Conciencia capitulo 1 pag 18

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Conciencia capitulo 1 pag 18

  1. 1. la inteligenciahumanacapítulo1¿Por qué empezar hablando de la inteligencia? En un principio no vamos adistinguir entre dos conceptos intuitivos, que admitimos no saber definir, laconciencia y la inteligencia; sin embargo, sí nos vamos a hacer una pregun-ta sencilla sobre ellos: ¿Sabemos atribuir la inteligencia a seres y objetos? Elestudio de la inteligencia siempre ha estado envuelto en complejas polémicaséticas, políticas y educativas, por eso es imposible abordar el tema de maneraobjetiva. La inteligencia ha sido usada como excusa para ordenar a los seres.La sociedad no suele reflejar este orden: Los más inteligentes no ocupan lasposiciones más elevadas e influyentes. Aquí intentamos aclarar su naturaleza,su origen y su papel evolutivo y social.
  2. 2. LA INTELIGENCIA HUMANA • ¿Quién la tiene más grande?El más capullo de mi clase (¡Qué elemento!)llegó hasta el parlamentoy, a sus cuarenta y tantos años,un escañodecora con su ternoazul de diputado del gobierno.Da fe de que ha triunfadosu tripa, que ha engordadodesde el díaque un ujier le llamó «su señoría»y cambió a su mujer por una arpía de pechos operados.Y sin dejar de ser el mismo bruto,aquel que no sabíani dibujar la o con un canuto.El superclase de mi clase (¡qué pardillo!)se pudre en el banquilloy, a sus cuarenta y cinco abriles,matarile,y a la cola del paropor no haber pasado por el aro.Vencido, calvo y tiesose quedó en los huesosaquel díaque pilló a su mujer en plena orgíacon el miembro del miembro (¡qué ironía!)más tonto del congreso.Y sin dejar de ser el mismo sabioque para hacer poesíasólo tenía que mover los labios...Joaquín SabinaMatej Hochel Emilio Gómez Milán
  3. 3. • LA CONCIENCIALa inteligencia es un términoy un concepto cuya histo-ria científica es relativamentebreve, pero llena de contra-dicciones. Uno de los constructos1psico-lógicos más ambiguos y confusos que, sinembargo, ha sido objeto de las más variadasinterpretaciones y cuyo uso ha conducido agrandes errores. La inteligencia despierta unintenso interés y aún escapa a todo intentode definición. Con todo, ¿puede la cienciaprescindir de esta palabra? El uso frecuentede la misma pone en evidencia su utilidada la hora de describir la realidad interna yel comportamiento. La utilizamos para hacerreferencia a la naturaleza de los humanos, deotros seres vivos e incluso a las caracterís-ticas de objetos («mi jefe no es demasiadointeligente», «tengo un perro muy inteligente»,«sistema de software inteligente»). Todos ha-blamos de inteligencia, pero ¿sabemos acasode qué estamos hablando?Los partidarios de los tests de cocienteintelectual (CI) sugieren que la inteligenciaes una entidad localizada en el cerebro ydeterminada en gran medida por la herencia.Este enfoque organicista ha estado presen-te no solamente en los círculos científicossino también reflejado, de una manera máso menos sutil, en la sociedad y la política.La suposición de que los genes determinandirectamente la inteligencia, llevó a afirmarque las jerarquías sociales eran un mero re-flejo del orden natural. La situación de lospobres se explicaba como consecuencia desu menor capacidad innata o se justificabala esclavitud, sin dejar duda alguna de queel negro estaba más cerca del mono que delblanco Homo Sapiens Sapiens.Una discriminación tan acusada y respal-dada por la «ciencia» ha pasado ya a la histo-ria. No obstante, los tests siguen utilizándosepara seleccionar a las personas en base a suinteligencia (selección de directivos, orien-tación profesional, etc.) y la aplicación deuna prueba de CI implica casi siempre unetiquetado social. ¿No es verdad que cuan-do usted hace un test y le dan el resultado,experimenta satisfacción o sufrimiento segúnel valor numérico que ha obtenido?Ahora bien, ¿a quién debemos este interéscasi obsesivo que la inteligencia despierta enla sociedad moderna? La palabra «inteligen-cia» hizo su primera aparición en los textoscientíficos gracias a Sir Francis Galton (1822-1911), primo hermano de Charles Darwin.Este controvertido personaje de la cienciaestaba literalmente fascinado por las mate-máticas y, sobre todo, por las técnicas demedición. Acertadamente, sus primeros pasoscomo científico le llevaron a la topografía yla meteorología. No obstante, inspirado porsu pariente más famoso (Darwin) prontoempezó a dirigir su atención hacia el campode la herencia. Para probar sus teorías sobreel origen genético de la inteligencia, Galtonen su laboratorio (por el cual pasaron unos17.000 sujetos en los años 80 y 90 del sigloXIX) recogía datos sobre diversas variablescomo la fisionomía, la agudeza sensorial,los tiempos de reacción, etc. que en suopinión se relacionaban con la capacidad in-telectual. Su afán por «medir» al ser humanole convierte en un verdadero precursor dela psicometría actual. En la obra HereditaryGenius (El genio hereditario), mantiene quela inteligencia es fruto de la herencia dondela influencia del ambiente y de la educaciónes despreciable. Estas ideas le llevaron apropagar el método de perfeccionamientode la raza humana, basado en las leyes dela herencia.Por un lado, todos podemos condenarmoralmente prácticas semejantes como laeugenesia2, que se llevaba a cabo frutotambién de la aplicación de los tests deinteligencia. Pero puede ser que una dudasalga de un escondrijo de la mente: ¿Y sila ética nos impide ver la cruel verdad? ¿Noserá cierto que los genes, con su determi-nación férrea, confieren a unos una mentepenetrante mientras que condenan a otrosa una mediocridad intelectual?Para esbozar una posible respuesta, va-
  4. 4. LA INTELIGENCIA HUMANA • mos a recorrer el fascinante paisaje de lainteligencia. Nos adentraremos en un cere-bro eminente (el de Einstein), exploraremosalgunos de los rincones más ocultos de lainteligencia, buscándola en la mente de losretrasados y, por fin, nos vamos a plantearuna posibilidad extravagante: ¿Es posible queser «imbécil» (es decir, no muy listo o me-diocre) sea, más que un perjuicio, una ven-taja? Usted verá por qué los tests de CI nomiden lo que pretenden, sabrá quiénes sonlos idiotas sabios y por qué los inteligentespueden convertirse en unos dinosaurios.Los siguientes párrafos no aspiran a llegara una definición de la inteligencia, lo cual,como confirma la misma historia de la psi-cología, es una labor parecida a la de Sísifode la mitología griega. Tan sólo queremosestimular la imaginación y la reflexión –rom-piendo con la rigidez propia de la cienciaconvencional, pero sirviéndonos de sus apor-taciones– para quedarnos aún más perplejosante la inteligencia humana.Los tests de CI: Persiguiendoal fantasmaImagine la siguiente situación. Está senta-do en un aula llena de personas. Entra unoficial del ejército con dos ayudantes, repar-ten unos cuadernillos misteriosos y despuésde una breve palabra de introducción, le danlas siguientes instrucciones:«¡Atención! Mire el punto 1. Cuando yodiga «ya», dibuje una figura 1 en el espacioque hay en el círculo pero no en el triánguloni en el cuadrado, y dibuje también una fi-gura 2 en el espacio que hay en el triánguloy en el círculo pero no en el cuadrado. ¡Ya![...] Háganlo, háganlo, deprisa, rápido.»Mientras trata de buscar soluciones aseries numéricas, rompecabezas tridimensio-nales y laberintos, de pronto le avisan quese han terminado los 10 minutos asignadosa esta parte del test. Tiene que pasar a lasiguiente tarea:«Washington es a Adams como lo primeroa...»«Crisco es: un medicamento específico,un desinfectante, un dentífrico, un productoalimenticio»¿No sabe responder? Lo sentimos, nopuede entrar en EE.UU. porque, como hademostrado el test, es usted un deficientemental.Además de «probar» la inferioridad del ne-gro y atribuir una edad mental de 13 años alciudadano americano medio, los Test Menta-les del Ejército se emplearon para restringirla entrada de inmigrantes «deficientes» en elpaís en los años 20. Los errores metodo-lógicos eran numerosos, la fiabilidad de losresultados muy dudosa y la interpretaciónque se hizo de los mismos casi terrorífica1. Apesar de ello, estas pruebas, conocidas comoTests Alfa y Beta, se convirtieron en precur-sores de los tests modernos de inteligencia.Por supuesto, los descendientes de estaspruebas han mejorado considerablemente encuanto a metodología y rigor empírico. Sinembargo, no han podido evitar caer en lamisma trampa en la que perecieron todos losintentos de cuantificar la inteligencia, desdela craneometría del siglo XVIII hasta las me-didas basadas en el análisis factorial.Se trata del error lógico, basado en lacreencia de que «todo lo que tiene unnombre es una entidad o un ser, dotado deexistencia propia» (John Stuart Mill). De estemodo, varios investigadores y teóricos hanconsiderado la inteligencia, un concepto tanimpreciso y dependiente del contexto social,como una «cosa» dotada de existencia física,que se localiza en el cerebro y que puedemedirse como un valor numérico. Por des-gracia, en la ciencia moderna los númerosjuegan un importante papel de persuasiónhasta a veces llegar al punto en que lo nu-mérico, lo cuantificable tiende a identificarsecon lo científico. La cuantificación de la inte-ligencia ha sido enormemente atractiva paralos círculos científicos y muy popular para elpúblico general.
