LA MUERTE DE UN AMADO PERROSinopsisLa escena comienza de enredo se desarrolla en el domicilio de una familia adinerada. El...
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raro cuando ni siquiera han accedido a contratar a una sola de las personas que trabajan en elservicio doméstico en esta m...
El señor maldice entre susurros y sin percatarse de la presencia de Flora que se halla en elrincón del escenario más aleja...
Los gemidos y sollozos de la señora se oyen cada vez con mayor claridad. Ahora también seescuchan voces que acompañan la p...
Detective- Me sirvo una copa. Me relajará para comenzar la investigación del caso.El señor- ¡No! Deja esa botella. No es c...
Detective-(Se vuelve hacia Flora que se halla inmóvil sosteniendo al bebé) ¿Se puede saberdónde está el te? La señora la n...
El señor- (Mofándose) Eso, “querida prima” tú, como siempre, no te preocupes por nada másque por vestirte esos trapos carí...
Detective- Así que su marido y usted lo harían todo por el señor Adolfo. ¿No es así?Flora- ¡Claro!Detective- Y en cambio s...
cargando con un diminuto ataúd del tamaño de un caniche. Cierra la marcha Marta queobserva curiosa al cortejo fúnebre que ...
Feliz Dapena- ¡Descanse un poco, por favor! Se ve que lo necesita.La señora- Es usted tan amable.Feliz Dapena- Solo un hom...
la funeraria.) ¡Feliz Dapena! ¡Feliz Dapena! ¿Cómo no se me ocurrió antes? (Los dos hombresse mantienen la mirada con dure...
funerario podría responder. ¿No le incomoda a usted la policía? Nuestro eficiente primoGelasio se halla aquí para desentra...
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Educacion artistica

  1. 1. LA MUERTE DE UN AMADO PERROSinopsisLa escena comienza de enredo se desarrolla en el domicilio de una familia adinerada. Elcaniche de la señora ha aparecido muerto y esto conmociona a todos los que guardan relacióncon la casa. El detective primo de la familia ha acudido a investigar el crimen y todos parecenigualmente sospechosos, aunque unos sean más culpables que otros. Las risas y el misterio nosacompañarán hasta alcanzar la resolución del caso.Personajes:Flora: Asistenta cincuentona.Marta: universitaria encargada de cuidar al niñoDon Adolfo de Heredia y Vargas- El señor de la casa.Doña Adelita- La señora de la casa.Detective- Gelasio. Primo de la señora.Don Feliz Dapena- Encargado de la funeraria.Julito Perro Flauta- Joven ayudante de la funeraria.EL ESCENARIO ES LA SALITA DE UNA CASA.Flora entra en escena vestida de limpiadora llevando un cubo y una fregona. Su rostro denotapreocupación y malestar. Avanza arrastrando los pies y mirando por encima del hombro paraasegurarse de que nadie puede verla. Cuando está segura de que no es observada, mete lamano en uno de los bolsillos de su bata de trabajo y saca una llave. La mira con atención, laacaricia nerviosa y sigilosamente se dirige hasta un rincón del escenario donde hay una puerta.Con la llave en la mano y todavía evidentemente inquieta por no ser descubierta, a punto estáde introducirla en la cerradura cuando Marta irrumpe en escena, corriendo y con un bebé enbrazos.Flora, al verse descubierta, retrocede de inmediato y oculta rápidamente la llave de nuevo enel bolsillo de la bata. Intenta disimular alejándose de la puerta y yendo al encuentro de lajoven canguro.Marta- ¡Flora! ¡Flora! ¡Por fin has llegado! No sabes las ganas que tenía de contártelo todo.¡Esta casa es una locura! (Se ríe)Flora- (Con cierto hastío) ¿Qué ha pasado ahora? ¡No me lo digas! A la señora se le ha roto unauña nada más despertar y ha llamado a los bomberos.Marta- ¡Cerca! ¡Has estado tan cerca que casi te quemas! ¡Ha llamado a la policía!Flora- (Se sobresalta de verdad) ¿A la policía? ¡Dios mío, Marta! ¡Esto es terrible!Marta- (Observa sorprendida el pánico que le ha entrado a su compañera de trabajo)¡Tranquila, mujer! No tiene nada que ver contigo. ¿Por qué te preocupa tanto la policía? Nique pertenecieras a una banda de delincuentes.Flora- (Más asustada y más pálida por momentos, titubea intentando encontrar una respuestaconvincente a la pregunta de Marta. Tarda unos segundos en articular una contestacióncoherente.) Soy, soy soy… Soy una trabajadora sin contrato. Si te parece poco motivo para
  2. 2. asustarse de la policía…Marta- ¡Bueno, mujer, no te lo tomes tan en serio! Son los señores los que deberían habertecontratado como asistenta. A ellos les obliga la ley. ¡Ni que fueras una inmigrante ilegal!Flora- Muchos dicen que los emigrantes tienen más derechos que nosotros.Marta- Sí, es verdad. Tienen derecho a que los paren constantemente por la calle para pedirlesla documentación y así amedrentarlos antes de expulsarlos y también tienen derecho a que seles mire mal y se les acuse de todos los males del país. ¡No te apures! Afortunadamente tú notienes tantos derechos. Nada de esto puede pasarte a ti. Todo lo contario, serían los señoreslos que tendrían que enfrentarse a una multa en caso de que un verdadero policía seinteresase por el caso, cosa que no sucederá porque en la casa no hay ningún agente deverdad.Flora- ¿Pero no me has dicho que la señora ha llamado a la policía?Marta- Al primo Gelasio de Arana. Ha llegado a primera hora con su cara de borrachín y suapetito