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11. In Medio Orbe. Ponencia. Carmen Jurado Tejero

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Ponencia de Carmen Jurado Tejero, El Castillo de Santiago, fortaleza ducal en la época de la Circunnavegación.

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11. In Medio Orbe. Ponencia. Carmen Jurado Tejero

  1. 1. In Medio Or Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al M be undo
  2. 2. “Puerta de la Sirena” Castillo de Santiago (siglo XV) Foto: Óscar Franco En la imagen aparece la Puerta de la Sirena, portada monumen- tal del Castillo de Santiago; es de destacar el elemento mítico (la sirena de doble cola) que pertenece al imaginario simbólico de la Casa Ducal de Medina Sidonia, el hada Melusina, un ser mítico de naturaleza acuática que presidía –amparando bajo sus brazos los escudos de la Casa Ducal- el acceso al interior del castillo y cuya mirada apuntaba hacia el exterior del mismo, hacia la ribera, hacia la orilla del Guadalquivir en su desembocadura, precisamente ha- cia esa misma ribera que vería hacerse a la mar a los barcos de la Expedición Magallanes-Elcano. Es un elemento característico del Patrimonio Histórico y Artístico de Sanlúcar de Barrameda, repre- sentativo del contexto cultural y cronológico (la transición de los siglos XV a XVI) al que pertenece el horizonte de los grandes via- jes oceánicos en el que se inserta la I Vuelta al Mundo (1519-1522).
  3. 3. In Medio Orbe Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al Mundo Actas del I Congreso Internacional sobre la I Vuelta al Mundo, celebrado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) los días 26 y 27 de septiembre de 2016
  4. 4. In medio Orbe Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al Mundo Actas del I Congreso Internacional sobre la I Vuelta al Mundo, celebrado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) los días 26 y 27 de septiembre de 2016 CONSEJERA DE CULTURA Rosa Aguilar Rivero VICECONSEJERA DE CULTURA Marta Alonso Lappí SECRETARIO GENERAL DE CULTURA Eduardo Tamarit Pradas Edita: JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura Colabora: Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) © DE LA EDICIÓN JUNTA DE ANDALUCÍA Consejería de Cultura © DE LOS TEXTOS Sus autores o los titulares de los mismos © DE LAS OBRAS PLÁSTICAS Los titulares de las mismas FOTOGRAFÍAS Los autores DISEÑO GRÁFICO Artefacto Sevilla, 2016 ISBN: 978-84-9959-231-2 DEPÓSITO LEGAL: 1965-2016 IMPRIME: Escandón Impresores ALCALDE DE SANLÚCAR DE BARRAMEDA (CÁDIZ) Víctor Mora Escobar DELEGADO MUNICIPAL DE CULTURA Juan Oliveros Vega COORDINADOR CIENTÍFICO DEL CONGRESO Y EL LIBRO Manuel J. Parodi Álvarez AGRADECIMIENTOS A todas aquellas personas, entidades, instituciones y colectivos que han hecho posible este volumen, y que colaboran activa y decididamente en pro de la Conmemoración del V Centenario de la I Vuelta al Mundo.
