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EL CONVENTO DEL BUEN PASTOR
HOY CASA DE LA PROVINCIA

Contribución del Dr.  Juan Cordero Íñiguez, 
Cronista Vitalicio de C...
empeñado en salvar esta tradicional imagen del barrio de San Blas,  del que
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mármol rojo adornado con una pluma y en la cima el busto de Calle. 
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financiamiento de una mujer muy adinerada,  heredera de grandes
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Parque de San Blas,  1911 Monumento a Manuel J.  Calle. 

   

Benigno Palacios Correa.  Julio M...
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Historia de la Casa de la Provincia

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Restauración de la Casa de la Provincia

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Historia de la Casa de la Provincia

  1. 1. EL CONVENTO DEL BUEN PASTOR HOY CASA DE LA PROVINCIA Contribución del Dr. Juan Cordero Íñiguez, Cronista Vitalicio de Cuenca. Cuando en 1557 se hizo la traza de la ciudad, los extremos oriental y occidental quedaron definidos por las iglesias de San Sebastián y San Blas. En los sitios más visibles, como puntos de partida o de llegada, se pusieron grandes cruces o humilladeros para pedir a Dios ventura o para agradecerle por el viaje recorrido. El crecimiento de la ciudad fue lento pero constante, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XVIII cuando Cuenca ascendió a Gobernación y a Obispado. Con la libertad conseguida definitivamente el 21 de febrero de 1822, después de superar los dolorosos y sacrificados años de guerra contra España, la ciudad entró claramente en el camino del progreso y ya para fines del siglo XIX, gozaba de prestigio nacional por sus empeños, por sus eminentes ciudadanos y por su apego a las letras y a las artes. .. A esta época pertenecen dos grandes edificaciones horizontales, de materiales y técnicas de larga data, que han perdurado hasta la fecha. En San Sebastián la Casa de Ia Temperancia, cuyos grandes impulsores fueron el obispo Miguel León y el filántropo Mariano Estrella. Después de su deterioro, tuvo una oportuna restauración y hoy es sede del Museo de Arte Moderno, gracias a la decisión del alcalde Pedro Córdova Álvarez y a la oportuna intervención del Banco Central, cuando fue mecenas de la cultura. En San Blas se elevó con adobes, bahareque, tejas, aleros, grandes corredores y patios interiores un edificio que se destinó a la comunidad de religiosas del Buen Pastor, quienes después de cumplir con su misión, dejaron el convento, que sin ocupación fija empezó a envejecer. Fue entonces cuando logró la Prefectura del Azuay un comodato, intervino en su restauración y hoy la tenemos como una joya más de la auténtica imagen de Cuenca, ciudad de raigambre colonial, que ha acogido los aportes de la modernidad y que merecidamente, en 1999, fue incorporada como parte del patrimonio cultural de toda la humanidad. Nuestro Prefecto del Azuay, ingeniero Paúl Carrasco Carpio debe estar satisfecho por haberse 1
  2. 2. empeñado en salvar esta tradicional imagen del barrio de San Blas, del que son elementos fundamentales la iglesia, el pequeño parque oficialmente llamado Hurtado de Mendoza y el enorme convento del Buen Pastor, convertido en la Casa de la Provincia. El templo está dedicado al obispo y mártir español de los primeros siglos del cristianismo, elevado a los altares como San Blas. Su primera construcción, de materiales muy sencillos, pero con cimientos y sobrecimientos incaicos tomados de la antigua Tomebamba, se inició en los primeros días de la fundación española cañari de la ciudad. Se constituyó como parroquia de indios desde 1570. Estaban dentro de su jurisdicción numerosos sectores, caseríos, parcialidades o lugares de ocupación periféricos como Baguanchi, Caldera, Corrales, Checa, Chiquintad, El Valle, Forasteros, Gapal, Guairacondor, Guairacaja, Hanansay, Hurinsay, Ladinos, Llacao, Malguay, Marcalanda, Mitimaes, Patamarca, San Cristóbal, San Marcos, San Bartolomé, Santa Rosa, Sidcay, Sigchos, Turi, Zhidmad, Zhiquir. Hoy, algunos de estos lugares son parroquias rurales del cantón Cuenca. Desde 1935, con la presencia del párroco Luis Sarmiento Abad, mejoró el barrio con la construcción de una buena iglesia, con fachada de mármol de nuestras canteras y de un convento grande de cal y ladrillo. El segundo elemento de identificación es el parque que cumplió con diversas funciones: mercado de ganado, espacio para juegos infantiles, cancha de fútbol, escenario improvisado para boxeadores y cantantes y acogedor rincón de encuentro de los enamorados. Pocos recordamos el nombre oficial, pues todos lo conocemos como parque de San Blas y más bien ponemos atención en el monumento elevado en 1945 al mejor de los periodistas ecuatorianos, a Manuel J. Calle. Su autor es el escultor Vicente Rodas Farfán y la fundición la hizo Alfonso Maruri en los talleres de la Maestranza del Ejército. Fue patrocinado por la Junta promotora del monumento a Calle, en 1941 y por el Sindicato de escritores y artistas del Azuay, cuyo secretario fue César Andrade y Cordero. El proceso duró varios años hasta que se elevó el pedestal de 2
