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CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA

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Comparto con ustedes un libro que contiene documentos, artículos y posicionamientos durante el proceso de negociación entre el EZLN y el Gobierno Federal y en la etapa posterior al incumplimiento de los Acuerdos de San Andrés Larrainzar, publicado por Editorial Gernika en el año 2008

Comparto con ustedes un libro que contiene documentos, artículos y posicionamientos durante el proceso de negociación entre el EZLN y el Gobierno Federal y en la etapa posterior al incumplimiento de los Acuerdos de San Andrés Larrainzar, publicado por Editorial Gernika en el año 2008

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CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA

  1. 1. Chiapas: La paz inconclusa ...Había una vez una COCOPA Jaime Martínez Veloz GERNIKA
  2. 2. Chiapas: La paz inconclusa ...Había una vez una COCOPA Jaime Martínez Veloz
  3. 3. ©D.R. Chiapas: La paz inconclusa. ...Había una vez una COCOPA Jaime Martínez Veloz ©D.R. Ediciones Gernika, S.A. Latacunga No. 801 Col. Lindavista 07300 México, D.F. % y Fax: 55 86 52 62 y 55 86 83 24 e-mail: edicionesgernika@prodigy.net.mx ISBN: 970-637-016-1 Primera edición, 2007 Cuidado de la edición Ma. de los Ángeles González Callado Composición tipográfica Ofelia Fandiño Ugalde Diseño de la portada Fernando Ramos González Impreso y encuadernado en México Printed and bound in Mexico
  4. 4. ÍNDICE Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9 ¿Quién detiene la desesperanza? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15 Los primeros diez meses de la COCOPA (Crónica del primer encuentro). . . . . . . . . . . . . . . . 17 La COCOPA frente a la comandancia zapatista. . . . . . . . . . . . 37 EZLN: Una insurrección comunitaria . . . . . . . . . . . . . . . . 42 Una nueva dimensión del diálogo nacional para la Reforma del Estado. . . . . . . . . . . . . . . . . . 54 Carta No.1 al presidente Ernesto Zedillo . . . . . . . . . . . . . . 60 Carta No.2 al presidente Ernesto Zedillo . . . . . . . . . . . . . . 62 Acerca de la detención de Fernando Yánez . . . . . . . . . . . . . 65 Los Acuerdos de San Andrés: Una razón de esperanza . . . . . . . 67 Carta No.3 al presidente Ernesto Zedillo . . . . . . . . . . . . . . 69 Carta No.4 al presidente Ernesto Zedillo . . . . . . . . . . . . . . 70 Chiapas. ¿Principio o fin de la Reforma del Estado? . . . . . . . . 72 Opinión sobre los resultados de la Consulta Nacional Indígenas. . 81 Chiapas: El reto de la voluntad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85 A pagar la deuda…con los pueblos indígenas . . . . . . . . . . . . 86 Voluntad política y confianza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89 El Presidente, el sub y la paz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 90 Cumplir o no cumplir . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 93 Burgoa sirve a una maniobra amedrentadora . . . . . . . . . . . . 95 Carta No.5 al presidente Ernesto Zedillo . . . . . . . . . . . . . . 97 La COCOPA no puede ni debe rendirse . . . . . . . . . . . . . . . 100 A Heberto Castillo. In memoriam . . . . . . . . . . . . . . . . . . 110
  5. 5. Chiapas: La hora del Congreso de la Unión . . . . . . . . . . . . 114 ¿Y Chiapas? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 117 ¿Cuándo empezó la guerra? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 119 Acteal es la nación. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 122 La vía paralela . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 125 Hacia una ofensiva por la paz. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 139 ¿Ausencia de estrategia?. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141 Pídele al tiempo que vuelva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 143 Colosio y el PRI frente a Chiapas . . . . . . . . . . . . . . . . . . 145 San Andrés, del puente al abismo. . . . . . . . . . . . . . . . . . 148 Consulta Nacional sobre Derechos Indígenas . . . . . . . . . . . 152 ¿La hora de los ajustes de cuenta? . . . . . . . . . . . . . . . . . 154 Chiapas no es Disneylandia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 156 El innombrable EZLN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 159 Chiapas... y sin embargo se mueve . . . . . . . . . . . . . . . . . 163 COCOPA 1998 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 166 COCOPA y los cocodrilos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 170 El Chiapas de lo imposible . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 173 Consulta Zapatista para la Paz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 177 ¿Qué esperar de la entrevista COCOPA-EZLN? . . . . . . . . . . . 181 La visita de la señora Robinson. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 183 Chiapas: La tregua no basta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 187 Chiapas, ¿asunto menor? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 191 Chiapas no es la UNAM . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 194 El EZLN y el diálogo nacional. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 198 La paz empieza en San Andrés . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 201 A defender la Iniciativa de la COCOPA . . . . . . . . . . . . . . . 205 Los zapatistas pueden transitar por toda la nación. . . . . . . . . 207 ¿Aprehender a Marcos? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 210 Fox se asemeja a Zedillo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 214
  6. 6. El obligado compromiso del PRI ante la Ley Indígena. . . . . . . 218 El pensamiento conservador frente a los derechos indígenas . . . 221 Volverán y serán millones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 225 La Ley Indígena: Un petardo de verdad . . . . . . . . . . . . . . 228 Tierra indígena, acuerdos de paz y ley internacional . . . . . . . . 231 Fox entre el poder y el no poder . . . . . . . . . . . . . . . . . . 234 Renuncia al PRI . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 238 En respuesta al fallo de la Suprema Corte de Justicia . . . . . . . 244 Jugar con ventaja . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 247 EZLN: Referente moral de la izquierda . . . . . . . . . . . . . . . 254 Elecciones en zona zapatista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 257 EZLN: Un pasado muy presente . . . . . . . . . . . . . . . . . . 259 De cuando la República traicionó a los indígenas . . . . . . . . . 261 Los 18 chinchones de Chuayffet . . . . . . . . . . . . . . . . . . 269 Una hojalata en el cielo de Chiapas . . . . . . . . . . . . . . . . . 272 Una cena en el fogón . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 275 Iniciativa de Ley que Establece Modificaciones Constitucionales en Materia Indígena . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 279
  7. 7. JOSÉ NARRO CÉSPEDES, ÓSCAR LÓPEZ VELARDE, JAIME MARTÍNEZ VELOZ, COMANDANTE TACHO Y CÉSAR CHÁVEZ CASTILLO EN EL POBLADO DE LA REALIDAD, CHIAPAS.
  8. 8. Presentación E n el mes de diciembre de 1994, siendo diputado federal del PRI por Baja California, fui nombrado por ese partido como su representante ante la Comisión Legislativa para la Paz en Chiapas. Desde entonces y casi sin proponérmelo me involucré en una dinámica que ha ocupado una parte importante de mi vida. Los hechos, la realidad y los anhelos de justicia de un grupo de hombres y mujeres, organizados en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), han sido el motivo por el que he estado vinculado al proceso chiapaneco. Después de 12 años de convivencia en una realidad muy distinta a la que me formó académica y políticamente, puedo afirmar que la lucha zapa- tista fortaleció mis convicciones y consolidó mis anhelos de luchador so- cial. Este tiempo que parece tan corto ha estado lleno de acciones, defini- ciones y transformaciones tanto personales como de la propia realidad chiapaneca. En el contenido de los textos, se encuentran los hechos y los temas que se han producido alrededor del movimiento social mexicano mas importan- te de los últimos años. Están aquí los documentos y textos que he produci- do al interior de la COCOPA, los debates en el Congreso de la Unión y los que he elaborado para los medios nacionales, que le han permitido espacio a mis comentarios. En especial quiero agradecer al periódico La Jornada y la Re- vista Proceso, su cobijo a mis inquietudes. La labor de estos dos medios infor- mativos, estoy seguro ha sido definitiva, para impedir la acción punitiva del Estado mexicano, que los grupos oligárquicos quisieran se produjera en contra del EZLN. 9
  9. 9. JAIME MARTÍNEZ VELOZ Los textos se han organizado de tal manera que puedan ser leídos y consultados de manera secuencial, en un tema cuyo desenlace final no se produce aún. Tengo claro que la responsabilidad principal del impedimento para la solución de la negociación en Chiapas, ha sido del gobierno federal, tanto del que encabezó Ernesto Zedillo, como el de Vicente Fox. Por ello los textos que aquí se publican, no son el resultado de un momento de inspi- ración, sino que son opiniones o posturas asumidas en el momento de los acontecimientos, por lo que reflejan estados de ánimo, líneas de acción, diagnósticos o posiciones, con respecto a cada uno de las coyunturas del proceso de paz. Hay momentos difíciles, frustraciones, en ocasiones triste- za e impotencia, pero nunca el ánimo de claudicar, por el contrario a cada obstáculo, se produce o plantea una nueva formulación. El libro en sí mismo es eso, una forma de continuar el debate de un tema que incluso los intelectuales de régimen desprecian o minimizan. Estoy convencido que sólo la fuerza de la sociedad organizada, será la que permita destrabar el proceso de negociación en Chiapas, cuyos temas y MIEMBROS DE LA COCOPA EN LA ZONA NORTE DEL ESTADO DE CHIAPAS. 10
  10. 10. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA BENIGNO ALADRO, JUAN CARLOS GÓMEZ ARANA, HEBERTO CASTILLO, SUBCOMANDANTE MARCOS, LUIS H. ÁLVAREZ, ÓSCAR LÓPEZ VELARDE, CÉSAR CHÁVEZ Y JOSÉ NARRO CÉSPEDES EN EL POBLADO DE LA REALIDAD, CHIAPAS. definiciones tienen que ver con el conjunto de la nación y la transformación profunda del Estado mexicano. Creo pertinente señalar que no ha sido sencillo, en todo este tiempo, luchar por la paz en Chiapas y al mismo tiempo continuar con mis tareas po- líticas en Baja California, donde se produce otro fenómeno social con otras características, pero que es parte de una misma causa. Chiapas y Baja Cali- fornia, las dos caras de una misma nación. Aunque todavía existen quienes no lo entienden. El propósito del presente libro es continuar con el debate en un tema inacabado y cuya solución se hace urgente y necesaria en una República que presume de ser democrática. Calculan mal quienes piensan que con el tiem- po la causa zapatista desaparecerá o que algún hecho providencial solucio- nará un asunto que los grupos en el poder se han negado a solucionar o reco- nocer. El Estado mexicano no puede ni debe guardar silencio ante el impasse chiapaneco, so pena de encontrarse de nuevo con sorpresas ingratas. La an- gustia crece en el campo mexicano, no sólo ante los embates de las políticas 11
