Successfully reported this slideshow.
We use your LinkedIn profile and activity data to personalize ads and to show you more relevant ads. You can change your ad preferences anytime.

04. In Medio Orbe. Ponencia. Friedrich Edelmayer

103 views

Published on

Ponencia de Friedrich Edelmayer, La recepción del Nuevo Mundo en el Sacro Romano Imperio en el siglo XVI

  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

04. In Medio Orbe. Ponencia. Friedrich Edelmayer

  1. 1. In Medio Or Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al M be undo
  2. 2. “Puerta de la Sirena” Castillo de Santiago (siglo XV) Foto: Óscar Franco En la imagen aparece la Puerta de la Sirena, portada monumen- tal del Castillo de Santiago; es de destacar el elemento mítico (la sirena de doble cola) que pertenece al imaginario simbólico de la Casa Ducal de Medina Sidonia, el hada Melusina, un ser mítico de naturaleza acuática que presidía –amparando bajo sus brazos los escudos de la Casa Ducal- el acceso al interior del castillo y cuya mirada apuntaba hacia el exterior del mismo, hacia la ribera, hacia la orilla del Guadalquivir en su desembocadura, precisamente ha- cia esa misma ribera que vería hacerse a la mar a los barcos de la Expedición Magallanes-Elcano. Es un elemento característico del Patrimonio Histórico y Artístico de Sanlúcar de Barrameda, repre- sentativo del contexto cultural y cronológico (la transición de los siglos XV a XVI) al que pertenece el horizonte de los grandes via- jes oceánicos en el que se inserta la I Vuelta al Mundo (1519-1522).
  3. 3. In Medio Orbe Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al Mundo Actas del I Congreso Internacional sobre la I Vuelta al Mundo, celebrado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) los días 26 y 27 de septiembre de 2016
  4. 4. In medio Orbe Sanlúcar de Barrameda y la I Vuelta al Mundo Actas del I Congreso Internacional sobre la I Vuelta al Mundo, celebrado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) los días 26 y 27 de septiembre de 2016 CONSEJERA DE CULTURA Rosa Aguilar Rivero VICECONSEJERA DE CULTURA Marta Alonso Lappí SECRETARIO GENERAL DE CULTURA Eduardo Tamarit Pradas Edita: JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura Colabora: Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) © DE LA EDICIÓN JUNTA DE ANDALUCÍA Consejería de Cultura © DE LOS TEXTOS Sus autores o los titulares de los mismos © DE LAS OBRAS PLÁSTICAS Los titulares de las mismas FOTOGRAFÍAS Los autores DISEÑO GRÁFICO Artefacto Sevilla, 2016 ISBN: 978-84-9959-231-2 DEPÓSITO LEGAL: 1965-2016 IMPRIME: Escandón Impresores ALCALDE DE SANLÚCAR DE BARRAMEDA (CÁDIZ) Víctor Mora Escobar DELEGADO MUNICIPAL DE CULTURA Juan Oliveros Vega COORDINADOR CIENTÍFICO DEL CONGRESO Y EL LIBRO Manuel J. Parodi Álvarez AGRADECIMIENTOS A todas aquellas personas, entidades, instituciones y colectivos que han hecho posible este volumen, y que colaboran activa y decididamente en pro de la Conmemoración del V Centenario de la I Vuelta al Mundo.
