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Tema 30

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Tema 30. Oposiciones Lengua y Literatura.
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Tema 30

  1. 1. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com 1 T E M A 3 0 . E L T E X T O A R G U M E N T A T I V O . E S T R U C T U R A Y T É C N I C A S 0. INTRODUCCIÓN Argumentar es algo tan natural como conversar. En reali- dad, toda argumentación es una forma de conversación. Argumentamos cuando damos razones a favor o en con- tra de una propuesta, para sentar una opinión o rebatir la contraria, para defender una solución o para suscitar un problema. Argumentamos cuando aducimos normas, va- lores o motivos para orientar en cierta dirección el sentir de un auditorio o el ánimo de un jurado, para fundar un veredicto, para justificar una decisión o para descartar una opción. Argumentamos cuando procuramos, en cual- quier suerte de escrito, convencer al lector de ciertas ideas, posturas, actitudes o prevenirle frente a otras. En este tema partimos de la existencia de dos visiones fundamentales sobre qué es la argumentación, más allá de las tres propuestas que parten de Aristóteles (lógica, dialéctica y retórica), las visiones referencialista y no refe- rencialista, para pasar después a desgranar la estructura y las características de los textos escritos argumentativos, así como las técnicas argumentativas más significativas. 1. LA ARGUMENTACIÓN Nuestros pensamientos e ideas están marcados por la perspectiva que elegimos para ello. A la hora de abordar la pregunta de «¿qué es la argumentación?» podemos ele- gir diferentes opciones, que se resumen en dos perspectivas fundamentales: visión referencialista visión no referencialista • La lengua mantiene una relación muy estrecha con la realidad, por lo que el contenido de las unidades de una lengua remite a objetos externos a la realidad. • Hace hincapié en el papel que los objetos de la realidad (los hechos) tienen en cualquier proceso argu- mentativo. • La función referencial es primitiva del contenido de las palabras. • La argumentación se basa en los hechos • La visión de que esa relación lengua- realidad es muy débil y que el conte- nido de los elementos lingüísticos ha de ser estudiado en términos pura- mente inmanentes sin tener en cuenta sus posibilidades referencia- les. • Las constricciones lingüísticas a las que se ven sometidos los movimien- tos argumentativos son especialmente importantes. • La función referencial es derivada, externa y superficial en el contenido de los signos. • La argumentación está basada en las palabras que escogemos a la hora de construir nuestros discursos. 1.1. VISIONES REFERENCIALISTAS LA NUEVA RETÓRICA DE PERELMAN Y OLBRECHTS- TYTECA1 En la concepción clásica de la argumentación, esta se ha- cía corresponder con una serie de figuras retóricas que dotaban a un discurso oral o escrito de un poder persua- sivo que dependía de la fuerza de esas figuras. Tenía en 1 Tratado de la argumentación: la nueva retórica, Madrid: Gredos, 2009 [1958] 2 Así, el valor argumentativo de un término sería una característica extra- lingüística. Por ejemplo, en «Pedro es un estudiante muy inteligente», el valor argumentativo de «inteligente» tendría su origen en una situación ellas una importancia especial la noción de tópico para los encadenamientos. La ciencia buscaba verdades absolutas que no estuvieran basadas en opiniones particulares. En el S. XX resurge el interés por el estudio gracias a la obra de PERELMAN y OLBRECHTS-TYTECA que da como resul- tado el surgimiento de la Nueva retórica. Estos autores estudian las técnicas argumentativas que se utilizan en el lenguaje cotidiano y la validez de distintos tipos de argu- mentos, de modo que ya no solo pertenece al discurso científico, sino que forma parte de nuestras vidas. Un argumento será válido, desde esta corriente, si la si- tuación extralingüística que describe es verdadera, y no será válido si es falsa. La lengua sería únicamente el ins- trumento utilizado por el orador para ordenar de una manera persuasiva los hechos y conseguir la adhesión del auditorio2. PRAGMADIALÉCTICA DE VAN EEMEREN Y GROOTENDORST3 La finalidad del estudio de la argumentación bajo este en- foque es elaborar una serie de instrumentos y reglas a través de los cuales se pueda afirmar con precisión y cla- ridad el grado de corrección de las técnicas y estrategias empleadas por los interlocutores en una discusión. Así, uno de los principios es no todo discurso es argumentativo, solo lo es si cumple dos requisitos: - Los interlocutores han de tener dos puntos de vista distintos sobre una misma cuestión. - El propósito del intercambio comunicativo debe ser la resolución de esa diferencia de opiniones. Principalmente se concibe la argumentación como un acto de habla discursivo en que los interlocutores elabo- ran y organizan un conjunto de enunciados argumentativos con los que realizan acciones que están todas ellas encaminadas a solucionar las divergencias en- tre distintos puntos de vista. Cualquier discusión crítica puede ser dividida en cuatro etapas sucesivas: 1) Confrontación: se hace explícita la diferencia de opi- niones 2) Apertura: la información que está en la base de cada punto de vista sale a la luz 3) Argumentación: los distintos puntos de vista son ata- cados y defendidos 4) Conclusión: resultados de la discusión. Se busca un modelo ideal de discusión crítica con el que confrontar las argumentaciones reales y cotidianas y así formular con precisión su grado de razonabilidad. De este modo, se han construido una serie de reglas que especifi- can prácticamente todas las posibilidades que se pueden dar en cada una de las cuatro etapas de una discusión: cuáles son las premisas, qué interlocutor asume el rol de protagonista y quién el de antagonista, cuándo un inter- locutor está obligado a aceptar un desafío y cuándo no, etc. En consecuencia, es importante el estudio de la no- ción clásica de falacia, en cuanto que desviación de las reglas establecidas. extralingüística tal que permitiera extraer ese tipo de conclusiones y en un orador que hubiera querido denotar esa situación. 3 Argumentación: análisis, evaluación, presentación, Buenos Aires: Biblos, 2006.