  5. 5. C A R M E N J U R A D O T E J E R O // 121 D CASTILLO DE SANTIAGO Fortaleza ducal en la época de la circunnavegación Carmen Jurado Tejero1 esde finales del siglo XV domina la desembocadura del Guadalquivir el perfil recortado del Castillo de Santiago. Ordenada su construcción por el II Duque de Medinasidonia D. Enrique Pérez de Guzmán (c.a 1440-1492) para reactivar la defensa de la villa de Sanlúcar, por encontrarse en ruinas el antiguo alcázar ribat del siglo XI que la guar- daba, el castillo presenta elementos constructi- vos que hacen de él un ejemplo de transición entre los inexpugnables castillos medievales y los fuertes artillados de los siglos XVI y XVII. Aunque no se tiene constancia exacta de la fe- cha de inicio de las obras, podemos situarnos en torno a 1468, año de la muerte del I Duque D. Juan. El ya citado Enrique de Guzmán, ya duque en la fecha que nos ocupa, fue uno de los Titulares de la Casa que más empeño puso en la construcción y reparación en lo que a arqui- tectura militar se refiere. Con la muerte del Rey Enrique IV de Trastámara (1425 – 1474) se abre la brecha entre los partidarios de su hija Juana y los de su hermana Isabel desencadenando una guerra civil por la sucesión al Trono de Casti- lla. Al ser Enrique hijo ilegítimo del I duque D. Juan con Isabel Fonseca, queda a disposición Real, pasando al bando de Isabel en 1473, he- cho que le enfrenta a Rodrigo Ponce de León, Marqués de Cádiz, partidario de Juana. A todo esto hemos de sumar la promesa incumplida de los Reyes al conceder el Maestrazgo de Santiago (entonces en manos del Marqués de Villena) a Alonso de Cárdenas en lugar de otorgarlo al de - Fig. 1. Vista aérea del Castillo de Santiago. Foto A. Taboada Medinasidonia como habían acordado a cam- bio de unirse al partido de la reina, por lo que el Duque hace su guerra particular contra los Re- yes, siendo derrotado en Guadalcanal y manda- do llamar a Sevilla donde tendrá un encuentro con los monarcas. Consecuencia de estos acon- tecimientos es el hecho de que la Reina visitase los territorios del duque a fin de inspeccionar puertos y armar flota para continuar la guerra en Guinea contra portugueses y franceses. Aquí su encuentro con el mar, según la tra- dición local, desde la Torre del Homenaje del Castillo en 1478. Tras ordenar preparación de armada para el enfrentamiento naval, el 9 de 1 Historiadora del Arte.
  6. 6. 122 // E L C A S T I L L O D E S A N T I A G O , F O R TA L E Z A D U C A L E N L A É P O C A D E L A C I R C U N N A V E G A C I Ó N enero de 1478 firma Concordia en Sevilla, dan- do fin a la tensa situación que se había manteni- do por ambas partes y jurando el duque que … fará guerra por su mandado contra el adversa- rio de Portugal e contra Doña Juana su sobrina e contra todas las personas del mundo, sin ex- cepción alguna, aunque sean reyes e de estirpe real. Con toda probabilidad el castillo estaría en pleno proceso de construcción, ya que se dan varios factores para que una obra de esta magnitud no se lleve a cabo en breve espacio de tiempo. En primer lugar, la ausencia de canteras. La piedra debía ser transportada bien en barcas o en carros, por lo que la dificultad del traslado era importante ya que el material debía proce- der de canteras cercanas de Jerez, Puerto Real, o San Cristóbal (Jerez, Puerto de Santa María). Esto ligado a la dificultad en el traslado por in- clemencias del tiempo que hacían los caminos intransitables, amén de la propia localización del Castillo sobre la barranca, hacían necesaria la presencia de gran cantidad de operarios a pie de obra. Sobre el cantero que diseña las trazas se barajan dos nombres: Alonso Rodríguez, maes- tro jerezano que encontramos trabajando en la Catedral de Sevilla y en la de Salamanca; y Juan de Acevedo, cantero de confianza del duque en la fortificación de Gibraltar. Trabaja éste en la fortaleza de Niebla, lo cual nos hace pensar que lo hiciera también en el castillo de Santiago, por ser parejas ambas construcciones