  5. 5. F R I E D R I C H E D E L M AY E R // 1 7 LA RECEPCIÓN DEL NUEVO MUNDO en el Sacro Romano Imperio en el siglo XVI Friedrich Edelmayer1 [ I ] El 12 de julio de 1493, pocos meses después de que Colón regresase a Europa, el médico y cronista Hartmann Schedel publicó en la ciudad imperial de Núremberg su crónica del mundo entero2 . Aunque la noticia sensacional sobre el viaje de Colón se extendió por vía de folletos de inmediato de forma masiva, en la crónica de Schedel todavía no hay noticias sobre el mundo recién descubierto. Su mapa del mundo mues- tra sólo los tres continentes entonces conocidos, Europa, África y Asia. Es claro que el descu- brimiento del Nuevo Mundo coincidió con los preparativos para imprimir la crónica mundial. Colón según su propia interpretación de hecho había descubierto la ruta occidental a Catay. Schedel por lo tanto no tendría nada de qué pre- ocuparse a este respecto porque esta tierra rica del Oriente lejano del mundo conocido había sido mostrada en su mapa3 . El conocimiento de las novedades, sin em- bargo, se extendió rápidamente en el Sacro Imperio4 . Hieronymus Münzer vio en su viaje a España en 1494 y 1495 no sólo negros que, en cualquier caso, eran conocidos por los euro- peos desde la Edad Antigua, sino también los primeros americanos. Pero no sólo los humanos de mundos distantes despertaron el interés de los europeos, sino también animales, plantas, u objetos de arte. Así lo escribió en 1507 Conrad Peutinger, un humanista bien conocido de Augs- burgo, a su amigo Sebastian Brant, que quería mostrarle sus recién comprados papagayos5 . Pronto fueron además publicados los prime- ros impresos sobre el Nuevo Mundo en los terri- torios del Sacro Imperio. Vale mostrar unos po- cos ejemplos: ya en 1494 publicaron en Basilea en español la famosa carta de Colón a Luis de 1 Universidad de Viena. 2 Dieter Wuttke, “Humanismus in den deutschsprachigen Ländern und Entdeckungsgeschichte 1493–1534”, en Urs Bit- terli – Eberhard Schmitt (eds.), Die Kenntnis beider “Indien” im frühneuzeitlichen Europa. Akten der Zweiten Sektion des 37. deutschen Historikertages in Bamberg 1988, Munich, 1991, pp. 1–35, aquí pg. 10. 3 Ibidem, pp. 6–8. 4 Lo que fue el Sacro (Romano) Imperio, esta monarquía electiva en el centro de Europa y en el norte de Italia, lo hemos explicado varias veces, por lo que no hay que repetirlo todo de nuevo. Cfr. Friedrich Edelmayer, “Los súbditos del Sacro Im- perio. Visiones castellanas sobre los otros”, en David González Cruz (ed.), Pueblos indígenas y extranjeros en la Monarquía Hispánica. La imagen del otro en tiempos de guerra (siglos XVI–XIX), Madrid, 2011, pp. 21–35, sobre todo pp. 21–22; igualmente Friedrich Edelmayer, “El Sacro Imperio y la Monarquía Católica”, en José Javier Ruiz Ibáñez (ed.), Las vecinda- des de las Monarquías Ibéricas, Madrid, 2013, pp. 81–102; y el informe que hemos dirigido: Friedrich Edelmayer (dir.), “El Sacro Imperio (1519–1648)”, en Stvdia Historica. Historia Moderna, 23/2001 (2003), pp. 11–180. 5 Wuttke, “Humanismus”, pp. 12–15.
  6. 6. 20 // L A R E C E P C I Ó N D E L N U E V O M U N D O E N E L S A C R O R O M A N O I M P E R I O E N E L S I G L O X V I Santángel del 15 de febrero de 1493. Una tra- ducción de esta carta al alemán vería la luz ya en 14976 . En 1505 publicó Matthias Ringmann en Estrasburgo la relación de Amerigo Vespuc- ci sobre su segundo viaje. En 1508 apareció en Núremberg una traducción al alemán de los in- formes de Vespucci. En 1524 Friedrich Peypus en Núremberg publicó una edición en latín con los informes de Pedro Mártir de Anglería y Her- nán Cortés7 . Cortés mismo publicó entonces por primera vez en el territorio del Sacro Imperio, sólo dos años después de la primera publicación de su segunda y tercera cartas en 1522 en Se- villa. Las primeras Décadas de Mártir de An- glería ya habían aparecido en 1521 en Basilea. Tanto los trabajos de Mártir como los de Cortés fueron varias veces publicados hasta 1550 en el Sacro Imperio. En 1550 aparecieron además en Augsburgo la segunda y la tercera Relación de Cortés en una traducción alemana8 . 