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15. In Medio Orbe. Ponencia. José Mª Hermoso Rivero

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José María Hermoso Rivero, Jerónimo Sánchez de Carranza. Un humanista en la Sanlúcar de siglo XVI

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15. In Medio Orbe. Ponencia. José Mª Hermoso Rivero

  1. 1. In Medio Or Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al M be undo
  2. 2. “Puerta de la Sirena” Castillo de Santiago (siglo XV) Foto: Óscar Franco En la imagen aparece la Puerta de la Sirena, portada monumen- tal del Castillo de Santiago; es de destacar el elemento mítico (la sirena de doble cola) que pertenece al imaginario simbólico de la Casa Ducal de Medina Sidonia, el hada Melusina, un ser mítico de naturaleza acuática que presidía –amparando bajo sus brazos los escudos de la Casa Ducal- el acceso al interior del castillo y cuya mirada apuntaba hacia el exterior del mismo, hacia la ribera, hacia la orilla del Guadalquivir en su desembocadura, precisamente ha- cia esa misma ribera que vería hacerse a la mar a los barcos de la Expedición Magallanes-Elcano. Es un elemento característico del Patrimonio Histórico y Artístico de Sanlúcar de Barrameda, repre- sentativo del contexto cultural y cronológico (la transición de los siglos XV a XVI) al que pertenece el horizonte de los grandes via- jes oceánicos en el que se inserta la I Vuelta al Mundo (1519-1522).
  3. 3. In Medio Orbe Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al Mundo Actas del I Congreso Internacional sobre la I Vuelta al Mundo, celebrado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) los días 26 y 27 de septiembre de 2016
  4. 4. In medio Orbe Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al Mundo Actas del I Congreso Internacional sobre la I Vuelta al Mundo, celebrado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) los días 26 y 27 de septiembre de 2016 CONSEJERA DE CULTURA Rosa Aguilar Rivero VICECONSEJERA DE CULTURA Marta Alonso Lappí SECRETARIO GENERAL DE CULTURA Eduardo Tamarit Pradas Edita: JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura Colabora: Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) © DE LA EDICIÓN JUNTA DE ANDALUCÍA Consejería de Cultura © DE LOS TEXTOS Sus autores o los titulares de los mismos © DE LAS OBRAS PLÁSTICAS Los titulares de las mismas FOTOGRAFÍAS Los autores DISEÑO GRÁFICO Artefacto Sevilla, 2016 ISBN: 978-84-9959-231-2 DEPÓSITO LEGAL: 1965-2016 IMPRIME: Escandón Impresores ALCALDE DE SANLÚCAR DE BARRAMEDA (CÁDIZ) Víctor Mora Escobar DELEGADO MUNICIPAL DE CULTURA Juan Oliveros Vega COORDINADOR CIENTÍFICO DEL CONGRESO Y EL LIBRO Manuel J. Parodi Álvarez AGRADECIMIENTOS A todas aquellas personas, entidades, instituciones y colectivos que han hecho posible este volumen, y que colaboran activa y decididamente en pro de la Conmemoración del V Centenario de la I Vuelta al Mundo.
  5. 5. J O S É M ª H E R M O S O R I V E R O // 161 J JERÓNIMO SÁNCHEZ DE CARRANZA (1539? - 1608?). Un político y humanista en la Sanlúcar del S. XVI José Mª Hermoso Rivero1 erónimo Sánchez de Carranza ha pasado a la historia como el autor de la llamada defensión cristiana, ha contado con destacados estudios como el de Francisco Saucedo Morales, ciencia de la verdadera destreza, método de que analizó en su tesis doctoral las repercusiones uso de las armas basado en componentes ma- temáticos, geométricos, filosóficos y teológicos, que posteriormente fue continuado por otros insignes maestros de armas como Luis Pacheco de Narváez. La verdadera destreza de las armas creada por Carranza era lo opuesto a la llamada esgrima, a la cual dicho autor consideraba un conjunto de tretas propias del vulgo sin ningún rigor científico. Sin embargo, la fama de Ca- rranza como creador de esta ciencia, que fue el origen de la llamada escuela de esgrima españo- la y que en la actualidad se practica como es- grima antigua o histórica, ha eclipsado su labor como militar y político. Su libro De la filosofía de las armas y de su destreza y de la agresión y del libro de Carranza en la escuela española de esgrima2 . Asimismo Claude Chauchadis analiza el simbolismo literario de la obra3 , mientras que Stefano de Merich profundiza en las menciones de la fama de Carranza como esgrimista que se hacen en el Quijote4 . Pero sin duda los trabajos más completos sobre el personaje que han apa- recido en fechas recientes son los de Mary Dill Curtis5 y Manuel Valle Ortiz6 . En este trabajo pretendo analizar al personaje desde el punto de vista biográfico intentado aclarar los aspec- tos más interesantes y desconocidos de su vida, analizando tanto su labor intelectual como su papel político en el gobierno de la provincia de Honduras. 1 Historiador; profesor en el Colegio Compañía de María de Sanlúcar. 2 SAUCEDO MORALES, Francisco. Jerónimo de Carranza y la escuela española de esgrima. Tesis doctoral. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) (UPM). Madrid, 1997. 3 CHAUCHADIS, Claude, “Didáctica de las armas y de literatura: Libro de la philosofia de las armas y de su destreza de Jerónimo de Carranza”, en Criticón nº 58, 1993, pp. 73-84. 4 DE MERICH, Stefano, “La presencia del libro de filosofía de la armas en El Quijote, 1615”, en Bulletin of the Cervantes Society. Fall 2007-2008, pp. 155-180. 5 CURTIS, Mary Dill. “Jerónimo Sánchez de Carranza: a man of arms and letters”, en MELE, Gregory D., In the service of Mars. Proceedings from the Western Martial Arts Workshop 1999–2009. Volume I. Wheaton (IL), 2010. 6 VALLE ORTIZ, Manuel, Nueva Bibliografía de la antigua esgrima y de la destreza de las armas. 2012.
  6. 6. 162 // J E R Ó N I M O S Á N C H E Z D E C A R R A N Z A ( 1 5 3 9 ? - 1 6 0 8 ? ) . U N P O L Í T I C O Y H U M A N I S TA E N L A S A N L Ú C A R D E L S . X V I Sus años de formación y su llegada a Sanlúcar Jerónimo Sánchez de Carranza nació en Sevilla sobre 15397 y según menciona Francisco Sau- cedo Morales en su tesis doctoral, su segundo apellido era “de la Barreda”8 , aunque en los documentos que hemos consultado no se hace referencia a este apellido. Valle Ortiz afirma que su madre fue María Ortiz y que provenía de una familia originaria “de la montaña”9 . Cur- tis, añade en su magnífico trabajo que la familia Carranza formada por Juan de Carranza y Ma- ría Ortiz había llegado a Sevilla proveniente del valle vasco del mismo nombre, estableciéndose en Sevilla en la parroquia de San Román10 . So- bre la fecha del nacimiento de Carranza, pode- mos calcularla en base a la leyenda que aparece en el frontispicio de su tratado De la Filosofía de las Armas, donde se representa su efigie con la leyenda Aetatis Suae XXX Ann. Según testi- monio del propio autor, aunque el libro no fue publicado hasta 1582, ya lo había terminado en 1569 por lo que podemos pensar que debió na- cer a finales de la década de 1530 si tenemos en cuenta que en 1582 tenía 30 años. Como afirma Curtis, Carranza en su juventud había estado vinculado a la casa de los duques de Béjar, en la capital hispalense11 . De hecho, a estos nobles les dedicaría una carta jaculatoria inserta en el último diálogo de La filosofía de las armas, donde manifiesta sus condolencias a don Pedro de Zúñiga por la muerte de su madre, la III duquesa de Béjar, en 1565: Siempre (como sabeis) Charilao (Carranza) á tenido amistad con la gente mas principal de España, y entre los amigos que tiene de mayor merescimiento, y á quien él estimó siempre en mas por su grande Animo y valor en las cosas apartadas del Vulgo, es el Señor don Pedro de Çuniga. Pues como Charilao estuviesse ya en la Casa del Excellentissimo Señor el Duque de Medina, absente de Sevi- lla por su orden y por la de aquel gran Ca- ballero don Antonio de Çuñiga Marques de Ayamonte [...]. Sobre la formación intelectual de Carranza el propio personaje en una carta dirigida al mo- narca Felipe II en 159312 realizaba una descrip- ción sobre sus años de estudiante: Yo señor començe mis estudios en Sevilla y los concluy en Salamanca y sali aprovecha- do en ellos de manera que e compuesto doze libros en las facultades con mucha aproba- ción de Vro. Real consejo sin aver aspirado jamás a ningun officio de los muchos bue- nos que me ofrescio por que en aquella ra- zon me enbaraçaron algunos príncipes que satisfechos de mis partes procuraran llevar- me a su compañía[...] 13 / Fig. 1. Firma de Jerónimo de Carranza en su carta al rey Felipe II en 1591 (Archivo de Indias) 7 GALLARDO, José Bartolomé. Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos. Tomo II. Madrid, 1866, pg. 235; asimismo en la cédula del libro de La Filosofia de las Armas se afirma: Hieronimo de Carrança natural de de Sevilla. 8 Op. cit., SAUCEDO MORALES, 1997, pg. 25. 9 Op. cit., VALLE ORTIZ, 2012, pg. 254. 10 Op. cit., CURTIS, 2010, pg. 164. 11 Ibidem, pp. 164-165. 12 HERMOSO RIVERO, José María, “Jerónimo Sánchez de Carranza (¿1539-1608?), creador de la Verdadera Destreza y gobernador de Honduras”, en Cartare. Boletín del Centro de Estudios de la Costa Noroeste de Cádiz (CECONOCA), nº. 5, 2015, pp. 65-98. 13 Archivo General de Indias (en adelante, A.G.I.), Guatemala, 39, R. 12, N. 59; Carta del gobernador Jerónimo de Ca- rranza. 25 de abril 1593.