y por aparecer como cantero de la Casa Ducal a partir de 1495. En uno de los vértices de la muralla que defen- diera la villa de Sanlúcar en tiempos de Alonso Pérez de Guzmán “El Bueno” a finales del siglo XIII, se proyecta el castillo con sus 5000 metros cuadrados de perímetro, planta cuadrangular flanqueada por tres torres de planta cuadrada y cerrando el recinto en la zona Norte el Aula Maior y la Torre del Homenaje, esta última de planta hexagonal. La fábrica de mampostería con refuerzos angulares de sillería. Rodeando el edificio, barrera artillera provista de troneras y saeteras para albergar artillería y con alambor en el exterior para soportar ataques artillados. Conserva en el frente que abre al mar la por- tada principal, llamada “de la Sirena”, que da acceso al patio de armas a través de un arco de medio punto. Dotada de una importante carga iconográfica, un arco conopial alberga una si- rena de doble cola y ésta a su vez, actúa de te- nante de los escudos de Guzmán y Mendoza. En los prismas que rematan el alfiz que enmarca la puerta, aparece labrado el posible nombre de su autor (Marinu de Neapoli), del que no se conoce más producción. Justo a ambos lados del arco, flanqueando el acceso encontramos el símbolo personal del II Duque, las Segures, cuchillas pa- readas y doblegadas que figuraban en la divisa del duque: Las cosas más peligrosas conmigo aseguran su peligro. Los lienzos de muralla que rodean el patio de armas siguen un esquema de alternancia de volú- menes parejos: las torres de flanqueo se alternan con baterías semicirculares adosadas al muro: puestos de artillería dirigidos a las lizas a través de saeteras en forma de cruz y orbe. En la parte superior, los adarves que posibilitan el tránsito hacia la azotea del Aula Maior a la que se acce- día a través de rampas de compartimentación. Al castillo se accedía a través de una puerta situada en el tramo que lindaba con la Calle de Comedias y al Carril de los Ángeles, accesible tras un foso o cava para el que era necesario puente levadizo, puerta que dio nombre al Cas- tillo por haber existido en ella una imagen del Apóstol Santiago desaparecida ya en el siglo XVII. En la zona Norte encontramos el Aula Maior, antesala o tránsito hacia la Torre del Homenaje. Espacio de planta cuadrangular, ce- rrada con cúpula semiesférica sobre pechinas, conserva parte de las pinturas que decoraron el interior de esta sala de audiencias en la que se simuló una bóveda de crucería de la que sólo se conservan los sillares y las segures de los carta- bones amén de los arranques de los nervios que cruzarían en el centro de la bóveda. La decoración bajaría por el muro a fin de or- namentar la sala. Coronada en su exterior con una merlatura en forma de Flor de Lis dando a este espacio cierto carácter palatino que contras- ta con el resto del edificio. Tras ella, la Torre del Homenaje. Último lugar defensivo del castillo. De planta hexagonal y superando los 40 metros de altura, se ha pensado que pudiera ser anterior al siglo XV ya que responde a formas de época almohade. No obstante, el aparejo que presenta, el material y las marcas de cantero en los sillares nos dicen que es contemporánea al resto de la construcción. Su peculiar forma podría vincu- larla a la Torre del Castillo de los Guzmanes de Tarifa, de similar planta, en un alarde a la gesta
  7. 7. C A R M E N J U R A D O T E J E R O // 123 < Fig. 2. Grafitti byua el duq (“viva el duque”). Foto A. Taboada del antecesor del duque y fundador del linaje, así como mostrar lealtad a la Corona. Provista de pozo de suministros que servía para abastecer la torre, carece de letrinas y de aljibe, lo que indi- ca que nunca sirvió de residencia salvo en casos de peligro extremo. En el exterior la torre se en- cuentra protegida por potente barrera artillera con perfil el talud (alambor), en la que se abre poterna sobre la barranca, conservándose los tres cubos adosados a la muralla para albergar artille- ría. Estos elementos hacen