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A   B   I    E    R   T Apercepción simmeliana es evidente al titular a su sección             identificados 30 artículos ...
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A   B   I    E    R   T A6  Raymond Williams definió este concepto como “la cultura                    Beriain, Josetxo, 2...
A   B   I   E     R   T   AHobsbawm, Eric, La era del imperio, Labor, Barcelona, 1990                   Simmel, Georg, 200...
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Gs o mirar los cuerpoes sociales y emociones desde Georg Simmel

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Las reflexiones y estudio en las últimas tres décadas del
siglo XX de la obra de Georg Simmel1 (1858-1918)
tienen como corolario el proyecto de edición y
publicación de sus escritos en la colección de Obras
Completas, 24 volúmenes, emprendido desde 1989 por
la editorial Surhrkam

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Gs o mirar los cuerpoes sociales y emociones desde Georg Simmel

  1. 1. Redalyc Sistema de Información CientíficaRed de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal Aguiluz-Ibargüen, Maya GS O MIRAR LOS CUERPOS SOCIALES Y EMOCIONES DESDE GEORG SIMMEL Liminar. Estudios Sociales y Humanísticos, Vol. III, Núm. 1, junio, 2005, pp. 120-132 Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas México Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=74511477009 Liminar. Estudios Sociales y Humanísticos ISSN (Versión impresa): 1665-8027 liminar_cesmeca@yahoo.com.mx Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas México ¿Cómo citar? Número completo Más información del artículo Página de la revista www.redalyc.org Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto
  2. 2. A B I E R T A GS O MIRAR LOS CUERPOS SOCIALES Y EMOCIONES DESDE GEORG SIMMEL Maya Aguiluz-Ibargüen Introducción En la oferta teórica de Simmel se ponen de relieve la polidimensionalidad de la cultura capitalista de consumoLas reflexiones y estudio en las últimas tres décadas del y la ambivalencia constituyente de la modernidad. Ensiglo XX de la obra de Georg Simmel1 (1858-1918) sus análisis destacan la presencia simultánea de procesostienen como corolario el proyecto de edición y como individuación y nivelación; acciones socialespublicación de sus escritos en la colección de Obras recíprocas y vivencias contrastantes que modelan variosCompletas, 24 volúmenes, emprendido desde 1989 por rasgos de subjetividad reconocidos en sus viñetas sobrela editorial Surhrkamp (Ørnstrup, 2000 [1996]:106) y la Los Alpes, las exposiciones mundiales, ensayos sobre lalabor consistente de una comunidad de investigación moda, la coqueta, el extranjero y el rostro, o la cita y laalrededor de su teoría sociológica. Pero el más merecido comida, penden de una distintiva percepción modernareconocimiento de esta obra clásica es su proyección en —espacial y temporal— altamente mediada por losmúltiples divisiones de la teoría social y cultural2 que objetos, signos, técnicas y tecnologías que estandarizaronabarcan los estudios de género, los enfoques sobre la la vida predominantemente urbana, asimismo son todosespacialidad, conflicto y redes sociales, entre otros. De ellos fragmentos que delatan “la constitución visual de laesta reinserción de Simmel ha llamado mi particular sociedad” (Weinstein y Weinstein, 1984), por esto esinterés su presencia en la sociología del cuerpo y las intención del presente artículo tomar como presupuestoemociones, y en los estudios de la cultura que contrastan que la mirada sociológica simmeliana surge, entre otroslas pautas de individuación, la vida urbana, y los usos muchos factores, de la penetración de las tecnologíastempo-espaciales introducidos por los cambios visuales, especialmente la fotografía, en un mundoeconómicos y tecnológicos de la modernidad industrial moderno erigido sobre el poder del ojo, además de quecon la configuración de lo social en la era del capitalismo el estilo de sus disgresiones, su posición en los márgenesglobal y la sociedad informacional, con la alta movilidad académicos y su participación en los circuitos culturalesy velocidad características de sus tramados mediáticos, de las ciudades europeas de su época —elementosdigitales y satelitales al comenzar el siglo XXI (entre otros, biográficos muy conocidos y, por razones obvias, noLash y Urry, 1998 [1994]; Lash, 1999). tratados en el presente espacio— se confundieron con un campo discursivo y cultural fin-de-siglo, en el queMaya Aguiluz-Ibargüen, Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Cienciasy Humanidades (CEIICH )- UNAM. 120
  3. 3. A B I E R T Ahan de incluirse innovaciones del momento, como nuevas de conclusión”, finalizo valorando la importancia de estetécnicas en los sistemas de transportes mecanizados o la ejercicio en el que las aportaciones de la sociología clásicamasificación de la energía eléctrica (Giddens, 1995 [1984]; sirven para una manera de ver la vida social actual.Thrift, 1996 y Ortiz, 2000), mismos que facilitaron lostránsitos y la visión de pasajes y lugares copados de I. Los rizomas de la extrañeidadanónimos en multitud, pobres, extraños, objetos, señales,luces y signos; en resumen, un conjunto de impresiones “La disgresión sobre el extraño”,3 que forma parte delde primer contacto que prefiguraron uno de los destinos capítulo noveno “Sociedad y espacio” de Sociología.del individuo moderno: la movilidad de un ser extraño Estudios sobre las formas de socialización (1986 [1908]), esen los espacios sociales de la ciudad. uno de los ensayos más célebres de Georg Simmel. En este trabajo intento mostrar una doble Por la variedad de sentidos que ha producido y sigueimbricación, por un lado, la de la movilidad de individuos produciéndose cobra forma de un texto-rizoma4 quey multitudes —cuerpos sociales— con las formas de ver, en mucho se asemeja a la naturaleza de algunos bulbosestar, sentir y practicar los espacios modernos y, por y tallos subterráneos de plantas como el lirio, queotra, la conexión entre la subjetivación del individuo vivazmente crecen de manera horizontal, almacenandomoderno que supuso tanto la propia individuación suficientes reservas para la producción de otras raíces—corporal y emotiva— como su tensión con la y brotes que en abril o mayo —cuando corresponda adiferenciación de las masas urbanas en movimiento, la primavera— formarán los tallos aéreos (véasevisibles por su crispamiento emotivo. Con tal objetivo Deleuze y Guattari (1977 [1976]).recurro a imágenes, definiciones y conceptos ofrecidos No es una impostura que la metáfora, con quepor los ensayos de Simmel para empezar otorgando un Deleuze y Guattari signaron el desempeño espacial de lassitio