  7. 7. J O S É M ª H E R M O S O R I V E R O // 163 Las dotes intelectuales de Carranza debieron ser algo notorio en Sevilla ya que frecuentaba los ambientes intelectuales de la ciudad, rela- cionándose con el círculo del poeta Juan del Mal Lara. En dicho ambiente tomaría contacto con personalidades como el poeta Fernando de Herrera, Cristóbal Mosquera de Figueroa y el canónigo Francisco Pacheco (tío del pintor), el cual dedicó una serie de epigramas al tratado de Carranza14 . Asimismo, Carranza estuvo en con- tacto con los tres médicos del duque: los doc- tores Matías de Aguilar, Pedro de Peramato15 y Juan Jiménez, prologando estos dos últimos su tratado sobre las armas. Carranza debió de aprovechar su condición de hidalgo así como su fama de persona doc- ta y diestra en el uso de las armas para entrar en contacto en Sevilla con los hijos de los du- ques de Béjar, Álvaro, Diego y Pedro de Zúñiga, como ya indicó Curtis16 . Por la misma autora, sabemos que Carranza entró al servicio del VII duque de Medina Sidonia a principios de las dé- cada de 1560. Pero aunque Carranza afirmara años después que fue el VII Duque Don Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zuñiga quien lo tomó a su servicio, posiblemente la decisión fi- nal recayó en la madre del noble Doña Leonor de Zuñiga y Sotomayor, ya que hasta 1572, al duque no le fue reconocida la mayoría de edad y por tanto la administración de sus estados17 . Posiblemente la idea de traerse a Carranza a Sanlúcar estuvo relacionada con la afición del joven duque por la esgrima18 , así como a ciertos < Fig. 2. Frontispicio del libro de Jerónimo Sánchez de Carranza De la filosofía de las armas y de su destreza y de la agresión y defensión cristiana Sanlúcarde Barrameda (1582) problemas que tuvo el hidalgo con los detracto- res de su persona en Sevilla ya que años después afirmó19 : El excellentissimo señor don Alonso Perez de Guzman el bueno Duque de Medina Si- donia, tuvo por bien, que dexasse mi Patria y viniesse a su servicio: al qual yo fui no tanto por librarme de la arrogancia odiosa de algunos que con mal animo invidiaban, y adulteravan mis cosas, como por servirle, para que de su mano recompensasse el fruc- to de mi humilde ingenio.20 Sabemos por el testimonio del historiador san- luqueño Juan Pedro Velázquez Gaztelu21 , que Carranza permaneció en Sanlúcar desde 1568 a 1583, estableciendo su casa en la actual Calle Escuelas, donde luego se establecería el conven- 14 ESCOBAR, Francisco J., “Nouveaux renseignements sur Fernando de Herrera et l’Académie sévillane dans Philosophía de las armas, de Jerónimo de Carranza”, en La Renaissance en Europe dans sa diversité. III. Circulation des hommes, des idées et des biens, héritages. Université de Lorraine, 2015, pp. 289-303. 15 PACHECO DE NARVÁEZ, Luis. Compendio de la Filosofía y destreza de las armas de Geronimo de Carranza. Madrid 1612. 16 Op. cit. CURTIS, 2010, pg. 165. 17 ÁLVAREZ DE TOLEDO, Luisa Isabel, Alonso Pérez de Guzmán, General de la Invencible. Tomo I. Servicio de publi- caciones Universidad de Cádiz, 1995, pg. 45. 18 Ibid., pg. 23. 19 HERMOSO RIVERO, José Mª., “Jerónimo Sánchez de Carranza y el primer tratado de esgrima español publicado en Sanlúcar de Barrameda (1582)”, en El Rincón malillo. Anuario del Centro de Estudios de la Costa Noroeste de Cádiz (CECONOCA) nº. 3, 2013, pp. 13-17. 20 Op. cit., SÁNCHEZ DE CARRANZA, 1582, Fol. 9. 21 VELÁZQUEZ-GAZTELU, Juan Pedro, Catálogo de todas las personas ilustres y notables de esta ciudad de Sanlúcar de Barrameda. Desde la mayor antigüedad que se ha podido encontrar en lo escrito hasta este año de 1760. Sanlúcar de Barrameda 1997, pg. 123.
  8. 8. 164 // J E R Ó N I M O S Á N C H E Z D E C A R R A N Z A ( 1 5 3 9 ? - 1 6 0 8 ? ) . U N P O L Í T I C O Y H U M A N I S TA E N L A S A N L Ú C A R D E L S . X V I < Fig. 3. Partida de Bautismo de Cristóbal hijo de Gregorio de Medina y María Esquivel donde aparecen como padrinos Jerónimo de Carranza y su vecina doña Catalina (AHDJ). Libros de bautismo de la Parroquia de la O. Libro 10. fol 125. to de la compañía de Jesús, a escasos metros del palacio ducal22 . El hidalgo Carranza disfrutaría de unas rentas que comprendían 50 fanegas de trigo, 40 de cebada y 37.500 maravedíes al año así como la posesión de bodegas de vinos, nu- merosos esclavos y mulas23 . En los primeros años de su estancia en San- lúcar, los duques se alejaron de la ciudad como consecuencia de la epidemia de peste que azotó la villa entre 1569 y 1572. El regreso de Alonso Pérez de Guzmán el Bueno XII Señor de Sanlú- car no se produjo hasta finales de Abril del 1572, ese mismo año le fue reconocida su mayoría de edad por Felipe II. Aquel regreso fue festejado por la ciudad con fuegos artificiales y el embe- llecimiento de las calles de las principales calles: Fue acordado y tratado en este Cabildo que por la venida del duque ntº señor es presto que para le recibir con el alegría y regosi- jo que este concejo debe y suele hacer serán menester hacer algunos construir un palco con algunos artificios de fuego y otras cozas que convengan al hornato delas calles fue acordado que el dich. señor al cam.de don Diego de Herrera tome a su cargo el mandar hazer los dich. concejo Y artificio de fuego y porque para las costa que en esto separa sea menester algunos dineros fue acordado que se tomen de algún deposito que tiene en poder que del deposito general.24 Sin embargo, Carranza parece que permane- ció en la ciudad, si tenemos en cuenta la des- cripción que realizó de la epidemia de peste que azotó la población y que mencionó en su libro De la Filosofía de las Armas: Pues luego que el mal pestilencial començo en Sanlucar, y murieron dél algunas perso- nas, como testigo de vista os digo, que fuera tan grande el Alboroto, que parescia, que era llegado el fin [...]25 . De la función de Carranza dentro de la corte Guzmana por ahora sabemos poco, pero posi- blemente ejerció más como escritor de corte que de maestro de armas. Según Curtis, Carranza solamente enseñó la Verdadera Destreza al VII duque y a Pedro de Mesa26 músico y maestro de danza, siendo conocidos los seguidores de la destreza como los carrancinos o carrancistas. Aunque parezca extraño, el hidalgo abandonó la práctica de las armas, ya que esto le canjeaba la mofa del vulgo, para dedicarse a teorizar so- bre la ciencia que se gloriaba haber inventado: 22 HERMOSO RIVERO, José María, “Jerónimo Sánchez de Carranza (¿1539-1608?), creador de la Verdadera Destreza y gobernador de Honduras…”, art. cit. 23 Op. cit., CURTIS, 2010, pg. 166. 24 ARCHIVO MUNICIPAL DE SANLÚCAR (A.M.S.B), Libro de actas capitulares 1563-1574. Signa. 4707. Cabildo del 13 de Abril 1572, fol.189 vº. 25 Op. cit., SÁNCHEZ DE CARRANZA, 1582, fol. 271 vº. 26 Op. cit., CURTIS, 2010, pg. 165.
