Successfully reported this slideshow.
We use your LinkedIn profile and activity data to personalize ads and to show you more relevant ads. You can change your ad preferences anytime.
Introducción
La espiritualidad del ser humano es un
camino que se torna cada vez más bello e
inquietante; el sentido de la...
"Pidamos al Señor que nos haga entender
la ley del amor. ¡Qué bueno es tener esta
ley! ¡Cuánto bien nos hace amarnos los u...
Carta a los sacerdotes del Seminario de Caen en la que relata una alocución del
santo a la reina de Francia, en las Benedi...
Añadí que al decir estas cosas no buscaba
otro interés que el de mi Señor y mi Dios,
y el de la salvación de mi rey y de m...
Preguntas para la reflexión
Vivir el evangelio implica un compromiso con la transformación de la
realidad en la cual nos e...
"Evangelizar es hacer presente en el mundo
el Reino de Dios."
Papa Francisco
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíri...
El vaciamiento
Un paso necesario en el crecimiento espiritual
Si bien en “Vida y Reino” presenta un buen
plan de la santif...
A lo largo de la vida podemos ir
colocando en nuestro corazón
sentimientos (sensaciones, afectos,
apegos, nexos personales...
Preguntas para la reflexión
En el itinerario espiritual que san Juan Eudes presenta en los diferentes
énfasis de su propue...
"Prefiero una Iglesia accidentada, herida y
manchada por salir a la calle, antes que una
Iglesia enferma por el encierro y...
María, formadora de Jesús en nosotros
Cuando hablamos de María paradigma de
la formación de Jesús en nosotros,
podemos pen...
Como hemos visto, Juan Eudes lleva este
carácter de modelo hasta sus últimas
consecuencias: María ha recibido el poder
de ...
Preguntas para la reflexión
En la propuesta espiritual de san Juan Eudes, la madre del amor hermoso,
ocupa el lugar de dis...
¡ F o r m a r a J e s ú s ,
n u e s t r a p r i n c i p a l
o c u p a c i ó n !
Director: P. Álvaro Duarte Torres CJM
Dise...
Tres días para formar a Jesús
Upcoming SlideShare
Loading in …5
×