  2. 2. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com2 1.2. VISIONES NO REFERENCIALISTAS EL PROBLEMA DE LA INFORMATIVIDAD DE LA LENGUA OSWALD DUCROT (La argumentación en la lengua) se pro- pone demostrar que «las palabras no significan nada, los discursos nunca significan nada». Según él, la concepción clásica del término «significar» presupone que son los va- lores informativos y descriptivos de las palabras los que conforman su significado. Un ejemplo está en la diferen- cia entre «Ese reloj solo cuesta 100€» y «Ese reloj cuesta nada menos que 100€». «El hecho de que podamos utilizar la lengua para hablar del mundo real no tiene nada que ver con su funciona- miento lingüístico. El hecho de que yo sea capaz de designar el sol con un dedo y a la vez diga “el sol” no me da ninguna información sobre el funcionamiento lingüís- tico del grupo nominal “el sol”» (ANSCOMBRE Y KLEIBER, 2001) LA TEORÍA DE LA ARGUMENTACIÓN EN LA LENGUA (ADL) La génesis de esta teoría parte del cuestionamiento de uno de los axiomas más extendidos en Lingüística: el prin- cipio de informatividad. Se parte de la siguiente pregunta: ¿Es posible afirmar que el significado de las palabras es de tipo informativo, es decir, que la función primitiva de la len- gua es la de aportar descripciones sobre la realidad? Para la ADL la respuesta es NO. La lengua no aporta des- cripciones de la realidad, es decir, el significado de las palabras no está formado por elementos de carácter in- formativo, sino por instrucciones de naturaleza argumentativa que nos indican las posibles continuacio- nes discursivas a partir de un término concreto. Así, no es lo mismo referirse a una persona con una pancarta en la que pone «No a la guerra» con el término «manifestante» que con el de «alborotador». De este modo, hablar es adoptar puntos de vista argu- mentativos para aplicarlos a una situación concreta. Esa elección previa determina completamente las unidades lingüísticas específicas que constituyen nuestros actos co- municativos y, en consecuencia, la progresión de cualquier discurso. DUCROT y sus colaboradores defienden el carácter esen- cial, primario, de la argumentación, basándose en la posibilidad de separar argumentatividad e informatividad (posición adscriptivista): hay enunciados cuyo valor argu- mentativo no se puede deducir de la información que contienen. Los principios fundamentales de este enfoque son: 1) La significación de las palabras es argumentativa. El valor semántico de una unidad lingüística está for- mado por una serie de instrucciones que indican las posibles dinámicas discursivas que se derivan de la misma. 2) La función argumentativa de los enunciados está de- terminada por su estructura lingüística. Las consecuencias de estos principios son: 4 Un topos es una creencia o regla presentada como general que garan- tiza el paso de un enunciado-argumento a un enunciado-conclusión. La significación de las oración consistiría en permitir la aplicación de un to- pos capaz de hacer de topoi. Según Ducrot, un topos posee tres - El valor argumentativo de una palabra está com- puesto por los topoi que esa unidad permite aplicar cuando es empleada en un discurso.4 - El léxico de una lengua es gradual. Los argumentos que apoyan un mismo vector argumen- tativo (causa, justificación, refutación…) constituyen una clase argumentativa. Pero no todos poseen la misma fuerza, sino que están ordenados en una escala. Con fre- cuencia la sociedad establece vínculos entre dos o más escalas argumentativas, vínculos que cristalizan en luga- res comunes admitidas por la sociedad. Las correspondencias valorativas de los topoi, sin embargo, pueden variar según los grupos sociales. 2. EL TEXTO ARGUMENTATIVO Argumentar es el arte de razonar a partir de opiniones generalmente aceptadas. PLANTIN (Essais sur l’argumenta- tion, 1990), la define como una operación lingüística mediante la cual un enunciador pretende hacer admitir una conclusión a un destinatario/destinatarios ofrecién- dole(s) una razón para admitir esa conclusión. modernamente se encuentran los estudios de la Nueva Retórica de los que hemos hablado, el análisis de las dis- cusiones de Ame Naess, el análisis de la controversia de Crawshay-Williams o el modelo de análisis argumentativo de Toulmin. SALVADOR GUTIÉRREZ ORDÓÑEZ («Sobre la argu- mentación», 1995), resume las diferentes posturas sobre qué es argumentar de teóricos como ESCANDELL, STATI, ASCOMBRE y DUCROT o EEMEREN VAN GROOTENDORST-KRUIGER en los siguientes postulados: 1) El papel de la argumentación es ofrecer las razones que conducen a una conclusión determinada. Estas razones son los argumentos. 2) La argumentación es de naturaleza relacional: una relación entre argumentos y una conclusión. 3) La argumentación es indisociable de la polémica: se hace necesaria a causa de un desacuerdo (real, pro- bable o posible). 4) La argumentación posee una finalidad perlocutiva. 5) La argumentación no es forzosamente dialogal (exis- ten autorrefutaciones) 6) Los límites del argumento no coinciden necesaria- mente con los del enunciado. Es importante no confundir argumentar con demostrar, pues aunque ambas tienen en común la presencia obli- gada de una conclusión y el intento de llevar al destinatario a la misa de una forma determinada, existe una serie de diferencias entre ambas: ARGUMENTAR DEMOSTRAR • Pertenece a las lenguas naturales • La conclusión de un encadenamiento ar- gumentativo no es definitiva; recurre a implicaturas y sobrentendidos. Recurre a veces a recursos lógicos imperfectos como el entimema. • No todas las pruebas aportadas poseen la misma fuerza argumentativa. • Atributo o propiedad de la lógica • Objetiva y definitiva, silogismo • El número de argumentos en la de- mostración lógica suele estar predeterminado. características: es general, es una creencia compartida y es gradual (pone en relación dos escalas).