1550 fue también el año en el que por primera vez se pu- blicó en Augsburgo una relación original en ale- mán sobre América, la famosa carta de Philipp de Hutten sobre Venezuela. Y en 1557 apareció en Marburgo y Frankfurt el diario de viaje de Hans Staden de Homberg, además vería la luz en Haguenau la descripción del viaje por Amé- rica de Nicolaus Federmann. En 1567 imprimió Sigmund Feyerabend en Frankfurt la relación del viaje de Ulrich Schmidel de Straubing9 . Este breve resumen muestra claramente que al menos las clases educadas del Sacro Imperio, los que supieron leer, tenían la oportunidad de informarse sobre el Nuevo Mundo, y esto de primera mano. Contar con conocimientos del castellano no era necesario porque las publica- ciones en castellano fueron traducidas de forma relativamente rápida, primero al latín, pero lue- go también al alemán. A partir de la segunda mitad del siglo XVI se publicaron además tes- timonios de personas cuya lengua materna era el alemán. [ II ] La corte de los Austrias en Viena, más tarde en Praga, sin embargo tenía más oportunidades de aprender sobre el Nuevo Mundo. En este con- texto hay que mencionar primero la correspon- dencia entre los diferentes miembros de la casa de Austria. De esta manera, por ejemplo, llegó de Bruselas a Viena un informe detallado sobre la conquista del Perú por Francisco Pizarro y la captura y el asesinato del inca Atahualpa, re- dactado en la secretaría de la gobernadora de los Países Bajos, la reina María de Hungría10 . Además escribieron otras personas a los Habs- burgo de Austria, tales como comerciantes, sol- dados, aventureros o consejeros reales. Antonio Perrenot de Granvela, por ejemplo, envió en 1548 una carta al rey Fernando I con un infor- me sobre la rebelión y la ejecución de Gonzalo Pizarro11 . En el presente artículo vamos a repasar sobre todo las cartas de los embajadores imperiales en la corte de Felipe II, que también informa- ron sobre el Nuevo Mundo. Vamos a hablar de Martín de Guzmán12 , que fue el primer embaja- dor imperial permanente en España entre 1561 y 1563, de Adán de Dietrichstein, que estaba 6 Bitterli –Schmitt, Die Kenntnis, p. 38–40. 7 Wuttke, “Humanismus”, pg. 32; cf. además John Alden – Denis C. Landis (eds.), European Americana. A Chronological Guide to Works Printed in Europe Relating to the Americas, 1493–1776, 2 vols., New York 1980 y 1982. 8 Cf. Hans-Joachim König, “Verständnislosigkeit und Verstehen, Sicherheit und Zweifel: Das Indiobild spanischer Chro- nisten im 16. Jahrhundert”, en Bitterli –Schmitt, Die Kenntnis, p. 37–62. 9 Cf. Wolfgang Neuber, “Die Drucke der im Original deutschen Amerikareiseberichte bis 1715. Synopse, Bibliog-raphie und marktgeschichtlicher Kommentar”, en Frühneuzeit-Info, 2/1 (1991), pp. 76–83. 10 “Nuevas de las Indias”, [1533], HHStA [Haus-, Hof- und Staatsarchiv] Viena, Belgien PA 25, fol. 150r+v y fol. 153v. Cfr. además “Nouvelles des Indes”, [1533], ibidem, fol. 151r–152v. 11 Cf. Österreichische und europäische Geschichte in Dokumenten des Haus-, Hof- und Staatsarchivs Viena, 2 1965, pp. 31–32. 12 Sobre Guzmán, cfr. Friedrich Edelmayer – José Carlos Rueda Fernández, “Del caos a la normalidad. Los inicios de la diplomacia moderna entre el Sacro Imperio y la Monarquía hispánica”, en Pablo Fernández Albaladejo (dir.), Monarquía, Imperio y pueblos en la España Moderna. Actas de la IV Reunión Científica de la Asociación Española de Historia Moderna, Alicante 1997, pp. 631-640.
  7. 7. F R I E D R I C H E D E L M AY E R // 19 en la corte de Madrid entre 1564 y 157313 , y de Hans Khevenhüller de Aichelberg, conde de Frankenburg, que después de algunas misiones especiales en España trabajó como embajador imperial entre 1574 y 1606 en las cortes de Feli- pe II y Felipe III14 . Los embajadores enviaron cada mes por lo menos dos informes amplios de España a la corte imperial, sin contar las cartas cortas, reco- mendaciones y textos parecidos. Por tanto cada año una media de unas 35 cartas está disponi- ble, siendo que una carta incluye generalmente entre dos y cuatro folios. Es interesante que no haya en estas cartas tantas informaciones sobre las Américas como es de