron que se incluyese en la Lista III (donde están los barbitúricos, por ejemplo) para permitir el uso médico y la investigación. Sin embargo, la DEA utilizó un procedimien- to de emergencia para esquivar los estudios científicos e incluyó la MDMA en la Lista I del Convenio de Viena de 1971, reservada a las sustancias de las que se afirma que comportan un riesgo grave para la salud pública y cuyo valor terapéutico no es reconocido por la Comisión de Es- tupefacientes.
  3. 3. 4 5 estrechamente asociada a la MDMA, como ponían de ma- nifiesto “himnos” como “Así me gusta a mí”, de Chimo Bayo (“Exta-sí, Exta-no; esta me gusta, me la como yo…”) Se había pasado a un consumo masivo, cada vez más alejado de conte- nido espiritual, terapéutico o levemente contracultural. En la temporada 1992-93, el número de actos violentos y detenciones policiales de los estadios de fútbol ingleses experimentó el descenso más brusco de la década. Al- gunos autores, creen que fue por el descubrimiento de la MDMA por parte de los hooligans y la sustitución parcial del alcohol. Es inadecuado atribuir complejos procesos sociales a una sola causa, pero ciertamente la hipótesis puede aportar parte de la explicación y ser ése uno de los factores.1 LA ILEGALIZACION Antes de la ilegalización la usaron grupos muy diversos, y tuvo una relación estrecha con el desarrollo de quienes hablaban de la “nueva era” (New Age), incluso en el plano musical (como Enya, Loreena Mckennitt…). En el informe remitido por el Departamento de Salud de los EE.UU. a la OMS en 1984 se decía: “desde 1981 no se conoce un sólo caso de complicaciones debidas a su uso. Esto es importante ya que se estima que 40.000 personas al mes tienen experiencias con MDMA”. Tras la prohibición, los patrones de consumo y los problemas asociados a éste cambiaron enormemente. En Ibiza, en el “Verano del Amor” (1987), se produjo la fu- sión entre el éxtasis y la nueva música acid-house, y desde allí ésta se hizo extensiva a otros muchos lugares. En la primera mitad de los 90s se popularizó la llamada “Ruta del Bakalao”, que prensa y televisión con su alarmismo no hicieron sino promocionar. Esta ruta originariamente re- corría macrodiscotecas de la costa valenciana, y estuvo 1 Ver por ejemplo Collin, M., Estado alterado: la historia de la cul- tura del éxtasis y del acid-house, Alba Editores, Barcelona, 2002 y Saunders, N., E is for Ecstasy, en internet: www.ecstasy.org/books/ e4x/
  4. 4. 6 7 LA SUSTANCIA La MDMA o éxtasis es un derivado anfetamínico con efec- tos muy particulares. Esta sustancia actúa fundamental- mente sobre el neurotransmisor serotonina, y en cierto rango de dosificación induce un estado caracterizado por una apertura hacia las emociones y por una intensificación de las mismas, por sentimientos de confianza y empatía, por la mejora de la autoestima, por la sensación de bienes- tar y de felicidad, por la desinhibición, la euforia, el aumen- to en la apreciación de la música y de los sentidos y por la necesidad de comunicarse, de abrazar y besar a los demás. Por todo ello, se considera una sustancia entactógena; es decir: que genera o facilita el contacto. Los fármacos psicodélicos, sean de potencia baja (como la marihuana) o alta (como la LSD, la DMT, la psilocibina, etc.) tienen un efecto inespecífico; éste depende de la forma de ser y de los conocimientos de cada cual, del entorno du- rante la toma, de la compañía, del momento personal, etc. El set (el bagaje personal y el estado de ánimo) y el setting (el contexto) evidentemente también influyen mucho en la experiencia del éxtasis, pero éste tiene efectos más espe- cíficos. A cambio de no abrir “las puertas de la percepción” abre “las del corazón”, y provoca los sentimientos arriba descritos. Evidentemente, se debe controlar la pureza de la sustancia, la dosificación y establecer un entorno