voraz. La cocinera aún no está en la casa, así que me las he visto y deseado paraconseguir aplacar el hambre del primito detective. Y cuando devoró el último huevo de ladespensa se levantó con gesto de investigador de novela negra, decidido a resolver el casoantes de abandonar “ las dependencias de esta santa casa”, en sus propias palabras. (Sonríedivertida)Flora-(Sigue nerviosa) ¿De qué caso me estás hablando? ¿Qué es lo que ha sucedido? Pareceque no se trata de las uñas de la señora.Marta- Podían haber sido las uñas, en eso tienes razón. Pero el caso que investigará elinspector Gelasio de Arana es el del pobre y “queridísimo Pity”. (Con ironía)Flora-(Parece relajarse al fin) ¿Qué ha hecho el chucho ahora, comerse las mejores zapatillasde la señora? Está claro que el inspector no tardará en detenerlo. Lo hará sin compasión y loencerrará de por vida. Para mí será un alivio, se acabaron las cacas y los pises por todas partes.Desde luego, mi trabajo mejorará mucho.Marta- Siento llevarte la contraria, pero el asunto que tiene el detective entre manos noparece sencillo.Flora-(La angustia regresa al rostro de la limpiadora) No comprendo. (Musita preocupada)Marta- Es lo que quería contarte. Cuando esta mañana se levantó la señora “Adelita” se topóen la escalera con el cuerpo de Pity. Estaba frío como el hielo.Flora-¡Maldita sea! ¿Alguien ha matado al perro? ¿Qué va a ser de nosotras? La señora pondrála casa patas arriba. Y por si eso no fuera lo suficientemente malo, meterá sus narices portodas partes con el pretexto de investigar la muerte del maldito perro. (De nuevo está muynerviosa. Ha dejado a un lado la fregona y pasea inquieta por la sala estrujándose las manos.)Marta-¡Cálmate, Flora! Ya ves que el primito detective no va a denunciar a su parentela por nocontratar legalmente a sus trabajadores domésticos.Flora- (Mira de soslayo todavía preocupada) ¡Ten cuidado, Marta, con lo que dices, alguienpodría escucharte! Los señores han sido muy generosos al contratarnos a mi marido y a mídespués del cierre de la obra. Si no fuera por ellos estaríamos viviendo debajo de un puente.No pudimos hacer frente a la hipoteca y nos echaron a la calle. ¿Dónde hubiésemosencontrado a nuestra edad un trabajo decente?Marta- (Acunando al niño que lleva en brazos) No sabes cuánto siento que hayáis perdido lacasa y tu marido el empleo. Pero aun así, decir que los señores son generosos, suena un poco
  3. 3. raro cuando ni siquiera han accedido a contratar a una sola de las personas que trabajan en elservicio doméstico en esta mansión.Flora-(Retoma sus paseos nerviosos por la sala y habla ensimismada por sus preocupaciones)Todo iba muy bien hasta ahora sin nadie metiendo las narices en la casa. Pero esto de Pity esterrible. El inspector Gelasio se entrometerá en todo con el pretexto de la investigación.Marta- ¡Vaya! Yo que quería contarte el asunto de Pity para que nos riésemos un poco. Peroveo que me he equivocado. No pensaba que te lo ibas a tomar así.Flora- ¿Acaso hay alguna posibilidad de que el perro haya fallecido de muerte natural?Marta- Eso parece quedar descartado. Estaba sano y era joven. Alguien lo ha sacado de enmedio y yo ya tengo mi propio sospechoso. (Dice divertida)Flora- ¡Ya! Tú crees que ha sido el señor harto de la pesadilla del perrito y de sus molestosladridos.Marta-¡Exacto! Ese es mi principal sospechoso.( Se oye a lo lejos la voz del señor de la casa quellama a Marta y que se va aproximando a la sala.)Marta- ¡Es el don! (Corre hasta el centro de la sala y aguarda por la aparición del hombre)Flora- (Se aleja precipitadamente de Marta, toma la fregona y se afana en limpiar el rincónmás alejado de la puerta que anteriormente había estado a punto de abrir) Será mejor que nospongamos a lo nuestro si no queremos que nos caiga una buena bronca. (Al fin, el señor, DonAdolfo de Heredia y Vargas, irrumpe en escena llamando a gritos a la canguro.)El señor-¡Marta! ¡Marta! ¿Dónde demonios se ha metido esta chica? ¿Es que en esta casa todoel mundo ha perdido la cabeza?Marta- (Corre al encuentro del hombre cuando entra en la salita) ¿Qué desea, don Adolfo?El señor- El señor: “¿Qué desea el señor?” ¿Cuántas veces voy a tener que repetírtelo? Te heeducado, pero a la hora de la verdad no podemos recordar ni un simple tratamiento derespeto para “El Señor” de la casa.Marta-“El señor”, podría disculpar a su sirvienta.El señor- (La fulmina con la mirada) ¡No me cambies de tema y dime de un vez por quédemonios has llamado a la policía! ¿No te he dicho en multitud de ocasiones que debespreguntarme a mí antes de obedecer ninguna orden?Marta- Muchas, “El señor”. Por eso yo no he llamado a nadie. Ha sido la señora Adelita,cuando descubrió….El señor- ¡Ya! Cuando descubrió el cadáver de ese perro sucio. ¡Maldita sea! Para una vez quese levanta antes de las doce… ¿Ya ha llegado el idiota del primo?Marta- Está con la señora Adelita en su cuarto intentando calmarla. (A lo lejos se escucha unterrible sollozo seguido de un profundo lamento.)El señor- (A Marta) ¡Anda! Ve a atender a tu señora, a ver si consigues que se calle un pocoque me está destrozando los nervios. Y encárgate de que el idiota del primo no meta lasnarices donde no le llaman.Marta- (Todavía acunando al niño en sus brazos) Como usted diga, “El señor”. (Abandonaprecipitadamente la escena)El señor- ¡Malditos jóvenes impertinentes! ¡Malditos primos y demás parientes! ¡Malditoschuchos y malditos los gritos de Adelita! (Se oyen sollozos a lo lejos)