suponer, mientras sin embargo hay más informaciones sobre las flotas llegadas desde el Nuevo Mundo. Valdrán tres ejemplos: en las cartas de Dietrichstein de 1564 hay un total de cinco noticias acerca de Améri- ca, en las de Khevenhüller de 1574 también, y en 1578 América sale diez veces en sus cartas. Esta información sorprende solamente al prin- cipio. Hay varias razones que son decisivas para que la correspondencia de los embajadores im- periales no fuera un verdadero tesoro de infor- maciones sobre el Nuevo Mundo. La causa más importante se encuentra probablemente en la corte española. En estos años los franceses, in- gleses y holandeses comenzaron a cuestionar el derecho exclusivo de los españoles y portugueses en la conquista, explotación y colonización de los países de ultramar. El rey español, por ello, no tendría tanta ni tan buena disposición para difundir demasiada información sobre el Nuevo Mundo. Hubiera sido fácil que la misma pudie- ra ser utilizada por súbditos de dichas potencias para dañar los intereses españoles en América. El emperador, como pariente del rey español, por lo general no entraba en la categoría de una po- tencia enemiga, pero las rutas de los correos eran inseguras15 . Este clima de miedo por la prolifera- ción incontrolada de información también dañó a los embajadores imperiales que no llegaron tan fácilmente a conseguir determinadas informacio- nes, de lo que se quejaron varias veces16 . Ahora hay que preguntarse lo que los emba- jadores imperiales contaron acerca de las Amé- ricas. Tres áreas son bastante frecuentes: En el primer lugar deben ser consideradas –como ya se ha mencionado– las noticias sobre la llegada de la flota de América, sobre los bienes que la misma traía, en años más tardíos también so- bre las medidas para la protección de la flota contra ataques de los corsarios. Noticias sobre América y sobre los acontecimientos en Ultra- mar forman otro área de interés. De una terce- ra categoría son las noticias sobre bienes, sobre plantas y animales que llegaron de América a España y desde allí al Sacro Imperio. Vamos a dar a continuación algunos ejemplos concretos. [ III ] La llegada de la flota de América representaba no sólo un punto culminante en el ciclo del año de una ciudad como Sevilla (u otros puertos), sino que era también esperada muy ansiosamen- te por la corte de Madrid. De los bienes que la flota del Nuevo Mundo traía dependía no sólo el destino de un considerable número de comer- ciantes que habían invertido posiblemente todo su dinero en una empresa comercial y se arries- gaban por lo tanto a su ruina económica si la flota fuera saqueada por corsarios o se hubiera hundido en una tormenta o un huracán, sino que de estos bienes dependía también la Monar- quía Católica cuyas necesidades financieras eran extremadamente grandes a causa de su política hegemónica en Europa y a las tantas guerras de aquella época. Por eso no es extraño que en las 13 Sobre Dietrichstein, cfr. Friedrich Edelmayer, “Honor y dinero. Adam de Dietrichstein al servicio de la Casa de Aus- tria”, en Stvdia Historica. Historia Moderna, 10–11 (1992–1993), pp. 89–116. 14 Sobre Khevenhüller, cfr. Friedrich Edelmayer, “Aspectos del trabajo de los embajadores de la Casa de Austria en la se- gunda mitad del siglo XVI”, en Pedralbes. Revista d’Història Moderna, 9 (1989), pp. 37–56; asimismo, Friedrich Edelmayer, “El mundo social de los embajadores imperiales en la corte de Felipe II”, en Enrique Martínez Ruiz (dir.), Madrid, Felipe II y las ciudades de la Monarquía, vol. II: Capitalidad y economía, Madrid 2000, pp. 57–68; Alfredo Alvar Ezquerra, El embajador imperial Hans Khevenhüller (1538–1606) en España. Madrid, 2015. 15 Cf. Dietrichstein a Maximiliano II, Madrid 1566 febrero 28, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. [Staatenabteilungen, Spanien, Diplomatische Korrespondenz] 6/11, fol. 16r–8v. 16 Cf. Khevenhüller a Maximiliano II, Madrid 1571 octubre 29, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 8/2, fol. 13r–14v; Khevenhüller a Maximiliano II, Madrid 1572 enero 12, ibidem, Spanien, Dipl. Korr. 7/33, fol. 2r–8v.