del castillo un ejemplo de transición entre las fortalezas medievales casi inexpugnables a los Baluartes y Fuertes artille- ros de los siglos XVI y XVII. El hecho de haber sido diseñado incorporando los avances milita- res de su tiempo hizo que siguiera manteniendo su función a comienzos del siglo XVI a pesar de su estructura bajomedieval, ya que los “moder- nos” sistemas de defensa que se incorporaron en su construcción sirvió para hacer frente a los ataques artillados. Muerto el II duque Don Enri- que en 1492 y tomando posesión de sus estados Juan de Guzmán, III Duque de Medinasidonia, se terminan las obras del Castillo de Niebla don- de intervienen maestros y albañiles musulmanes blancos y de color. Con toda probabilidad, estos operarios habrían trabajado también en la forta- leza de Sanlúcar; como posible tracista tenemos a Juan de Acevedo, que aparece en los libros de contabilidad de la Casa a partir de 1495 como cantero “de confianza” del duque, encargado además de las obras del de Niebla. Propietario de cinco barcos, muchos estu- diosos piensan que Juan Alonso se reunió con Colón para preparar el tercer viaje a las Indias, dando incluso alojamiento en su casa antes de la partida. No es así. Si bien el de Medinasidonia avisa a los Reyes Católicos sobre armada que el rey de Portugal está formando para …ir donde descubrió el almirante Cristóbal Colón, nunca tuvo contacto con el almirante; pese a rechazar la orden recibida de formar armada, no puede negarse a ir al encuentro de los portugueses y secuestrar las carabelas de aguas de Andalucía. Casado el duque con Isabel de Velasco, muere ésta de parto en 1495. En este momento son conocidas las relaciones de Juan Alonso con su prima Leonor de Guzmán, para muchos consi- deradas incestuosas, que darán como fruto dos hijos, además de los legítimos tenidos con la pri- mera esposa. En 1505, desde Bruselas es nom- brado Capitán General de Andalucía por Juana y Felipe. Fallece el 14 de julio de 1507. La documentación que se recoge en los libros de contabilidad es escasa y no parece que el castillo tuviera otra función más que de cárcel. Constan obras de reparación de los puentes de madera sobre el foso. Aunque estuviera provisto de artillería, aún no tenía función de arsenal del Estado ducal, ya que las máquinas se destinaban a armar los barcos y en consecuencia se termi- naron guardando en las atarazanas situadas en la ribera. Muerto el duque, hereda el primogé- nito, IV Duque D. Enrique de Guzmán, hijo de Juan de Guzmán y su primera mujer, Isabel de Velasco. Casa el joven duque con María Girón, y la hermana de éste con Pedro Girón, conde de Ureña. En 1504 Fernando lo reclama en Sevilla a fin de deshacer el matrimonio. Allí será retenido, escapando luego con la ayuda de su cuñado hacia Portugal primero y luego hacia África, donde se le pierde la pista, quedando además los estados del ducado “secuestrados” por la corona. Apare- cerá en 1511 falleciendo en Osuna en 1513. Muerto el joven duque sin descendencia tras haber firmado concordato con los Girón, sus estados son reclamados por su hermana Men- cía, haciéndose llamar Pedro Girón duque de
  8. 8. 124 // E L C A S T I L L O D E S A N T I A G O , F O R TA L E Z A D U C A L E N L A É P O C A D E L A C I R C U N N A V E G A C I Ó N Medinasidonia, tomando posesión de título y Estados, intentando incluso conquistar Sanlúcar. Tras varias cédulas impuestas por la Corona la resolución fue favorable al legítimo heredero de la Casa, Alonso de Guzmán, V duque de Me- dinasidonia. En vistas al posible asedio que pu- diera sufrir el Castillo se realizan reparaciones plantando cinturón de arboledas junto a las mu- rallas. Las reparaciones en el edificio son conti- nuas. Recuperado el Estado, el V duque se casa con Ana de Aragón, nieta de Fernando el Cató- lico, pero al ser evidente la debilidad mental del duque, Doña Ana de Aragón inicia relación con su cuñado Juan Alonso. En 1516 muere Fernan- do el Católico, momento que aprovecha Pedro Girón