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Han caído las caretas

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Artículo de opinión por Andrés Krakenberger publicado en El Correo el pasado 2 de marzo de 2018. Trata sobre los reiterados intentos organizados de excluir a una familia de etnia romaní en Vitoria-Gasteiz

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Han caído las caretas

  1. 1. H ayunafamiliaformadapor un padre de 41 años, una madrede42,doshijasme- nores de edad, una de 6 y otrade3.Tambiénestáunahijade21, embarazadayacompañadadesucom- pañero –que será padre del nieto en ciernes–de20años.Notienenrecur- sos, y es difícil que consigan salir de esasituaciónporalgotansencillocomo suorigenétnico.Laetniaalaqueper- tenecen,enlasociedadenqueviven, essistemáticamentetratadacondes- precioymarginadaenlosámbitospo- líticoysocial,einclusoculturalmen- teyenalgunosmediosdecomunica- ción.Esohaceque,comoenotroslu- garesdelmundoconetniasmalditas y discriminadas, se diga que todo el que pertenece a ellas es un indesea- ble,undelincuente,unasocial–haya hechoalgoono–aunqueelíndicede criminalidadendichaetniaseasimi- laraldelasociedadengeneralqueles rodea.Aunque no hayas hecho nada eres un criminal.Y si no lo eres, se te relaciona con alguien que lo sea. Da igual.Alosdelaetniaqueconsiguen medios para integrarse se les despre- ciasinmás,peroselesperdonalavida. Los que no tienen medios y además están marginados lo tienen claro. Vivían con las dificultades propias de esa situación en un barrio de una gran ciudad, pero al acabarse el alqui- ler de la vivienda que ocupaban por- que la dueña de la misma quería re- cuperarla, se vieron en la tesitura de encontrarse en la calle. Podían haber roto la unidad familiar y haber ido por separado unos y otros a vivien- das de otros familiares, pero lógica- mente preferían mantener la unidad familiar. Un amigo ocupa iba a dejar la vi- vienda que ocupaba en un pueblo cercano a otra ciudad cercana y más pequeña. Es de estos pueblos que prácticamente han quedado engu- llidos por la ciudad al crecer ésta. Esa casa llevaba ya algún tiempo ocupa- da por ocupas y nunca había supues- to un problema. Pero claro, los ocu- pas anteriores no eran de la etnia odiada. Al acudir allí la familia, gente de todo tipo del pueblo, o barrio si lo prefieren, se moviliza. No se movi- lizan para buscar una mejora en la si- tuacióndecrisisqueafectaamuchos de ellos ni para mejorar su situación. Semovilizanparanotenerentreellos a alguien de la etnia denigrada. La si- tuaciónsehaceirrespirableperoafor- tunadamentealguienlesayudaacon- seguir otro piso de alquiler en el pue- blo. Y algunos vecinos se acercan y comprueban que no son monstruos. Pero amigo, el estigma es una enfer- medad contagiosa y las amenazas y desprecio que reciben la familia se extienden a esas pocas personas que les ayudan. Por ocupar esta vivien- da son multados por vía judicial.Y la familia tiene que irse a un centro de acogida social. Entre tanto, dado que reúnen to- dos los requisitos para ello, solicitan y, tras muchos meses –lo cual des- graciadamente es lo habitual para to- dos los que acuden a los servicios so- ciales en tiempos de crisis en esta si- tuación– les es asignada una vivien- da de titularidad pública en otro pue- blo cercano a la ciudad. Peroelestigmalesacompaña.Tan- to es el odio que gente del primer ba- rrio se une a la del segundo y se or- ganizan. Algunos cometen el delito de destruir el piso en cuestión, e im- piden la entrada. Hasta se dejan fo- tografiar orgullosos con palos y pan- cartas. No les va a pasar nada. Inclu- so