  9. 9. J O S É M ª H E R M O S O R I V E R O // 165 Pero antes y después desto (la campaña del Algarve) se me siguieron grandes honras pues e sido tenido por hombre único en mi nación y reconoscido de las estrangeras por inventor de una sciencia y declarado por tal en sus Pane- gíricos, pues en España en la mayor de Vras.27 En el ámbito personal, Carranza comenzó en la década de 1570 una relación sentimental con Catalina Pérez de Aguilar, con la cual tuvo al menos tres hijos, Gil28 Jerónimo Sancho y Ma- ría. Curtis, en su magnífico trabajo, afirma que todos en Sanlúcar reconocían a los hijos del ma- trimonio29 . Sin embargo, la misma Catalina Pé- rez de Aguilar afirmaba con rotundidad en los Autos de Difuntos de su hijo Gil30 : Siendo yo mossa donçella tuve trato y amis- tad con el comendador Geronimo de Ca- rrança que también era moço soltero y que del dicho trato y amistad tube por mi hijo natural a don Gil Sanchez de Carrança que passo a las Yndias e falleçió en la provincia de nueva España [...] Los quales (Jerónimo y Catalina) save (un testigo) que viviendo en esta ciudad siendo solteros libres para contraer matrimonio huvieron y procrearon por su hijo natural a don Gil de Carrans- sa e por tal su hijo lo criaron alimentaron e rreconocieron sin aver cossa en contrario31 . De esta manera aun sin estar casado, Carranza comenzaría a tramitar el título de hidalgos para sus hijos en la Real Chancillería de Granada en 157932 , para que finalmente serle concedido en 1580 a sus dos hijos, Gil y Jerónimo Sancho. La relación entre el hidalgo y la madre de sus hijos debía de ser algo notorio, sin embargo a efec- tos legales, Catalina aparece en los documen- tos simplemente como una conocida34 , como se menciona en la partida bautismal de Cristóbal hijo de Gregorio Medina y María Esquivel, el niño aparece apadrinado por Jerónimo de Ca- rranza y Doña Catalina, su vecina35 . En el año de 1580 llegaría la oportunidad a Carranza de demostrar al VII duque que era algo más que un letrado y conseguir la posibi- lidad de ennoblecer aún más su estirpe. En ese año, Felipe II requirió las huestes del duque D. Alonso para la conquista del reino de Portugal. La casa de Medina Sidonia reunió un contingen- te de 3870 hombres36 y junto con las del Mar- qués de Ayamonte, invadieron el sur del vecino reino. Carranza al mando de la caballería del duque, tomó en nombre de este las poblaciones de Loulé, Mértola y Portimão37 . La exitosa cam- paña donde según describiría el propio Carran- za, fue prácticamente un paseo militar para los ejércitos de los duques: 27 HERMOSO RIVERO, José Mª., “Jerónimo Sánchez de Carranza (¿1539-1608?), creador de la Verdadera Destreza…”, art. cit., pg. 77. 28 Sobre la partida de bautismo de Gil, en los libros de bautismo de la Parroquia de La O de Sanlúcar, entre 1570 y 1580, solamente aparece un niño con el nombre de Gil bautizado el 6 de Septiembre de 1573.Curiosamente, aparece registrado como hijo de padres desconocidos, siendo apadrinado por el hidalgo Juan Boscán: AHDJ, Libros de bautismo de la Parro- quia de La O, Libro 10, fol. 135; según Curtis, Gil nació en 1575, Jerónimo en 1578 y María y Sancho en 1581; op. cit., CURTIS, 2010, pg. 167. 29 Op. cit., CURTIS, 2010, pg. 167. 30 HERMOSO RIVERO, José Mª., “Jerónimo Sánchez de Carranza (¿1539-1608?)…”, cit. 31 ARCHIVO GENERAL DE INDIAS (A.G.I.) Contratación 293B, N. 1, R. 15. Bienes de difuntos: Gil Sánchez de Ca- rranza. 1610. Fol. 7 y 8. 32 A.M.S.B., Libros de actas capitulares. Libro nº. 6. Sign. 4708, fol. 56 (viernes 27 de febrero de 1579); también se con- firma esta hidalguía en el fol. 74 vº. 33 A.M.S.B., Libros de actas capitulares. Libro nº. 6. Sign. 4708, fol. 100 (martes 3 de julio de 1580). 34 HERMOSO RIVERO, José Mª., “El tratado de esgrima de Jerónimo Sánchez de Carranza (1582). Una obra humanística en la corte del VII duque de Medina Sidonia”, en II volumen de las actas de las Jornadas de investigación sanluqueña, e.p. 35 AHDJ, Libros de bautismo de la Parroquia de La O, Libro 10, fol. 125 (27 de Febrero 1577). 36 SALAS ALMELA, Luis, “Un cargo para el Duque de Medina Sidonia: Portugal, el Estrecho de Gibraltar y el comercio indiano (1578-1584)”, Revista de Indias LXIX, n 1º, 2009, pp. 11-38. 37 Op. cit., ÁLVAREZ DE TOLEDO, 1995 (Tomo 1), pg. 142.
  10. 10. 166 // J E R Ó N I M O S Á N C H E Z D E C A R R A N Z A ( 1 5 3 9 ? - 1 6 0 8 ? ) . U N P O L Í T I C O Y H U M A N I S TA E N L A S A N L Ú C A R D E L S . X V I Cansado de esperar los exercitos, sin llevar mas gente que algunos criados de los mu- chos de su casa, atraxo a si a los goberna- dores y ala mayor parte de la Nobleza de Portugal y allanó todo el reyno, y lo reduxo al servicio su magestad con tanta suavidad y valor que nunca fue menester sacar la espa- da en todo este discurso […]38 . El VII duque alegando los méritos de este triunfo, pretendía conseguir beneficiarse en sus estados ampliando sus negocios, bien con la gestión de la carrera de Indias, con el título de Capitán de las costas de Andalucía o en últi- ma instancia con el gobierno de Portugal39 . Sin embargo, para decepción del Duque D. Alonso cuando el 16 de abril asistió a la coronación de Felipe II como rey de Portugal en el monasterio de Thomar, solo se le concedió el nombramiento de caballero de la Orden del Toisón de Oro y un mes después recibió el nombramiento de Go- bernador de Milán y Capitán general de Italia40 . De esta forma, el monarca, pretendía alejar a Medina Sidonia del control de sus estados, pero D. Alonso alegando siempre diferentes motivos, eludió la orden de tomar posesión del título y permaneció en la península hasta que consiguió ser nombrado Capitán General del Mar Océano y de las costas de Andalucía, lo que le afianzó aún más en el control político de Andalucía. La recompensa de la corona con Carranza se limitó al nombramiento de este como comenda- dor de la Orden portuguesa del hábito de Cris- to, algo que le suponía gozar de unas rentas con la obligación de gestionar los bienes de la orden en un territorio. Pero parece que la recompensa de D. Alonso con su criado solo se limitó al pa- trocinio e impresión de su libro De la filosofía de las armas, que estaba terminado desde 1569, pero al que su autor le añadió las referencias a la exitosa campaña del Algarve para elogiar la figura de su protector. De la filosofía de las armas y de su destreza y de la agresión y defensión cristiana. Sabemos por palabras del autor la De la filo- sofía de las armas que se terminó de escribir en 1569, aunque por razones que hasta ahora des- conocemos, no fue impresa hasta 1582, después de que Carranza fuese nombrado Comendador de la orden del hábito de Cristo. En el contexto histórico donde se produce la impresión de la obra, la ciudad de Sanlúcar volvió a sufrir un brote de peste que asoló Sanlúcar desde finales de 158041 hasta 158342 . En Agosto de 1580, lle- ga a la ciudad la noticia del final de la guerra de Portugal y para festejarlo se organizaron fiestas de toros y juegos de cañas43 . Tras el final de la campaña portuguesa, Ca- rranza debió de ultimar los preparativos para finalizar la obra, incluyendo las referencias a la campaña lusa, así como la inclusión de otros texto más antiguos como la carta jaculatoria a don Pedro de Zúñiga, por la muerte de su ma- dre, la III duquesa de Béjar, fallecida en 1565. Sin embargo, podemos pensar que después de escribir De la filosofía de las armas, en 1569, Carranza se había dedicado a escribir Los cinco libros sobre la ley de la injuria de palabra o de obra44 , ya que en la carta dirigida a Felipe II45 38 Op. cit., SÁNCHEZ DE CARRANZA, fol.256. 39 SALAS ALMELA, Luis, Medina Sidonia El poder de la aristocracia (1580-1670). Madrid 2012, pg. 227. 40 Op. cit., ÁLVAREZ DE TOLEDO, 1995 (Tomo 1), pg. 151. 41 A.M.S.B., Libros de actas capitulares. Libro nº. 6., Sign. 4708, fol. 72 vº. El 3 de febrero de 1580, el Cabildo ordena cerrar las calles por los rumores de la aparición de un brote de peste en Cádiz. 42 A.M.S.B., Libros de actas capitulares. Libro nº. 6., Sign. 4708, fol. 122. El 1 de mayo de 1583, el cabildo decreta el final de la peste. 43 A.M.S.B., Libros de actas capitulares. Libro nº. 6., Sign. 4708, fol. 91 (20 de agosto de 1580); los juegos fueron enco- mendados a los diputados Hernando Caballero y Juan Boscan. 44 Los cinco libros sobre la ley de la injuria de palabra o de obra: en que se incluien las verdaderas resoluciones de la honrra y los medios con que se satisfacen las afrentas. Biblioteca Colombina de Sevilla. Sign. top. 58-2-28. Olim: B4ª-445-24, 84-2- 22. “Carranza. Ley de la Injuria” y “24”. R. 18476. 45 ESCOBAR BORRERO, Francisco Javier, “Dos textos desconocidos de Jerónimo de Carranza a propósito del XI Conde de Niebla y Mateo Vázquez (con unas notas sobre Hernando de Vega)”, en RICO GÁRCIA, José Mª. y RUIZ PÉREZ, Pedro (eds.) El duque de Medina Sidonia mecenazgo y renovación estética. Universidad de Huelva. 2015, pg. 123.