  4. 4. El señor maldice entre susurros y sin percatarse de la presencia de Flora que se halla en elrincón del escenario más alejado de la puerta, se aproxima sigilosamente precisamente haciaesa puerta. Se detiene ante ella y mete la mano en el bolsillo para sacar la llave. Cuando latiene entre las manos, mira hacia donde suenan los gemidos de su mujer y a punto está deabrir la puerta cuando descubre a Flora limpiando, o haciendo que limpia en la sala. Susmiradas se cruzan y el señor estalla.El señor- (Sobresaltado guarda de inmediato la llave de nuevo en el bolsillo y se encara con lamujer) ¿Qué demonios hace usted aquí, Flora? (Flora lo observa aterrada sin emitir palabra) Leestoy haciendo una pregunta clara y sencilla. ¿Qué está haciendo en la sala? (Iracundo) ¿Acasome espía?Flora- (Muerta de miedo titubea) Yo, yo, yo, señor, yo solo limpio. Limpio donde me mandan.El señor- ¿Y qué se le ha perdido en este cuarto?Flora- (Aterrorizada) Nada, señor, nada.El señor- ¿Y por qué estaba usted mirando hacia aquí? ¿No le han dejado claro que esta puertano debe ser abierta jamás?Flora-¡Sí, señor! ¡Por supuesto, señor! ¡Jamás abriría esa puerta! ¡Nunca le desobedecería!El señor- ¡Ya! ¡A otro perro con ese hueso!¡No se puede uno fiar de nadie! ¡Y menos delservicio! (Flora permanece en silencio atendiendo la perorata del señor. En un momento setoca ligeramente el bolsillo de la bata de trabajo y continúa atenta a la bronca del hombre.El señor, frente a la puerta en cuestión, duda entre abrir o marcharse. Un nuevo sollozodesesperado llega a la sala desde la casa.)El señor- ¿Será posible que Marta sea capaz de controlar la histeria de mi mujer? ¡Estosjóvenes es que no valen para nada! Aquí si no hace uno mismo las cosas, todo resulta unverdadero desastre. ¡Maldito día! (Abandona precipitadamente la sala)Flora se queda sola en el escenario. Espera nerviosa a que el señor desaparezca y cuando estásegura de que no puede ser descubierta, deja el cubo y la fregona a un lado y se abalanzasobre el teléfono que está sobre una mesita. Marca precipitadamente sin dejar de mirar desoslayo temiendo que alguien pudiese sorprenderla.Flora- (Espera hasta que alguien le responde al otro lado del teléfono) ¡Por fin! Soy yo, doñaAurora, Flora. ¿Puede despertar a mi marido que ya habrá llegado de la obra y estarádurmiendo? ¡Es que es muy urgente! ¡Mucho! (Aguarda mirando preocupada hacia dondesuenan los sollozos de la dueña de la casa que cada vez son más frecuentes) ¡Ya era hora! ¡Nopodré estar mucho más rato al teléfono sin que me pillen! Ya sé que estabas durmiendo, quéte crees, ¿qué soy idiota? Pero tenía que llamarte. ¡Ha pasado lo peor! ¡La policía está en lacasa! ¿Qué vamos hacer? ¿Qué voy a hacer? ¡Nos van a pillar! Creo que debería largarme ydesaparecer para siempre. (Le hablan al otro lado del teléfono) Es el policía primo de la señora.-------- ¡Claro que no viene de visita! ¡Es un asunto profesional! ¡Estoy muerta de miedo! --------------- No. No me han descubierto, todavía. Es por Pity. ¡Ha muerto! ----------------- ¡No, hombre,no! Pity es el perro. La señora es Adelita. ¡Ha muerto el caniche!--------------. Nadie prestaatención a una limpiadora.----------------Es tarde para eso. Hace rato que ha cundido el pánico yno pienso quedarme quieta para que me detengan. --------------------- ¡Me largo! Da igual lo quedigas. Haz las maletas que nos cambiamos de habitación y de ciudad. -------------------
  5. 5. Los gemidos y sollozos de la señora se oyen cada vez con mayor claridad. Ahora también seescuchan voces que acompañan la pena de la mujer.Flora- ¡Mierda! ¡Ya están de vuelta! Tengo que colgar para desparecer antes de que entrenEntra en escena una mujer mucho más joven que el señor, destrozada por el dolor y ataviadacon un sofisticado salto de cama. La acompaña el primo policía que intenta calmarla y le ayudaa avanzar paso a paso hasta la sala, seguido de Marta que continúa acunando al chiquillo quelleva en brazos y un poco más rezagado está el señor, que contempla a su mujer y al detectivecon el gesto adusto.Flora- (Justo antes de que la descubran hablando por teléfono) ¡Tengo que colgar! ¡Buscaré unmomento adecuado para huir! (Cuelga precipitadamente y recula para alejarse del teléfono yde la puerta del rincón del escenario. Toma una bayeta y comienza a limpiar el polvo aquí yallá.)A Flora no le queda más opción que retroceder y atender al mandato de la señora. Marta sequeda inmóvil con el niño en brazos observando como Flora atiende las peticiones de laseñora.El señor- (De pie y aliviado por el cese del llanto) Aprovechemos que la bocina del barco setoma unos segundos de descanso y apuremos una copa. (Dice dirigiéndose al mueble bar ysirviéndose un trago)La señora- (Acomodándose en el sofá con cojín y mesita para los pies) ¡Que falta de delicadezapor tu parte! (A su marido) Pareces no sentir en absoluto la pérdida de un miembro tandestacado de nuestra familia. (Gimotea con