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12. In Medio Orbe. Ponencia. Francisco J. Riesco García

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Ponencia de Francisco Riesco García, Una ventana al siglo XVI en la desembocadura del Guadalquivir: la casa del marqués de Ygay (Casa de Serra, Chipiona)

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12. In Medio Orbe. Ponencia. Francisco J. Riesco García

  1. 1. In Medio Or Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al M be undo
  2. 2. “Puerta de la Sirena” Castillo de Santiago (siglo XV) Foto: Óscar Franco En la imagen aparece la Puerta de la Sirena, portada monumen- tal del Castillo de Santiago; es de destacar el elemento mítico (la sirena de doble cola) que pertenece al imaginario simbólico de la Casa Ducal de Medina Sidonia, el hada Melusina, un ser mítico de naturaleza acuática que presidía –amparando bajo sus brazos los escudos de la Casa Ducal- el acceso al interior del castillo y cuya mirada apuntaba hacia el exterior del mismo, hacia la ribera, hacia la orilla del Guadalquivir en su desembocadura, precisamente ha- cia esa misma ribera que vería hacerse a la mar a los barcos de la Expedición Magallanes-Elcano. Es un elemento característico del Patrimonio Histórico y Artístico de Sanlúcar de Barrameda, repre- sentativo del contexto cultural y cronológico (la transición de los siglos XV a XVI) al que pertenece el horizonte de los grandes via- jes oceánicos en el que se inserta la I Vuelta al Mundo (1519-1522).
  3. 3. In Medio Orbe Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al Mundo Actas del I Congreso Internacional sobre la I Vuelta al Mundo, celebrado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) los días 26 y 27 de septiembre de 2016
  4. 4. In medio Orbe Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al Mundo Actas del I Congreso Internacional sobre la I Vuelta al Mundo, celebrado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) los días 26 y 27 de septiembre de 2016 CONSEJERA DE CULTURA Rosa Aguilar Rivero VICECONSEJERA DE CULTURA Marta Alonso Lappí SECRETARIO GENERAL DE CULTURA Eduardo Tamarit Pradas Edita: JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura Colabora: Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) © DE LA EDICIÓN JUNTA DE ANDALUCÍA Consejería de Cultura © DE LOS TEXTOS Sus autores o los titulares de los mismos © DE LAS OBRAS PLÁSTICAS Los titulares de las mismas FOTOGRAFÍAS Los autores DISEÑO GRÁFICO Artefacto Sevilla, 2016 ISBN: 978-84-9959-231-2 DEPÓSITO LEGAL: 1965-2016 IMPRIME: Escandón Impresores ALCALDE DE SANLÚCAR DE BARRAMEDA (CÁDIZ) Víctor Mora Escobar DELEGADO MUNICIPAL DE CULTURA Juan Oliveros Vega COORDINADOR CIENTÍFICO DEL CONGRESO Y EL LIBRO Manuel J. Parodi Álvarez AGRADECIMIENTOS A todas aquellas personas, entidades, instituciones y colectivos que han hecho posible este volumen, y que colaboran activa y decididamente en pro de la Conmemoración del V Centenario de la I Vuelta al Mundo.