a la concepción sobre la condición del extraño estructuras del capitalismo moderno “[que actúan]capturada en la famosa disgresión de 1904, cuestión que mediante expansión, variación, conquista, captura,ocupa el apartado I. “El rizoma de la extrañeidad”; los extracción”, cumpla otra vez su cometido para aludirefectos culturales con la introducción de la luz artificial y a los mismos rasgos de esas estructuras, movilidad,la celeridad de los movimientos sirven de puente para colonización espacial y polimorfismos encontrados enocuparme de la centralidad que cobró en Simmel este texto, especialmente el del curso seguido por ladonde el sentido de la vista fuera en los casos de definición con que comienza:socialidad —acciones recíprocas como la conversacióny la mirada— o en el contacto con la sobreabundancia si la vida errante, considerada como un estado dede la cultura objetiva, aspectos que trato en el II. “Fin desapego de cualquier punto dado en el espacio, es elde siglo: ciudades, miradas, luces y movimiento”; concepto opuesto al apego a un punto, la forma sociológica del [extraño] es la síntesis de ambasenseguida tomo por caso la experiencia de la visión para propiedades, otra señal de que las relaciones espacialesabordar a través del muy conocido continuum Baudelaire, no solamente son condición determinante de lasSimmel y Benjamin, la diferenciación de la multitud relaciones entre los hombres sino también sonrespecto al individuo, y muy emblemáticamente el tipo simbólicas de éstos (Simmel, 1986 [1908]).de miradas sucedáneas que supusieron encuentrosfugaces e instantáneos en las metrópolis, temática que De ello, el ser o estar a la manera del extraño implica unaintegra el III. “La mirada móvil”. En el IV. “A manera doble y simultánea condición, por un lado se alude a 121
  4. 4. A B I E R T Aque los contactos humanos están determinados por una yo/otro’ —correspondiente, por ejemplo, a la fisurapuntuación espacial, la del movimiento de proximidad del nosotros/el resto, en la relación de las culturas.y lejanía, que resignifica esos encuentros y, por ende, Por supuesto con la escisión ontológica ser/mundotambién a otras relaciones sociales más duraderas. se traen a cuenta las implicaciones del extrañamiento y Se trata del movimiento y las pautas de la distancia de la asunción del sujeto extraño en la teoría social,social y sus variaciones tangibles y simbolizables que implicaciones de las que se ha ocupado la literatura dedan contenido a la figura del extraño. Los tipos sociales recientes décadas —véase en especial, Bauman, 2005a los que Simmel dio nombre en algún fragmento de [1991]—. Al extraño de Simmel están asidas el tipo desu obra: el pobre, el extraño, la coqueta o el puente, el tensiones que generan las experiencias simultáneas derostro, la moda, son objetos relevados de su fondo arraigo y fijación en los lugares, y de movilidad ysocial como para ser vistos a todo detalle. Cada uno desplazamiento en el habitante de la ciudad cuando alcondensa ciertas energías y emociones peculiares, pero, uso de medios de transporte, comunicaciones ysobre todo, una constelación de interacciones del tecnologías se asociaron nuevas sensaciones de rapidezespacio social,5 ejemplo es cuando Simmel dibuja “la e impresiones visuales discontinuas, tan propias de lacoquetería” con esa actitud ambigua de la “mirada vida de las metrópolis y principales capitales de Europade reojo” que “momentáneamente dirige la atención y Estados Unidos hacia 1900. Sin embargo, no se tratóal otro, al tiempo que “se niega simbólicamente por sólo de la percepción del estrechamiento espacial o lala dirección opuesta de la cabeza y el cuerpo” (Simmel, experiencia escópica del paisaje desde un tren rápido,1988: 91). sino de lo que denominó Raymond Williams, una En la viñeta sociológica esa actitud forma parte de “estructura perceptiva”6 y, agregaríamos, un complejola presentación de una actriz que controla corporal y emotivo. Ambos componentes culturales no se refierenestratégicamente la escena sobre un guión negociado a a un perfil psicológico, aisladamente individualizante,cada paso y desplazamiento, pero el vaivén del “aceptar sino a un proceso de subjetivación resultado del distanciamientoy negar” del que dispone una mujer es el recurso último —extrañamiento— en las relaciones entre los individuos respectode su propia elección individual y, a la vez, la impresión a distintos grupos y de aquéllos en el interior de los grupos socialesde un cierto femenino, una fenomenología del género de adscripción, pertenencia, elección, y sobre todo, en este entramado,conformado por “una serie de actuaciones ... a través de las relaciones con objetos, artefactos y signos de la cultura.las que éste se in-corpora y el cuerpo se generiza” (Beriain, Hay una evidente contigüidad temática —que no2000:168; también, Beriain, 2003:268). Algo parecido cronológica— de este término afín al tipo de extrañosucede con el dibujamiento del extraño, figura ‘no- con la alienación marxista que muy probablementegenerizada’ que encapsula un complejo emotivo procede de la preocupación de ambos respecto al yaderivado del encuentro entre un individuo ajeno y el citado problema ontológico. En los Manuscritos económicoespacio social de un grupo, y del trazo fronterizo de filosóficos se usaría indistintamente extrañamiento,separación. También esta figura cumple las veces de Entfremdung, como alienación, Entdusserung, para referirhuella de una extrañeza primordial, la que correspondió al proceso característico de la producción capitalista,situar al pensamiento antiguo como la ‘escisión del yo mediante el cual la fuerza creativa del obrero se objetivay el mundo’, y consecuentemente de separaciones tales en el producto de su trabajo y a su vez, esa “[...] vida quecomo ‘yo-ego-tú-alter’, constitutiva de la identidad del ha prestado al objeto se le enfrenta como una cosasí e inclusive la que se radicaliza como ‘alteridad del extraña y hostil” (Marx, 1970 [1844]). Esta conexión 122