  11. 11. J O S É M ª H E R M O S O R I V E R O // 167 en nombre del Duque de Medina Sidonia, el co- mendador afirmaba que ya casi había terminado su nueva obra46 : El libro que trata muy en particular deste desengaño, tengo acabado y aprobado por el Consejo y no lo he publicado por la necessidad en que me pusso la reducion de la parte que me cupo del Reyno del Algarve donde Servia a v. Mag. con el cuydado y riesgo que todos saben y lo diran los testimonios que están en su poder Real. Supplico a V. Mag. se mande informar de mis letras, calidad y suficiencia y si mis partes lo merecen me tenga en memoria47 . La obra está escrita a modo de cuatro diálo- gos48 entre varios personajes ficticios tras los que se ocultan importantes personalidades de la época versados en la ciencia y las letras. Se- gún la interpretación tradicional expuesta por Pacheco Narváez49 , bajo los seudónimos de los personajes que aparecen en la obra se encontra- ban conocidos poetas sevillanos como Juan de Mal Lara (Meliso) y Fernando de Herrera (Fi- landro). Así como el médico del duque Pedro Peramato aparece como Pholemarco, Charilao (el propio Carranza) y Eudemio (el cual no es identificado por Pacheco) pero podría esconder la identidad del propio duque Don Alonso50 , ya que se describe de esta manera: Y entre ellos los más continuos eran Eude- mio, que siendo noble y bien instruydo en las letras de humanas con razones graves y palabras elegantes con un agradable trato era a todos sus amigos muy apazible51 . Volviendo a la obra, esta se compone de 282 folios52 encabezados por el frontispicio donde aparece la efigie de Carranza flanqueada a am- bos lados por las diosas Ceres y Atenea. En la parte superior se muestra la imagen de un niño sosteniendo una espada y un libro sobre un orbe que tiene a sus pies la frase: Impavidus vincit procellam, siendo respondido por Atenea que dice tangunt altissima venti, terminando la frase Ceres con las palabras sed non movent, lo que podría traducirse como El que no teme, vence la tormenta y toca las alturas si no lo mueven. Para dar más sentido a la frase, flanqueando la figura del niño aparecen dos alegorías del viento junto con un compás que podría estar relaciona- do con la cartografía. Estas frases podría hacer referencia al verso de Ovidio Summa petit livor: perflant altissima venti53 (la envidia ambiciona la cumbre donde los vientos soplan). De esta forma, Carranza podría relacionar este verso del poeta latino con su triunfo sobre los detrac- tores de su obra por la cual había tenido que abandonar Sevilla. Después de imprimir De la filosofía de las ar- mas, Jerónimo Sánchez de Carranza enviaría al rey Felipe II su discurso en nombre del duque de Medina Sidonia54 que presenta su citado libro dedicado a las leyes sobre la injuria. Carranza abandonaría Sanlúcar en 1584 para marchar a la corte en busca de un cargo de relevancia, lo que conseguiría en 1589 al ser nombrado go- bernador de la provincia de Honduras55 por un periodo de seis años. 46 Dicha obra nunca se imprimió, aun gozando de todas las licencias, quizás porque Carranza no tuvo tiempo de gestionar su impresión dedicada a medrar en la corte tras abandonar Sanlúcar en 1584. 47 SÁNCHEZ DE CARRANZA, Jerónimo, Discurso sobre una pregunta que el Duque de Medina Sidonia hizo al Comen- dador Gerónimo de Carranza sobre la Ley de las injurias. Biblioteca Nacional de España. Sign. MSS/12933/6. 48 CHAUCHADIS, Claude. “Didáctica de las armas y de literatura: Libro de la philosofia de las armas y de su destreza de Jerónimo de Carranza”, en Criticón Nº 58, 1993, pp. 73-84. 49 PACHECO DE NARVÁEZ, Luis, Compendio de la Filosofía y destreza de las armas de Geronimo de Carranza. Madrid. 1612. La interpretación de los seudónimos de los personajes aparece en el prólogo de la obra. 50 HERMOSO RIVERO, José Mª, “El tratado de esgrima de Jerónimo Sánchez de Carranza (1582)…, cit. 51 Op. cit., SÁNCHEZ DE CARRANZA, fol. 10. 52 De los ejemplares que pueden encontrarse digitalizados en la red, el único que aparece completo es el que se encuentra en Bibliothéque Nationale de France, (BNF) y al cual remitimos: http://www.bnf.fr/ 53 OVIDIO, Remedia amoris, CCCLXIX. 54 SÁNCHEZ DE CARRANZA, Jerónimo, Discurso sobre una pregunta que el Duque de Medina Sidonia hizo al Comen- dador Gerónimo de Carranza sobre la Ley de las injurias. Biblioteca Nacional de España. Sign. MSS/12933/6. 55 HERMOSO RIVERO, José Mª., “Jerónimo Sánchez de Carranza (¿1539-1608?), creador de la Verdadera Destreza…”, cit.
  12. 12. 168 // J E R Ó N I M O S Á N C H E Z D E C A R R A N Z A ( 1 5 3 9 ? - 1 6 0 8 ? ) . U N P O L Í T I C O Y H U M A N I S TA E N L A S A N L Ú C A R D E L S . X V I La marcha de Carranza a la Corte Real56 no implica que saliera del entorno de la casa de Medina Sidonia. Por el contrario, el comenda- dor debió marchar a la corte, como hemos di- cho, para promocionar su carrera, sin que ello significara un desencuentro con el duque. De hecho, es significativa la alusión a Medina Sido- nia que Carranza hace en el discurso contenido en la carta que le remitió al rey, pues en dicha misiva sigue vinculándose al Guzmán y, por lo tanto, usando su prestigio, a la vez que hacién- dole propaganda, presentando al duque como hombre discreto que consulta a su docto criado. Lo cierto, como hemos visto por la cronología propuesta de Los cinco libros sobre la Injuria, esta carta pudo ser escrita en la propia corte, durante el periodo en que Carranza se embarcó en promocionar su carrera y en recoger auto- rizados testimonios que lo avalaran, como es- tudió Curtis. No en vano, en ella se dice: ...en las partes donde e ressidido y el tiempo que e estado en la corte me e ocupado en dar medios justos y necesarios con que facilmente se an aca- vado rigurosas enemistades. Asimismo no hay que olvidar que el duque de Medina tenía importantes intereses de repre- sentación en la corte real, que fueron materia- lizados tanto mediante sus parientes Silva, los duques de Pastrana, como a través de hombres de confianza o agentes destinados al efecto57 , servicio que Carranza pudo prestar a su señor oficiosamente. En cualquier caso, hay que su- poner que para Carranza no era imprescindible el favor ducal, puesto que era hidalgo, tenía fa- miliares, descendencia y contaba con recursos propios, al ser propietario de bodegas y viñas, esclavos, mulas y caballos58 . A pesar de ello hay una frase que denota que Carranza consideraba agotadas sus posibilidades en el entorno ducal, cuando dice: …sin esperar el premio ni admitir el rruego de los príncipes que me lo estorvavan. La gran estima que Carranza tenía de sí mis- mo quedó reflejada en las siguientes palabras: Pero antes y después desto (la campaña del Algarve) se me siguieron grandes hon- ras pues e sido tenido por hombre único en mi nación y reconoscido de las estrangeras por inventor de una sciencia y declarado por tal en sus Panegíricos, pues en España en la mayor de Vras. audiencias conmigo solo se pratico la ley ad bestias ff. de penis y mi persona a sido siempre de birtud tan aprovada en todos Vros. tribunales que con averme sucedido tantas cosas graves en el discurso de mis studios jamás e sido culpa- do ni agressor ni se dio mandamiento para aprenderme ni en mi vida e estado presso y porque a estos linderos de yngenio y servi- cios y servicios muchos otros hechos a Vra. mag. letras y buena opinión se les siguió al- guna calidad de mi nasçimiento e sido muy < Fig. 4. Dibujo donde Carranza explica las zonas donde la espada presenta más fuerza para la realización de los movimientos como la toma de hierro. De la filosofía de las armas (fol. 178 vº) 56 Op. cit., CURTIS, 2010, pp. 168-171. 57 SALAS ALMELA, Luis. “La agencia en Madrid del VIII Duque de Medina Sidonia, 1615-1636”. Hispania. Revista Española de Historia. Vol. LXVI. Nº 224. Septiembre-diciembre. 2006. Págs. 909-958. 58 Op. cit. CURTIS, Mary Dill (2010), pg. 166.