  5. 5. • LA CONCIENCIAPero ¿qué hay de malo en los números?Las matemáticas y la cuantificación cons-tituyen una herramienta poderosa en mu-chos casos, pero que puede no ser la másapropiada en otros. Pongamos un ejemplo.La correlación es un instrumento estadísticoque permite detectar cuando una medidavaría de acuerdo con otra. El coeficiente decorrelación1sólo indica el grado en que dosvariables covarían pero no proporciona infor-mación alguna acerca del tipo de relaciónexistente entre dichas variables, ni siquierasi existe tal relación. La correlación entreel incremento de la población mundial y elaumento de separación entre Europa y Nor-teamérica por efecto de la deriva continentales cercana a 1 (ejemplo tomado de Goud,1981). ¿Creería usted que existe un vínculocausa-efecto entre estas variables? Sin em-bargo, la correlación seduce fácilmente aalgunos investigadores para establecer juiciosde causalidad.En el campo de la psicometría se hadesarrollado una técnica matemática paradescifrar patrones complejos de correlacio-nes: el análisis factorial. Charles Spearman, elpadre de esta técnica, buscaba un métodopara inferir causas a partir de correlacionesentre diferentes pruebas mentales. El análisisfactorial le permitió analizar los resultadosde los tests de CI, agrupando en factoreslas variables que correlacionaban. ¿Cómo?Si descubrimos una correlación alta entre lasrespuestas a una serie de ítems del test (porejemplo, tareas de laberintos, rotación defiguras, etc.), se supone que en la ejecuciónde estas tareas interviene un mismo factor(Inteligencia espacial).Siguiendo el procedimiento, se puedeextraer un componente o factor principal– una especie de síntesis matemático detoda la información sobre las correlaciones,que indica la tendencia o dirección generalde las medidas. Esta posibilidad matemáticano conlleva necesariamente una fuerza cau-sal subyacente.2Spearman consideró quesí, concediéndole el nombre de factor g ointeligencia general, y postuló que era unacualidad unitaria que explicaba los resultadosempíricos de los tests mentales. La inteli-gencia general influía en todas las activida-des cognitivas, residía en el cerebro, podíamedirse por medio de tests y expresarsemediante un número, permitiendo clasificara las personas en una escala lineal que re-flejaba su valor intelectual.Pero vamos a ver cómo repercute esteplanteamiento en la práctica de los tests.Supongamos que una persona pasa unaprueba de inteligencia y obtiene un CI =78. ¿Qué significa este resultado desde elpunto de vista de la psicometría convencio-nal? Primero, tiene una deficiencia mentaldébil que influye en todas sus actividadescognitivas. Segundo, su inteligencia inferiora la media es consecuencia directa de unamaquinaria cerebral menos eficaz. Por fin,el responsable de este malfuncionamientobiológico es la genética. Por mucho que seLa mera existencia de correlaciónno permite hacer conclusiones acercade las causas de las medidas. Desgra-ciadamente, no todos los autores sonplenamente conscientes de este he-cho. Por ejemplo, en 1972 dos cien-tíficos descubrieron una sorprendentecorrelación entre la producción lecheray la exuberancia de la vocalización enun estudio sobre los hábitos musicalesde diferentes culturas. Buscando unacausa a tal hecho llegaron a afirmarque «esa fuente suplementaria deproteínas explica muchos casos devocalización enérgica» (Lomas y Ber-kowitz, 1972).Las correlacionesengañan
  6. 6. LA INTELIGENCIA HUMANA • empeñe en ejercitar su mente, no hay salida.La herencia le ha predestinado a tener unintelecto inferior.Así pues, la investigación y la prácticade los tests mentales ha combinado varioserrores lógicos:ERROR 1: El concepto abstracto –la inte-ligencia– se convierte en una entidad real,una «cosa» que reside en el cerebro. Porahora, no está demostrado que la inteligen-cia sea una cosa ni que esté localizada enel cerebro.ERROR 2: El afán empirista lleva a idearun método (los tests de CI) para poder me-dir la cantidad de inteligencia que poseen laspersonas. ¿Es posible medir la inteligencia?La existencia de un concepto no implica queeste sea una entidad real (Error 1) ni que sepueda cuantificar (Error 2). Diariamente uti-lizamos nociones para referirnos a patronescomplejos de fenómenos, que no constituyenuna realidad tangible: amor, miedo, empa-tía... Casi todas presentan ciertos correlatosfisiológicos, se caracterizan por determinadoscomportamientos, pero no son reduciblesa los mismos. ¿Acaso sería posible medirobjetivamente la cantidad de miedo o amorque siente una persona? ¿Y la inteligenciaque posee?ERROR 3: Por fin, un método correlacio-nal (análisis factorial) se utiliza para inferircausalidad y respaldar la «cosificación» de lainteligencia (factor g). Como hemos demos-trado anteriormente, la correlación no implicauna relación causal. Entonces, al no disponerde otros datos (no correlacionales), no esplausible inferir que la inteligencia es la causaúnica de los resultados en un test.De este modo, la teoría factorial y la psi-cometría de los tests de CI en general, hansido atrapadas en una vía sin salida: la cir-cularidad (o tautología). Parten del supuestoa priori, no fundamentado, de que la inte-ligencia es una entidad real y cuantificable.Crean y aplican los tests de CI para medirlay, por último, se sirven de los resultados de1. Se elabora una serie de pruebas que,supuestamente, miden la habilidad in-telectual innata. Es decir, se trata dereunir un conjunto de tareas que nodependan del conocimiento académicoo cultural.2. El test se pasa a un gran número desujetos y se aplican herramientas es-tadísticas para analizar los resultados.Hay que eliminar aquellos ítems deltest que no correlacionan con el restodel conjunto y que, según se supone,no miden la inteligencia innata.3. Repetimos este procedimiento variasveces para refinar el test y aplicamosla versión final a otra muestra de su-jetos. Calculamos la puntuación mediaque corresponde al coeficiente de in-teligencia 100. Si alguien obtiene esteresultado, tiene inteligencia media.4. Para respaldar la validez de la prueba,se aplican a la misma muestra de su-jetos el test nuevo y otros test de CIde buen renombre. Se evalúa la corre-lación de los resultados de nuestro testcon los resultados de los otros tests.Si ésta es alta, ¡eureka!, hemos creadoun test científico de inteligencia.¿Cómo fabricar un test de CI?
  7. 7. • LA CONCIENCIA
  8. 8. LA INTELIGENCIA HUMANA • los mismos para respaldar su planteamientoinicial de que la inteligencia es una «cosa».En consecuencia, la inteligencia no llega aser más que aquello que miden los tests deinteligencia.Por ahora, los tests de CI han fracasadoen su intento de explicar y medir la com-plejidad del intelecto. Los que creen en unapsicología empírica y cuantitativa, al estilode las ciencias naturales, pueden estar en uncamino equivocado; muchas manifestacionesde nuestro mundo interior escapan en granmedida a la cuantificación. Un complejoconjunto de fenómenos, agrupados bajola etiqueta de inteligencia, encierra variosmisterios que quedan por descubrir y porexplicar. Profundicemos en las inteligenciasmúltiples.Idiotas sabios. Un reto para laciencia de la inteligencia«Se cayó de su mesa una caja de cerillas ysu contenido se esparció por el suelo:‘111’,gritaron ambos simultáneamente; y luego, enun murmullo, John dijo: ‘37’. Michael repitióesto, John lo dijo por tercera vez y se paró.Conté las cerillas y había 111».1Así describe Oliver Sacks, neurólogo y granescritor clínico de la actualidad, su primeraexperiencia con dos hermanos gemelos, au-tistas y retrasados mentales. Cómo descubriómás tarde, el «truco» anterior era tan sóloun fragmento insignificante de sus habilida-des. Éstos idiots savant ocultaban en susmentes singulares misterios y profundidadesinesperadas.Los partidarios de los tests de CI plan-teaban la existencia de una inteligencia ge-neral, una especie de energía intelectual queinfluyese de manera decisiva en todas lasactividades cognitivas. Sin embargo, inclusonuestra experiencia cotidiana contradice estaafirmación. La mayoría de las personas queconsideramos inteligentes y que tienen éxitoen un determinado área, muestran una ha-bilidad mediocre o incluso inferior en algu-nas situaciones. Parece que una inteligenciauniversal alta, es decir, aquella que sea efi-ciente en todos los ámbitos, raras veces seda. Sí existen personas en el otro extremodel espectro – los deficientes mentales. Confrecuencia, las personas «normales» solemossubestimarles, debido a sus estigmas cerebra-les, y les atribuimos etiquetas estereotipadasde retrasados. Pero muchos de ellos, losllamados idiotas sabios, pese a su amplio+ Los test de CI actuales predicen mo-deradamente bien el éxito escolar.+ Pueden ser útiles para detectar de-ficiencias mentales (un CI menor de80), talentos (un CI mayor de 130) ynecesidades educativas en el contextoacadémico, y así poder ofrecer ayudaen estos casos.+ Las pruebas psicotécnicas sirven paradecidir quien accede y quien no sobreunos resultados verificables y compro-bables. Aumentan la equidad universalfrente al aspecto físico o el nivel so-cieconómico como criterios de selec-ción. Poseen fiabilidad y algún tipo devalidez, aunque sea aparente.+ Los tests de CI han ayudado a incre-mentar el prestigio de la psicología, aldarle una imagen de ciencia empíricay cuantitativa.Hechos positivos (+) sobrelos tests de CI
  9. 9. 10 • LA CONCIENCIAabanico de deficiencias, están dotados decapacidades asombrosas.La existencia de individuos retrasados queposeen dones especiales para el cálculo,la música, el dibujo, etc., se conoce des-de hace siglos. Las primeras observacionesmédicas atribuían sus talentos singulares a«la hipertrofia de una sola facultad mental»(Sacks, 1995) y no les daban más impor-tancia que la anecdótica. Sólo cuando en ladécada de los cuarenta aparecen las primerasdescripciones científicas del autismo (simul-táneamente por Leo Kanner, de Baltimore,y Hans Asperger, de Viena), se despierta unmayor interés científico por este fenómeno.Los médicos y psiquiatras se dan cuenta deque la mayoría de los idiots savants son, dehecho, autistas1.¿Cómo son estos personajes que apenasse pueden comunicar con otros seres hu-manos? Stephen, otro autista descrito porSacks, es capaz de hacer complejos dibujosde arquitectura con la destreza de un artis-ta profesional. Martín, un savant retrasado,Existen argumentos más que suficientesen contra de los tests de CI como me-didas objetivas de la inteligencia general.No predicen el éxito profesional ni eléxito personal, tampoco el nivel potencialde aprendizaje de poblaciones especiales,pues son retrospectivos más que pros-pectivos. Tampoco el desarrollo de lashabilidades cognitivas y de pensamientoque dependen del estilo de enseñanza.Pretenden estar libres de influencias cul-turales, pero la misma noción de inteli-gencia varía entre culturas y épocas de lahistoria. No miden los aspectos creativoso prácticos, ni talentos más allá del ver-bal y del lógico-matemático, olvidandoel musical, el cinético..., se han usadofrancamente mal en políticas sobre inmi-gración o educativas.Sin embargo, pese a toda evidencia lostests siguen siendo muy populares tantoen los círculos científicos como en la po-blación laica. ¿Por qué es así? Parece quela psicometría de la inteligencia ejerce unpoder de persuasión desmesurado. Lapráctica de los tests se ha convertido enuna especie de ritual mágico. El adeptoa la inteligencia debe pasar una prueba,en cuyo final le espera una profecía quese autocumple -un número que supues-tamente representa todo el potencialintelectual que hay en una persona. Losnúmeros seducen al ser humano ya desdela antigüedad. Esto, unido a la poderosaetiqueta de «instrumento científico», haceque los tests tengan una importanciaexcesiva en la sociedad occidental, de-jando en cierto sentido las manos libresa quiénes construyen y aplican los testsde CI.Sin duda no debe prescindirse de ellos,pues las alternativas son peores y hantenido efectos positivos, pero deben ac-tualizarse, mejorarse, y ser consideradosindicios más que pruebas. Es necesariocontrolar sus sesgos culturales, incorporarpruebas práctico-laborales, mediciones dela creatividad, la flexibilidad cognitiva y laplasticidad dinámica del cerebro. Medirlas inteligencias múltiples, la emocional,la naturista, la existencial, etc. Ademásno deberían usarse para prescribir polí-ticas pedagógicas o diseñar sistemas devalores.¿Por qué los tests de CIsiguen utilizándose?
