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09. In Medio Orbe. Ponencia. José Ramón Barros Caneda

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Ponencia de José Ramón Barros Caneda, La ciudad desplegada. Forma y espacio en la Sanlúcar del siglo XVI

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09. In Medio Orbe. Ponencia. José Ramón Barros Caneda

  1. 1. In Medio Or Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al M be undo
  2. 2. “Puerta de la Sirena” Castillo de Santiago (siglo XV) Foto: Óscar Franco En la imagen aparece la Puerta de la Sirena, portada monumen- tal del Castillo de Santiago; es de destacar el elemento mítico (la sirena de doble cola) que pertenece al imaginario simbólico de la Casa Ducal de Medina Sidonia, el hada Melusina, un ser mítico de naturaleza acuática que presidía –amparando bajo sus brazos los escudos de la Casa Ducal- el acceso al interior del castillo y cuya mirada apuntaba hacia el exterior del mismo, hacia la ribera, hacia la orilla del Guadalquivir en su desembocadura, precisamente ha- cia esa misma ribera que vería hacerse a la mar a los barcos de la Expedición Magallanes-Elcano. Es un elemento característico del Patrimonio Histórico y Artístico de Sanlúcar de Barrameda, repre- sentativo del contexto cultural y cronológico (la transición de los siglos XV a XVI) al que pertenece el horizonte de los grandes via- jes oceánicos en el que se inserta la I Vuelta al Mundo (1519-1522).
  3. 3. In Medio Orbe Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al Mundo Actas del I Congreso Internacional sobre la I Vuelta al Mundo, celebrado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) los días 26 y 27 de septiembre de 2016
  4. 4. In medio Orbe Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al Mundo Actas del I Congreso Internacional sobre la I Vuelta al Mundo, celebrado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) los días 26 y 27 de septiembre de 2016 CONSEJERA DE CULTURA Rosa Aguilar Rivero VICECONSEJERA DE CULTURA Marta Alonso Lappí SECRETARIO GENERAL DE CULTURA Eduardo Tamarit Pradas Edita: JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura Colabora: Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) © DE LA EDICIÓN JUNTA DE ANDALUCÍA Consejería de Cultura © DE LOS TEXTOS Sus autores o los titulares de los mismos © DE LAS OBRAS PLÁSTICAS Los titulares de las mismas FOTOGRAFÍAS Los autores DISEÑO GRÁFICO Artefacto Sevilla, 2016 ISBN: 978-84-9959-231-2 DEPÓSITO LEGAL: 1965-2016 IMPRIME: Escandón Impresores ALCALDE DE SANLÚCAR DE BARRAMEDA (CÁDIZ) Víctor Mora Escobar DELEGADO MUNICIPAL DE CULTURA Juan Oliveros Vega COORDINADOR CIENTÍFICO DEL CONGRESO Y EL LIBRO Manuel J. Parodi Álvarez AGRADECIMIENTOS A todas aquellas personas, entidades, instituciones y colectivos que han hecho posible este volumen, y que colaboran activa y decididamente en pro de la Conmemoración del V Centenario de la I Vuelta al Mundo.
  5. 5. 9 2 // L A C I U D A D D E S P L E G A D A . F O R M A Y E S P A C I O E N L A S A N L Ú C A R D E L X V I
  6. 6. J O S É R A M Ó N B A R R O S C A N E D A // 93 LA CIUDAD DESPLEGADA. Forma y espacio en la Sanlúcar del XVI José Ramón Barros Caneda1 A modo de Introducción Uno de los rasgos importantes y más interesantes de los espacios urbanos es su vertiente acumula- tiva. Las ciudades son ámbitos donde las huellas de los procesos históricos que definen el vivir social se depositan a modo de capas, confor- mando así una serie de estratos que, dependien- do no sólo de su peso histórico sino también de la valoración social e intelectual posterior, van definiendo el marco de desarrollo y convirtién- dose en bases, sólidas o inestables, de ese gran sedimento cultural -en su sentido más extenso. La ciudad, a decir de Fernando Marías, consti- tuye el producto final de la actividad artística que se integra en ella y genera su configuración visual, normalmente a través de la arquitectura (Marías, 1989, pg. 49) y ampliando esa idea, a través de la secuencia histórica de la misma. Desde este punto de vista, aislar esos estratos para identificarlos como contribución al mapa urbano, así como conseguir aclarar cómo se in- sertan o se fusionan con los demás, es una tarea compleja y sometida a las variaciones interpre- tativas culturales de los diferentes tiempos his- toriográficos. Grosso modo, el objetivo de este texto con- siste en aproximarnos al estrato del siglo XVI, que hoy percibimos desde el siglo XXI, como parte indisoluble del proceso histórico urbano acumulado, así como las posibles imbricacio- nes con el pasado y el devenir de esta etapa que tratamos. De esta “ciudad estratificada” (Georgescu, 2015, pg. 20) que acumula la inercia del pa- sado como marco físico y teórico, forma parte el estrato del que hablamos. Y justamente esta idea de estrato en superficie en contraposición visual al arqueológico subterráneo, es la que pretende recoger el título de este texto, un tan- to metafórico, que trata de aunar o reconciliar conceptos claros, distintos y muy visuales reco- nocidos por la historiografía, por cierto, amplia sobre la ciudad. En primer lugar, por tanto, el marco crono- lógico del siglo XVI. Un período en el que se inscriben toda una serie de hechos cruciales para la historia de la humanidad, uno de ellos, la Primera Circunnavegación del Mundo, es el 1 Profesor de Historia del Arte, Universidad de Cádiz.