rabia para molestar al señor)El señor- (Sarcástico, se vuelve hacia al detective con gesto de simulada sorpresa) ¿Es quepiensa usted dejar esta familia? ¿Tiene acaso planes para morirse en las próximas horas?La señora- (Lanza un estridente alarido que estremece a todos los presentes) ¡Hacer chistes enestas terribles circunstancias! ¡No me lo esperaba de ti! ¡Eres un mal padre! ¡Lo eres!El señor- ¡Has perdido hasta el último tornillo! (Da un gran sorbo a la copa de coñac y ladeposita en la mesa. Se vuelve hacia Marta que no ha salido aún de la sala) ¡Venga aquí ydeme a mi hijo! Mientras usted se dedica al te y mi mujer a llorar la muerte de su asquerosoperro (Grita) yo cuidaré de mi HIJO. El de verdad, no el que mordía mis calcetines. (Martaabandona la sala en busca del te y Flora comienza a retroceder lentamente alejándose de laacción, tratando de pasar desapercibida y salir de escena sin que nadie se percate de ello.)La señora- (Solloza histéricamente) ¿Cómo puedes burlarte así? ¿Cómo? ¡Esto es terrible,horrible, espantoso! ¡Pagarás por esto, te lo juro!Detective- (Se afana en tranquilizar a la prima sentado a su vera tomándole con afecto lasmanos) ¡Tranquilízate, Adelita! ¡Resolveré este caso! ¡Se hará justicia, te lo prometo!La señora- (Furiosa) ¡Señora Adela! Ya lo he dicho treinta veces. ¡Señora Adela, señora Adela,señora Adela!Detective- (Se sobresalta por la furia de su prima y de un brinco se pone en pie. Disimulandose vuelve hacia el señor y camina hacia el lugar donde están las bebidas) Creo también mevendría bien una copa. (Toma la botella de Coñac e intenta servirse, pero el señor se lo impide)El señor- ¡No! ¿Qué haces?
  6. 6. Detective- Me sirvo una copa. Me relajará para comenzar la investigación del caso.El señor- ¡No! Deja esa botella. No es coñac para ti. (Busca a Flora que ya se hallaba muyretirada a punto de esfumarse) ¿Qué hace ahí, Flora, media escondida? Venga aquí y tome albebé. Yo mismo iré a buscar una bebida adecuada para nuestro invitado.A Flora no le queda más opción que aproximarse al señor, tomar el niño y esperar en pie enmitad de la sala.Detective- No te molestes, primo. Puedo tomar del tuyo.El señor- No, no puedes. Y ni es molestia ni eres mi primo.La señora- ¡Déjalo que vaya! Qué se moleste un poco por su familia.El señor- (Sarcástico) ¡Qué cariñosa mi mujercita! (Sale rápidamente de escena)Detective- Querida mía, no deberías hablarle así a tu marido. Es un empresario muy poderoso,acaudalado y muy bien situado en la escala social. (Se sienta de nuevo a su lado)La señora- ¿Acaso le tienes miedo? ¿Tú también?Detective- ¿Miedo? ¡No! Yo no diría tanto.La señora- ¡Ya veo! Todavía esperas de él que te eche una mano para ascender en la policía.¡Qué iluso! No moverá un dedo por ti, eso te lo aseguro.Detective- Son acusaciones muy gordas las que estás haciendo, querida prima.La señora- (Lo escruta con atención) No te estarás echando atrás, ¿no? Te he llamado porquetengo fe en tus grandes cualidades detectivescas.Detective- (Sonríe ruborizándose) Eres muy amable, querida prima.La señora- Y generosa. He sido amable y muy generosa contigo y no me gustaría tener quecambiar el estado de las cosas.Detective- (Se incorpora ufano) ¡Eso jamás sucederá! La justicia es el motor de mi vida. Miúnico motivo para seguir adelante cada día.La señora- Pues si me ayudas a descubrir quien mato a mi pity, yo te ayudaré con el segundo.Detective- Investigaré los hechos, entrevistaré a los sospechosos y al final desenmascararé….La señora- Al final detendrás a mi marido por el asesinato de Pity. Eso es exactamente lo queespero de ti.Detective- (Se sienta de nuevo en el sofá) Bueno, querida prima, desenmascararé al culpable,pero no puedo acusar a nadie de asesinato por la muerte de un perro.La señora- ¿Te crees que soy una estúpida? Ya sé que mi querido Pity era una mascota,aunque no un mascota normal, desde luego. Una mascota de raza.Con las pruebas de este actovil me presento ante mi abogado y le denuncio a mi esposo. Y quedo millonaria ¿Me sigues?Detective- ¿De verdad crees que Adolfo, Don Adolfo de Heredia y Vargas, el gran empresariode la construcción, de más de un centenar de negocios se iba a tomar la molestia de eliminarcon sus propias manos al perro de la casa?La señora- (Burlándose del primo) ¿De verdad crees, de verdad crees? ¡Pues claro, idiota!¿Quién sino?Detective- (Casi musitando) Es que yo no lo veo tan claro y enemistarme con un hombre tanpoderoso por sospechas infundadas me parece demasiado peligroso.La señora- ¿No eres investigador? Pues investiga. Sigue las pistas, revuelve la casa, buscaindicios, encuentra huellas y desenmascara a mi marido. Yo sabré recompensarte. (Se cubre elrostro con las manos y solloza) Mi pobre y amadísimo Pity, mi compañero. (Furiosa) ¡Me lo haarrebatado! ¡Esto no va a quedar así! (Llora ahora con fuerza)