  5. 5. A B I E R T Aque, entre otros, se debe a Giddens (1994 [1971]:46 y situación es trágica: incluso en sus orígenes, la culturan.p.), no ha merecido mayor desarrollo; no así la que va preñada con algo que está destinado a desviar,puso frente a frente la Filosofía del dinero (1977 [1900]) y la entorpecer, desconcertar y dividir su propósito másteoría del valor, de las que se desprenden estudios de íntimo: la transición del alma de su estado incompletomayor detalle. Así, a través del recurso de la contrastación, a su estado terminal y acabado [...] (Simmel, 1911,se enumeran una serie de argumentos que diferencian la apud. Gil Villegas, 1998:148-9).postura de cada uno ante la economía monetaria o suvisión antropológica: “el hombre” de Simmel —habría Una cara de la subjetividad moderna se constituyeque agregar la mujer— es “intercambiante”, mientras con base en “la insuficiencia y el desamparo” que resultanque el de Marx es “el hombre productor” o el dinero, del “sentimiento de estar cercado” por las magnitudesanalizado como medio diferenciador entre el ser y el objetivas de demandas, contenidos, objetos y signostener, entre los que tienen y no tienen (Cantó Milá, culturales “que no carecen de significado..., pero que en2003:130) que no desdice, pero complementa, la pista el fondo más profundo tampoco son plenamentemarxista del lugar del dinero como relación social o, significativos” (Simmel, 1988:229; también en Bauman,dicho de otro modo por Simmel, al concebir el dinero 2005 [1991]: Cap. 5). Pero que el individuo se encuentrecomo signo mediador y abstracto de valor que se mueve trágicamente situado en el punto de quiebre entre susentre hombre y hombre, y entre hombre y mercancía posibilidades creativas y vitales, de individuación, que(Simmel, 1998 [1896]:225 y 227). colocaba Simmel en la dimensión estética de la vida, y Cualesquiera fueran las distinciones, el extrañamiento una esfera extraña de exigencias de la cultura objetiva,en los dos se identifica con el momento histórico en que no fue parte de un diagnóstico pesimista. Indicativos dese vive plenamente el desgarramiento del acto de creación procesos de restauración del Yo fragmentado son elhumana: con alienación, el objeto producido mediante amplio rango de dispositivos de juntura de los espaciosel trabajo de hombres y mujeres libres se convierte en sociales7 comprendidos bajo el concepto de socialidadmera externalidad, un producto que no les pertenece; —acción recíproca o asociativa—, mismos que en lacon el extrañamiento, quienes están rodeados de objetos, actualidad reconocemos como “mecanismosmercancías, productos y signos que padecen y vivencian compensatorios”. Tal y como los define Odo Marquard,de manera trágica un mundo objetual —igualmente estos mecanismos funcionan “cuando las pérdidas sonexterno— que gana más poder y control sobre sus compensadas con ganancias y las ganancias con pérdidas”propias vidas, tal como con toda claridad opera el dinero. (Marquard, 2002 [2001]: 38). El “intermezzo de la oposición” forma (objetivada) yvida (subjetiva) —apunta Gil Villegas— es el II. Fin de siglo: ciudades, miradas, lucesextrañamiento que detecta Simmel como un estado de y movimientodesconcierto y distancia ante la irrelevancia de los finesúltimos de la cultura y la supremacía de los medios: El extrañamiento ha de considerarse como una de las experiencias vividas en las capitales europeas y las [...] el hombre de nuestro tiempo, rico y sobrecargado, ciudades emergentes, transformadas de manera no posee nada [dice Simmel en “La tragedia de la vertiginosa en la segunda mitad del siglo XIX, abstraída cultura”] Así , los contenidos culturales se atienen a por la mirada de Simmel. Mientras, las divisiones una lógica que nada tiene que ver con los fines de la fronterizas, los nacionalismos y el control colonial cultura y que cada vez los aparta más de esos fines. La 123
  6. 6. A B I E R T Aagruparon las líneas de disputas entre las naciones y estilos alejados espacial y temporalmente [...]europeas, un dato no menor si consideramos que el (1998 [1896]: 225).periodo de 1870 y 1914, “la era del imperio”, un cuartodel territorio mundial fue redistribuido en forma de Pero la experiencia de lo exótico y lo lejano estuvieroncolonias entre media docena de estados europeos, en su a disposición en el circuito de las “ciudades mundiales”mayor parte situados a las orillas del Atlántico norte (véase en las “Exposiciones Universales”, montajes queHobsbawm, 1990 [1987]); por otra parte, el maquinismo representaban la virtual y momentánea suspensión dey la industrialización acompañaron la emergencia de las distancias que no dejaron de provocar la mirada deJapón y Estados Unidos en la cartografía de los poderes Simmel, tras llevarse a cabo en Berlín, una de esas feriasmundiales y en el gran vuelco de la organización modernas y rotantes (Simmel, 1991 [1896]). Aun cuando laterritorial-espacial, protagonizado por la emergencia de impresión psicológica del visitante de éstas iniciaba con el efectolas ciudades como centros de comercio, transporte, de asombro y la expectativa de entretenimiento, los recorridosnegocios y administración. París y Viena no serían no tenían el mismo efecto de abstracción que pudieraúnicamente centros de refinamiento estético e intelectual producir el contacto con los medios de intercambio yde fin-de-siècle, sino urbes en las que se percibían la densidad las señales del espacio público de la ciudad, sino unay la aglomeración relativas, con el aumento dramático experiencia de primer contacto, de inmediatez, que derivabade sus poblaciones: de 400 000 habitantes en la Viena de en la ilusión de “vivir mucho tiempo en pocas horas;1846 pasaron a 700 000 en 1880; en el mismo periodo recorrer grandes espacios en pocos pasos” comoParís llegaría casi a duplicar su población para contar describía el cronista de la exposición en La Revue de Pari,con casi dos millones de personas. Situación similar marzo de 1900 (Ortiz, 2000:89).ocurriría en Berlín y Londres, en tanto que nuevas Los concurrentes de las exposiciones parecían estarciudades como Chicago rebasaron particularmente los en el “centro de la civilización mundial”, y la sospechapromedios de crecimiento poblacional (Tucker, 2002:21). distante de los seres humanos “extraños”, de razas En las mismas metrópolis donde se aspirara un aire diferentes a la blanca europea, que habitaban en las finisde universalidad y donde la prensa, las tiendas terrea del cono sur o en las inhóspitas tierras de la zonadepartamentales, las grandes vías y las ferias o exposiciones andina en América latina fue transformada enuniversales, los parajes del comercio y los intercambios constatación visual mediante selectas muestras demundiales producían paulatinamente la doble sensación productos, artesanías, fotografías, incluso representantesde lejanía e inmediatez frente al contacto con lo(s) vivientes de las etnias del cono sur (Scarzanella, 2000próximo(s). Esta estructura perceptiva se acopló a la [1999]:207, n.p. 207 y 208, n.p. 208). Los objetos ‘másfórmula del “pathos de la distancia”8 mejor expresada propios’ de la diversidad de naturalezas: la gente, lospor las corrientes artísticas que anteponían el símbolo, el mundos de vida y los espacios físicos distantes, aparecíanaforismo, la figura, en última instancia la representación en encapsulados en una única pintura (Simmel, 1991lugar de la cosa. Dice Simmel, [1896]:120), finalmente se trató de representaciones de semejante nivel al de las imágenes y datos reproducidos [...] esta peculiar tendencia a hacer actuar sobre sí por los dibujos, impresos, fotografías y las primeras películas. [...] a las cosas a partir de la lejanía, conforma un El contrarrelato de la distancia fue el “miedo al signo de los tiempos modernos común a muchos contacto”. Simmel describió este miedo como el efecto ámbitos [y] a él pertenece la predilección por culturas del roce —finalmente el tocamiento— de una partícula 124
