Adolfo vásquez rocca ph.d. 1. georges perèc pensar y clasificar. 2. georges perèc, escritor y trapecista, en konvergencias, buenos aires, 2007

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VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, "GEORGES PEREC; PENSAR Y CLASIFICAR", en Revista ADAMAR, Nº 26, 2007, Sitio incluido en el Directorio Mundial de Literatura de la UNESCO. http://adamar.org/ivepoca/node/232

VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “PENSAR Y CLASIFICAR; GEORGES PEREC, ESCRITOR Y TRAPECISTA”, En Escaner Cultural, Revista de Arte Contemporáneo y Nuevas Tendencias, Santiago, 2007,
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- Vásquez Rocca, Adolfo, "Georges Perec; Pensar y clasificar", en Revista ADAMAR, Nº 26, 2007, Sitio incluido en el Directorio mundial de literatura de la UNESCO. http://adamar.org/ivepoca/node/232


VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “PENSAR Y CLASIFICAR; GEORGES PEREC, ESCRITOR Y TRAPECISTA”, En Escáner Cultural, Revista de Arte Contemporáneo y Nuevas Tendencias, Santiago, 2007, http://revista.escaner.cl/node/88


VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “GEORGES PERÈC O LA LITERATURA COMO ARTE COMBINATORIA: INSTRUCCIONES DE USO”. En MARGEN CERO, Madrid.
http://www.margencero.com/articulos/articulos2/georgesperec.htm
Reseñado en Atlas de LITTÉRATURE POTENTIELLE, FRANCE
http://perso.orange.fr/jb.guinot/pages/GPoulipo.html



"He olvidado las razones que me hicieron escoger, a los doce años, Tierra del Fuego para instalar allí W: los fascistas de Pinochet se han encargado de dotar a mi fantasma de un último eco. Hoy varios islotes de Tierra del Fuego son campos de deportados”

PEREC, George, W o el recuerdo de la infancia, Ed. Península, Barcelona, 1987.


Adolfo Vásquez Rocca: GEORGES PERÈC; PENSAR Y CLASIFICAR


Pensar y clasificar; Georges Perec, escritor y trapecista por Adolfo Vásquez Rocca

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    Perèc es uno de los escritores más interesantes e imaginativos del siglo XX que, además de haber sido el creador de los crucigramas semanales de la revista Le Point, de París, realizó guiones cinematográficos, varias novelas, poesías, ensayos literarios y sorprendentes piezas teatrales. Georges Perèc, continua siendo casi desconocido para el gran público, a pesar de que existen traducciones de sus obras a 15 idiomas y goza de celebridad entre autores –para quienes constituye una inspiración– como es el caso de Raúl Ruiz, un poco al modo como Jean Genet lo constituyo para Sartre.

    En 1965 Perèc obtiene el premio Renaudot por su novela prima –Las cosas [3]– donde narra la progresiva desaparición de un joven matrimonio de diletantes parisinos entre sus aspiraciones sociales y sus ansias revolucionarias. En 1967, junto al extraordinario novelista Raymond Queneau [4] –miembro del Colegio de Patafísica, director de la Encyclopédie de la Pléiade– y el matemático Françoise Le Lionnais forma OULIPO (Ouvroir de Littérature Potentielle “Taller de literatura potencial”), que entre sus miembros llegó a contar con figuras como Nöel Arnaud, Marcel Bénabou, Italo Calvino, Marcel Duchamp, Luc Étienne, y Albert-Marie Schmidt entre otros. El objetivo del grupo era explorar el potencial combinatorio de aquellas coerciones formales como la gramática y las reglas de estilo, persiguiendo siempre la expansión del campo de posibilidades narrativas. Explorar los juegos y las combinatorias posibles dentro de las reglas convencionales de la literatura.

    El inclasificable talento narrativo de Perèc crece bajo la influencia, precisamente, de los experimentos realizados al interior del OULIPO. Es así como en 1969 presenta su novela La Disparition [5] (El Secuestro), una novela policial que relata la misteriosa desaparición de Tonio Vocel y una secuencia delirante de maldiciones, asesinatos, incestos, venganzas y todos los componentes de una tragedia pequeño burguesa: banquetes, accidentes de tránsito, pistas falsas, policías rudos, informes desclasificados de inteligencia, variaciones del Zahir borgeano, paráfrasis a Melville, citas a un desconocido poeta chileno, descripciones de vestidos Chanel color gris o blanco, discusiones sobre arte moderno, variaciones sobre música docta, la utilización arbitraria de algunas palabras, cartas testimonio delirantes, y la desaparición o secuestro de la letra “e” (la más utilizada en la lengua francesa), que en el excelente trasvasije del equipo traductor derivó en la desaparición o secuestro de la letra “a” en nuestra lengua castellana, tan omnipresente como su contraparte francesa.

