La Rosa por Defecto nº3 (octubre 2015)

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Tercer número (octubre de 1995) del fanzine de poesía La Rosa Por Defecto

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La Rosa por Defecto nº3 (octubre 2015)

  1. 1. La Rosa por Defeoto es un fanzine de poesía de periodioidad desoonooida. Se propone, en inioio, la búsqueda de un número por estación, lo que no impide que lluvias, humedades o seoretas mara- villas, puedan produoir su floraoión en los momentos y sitios menos esperados. La Rosa por Defeoto reoibe aomo lluvia de mayo oualquier oolaboraoión que se sienta llamada a figurar por aquí, y está, así mismo sufioientemente pertreohada para soportar orítioas, abierta o timorata- mente destruotivas. Ambas oosas pueden dirigirse a Ja, direooión que figura al pie, o bien entregarse a oualquiera que, por su aspeoto o tendenoias, parezoa sospeohoso de estar en relaoiones oon la redaooión de este fanzine. Los textos publioados no son propiedad de nadie, pero Ja, redaooión se identifioa, sin demasiado empaoho, oon ouanto en ellos pueda leerse, y aun oon su métrioa -o ausenoia de ella-, distribuoión y blanoos de página. Escribir a: LA ROSA POR DEFECTO. l.S.I.S. e/ Antonio de Leyva, 11 Bajo B 28019 - Madrid. 'Í 1'¡ J v'I 11 :~,;: '.f1 l¡ p l'"- -......¡ p ó (<"' ¡:: R o E o J' 7 R o ~ G nº 3 100 pts
  2. 2. n yoo-n....., zmy~ r-•e¡· r-ir-i 1~t"z sm-o ~zN rl m-•e; ze::~ z-~ y _,ilc..n yym!! ! 1 '<:/ 1 ¡ 1 [: _j
  3. 3. r INVENTARIO 3 Editorial 5 Dramatis Personae 7 Canción de las brujas (Tomás Segovia) 11 Suena, primero (Rafael Herrera) 12 Para, hacer a, Ja, luna, (Rafael Herrera) 13 Hace tiempo que vengo pensando (Nuria Huélamo) 15 Los anillos de la sangre (Antonio Martín) 16 No se pierde el misterio (Antonio Martín) 17 La casa (hexamétrica) del alma (Alejandro González) 18 ¿Tú sabes del amor'? No nos lo digas (Alejandro González) 19 El Palacio del Tiempo (Antonio Hernández) 20 Senderos de gatos (Antonio Hernández) 21 Yo muero, tú mueres, él muere (Maica Martín) 23 Secretos (Maica Martín) .. LA FÓRMVLA MÁC/ICA (y el Blues del bolsillo vacío1) Hacer la canción, como decía Silvio; hacer el poema es un modo de hacerse justicia (de ajusticiarse, en fin, que es lo mismo y lo contrario, desde luego). Toda explicación de lo que nos pasa (cuando realmente nos pasa algo) nos deja un saldo de mentira en la lengua, el fantasma de algo indecible que era lo realmente imrortante del caso. La poesía bien puede ser (si algo lo es) e arte de conjurar tales fantasmas. Rjar vértigos, dicen que decía Rimbaud; o posar tigres, como en aqueí cuento de Cortázar. No estaría de más recordamos que el Tú, el Yo de los poemas, son J>ersonajes mayormente mitológicos. A nadie le interesa (o hace mal en interesarle) si la autora X se bañaba con su primo segundo aquella tarde en el río, si el novio de Fulanita Z era gente celosa, si Ramón Sijé era católico o budista o si Federico (/arda Lorca se acostaba con caracoles. Es obvio que (salvo megalomanías incurables) al dejar crecer el poema nos salimos un tanto o un mucho de nuestro particular DNI, esperando que la claridad imper- sonal de los versos nos utilice, que algo de nuestra voz despierte eco en las grandes cuerdas de la lira; y que esa vibración, a su vez, anime armónicamente la sucursal de la vida en nosotros. Y, por supuesto, como recitadores o lec- tores, nos metemos igualmente en ese Yo-Tú de los versos, que tampoco es nadie en especial. Así pues, si ni éste ni aquél, bien podría ese Yo ser cualquiera. Y de eso sin duda va en parte la historia. Como en los conjuros egipcios antiguos, el difunto es Osiris N: y Osiris N es, a su vez, todo aquel que pasa la puerta y sabe las palabras oportunas. No de otra manera cualquiera de nosotros es el hablante del español oficial contempo- ráneo; y, viceversa, el hablante de tal cosa no es otro que cualquiera de nosotros. Nada pues, ni una miga, para eso que llaman poesía de la experiencia. Nada, al menos, si por eso enten- demos (como es de temer) el uso consciente, expresivo e interesado, del lenguaje para dar cuenta de los sucesillos o sucesazos de quien sea. Nada si se trata de ser original, de 1 Empty pocket blues, de Clive Palmer, en lncredible String Band (1966): The incredible string band, WEA. • ·e~' l