  7. 7. Detective-(Se vuelve hacia Flora que se halla inmóvil sosteniendo al bebé) ¿Se puede saberdónde está el te? La señora la necesita con urgencia.Flora- (Se apresura a entregarle el bebé al detective) Si se queda un momento con el niño, yopuedo ir a ver por qué tarda tanto ese te.El detective toma al niño en brazos. Flora aprovecha para marcharse de la sala rápidamente,pero la señora la detiene antes de lograrlo.La señora- ¡Espera, Flora! ¡Tú no vas a ninguna parte! (Flora se ve obligada a retroceder otravez) No necesito un te. Sírveme una copa del coñac del señor.Flora- (Va hasta la mesita, toma la botella y sirve la copa con manos temblorosas.) Comomande la señora.Se hallaba Flora concentrada en controlar su angustia para no derramar ni una gota del licor,cuando el señor regresa a la sala con otra botella de coñac en las manos.El señor- ¡Deténgase! (Brama enfurecido) ¡Ni se le ocurra tocar mi coñac! Aquí traigo la botellaadecuada para el primo Gelasio, respetado detective.Por supuesto Flora se detiene.La señora- ¡Obedece, estúpida, y sírveme la copa que le he pedido! (A su marido) ¿Nopretenderás que me tome ese matarratas que guardas para las visitas? ¡Miserable tacaño.El señor- Se te está yendo la cabeza, querida. Estás perdiendo el poco sentido que tenías.(Deposita la botella que traía en la mesa y toma su copa para beber un sorbo del deliciosocoñac) ¿Por qué iba a tomarme la molestia de liquidar a un maldito perro? Con ordenarte quete deshicieses de él hubiese sido suficiente.La señora- ¡Ja! (Ríe sarcástica) Tienes gracia, sí. Cuando te pones con tu fina ironía es que danganas de golpearte.. (A Flora) ¿Y a ti que es lo que te pasa? ¿Es que ya te has quedado sorda, oes que eres demasiado vieja para cumplir con tus obligaciones?Flora- No, yo…La señora- ¡Cierra el pico y sírveme de una vez la copa que hace un año que te he pedido!Flora permanece inmóvil muy cerca de la mesa donde están las bebidas. Mira hacia la señora,mira hacia el señor y no sabe qué hacer. Afortunadamente aparece Marta en el escenariocargada por fin con la bandeja de la tila y todos le prestan atención. Penetra hasta el centro dela sala y deposita la bandeja en una mesita.Marta- Los señores de La Paz Eterna acaban de llegar. ¿Los hago pasar?La señora- ¿Ya han llegado? ¡Qué eficacia y rapidez! Y yo aún no estoy presentable.El señor- (Sarcástico) ¿Y qué demonios hace La Paz Eterna en esta casa? ¡Ja! Si aquí no hemostenido jamás ni un solo segundo de paz. ¡Qué ironía! (Le da un sorbo al coñac)La señora- (Fulmina al marido con la mirada y le da la espalda. Se levanta y se dirige a suprimo). Tengo que arreglarme para recibir a los señores de La Paz Eterna. (El detective selevanta cortésmente) Tú quédate aquí mientras me pongo algo adecuado para esta situacióntan terrible y comienza con tu trabajo: el de investigar.Detective- ¡Por supuesto, querida prima! No debes preocuparte por nada. (Dice puesto en piey con el bebé en brazos todavía)
  8. 8. El señor- (Mofándose) Eso, “querida prima” tú, como siempre, no te preocupes por nada másque por vestirte esos trapos carísimos, por tus cremas, pinturas y peluquerías.La señora- (Dirigiéndose al marido. Yergue la cabeza altiva) Mira como te ignoro. (Gira ufana yse encamina a la salida) ¡Necesito la ropa que a primera hora mandé a la tintorería!Flora que permanecía inmóvil en medio de la sala, muy cerca de la mesa de las bebidas,interviene.Flora- Yo la voy a buscar, señora. Está en el vestíbulo.. (Y se apresura a encaminarse hacia lasalida, aunque tampoco en esta ocasión lo consigue.)La señora- ¡Nada de eso! Tú te quedas aquí con el niño. (Al detective) Será mejor que teconcentres de una vez en tu labor, que te recuerdo que tu visita no es de cortesía.Detective- (Nervioso busca a Flora para entregarle al bebé) ¡Por supuesto! Comenzaré deinmediato.La señora- Y tú, (A Marta) regresa al vestíbulo, recoge la ropa que han traído de la tintorería yde paso acompañas a los de La Paz.Marta- Como diga.La señora- (Se vuelve furiosa hacia ella) ¡Cómo diga la señora! ¿Es que jamás vamos a poderdisfrutar de un servicio como es debido?Marta- Pues cuando pague como es debido- (Musita)La señora- (Indignada) ¿Cómo has dicho?Marta- (Eleva ahora el tono de voz) ¡Cómo diga la señora!La señora- Así me gusta.Marta- ¡Con permiso! (dice antes de abandonar precipitadamente la sala, justo detrás de suseñora)El detective regresa al sofá y acaba de un golpe la copa de coñac. Después resopla,recostándose aliviado. Flora permanece en la sala en silencio y con el bebé en brazos.Flora- Si me disculpa, señor, llevaré al niño a su cuna.Se dispone por fin a salir de la sala, aunque tampoco en esta ocasión lo conseguirá. Antes deque desaparezca el detective la detiene.Detective- ¡Aguarde un momento!Flora-(Se para en seco fastidiada) El señor dirá.Detective- (Recupera el aplomo y se pone en pie acercándose a la mujer) Ya ha escuchado a suseñora. Mi misión es resolver este intrincado caso del asesinato de nuestro adorado Pity.Flora- Sí, señor. Estoy a su disposición para todo lo que desee.Detective- (Satisfecho) ¡Me alegra su actitud colaboradora! Y siendo así, lo mejor serácomenzar los interrogatorios por usted misma.Flora-(Abre los ojos aterrada) ¿Por mí, señor? ¡Pero si yo soy inocente, señor! ¡Totalmenteinocente!Detective- ¡Tranquilícese, mujer! No la he acusado de nada, todavía. Debo interrogar a todoslos habitantes de la casa.Flora- Pero es que yo no vivo aquí, señor. Vivo en una habitación en las afueras con mimarido.Los dos trabajamos para él y haríamos cualquier cosa por el señor. Se lo debemos todo.
