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Han caído las caretas

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Artículo de opinión de Andrés Krakenberger publicado en Diario Vasco el 2 de marzo de 2018. Trata sobre los reiterados intentos de excluir a una familia de etnia romaní en Vitoria-Gasteiz.

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Han caído las caretas

  1. 1. Empatía hacia las víctimas CARTAS AL DIRECTOR Las cartas dirigidas a esta sección no debe- rán exceder de 15 líneas mecanografiadas y han de llegar a la Redacción debidamente identificadas con firma, nombre y apelli- dos, y número de DNI. Es imprescindible adjuntar dirección y un teléfono de contac- to. La Dirección de El Diario Vasco se reserva el derecho a resumirlas y no se mantendrá co- rrespondencia escrita, personal o telefónica sobre las mismas. Los envíos se harán bajo el encabezamiento «Cartas al Director» por cualquiera de estas vías: Por fax: 943 410 814 Por correo postal: Camino de Portuetxe, 2. 20018 San Sebastián Por correo electrónico: redaccion@diariovasco.com H ayunafamiliaformadapor un padre de 41 años, una madrede42,doshijasme- nores de edad, una de 6 y otra de tres. También está una hija de21,embarazadayacompañadade su compañero –que será padre del nietoenciernes–de20años.Notie- nen recursos, y es difícil que consi- gan salir de esa situación por algo tan sencillo como su origen étnico. La etnia a la que pertenecen, en la sociedad en que viven, es sistemá- ticamente tratada con desprecio y marginada en los ámbitos político y social, e incluso culturalmente y en algunos medios de comunicación. Esohaceque,comoenotroslugares delmundoconetniasmalditasydis- criminadas, se diga que todo el que pertenece a ellas es un indeseable, undelincuente,unasocial–hayahe- choalgoono–aunqueel índicedecriminalidaden dichaetniaseasimilaral delasociedadengeneral quelesrodea.Aunqueno hayas hecho nada eres un criminal. Y si no lo eres, se te relaciona con alguien que lo sea. Da igual.Alosdelaetniaque consiguen medios para integrarse se les desprecia sin más, pero se les perdona la vida. Los que no tienen medios yademásestánmarginados lo tienen claro. Vivían con las dificultades pro- piasdeesasituaciónenunbarriode una gran ciudad, pero al acabarse el alquiler de la vivienda que ocupa- ban porque la dueña de la misma quería recuperarla, se vieron en la tesitura de encontrarse en la calle. Podíanhaberrotolaunidadfamiliar yhaberidoporseparadounosyotros aviviendasdeotrosfamiliares,pero lógicamente preferían mantener la unidad familiar. Un amigo ocupa iba a dejar la vi- vienda que ocupaba en un pueblo cercano a otra ciudad cercana y más pequeña. Es de estos pueblos que prácticamente han quedado engu- llidosporlaciudadalcrecerésta.Esa vivienda llevaba ya algún tiempo ocupada por ocupas y nunca había supuesto un problema. Pero claro, los ocupas anteriores no eran de la etnia odiada. Al acudir allí la familia, gente de todo tipo del pueblo, o barrio si lo prefieren, se moviliza. No se movi- lizan para buscar una mejora en la situación de crisis que afecta a mu- chos de ellos ni para mejorar su si- tuación. Se movilizan para no tener entre ellos a alguien de la etnia de- nigrada. La situación se hace irres- pirable pero afortunadamente al- guienlesayudaaconseguirotropiso de alquiler en el pueblo. Y algunos vecinos se acercan y comprueban que no son monstruos. Pero amigo, el estigma es una enfermedad con- tagiosa y las amenazas y desprecio que reciben la familia se extienden a esas pocas personas que les ayu- dan. Por ocupar esta vivienda son multados por vía judicial.Y la fami- lia tiene que irse a un centro de aco- gida social. Entretanto,dadoquereúnento- dos los requisitos para ello,solicitany,trasmu- chos meses –lo cual des- graciadamente es lo ha- bitual para todos los que acuden alosserviciosso- ciales en tiempos de cri- sis en esta situación– les es asignada una vivien- da de titularidad