  3. 3. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com 3 MOESCHLER (Argumentation et conversation, 1985) define el acto de argumentación por tres notas características: 1) carácter intencional (un enunciado A sirve para apoyar una conclusión C); 2) valor convencional, vehiculado por tres tipos de marcas argumentativas: las marcas axiológicas (propiedades léxicas), los operadores argumentati- vos y los conectores argumentativos; y 3) carácter institucional, que remite a la incidencia que tiene la argumentación en el receptor y en el emisor, en sus intenciones discursivas y en los efec- tos que provoca. M.J. CUENCA añade a estas características la estructura re- tórica y lógica (confrontación de argumentos y contraargumentos para llegar a una conclusión) y el ca- rácter dialógico (relación dialéctica entre un emisor y un receptor). 2.1. OPERACIONES A la hora de argumentar se dan una serie de operaciones que posibilitan conseguir los objetivos de esta tipología textual. Estas se pueden resumir en que se parte de unas premisas —a veces no explícitas, pero sí incontestables— que no podrían determinarse como conjunto sin X con- clusión. Esta conclusión es la tesis que se ha de demostrar o bien la negación de la tesis del adversario. El modo de llegar de las premisas a la conclusión es me- diante las marcas argumentativas (Bassols y Torrent, Modelos textuales: teoría y práctica, 1997) ADAM (Les textes, types et prototypes, 1992), considera que el representante argumentativo más sencillo es la aseve- ración argumentativa. Así, por ejemplo, en «El presidente ha declarado en el Congreso, pero no me convence», te- nemos: 1) Premisa mayor implícita: «El presidente convence a todos cuando hace declaraciones» 2) Premisa menor, explícita: «El presidente ha decla- rado en el Congreso» 3) Ambas premisas llevarían a la conclusión «Me ha convencido», pero se argumenta cambiando la orientación argumentativa con pero. La otra forma, un poco más compleja, es el silogismo, que parte de dos premisas y llega a una conclusión en un or- den progresivo o regresivo (un ejemplo puede ser: «Todos los españoles duermen la siesta. Las vacas duermen la siesta. Los españoles son vacas»). 5 Lugares de canti- dad: algunas cosas van mejor que otras por ra- zones meramente cuantitativas tener muchos bienes usar los bienes que usa más gente tener lo que dura más (o «lo último») creer lo que cree la mayoría o sens omnum buscar lo probable antes que lo improbable preferir lo habitual, frecuente, normal preferir lo que se hace más que lo que se tendría que hacer («las utopías no existen, se ha de ser realista») buscar la verdad, considerarla duradera e imperturba- ble querer las cosas completas, autosuficientes, que no necesiten de otras complementarias (como los progra- mas informáticos) perseguir la utilidad siempre DUCROT (Les Échelles argumentatives, 1980) determina que los elementos de una argumentación son las premi- sas, argumentos y conclusión o tesis nueva. El orden de estos elementos sería variable dependiendo de si la tesis nueva no sorprende o no exige de preparación, por lo que iría al principio. También hay otros criterios de orden de estos elementos: el de fuerza decreciente, fuerza cre- ciente y el homérico (los argumentos más flojos en medio). Para Van Dijk (La ciencia del texto), los elementos funda- mentales de la argumentación son: • hipótesis: constituida por premisas • conector pragmático (por lo tanto) • conclusión Cuando argumentamos alguna cosa, hemos de partir de la base de que una circunstancia es condición suficiente para otra circunstancia. Así, la relación entre la hipótesis y la conclusión puede ser de derivabilidad sintáctica, de implicación semántica o una conclusión pragmática. 2.2. DETERMINACIÓN DE LAS PARTES PREMISAS Aristóteles define las premisas como algo que se consi- dera cierto y sabido por todos. Perelman y Olbrecht- Tyteca (op. cit.) señalan que son objetos de acuerdo sobre los que se fundamenta la argumentación. Son más una preparación del razonamiento que su propia puesta en funcionamiento. Los elementos de las premisas son: 1) Hechos: fruto de la observación, supuestos, convenidos, posibles y probables. Ej.: «el físico es la carta de presen- tación de los seres humanos». 2) Verdades: sistemas complejos de hechos 3) Presunciones 4) Valores abstractos: la justicia, la verdad… 5) Valores concretos: un ser vivo, un grupo determinado, un objeto particular… Fundamento de los abstractos, más propias del discurso conservador y con un carácter persuasivo. 6) Jerarquías entre entes que pueden ser concretas (Dios por encima del hombre), abstractas (lo justo sobre lo injusto) o cuantitativas (preferible mucho de X que poco de Y). 7) Lugares, topoi o sensus communis: premisas de orden muy general que varían con la época5. Lugares de cuali- dad: todos aquellos que se oponen a la opi- nión común. Acarrean la valora- ción de lo único, original, inaprecia- ble. preferir lo difícil a lo fácil vivir cada día como si fuera el último o carpe diem interesarse más por los amantes que por los esposos: por los asesinos que por los hombres y mujeres de la calle.. fijarse en lo irreparable, en lo que no se puede repetir (un árbol cortado, un río contaminado, la muerte…) Lugares de orden preferir lo anterior a lo posterior (el que es líder al que va en la cola) focalizar las causas, los principios más que los fines colocar las leyes por encima de los hechos o los hom- bres Lugares de lo existente prioriza lo que es real, actual, vivido (ejemplo, la discu- sión sobre el aborto).