  10. 10. LA INTELIGENCIA HUMANA • 11puede componer una fuga al estilo de Bach.¿Es posible que estos «idiotas», con dificul-tades tremendas de aprendizaje, puedanpenetrar en el mundo de la música o lapintura? Además, lo hacen sin un esfuerzopatente, como si su habilidad emergiese dela nada.Los savants calculadores. El caso de Johny Michael (Sacks, 1985)Al tratar con los gemelos, Oliver Sackstuvo la oportunidad de observar otra es-cena muy peculiar. John y Michael estabansentados en un banco y el rostro de ambosirradiaba una especie de alegría o un pla-cer extraño. John decía un número, Michaello escuchaba, y pasados unos segundosasentía con una sonrisa y decía otro nú-mero. Parecían encerrados en una insólitaconversación numérica. Como Sacks pudocomprobar, todos los números eran primos.En otra ocasión el célebre neurólogo inten-tó participar en este diálogo matemático,utilizando una tabla de primos, pero tuvoque rendirse cuando los gemelos pasaron anúmeros de 20 cifras (que ya no figuran enlas tablas). ¿Cómo los autistas averiguan losnúmeros? Aunque existen fórmulas eficientespara generar números primos, el algoritmopara averiguar si un número de n cifras esprimo se desconoce. Pero hay una cuestiónaún más intrigante: ¿por qué los savantsmatemáticos disfrutan precisamente con losnúmeros primos?Los gemelos también pueden averiguar aqué día de la semana corresponde el 11 deabril de 1784, o decir en qué fecha caerá laPascua dentro de 70.000 años. La opiniónmás difundida es que esta habilidad matemá-tica se basa en el uso de unos algoritmos orutinas matemáticas inconscientes, en combi-nación con una memoria prodigiosa para losnúmeros. La capacidad para descubrir reglas(algoritmos) a partir de ejemplos se consideranormal, aunque en los savants calculadoresestaría desarrollada en un grado muy supe-rior. ¿Acceden los gemelos a los algoritmosdel calendario? El gran matemático Carl Frie-drich Gauss tuvo enormes dificultades paraobtener la fórmula de la fecha de Pascua. Espoco probable que los autistas retrasados,con enormes dificultades para realizar sumasy restas simples, pudieran descubrirla. En lamente de los savants opera otro tipo demecanismo, aún desconocido.La precocidad de las habilidades savantsLas habilidades savant suelen aparecera una edad muy temprana y no siguen laspautas normales del aprendizaje. Nadia, unaniña autista y retrasada, era capaz de ha-cer complejos dibujos con perspectiva a lostres años. El médico francés Édouard Séguin(1866), menciona a Tom, un retrasado ciego:«ya a los cuatro años [...] si lo sentaban alpiano, tocaba hermosas melodías; sus peque-ñas manos se adueñaban de las teclas, y sumaravilloso oído de cualquier combinación denotas que hubiera oído una vez».Algunos autores mantienen que la habilidadde reproducción que con frecuencia se da enlos savant autistas, se debe a una memoriaeidética, capaz de retener infinitos detallesde la realidad. Los hechos contradicen estahipótesis. Leslie Lemke, un prodigio musicalciego, es capaz de tocar piezas o improvi-sar al estilo de cualquier compositor desdeBach hasta Bartók. La improvisación implicauna comprensión analítica de la estructuramusical de las obras. No se puede explicarsu habilidad sólo en base a un mecanismode retención.Al no encajar en las teorías imperantes,las habilidades savants son un desafío parala psicología actual. Si la inteligencia tuvieseun carácter general y universal, el caso deidiota sabio no debería darse. Así pues, suexistencia aporta una prueba directa de laexistencia de múltiples inteligencias, que pue-den ser potencialmente independientes entresí. Howard Gradner es el principal defensorde las inteligencias múltiples: La lingüística,la logico-matemática, la musical, la espacial,
  11. 11. 12 • LA CONCIENCIAla corporal-cinética, la emocional, la natu-rista o del medio natural y la existencial oespiritual.«En el caso del idiot savant [...] observa-mos la rara conservación de una habilidadhumana concreta en contraste con un fun-cionamiento mediocre o extraordinariamenteretrasado en otros dominios... la existenciade estas poblaciones nos permite observar lainteligencia humana en un relativo –a vecesPresentamos una breve introduccióngeneral sobre el autismo. Todos los in-dicios sugieren que el origen de estetrastorno del desarrollo es de naturalezaneuro-biológica, aunque la causa primariatodavía no se conoce. Entre los can-didatos está la genética, el trauma delparto, infecciones víricas y disfuncionesmetabólicas.¿Qué es autismo? El término procedede la palabra griega «autos» – «sí mis-mo» («self», en inglés), y fue utilizadapor primera vez por Eugen Bleuler(1911)para referirse a niños que se negaban aparticipar en interacciones sociales. Lafalta de motivación y de capacidad pararelacionarse con los demás (déficit de lasocialización) es la principal característicade los individuos que padecen el autis-mo. Además, presentan un uso pobre dellenguaje, lo que acentúa su dificultad ala hora de comunicarse (déficit de co-municación). La infancia de un autista esbien diferente al de un niño corriente. Losautistas no interaccionan con otros niñoso adultos, ni utilizan objetos o juguetespara representar papeles. Se asume, queesto se debe a un déficit en la imagina-ción, que a su vez afecta sus relacionessociales, ya que a los autistas les resultamuy complicado, si no imposible, imagi-nar el punto de vista de otras personaso ponerse en su lugar.A menudo, se interesan mucho por eldetalle pero tienen dificultad para apreciarel todo. Por ejemplo, un niño puede estarfascinado por las ruedas de los coches,por su movimiento giratorio, por su colory la forma; pero el coche entero pasadesapercibido. Esta tendencia de fijarse enel detalle puede llevar a actividades pe-culiares, conductas «raras» y estereotípicascomo alinear objetos, repetir secuenciasde movimientos corporales, etc.¿Cuál es la causa que subyace a estascaracterísticas tan peculiares? Varios auto-res suponen (Uta Frith, Alan Leslie, SimonBaron-Cohen, entre otros) que el tripledéficit de los autistas (de socialización,comunicación y de imaginación) se debea su incapacidad para «leer» en la mentede otros. Las personas comprendemos,de una manera implícita e intuitiva, quelos demás tienen creencias y pensamien-tos que motivan su conducta (es decir,que poseen una mente parecida a lapropia). Esta habilidad, llamada «teoríade la mente», es indispensable para lacomunicación. Cuando usted quiere salu-dar a alguien, tiene que suponer que esealguien tiene una mente que compartecon usted el significado del saludo. Sinembargo, parece que los autistas tienendificultad para inferir lo que piensan losdemás o, incluso, para comprender quelos demás piensan.El autismo
  12. 12. LA INTELIGENCIA HUMANA • 13espléndido– aislamiento.»1Por otro lado, si estas múltiples inteli-gencias fueran independientes, ¿por qué losautistas no aprovechan sus dotes extraordi-narios? Los talentos normales se desarrollan,aumentan y en muchos casos se conviertenen el centro de la vida profesional y personalde los individuos. Sin embargo, Nadia noha llegado a ser un nuevo Piccasso, LeslieLemke no es compositor, ni John y Michaelse han convertido en matemáticos.2En losautistas y los retrasados el talento se parecea una isla, incomunicada con el resto de lapersonalidad y aislada del mundo que lesrodea. Aunque los savants muestran satisfac-ción al sumergirse en la pintura, la músicao el mundo de los números, el gozo se li-mita a la actividad en sí. Al intercambiar losnúmeros primos, los gemelos no perseguíanningún objetivo práctico, ni podían aplicar sudestreza para solucionar problemas reales.¿Qué les falta a los autistas? Parece que,además de la disposición, es necesario algomás. Debe existir «un poder unificador decohesión que integra todas las facultadesseparadas de la mente, integrándolas tambiéncon todas nuestras experiencias y emocio-nes.»1Según Kurt Goldstein, es la capacidadde abstracción y de categorización, que nosólo es necesaria para desarrollar los talen-tos, sino que constituye la raíz de nuestrashabilidades de comunicación y del lenguaje.Sin ella, el individuo se queda atrapado enel mundo de lo concreto; su experiencia «nopuede integrarse en un significado más am-plio [...] ni en ninguna percepción social. «2Los gemelos John y Michael pueden contarleen detalle los acontecimientos de cualquierdía de sus vidas, incluido el tiempo quehizo o las noticias que escuchasen en laradio. Pero su discurso está desprovisto deemoción, como si reprodujeran una películao una novela. Sus memorias carecen de unaimplicación personal. Quizás les falta algo enel centro.A la hora de buscar una solución inteligen-te al misterio de la inteligencia, los idiotassabios nos han facilitado más preguntas querespuestas. Si la inteligencia no es ni una (elfactor G o el CI) , ni varias (las inteligenciasmúltiples), ¿cómo es? Tratemos de averiguar-lo a través del estudio del más famoso delos superdotados: Albert Einstein.El cerebro de EinsteinEl 18 de abril de 1955 muere Albert Eins-tein, el genio de la relatividad. No está deltodo claro si realmente donó su cerebro a laciencia o si el médico Dr. Thomas S. Harvey,quien realizó la autopsia, actuó impulsiva-mente. Sea como fuese, la glándula pensantede Einstein fue extraída y depositada en dosjarras, llenas de formol y celoidina para ase-gurar la conservación de la materia gris delfísico más eminente de la historia moderna.Posteriormente, buena parte del encéfalo hasido troceada y dividida en bloques parapoder estudiar su estructura anatómica y suhistología.Albert Einstein no se parecía en nada ala típica figura del científico insociable. Suinfluencia ha traspasado las fronteras de laciencia pura. La reputación del padre de lafísica moderna era tal que incluso le ofrecie-ron la presidencia del nuevo estado de Israel.La fama de la que gozaba ha perdurado has-ta nuestros días (seguramente, usted habrávisto a más de uno llevar la camiseta conla imagen de Albert, fumándose su pipa oescribiendo en la pizarra la fórmula E=mc2).Einstein, más que cualquier otro genio, hafomentado la popularidad de las cienciasnaturales. Sus aportaciones han implicadono sólo un impresionante avance de la físi-ca; llegaron a cambiar enteramente el modocomo la ciencia ve el universo. Para queuna persona, literalmente con boli y papel,pueda conseguir resultados semejantes, debeposeer unas cualidades extraordinarias. AlbertEinstein se ha convertido en el prototipo degenio moderno; aunque pueden existir diver-