  11. 11. JAIME MARTÍNEZ VELOZ neoliberales, sino ahora también ante las nuevas condiciones climáticas, donde huracanes y ciclones, están afectando miles de hectáreas de cultivo, sobre todo las de los campesinos pobres, que carecen de los recursos eco- nómicos y apoyos oficiales para la rehabilitación de las áreas devastadas por los fenómenos climáticos. Emigrar a Estados Unidos ha sido el único recur- so que tienen a su alcance para sacar adelante a sus familias. El Chiapas de hoy es distinto al que conocí en 1994, pero las causas que originaron el levantamiento zapatista siguen vigentes, y son el reto de los ac- tuales gobiernos. Son causas que no desaparecen con declaraciones o dema- gogia. Frente a ellas no hay declaración de amor que valga, solo valen los he- chos que se produzcan con rumbo y dirección para abatir los grandes défi- cits de la población chiapaneca. No hay recetas para enfrentar los grandes rezagos, pero tampoco hay imposibles para encarar los ancestrales recla- mos. Cuando hay voluntad, la imaginación popular hace crecer y multiplicar los recursos disponibles. Las Juntas de Buen Gobierno y la autogestión zapatista así lo han demostrado. Por ello, quiero señalar, que el presente libro es un reconocimiento para el EZLN, para sus bases de apoyo y la Comandancia General y para to- dos aquellos que sin ser zapatistas han abrazado la causa que los indígenas chiapanecos enarbolan, sobre todo a mis compañeros de la COCOPA en sus diferentes etapas, principalmente a quienes participaron en la primera de ellas, la cual dio una de las batallas más importantes que se recuerden en el Poder Legislativo. La convivencia y el compañerismo de la primera COCOPA nos marcaron para siempre a quienes en ella participamos. Mi más grande reconocimiento a Heberto Castillo (QEPD), con quien tuvimos la oportunidad de convivir en la última gran lucha de su vida rebelde. A don Luis H. Álvarez, a Rodolfo Elizondo, a Juan Guerra, a César Chávez, a José Narro Céspedes, a Óscar González Yánez, a Fernando Pérez Noriega, a Luis Felipe Bravo Mena, a Marco Antonio Michel, a Óscar López Velarde, a Benigno Aladro, a Juan Roque Flores, a Roberto Domínguez, a Juan Carlos Gómez Aranda, a Guillermo del Río (QEPD) y a Pablo Salazar. Con todos ellos mi vida creció y la causa zapatista tuvo en los miembros de la primera COCOPA una Comisión Legislativa que la respetó y trabajó con sinceridad. Posteriormente en la LVIII Legislatura que se desempeñó del 2000 al 2003 tuve la oportunidad de compartir con nuevos miembros de la Comi- 12
  12. 12. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA sión Legislativa entre los cuales destacaron Emilio Ullóa, Felipe de Jesús Vicencio Tovar, Maria Luisa Calderón Hinojosa, Carlos Rojas, Arely Ma- drid, Agustín Trujillo, Raymundo Toledo, Jorge Antonio Morales Messner y Rutilio Escandón. En otras circunstancias, en otras condiciones, conviví con un conjunto de legisladores las dificultades para procesar el diálogo en- tre el gobierno federal y el EZLN. También agradezco a los miembros de la CONAI, encabezados por don Samuel Ruiz, de quienes aprendimos un método de trabajo y una actitud so- lidaria y fraterna. Sobre todo agradezco al gran pueblo chiapaneco, por ha- berme permitido aprender de sus anhelos, de sus sueños y aspiraciones por salir adelante. Junto a Coahuila y Baja California, Chiapas es hoy un puerto de llegada y un punto de partida para los grandes cambios que México reclama. En fin, este libro sólo es una pausa de una causa, cuya resolución defi- nitiva está inconclusa y que todas las fuerzas progresistas de México, tene- mos el deber de apoyar desde cualquier trinchera desde nos encontremos. Y como dice la consiga: ¡Zapata vive! y la lucha sigue… sigue… sigue… Tuxtla Gutiérrez, 12 de diciembre del año 2006 13
  13. 13. JAIME MARTÍNEZ VELOZ EL SUBCOMANDANTE MARCOS Y MIEMBROS DE LA COCOPA Y LA CONAI EN CONFERENCIA DE PRENSA EN EL POBLADO DE LA REALIDAD, CHIAPAS. EL SUBCOMANDANTE ENTREGANDO LAS ARMAS EN RESGUARDO ANTES DE SALIR RUMBO A SAN CRISTÓBAL LAS CASAS. 14
  14. 14. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA 1 ¿Quién detiene la desesperanza? Una enorme acumulación de rencores ancestrales y una pobreza en el futu- ro son una desafortunada combinación de circunstancias. Agreguemos im- punidad, racismo y problemas agrarios. Entonces estaremos en la antesala de la guerra. Finalmente, la vida es una serie de elecciones. Cuando se elige entre la muerte o una vida amenazada, se tiene el marco de la desesperanza. De aquí, sólo basta que un puñado de hombres y mujeres empujados al límite salten al abismo. En nuestro país, ya comenzó una guerra. Los que se aman siempre se declaran su amor. Las guerras no siempre se declaran. Pero vaya que sí se reconocen. Su caudal de muertos, su incon- fundible olor, la presencia de armas y ejércitos, una tensión en el aire, la sor- presa canalla que aguarda a la vuelta del camino, las miradas recelosas que se cruzan, la contabilidad aciaga de los agravios y, sobre todo, la desazón en el calendario y en el alimento. ¿Qué pasará mañana? Cuando en 1994 la guerra llamó a nuestra puerta, salimos a la calle a contener el odio. Marchamos, exigimos y ganamos. Frenamos una guerra. Entonces nos trajeron una guerra de contrabando, silenciosa y canalla, que ha cobrado más vidas de las que se publican, que ha desarraigado a miles y que se pasea por caminos de injusticia y de complicidad. En el norte de Chiapas hay una guerra que no se reconoce, pero existe. Y lo más lamentable: en una guerra no declarada. ¿Cómo se puede convocar a tregua? Los partidarios de uno y otro bando cuentan sus muertos en voz alta, señalan culpables y preparan venganzas. ¿Quién tiene la razón? A estas altu- ras, tal vez ninguno, tal vez todos ellos. Si los cadáveres y odios dan la razón, todos han aportado su siniestra cuota. Todos tienen, por lo menos, un muerto de razón. Si los que buscan resolver problemas están cuerdos, en- tonces todos estamos locos. 1 La Jornada, sección Opinión, 24 de abril de 1997. 15
  15. 15. JAIME MARTÍNEZ VELOZ La guerra, como la gripe y la miseria humana, es contagiosa. ¿Quién sabe cuándo empieza el primer disparo, el primer muerto?, ¿quién escribe la primera crónica?, ¿quién toma la primera fotografía y la publica?, ¿qué fun- cionario da la primera explicación? Tal vez nadie lo sabe ni lo sabrá, pero muchos aportarán su explicación inútil. Lo importante es, ¿quién la va a detener?, ¿quién va a tender los puen- tes?, ¿qué bando se negará primero a la venganza? En toda guerra hay responsabilidades y éstas se reparten más allá de las palabras. Los menos culpables son los que más sufren. Esto es un lugar co- mún que, sin embargo es cierto. Los que tienen las manos llenas de sangre aguardan, tranquilos, el resultado de su perversidad. A estas alturas todavía los diarios nos traen la historia anticuada de las minimizaciones. Es grave si el conflicto existe en todo Chiapas. También es grave aunque exista sólo en algunos municipios, en algunos ejidos, en algu- nas comunidades. Es grave si le ocurre a un solo hombre y no se hace nada. Ahí donde eso pasa, la impunidad se enseñorea. La corrupción sonríe y dice: “aquí no pasa nada”. Pero la guerra crece, aunque no se declare. RETÉN MILITAR A LA ENTRADA DE SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS. 16
  16. 16. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA ¿Cuándo se puede hablar de una guerra? ¿Cuándo hay ejércitos enfren- tándose? ¿Cuándo se declara? o ¿También se puede hablar de guerra cuando hay muertos de todos los bandos y a nadie se castiga? ¿Cuándo hay hambre y miseria que parecen interminables? ¿Cuándo hay cadáveres mutilados? ¿Cuándo hay niños muertos a balazos? o ¿Cuándo una saña inaudita da paso a cualquier otro sentimiento?. Finalmente, no importa saber si la guerra en la zona norte de Chiapas está o no declarada, lo que importa es detener la desesperanza de cientos de miles de indígenas cuya paciencia está llegando al límite. No vale que la indiferencia de hoy se transforme en sorpresa el día de mañana, cuando nos encontremos con un país desconocido entre las manos. Los primeros diez meses de la COCOPA (Crónica del primer encuentro) Ahora que se repiten las mentiras y que los hechos, tan cercanos y a la vez tan lejanos, parecen perderse y olvidarse. Ahora que los participantes en aquella primera COCOPA están alejados o guardan silencio y la memoria de los detalles y de los esfuerzos, la de los miedos y los éxitos efímeros, sólo la guardan las víctimas de una guerra que no dice su nombre, presento este do- cumento como aporte a una memoria colectiva que debe ser rescatada, puli- da y, sobre todo, preservada. Estas primeras etapas aquí descritas, son un extracto de una investiga- ción colectiva, realizada por una serie de compañeros de lucha, entre los que destacan Jaime Guerrero Vázquez, Ricardo Silva Ramírez, Claudia Rodrí- guez, Gabriela Sánchez, Lorenzo León y Enrique Aguilar, todos ellos gran- des compañeros de lucha y excelentes profesionales de la investigación so- cial. Detrás de cada acción realizada por quien esto escribe, siempre estuvo presente el consejo camarada de cada uno de ellos. El primero de enero de 1994 representó un parteaguas para la vida de la nación. El sorpresivo surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Na- cional (EZLN), que coincidió con el inicio del Tratado de Libre Comercio 17
  17. 17. JAIME MARTÍNEZ VELOZ entre nuestro país, Canadá y Estados Unidos de América, llamó poderosa- mente la atención de la opinión pública nacional e internacional. Sin temor a equivocarnos, puede afirmarse que el conflicto sacudió la conciencia de los mexicanos y motivó una gran movilización social en pro del establecimiento de una tregua. Así, intelectuales, académicos, estudiantes, amas de casa, organizacio- nes sociales y políticas, partidos y ciudadanos en general ganaron las calles en una sola voz y una sola demanda: paz sin derrotados, es decir, paz digna. La participación del Congreso de la Unión que había sido marginal has- ta entonces, se convirtió en pieza fundamental para la búsqueda de la paz. La LVI Legislatura, a través de la Comisión de Concordia y Pacificación (COCO- PA) pasó a convertirse en el más importante interlocutor en la búsqueda de la paz y en el canal por excelencia utilizado por el gobierno federal y el EZLN. Más allá de sus personales historias, los integrantes de la COCOPA lo- graron desenvolverse en un ámbito a veces muy hostil y ejercieron la auto- nomía republicana que les garantizan las leyes del país. Un acercamiento cuidadoso al trabajo realizado descubrirá que nunca favorecieron a ninguna de las partes, hecho que no pocas veces les granjeó críticas y distanciamientos tanto de parte del gobierno federal y del EZLN como de sus respectivos simpatizantes. La integración plural y horizontal de la COCOPA, su método de trabajo, la objetividad e imparcialidad durante su gestión, sus formas de liderazgo, discusión y consenso, su capacidad de convocatoria nos asomaron a lo que puede ser una nueva forma de hacer política y trazaron directrices hasta ese momento no vistas en el quehacer del Poder Legislativo. Entiendo que el trabajo de aquella COCOPA caminó sobre senderos inéditos en la historia del país e, incluso y con temeridad, en la del mundo. Si se mide el éxito o fracaso de la instancia legislativa por el hecho de que logró en incontables ocasiones colaborar para allanar diferencias y proponer so- luciones de fondo, entonces habremos de decir que logró un éxito induda- ble. Sus esfuerzos fueron más claros y más contundentes que los de las par- tes y otros actores políticos. Recordemos que la historia reciente de Chiapas es también la historia del país, de nuestras fallas e insuficiencias. Chiapas es el espejo en el que debe mirarse la República. Chiapas, como reza el eslogan, es México. 18
  18. 18. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA HEBERTO CASTILLO , LUIS H. ÁLVAREZ Y PEQUEÑO INDÍGENA EN EL POBLADO DE LA REALIDAD, CHIAPAS. PRIMERA ETAPA: ACERCAMIENTO Del 1° de diciembre de 1994 al 5 de febrero de 1995 Esta primera etapa discurre desde la toma de posesión del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León (1º de diciembre de 1994) hasta el discurso que pronunciara el mismo personaje aquel 5 de febrero de 1995. La característica principal de este lapso fue la búsqueda de la distensión no sólo con los zapatistas sino también con otras fuerzas políticas que ha- bían sido marginadas en el sexenio precedente, como fue el caso del PRD. Más aún, la administración zedillista intentó lograr un pacto de largo plazo entre las principales fuerzas políticas. Dicho pacto, denominado “Compromisos para un Acuerdo Político Nacional” (CAPN), fue un interesante y primer acercamiento con el fondo y la forma en que se ha concebido durante todo el sexenio el establecimiento de convenios políticos: apresurados, cupulares y efectistas, más que efectivos. 19