  5. 5. F R A N C I S C O R I E S C O G A R C Í A // 127 UNA VENTANA AL SIGLO XVI EN LA DESEMBOCADURA DEL GUADALQUIVIR: La casa del Marqués de Igay (Casa de Serra, Chipiona) Francisco J. Riesco García1 Breve repaso histórico De la Chipiona musulmana no se tienen noticias ciertas. Aunque se le dé al castillo un origen ára- be. Estos territorios y la población que hubiese en este momento aquí, dependía de la Cora de Saduna, una de las provincias del Califato de Córdoba. En el siglo XIII, la España musulmana que habían unificado los almohades, entra en de- cadencia tras la batalla de Navas de Tolosa en 1212, y aparecen los Reinos de Taifas. Esta cir- cunstancia la aprovecha el rey Fernando III para avanzar por el paso de Despeñaperros hacia Andalucía. Con la toma de la ciudad de Sevi- lla se intensifican las operaciones hacia la Baja Andalucía. En la Crónica del Rey Fernando III, se puede leer …ganó a Xerez, y a Medina Sidonia, y a Bexer, y a Santa María del Puerto, y a Cádiz, questa dentro de mar, y a Sanlúcar de Alpechín, y a Arcos, y a Lebrija, y a Rota, y a Trebuxena. La conquista de Rota se fecha en el año 1251, pero ésta es vuelta a tomar por los musulmanes. Con el Rey Alfonso X volverá a ser conquistada definitivamente. Aunque en la crónica del rey Fernando III no se menciona a Chipiona, se supone que es debi- do a que era una pequeña población, a la que no se le daba gran importancia. Hay autores que atribuyen la construcción de nuestro castillo al conde de Arcos, ya de nueva planta o bien sobre las ruinas de otro existente, por cuanto que se sabe que Alfonso X al recon- quistar la provincia de Cádiz la fortificó. Así Pedro de Molina incluye entre las merce- des que Sancho IV concedió a Alonso Pérez de Guzmán la tierra de la parte que los moros lla- maron Chipiona, donde se edificó un castillo. Don Alonso Pérez de Guzmán, que vivió en el reinado de Sancho IV, muerto en 1295 y en el de su hijo Fernando IV, poseyó en señorío entre otras “las poblaciones de Trebujena, Rota, San- lúcar y Chipiona, levantando en ellas castillos para su defensa”. A los pocos años de estar en posesión de ellas casó a su hija con el conde de Arcos, Don Hernán Ponce de León, del mismo título, y pasaron la villa de Chipiona, su castillo y la pequeña iglesia de Regla, entre otros bienes a los Ponce de León. 1 Arqueólogo profesional. Doctorando.
  6. 6. 128 // U N A V E N T A N A A L S I G L O X V I E N L A D E S E M B O C A D U R A D E L G U A D A L Q U I V I R Apuntes sobre la Chipiona del siglo XVI La Carta puebla de Chipiona data del 7 de julio de 1477 y fue otorgada por Don Rodrigo Ponce de León. En 1492 Chipiona debía de contar aproxima- damente con unos 100 vecinos que vienen a ser unos 400 habitantes. La repoblación de esta tie- rra basándonos en los apellidos, la mayoría de- bía de proceder de otros lugares de Andalucía y de comunidades como Castilla-León, Extrema- dura, Castilla la Mancha, Galicia y de Valencia (Naval y Rodríguez, 2011:31). Como consecuencia de esta repoblación en el primer censo conocido de Chipiona que data de 1523 donde se declaran 152 vecinos, esta cifra multiplicada por 4 ó 5 que podían componer la unidad familiar nos daba unos 680 habitantes y donde se recoge que hay 8 vecinos que poseen un palacio, entendiéndose como tal una casa de dos plantas con un castillete (Naval y Rodrí- guez: 2011, 32). Hay que tener en cuenta que en los censos fiscales, como éste, no se incluían por estar exentos de impuestos, nobles que no debían de haber en la villa ninguno, hidalgos puede que hubiese alguno, eclesiásticos y pobre sin ningún ingreso. Posteriormente en el Itinerario de Hernando Colón se contempla que Chipiona estaba habitada por 800 habitantes (Rodríguez Toro, 1988: 295). Sin embargo en el censo fiscal de 1534 que se realizó para conocer el número de vecinos, para poder repartir los impuestos entre ellos, se le da una población a Chipiona de 768 habitantes (Domínguez Ortiz, 1977: 353 – 354). El último censo conocido del siglo XVI es de 1588 y da para Chipiona una población de 690 habitantes (González, 1829: 184). De lo cual podemos ver como la población existente en Chipiona durante este siglo no varía muchísimo y eso teniendo