Cantares de gesta hispanos

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Cantares de gesta. Trabajo realizado por alumnos de 2º ESO

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Cantares de gesta hispanos

  1. 1. Colegio María, Madre de la Iglesia 2º ESO
  2. 2. <ul><li>Los cantares de gesta son poemas grandiosos de la </li></ul><ul><li>Edad Media, de carácter popular en los que se cuentan </li></ul><ul><li>hazañas de personajes históricos o legendarios de </li></ul><ul><li>forma oral. Los juglares medievales cantaban estas </li></ul><ul><li>series de versos , que narraban las hazañas de héroes </li></ul><ul><li>y pueblos en las plazas y también actuaban para </li></ul><ul><li>reyes. </li></ul><ul><li>Había fragmentos de los cantares de gesta que por su especial </li></ul><ul><li>belleza se convertían en piezas independientes y se les denominaba </li></ul><ul><li>romances. </li></ul>
  3. 3. <ul><li>Las características de los cantares de gesta españoles son: </li></ul><ul><li>- La utilización de versos irregulares, divididos en dos hemistiquios por una cesura y con rima asonante. </li></ul><ul><li>-Presentan caracteres muy realistas e históricos. </li></ul><ul><li>-Utilizan expresiones que llaman la atención a los espectadores </li></ul><ul><li>-Los verbos son muy abundantes, pues predomina la acción. </li></ul><ul><li>-Uso de descripciones breves y de nombres históricos en los personajes. </li></ul><ul><li>  </li></ul>
  4. 4. <ul><li>Hay pocos cantares de gesta que se preservan en la actualidad, algunos de ellos son: </li></ul><ul><li>- El Cantar del Mío Cid. </li></ul><ul><li>- El Cantar de Mocedades de Rodrigo. </li></ul><ul><li>- Algunos versos del Cantar de Roncesvalles. </li></ul><ul><li>- El Cantar de los Siete Infantes d Lara </li></ul><ul><li>- El Cantar de la Condesa Traidora </li></ul>
  5. 5. <ul><li>El Cantar de Mío Cid es una obra del siglo XIII o XIV, </li></ul><ul><li>que cuenta las hazañas del Cid campeador. Es el cantar de gesta más antiguo que </li></ul><ul><li>se conserva. </li></ul><ul><li>Narra la historia del destierro del Cid, Rodrigo Díaz de </li></ul><ul><li>Vivar y sus ganas de volver a obtener la confianza del rey. Además de mostrar a Don Rodrigo como un héroe, gran estratega, buen vasallo, cristiano, y mejor esposo y padre. </li></ul><ul><li>Está escrito en castellano medieval y es el único que se </li></ul><ul><li>conserva en su totalidad. </li></ul>
  6. 6. <ul><li>El Cantar se divide en tres partes: </li></ul><ul><li>El Cantar del Destierro, en el que se narra la salida del Cid y sus compañeros del territorio bajo dominio del Rey Alfonso. </li></ul><ul><li>El Cantar de las Bodas: el Cid conquista Valencia y se la entrega al Rey, quien le agradece el gesto casando a las hijas de Don Rodrigo con unos nobles leoneses, los Infantes de Carrión. </li></ul><ul><li>El Cantar de la Afrenta de Corpes: los infantes maltratan a las hijas del Cid y éste pide la convocatoria de las Cortes para que se haga justicia. </li></ul><ul><li>El Cantar termina con una nueva boda de las hijas del Cid que lo harán emparentar con las casas reales de Navarra y Aragón. </li></ul>
