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La Rosa Por Defecto nº 6

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  1. 1. La Rosa por Defecto es un fanz1ne de poesía de periodicidad desoonooid&. Se pro- puso, en inicio, la búsqueda de un número por estación, lo que en modo alguno pudo impedir que lluvias, oposiciones o seoret&s humedades produjesen (o estorbaran) su nora.o1ón en los momentos 'y sitios menos esperad.os. La Rosa por Defecto reoibe oomo lluvia de mayo cualquier colabor&01ón que se avenga. a. figurar por a.qui, y está asi mismo pertrecha.da para. soportar oritio&S, abierta. o timorotamente destructivas. Ambas oosas (y varias otras, como a.brazos y pedid.os) pueden encomendarse a. la dirección que ttgura al pie, o bien entregarse a. oualquiera que, por ca.usas o azares, a.firme o parezca estar en relaciones con la edición de este fanz1ne. Los textos publica.dos no son propiedad de na.die, pero la reda.ooión, puestos a ello, se identifica. sin empacho con auanto en ellos pueda leerse, y a.un escribirse, y con su métrica. (o arritmia.) oua.ndo lugar hubiera.. LA ROSA POR DEFECTO Al~a.nclro A. González Plaza Pedro de Valencia 1, 211 D MontUo 06480 Ba.dadoz Tfn. (924) 46 76 14 e-mail: a.gonz&lezOVip.eura.rt.es J6 f.~»1 ~· l~· ·A; l( f..I': 1, . 1'. ·'1. •(, ~·· ¡/ ~ ,Íil __.....l-_ ROS z- 7-.J p o R ~ o ~PE C "' n11 6 100 pta..
  2. 2. J.JÁ..Á..Á.. M u Z'~::> S;g zene:; -z-=~~ N J.J rL ~ _... o-~ ua z1-->--J.J•• o...Ei' Á..z1-->·¡:E J.J.....J A.• o a U-oÁ.. u u
  3. 3. Inventario B F.d.itoria.l. e A Dl'eam CAna Leal) '7 V11rne1anto local (Antonio Hernández) l 2 MJ• mttnudos dudosos demonios fa vo:rables (Rafael Herrera) 13 Opu1 en 101 II CD&nlel Martín) 15 POI' o~• .PM'N .i fJtlllJpo CAl~andro González) 16 FJs s#JcJJJo d• .,,.Uoar CF.va Fernán<iez) 19 UrJ pu CV1oente Or.tttObal) 20 RitU&lll (M&ioa M&rtJn) ::l::l Al te&l'I go by <JaggM' / Riohar<is) ::13 De primavera o balance de los dai1os CA. González) ~5 De pequetJo llevábamos al pad:re (idem) 26 De adentro de Ja lluvia c:rece si sueiJ.o (idem) 2 7 .A.Jt!r,.zne,s veces somos t,s,n pequetJos (idem) 29 Interior (Rafael Herrera) 30 Cuaderno de anversos CA. González) 31 Epitafios a libros Jamás publicados Secciones apologéticas (fragmentos) (ídem) 4 No saber qué decir fn/ándúm, reginá, íubés renouáre dolórem. Que un dolor indecible renueve me mandas, oh reina. (Virgilio, Encida 11. 3) Un no sé qué que quedan balbudendo. La poesía (ya no sé quién lo dijo) es tal vez un estado de infancia sostenida. Como con otras cosas, siente uno que esto es verdad, mucho antes de entender qué diantre puede querer decir. Luego uno se entera de que ínfantía es negación (in) de for, fari fatum, como ínfandum. indecible. Que la infancia es, etimológica- mente, no poder hablar. Que no hay en ella aún ningún fatum, nada dicho definitivamente, ningún destino o futuro. Y se entiende, en fin, que ésta es la parte que queda sin arruinar, sin colonizar del todo por la Realidad. Así, es la infancia de uno sus pueblos primitivos, su Prehistoria, sus Presocráticos. Releyendo los viejos can- cioneros, recantando las canciones de corro (como hadamos en la Rosa 4ª), y después a los villenos o postnovos, viene pues a la cabeza que, tal vez, todas las verdades vienen a seguirlo siendo, a condición de pasar a pasiva: parafraseando a Bécquer, en estos días podrá haberpoetaS; pero no poesía. Tal vez, en fin, la infancia es un estado de poesía sostenida, el único sitio donde, por negación, pueda quedar en vida algo de eso. No decimos nada nuevo que no diga Peter Pan, Michael Ende, Salinger. Anadimos que, además, no nos importa nada no decirlo. Lo nuevo es aquello que el mer- cado produce para mantener una ilusoria capacidad de creación, de eyaculación metafisica. Sospechamos, pese a todos los récords, muescas en el revólver, sufridas Olimpiadas, la profunda flacidez de estos gobiernos. Libros sobre libros, polvo al polvo. A nosotros nos interesa lo suficientemente antiguo, lo que tal vez se salga del tiempo, lo que tuvo que olvidarse, que negarse, para que todo esto fuera. Y que, por tanto, si volviera a ser... quién sabe qué seria de esto todo. No tenemos nada nuevo que decir. Pero si ciertas cosas alcanzaran a decirse a costa nuestra. Capítulo noveno del Necronomícón, noveno verso. 5 •Ci•:JiU~íl?' e .p ·;mrn r ..mr· .r· g· .. r Pnr' wrm nm:rrea~i ..