seguro y con buena compañía. Tras la ingesta, los efectos pueden tardar en aparecer en- tre 20 y 90 min (e incluso más) y lo hacen más o menos repentinamente (“subidón”) durante 5-20 min, para pasar a una fase de meseta que dura unas 2-3 horas. Cuando se consume una dosis suplementaria, los efectos suelen pro- longarse un par de horas más y pueden mantenerse con dosis sucesivas, que generalmente no afectan a la inten- sidad de la experiencia pero que sí la alargan, a la vez que incrementan los efectos secundarios. POSOLOGIA Las dosis activas medias están dentro del rango de 1 a 1,5 mg/kg de peso por vía oral, siendo recomendable situar- se en el polo inferior hasta que se conoce la reacción del cuerpo a la sustancia (por ejemplo, con una pastilla de unos 70 mg o 1/12 de gramo de “cristal” del 85% de pureza). Si se excede la dosis, el efecto torna más hacia lo anfetamíni- co, pudiendo aparecer rigideces musculares, mandibuleo, etc... Si se consumen varias dosis es muy desaconsejable exceder los 250 mg por sesión. En el caso de usar el formato “cristal” es más recomenda- ble dosificar las cantidades haciendo bombetas, en lugar de impregnar el dedo y chuparlo, pues de la segunda forma se controla peor cuánto se está consumiendo realmente.
  5. 5. 8 9 nos debe confundir el nombre de “crystal” que se usa en los EE.UU. y en otros lugares para referirse a la metanfeta- mina. Cuando apareció el “cristal” hubo quienes pensaron que se trataba de una nueva sustancia distinta al éxtasis e incluso reportaban (y todavía hay quien lo hace…) efec- tos diferentes, (y supuestamente mejores), que los de las pastillas. Esta leyenda fue alimentada por quienes fabricaban y dis- tribuían la sustancia, ya que el formato “cristal” les ofrecía ventajas. Por un lado, la ga- nancia de tiempo, ya que una vez sintetizada la sustancia pasaba a ser vendida. Por otro, ahorraban dinero, puesto que no necesitaban ex- cipientes ni, sobre todo, costosas máquinas troqueladoras. Los beneficios podían aumentar también por el hecho de que la venta mínima al detalle se incrementaba (de una pastilla a un gramo o, al menos, a medio), y porque al so- breprecio por la intermediación se añadía la posibilidad de cortar el producto, cosa muy complicada en el caso de los comprimidos. Además, se ganaba en seguridad, porque se podía almacenar y transportar más fácilmente la sustan- cia, ya que debido a los aglomerantes añadidos, lo que en forma de sal cristalina pesa un kilo en comprimidos puede pesar tres. Más allá de mitos e impresiones personales, lo que con- tienen las pastillas vendidas como éxtasis y el “cristal”, CONTRAINDICACIONES En niñ@s, mujeres embarazadas o en período de lactancia. Si se padece de arritmias cardíacas, glaucoma, hiperten- sión o se tiene un historial previo de aneurismas o infartos. Si se sufren enfermedades del hígado o del riñón, diabetes o hipoglucemia. Si se padece algún trastorno psicológico o se está pasando por un mal momento personal. Es incom- patible con la conducción de vehículos y con el manejo de maquinaria peligrosa. PRESENTACION Y COMPOSICION DEL EXTASIS La MDMA se puede adquirir en forma de comprimido (“pasti”, “rula”...) o de polvo cristalino (“cristal”). En la dé- cada de los 80s circularon pastillas conocidas como “mes- kas”, que incluso inspiraron canciones como “Mescalina, mi amor” del grupo Los Rebeldes. Los análisis de laboratorio demostraron que lo vendido como mescalina contenía en realidad MDA (MetilenDioxiAnfetamina) y que solía ade- más estar mezclada con cafeína. En los años 90s aumentó el número de pastillas que conte- nían MDMA, pero en ocasiones aparecían otros compues- tos similares, como la MDA, la MDEA o la MBDB, y ocasio- nalmente anfetamina. Desde principios de siglo la mayoría de las pastillas contienen MDMA, pero empezó a circular la misma sustancia directamente en su forma cristalina. No