en cuenta las diversas epidemias que asolaron Andalucía du- rante este siglo. Sobre todo en los períodos de 1507 a 1508 y de 1521 a 1522 (Sánchez Man- tero, 2001: 90). Asimismo fue un momento muy convulso pues se tiene noticia del temor que sentían sus habitantes a los ataques de los berberiscos, a través de las cartas que el concejo de Chipiona envió al duque: éstos visitaron estas costas en 1523, 1524, 1525, 1552 y 1553. Debido a lo cual el castillo fue rehabilitado sobre los años 1527 a tenor de lo que se nos cuenta en el párrafo de la Historia de Sanlúcar de Barrameda “por el año 1529 arreciaron los ataques y saqueos de los piratas moros y turcos por estas costas. Esta constante amenaza hacía que los toques de arrebato estuviesen a la or- den del día entre Sanlúcar, Chipiona y Rota, y se concertase un régimen de almenaras en 1527. Incluso asomó por nuestras costas el legendario pirata turco Barbarroja”. En 1577, Luis Bravo de Laguna, en un infor- me sobre el estado de las fortificaciones desde Gibraltar hasta Ayamonte, menciona la for- taleza de Chipiona, describiendo el estado de abandono que tenía por aquellos años y pro- porcionando las obras necesarias a realizar para incrementar su valor poliorcético. “A finales de 1587 el séptimo duque don Alonso construía el baluarte del Espíritu Santo para defensa y seguridad de la Ribera y preve- nir el peligro tanto de turcos como de corsarios ingleses y holandeses” (Moreno Ollero, 1990). En 1589 el pirata musulmán Muley Arroes, con mil hombres y nueve galeras intento desem- barcar en Chipiona pero esta estaba defendi- da por los duques de Arcos y Medina Sidonia (Ruano et alii, 1985: 53). La población de 1588 no volverá a tenerla Chipiona hasta finales del siglo XVIII, debido a la disminución de ésta por los problemas de salud y de alimentación y quizás también a las bajas por las incursiones berberiscas que no de- berían de ser muchas, será en el Censo de 1782 cuando la población llega a 947 y en el de 1789 a 972 habitantes. Partiendo de las Actas Capitulares del siglo XVIII podemos observar que el viario de este momento estaba formado por las calles Pedraza, Banda de la Playa, Calle la Palma, Calle Canta- rería, Callejón de Hospital, Calle Jesús, Cami- no de Rota, Calle de la Mar, Calle del Torreón, Calle Huerta, Callejón de la Playa, Cava y Vir- gen de Regla. Todas ellas pertenecen al Casco histórico de Chipiona a excepción de Virgen de Regla. Si tenemos en cuenta que este viario es de 1760 y que la población de Chipiona continúa
  7. 7. F R A N C I S C O R I E S C O G A R C Í A // 129 / Fig. 1. Trazado hipotético de la Chipiona del siglo XVI (elaboración propia) TRAZADO HIPOTÉTICO DE CHIPIONA DEL SIGLO XVI Yacimientos arqueológicos 1.- Castillo 2.- Algarín 3.- La Pañoleta 4.- Fray Baldomero 5.- Serra 6.- Larga 57 7.- Largo 58 8.- Parroquia 9.- Jesús de la Misericordia 10.- Hotel Curricán 11.- Casa de Pickman 12.- Isaac Peral 13.- Colegio de adulto en descenso hasta 1782, debemos creer que el viario del siglo XVI y el de 1760 debe de ser muy parecido. Dentro de este viario se encon- traban la plaza Mayor con la Iglesia parroquial, la Plaza del Arquero, la Ermita de San Sebastián y a las afueras el Convento de Regla. Por lo tanto la población de Chipiona se debía de concentrar entre las calles actuales de: Paseo Cruz del Mar hasta el Castillo, Calle Doctor To- losa Latour, Isaac Peral hasta Padre Lerchundi, calle Cuatro Esquinas, Calle Nuestra Señora de La O hasta Calle Larga hacia Calle Barrio y unir con el Paseo de la Cruz del Mar. Debe suponerse que en la Chipiona de este momento, no existiese ningún muelle hasta el siglo XVIII. Si se sabe que existían unos pozos, que servían de fondeadero, situado mar adentro, que permitía y permite, que los barcos que tenían que remontar el Guadalquivir, en caso de baja- mar, pudieran fondear a la espera de pleamar. A estos pozos con frecuencia se les denominaba como puerto (Naval y Rodríguez, 2011:84). En la figura 2 se puede observar el camino hacia los pozos cuando hay bajamar entre los corrales de Cabito y la Longuera, el espacio sin cerrar para corral y que su base es de piedra y era por donde los carros cargados podían circu- lar hasta el mismo fondeadero donde embarca- ban las mercancías en los barcos. Ya en el siglo XIX se estuvo utilizando como embarcadero una estructura de piedra -especie de malecón- desde donde se cargaban las barcas con los toneles y se llevaban hasta los barcos. A este se le llama el Muellecito y está a escasos metros de este solar. / Fig. 2. Fotografía aérea de la ubicación del embarcadero en el siglo XVIII (asociación Cultural Caepionis)