  4. 4. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com4 ARGUMENTOS Se construyen estableciendo un paralelismo entre dos en- tes o bien diferenciándolos. v Argumentos por asociación: Ø Causal (relaciona un hecho con su efecto) Ø Pragmático (el éxito como criterio objetivo de va- lidez) Ø Relación de fines y medios Ø De la inercia (puede defender que una cosa con- tinúa o lo contrario) Ø De la persona (alguien se toma como soporte de una serie de cualidades o como el autor de actos y juicios, se pretende que el valor de un acto se corresponda con el valor de la persona que lo ha hecho, y el de un juicio con su autor. Una variedad es el argumento de autoridad.). Ø Recursos de los argumentos por asociación: ♦ Los ejemplos: hechos que conduzcan a una conclusión. Contraargumentar mediante ejemplo ad contrarium, que invalide la tesis que queremos atacar. ♦ Comparaciones - analogías - metáfo- ras v Argumentos por disociación: pretenden sacar partido de los pares de contrarios admitidos por la mayoría de los auditorios, como pueden ser individual/univer- sal; teórico/práctico; lenguaje/pensamiento, por ejemplo. Una disociación surge por el deseo de su- perar una incompatibilidad. v Pseudoargumentos: Ø Ridículo Ø Reducción al absurdo Ø Ironía Ø Definiciones (son argumentativas porque pueden ser justificadas y valoradas) Ø Tautologías: incitan a la distinción entre los tér- minos involucrados Ø Regla de la justicia Ø Reciprocidad Ø Inclusión Ø División del todo en partes 3. ESTRUCTURA MOESCHLER habla de dos sentidos de la palabra «argumen- tación» en su artículo de 1994, «Structure et interprétabilité des textes argumentatifs»: 1) ordinario: propiedades que permiten a un discurso tener ciertos efectos argumentativos. Cualquier texto tiene que conseguir que el destinatario esté conven- cido de la verdad o adecuación de los propósitos comunicativos del locutor. 2) técnico: relación entre contenidos semánticos de ni- veles distintos: argumentos (realizados por enunciados) y conclusiones (explícitas o implícitas). Así pues, la argumentación es una estructura que deriva hacia una conclusión. En relación con esto, tenemos el modelo que propone ADAM (op. cit.): En él tenemos: a) tres macroproposiciones (P. arg 1, 2 y 3), la primera correspondiente a las premisas, la segunda a las inferencias y la última a la conclusión, que puede convertirse en una nueva tesis; b) una tesis previa (P. arg 0), en la que se apoya el desarrollo de las premisas en el caso de la refuta- ción, y c) una macroproposición de tipo antitético (P. arg 4), que incorpora los contraargumentos. VAN DIJK (La ciencia del texto), propone el siguiente es- quema: Las categorías del punto de partida aseguran la legitimi- dad de la conclusión, a la que se llega mediante la explicación, que es el refuerzo. La situación en la que se da la argumentación es el marco conceptual de los ha- blantes implicados, es decir, su conocimiento compartido. Los hechos son todos los elementos constatables que acompañan a la argumentación. Basado en VAN DIJK, BORDONS (Trévol, 2, 1990), propone el siguiente modelo: Los textos argumentativos reales no responden necesaria- mente a los esquemas completos. Así, podemos constatar la existencia de diferentes tipos de desarrollo. En las ar- gumentaciones orales más o menos espontáneas, como los debates o las conversaciones-discusiones (y a diferen- cia de las alocuciones de carácter jurídico), con frecuencia hay interrupciones, cambios de orientación en la interven- ción de un interlocutor, etc., de manera que muchas veces no se dan las estructuras completas. Por su parte, Plantin (1990), en la línea de Ducrot, apunta que a veces no se
  5. 5. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com 5 explicita la conclusión que da significado a los textos. El receptor deberá reconstruir esa conclusión, a través de un proceso inferencial. En otros casos, no se explicitan los contraargumentos a una tesis determina- da, sino que se dejan apuntados o implícitos. En síntesis, desde un punto de vista lógico, sería posible reconstruir la estructura com- pleta de una argumentación, pero discursivamente no siempre se manifiesta en su totalidad. 4. CARACTERÍSTICAS6 4.1. CARÁCTER DIALÓGICO En cuanto al carácter dialógico de la argumentación, re- cordemos que su función es convencer a un auditorio sobre la veracidad o conveniencia de una tesis. Adam sin- tetiza esta idea como sigue: «(...) un discurso argumentativo se orienta a intervenir en las opiniones, actitudes o com- portamientos de un interlocutor o de un auditorio haciendo creíble o aceptable un enuncia- do (conclusión) que se apoya (según las diferentes modalidades) en otro (argumentos/datos/razones).» (Adam, 1992, p. 104) De hecho, esta noción (la dimensión, digamos, «transitiva» de la argumentación como medio para influir en un audi- torio) es, en palabras de Plantin (1990), lo que diferencia los enfoques lógicos (estructurales) de la argumentación de los enfoques retóricos o discursivos (como los que pre- senta, por ejemplo, Perelman, en diferentes estudios de la argumentación jurídica que se consideran ya clásicos). «El alcance (fr. la visée) argumentativo se define en términos de influencia más o menos fuerte sobre el auditorio, el objetivo de la argumentación no es aproximarse lo más posible a una verdad preestablecida; en concreto, no tiene nada que ver con la demostración, conclu- yente o no concluyente. La verdad no