  7. 7. A B I E R T Ade la realidad quedando plasmado en la imagen de las con que los inventos y variaciones se superaban en“puntas de los dedos inmediatamente retraídos”, un plazos muy cortos recibía el estímulo directo de losminúsculo movimiento corporal con que se describe ritmos marcados por la fabricación automotriz enuna reacción sofisticada del sistema nervioso central ante Inglaterra, Alemania, Francia y Estados Unidos.la sensación de peligro o amenaza que compromete al El siglo XIX fue una centuria plena de obsesiones:cuerpo entero, y no una simple asociación con el por la legibilidad de los cuerpos, la visión y la luz, elmovimiento instintivo al contacto de la mano con el movimiento... también al final obsesionado con laagua hirviente. aparición de la masa que ocasionó similares estados de Menos que recurso estilístico, la mirada microscópica crispamiento, miedo y expectación, como quedóimplicada en las reflexiones de Simmel se corresponde retratado en “el hombre de la multitud”, cuentocon un tipo contemporáneo de descripciones memorable de Edgar Allan Poe (1987:317-24). El relatoempleadas en los testimonios de cronistas, viajeros y acerca del itinerario de un narrador, emprendido desdeliteratos que a la larga respondieron al horizonte de un céntrico café en una iluminada gran vía londinense,impresiones que registraban la interiorización de la en literal persecución de un hombre viejo que se escaparapidez: un crítico literario en 1842 expresaba, el tren, y se pierde en los laberintos de las calles y lainmediatamente después de salir, ya llega, después de muchedumbre, no ha dejado de ejemplificar el fenómenohaber recorrido 54 km en tres horas y media (Ortiz, del cuerpo social-en-multitud, el alma gemela, y denostada,2000:53), pero semejante emoción se comprende al de la ciudad moderna.suponer las sensaciones de aligeramiento producidas Aunque la masa fue colocada por Simmel en laal cambiar la vista de una estampa urbana donde la misma casilla clasificatoria donde la lanzaron otroscongestión del tráfico de carruajes tirados por caballos autores alineando al pueblo con la turba y a ésta con laera común, a otra con vehículos controlados por la monstruosidad, llegó a reconocer en ella unamano humana —auto-móvil— a las horas pico. “configuración nueva”, una individualización de la La celeridad envolvió, con mayor notoriedad, las sociedad compuesta, sin embargo, “de las partes delesferas de actividad directamente ligadas con la carácter de cada uno [de los individuos que la forma]industrialización y la competencia entre naciones. La en las que coincide con los demás y que no puede serlucha por las patentes de nuevos inventos, no menos otras que las más primitivas del nivel más bajo de laasociada a la carrera impetuosa por la distinción evolución orgánica” (Simmel, 2002 [1917]:68). En todonacional(ista), se reflejaba en el auge primero del uso caso no sólo el riesgo de una sinergia destructivade motores de aceite de lenta velocidad para el acompaña la presencia de las multitudes en posteriorestransporte pesado por carreteras; para el uso en la reflexiones, sino también la conexión hallada por elagricultura pasó por la innovación del motor de Rudolf propio Simmel respecto al vínculo ciudad y estadosDiesel, registrado en Inglaterra en 1882 y poco después emotivos, más aún, la presencia de tipos sociales edel motor de gasolina, patentado por el ingeniero interacciones sensibles en el espacio público. Por ello habríaalemán Gottlieb Daimler, 1885, a su vez sustituido por un continuum de la presencia de los cuerpos sociales enuna versión de dos cilindros, más tarde la pequeña gran la escala-ciudad en las imágenes introducidas por Poe,innovación introducida por otro ingeniero Karl Benz, Baudelaire y Benjamin, que éste último reconoce enquien añadió un sistema eléctrico para el encendido del “Sobre temas en Baudelaire” (1967 [1955]), con lamotor (Derry y Trevor, 1978 [1960]:886-8). La rapidez propia mediación de Simmel; se trata de un continuum 125
  8. 8. A B I E R T Aen el que no hay lugar a la borradura ni a las distinciones dar expresión a un interior psicológico a partir de atribuirclasistas dentro de la multitud ni de los ‘efectos’ significados a determinados rasgos físicos —estables—,miméticos de la masa sobre los tipos individualizados, mientras que la patognomía se orientó a los rasgosen último término, formas de urbanitas. Sea en la forma cambiantes y gestuales del rostro que daban muestra amultitud, en la de “los transeúntes de Poe [que] lanzan ciertas pasiones y emociones (Twine, 2002:68 y 71).aún miradas sin motivo en todas direcciones” o en la El impacto de la nueva oleada fisiognómicadel coleccionista de experiencias, el flâneur parisino de desplegada por la obra de Lavater, se registró en laBaudelaire, la liga viene dada por las disposiciones edición 1853-60 de la Enciclopedia Británica que decía:emotivas que cada uno supone y que —en palabras deBenjamin— ejemplifica el “complejo training” sensorial El descubrimiento de la nueva ciencia había motivadoy una arista del ritmo de la percepción cotidiana de en todas partes elogios o escarnio público; y en variosshock de la vida urbana (Benjamin, 1967:24-5). lugares donde el estudio del carácter humano a partir Otro aspecto más destaca del personaje de la del rostro se expandió cual epidemia, la gente anduvomultitud, es el que presenta un rostro siempre enmascarada a través de las calles (apud. Twaine,difuminado por el movimiento; una faz no visible pese 2002:70).a la luz de los faroles de gas. El cuento de Poe empiezay termina haciendo referencia a libros que “no se dejan La leyenda que sintetizó y difundió la concepciónleer”, tal como sucede con la cara de su personaje. Era fisiognómica más o menos decía ‘si quieres conocer elilegible. Y esta postura —tácita— en el cuento, podría corazón de los seres humanos, mira sus caras’ bien podríabien interpretarse como un rechazo a las pretensiones, haber servido de epígrafe del escrito “El rostro” demuy en boga de la época, por descubrir los secretos Simmel por la interrelación singular de éste con eldel alma o la condición moral de los individuos. De la complejo cuerpo humano y por su sitio comoconvergencia de específicos saberes como la anatomía, parámetro de “[la] unidad interna” de