llegan a afirmar que la policía les ha recomendado movilizarse y esto lorecogenalgunosmedios.Entretan- to, para cobrar la multa por haber ocupadolaviviendaenelprimerpue- blo, la policía se persona en el centro de acogida social y lleva a varios de los miembros de esta familia a una comisaría. Si no la pagan serán lleva- dos a un centro penitenciario.Y eso que se trata claramente de personas insolventes. ¿Cuántos casos cono- cen en los que la policía se persona a hacer efectiva una multa por la vía coercitiva sin que los afectados si- quiera hubieran recibido una comu- nicación de comparecencia, judicial o policial, para dar cumplimiento al fallo de una sentencia judicial que, además, está recurrida? Pero claro, estamos hablando de la etnia maldi- ta, así que es igual. ¿Estamos hablando de la Alema- nia de 1933, antes de que tomara el poder en unas elecciones democrá- ticas el Partido Nacional-Socialista Alemán? ¿Antes de que instauraran las leyes de Nuremberg elevando la discriminación a rango de ley? No. Para nada. Eso pasó hace muchos años.Ah, bien, es más reciente. ¿Es- tamos hablando de Myanmar hará un año, antes de que se desatara la campañadelimpiezaétnicasistemá- tica contra los Rohingyas? No, tam- poco. Para mi vergüenza estamos ha- blando deVitoria-Gasteiz, ahora, en pleno 2018. ¿Cómo es posible que la Policía no haya actuado después de que se allanara y destrozara una vi- vienda asignada a esta familia, piso que, además, es de titularidad públi- ca? Sé de lo que hablo. Entre las víc- timasdeAuschwitztengodocumen- tadas a unas poquísimas con mi ape- llido. EnAuschwitz II-Birkenau algo que se suele olvidar es que habría un ‘ZigeunerLager’(CampodeGitanos), situado en el Sector BIIe del mismo. El 16 de mayo de 1944, en su jerga, las SS «liquidaron el campo», es de- cir, los enviaron a todos a cámaras de gas. EnAuschwitz perecieron 21.000 romaníes, de ellos 11.000 niños y ni- ñas.Aquí he oído a algunas personas decir que ni gitanos ni nigerianos, ni enAsteguieta, ni enAbetxuko, ni en Vitoria-Gasteiz. ¿Dónde entonces? ¿EstuvobienAuschwitz?Sediceque quiendesconocesuhistoriaestácon- denado a repetirla. Porque oigan, lo deAuschwitz, bastantes años antes, empezó así.Atribuyendo conductas reprobables a quienes no las tienen, como excusa para excluirles.Y orga- nizándose para excluir.Con el apro- vechamiento mutuo que brinda una opción política, o propiciando que un partido enarbole la exclusión, o creando una plataforma electoral si viniera bien. Con discurso del odio puro y duro como éste, disfrazado de lucha contra una delincuencia que en este caso no se da. Se es racista o no se es. Llegados aquí ya no cabe la consabida y clási- ca irracionalidad de que «no soy ra- cista...», o su versión más novedosa: «llévatelos a tu casa». Han caído las caretas. ANTÓN Han caído las caretas ANDRÉS KRAKENBERGER Activista de derechos humanos Las ONG, en peligro Los últimos acontecimientos sobre una ONG de renombre internacional dejan malpara- das a todas, pero pienso que a los que hemos participado y colaborado en varias de ellas de manera totalmente altruis- ta nos deja muy tocados. Ho- nestamente opino que se tra- ta de un asunto muy puntual (otro más) y que en absoluto deberíamosgeneralizar.Noten- gamos que, por la mala praxis de un determinado grupo de delincuentes, lamentar seria- mente el aumento de muertes por hambre o sus consecuen- cias más inmediatas en niños malnutridos por el mero he- cho de haber nacido en un lu- gar equivocado y en un mo- mento inoportuno. No pode- mos rendirnos. Unas pocas manzanas podridas no pueden contaminar el cesto. Estamos