forma parte de las nociones primitivas del sistema, y debe ser derivada, como la noción correlativa de razón. Una y otra son funciones de las nociones primitivas de influencia y de audito- rio.» (Plantin, 1990, p.16) En consecuencia, la validez de un argumento no puede medirse por sí mismo, sino en relación al auditorio: un argumento, y en general una argumentación, tiene el valor que le otorga el receptor y tiene, por consiguiente, una fuerza correlativa a la adhesión que provoca (Plantin, 1990). Como podemos deducir de estas ideas, la figura del re- ceptor es fundamental para entender la argumentación, mucho más que en otros tipos de textos. El receptor «ideal» de la argumentación tiene que ser explícito, y pre- feriblemente presente y activo. Es por eso que la argumentación más prototípica es el debate o la discusión oral, donde los interlocutores están copresentes y se con- vierten en emisor y receptor de manera alternativa. La argumentación escrita sería, desde esta concepción, un 6 Como características del texto argumentativo se puede atender a los distintos planos del lenguaje o bien a las que responden a las estructuras de las que hemos hablado (la argumentativa y la dialógica). Vamos a tratar las que aparecen en el manual de Bassols y Torrent (op. cit.) aun- que añadiremos también las características de las estructuras de Cuenca. 7 María José Cuenca, considera que las características fundamentales que explican y motivan el funcionamiento de los mecanismos lingüísticos y discursivos de la argumentación son su estructura silogística (premisas- conclusión) y antitética (tesis-antítesis) por un lado, y el dialogismo (la confrontación entre un emisor actual y un receptor concreto o no, pre- sente o representado textualmente). 8 Si decimos, por ejemplo, Casi he acabado el trabajo, estamos negando el contenido proposicional básico de la oración en cuestión (he acabado el trabajo) y por tanto, estamos indicando que el enunciado argumenta segundo estadio respecto a la oral. Como contrapartida, resulta sumamente interesante estudiar los mecanismos que se deben activar para incorporar la figura del receptor en el discurso escrito, como analizaremos más adelante. No menos interesante resulta la textualización del emisor. En una argumentación, el emisor habla «en cualidad de X» (en condición de padre o madre, de vecino, de víctima, de experto, etc.). La fuerza de convicción que tengan sus palabras estará en relación directa con el papel discursivo que adopte. Si se está debatiendo un tema financiero, pongamos por caso, es evidente que, en principio, tendrá más autoridad (más fuerza argumentativa) lo que diga un economista que un ama de casa; la opinión de una per- sona que se presente como músico tendrá una validez limitada, si no se le añade algún elemento que lo muestre como emisor «pertinente» o «autoriza- do», por decirlo de alguna manera7. MECANISMOS LINGÜÍSTICOS Y DISCURSIVOS ASOCIADOS AL CARÁCTER DIALÓGICO: 1) Las referencias deícticas: la aparición del pronombre suele producirse cuando este se constituye en tema o tópico discursivo o cuando se trata de un uso enfático del sujeto, en oposición y contraste a otro elemento. 2) Mecanismos de apelación: nuevamente con la apari- ción de pronombres de segunda persona, interjecciones, vocativos… Las fórmulas de trata- miento tienen también una función de especial relevancia para analizar los términos en los que se plantea la argumentación. 3) Con frecuencia se usan las estructuras impersonales como recurso retórico, de forma que provoca un efecto generalizador. 4) Presencia del Sujeto a través de diferentes mecanis- mos de modalización, como los operadores argumentativos o las marcas de modalidad oracional. ANSCOMBRE los considera elementos que «combinados con un enunciado, modifican la clase de conclusiones asociadas a la oración unida al enunciado de partida».8 5) Interrogativas y exclamativas son también habituales en las argumentaciones. Según ANSCOMBRE&DUCROT, la interrogación tiene siempre valor argumentativo orien- tado hacia la negación de una proposición p, pero solo a veces sirve para argumentar; es decir, impone una conclusión. Únicamente las interrogaciones y exclama- ciones retóricas tienen un valor argumentativo intrínseco. 6) En el nivel léxico, la intención del emisor y la valora- ción que realiza se pone de manifiesto también a través de las palabras. No es lo mismo hablar de ho- micidio, muerte, muerte accidental o asesinato; la hacia una conclusión contraria a la que podríamos suponer y, además, se sitúa en una escala, próxima al cumplimiento total de la acción. Podemos considerar operadores argumentativos elementos sintáctica- mente tan dispares como algunos adverbios (casi, aún, incluso, hasta. . .), algunas conjunciones y estructuras oracionales compuestas (como las adversativas —pero/sino es uno de los casos que ha sido más estudiado desde esta perspectiva— y las comparativas), así como las oraciones in- terrogativas y exclamativas retóricas. También están relacionados con estos elementos, los adverbios oracionales, aquellos que encabezan ora- ciones indicando juicios de valor sobre el contenido que sigue (Sinceramente,. . ., Lamentablemente,. . .) o marcando aspectos de la mo- dalidad del enunciado (Probablemente,. . ., Posiblemente,. .., Evidentemente. . .), y las locuciones que cumplen esta misma función (Con sinceridad, Con toda probabilidad, Sin duda, Por des- gracia, etc.).