un espíritula psicología y la filosofía moral, a lo largo del siglo los individual y, sobre todo, de su personalidad única (Simmel,estudios fisiognómicos llevaron a la superficie del 1998 [1901]:187).espacio discursivo nuevamente sus principios centrales, Aunque hay datos que harían suponer que Simmelsegún los cuales los rasgos faciales podían representar no sólo conoció la propagación de la obra de Lavater,la moralidad y el carácter. sino que la consultó como Darwin,9 y antes Goethe en La fisiognomía de antigua data, resucitada en el siglo los escritos paralelos sobre la seudociencia. La centralidadXVIII por Johan Caspar Lavater (1741-1801) mediante del rostro para el sociólogo tuvo menos que ver con ellos cuatros volúmenes de sus ensayos divulgados en influjo fisiognómico y el poder de revelación moral de lafrancés, alemán e inglés entre 1775-1778, compitió estructura muscular de la cara para los fisiognomistas,ambivalentemente por su legitimación como por su determinada por la especie (Strauss, 2002 [1990]: n.p.diferenciación, motivo por el cual llegó a confundirse 39). Para Simmel mereció importancia el potencial decon la frenología de raíces cientificistas: la antropometría expresión del rostro en tanto contiene “los estímuloso la patognomía (Twine, 2002:70-1). Aunque en la época típicos del individuo” y los instantes en que coagulan losoperaron fronteras poco claras y distinguibles entre estos procesos anímicos (Simmel, 1998 [1901]:190) que hacendiscursos y prácticas científicas: la frenología se ocupó más de cada uno lo que es, en su unidad y diferenciade las características cráneo-encefálicas; la fisiognomía buscó simultánea. En última instancia el carácter visual de la 126
  9. 9. A B I E R T Amodernidad que dejara al descubierto Simmel cuando actividades de acuerdo con la divisoria día/noche, y a suotorgó la primacía al sentido de la vista por encima de distribución en las locaciones particulares dentro de loslos restantes, se funda en el reconocimiento de la hogares. El tiempo marcó y estandarizó las actividadesreciprocidad involucrada en el contacto visual de la humanas y funcionó como el objeto de disputa centralmirada, en otras palabras, en su “mutua subjetividad” durante el siglo, dado el orden de conflictos y luchas(Weinstein y Weinstein, 1984:355), el mismo argumento sociales alrededor del tiempo-reloj: por la extensión depodría equivaler para el caso del tratamiento del rostro las horas de trabajo, por la duración de jornadas diariasy la construcción de un espacio intersubjetivo: la y de horas-semana, por intervalos y descansos y la“rostridad” (véase Deleuze y Guattari, 1984 [1980]). rotación de horarios laborables (Lash y Urry, 1998 La constitución de la primacía social del rostro, como [1994]), pero se debió específicamente a Simmel habertambién la observación de gestos y expresiones suponen introducido las implicaciones emocionales de estosla evolución de la vista, de la observación —científica— nuevos arreglos en ciudades como Berlín, hastay un conjunto de técnicas de visión. Pero la centralidad traducirlos en un tipo de subjetividad espacio-temporalque, casi compulsivamente, adquirieron la luz y la y en comportamientos y mecanismos individuales devisibilidad hacia el final de siglo materializados ya fuera adaptación, indiferencia y defensa, como la actitud blaséen los itinerantes espectáculos circenses, las sesiones y la de “reserva” en las metrópolis (Simmel, 1986 [1903]),espiritistas o a través de los avances en la fotografía y el que manifiestan específicas relaciones entre los individuoscine, contribuyeron en la apertura del ancho espectro con cantidades variables de distancia social (Calhoun etóptico de la modernidad dependiente de la electrificación al., 2002:237).masiva del paisaje de las metrópolis del Atlántico norte. Las escenificaciones cotidianas de los espaciosEl gran cambio consistió en la colonización de la noche públicos de Berlín, Viena, Londres, París, Nueva Yorkpor la luz artificial (Thrift, 1996:279), el aumento de la o Chicago correspondieron literalmente a puestas encirculación y movilidad de los ciudadanos y la variedad escena de los contrastes y desigualdades de la poblaciónde desplazamientos según los circuitos a los que estaban urbana. La urgencia de marcar las fronteras de zonasadscritos individualmente, ya que la circulación se peligrosas y amenazantes fue un resultado de ladiferenciaba en tipos y horarios respectivos a cada planeación urbana que rompió el laberinto espacial deactividad: la económica, por el desplazamiento de las habitaciones y residencias levantadas caprichosamentecomerciantes y fabricantes; la profesional, con la de acuerdo con la topografía, para instaurar elmovilidad de los trabajadores; doméstica, en relación predominio del trazo rectilíneo y la vialidad en el ideariocon las compras para el consumo familiar y personal urbanista del conde Haussmann quien, entre 1853 y(Ortiz, 2000:37). Así, la ciudad se poblaba tanto de 1870, rompió con el viejo París de barricadas ycircuitos de transeúntes y transportes, como se saturaba turbulencias por la funcionalidad de los bulevares conde ruidos de bocinas, pasos, motores, voces, murmullos más de 30 metros de ancho que privilegiaron la amplitudy olores que signaron personajes, rincones y tránsitos espacial para el desplazamiento de personas y vehículosespecíficos. No menos importante fue la iluminación (Ortiz, 2000:32). En la segunda mitad del siglo XIX,artificial de edificios de prestigio y poder, como la de frente a la tensión entre fijación y movilidadtiendas departamentales y pasajes comerciales que contenida por el espacio urbano, ganó precedenciaamplificaron y volvieron más nítido el campo visual de la funcionalidad y el sistema de conexiones desus habitantes, que también especializaron sus rutinas y comunicaciones, la circulación por las vías, calles y 127