  9. 9. Detective- Así que su marido y usted lo harían todo por el señor Adolfo. ¿No es así?Flora- ¡Claro!Detective- Y en cambio si se portan bien y obedecen todas las indicaciones del señor, tal vez élse mostraría más generoso aún de lo habitual y eso podría contribuir a mejorar su situacióneconómica.Flora-(Mira al hombre confundida) No sé a lo que se refiere usted.Detective- Supongo que cobrará usted el sueldo mínimo.Flora- Sí, señor. El más mínimo. Dos cientos euros al mes por la limpieza de esta casa.Detective- (Se sorprende) Sí que es mínimo, sí. ¿Y su marido?Flora. No tiene un sueldo mínimo, desde luego. Trescientos euros cobra, nada menos.Detective- ¿Nada más?Flora- Ya le he dicho. Nada menos.Detective- (Pensativo) ¡Hmm! Entiendo. Es imposible pagar los gastos de vivienda yalimentación y a la vez hacerse cargo de la compra de unas nuevas gafas. No salen las cuentas.Flora- Es que es dura la vida del trabajador, usted sabe.Detective- Pero entiendo que al final su marido continúa trabajando como vigilantenocturno.Flora- Claro, señor detective, no tenemos otro modo de vida. Ya se lo he dicho.Detective- Empiezo a comprender. Y por lo que he me ha comentado mi amada prima, elseñor no es un buen padre.Flora- (Acuna al bebé como si acabase de recordarlo) ¡El señor quiere mucho al chiquillo soloque a su modo!Detective- Pero no mantenía buenas relaciones con la víctima.Flora- ¿Con la víctima? ¿Cómo puede decir eso? Ya le he dicho que era muy generoso conmigo.Detective- No, no, claro. Me refería al perro, a Pity.Flora- ¡Ah! Ahora le comprendo. (Se lo piensa un instante) Pues debe usted tener razón. Alseñor no le divertía mucho ni que Pity le mordisqueara los tobillos ni encontrarse con sus cacasen cualquier rincón de la casa.Detective- Ha sido usted muy amable. Me ha aclarado muchos puntos oscuros en este caso.Pues ahora tengo muy claro que usted y su marido son empleados fieles y leales al señorAdolfo y le obedecerían hasta en sus peticiones mas absurdasFlora- ¡No, por Dios! ¡No diga eso! El señor se puede enojarDetective- Lo comprendo.Flora- ¿Ya ha terminado? ¿No va a preguntarme nada más?Detective- No, por el momento.Flora- (Al fin sonríe aliviada) ¡Muchas gracias, señor detective! ¡Qué tenga un buen día!Flora, evidentemente aliviada, se precipita, con el niño en brazos, hacia la salida de la sala,mientras el detective se aproxima a la mesita de las bebidas y recarga su copa con coñac estavez con el coñac bueno que el señor ha dejado a la vista.A punto está Flora de abandonar la sala cuando aparece en escena la señora y su intento dehuida se ve de nuevo frustrado. Ataviada con elegantes ropas de luto, la señora abre la marchadel grupo que la sigue.La señora- ¡Pasen por aquí por favor!Don Feliz Dapena entra en el escenario vistiendo un luto riguroso y luciendo una expresiónfacial propia de un trabajador de pompas fúnebres. Le sigue el muchacho, Julito Perro Flauta,
  10. 10. cargando con un diminuto ataúd del tamaño de un caniche. Cierra la marcha Marta queobserva curiosa al cortejo fúnebre que toma el escenario.Flora que vio impedida su salida de la sala a causa del grupo de recién llegados, intentaescabullirse.Feliz Dapena- No sabe cuánto lamentamos la defunción de su amado perro.La señora- (Emocionada) ¡Gracias! Ha sido una terrible pérdida para toda la familia. (Se lopiensa un instante y rectifica algo enfadada) Bueno, no para todos, para casi todos. Era muyquerido nuestro Pity, ¿sabe usted? (Es entonces cuando ve a Flora sorteando al señor Dapena,al ataúd y al mismo Julito Perro Flauta, para salir de escena.) ¡Flora! (Flora se sobresalta con elniño en brazos) ¿Adónde se supone que vas ahora? ¿Intentas desaparecer justo cuando lleganlas visitas? ¡Cómo está el servicio! (Exclama mirando al cielo)Flora- Quería acostar al pequeño. (Musita temerosa)La señora- ¡El niño está aquí perfectamente con los suyos, viviendo este momento doloroso dela familia en solidaridad con los demás! Haz el favor de entregarle el niño a Marta y de servirlede inmediato una copa de coñac al señor don Feliz DapenaFlora abatida se resigna. Entrega el niño a Marta que se observa divertida la escena. Floraregresa a la mesita para servir la copa de coñac.Feliz Dapena- No se moleste por mí, por favor. Y menos en la terrible situación en la que seencuentra. La acompaño en el sentimiento. (Dice acercándose a la mujer y besándoledelicadamente la mano)La señora-(Encantada por el gesto) Es usted todo un caballero amable y sensible.Feliz Dapena- ¡Me halaga!La señora- Señor Feliz Dapena, permítame que le presente a mi querido primo, Don Gelasio deArana, detective de policía.Feliz Dapena- No se lo niego, no. Tiene usted aspecto de ser muy inteligente. (Le dice aldetective que ya empieza estar un poco acalorado gracias al coñac. Se dan la