  4. 4. Todos dicen que no quiero y yo me muero. 13/111/88 A Pream El niño rubio y delicado, blanco como de luna, sabia deshacer los encantamientos y curar a los hipno- tizados. El niño preparaba una sopa de juguetes. Reunió en una habitación oscura a los pacientes y les tapó la cabeza con cubos. Les ordena que se golpeen el pecho (y digan): éste soyyo, que vivo en este mundo alque me atan muchas cosas (debían decirlas, incluidas las formas bonitas que nos hacen sentir abandonarlo, y los buenos olores y sabores). Más tarde el negro musculoso relinchó perfectamente, y ya pudieron to- dos sacarse los cubos y probar la sopa. la madre estaba orgullosa del talento de su pe- queño, incluso habló de lanzar la receta de su sopa mágica al mercado y comercializarla en bonitos botes. Pero aquella sopa no tenía ningún truco: Yo la he hecho con misjuguetes, pero cualquiera puede harer/a,, con cualquier rosa, contaba el niño a los reporteros de la prensa. 6 Poesía es cuanto se escribe desde Jos lnfiemos (Nau, acaso una de estas tardes) Pues yo soy un fenómeno que viene del Pasado, rccrógradº-Y tardío, anímica Juciémaga delfuego de san 7clmo que brolB de la Came. *** El poeta, aún joven Salió de su casa al anochecer. Habla sido una tarde de víemesantolocal, de riguroso sol . (Y sofocante asfixia, (aviso primero de la ola candente que lo calcinarla todo después.) Buscó la frescura que aún le quedaba a la noche de abril y salió de su casa al anochecer bajo un cielo morado por las circunstancias y entre restos de grupos aún humanos que se iban disolviendo sin un ruido en la oscuridad. Evitó, en su recorrido por los eriales exteriores, los inconsumibles cadáveres de vidrios verdes, mJ1ñones [policromos, plásticos, tan familiares, ya medio enterrados en la pendiente del tiempo. Saludó borrosamente a la mortificada vegetación de los [alrededores, conoda las plantas una por una, individualizadas hasta lo heroico entre el rigor del secano, miró como a sombras la extraña variedad humana que solia atravesar el páramo, [casi fosforescente, a esas horas, era un atardecer de circunstancias, propio de un viemesanto local, con un cielo ya casi ultravioleta 7 LO l•··'"Y'.! 1 UH E 1 1. l •.•... nn ·n·....... ·••.:
  5. 5. y él buscaba el cabo suelto de la vida, una señal por minima, un leve gesto del índice sagrado que le revelasen la suma en que armonizaban la duda con el mundo. Adaptó sus consideraciones al color del ambiente y buscó un sitio donde sentarse a esperar en el claro de una diezmada colonia de canios, latas y bolsos, todos indiferentes. No tardaron en insinuársele las Musas, favorables al odo y la oscuridad de quien buscase amparo [en lugares como aquél y engrasaron IUI pensamientos con un óleo vtol6ceo, entrt doloroso y primaveral, que extendió poco a poco un 1uave matiz de realidad por la confusa mancha de su imaAfnaclón. Comenzó a dlvt11r, CNlÓ un pmo, cil''lntptdo, neAfO, del mundo enteramente, un ptqutfo montón de oscuridad que vagaba a merced [de la hora. Unmó al perro, llamó éll sutil rastreador de los hastíos del hombre que ya le buscaba. - Hola, ven, mira..., como ondas magnéticas. Y se acercó el perro todo untoso de ojos como carbones, orejas suaves, [cándidos colmlllo1, salivas y pezuñas, con una silenciosa algarabla cómpll<'t de las sombras. Todo eran fiestas al perro, tontas llamadas que dnpelta•n IUI lntfobles gracias ocultas. Erguido sobre IUI pet11 tflllfll el perro tratabe dt1t1Pfrtdtmtntr dr lamerle batiendo al alrt 11 ltnp mn la wlocidad y ciega lobttlnndón de una máquina qut wIWN IOl1 lMIO ti ,olvo dt au J)'1sillo de abandono. " Este animal pensó entonces, va a echanne encima toda liJ porquería deleslerrolero. Le requirió con un alerta conminatorio. El perro, listo más que el poeta, vio una puerta cerrarse y se alejó a la usanza como si le llamasen de otro sitio. Quedó mudo el poeta y pensativo. Era un viemesanto local, habla salido de su casa bajo un cielo de