Tres días para formar a Jesús

57 views

Published on

Tres días para formar a Jesús

Published in: Education
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

Tres días para formar a Jesús

  1. 1. Introducción La espiritualidad del ser humano es un camino que se torna cada vez más bello e inquietante; el sentido de la trascendencia que nos caracteriza orienta la vida de forma tal que dejamos de ser, para ser nuevamente. Al descubrir las oportunidades y las experiencias de crecimiento, la creencia que nos identifica va convirtiéndose en el centro de nuestra realidad. Es justamente ese el propósito de toda espiritualidad, llegar a enfocar la existencia en la plenitud de lo que se cree. La experiencia de fe desde san Juan Eudes está marcada por la significación del Corazón humano a la luz del Corazón de Cristo, en el cual se contempla un itinerario propio de la vida cristiana: amor, vaciamiento, entrega y misión. Estos cuatro componentes encuentran su horizonte y autenticidad con un énfasis particular: la formación de Jesús en nosotros. Es posible descubrir en los escritos del padre Eudes, de manera especial en Vida y Reino de Jesús, y los llamados Coloquios interiores, cierta insistencia respecto a este objetivo, a tal punto de sintetizar todo su pensamiento en una sola frase: “Debemos continuar y completa la vida y la devoción de Jesús en la tierra”. (O.C. I, 161). La espiritualidad asumida como un crecimiento permanente es algo que caracteriza profundamente a san Juan Eudes, porque no se reduce a algo estático, sino que, a través del vaciamiento confronta cada vez más a la persona y lo invita a avanzar; en palabras del padre Eudes, a entregarse. El dinamismo de la espiritualidad del santo francés se vislumbra en esas dos capacidades: vaciamiento y entrega desde un mismo principio y fin: el Reinado de Jesús en nosotros. En esta escuela espiritual se comprende que la enseñanza y la obra de Jesús han de formar e inspirar al creyente, para que finalmente todo su ser se asemeje y se configure con el maestro, en otras palabras, se transforme en Evangelio viviente, capaz de expresar con sus actos, la misma vida de Jesús. El objetivo del siguiente material es generar una reflexión de estos cuatro componentes a la luz de tres fiestas eclesiales: Jesucristo sumo y eterno sacerdote, el Corazón de Jesús y el Corazón de María. La intención a través de los textos, el énfasis de la reflexión y los ejercicios de oración, es confrontar al lector en su crecimiento espiritual de vaciamiento y entrega. Los invitamos a descubrir con este pequeño subsidio la autenticidad de la vida espiritual eudista.
  2. 2. "Pidamos al Señor que nos haga entender la ley del amor. ¡Qué bueno es tener esta ley! ¡Cuánto bien nos hace amarnos los unos a los otros en contra de todo!" Papa Francisco En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Inicio Signo del Corazón amoroso de Dios Jesucristo, sumo y eterno sacerdote Oración inicial [A continuación consagrar a la presencia del Señor las intenciones particulares para esta oración, de manera especial, por una experiencia viva del amor de Dios en nosotros] Adoremos a Dios en su infinito amor a sus criaturas y a nosotros en especial. Alabemos, amemos y agradezcamos los incontables testimonios de su amor. Pidamos perdón por haberle respondido con ingratitud y por no haber amado a nuestro prójimo conforme con su mandamiento. Entreguémonos a Dios, todo caridad, para que destruya en nosotros los obstáculos al amor divino y nos haga posesión suya por entero.
  3. 3. Carta a los sacerdotes del Seminario de Caen en la que relata una alocución del santo a la reina de Francia, en las Benedictinas de París, el 8 de febrero de 1631, en la fiesta del Corazón de María. El sacerdote es testigo de las exigencias del Evangelio Desempeño el oficio de embajador de Jesucristo. La reina llegó al final de mi sermón; le dije muchas cosas a propósito del incendio que quemó una parte del palacio del Louvre. Empecé a hablarle así: «No tengo, señora, otra cosa qué decir a su majestad, sino suplicarle humildemente, ya que el Señor la ha traído a este lugar, que no olvide nunca la vigorosa predicación que Dios ha hecho a usted y al rey, con este incendio del Louvre. Usted está persuadida de que para los cristianos no hay cosas del azar, sino que todo sucede por la providencia y disposición de Dios. Este incendio nos enseña varias cosas: Que los reyes pueden levantar palacios como el Louvre, pero que Dios les ordena dar alivio a sus súbditos, tener compasión de tantas viudas y huérfanos y de tantos pueblos oprimidos por la miseria. Que les está permitido a príncipes y reyes disfrutar de algunas diversiones honestas; pero que emplear en ellas todos los días, y semanas y meses y años y toda la vida, no es seguir el camino que lleva al paraíso. Que, si el fuego temporal no perdonó la casa del rey, el fuego eterno tampoco perdonará a príncipes, ni princesas ni reyes ni reinas si no viven como cristianos, si no tienen piedad de sus vasallos, si no emplean su autoridad para destruir la tiranía del demonio y del pecado y para establecer el reino de Dios en el corazón de sus súbditos.»