    'ESPECIES DE ESPACIOS', de George Perec

    Perec observa, cataloga, recuerda, matiza, ocupa espacios de palabras en los mapas con objetos y seres de palabra en este libro, plantea problemas, nos sugiere elementos cotidianos que deberíamos mirar más a menudo para inventariar. Va desde la página hasta el espacio en un recorrido que en su ascenso pasa por la cama, la habitación, el apartamento, el inmueble (momento en que recuerda 'La vida, instrucciones de uso'), la calle, el barrio, la ciudad, el campo (que no existe), el país, Europa y el mundo.
    Perec hace urbanismo emocional, arquitectura literaria, geografía de memoria. Ingenieria vital imprescindible.
    Pues, tal y como termina diciendo en el prólogo de este hermosísimo libro:

    'Vivir es pasar de un espacio a otro haciendo lo posible para no golpearse.'

    GEORGES PEREC EN SU LABERINTO.


    Todavía no alinean a Perec al lado de Proust y de Céline en el gran canon de la literatura francesa del siglo pasado. Está demasiado vivo. Todavía hoy genera ideas, quizás incluso las genera más que antes, y mueve a los espíritus. Además, él no quería ser importante, huía de toda la parafernalia de lo solemne. Todavía hoy, cualquier línea suya da trabajo feliz a sus lectores. Es como si estuviera diciéndoles todo el rato que abran puertas, bajen escaleras, interroguen a todo aquello que les parezca que ha dejado de sorprenderles para siempre. Perec es un genio. Tiene una página de Tentativas de agotar un lugar parisino que puede perfectamente resumir su mundo: está sentado en un café de la plaza de Saint-Sulpice y se dispone a inventariar todo lo que ve allí (es decir, se prepara para agotar todo aquello que tiene delante, o al lado, en cualquier parte) y nos previene de que no está interesado en las estatuas de los cuatro grandes oradores cristianos de la plaza (Bossuet, Fénelon, Fléchier y Massillon) porque ya han sido suficientemente registradas y fotografiadas; quiere, en cambio, ocuparse de “lo que generalmente no se anota, lo que no se nota, lo que no tiene importancia, lo que pasa cuando no pasa nada, salvo tiempo, gente, autos y nubes”.

    Experto en esquivar la grandeza, fue un maestro del arte de la atención a lo minúsculo. En ese descenso al territorio de lo pequeño reside paradójicamente su grandeza, que también se apoya en otra paradoja, su afán de que perdure el vacío de la vida: “Escribir es tratar meticulosamente de retener algo, de hacer que algo de todo esto sobreviva: arrancar algunos pedazos precisos al vacío que se forma, dejar en alguna parte, un surco, una huella, una marca, o un par de signos”.

    Sus padres, judíos polacos que emigraron a Francia, murieron muy jóvenes, su madre en Auschwitz. Esto condiciona posiblemente su visión de la literatura que, aparte de un juego, es también una lucha trágica contra el olvido. Y al lado de esto, como una emoción añadida, ese frenesí encantado, esa pulsión por agotarlo todo. Creo que para comprender el providencial papel que en la historia más reciente de la literatura juega su obra conviene que viajemos hasta el contexto de la crisis de la gran literatura narrativa del siglo pasado. Terminada la época de las grandes novelas exhaustivas y extenuantes (las de Joyce, Proust, Thomas Mann o Robert Musil especialmente), la literatura narrativa se encontró en un callejón sin salida: mientras los ingleses, por ejemplo, mirando como siempre por encima del hombro, se refugiaron en los grandes modelos narrativos, que son extraordinarios, de sus siglos XVIII y XIX, los franceses se inclinaron por las formas experimentales (auge del Nouveau Roman y posteriormente Tel Quel), formas que no llegaron a cuajar, pero terminaron por crear las condiciones para la aparición de un auténtico artista contemporáneo, Perec, Georges Perec, que se alzó contra las pretensiones de los nostálgicos y, girando la espalda a lo supuestamente importante, se ocupó de lo pequeño: “¿Cuántos gestos hacen falta para marcar un número de teléfono? ¿Por qué?”