  7. 7. <ul><li>A continuación, vamos a presentar un fragmento del Cantar de Mío Cid, donde se narran los sufrimientos de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, tras haber perdido la confianza del Rey Alfonso VI, y haber sido desterrado de Castilla. </li></ul><ul><li>A pesar de las dificultades que atraviesa, Rodrigo se muestra sensible a los problemas que puede causar a las gentes sencillas. </li></ul><ul><li>Este fragmento del Cantar recoge el momento en el que el Cid llega a </li></ul><ul><li>Burgos, camino de Valencia. En Burgos, el rey ha ordenado que </li></ul><ul><li>nadie lo reciba, y solo una niña se atreve a hablarle. </li></ul>
  8. 8. <ul><li>El campeador, entonces, se dirigió a su posada </li></ul><ul><li>y en cuanto llegó a la puerta, se la encontró bien cerrada; </li></ul><ul><li>mandatos del Rey Alfonso pusieron miedo en casa, </li></ul><ul><li>y si la puerta no rompe, no se abrirán por nada. </li></ul><ul><li>Allí las gentes del Cid con voces muy altas llaman. </li></ul><ul><li>Los de dentro, que las oyen, no respondían palabra. </li></ul><ul><li>Aguijó el Cid su caballo y la puerta se llegaba; </li></ul><ul><li>del estribo sacó el pie, y con fuerte golpe llama.  </li></ul><ul><li>No se abre la puerta, no, pues estaba bien cerrada. </li></ul><ul><li>Nueve años tiene la niña, que ante sus ojos se planta: </li></ul>
  9. 9. <ul><li>-¡Campeador, en buen hora que habéis ceñido la espada! </li></ul><ul><li>Orden del Rey lo prohíbe, anoche llegó su carta </li></ul><ul><li>con prevenciones muy grandes, y venía muy sellada. </li></ul><ul><li>A abriros nadie osaría, nadie os acoge, por nada. </li></ul><ul><li>Si no es así, lo perderemos, lo nuestro y lo de la casa, </li></ul><ul><li>y además de lo que digo, los ojos de nuestras caras. </li></ul><ul><li>Ya veis, Cid que de nuestro mal, vos no habéis de ganar nada, </li></ul><ul><li>pues el Criador os valga con toda su gracia santa. </li></ul><ul><li>Esto la niña le dijo y se entró para su casa. </li></ul><ul><li>Ya lo ve el Cid que del Rey no cabía esperar gracia. </li></ul><ul><li>  </li></ul>
  10. 10. <ul><li>El Cantar de Mocedades de Rodrigo, compuesto </li></ul><ul><li>hacia el 1360. </li></ul><ul><li>Se basa en un Cantar de la juventud del Cid, Rodrigo </li></ul><ul><li>Díaz de Vivar y presenta rasgos menos históricos; es una obra más novelada. </li></ul>
  11. 11. <ul><li>Este fragmento, muestra al Cid, como un muchacho arrogante, </li></ul><ul><li>soberbio y orgulloso, en ocasiones incluso irrespetuoso, con su rey </li></ul><ul><li>Fernando. </li></ul><ul><li>El rey ha convocado a Rodrigo y a su padre, Diego Laínez, para </li></ul><ul><li>proponer a Rodrigo zanjar la muerte del padre de Jimena. Pero </li></ul><ul><li>Rodrigo desconfía. </li></ul><ul><li>  </li></ul><ul><li>Oídme, digo, amigos, parientes y vasallos de mi padre: </li></ul><ul><li>Aguardad a vuestro señor sin engaño y sin arte; </li></ul><ul><li>Si vieras que el alguacil lo quiere aprender, mucha prisa lo mata: </li></ul><ul><li>¡El rey sabe que día tan negro hay como los otros que están ahí! </li></ul><ul><li>No puedes decir traidor tú porque tú quieres matar al rey. </li></ul><ul><li>  </li></ul>