  19. 19. JAIME MARTÍNEZ VELOZ La realidad tardó menos de 48 horas en abortar este primer esfuerzo, con el entronizamiento de núcleos duros del priísmo que apoyaron al go- bernador tabasqueño para que no renunciara. De forma similar, tanto en el PRD como en el PAN, los esfuerzos por un acercamiento con el gobierno federal no fueron bien vistos por grupos im- portantes de ambos partidos que cuestionaron desde el principio el proceso. El caso Tabasco les sirvió para echar abajo los CAPN. También los par- tidos de oposición prefirieron “ganar” la coyuntura antes que explorar la posibilidad de establecer acuerdos de largo plazo. En materia económica, lo más trascendente fue, sin duda, el inicio de una crisis que fue minimizada durante diciembre de 1994 y enero de 1995, aunque ya en este último periodo era evidente que su magnitud y alcance se- ría mayor de lo que se había diagnosticado. Todo esto sirvió como telón de fondo al proceso de acercamiento en- tre la nueva administración federal y el EZLN, en el que la LVI Legislatura habría de tener un papel protagónico, como nunca antes lo tuvo el Poder Legislativo en la historia reciente del país. Se puede asegurar que, en varios sentidos, el Presidente de la República y la LVI Legislatura aprendieron juntos y caminaron juntos parte del trecho en el proceso de resolución del conflicto. Desde luego, este aprendizaje co- mún que duraría hasta principios de 1996 no estuvo exento de altibajos. Tal vez para encontrar el por qué de esto es necesario recordar que aún antes de su toma de posesión, Ernesto Zedillo buscó establecer un canal de comunicación propio con los zapatistas, para lo cual, como se sabría des- pués, intercambió varias cartas con el subcomandante Marcos. Adicionalmente, en muchas ocasiones declaró públicamente que su opción para resolver el conflicto en Chiapas era la del diálogo y la concerta- ción. Lógicamente, en su toma de posesión y varias veces más en los si- guientes días reiteró su postura. Esto sirvió para extender, por lo menos al principio de su mandato, la tregua que vivía el conflicto. Sin embargo, en este proceso de acercamiento inicial tal vez el problema más grave se vivió cuando se dio la toma de pose- sión del cuestionado Eduardo Robledo Rincón, a la que asistió el Presiden- te, y la respuesta zapatista de movilizar varios contingentes detrás de las lí- neas del cerco y bloquear los caminos, hechos que se dieron en el mes de di- ciembre. 20
  20. 20. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA De cualquier forma, el Presidente se acercó al Congreso de la Unión y a los partidos de oposición para hacer una propuesta de conformación de una comisión plural del Legislativo que participara en la resolución del conflicto. En un principio, tanto los partidos de oposición como el EZLN recela- ron de la propuesta presidencial de crear una comisión del Congreso. Los primeros, advertían la posibilidad de ser utilizados para fines poco claros y, el segundo, aseguraba que dicha comisión estaría dominada por el PRI y el gobierno, por lo que su carácter plural se afectaría. Además, el EZLN hizo saber que estaría dispuesto a restablecer la tre- gua mediante el cumplimiento de tres condiciones: solución a los conflic- tos poselectorales de Veracruz, Tabasco y Chiapas; reconocimiento del gobierno en rebeldía de Amado Avendaño; y reconocimiento de la Conai como instancia intermediaria. Aunque no se cumplieron en su totalidad las condiciones declaradas por el EZLN, el gobierno federal sí reconoció a la Conai como instancia in- termediaria entre las dos partes. Por otra parte, el gobierno federal aceptó las observaciones que las fracciones partidarias de oposición hicieron como condición para aceptar la integración de la comisión plural del Congreso de la Unión. En este punto, fueron fundamentales los esfuerzos de ciertos legisla- dores por allanar el camino para la integración de dicha comisión: Heberto Castillo y César Chávez, del PRD; Luis H. Álvarez y Rodolfo Elizondo, del PAN; y Pablo Salazar del PRI, entre los principales. Gracias a estas intervenciones, finalmente se integra la Comisión para el Diálogo y la Mediación por la Paz (CDMP), antecedente directo de la CO- COPA. Esta primera Comisión, ya constituida, procede a entablar los prime- ros contactos con la Conai y el Ejecutivo Federal. Es entonces cuando se da la Tercera Declaración de La Lacandona que llama a crear el Movimiento de Liberación Nacional (MLN) encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. A la postre, este intento de aglutinar a amplios sectores sociales simpatizantes del zapatismo se diluiría y, discreta- mente, desaparecería al igual que la Convención Nacional Democrática (CND) de agosto de 1994. 21
  21. 21. JAIME MARTÍNEZ VELOZ En gran parte, esto se debió al hecho de que la única fuerza organizada dentro del MLN, el PRD y el propio Cárdenas, tenían intereses distintos a los del Movimiento. En enero de 1995, por primera vez la CDMP plantea el conflicto de Chiapas dentro de un contexto más amplio y propone situar su solución en el plano de una reforma democrática del Estado. En efecto, si finalmente el conflicto se había originado por la desigual- dad social, el autoritarismo político, la marginación económica y el racismo, toda solución debía pasar, en primer lugar, por modificar las bases mismas de la relación del Estado y la sociedad con los pueblos indígenas. La propuesta de la pre-COCOPA, presentada a la Comisión Permanen- te, logró algunas notas en la prensa para luego dejar el paso a otras noticias más llamativas, pero menos trascendentes. Nuevamente, la coyuntura reba- só una visión de largo plazo. En ese mismo mes, de manera sorpresiva, la prensa dio cuenta de una reunión sostenida entre el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma Barragán, y el subcomandante Marcos. Este momento, situado en la segun- da quincena del mes, habría de marcar el punto más optimista del periodo. Menos de un mes después, el 5 de febrero, con motivo del aniversario de la Constitución, el Presidente habría de cambiar su discurso hacia Chia- pas y referirse al conflicto como “…una amenaza constante a la vida públi- ca, a la paz y a la justicia.” La semilla del 9 de febrero se había sembrado. SEGUNDA ETAPA 2: ACOTAMIENTO MILITAR Del 6 al 14 de febrero de 1995 En cielo sereno cayó un rayo. Eso fue el 9 de febrero de 1995. Sin duda, esta etapa significó una de las más difíciles por las medidas ordenadas por el presidente Ernesto Zedillo y cuya instrumentación recayó en la PGR y el Ejército Mexicano. Resultaba evidente que la postura del go- bierno federal daba un giro sorprendente con relación al EZLN. Apoyado en la acusación de no tener voluntad de diálogo y estar prepa- rando acciones terroristas, el gobierno de la República pasó de manifestar reiteradamente que la opción era el diálogo, a un discurso duro acompaña- do de una serie de medidas que contemplaban la denuncia sobre la identi- 22
  22. 22. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA dad del subcomandante Marcos y las órdenes de aprehensión en contra de los dirigentes del EZLN. El ataque militar tomó desprevenida a la Comisión Legislativa, que se encontraba en Chiapas buscando comunicación con sectores políticos y so- ciales del estado. La acción ofensiva trajo la sospecha sobre los legisladores que, desde luego, no sólo la ignoraban sino que tampoco la previeron. Con esto, no solamente se sorprendió a la sociedad mexicana, sino también a la buena voluntad y los esfuerzos que en ese momento llevaban a cabo los legisladores. Adicionalmente, la movilización de efectivos polarizó a las fuerzas po- líticas del país. Por un lado a quienes condenaron acremente la medida, por otro a aquellos que la defendieron. Este cambio de postura del gobierno mexicano recibió el rechazo ma- yoritario de la población sobre todo porque no se veía como un paso lógico. Amplios contingentes tomaron las calles nuevamente para exigir que se de- tuvieran las acciones militares y se buscaran vías pacíficas de solución. El grito de “Todos somos Marcos” retumbó por el Zócalo de la capital del país y habría de escucharse allende las fronteras. Aún en esta difícil situación, el EZLN reiteró a través de un comunicado su voluntad por encontrar soluciones pacíficas y, en este contexto, llamó a luchar por detener una posible solución militar. Muchos se han preguntado qué fue lo que motivó al presidente Ernes- to Zedillo para ordenar una acción de tal naturaleza, contraria al espíritu que hasta entonces había prevalecido y aparentemente a espaldas del que hasta entonces había sido el hombre encargado del acercamiento con el EZLN: Esteban Moctezuma. La pobreza del armamento encontrado y las pocas personas que fue- ron arrestadas no justificaban la magnitud de un cambio así. Se ha dicho, en una primera hipótesis, que en realidad la administración zedillista nunca tuvo intenciones de negociar, sino de atraer a los zapatistas a una trampa. Esta afirmación no resiste un análisis cuidadoso cuando se confronta con muchas acciones y posiciones reales y concretas del gobierno federal que nos hablan de una voluntad negociadora. Una segunda tesis, nos dice que el Ejecutivo Federal fue presionado por sectores derechistas y del Ejército Mexicano que veían en los zapatistas 23
  23. 23. JAIME MARTÍNEZ VELOZ RETÉN MILITAR A LA ENTRADA DE SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS. una fuente de inestabilidad política y social que estaba influyendo en la economía. Lo cierto es que, en retrospectiva, se puede afirmar que la acción del 9 de febrero no buscaba un enfrentamiento definitivo con las fuerzas zapatis- tas, sino acotar militarmente al EZLN, reforzar la presencia del Ejército y, sobre todo, descabezar al movimiento rebelde por medio de la captura del subcomandante Marcos. En este último punto por lo menos, la acción fracasó. Cabe señalar que este nuevo clima político y social se dio en un ambien- te económico sumamente adverso para el país. El desempleo y la devalua- ción del peso frente al dólar mantenían a los mercados financieros nervio- sos y con poca confianza, a la par que la fuga de capitales y las quiebras de empresas eran un acontecer cotidiano. En estas fechas se inicia uno de los mayores deterioros en los niveles de vida de las clases mayoritarias y del que, a la fecha, las familias no logran re- cuperarse cabalmente. 24