  8. 8. 130 // U N A V E N T A N A A L S I G L O X V I E N L A D E S E M B O C A D U R A D E L G U A D A L Q U I V I R Localización La Casa de Serra se halla ubicada entre el Paseo Marítimo de la Cruz del Mar, la Calle Manuel Bueno Castellano y la Avenida de Sanlúcar de Barrameda. A finales de febrero de 2001 con motivo del vaciamiento del solar de la Casa de Serra, los miembros de la asociación cultural Caepionis observaron que entre la tierra que descargaban los camiones, procedente de este solar, apare- cían restos arqueológicos, lo que motivo que el profesor de Historia D. Juan Antonio Garri- do presentase una denuncia, en la Delegación de Cultura de Cádiz. Debido a ésta y a que la mayoría del material arqueológico estaba en manos de la asociación cultural, la entonces ar- queóloga provincial me encargo de acuerdo con la empresa constructora para que realizase la limpieza de los perfiles que habían quedado tras el vaciamiento completo del solar. La limpieza de los perfiles se realizó entre los días 27 de febrero y el 17 de marzo del 2001, fue muy dificultosa debido al temporal de agua que aquellas fechas nos acompañó que unido a como se encontraba el solar, se hizo difícil y pe- ligrosa para el equipo de personas que me ayu- daron en esta tarea2 . En estas estratigrafías aparecieron restos ro- manos, tardorromanos, medievales islámicos y restos arqueológicos desde el siglo XIV al siglo XIX. Observados los diferentes perfiles nos centra- mos en dos a los que denominamos A y B. En el A debido a las remociones y a la cercanía de las estructuras del edificio contiguo era bastante complicado trabajar. Este era un talud que tenía en la parte inferior un ancho 440 cm y en la superior 320 cm. y una altura de 337 cm. en su parte sur y 205 en su parte norte. Para hacer la limpieza de este talud comenzamos en la parte superior con un ancho de 5 cm. y al llegar al fondo tenía un ancho de 105 cm. En este se pu- dieron observar diversos muros y una construc- ción que parece ser un horno. Del perfil B que es la estratigrafía que va pa- ralela a la casa nº 6 de la Avenida de Sanlúcar y se encuentra en la parte derecha del solar fue factible su limpieza y estudio (fig. 4). / Fig. 3. Ubicación de la Casa de Serra (elaboración propia) 2 Quiero dar las gracias al equipo que me ayudó en las limpiezas de los cortes, formado por Jesús Rodríguez, Juan Antonio Garrido, Juan Carlos Riesco, Javier Rico, Marco Castro y Jesús Otero y a la Asociación Caepionis por el apoyo prestado.
  9. 9. F R A N C I S C O R I E S C O G A R C Í A // 131 > Fig. 4. Estratigrafía B de la Casa de Serra (elaboración propia) Este corte medía 12´50 metros de largo, en la parte izquierda de esta estratigrafía y a unos 60 cm. de su comienzo aparecía una fosa que llega- ba hasta los 2´05 metros y debajo de ella había una construcción de época moderna que se diri- gía hacia la finca contigua. Durante la limpieza de este perfil se pudo comprobar una estratigrafía con ocho estratos y cinco muros uno de ellos contemporáneo que corta la estratigrafía completamente. Los materiales recogidos abarcan diferentes pe- ríodos. Así fuera de contexto y recogido por los miembros de la Asociación Caepionis del vertede- ro donde se echaban las tierras que se sacaban de este solar, se recogió un instrumento pulimenta- do, una cruz de marfil y otros materiales a los que no se puede asociar con ninguno de los estratos. El estrato I lo formaban los restos del derribo de la casa de Serra, está tenía una anchura de 10 cm. El estrato II (U.E. 2) está formado por un pa- quete de tierra de color marrón claro, con una ex- tensión de 1080 cm y su ancho variaba entre los 10 y los 4 cm. Los materiales que se encontraron en este correspondían a los siglos XVIII y XIX. El estrato III (U.E. VIII) está formado por un paquete de tierra de color marrón oscuro de 675 cm. de largo. En su parte izquierda se forma una fosa de 110 cm. de ancha y 108 cm. de alta. Este paquete está cortado por las U.E. 6 y 7. El resto del estrato mide entre 12 y 20 cm. de ancho. Su cota media está a unos 70 cm. Los materiales hallados en este son los que van estudiar a con- tinuación. Siglos XVI-XVII. Las cerámicas más antiguas halladas en Serra son las series de gótico-mudéjar valenciana, la verde y negra de Paterna y los distintos frag- mentos de loza azul, junto con la loza sevillana blanca y verde. Con un desarrollo cronológico que puede abarcar de finales del siglo XIV hasta un siglo XVI (Gutiérrez et alii, 2010: 309). En cuanto a la cerámica verde y negro manga- neso que está representada por algunos fragmen- tos cerámicos que pertenecen al estilo denomi- nado Paterna evolucionado (Lerma et alii, 1996: 190 y 195) y otros lo denominan serie evolucio- nada (Coll Conesa, 2002: 47-48; 2004: 73). Se le da una cronología de anterior a mediados del siglo XIV (Lerma et alii, 1986: 190), y otros in- vestigadores proponen el siglo XIV completo. Dentro de las cerámicas de procedencia valen- ciana se ha podido reconocer un fragmento de cerámica tardogótica de decoración radial a la que se da una cronología del siglo XVI (Mesqui- da, 1996, 2002). > Fig. 5. Fragmento con decoración radial (elaboración propia)
  10. 10. 132 // U N A V E N T A N A A L S I G L O X V I E N L A D E S E M B O C A D U R A D E L G U A D A L Q U I V I R A la loza azul cobalto se le da una cronología entre el tercer cuarto del siglo XIV y el siglo XV. Este estrato está formado por un conjunto de materiales de cerámicas vidriadas y fundamental- mente por cerámicas esmaltadas, mayólicas o de loza. Estas cerámicas se sumergen en una solu- ción estannífera antes del horneado. Junto a estas aparecen producciones de origen bajo andaluz y en concreto origen sevillano y cerámica de proce- dencia levantina, esta es muy importante porque nos ayuda a determinar el inicio del estrato. El grupo más importante aparecido en este estrato son las cerámicas vidriadas y del grupo meladas por ambas superficies que suelen uti- lizarse para el servicio de mesa compuesta por platos, escudillas, cuencos y jarros que se pue- den enmarcar en un siglo XV, aunque también aparecen modelos en loza blanca lisa que se fe- chan en mediados del siglo XVI. Las escudillas son carenadas con el pie indicado por un rehun- dimiento en la base son del tipo X y tienen una cronología de un siglo XV avanzado. Y la escu- dilla con pared carenada, borde exvasado y pie realzado que sigue y se parece a los modelos de loza blanca que datan a mediados del siglo XVI. Dentro del grupo melado se ha observado fragmentos que están melados en la superficie interior y la exterior no lo está, otros están me- lados en la superficie interior y la exterior está quemada. Lo cual debe responder, a que puede pertenecer a cazuelas u ollas. Hay otros frag- mentos que están melados en el interior y la exterior está con un melado parcial. Entre los fragmentos recogidos había uno que correspon- día a un galbo y tenía un mamelón y ambas su- perficies meladas. > Fig. 6. Fragmento de melada con la superficie exterior quemada (elaboración propia) Dentro de este grupo de cerámicas vidriadas también aparecen representada por las cerámi- cas vidriadas de verde en ambas superficies pero también aparecen algunas que solamente tiene vidriada la superficie interior. La gran fragmen- tación no permite muchas veces saber a qué tipo de forma pertenecen. Igualmente también aparecieron dos frag- mentos de cerámicas vidriadas en amarillos en ambas superficies e igualmente no se sabe a qué tipo de forma pertenece. Otro grupo que también se encuentra repre- sentado en la Casa de Serra es la serie de melada y manganeso en platos y cuencos vidriados por ambas superficies y decoración en manganeso en el anverso y los motivos decorativos son reti- culados, palmetas y semicírculos. Está formado por cuencos y platos que son muy abiertos. La mayor parte de los fragmentos encontrados son de pequeño tamaño lo que hace difícil reconocer los motivos decorativos. Este grupo cerámico se puede fechar entre el siglo XV y las primeras décadas del siglo XVI. - Fig. 7. Fragmentos melados con decoración en óxido de hierro manganeso (elaboración propia)