mano)Detective-¡Un placer, señor Dapena!Mientras tanto, Flora observa las copas y las botellas de coñac sin saber cuál debe elegir.Marta permanece un poco retirada con el niño en brazos observando en silencio la escena.Julito Perro Flauta, vestido de un modo bastante harapiento con los pelos de punta y aspectode no ser muy brillante, se halla en medio de la sala cargando con el pequeño pero incómodoataúd, aguardando a que alguien se fije en él y le indique dónde depositar el cuerpo delfallecido caniche. Cuando se cruza la mirada con Marta le guiña un ojo y le sonríeabiertamente para congraciarse con la joven que sonríe divertida.Feliz Dapena- (Ambos en pie tras darse la mano) Está usted aquí como parte afectada de lafamilia para apoyar a su prima en momentos tan duros, supongo.Detective- (Se vuelve a sentar en el sofá y le da un nuevo sorbo al coñac) ¡Porsupuesto!Aunque también estoy aquí por motivos profesionales, desde luego.Feliz Dapena- (Se queda perplejo y preocupado) ¿Y cómo es eso? ¡Dígame!Detective- He venido a ofrecerle mis habilidades como detective para descubrir al asesino depity.La señora solloza al escuchar el nombre del caniche. Tanto Don Feliz como el detective seapresuran a atenderla y ambos la conducen al sofá.
  11. 11. Feliz Dapena- ¡Descanse un poco, por favor! Se ve que lo necesita.La señora- Es usted tan amable.Feliz Dapena- Solo un hombre sensible.La señora- ¡Ah! Lo dice usted como si fuera poca cosa. Ya no se encuentran hombres condelicadezaFeliz Dapena- (Se hace un hueco en el sofá apartando al detective hasta un rincón y ocupandoel lugar más cercano a la mujer) ¿Pero qué me dice? ¿A qué se refiere?Detective- Todavía no son más que sospechas, querida prima.La señora- (Solloza en un primer momento como si se hallase destrozada por el dolor. Aunquede inmediato cambia el tono de voz y brota la rabia y el deseo de venganza) Para esto estás tú ,para convertir las sospechas en pruebas contundentes. ¡Qué no se te olvide!Detective- (Sumiso) No, claro. Lo tengo presente, prima. (Dándole otro sorbo a la copa)Feliz Dapena- (Perplejo) ¿Así que está usted investigando la muerte del perro?Detective- Y no le quepa duda de que antes de que termine este día, el culpable habrá sidodesenmascarado.Feliz Dapena- (Observa nervioso al detective, a la señora y por fin su mirada se detiene sobreel joven que sigue cargando el molesto ataúd sin que nadie le indique qué hacer con él.) A ver,miserable, ¿se puede saber qué estás haciendo con el ataúd en el medio de la sala? (Enfadado)Julito Perro Flauta- (Titubeante y musitando) Es que no sé donde dejar la caja del perro.Feliz Dapena- (Se vuelve hacia la señora y el detective para disculparse de la torpe actitud desu ayudante) Este Julito no tiene dos dedos de frente. ¡Qué se le va a hacer!La señora- ¡Qué me va a decir a mí del servicio que ya no sepa! ¡Un verdadero desastre, claroestá! ¿Acaso no he solicitado, hace una hora, que le sirvieran una copa de coñac? ¡Pues ya ve,cómo anda el servicio! (Fulmina a Flora con la mirada, mientras esta, frente a las botellas decoñac, duda por cuál decidirse)Feliz Dapena- No se preocupe por mí, por favor. No quisiera causarle ninguna molestia.La señora- ¡Por supuesto que no es molestia! (Se vuelve hacia Flora) ¡Venga, estúpida,decídase de una vez y sirva la copa que le han ordenado!Feliz Dapena- (A su ayudante también con malos modos) ¡Vamos, miserable! Haz el favor dedepositar el ataúd en el suelo, de una vez, hombre.Julito Perro Flauta-(Titubeante) Sí, sí, sí, señor, como diga. (Marta le dedica una sonrisaamable y se aparta para dejar un espacio en el escenario con el fin de que el ayudantedeposite el ataúd)Marta- Puedes dejarlo ahí mismo.Julito- ¡Qué amable, qué guapa y que lista pareces! (Le guiña un ojo)Marta-¡Y tú qué descarado! (Se ríe coqueta con el niño en brazos)Flora todavía paralizada ante la mesita de las bebidas, se decide al fin por una de las botellas.Toma la copa de coñac y se dispone a llenarla. En ese instante aparece el señor en el escenario.El señor- (Avanza rápidamente hacia Flora) ¡Deténgase! ¿Es que no hay manera de quécomprenda cuál es la botella apropiada para nuestro “adorado detective”? (Con sorna)Flora- (Deja la botella de coñac de inmediato) ¡Lo siento, señor! Es que esta copa era para elseñor Feliz Dapena.El señor- (Se queda perplejo ante la respuesta y por primera vez se vuelve hacia el sofá en elque, además de la señora y el detective, descubre por primera vez la presencia del hombre de