  6. 6. 10 11 (cuando ambos están sin adulterar, claro) es exactamente el mismo principio activo: MDMA. El hecho de que algunas experiencias reportadas sean distintas se debe a diferencias en la dosificación, el momento personal, en el contexto, etc. Además, según demuestran todos los análisis de laborato- rio realizados desde los años 80s, jamás han existido com- primidos de éxtasis adulterados con opio o con heroína, pese a leyendas callejeras muy persistentes sobre pastillas “jacosas”, también alimentadas por los medios (“las pas- tillas contienen quinina, ralladura de ladrillo o heroína”, Antena 3, 2001, o “éxtasis con heroína”, La Razón, 9/3/02). Tampoco se debe confundir el éxtasis con el mal llamado “éxtasis líquido” o GHB, cuyo nombre callejero proviene del intento de venta fraudulenta como si fuera éxtasis al turismo europeo en Baleares. El GHB es un depresor sin ningún parecido en composición ni en efectos con la MDMA. Los análisis realizados por las asociaciones de reducción de riesgos revelaron que en el año 2016 en torno al 86% de las muestras en formato “cristal” contenían efectivamente MDMA sin adulterar, un 7% no contenían MDMA y el 7% restante contenían adulterantes. En formato pastilla, te- nemos aproximadamente un 82% de MDMA sin adulterar, un 12% que no contenían MDMA y un 7% estaban adul- teradas. La pureza media del “cristal” se sitúa en torno al 75%, mientras que en el caso de las pastillas hay gran variabili- dad pero se han detectado muchas con más de 200 mg, y que no siempre presentan una marca para dividirla en dos partes, lo que pudiera indicar a quienes consumen que la dosis es doble (o incluso más…). Esto constituye actual- mente uno de los principales riesgos asociados al consumo de éxtasis. Salvo si se realiza un análisis de laboratorio es imposible saber la cantidad de MDMA que contiene una pastilla o “cristal”. Es conveniente utilizar servicios de análisis de sustancias para determinar la cantidad de principio activo, así como los posibles adulterantes.
  7. 7. 12 13 LOS ADULTERANTES Los adulterantes más frecuentes son otros estimulantes: cafeína, fenetilamina, catinonas (Alfa-PVP o “flakka”, me- tilona, mefedrona...), anfetaminas y otros derivados an- fetamínicos, como la PMA (ParaMetoxiAnfetamina), o la PMMA (ParaMetoxiMetaAnfetamina). También se encuentran diluyentes (sustancias no psicoac- tivas que se añaden para aumentar el peso) en el caso de la presentación en cristal, o aglomerantes para compactar el comprimido. El riesgo por la presencia de PMMA es estadísticamente mucho más bajo que otros pero muy grave por sus posibles efectos, ya que es una sustancia activa en una dosis muy inferior a la del éxtasis y ha llega- do a provocar complicaciones de salud graves e incluso la muerte. Su presencia ha sido reportada por organizaciones de reducción de riesgos, sobre todo por Ai laket! en muchos puntos de Euskadi. ALERTA PMMA!! PRECAUCIONES Debido a que la MDMA disminuye la ca- pacidad de regulación de la temperatura corporal, pueden presentarse episodios graves de hipertermia (“golpe de calor”). Esto es más probable en ambientes ce- rrados y si se realiza una intensa actividad física (por ejemplo, bailar durante horas) sin hidratarse bien. Es recomendable rea- lizar pausas y reponer líquidos (con agua, zumos o bebidas isotónicas, sin excederse, a razón de aproximadamente medio litro cada hora si se realiza una actividad física intensa y menos si se está en reposo), evitando el consumo de alcohol, pues favorece la deshidratación y el aumento de la temperatura corporal. El consumo de dosis altas y/o continuadas puede desa- rrollar en el futuro pérdidas de memoria y alteraciones en el estado de ánimo. El consumo de MDMA responde a la máxima: “menos es más”. Si éste es demasiado frecuente se difuminan mucho o se pierden los efectos agradables (“pérdida de la magia”) y se potencian los indeseados. Con- sumir más de una vez al mes ya es excesivo. La sensación de claridad mental y de bienestar emocio- nal y los efectos entactogénicos pueden persistir los días siguientes al consumo, pero hay que ser conscientes de que la liberación de serotonina que genera el éxtasis baja nuestras “reservas” de la misma, y que eso a veces da lugar a los llamados “martes terribles” o a la “tristeza de mitad