  13. 13. J O S É M ª H E R M O S O R I V E R O // 169 estimado en todas las çiudades do e entrado assí de naturales como de estrangeros y en ellas y en la corte con mucho excesso honra- do de los grandes Príncipes y rrespetado de obispos Arsobispos y cardenales desseando todos mi amistad mas que la de otro ningun hidalgo particular [...]59 . El gobierno de Carranza en la provincia de Honduras El cúmulo de peticiones al rey y la fama de Ca- rranza, tanto como militar como por ser crea- dor de la Destreza, sirvieron para que en 1589 Felipe II lo nombrara Gobernador y Capitán general de la provincia de Honduras, como pre- mio por su labor en la campaña del Algarve: Acatando lo que vos el capitán Geronimo Sanchez de Carranza caballero del avito de Cristo me aveis servido y particularmente en la reducion del Reyno del Algarve hasta to- mar posesion del en mi nombre y confiando en que lo continuareis en las cosas que se os encomendaren tengo por bien y en mi mer- ced que seais mi gobernador y capitan ge- neral de la probincia de Honduras en lugar de Rodrigo Ponçe que al presente me esta sirviendo en los dichos cargos [...]60 . El gobierno de la provincia de Honduras no era tarea fácil, ya que, a diferencia de otros terri- torios de ultramar, se trataba de una región que destacó por su latente conflictividad. La provin- cia abarcaba la región de las Higueras, la zona del río Ulúa y el Valle del Naco. En dicho territo- rio la colonización española se vertebró a partir de un reducido conjunto de villas como Puerto Caballos, San Pedro de Sula, Gracias a Dios, Va- lladolid de Comayagua y Trujillo. Las principa- les actividades comerciales que se desarrollaron en el territorio fueron la minería y la ganadería, utilizando para ello la mano de obra indígena re- gulada por las denominadas encomiendas. Esta legislación obligaba a los conquistadores espa- ñoles a tratar con “respeto” a la población local, pero desde los primeros años de la ocupación del territorio hondureño la crueldad y explotación contra los autóctonos fue la tónica dominante61 . Como expone la profesora Fernández Moren- te62 , la esclavitud y la minería en la provincia de Honduras estaban estrechamente ligadas a redes de clientelismo. Las ciudades fundadas por los españoles respondían a intereses económicos, teniendo en cuenta la mayor densidad de pobla- ción indígena que servía como mano de obra. Este proceso de dominación de la población su- puso para los conquistadores españoles un duro enfrentamiento con la población indígena, “los lencas”, que organizados en 1537 se enfrenta- ron a los invasores. Derrotados estos, fueron re- concentrados en encomiendas y repartimientos para un mejor control y evangelización. El cargo de gobernador tenía como principal finalidad extender la autoridad de la corona en aquellas zonas más lejanas de la capital del vi- rreinato, actuando con los mismos poderes del virrey y representándolos en las Reales Audien- cias. La provincia de Honduras perteneciente al virreinato de Nueva España, estaba integrada por territorios que habían quedado bajo la ju- risdicción de la audiencia de Guatemala desde 1543. Desde el punto de vista eclesiástico, Hon- duras contaba con su propia diócesis, denomi- nada Diócesis de Comayagua, creada en 1531 con sede en la ciudad de Valladolid de Comaya- gua63 . La fundación de dicha diócesis respondió a la necesidad de establecer la autoridad eclesiás- tica en un territorio apartado de los principales núcleos urbanos del virreinato. En tiempos de 59 A.G.I. Guatemala, 39, R. 12, N. 59. 60 A.G.I. Patronato. 293, N. 12. R.1. Real Provisión al capitán Jerónimo Sánchez de Carranza, caballero del Hábito de Cristo, nombrándole gobernador y capitán general de la provincia de Honduras, 9 de agosto de 1589. 61 SALGADO, Estefanía M., “La Crueldad y Tiranía en la Conquista de Honduras en el Siglo XVI”. Research Papers 2013. Paper 298. http://opensiuc.lib.siu.edu/gs_rp/298. 62 FERNÁNDEZ MORENTE, Guadalupe, “Honduras y el espacio económico del Caribe (1524-150)”, en Revista Me- soamérica nº. 42. Diciembre de 2001, pp. 165-198. 63 AYALA BENÍTEZ, Luis Ernesto, La Iglesia y la independencia política de Centro América: El caso de El Salvador (1808-1833). Roma 2007, pg. 54.
  14. 14. 170 // J E R Ó N I M O S Á N C H E Z D E C A R R A N Z A ( 1 5 3 9 ? - 1 6 0 8 ? ) . U N P O L Í T I C O Y H U M A N I S TA E N L A S A N L Ú C A R D E L S . X V I Carranza, la silla episcopal estaba ocupada Fray Gaspar de Andrada, personaje con el que man- tendrá una cruda enemistad por la injerencia del clérigo en las decisiones del gobernador. A esta compleja red administrativa estatal, se le unía la administración local dirigida desde las oligarquías urbanas organizada en los Ca- bildos. Estas instituciones fueron el principal instrumento jurídico para la expansión urbana en los territorios conquistados. Estos Cabildos designados por un adelantado o capitán se com- ponían generalmente por dos alcaldes, cuatro regidores, un escribano y un alguacil mayor. Este organigrama era el encargado de organizar los principales aspectos de la vida en la ciudad, tales como el precio de los productos, el reparto de tierras o las obras públicas64 . Como veremos, los intereses de la corona encarnados en la figu- ra del gobernador Carranza, chocaron con los intereses de algunos miembros del Cabildo que aprovechando su situación se lucraban defrau- dando a la Real Hacienda. Los primeros enfrentamientos con las auto- ridades de la provincia comenzarían en 1593. El origen de estos problemas fue la orden de Sánchez de Carranza de culpar al oficial tesore- ro de la provincia, Gregorio de Santiago, de la mala gestión de los caudales de la provincia. El gobernador narraba al monarca su decisión de arrestar al funcionario acusándolo de haberse apropiado de quinientos ducados de la caja de la Real Hacienda de la provincia. Cuando el go- bernador Carranza, le ordenó que le presentase las cuentas, Gregorio Santiago se refugió en una iglesia bajo la protección del obispo Gaspar de Andrada. El Obispo lo amparo y le dio clérigos que lo sacaron de la yglesia y lo pusieron en salvo y lo peor que dio la llave de la caxa estan- do retirado al fraile provissor hermano del Obispo y sacaron della mucha plata para el obispo sin deversela, aviendoles mandado por auto que no sacasen dinero65 . La decisión del gobernador afectó a la ges- tión de los caudales de la provincia y en con- secuencia la pérdida de beneficios a los clérigos de esta. Años después, Carranza justificaba su decisión de culpar al funcionario en una otra carta dirigida al monarca Felipe III, cuando ya había sido destituido del cargo de gobernador, denunciando que ninguno de sus predecesores había tenido el valor de denunciar los fraudes del tesorero: O porque les iva su parte en ese maltrato, o porque temieron las amenzas que el dicho thesorero Santiago les hazia, diciendo y pu- blicando que el gobernador que se metiesse en sindicale en su officio se lo avia de pagar y aun le levantaría cossas que le tocassen en la honra temíanle porque el susodicho es hombre de resfriada consciencia66 . Pero como explicaba años después el por en- tonces ya ex gobernador, el problema no solo era la falta de medidas ejecutadas por los an- teriores gobernadores, sino los oidores de la audiencia que, bien por temor o por desidia, miraban a otro lado. Por las explicaciones da- das por Carranza podemos intuir que el tesore- ro Gregorio de Santiago, había establecido un régimen de terror y de silencio que le permitía manejar la hacienda a su gusto y beneficio. Aun contando con pocos apoyos, Carranza decide llevar al tesorero ante los tribunales, pero para su sorpresa se encontrará que nadie se atreve a testificar contra este: En el dicho oydor seguramente cometia de- lictos y amenzava al que le quería estorvar- los los fraudes que hazia, al fin paresciendo- me que no cumplia con mis obligaciones y que era muy justo anteponer las de vuestro Real servicio a las amenazas que dicho San- tiago también a mi me hazia, me determine y hize contra el la visita por comisision del licenciado Pedro Mallén [...]. [...] Y aviendole yo probado con muchos testigos que luego que llegaron los azoques 64 Op. cit., SANZ CAMAÑES, 2004, pg. 122. 65 A.G.I. Guatemala 39, R. 12, N. 59. Carta del gobernador Jerónimo de Carranza, 25 de abril de 1593. 66 A.G.I. Guatemala 39, R. 12, N. 68. Carta del Comendador Jerónimo Sánchez de Carranza al rey Felipe III en 1600.