pública en otro pueblo cercano a la ciudad. Peroelestigmalesacompaña.Tan- toeselodioquegentedelprimerba- rrio se une a la del segundo y se or- ganizan.Algunos cometen el delito dedestruirelpisoencuestión,eim- piden la entrada. Hasta se dejan fo- tografiarorgullososconpalosypan- cartas. No les va a pasar nada. Inclu- so llegan a afirmar que la policía les ha recomendado movilizarse y esto lo recogen algunos medios. Entre tanto, para cobrar la multa por ha- berocupadolaviviendaenelprimer pueblo, la policía se persona en el centro de acogida social y lleva a va- riosdelosmiembrosdeestafamilia aunacomisaría.Sinolapaganserán llevados a un centro penitenciario. Yesoquesetrataclaramentedeper- sonas insolventes. ¿Cuántos casos conocen en los que la policía se per- sona a hacer efectiva una multa por la vía coercitiva sin que los afecta- dos siquiera hubieran recibido una comunicación de comparecencia, judicial o policial, para dar cumpli- miento al fallo de una sentencia ju- dicial que, además, está recurrida? Pero claro, estamos hablando de la etnia maldita, así que es igual. ¿Estamos hablando de laAlema- nia de 1933, antes de que tomara el poder en unas elecciones democrá- ticas el Partido Nacional-Socialista Alemán?¿Antesdequeinstauraran las leyes de Nuremberg elevando la discriminación a rango de ley? No. Para nada. Eso pasó hace muchos años.Ah,bien,esmásreciente.¿Es- tamos hablando de Myanmar hará un año, antes de que se desatara la campaña de limpieza étnica siste- mática contra los Rohingyas? No, tampoco. Para mi vergüenza esta- mos hablando de Vitoria-Gasteiz, ahora, en pleno 2018. ¿Cómo es po- sible que la Policía no haya actuado después de que se allanara y destro- zaraunaviviendaasignadaaestafa- milia, piso que, además, es de titu- laridad pública? Sé de lo que hablo. Entre las víc- timasdeAuschwitztengodocumen- tadasaunaspoquísimasconmiape- llido.EnAuschwitzII-Birkenaualgo quesesueleolvidaresquehabríaun ‘Zigeuner Lager’ (Campo de Gita- nos), situado en el Sector BIIe del mismo. El 16 de mayo de 1944, en su jerga, las SS «liquidaron el cam- po», es decir, los enviaron a todos a cámaras de gas. EnAuschwitz pere- cieron 21.000 romaníes, de ellos 11.000 niños y niñas.Aquí he oído a algunas personas decir que ni gita- nos ni nigerianos, ni enAsteguieta, ni en Abetxuko, ni en Vitoria-Gas- teiz.¿Dóndeentonces?¿Estuvobien Auschwitz? Se dice que quien des- conoce su historia está condenado a repetirla. Porque oigan, lo de Auschwitz, bastantes años antes, empezóasí.Atribuyendoconductas reprobablesaquienesnolastienen, comoexcusaparaexcluirles.Yorga- nizándoseparaexcluir.Conelapro- vechamientomutuoquebrindauna opción política, o propiciando que un partido enarbole la exclusión, o creando una plataforma electoral si viniera bien. Con discurso del odio puro y duro como éste, disfrazado de lucha contra una delincuencia que en este caso no se da. Se es ra- cista o no se es. Llegados aquí ya no cabelaconsabidayclásicairraciona- lidad de que «no soy racista...», o su versión más novedosa: «llévatelos a tu casa». Han caído las caretas. Han caído las caretas ANDRÉS KRAKENBERGER ACTIVISTA PRO DERECHOS HUMANOS :: JOSE IBARROLA Terminar la Liga sin sobresaltos Urgía fichar otro portero y por fin la Real Sociedad se ha movi- do, me parece bien, aunque in- suficiente. La versión de club de que su fichaje se debe a la lesión de Gerónimo Rulli no cuela. To- dos sabemos que la razón es ma- quillar el patinazo cometido con el fichaje del meta argentino. Contratar un portero de treinta y tres años no es una apuesta de futuro. Es obvio que la Real So- ciedad deberá seguir rastreando el mercado. Gerónimo Rulli no ha cuajado en la Real y habrá que buscarle una salida. Por otro lado, Eusebio, que vive de rentas, tra- ta de vendernos humo. «Me que- do con el primer tiempo del día tal...» o «con la segunda mitad del día cual». Mire usted; mejor quédese con el resultado que es lo que cuenta... Al Consejo de