  4. 4. --·-- - tener un copyright reconocible y más bien óseo, que permita a los peritos <le la cosa tasar la autoría de aquesto o aquello. Y si esto deciamos del yo, ¡qué decir de el poeta! ¡No sería más piadoso conceder que no se es tal sinp en cuanto se oficia (en general, breves ratos, dejando la Epica · aparte), y dejar a la gente comer bocadillos de calamares, jugar a la pelota o al scrabble, sin responsabilidad lírica sobre sus espaldas! La metáfora de ser poeta, tal como ser criminal o fornicador: por repetida afición al acto, ha llegado hasta los carnés. Extrayéndolo del catálogo de oficios, volvamos el término a la serie que le corresponde : la de los roles. Hacer de figurante, prot~~onista, oficiante, poeta, recitador, compositor o arreglista. Y nada de esencia en todo esto. Como tal actividad ritual, confieso que no distingo la poesía de la magia. Que la rima, la aliteración, la musicalidad en suma, sean procedimientos mágicos en principio, como suele reconocerse, apunta más bien a que la poesía en bloque es un tipo de magia (o naturalmente, viceversa), que actúa sobre la memoria, y se propone objetivos eminentemente prácticos, al tiempo que metafísicos : invocar a los muertos (elegía), invocar los sentimientos y recuerdos (daría lo mismo decir los Dioses, o los espíritus), invadir y poseer/desposeer al oyente; y aún más, trascender la ilusión de la individualidad por un breve instante sagrado, sintiendo sonar en nosotros cuerdas otras muy profundas y secretas, correspondencias de todas las cosas más allá del corte arbitrario de sus ideas (sinestesia lo llaman a veces). Es divertido hacer estas soflamas : dar la razón a lo que no es razón. y que luego eso venga. y que haga de nosotros lo que quiera. ¡Qué podríamos perder! My pockcts cmpty, bdbc/singing !he blues for you. 4 DRAMATIS PERSONAE Tomás Segovia es poeta y ensayista; autor, entre México, París y Madrid, de libros fundamentales y escurridizos (digamos, por ejemplo, Trízadero). Los libros de Tomás Se- govia son, en efecto, en general inencontrables, siguiendo en esto una sabia política de soterramiento, que sigue, según se ve, la tradición editorial bucanera de Flint and Co. Del muy notable Anagnórisis, hemos conseguido (previa firma en un papel en blanco bajo pretexto de autógrafo) autorización para reproducir aquí la Canción de las brujas, intento, según el autor, el más cercano de los suyos a esa hennosa mentira llamada surrealismo. Escrito de un tirón, excuso apuntar cómo habría de recitarse. Tras cinco o seis relecturas, pueden ustedes seguir leyendo el resto del fanzine, que, después de todo, aunque menor es también cosa digna. Rafael Herrera es, aún más que filólogo, poeta. Tras inclinar, definitivamente a nuestro juicio, la balanza de la traducción del verso antiguo en favor de la poesía (ni la Eneída es una novela, ni las Naves de Homero las Páginas Amarillas; ni siquiera Catulo es Luis Antonio de Villena), perpetra impunemente composiciones propias tan hermosas como las de La fórmula mágica, su último libro, que, al modo de los panes y los peces, nació de algo tan fútil como un breve programa de mano, y en el que medran caldos !/víricos tan impresionantes como la muestra que aquí les inyectamos. Nuria Huélamo (la Lulí) es voz la más hermosa de Ciento Volando (combo de folk lunático que actúa, con casi regularidad, en el Rincón del Arte Nuevo, el Segovia 17, los sábados a las 22:00, pero cuya inusitada presencia nunca puede descartarse del todo en ningún sitio), agrupación que se complace en acompañar, sin estropear demasiado, sus recetas únicas de verso y canto. Nuria parece al inicio pedirte la atención por unos segundos, en un viaje bien amable, y después, como es sabido, uno llega a recuperarse parcialmente con el tiempo y la distancia. No digan que no avisamos. Y, como siempre, vaya un ejemplo : Hace tiempo que todo es mentira. --~, 1______
