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40 días para formar a Jesús

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40 días para formar a Jesús

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40 días para formar a Jesús

  1. 1. "La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia". Papa Francisco Considerar la espiritualidad como un proceso de crecimiento en la fe y en el amor del Señor, implica una vivencia cada vez mayor del mensaje de Jesús, reflejada en una experiencia profunda de oración y acciones concretas que contribuyan a la construcción del Reino de Dios. Esta misma consideración ha de llevarnos a asumir que el camino de crecimiento se abre paso al asumir la cruz del Señor y a descubrir en ella el espíritu de entrega que busca redimir al ser humano de su condición de pecado y llevarle a vivir la libertad. En la perspectiva de san Juan Eudes, la cruz, la entrega y el amor son tres palabras que no pueden desligarse, pues a través de ellas se experimenta la presencia de Dios en nuestra vida, que nos salva e invita a encarnarlas. Evidentemente, si descubrimos que en el acontecimiento de la pasión, muerte y resurrección de Jesús se hace visible el amor personal de Dios, nuestra vida ha de orientarse para ser signo de ese mismo amor a quienes nos rodean. Al ser, para otros, instrumentos de una salvación integral, continuamos y completamos la vida y la muerte de Jesús. ¡Vivamos la cuaresma, para que viva y reine el Resucitado! Cuaresma es sensibilizar el corazón para experimentar la salvación de Dios, y formarse en tal experiencia con el propósito de ayudar a que otros la vivan. Es disponer la vida en adoración, y descubrir en esta actitud la docilidad al Espíritu Santo, que aún en el sufrimiento y la aflicción nos lleva a vislumbrar un proyecto de amor que abre los caminos de Dios en nosotros. Cuaresma es formar al Jesús orante y evangelizador, que nos llama a permanecer "vigilantes" y a vivir con alegría y autenticidad la palabra que ha sembrado en nosotros. La iglesia nos invita al ayuno, a la oración y a la penitencia. Un ayuno que nos lleve a la renuncia del mundo y de nosotros mismos, una oración que se haga vida en todo lo que hacemos y una penitencia, que no debe ser asumida como carga, sino como llamada al amor. Junto al padre Eudes, vivamos estos cuarenta días de transformación espiritual, y permitamos a Dios que sensibilice y forme nuestro corazón para Él.
  2. 2. El Bautismo: Gracia y santidad de Dios en nosotros La Escritura llama al bautismo regeneración y renacimiento: es el baño bautismal de regeneración (Tt 3, 5). El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios (Jn 3, 5). Esta generación y nacimiento tiene como prototipo y ejemplar la generación eterna del Hijo de Dios en el seno de su Padre y su generación y nacimiento tem- poral en las entrañas virginales de su madre. Pues así como en su generación eterna el Padre comunica a su Hijo su ser, su vida y todas sus divinas perfecciones, así, en nuestro bautismo, este mismo Padre nos da, por su Hijo y en su Hijo, un ser y una vida santos y divinos. “Desde el miércoles de Ceniza hasta el primer domingo, honramos el Bautismo de Jesús en el Jordán y la manifestación que de él hace la voz del Padre: “Este es mi Hijo amadísimo en quien tengo mis complacencias” (Mt 3, 17) y del Espíritu Santo que baja sobre él en forma de paloma, junto con el testimonio que sobre él da Juan el Bautista”. (O.C. I, 317) 1. Recuerda 2. Leamos a Juan Eudes Además, como el Espíritu Santo fue enviado para formar al Hijo de Dios en las entrañas de la santa Virgen, así es también enviado para formarlo y hacerlo nacer por el bautismo en nuestro ser y para incorporarnos y unirnos con él, haciéndonos nacer y vivir