    Ahora, transformado en un catálogo exhaustivo de gestos -que es lo que, a fin de cuentas, podría ser esta sorprendente y brillante muestra perecquiana que acaba de inaugurase en A Coruña-, el autor de Las cosas y de La vida instrucciones de uso se encuentra ante la hipotética oportunidad tardía y extraña de pasear por parajes gallegos inesperados por los que sin duda cruza todas las noches, sin yelmo ni protección alguna, con un pequeño ciclomotor de manillar cromado, contagiando de euforia inesperada a todo el barrio viejo de la ciudad de A Coruña. Hasta un bar próximo a la Fundación Luis Seoane, donde se presenta la gran exposición dedicada a la dimensión visual de su literatura, se ha sumado a la fiesta y promete servir muy pronto crepes de Perec, y también Perec Decrep, un cocktail nuevo. El casco antiguo de A Coruña se ha vuelto único, tan impar como el señor del manillar cromado. Y hasta se ha visto reforzado en su rebeldía por la calma tensa que ha venido a sustituir a la potente tempestad de los pasados días. Como si se esperara un acontecimiento.

    Recorrí ayer la exposición en compañía de Hermes Salceda y Alberto Ruiz de Samaniego. A Hermes (que ha colaborado en la zona dedicada a OuLiPo dentro de la muestra y tradujo no hace mucho con Marisol Arbués el perecquiano ¿Qué pequeño ciclomotor de manillar cromado en el fondo del patio?) le parece que hay que ir a la Fundación a centrarse en el ojo de Perec, en las cosas que él miraba y en la forma que tenía de hacerlo: “Uno de los aciertos de la exposición es la continua presencia de textos perecquianos que en algunas piezas permite apreciar el aspecto visual de la forma de escribir de este autor, y en otras el traslado de las técnicas de escritura al lenguaje visual y viceversa: listas, trampantojos, letanías, heterogramas...”

    Alberto Ruiz de Samaniego es director de la Fundación, comisario de la exposición y autor de una interesante obra ensayística que parece fundada por la Orden de Maurice Blanchot. Ha destacado en la Seoane por la osadía de sus magníficas y originales propuestas, que se rebelan contra una supuesta grisura de la provincia. Pienso ahora en su muestra sobre Michelangelo Antonioni como pintor, en la de Fritz Lang como escultor, y en esa inquietante muestra, Atlantikwall, impresionante recorrido por los bunkers nazis anclados en el norte de Europa.

    Pere (t) c -el título de la exposición juega con el verdadero apellido del escritor, Peretz, y con la expresión latina que significa “lo demás”, que en singular podría servir como referencia a la inmersión del escritor en mundos más o menos ajenos a la literatura- incluye una selección de fondos de la Association Georges Perec y una serie de obras realizadas por artistas nacionales e internacionales. A lo largo del asombroso itinerario por el laberinto perecquiano, el espectador se encuentra con manuscritos y fragmentos de las principales obras literarias de Perec, a los que se suman algunas de sus famosas listas y enumeraciones, una selección de los bocetos preparatorios que, a modo de story board, dibujaba para planificar libros como La vida instrucciones de uso. Entre otras sorpresas, el visitante encontrará un cuadro que quizás creyó algún día que no existía: el que está en la portada de El gabinete de un aficionado y que sólo se vio en la edición española de Anagrama; es una pintura de Isabelle Vernay-Levêque, que ha cedido el cuadro por primera vez en su historia.

    Ya sólo La Vida, instrucciones de uso contiene mil referencias al arte de la pintura. Hay también películas, míticas para los perecquianos, como El hombre que duerme, y la que realizó sobre Ellis Island y la emigración europea de principios del siglo pasado a Estados Unidos.

    Si algo claro tiene el visitante que recorre esta exposición es que acabará agotado antes de agotar la infinita, laberíntica, ilimitada muestra de cómo trabajaba uno de los más grandes artistas del siglo pasado. Y lo que en cambio ignora –aunque ahora va a enterarse- es que si visita la toilette femenina, podría esperarle una sorpresa de órdago, diabólica para ser más preciso, aunque no sigo, porque, además, no sabría explicarla, quizás porque pertenece a la estirpe de “lo que no se nota”.