  8. 8. 20 // L A R E C E P C I Ó N D E L N U E V O M U N D O E N E L S A C R O R O M A N O I M P E R I O E N E L S I G L O X V I cartas de los embajadores imperiales la llegada de la flota de América siempre sea mencionada. Como consecuencia de la importancia económi- ca de este acontecimiento, las noticias sobre la cantidad y el valor de la carga estaban natural- mente en el centro del interés. Así Dietrichstein escribía el 29 de junio de 1564 de Madrid que el 25 de junio los barcos de América habían llegado a Sanlúcar de Barrame- da17 . El significado de esta noticia debe ser visto ya a causa de la comparación de ambas fechas. Sólo cuatro días después que la flota hubiera arribado a Sanlúcar, la noticia no sólo había ya llegado a Madrid, sino que también el embaja- dor imperial había podido conocer las noveda- des. Y éste disponía ya de datos muy exactos: de Nueva España habían venido siete barcos, de Tierra Firme cuatro. Los de México llevaban una carga registrada por un valor de 1.300.000 ducados, aquéllos de América del Sur portaban bienes por valor de 1.200.000 ducados. Al rey correspondían de la primera suma 240.000 du- cados, y de la segunda 50.00018 . Un cierto sig- nificado tiene la discreta palabra “registrada”. Con ésta los datos numéricos son relativizados un poco. También Dietrichstein sabía que el verdadero valor de la carga era probablemente aún superior, porque comerciantes, empleados reales y capitanes intentaron minimizar el valor de las cargas y dañaron así las finanzas reales. El embajador escribía sin embargo no sólo al emperador, sino también a otras personas. Sus cartas a Leonhard de Harrach, el mayordomo mayor imperial, son muy instructivas. Estas car- tas son menos oficiales, Dietrichstein escribía a Harrach más abiertamente que al emperador. Y aquí de nuevo se encuentran datos exactos. A fin de 1564, por ejemplo, el embajador informa- ba qué montantes había traído en oro y plata un barco recién llegado al puerto de Cádiz19 . El em- bajador imperial prestaba su atención también a los otros bienes que venían normalmente de las Américas. En el centro de su interés estaban sin embargo más bien las joyas, porque comunica- ba a Harrach que el barco mencionado no ha- bía cargado ni perlas ni otros valores20 . Vamos a indicar algunos otros ejemplos más: Así Die- trichstein informaba en el otoño de 1566 que la armada de América portaba al rey 1.100.000 ducados, a otras personas más de 4.000.00021 . En la primavera de 1568 la flota llevaba para el rey 500.000 ducados, y para otras personas más de 5.000.000 de ducados22 . Muy ilustrativo en el contexto del valor del tesoro americano es además un documento que llegaba con una car- ta de Khevenhüller a Viena y que lleva el título Memoria del dinero, oro y plata y esmaraldas que este mes de setiembre [1571] truxo el arma- da de las Yndias de Spaña a Sevilla23 . Mediante los documentos adjuntos a las car- tas es notable que los embajadores consiguieran de vez en cuando recibir documentos oficiales. Esto se ilustra no solamente por el documento arriba citado: otro ejemplo nos ofrece el emba- jador imperial Martín de Guzmán. Éste añadía en una carta al emperador Fernando I una re- lación sobre el valor de la carga de un barco que llegó en 1562 a Sanlúcar de Barrameda. La relación contiene no sólo los nombres de los di- ferentes comerciantes a los que las mercancías pertenecían, sino además datos del valor de las mercancías de cada comerciante particular24 . La lista es interesante a causa del hecho que ella se encuentra en Viena. Procede sin duda ninguna de la sección “Contaduría” del Consejo de In- dias. También en el archivo del Consejo de Gue- 17 Dietrichstein a Maximiliano II, Madrid 1564 junio 29, en Friedrich Edelmayer (dir.), Die Korrespondenz der Kaiser mit ihren Gesandten in Spanien, vol. 1: Arno Strohmeyer (ed.), Der Briefwechsel Ferdinands I. und Maximilians II. mit Adam von Dietrichstein 1563–1565, Viena – Munich, 1997, pp. 222-239. 18 Ibidem. 19 Dietrichstein a Harrach, Madrid 1564 diciembre 31, en Edelmayer, Die Korrespondenz, pp. 320-329. 20 Ibidem. 21 Dietrichstein a Maximiliano II, Madrid 1566 octubre 1, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 6/11, fol. 44r–45v. 22 Dietrichstein a Maximiliano II, Madrid 1568 abril 13, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 7/21, fol. 15r–22v. 23 HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 8/2, fol. 6r–9v, dentro de una carta de Khevenhüller a Maximiliano II, Madrid 1571 octubre 13, ibidem, fol. 5r y fol. 10v. 24 “Relación de [...] todas las mercaderías”, 1562, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 6/6, fol. 184r–185v dentro de una carta de Guzmán a Fernando I, Madrid 1562 mayo 16, ibidem, fol. 162r+v y fol. 186v.