  15. 15. J O S É M ª H E R M O S O R I V E R O // 171 de Castilla les di recuas de mulas para sacar- los, no solo no lo hizo, pero en aquellas pro- pias mulas que por mi orden entraron para que los sacassen y notificandole que diesse dineros alos arrieros para aviarlos tampoco lo hizo pero lo que hizo fue que en aquellas mulas propias que entraron por los azogues las saco cargadas con sus mercaderías67 . El régimen de corrupción al que el tesorero tenía sometida a la provincia queda patente en la expli- cación que da Carranza sobre un crimen cometido por el funcionario cuando llamó como testigo a un hombre que había sido herido por este: [...] que si un hombre da a otro una herida de que murió, decir el matador que no tiene culpa por que se curo al herido con mucho cuydado, no es este bastante descargo pa dexarlo de casti- gar por homicida, si al fin se murio de la herida, como tampoco es descargo que Santiago pruebe que por se salian los azogues no los pudo sacar, aviendose salido por su culpa, y aviendolos po- dido sacar al principio quando convenia y esta- ban bien acondicionados no lo quizo hazer ni dar dineros a los arrieros como bastantemente esta averiguado y severa en esta relacion q.enbio a V.M sacada puntualmente del processo68 . El proceso contra el tesorero llevó al resto de autoridades del cabildo de la ciudad de Trujillo a protestar contra el gobernador, a esto se le unió las quejas del obispo de la diócesis de Comayagua, Fray Gaspar de Andrada. Este remitió una carta a la corona en 1594 donde denunciaba la actitud ofensiva del gobernador contra su persona: Frai Gaspar de Andrada obispo de la pro- vincia de Honduras como mejor al dicho de mi parte convenga digo quel comenda- dor Geronimo Sanchez de Carrança vuestro governador de la provincia de honduras sin causa ni raçon alguna que ligitima fuese el dicho governador por odio y enemistad que tiene de dicho mi parte […]69 . El obispo Andrada denunció ante la corona como el gobernador había mandado apresar a Fray Antón Granados, para embarcarlo con des- tino a Castilla para que fuera juzgado por trai- ción y en esta misma línea, se quejaba de cómo Carranza había montando varios escándalos pú- blicos en mitad de la celebración de los oficios de los días de fiesta, lanzando injurias contra el obispo y maltratando a los criados de este. Se- gún la versión del obispo, ante la grave situa- ción de abusos del gobernador, pidió que los regidores firmaran una carta donde se narraban los hechos, pero el original de dicho documen- to había sido requisado por Carranza, primero intimidando a los testigos de los hechos y días después mandando prender a los firmantes. La respuesta de Gaspar de Andrada fue excomulgar al gobernador y a sus oficiales, a lo que Carranza respondió amenazándolo con embarcarlo para que fuera juzgado por la justicia del reino, ma- nifestando públicamente que lo iba a quitar del servicio. La situación de enfrentamiento entre el obispo y el gobernador desembocó en la exco- munión temporal de este y sus oficiales. Para entender el constante conflicto entre Ca- rranza y el obispo volvemos a remitirnos a la carta que el gobernador envió al monarca en abril de 1593, donde rogaba al soberano que pusiera fin al maltrato al que el prelado le so- metía. Carranza acusaba a Gaspar de Andrada de haberse apropiado por mediación de su her- mano, que ejercía de vicario de la diócesis, de ochocientos ducados que el tesorero había su- ministrado al obispo en los últimos cinco años. Dicha cantidad pertenecía a los derechos de pa- tronazgo de la diócesis. [...] en estas cuentas que tome a Vros. Officia- les Reales hize pagar al obispo ochoçientos duca- dos que çinco años avia[,] traya fuera de vuestra caxa Real y en ninguna de las cuentas pasadas se a hecho mención de esta deuda porque Vro. The- sorero Sanctiago tenia escondidos los recados70 . 67 Ibidem. 68 Ibidem. 69 A.G.I. Guatemala 115, N. 29. Testimonio sobre la querella entre Gaspar de Andrada, obispo de la provincia de Hondu- ras y Jerónimo Sánchez de Carranza, gobernador de Honduras en 1594. 70 A.G.I. Guatemala 39, R. 12, N. 59. Carta del gobernador Jerónimo de Carranza, 25 de abril de 1593.
  16. 16. 172 // J E R Ó N I M O S Á N C H E Z D E C A R R A N Z A ( 1 5 3 9 ? - 1 6 0 8 ? ) . U N P O L Í T I C O Y H U M A N I S TA E N L A S A N L Ú C A R D E L S . X V I De esta forma Jerónimo de Carranza acusaba directamente a Gaspar de Andrada de tener com- prado a los oficiales de la Real Hacienda para que no informasen sobre el fraude, pero final- mente algunos frailes había denunciado al prela- do por haberles sustraído sus beneficios. Si estas acusaciones no fueran suficientes, el gobernador explicaba la dejadez de las funciones pastorales del obispo, cuando se negó a enviar clérigos que suministraran los sacramentos a los soldados, cuando estos vigilaban las costas en previsión de un ataque de corsarios durante ese mismo año. La defensa de Honduras frente a los piratas Como previno el gobernador Carranza, en agosto de 1595 tuvo lugar el ataque de una flota de piratas franceses, que durante varios días asolaron el territorio de Comayagua71 . El gobernador, aun contando con pocos medios y desoyendo a las autoridades locales, que prefe- rían resguardarse en la ciudad de Comayagua, decidió reunir a una tropa sin experiencia y salir a enfrentarse a los franceses. Despues que rescibi la carta de V. M. en que me mandava tuviesse presta la gente de la Provincia por que avian de venir a ella mu- chos enemigos luego hize listas y alardes de toda la que avia y di cuenta dello a vuestro Presidente y oydores y me mandaron que no sacassen gente para ninguna parte, visto lo qual y que yo no cumplia con estarme que- do desesperado me sali solo de Comayagua para Truxillo a hallarme en aquella ciudad a la venida de los enemigos, y en el camino me alcanço un pliego de vuestro Presidente en que me mandava bajasse luego al puerto a mudar la población y hazer una fortaleza, y estando yo ocupado en esta obra vinieron cuatro naos de franceses al puerto que con estas son diez las que an venido este año a esta provincia, y entraron de madrugada y robaron lo poco que avia prendieron a dos o a tres hombres de quien supieron que yo es- tava en Sanct Pedro abriendo nuevo camino para la mundança del pueblo, ellos quema- ron luego el pueblo viejo y amarraron sus naos en la mesma parte que se amarran las de España y allí están oy dia tan despacio como en su casa tomando quantos barcos vienen de bacalar con mercaderías y de las yslas con bastimento, embiando al golfo sus lanchas cada dia a carrear cueros vinos carne y cautivos como si aquello no tuviera dueño, yo me estava deshaciendo porque no me consentían sacar gente para hazer alguna entrada pues yo solo no la podia hazer hasta que cansado de las amenazas que cada dia me embiavan, diziendo que qué hazia aquí arrinconado que me fuesse por alla vería a Francia, me determine de juntar diez o doze vaqueros con dexarretaderas y cuatro o sin- co españoles que no ay mas en esta ciudad y sincuenta yndios flecheros del rio de Ulúa, y di la vandera al contandor Romero […]. Y mande tomar luego los cavallos que siem- pre estavan ensillados y salimos con priessa y por mucha que nos dimos quando llega- mos a lo ancho hallamos a los enemigos en escuadron[,] mi gente quisiera retirar- se porque respecto dellos eran muchos los franceses y porque disparaban la mosquete- ría sobre nosotros[,] yo puse mi poca gente en orden y mande al tambor que tocasse a rremeter y dimos Sanctiago en ellos y desta vez les mataron algunos y les rompimos el escuadron ellos se retiraron para rehazerse y tornar a cargar sus mosquetes[,] yo con mucha diligencia recogi mi gente que esta- va desarmada y apartada y la torne a poner en orden y antes que acabassen de cargar dimos en ellos otro Sanctiago[,] con tanto ympetu que deste segundo que duro poco mas de media hora de treynta y dos que eran los franceses se escaparon diez o cuatro he- ridos se echaron al agua prendi bivos siete los demas quedaron muertos […]72 . Además de la información sobre el ataque per- petrado contra los franceses, la carta de Carran- 71 CORTÉS LOPEZ, José Luis. Esclavo y Colono. Introducción y sociología de los negros africanos en la América españo- la del siglo XVI. Salamanca. 2004. Pág 287. Dicho ataque aparece mencionado en este libro resaltando el papel de algunos esclavos negros que participaron en la batalla. 72 A.G.I. Guatemala 39, R. 12, N. 63. Carta de Jerónimo Sánchez de Carranza en septiembre de 1595.