circunstancias, pintado como el telón de fondo que decora las escenas [culminantes del drama. Se habla quedado nuevamente solo... ¡Ese perro! Ahora pensaba en él, en el baboso peligro de aquella lengua ávida, único elemento húmedo de los alrededores como las orillas del remanso de un rio donde se pudren [las algas, que le repelia y le atraia inconfesablemente y que habla contemplado batir temerosamente ante su cara con los chasquidos de una ola plomiza de agua pantanosa. Aquella increible lengua habla succionado tan vigorosamente el aire en tomo que se sentia lamido, el perro ausente ya, por el extremo de [los imperceptibles mas poderosos torbellinos concéntricos que con su movimiento de vértigo habla desatado a su [alrededor. Le envolvia, densa, blanda, contagiosa, una atmósfera llena de roces impalpables y sedientos, un ámbito tádil, de porosas arcillas que sólo piden [disolverse en el agua. Se le confundieron alucinadamente el agua con la sed, la sed con el agua. 9
  6. 6. ... Quedó maravillado del asunto. Habian pasado en un momento tantas cosas...I Ysobre todo, esa imagen, más que fascinadora, de la [lengua del perro y el aire posterior lamiéndole significativamentel St lo repitió a si mismo una y otra vez bafo ti ornato probabilistico de todos los juegos malabares [de metáforas y rasgos estilísticos ~ lt dtM"Ubrttra ti asombro. uello le tultaba. ria, tn lo 1uw1lvo, continuar intentándolo [obstinadamente sólo por ahf. Desde ahora rn adtl1ntt dtrta a 1u1poemas la [impregnadón dr todo lo lnmn"'8blr, todo lo inaprensible [que, no obstantr, nos devora, 1 vtCft, en la oscuridad. Podrfa srr importante. Pudiera suponerle la lnwndón dt un rlftlo nunra usado, ·esa luz que nadir ha dado• todavta, como dijeron mucho (antr1 otros tantos poetas, f>udltrt lnduto 11tuarlt tn ti Cfntro de un nuevo universo Quffn Mbr...l ¡Qw hora eral Noche cerrada ya. Se levantó. lo habfa decidido. Volvería inmediatamente a su casa. [literario en expansión. Tenía que escribirlo todo, que pelearse ahora con su propia [lengua indúdil, lenta y seca hasta exprimirla por completo. Ah, si lloviesel, si derramasen tonnentas, si se inundara [todol Se alejó, se hizo r6pldamrntr Invisible, sólo un ligero rodar dr RUljarros por los terraplenes. ¡No rra todo rifo la srf'lnl lncqufvoca que se hubiese (1tnlado a esperar acaso una hora antes! Sólo habla Hptrndo n unn metáfora, 10 ·~ t una clave abreviada del vasto enigma. ¡No seria la vida misma, la realidad, el tiempo, el mundo, [no serian una metáfora también y nada más! Consideró, ya desbordado por la panorámica que veía [engrandecerse ante sus ojos. Si asf fuera, ¡qué belleza, qué embriaguez, qué sumal ~1 la inventaria sin cesar a ella, la multiplicarla por doquier en sus versos a ella, todo seria traducible en ella, equidistante de ella. Se sintió como una honniga gigantesca. Aunque tal vez... también pudiera ser que la metáfora [careciese de traducción convencional y seriamos todos honnigas de tamaño nonnal. ¡Quién sabfa...I ¡Puede saberse esto! ~l lo dejó de [momento ahf. ~I había salido de su casa local en un atardecer de viemesanto de circunstancias. Súbitamente aceleró el paso. La temperatura babia descendido. De pronto habfa sentido frio. (De EscritopiiM lospeTRJR. 11
  7. 7. Nifta rcsplandccicntc, muérete al amanecer. * Mis menudos dudosos demonios favorables como un abanico de favores pequeños son siempre un sueño blando que de pronto golpea con ese frio golpe de las uñas. Como un regalo oscuro de su carne un cielo claro inmenso nunca quieto que se bebe despacio y llena el corazón con su sonido de los dias blancos y los dlas rojos. Esta sutil compafa que se ne promete siempre más y más deprisa JZ ( ,. 1'¡'. - Aunque hago versos, no me importaría hacer cruasanes para partirlos dulces en el centro de la tarde. Opus en Sol// P bien: No saber qué decir) Vn libro abierto por dónde, donde se escapa mi voz, una galleta sin punta y algún pañuelo de arroz. Dónde perdimos el alma jugando a un juego de rol. Te acompañaba hasta casa. Las farolas eran yo La casa de la colina donde sollamos reir, donde el tiempo nos olvida, donde solo hay un jardín, y abrazados de la risa y muriéndonos por fin tu tejias dulce y sin prisa una sonrisa de abril. Vn libro abierto y desnudo y algo nuevo que contar, me dijiste no lo digo, que es mejoradivinar. Cómo nos hacemos daño porque yo no sé jugar, aún no he cumplido cien años y algo tuyo se ha ido ya 13 í1 ,1 1