en él: Hay que nacer de agua y de Espíritu. Como bautizados, debemos mostrar la verdad de estas palabras: Habéis muerto y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios (Col 3, 3). Debernos morir a todo lo que no es Dios, para vivir sólo en Dios con Jesucristo, como hombres que hemos resucitado de la muerte a la vida (Rm 6, 13), como resucitados que llevamos sobre la tierra una vida celestial y santa, adornada de todas las virtudes, en ejercicio continuo de amor, de adoración y de alabanza a Dios y de caridad hacia el prójimo. San Juan Eudes (O. C. II, 182 - 184)
  3. 3. El Bautismo: Gracia y santidad de Dios en nosotros El Bautismo de Jesús y la manifestación del Padre: “Tú eres mi elegido” (Mt 3, 17). Unidad de Espiritualidad Eudista. Link: https://youtu.be/RnhRSX4Kn6s 3. Tip para la semana Por la gracia del Espíritu Santo adquirimos la capacidad de adherirnos a Jesús, ¿De qué manera trabajaré en este tiempo de cuaresma para renunciar a todo lo que no pertenece a Jesús, y vivir de su vida, de su amor y de su Espíritu? En el Bautismo, afirma san Juan Eudes, Dios Padre nos comunica la vida de su Hijo, ¿Cómo estoy perfilando mi espiritualidad, para que el Corazón de Cristo dado por el Padre, sea el que mueva mis acciones y construya mis relaciones? Oración final P. 20 4. Jaculatoria para la semana San Juan Eudes recomienda realizar oraciones repetitivas, así nuestro corazón permanecerá en Jesús. Hagamos vida esta oración: ¡Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo! 5. Preguntas y respuestas para formar a Jesús
  4. 4. "La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo". Papa Francisco Hay diversas maneras de comprender y vivir la experiencia de oración, si bien puede asumirse como un ejercicio cotidiano y que ocupa cierta importancia en la vida del cristiano, es fundamental descubrir en ella tres aspectos que nos ayudarán en este caminar cuaresmal: 1. La oración como llamado, 2. La oración como lenguaje del amor, 3. la oración como continuación de la vida y la misión de Jesús. Vivir la espiritualidad como un camino de crecimiento implica reconocer, aceptar y vivir que la propuesta de Jesús no es una carga, sino que es la base de la libertad que en Él descubrimos, es decir, la capacidad de amar y reconocernos amados. La invitación del Señor es clara y contundente, cuando exhorta a permanecer en oración: "Velen y oren, para que puedan afrontar la prueba; pues el espíritu está bien dispuesto, pero la carne es debil" (Mt 26, 41). El cristiano que asume la oración con el propósito de cuidar y acrecentar su relación con el Señor, está dispuesto a la renuncia y a la entrega, aspectos en los que san Juan Eudes es enfático. La oración: Vivir en el Corazón de Dios, un tesoro para amar En la perspectiva del padre Eudes es muy diciente una experiencia de oración que tiende al amor y a la entrega: "Me entrego a ti, amor irresistible, y me abandono enteramente a tu poder, ven, ven a mí y destruye cuanto te desagrada; establece plenamente tu celestial dominio". Si aceptamos la oración como un llamado, nuestro corazón se dispondrá cada vez a la entrega y al amor. Dios enamora el corazón humano, cuando se descubren mutuamente en la oración. Este enamoramiento ha de transformar el lenguaje con el cual nos dirigimos a Dios. Ya no prevalecerán las peticiones y las súplicas, sino los actos de amor y de alabanza, como en el padre Eudes: ¡Dios de mi amor! Tú eres todo amable, todo amante, todo amor y todo amor por mí. Que también yo sea todo amor por ti. Que el cielo se convierta en una pura llama de amor por ti". Finalmente, un corazón entregado y enamorado de Dios, quiere continuar la oración de Jesús, en la tierra, es decir orientando sus pensamientos y actos para dar gloria a Dios.