    Georges Perec – LA VIDA, INSTRUCCIONES DE USO


    Georges Perec fue uno de los más importantes novelistas experimentales del siglo XX y de la literatura francesa. Nacido en París el 7 de marzo de 1936, perteneció al grupo Oulipo, que fundara Raymond Queneau, cuyos componentes pretendían crear obras mediante una técnica de escritura limitada, en estrecha relación con las matemáticas. Su fama y su gloria literaria y económica vinieron dadas por la publicación, en 1978, de La vie, mode d’emploi (traducida al español como La vida, instrucciones de uso), considerada por muchos la mejor novela de la década de 1975-1985. El autor murió pocos años más tarde, en 1982, víctima de un cáncer de pulmón.

    En La vida, instrucciones de uso se confirma la que parece ser una de las grandes reglas de la buena literatura: no siempre es importante la historia que se cuenta. En este caso, más aún: no se cuenta ninguna historia larga en las seiscientas páginas de la novela, sino que la historia es sencillamente la vida en un edificio de París, en cuyas ventanas el lector puede asomarse para descubrir el pasado y el presente de quienes han habitado esas cuatro paredes. Con todo, lo verdaderamente importante de esta obra es la narración, el modo en que se cuentan las historias: un narrador común, omnisciente, que unas veces se dedica a contar las vivencias de una familia dueña de un piso, y otras veces se limita a describir, con una minuciosidad extrema, el mobiliario que forman las habitaciones vacías. De esa manera, Perec elabora un fresco donde cada ventana es un mundo diferente que tiene con las demás la relación existente entre dos casas en un edificio vecinal.

    Esta novela, altamente recomendable, supone un desafío para el lector medio, puesto que al no seguir ninguna historia, se asemeja más a un libro de relatos que a una novela; pero no obstante la independencia de sus capítulos –que se pueden leer al azar sin problema–, se puede discernir un argumento principal en el que se traza la personalidad del coleccionista de puzles Bartlebooth y su relación con los demás habitantes del edificio –el doctor Dinteville, Winckler, Foulerot, etcétera–, formando unos antecedentes que desembocan en un emocionante final en la tarde del 23 de junio de 1975.

    Uno de los aspectos más importantes de la narración es la distribución de los capítulos. Georges Perec, en honor a Raymond Queneau, a quien está dedicada la novela, utilizó los cálculos matemáticos del problema del caballo para recorrer el edificio ventana a ventana con el movimiento en ele que caracteriza a esta pieza del ajedrez. Así pues, es posible seguir la trayectoria del narrador con un tablero donde cada ventana es una casilla. Esta técnica le sirve al autor para desplegar ese rico fresco de personajes e historias que a lo largo de la novela acompañan al lector con todo tipo de curiosidades, anécdotas y referencias a obras de todas las artes (una de las propuestas del autor, que tardó unos diez años en escribir la novela, dada la complejidad de cada capítulo, que según el mismo Perec debía albergar un número determinado de referencias).




    Extracto de Pensar Clasificar:

    'Nunca me resultó cómodo hablar de mi trabajo de manera abstracta y teórica; aunque lo que produzco parezca originarse en un programa elaborado tiempo atrás, en un proyecto de larga data, creo que mi movimiento se encuentra -y se demuestra- andando: de la sucesión de mis libros nace para mi la sensación, a veces confortante, a veces pertubadora (pues siempre depende de un 'libro que vendrá, de una inconclusión que designa lo indecible hacia lo cual tiende desesperadamente el deseo de escribir), de que recorren un camino, señalizan un espacio, jalonan un itinerario vacilante, describen paso a paso las etapas de una búsqueda cuyo 'porqué' no sé explicar, pues sólo conozco el 'cómo': tengo la confusa sensación de que los libros que escribí se inscriben, cobran sentido en una imagen global que me hago de la literatura, pero me parece que jamás podré asir esta imagen con precisión, de que ella es para mí un más allá de la escritura, un 'por qué escribo' al cual sólo puedo responder escribiendo, postergando sin cesar el instante mismo en que, al dejar de escribir, esta imagen se volvería visible, como un rompecabezas inexorablemente resuelto.'
    - Georges Perec (1985)


    Adolfo Vásquez Rocca: GEORGES PERÈC; PENSAR Y CLASIFICAR
    GEORGES PEREC, EN SU LABERINTO.