  8. 8. por el desagüe de abajo, por la voz que nunca fui, tengo los ojos cansados de no saber qué decir. Cuánto tiempo hemos pasado yo sin ti y tú sin mi el recuerdo sopla afuera para hacer feliz la espera de los que no se marcharon con la última flor de abril. No sé si me has enterrado, yo aún sigo pensando en ti. 14 '0 •• 1'1d11~rt1meia: Los anillos que te encuentras una tarde no son para casanc con cualquiera. Porotra parle eltiempo nos lleva de la mano sin más violencia de la imprescindible, están ardiendo rojas las voces de los barcos que a vela de los bosques esperaban la ruída de Ciudady susministros. Comentan que en las latas de refresco hayuna runtidadaleatoria de principios adivos que nos dejan de pronto al borde de las amapolas. .seprepara en estos días la rulfografía de esos últimosjardines que se ven porunospocos instantes y donde roban todas las escuelas las minas de sus lápices azules. Sabías que te añoro/ compañera de losjuegosmásantiguos, y tu sangre la bebo en los batidos de fresa que abordo en lospupitres de los bares, en los negrosrefrescos que llevan palpitante todavía ellimón pegajoso de las Primeras Calfillas. 15
  9. 9. Mimundo, un pllfuclo, bordados de cielo. Qué cosas l1lJ1 chicas las que mis queremos. Es sencillo de explicar: no quiero crecer, eso es todo. Paseo por las responsabilidades ajenas esquivando como puedo deberes y mandatos. Recibo a cambio multitud de amonestaciones diarias, que me agotan el ánimo. Pero no deseo compadecemle. Entiendo que queremle debe ser lo más parecido a soportamle. Y, sin embargo, ¡qué haremos con los muertos apolillados en el serviciot (jolosos, los niños se marchitan en las universidades, celebrando con jubilosa empalia la llegada del prestigio y sus ministros. Es cierta. Esta pena que nos devora por dentro y que alimenta fluidamente las tñquiñuelas más avanzadas. Nadie quiere soñar. El precio es demasiado alto. Me levanto por las mañanas envuelta en una neblina densisima. Hilo con dificultad un pensamiento tras otro y al finalizar cada jornada sopeso, agotada la mentira, cuánto tiempo me resta de escondite. Es sencillo de explimr. No cuesta tanto saltar de un columpio a otro, mezclar con entusiasmo la pócima secreta, aquella que nos hada invisibles a las conciencias de los otros. Yo no puedo creer en otra cosa. 16 'l ¡Qué haremos, si no, cuando las canas se nos caigan de la tripa, cuando los otros niños no vengan a invitamos a sus juegos, cuando a algún gracioso en un brote inesperado de ingeniería, le dé por apodamos viejos niños mal criados! Qué alegría. Qué sensación única pasear por los parques, al calor salvaje de los cantos de los niños. No sé cómo explicar ese abrazo, ese ademán que corre desde lejos dispuesto a una entrega sin fisuras. Fuera de este edén las palabras se convierten en panfletos publicitarios, proyectos mducados que encorvarán nuestras sonrisas, endeudándonos de adultos, repitiendo una y mil veces la vieja fómlula de infantes, aquella que suspendimos en primer grado. Seguiremos. Contemplo a mi alrededor colecciones de circunstancias y de besos, de hechos y condecoraciones, y no sé muy bien qué pensar de todo ese vacio etiquetado. Ese creerse de vuelta de las cosas. Como si el haber restallado un par de golpes duros fuese garantía de un estado de sabiduría etérea. 11 I 1 1