  7. 7. 94 // L A C I U D A D D E S P L E G A D A . F O R M A Y E S P A C I O E N L A S A N L Ú C A R D E L X V I que conmemora este congreso. Un período, el siglo, que como puede comprenderse no puede quedar delimitado por dos años extremos, sino que será analizado en sus antecedentes y con- secuentes. En segundo lugar, el depósito de ese tiempo sobre la ciudad, digamos la huella que sobre la trama urbana se deposita bajo las intenciones económicas, sociales políticas, culturales. Esa huella, esa lava cultural es la que trata de abar- car el título de este texto. Desplegar, acudiendo al significado militar, implica pasar del estado cerrado al abierto; pasar de estar concentrado en un punto a estar esparcido estratégicamente por un territorio. Abundando en los significa- dos de la RAE y desde un punto de vista físico, desplegar es extender lo que está plegado o con- tenido, en este caso por una muralla. Cuestión esta que enlaza y se ve reforzada por la confi- guración del territorio del asentamiento urbano de la ciudad. La presencia de la Barranca, esa fractura orográfica del terreno de Sanlúcar, esta- blecerá una imagen muy concreta y visualmente intensa de la ciudad medieval, que situaba su frontera en ese límite defensivo natural. Este modelo de “Ciudad Estratificada” re- sulta de gran interés. Si se me permite una pe- queña digresión, me gustaría hacer referencia a la importancia de este esquema perceptivo que les propongo, para la evolución de la ciudad contemporánea. A fin de cuentas, no es sino la manera de entender la ciudad histórica contem- poránea, que devuelve a la ciudad histórica su capacidad de ser fundamento para los procesos de inserción, implantación o integración como fórmulas de intervención en la trama (Geor- gescu, 2015, pp. 21-23). Pensemos que es una cuestión trascendente, por cuanto pone en valor, por un lado, la importancia de realizar dichos estudios y por otro la necesidad de adquirir el conocimiento de este “palimpsesto” urbano, valorado e intervenido de forma muy diferen- te por cada tiempo histórico y que ha generado fuertes tensiones en la ciudad contemporánea. En el caso de Sanlúcar, y sólo a modo de ejem- plo muy evidente, la presencia vertical del Hotel Guadalquivir, fruto de un tiempo y de una esté- tica determinada opuesta a la consideración de la ciudad histórica. Condicionantes Todos los períodos históricos quedan dibujados por una serie de factores determinantes y domi- nantes que contribuyen a definirlos y delimitar- los. El XVI fue un siglo de gran relevancia para las sociedades occidentales y al que la historio- grafía española ha consolidado como asociado al movimiento renacentista y su crisis manieris- ta y cuyos valores estéticos, urbanos y filosófi- cos procedentes de la Italia cuatrocentista, pe- netraron en nuestro país a través de la nobleza sanguínea y eclesiástica. Un período de tiempo en el que consideramos que en Sanlúcar de Ba- rrameda factores, digamos por resumir, comu- nes como los procesos históricos y económicos ejercieron su labor; pero en el que también fac- tores específicos, caso del territorio y el modelo urbano preexistente influyeron de manera espe- cial en el proceso de generación espacial urbana y de la arquitectura como aliados inseparables y mutuamente influyentes. Dentro del contexto general, una serie de pro- cesos históricos encadenados fueron cruciales en este siglo. La llegada de Colón al continente americano abrió la puerta a otros sucesos en los que Sanlúcar tuvo un papel relevante o en su caso resultó muy afectada. Es el caso de la salida en 1498 de Colón en su tercer viaje, la expedi- ción de Magallanes y Elcano que partió en 1519 y que dio lugar a la primera circunnavegación del mundo, efeméride de cuyos actos conmemo- rativos forma parte este congreso y este texto. Pero también, la creación en 1503 de la Casa de la Contratación en Sevilla que convirtió a Sanlúcar en parte fundamental del sistema de comercio y navegación; la conversión de la villa ducal en ciudad en 1579, todo ello envuelto en ese proceso de transformación que la nobleza sanguínea estaba llevando a cabo desde las eco- nomías feudales hacia nuevossistemas económi- cos. Todo un conjunto de factores que tuvieron una incidencia determinante en la evolución del espacio urbano y en sus hitos de referencia, lle- gando, como veremos, a general un modelo de ciudad nuevo en el que la idea de América y Se- villa late como impulso. Pero si el acontecer histórico define, para los procesos urbanos, desde un punto de vista for-
  8. 8. J O S É R A M Ó N B A R R O S C A N E D A // 95 mal, resulta aún más relevante la conformación geográfica y orográfica del territorio. La crucial posición geográfica de la ciudad en la desem- bocadura del río Guadalquivir, vía de comuni- cación marítima con el núcleo económico sevi- llano, ya establecida desde épocas anteriores, y ahora además salida hacia América, supuso un gran impacto para la ciudad que despego econó- mica y urbanísticamente2 . Pero no sólo era la posición geoestratégica, sino también la propia orografía del terreno de asentamiento. Si diseccionamos el espacio sobre el que ciudad se ha ido desplegando obtenemos una serie de elementos que van a realzar su posi- cionamiento geográfico. El territorio articulado por la línea de costa y la ribera, el propio río y el mar como elementos perimetrales y por otro lado la zona interior formada por un terreno muy característico con curvas de nivel que favo- reció la ocupación histórica, articulando la for- mación urbana de forma escalonada y secuen- cial. Esta zona elevada, que es conocida como la Barranca, es una línea divisoria que organiza la ciudad de Sanlúcar de Barrameda en el Barrio Alto y el Barrio Bajo. Todos estos factores aludi- dos van a generar modelos de ciudad diferentes, pero todos con la mirada puesta en el río y en el mar. Y esto es un aspecto fundamental de este territorio intermedio, complejo y variado en su configuración, mezcla de valores