  6. 6. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com6 elección de uno u otro nos dice mucho de la opinión del emisor. También se encuentran palabras que re- miten al proceso argumentativo: expresiones con carácter metalingüístico, como opinión, demostración, falacia, manifestar, acuerdo, desacuerdo, defender, etc. Así, la cohesión léxica de un texto argumentativo des- cansa fuertemente en un entramado de palabras y expresiones que constituyen campos léxicos relaciona- dos entre sí y contrastados dos a dos, por una parte, y elementos léxicos relacionados con el proceso argu- mentativo, por otra. 7) Polifonía como elemento discursivo: el concepto de polifonía, desarrollado por DUCROT, supone que todo discurso es un conjunto de voces, que realizan actos de habla atribuidos a diferentes «enunciadores», los sujetos lingüísticos del discurso. Existen tres sujetos: el emisor, el locutor o sujeto discursivo y los enuncia- dores o sujetos. El dialogismo y el carácter dialéctico de la argumentación se sirve de la polifonía como me- canismo discursivo. 4.2. CARACTERÍSTICAS PRAGMÁTICAS PERELMAN y OLBRECH-TYTECA, toman en cuenta en su defi- nición y delimitación de la argumentación previa del auditorio: «el análisis de una cadena de argumentos, fuera de contexto e independientemente de la situación en la que se inserte, presenta peligros innegables», lo que habla de la naturaleza pragmática. PRINCIPIO DE ACCESIBILIDAD A LA CONCLUSIÓN El interlocutor tiene que disponer, gracias al contexto y cotexto, de informaciones suficientes para poder estable- cer una conclusión cuando esta sea implícita. Para COMBETTES, la distancia entre el locutor y el texto en la argumentación es mínima. El locutor se implica del todo en la posición que adopta desde el principio. ACTOS DE HABLA Argumentar tiene una fuerza ilocutiva clara: presentar el propio discurso como algo coherente y justificable; fuerza pelocutiva de convencer al receptor. El carácter del acto ilocutivo de «argumentar», según los parámetros de SEARLE tiene los siguientes elementos que lo caracterizan: 1) Contenido proposicional: constelación de proferen- cias 2) Condición esencial: conjunto de proferencias sirve como intento del hablante para justificar una opi- nión de manera que satisfaga al oyente 3) Condiciones preparatorias 4) Condición de sinceridad. Los actos enunciativos, además de comunicativos, son in- teractivos. Son comprendidos y también aceptados con todas sus presuposiciones. El efecto perlocutivo mínimo es convencer, la aceptación de lo dicho, pero se puede querer alguna cosa más. Los actos más abundantes en las argumentaciones son los representativos, directivos, comisorios y declarativos. OPERADORES ARGUMENTATIVOS Imponen al receptor un procedimiento preciso sobre la manera como tiene que atribuir sentido a un enunciado. CONECTORES ARGUMENTATIVOS Indican la orientación argumentativa que se ha de respe- tar en las cadenas que constituyen el discurso. Marcadores interactivos: 1) introductores de argumentos 2) introductores de conclusiones 4.3. CARACTERÍSTICAS DE LA ESTRUCTURA ARGUMENTATIVA La estructura argumentativa remite fundamentalmente a las relaciones lógico-semánticas entre las diferentes par- tes del discurso. Existen dos mecanismos fundamentales para manifestarlas explícitamente: el uso de conectores y la relación entre palabras o cohesión léxica de tipo con- trastivo. CONECTORES Tienen la función de relacionar porciones del discurso ex- plicitando de qué manera hay que interpretar semántica o pragmáticamente un enunciado. Pueden ser: - Contrastivos: tesis y antítesis. § Oposición: contraste entre tesis y antítesis, desde el punto de vista lógico-semántico se afirma la validez de ambas, pero desde el punto de vista pragmático, la segunda tiene mayor fuerza argumentativa, de manera que se impone la conclusión relacionada con ella: pero, en cambio, sin em- bargo, ahora bien. § Sustitución: se niega la validez de un primer elemento, fre- cuentemente con la aparición de una negación explícita y se afirma la verdad lógica del segundo. En el nivel oracional son: sino, en lugar de, en vez de. También sintagmas como: por el contrario, que se dan también en el nivel textual. § Restricción: se niega la relación entre el todo y una de sus partes. Elementos como excepto, sino, más que, aparte, de en el nivel oracional y excepto si en el textual. § Concesión: se niega una relación entre una causa y un efecto. Oracionalmente: aunque, a pesar de que, textual- mente: no obstante, con todo, a pesar de eso, de todas formas… - Causales y consecutivos: según ADAM, la estructura de tipo causal, donde se presenta en primer lugar la conclusión, indica un orden argumentativo de carác- ter regresivo, mientras que la consecutiva parte de las premisas y explicita un orden progresivo hacia la conclusión. El orden regresivo es característico del oral. - Distributivos - Otros marcadores, como condicionales y marcadores de estrategias textuales como generalización, ejem- plificación, reafirmación o énfasis. COHESIÓN LÉXICA - Antonimia propiamente dicha: los términos se opo- nen de manera escalar. - Complementariedad: oposición no graduable, los tér- minos cubren todo un hipónimo. - Inversión u oposición relativa: una palabra se define o parafrasea en relación a otra (profesor-alumno) 5. TÉCNICAS ARGUMENTATIVAS Aristóteles, en su Retórica distingue tres tipos de argu- mentación: 1. La argumentación judiciaria, empleada en los juicios. 2. La argumentación política o deliberativa, en la que se busca aportar un argumento a favor o en contra de una determinada decisión o medida política.