  10. 10. ¡Qué haremos, si no, ruando la cara se nos caiga de vergüenza, ruando algún jovenzuelo indeseable venga a exigimos las promesas de lealtad y coherencia que prometimos en el patibulo de los ilustres soñadores? Vn cheque en blanco de palabras huecas. Responderemos. Vn esparadrapo digno con ritmo elogioso. Qué amargo. Qué ácido el ocre acerbo del olvido. Vn corazón en estado de buena esperanza. Seremos. Vn almacén de partituras de un régimen anterior que ha terminado por ahorcamos. Antes de que termine la noche, amormío, prometo arroparme mis do.s dientes blancos, aún de leche, aún tan limpios. 18 'J CuSDdo estás da comienzo Is vida. Síno estás, Is vida es esperarte. Vnpez se ha tragado tu corazón y ahora ya no sonríes ni buscas agua ni tienes ojos de hogar distante porque siempre duermes en ese rincón brumoso donde la luna no tiene importancia y el pez no vuelve, no vuelve 19
  11. 11. Quando elmal viene sin cura y va creciendo el dolor aesvares fo mejor. RITUALES Antes de que me vaya recuérdame que te recuerde. Cuando esté oscuro, que te recuerde. Cuando no estés, que te recuerde. ¡Recuerdas! Comíamos a manos llenas las sobras de un plato pegajoso, aunque sabíamos que luego el estómago reventaría inundando de rojo las limpias paredes de la habitación, alguna que otra foto en blanco y negro y mil botes de colonia. ¡Recuerdas! Antes, mucho antes de la era glacial, tú solías buscarme con la sonrisa de los domingos y un par de cuadernos llenos de poesías para recitar inmersos en una atmósfera densa de café con leche y humo de cigarrillos. Versos que escondían paisajes de bosques encantados, escenarios olvidados donde siempre era otoño. Beberte fue tan fácil que casi no me di cuenta, besarte fue como dejarse morir en mitad del desierto. Y así pasé a estar muerta de tu mano, de tus labios, y no sé si debería agradecértelo, aunque supongo que sí. ¡Recuerdas! Yo me reía cuando levantabas las cejas, cuando bailabas en el salón o preparabas tres litros de batido de fresa ("ya sabes, tienes que alimentar al bebé...") y después corría a la ducha para que me hicieras cosquillas y respiraras en mi nuca. En el espejo del baño estaba yo riéndome, y tú riéndote, y yo creo que alguna vez el propio espejo me sonrió.·· 20 ¡Recuerdas! Tentamos el olvido empapado en heridas de tanto intentar usarlo, porque nunca nos fue fácil borrar nombres y lugares, porque tem(amos demasiado a los fantasmas cuando se hacia de noche. ¡Dónde escapábamos al cerrar los ojos! ¡Dónde! Las noches no sólo escondlan sombras, de vez en cuando también nos regalaban nos de sudor resbalando por los costados, tenues gemidos y pupilas dilatadas: ¡qué hacer sino queremos con la piel cuando el amor no sale con palabras! Recordarás que no siempre sablamos conjugar el pulso de nuestras venas, entonces sólo restaba miramos de frente y no comprender nada. Regresaba a mi casa con mil años de cansancio acumulados: cinco minutos de autobús y tú, de nuevo, alejándote del pensamiento quién sabe cuánto tiempo más. Y la cara se te ensombrecia, ya no arqueabas las cejas ni enseñabas los dientes de ratón a través de tu risa infantil. #No te entiendo nada#, y te quedabas un buen rato en la cama con la vista perdida en la pared, después ponlas un compact o preparabas algo para cenar. También tú sabias sufrir. (Lo siento, nada de esto estaba previsto el dfa que firmamos el contrato). ¡Recuerdas! Yo no sabia rezar, apenas me santiguaba torpemente al comienzo de cada viaje. Santfguame con tus manos antes de que me vaya. Antes de que me vaya, clávame tu recuerdo. Cuando esté oscuro, con tu recuerdo. Cuando no estés, con tu recuerdo. 21