marítimos, fluviales y rurales. Aún a costa de desbordar el marco cronológico de este análisis, me gustaría hacer una breve referencia a los distintos mode- los urbanos generados en la historia de la zona y que han ido gestando y siendo soporte de la presente ciudad. Para apoyar la hipótesis de que los condicio- nantes actúan de forma permanente sobre la construcción de la ciudad hablaremos de esas distintas capas que se han ido aposentando so- bre el territorio: Villa Ducal; Ciudad Convento; Ciudad Burguesa y Ciudad Patrimonializada. Cada una asociada a una etapa, a una parte del territorio y a un marco económico. La Villa Ducal, el antecedente inmediato, asentada en la zona alta y que en determinado momento co- mienza a expandirse más allá de sus murallas hacia lo que se denominó el arrabal del mar. La Ciudad Convento3 que se esparció por el arra- bal del mar como la Nueva Ciudad y cuyas ba- ses de crecimiento se ponen en el siglo XV. La Ciudad Burguesa que se aposenta sobre la ciu- dad construida, asociada con la implantación de tipologías bodegueras durante el siglo XIX y que se extiende más allá de la ciudad convento. Finalmente, un nuevo modelo, la Ciudad Patri- monializada, que requeriría un análisis más de- tallado y evaluaciones más precisas y que abar- ca la mirada a la ciudad actual también desde perspectivas económicas, territoriales y de reco- nocimiento del proceso histórico urbano. La Villa Ducal como antecedente inmediato La ciudad del siglo XVI viene precedida por la consolidación de la denominada villa medieval. Es obligatorio hacer referencia a este formato que antecede a la Nueva Ciudad surgida del des- bordamiento de la muralla medieval, conside- rando además que durante este siglo la primitiva villa amurallada se irá consolidando como la zona de representación institucional del Ducado. La historiografía tradicional había definido de manera esquemática el concepto de Villa Ducal o ámbito urbano ducal como la construcción de un conjunto palacial como proyecto unita- rio realizado por un duque. Sin embargo, Esther Alegre que ha estudiado este fenómeno urbano, articuló de una manera más precisa esta cues- tión a través de cinco puntos comunes (Alegre, 2014, pp. 44-46). A partir de su análisis catalo- gó a la de Sanlúcar como “Villa con intervencio- nes ducales”, un modelo basado en la existencia de una cierta indefinición física, estructural, ur- banística y espiritual (Alegre, 2014, pg. 76) y que tomaremos como referencia. 2 Hasta tal punto esta posición asociada al río fue crucial para la ciudad la cual, por cierto, siempre se miró y se seguiría mi- rando en el río para definir su identidad y progresión, que el traslado de la Casa de la Contratación a Cádiz, dos siglos después, trajo consigo una importante crisis para, la hasta el siglo XVII floreciente, Sanlúcar de Barrameda. 3 Ana Gómez aplicó este modelo de ciudad-monasterio en Sanlúcar remitiéndolo al período barroco (Gómez, 2005, pg. 97), aunque tal vez en Sanlúcar sea posible extenderlo al siglo anterior dada la importancia que dichos inmuebles van a adquirir en la conformación del espacio urbano del siglo XVI.
  9. 9. 96 // L A C I U D A D D E S P L E G A D A . F O R M A Y E S P A C I O E N L A S A N L Ú C A R D E L X V I 1. Es un proyecto ducal el que impulsa el proce- so y estructura toda una fórmula urbanística, que como veremos también sucede en Sanlú- car aunque con rasgos específicos. 2. El proyecto incluye la generación de un Área Nobiliaria: un espacio urbano vinculado al poder ducal y de concentración visual, nor- malmente en torno a un espacio público que actúa como ámbito de relación con los ha- bitantes. En el caso que nos ocupa parece evidente la configuración de dicho espacio intramuros, en el Barrio Alto a través de la traza del castillo, el palacio, la parroquia y la actual plaza de la Paz como centro y escena- rio del área. 3. Está asociado a un proyecto económico, que, en el caso de Sanlúcar, no puede ser más evi- dente. Sevilla, América, comercio y navega- ción dieron identidad económica a la ciudad que se muestra como un ejemplo de la trans- formación de las estructuras económicas de la nobleza desde el medievo feudal hacia nue- vas fórmulas económicas. 4. Un proyecto de prestigio para la casa ducal. Y en este capítulo, tal vez es donde Sanlúcar se contiene con respecto a otras villas ducales. El dilema entre Medina Sidonia y Sanlúcar como capitales del estado ducal parece que de alguna manera retrae la espectacularidad de la intervención urbanística. 5. Finalmente, un proyecto urbano que incluía aspectos lúdicos y festivos, pero que en el caso de Sanlúcar se transforma en cultural adqui- riendo matices religiosos a través de la figura de los conventos. El convento va a ser una tipología arquitectónica de una gran presen- cia y entidad en la ciudad, no sólo desde el ámbito urbanístico, ni desde el ámbito religio- so-cultural, sino también desde el ámbito vi- sual y perceptivo. El convento, con la gran ex- tensión de suelo que ocupa una tipología tan horizontal y expandida, es un ámbito cerrado al exterior, cuya presencia viene marcada por altos muros, escasos vanos, calles estrechas, generando un entorno en el que, y esto es una apostilla, siglos después la bodega se encon- trará cómoda, tanto por tipología constructi- va como por espacio urbano generado. Por tanto, una villa medieval que quedaba encerrada en los límites defensivos de la mura- lla, cuyo trazado, sin ánimos de ser exhaustivo, venía a coincidir con la línea de la barranca, la actual calle San Agustín, Pozo Amarguillo, Muro Alto y en cuyos cuatro frentes se ubica- ban otras tantas puertas que comunicaban con el entorno: La de Sevilla, Jerez, Rota y la Puerta del Mar en el entorno de la actual Cuesta de Belén. Un trazado de muralla bastante regular, en cuyo interior se disponía una estructura de viales relacionada con las puertas, alguno de la cuales aún puede reconocerse en la trama, como es el caso de la calle Luis