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  • VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, 'GEORGES PEREC; PENSAR Y CLASIFICAR', en Revista ADAMAR, Nº 26, 2007, Sitio incluido en el Directorio Mundial de Literatura de la UNESCO. http://adamar.org/ivepoca/node/232


    VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “PENSAR Y CLASIFICAR; GEORGES PEREC, ESCRITOR Y TRAPECISTA”, En Escáner Cultural, Revista de Arte Contemporáneo y Nuevas Tendencias, Santiago, 2007, http://revista.escaner.cl/node/88


    VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “GEORGES PERÈC O LA LITERATURA COMO ARTE COMBINATORIA: INSTRUCCIONES DE USO”. En MARGEN CERO, Madrid.
    http://www.margencero.com/articulos/articulos2/georgesperec.htm
    Reseñado en Atlas de LITTÉRATURE POTENTIELLE, FRANCE
    http://perso.orange.fr/jb.guinot/pages/GPoulipo.html



    'He olvidado las razones que me hicieron escoger, a los doce años, Tierra del Fuego para instalar allí W: los fascistas de Pinochet se han encargado de dotar a mi fantasma de un último eco. Hoy varios islotes de Tierra del Fuego son campos de deportados”

    PEREC, George, W o el recuerdo de la infancia, Ed. Península, Barcelona, 1987.
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Adolfo vásquez rocca ph.d. 1. georges perèc pensar y clasificar. 2. georges perèc, escritor y trapecista, en konvergencias, buenos aires, 2007