  9. 9. F R I E D R I C H E D E L M AY E R // 21 rra se encuentran documentos parecidos25 . Es de suponer que Guzmán tenía relaciones excelentes con algunos consejeros reales lo que explica la existencia de documentos originales de consejos españoles en la corte imperial. Si un barco naufragaba26 , era lamentada no tanto la pérdida de vidas humanas sino especial- mente la de metales preciosos y otros bienes de valor. Un ejemplo instructivo de esto último lo ofrece Dietrichstein en la carta ya mencionada a Harrach. El 15 de diciembre de 1564 se lle- gaba a saber en Sevilla que doce leguas fuera de Lisboa un barco de la flota de América se había hundido. Si bien los marineros se habían salvado en su totalidad, salvo cuatro personas, sin embargo la pérdida era muy dolorosa, so- bre todo porque con el barco se habían perdido algunos cajones con el colorante procedente de la cochinilla. Nadie sabía todavía si el barco no había también llevado plata. Además las noti- cias del hundimiento de un barco de la flota de América producían preocupación por los otros barcos, como Dietrichstein informaba27 . ¿Qué bienes traía la flota de América junto al oro, la plata y la cochinilla ya mencionados, se- gún los informes de los embajadores imperiales? Vamos a aportar un ejemplo de 1571, una lista que había enviado el embajador Khevenhüller28 . Si bien no es ningún informe de las Indias Occi- dentales de España sino de las Indias Orientales de Portugal, sin embargo tiene un carácter de modelo porque todas estas listas están escri- tas de la misma manera. En la lista es descrito de modo detallado lo que tres barcos concre- tos traían en bienes y a quién pertenecían estos bienes, si al rey o mercaderes privados. En este lugar las sumas finales pueden ser suficientes. En total los tres barcos traían 6203 quintales de pimienta, 901 quintales de claveles, 164 quin- tales de flores de nuez moscada, 377 quintales de nuez moscada, 185 quintales de canela, 600 quintales de anís y 277 quintales de lacre “in- diano”29 para sellar30 . Tales riquezas naturalmente despertaron la envidia de otros países europeos. Los mares se hacían cada vez más peligrosos para los barcos españoles por causa de los diferentes piratas31 . El inglés Francis Drake era uno de aquellos cor- sarios que asustaron a las flotas españolas. Khe- venhüller informaba detalladamente sobre sus empresas, así sabemos que el inglés conseguía viajar por el Estrecho de Magallanes, molestar a la flota española en el Pacífico y saquear varios puertos de esta zona32 . El embajador Dietrichs- tein se quejó de los hugonotes franceses que en 1566 saquearon la isla portuguesa de Madeira e impidieron a los españoles llevar agua de la isla. Queda claro que Dietrichstein estaba del lado de los españoles y portugueses. Su relación sobre los acontecimientos termina con las pala- bras “en soma, franceses son franceses”33 . [ IV ] Vamos a preguntarnos ahora qué informaciones sobre las Américas podemos sacar de la corres- pondencia de los embajadores imperiales. Por desgracia sus cartas no contienen ninguna infor- mación que tenga un valor etnológico o lingüís- tico. Informaciones sobre la historia americana tampoco podemos obtener, solamente informa- ciones sobre acontecimientos que tienen una re- lación con, por ejemplo, la lucha por el control del Nuevo Mundo. 25 Cfr. los documentos del AG [Archivo General de] Simancas, Guerra Antigua, leg. 149, a partir del fol. 159. 26 Cfr. entre otras cartas Khevenhüller a Maximiliano II, Madrid 1575 febrero 16, OÖLA [Oberösterreichisches Lan-desar- chiv] Linz, Khevenhüller-Briefbücher 1, fol. 150r–153r, aquí fol. 151v. 27 Dietrichstein a Harrach, Madrid 1564 diciembre 31, Edelmayer, Die Korrespondenz, pp. 320-329. 28 Khevenhüller a Maximiliano II, Madrid 1571 octubre 11, HHSTA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 8/2, fol. 1r+v y fol. 4v. 29 “Cargo, was 3 schiff aus den portugesischen Yndias gen Lisbona gebracht”, Madrid 1571 septiembre, HHSTA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 8/2, fol. 2r–3v. 30 Hay otro documento dentro de la carta de Khevenhüller a Maximiliano II, Madrid 1576 agosto 2, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 9/1, fol. 24r–25v: “Volgt hernach, was [...] die flot aus Nueva Spaña fur den khänig und particulares bringt”, 1576 julio 21, ibídem, fol. 26r. 31 Cfr. Dietrichstein a Maximiliano II, Madrid 1570 junio 30/julio 8, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 8/15, fol. 19r–23v. 32 Khevenhüller a Rodolfo II, Madrid 1579 agosto 12, OÖLA Linz, Khevenhüller-Briefbücher 2, fol. 245r–246v. 33 Traducido del alemán. Dietrichstein a Maximiliano II, Madrid 1566 noviembre 4, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 6/11, fol. 46r–51v.