  10. 10. A B I E R T Aarterias principales que fueron a las ciudades lo que la De manera más o menos similar los paseos ycirculación sanguínea al cuerpo humano. caminatas por las vías públicas fueron prácticas espaciales Las élites incorporaron distinción mediante el toque masculinas y clasistas, pese a que las mujeres burguesasclasista de su vestido, facciones, gestos y estilos de vida, se distinguieron por recorrer las calles en compañía de lamuchos más vinculados con la fisicalidad que con servidumbre, en parte porque las locaciones y perímetrosproyecciones e ideales. El gusto por cierta clase de que condensaron negocios y dinamismo económico eranconsumos, como la adopción de la ingesta de café por espacios también portadores de símbolos de poder quela burguesía occidental, convertido ya en consumo se retroalimentaron con la promoción de la imagen ygeneralizado, fue antes un asunto de degustación física status; ya en 1861 resultaba posible recibir durante unvalorada por los efectos fisiológicos de la cafeína y todavía solo paseo, por la reducida demarcación como la Cityun símbolo de distinción de las aristocracias europeas de Londres, hasta 250 prospectos, una forma frecuenteque gustaban de la arábiga, el exótico grano de Medio de publicidad que junto a los folletos y tarjetas competíanOriente (Schivelbusch, 1992:7). Tan importante por su con los altos costos de los anuncios y propaganda en losefecto simbólico, este consumo también participó de la periódicos locales (Derry y Williams, 1978 [1960]:948).formación de la esfera pública burguesa. El productopronto dispuso de una red de sitios particulares, las III. La mirada móvilcafeterías convertidas en espacios públicos y de socialidadindividualistamente burguesa: aparecieron como los Principalmente, con la difusión de los medios escritos yprimeros clubes, donde los hombres con una taza del los registros ópticos, empieza una transformación sólidaaromático hacían negocios, intercambian opiniones y de pautas, hábitos y prácticas en específicos estratosdebatían temas políticos y literarios, mientras que entre sociales, una conversión que pasó por la organizaciónlas mujeres su consumo fue confinado al espacio de las multitudes en público (Benjamin, 1967:15), quedoméstico (Schivelbusch, 1992:75). El caso del consumo formula sus demandas y va en busca de sus objetosde café es una de las formas sociales que, si bien no culturales de consumo: las escenas cotidianas sealcanzaran los análisis de Simmel, correspondería a un capturaban igual en los parques y bulevares, como enproceso similar al de la ingesta de alimentos que diera los sitios de entretenimiento y diversión nocturna quetítulo a su ensayo “Sociología de la comida” (Simmel, reunía a nobles, marginados y artistas en “lugares” que1998 [1910]). La conversión de la satisfacción de una hicieron famosos las pinturas y carteles de losnecesidad orgánica, como el hambre vía señal del apetito, impresionistas, viñetas cotidianas de la vida urbana queen una forma sociológica consiste en el pasaje que lleva capturaron simultáneamente los fotógrafos y cada vezel anudamiento de los fines egoístas del comer con la un mayor número de personas, un público en generalfrecuencia del estar-juntos: que accedió a la cámara fotográfica portátil, creada en 1860 y convertida en mercancía popular hacia 1880 personales que no comparten ningún interés específico, (Yapp, 1995: 452). Por entonces, en Simmel convergerían pueden encontrarse en las comidas comunes; en esta el descubrimiento de una peculiar manera de mirar las posibilidad, ligada a la primitividad y, por tanto, formas de la vida social —tal y como comprendió a la universalidad de este interés material, reside la sociología— con una capacidad técnica de la lente inconmensurable significación de la comida (Simmel, fotográfica: ambas podían congelar los momentos 1998 [1910]:264). cotidianos y preservarlos para la eternidad. Esta 128
  11. 11. A B I E R T Apercepción simmeliana es evidente al titular a su sección identificados 30 artículos de su indudable autoríade colaboraciones en el semanario cultural Jugend de (Rammsted, 1991:127).Munich, bajo el término “Snapshots” —Momentbilder...—, De esta serie de entregas de escritos de estilo casualpalabra que se usó por vez primera en 1890 para referir y minimalista, sobresale la manera cómo el punto dea las instantáneas fotográficas. vista del observador ve a través de la capacidad Recientemente más que una puntual diferencia entre artificial de congelar los instantes cotidianos al igualel tipo y destino de la producción intelectual de Simmel que lo hace la imagen fotográfica; en tanto que else han destacado también los virajes reflexivos del autor, tema de cada entrega aparece como el punto de fuga deligados más a un complejo espacio discursivo y cultural la imagen. Así pareciera indicar la serie de artículos Snapshotsde fin de siglo y a las transformaciones maquínico- —Momentbilder— y los pies de imagen utilizados:tecnológicas que incidieron en la gestación de nuevos “Instantáneas... solamente todo”; “Instantáneas... Ánimaestilos de vida y consumo, prácticas sociales y las formas cándida” o “Instantáneas... Cielo e Infierno”, entre otras.10más efímeras de estar-juntos: encuentros fugaces, citas Estos títulos son un empalme de la estética de la vidapuntuales y recorridos compartidos en los transportes cotidiana como lo evocan ensayos en los que se unificanurbanos. Por lo tanto se considera que dichos virajes dos dimensiones aparentemente disímiles: “Estéticaestuvieron asociados al registro de las experiencias vividas sociológica”, publicado en 1896. Ahí Simmel había puestopor los urbanitas —practicantes de los espacios urbanos al descubierto cómo la dimensión estética creaba un(públicos)— (Delgado, 1999) que Simmel enfocó bajo sentido de totalidad a partir de lo fragmentario y pasajero:una mirada sociológica y una visión casi fotográfica. Los “para el ojo entrenado, la belleza total, el significado totalurbanitas son personajes sin nombre, experimentan la del mundo como un todo irradia desde cada puntovulnerabilidad, por eso escamotean y ofrecen señales singular“ (Simmel, 1998 [1896]).parciales acerca de su identidad —camuflan En adición, esta mirada de segundo grado,constantemente— y mantienen distancia para ponerse a propiamente sociológica y moderna, quedaba definidasalvo (Delgado, 1999:13-4). a través de ciertas diferencias de orden sensorial que En esta dirección apuntaría el hecho de la movilidad Simmel comparó con la condiciones de época de lasdiscursiva de Simmel por los circuitos culturales de los respectivas individualidades medieval y moderna:medios impresos —diarios, semanarios y revistas— paraque se acompañara de un cierto camuflaje autoral: el uso Cuando se lee a Dante uno llega a pensar con frecuenciade las siglas GS o las estratagemas identitarias empleadas cuanto más elasticidad nerviosa tendría la gente deljuguetonamente por Simmel para presentarse ya como siglo XIV que ¡los horrores del infierno se manteníanfilósofo, ya como científico, oscilan entre un deseo de fijados ininterrumpidamente a los éxtasis del paraíso!anonimato y de identificación más plástico, que garantizara Un poeta moderno seguramente habría alternado luz ymayor libertad de decir y de abordar temas y objetos sombra. Nosotros estamos estimulados no más quede diferentes discursos. Esto puede apoyarse en un dato por únicas y rápidas distinciones y estamos orillados asintomático. Durante los casi diez años de colaboraciones alternar entre Cielo e Infierno, si es que deseamos sentirsimmelianas (1897-1906) dentro de la citada publicación ambos (Simmel, 1901, apud. Rammstedt, 1991:140 n.p.)Jugend, considerada como un órgano central del Del mismo modo, en su “Más allá de la belleza”,movimiento emancipatorio del Art Nouveaum, hasta el 1897, es posible comparar una concepción de bellezainicio de la Primera Guerra Mundial, solamente han sido 129