  24. 24. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Poco después del 9 de febrero el péndulo volvió a moverse. El gobier- no federal empezó a buscar una salida política a la acción militar. La salida del gobernador Eduardo Robledo Rincón facilitó este proceso. Enmedio de este difícil ambiente, tanto político como económico, el país se mantuvo en pie gracias a la participación de la sociedad en su conjun- to, que forzó por la vía de la participación a recobrar el rumbo político. Un papel destacado en este proceso, fue el llevado a cabo por el EZLN y la Comisión Legislativa para el Diálogo y Conciliación. Por un lado, el EZLN al hacer un pronunciamiento público en el sentido de que no apostaban al enfrentamiento y al evitar iniciar medidas violentas que, de haberse dado, hubieran dificultado aún más la situación que se vivía. Por otro lado, el papel que jugaron un grupo de legisladores de los dife- rentes partidos políticos agrupados en la Comisión, fue el punto de arran- que para la distensión y el diálogo que más tarde se daría. La claridad y firmeza con la que la Comisión se pronunció en el sentido de que el camino era el diálogo y el llamado que hizo a las partes constituiría uno de los puntos centrales de la actuación de dicha instancia a lo largo de los años siguientes. Puede decirse que este periodo también marca una de las dificultades más serias y que aflorarían en las diferentes etapas del conflicto: la pérdida de la confianza. TERCERA ETAPA: LEY PARA EL DIÁLOGO Del 15 de febrero al 9 de marzo En medio de la crisis económica, tres acontecimientos marcaron este periodo, dos de carácter nacional y uno referente a Chiapas. En primer lugar, las primeras manifestaciones de los roces y enfrenta- mientos entre el ex presidente Salinas y el presidente Zedillo. La huelga de hambre de Carlos Salinas, el encarcelamiento de Raúl Salinas por asesinato y las mutuas acusaciones sobre la responsabilidad de la crisis fueron hechos que, de manera insólita, marcaron el fin de la época de la impunidad de los ex presidentes y sus familias. En segundo lugar, un Presidente acosado por la crisis, enfrentado a su antecesor y sin eco en los partidos de oposición, regresa al partido que lo ha- bía llevado a la primera posición del país. 25
  25. 25. JAIME MARTÍNEZ VELOZ Se inicia el fin de la “sana distancia”, que no había soportado la dura prueba de la realidad. Con esto se comprobaría que, sin un proyecto de de- mocratización integral, los buenos deseos no resisten. En tercer lugar, se da un intenso trabajo encaminado a encontrar una solución jurídica al nueve de febrero, es decir, un marco legal que permitiera los acercamientos con los zapatistas para negociar la paz. En efecto, ya el 22 de febrero de 1995, el propio presidente Zedillo pa- recía buscar una solución política al ataque militar. Se hablaba de una ley de amnistía. Así, el mandatario reconocía que dicha iniciativa de ley sería: “respe- tuosa de los principios constitucionales y consecuentemente no podrá aten- tar contra la defensa de la soberanía de nuestro territorio (...) Deberá ser una ley que establezca un marco jurídico adecuado para facilitar los contactos, emprender el diálogo, fincar negociaciones genuinas, procurar acuerdos, asegurar su seguimiento”.... Llama la atención que cuando se dio a conocer esta propuesta, las reac- ciones en torno a dicha iniciativa no eran claras para las diferentes fuerzas políticas del país y, más aún, no se sabía cuál podría ser el sentido de dicha propuesta. La confianza en las intenciones políticas y las habilidades econó- micas de la nueva Administración Federal había sufrido un serio desgaste. Podría decirse que la situación en Chiapas estaba en correspondencia con el entorno económico, es decir, se sabía que se pasaba por una grave si- tuación aunque no estaban claros los elementos inmediatos que soluciona- ran los problemas urgentes. El sector empresarial parecía no estar dispuesto a respaldar una serie de medidas que, desde su punto de vista, no marcaban un rumbo claro. Incluso, se hablaba de un gabinete inexperto y que debía ser cambiado. Por ello, el gobierno de Ernesto Zedillo requería de una propuesta de gran magnitud, que convenciera tanto al sector empresarial como al político de que existía voluntad y capacidad para conducir al país. Fue en este contexto en el que se dieron a conocer diversas medidas en el terreno económico, político y social que trataban de demostrar que se es- taba actuando conforme a la ley y buscando el bienestar del país. Se destacaba que con el Fobaproa se protegía el ahorro de los mexica- nos, se evitaba la quiebra de bancos y se daba certeza financiera. En parale- 26
  26. 26. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA lo, se daba la aprehensión de Raúl Salinas de Gortari como una señal de que la justicia y la fuerza de la ley se impondrían. La propuesta presidencial de amnistía fue trocada, gracias a una serie de complejas negociaciones, en un marco más amplio. En este proceso, la intervención de la Comisión Legislativa y la Secretaría de Gobernación fue definitiva para la elaboración de la Ley para el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas. La iniciativa todavía recibiría varias observaciones, sobre todo del EZLN que saludaba la intención, pero no la forma en que se expresaba en el cuerpo del texto. Finalmente, se elaboró una nueva redacción que atendió las observaciones zapatistas. El resultado fue un éxito rotundo: la Iniciativa de Ley para el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas fue aprobada en la Cámara Alta con 115 votos a favor y dos abstenciones y, en la Cámara Baja, 424 diputa- dos de todos los partidos dieron un voto afirmativo contra siete que no lo hicieron y dos que se abstuvieron. Este hecho puede ser calificado de histórico. MIEMBROS DE LA COCOPA Y LA COMANDANCIA ZAPATISTA EN EL POBLADO DE LA REALIDAD, CHIAPAS. 27
  27. 27. JAIME MARTÍNEZ VELOZ A menos de un mes del 9 de febrero y menos de dos meses de declarada la crisis económica, el gobierno federal parecía dispuesto a enfrentar los problemas en todos los ámbitos de la vida nacional y mostraba otra faceta para resolver el conjunto de situaciones apremiantes. El papel desempeñado por las Cámaras de Senadores y Diputados fue muy importante en esta etapa, dado que mostraron sensibilidad política para atender un asunto de carácter nacional y unificar criterios para la aprobación de dicha ley. CUARTA ETAPA: NUEVO ACERCAMIENTO Del 10 de marzo al 15 de octubre de1995 En retrospectiva es posible afirmar que esta etapa fue, junto con la si- guiente, la más fructífera del diálogo no obstante los desacuerdos, las pro- vocaciones y la lentitud con la que se avanzó. En contraste a lo que sucedía en el marco del proceso de diálogo entre el gobierno federal y el EZLN, en el ámbito nacional la crisis se advertía ya en toda su magnitud. Aún no había tocado fondo, pero ya se hablaba de que era la crisis más grave de los tiempos recientes. En efecto, hasta octubre de ese año se había registrado una inflación mayor al 40% y la tasa de desempleo era la más alta desde 1987. Se perdieron durante esos meses 780 mil puestos de trabajo. Los expertos señalaban que, por primera vez, la economía informal ocupaba más mexicanos que la formal. La caída del PIB en el segundo semestre se calculaba en 10%, la más gra- ve de los últimos 50 años. Ante este panorama, más de 10 mil millones de dólares habían salido del país entre enero y junio de ese año. Los bancos zozobraban y el problema del Fobaproa ya se gestaba. Este Fondo daba aportaciones multimillonarias a los bancos con facilidad y sin que se viera claro ninguna mejoría en su situación. Los partidos de oposi- ción cuestionaban el funcionamiento del Fondo y la forma en que habían sido privatizados los bancos. En el ámbito político, la sana distancia naufragaba ya que, al salir María de los Angeles Moreno Uriegas de la presidencia del CEN del PRI, enmedio de un fuerte desgaste y cuestionamiento, entraba al relevo Santiago Oñate 28
  28. 28. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Laborde, hasta entonces secretario del Trabajo. Nuevamente el PRI operaba como una secretaría de acción electoral del Presidente de la República, ni si- quiera del partido. De igual manera, se da la salida de Esteban Moctezuma Barragán de la Secretaría de Gobernación. De cierta forma, esto marcó el fin de una épo- ca en cuanto a la negociación en Chiapas y el impulso a la Reforma del Estado. En su lugar, llega un político calificado de “experimentado”, Emilio Chuayffet Chemor. Con él se trata de activar, infructuosamente, el malogra- do diálogo entre las fuerzas políticas y darle otra dimensión a los asuntos de la política interna. Poco a poco, Chuayffet Chemor desplegaría toda su habilidad para tra- tar los temas que ocupaban la atención nacional; poco a poco, tejería una vasta red de negociaciones y, poco a poco, habría de cerrarse todos los ca- minos. Los nuevos tiempos no admitían los lenguajes y los modos de los políticos “experimentados”. Al tiempo, Emilio Chuayffet saldría de su puesto de secretario sin in- terlocución con el Poder Legislativo ni con los partidos de oposición. El en- cargado de la política interior, se iría cerrando las puertas de la política. Acteal fue el amargo corolario de las “jugadas maestras” que se instrumen- taron desde el Palacio de Bucareli. Renunciaba Manuel Camacho al PRI y habría de sufrir la persecución del nuevo secretario de Gobernación y de sus excorreligionarios para quie- nes el hombre que había aspirado a ser Presidente de la República era un po- lítico "resentido" y sin importancia. En el plano puramente político, las elecciones en siete estados, prácti- camente con problemas menores, daban constancia de dos hechos: primero de lo avanzado por las instituciones y la sociedad en materia electoral y de defensa del voto; en segundo, de la apertura de la nueva administración por garantizar plena transparencia electoral. Este último hecho de ninguna manera es menor, sobre todo si se toma en cuenta que durante el régimen salinista prácticamente todos los procesos electorales terminaban en conflictos poselectorales. En este sentido, los du- dosos ganadores no pocas veces terminaron depuestos por acuerdos tras bambalinas que la prensa bautizó como “concertacesiones”. 29
  29. 29. JAIME MARTÍNEZ VELOZ A la postre el conflicto poselectoral de Yucatán, que reclamaba el PAN, y el heredado de Tabasco, por parte del PRD se convirtieron en la punta de lanza y la excusa perfecta de los partidos de oposición para no sentarse de manera consistente y duradera a la mesa del diálogo nacional. De cualquier forma, los resultados electorales señalaban un despunte de los partidos de oposición. De alguna manera, se hacia patente una crisis en el PRI; crisis que posteriormente daría más resultados negativos para este partido. Comenzaba a vincularse el origen oscuro de los recursos utilizados en la campaña de Madrazo Pintado en Tabasco, con la campaña presidencial. Por primera vez, el candidato que había logrado 17 millones de votos y ha- bía llegado a la primera magistratura con una legitimidad que su antecesor no tuvo, era cuestionado en su punto más vulnerable: su legitimidad. Aguas Blancas, un desconocido paso en una zona perdida del estado de Guerrero, habría de alcanzar notoriedad mundial como el escenario en el que se da una emboscada y se mata a varios campesinos. En los días, meses y años que siguieron al hecho, Aguas Blancas regre- sa como otro símbolo de todo lo que le falta a este país para ser considerado democrático y respetuoso del estado de derecho. Aclarar Aguas Blancas y castigar a los culpables de la masacre se convir- tió en una bandera para el EZLN, el PRD y un buen número de organizaciones ciudadanas. A la larga habría de ser el detonador de otra guerrilla, más exten- sa, poderosa y radical que el EZLN: el Ejército Popular Revolucionario. En el Congreso de la Unión, los partidos de oposición, a coro, habrían de pedir la salida y el castigo para Rubén Figueroa, el gobernador que, según ellos, había planeado la emboscada. Vergonzosamente, varios diputados priístas habrían de subir a la máxi- ma tribuna de la nación para defender lo indefendible: el gobierno de Figue- roa y acusar a los muertos de ser parte de una organización provocadora. Después, un video tomado por los atacantes habría de conmocionar al país y al mundo. La permanencia de Figueroa tuvo costos altos para el PRI y el gobierno zedillista. Desaparece oficialmente el Pronasol. Su principal impulsor, la Sede- sol, habría de anunciar una Alianza Nacional para el Bienestar, programa que tuvo una duración efímera y que desapareció sin mayor ruido. 30