  12. 12. <ul><li>El Cantar de Roncesvalles es un poema grandioso escrito </li></ul><ul><li>en castellano medieval creado a comienzos del siglo XIII. </li></ul><ul><li>Narra la derrota de la retaguardia del ejército de Carlomagno, Rey de los francos, en Roncesvalles, días después de </li></ul><ul><li>castigar al infiel valí (gobernador) de Zaragoza y haber </li></ul><ul><li>atravesado el territorio de los navarros. </li></ul><ul><li>Se conservan muy pocos fragmentos </li></ul><ul><li>del mismo. </li></ul>
  13. 13. <ul><li>Carlomagno ha hecho retroceder a las tropas musulmanas hasta Zaragoza. De </li></ul><ul><li>regreso a Francia, encarga la retaguardia de su ejército a Roldán, </li></ul><ul><li>su sobrino, que es sorprendido por los moros en Roncesvalles y cree que podrá venceros a pesar de ser muy inferiores en número. </li></ul><ul><li>Al ver la magnitud del desastre, Roldán toca su trompa pidiendo auxilio a Carlomagno. </li></ul><ul><li>Al llegar, el emperador, persigue a la tropa mora, a la que derrota con la ayuda divina. </li></ul><ul><li>De nuevo en Roncesvalles, Carlomagno busca a sus familiares entre los cadáveres y regresa a Francia para enterrarlos. Entre los cadáveres se encuentra doña Alda, esposa de Roldán. </li></ul><ul><li>El emperador rinde a Roldán los últimos honores; lamenta su muerte, aunque reconoce su imprudencia y excesivo orgullo. </li></ul>
  14. 14. <ul><li>  Aquí llamó a sus escuderos Carlos, el emperador: </li></ul><ul><li>«¡Sacad el cuerpo de donde yace! </li></ul><ul><li>»Llevémosle a su tierra, la ciudad de Flanderes.» </li></ul><ul><li>El emperador andaba por la multitud; </li></ul><ul><li>Vio la placa de Oliveros donde estaba </li></ul><ul><li>el escudo roto por detrás; </li></ul><ul><li>no lo vio tan bien, como lo puso Roldán. </li></ul><ul><li>El buen emperador mandó la cabeza para que </li></ul><ul><li>limpiasen el polvo de la cara y la sangre. </li></ul><ul><li>Como si estuviese vivo, le preguntó: </li></ul><ul><li>«Dígame, don Oliveros, caballero, </li></ul><ul><li>« ¿dónde está Roldán? dígame la verdad. </li></ul>
  15. 15. <ul><li>»Dímelo, Don Oliveros, ¿Dónde debo de ir a buscarlo? </li></ul><ul><li>Entonces alzó los ojos, miró hacia adelante, y </li></ul><ul><li>vio a Don Roldán acostado a un pilar, </li></ul><ul><li>como se acostó a la hora de morir. </li></ul><ul><li>El rey cuando lo vio, escuchó lo que dijo, </li></ul><ul><li>alzó las manos, y tiró de las barbas rojas, </li></ul><ul><li>de las que empezó a sangre; </li></ul><ul><li>Entonces dijo el rey: </li></ul><ul><li>«¡Muerto está sobrino, el buen de Don Roldán! </li></ul>
  16. 16. <ul><li>Los siete infantes de Lara, es un cantar recopilado a partir de textos </li></ul><ul><li>conservados en crónicas medievales. Compuesto durante el reinado del </li></ul><ul><li>Sancho IV de Castilla, llamado «el Bravo». </li></ul><ul><li>La leyenda, narra la historia de los siete infantes, hijos de Gonzalo </li></ul><ul><li>Bustos, que acuden a la boda de su tío, Rodrigo de Lara en Burgos. </li></ul><ul><li>Durante la fiesta, la novia se cree humillada por los infantes y </li></ul><ul><li>Rodrigo promete venganza. Prepara una trampa a sus sobrinos que </li></ul><ul><li>son capturados y decapitados por los moros. Gonzalo resulta </li></ul><ul><li>prisionero en la corte de Almanzor, donde tiene con una mora un hijo, </li></ul><ul><li>llamado Mudarra, quien venga a sus hermanastros. </li></ul>