  4. 4. Añadí que al decir estas cosas no buscaba otro interés que el de mi Señor y mi Dios, y el de la salvación de mi rey y de mi reina por quienes estaba listo a dar mil veces la vida. Que era lamentable ver a los grandes de este mundo sitiados por una tropa de aduladores que los envenenan con sus elogios y los pierden, de modo que nadie les dice casi nunca la verdad. Finalmente le supliqué que recibiera estas palabras no como palabra de un hombre mezquino y miserable pecador, sino como palabras de Dios, ya que, por el lugar en que me encontraba y por ocupar el puesto de Dios, yo podía exclamar con san Pablo y con todos aquellos que tienen el honor de anunciar la santa Palabra de Dios: Nosotros actuamos como enviados de Cristo (2Co 5, 20) para hacer llegar la palabra del Rey de reyes a una gran reina. Esto fue, casi palabra por palabra, lo que le dije. Lo escribo para que ustedes y nuestros amigos conozcan la verdad. Pido a Dios que los bendiga en todo y les dé la gracia de no buscar jamás nada distinto de agradarle, haciendo y diciendo lo que Él pide de nosotros. (San Juan Eudes, Cartas 1, 53: O.C. X, 441- 444.) ."Es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y sin miedo." Papa Francisco
  5. 5. Preguntas para la reflexión Vivir el evangelio implica un compromiso con la transformación de la realidad en la cual nos encontramos. San Juan Eudes en su ministerio presbiteral expresó con esto con pasión y convicción. ¿De qué manera la experiencia de encuentro con Jesús nos inspira a ser agentes del cambio y ser palabra de vida para los demás? La misión es un ejercicio que no ha de tener otro interés que la gloria de Dios, una de las más comunes exhortaciones del padre Eudes. ¿Cómo estamos glorificando a Dios con nuestra vida? ¿En qué contextos nuestra misión como cristianos debería fortalecerse más? Oración final Suscita, Señor, en tu Iglesia la vocación de servicio de los santos apóstoles y sacerdotes; haz que, animados por tu Espíritu Santo, tus sacerdotes amen lo que ellos amaron y realicen lo que enseñaron. Amén. (San Juan Eudes, O.C. III, 273) Padrenuestro, Avemaría, Gloria. Para la bendición final, puede utilizarse la fórmula: Queremos, Señor Jesús, que vivas y reines entre nosotros. Y nos bendiga con su Hijo, la Santísima Virgen María. Amén. Bendición final
  6. 6. "Evangelizar es hacer presente en el mundo el Reino de Dios." Papa Francisco En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Inicio Amar, vaciar y entregar El Corazón de Jesús Oración inicial [A continuación consagrar a la presencia del Señor las intenciones particulares para esta oración, de manera especial, la gracia de renunciar a todo lo que nos aparta del Señor] Adoremos a Dios, misericordioso sin medida. Adorémosle por haber tenido misericordia de sus criaturas y de nosotros en particular. Démosle gracias. Pidamos perdón por haber rechazado su misericordia. Entreguémonos a él para que venza la dureza de nuestro corazón y nos conceda ser sensibles ante la miseria espiritual y material de nuestro prójimo y poder aliviarla según nuestras posibilidades.
  7. 7. El vaciamiento Un paso necesario en el crecimiento espiritual Si bien en “Vida y Reino” presenta un buen plan de la santificación del tiempo y de las acciones, podemos identificar allí ciertos elementos fundamentales para la formación de Jesús en nosotros que, en cierta manera podrían ser considerados como etapas en dicha formación. El término que usa san Juan Eudes es el desprendimiento (détachement), anonadamiento o aniquilamiento (anéantissement) que ha sido inspirado en la actitud misma del Hijo de Dios quien, según el himno cristológico de la carta a los Filipenses (2, 6-11), existiendo en condición de Dios, no se aferró a ser igual a Dios, sino que se vació de sí mismo (ekénoseneautón). Es el punto de inicio del proceso de la formación de Jesús en nosotros y, por tanto, del dinamismo de continuar y completar la vida de Jesús. El proceso de vaciamiento es fruto del amor grande a Jesús y también a María, cuanto más los amamos, más experimentamos la necesidad de vaciarnos de nosotros mismos para ser llenos del amor de Jesús. San Juan Eudes reconoce implícitamente que nuestro ser se va llenando de muchos elementos que “ocupan espacio”, esto es, que no dejan el lugar libre para que Dios pueda llenarnos. A manera de un recipiente dentro del cual se pueden colocar muchas cosas y que es preciso vaciar para llenarlo con algo muy preciado, nos encontramos frente a Dios que precisamente quiere llenar todos los aspectos de nuestro ser.
  8. 8. A lo largo de la vida podemos ir colocando en nuestro corazón sentimientos (sensaciones, afectos, apegos, nexos personales); disposiciones (nuestros propios métodos de enfrentar la vida, de resolver los problemas, de situarnos ante otras personas, de relacionarnos con otras personas, de la frecuente actitud de creer que somos más que los otros, que sabemos más que los demás, que todo lo que hacemos, está bien hecho que llenamos a plenitud los trascendentales –esse, verum, bonum– entre otros elementos); intenciones (nuestras metas se agotan en el éxito del trabajo, o del estudio, en la idolatría del poder, o del tener, en la búsqueda de la felicidad, según los cánones superficiales de la sociedad). El vaciamiento de estos elementos es otra tarea que se cumple a lo largo de la vida y que, como, en los elementos anteriores, puede tener sus altibajos. No ha faltado quien se comprometa con este vaciamiento por medio de votos voluntarios: “Vacíame de mí mismo y de todas las cosas, y aniquílame totalmente, para que me llenes de ti mismo y te formes y te establezcas en mí” (O.C. I 510). P. Álvaro Duarte Torres, CJM