  30. 30. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA JAIME MARTÍNEZ VELOZ SALIENDO DE UNA REUNIÓN CON INDÍGENAS EN LA ZONA NORTE DE CHIAPAS. Una serie de desastres naturales, terremotos y huracanes, deja una larga estela de damnificados y muertos. Las autoridades anuncian programas de emergencia enmedio de la desorganización y múltiples acusaciones de corrupción. Se da intempestivamente el conflicto del gobierno de la ciudad de Mé- xico con el Sindicato de Ruta 100. Se arresta a los líderes y, entre otras, se les acusa de haber desviado recursos para financiar actividades del EZLN. Crece la inseguridad pública, el crimen organizado. Se crea el Consejo Nacional de Seguridad Nacional, una nueva intentona del gobierno zedillis- ta. En este punto hay que destacar que si bien la tendencia en el aumento de las actividades del crimen organizado no es nueva, es decir, no es responsa- bilidad de Zedillo, lo cierto es que es el Presidente que ha pagado más caro por ello. Ha pagado, de alguna manera, por todo lo que no se hizo a tiempo. En cuanto al conflicto, lo más importante en este periodo fue la entra- da en vigor de la Ley para el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna en Chia- pas (LDCPDCH) y la instalación de la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA). 31
  31. 31. JAIME MARTÍNEZ VELOZ En respuesta a la Ley para el Diálogo y aun cuando se guardaban algu- nos resquemores, el EZLN acepta la reanudación del diálogo. Por primera vez, el grupo insurgente hace un reconocimiento al papel que habían tenido los legisladores en la aprobación de la ley. Con base en la Ley para el Diálogo (LD), la COCOPA inicia los primeros acercamientos tendentes a concertar un lugar de reunión entre las partes. El EZLN plantea como posibles sedes del diálogo: la Basílica de Guadalupe, la Catedral Metropolitana, la Ciudad Universitaria de la UNAM o el asiento de la ONU en México. Una vez más, el EZLN demostraba que es una fuerza que trata de ir ha- cia fuera, es decir, trata de no ser sitiada por lo menos políticamente. Una de las constantes hasta ese momento era que el grupo guerrillero se fortalecía a la luz pública. Finalmente, después de la intervención de la COCOPA, se recuerda que es ésta la que debe sugerir puntos de encuentro en acuerdo con ambas par- tes. Se fija, después de algunos jaloneos, como sede del primer encuentro el poblado de San Miguel. En este momento y en los siguientes meses, la COCOPA, ya respaldada por la LD, tiene un papel relevante en la superación de la tensión producida por el 9 de febrero. El ambiente en el estado es de distensión, a pesar de la debilidad y falta de legitimidad del gobierno estatal. Inclusive, se da el retor- no de algunos grupos de desplazados. Finalmente, el 9 de abril se da el encuentro de San Miguel. Con el apoyo y la intermediación de la Conai y la COCOPA, ambas partes firman el Proto- colo de Bases para el Diálogo y la Negociación. La política se impone por sobre la confrontación. El ambiente del en- cuentro es fuerte, pero en ambas partes hay el convencimiento de que es ne- cesario llegar cuanto antes a acuerdos políticos que pudieran ser traducibles en cambios legales. Pocos días después de concluido el encuentro de San Miguel, todavía con el optimismo a cuestas, se da la confirmación en el arresto de Javier Elo- rriaga y Sebastián Entzín. Con esta acción, se inicia el ciclo avance-provocación que sería una constante en el trabajo de las instancias de intermediación y coadyuvancia. Con este tipo de eventos que obstaculizaron a cada paso los acuerdos a los 32
  32. 32. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA que llegaban el gobierno federal y el EZLN se comprobaba, además, que el resto de los actores del conflicto comenzaban a tener una mayor fuerza. Si bien siempre fue claro que la problemática chiapaneca no se circuns- cribía sólo a al conflicto entre las partes, el resto de los actores, gobierno esta- tal, ganaderos, cafetaleros, caciques y guardias blancas estuvieron a la expec- tativa durante todo 1994, bajo el temor de que el EZLN tuviera la fuerza políti- ca y/o militar para acosarlos o temerosos de que el gobierno federal pactara con los rebeldes una reestructuración del poder político en la entidad. Cuando se hizo claro que no había ni uno ni otro riesgo, comenzaron, cada vez con mayor audacia, a ser un factor de peso en el escenario chiapaneco. Después de ese primer encuentro, el gobierno federal nombra a Marco Antonio Bernal como coordinador para el Diálogo. En San Miguel se pacta el escenario de los logros más importantes del diálogo: San Andrés Larrain- zar o San Andrés Sacamch´en (o de los Pobres). Dos nombres que designaban un mismo lugar. Dos nombres que reve- lan una diferencia más allá de las palabras, una diferencia que correspondía a las dos visiones que las partes tienen sobre Chiapas. Entre abril y octubre de 1995 las partes celebran siete reuniones en San Andrés. El lugar se vuelve punto de referencia necesario para el diálogo. Se convierte, por así decirlo, en el asiento del diálogo. En la víspera de la primera reunión, ya sobre la base de los acuerdos to- mados en San Miguel, llegan al lugar seis mil simpatizantes zapatistas. Este hecho motivó la protesta de la representación gubernamental y la Secretaría de Gobernación, que consideraron el asunto como una provocación. De esta forma el 20 de abril no pudo iniciarse la reunión tal y como es- taba programada. Nuevamente, la COCOPA y la Conai ponen en acción sus buenos oficios y la mayoría de los indígenas se retira del lugar, los otros pa- san a constituir uno de los “cinturones” que protegen el diálogo. Finalmente, la primera reunión se inicia con dos días de retraso. En San Andrés se encuentran también dos lenguajes o, mejor todavía, varios lenguajes. El del EZLN es beligerante, desconfiado y provocador. A cada paso denuncia reales o supuestas actitudes gubernamentales que la prensa y sus simpatizantes recogen puntualmente. A pesar de ello, el EZLN dialoga y negocia. Una lección que sus seguidores no aprendieron. 33
  33. 33. JAIME MARTÍNEZ VELOZ El lenguaje del gobierno federal es inseguro, esquivo y siempre trata de investirse de un ropaje institucional que en los hechos no tiene. La delega- ción negocia sin saber dónde se dirige el barco y trata de retomar una inicia- tiva que en los hechos siempre tuvieron los zapatistas. A pesar de todo, ellos también negocian. También están los otros lenguajes. Los legisladores de la COCOPA tratan a cada paso de hacer a un lado sus diferencias de concepciones par- tidarias y de sus intereses y afinidades personales para lograr primero con- sensos internos y luego servir de puente entre las partes. Cuesta trabajo, pero lo logran. Así el lenguaje de la COCOPA y la Conai se va construyendo a cada paso para constituirse en el intento de dos instancias por traducir al lenguaje de la paz los desafíos de cada parte. El 12 de mayo se da el segundo encuentro en San Andrés. La delega- ción gubernamental utiliza un lenguaje más diplomático. Los mecanismos se van tejiendo cuidadosamente, cualquier malentendido los rompe. Para muchos la lentitud del diálogo es exasperante. Medios de comunicación y analistas políticos, algunos de buena fe y otros por consigna atizan a una o a otra de las partes culpándola de este hecho. La historia de México no regis- traba un hecho similar en que una tregua hubiera durado tanto, pero ellos querían que la paz se firmara en “quince minutos” y por decreto. El EZLN insiste en que debe opinar sobre todos los problemas nacio- nales. En principio, la delegación gubernamental se resiste. Sólo se debe acordar la paz y, después, se podrá opinar de lo que se quiera. ¿Cómo se pue- de alcanzar la paz sin opinar de las causas que han llevado al estallamiento del conflicto? Con esta base, la COCOPA vuelve a la carga. Propone impulsar una pro- funda reforma democrática del Estado que articulara la resolución del con- flicto con la transición democrática que en el ámbito nacional se intentaba pactar. El 7 de junio da inicio el Tercer Encuentro de San Andrés. El EZLN toma la iniciativa y convoca a una Consulta Nacional. En la mesa, las partes entran en pugna por las posiciones. Los zapatistas tratan de lograr mejores condiciones sobre el terreno. El gobierno federal se resiste a perder la ventaja lograda el 9 de febrero. 34
  34. 34. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA En este contexto, se deportan sacerdotes y a finales de junio Esteban Moctezuma sale de la Secretaría de Gobernación. Resurge con fuerza la des- confianza y las acusaciones zapatistas contra las provocaciones. Se dan el Cuarto (julio 4) y el Quinto (julio 24) encuentros de San Andrés. A principios de agosto es nombrado un obispo coadjutor de la dió- cesis de San Cristóbal: Raúl Vera López. Varios medios de comunicación señalan este hecho como el inicio del desplazamiento de Samuel Ruiz. Este pide confianza para el coadjutor. La COCOPA hace un llamado a la sociedad para que valore la consulta zapatista como un esfuerzo de paz. La Comisión Legislativa no se equivoca- ba: todo lo que aleje al grupo armado de las armas es un paso positivo. A finales de agosto, un millón 200 mil mexicanos participan en la con- sulta. Pocos si se comparan con el total de los mexicanos; muchos, muchísi- mos si se comparan con las encuestas, foros y debates convocados por el gobierno federal y algunos partidos políticos. Así, por ejemplo, la Consulta Nacional sobre Derechos y Participación Indígena realizada entre el Ejecutivo y el Legislativo algunos meses más tar- de no logra recabar las opiniones ni de cinco mil personas. HEBERTO CASTILLO, LUIS H. ÁLVAREZ Y MARCO ANTONIO MICHEL, EN LA REALIDAD, CHIAPAS. 35
  35. 35. JAIME MARTÍNEZ VELOZ Un elemento que reflejaba la actitud gubernamental en aquella época lo fue, sin duda, lo dicho por el Primer Mandatario en su primer informe de gobierno. El presidente Ernesto Zedillo ratificó que el camino del diálogo y la ne- gociación, en el marco de la ley, era la forma por excelencia de resolver el conflicto en Chiapas. En especial, Ernesto Zedillo hizo un reconocimiento al papel desem- peñado por el Congreso de la Unión y, en especial, a la COCOPA que, de al- guna manera era un proyecto de su administración perfeccionado por las fracciones parlamentarias representadas en las Cámaras. El Presidente propuso que ambos Poderes elaboraran un proyecto de Ley de Derechos Indígenas que reglamentara el artículo 4º constitucional. Reconoce que la mayoría de los mexicanos simpatizan con las razones de la inconformidad, pero rechazan la violencia para alcanzar metas. En este marco, la COCOPA se reúne en septiembre con el Presidente de la República y el Secretario de Gobernación para analizar el desarrollo del diálogo y proponer mecanismos para agilitarlo. En este sentido, se habla de incorporar al EZLN al proceso de reforma política, ya sea en forma directa o a través de un foro especial. Posterior a la reunión, la COCOPA dio a conocer que Ernesto Zedillo ordenó a la Segob buscar los mecanismos adecuados para integrar al EZLN al proceso de diálogo nacional. También, indican, que le solicitaron al Presi- dente que en la elaboración de la Ley Indígena participara el EZLN. Este es el ambiente, totalmente positivo, en el que se da el Sexto Encuentro de San Andrés, el 5 de septiembre. La COCOPA comunica a los zapatistas de los resultados de la entrevista con el Presidente de la Repúbli- ca. El EZLN se muestra interesado y abierto. Sin embargo, el representante gubernamental, Marco Antonio Bernal, cuestiona el diálogo político con un grupo armado. Esto evidenciaba, más que un doble juego del gobierno, las diferencias de óptica en el grupo gubernamental negociador. Diferencias de óptica que eran válidas, sin duda, pero que al carecer de otros niveles en los que se resolvieran, lejos de la mesa del diálogo, gravitaron y afectaron el proceso de pacificación. Este fue, sin duda, uno de los elementos que contribuyeron al fracaso de esta etapa del diálogo. 36