  5. 5. Antonio Martín es, además de editor de Cosmopato Ud., redactor-presentador y chico de los recados de El otoño en Pekín, programa de libros y más libros que, sin remordi- mientos visibles, se emite incombustible en Onda Verde (108 FM), miércoles de 23.00 a lo que caiga. No, tampoco él estaba libre de culpa, como muestran Los Anillos de la Sangre anexos al sumario de este caso. Alejandro Qonzález, crecientemente pálido por su atención al limón y a las lamias, trabaja ahora en la sucursal radiofónica de este libelo, La rosa por defecto (en la boca del asno), Onda Verde (ya saben), jueves de 22.00 a 23.00, secundando en ello a Alfonso Qarcía, auténtico peso pesado de los líricos. De su aún irreal Bocadillo de amapolas, que aúna canciones, sonetos y arritmias, van aquí unas migillas empapadas del licor suficiente. Antonio Hernández es, pese a sus protestas de inocencia, responsable en buena medida del fervor sonetístico que, a riesgo de enterrar para siempre el género, agita la Rosa y el mundo al completo. Sus 42 sonetos dispuestos a cualquier cosa permanecen, aún, mayoritariamente inéditos, y sólo una paciente labor de zapa nos permite escapar de sus mansiones con nocturnidad y malvasía, provistos de algún ejemplar que, periódicamente, filtrar a la Rosa amarilla (vaya aquí su Palacio del Tiempo, y, fuera de la observancia de Violante, los Senderos de gatos, de perroS,. Maica Martín es, en sí, un ejemplar volátil de sangre entraña- ble; tras una larga temporada de impresión en el Middle West (la mano que mece la cuna), regresa, a petición de admirado- res y lectores, a su sede madrileña. Rojos por la emoción más que amarillos por el tiempo sacamos aquí algunos de los papeles que, en su huida, dejase atrapados en los dientes de la prensa. 6 Canción de las brujas La bruja Pirulí de día no hablaba de noche sí jugaba de día de noche hacía así La bruja Rebruja montada en su escoba por todos los rincones a la vez de la alcoba miraba y remiraba y le caía la baba vieja revieja rebruja mujeruca (pero siempre está detrás de tu nuca y nunca jamás ninguno la ha visto ni el más listo relisto) La bruja golosa amarilla y flaca con su ji, ji, ji y su je, je, je y su ja ja jaula y su que te como y que no te como y enseñ<l el meñique sí estarás ya gordo Tía la mí tÍd la que baila en la rueca di ¡dónde tenemos las mantecas! más adentro que las tripas más a lo hondo que los hígados por las entretelas por los entresijos ay bruja que no ay que no me seques ni me toques ni me saques las mantecas Tía la mi tía dígasme por Dios ¡y si me comiera el fraile Motilón! 7 ~·''"""' ' 1______
  6. 6. el fraile sin capucha el fraile sin cordón el fraile Motilón comilón sí tiene capucha y cordón lo que no tiene es fraile es un sayal sin nada por dentro sólo un vacío oscuro qué miedo te come y no te masca te traga entero te agarra y te mete en lo negro el fraile Motilón el Tío Tomasón el tragón díme la mi abuela Dios te valga si habré ya pisado pasado la raya díme díme por lo más agriado si voy ya hacia el otro lado y el hada madrina y el hada madrastra embrollan el rastro varían de rostro mudan de contraste Id buena bruja Pirulí « .. ~'lt:....C" - fe cuenta un cuento y fe dice que sí pero está n1c1rchito para siempre el mundo de saber que era mala mala y embustera tan dulce tan bella la reina hechicera el