Eguílaz que arranca de la plaza o la calle Jerez. Cabe suponer, además, que la trama urbana tendría un carácter orgá- nico, que probablemente conventos y bodegas regularizaron. La nueva ciudad/convento La Nueva Ciudad que dará lugar a esa imagen casi orográfica que estamos empleando de la Ciudad Desplegada, es la que se va a originar tras lo que tradicionalmente se ha denominado “el salto de la muralla”. Para que se diera este hecho, existen unas premisas lógicas, que ade- más en el caso de Sanlúcar son evidentes y que están relacionadas con el desarrollo económico y el consecuente aumento demográfico. Pero creemos que no sólo era una cuestión de espacio físico. En el fondo, como en buena parte de las ciudades que atravesaron su muralla, se trataba más bien de resolver el conflicto entre la ciudad medieval de naturaleza orgánica, de crecimiento espontáneo, cercado por la muralla y con viales muy esquemáticos y la nueva ciudad vamos a denominarla renacentista, pero que en el fondo no es sinoel camino hacia la ciudad moderna, abierta y expandida en el territorio. Esa tensión entre ambos modelos urbanos, que en otros lu- gares genera importantes conflictos, en el caso de Sanlúcar se solventa con la expansión y la creación de la Nueva ciudad durante el XVI a los pies de la anterior. Fernando Marías, afirma que resulta difícil hablar de urbanismo renacentista en la España del XVI, que no existía en el ámbito urbanís- tico la idea de la traza, del diseño y del dibujo urbano. En su espléndido libro, El Largo Siglo XVI, habla de “Intenciones y Fragmentos en la ciudad del quinientos” (Marías, 1989, p.52) y explica cómo la ciudad renacentista se asienta
  10. 10. J O S É R A M Ó N B A R R O S C A N E D A // 97 sobre tramas medievales en las que se insertan aspectos puntuales que adquieren el valor de ese proceso de poso o de estrato4 . Este conflicto entre los modelos de ciudad se resolvió adecuadamente en Sanlúcar con la creación desde cero de la nueva ciudad extra- muros. Ya hay noticias de que en 1441 se cons- truye la iglesia de la Santísima Trinidad junto a la plaza de San Roque (Barbadillo, 1941, pg. 289). Unas décadas después, en 1478, se con- cedió el Privilegio de los Bretones por el quea cambio de una cantidad determinada de dinero los, ya vecinos del arrabal de la Ribera, adqui- rían el reconocimiento de sus solares y les habi- litaba construir y mercar fuera de las murallas en la actual calle Bretones (Ladero, 2011, pg. 62). Así mismo, Velázquez Gaztelu cita docu- mentalmente la construcción de sumideros en el Barrio Bajo en 1534 lo que indicaba un nivel de ocupación en principio estable, y la redacción en 1536 de “una Ordenanza por el duque Juan VI para que se edificasen los arrabales de San- lúcar” (Velázquez, 1994, p. 48). De forma paralela a ese inicio de la expansión puede observarse cómo en la villa medieval se llevan a cabo reformas importantes y que tienen que ver con la visualización del poder ducal en el espacio urbano histórico y con una especie de conciliación entre el pasado asentado y vincula- do al poder ducal y la expansión posterior. De este modo: 1. Se construye en el último tercio del siglo XV una nueva fortaleza, el Castillo de Santiago. Un inmueble de planta regular, de rasgos aún medievales, elevado sobre el límite de la ba- rranca con una posición prominente y unalto valor significativo y visual. Si todos los edi- ficios defensivos ejercen el dominio y con- trol de un territorio, el castillo de Sanlúcar alcanza un grado muy superior al extender su presencia al río, al mar, como alcazaba de la ciudad, así como a los campos circundantes al estar ubicado en un extremo de la ciudad, junto a la puerta de Sevilla. 2. Se amplía y se reforma el Palacio Ducal, una construcción que tuvo a lo largo de los siglos muchas ampliaciones, añadidos y modifica- ciones, pero que mostró su rostro reformado a la ciudad en 1588 (Gómez, 2005, pg.113) con la modificación tan clasicista de su fa- chada. 3. Se reforma la torre de la Iglesia parroquial de Nª. Sra. de la O, obra de Alonso de Van- delvira (Cruz, 2001, pp. 150-156). Y en ese sentido resulta muy significativo que la modi- ficación se realice sobre los cuerpos elevados del campanario, elemento visible con presen- cia efectiva en el entorno urbano. 4. Se lleva a cabo parte de la transformación interior de la trama urbana a través de la in- serción en la misma de inmuebles de gran ex- tensión, que, en un ámbito urbano reducido, con una población en constante aumento5 , iba limitando las posibilidades de ocupación. Estos inmuebles se relacionaban con funda- ciones ducales que iban de alguna manera “ennobleciendo” el espacio del Barrio Alto. Además de los ya citados hitos del poder du- cal, se fueron instalando con el tiempoedifi- cios de tipología religiosa, algunos ya desa- parecidos como el convento de San Agustín y el hospital de San Juan de Dios y otras aún activos, caso de la basílica de la Caridad o el convento de Santa Teresa. Por su parte, la ciudad extramuros, pese a que los arrabales generados por las cuatro puertas de la muralla se convierten en focos de ocupa- ción, se desarrollará fundamentalmente en el conocido como arrabal del Mar, que constituirá el núcleo principal donde crecerá esaciudad des- plegada, cuyo estrato será el núcleo del creci- miento en siglos posteriores. Una nueva ciudad que estará sometida en su expansión a la proximidad del río, a la existen- cia de hitos de atracción urbana, y a la posibili- dad de realizar un crecimiento planificado desde cero. Pensamos, por tanto, que tres factores se- rán determinantes en su gestación: 4 Teóricos renacentistas como Alberti amantes de la línea recta, habían comprendido también la importancia de “las sinuosas calles medievales; éstas aminoraban los efectos del clima extremado, favorecían la defensa interior…” (Morris, 1985, pg. 189). 5 Según Ladero, la población de Sanlúcar en torno a 1534 era de 5.000 personas aproximadamente (Ladero, 2011, pg. 124).