  36. 36. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA En contraposición, la COCOPA que mantenía diferentes posturas a su interior, logró llevar a cabo un método de trabajo que resolvía políticamen- te, a su interior, las diferencias y que lograba al final salir a la luz pública con una posición consolidada. En este sentido, la COCOPA también hizo una de- mostración de una nueva forma de hacer política. Ejemplo que, por desgra- cia, no cuajó ni fue seguido por otras instancias y actores. La COCOPA frente a la comandancia zapatista La primera reunión COCOPA-EZLN, con la CONAI como testigo, se efectuó en una cabaña hecha con tablas, contigua a una bodega en la que se guarda arroz y harina de maíz con la que se mantienen los pobladores de La Reali- dad, “centro de resistencia zapatista,”como le llamó el subcomandante Marcos. En el centro había una mesa larga, cuya cabecera fue ocupada por don Samuel Ruiz, Juan Bañuelos y varios asistentes de la CONAI, que portaban identificaciones de color anaranjado. Los comandantes indígenas zapatis- tas se instalaron en el lado derecho de la mesa, todos encapuchados y uni- formados con su camisola café y sus pantalones verdes, más su chuj (mitad gabán y mitad abrigo de lana) de color negro, luego de que los legisladores y parte de su equipo de colaboradores, todos con sus identificaciones verde bandera, lo habían hecho en el lado izquierdo, sobre unas bancas hechas con troncos. Cuando ya todos estaban sentados, entró el comandante Tacho y le pi- dió a don Samuel y a Juan Guerra, presidente en turno de la COCOPA que por favor lo acompañaran. Los tres salieron y los integrantes de la COCOPA se quedaron con la emocionada certeza de que por fin iban a tener un en- cuentro con el personaje clandestino más famoso en el México de los últi- mos tiempos: el “sup” Marcos. Lo que don Samuel y el diputado Guerra salieron a testificar fue la en- trega que hizo Marcos a doña Rosario Ibarra de sus armas: un R-15 y una pistola automática. “quiero que vean que voy a entrar desarmado a esta reu- nión, al igual que los demás comandantes del EZ”, les dijo. 37
  37. 37. JAIME MARTÍNEZ VELOZ JAIME MARTÍNEZ VELOZ CON EL COMANDANTE TACHO. Cuando Marcos entró a ese pequeño cuarto, sus “buenas tardes” y el olor a maple del humo de su pipa terminaron de conmover a todos los pre- sentes, que en lo sucesivo no se perdieron ningún detalle ni movimiento de este personaje, que se sentó en un extremo de la mesa, todo vestido de café y con dos cananas sobre el pecho, más dos ristras de cartuchos de escopeta, y sobre su capucha una gorra de color café, con una estrella. El primero en tomar la palabra fue el comandante David, quien le dio la bienvenida a los de la COCOPA y ceremoniosamente pidió al obispo que se- ñalara cuáles eran los objetivos de ese encuentro. El obispo recordó que esa reunión se había acordado por solicitud de la COCOPA y que se había acepta- do al considerar que ya era tiempo de que el EZ y los miembros del Poder Legislativo se hablaran directamente. Enseguida devolvió la palabra a David y éste a Tacho, quien señaló que los zapatistas agradecían que los legisladores se hubieran tomado la moles- tia de ir hasta La Realidad, y principalmente que lo hubieran hecho por ca- rretera, ya que este era un mejor modo de conocer las condiciones de vida y 38
  38. 38. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA el medio ambiente en el que se desarrollan las comunidades indígenas de la zona, lo cual no hubiera sucedido de arribar en helicóptero, como en algún momento se planteó, para facilitar que viniera un mayor número de miem- bros de la COCOPA. Después de esta bienvenida, Tacho pasó el uso de la palabra a David y éste lo cedió a Marcos. Lo primero que hizo el subcomandante insurgente fue agradecer nue- vamente el desplazamiento de los de la COCOPA hasta ahí y su paciencia para esperar su turno para entrar: “así son las cosas por aquí. Para todo hay ceremonia.” Enseguida el subcomandante señaló que reconocía que él había tenido expresiones duras, de crítica hacia la COCOPA, y que reconocía que en oca- siones se había equivocado, dijo: [...] pero entiendan ustedes también, que hemos vivido acosados y que cuando llegamos a sentir que formaban parte de quienes nos estaban atacando, así lo dijimos. Ahora tenemos que reconocer que quienes lo- graron destrabar el diálogo de San Andrés fue la COCOPA, porque perci- bieron, después de la consulta nacional que organizamos, que el EZLN no se podía quedar fuera de la discusión de los temas nacionales. Eso fue algo que el gobierno no captó, o se empeñó en negar, y que ustedes sí entendieron. Yo estoy convencido de que si fracasan la CONAI y la COCOPA se pierde todo, incluso el país. Ahora tengo que reconocer que ustedes, de un modo que no conozco, lograron que las pláticas salieran del callejón sin salida a que las había llevado la comisión gubernamental. Ya era clara su estrategia. Cada que nos querían poner contra la pared venía un chingadazo a la CONAI, un artículo de Iruegas y una jalada de Bernal. Agregó el subcomandante Marcos, sin soltar su pipa y ante las miradas de preocupación de varios de los legisladores de la COCOPA: Lo que tengo claro es que ustedes no son el gobierno. Lo que quería el EZ, por su parte, era organizar un diálogo con las organizaciones que hasta la fecha no habían sido atendidas por nadie, por ninguna instancia gubernamental. Es mejor que se les escuche antes de que empiecen a echar bombas en los Vips, con el argumento de que ahí es donde van a 39
  39. 39. JAIME MARTÍNEZ VELOZ comer los burgueses. Si el gobierno no los atiende, al rato ya no va a ha- ber con quien hablar. En mi concepto los hechos de violencia recientes habidos en Guerrero e Hidalgo son producto de guerrillas que el gobier- no no quiere reconocer. Finalmente, les pidió analizar la propuesta de diálogo que más tarde les haría llegar, no sin antes reconocer que dos de los integrantes de la COCOPA se habían distinguido por sus declaraciones en favor del trato civilizado ha- cia los insurgentes del EZLN: Jaime Martínez Veloz y Óscar López Velarde. Al final, los legisladores solicitaron a la Comandancia General del EZLN permiso para tomar fotos de esa histórica reunión y les fue concedido con gusto. Posteriormente, a manera de conferencia de prensa, los integrantes de la COCOPA, de la CONAI y del EZLN hablaron en el entarimado e hicieron sa- ber a los pobladores de La Realidad y a los reporteros ahí reunidos los acuer- dos a los que habían llegado. Por parte del EZ habló el comandante David, cuyos ojos ya daban muestras de visible cansancio; enseguida, por la CONAI habló el obispo Samuel Ruiz y después habló el senador Heberto Castillo por parte de la COCOPA. Este último hizo énfasis en que los miembros de la COCOPA iban a estar atentos de que no hubiera represalias del ejército o go- bierno para con los habitantes de esta población, en la que reapareció públi- camente el subcomandante Marcos, como sucedió a los pobladores del ve- cino poblado de Guadalupe Tepeyac, a tan sólo una hora de camino de La Realidad, al otro lado de una montaña y que fue ocupado por los soldados. Después de esa conferencia de prensa, Los Fronterizos, grupo musi- cal, se pusieron a tocar unas cuasicumbias y otras seudoquebraditas, para goce de los jóvenes y las muchachas de La Realidad que, según dijo el repor- tero de la agencia Reuters, Manuel Carrillo, “todas tienen bonitas pantorri- llas por el mucho caminar”. Claro que todas y todos son talla chica, muy chi- ca, al igual que el comandante Tacho, quien también se lanzó a la pista de baile a darle vuelo a la movida de bote, aunque sin dejar las cananas y su re- vólver, ya recuperado una vez que salió de la reunión con los de la COCOPA y la CONAI. Por cierto que fue el propio Tacho quien al filo de la medianoche del domingo se puso a cantar, feo pero con mucho estilo, boleros rancheros que hicieron suspirar y dar gritos a más de uno, ahí bajo el toldo del Nuevo 40
  40. 40. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Aguascalientes selvático, para descubrirle al mundo que los actuales insur- gentes mexicanos, además de tanatudos, son bien románticos. En ese con- cierto de Tacho estuvo presente Jaime Martínez Veloz, mientras esperaba que lo recibiera el subcomandante Marcos, con quien finalmente platicó al- rededor de las cuatro de la mañana del domingo 1 de octubre, a solas en me- dio de grandes carcajadas que salían de la cabaña en la que los dos dirigentes sociales se reunieron. A la mañana siguiente, los diputados de la COCOPA se bañaron o lava- ron la cara en el río y desayunaron una gallina, cocida en una cubeta por una de las señoras tojolabales de La Realidad, en donde por desgracia ya se ha perdido la tradición y la habilidad que los antiguos pobladores de estos rum- bos sí tenían para hacer sus ollas y sus cazuelas en barro. El regreso a San Cristóbal fue más penoso, porque se hizo al mediodía y ya para entonces estaba fuerte el calor. Los paisajes más hermosos, pero también más claras las enormes, gigantescas carencias con que viven los in- JAIME MARTÍNEZ VELOZ EN EL POBLADO DE LA REALIDAD. 41
  41. 41. JAIME MARTÍNEZ VELOZ dígenas de estos rumbos que, “están queriendo ser redimidos a punta de ba- yoneta”, como canta el poeta Efraín Bartolomé en su filoso y conmocio- nante libro: Ocosingo, diario de la guerra y otras voces. ENRIQUE AGUILAR 2 EZLN: Una insurrección comunitaria La marginación social, la exclusión del sistema político y el criminal atraso económico en que subsisten las comunidades indígenas de México, fueron las condiciones y el caldo de cultivo que propiciaron la creación de una or- ganización político militar como el Ejército Zapatista de Liberación Nacio- nal (EZLN), que se dio a conocer a México y al mundo los primeros días de enero de 1994. El levantamiento indígena fue un momento coyuntural, sin duda, en que el gobierno gozaba aparentemente de una buena imagen, de supuestos resultados positivos en lo macroeconómico, pero que carecía de una diagnóstico nítido de las condiciones de vida de la base social del país, de sus trabajadores y, claro, de los pueblos indígenas. Necesariamente, estas condiciones de marginación y atraso en general, abonaron la creación de una organización de esta naturaleza. Desde el nacimiento del EZLN, y a la fecha, han existido descalificacio- nes al movimiento, al grado de plantearse hasta teorías conspirativas. Según esas versiones interesadas, el levantamiento indígena habría sido instigado por todo tipo de fuerzas, desde el mismo Estado, hasta trasnacionales. Sin embargo, una aproximación crítica que asume inicialmente la pri- mera COCOPA, es la de caracterizar el levantamiento zapatista como una in- surrección comunitaria en la que se incorporaron plenamente los pueblos indígenas que estaban presentes en el EZLN. Las causas que le dieron origen eran legítimas y estructurales, fundamento que aceptó el Congreso mismo e incluso el propio Poder Ejecutivo. En ese sentido, las resoluciones a este conflicto tendrían que estar ligadas a la transformación democrática del sis- 2 Entrevista realizada por el Canal Legislativo de la Cámara de Diputados el 2 de noviembre de 2002. 42