  17. 17. J O S É M ª H E R M O S O R I V E R O // 173 za nos aporta otro dato interesante, la partici- pación en la batalla de su hijo menor, Jerónimo: [...] en esta refriega huyeron los yndios flecheros y de sincuenta no quedaron sino cuatro caciques que emplearon bien sus fle- chas en todo lo qual no falto de mi lado don Geronimo mi hijo el menor que aunque no tiene mas de quinze dio muestras de buena esperança en el servicio de V. M. […]73 . Esta victoria sobre los piratas no alejó el pro- blema de las constantes incursiones de estos en las costas de Honduras. El gobernador, en una carta de septiembre de 1595, se lamentaba al monarca de las dificultades que sufría para de- fender el territorio: [...] vuestra magestad me manda que soco- rra los puertos[,] aca me mandan que no saque gente pues el socorro no sea de dar con sola mi persona ni ay buen capitan sin gente ni buena gente sin armas y si no nos dejan hazer nuestro offiçio ni cumplir lo que vra. mag. manda mas çe a despantar vuestra magestad de lo poco que se a sierto que de lo mucho que se yerra[,] desesperado de ver esto sali solo para hallarme en Truxillo a la venida de los enemigos y me alcanso en el camino un pliego de vro. presidente Sande en que me ordenava que me viniese luego al Puerto de Cavallos a mudar el pueblo y aser una fortaleza yo vine y en llegando a Puerto de Caballos quatro naos de franceses que con estas son diez de enemigos las que an venido este año74 . El final del gobierno de Carranza y su muerte Llegado el año de 1596 expiraba el mandato de Carranza que, como colofón a un periodo con- vulso, vio cómo se recrudecieron los ataques de piratas y corsarios en las costas de Honduras. Como consecuencia del enfrentamiento con es- tos, Carranza debió de sufrir importantes heridas que afectaron a su salud como explicaba su hijo Jerónimo Sancho años después en el documento donde se recogían los méritos de su padre: Las batallas [...] que tuvo en el Puerto de Caballos y ciudad de San Pedro [de Sula] con los corsarios yngleses flamencos y françeses que con escuadras vinieron a ro- bar la plata de vuestra magestad y navios cargados destas provincias peleando por su persona donde salió herido y vençedor con muerte y prisión de muchos corsarios y aca- bado el tiempo de su gobierno vino a esta ciudad [Santiago de Guatemala] donde por el doctor Alonso Criado de Castilla presi- dente desta Audiencia se le encomendó el descubrimiento del puerto de Histapa en la mar del sur a que acudio a su costa hacien- do ý muchos gastos de su hacienda y murió Sanct Pedro enbie a mandar a los vezinos pobre […]75 . del Puerto que me viniesen donde yo esta- va porque si el enemigo llegase no uviese de quien tomar lengua y con quantas dili- gencias puse y amenazas les hize no lo pude acabar con ellos porque en las Yndias vues- tros gobernadores no tienen autoridad por- que con qualquiera pequeña ocaçion lo yni- ben de las causas de los delinquentes y asi lo estoy yo y la provincia sin justicia porque no es obedeçida estando pues yo ocupado en la obra dicha por el mes de julio llegaron a En julio de 1596 fue nombrado nuevo gober- nador y capitán general de la provincia Jorge de Alvarado y Viñafe76 , por el plazo de seis años77 , el mismo periodo que el mandato de de Carran- za. En el documento, donde se enumeran todas las funciones del nuevo gobernador, también se especifica que a la llegada de Alvarado, Carran- za debía entregar a todas las personas con oficios de justicia para que no siguiesen haciendo uso de esta. El gobernador cesante debió mantener una buena amistad con la familia de Alvarado, ya que 73 Ibidem. 74 A.G.I. Guatemala 39, R. 12, N. 64. Carta de Jerónimo de Carranza del 1 de septiembre de 1595. 75 A.G.I. Patronato. 88, N. 2, R. 1. Méritos y servicios de Jerónimo Sancho Carranza: Algarve, Honduras, 1621, fol. 114. 76 STONE, Samuel, El legado de los conquistadores. San José (Costa Rica), 1993, pg. 103. 77 A.G.I. Patronato. 293, N. 18, R. 12. Carta de nombramiento como gobernador de la provincia de Honduras a Jorge de Alvarado en sustitución de Jerónimo Sánchez de Carranza fechada en Toledo a 7 de julio de 1596.
  18. 18. 174 // J E R Ó N I M O S Á N C H E Z D E C A R R A N Z A ( 1 5 3 9 ? - 1 6 0 8 ? ) . U N P O L Í T I C O Y H U M A N I S TA E N L A S A N L Ú C A R D E L S . X V I una nieta de este, Magdalena, hija de Francisco Girón Manuel, yerno del gobernador Alvarado, se casaría con el hijo menor del comendador, Je- rónimo Sancho, quien llegó a ser capitán y co- mendador de Mazatenango78 . Años después, este mismo hijo de Carranza, ostentaría el cargo de regidor de la ciudad de Santiago de Guatemala, obteniendo además la encomienda de las costas de Suchitepéquez, en el pueblo de Mazatenango, en la misma provincia hondureña79 . El comendador Carranza, ya cesado como go- bernador, intentó la rehabilitación de su nombre, mediante una carta escrita a Felipe III80 . En ella hacía balance de las dificultades de sus años de gobierno, reiterando los fraudes cometidos por Al contrario de lo afirmado por algunos auto- res82 , parece que Carranza no regresó a España, sino que murió en las Indias hacia 1608, como ya afirmó Pacheco de Narváez83 . Lo cierto es que el 9 de enero de 1610, la madre de sus hijos, doña Catalina Pérez de Aguilar, en el auto de bienes de difuntos de su hijo Gil, afirma que Ca- rranza ya había fallecido: porque cierto publico y notorio [...] que el dicho comendador don Ge- ronimo de Carrança a muchos años que murió en las Yndias adonde paso desta ciudad84 . Esta versión se ve reforzada porque el hijo de ambos, Gil, estando moribundo a bordo de la Nao San Francisco, otorgó un codicilo fechado 85 el tesorero de la provincia. Sin embargo, llama la a 30 de octubre de 1606, donde estipula que atención cómo en dicha misiva no se hace men- ción alguna a las acusaciones del obispo Andra- da. Podríamos pensar que Sánchez de Carranza daba esta batalla por perdida, o bien sabía que no debía acrecentar su enemistad con la Iglesia. Sobre los últimos años del comendador Ca- rranza, las pocas referencias que poseemos afir- man que fue nombrado para el cargo de justicia por el cabildo de Santiago de Guatemala: y aca- bado el tiempo de su gobierno vino a esta ciu- dad de Guatemala, se le encomendo a ysntancia del cabildo justicia y regimiento de ella por el señor doctor Alonso Criado de Castilla [...]81 . existía un codicilo cerrado previo, que había de- jado antes de partir a las Filipinas en manos del padre jesuita Pedro de Segura, y que no debía abrirse (sino quemarse)86 en caso de que el co- mendador siguiera vivo tras la muerte de Gil: porque en caso de que el Padre Pedro segun lo acordado entre los dos juzgare no aver necesidad se a de quemar sin que persona alguna le vea y asi lo encarga de nuevo al dicho padre y manda que ninguna persona eclesiastica ni seglar ni justizia ninguna la pueda abrir ni apremiar al dicho padre a que lo avra [...]87 . 78 A.G.I. Patronato. 88, N. 2, R. 1. Méritos y servicios de Jerónimo Sancho Carranza: Algarve, Honduras, 1621; op. cit., CURTIS, 2010, pg. 174; fruto de esta unión nacería su hija Gerónima; siguiendo con el rastro de los descendientes del comendador Carranza, llegamos a saber que su nieta se casaría con Francisco López de Arteaga, residiendo el matrimonio en la ciudad de San Martín de Zapotitlán; asimismo conocemos el nombre del bisnieto de Carranza, el sacerdote Baltasar de Arteaga. 79 A.G.I. Guatemala 99. N. 20. Expediente de Confirmación de Encomienda de Mazatenango en Suchitepeque a Jerónimo Sancho de Carranza, 1627. 80 A.G.I. Guatemala 39, R. 12, N. 68. Carta del Comendador Jerónimo Sánchez de Carranza al rey Felipe III en 1600. 81 Ibidem; también se menciona que terminó sus días en Santiago, en los documentos que recogen sus méritos ya citados anteriormente. 82 ARANA DE VARFLORA, Fermín, Hijos de Sevilla, ilustres en santidad, letras, armas, artes o dignidad. Sevilla, 1791, pg. 71; dicho autor afirma que Carranza concluido su gobierno volvió a España donde fue estimado por su urbanidad, literatura y piedad. 83 Op. cit., VALLE ORTIZ, 2012, pg. 255; se basa en lo afirmado en PACHECO DE NARVÁEZ, Luis, Apología. 1623, fols. 9 y 77. 84 A.G.I. Contratación 293 B, N. 1, R. 15. Bienes de difuntos: Gil Sánchez de Carranza, 1610-1616, fol. 7 vº. 85 Dicho codicilo se abrió ante escribano en la ciudad de México el día 26 de diciembre de 1610. 86 Este codicilo cerrado podría esconder una posible descendencia natural de Gil, no reconocida legalmente o desconocida en el momento de la redacción de dicho documento. 87 A.G.I. Contratación 293 B, N. 1, R. 15. Bienes de difuntos: Gil Sánchez de Carranza, 1610-1616, fol. 66 rº.