  11. 11. F R A N C I S C O R I E S C O G A R C Í A // 133 Las cerámicas esmaltadas son las que después de una primera cocción se sumergían en una so- lución estannífera para después volverse a cocer de nuevo. De este momento es también la loza azul y mo- rada también conocida por Isabela polychrome (Pleguezuelo y Lafuente, 1995: 228, fig. 18.10). También aparece algún fragmento en azul y ne- gro manganeso; la cronología de estos tipos son de la segunda mitad del siglo XV y mediados del siglo XVI (Pleguezuelo et alii, 1997:132). - Fig. 8. Loza azul y morada (elaboración propia) Otro grupo representado en este estrato es la loza dorada, así llamada por su reflejo metálico de tono cobrizo, porque se obtenía al substituir el óxido de plata por los de cobre en su fabricación. El fragmento es una orejeta de una escudilla que podemos situar entre el tercer cuarto del siglo XV -y prolonga su vigencia- hasta las primeras déca- das del siglo XVI (Coll Conesa, 2002: 74). > Fig. 9. Fragmento de orejeta de escudilla de loza dorada (elaboración propia) La técnica para conseguir la loza blanca pro- cede Medio Oriente y Egipto y se remonta al siglo IX y no llegará a Occidente hasta el siglo XIII o XIV. El objetivo del alfarero era ocultar la modesta arcilla con la aplicación de óxido opa- cificante y estos óxidos podían ser con base en el estaño o el plomo. Esta técnica consistía en que los alfareros introducían las piezas en el horno una primera vez para el bizcochado y una se- gunda vez para la cocción del barniz estannífero (Amigues, 1955a: 137). La loza arcaica sevillana estuvo muy influen- ciada por lo talleres nazaríes y levantinos (Ple- guezuelo, 2005: 226). Dentro de las cerámicas esmaltadas el grupo cerámico mejor representado es la loza, recibe este nombre del proceso técnico para la confec- ción de las cubiertas mediante vitrificación. Una vez bizcochadas las piezas se recubren de una engalba blanca estañada. Cuando ésta seca de su primer tratamiento, se recubre con una fina capa de óxido de plomo que tras la segunda co- - Fig. 10. Cuencos y escudillas de loza blanca (siglo XV-XVII) (elaboración propia)
  12. 12. 134 // U N A V E N T A N A A L S I G L O X V I E N L A D E S E M B O C A D U R A D E L G U A D A L Q U I V I R - Fig. 11. Lineal paralela (elaboración propia) - Fig. 12. Lineal ondulada (elaboración propia) - Fig. 13. Azul figurativa (elaboración propia) chura tornase transparente y las diferencia de las más vitrificadas (Pleguezuelo, 2005: 354). A esta se le puede dar una cronología que abarca desde el siglo XV hasta el siglo XVII. También aparece la loza Azul sobre Blanco que es propia de este momento. En esta produc- ción se han establecido diversas series en fun- ción de su decoración (Pleguezelo et alii, 1997: 137-138; Huarte Cambra, 2002: 347-348). Estas aparecen en diferentes formatos: la Serie Azul Lineal que se caracteriza por presentar líneas en azul cobalto sobre un fondo blanco. Según los motivos representados se distinguen variantes, así tenemos la “lineal paralela”, “la lineal ondulada”, esta última se caracteriza por las líneas curvas entrelazadas y enmarcadas en paralelas. También está representada la Azul fi- gurativa, así llamada por la decoración con te- mas vegetales y florales. Estas se pueden situar a mediado del siglo XVI. En uno de los fragmentos encontrado de azul sobre blanco se puede ver una decoración radial en el centro de lo que parece una fuente, esta com- posición está ampliamente documentadas duran- te los siglos XIII y XIV, tanto en las producciones nazaríes de loza azul y dorada (Flores Escobosa, 1991:413) como en las gótico-múdejares valen- cianas (Barrachina et alii, 1984: 424). Sin embar- go esta debe ser datada a mediados del siglo XVI. > Fig. 14. Azul sobre blanco con decoración radial (elaboración propia) Otro tipo de cerámica es la Azul sobre Azul, también denominada Ichtucknee blue on blue en la bibliografía anglosajona (Goggin, 1968: 135-141). El nombre lo recibe del azul cobalto de fondo y sobre el que se