  11. 11. 98 // L A C I U D A D D E S P L E G A D A . F O R M A Y E S P A C I O E N L A S A N L Ú C A R D E L X V I 1. La Disposición del terreno en declive y con fronteras naturales como el mar o la ribera, que con el paso del tiempo irá colmatándose y por tanto facilitando la expansión hacia la costa/playa. Al respecto conviene hacer refe- rencia al dibujo que Van der Wyngaerde rea- liza en 1567 sobre el frente marítimo de la ciudad de Sanlúcar. En él puede observarse cómo el nivel del mar era aún bastante ele- vado alcanzando casi a lo que hoy sería la calle Banda Playa y cómo la línea de costa formaba una especie de ensenada o pequeña bahía, que discurría paralela al trazado de la barranca. (Cruz, 2014) 2. La presencia del puerto de Bonanza como hito de atracción urbana en el trazado de las calles paralelas del Barrio Bajo. Los puntos de referencia que marcaban los caminos a otras ciudades o los hitos importantes en las proximidades de los espacios urbanos fueron elementos comunes en los procesos de expan- sión urbana. 3. La fundación de conventos, fundamental- mente en los siglos XVI y primera mitad del XVII que independientemente de sus valores económicos, adquieren un intenso valor de elementos de regulación urbana. Sus estruc- turas tipológicas consolidadas formadas por iglesia, claustro o claustros y huertas o jardi- nesrequerirán parcelas muy extensas que van definiendo y consolidando zonas urbanas y regularizando manzanas o actuando como futuro factor regulador. En esta Nueva Ciudad en la que, siguiendo las pautas del urbanismo renacentista, se conju- gan espacios formados por la calle principal, el trazado reticular de las manzanas y los recintos espaciales o plazas (Morris, 1985, pg.176), re- sulta interesante constatar: 1. Como el centro del poder civil queda bastante reducido. La plaza, pese a lo tal vez reducido de su expresión, alcanza una posición simbó- lica en el territorio en lo que es la actual plaza del Cabildo y la de San Roque. Ubicada en el centro de la nueva zona de crecimiento y ali- neada con la del Barrio Alto, recuerda más a un espacio abierto en el camino de acceso a la “ciudad noble” del Barrio Alto y punto de desembocadura en la bajada desde la Puerta del Mar de la acrópolis sanluqueña. No será hasta el siglo XVIII que este espacio adopte la configuración definitiva de centro público de la ciudad, con la construcción de un edificio mu- nicipal estable que de alguna manera reordena- ba todo ese amplio espacio/calle consiguiendo generar dos plazas, la del Cabildo o plaza de la Ribera y la de San Roque en la zona posterior. 2. Como el trazado de las calles iniciales, parale- las al Barrio Alto y a la Ribera del Río tienden a ser rectilíneas, con untrazado ya distinto al crecimiento orgánico medieval y próximo a la retícula renacentista. Calles que ya generan manzanas regulares y que se trazan en para- lelo, aunque las más próximas a la barranca presentan un trazado más irregular, caso de las calles Carmen Viejo y Regina. Por su par- te, la calle Ancha, bajo el concepto de calle principal, alineada con el convento de Santo Domingo que le obliga a un leve giro, es la que redefine todo el espacio urbano que sur- ge a partir de ella, organizado por las calles Bolsa, Trasbolsa y Banda Playa. Al respecto conviene mencionar cómo el trazado reticular era sinónimo de orden y simetría y que se dis- ponía a través de simples diligencias de acor- delado realizadas por los maestros de obras de la ciudad, pero en la mayoría de los casos sin un proyecto de ciudad o traza predefinida. 3. Como las manzanas conventuales, ámbitos de gran superficie, se convertirán en hitos de referencia para la trama.La presencia de con- ventos, por tanto, va a adquirir unos rasgos especiales en su posición y en su estructura. Estos conventos, además de los ubicados en el interior del recinto amurallado, serán las dominicas de Madre de Dios, las francisca- nas clarisas de Regina Coeli, los dominicos de Santo Domingo, aunque también, ya en- trado el siglo XVII, los franciscanos mínimos del Convento de la Victoria y los Mercedarios del convento de La Merced6 . 6 Según datos aportados por Salas Almela, entre 1450 y 1650 se construyeron 19 conventos en la ciudad (Salas, 2011), lo que para una población de aproximadamente 5.000 habitantes con un elevado nivel de transeúntes, pue dar a entender la importan- cia urbanística que alcanzaron estos edificios; por su parte Ángela Atienza habla de la fundación de “quince establecimientos de regulares, de los cuales doce fueron fundación de los duques de Medina Sidonia” (Atienza, 2008, pg. 1685).