  19. 19. J O S É M ª H E R M O S O R I V E R O // 175 Por todo ello, la fecha del fallecimiento de Gil, en 1606, y la reclamación de Catalina en 1610, nos acota la fecha de muerte del comendador Carranza, en ese intervalo de años, reforzando la versión dada por Pacheco de Narváez. El capitán Gil Sánchez de Carranza, que en 1606 había testado a favor de su padre y, en caso de que este hubiera fallecido, a favor de su hermano Jerónimo Sancho88 , moriría a causa de la enfermedad ese mismo año a bordo de la nao San Francisco, cuando regresaba desde las Islas Filipinas a la Nueva España, en la armada del general López de Armendáriz. Llama la aten- ción que en su testamento no nombrara herede- ra a su madre Catalina que, por ello, tuvo que iniciar un procedimiento judicial para reclamar su herencia. La demanda fue interpuesta por Catalina Pérez de Aguilar a la Casa de Contra- tación de Sevilla, reclamando los bienes que le pertenecían a su hijo. En representación de Ca- talina se presentó el mercader francés y vecino de Sanlúcar Francisco Guillande, que reclamó en su nombre cierta cantidad de pesos de pla- ta de a ocho reales cada uno que de las Yndias binieron a la dicha real casa y casa de difuntos della y asimismo se me den y entreguen otros qualesquiera bienes que por fin y fallecimiento del dicho mi hijo ovieren quedado89 . 88 Ibidem, fol. 64. 89 Ibidem, fol. 7. < Fig. 5. Actual calle Escuelas de Sanlúcar de Barrameda, antigua Calle del Comendador Carranza donde imprimió su libro De la Filosofía de las armas (foto del autor)
  20. 20. 176 // J E R Ó N I M O S Á N C H E Z D E C A R R A N Z A ( 1 5 3 9 ? - 1 6 0 8 ? ) . U N P O L Í T I C O Y H U M A N I S TA E N L A S A N L Ú C A R D E L S . X V I Conclusión Aún quedan muchas incógnitas sobre la figura de Carranza, sus primeros años en Sevilla, sus estudios y su labor dentro de la casa ducal de Medina Sidonia. Con todas estas cuestiones nos hace encontrarnos a un hidalgo castellano que mediante sus estudios en Sevilla y Salamanca y sobre todo por su habilidad en el manejo de las armas, consigue entrar en el entorno de las ca- sas de Medina Sidonia y Béjar, para luego pasar específicamente al servicio VII duque de Medina Sidonia. Durante su estancia en Sanlúcar de Ba- rrameda, Carranza se dedicará a crear la llama- da ciencia de la Destreza, aplicando sus cono- cimientos para crear una disciplina a partir de sus conocimientos en geometría, matemáticas y filosofía. En Sanlúcar, mantendrá una relación con Catalina Pérez de Aguilar, con la cual tuvo al menos tres hijos. Participó como capitán de la caballería del duque en la conquista del Algarve, terminada la campaña publicó su libro De la filosofía de las armas, así como otros textos, como el Dis- curso sobre la ley de las injurias y los Cinco li- bros sobre el mismo asunto. Aunque había sido nombrado comendador de la orden del hábito de Cristo, como no consigue satisfacer sus am- biciones, en 1584 decide abandonar el servicio del duque de Medina Sidonia para probar suerte en la Corte. En 1589 es nombrado Gobernador y Capitán general de la provincia de Honduras y, durante su mandato, tuvo que enfrentarse a la corrupción del tesorero Gregorio Santiago y la injerencia en su gobierno del obispo Gaspar de Andrada. En 1595, se enfrentó al ataque de varios navíos piratas, derrotándolos cuando des- embarcaron en las cercanías de Puerto Caballos, terminando su mandato 1596. Carranza, cuya salud debió resentirse por las heridas sufridas durante el ataque de los piratas, terminaría sien- do nombrado justicia de la ciudad de Santiago de Guatemala, donde posiblemente falleció hacia 1608. Sin duda, Jerónimo Sánchez de Carranza necesitaría de una revisión de muchos aspectos de su vida sobre todo en su etapa en Sevilla y Sanlúcar, donde la parquedad de la documenta- ción nos deja muchas lagunas. Pero sin duda las nuevas líneas de investigación aportaran nuevos datos sobre uno de los personajes más interesan- tes del Renacimiento español y en consecuencia una de las figuras más sobresalientes de la Sanlú- car vinculada con el nuevo mundo. BIBLIOGRAFÍA Fuentes Documentales - Archivo Histórico Diocesano de Jerez de la Frontera (A.H.D.J.). - Archivo General de Indias (A.G.I.). - Archivo Municipal de Sanlúcar de Barrameda (A.M.S.B.). - Biblioteca Nacional de España. Fuentes bibliográficas ÁLVAREZ DE TOLEDO, Luisa Isabel (1995): Alonso Pérez de Guzmán, General de la Invencible. Tomo I. Cádiz. ARANA DE VARFLORA, Fermín (1791): Hijos de Sevilla, ilustres en santidad, letras, armas, artes o dignidad. Sevilla. AYALA BENÍTEZ, Luis Ernesto (2007): La Iglesia y la independencia política de Centro América: El caso de El Salvador (1808-1833). Roma. CHAUCHADIS, Claude (1993): “Didáctica de las armas y de literatura: Libro de la philosofia de las armas y de su destreza de Jerónimo de Carranza”, Criticón Nº 58, pp. 73-84. CORDERO, Víctor (2013): Historia Real de la orden del temple. Desde el S. XII hasta hoy. Madrid. CORTÉS LOPEZ, José Luis (2004): Esclavo y Colono. Introducción y sociología de los negros africanos en la América española del siglo XVI. Salamanca. CURTIS, Mary Dill. (2010): “Jerónimo Sánchez de Carranza: a man of arms and letters”, en MELE, Gregory D. In the service of Mars. Proceedings from the Western Martial Arts Workshop 1999–2009. Volume I. Wheaton (IL). DELAMARRE-SALLARD, Catherine (2008): Civilización española y latinoamericana. Manuel de civilisation espagnole et latino- américaine. ESCOBAR, Francisco J. (2015): “Nouveaux renseignements sur Fernando de Herrera et l’Académie sévillane dans Philosophía de las armas, de Jerónimo de Carranza”, en La Renaissance en Europe dans sa diversité. III. Circulation des hommes, des idées et des biens, héritages. Université de Lorraine, pp. 289-303. FERNÁNDEZ IZQUIERDO, Francisco (1992): La orden militar de Calatrava en el S.XVI. Madrid FERNÁNDEZ MORENTE, Guadalupe (2001): “Honduras y el espacio económico del Caribe (1524-150)”, en Revista Mesoamérica nº. 42, diciembre 2001, pp. 165-198.
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