a tiempo de evitar un desastre o tendríamos que rendir cuen- tas ante la humanidad por el desastre de los daños colatera- les. :: JOSÉ RIVAS AMORRORTU Tasa de reposición Circulan insistentes noticias y comentarios sobre la insos- tenibilidad de las pensiones, la generosidad del sistema, la al- tísima tasa de reposición espa- ñola (porcentaje de la pensión respecto del último salario re- cibido, alrededor del 80%) en relación con otros países de la UE(mediadel60%),etc.Véan- se las declaraciones de Rajoy del día 23 en Bruselas y escú- chese cualquier tertulia en ra- dio o televisión. Para analizar la supuesta generosidad y la alta tasa de reposición hay que tenerencuentaquelapensión serecibeenfuncióndelosaños y los importes cotizados, y comoexistenunostopesdeco- tización y de prestación, cuan- to mayor es el salario del bene- ficiario menor es su tasa de re- posición, por lo que no es nada extraño que en países como Alemania, donde los salarios son muy superiores a los espa- ñoles, dicha tasa sea sensible- mente inferior. No es un tema degenerosidadsinodesimples cálculos, que no se quieren ex- plicar con objeto de justificar la ridícula subida del 0,25%, que no es algo coyuntural (lle- vamos ya 5 años) sino eterno porque seguirá produciéndose siempre que los gastos sean mayores que los ingresos, cosa que no parece vaya a tener so- lución en el futuro. La soste- nibilidad de las pensiones de- pende,exclusivamente,deuna decisión política. El sistema tiene que modificarse urgen- temente asegurando sus pres- taciones mediante la compen- sación de su déficit a través de los presupuestos del Estado. Si no se hace nada al respecto, como nos tienen acostumbra- dos nuestros dirigentes, ¡que se preparen ante las próximas elecciones! :: J. I. IBARZABAL Violencia Continuamentealgunoscolec- tivos achacan que los espectá- culos taurinos generan violen- cia, pero que sepa o recuerde nuncahevistoviolenciaenlos aficionados a la tauromaquia. Sin embargo, lamentablemen- teatravésdelosmediosaudio- visuales he podido ver la vio- lencia que generan ciertos es- pectáculos deportivos, como lo ocurrido en Bilbao. :: JOSÉ MANUEL FRANCO PARRO Tras la polémica inauguración del primer memoriagune deVi- toria,señaladoporlafaltadeconsensoysuscarenciashistóricas, debomanifestar,comoacadémico,mimásabsolutodesacuerdo conelprocederdeestainiciativa,delaquesuspromotoresaban- donaron el barco el día de la inauguración, dejando en feo a los investigadoresquerevisaronloslánguidostextosqueellospro- ponían,yqueademáspasaronporaltounsinfíndedetallescon tal de llegar a un consenso. La PlataformaVasca contra los Crí- menesdelFranquismoylaAsociacióndeVíctimasdel3deMar- zo han demostrado un acto de fanatismo: o se aprobaban ínte- gramentesuspropuestas,aunquefalsearanlahistoria,oellosno participaban, ignorando el criterio de los expertos y haciendo perdereltiempoalconsistorioyofendiendoaotrosactorescomo la Diócesis, a la que fuerzan a dejarles espacios de su propiedad paraactospolíticos.Untotalitarismoacuyoladodiametralsolo encuentroaaquellosaquienescritican,yaquienesseempeñan en desenterrar para mantener vivo un negocio en el que nues- tras víctimas no solo no resucitan, sino que además se les paga con una identidad que no era la suya, y se las encierra en ataú- desdecausasquetampocodefendieron.Laenfermedaddeam- nesia colectiva que nos achacaban resulta mucho más sana que el remedio de esa memoria que venden. :: AITOR CASTAÑEDA El negocio de la memoria CARTAS AL DIRECTOR cartas@elcorreo.com _ OPINIÓN32 Viernes 02.03.18 EL CORREO 3 / 4

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