  12. 12. A B I E R T Amás acorde con el espacio discursivo de la época al de escenas cotidianas donde se libra la distancia y laasimilar este valor estético con “la utilidad material de diferencia sociales con selectas ejemplificaciones históricas,los objetos” en franca resonancia con la idea de una anécdotas e imágenes que reunieron parte de la miradaevolución de los sentimientos y valoraciones en la especie sociológica y muestran, a su vez, que en tanto partes dehumana, consideraciones éstas de tipo darwinista, en la reflexión, el lenguaje y la narrativa alegórica de Simmeltanto que un año antes, en el mencionado ensayo fueron constituidos como objetos visibles e iluminados“Estética sociológica”, Simmel juzgaba que los accesibles a la visión.sentimientos modernos se conectan con la capacidad demarcar distinciones,11 lo bello entonces sólo es tal respecto Notasa lo feo y viceversa (Rammstedt, 1991:128-9). 1 En honor a los propias formas de autoinscripción de Georg Simmel en la serie de artículos de 1890 llamados Snapshots... IV. A manera de conclusión (Momentbilder...; Instantáneas), usamos las siglas GS en el presente título. Agradezco los comentarios y precisiones que hicieron aA lo largo de los anteriores apartados hemos intentado una versión anterior de este artículo a Benjamin Arditi, Josetxoponer de relieve los vínculos existentes entre las claves Berian, Lorena Cervantes y Julio Muñoz.simmelianas sobre la constitución de lo social y la 2 Para una muy completa revisión sobre la actualidad de Simmel,socialidad respecto a los cambios tecnológicos, arreglos véase Reis, 2000 y Acta sociológica, 2003.culturales, campos discursivos y estructuras de percepción 3 Intencionalmente he cambiado el título de este ensayoque se entretejieron alcanzando la vida social de las conocido en español como “La disgresión sobre el extranjero”ciudades europeas y de los circuitos moderno-capitalistas (véase Simmel, 1986[1908]), por el significado, tantas veces acusado, del término alemán Fremde. Esta disgresión apareciódel siglo XIX. por vez primera en español publicada por Revista de Occidente En ellas, como constató Georg Simmel, la movilidad en 1934, mientras que en Estados Unidos formó parte delcomo práctica espacial —y no la estabilidad y el arraigo— ‘libro verde’ de la sociología estadunidense, editado por Robertse imbricó con las características de la individualidad E. Park y Ernest W. Burgess, Introduction to the Science ofmoderna y sus complejos emotivos, las relaciones sociales Sociology, publicado en 1924 por la Universidad de Chicago;sedimentadas y el tipo de encuentros fugaces e años más tarde “The Stranger” recirculó gracias a la edición deintermitentes que se hicieron presentes y visibles en los Donald Levine (ed.), On Individuality and Social Forms, publicadaespacios que el sociólogo se dedicó a mirar. por la misma universidad, en 1971. 4 Se evoca directamente el concepto formulado en el célebre Por el complejo anudamiento entre los procesos de Rizoma (Introducción) de Gilles Deleuze y Félix Guattari (1977subjetivación, la conformación del equipamiento racional [1976]), pero se nota como parafraseamos la muy conocida yy emotivo de hombres y mujeres modernos, que frecuentada definición: “Rizoma: tallo subterráneo de ciertasdenominé individuación en el amplio sentido de individuos plantas vivaces (lirio, grama, caña) generalmente horizontales.corporizados, y finalmente cuerpos sociales, busqué En él se almacenan reservas para la producción de raíces ypespuntear un periodo largo, el siglo XIX de Simmel, brotes que, en primavera, formarán los tallos aéreos”, mismahasta bordear el tiempo de transición al siglo XX, que encabezó la traducción divulgada en el país por la Revista dereconociendo que no hay ninguna pretensión la Universidad de México en octubre de 1977, año en que aparece también como libro en español hasta formar parte dehistoriográfica ni exhaustiva —que comprenderán de Capitalisme et Schizophrénie. Mille Plateaux (1980 [1984]).inmediato los y las lectoras—. Por el contrario, en 5 Cabe recordar aquí que el concepto de espacio social quesemejante recorrido se elevan a la superficie del artículo debemos a Simmel consiste precisamente en el espacio llenoalgunos temas y figuras sociales puntuales, casi viñetas de interacciones. 130
  13. 13. A B I E R T A6 Raymond Williams definió este concepto como “la cultura Beriain, Josetxo, 2000, “El ser oculto de la cultura femeninade un periodo” y “el resultado vivido de todos los elementos en la obra de Georg Simmel”, Reis, Revista española dede la organización general de la sociedad”, véase Thrift, investigaciones sociológicas, núm. 89, Madrid, enero-marzo,1996:128. pp. 141-180. También en Acta Sociológica, núm. 37, enero-7 Recuperamos la noción básica de espacio social lleno de marzo, 2003, pp. 231-286.interacción como significando el “entre” (in between) del estar- Benjamin, Walter, 1967 [1955], “Sobre algunos temas enjuntos. Baudelaire”, Ensayos escogidos, Editorial Sur, Buenos Aires,8 De origen nietzscheano, contiene un sentido adverso a la pp. 7-41.proximidad experimentada en las sociedades masificadas; según Calhoun, Craig, Joseph Gerteis, James Moody, Steven Pfaff,destaca Lash, pathos fue sustituida por la noción positivista de Dathryn Schmidt y Indermohan Virk (eds.), 2002, Classicalacción (1999:124). La primera etimología del pathos corresponde Sociological Theory, Blackwell, Malden, MA-Oxford.a sentimiento, aunque en su evolución semántica signifique Cantó Milà, Natalia, 2003, “Las relaciones intelectuales entredespués también pasión, una clase de sentimiento; desde el Karl Marx y Georg Simmel”, Acta sociológica, nueva época,momento en que pasión opone razón, pasó a considerarse núm. 37, enero-abril, México, pp. 124-147.una enfermedad del alma (Mateos Muñoz, 1981 [1961]:237). Coser, Lewis A. (ed.), Georg Simmel, New Jersey, Prentice Hall,9 El mismo Darwin discrepó con la corriente en su Expressions 1965.of the Emotion in Man and the Animals (1872) [La expresión de las Delgado, Manuel, 1999, El animal público, Anagrama, Barcelona,emociones], aunque otorgara al impulsor de la fisiognomía una pp. 9-58.glosa externa al corpus de su obra, como lo escribió en 1887 al Deleuze, Gilles y Félix Guattari, 1997 [1976], Rizomarememorar un incidente durante su expedición a Sudamérica, (Introducción), Pre-textos, Valencia, 2a. edic.su mención es indicativa de que en el espacio discursivo