  10. 10. 22 // L A R E C E P C I Ó N D E L N U E V O M U N D O E N E L S A C R O R O M A N O I M P E R I O E N E L S I G L O X V I Un buen ejemplo son los acontecimientos en la Florida. Después de que hugonotes franceses se hubiesen esforzado en vano por poner pie en el Brasil, un nuevo intento sería emprendido en 1564 en la Florida. Ellos erigirían allí el fuerte Carolina. Dietrichstein escribiría ya muy pron- tamente sobre este asunto y sobre Pedro Menén- dez de Avilés, que finalmente consiguió expulsar a los franceses34 . La brutalidad de los soldados españoles fue tan grande que murieron, en 1565, casi todos los franceses. En la historiografía se habla por ello de la masacre de la Florida. En este caso Felipe II intentó hacer llegar al empera- dor una amplia información sobre el asunto para contrastar una posible propaganda francesa en contra de los españoles. Por eso Dietrichstein po- día enviar una relación autorizada por la corte española sobre los acontecimientos. La misma es muy detallada y describe en cuatro páginas los acontecimientos desde el punto de vista de Menéndez35 . Seguramente la relación sería publi- cada también porque el mundo debía saber qué ocurriría con aquellas personas que se atreviesen a entrometerse en la esfera del poder español. Con esta interpretación se corresponden dos documentos que se escribieron sobre la rebelión de Lope de Aguirre en Venezuela contra el rey Católico, los que había enviado el embajador Guzmán36 . Las relaciones describen exactamen- te la rebelión y la muerte de Aguirre y fueron publicadas sin duda ninguna oficialmente por parte de la corte española. También aquí el obje- tivo final de la publicación queda claro: Felipe II quería mostrar cómo se trataría a aquéllos que se rebelaran contra la Corona española. [ V ] ¿Qué bienes llegaban a través de España desde las Indias al Sacro Imperio? En este lugar no va- mos a hablar de las especias. De nuestro interés son más bien las mercancías de lujo, cosas que no todo el mundo podía adquirir, cosas que entra- ban en la correspondencia enviada debido a su carácter exótico. En general se trata de plantas, animales, piedras que promueven salud o pren- das de vestir perfumadas con resinas exóticas. Los emperadores Maximiliano II y Rodolfo II coleccionaban animales raros con una cierta pasión por lo que encargaron a sus embajadores en España adquirir animales exóticos y raros. Khevenhüller relataba, por ejemplo, en 1576 que quería informarse lo que la recién llegada flota había traído desde el Nuevo Mundo y pro- metió esforzarse en comprar algunos animales37 . Por fin podía informar que había conseguido al- gunas “perdices indianas”38 . Con este ejemplo podemos ver que muchas veces resulta muy di- fícil identificar los animales concretos. Los em- bajadores les daban nombres generales por no saber ellos mismos exactamente de lo que ha- blaban. Lo demuestra otro ejemplo de Kheven- hüller que en otoño de 1576 compró un felino casi tan grande como un león39 . Posiblemente se trataba de un puma. Además escribió mu- chas veces sobre halcones mexicanos que quería comprar para Rodolfo II40 . Y se peleaba con el secretario real Gabriel de Zayas que no que- ría dejarle sus papagayos para el emperador41 . Georg Montfort, un embajador extraordinario, sin embargo, pudo adquirir en 1579 tres papa- 34 Dietrichstein a Maximiliano II, Madrid 1565 junio 4/6, en Edelmayer, Die Korrespondenz, p. 381–395; además: “1565. Copia de una carta de 26 de Marco, escripto de Sevilla”, HHStA Viena, Spanien, Varia 2/15, fol. 1r. Dietrichstein a Maxi- miliano II, Madrid 1566 febrero 28, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 6/11, fol. 16r–18v. 35 “Lo que se entiende de la Florida por cartas de Pero Melendez [sic]”, [1566], HHStA Viena, Spa-nien, Varia 2/15, fol. 39r–40v. 36 “El fin del tirano de Lope de Aguirre [...]”, 1561, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 6/6, fol. 166r–169v; “Relación breve hecha por mí, Pedro de Monguia [...]”, ibidem, fol. 170r–183v; den-tro de una carta de Guzmán a Fernando I, Madrid 1562 mayo 16, ibídem, fol. 162r+v y fol. 186v. 37 Khevenhüller a Maximiliano II, Madrid 1576 julio 23/24, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 9/1, fol. 18r–19v. 38 Khevenhüller a Maximiliano II, Madrid 1576 agosto 28/septiembre 1, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 9/1, fol. 28v–33r y fol. 37v. 39 Khevenhüller a Maximiliano II, Madrid 1576 octubre 1, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 9/1, fol. 50r–55v. 40 Por ejemplo Khevenhüller a Rodolfo II, Madrid 1579 enero 13/14, OÖLA Linz, Khevenhüller-Briefbücher 2, fol. 191v–195v, aquí fol. 195v. 41 Khevenhüller a Rodolfo II, Madrid 1579 enero 13/14, OÖLA Linz, Khevenhüller-Briefbücher 2, fol. 191v–195v, aquí fol. 194r; Khevenhüller a Rodolfo II, Madrid 1579 abril 2, ibídem, fol. 212v–214v.