  8. 8. 14 15 de semana” hasta que se recuperan los niveles habituales. Esto es más probable si además se ha alterado el ciclo del sueño, si no se ha comido bien, si ha habido exceso de des- gaste físico y/o mezcla con otras sustancias, etc. No es re- comendable tomar decisiones importantes en esos días si ese bajón anímico se produce. Los días previos y siguientes es especialmente recomendable tomar algún suplemento de triptófano o de 5 HTP, precursores de la formación de serotonina. Además, hay que tener en cuenta que nuestros niveles de serotonina no son los mismos en Enero que en Julio, por ejemplo, y que también varían con la edad, el estado de salud, etc. EFECTOS SECUNDARIOS Como efectos secundarios pueden aparecer: pérdida de apetito, distor- siones visuales, nistagmo (movimien- tos oculares involuntarios), incremen- to de la tasa cardiaca y de la presión arterial, nerviosismo, cambios en la temperatura corporal, vómitos, ansie- dad, mareos, confusión, tensión mandibular, dificultades de concentración. Otros efectos secundarios: Su posesión o consumo en lugares públicos está sancio- nado (desde la puesta en vigor de la Ley Orgánica 4/2015 de Protección de la Seguridad Ciudadana, conocida como “Ley Mordaza”) con una multa mínima de 601 euros. El tráfico es considerado un delito penal, y por considerarse legalmente como una “sustancia muy perjudicial para la salud” acarrea entre 3 y 6 años de cárcel y una multa de hasta tres veces el valor de la droga. MEZCLAS La combinación con alcohol incrementa la deshidratación y además enturbia la experiencia. La mezcla de MDMA con otros estimulantes (cocaína, speed...) aumenta la probabi- lidad de que se den efectos indeseables y puede provocar la sobreestimulación del sistema nervioso. La combina- ción con psicodélicos, como la LSD o la psilocibina, exige experiencia con ambas sustancias por separado, tener es- pecial cuidado con la dosificación (reduciendo la que una misma persona podría consumir de cada una de ellas) y una condiciones personales (set) y de entorno (setting) es- pecialmente cuidadas.
  9. 9. 16 17 Se han descrito reacciones adversas que pueden llegar a ser mortales al combinar MDMA con IMAOs (inhibidores de la monoamino oxidasa, presentes en algunos antide- presivos), y también con retrovirales. Algunos usuarios utilizan sildelnafilo (Viagra) para compensar las dificul- tades para la erección que puede generar la MDMA. Esto puede producir problemas cardiovasculares graves, por lo que se desaconseja esta combinación. INTOXICACION Si los síntomas se caracterizan por ansiedad, nerviosis- mo, agobio, inquietud..., conviene retirar a la persona a un espacio tranquilo y bien aireado, hablándole con un tono calmado y recordándole que pronto todo habrá pasado. Hay que tener en cuenta que la “subida” del MDMA puede ser intensamente desagradable, por lo que tranquilizar a la persona es muy importante si éste es el caso. La hipertermia es una complicación grave que debe ser atendida con la máxima rapidez por el personal sanita- rio, así que no hay que dudar en llamar a una ambulancia o acudir a un centro sanitario en caso de que aparezcan síntomas como pérdida de conciencia que no se resuel- ve en segundos, desorientación, convulsiones, dificultad para respirar o dolor de cabeza intenso. Otro cuadro de intoxicación relacionado con el consumo de MDMA es la hiponatremia (disminución del sodio en la sangre por una excesiva ingesta de líquidos). Para evitarla es conveniente hidratarse bien pero sin consumir grandes cantidades de agua (litros) en cortos periodos de tiempo. EL EXTASIS Y LOS MEDIOS DE INFORMACION Los estudios más precisos (Newcombe, R., Woods, S.)2 esti- man la mortalidad asociada al consumo de éxtasis en 1,75 por cada 100.000 consumidor@s y, si se tienen en cuen- ta las dosis, el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías calcula una defunción por cada 6.800.000 pastillas ingeridas.3 Los medios de masas han contribuido irresponsablemente con alarmismo y desinformación a la confusión general. En un primer momento (fines de 80s) ensalzaron la sustancia a través de un sesgo positivo (dando espacio a declara- ciones de usuari@s como: “es una droga peligrosa porque es perfecta, no tiene ninguna desventaja”, Primera Línea, 1986; “con sólo desearlo te puedes convertir en un seduc- tor”, Levante, 1989). En un segundo momento (que llega hasta hoy) comenzaron a asustar a madres y padres con exageraciones (“de 30 personas de clase, 20 lo han pro- bado” ABC, 1992; “los jóvenes de Madrid se gastan la mi- tad de la paga en pastillas” El Mundo, 1997) a demonizarla (“Las pastillas de la muerte” El Correo Español, 2002; “Éx- tasis mortal” Libertad Digital, 2002) o a inventar escenas grotescas (“Las niñas beben agua de la taza del váter lleno de mierda porque han cortado los grifos”, El Mundo, 2001), todo lo cual, lejos de atajar el consumo, lo que ha generado es, por un lado, que consumidor@s jóvenes no confíen en 2. www.drugtext.org/library/articles/newcombe.htm 3. www.emcdda.europa.eu/html.cfm/index37336EN.html
  10. 10. 18 19 la información ofrecida por medios e instituciones y, por otro, que se hayan dificultado o incluso abortado inves- tigaciones sobre los usos terapéuticos de la sustancia. En Marzo de 2002, dos chicos murieron en el Pabellón Mar- tín Carpena de Málaga (se sobredosificaron, había 16.000 personas en un espacio con aforo para 8.000, el agua en los lavabos estaba cortada…). En ese mismo momento, José Carlos Bouso, el único inves- tigador español que había conseguido los permisos para realizar ensayos terapéuticos con MDMA, presentaba los primeros resultados, en lo relativo al tratamiento del estrés postraumático en mujeres que habían sido violadas. El es- cándalo generado por el sensacionalismo de la prensa no sólo distorsionó la verdad sino que ayudó a que las auto- ridades (responsables últimas) revocaran dichos permisos. Hoy, sin embargo, los estudios continúan en otros países, así como las investigaciones sobre los usos terapéuticos de los fár- macos psicodélicos, como la LSD, la psilocibina o la ayahuasca. Lo evidente es que es imprescindible huir del sensaciona- lismo, del alarmismo y de la falsa información. Necesita- mos ajustar la percepción de riesgo al riesgo real, para no reproducir lo sucedido en la fábula “Pedro y el Lobo”, y ofrecer información sin sesgos, científica y completa; ha- blando de riesgos, y también de placeres y de salud. PARA SABER MAS • Caudevilla, F., Éxtasis, Ed. Amargord, Madrid, 2005 • Hidalgo, E., Hedonismo Sostenible, Ed. Amargord, Ma- drid 2011 • Shulgin, A. y A., Pihkal, Madrid, 2015 • https://energycontrol.org/files/analisis/infor- meas2016_full2.pdf • https://es.slideshare.net/Ailaket/composicin-de-dro- gas-ilcitas-euskadi-2015 • https://erowid.org/chemicals/mdma/mdma.shtml • http://www.emcdda.europa.eu/edr2016
  11. 11. Maquetación e impresión: Gestiona: Asociación de Reducción de Riesgos “Dos Dedos de Frente” info@consumoconciencia.org; www.consumoconciencia.org; Financiado por: Dirección General de Salud Pública. Gobierno de Aragón. Consumo-ConCiencia ConsumoCCiencia Texto: Consumo ConCiencia C/ San Pablo nº 46, Local

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