la Real le diría que olvidaran enso- ñaciones y tomaran medidas para terminar la Liga de Fútbol sin so- bresaltos al tiempo que sugerir- les que para el curso siguiente prescindan de Lorenzo Juarros y de Eusebio Sacristán. :: ENRIQUE LEZA DONOSTIA Nieve y caos Hoy he podido comprobar en el periódico que ayer fue un día de caos en Gipuzkoa por la nieve. A todos nos costó llegar a trabajar por la mañana pero ninguno de nosotros se quedó horas tirado en la carretera y mucho menos en la autopista que usamos mi- les de guipuzcoanos cada día. Desde luego que la A-68, una au- topista que es fundamental para muchos, funcionó a la perfec- ción; no sé si será porque lo pre- paran mejor, porque tienen más medios o porque son simplemen- te mejores, pero funcionó. Ayer cuando iba circulando me acor- dé del atasco de enero en la AP6 en las entradas a Madrid. No sé a quién debo dar las gracias, pero quiero agradecérselo desde aquí. Mila esker! :: ANE MIREN RUIZ DEBA L os aludes nunca vienen solos y lo lógico es poner mala cara a los malos tiempos. Ante el empuje de Ciudadanos, los líderes del Partido Popular están perdiendo popularidad y discrepan sobre la manera de combatir la huida de votos hacia el partido de Albert Rivera. A veces los sondeos de opinión son una manera de con- seguir que el eco se anticipe a la voz. No es que sean adivinos, ya que el oficio de arúspice está muy desacreditado, es que ven venir las cosas que se les han ve- nido encima. Lo que era rivalidad se ha convertido en lucha abier- ta, aunque sea a puerta cerrada, entre radicales y conservadores. El problema es que su rival elec- toral es también su socio y con amigos así no hay que buscarse enemigos. ¿Cómo detener la san- gría de votantes sin curar antes la herida? Los que están a favor de la llamada ‘línea dura’ no se ablandan con los pactos, porque ya han hecho bastantes, aunque todos insuficientes. La gran cuestión que se plan- tea el PP es frenar la desbandada de partidarios a los que ya no les gusta su partido. Los hay que in- cluso aspiran a modificar el pasa- do, que es irreparable por mu- chos parches que se le pongan porque lo que pasó no acabe de pasar. Mientras el Parlament se ha colocado de nuevo al borde de la rebeldía, aunque Puigdemont tenga el cuerpo fuera. El prófugo más célebre presidirá un ‘consejo de la república’ en Bruselas, pero si pisa suelo de España le metería en la cárcel y él no quiere correr el menor riesgo, ya que tiene vo- cación de líder, pero no de már- tir. Lo suyo es manipular el man- do a distancia y hay que recono- cerle una gran destreza. Tiene su mérito meterse en el atolladero si que le empuje nadie, mientras Cataluña se está hundiendo en el bloqueo y el independentismo crece. VUELTA DE HOJA MANUEL ALCÁNTARA El atolladero Leí con estupor el pasado lunes una entrevista a la señora Maribel Vaquero que, por lo visto, es la responsable de ¡memoria y convi- vencia! de la Diputación de Gipuzkoa. No entiendo bien cuál es el reparto de roles en las instituciones y no es fácil a veces discernir si todo está calculado o responde a discrepancias políticas reales entre socios de gobierno. Pero no logro entender cómo se puede despachar una muestra tan interesante como la que estos días po- demos disfrutar en el centro Koldo Mitxelena sobre los 50 años de existencia de ETA diciendo que no es suficientemente inclusiva. ¿A qué se refiere esta señora? Solo pedimos un poco de sensibili- dad y empatía hacia las víctimas. Sobre todo después de ver la en- trevista a la familia de Isaías Carrasco de este pasado domingo en DV. Creo que ir a esta exposición es una oportunidad y a la vez una obligación para todos quienes no queremos que la pesadilla de la violencia vuelva a repetirse. Insisto, un poco de sensibilidad, por favor. Seamos ante todo y sobre todo personas. :: SUSANA OBIETA SAN SEBASTIÁN Viernes 02.03.18 EL DIARIO VASCO 24 OPINIÓN 4 / 4

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