hadd blanca tiene leche Id bruja negra no el hada duerme en los jardines la bruja en el rincón la bruja negrd está secd desdentada ·tiene pelos en la barbilla y la voz cascada la bruja fea es áspera como el asperón la madrina huele a gloria la bruja no que huele a requesón la mi abuela díme por lo que más hieras ¡quién llora y gime allá afuera! no es nadie no es nadie el animalito de la noche plañe que plañe ¡por qué gime y por qué pena! estará ya muerta y enterrada el hada buena ay la envenenó la bruja que le puso podridas y azules las carnes con su aguja con su manzana y su peine la puso verde con su acerico le puso el corazón frío la esposa del rey ha muerto duerme entre las flores y el animalito de la noche llore que llore nos iremos por lo oscuro el animalito y yo gimiendo y llorando los dos ay que nos duerma y nos abrace el hada la bruja no 9 ~-,,
  7. 7. anda miedoso métete en la noche oscura dile que no la quieres a la bruja por vieja por fea por seca porque no te da la teta dile que eres del hada blanca de la blanca reina por melodiosa y serena por la voz y la dulzura y la belleza y por las caricias de sus manos frescas dile que la quieres y la quieres y que eres suyo y que ha de venir un día hecha de flores y volcada en arrullos a sacarte de aquí y a cantarte la nana y a llevarte a sujardín del alba vete vieja que no te quiero que la quiero a ella pero su claro corazón la mi abuela ¡dónde estará! arroyo claró fuente serená que aquí no por allá por all,í bruja díme que sí que soy para ella y no para ti bruja dime que no dime que duerma dime que echaremos mucha tierra 10 Suena primero a decir es aquel pero tú y yo en el fondo -tú porque yo pero yo porque tú; luego aquellos y aquello- Sigue después dando nombres -decir- abriendo los ojos ver y saber y decir a la vez pero entonces enwnces antes después porque al fin, y hay hoy porque ayer y mañana. Puede seguir la canción pero ya no vale la pena. 11 - ··°", 1 1
  8. 8. Para hacer a la luna venir hay que mentir. Para enseñarlas a amar hay que engañar. Para que el niño no vuelva a ser hay que joder. Oficio de bruja deja c¡ue cruja y en su burbuja dile que no. Puesta en la hilera la vida espera de esa hechicera me escapo yo. 12 J ' Hace tiempo que vengo pensando ser luna de agosto, ser luna de marzo. Contemplarlo todo desde tan lejos, no caerme delante de ningún espejo. Hace tiempo que huele tan raro como si los días se hubieran quemado. Hace tiempo que huele distinto como si esos días ya no fueran míos. Hace tiempo que me he envenenado con cada palabra que me han regalado. Hace tiempo que me he vuelto ingrata, me revelo niña con las uñas largas. Hace tiempo que todo es mentira, un día en tu vida, otro en la salida. Hace tiempo que sólo disfruto escuchando amores sin sonido oscuro. Hace tiempo que creo en los cuerpo~ que bailan y giran sin buscar asiento. Hace tiempo que creo en los muertos que lloran a oscuras por matar el tiempo. 13 --..,.,
  9. 9. Hace tiempo que creo en las brujas que te dan manzanas para sembrar dudas. Hace tiempo que creo en tu risa, sólo me consuela verla tan desnuda. Hace tiempo que sólo quisiera dormir a tu lado, no mirar afuera. Hace tiempo que sólo conozco dos manos tan ciertas como que viene e.1 otoño. Viene el otoño... 14 .. Los anillos de la sangre Vna cadena basta de eslabones de acero y con alambres Vn acertijo confuso de nombres de antes y de bienes Vna maraña que acosa sonríe y triunfa. Vn anillo de sangre de hierro, roja. Vna canica azul, de peso, de luz, en la arena, en los patios. Vn camino de hormigas y la senda de la araña. Vn balón compartido, dos cañas, tu casa y la mía y el barrio: Vn anillo de sangre de barro, roja. Diez caricias por beso, treinta besos por espalda, no llega el nombre a la garganta. Vn disparo de alma, un adios y una noche. Vn adios. Otra noche que pasa: Vn anillo de sangre, de sangre, roja. Vna luz en los papeles, de flores, de duendes. Vn éxito en los papeles, de listas, de héroes. Vna cadena de canicas, de caricias, de sangre. Vna noche, una pena, un poso que nollega, los trenes que se marchan y aquí nos dejan. Vnos anillos de sangre en la garganta, en los labios, dulces, Vn anillo de sangre de nata blanca. l "'