  12. 12. J O S É R A M Ó N B A R R O S C A N E D A // 99 4. El valor simbólico que adquieren esos con- ventos a los que se les ha asignado valores de defensa moral frente a determinados tipos de vida que se daban en zonas portuarias, pero que algunos historiadores han redefinido como una fórmula de transferencia del po- der de la casa ducal hacia América y de ahí, según Salas, el elevado número de fundacio- nes (Salas, 2011). Pero, como hemos dicho, también con el valor de hitos con un fuerte impacto urbanístico, que tal vez convierta en norma lo que Antonio Gil comenta para Al- mería de la importancia de las, en este caso, órdenes mendicantes como agentes urbanos con una potente implantación en el territo- rio (Gil, 2005). No puede dejarse a un lado tampoco la trascendencia económica que esas islas tienen en el conjunto de la ciudad y en su entorno próximo. Los conventos son grandes empresas que, desde un punto de vista positi- vo, activaban la economía de la zona, trans- formando en consumo parte de los ingresos además de generar durante su construcción un intenso movimiento; aunque tampoco debe olvidarse que, desde un punto de vista social, su presencia, en ocasiones excesiva, ejercía una fuerte presión económica sobre el vecindario en lo referido a las aportaciones económicas de los habitantes7 . Los hitos de la nueva ciudad Y es en este conjunto de hitos arquitectónicos en los que nos vamos a centrar como puntos de referencia en la construcción del espacio urbano durante el siglo XVI, en una ciudad que, pese a su organización de la trama de forma racional, va a generar espacios urbanos con unos rasgos muy especiales, algunos en calles estrechas dan- do fachada y generando perspectivas y otros adquiriendo unos rasgos monumentales, muy próximos a ideales renacentistas italianos. 1. Convento de Santo Domingo8 Gracias a las investigaciones de Alfredo Morales y Fernando Cruz, a las que nos remitimos, que han tratado de manera exhaustiva todos los as- pectos de este espectacular espacio conventual, hoy parroquia de Santo Domingo, conocemos a la perfección el proceso histórico del edificio. Por ellos sabemos quesu proceso constructivo ocupó la segunda mitad del siglo XVI y que en sus trazas y ejecución intervinieron arquitectos fundamentales en la historia de la arquitectura del país, caso de Hernán Ruiz II, que según Al- fredo Morales debió intervenir sólo en las trazas (Morales, 1980, pg. 97), atribuyendo la cons- trucción al maestro de obras de la casa de Me- dina Sidonia, Francisco Rodríguez Cumplido, quedando igualmente documentada la presencia de Cristóbal de Rojas que realizó la portada del compás en 1606. / Fig. 1. Santo Domingo. Fachada por calle Santo Domingo (foto Inmaculada Salinas). 7 Al respecto véase “El exceso de conventos: la conciencia y la retórica sobre la profusión fundacional”, en Atienza, 2008. 8 Sobre el convento de Santo Domingo véase Morales, 1980 y 1996; Cruz, 2011 y 2012.
  13. 13. 100 // L A C I U D A D D E S P L E G A D A . F O R M A Y E S P A C I O E N L A S A N L Ú C A R D E L X V I La cronología y autorías nos sitúan ya dentro del Manierismo como fórmula estética y proba- blemente sea esa la razón de los contrastes evi- dentes en el desarrollo del espacio y las formas constructivas. Habida cuenta que está plantea- do como un panteón para los duques que es- tán enterrados en su interior, parece remitir a esas fórmulas renacentistas y además, a través de Serlio y de su tratado a la posible influen- cia del Panteón romano en algún elemento y que también podría trasladarse a esa forma de cúpula no trasdosada, muy próxima, salvadas las distancias, a la del edificio romano, cuyo in- terior es cupular y al exterior presenta sólo un casquete semiesférico disimulado, en el caso de Sanlúcar, por un elevado cimborrio poligonal. - Fig. 2. Santo Domingo. Nave central. En planta presenta una nave con capillas latera- les, cubierta por bóvedas vaídas que en su orna- mentación recuerdan a esos cielos de la nervadura gótica pero reinterpretados en el sentido semicir- cular de las bóvedas. La nave posee tres tramos con potentes fajones que consiguen casi recrear una secuencia de espacios centrales, antecedidos por un espléndido sotocoro, que conducen hacia el crucero rematado por la gran cúpula central. Éste, contrariamente a los tramos anteriores, ge- nera un intenso contraste espacial al convertirse en un octógono sobre trompas más que pechinas y con una estructura que pese al formato clasicis- ta acasetonado decreciente, recuerda más a fór- mulas góticas, a cimborrios con cúpulas no tras- dosadas como es el caso de la presente. Doblemente interesante es la iglesia por su pre- sencia exterior, que aún mantiene el valor de hito visual dentro del Barrio Bajo. Es indudable que la presencia del convento en el contexto urbano original tuvo que ser de un gran impacto. Por la documentación se sabe que para construirlo se adquirieron “unas casas de paja” por lo que parece lógico que una mása arquitectónica como ésta fuese un punto de referencia en el siglo XVI y aún más dentro de una trama urbana aún no consolidada. Urbanísticamente se constituyó
  14. 14. J O S É R A M Ó N B A R R O S C A N E D A // 101 como parte de la prolongación de la Calle An- cha, la calle principal del Barrio Bajo. Pero, sin embargo, y probablemente bajo la perspectiva de ser un cenotafio y de que dicha distinción debía ser percibida y tal vez por el riesgo que suponía la proximidad del mar como punto dé- bil defensivo de la ciudad, el edificio presenta un aspecto militar, acastillado, con una gran forta- leza visual reforzada por sus muros de cantería vista. En este sentido, la relación con la ciudad inmediata se establece a través del muro de la epístola de la iglesia, fachada lateral alineada con la calle y elaborada como un simple muro, con vanos muy reducidos, concentrándose toda la decoración iconográfica y los vanos de mayor luz, tratados de forma muy clásica, en la línea de cubiertas, pudiendo llegar a pensarse que diseña- dos para ser visualizados desde zonas alejadas9 yeludiendo en cambio su visualización próxima. Los referentes iconográficos quedan expuestos de manera muy escueta en la portada del com- pás o atrio de la iglesia. Los escudos de la or- den dominica y de la casa ducal aparecen en la portada del compás, una portada por otra parte muy dura, con un almohadillado serliano, que transmite esa sensación de fortaleza que además se traslada a otros elementos como la espadaña. - Fig. 3. Santo Domingo. Vista desde la Calle Alcoba. Por tanto podemos calificar la relación con el espacio urbano de ambigua. De gran interés para la trama, pero con una manzana cerrada a la vista, casi hermética, que aísla al inmueble en su relación con la ciudad.Algo muy distinto por cierto de lo que sucede con elcercano convento de San Francisco que, construido posteriormen- te y también de muros limpios, mantiene con la ciudad una relación más próxima, al retraerse de la línea de acordelado y generar un pequeño espacio público que facilita la relación con la ciudad y actúa de atrio de la iglesia. 2. Convento de Regina Coeli Otro de los hitos urbanísticos de esta nueva ciu- dad será elconvento de clarisas de Regina Coeli. Sin entrar en muchos detalles para lo cual re- mitimos a la bibliografía10 , mencionaremos que, antes de la construcción del convento, las clari- sas ya estaban asentadas en ese mismo lugar y que en los primeros años del XVII, de manos de Alonso de Vandelvira y de Cristóbal de Rojas, se llevó a cabo las trazas y construcción. La iglesia, fue ampliada en ese mismo siglo y reformada en el XVIII. - Fig. 4. Convento de Regina Coeli. Fachada de la iglesia. 10 Sobre Regina Coeli, véase Rodríguez, 1994 y 2004; Cruz, 2001; Martínez, 1998.