  7. 7. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com 7 3. La argumentación epidíptica, basada en la alabanza o en la desacreditación. Así, en el ámbito de la retórica se distinguen los discursos epidícticos, judiciarios y deliberativos. Sea cual sea el tipo de argumentación adoptado se pue- den usar para persuadir al interlocutor: – Instrumentos extrínsecos, argumento sacados de la realidad: datos, leyes, declaraciones de testigos, expe- rimentos, etc. – Instrumentos intrínsecos, argumentos inventados por el protagonista para llevar a su público a adherirse al punto de vista defendido: sentimientos, leyes morales, costumbres, opiniones, etc. Los instrumentos intrínsecos se derivan del: 1. ethos, la confianza, la estima del hablante 2. pahos, las emociones que el hablante sabe sus- citar en el público 3. logos, argumentos racionales A este último dominio pertenecen los razonamientos de- ductivos o entimemas, y los silogismos inductivos o ejemplos. Según Aristóteles, el análisis y el razonamiento deductivo debe adoptarse cuando se dirige a un público experto en la materia. 5.1. CLASES DE TEXTOS ARGUMENTALES V. LO CASCIO establece en su obra Gramática de la argu- mentación la siguiente clasificación de los textos argumentativos: 1. La argumentación escrita en un manual →El lector de- berá aceptar las argumentaciones sin poder esperar respuesta a sus contraargumentos. Si un manual se di- rige a un público genérico, el éxito del acto comunicativo será incierto. 2. En un artículo científico →Está destinado a expertos en la materia y son capaces de captar rápidamente la cali- dad del razonamiento. Sucede a menudo que el lector no aprueba todos los componentes de la argumenta- ción, aunque acepta de forma general el artículo o la parte del mismo, extrayendo los elementos que le sirven y con los que está de acuerdo. 3. La entrevista escrita → apariencia de una discusión 4. El debate oral → Se emplean todos los recursos de la argumentación. Hay situaciones en las que los protago- nistas de la disputa no están dispuestos a resolver la cuestión. 5. La discusión → es la argumentación más corriente que encontramos en la vida cotidiana. Intervienen factores extralingüísticos: prestigio, sentimientos, situaciones, lu- cidez del momento. 6. La lección y la conferencia oral →En la lección magistral el profesor presenta opiniones sostenidas por argumen- tos. Los alumnos tienne más dificultades para asumir un juicio crítico. Al final de la conferencia se suele esta- blecer un debate, pero este debate se reduce a lo esencial y difícilmente desciende a los detalles particu- lares. En esta situación el público comparte la ideología del locutor, pero exige un análisis detallado de las opi- niones de las que ya participa intuitivamente. Son más psicológicos que lógicos. 5.2. ARGUMENTOS FALACES Para FINA PIZARRO (Aprender a razonar), la falacia es una inferencia no válida. Se emplea cuando alguien quiere ha- cer evidente un argumento que no está bien formado. Una modalidad de la falacia es el sofisma, o razonamiento in- correcto. La dialéctica ha hecho un inventario de falacias o argumentos capciosos. Veamos algunos: a) Argumento ad hominem, pretende desacreditar las pro- posiciones con base a la mala fama de la persona que las sostiene. b) Recurso a la fuerza, argumento ad baculum, son aque- llos argumentos que quieren imponer una idea recurriendo a la fuerza o al terror. c) Argumentación demagógica, apela a los sentimientos y deseos del público haciendo promesas infundadas. d) Argumento de autoridad (magíster dixit), se sustena en la cita de las palabras de una persona prestigiada, un líder de opinión. e) Falacia ad ignorantiam, pretende que sea verdad aquello que no ha podido probarse. f) Falacia del tu quoque, replica una acusación devolvién- dola al acursador. g) Argumento sin datos suficientes, sobre unas premisas inseguras se extrae una conclusión cierta. Los entime- mas retóricas se apoyan en juicios probabilísticos dando como resultado una conclusión veraz. h) Falacia de la falsa causa, cuando dos hechos se dan co- rrelativamente se toma el primero como causa del segundo (post hoc, ergo propter hoc). i) Razonamiento ambiguo j) Argumentación basada en el equívoco, que usa la fluc- tuación en el significado de una palabra para realizar un razonamiento capcioso o falaz. Aristóteles señaló también como falacia la petición de principio (petitio principii) que se produce cuando la pro- posición que va a ser probada se incluye en las premisas. MIRIAM ÁLVAREZ (Tipos de escrito II: Exposición y argumenta- ción, 1995), cita otros argumentos que pueden ser falaces, como el amparo de las verdades contenidas en el refranero. La contradicción forma parte del refranero: «Gente refranera, gente embustera», pero también «Hom- bre refranero, medido y certero». El refrán unas veces elogia y otras vitupera. No obstante, los proverbios, sen- tencias, aforismos, axiomas, apotegmas, máximas y frases proverbiales han sido utilizadas frecuentemente como verdades admitidas y contenidos que condensan la sabi- duría acumulada por la experiencia humana. Pero su valor probatorio es más literario que científico. Los estereotipos también consagran verdades basadas en apreciaciones superficiales y esquemáticas que se dan como ciertas y universales y asignan cualidades a perso- nas y a los pueblos que son falaces, por afirmar una verdad universal de un conjunto de sujetos que tomados uno a uno no cumplirían el rasgo que se les otorga. Usar estas imágenes sociales como argumentos es amparar el discurso en un terreno en el que es posible cualquier tipo de conclusión: xenofobia, machismo, homofobia, racismo, etc. 6. CONCLUSIÓN v Tipología textual fundamental para la comunica- ción humana, presente en prácticamente cualquier tipo de intercambio comunicativo. v Evolución del concepto y de su estudio desde la antigua retórica grecolatina. v Necesidad de llevar a los centros escolares su es- tudio.