para volver a reclamar el Ducado y apo- derarse de nuevo de las posesiones de los duques por segunda vez. Esta vez el castillo sí estuvo a punto de entrar en combate como fortaleza, pero no parece que el asunto llegara a más pues no consta ataque alguno salvo alguna escaramu- za callejera. Finalmente la Corona dio la razón al legítimo heredero y se levantó el asedio. En 1517 ambos rivales vuelven a estar enfrentados durante la Guerra de las Comunidades, al ser Gi- rón partidario del bando de los Comuneros (aun haciéndose llamar duque de Medinasidonia) y el Guzmán del bando de Carlos I. Con este panora- ma se decide poner el castillo a punto: se arregla la sala de armas y se procede al inventariado de las mismas (municiones y pólvora), también se hace una “manta” para la artillería. En septiem- bre de 1519 Hernando de Magallanes prepara su flota en el puerto de Sanlúcar. Antonio Piga- fetta, cronista del viaje, narra el momento de la llegada de la expedición a Sanlúcar para efectuar los preparativos antes de la partida: Continuando el descenso del Betis, se pasa cerca de Coria y algunas otras aldeas has- ta San Lucar, castillo de propiedad del du- que de Medinasidonia. Ahí es donde está el puerto que da al océano a diez leguas del cabo de San Vicente, en el grado 37 de la- titud norte. De Sevilla a este puerto hay de diecisiete a veinte leguas. En el puerto sanluqueño se termina de avitua- llar la flota compuesta por cinco naves: Trinidad, Concepción, San Antonio, Victoria y Santiago. Es de suponer que los oficiales fueron recibidos por el duque y que el resto de la marinería estuvo alojada en el castillo, desde donde fueron trasla- / Fig. 3. Segur. Símbolo personal del II Duque Enrique Pérez de Guzmán. Aula Maior. Foto A. Taboada dados a los barcos por los disturbios que provo- caban hasta el momento de su partida el 20 de septiembre de 1519. Tras tres años de travesía, llega a Sanlúcar la Nao Victoria, al mando de Juan Sebastián Elcano. Con él, 18 hombres de los 237 que partieron. La torre del Homenaje del Castillo de Santiago sería testigo de su llegada, el 6 de septiembre de 1522. En 1524 terminada la guerra, se produce el traslado de la Capital de los Estados de los Guzmanes de Sevilla a Sanlúcar, entre otras cosas, motivado por la seguridad de tener a mano la fortaleza sanluqueña en tiempos difíciles. Es por esto que se siguen haciendo obras en el castillo. Renovada la artillería, se arreglan los pontones, puerta y mazmorra. Se contrata a un artillero (Juan de Brujas) y se deja de meter la artillería en las atarazanas para meter los tiros en la fortaleza. Se hace habitual el reparo de cureñas, lo que indica el carácter de arsenal de los duques para todo su Estado. También se compra made- ra con que hacer cajones para meter los bolaños (pelotas de artillería). Al poco la artillería se hace para el castillo, habilitando un torreón para me- ter pólvora; también se construyen unas estancias para el duque y tablados para la artillería, reorga- nizándose ésta en 1550. Se reforma de nuevo el puente levadizo, siempre en continua reparación, hasta que se termina haciendo de nuevo en 1586. Con la muerte del conde de Niebla Juan Cla- ros, queda la Casa bajo el gobierno de su esposa Doña Leonor Manrique de Sotomayor, que sa- nea cuentas y afianzará estructuras de poder que tendrá como consecuencia una intensa actividad constructiva poniendo al día sus fortificaciones. Así destina la cantidad de 867 maravedíes para reparaciones en el Castillo de Santiago con la ejecución de un cubo y la reparación de los de-