  10. 10. No se pierde el misterio aunque conozcas su nombre. Qué sabemos de la Luna: que está llena de huellas. No se acaba el asombro al ver la selva en las fotos; los paisajes se los comen las termitas por las noches. Y del viento, las tormentas y tifones, sólo queda el recuerdo qe las trombas en las calles. Aunque nos regalan el corazón de los mares, cada noche acechan secretas, las mareas. De lo que leímos, de lo que a veces supimos, quedan huellas, como en la luna, como en las fotos. Qué reflejo nos deja, qué imagen conocemos de espaldas al espejo, apagando las luces; Y qué islas conoces, apagando las playas. La rosa de los vientos no crece en los jardines 16 La casa (hexamétrica) del alma Como en recuerdos que siempre se tienen de días más largos que éramos todos, en fin, más pequeños y el mundo otro tanto. No más allá de los radios de plata de las bicicletas o el sorbo lento del gato que arranca la carne del alma. Hay unas casas cerradas al fondo que no tienen timbres, bares a los que no vamos jamás en la tarde tan fría, parques debajo de vasos helados de oscura cerveza, guerras que no se ganaron, catálogos plenos de yerba. Ay lo que nunca se pueda negar porque sólo nos quede dentro su hueco, y a veces el té de las manos heridas. Ay de los besos que nunca se dan a parientes, abuelos, tíos remotos del otro portal superior de la vida. Besos que nunca se dan a beber y su lenta ruina deja el sabor del azúcar podrida que manan los labios, podre la miel que se canta y nos mata las ganas del cielo. Como en recuerdos que siempre se tienen de versos más limpios, cachos de ciclo, cubitos de sangre, jardines de alambre, Títyre tu patulae recubans sub tegmine fagi, di si lo sabes el nombre de todas las cosas que faltan. Nada de nada de nada de nada de nada de nadie. Faltan las firmas de todos los niños y niñas del aire.
  11. 11. ¡Tú sabes del amorr No nos lo digas. Llevar en bolsas grandes primavera, servir en vasos fríos quemaduras, negarse a reposar. Nunca maduras. Te mueres y ya está. Limpia amargura. El caso está resuelto. No me sigas si temes encontrar lo que mas quieras. Se toma todo sangre y es espesa. Se toma todo sangre y nos calienta. Qué dulce, corazón, estar por dentro del ánimo mayor de las promesas. 18 El Palacio del Tiempo ...Vn enorme crepúsculo me ampara... Entre mis Dos Señoras voy sentado. A un lado me habla el Este; al otro lado, mudo, el Oeste va. No tienen cara salvo sospechas de una risa rara... Y al Palacio del Tiempo soy llevado, a ver las torres que el olvido ha alzado, la luz deshabitó, el verdor helara. Por el pórtico voy; me veo dormido. Ahora me abre el jardín de tu clemencia la tumba de las cosas que se han ido, ahora cruzo el confín de los confines, me arroja al tribunal de la existencia tu guardia de milenios y mastines. 19
  12. 12. Senderos de gatos, senderos de perros, caminos de yerba, cerrados, espesos. El niño los anda a veces. El sueño los hace infinitos. Senderos que siguen el hilo delos pensamientos, extravíos sin horas dentro de lo interno. Senderos llenos de silencio, sin almas ni cuerpos. Senderos de gatos, senderos de perros; senderos que siguen los muertos. ~() -.,, ,~1 Yo muero, tú mueres, él muere. Me gustaba cazar promesas en el fondo de sus ojos. Muchas veces regresaba exultante a casa con el trofeo en las manos y un chicle de menta en la boca. Es verdad, no todas las promesas eran verdaderas, pero entonces yo solía darles una mano de pintura Titán y quedaban como