pinta en azul mari- no más oscuro. Esta cerámica tiene una proce- dencia ligur y se implantó en Sevilla de la mano de estos alfareros. Está representada por varios fragmentos; uno de ellos pertenece a un plato y se encuentra decorado por ambas caras, en la interior con motivos florales y la exterior por líneas que se entrecruzan. Está datada en las pri- meras décadas del siglo XVI. - Fig. 15. Fragmentos de loza azul sobre azul (elaboración propia) También se ha podido constatar la loza polí- croma realizada en los alfares sevillanos pero de clara influencia talaverana. Se trata de un frag- mento amorfo con bandas concéntricas en ocre y perfilada entre dos bandas azules. Los centros alfareros foráneos también están representados en Serra, como es el centro itálico de Montelupo con su cerámica esmaltada (fig. 16). Esta cerámica se caracteriza por su pasta muy blanca. Este fragmento amorfo forma par- te del grupo polícromo geométrico y la deco- ración que puede verse es parte de un rombo y
  13. 13. F R A N C I S C O R I E S C O G A R C Í A // 135 una línea curva y ocupa casi toda la superficie y la decoración a base de colores como el azul, naranja y blanco. Pertenece a la fase ítalo-mo- risca tardía que se data desde mediados del si- glo XVI hasta principios del siglo XVII (Berti, 1997: 192-193 y 364). > Fig. 16. Cerámica de Montelupo (elaboración propia) - Fig. 18. Pipa (elaboración propia) Los vidrios también están presentes en este estrato con fragmentos de pulseritas tanto lisas y como torsas y estrechas. A parte aparecieron dos fragmentos amorfos de vidrio y un tapón. Dentro de este grupo de esmaltada también aparece la cerámica del tipo (Marbled ware) que se produjo en Pisa (Italia) con pastas blanqueci- nas y engobadas con decoración marmorizada. Este fragmento pertenece a un plato o cuenco y está coloreado en tonos marrones. Su cronolo- gía es de un siglo XVI-XVII. > Fig. 19. Pulseras torsas (elaboración propia) > Fig. 17. Fragmento de cerámica engobada (elaboración propia) Entre los metales quizás el más interesante sea una moneda de 16 maravedíes de Felipe IV acu- ñada en 1640. Un grupo minoritario que también aparece re- presentado por unos pocos fragmentos amorfos es la porcelana china que se puede fechar en este mismo período. Por otra parte se pudo recoger también un fragmento de azulejo decorado de azul sobre blanco que está datado entre el siglo XVI y XVII. Entre el diverso material que se encontró tam- bién apareció una pipa de caolín bastante com- pleta, con su cazoleta decorada con unas líneas verticales y su parte recta. A estas se les da una cronología de la primera mitad del siglo XVII. - Fig. 20. Moneda de 16 maravedíes de Felipe IV Además aparecieron algunos alfileres de bron- ce. El hierro lo tenemos representado por algu- nos fragmentos como una lámina, un clavo y un trozo de hierro amorfo que no han sido estudia- dos de momento. También se encontraron sellos de plomo junto con un utensilio también de plo- mo que puede ser una pesa de red. Igualmente apareció una escoria que no ha sido estudiada.
  14. 14. 136 // U N A V E N T A N A A L S I G L O X V I E N L A D E S E M B O C A D U R A D E L G U A D A L Q U I V I R De piedra aparecieron tres núcleos de sílex que puede ser piedras de chispa de fusil y una bola de piedra parece que es una bala de cañón. Además aparecieron algunos alfileres de bron- ce. El hierro lo tenemos representado por algu- nos fragmentos como una lámina, un clavo y un trozo de hierro amorfo que no han sido estudia- dos de momento. También se encontraron sellos de plomos junto con un utensilio también de plomo que puede ser una pesa de red. Igualmen- te apareció una escoria que no ha sido estudiada. El registro osteológico Los restos óseos sacados del estrato nos dan unos datos sobre los recursos alimenticios y la dieta de estos hombres de la Edad Moderna. En cuanto a los huesos se puede decir que res- ponden a una cabaña ganadera de tipo medite- rránea de bóvidos y ovicapridos. Pero llama la atención la aparición de huesos de suidos como el jabalí. Como los restos todavía no se han sido estudiados todavía, no sabemos si contamos con animales de corral y cinegéticos de caza menor. Apareció