  5. 5. San Pablo nos enseña que para realizar santamente nuestras acciones debemos hacerlas en nombre de Jesucristo. Y Cristo nos asegura que el Padre nos concederá cuanto le pidamos en su nombre (...). Pero, ¿qué significa orar en nombre de Jesucristo? (...). Es continuar la oración de Jesucristo en la tierra. Porque como miembros suyos que formamos su cuerpo, según enseña san Pablo, hacemos sus veces en la tierra y lo representamos; y, por lo mismo, debemos hacerlo todo en su nombre, en su espíritu, con sus disposiciones e intenciones, como Él mismo actuó cuando estaba en el mundo y como actuaría si estuviera en lugar nuestro (...). “En la primera semana de cuaresma honramos la vida solitaria de Jesús en el desierto”. (O.C. I, 317) San Juan Eudes 1. Recuerda 2. Leamos a Juan Eudes Por ello, cuando te dispongas a hacer oración, acuérdate de que vas a continuar la oración de Jesucristo, orando como oraría Él, si estuviera en lugar tuyo; es decir, con las disposiciones con que ha orado y sigue orando en el cielo y en nuestros altares, donde se halla en constante ejercicio de oración a su Padre. Para este fin, únete al amor, a la humildad, a la pureza y a la santidad y demás disposiciones con las que Él ora. La oración es la felicidad perfecta y el verdadero paraíso en la tierra. Gracias a ella, el cristiano se une a su Dios, su centro, su fin y soberano bien. En la oración, el cristiano posee a Dios y Dios se apodera de él. Por la oración, le damos nuestros homenajes, adoraciones y afectos y recibimos sus luces, sus bendiciones y las innumerables pruebas de su amor infinito. San Juan Eudes (O.C. I, 200-201. 192) La oración: Vivir en el Corazón de Dios, un tesoro para amar
  6. 6. La oración: Vivir en el Corazón de Dios, un tesoro para amar La vida solitaria de Jesús en el desierto. Unidad de Espiritualidad Eudista. Link: https://youtu.be/njckR-pIrQE 3. Tip para la semana Para san Juan Eudes la oración ha de ser la primera y más importante ocupación de un cristiano, con el objetivo de llegar a vivir la misma oración de Jesús. ¿Cómo estoy viviendo la oración, para que ésta tenga las mismas intenciones y sentimientos de Cristo, y pueda concretarse con acciones y frutos concretos? San Juan Eudes afirma que en la oración el cristiano posee a Dios, ¿Permito que mi oración se fortalezca cada vez más a través de la lectura de la Palabra y de la participación en los sacramentos? ¿Hago de mi oración un ejercicio cotidiano que me permita reflejar en mis actos y pensamientos la vida de Jesús? Oración final P. 20 4. Jaculatoria para la semana San Juan Eudes recomienda realizar oraciones repetitivas, así nuestro corazón permanecerá en Jesús. Hagamos vida esta oración: ¡Jesús, manso y humilde de corazón, ten misericordia de nosotros! 5. Preguntas y respuestas para formar a Jesús
  7. 7. "La Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor –que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador- nos muestra el camino a seguir". Papa Francisco La Misión: Dios habla en nuestros actos y palabras En adelante Jesús será mi mundo, mi gloria, mi tesoro, mis delicias y mi todo. No quiero ver nada sino a Jesús. Ciérrense a lo demás, ojos míos, porque solo Él merece tus miradas. No me importa agradar sino a Jesús y no quiero corazón ni afecto sino para Él. Quiero alegrarme en su amor y en el cumplimiento de su voluntad; no quiero sentir tristeza sino de lo que a Él le ofende y de lo que se opone a su divino amor. Ejercicio de amor para la semana
  8. 8. Predicar es hacer hablar a Dios. Predicar es hacer hablar a Dios, el cual, después de dirigirse a los hombres por los profetas en el Antiguo Testamento, y por su Hijo en la nueva ley, quiere hablarnos también ahora por los miembros de su Hijo, para darnos a conocer su voluntad e incitarnos a cumplirla. Predicar es distribuir a los hijos de Dios el pan de la vida eterna, para mantener, fortalecer y perfeccionar en ellos la vida divina que recibieron del Padre celestial por el nuevo nacimiento del bautismo. Tú tienes palabras de vida eterna (Juan 6, 69). “En la segunda semana, honra su vida pública y de trato con los hombres, desde la edad de treinta años hasta su muerte” (O.C. I, 317) 1. Recuerda 