  12. 12. Hay Jugares donde d eco envejece y finalmente muen: As fears go by (Jagger/ Ridldrds) lt is the eveningofthe day E I F# I !'. I B Isiland watch the children p!dx E I F# { Al B Smilin11 faces I can see A I B But not forme E I C#m Isiland watch astearsgo by A // B My riches can1buyevefYfhing I wanf to hearthe children sing AliIhearis the sound Ofrain fal/in11 on theground Isiland watch as tears80 by /t is the evenin11ofthe day Isil and watch the children play IJoin11 thin11s Iused fo do Theythinkare new Isiland watch as fears80 by 22 Existen Jos oljaros sin vuelo; en elaire se les"et1e elcorazón. DE PRfMAVERA o - BALANCE DE LOS DANOS Linda, si, como una taza en que [guardábamos canicas, la niña menor que con nosotros jugaba a la comba, con los ojos vendados saltando sobre la trituradora y un dfa me regaló un pañuelo rojo que aún sangra cuando me lo pongo al cuello como una servilleta de la muerte. Niña de Maria, tú bebiste del ángel el trago más largo. Los secretos mayores. Desamdiste a la cámara del rey y volviste con las manos en la espalda sujetando una barra de labios y una tableta Nestlé de chocolate. Que tu vaso de vino era siempre el más rojo y tú la última en quitar la mano en el juego del burro, y las cerillas rogaban por morir entre tus uñas. Que los globos que tú inflabas volaban alto y nunca nadie los vefa caer, sólo tú sola. Tú sola que siempre los velas caer y escribfas tu diario en la bañera. 23
  13. 13. Sufragista de tus sueños, polvorín de agua templada, caramelo de sangre dulce y escueta. Hermosa como una pelicula antigua que hoy no la comprendemos por completo. Que podía hacer daño si quería pero era en realidad herida buena y temía que todos lo notaran y la dieran de comer sapos y liendres tan sólo por ser dulce y pordiosera. Que en ocasiones bebió de la sal para aprender a ser más perversa, y tuvo varios hijos y herederos de los que sólo quedan nombres de pila y sobres de polvos rotos entre la cena. Que fue reina y le hiáeron muchas monedas pero eran todas de chocolate. Triste, triste la pandilla sin niñas que les rompan los papeles y la cordura. Niña tú siempre. Por siempre niña. Y si el tiempo vuela, teñida en canas que toque el cielo [nuestra cometa. Y que la muerte, que tanto sabe, te mire y muera de primavera. 24 Elque tire alotro sedrey y tcndnlql!c bebersangre (E.T.A. Hoffmann) De pequeño llevábamos al padre un vaso que sangraba espesa témpera diciéndole que era tomate bueno, y él que se la bebia, y nos pensábamos qué espesamente dulces sus palabras cuando nos recitaba al buen Homero, cuando nosreátaba albuen Homero. 25
  14. 14. ......___ Las nubes1 los nombres que van traduciendo su fonna a1 idioma de cada momento. De adentro de la lluvia crece el sueño como un bebé de venas de agua clara. Y rie contemplándose en los charcos su faz recién nacida ancha y morada, se rie mientras suenan a su risa debajo de los lagos las campanas de torres y de iglesias sumergidas: misal de lucios negros y de carpas que escurren ambrosia por sus batbas. La alegria no se sorbe: nos empapa por sorpresa el aguacero de la Qracia. En el fondo de las fuentes, las monedas: hacen pompas los Caudillos y monarcas por sus fauces amarillas de oro y plata. Los mendigos de la plaza beben agua perfumada de tesoros, dulce y sabia. Bendito el ángel puro que nos limpie, 1buen dial, de un buen tajo la cabeza. le daremos a comer a nuestros niños sabrosa y luminosa calabaza. De dentro de la lluvia crece el sueño como el musgo entre las manos, que cerradas son ya dos copos fúlgidos de mármol. Bendito aquél rey bueno del invierno que duerme entre las rejas encantadas. El sueño acude a verte por cien años. Te cuenta que algún dia serás libre, .26 oh padre venerable, y que tu Dama la guarda seca y límpida tu alma. Bendita era la tarde que cerraba sus puertas y quedaban alU dentro dormidas las criadas, los ancestros, el hilo de coser las melodias con que se pinchan siempre las princesas jugando con el cesto de los versos. Bendito aquel incesto de los niños que saltan el olvido con su cuerda amor de los hermanos tan exacto, de primos como números distintos sin vinculo posible ante la Ciencia. De dentro de la lluvia crece el sueño. No hay nada más hermoso ni más leve. Por un vaso de lluvia la inocencia por un gran cucurucho, azul, de nieve. (¡Miamor, de nieve blanca, enamorada!}. .27