  13. 13. 14 • LA CONCIENCIAsos modos de comprender la inteligencia, lamayoría de la gente estaría de acuerdo enque Einstein era una persona inteligente. ¿Aqué debía su impresionante capacidad inte-lectual? ¿Fue sólo la inteligencia lo que le lle-vó a los descubrimientos científicos o poseíaotras características que pueden haberle ayu-dado? Filósofos, psicólogos y otros muchosse habrán hecho preguntas similares, no sincierta envidia. Tras la muerte de Einstein, loscientíficos no tardaron en aprovechar la opor-tunidad para buscar en su cerebro los rastrosbiológicos de la genialidad. Quizás sus habi-lidades fuesen una simple consecuencia delas propiedades intrínsecas del encéfalo, undon de la biología que Einstein tuvo la suertede poseer... Vamos a contrastar esta intere-sante conjetura con los datos disponibles,aprovechando la oportunidad para reflexionarsobre la relación existente entre el cerebro yla mente. La curiosidad nos llevará a planteardudas y preguntas como las siguientes: ¿TuvoEinstein un cerebro muy distinto del queposee usted? ¿Existen indicadores biológicosde la inteligencia? ¿Habita la inteligencia enalgún lugar del cerebro?Si repasamos las investigaciones reali-zadas, parece que el cerebro de Einsteindespertó un interés incluso mayor una vezmuerto que en vida. A pesar de ello, hastaahora se han publicado sólo tres artículoscientíficos sobre el encéfalo de Einstein. Enestas investigaciones han pesado el órgano,han medido sus dimensiones físicas, hanestudiado su estructura anatómica e inclu-so han hecho un recuento de neuronas endeterminadas regiones cerebrales. Todo serealizó con el mayor rigor científico y siemprecomparando los resultados con una muestramás o menos amplia de cerebros «normales».A continuación se ofrece una síntesis de losdatos más relevantes:1. El encéfalo de Einstein pesaba tan sólo1230 gramos, bastante inferior a la media(1400 gr). El hecho de que el valor fuesetan bajo vuelve a confirmar que el peso o el
  14. 14. LA INTELIGENCIA HUMANA • 15tamaño del cerebro tienen poco que ver conla capacidad intelectual. En realidad, la canti-dad de masa cerebral depende de numerososfactores y, sobre todo, correlaciona con elpeso corporal. De ahí que los cerebros feme-ninos pesen menos, sin que la inteligencia delas mujeres pueda calificarse de inferior (a lamasculina). Einstein tenía una estatura baja;para poseer un cerebro pesado hubiese de-bido tener un cráneo desproporcionadamentegrande. En otras palabras, el peso cerebralqueda definitivamente descartado como unaposible señal de la inteligencia.2. Einstein poseía una proporción mayorde células gliales1en al menos un área cere-bral, comparado con hombres de su edad.3. Se ha observado un desarrollo anormalen la región parietal inferior de ambos hemis-ferios, de modo que el cerebro de Einsteines un 15% más ancho, comparado con lamuestra. Además, en la misma zona le faltauno de los pliegues corticales (el llamadosulcus o parietal operculum).4. El espesor de la materia gris de lacorteza cerebral derecha fue menor que lade los cerebros comparados. Sin embargo, ladensidad celular (neuronas por milímetro cú-bico de tejido) era significativamente superior,de modo que en el lóbulo frontal derechode Einstein había un 26% de neuronas másque en los controles.Los últimos tres datos serán nuestroscandidatos al «marcador biológico de lagenialidad.» Vamos a analizar cada uno deestos descubrimientos para ver qué puedensugerirnos acerca de la naturaleza de la in-teligencia.En cuanto a la proporción de las célulasgliales, los autores de esta investigaciónplantearon que el cerebro de Einstein podíahaber necesitado este soporte extra paraabastecer y nutrir sus neuronas, ya que éstasestaban implicadas en un ejercicio mentalmás intenso que las de un cerebro «normal».A modo de analogía, piense en los atletasprofesionales. Como consecuencia de unentrenamiento intenso, la composición desu sangre presenta un incremento marcadode glóbulos rojos que transportan el oxíge-no a los tejidos. De un modo parecido, elcerebro de Einstein posiblemente precisarauna aportación extraordinaria de nutrientes.El organismo podría enfrentarse a esta situa-ción incrementando la cantidad de neuroglía.Tenemos que insistir que pese a ser un datointeresante, no deja de ser una hipótesisque queda por demostrar. No existe másevidencia (excepto el cerebro de Einstein)de que una mayor cantidad de neuroglía yla inteligencia alta estén relacionadas. Perosupongamos que existe dicha correlación y lamasa grande de neuroglía del señor Einsteinrealmente potencia sus habilidades mentales.Incluso en este hipotético caso, no podría-mos saber si el incremento de células glialeses causa de la capacidad mental superior ouna consecuencia de la actividad cerebralintensa. Es decir, seguimos sin explicar el ori-gen biológico de la genialidad de Einstein.La segunda observación hace referenciaal tamaño de la región parietal inferior. Sudesarrollo extraordinario, junto con la falta deuno de los pliegues, puede haber contribuidoa una mejor interconexión de neuronas enesta zona. Numerosas investigaciones su-gieren que en el lóbulo parietal se localizanfunciones mentales tales como el razona-miento matemático y la atención espacial.La relación del parietal con las matemáticasparece ser un dato prometedor: la habilidadde cálculo proporcionaría una ventaja claraa Einstein, para desenvolverse en la ciencia.¿Pero qué tiene que ver la orientación en elespacio? Un lóbulo parietal sobredesarrolladopermitiría a su «usuario» disfrutar de una altainteligencia espacial. Este dato es especial-mente sugerente al tener en cuenta el mé-todo de pensamiento que utilizaba Einstein.Su creatividad tenía una naturaleza más visualque conceptual. Como él mismo afirma, amenudo procedía visualizando el problema,realizando un experimento mental, y sólodespués trataba de plasmar el resultado ob-tenido en fórmulas matemáticas.
  15. 15. 16 • LA CONCIENCIA«Las palabras o el lenguaje, tal comolo escribimos o hablamos, no parece quedesempeñen algún rol en mi mecanismo depensamiento. Las entidades físicas que apa-rentemente sirven de elementos en mi pen-samiento son ciertos signos e imágenes máso menos claras que pueden voluntariamenteser reproducidas o combinadas.» (Albert Eins-tein en la carta a Jacques Hadamard).Las piezas parecen encajar. Visto lo an-terior, podríamos llegar a la conclusión deque por fin hemos descubierto las raíces dela genialidad de Einstein. El lóbulo parietalpotente le permitiría desarrollar un juegovisual creativo y la destreza en el cálculo(gracias al parietal grande) sería útil paraplasmar las ideas en fórmulas matemáticas.Pero nuestro triunfo es ilusorio. A partir delos estudios con pacientes neurológicos conafecciones de la región parietal se sabe quela zona parietal es importante para realizarel cómputo elemental (como suma o restade números enteros), lo cual está muy le-jos de las altas matemáticas utilizadas enla teoría de la relatividad. Además, si ellóbulo parietal se relaciona con la atenciónexterna y la inteligencia en el espacio, seríade esperar que una persona con el parietaldesarrollado tuviese una admirable capacidadde orientación. Sin embargo, de la biografíadel honorable físico sabemos que Einstein noposeía esa cualidad, más bien era todo locontrario. Se cuentan varias anécdotas sobrelo despistado que era el profesor Einstein ala hora de buscar el aula donde iba a daruna conferencia. Entonces, ¿qué papel jue-ga un parietal grande en las habilidades deEinstein? Afirmar que su talento científico sedebía al desarrollo extraordinario de un sólolóbulo carece de sentido. Existen variacionesimportantes en las medidas anatómicas sinque tengan consecuencias unívocas. Si ustedposee un hígado muy grande, puede ser quetiene un órgano especialmente eficaz, quesufre de un tumor o que tiene problemascon alcohol. No hay motivos para conside-rar el cerebro como un caso aparte. Sí, laregión parietal contribuye al razonamientomatemático y espacial, pero seguramente lagenialidad de Einstein no es reducible a laforma o el tamaño de unos cuantos plieguesde la corteza.Quizás el resultado más prometedor seaél que hace referencia a la densidad neuro-nal del encéfalo. El hecho de que la cortezade Einstein aglutinaba un mayor número deneuronas en un espacio más reducido puedehaber favorecido «la capacidad de conexióny la velocidad de comunicación neuronal.»1¿Qué influencia tienen estas variables en lacapacidad mental?La neurobiología entiende la concienciacomo propagación de la señal nerviosa portodo el cerebro. Tanto en el arte como enla ciencia, las propuestas geniales y las so-luciones novedosas consisten en combinarcosas y conceptos aparentemente inconexoso distantes. Análogamente a esa manifesta-ción externa de la creatividad, la inteligenciaa nivel cerebral implica una buena capacidadde comunicación neuronal entre regiones dis-tantes del cerebro. De ahí que el desarrollosuperior de una porción encefálica (sea ló-bulo parietal u otra región) no es suficientepara la genialidad, aunque puede dar cuentade la ejecución experta en habilidades muyconcretas (acuérdese de los idiots savants).En cambio, la conectividad y la velocidad decomunicación incrementadas sí podrían po-tenciar la capacidad mental general. La corte-za de Einstein era más estrecha y compacta,con lo cual las distancias entre neuronas eranmenores. La señal nerviosa tardaría menosen recorrerlas y eso permitiría un proce-samiento cognitivo más rápido. Asimismo,la distancia reducida entre neuronas haríaque las conexiones nuevas se formaran conmayor facilidad. Con todo, el encéfalo deEinstein otra vez deja lugar a dudas serias.Los investigadores solamente han examinadouna pequeña parte de la corteza. No sabe-mos si realmente existía una mejor conexiónentre las zonas distantes del cerebro. ¿Y lavelocidad de transmisión? La diferencia entre