2. Leamos a Juan Eudes El origen de la predicación apostólica se halla en el seno de Dios, de donde salió el Verbo, la Palabra eterna y el primero de todos los predicadores, Jesucristo, nuestro Señor. De esa fuente trajo todas las verdades que vino a predicar a la tierra. El fin y objeto de esta función celestial es dar nacimiento y, formar a Jesucristo en los corazones de los hombres, es hacerlo vivir y reinar en ellos; es disipar de los espíritus las tinieblas infernales e irradiar en ellos las luces celestiales; es combatir y aplastar el pecado en las almas y abrir en ellas la puerta a la gracia divina; es echar por tierra la tiranía de Satanás en el mundo y establecer el reino de Dios; es reconciliar a los hombres con Dios y hacerlos sus hijos. Hay que adorar a Nuestro Señor Jesucristo en las santas disposiciones con que predicaba cuando estaba en la tierra; renunciar fuertemente a si mismo; darse a Él de todo corazón, suplicándole que nos anonade y se establezca Él en nosotros, para que sea Él quien predique por nuestra boca, ya que le pertenece a Él solo anunciar la palabra de su Padre; aceptar por su amor las confusiones y mortificaciones que nos pudieran sobrevenir; es también dar nuestra memoria al Padre, nuestro entendimiento al Hijo y nuestra voluntad al Espíritu Santo. San Juan Eudes (O.C. IV, 12-16. 21) La Misión: Dios habla en nuestros actos y palabras
  9. 9. Tips de amor: La vida pública de Jesús: desde sus treinta años hasta su muerte. Unidad de Espiritualidad Eudista. Link: https://youtu.be/XNa8N9zVwrs 3. Tip para la semana San Juan Eudes afirma que la predicación no ha de tener otro propósito que hacer vivir y reinar a Jesús en el Corazón humano. ¿De qué manera en mi vida cristiana he respondido el llamado a Evangelizar y a ser Jesús para los demás? ¿Cómo construyo mis relaciones con otras personas para formar a Jesús en medio de ellas? Oración final P. 20 4. Jaculatoria para la semana San Juan Eudes recomienda realizar oraciones repetitivas, así nuestro corazón permanecerá en Jesús. Hagamos vida esta oración: ¡Yo te amo, amantísimo Jesús!, ¡Te amo, bondad infinita, te amo con todo mi corazón y más y más te quiero amar! 5. Preguntas y respuestas para formar a Jesús La Misión: Dios habla en nuestros actos y palabras
  10. 10. “Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua”. Papa Francisco Formar a Jesús: Un proceso de renuncia y adhesión Sé tú, divino amor, la vida de mi vida, el alma de mi alma y el corazón de mi corazón. Que ya no viva sino en ti y de ti. Que no subsista sino por ti. Que ya no tenga pensamiento, ni diga palabra, ni realice acciones sino por ti y para ti. Ejercicio de amor para la semana
  11. 11. Cuando te sobrevenga una aflicción del cuerpo o del espíritu, póstrate de inmediato a los pies del que dijo: Al que viene a mí no lo echaré fuera (Jn 6, 37); Vengan a mí los que están cansados y abrumados y yo los aliviaré (Mt. 11, 28). 1. Adora su divina voluntad. 2. Humíllate ante Él a la vista de tus pecados, que son la causa de todos los males. 3. Ofrécele tu aflicción. 4. Pídele su gracia para sobrellevarla santamente. 5. Reconcíliate con Él mediante la confesión y la comunión. “Honremos la vida penitente de Jesús en sus humillaciones interiores y exteriores”. (O.C. I, 318) 1. Recuerda 2. Leamos a Juan Eudes Porque si no estás en su gracia y en su amor, todos los martirios del mundo serían inútiles para la gloria de Dios y para tu santificación: privarías a Dios de un gran honor que podrías tributarle en el momento de la tribulación y tú perderías inestimables tesoros de gracia y de gloria . San Juan Eudes (O.C. I, 456). Formar a Jesús: Un proceso de renuncia y adhesión