  15. 15. 0 Algunas veces somos tan pequeños que sobran casi todas las astucias. Nos vamos a volver un dia puertas y tiene que pasar toda la vida. 28 A veces la trisa:za. nos lleva a asomamos a los ojos de la gena:. INTERIOR Llueve. Llueve con llanto -tanto tiempo- y esta tarde, que querta que pasara como muerta, sin llorarte, al calor de estos amigos que murieron y dejaron sólo versos, esta tarde ha tenido que llover a devolvenne todo el rfo a las mejillas todo el mar al corazón y la llama de la lluvia como llanto a quemanne los rincones donde siempre te recojo y te llevo cadenciosa, tan donnida. Y la lluvia te despierta desvelada te revuelves en mis huecos y me clavas tu distancia de puñales tus olvidos de puñal y tus uñas de animal arrebatado tan consciente y tan maduro tan clarividente y lógico que los años que vivimos como locos a los locos han de darse. tHa llegado ya el momento de ser cuerdos! Sé tu cuerda, que contigo voy a ahorcanne para nunca despertanne, que esta lluvia como llanto me respete con mi sueño de inconsciente y que nunca me despierte. Que me acune. 29
  16. 16. ~ ......___ •••y nos hicimos bosques para poder perdemos... Cuademo de ilnversos Que estaban por brotar (tú qué sabias) las cosas más hennosas, y sentados tirábamos ardiéndonos los dados, los ojos de papel de las Harpfas. Te vi venir por mi. Tú te retas. No pude distinguirte. Deslumbrados en una misma luz, tan abrazados cortábamos el paso de los dias. No es nada -me dijiste-. Y vi la herida. Ser peces y comemos las cuestiones. Sorber el corazón de las postales. Del otro lado dicen que no hay vida. Que has de pudrirte aqui. Por los talones de un tajo corto el verso. Y tú te sales. Quién Silbe sfmá lo queDiosSilbe. 30 ElolerDores del cementerio mata elcorsz6n (dicho popular marroquí). Epitafios a libros jamás publicados. Secciones apologéticas (fragmentos) ..nos parece que los recuerdos e impresiones de la infancia son excepcionales en cualquier individuo, y de nlgún modo anómalos, por haberse incubado en un mo- mento en que la conciencia carecla del sentido de la realidad convencional, y no había asumido aún las limitaciones necesarias para la vida social (un momento en rl que, incluso, se toleraban todavía, como inofensivas y hasta graciosas, actitudes y experiencias opuestas a este ~cntido de lo real). Este tipo de memoria, que no lo es de datos y fechas, sino de impresiones e historias, se encuentra en estratos profundos, como restos de un hardware anterior, y sólo puede fonnatearse imperfectamente con el tipo de memoria posterior, adulta e individual. En realidad, ninguna experien- <ia infantil puede extraerse de la memoria sin adhesiones imaginarias o fantásticas: el recuerdo de lo pasado es también el recuerdo de lo que pudo ser, o quizás éste ha ~ustituido a aquél, el recuerdo de lo leído, visto o soñado es añadido a la memoria sin distinción con lo propio, en ese tipo de construcciones que los adultos identifican como mentirasinfantiles, pero que son reconocibles como proto- tipos de lo que la sociedad admite luego como ficciones o poemas, si van recubiertos de la capa de respetabilidad social que da la idea de "Literatura·. Pensamos (a conciencia de que es indemostrable) que es l'sle tipo de memoria (o uno análogo} el que en sociedades 31 "I
  17. 17. sin sentido de la Historia ha desarrollado productos colec- tivos como la leyenda y el mito, a partir de experiencias que el poeta o narrador saca de su subconsciencia, pero que no identifica romo personales y biográficos, sino romo voz de la memoria no-individual, concebida como entidad autónoma, sagrada (las Musas). No tenemos ningún interés (o muy poro) por la poesía autobiográfica o de la experienda en sentido habitual: no nos interesa contar nada de nuestra vida concreta, que por particular (romo el patio de la canción) se parece a tantas vidas particulares, cuya programación en serie consiste precisamente en la certidumbre