  15. 15. 102 // L A C I U D A D D E S P L E G A D A . F O R M A Y E S P A C I O E N L A S A N L Ú C A R D E L X V I El formato tipológico es el habitual. Una igle- sia de planta de cajón o conventual con claustro adosado formado por medios puntos sobre tos- canas en el que se distribuyen las dependencias clásicas de la organización conventual: Refecto- rio, sala capitular, sala de profundis y en la plan- ta superior las celdas. El edificio está situado a los pies de la barranca en línea con el castillo, una zona muy recóndita dentro de la estructura urbana, y que habla de ese proceso de ir ocu- pando el territorio del Barrio Bajo. En el mo- mento de su ampliación parece ser que ocupa parte de la calle Carril de los Ángeles, a la que corta en su salida hacia la playa a través de la actual calle San Jorge. En cualquier caso, el inmueble presenta una relación con la ciudad más intensa que el de Santo Domingo. Alineado con la calle Regina, la relación se establece de manera más abierta a través de la pantalla que supone el muro del evangelio de la iglesia conventual. Articulado por doble portada, muy manieristas que actúan como punto de conexión con la trama, transfor- man a la iglesia en un espacio intermedio entre la ciudad y la clausura, a la par que una de ellas se convierte en punto focal de la perspectiva que, desde la calle Ancha, genera la calle San Jorge. La presencia en la trama articula la manzana que ha ido desarrollándose en torno a las depen- dencias conventuales. 3. Convento de Madre de Dios Asentadas en la ciudad en 1480, recibieron como donación unos terrenos en el arrabal del mar y entre 1574 y 1576 Juan Pedro Livadotte llevó a cabo las obras del convento, que se con- virtió en residencia de la duquesa, desarrollando en su interior un espacio privado como retiro. Sin entrar en más detalles constructivos para lo que les remito a la bibliografía11 , quisiera seña- lar los valores de su posición urbana. Si otros inmuebles que hemos comentado oscilan entre su negación del espacio urbano y su actuación como intermediarios, el convento de Madre de Dios presenta una fuerte vinculación e impacto en el espacio urbano, ocupando una manzana completa que se convierte en génesis de la ex- pansión de esa parte de la trama hacia el río. < Fig. 5. Convento Madre de Dios. Portada del compás (foto I. Salinas). 11 Sobre el convento de Madre de Dios consúltese Martínez, 1998; Cruz, 2001; Gómez, 2005; Martínez, 2006.
  16. 16. J O S É R A M Ó N B A R R O S C A N E D A // 103 La disposición de la fachada genera unos ras- gos muy interesantes que hablan de esa implan- tación de hitos arquitectónicos en un ámbito, el Barrio Bajo, que se iba desarrollando y hacia el cual se orienta la construcción. Pero es funda- mentalmente la espléndida portada del compás, que focaliza la calle Torno y hacia la cual se di- rige el mirador del convento, la que establece el mayor vínculo visual y perceptivo. La fachada de la iglesia, tradicional ámbito de relación con el entorno, en cambio queda dispuesta lateralmente haciendo frente a una pequeña plaza que en la actualidad rectifica la disposición angular de la masa del inmueble que inicialmente se debía ali- near de forma paralela con el edificio diecioches- co situado frente a ella, con lo que es más que probable que en siglos posteriores se rectificara el trazado urbano. Esta plazuela nuevamente queda definida por una masa muraria escueta con dos portadas laterales, a modo de otros conventos de la zona, realizadas por Torcuato Benjumeda, pero cuyo dialogo con la trama es bastante limi- tado. En cualquier caso, parece evidente por la disposición en el plano, la orientación del edificio de manera simbólica hacia lo que se iba convir- tiendo en el centro urbano del Barrio Bajo, a la par que actúa como generador de la secuencia de manzanas hacía la zona del río. < Fig. 6. Convento Madre de Dios. Portadas de la iglesia (foto I. Salinas)
  17. 17. 104 // L A C I U D A D D E S P L E G A D A . F O R M A Y E S P A C I O E N L A S A N L Ú C A R D E L X V I 4. Otros No quiero terminar esta aproximación a la for- ma urbana del siglo del Renacimiento en San- lúcar sin hacer mención a dos inmuebles cuya presencia demuestra con claridad el proceso de ocupación y expansión de las órdenes religiosas en la trama urbana. Me refiero al actual centro cultural de La Victoria, una inmensa mole urba- nística construida para los Mínimos Francisca- nos en el primer tercio del siglo XVII que marca casi la linde con la futura ciudad contemporá- nea, que fue desamortizado y reconvertido fun- cionalmente hasta la actualidad, y cuya manza- na origina una serie de calles que van gestando la posterior trama urbana. Igualmente quería referirme en el otro extre- mo de la ciudad al Convento de San Francisco en el límite del casco histórico. Alineado con el precedente de Santo Domingo, tiene o desa- rrolla la misma función que el de La Victoria y sobre todo refleja las pautas de expansión urba- na, el límite de la ciudad convento de la Edad Moderna de Sanlúcar. Su presencia junto con la línea definida por el de Santo Domingo, Madre de Dios, La Victoria y el de Capuchinos es una línea fronteriza muy clara salpicada por los hi- tos conventuales que cierran el crecimiento de la ciudad del XVI, marcando las pautas para la futura ciudad. No hubo más allá, el resto de las actuaciones conventuales, siempre desde la pers- pectiva del urbanismo y de su presencia como organizadores de la trama, se realizaron en la trama consolidada del Barrio Alto, es el caso de los conventos de la Merced, de Santa Teresa y de los Jesuitas. Es por ello que creemos factible pensar en esa idea de la Nueva Ciudad que se irá consolidando en siglos posteriores y ya bajo el signo de la monarquía, como punto y seguido de la construcción de la Sanlúcar dieciochesca de cuya crisis renacerá durante el siglo siguiente con esa actividad industrial bodeguera que como dijimos al principio de este texto, tan cómoda se sintió y tanto acomodo encontró urbanística y arquitectónicamente hablando en esta ciudad conventual surgida durante el siglo XVI. < Fig. 7. San Francisco. Fachada principal.