  16. 16. LA INTELIGENCIA HUMANA • 17un cerebro «veloz» y otro «normal» puedeasemejarse a la existente entre un ordenadorantiguo y un Pentium IV. El segundo tardarámucho menos tiempo en realizar cualquieroperación. Un procesamiento acelerado im-plica que se puede pensar más rápido perono que se va a pensar «bien». Si usted tieneun Pentium dentro de la cabeza, eso no legarantiza que va a crear ideas sobresalientes.La interconectividad y la velocidad de trans-misión incrementan la eficacia de las redesneuronales pero su influencia en los procesosmentales superiores no está clara. Al fin y alcabo, se trata de variables microscópicas quedifícilmente pueden, por sí solas, justificar eltalento en un dominio tan complejo comoes la física.Hemos descubierto en el cerebro de Eins-tein tres variables biológicas que se desvíande la media: la proporción de neuroglía, eltamaño y la forma del parietal y la densidadneuronal. ¿Cuál de ellas apunta a la inteligen-cia? Antes de atrevernos a plantear cualquiersugerencia acerca de la relación mente-cere-bro tenemos que insistir en que el cerebrode Einstein es un estudio de un sólo casoy como tal, presenta obvias limitaciones a lahora de extraer conclusiones. Las hipótesisresultantes de la investigación tendrían queverificarse analizando otros cerebros de per-sonas con dotes similares a las de Einstein(cosa no fácil de realizar).¿Cuál fue el descubrimiento más popularde Einstein? Sin duda, el principio de la rela-tividad. Cuando la teoría de Einstein se hizofamosa, de pronto, numerosas personas hanintroducido en su vocabulario la palabra «re-lativo» o «relatividad», aún teniendo poca ideasobre su significado en la física de Einstein.Todos aceptamos que Einstein es el hombremás listo del mundo por su teoría de larelatividad, que casi nadie conoce, lo quecontribuye aún más a su fama. Precisamentepor todo esto resulta sorprendente que a lahora de estudiar el cerebro del genio de larelatividad, muchos neurocientíficos se ha-yan olvidado de este útil concepto. Durantemucho tiempo, la neurobiología ha estadoobsesionada por la búsqueda de indiciosbiológicos de variables psicológicas. Estosesfuerzos derivan de la creencia subyacentede que la anatomía y la fisiología determinanel funcionamiento mental. Aunque hoy todoestudiante de psicología sabe que la biologíaafecta el funcionamiento mental, esa influen-cia es relativa. Existen innumerables factoresdistintos (la educación, la personalidad, lasposibilidades ambientales) cuyo efecto es almenos tan importante como la biología. De-bemos ser sinceros, es imposible determinartodas las variables que pueden haber influidoen la capacidad mental de Albert Einstein(o de cualquier otra persona). Reducir lagenialidad a la neuroanatomía es lo mismode absurdo que afirmar que cualquier niñopuede ser educado para convertirse en unEinstein. El contenido del cráneo constituyela maquinaria del pensamiento. El cerebro(como entidad física) es un instrumento quepuede ofrecer cierto potencial a su usuario.Pero la ejecución no sólo depende del ins-trumento, sino también de cómo se toca. Sinduda, Albert Einstein era un virtuoso.Hasta ahora, hemos tratado de quebrantaralgunos mitos relacionados con la inteligen-cia. Hemos concluido que la inteligencia noes igual al CI, que es una cualidad complejay variada cuyos rastros pueden encontrarseincluso en las mentes aparentemente caren-tes de ella – en los retrasados mentales. Sa-bemos que la inteligencia no puede igualarsea la forma o el tamaño de ninguna partedel cerebro. Pero hay una cuestión de sumaimportancia sin la que nuestra reflexión que-daría incompleta. ¿Cuál es la función principalde la inteligencia? La respuesta no será nadafácil. Tendremos que retroceder unos cuantosmillones de años para buscar el origen delintelecto humano. En el siguiente apartadorastrearemos las huellas que la inteligenciaha ido dejando en la humanidad, desde lostiempos oscuros de la prehistoria hasta lasociedad tecnológica actual.
  17. 17. 18 • LA CONCIENCIALa inteligencia de la especiehumana: De dónde viene yhacia dónde va¿Para qué sirve la inteligencia? Para haceruna carrera, para resolver problemas, paraganar más (dinero, prestigio, amor, etc.). Aprimera vista, la pregunta parece casi trivial.No obstante, algunas facetas de la inteli-gencia van mucho más allá de las posiblesventajas individuales que se derivan de ella.¿Qué función cumple la inteligencia en uncontexto más amplio? Compartimos el 99%de los genes con el chimpancé, físicamentenos parecemos a los grandes simios, peronuestras habilidades físicas dejan mucho quedesear en comparación con otros mamíferos.Es la capacidad mental lo que nos distinguede otros organismos del planeta. Los sereshumanos, más que cualquier otra especieanimal, han dependido de su potencial men-tal para desenvolverse en el medio ambiente.¿Por qué es así? ¿Cómo es que los humanoshan desarrollado la inteligencia en un gradotan superior al resto de los seres?¿De dónde viene la inteligencia?Hace muchos millones de años nuestrosancestros se encontraban en una situaciónprecaria: estaban rodeados por un ambientehostil, lleno de depredadores que los su-peraban en la mayoría de las habilidadesfísicas. Los homínidos no eran fuertes niveloces y, además, su número era reducido.Si un darwinista hubiese podido contemplaraquel triste panorama, habría concluido quenuestros antecesores eran un fracaso de laevolución a punto de extinguirse. Sin embar-go, en la trayectoria de la especie surgió unpunto de inflexión - apareció el nuevo hitoevolutivo: la inteligencia. Al carecer de cua-lidades físicas que les permitiesen sobreviviren el mundo oscuro de la prehistoria, loshomínidos se veían obligados a compensar elhandicap desarrollando su potencial mental.La inteligencia «no sólo les iba a permitirsalir adelante, sino que iba a convertirse enel motor de una evolución extraordinaria.»1Éste fue el origen de nuestras facultadesintelectuales. La selección natural actúa aciegas, potenciando aquellas característicasque favorecen la supervivencia. Para la evo-lución no existen características «mejores» o«peores» por sí mismas; a priori la inteligen-cia no es preferible a la fuerza bruta. Lascircunstancias intervienen a favor de ciertascualidades y suprimen otras; los que seadaptan y desarrollan los rasgos deseablessobreviven; los que no, están destinados ala extinción. En la naturaleza existe un únicoplan - la vida, la supervivencia. Un entornoinhóspito empujó a la especie humana haciael desarrollo de la mente; la inteligencia seconvirtió en la característica «elegida» y enun arma evolutiva por excelencia. Para loshomínidos, el cerebro sería una herramientaimprescindible durante miles de años.La inteligencia está asociada a nuestra ma-yor corteza cerebral frente a monos o ratas.La corteza sirve para establecer asociacionesnuevas. Nos ayuda a ser versátiles y a im-provisar ante los cambios del medio. WillianH. Calvin, situa en la planificación cerebralde movimientos balísticos, como el del brazohacia un objeto, el origen de la inteligencia.Se trata de movimientos rápidos que nopueden ser corregidos durante su ejecuciónsino sólo después de cometer un error, comocuando te levantas bruscamente y te das ungolpe con el pico de la ventana o al cambiarde marchas en la conducción de un coche.Por ejemplo, guiar el coche con el volanteadaptándote a las curvas de la carretera noes un movimiento balístico, sino que tiene encuenta en todo momento la información sen-sorial sobre el trazado. Pero sí es balístico elcambio de marchas. Por ejemplo, cambio acuarta, pero debido a un obstaculo repentinoen el momento de haber iniciado el cambiodebo bajar bruscamente a primera, primeroterminaré el cambio de marchas a cuarta congran velocidad e inmediatamente iniciaré elcambio hacia primera, pero no puedo inte-
  18. 18. LA INTELIGENCIA HUMANA • 19rrumpirme a la mitad de la trayectoria delcambio a cuarta. Somos expertos en lanzary aporrear, que son movimientos balísticos,que deben ser planificados con precisiónantes de su ejecución. Tal vez los movi-mientos de la boca para producir fonemasdescansan en los mismos mecanismos quelos movimientos del brazo y de la mano paraalcanzar y lanzar objetos. Así el desarrollodel lenguaje y del pensamiento (entendidocomo un plan de acción), descansan en unmismo mecanismo secuenciador y planifica-dor de movimientos elementales balísticos.Crear secuencias nuevas de movimientos enla corteza es el origen del juego mental quellamamos pensar.¿Hacia dónde va la inteligencia?Pero todo esto ocurrió hace millones deaños. La situación actual no se parece encasi nada a los tiempos prehistóricos. Enton-ces, puede que nos surja una duda intrigan-te: ¿La inteligencia sigue siendo tan necesariaHasta hace poco no se sabía casi nadasobre la vida privada de Albert Einstein.Después de su muerte, la secretaria He-len Dukas se convierte en defensora dela reputación del eminente físico, impi-diendo el acceso a la correspondenciafamiliar de Albert. Esto ha contribuido a lapropagación de una serie de mitos sobrela persona de Albert Einstein, dándole laestereotípica imagen del amable genio pe-ludo. Hoy sabemos que en su intimidad,Einstein era un hombre distante y hastafrío, lo que probablemente le llevó al fra-caso de dos matrimonios. Sabemos queantes de casarse con su primera mujer,la serbia Mileva Maric, esta dio luz a laprimera hija de Albert - Lieserl, por la quenunca se interesó. Dos semanas despuésdel nacimiento, Lieserl desaparece de lahistoria y jamás se ha vuelto a saber deella. Cuando su hijo Eduard (esquizofré-nico) sufrió un colapso mental, Mileva lepidió que regresara a Suiza para ayudarle.En ese momento Einstein se encontrabatrabajando en Berlín y les contestó queprefería quedarse allí. Parece que una delas mentes más penetrantes de la cien-cia sufría en sus relaciones una acusadaceguera emocional.Fuente: Ángel Sabadell, M., «Todo sobreEinstein», Muy Interesante, abril 2003, no263, págs. 74-87.La intimidad de un genioLa madre de Albert Einstein, Pauli-na, fue pianista y le transmitió a suhijo la pasión por la música. Einstein amenudo tocaba el violín para relajarsey concentrarse en el trabajo. Cuandose hizo famoso por sus contribucionesa la ciencia, le invitaron en cierta oca-sión para dar un pequeño concierto.Allí acudió un célebre dirigente deorquesta al que, por respeto, no va-mos a nombrar. Después de escucharla presentación musical del honorablefísico, no pudo evitar hacer un comen-tario con respecto de sus destrezasmusicales: «Pues, no sé quién es eseEinstein, pero la verdad, es bastantemalo.»¿Einsteinvirtuoso?