de elegir y hacer lo que uno quiere, cuando uno hace exactamente lo previsible y social- mente inducido (la imagen, imborrable, de miles de per- sonas libres yendo al mismo sitio a la misma hora en un bonito atasco de automóviles hechos en serie). Pensamos más bien que la duda sobre la propia identidad, o la suspensión de la autoconciencia que se produce en ciertos estados (paradigmáticamente, en el sueño), permite percibir en el monólogo interior muchas voces distintas, voces que son romo el rumiar inconsciente de estados de conciencia perdidos, o de modelos de conducta integrados a medias, y acaso después rechazados: en ese sentido apuntamos a los muertos como Rores que aecen en la memoria, a la fermentación de los recuerdos en historias y sentimientos que, negándose por su propia fuerza psíquica a desaparecer por completo, sufren transformaciones y generan argumen- tos. Esas voces son las que nos interesan, y en ese sentido peculiar hablamos de poesía de la memoria. Hecha esta formulación de la poesia que nos seduce (lo que queda en nosotros de la capacidad de encanto infantil tras la programación uniformante del sistema educativo, el aprendizaje de lo que ya se sabe), conviene reconocer que, propiamente, no hay retomo posible a tales columpios, 3Z salvo en el sentido (apuntado) de que éstos jamás nos han abandonado. La pervivencia de esta memoria se expresa, pues, pocas veces de modo alegre o encantador, y muchas más romo conflicto ron el sentido de la realidad, ron el orden social, y enquistamiento de ideas y sentimientos contradichos por la experiencia diaria. ..'.Serecuerda la infancia, casi siempre. O es la infancia la que siempre recuerda. La vida es indigesta y reiterada: los primeros platos aún nos repiten. Primeros juegos, besos primeros. Pero es la infancia misma la que siempre re- cuerda: romo nada más despertar de la siesta se recuerdan, confundidos, los ensueños, y uno, si acierta a quererlo, empieza a tirar del hilo, y va surgiendo toda (hasta allá donde se corta) la memoria de todo lo vivido, de todo lo soñado... ...Nacen los niños romo brotan las flores, siempre los mismos y no, y vienen ya cargados de un perfume que nunca es viejo, sino siempre eterno: siempre en acto, siempre sólo presente. Y luego se recuerda la infancia. Pero es porque en ella estaba el recuerdo de todo. Y consiste la cultura en olvidar lo infinito, en escribir encima, en llenarse de particulari- dades e idiotismos, entidades nacionales, pasados históri- cos, circunstancias que se creen exclusivas, hechos diferen- ciales. Y a medida que uno se centra en ser uno (es decir, en ser unomás, todos creyendo con firmeza en ser irrepetibles, pero todos sumables, e iguales ante la ley lo mismo que 11nte la muerte), se va desaprendiendo a recordar lo que uno no era, lo que se nos rolaba por las puertas mal cerradas. la vida es un aJlendario/ del que te van robando mes tras mes/y a aJmbio de lo abonado/redbestratamiento de Vd 33
  18. 18. Quizá recordamos la infancia porque entonces aún no éramos nosotros. Quizás (hubo quien se atrevió a decirlo) toda personalidad es un modo de neurosis, una esclerosis de ciertos mecanismos de defensa: y llamamos, también, verdad, o sea, recuerdo, a todo lo que tiene el poder de traspasar nuestras muchas defensas y hacer resonar, por dentro, nuestra infancia: a todo lo que sabe a primavera. Y es el arte (cuidado al coger esta palabra del cubo) toda la magia puesta al servicio de ese hacemos re-sentir las cosas. Y así decía alguno que puede ser la poesía un estado de infanda sostenida. o sea, de fonnulaciones pre-personales, de vislumbres de lo eterno, que es, por serlo, eternamente joven. Se echan cada día a lavarlos sentimientos. Se recuerdan la infancia y el amor. Del resto el subconsciente, que es quien sabe, elige irse quedando azul y limpio con el tiempo. 34 ,,_______________________,,,,

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