  9. 9. C A R M E N J U R A D O T E J E R O // 125 más ya que se había establecido un sistema de comunicación entre distintos puestos de guardia cercamos a Sanlúcar y la torre del homenaje del castillo con el fin de emitir avisos con fogatas o humaredas en caso de avistamiento de moros. Se repara la merlatura flordelisada que corona- ba el Aula Maior, además de hacer un pasadizo que se hace en la esquina de la torre de las flores de lises de la fortaleza desta villa para pasar al baluarte del norte; siguen reparando murallas y las tablas de artillería se convierten en terraplén. En 1570 la campana que tocaba “a rebato” se sustituye por otra nueva. Se refuerzan las barbacanas con piedra proce- dente de El Puntal y en 1579 se reparan almenas que se habían caído. El uso del edificio termi- naría siendo de presidio, aunque continuaba su función de arsenal que prácticamente se manten- drá hasta bien entrado el siglo XVII. En 1577 se usa el patio como taller para hacer ruedas y cu- reñas. La munición se guardaba en la Torre del Homenaje por ser espacio menos húmedo. Tam- bién se fabrican en el castillo tiendas que habrían de usarse en caso de entrar en guerra con el Sur de Portugal y cuatro garitas en las torres de flan- queo para piezas grandes de artillería, quedando en las barbacanas las piezas más pequeñas. Arsenal de los Guzmanes y presidio, no tie- ne el castillo este tiempo más guarnición que la acostumbrada por la población al ser los pro- pios vecinos de la villa quienes guarden la for- taleza. En 1581 se decide alojar en el edificio gente de galeras, decisión que no sería bien aco- gida por la población por los continuos distur- bios que ocasionaban. Continúan los refuerzos de artillería en 1586 por posible ataque de los / Fig. 4. Puerta de la Sirena. Marinu De Neapoli [fecit]? Foto A. Taboada ingleses; se vuelve a equipar la artillería del cas- tillo y se compran casas adosadas a la muralla para derribarlas y reforzar el muro. No hubo ataque inglés a Sanlúcar aunque sí se establece guarnición que estaba a sueldo del Duque. Si bien se siguió manteniendo la fortaleza a pun- to hasta entrado el siglo XVII, pronto dejó te tener protagonismo. Para hacer frente a posibles ataques que se dieran desde el rio se levantan dos baluartes en la ribera: Espíritu Santo (construido en 1588 y rehabilitado en 1770) y el de San Salvador (1627). La defensa que estos fuertes ejercían desde la pla- ya provocó que la gran fortaleza quedara obsoleta para tal fin. A tener en cuenta además es el hecho de que el arrabal de la Ribera fuera ampliando sus límites hasta quedar el castillo inserto dentro del casco urbano desde donde era imposible realizar cualquier tipo de maniobra defensiva. Así comien- za un lento declive que tendría su momento más grave en 1645, año de la expropiación al IX duque D. Gaspar de Guzmán, dejando el castillo de ser “fortaleza Ducal”. A partir de este momento, ya sería propiedad de la Corona. BIBLIOGRAFÍA MORENO OLLERO, Antonio (1983): Sanlúcar de Barrameda a fines de la Edad Media. Cádiz. BARRANTES MALDONADO, Pedro (1998 reed.): Ilustraciones de la Casa de Niebla. Cádiz. Universidad. ÁLVAREZ DE TOLEDO, Luisa Isabel (2003): Casa de Medinasidonia. De Juan de Guzmán a Gaspar de Guzmán (1492-1664). Sanlúcar de Barrameda. Fundación Casa de Medina Sidonia. DAHLMANN, Liliane Mª. (2003): El Castillo de Santiago y la Contienda de los Reyes. Sanlúcar de Barrameda. Fundación Casa de Medina Sidonia. OCAÑA, Alberto (2007): El Castillo de Santiago. Cinco Siglos de His- toria y Arquitectura de una Fortaleza. Cádiz. VELÁZQUEZ GAZTELU, Juan Pedro (1994): Historia Antigua y Moder- na de Sanlúcar de Barrameda. Volumen II: Historia Moderna: de la Reconquista al Reinado de Fernando IV (1264 – 1760). Estudio preliminar y transcripción de Manuel Romero Tallafigo. Sanlúcar de Barrameda. ASEHA. CRUZ ISIDORO, Fernando (2014): “La Defensa de la Frontera. La Re- novación de la Arquitectura Militar en el Estado Territorial de la Casa de Medinasidonia (Del II al VII Duque)”, en Laboratorio de Arte 26, Sevilla, pp. 137-162. FRESNADILLO GARCÍA, Rosario (1993): “Canteros, Cantería y Sim- bología en el Castillo de Santiago”, en Estudios de Historia y de Arqueología Medievales 9, Cádiz, pp. 131-160. PIGAFETTA, Antonio: Primer Viaje Alrededor del Globo. 1519-1522. Edi- cióndigitaldeBenitoCaetanoparalaFUNDACIÓNCIVILITER.Sevilla.

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