  19. 19. 20 • LA CONCIENCIAcomo lo era en el contexto de «la vieja luchapor la supervivencia»? ¿Es el comportamientointeligente el que predomina en el hombrede hoy? Día a día somos testigos de actua-ciones que carecen del calificativo inteligente.Y no nos referimos a conductas marginales,sino a los aspectos más globales del mundohumano: la política, las organizaciones, losnegocios, etc. ¿Cómo es posible que estose dé en una especie cuya mayor ventajaevolutiva es la inteligencia? ¿Por qué la so-ciedad de homo sapiens, cuya supervivenciafue merced a las habilidades intelectuales,no se rige por unos principios racionales?Aunque la respuesta no es sencilla, existenalgunos datos muy sugerentes.Intentemos, primero, analizar nuestrasituación actual bajo el prisma de Darwin.Hoy la supervivencia de los humanos estágarantizada, su número es elevado y ningúnser vivo del planeta puede poner en peligroel destino de la especie. Estas circunstancias,tan positivas para la mayoría de nosotros,han tenido repercusiones importantes:1. La selección natural ha dejado de in-fluir en nuestras características biológicas. Dehecho, nuestro físico no ha cambiado muchodesde hace al menos 30 mil años. Esto sedebe a que en gran medida ha cesado lapresión del medio natural. Las herramientas yla tecnología que hemos creado aseguran lasupervivencia. Ya no necesitamos adaptarnosal medio; incluso moldeamos el entorno paraadaptarlo a nuestras necesidades.2. La especie humana ha desarrolladolo que llamamos la selección cultural. Setrata de un mecanismo de índole social quepotencia algunas características y conductas,mientras que actúa en contra de otras. Porejemplo, la sociedad castiga comportamien-tos como robar o andar desnudo por la calle,y favorece otras como tener un trabajo ovivir en pareja. Estos principios conductualesforman parte de la cultura y se transmiten através de las generaciones. A diferencia dela selección natural, el mecanismo cultural notiene que ocuparse de la supervivencia de laespecie (que ya está a salvo de los peligrosinmediatos del entorno natural).3. Como efecto de los fenómenos an-teriores, la inteligencia deja de ser un armaevolutiva. En el mundo hostil de la prehisto-ria nuestros ancestros se veían obligados aimprovisar, ser creativos y a comportarse deun modo astuto en su lucha por la vida. Elque no lo fuese, se convertía en presa fácilde los depredadores o del hambre. Nuestrofísico frágil no hubiese sido suficiente paravencer a los depredadores ni para cazar.Sí la inteligencia. Ésta nos permitió buscary construir refugio, aprovechar el calor delfuego, crear armas y utensilios, etc.Hoy en día hemos escapado a los depre-dadores, al frío y al hambre. La presión delmedio natural se desvanece y, de hecho, lainteligencia ya no es imprescindible para so-brevivir. Usted no tiene que ser listo y la civi-lización (occidental) le va a garantizar, comomínimo, la supervivencia. La selección naturaldeja de presionar sobre el ser humano y enla escena aparece la mencionada seleccióncultural. Ahora bien, ¿qué conductas estánbien vistas en la cultura humana? ¿Favorecela sociedad el cultivo de la inteligencia? Noexisten respuestas unívocas, pero si centra-mos la atención en los aspectos globalesdel funcionamiento de las organizacioneshumanas, podemos llegar a conclusionesinesperadas.La sociedad (y no sólo la humana) poseeuna estructura jerárquica que asigna ciertoestatus a cada uno de sus miembros. Cuantomás elevada sea la posición social de uno,mayor será su influencia sobre el resto delos mortales. ¿Cómo debe ser una personapara poder ocupar un lugar «soleado» en lasociedad? Si la humanidad se rigiese por losprincipios de racionalidad, habría que esperarque en las posiciones más altas se encontra-sen los mejor dotados, que los dirigentes dela sociedad fuesen personas de extraordina-ria capacidad y una inteligencia excepcional.Desgraciadamente, la realidad suele estarmuy lejos de esta situación ideal. ¿Por qué
  20. 20. LA INTELIGENCIA HUMANA • 21la sociedad no sitúa a los más capacitadosen las posiciones que les correspondiesenen función de sus cualidades? ¿Dónde fallala selección cultural? ¿Y es realmente unfallo?Es un hecho que en las organizaciones(y no sólo las de administración pública)numerosas posiciones están ocupadas porpersonas cuyas habilidades para desempe-ñar el trabajo en cuestión dejan mucho quedesear. Lorenz Peter ofrece una explicaciónde este sorprendente fenómeno:«En cualquier jerarquía, toda persona tien-de a ser ascendida, hasta alcanzar su nivelóptimo de incompetencia; por tanto, todocargo está destinado a terminar en manosde un incapaz».Para darle más credibilidad al Principiode Peter, vamos a plantear un ejemplo queilustra este mecanismo. Imagine que es ustedun ingeniero recién salido de la universidadque, gracias a su excelente currículum, se haganado un puesto en el departamento deinvestigación de una multinacional importan-te. Como posee una extraordinaria capacidadinvestigadora y su trabajo es bueno, prontole ascienden a la posición de jefe de unasección. Allí también va a demostrar su efica-cia y al cabo de un año sustituye al antiguojefe del departamento. Poco a poco, usted«hace carrera» y va subiendo los peldañosen la jerarquía de la organización. Pasadoun tiempo, para apreciar su contribución aldesarrollo de la empresa le nombran direc-tor de una sucursal importante. Ha sido unexcelente investigador, pero tiene muy pocaidea de economía y marketing, de modoque, aún esforzándose todo lo que puede,su desempeño en el nuevo cargo es comomucho mediocre. Naturalmente, su carrerase detiene en esta posición. Sin embargo, apesar de que la dificultad del cargo superasus habilidades, no van a degradarlo a unpeldaño inferior (aunque más en consonanciacon sus capacidades). Usted seguirá ocupan-do un puesto para el que se ha demostradoinadecuado.Puede ser que el Principio de Peter expli-que en parte la circulación de la mediocridaden el mundo organizacional, pero tiene uninconveniente - presupone que la política delos ascensos se basa en decisiones racio-nales, con lo cual se aseguraría el ascensode personas capacitadas, inteligentes (quefinalmente acabarían en puestos con ungrado de dificultad superior a sus capacida-des). Por otro lado, si el Principio de Petergarantiza que cualquier puesto superior va aestar ocupado por un incompetente, ¿cómoes posible que las empresas multinacionalesno se hayan derrumbado todavía? Si tenemosen cuenta que la elección del personal nisiquiera se basa en ese mecanismo racional(a menudo no asciende el que mejor des-empeñe en su trabajo sino aquel que mejorrelación tiene con el jefe), ¿por qué el mun-do sigue andando relativamente bien?El publicista italiano Pino Aprile en sulibro Elogio de la imbecilidad advierte: ¡lainteligencia ya no es necesaria! Según esteautor, la sociedad occidental moderna se pa-rece a una gigantesca maquinaria en la queel espacio para la actuación inteligente haido restringiéndose considerablemente. Losmecanismos sociales y la «extrema subdivi-sión de las funciones» en las organizacionesproporcionan a los individuos normas deconducta y tareas fáciles, que no requierende un espíritu creativo e innovador. La tec-nología pone en bandeja soluciones sencillas,que pueden ser utilizadas incluso por laspersonas menos dotadas (usted no tiene quecomprender cómo funciona un microondaspara utilizarlo en su casa.) En consecuencia,las oportunidades para ejercitar la inteligenciase reducen cada vez más. ¿Dónde está ahorala antigua supervivencia del más apto?Los sistemas jerárquicos funcionan en basea reglas generales de comportamiento y re-quieren de los individuos que respeten esasnormas y costumbres. La simple obedienciaa los cánones sociales permite una actividadfluida del sistema, donde la inteligencia y lacreatividad se convierten en redundantes o,
  21. 21. 22 • LA CONCIENCIAincluso, en contraproducentes. Sí, la sociedadacepta y necesita una presencia limitada deinteligencia y de espíritu crítico1, pero porlo general no se pide más que mediocridad,la cual se ha transformado en el verdaderomotor de la organización jerárquica y buro-crática. Seguramente, la naturaleza humanatiende a la valoración crítica, a la duda y ala innovación. Sin embargo, en la práctica sitodos empezaran a plantear dudas, a cues-tionar el funcionamiento de las estructurassociales, la búsqueda de soluciones nuevaspodría paralizar el sistema. «La inteligencia(...) es como arena que se introduce en losengranajes: puede obstruir los mecanismos.»2De ahí que cuando el ingenio amenaza conbloquear el sistema, la sociedad reaccionacomo un organismo vivo y se defiende del«peligro», utilizando mecanismos supresoresde inteligencia. En una burocracia, lo ne-cesario (y suficiente) es llevar a cabo lastareas y no encontrar una mejor forma derealizarlas. Desde este punto de vista, la faltade actuación inteligente en las estructurasdeja de ser un fallo para convertirse en unaventaja. Para valorar el cumplimiento de lafunción asignada se establece una escala de«méritos» que permite al individuo ascendera un peldaño superior en la jerarquía social.A menudo, las personas son reconocidaspor la posición que ocupan y no según susverdaderas cualidades y talentos. «El jefe esel jefe por que ocupa esa posición y no porque sea el mejor.»3Hasta aquí llegan las influencias «oficiales»del sistema. Aunque el gigante burocráticoobstaculiza la actividad del individuo, es deesperar que las personas al menos intentencomportarse de un modo inteligente dentrode los límites impuestos. De hecho, muchosprocuran buscar los remedios más razonables,siempre y cuando no tengan que salirse delas reglas y costumbres establecidas. Tambiénhay quienes intentan nadar a contracorrien-te total, promoviendo soluciones nuevas yoriginales. Desgraciadamente, incluso fueradel alcance de los tentáculos burocráticos,la propia naturaleza humana pone trabasimportantes a la inteligencia. En el mundoinvisible de las relaciones informales se daninfluencias mucho más sutiles, pero no porello menos poderosas. Estamos hablando de