  12. 12. Tips de amor: Humillaciones interiores y exteriores de la vida de Jesús. Unidad de Espiritualidad Eudista. Link: https://youtu.be/xErdwpBgRp4 3. Tip para la semana La dificultad para un cristiano no puede convertirse en un obstáculo en su fe, por el contrario ha de ser una oportunidad, a través de la cual pueda descubrir la acción de Dios que se apropia del corazón humano y lo transforma en la profundidad de su amor. ¿Asumo mis dificultades como la oportunidad para acrecentar mi fe y mi oración, de modo que, pueda descubrir el propósito de Dios en medio de ella? San Juan Eudes propone realizar un gesto de reconciliación con Dios en el momento de la aflicción. ¿Cuáles son las cosas que me impiden ser fiel a Jesús? Acércate al sacramento de la reconciliación. Oración final P. 20 4. Jaculatoria para la semana San Juan Eudes recomienda realizar oraciones repetitivas, así nuestro corazón permanecerá en Jesús. Hagamos vida esta oración: ¡Corazón inmenso, que en todas partes me amas, que yo te ame en todas partes y en todas las cosas! 5. Preguntas y respuestas para formar a Jesús Formar a Jesús: Un proceso de renuncia y adhesión
  13. 13. “Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a Él, y con esta espera manifiesta su voluntad de perdonar”. Papa Francisco Formar a Jesús: Nuestra tarea como cristianos La experiencia del discípulo que camina junto a Jesús, tiene dos grandes etapas: enamoramiento y formación. La primera etapa se desarrolla progresivamente, en la medida que el discípulo experimenta el amor y la obra del Padre en su vida, allí se descubre a sí mismo como necesitado de Dios, y a su vez, llamado a vivir en fidelidad y alegría, para ser signo de ese mismo amor. Ser signo del amor de Dios para la humanidad, implica un proceso formativo en el cual Jesús presenta las indicaciones. Claramente, San Juan Eudes sabe muy bien cual es la primera y más importante: "Continuar y completar la vida de Jesús". A primera vista, esto podría entenderse como una idea abstracta o imposible, pero el mismo padre Eudes nos da pistas para lograrlo. En la perspectiva del santo Francés, Jesús se hace vida en nosotros, cuando inspira lo que somos y lo que hacemos. Lo que somos y hacemos se evidencia en la manera como pensamos, sentimos, percibimos la realidad y nos acercamos a ella. Cuando Jesús inspira nuestras acciones, nuestro corazón se orienta en dos grandes virtudes de la vida cristiana: Dar gloria a Dios y la caridad con el prójimo. Nuestra oración ha de ser más afianzada cuando la inspira el Espíritu Santo y evoca en nosotros el lenguaje del amor, El trabajo, el estudio, las relaciones con los demás, si Jesús permanece en el centro, tendrán fruto abundante en bien de los demás. De esta manera, Jesús se hace vida en nosotros.
  14. 14. San Pablo llama a humildad, la virtud más característica de Jesucristo. Es por consiguiente, la virtud propia del cristiano, sin la cual es imposible llegar a serlo. Ella es el fundamento de la vida y santidad cristianas, la guardiana de todas las demás gracias y virtudes. Ella nos trae toda clase de bendiciones, porque es en los humildes en quienes el inmenso y humildísimo Jesús encuentra su descanso y sus delicias, según su palabra: En ese pondré mis ojos: en el humilde y el abatido que se estremece ante mis palabras (Is. 66, 2).Es la humildad, acompañada del amor, la que hace santos y grandes santos. “Honremos la vida penitente de Jesús en sus privaciones exteriores e interiores”. (O.C. I, 318) 1. Recuerda 2. Leamos a Juan Eudes Es verdad que nuestro Señor Jesucristo nos enseña a ayudar, a dar limosna y a orar en secreto. Pero, san Gregorio nos aclara que se trata de la intención y no de la acción, es decir que el Señor no prohíbe que las hagamos en público, ya que nos dice en otra parte: Que brille su luz ante los hombres para que al ver sus buenas obras den gloria a vuestro Padre que está en los cielos (Mt. 5, 16). Él quiere que nuestra intención se mantenga secreta y escondida y que realicemos nuestras acciones exteriores no para agradar a los hombres o buscando vanos aplausos, sino para agradar a Dios procurar su gloria. Finalmente, la verdadera humildad de corazón que nuestro Señor nos inculca con su ejemplo consiste en ser humildes como lo fue Cristo en la tierra. San Juan Eudes (O.C. I, 214. 224-225). Formar a Jesús: Nuestra tarea como cristianos