  42. 42. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA tema político mexicano. Esto es fundamental, dado que para que los pode- res del Estado avanzaran positivamente en la negociación en Chiapas, ésta tendrá que ir ligada a la transformación democrática del país. Esta caracterización está presente en el origen de la negociación entre el EZLN y el gobierno federal y, claro, en la medida en que se aparta el go- bierno de esta concepción inicial, indudablemente se empantana el diálogo. En muchas ocasiones la intención del gobierno es y ha sido negociar tram- posamente con el EZLN, firmar una cosa y después no cumplirla, o tratar el movimiento como si fuera un comité de vecinos o de revoltosos y, bueno, tratarlos como siempre ha negociado el sistema político mexicano; es decir, acuerda una cosa y no la cumple o la cumple a medias. Incluso, ha pretendi- do en todo este tiempo suponer que sobre la base de satisfactores materiales pude negociar la voluntad revolucionaria, otorgándole vacas, tractores o despensas, cuando en realidad lo que está en el fondo del conflicto y de la disputa, es el tipo de nación que queremos los mexicanos. Esto no lo entendió Zedillo y no lo entiende Fox; aquí es donde funda- mentalmente se entrampa el problema. La caracterización inicial de los orí- genes y la legitimidad de las demandas de los revolucionarios zapatistas, es muy importante y estará presente en todo el proceso de negociación. La solución al conflicto que se expresa en Chiapas, pero que representa al conjunto de la comunidad indígena mexicana, está forzosamente ligada a la transformación del país. De esta manera, la contribución del EZLN a la transición del país ha constituido un elemento muy valioso; sin embargo, debo agregar que la transición democrática no ha tenido resultados plenos. El cambio de un partido en el gobierno por otro, no forzosamente significa un cambio en la relación Estado-sociedad. En lo económico, paradójicamente el actual gobierno continúa el mode- lo económico de los últimos tres sexenios priístas, o sea, está intocable, in- clusive la característica de estos sexenios ha sido no sólo la imposición de un modelo neoliberal de naturaleza depredador, sino también uno que im- pulsa medidas propias promovidas por los gobiernos mexicanos –leoninas, podemos afirmar– en contra de su propia población. Tenemos ejemplos muy claros como el FOBAPROA , fraude con el cual se duplicó la deuda de este país en un sexenio y no hay nadie en la cárcel; las carreteras fueron un fiasco y las tuvo que rescatar el Estado; los bancos los nacionalizó primero 43
  43. 43. JAIME MARTÍNEZ VELOZ el gobierno, después los remató sumamente baratos y ahora, anualmente, se les tiene que pagar alrededor de 30 mil millones de pesos anuales por servi- cio de la deuda a bancos que ya son de extranjeros en su inmensa mayoría y que, por lo tanto, los recursos que recauda el fisco no completan para satis- facer los requerimientos de la población. Este modelo económico ya adquirió una naturaleza dogmática, es into- cable. Mientras, las demandas de los indígenas y de los trabajadores siguen siendo postergadas, por satisfacer primero los compromisos contraídos a partir de la errática conducción del Estado. Es claro que el cambio demo- crático que reclama el país para satisfacer sus necesidades políticas, econó- micas y sociales, evidentemente no se ha producido plenamente. Esto no quiere decir que no hayan existido modificaciones a la anterior estructura de poder; han cambiado muchas cosas y, por lo tanto, incluso el EZLN, con el movimiento indígena en su conjunto, tendrá también que replantear su estrategia para poder tener una presencia más exitosa en la nueva realidad política mexicana. Han cambiado paradigmas con los cuales inició el Movimiento Zapa- tista, como el hecho de que ya no esté el PRI en el gobierno, que era una parte fundamental del reclamo inicial zapatista; sin embargo, no existe una modi- ficación sustancial en la relación del Estado con los pueblos indígenas. En este sentido, estoy convencido que la relación sigue siendo la misma, por- que los grupos de poder que presionaron a Zedillo para incumplir los acuer- dos de San Andrés Larrainzar , son los mismos que presionan, han presio- nado y generado los mecanismos políticos y sociales para impedir que se concrete una relación distinta entre el Estado y esos pueblos. ¿Quiénes son? Quienes tienen bajo su poder concesiones mineras, am- plias zonas forestales, agrícolas, que anteriormente fueron de los indígenas. Es mentira que los acuerdos de San Andrés vulneren la noción de que los re- cursos naturales que actualmente son de la nación, dejarán de serlo. Está se- ñalado con toda claridad en la Iniciativa COCOPA, que seguirán siendo parte del patrimonio de México; efectivamente, sí hay una concepción distinta en la forma como el Estado tiene que relacionarse con los indígenas, y los acuerdos de San Andrés, firmados el 16 de febrero de 1996, siguen siendo vigentes. 44
  44. 44. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA ÓSCAR OLIVIA Y MIEMBROS DE LA COCOPA Y LA CONAI DIFUNDIENDO AVANCES DE LAS MESAS DE NEGOCIACIONES EN SAN ANDRÉS LARRAINZAR. El gobierno, particularmente el de Zedillo, se arrepintió de haberlos firmado originalmente, incumplió en los hechos pero los Acuerdos siguen siendo el motor de la lucha indígena. Creo que mientras éstos no se concre- ten en una legislación distinta, forzosamente la relación entre el gobierno y el EZLN va a continuar entrampada; no creo que hoy baste tener un nuevo marco jurídico para reanudar el diálogo. El costo que tendrá que pagar el go- bierno por el incumplimiento de los Acuerdos cada vez será mayor, porque aunque el movimiento indígena haya estado inmovilizado durante estos úl- timos años y se encuentre desgastado en este momento, sus demandas siguen siendo vigentes. Su fuerza y cohesión radica en torno a principios y valores que muchas veces las sociedades en el mundo occidental o el mundo que llamamos civi- lizado entre comillas, no entienden o no quieren entender; por ejemplo si observamos hoy, en las Cámaras Legislativas –ni en la de Diputados ni en la de Senadores– están representados los indígenas, el actual sistema político los excluye en los hechos. El sistema electoral mexicano carece de mecanis- mos que permitan la incorporación indígena a los órganos de representa- 45
  45. 45. JAIME MARTÍNEZ VELOZ ción nacional a partir de admitir que su modo de entender, que su forma de construir sus acuerdos y procesar sus diferencias es distinta a la formalmen- te reconocida hasta hoy. Para los indígenas, los partidos, en el mejor de los casos, son lo que no- sotros entenderíamos como franquicias, no les dicen nada, incluso yo creo que las aportaciones que hacen los partidos, o quienes estamos en ellos, a la vida indígena interna cuando nos involucramos en sus comunidades, es ge- nerar conflictos y tensiones que anteriormente no tenían. Ellos tienen una forma de afrontar sus diferencias, distinta de la democracia occidental. Re- conociendo esta realidad es necesario construir un marco institucional que permita la incorporación de la voz indígena al Congreso de la Unión, respe- tando sus formas y procedimientos tradicionales que atienden a una cultura diferente pero no menos importante que la que hasta hoy nos hemos dado los mexicanos en materia electoral. Al final de cuentas, el EZLN aporta a la transición política de México un conjunto de elementos significativos y de enorme trascendencia. La irrup- ción zapatista se produce en una fecha significativa para el país y para la con- cepción que involucraba a México en la ruta de incorporarnos al área de los países exitosos económicamente, esto entre comillas. La incorporación de México al Tratado de Libre Comercio se anuncia- ba como la puerta de entrada al mundo de los países exitosos. Se anunciaba con bombo y platillo la incorporación de México a una ilusión que no tenía sustento en la realidad, considerando la enorme desigualdad social que exis- te en nuestro país. A partir de un discurso oficial hueco y demagógico se pretendía evadir la realidad y no reconocernos como lo que somos y, en este sentido, una de las aportaciones del EZLN sería haberse constituido en una conciencia crítica de lo que realmente somos como país. El levantamiento zapatista nos obligó a voltear los ojos hacia el interior de nuestro país para vernos como lo que somos y lo que aún no hemos re- suelto. Somos un país pluriétnico y pluricultural, ya está reconocido en la Constitución, pero no en las relaciones cotidianas de este país. Entonces, tener un vigilante, un nivel de conciencia crítica hizo que una gran parte de la sociedad cuestionara lo que estábamos haciendo como país. Creo que en esta irrupción, naturalmente hay gente que cuestiona la realidad mexicana de diversa manera, los niveles de participación del Estado en el control in- terno de las elecciones tuvieron que irse reduciendo y eso fue una aporta- 46
  46. 46. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA ción del zapatismo, aunque no sólo del zapatismo. Para que las elecciones internas en México tuvieran credibilidad tuvo que arrebatarse al Estado mecanismos de control discrecionales, que utilizaba ventajosamente. Aquí creo que lo que no se ha resuelto aún es que los grupos de poder económico, ya no el Estado, pero grupos de poder económico que se expre- san a través de medios de comunicación, o de un conjunto de relaciones de poder, también contribuyen a enturbiar el ambiente de esos procesos elec- torales, esto no se ha resuelto. Los dueños de los medios de comunicación electrónica o los grupos de poder que se expresan a través de ellos, están asumiendo espacios de poder que antes detentaba el gobierno. Los grupos de poder económico intervienen en los procesos políticos abierta o subrepticiamente, a pesar de lo cual me atrevería a decir que la re- forma electoral de 1996, de alguna manera, está permeada por la irrupción zapatista. Incluso en el diálogo de San Andrés, al paralelo de la construcción del acuerdo entre los partidos y el gobierno para la reforma electoral del 96, estaba programada la discusión del tema de democracia y justicia, que era un asunto convenido entre el EZLN y el gobierno federal y, por otro lado, se daba la reforma electoral que el gobierno acordó con los partidos políticos. En el desahogo de este tema en la mesa de San Andrés, el gobierno tiene una actitud altanera y sospechosa, porque el gobierno asume una actitud provocadora. En el proceso de diálogo, en lugar de formular propuestas y argumen- tos para el debate, la delegación gubernamental decide omitir cualquier opi- nión y guarda un silencio despectivo, que impacta en forma definitiva el proceso de diálogo. La delegación gubernamental, asiste a todas las reunio- nes, pero no participa absolutamente con ninguna propuesta. En conse- cuencia, aunque la reforma electoral del 96 produce mayores niveles de cer- tidumbre en los procesos electorales, no incorpora la concepción de los derechos indígenas al contenido de la misma. Esta actitud retadora, se suma al concierto de desatinos del gobierno en el proceso de diálogo con el EZLN, como cuando el Presidente de la Re- pública sin notificarnos a la Comisión Legislativa, decreta órdenes de aprehensión contra de la comandancia zapatista, justamente cuando nues- tra comisión trabajaba intensamente en un proceso de acercamiento con los zapatistas. Para nosotros dicho acción constituyó un momento sumamente 47