  22. 22. LA INTELIGENCIA HUMANA • 23los procesos que tienen lugar como fruto dela formación de grupos1.El ser humano es un animal social quebusca la compañía de sus iguales. Los indivi-duos establecen relaciones de interdependen-cia para satisfacer sus necesidades, defendersus objetivos individuales y promover losintereses compartidos. Los grupos persiguensus metas e intentan eliminar los obstáculosque entran en su camino. Normalmente, enlos grupos informales no se trata de unosobjetivos explícitos. Las personas simple-mente entablan relaciones sociales y alianzasestratégicas con otras, para poder desenvol-verse lo mejor posible en su medio.Por regla general, el grupo puede más queel individuo. En un contexto de trabajo, porejemplo, la persona que quiere promoverun plan de acción o una idea nueva sin elapoyo de sus colegas, tiene poca probabi-lidad de éxito. Si otro empleado, respalda-do por un grupo de aliados, propone unasolución diferente, tendrá más posibilidadesde ponerla en marcha, aunque sea menoseficaz que la anterior. Por desgracia, lassoluciones que reciben el apoyo del grupono suelen ser las mejores. El grupo ejerceuna presión sutil pero poderosa sobre lalibertad individual. Las personas tienden aaceptar la opinión de la mayoría que, con
  23. 23. 24 • LA CONCIENCIAfrecuencia, coincide con la de los miembrosmás influyentes del grupo o con la del líderdel mismo. La toma de decisiones a vecesacaba convirtiéndose en un verdadero asuntopolítico. Por ejemplo, el jefe de un departa-mento puede mostrarse reacio a aceptar lassugerencias de un joven subordinado porquepercibe en él una amenaza para su propioestatus profesional. Algunos empleados vana mostrarse de acuerdo con la opinión delsuperior para evitar un posible conflicto conél. Otros miembros del departamento puedenver en ese compañero a un competidor ensu carrera profesional. Finalmente, muchosoptarán por mantener su lealtad con el grupoantes que «tener problemas». Como resulta-do, la opinión mayoritaria no corresponderáa una decisión racional, sino a un amasijode percepciones subjetivas, de preferenciase intereses personales.Por supuesto, la influencia no siempre vie-ne de arriba abajo, aunque ese suele ser elcaso más habitual. A veces el grupo simple-mente rechaza al recién llegado por razonesvariadas. Un individuo inteligente y creativono siempre posee suficiente don de sociabi-lidad para «encajar» en el colectivo. El indi-viduo puede ser «inaceptable» para el grupopor ciertas características personales como,por ejemplo, ser joven, ser de otra ciudad,ser extranjero o, incluso, precisamente porser más inteligente que sus compañeros. Entodos estos casos, el grupo tenderá a boi-cotear sus acciones y propuestas, por muybuenas que sean. En ocasiones esta situaciónpuede desembocar en un verdadero acosopsicológico.La visión de la sociedad humana queacabamos de esbozar quizás parezca des-esperante. Sin embargo, desde el punto devista científico, libre de gustos subjetivos,estamos obligados evaluar tanto los «pros»como los «contras» de la situación actual dela inteligencia en las sociedades humanas.¿Se encuentra el mundo occidental anteel peligro inminente de que el intelecto seconvierta en una herramienta superflua yobsoleta? Los mecanismos que empujan alindividuo hacia el conformismo y hacen quela inteligencia se atrofie o caiga en desuso,garantizan hasta cierto punto la marcha flui-da de las organizaciones. Aparentemente, lainteligencia es una característica socialmentedeseable, pero en la práctica la misma so-ciedad limita o incluso impide la conductainteligente. A pesar de ello, el mundo siguefuncionando. Esa puede ser la única ventajadel actual auge de la «mediocridad» en lasociedad. La pregunta es: ¿Podría el mundomarchar mejor si desatáramos las manosde las personas verdaderamente creativas einnovadoras? Dejamos abierta esta cuestióna la libre reflexión del lector.¿Cuáles son los inconvenientes de la si-tuación presente? En primer lugar, la mismasociedad pierde valiosas contribuciones deindividuos con talento, que han visto frus-tradas sus ideas y proyectos. No toda per-sona inteligente tiene el valor o las ganasde ir en contra de la corriente de normasy estereotipos instaurados. Además de estaopresión de individuos creativos, el triunfode la mediocridad encierra otros peligrospara la sociedad entera. El conformismo y elretroceso del intelecto pueden desembocaren situaciones tan desastrosas como fueronel régimen comunista en el antiguo bloquedel Este, o la terrible dictadura nazi. Sólo elpensamiento crítico puede impedir que lasociedad caiga en la trampa.Aunque hoy en día el mundo occidentalestá aparentemente a salvo de tales extre-mos y mucha gente se siente más o menoscómoda con el status quo, todos estaremosde acuerdo en que la humanidad sólo puedeavanzar gracias a ideas nuevas, originales,creativas. La mediocridad sólo permite lamarcha del mundo por inercia, siempre ycuando no surjan problemas. Pero el univer-so no es estático. Únicamente la inteligenciapuede resolver enigmas y encontrar solucio-nes a dificultades nuevas, para las que nosirven las viejas recetas. Hemos reflexionadosobre el papel de la mediocridad y la inteli-
  24. 24. LA INTELIGENCIA HUMANA • 25gencia en el mundo actual. Sin embargo, laraza humana es sólo una de las innumera-bles especies que habitan en el planeta. Sino nos damos cuenta del lugar de los sereshumanos en la naturaleza de la que formanparte, nuestro razonamiento queda incomple-to. Evidentemente, emitir cualquier pronós-tico acerca del papel de la inteligencia enel futuro de la especie humana es bastanteatrevido. Aún así, podemos recurrir otra veza los conceptos darwinistas y considerar lainteligencia como una simple característica,ni más ni menos valiosa que otras. Nuestraespecie ha pasado por una fase de desarrolloextraordinario de la capacidad mental, que leha permitido propagarse por todo el plane-ta e, incluso, modificar el medio ambiente.En la naturaleza, la influencia humana haocasionado cambios irreversibles1(tambiéndebido al ingenio de Edison, Einstein y deotros cerebros eminentes). Desde este pun-to de vista, el nivel de nuestras facultadescerebrales es excesivo porque quebranta elequilibrio natural de la Tierra. ¿Puede serque el declive de la inteligencia en la socie-dad sea tan sólo un mecanismo evolutivoque trata de reducir la proporción de unacaracterística (indeseable) que pone en peli-gro el medio natural de los organismos? Larespuesta es no. La causa de la influenciairreversible en el medio ambiente, como elcreciente agujero de la capa de ozono, nose debe al conocimiento sino a su mal uso.No podemos afirmar que el ser humano hoydía sea menos inteligente que hace miles deaños. Tampoco podemos afirmar que tengamenos dedos en los pies. Pero si podemossugerir una tendencia evolutiva a la desapa-rición de los dedos de los pies y al declivede la inteligencia. En cualquier caso, el nivelde conciencia que la misma evolución nosha concedido, hace que podamos tener unpapel más activo para manejar el destinode la especie. Paradójicamente, si fuésemoslo suficientemente inteligentes, utilizaríamosnuestro cerebro y la creatividad sin producirun impacto tan marcado en el entorno.Pensamiento críticoSería mejor ser más cautos y críticos a lahora de atribuir la inteligencia y la imbecili-dad, y de generalizar a las demás facetas dela personalidad a partir de éstas o viceversa(efecto halo). Sería mejor no dejarse afectarpor los resultados de los tests de un modoexcesivo. Apreciar la fuente de autoestimaque son las inteligencias múltiples. Igualque uno puede tener las manos feas peroser guapo de cara, es posible tener muchainteligencia emocional y poca inteligencia ver-bal. Es importante conocer nuestros puntosfuertes y débiles en inteligencia, es decir,nuestro perfil de inteligencia. También es in-teresante diferenciar poseer tener inteligenciaacadémica de tener inteligencia emocional,y ambas de ser una buena persona, o unciudadano decente, con valores, motivacio-nes, actitudes y actos positivos. Se puedeposeer ambas en un grado elevado y serun psicópata. Ojo con el acoso psicológico,aparece donde menos se espera, y es másfrecuente de lo imaginable: No es posiblevencerlo, sólo puede uno denunciar e irse, unindividuo tiene muy difícil vencer a un grupo.El acoso forma parte de la vida secreta delas sociedades, como tantos otros secretosasociados al funcionamiento de los serviciossociales, escolares, policiales, judiciales, es-colares o de la vida familiar. La inteligenciaestá considerada como el oro interior, unapropiedad inmodificable que deslumbra. Debedisimularse, ocultarse, moderarse, si no de-seas provocar la ira del estúpido. Consideraque cualquier solución que pase por un gru-po debe sobrevivir al filtro de la estupidez.Aplicación prácticaAnaliza tu estructura familiar y clasificaa uno de tus familiares por observación eninteligencia general, como medio, por debajo
  25. 25. 26 • LA CONCIENCIAMi definición de inteligencia:el top ten de la inteligenciade la media o por encima de la media ¿enqué basas tu juicio? Evalúa según su ma-nera de desenvolverse, resolver problemas,adaptarse a los cambios… en función detu conocimiento de su biografía; y tambiénpiensa en las inteligencias múltiples, piensasi domina el talento musical o la inteligen-cia emocional o el talento verbal... (sigue laclasificación de Gardner –ver la bibliografía-).Mejor aplícate lo anterior a ti mismo.Experimento mentalJuega a hacerte el tonto por una semana,juega a hacerte el listo por una semana.Trata a los extraños como tontos por unasemana; a las mujeres si eres hombre oComo hemos visto, es muy difícil definirla inteligencia. No obstante, a petición delos alumnos, ofrezco una aproximación auna definición. En realidad la gente definela inteligencia por el resultado: si gana esinteligente y si no, no lo es tanto. Ganaro perder dependen de muchos factoresajenos a los participantes. Sólo cambiarun poco las reglas del juego ya hace queel campeón de la F-1 sea uno nuevo. Laspruebas supuestamente objetivas son unaconvención social, no implican una defini-ción subyacente de la habilidad que pre-tenden medir. Las pruebas del carnet deconducir no diferencian buenos de malosconductores. Pero incluso si alguien ganacon trampas o con enchufes, nos pareceinteligente, incluso más inteligente aún.Creemos que es inteligente quien gana.Y el que gana cree tener razón, cuandosólo tiene poder. Ser bueno jugando alfútbol de delantero se puede medir conel número de goles, pero ¿cómo se mideser un buen presidente del país? Nor-malmente con ganar las elecciones. Lasreglas electorales son múltiples, el pueblopuede ser engañado o equivocarse. Perocomo hemos dicho para ganar una oposi-ción a profesor no hace falta ser un buenprofesor. Las reglas del juego, las trampas,la manera de medir son variables, y a vecesarbitrarias.Por otra parte, existen las inteligenciasmúltiples pero también existe la inteligenciageneral. Las inteligencias múltiples son ap-titudes o habilidades que podría incorporarun ordenador (sólo algunas de ellas, como lahabilidad de cálculo), pero que no lo hacenconsciente. Para ello, el ordenador-jugadorde ajedrez debería disfrutar del juego, sa-ber que es un juego, sentir la competición,experimentar satisfacción y/o frustración deganar y/o perder...Sin embargo, la inteligenciageneral yo sí la asocio con ser consciente,con la flexibilidad cognitiva, y más con unaactitud que con aptitudes, por eso creo queno la pueden incorporar los ordenadores.Asocio la inteligencia general con la capa-cidad para adaptarse a las circunstancias,con la capacidad de resolver problemas, demodificar medios y/o fines, de tener metasen diferentes escalas (a corto, medio y alargo plazo) y saber ordenarlas en prioridad,con tener memoria y ser capaz de diseñartácticas y estrategias. Un estúpido sería unapersona rígida en los medios, a pesar dehaber fracasado ya con ellos, y en los fi-nes, cuando se muestran inalcanzables, conmetas sólo a corto plazo. La inteligenciaes la capacidad de aprender del error, de