un hueso que parece de ave de corral con una de sus rotulas trabajada y parece que hicieron con ella un sello. Más importancia tuvo la pesca y el marisqueo para esta población como parece demostrar las boyas de pesca que aparecieron y los restos de ictiofauna y malacofauna. Esta importancia de la pesca y del marisqueo está ampliamente demostrada por los corrales de pesca que se hallan a lo largo de toda la cos- ta de Chipiona y sin ir más lejos, ésta casa es- taba junto a tres corrales de pesca que aunque algunos eruditos dan una antigüedad a estos de tiempos de los fenicios y otros piensan que lo hicieron los romanos, lo cierto es que la prime- ra evidencia cierta de su existencia es de 1399 cuando Pedro Ponce de León dona al convento de Regla un corral de pesca, que se encuentra en la Cuba, libre de carga para el sustento de los frailes agustinos según se recoge en la His- toria Sacra de Fray Diego de Carmona (Libro IV: 231v). En 1560 un vecino de la localidad de Chipiona dona al convento de Regla el corral de Pelaio (Moreno Ollero, 1980). Con lo que pue- de quedar demostrada la importancia de éstos. En estos se pueden capturar todo tipo de pesca- dos de mar, como: Robalo, baila, mojarra, herre- ra, dorada, crustáceos como los camarones y can- grejos de los tipos: mariquita, nécora, vaquitas y moro; pijones o babosas, erizos y ortiguillas entre otros y en sus playas se pueden recoger almejas de los tipos chirla y fina; a la vez en sus piedras se pueden recoger diferentes tipos de malacofauna. En este estrato pudimos encontrar espinas de pescado todavía no analizadas. De malacofauna se recogieron restos de La- pas o (Patella nigra), almejas (Tapes Ruditapes decusatus), cañailla (Heraplex trunculus trun- culus), caracola (Thais haemastoma), ostiones (Crassostrea angulata) y burgaos (Monodonta lineata), peregrina y conchas de choco (Sepia officinalis), todos ellos moluscos marinos. Tam- bién se recogieron crustáceos como bocas de cangrejos (Maja squinado). Esto es un pequeño avance de lo que se conoce en este momento y a espera de un estudio cientí- fico de todos los restos que nos pueda dar bases de subsistencia de esta población. Otros lugares con materiales de la época A escaso cien metros de distancia de este yaci- miento se encuentra el Hotel la Pañoleta. Duran- te el vaciado del solar donde se iba a construir el hotel, los componentes de la asociación cultural Caepionis observaron que entre las tierras que sacaba la excavadora aparecían fragmentos de cerámicas y se dedicaron a recoger las que pu- dieron, posteriormente al vaciado lo pusieron a mi disposición para que las viese, pudiéndose comprobar que entre los materiales había, frag- mentos cerámicos tardorromanos, islámicos y materiales cerámicos del siglo XVI al XIX. Entren los materiales del siglo XVI y se pudo comprobar que había loza azul sobre blanco da- tada entre 1500 a 1550, loza azul y morada sobre blanco fechada entre la segunda mitad del siglo XV y mediados del siglo XVI, cerámica mayólica de Montelupo (Italia) del grupo polícroma figu- rativa fechada entre 1500 y 1550, entre otras. Hay otros yacimientos localizados que se mues- tran en la fig. 1 y que nos han servido para poder delimitar cuál era la Chipiona del siglo XVI.
  15. 15. F R A N C I S C O R I E S C O G A R C Í A // 137 BIBLIOGRAFÍA AMIGUES, F. (1995a): “La cerámica valenciana: sus técnicas de fabricación”, en (Ch, M. Gerrad, A. Gutiérrez y A.G. Vince, eds.) Spanish Medieval Ceramics in Spain and the British Isles. BAR In- ternational Series 610. Oxford, pp. 129-139. AMORES CARREDANO, F y CHISVERT JIMÉNEZ, N. (1993): “Tipología de la cerámica bajomedieval y moderna sevillana (ss. XV-XVIII): La loza quebrada de relleno de bóvedas”, en SPAL 2, pp. 269-325. AMORES CARREDANO, F; CHISVERT JIMÉNEZ, N; FUENTES BONAVI- TA, A; LÓPEZ TORRES, J; MORA FRUTOS, P Y RUEDA GALÁN, M: (1995): “Una primera tipología de la cerámica común bajomedie- val y moderna sevillana (ss. XV-XVII)”, en Actes du 5ème Colloque sur la céramique Médievale. Institut National des Sciences de l´Archeologie et du Patrimoine. Rabat, pp. 305-315. BARRACHINA, A., CARMONA, P. y MIRALLES, J. 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