  18. 18. J O S É R A M Ó N B A R R O S C A N E D A // 105 BIBLIOGRAFÍA ALEGRE CARVAJAL, E. (2014), Las villas ducales como tipología urbana. Ed. digital. UNED. Madrid. ATIENZA, A. (2008), Tiempos de conventos. Una historia social de las fundaciones en la España Moderna. Ed. Digital. La Rioja: Marcial Pons Historia, Univ. de La Rioja. BARBADILLO DELGADO, P. (1945), ed. facsímil 2001, Historia Antigua y Medieval de Sanlúcar de Barrameda. Sanlúcar: ASEHA. CRUZ ISIDORO, F. (2001). Alonso de Vandelvira (1544 -ca. 1626/7). Sevilla. CRUZ ISIDORO, F. (2011). El convento de Santo Domingo de Sanlúcar de Barrameda, Laboratorio de Arte: Revista del Departamento de Historia del Arte 23, pp. 79-106. CRUZ ISIDORO, F. (2012), “El patrimonio artístico desamortizado del convento de Santo Domingo de Sanlúcar de Barrameda (1835- 1861)”, en Laboratorio de Arte: Revista del Departamento de Historia del Arte 24, pp. 549-570. CRUZ ISIDORO, F. (2014), “Antonio de las Viñas y los Pérez de Guzmán. Sobre la ejecución y pinturas de ciertos lugares de España en 1567: ¿Las vistas de Tarifa, Zahara de los Atunes y Sanlúcar de Barrameda?”, en Archivo Español de Arte 346, pp. 163-170. GEORGESCU PAQUÍN, A. (2015), La actualización patrimonial a través de la arquitectura contemporánea. Gijón: Trea. GIL ALBARRACÍN, A. (2005), “Las órdenes mendicantes como agentes urbanos”, en Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales, 194 (40) (en línea), <http://www.ub.es/geocrit/ sn/sn-194-40.htm> [ISSN: 1138-9788]. GÓMEZ DÍAZ-FRANZÓN, A. (2005), Costa noroeste. En Guía artística de Cádiz y su provincia. Sevilla: Diputación de Cádiz-Fundación Manuel Lara. LADERO QUESADA, M.A. (2011), Sanlúcar medieval. En El Río Guadalquivir. Del mar a la marisma. Sanlúcar de Barrameda. V. II. Madrid: Junta de Andalucía. MARÍAS, F.(1989), El largo siglo XVI. Madrid: Taurus. MARTÍNEZ MONTIEL, L y otros. (1998), Clausuras. Conventos y monasterios en Cádiz. Cádiz: Diputación Provincial. MARTÍNEZ MONTIEL, L y otros (2006), Sanlúcar de Barrameda. Patrimonio Cultural. Cádiz: Grupo Información-Diputación provincial de Cádiz. MORALES. A.J. (1980), Cristóbal de Rojas y el manierismo. En Tercer Congreso Español de Historia del Arte, 1980, 106. MORALES, A.J. (1996), Hernán Ruiz el Joven. Madrid: Akal. MORRIS, A.E.J. (1985), Historia de la forma urbana. Desde sus orígenes hasta la Revolución Industrial. Barcelona: Gustavo Gili S.A. RODRÍGUEZ DUARTE, M.C. (1994), El mecenazgo de los duques de Medina Sidonia sobre el convento de religiosas clarisas de Regina Coeli de Sanlúcar de Barrameda. En Archivo Ibero-Americano, 54, 805-818. RODRÍGUEZ DUARTE, M.C. (2004), El convento de Regina Coeli. Cádiz: ASEHA. SALAS ALMELA, Luis (2011), Fundaciones conventuales en Sanlúcar de Barrameda. Una imagen de poder señorial en el camino de los eclesiásticos a Indias (1492-1641). En Historia y Genealogía, 1, 189-204. VELÁZQUEZ GAZTELU, J.P. (1994), Manuel Romero Tallafigo (ed.), Historia Antigua y Moderna de la muy noble y muy leal ciudad de Sanlúcar de Barrameda. Volumen II. Historia Moderna: de la Reconquista al reinado de Don Fernando VI. Sanlúcar de Barrameda: ASEHA.

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