  26. 26. LA INTELIGENCIA HUMANA • 27viceversa. Asume que son listos (o listas) yactúa en consecuencia. ¿Cambia algo? ¿Se-rás más popular si te haces el tonto y masseductor si los tratas como a tontos? Piensaen la capacidad de razonar de la gente enlas reuniones de la comunidad de vecinos,quizás sea un buen contexto para observarla ley del más imbécil.Lecturas recomendadasLecturas generales recomendadas: La fal-sa medida del hombre de Gould. La obrade Gardner sobre las inteligencias múltiples(ver la bibliografía general). La inteligenciaen acción de A. Castello en Masson (2002).La cara oculta de los test de inteligencia debuscar hipótesis alternativas, de escapar enocasiones del hábito. La estupidez es laincapacidad de aprender del error repetido,de probar nuevas hipótesis, es ser esclavosdel hábito. Asociada a la estupidez están laperseverancia ciega, el chantaje emocional yfísico... que producen muy buenos resultados.Con frecuencia el estúpido se sale con lasuya. En resumen, para tener inteligencia, hayque considerar los siguientes ingredientes:1. Memoria a largo plazo que se ac-tualiza en las circunstancias adecuadas, porejemplo, al repetirse una situación. Es decir,no olvidar o eres, en términos populares, untonto. Tampoco ser un resentido que estárumiando siempre, o no podrás dedicarte alo que importa.2. Metas, uno debe saber lo que quie-re (en diferentes escalas) o eres un ser ala deriva. Parte de ser inteligente es quereralgo, estar motivado.3. Capacidad de modificar la conducta osensibilidad media a recompensas y castigos.Ni muy alta (o eres un “animal doméstico”)ni nula (o eres un automata ciego).4. Capacidad para elegir buenos modelosde conducta y para anticipar las consecuen-cias. También para ignorar este conocimientoen ocasiones.5. Valor, saber decidir, cuando huir,cuando atacar, cuando perseverar, cuandorenunciar.6. Capacidad de usar activamente lainformación. No es ser una enciclopedia,ni ser pasivo ante la información, sinosaber sintetizarla, analizarla, filtrarla, se-leccionar, utilizarla… o eres un analfabetosecundario.7. Expectativas optimistas, sobre ti ysobre las circunstancias, pues actúan comoprofecías.8. Capacidad para someter la infor-mación, las expectativas, los modelos, auno mismo, a la propia memoria a revi-sión y a contraste empírico. Interés porsaber que no es verdad, y no elección apriori de la verdad. Ser capaz de formu-lar hipótesis alternativas y de elegir entreellas en función de la realidad. Aprenderdel error y corregirlo. No racionalizar oresolver las disonancias cognitivas paradarte siempre la razón a ti mismo.9. Capacidad para escapar y/o utilizarlos automatismos y limitaciones biológicas(machismo, patriotismo…), saber elegircuando controlar o liberar los impulsos.10. Un contexto social, educativo, uni-versitario… que valore la inteligencia, esdecir, los puntos anteriores. Esto no sueleocurrir según mi experiencia.
  27. 27. 28 • LA CONCIENCIAA. Ovejero Bernal en Psicología BibliotecaNueva (2003).Lecturas recomendadas sobre la estu-pidez: Elogio de la locura de Erasmo deRótterdam en Alianza, también disponible eltexto completo en la red; Elogio del imbe-cil de Pino Aprile (2002) en Temas de hoy;Enciclopedia de la estupidez de Matthijs vanBoxsel (2003) en Síntesis; Mobbing o cómosobrevivir al acoso psicológico en el trabajode Iñaki Piñuel y Zabala (2001) en Sal terrae;El arte de medrar. Manual del trepador porMaurice Joly de 1867; Mediocridad y deliriode Hans Magnus Enzensberger (1991) enAnagrama. Historia de la estupidez de PedroVoltes (1999) en Espasa de bolsillo. Másrecientes, la inteligencia fracasada. Teoría ypráctica de la estupidez. En editorial Ana-grama (2005) de J. A. Marina. De BarbaraTuchna, The march of Folly. Norman Dickson,sobre la psicología de la incompetencia mi-litar. Y sobre la estupidez made in America,destacar Estupidos hombres blancos, de M.Moore. Sobre la estupidez de los políticos laobra de los sociologos Erwin y Ute Scheuchde 1992 sobre los motivos por los que enlos partidos ascienden los menos capaces.Sobre la estupidez en el mundillo universitariolos libros Campus, de 1995 y El círculo de1998 de Dietrich Schwanitz.Para conocer el punto de vista de unniño autista y detective, es interesante leerla novela de Mark Haddon, El curioso inci-dente del perro a medianoche, en narrativaSalamandra (2003).Direcciones de InternetEl capítulo es una reflexión general sobreel concepto de inteligencia aplicado a losseres humanos, pero no hemos entrado afondo en teoría generales de la inteligenciaque van más allá de los tests de inteligencia,como la de Robert Stemberg (teoría trifacto-rial de la inteligencia, la inteligencia práctica)o la de Howard Gardner (inteligencias múl-tiples). Las publicaciones de estos autoresson múltiples. Ver la bibliografía. Pero parauna descripción completa de sus libros essuficiente introducir sus nombres, uno a uno,en google. Igual ocurre con Daniel Golemany los manuales de inteligencia emocional.Puede consultar también sus páginas web:- Howard Gardner: www.howardgardner.com- Robert Stemberg www.yale.edu/pace/tea-mmembers/personalpages/bob.html y www.yale.edu/rjsternberg- Daniel Goleman www.eiconsortium.org/members/goleman.htmOtros términos de búsqueda interesantescon curiosos resultados son:- El cerebro de Einstein- Idiotas sabios (idiots savants o autisticsavants)- Superdotados y genios- Tests de inteligenciaPotencial de aprendizaje y evaluación di-námica. Recursos en la red:- www.mailbase.ac.uk/lists/dynamic-asses-ment-ferawn- www.mindladder.com/12oclock-OLS-e.htm
  28. 28. LA INTELIGENCIA HUMANA • 29La conjura de los necios o¿Por qué casi siempreganan los imbéciles?Por Emilio Gómez MilánSi en una isla pones a cincuentaestúpidos y cien listos, al cabo decien años sólo habrá estúpidos nosdice Pino Aprile. Las cosas siemprevan en función del peor. Si los niñosno ayudan en casa y las niñas sí, laigualdad posible no es que todosayuden sino que no ayude ninguno.En democracia, la curva normal nosdice que la mayoría es mediocre,por tanto sólo pueden elegir aimagen y semejanza como jefe a unmediocre.¿Por qué? ¿Dónde residela fuerza del estúpido? ¿Cuál es sumecanismo de acción? La respuestaes el acoso moral. En tiempos deDarwin, su principal dificultad paradefender en público su teoría de laevolución de las especies era que nodisponía del concepto de gen, launidad de transmisión hereditaria. Sila estupidez correlaciona con lasupervivencia, debe haber unmecanismo que explique su poder:El acoso psicológico. Este es ejercidopor estúpidos, que pueden serpsicópatas (matan al individuo quees diferente, ésta es la vieja soluciónincluso en las culturas tribales, lasolución del chivo expiatorio) perono son sociopatas, al contrario, soncon frecuencia, jefes con placa,empleados del mes, hijos pródigos,gente encantadora…Por eso, elacoso moral, que ahora se nos haceconsciente a través de libros como elde Iñaki Piñuel es invencible, es elpoder: Pensemos tan sólo en laSanta Inquisición, en la AlemaniaNazi, la caza de brujas, etc, que sólofueron posibles con la complicidadde toda la sociedad. No todo elmundo es acosador, pero la mayoríason cómplices silenciosos, el restolas víctimas. Los cómplices dan elpoder al acosador, y no son inocen-tes, es su estrategia de supervivencia(no vienen a por mi; algo habráhecho. En resumen, convierten a lavíctima en culpable…). De aguabrava me libro yo, de agua mansame libre Dios, o mejor no me librani dios, nos dice el refrán. Son losverdaderos estúpidos, no quierensaber, prefieren matar al men-sajero. Su ley es la ley del silencio.Las reglas del grupo son implícitasy obedecen a la ley del más fuerte,que es el grupo (es la práctica y nola teoría de su funcionamiento: Elque llega el último, a la cola;tragar viene en el sueldo aunqueno se diga. Si alguien protesta odenuncia es culpable). Se trata derelaciones entre personas quevienen mediadas por el sexo, laraza, la clase social, la posiciónjerárquica, la edad..., pero nuncason de tú a tú. El machismo, laxenofobia, el racismo..., surgen deaquí y no son erradicables, almenos como agresividad pasiva.Sin embargo conviene lucharcontra ellos. Los estúpidos nohacen del mundo un lugar mejor.Con ellos está garantizada laseguridad (la seguridad de equivo-carse en todo lo que importa en lavida como persona). Su partebuena es que hacen la vida másdivertida (aunque a mi sus efectoscolaterales no me compensan) ymucha gente carecería debiografía sin la estupidez. Losestúpidos no saben resolver prob-lemas. Su evidente y popularestrategia de solución consistesiempre en agrandarlos, desde lolocal a lo universal, hasta que nopueden crecer más y estallan. Asícaen los imperios. Pero recuerde,todo empieza con un rumor, comoen las avalanchas.
  29. 29. 30 • LA CONCIENCIABibliografíaÁngel Sabadell, M., «Todo sobre Einstein»,Muy Interesante, abril 2003, no 263, pág.74 - 87.Aprile, P. (2002). Elogio de la imbecilidad.Ediciones Temas de Hoy: Madrid.Gardner, H. (1982). Frames of Mind: TheTheory of Multiple Intelligences. New York:Basic BooksGould, S.J. (1987). La falsa medida del hom-bre. Barcelona: Ediciones Orbis, S.A.Sacks, O. (1985). The Man Who MistookHis Wife for a Hat. London: Gerald Duc-kworth Co. En español: El hombre queconfundió a su mujer con un sombrero.Barcelona: Editorial Anagrama, S.A., 2002Sacks, O. (1995). An Anthropologist on Mars.New York: Alfred A. Knopf. En español: Elantropólogo en Marte. 1997. Barcelona:Editorial Anagrama.Tobeña, A. (1999) Neurocotilleos. Alzira: AlgarEditorial.

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