  9. 9. Preguntas para la reflexión En el itinerario espiritual que san Juan Eudes presenta en los diferentes énfasis de su propuesta (Sacerdocio, Bautismo, Corazón) el vaciamiento, renuncia o desprendimiento ocupan un lugar fundamental. ¿Qué importancia le hemos dado al vaciamiento en nuestro crecimiento espiritual? Sentimientos, disposiciones e intenciones son tres componentes desde los cuales san Juan Eudes desarrolla la formación de Jesús. ¿Cómo podemos perfilar nuestra vivencia espiritual de acuerdo a estos aspectos? Oración final Dios y Padre nuestro, que por obra de tu amor nos hiciste miembros de tu único Hijo y nos diste tener con él un mismo corazón; concédenos cumplir con amor tu voluntad, para que deseando lo que te agrada podamos ver cumplido nuestro anhelo de santidad. Amén (O.C. VIII, 701) Padrenuestro, Avemaría, Gloria. Para la bendición final, puede utilizarse la fórmula: Queremos, Señor Jesús, que vivas y reines entre nosotros. Y nos bendiga con su Hijo, la Santísima Virgen María. Amén. Bendición final
  10. 10. "Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades" Papa Francisco En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Inicio La mejor formadora El Corazón Santo de María Oración inicial [A continuación consagrar a la presencia del Señor las intenciones particulares para esta oración, de manera especial, la gracia de renunciar a todo lo que nos aparta del Señor] Adoremos a Jesucristo como Hijo único de María. Él nos la ha dado para ser después de él nuestra superiora y Madre. Agradezcámosle por haberla elegido por Madre suya y por habérnosla dado como Madre nuestra. Pidamos perdón a este Hijo y a esta Madre por nuestras ingratitudes y ofensas. Démonos a Jesús, Hijo de María, y roguémosle nos llene de afecto filial hacia esta sagrada Madre. Ofrezcámonos a María, Madre de Jesús, rogándole que ejerza en esta comunidad el poder que sobre ella ha recibido para conducirla y animarla en todo, y para hacer vivir y reinar en ella la voluntad de Dios y el Espíritu de su Hijo.
  11. 11. María, formadora de Jesús en nosotros Cuando hablamos de María paradigma de la formación de Jesús en nosotros, podemos pensar en el modelo que tenemos en Ella y sobre todo en la acción que ese modelo tiene dentro de nosotros. Ese es el enfoque eudista. Juan Eudes parte de la contemplación del Corazón de María, como obra maravillosa de la Santísima Trinidad, con miras a la formación de Jesús. Y al mismo tiempo que María, por obra del Espíritu Santo es hecha como imagen viviente del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, es también nuestro paradigma en el sentido de que cuanto pasó en María, puede pasar en nosotros, como don gratuito de Dios. María es un modelo tan perfecto que puede actuar dentro de nosotros sus mismos misterios, o mejor, la amorosa Trinidad, va realizando en nosotros lo que María experimentó como Madre de Jesús. Esta sería una síntesis de las 17 Méditations sobre el Corazón de María para pensar en la acción de María para que Jesús sea formado en nosotros. María será modelo para todos los que queremos formar a Jesús, porque ha tenido la experiencia en plenitud al cooperar con el Espíritu Santo, experiencia “inimaginable” y desde sus más tiernos años. Es desde esta realidad que podemos hablar de María como paradigma místico de la formación de Jesús.
  12. 12. Como hemos visto, Juan Eudes lleva este carácter de modelo hasta sus últimas consecuencias: María ha recibido el poder de formar a Jesús en nosotros: “El sagrado Corazón de María cooperó en la obra de la salvación, empleando con un amor increíble el poder que había recibido de formar, de hacer nacer y de hacer vivir a su Hijo Jesús en los corazones de los fieles: formación, nacimiento y vida que es el fruto principal de su pasión y de su muerte, la realización de sus proyectos y la consumación de su obra” (O.C. VI, 154). Por ese poder recibido puede tomar amorosamente “plena y entera posesión” de nuestro corazón y con toda razón podemos invocar su intercesión para formar a Jesús en nosotros. Y pedirle que Jesús haga en nosotros lo mismo que hizo en Ella: pintar e imprimir en nosotros todos sus estados, todos sus misterios, su vida, sus costumbres y virtudes”. (O.C. V, 156). P. Higinio Lopera, CJM
  13. 13. Preguntas para la reflexión En la propuesta espiritual de san Juan Eudes, la madre del amor hermoso, ocupa el lugar de discípula y formadora. ¿Cómo es nuestra relación con la Virgen María? ¿De qué manera descubrimos en ella un referente de crecimiento espiritual? La formación de Jesús es una experiencia personal y comunitaria que debe reflejarse en nuestro diario vivir y, de manera especial, en nuestra manera de evangelizar. ¿De qué modo la propuesta espiritual de san Juan Eudes, desde la cual hemos reflexionado durante estos tres días aporta algo a la misión que realizo? Oración final Dios de bondad, tú que has querido que tu Hijo único viva y reine en el corazón de su Virgen Madre; concédenos que, cumpliendo siempre y en todo tu voluntad, a ejemplo de Jesús y María, merezcamos tener, con ellos y entre nosotros, un solo corazón. Amén. (O.C. XI, 255) Padrenuestro, Avemaría, Gloria. Para la bendición final, puede utilizarse la fórmula: Queremos, Señor Jesús, que vivas y reines entre nosotros. Y nos bendiga con su Hijo, la Santísima Virgen María. Amén. Bendición final
  14. 14. ¡ F o r m a r a J e s ú s , n u e s t r a p r i n c i p a l o c u p a c i ó n ! Director: P. Álvaro Duarte Torres CJM Diseño y compilación:Jorge Luis Baquero espiritualidad.eudista@gmail.com Facebook: Espiritualidad Eudista Unidad CJM

×