científico, —,1984 [1980], Capitalisme et Schizophrénie. Mille Plateaux, Lesla seudociencia representó un bastión opositor a la teoría de la Editions de Minuit, París. [Hay edición en español].evolución (Strauss, 2002 [1990]: n.p. 39). Derry, T. K. y Trevor Y. Williams, 1978 [1960], Historia de la10 Respectivamente, “Snapshots...Only Everythitng” tecnología, Desde 1750 hasta 1900, vol. 3, Siglo XXI Editores,(Momentbilder...Nur Alles, publicado en 1902); “Snapshots... Anima México.candida” (Momentbilder...Anima candida, 1903) y “Snapshots... Heaven Featherstone, Mike, 1991, “Georg Simmel: Anand Hell” (Momentbilder...Himmel und Hölle, 1901). Introduction”, Theory, Culture & Society, vol. 8, núm. 3,11 “Las distinciones forman la materia primordial de la cual agosto, Londres, pp. 1-16.está compuesto nuestro mundo cognoscitivo”, la marca de Frisby, David, 1993 [1984], Georg Simmel, Fondo de Culturadistinción / sobre una nada o vacío es el comienzo genético- Económica, México.formal de esa mediación construida y llamada “realidad —,1991, “Simmel and the Aesthetics of Modern Life”, Theory,cognoscitiva”, plena de distinciones por medio de las que Culture & Society, vol. 8, núm. 3, agosto, Londres, pp. 73-93.accedemos a la “realidad real”, véase Jokisch, 2002: 57 y 58. Gallino, Luciano, 1993 [1973], Diccionario de sociología, Siglo XXI, México. Bibliografía Giddens, Anthony, 1995 [1984], La constitución de la sociedad. Hacia una teoría de la estructuración, Amorrortu, Buenos Aires.Acta Sociológica, 2003, “En torno a Georg Simmel”, nueva —,1994 [1971], El capitalismo y la moderna teoría social, Editorialépoca, núm. 37, México, enero-marzo. Labor, Barcelona.Andersen, Heine y Kaspersen, Lars Bo (eds), 2000 [1996], Classical —,1993 [1990], Las consecuencias de la modernidad, Alianza,and Modern Social Theory, Blackwell, Oxford- Malden, MA. Madrid.Bauman, Zygmunt, 2005 [1991], Modernidad y ambivalencia, Gil Villegas, Francisco, 1998, “La teoría de la modernidad enAnthropos-CIICH-Posgrado en Estudios Políticos y Sociales- Simmel”, en Gina Zabludovsky (coord.), Teoría sociológica yUNAM, Barcelona. modernidad. Balance del pensamiento clásico, FCPyS-UNAM/Plaza y Valdés, México, pp. 109-155. 131
  14. 14. A B I E R T AHobsbawm, Eric, La era del imperio, Labor, Barcelona, 1990 Simmel, Georg, 2002 [1917], “El nivel social y el nivel individual.(1987). (Ejemplo de sociología general)”, Cuestiones fundamentales deJokisch, Rodrigo, 2002, “¿Qué es forma?”, Metodología de las sociología, Gedisa, Barcelona, pp. 57-73.Distinciones, Juan Pablos/Facultad de Ciencias Políticas y —,1998, El individuo y la libertad: Ensayos de crítica de la cultura,Sociales-UNAM, México, [Edic. rev. de la orig., 1996]. Península, Barcelona, (2a. Edic.).Lash, Scout, 1999, Another Modernity. A Different Rationality, —, 1986 [1908], Sociología. Estudios sobre las formas de socialización,Blackwell, Malden, MA- Oxford. Vol. 2, Alianza Editorial, Madrid.Lash, Scott y John Urry, 1998 [1994], Economía de signos y espacio. —,1938 [1911] Cultura Femenina y otros ensayos, Espasa-Calpe,Sobre el capitalismo de la posorganización, Amorrortu, Buenos Aires. Buenos Aires, (Varios de estos ensayos aparecieron en GeorgMateos Muñoz, Agustín, 1981 [1966], Compendio de etimologías Simmel, On Women, Sexuality, and Love, traducidos por G.grecolatinas del español, Editorial Esfinge, México. Oakes, New Haven, CT: Yale University Press, 1984; 1999,Marquard, Odo, 2002 [2001], Filosofía de la compensación. Escritos nueva edición española).sobre antropología filosófica, Paidós, Barcelona. —,1998 [1896], “Estética sociológica”, en Simmel, op. cit.,Morris, Meaghan, 1994, “Apología: Más allá de la pp. 217-28.desconstrucción ¿qué es eso de superar?”, Debate Feminista, —,1991 [1896], “The Berlin Trade Exhibition”, Theory, Culturevol. 9, año 5, México, pp. 212-230. & Society, vol. 8, núm. 3, agosto, pp.119-123.Ortiz, Renato, 2000, Modernidad y espacio. Benjamin en París, Grupo — ,1998 [1901], “La significación estética del rostro”, en Simmel,Editorial Norma, Buenos Aires. op. cit., pp. 187-192.—,1999, “Ciencias Sociales, globalización y paradigmas”, en —,1998 [1910], “Para una metafísica de la muerte”, en Simmel,Rosanna Reguillo y Raúl Fuentes (coords.), Pensar las ciencias op. cit., pp. 55-62.sociales hoy. Reflexiones desde la cultura, Instituto Tecnológico y —,1998 [1910], “Sociología de la comida”, en Simmel, op. cit.,de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), Tlaquepaque, pp. 263-270.Jal., pp. 17-46. —,1986 [1903], “Las grandes ciudades y la vida del espíritu”,Ørnstrup, Henrik, 2000 [1996], “Georg Simmel”, en Heine en Cuadernos Políticos, núm. 45, marzo, México, (También enAndersen y Lars Bo Kaspersen (ed), Classical and Modern Social Simmel, 1998 [1903], op. cit).Theory, Blackwell, Malden, MA-Oxford. Strauss, Rosalind, 2002 [1990], lo fotográfico. Por una teoría de losPaez, Fito, 1992, “Un vestido y un amor” (canción). desplazamientos, Gustavo Gili, Barcelona.Poe, Edgar Allan, 1983, “El hombre de la multitud”, Cuentos, Thrift, Nigel, 1996, Spatial Formations, Blackwell, Oxford-Planeta, Barcelona, pp. 317-325. Malden, MA.Rammstedt, Otthein, 1991, “On Simmel’s Aesthetics: Tucker Jr., Kenneth H., 2002, Classical Social Theory, Blackwell,Argumentation in the Journal Jugend, 1897-1906”, Theory, Oxford- Malden, MA.Culture & Society, vol. 8, núm. 3, agosto, Londres, pp. 125-143. Twine, Richard, 2002, “Physiognomy, Phrenology and theReis. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 2000, Temporality of the Body”, Body & Society, vol. 8, núm. 1,núm. 89, Madrid, enero-marzo. Londres, pp. 67-88.Romero de Solís, Diego, 2003, “La imaginación del cuerpo”, Macnaghten, Phil y John Urry, 1996, Contested Natures, Sageen Domingo Hernández Sánchez (ed.) Arte, cuerpo, tecnología, Publications, Londres.Ediciones Universidad de Salamanca, Salamanca, pp. 273-290. Weinstein, Deena y Michael Weinstein, 1984, “On the visualScaff, Lawrence A., 2000, “Georg Simmel”, en George Ritzer constitution of society: the contributions of Georg Simmel(ed.), The Blackwell Companion to Major Social Theorists, and Jean-Paul Sartre to a Sociology of the Senses”, History ofBlackwell, Oxford-Malden, MA. European Ideas, vol. 5, núm. 4, Londres, pp. 349-362.Scarzanella, Eugenia, 2000 [1999], ni gringos ni indios. Yapp, Nick, 1995, “New Frontiers”, 150 Years of PhotoInmigración, criminalidad y racismo en Argentina, 1890-1940, Journalism, Könnemann-Hulton Getty Picture Collection,Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes Ediciones. Madrid.Schivelbusch, Wolfang, 1992, Tastes of Paradise: A Social Historyof Spices, Stimulants, and Intoxicants, Vintage, Nueva York. 132

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