  12. 12. la funeraria.) ¡Feliz Dapena! ¡Feliz Dapena! ¿Cómo no se me ocurrió antes? (Los dos hombresse mantienen la mirada con dureza, pero guardan silencio)Detective- (Sorprendido por la reacción de ambos) ¿Es que ustedes se conocían conanterioridad?El señor-(Ignorando la pregunta se vuelve a Flora y murmura) ¿No tiene usted por ahí un pocode legía, tal vez?Flora- (Niega con la cabeza y otra vez adopta posición para salir de la sala) Si lo desea, el señor,voy enseguida en busca de una botella.El señor- ¡No! Quédese donde está y sírvale de “Esta botella” (Se la señala con insistencia).Flora- Como diga el señor. (Al fin sirve la copa y se la entrega al hombre de la funeraria)Feliz Dapena- (Sin apartar la mirada del señor, toma la copa, la mira y duda en probarla) ¡Quégenerosidad de su parte, señor Adolfo! (Irónicamente)Flora- Si no me necesitan para nada más, me gustaría regresar a mis tareas. (Ansiosa por salir)El señor- ¡Usted no se mueva de aquí y sírvame otra copa! Espero que ahora acierte a laprimera con la botella.Flora obedece, sirve otra copa, se la entrega al señor y permanece inmóvil próxima a la mesade las bebidas.La señora-(Al hombre de la funeraria) Por favor, disculpe a mi marido. (Sarcástica)Feliz Dapena- (Con la mirada fija en el señor) No se preocupe, madame. Yo a su marido lepuedo disculpar muchas cosas… (Entre dientes) Aunque no todas, claro está.La señora- Le comprendo muy bien. La grosería y la falta de generosidad es un defecto grave .El señor- (Con la copa de coñac en la mano comienza a pasear por la sala. Feliz Dapena no lesaca el ojo de encima) Así que el señor Feliz es el dueño de la funeraria, ¿cómo la han llamado?¡Ah, sí, espere! La Paz Eterna. ¡Muy sugerente!Feliz Dapena- A punto estuve de llamarla: Descanse en paz. Pues descanso y paz es lo quetodos buscamos en esta dura y cruel vida. ¿No es verdad?La señora- ¡Desde luego! Habla usted con fundamento.El señor- El descanso es para los vagos. Para nadie más. Y la paz, eso sí que ni me suena.Feliz Dapena- En eso le doy la razón. Por eso al final deseché ese nombre. Lo que es yo nopienso descansar. ¿Entiende? No descansaré hasta que…. (Aparta la mirada del señor paravolverse hacia la señora) No descansaré hasta que usted quede satisfecha.La señora- ¡Qué atento y diligente!Feliz Dapena- Lamento de corazón la terrible pérdida que han sufrido. (Se vuelve hacia elseñor) Pero era una ocasión perfecta para vernos las caras. (Mira a la mujer) Quiero decir parasolidarizarnos con su dolor. (Vuelve al señor) Y dejar claro que no descansare hasta que todo,quede completamente resuelto entre nosotros.El señor- (Bebe coñac y pasea nervioso por la sala, aunque ahora disimula su inquietud) ¡Ja!Ahora comprendo. Por lo que a mí respecta puede coger el ataúd del perro, y largarse pordonde ha venido.La señora- (Escandalizada) ¡Es intolerable tanta grosería! Le ruego que no tenga en cuenta a mimarido. Ya sabe como son los hombres ante los sentimientos. No les agrada tener testigos desus momentos de debilidad. (Irónicamente) Además, la policía siempre pone nerviosa a lagente. ¿No es verdad, cariñín, que las autoridades incomodan un poquito?El señor- (Aparentando tranquilidad) Pues no lo sé. Esa es una pregunta que nuestro amble
  13. 13. funerario podría responder. ¿No le incomoda a usted la policía? Nuestro eficiente primoGelasio se halla aquí para desentrañar la terrible muerte del “amadísimo” Pity. Dicen que lohan envenenado. ¿Usted qué opina?Feliz Dapena- (A la mujer y al detective ambos sentados en el sofá a su lado) Es una verdaderalástima que las leyes no permitan detener a nadie por el fallecimiento violento de unamascota. (Se vuelve al señor) ¿No lo cree usted?. ¿Verdad, señor detective, que resultaríamucho más beneficioso para su carrera en la policía desenmascarar a un pez gordo del mundofinanciero?Detective- (Apura la copa de coñac. Estoy aquí como parte de la familia para proporcionar elapoyo sentimental que precisa mi querida y sensible prima.La señora- (Crudamente) Y también para señalar al asesino. ¡Espero que no te hayas olvidadoya! Aunque con tanto coñac no me extrañaría nada.Detective- Hablando de coñac. (Exhibe su copa vacía hacia Flora con el fin de que se le sirvauna nueva)La señora- Será mejor que comas algo o no tardarás en caer redondo.Flora- (Se apresura ansiosa a ofrecer sus servicios) Puedo traer unos canapés de la cocinaLa señora- ¡No! Usted quédese y sírvale un poco de coñac al señor detective. (Se vuelve haciaMarta que permanece en pie en un rincón con el niño en brazos al lado del joven ayudante dela funeraria) ¡Tú! Déjale el niño a ese joven tan… tan… joven y ve a traer un breakfast anuestros invitados.Marta- (Entrega el niño al joven con una sonrisa) Enseguida. (Y se dispone a salir)La señora-se dice: ¡Enseguida, señora! (Mirando a los hombres del sofá con desesperación)Marta- Como diga, “la señora”. (Sale)La señora- Esta juventud está echada a perder.Feliz Dapena- ¡Qué me va a decir a mí! Estoy en la misma situación con este ayudantemiserable que me he echado.

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