  15. 15. Tips de amor: Las privaciones interiores y exteriores de Jesús. Unidad de Espiritualidad Eudista. Link: https://youtu.be/iRCpE9HLaIA 3. Tip para la semana San Juan Eudes asegura que el cristiano está llamado a actuar en nombre de Jesús, por tal razón, es posible concluir que todo lo que hagamos en beneficio de nuestro hermano ha de ser en nombre del Señor. ¿De qué manera permito que mis acciones evangelizadoras y cotidianas sean luz y sal para la sociedad? Para san Juan Eudes el objetivo de la vida cristiana es dar gloria a Dios en todo, esto se logra viviendo con autenticidad la humildad y la pureza de intención en nuestros actos. ¿En mi familia, mi comunidad o grupo de oración, el servicio que realizo está enfocado en dar gloria a Dios? ¿Qué debo seguir fortaleciendo para llegar a tal objetivo? Oración final P. 20 4. Jaculatoria para la semana San Juan Eudes recomienda realizar oraciones repetitivas, así nuestro corazón permanecerá en Jesús. Hagamos vida esta oración: ¡Jesús, Haz mi corazón semejante al tuyo! 5. Preguntas y respuestas para formar a Jesús Formar a Jesús: Nuestra tarea como cristianos
  16. 16. “La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano”. Papa Francisco Corazón de María: Un corazón cuaresmal San Juan Eudes no concibe una vivencia plena de la vida cristiana sin la Virgen María, para el santo francés ella es modelo fundamental para la formación de Jesús en los cristianos, concretamente en tres aspectos: 1. Su amor de madre, 2. Su cualidad de discípula, 3. Su virtud de oración. El punto central de la admiración y amor del padre Eudes hacia la Virgen María es su maternidad. Jesús ha entregado a la humanidad su propia madre, con el propósito de que sea ella quien instruya el camino de la santidad, enseñándonos la importancia de acrecentar el amor a Dios y al prójimo, de modo que, nuestros pensamientos y actos se orienten únicamente para gloria de Dios. El padre Eudes comprende que la vida de María es un evangelio viviente, pues todo lo que ella es refleja la vida de Jesús. Ella es discípula porque constantemente nos invita a ser testigos de la obra del Señor. Sin embargo, aprender a amar, a vivir misericordiosamente y a ser testigo de la palabra de Jesús, requiere del acompañamiento y la inspiración de la oración. María nos enseña a orar, porque desde el momento de la Encarnación, su corazón contemplaba a la Palabra que estaba en silencio.
  17. 17. Jesús, Hijo único de Dios, Hijo único de María, al escoger, entre todas las criaturas, a esta incomparable Virgen para ser su Madre, su nodriza y su gobernante; y pues su infinita bondad nos la dio como Madre y refugio en todas las necesidades, quiere que la veneremos, la honremos y la amemos como él la ama. El amabilísimo Corazón de la Madre del Salvador ha cooperado con él, bajo diversas formas, en el inicio y en el progreso de la obra de nuestra salvación. (O.C. VI, 155) 1. Recuerda 2. Leamos a Juan Eudes La exaltó y honró por encima de todos los hombres y los ángeles; quiere igualmente que le rindamos más respeto y veneración que a todos los ángeles y que a todos los hombres. Pues él es nuestra Cabeza y nosotros sus miembros, animados por su espíritu, debemos seguir sus inclinaciones, caminar por sus sendas, continuar su vida en la tierra y practicar las virtudes que practicó, quiere que nuestra devoción a su divina Madre sea continuación de la suya. Es decir, que tengamos los sentimientos de honor, de sumisión y de amor que él le tuvo acá abajo y que le tiene eternamente en el cielo. Ella ocupó y ocupará por siempre el primer puesto en su corazón. San Juan Eudes (O.C. VI, 17-18) Corazón de María: Un corazón cuaresmal
  18. 18. Corazón de María-Corazón de Jesús Unidad de Espiritualidad Eudista Link: https://www.youtube.com/watch? v=BkY_SdR6t6w 3. Tip para la semana ¿De qué manera el amor, la misericordia y demás virtudes que contemplo en el Corazón de María me permite hacer vivir y reinar a Jesús en mi corazón? Para san Juan Eudes, las virtudes del Corazón de María son las mismas virtudes del Corazón de Jesús. ¿Cómo estoy perfilando mi vida espiritual, para formar en mí las virtudes de este Gran Corazón y unirme a él plenamente? Oración final P. 20 4. Jaculatoria para la semana San Juan Eudes recomienda realizar oraciones repetitivas, así nuestro corazón permanecerá en Jesús. Hagamos vida esta oración: Madre de amor, ama a tu Hijo por mí, y hazme partícipe del amor que le tienes 5. Preguntas y respuestas para formar a Jesús Corazón de María: Un Corazón Cuaresmal

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