nuevas. Al día siguiente las sacaba a pasear toda orgullosa para que la gente me viera cargada de ilusiones, para que él notara que estaba ilusionada. Vn día, no recuerdo bien cuándo, él empezó a crecer. Y estuvo creciendo durante horas, días, meses; crecía sin parar ante mis ojos. Yo le contemplaba desde abajo y escuchaba su voz en off. Sus palabras dolían a sal y alcohol pero tenían la propiedad de quedarse grabadas en mis pechos y acabé por creer en ellas más que en mí misma. Aquel día cambié mi nombre por unas cuantas sonrisas, comencé a hacer señales de humo para que él me mirara, ensayé poses interesantes y aprendí a mover el culo sin perder el equilíbrio.· Él no siempre me veía, o por lo menos fingía no hacerlo. Yo me acercaba a su lado contoneándome, ven- diendo mis ojos viejos a cambio de su mejor gesto de indife- rencia y un catálogo en varios idiomas de posibles acompa- ñantes, todas a sus pies. Para aquellas ocasiones yo tenía un diccionario de palabras hirientes con las que contribuir a su cadena de desdenes. Jugábamos a ahorcamos con ella. 21
  13. 13. Después nos cansábamos de no respirar y nos despedíamos con un beso en los labios hasta el día siguiente. No hubo día siguiente. Se marchó en silencio, con la cautela del que conoce el dolor de una partida. Al princípio no noté su ausencia, luego me enteré de que se había ido hacía tanto tiempo que ya nadie recordaba su rostro, su sonrisa infinita y acogedora. Me dijeron que había muerto. Sé que estuvo preguntando por ahí qué hice al saberme sola. Supongo que esperaba algo espectacular y trágico o, por lo menos, algo lógico. Pero yo estoy hecha de su misma materia y rara vez camino en línea recta. Pocas veces pensé en no volver a verle, imaginaba que antes o después terminaría resucitando para llevarme con él... aunque quién sabe en qué se piensa dentro de la tumba. A veces me duele en el borde de sus labios. Ojalá supiera moldear las almas de plastilina, hacer figuras de colores con los recuerdos y poderlas exponer en algún puesto de cualquier mercado. Las cambiaría por seis tapas de foie-gras rancio. Descanse en paz. "" ~· f ... .___ SECRETO Sólo guardé 1.1 Vdga esperanza de tenerte como quien tie- ne un tesoro a dos palmos de tierra. Yo alimentaba mi espera con caramelos de café con leche y latas de cerveza. Tragaba ruidosdmente porque alguien me había dicho que así alimentaba más. Tú no entendías esto y te reías de mis modales, un dia te reíste tanto que dejaste de respirar y cuando estaba a punto de molerte a golpes se te abrieron un par de branquias a ambos lados de la garganta y seguiste riendo, esta vez con más fuerza. Aquel día, al llegar a casa, tiré los caramelos a la basura y me metí en la cama con los pies fríos. Diez siglos más tarde, cuando me desperté, sentí que no me querías y corrí a contárselo a mi madre. Mi madre me escuchó con los ojos cerrados y luego me dijo que tenía re- pollo con patatas porque las espinacas estaban muy caras. Pero como a mí no me gusta el repollo, me puse el vestido m.1s ajustado de mi hermana y salí a verte harta de cerveza Mahou. La cerveza debe ser buena para el alma porque con ella uno se siente ligero, llega antes a los sitios y ve la luna más grande. Pero aquella vez no llegué a tiempo a tí, y eso que estaba borracha. En tu cuarto, sólo la cama, una caja de con- dones y una nota enmohecida: "Me voy por no verte más." Toda la habitación estaba llena de esos caramelos que tanto me gustan y estuve allí tres días comiendo sin parar. Cuando apenas quedaban unos pocos me cansé de tanto si- lencio y regresé d mi casa a comer repollo. Y resultó que tú me dabas igual, y que me gustaba el repollo y me daban asco los caramelos, y que yo era de tal forma que ya no era yo, y sentí un nudo en la gargantd y ganas de llorar. 23

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