  47. 47. JAIME MARTÍNEZ VELOZ difícil y un golpe al proceso de paz, dado que en los hechos el Presidente de- cide en una acción unilateral la reanudación de las acciones de guerra. Esta situación en lo personal profundizó mis diferencias personales con Zedillo. Por fortuna o por desgracia, en momentos claves del conflicto en Chia- pas me correspondió, en calidad de vocero de la COCOPA, señalarle al Presi- dente los acuerdos de la Comisión, y no sólo mi posición personal. Esto enojaba bastante a Zedillo. Por ejemplo, me correspondió manifestarle con relación a las órdenes de aprehensión del 9 de febrero, a nombre de la COCOPA, que él había traicionado la confianza de la Comisión Legislativa y que, por lo tanto, nuestra Comisión había tomado la decisión de disolverse, ante la actitud del gobierno federal. Esto, aunque yo lo pensaba en lo perso- nal, y estaba profundamente convencido de ello, era también una expresión colectiva y no sólo individual. Las discusiones con el Presidente acerca de la COCOPA eran cada vez más difíciles y más duras, particularmente la última vez en que como Comi- sión nos vimos con él en diciembre de 1996 (después de formular la Iniciati- va de Ley de la COCOPA), tuvimos un altercado muy fuerte en términos per- sonales él y yo. Esa reunión que fue vital para el futuro del diálogo, nos obligaba a to- dos los actores ahí presentes a defender con argumentos y razones el proce- so de paz, sólo que ya para ese momento Zedillo tenía una postura radical para desconocer por la vía de los hechos lo que la delegación gubernamental había firmado en San Andrés. Palabras más, palabras menos, recuerdo que le dije: “Es indispensable un Presidente fuerte y confiable al proceso de paz, un Presidente no puede desgastar su investidura desconociendo sus com- promisos”. Su primera respuesta, a boca jarro fue que bajo ninguna circunstancia permitiría la balcanización del país y que él estaba dispuesto a pagar cualquier costo político por grande que fuera. Yo le contesto que la iniciativa de la COCOPA, era una traducción literal de los acuerdos que había firmado su go- bierno y que una posible salida a las observaciones que pudiera tener el go- bierno era que las realizara en el procesamiento de la iniciativa legislativa, que pudiera ser presentada como tal por la propia COCOPA ante el Congreso. En forma tajante y furiosa me contestó que si presentábamos la inicia- tiva él la descalificaría públicamente y que de haber sabido el contenido de 48
  48. 48. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA lo que había firmado su representante en Chiapas, hubiera preferido esperar meses para revisar puntualmente el texto de los Acuerdos de San Andrés. Esta afirmación nos dejó helados a quienes participábamos en esa reunión y, ante la tensión que se había generado, Heberto Castillo, que creo fue el motor de la primera COCOPA, intentó suavizar o persuadir al Presidente de tener una posición menos dura, pero lo cierto es que la decisión ya estaba to- mada: los Acuerdos de San Andrés serían estigmatizados y descalificados a través de una intensa campaña propagandística promovida desde el gobierno. A los priístas en la COCOPA se nos acusó de haber traicionado al Presi- dente, obviamente por no haber avalado su negativa de desconocer los acuerdos de paz. Lo que siguió fue muy triste. Meses después, ya cuando el diálogo estaba prácticamente suspendido, un día me habla Heberto para de- cirme que iba a renunciar a la COCOPA, que estaba sumamente decepciona- do del presidente Zedillo. Sabiendo yo la importancia de Heberto para el proceso de paz, le pedí que me permitiera mandarle una carta al Presidente para expresar su opinión y solicitarle una entrevista con la COCOPA, pero particularmente lo que yo deseaba era el acercamiento entre el Presidente y MIEMBROS DE LA COCOPA EN SAN ANDRÉS LARRAINZAR, CHIAPAS. 49
  49. 49. JAIME MARTÍNEZ VELOZ Heberto para tratar hipotéticamente de reconfigurar el escenario del diálo- go. Recuerdo que la carta la entregué en Los Pinos un viernes y al siguiente lunes el ingeniero Carlos Rojas, titular de SEDESOL, me llamó para pedirme que si podía llevarle una copia de la carta que había entregado al Presidente. Lo hice esa tarde. Carlos Rojas vio el contenido de la carta y descansó porque pensó que los términos que utilizaba pudieran haber sido agresivos. Y ahí me confió que la mañana de ese lunes el secretario de Gobernación le había llamado para decirle que el Presidente estaba muy “encabronado” conmigo por di- cha carta, que en realidad no tenía más finalidad que un acercamiento entre Heberto y Zedillo. Dos semanas después de ese hecho, muere Heberto Cas- tillo, y a Zedillo me lo encontré en el funeral con la quijada trabada que le era característica en los momentos de tensión. No supe si seguía “encabrona- do” conmigo, pero ya para ese momento era lo que menos me importaba. Heberto ya se nos había ido. La paz se había quedado sin su principal promotor. En términos prospectivos, el formato de difusión que se aprobó para el diálogo de San Andrés se conformó en torno de siete temas acordados entre el gobierno y el EZLN. El primero era derechos y cultura indígena; el segun- do, democracia y justicia; tercero, bienestar y desarrollo; cuarto, el tema de la mujer; quinto, la reconciliación en Chiapas; sexto, cese de hostilidades y, séptimo, y último, la firma de la paz y el acuerdo final sobre el destino de las armas. Para cada uno de estos temas se estableció una agenda programática para desahogarla, y el proceso de cada uno de ellos duraría entre dos y tres meses; no por la discusión en sí misma en la mesa, sino por las consultas que tenían que hacer los zapatistas en sus comunidades. Se firma el primer acuerdo de paz el 16 de febrero de 1996 y, como ya a fines de ese año se acercaban las elecciones de 1997, y no se quería, ni por los zapatistas ni nosotros, que el proceso electoral contaminara el proceso de paz; convenimos (el EZLN y la COCOPA), habiéndoselo planteado al go- bierno, la firma de un acuerdo de paz anticipado. El acto se formalizaría a través de un procedimiento que llamamos la vía paralela en la negociación, una vía discreta con documentos “ciegos” del Presidente hacia los zapatis- tas y de ellos hacia él. 50
  50. 50. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA Incluso el propio subcomandante Marcos fijó el mes de marzo de 1997 como fecha para firmar dicho protocolo de paz; el EZLN planteaba tres asuntos previos que determinarían la firma de este acuerdo anticipado, y en ellos se iba a retirar la declaración de guerra con lo que evidentemente las ar- mas no iban a generar la tensión o gravitar sobre el proceso de paz. Esas tres cuestiones eran la ley indígena, que nosotros pensamos no tendría proble- mas porque era trasladar literalmente lo que firmó el gobierno con el EZLN. Dicen, por ejemplo los Acuerdos de San Andrés: “las comunidades in- dígenas serán reconocidas como entidades de derecho público”, a lo que luego el gobierno manifiesta su negativa. Le expresamos: “pero si los repre- sentantes gubernamentales firmaron”. “Sí, dice, pero no estoy de acuerdo con ello.” Entonces, podemos imaginar un proceso de negociación en el que el Presidente dice que no está de acuerdo con lo que firmó; eso, naturalmente, empantanó el proceso. Los acuerdos eran: uno, la ley indígena; dos, un programa de atención social a las comunidades indígenas de Chiapas, y tres, la libertad de tránsito para que un grupo de zapatistas saliera a hacer vida política al país, ya sin ca- puchas. Estas tres demandas, perfectamente atendibles, nos iban a permitir firmar un protocolo de paz anticipado; pero hubo barreras tan absurdas como los celos entre personas del gobierno –porque cómo era posible que la COCOPA resolviera un asunto que no lo había podido resolver ni Chuay- fet ni el Presidente–, hasta actitudes más interesadas diciendo “si esto se concreta muchos grupos de poder económico van a ser afectados”. Pero yo señalaría otra factor que desde mi punto de vista también inter- viene: Chiapas y las comunidades indígenas juegan un papel en la globalidad mundial, en el momento que las comunidades indígenas tengan un papel más protagónico, se va dificultar que se malbaraten los activos nacionales, que se abastezca energía a Estados Unidos desde nuestro país sin tener nin- gún beneficio, como si fuéramos un territorio libre asociado. No obstante, considero que todos los actores en el conflicto tienen res- ponsabilidad en su falta de solución al problema, unos más que otros, y creo que el gobierno debe saber que está para entender y no para que lo entien- dan. Este gobierno, como el anterior, tiene su apuesta simplista y peligrosa, su postura hace pensar que el conflicto se va a resolver por razones natura- les, por el tiempo, o por cansancio, pero puede desaparecer Marcos, puede 51
  51. 51. JAIME MARTÍNEZ VELOZ incluso desaparecer el EZLN, y lo cierto es que los reclamos indígenas están ahí desde hace mucho tiempo y no se han abordado como tales. Cada día que pase, el costo político del gobierno para retomar el proce- so de negociación va a ser mucho más grande. Abrigo el temor de que un proceso social de tanto tiempo sufra un desgaste que genere problemas y conflictos internos entre las propias comunidades indígenas. Es natural, ha sido enorme el desgaste, entonces por parte del gobierno debe provenir la aportación más significativa para recuperar el proceso de paz. Son el gobierno y las instituciones del Estado, en este caso el Congreso, en quienes cabe la responsabilidad de retomar el proceso de paz. Yo vería como indispensable para ello satisfacer la necesidad de un marco jurídico que exprese un nuevo acuerdo político entre el Estado y los pueblos indíge- nas. Es evidente que no podemos hablar de normalidad democrática cuan- do sectores importantes de los ciudadanos mexicanos son excluidos en los procesos de toma de decisiones; mientras esto no se remedie, no podemos hablar de un Estado incluyente. Cuando la marcha zapatista se realizó en 2001, los zapatistas plantea- ron hablar desde la tribuna del Congreso de la Unión, que yo creo ese debió ser uno de los objetivos de la marcha pero no el único, porque otro, incluso de mayor relevancia, era el de haber participado en el procesamiento del dictamen legislativo de la ley indígena. No solamente era una cuestión de usar la tribuna, sino que cuando ellos toman la decisión de volver a Chiapas, dejaron en un estado de debilidad el proceso de discusión de la ley. Así, los individuos que representan al poder formal dentro de las Cámaras, es decir la contraparte, tomaron la iniciativa política y generaron un dictamen como el que tenemos, trunco, incompleto que, pervirtió los Acuerdos de San Andrés. Por ejemplo, no toca los elementos de fondo, como el derecho al uso y disfrute de los recursos naturales, el concepto indígena de autonomía, sus derechos políticos; no toca lo esencial. Pero, ¿qué significaba que usaran la tribuna del Congreso de la Unión? El PAN se negaba porque afirmaban que legalmente no había nada que los avalara; pero tampoco había nada que se lo impidiera. Fundamentalmente era una decisión de carácter político, y lo que estaba en discusión en ese mo- mento era si el estado actual de las cosas incluye o no a todos los mexicanos. Como carecemos de un sistema que incorpore a todos, indudablemente el 52
  52. 52. CHIAPAS: LA PAZ INCONCLUSA ...HABÍA UNA VEZ UNA COCOPA hecho de permitir que tomaran la tribuna los zapatistas, pacífica, prudente, respetuosamente como lo hicieron, debió decidirse en una votación, que ganamos por apenas diez votos los que estuvimos de acuerdo en el Congre- so. Esto habla de la enorme resistencia que hay para modificar la forma au- toritaria en que concebimos la política y las relaciones entre el Estado y la sociedad. Hay una enorme resistencia en este país, no solamente del gobier- no, sino de muchos sectores –por cuestiones económicas, sociales y hasta raciales– que impiden entendernos como un todo, como país. Así, hay que replantear la discusión en materia de derechos y cultura in- dígena, pero también hay otras cosas que tendrán que modificarse para re- tomar el proceso de diálogo en Chiapas que hoy resulta fundamental para el Estado mexicano. No podemos apostarle a la polarización de la sociedad; la recuperación del diálogo es fundamental para la estabilidad democrática del país. Yo veo con preocupación que las posiciones de la dirección zapatista que están por el diálogo puedan verse confrontadas con otras que están por la acción militar o por fortalecer otros núcleos guerrilleros que existen en otros lugares del país, en razón de la frustración por una actitud conciliado- RODOLFO ELIZONDO, PATRICIA FLORES, SECRETARIA TÉCNICA DE LA COCOPA Y HEBERTO CASTILLO EN SAN ANDRÉS LARRAINZAR. 53

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