  3. 3. mármol rojo adornado con una pluma y en la cima el busto de Calle. intervinieron con discursos Daniel Córdova Toral, Roberto Crespo Ordóñez, Rafael Arízaga Vega, Pablo Balarezo Moncayo y María Luisa Calle, ilustre hija del homenajeado. La placa dice sencillamente: A Manuel J. Calle. 1945. En la alcaldía de Fernando Cordero Cueva se remodeló la plaza y el monumento quedó en medio de una fuente con surtidores de agua. El tercer elemento de identidad barrial es la presencia del convento de dos plantas ocupado por las religiosas del Buen Pastor, acuciosas educadoras y guardianas de las mujeres que habían perdido su libertad. La comunidad es de inspiración evangélica. Fue fundada por San Juan Eudes en el siglo XVII, quien leyó profundamente el Evangelio y se apropió de la comparación que se hizo Jesucristo con un pastor. Yo soy el buen pastor, les dijo a sus discípulos. Y enseñó cómo se debía proceder cuando se extraviaba una oveja. En su convento se reunirían a las personas que, según la concepción religiosa y moral de la época, se habían descarriado. Y sus servidores y servidoras estarías allí para ser educadas y encaminadas hacia la senda del paraíso. En 1871, en la segunda administración de Gabriel García Moreno fueron traídas las religiosas al Ecuador; sin embargo, su arribo a Cuenca fue promovido, veintiún años más tarde, por el Administrador Apostólico de la diócesis de Cuenca, el canónigo y gran intelectual Benigno Palacios Correa, quien se encargó del obispado en el lapso de suspensión de su titular, el famoso obispo Miguel León Garrido, a quien se le acusó de sufrir una demencia y de quien dijo José Peralta: ¡ojalá hubieran cien obispos locos como él! La iniciativa de traerlas a Cuenca partió del padre José Julio María Matovelle, uno de los más brillantes miembros del clero azuayo y fundador de las únicas congregaciones creadas en el Ecuador: las de los oblatos y oblatas. Desde entonces se incrementaron las labores de construcción de los amplios espacios que ya para 1911 estaban cubiertos y en funciones, pues hay testimonios fotográficos de ello. Su rápida ejecución se debió al 3
  4. 4. financiamiento de una mujer muy adinerada, heredera de grandes fortunas y muy generosa con la Iglesia católica: doña Carlota Florencia Astudillo Valdivieso. El edificio cumplió varias funciones: centro de reclusión y de reeducación de mujeres, en una palabra, cárcel por treinta y cuatro años; reformatorio o correccional de jóvenes a pedido de sus padres o por resoluciones judiciales; refugio de mujeres perseguidas por sus maridos dipsómanos; escuela que se cerró por falta de recursos económicos. .. En 1942 se conmemoraron los cincuenta años de la presencia de las madres del Buen Pastor. Una placa de mármol colocada a la entrada da testimonio de ello. Pasaron cuarenta años más hasta que se acabaron las funciones específicas encargadas a ellas. Alguna vez se arrendó para sede temporal de la escuela Manuela Cañizares y por largo tiempo fueron vetustas bodegas. Fue un acierto de la Prefectura del Azuay el restaurarlo y destinarlo como sede de su administración. De este proceso hablarán otras personas, lo que sí queremos decir es que este acucioso trabajo reúne muchas voluntades, desde las provenientes de autoridades y funcionarios hasta las de los restauradores, albañiles y peones que merecen la gratitud ciudadana. A nuestro juicio se trata de una muy valiosa contribución al mejoramiento del ornato de la ciudad y al rescate de una arquitectura muy nuestra, incluso con algo que se ha perdido en gran parte: una sencilla pintura mural con rasgos similares a los que se descubrieron en el templo de Todos Santos. Quedarán como testimonio de los tiempos pasados y de sus ocupantes los motivos florales, los angelitos orneando pan, las frases devotas de las religiosas: Todo por Vos, Sacratísímo Corazón de Jesús. Buen Pastor: pobreza, obediencia, caridad, castidad o unas cuentas hechas en las paredes. Hoy es un día grato para Cuenca pues la ciudad recupera un viejo edificio y con sus nuevas funciones desde aquí se impulsará el desarrollo de toda la provincia. Felicitaciones al Sr. Prefecto y al Consejo Provincial. Muchas gracias.
  5. 5. uuu-upullugfil ‘E Parque de San Blas, 1911 Monumento a Manuel J. Calle. Benigno Palacios Correa. Julio María Matovelle.

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