  17. 17. <ul><li>La mala de doña Lambra para el conde ha aliñado en sus vestidos grandes duelos, los rabos de las bestias tajados; llegado a Burgos, ha entrado en el palacio, se echó a los pies del conde y le besó las manos: «¡Merced, conde señor, fijaos de vuestra prima! [de] lo que Rodrigo hizo yo culpa no habría, y no me desampares, que pocos serían mis días». El conde dijo: «¡Mentís, doña alevosa sabida! que todas estas traiciones vos estéis abastecida; vos de mis fortalezas erais señora y reina. No os atreguo el cuerpo de hoy en este día; mandaré a don Mudarra que os haga quemar viva y que despedacen esas carnes malditas, y, por lo que hicisteis, el alma tendrás perdida». </li></ul>
  18. 18. <ul><li>La historia tiene dos partes. Su fecha de creación se estima en los finales del S.XII </li></ul><ul><li>La primera cuenta que GarciFernández, segundo conde de Castilla, </li></ul><ul><li>está casado con doña Argentina, quien escapa con un francés. El </li></ul><ul><li>noble los persigue, alcanza y mata con la ayuda de doña Sancha, </li></ul><ul><li>hija de su rival. </li></ul><ul><li>En la segunda, Garci Fernández y doña Sancha se casan, pero ésta, </li></ul><ul><li>enamorada de Almanzor, propicia la muerte de su esposo. </li></ul><ul><li>Seguidamente, intenta envenenar a su hijo; sin embargo, el joven, </li></ul><ul><li>avisado, hace que la condesa tome el brebaje. </li></ul>
  19. 19. <ul><li>Por los palacios del rey </li></ul><ul><li>--iba una dama corriendo; </li></ul><ul><li>iba descalza y desnuda, </li></ul><ul><li>-- desmelenado el cabello, </li></ul><ul><li>en busca del rey don Sancho </li></ul><ul><li>-- del rey don Sancho, el nuevo. </li></ul><ul><li>-¡Cómo duermes, ay, don Sancho, </li></ul><ul><li>-- cómo te entregas al sueño, </li></ul><ul><li>la traidora de tu madre </li></ul><ul><li>-- procura hacerte el entierro! </li></ul><ul><li>En la semana no hizo </li></ul>
  20. 20. <ul><li>-- sino un vaso de veneno; </li></ul><ul><li>no lo bebas, ay, don Sancho, </li></ul><ul><li>-- sin que ella beba primero.- </li></ul><ul><li>-¿Cómo te va, hijo mío, </li></ul><ul><li>-- hijo mío y mi consuelo? </li></ul><ul><li>Aquí te traigo, hijo mío, </li></ul><ul><li>-- este vaso de gran precio, </li></ul><ul><li>aquí te traigo, hijo mío, </li></ul><ul><li>-- un vaso de vino bueno. </li></ul><ul><li>Toma, bebe de este vino, </li></ul><ul><li>-- que te lo traigo compuesto, </li></ul><ul><li>que por hacer la bebida </li></ul>
  21. 21. <ul><li>-- tres días van que no duermo. </li></ul><ul><li>-Yo os agradezco, mi madre, </li></ul><ul><li>-- los vuestros desasosiegos, </li></ul><ul><li>mas no beberé, mi madre, </li></ul><ul><li>-- sin que lo probéis primero. </li></ul><ul><li>-El día que murió tu padre </li></ul><ul><li>-- hice yo un juramento: </li></ul><ul><li>donde estuvieran los hombres, </li></ul><ul><li>-- de no beber yo primero. </li></ul><ul><li>-Bebedlo, madre, bebedlo, </li></ul><ul><li>-- que, si no, os mato luego.- </li></ul><ul><li>No lo tocó a los labios, </li></ul>
  22. 22. <ul><li>-- muerta se cayó al suelo. </li></ul><ul><li>La ha enterrado como a madre; </li></ul><ul><li>-- sobre la tumba alzó un templo. </li></ul><ul><li>Mandó cartas por España </li></ul><ul><li>-- de esta manera diciendo: </li></ul><ul><li>“ Donde quiera que hay mujeres, </li></ul><ul><li>-- hombres no beban primero”. </li></ul>

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