  11. 11. F R I E D R I C H E D E L M AY E R // 23 gayos para el archiduque Carlos42 . Y el cope- ro imperial Georg Christoph Teufl compró en 1580 once papagayos y 21 “caracoles grandes de Yndias”43 . Es una lástima que no sepamos de qué tipo de caracoles se trataba. Las plantas americanas interesaron a los empe- radores también. Dietrichstein por ejemplo en- vió al Imperio en 1568 semillas de América con instrucciones para plantarlas44 . Lo mismo hizo Khevenhüller45 . Éste hablaba además en 1579 de una raíz negra buena contra la melancolía46 . En el Sacro Imperio se interesaron además por bienes de lujo procedentes tanto de las Indias Occidentales como de las Orientales. En los documentos de la época encontramos muchas veces la mención de guantes o guirnaldas perfu- mados con ámbar, de objetos de azabache o de rosarios con cuentas de benjuí47 . Estos produc- tos se compraron en cantidades elevadas. Khe- venhüller enviaba en 1579, por ejemplo, 34 pa- res de guantes de ámbar al emperador48 , y una cantidad parecida llevaba Georg Montfort49 . Y vamos a mencionar una cosa curiosa. Los embajadores tenían que buscar además piedras de bezoar porque por entonces se pensaba que éstas podrían anular los efectos de todo tipo de veneno. Tanto Khevenhüller50 como Montfort consiguieron estas piedras, Montfort la suya, decorada con oro, como regalo de Felipe II51 . [ VI ] Resumiendo, tenemos que señalar que en el Cen- tro de Europa tenían muchas posibilidades de in- formarse sobre los Nuevos Mundos recientemente descubiertos. Sin embargo queda claro que no in- teresaron tanto los humanos que allí vivieron, sino más bien los animales y las plantas, y sobre todo los tesoros, o, como se dijo en un documento arri- ba citado, el “dinero, oro y plata y esmaraldas”. 42 Cédula de paso para Montfort, San Lorenzo de El Escorial 1579 octubre 11, AG Simancas, Cáma-ra de Castilla, Cédu- las, libro 361, fol. 183r+v. 43 Cédula de paso para Teufl, Madrid 1580 febrero 2, AG Simancas, Cámara de Castilla, Cédulas, libro 361, fol. 195r. 44 Dietrichstein a Maximiliano II, Madrid 1568 enero 22, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 7/21, fol. 4r–7v. 45 Khevenhüller a Maximiliano II, Madrid 1576 agosto 28/septiembre 1, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 9/1, fol. 28v–33r y fol. 37v. 46 Khevenhüller a Rodolfo II, Madrid 1579 mayo 26, OÖLA Linz, Khevenhüller-Briefbücher 2, fol. 225r–226r. 47 Cf. entre otras la cédula de paso para Montfort, El Pardo 1579 octubre 28, AG Simancas, Cámara de Castilla, Cédu- las, libro 361, fol. 184v; cédula de paso para Teufl, El Pardo 1579 noviembre 28, ibidem, fol. 189r+v; cédula de paso para Khevenhüller, Guadalupe 1580 abril 1, ibídem, fol. 207r+v; cédula de paso para Florian Wetschau, un mozo del archiduque Carlos, Elvas 1581 febre-ro 27, ibídem, fol. 235v. 48 Cédula de paso para Khevenhüller, San Lorenzo de El Escorial 1579 septiembre 28, AG Siman-cas, Cámara de Castilla, Cédulas, libro 361, fol. 182r. 49 Cfr. Cédula de paso para Montfort, San Lorenzo de El Escorial 1579 octubre 11, AG Simancas, Cámara de Castilla, Cédulas, libro 361, fol. 183r+v. 50 Khevenhüller a Maximiliano II, Madrid 1576 octubre 1, HHStA Viena, Spanien, Dipl. Korr. 9/1, fol. 50r–55v. Cf. también Khevenhüller a Rodolfo II, Madrid 1579 diciembre 2, OÖLA Linz, Khevenhüller-Briefbücher 2, fol. 264v–266r. 51 Cédula de paso para Montfort, El Pardo 1579 octubre 19, AG Simancas, Cámara de Castilla, Cé-dulas, libro 361, fol. 184v.

×