  8. 8. http://olasdeplatayazulblog.wordpress.com8 v Vega Reñón: «Argumentamos con de muy distin- tas maneras y con diversa fortuna antes, o al margen, de pararnos a considerar qué es o qué puede ser la propia argumentación. Más aún: se- guramente, lo mejor que uno puede hacer para formarse una idea cabal de la argumentación, es no perder la ocasión de practicarla». 7. BIBLIOGRAFÍA ÁLVAREZ, M. (1995), Tipos de escrito II: Exposición y argu- mentación, Madrid: Arco/Libro ANSCOMBRE Y DUCROT, (1988), La argumentación en la len- gua, Madrid: Gredos ARISTÓTELES, (1982), Retórica, Madrid: Gredos BASSOLS Y TORRENT, (1997), Modelos textuales: teoría y prác- tica, Barcelona: Octaedro CALSAMIGLIA Y TUSÓN (1999) Las cosas del decir, Barcelona: Ariel CUENCA, M. J. «Mecanismos lingüísticos y discursivos de la argumentación» CL&E, 1995, 26 DIJK, T., VAN (1989), La ciencia del texto, Barcelona: Paidós. ESCANDELL, M. V. (1993), Introducción a la pragmática, Bar- celona: Autónomos. GUTIÉRREZ ORDÓÑEZ, S. “Sobre la argumentación”, Actas. III Jornadas de Metodología y Didáctica de la Lengua y Literatura Españolas: Lingüística del texto y Pragmática, Universidad de Extremadura, Cáce- res, 1995, págs. 91-119. LO CASCIO (1998), Gramática de la argumentación, Madrid: Alianza Universidad. MARTÍNEZ, R. (1997), Conectado texto. Guía para el uso efec- tivo de elementos conectores en castellano, Barcelona: Octaedro. PERELMAN, CH. OLBRECHTS-TYTECA, (1989) Tratado de argu- mentación. La nueva retórica. Madrid: Gredos. PIZARRO, FINA (1987) Aprender a razonar, Madrid: Alhambra VEGA REÑÓN, L. (2003), Si de argumentar se trata, Barce- lona: Montesinos. 8. ANEXO: PROPUESTAS DIDÁCTICAS Álvarez Angulo propone las siguientes aplicaciones didác- ticas para Secundaria y Bachillerato: v Practicar la argumentación mediante la manifestación de acuerdo/desacuerdo, discrepancia. opinión, justifi- cación de pros y contras, «poner pegas o peros», dar consejos o recomendaciones, hacer anuncios o carte- les (lenguaje veroicónico, en este caso). v Delimitar el o los argumentos contenidos en un dis- curso o texto argumentativo. v Determinar las premisas en que se basa una determi- nada argumentación. v Precisar la o las conclusiones a que conducen los da- tos de una argumentación. v Poner en duda opiniones de otro. v Apoyar o refutar razonadamente ideas u opiniones aje- nas v Negociar con otros una actividad, propuesta, tema, etc. Localizar las marcas lingüísticas o indicadores textua- les de la argumentación. v Buscar los conectores y organizadores textuales que intervienen en los textos argumentativos, precisando su función pragmática. Comparar las formas verbales propias de la argumentación con las que aparecen en la narración o en la exposición. v Estudiar la persuasión a través dc los valores connota- tivos y recursos retóricos que aparecen en la publicidad, y que se corresponden con los siguientes niveles lingüísticos: v Gráfico y fónico. v Morfosintáctico. v Léxico-semántico v Procedimientos retóricos. v Analizar la formulación argumentativa que aparece en la publicidad con la intención de persuadir, seducir y hacer deseable los productos de consumo. v Analizar muestras de publicidad estática (carteles, anuncios, vallas, etc.) y dinámica (anuncios de TV) es- pecialmente destinada a niños y a v jóvenes. v Trabajar un juicio en clase con la representación de las partes. Escenificarlo. Acudir a la vista oral de un juicio. v Elaborar un corpus de textos argumentativos teniendo en cuenta el registro (oral vs escrito; familiar vs for- mal).

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