  1. 1. Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogo KONVERGENCIAS LITERATURA ISSN 1669-9092 Año II Nº 5 Segundo Cuatrimestre 2007 GEORGES PERÈC; PENSAR Y CLASIFICAR. Adolfo Vásquez Rocca (Chile)Introducción ... el resto es literatura. Clasificando el mundo para comprenderlo a su modo, Georges Perèc no cesó de trastocarlas convenciones de lo sensible y las jerarquías establecidas. Su mirada confiere a la trivialidad, alos seres y a las cosas cotidianas una densidad inesperada que nos turba y nos maravilla. Georges Perèc es uno de los escritores más interesantes e imaginativos del siglo XX que,además de haber sido el creador de los crucigramas semanales de la revista Le Point, de París,realizó guiones cinematográficos, varias novelas, poesías, ensayos literarios y sorprendentespiezas teatrales. Georges Perèc, continua siendo casi desconocido para el gran público, a pesarde que existen traducciones de sus obras a 15 idiomas y goza de celebridad entre autores –paraquienes constituye una inspiración– como es el caso de Raúl Ruiz 1, al modo como Jean Genet loconstituyó para Sartre. La imagen que Perèc dejó tras de sí es mitológica. Hombre de infatigable libertad, para1 VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Raúl Ruiz, lenfant terrible de la vanguardia parisina; la poética del cine” en Almiar -© Margen Cero- Madrid, 2006 <http://www.margencero.com/articulos/articulos2/raul_ruiz.htm> 85
  2. 2. Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogoquien las palabras eran el medio de imponer eternidad a los objetos, fue perfeccionando conminucia el retrato que iba a dejar a la posteridad. Desde hace más de una década, París ha sido poseído por el culto a Perèc, que se reflejaen los incontables grupos teatrales, asociaciones de vecinos y clubes con su nombre. Todo autorfrancés de crucigramas ha desafiado alguna vez a sus lectores con los palíndromos, anagramas,heterogramas, homofonías, “bolas de nieve” y demás dramas alfabéticos en los que Perèc era unconsumado maestro. Quienes lo conocieron dicen que era un hombre extraño, tierno, alegre,atento, curioso, con una inusual conciencia de su lugar en la historia. Vestía siempre una camisa de cuello alto, se cortaba el pelo al rape y sus enormes ojosverdes, que centelleaban ante la menor respiración de la vida, le conferían un cierto aire seductor,disipado por los infinitos lunares y verrugas en las mejillas y las orejas apantalladas. Dos años después parecía otra persona. Se había dejado crecer una barba desflecada enla mandíbula, que casi en seguida se volvió gris. El pelo enmarañado sobre la frente y los ojos,cada vez más abiertos, cada vez más asombrados, dominaban una cara radiante de tiernalucidez. Desde comienzos de los 60, Perèc trasegaba las calles de París en busca de lo que élllamaba “las hierbas perdidas de la ciudad”: balcones, sillas de café, señales del metro, melodíascantadas por los vagabundos, frases hechas, listas de compras, sellos postales, boletas desupermercado. De su infancia desgarrada dará cuenta mucho más tarde, en una obra de título enigmático,W. Allí evocará Isy, al padre que murió combatiendo en junio de 1940, y a Cyrla, la madredesaparecida tres años después en los crematorios de Auschwitz. Evocará la carencia de amor yla sorprendente felicidad de no necesitar el amor. Unos tíos a los que casi nunca veía, le permitieron graduarse como sociólogo y trabajarcomo investigador en el célebre Centre National de la Recherche Scientifique. Todo el resto esliteratura. A fines de los 50, devorado por una fugaz fiebre política, publicó artículos combativos enlas revistas Partisans y Cause commune, y con un dúo de amigos, Roland Barthes y HenriLefevbre, fundó el grupo Argumentos, cuya única finalidad era conversar. Luego, los tres se apartaron para escribir. Lo hacían frenéticamente, con saña, como si elpróximo minuto de vida dependiera de la próxima palabra. En 1965, Perèc publicó Les choses. Suéxito fue fulgurante.1. Georges Perèc o la Literatura como Arte Combinatoria. Una lista de las pinturas colgadas en una galería de arte, 81 variaciones sobre una receta 86
  3. 3. Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogode cocina para principiantes, una simple enumeración de cosas o de suposiciones, una serie dedatos precisos acerca de sucesos intrascendentes, no parecen configurar la estructura ideal parael trabajo de un escritor. ¿Que interés artístico puede tener la simple enumeración de algunas de las infinitasposibilidades de ordenar los libros de una biblioteca...? Es difícil que un amante de loscrucigramas, los acrósticos y las fugas de vocales pueda llegar a considerar a estos trabajosospasatiempos como formas literarias. Sin embargo en obras como La vida instrucciones de uso2(1978) Georges Perèc3, escritor y trapecista, escritor de culto y amigo de Raúl Ruiz, demuestra através de una sucesión de descripciones –articuladas según el arte combinatoria– unaapasionante forma de describir el universo partiendo sólo de lo hallado en una casa. En 1965 Perèc obtiene el premio Renaudot por su primera novela –Les choses– Lascosas 4 donde narra la progresiva desaparición de un joven matrimonio de diletantes parisinosentre sus aspiraciones sociales y sus ansias revolucionarias. En 1967, junto al extraordinarionovelista Raymond Queneau5 –miembro del Colegio de Patafísica6, director de la Encyclopédie de2 PEREC, Georges, La vida instrucciones de uso, Ed. Hachette, Madrid, 1987.3 Georges Perèc nace el 7 de marzo de 1936 en París, de padres polacos.4 PEREC, Georges, Les choses, Paris: Julliard, 1965.5 QUENEAU, Raymond, escritor y matemático francés. Tras un primer contacto con el surrealismo,Queneau inició una evolución más personal que se caracterizó por la tendencia a tomar el lenguaje comoelemento de experimentación formal, cuya máxima manifestación serían los Ejercicios de estilo (1947), quepresentan hasta 99 formas distintas de contar un mismo y trivial episodio ocurrido en un autobús. Su pasiónpor las matemáticas, los enigmas y los juegos estratégicos, le sirvió para construir mundos científico-imaginarios que él denominaba “patafísicos”: Les temps mêlés (1941), Saint Glinglin (1948). Autor pocodado a las confesiones y a las intimidades, a pesar de algunas novelas que podrían considerarseautobiográficas, su universo literario está construido con grandes dosis de humor inteligente e ironía, que aveces roza el absurdo, como en Zazie en el metro (1959). 87
  4. 4. Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogola Pléiade– y el matemático Françoise Le Lionnais forma OULIPO (Ouvroir de LittératurePotentielle “Taller de literatura potencial”), que entre sus miembros llegó a contar con figuras comoNöel Arnaud, Marcel Bénabou, Italo Calvino, Marcel Duchamp, Luc Étienne, y Albert-MarieSchmidt entre otros. El objetivo del grupo era explorar el potencial combinatorio de aquellascoerciones formales como la gramática y las reglas de estilo, persiguiendo siempre la expansióndel campo de posibilidades narrativas. Explorar los juegos y las combinatorias posibles dentro delas reglas convencionales de la literatura. El inclasificable talento narrativo de Perèc crece bajo la influencia, precisamente, de losexperimentos realizados al interior del OULIPO. Oulipo fue una de las últimas vanguardias, o unade las primeras neovanguardias, capaz de abrir las ventanas de la ficción al aire puro de la cienciay la combinatoria matemática, y cuyo Atlas de littérature potentielle acaba de reimprimirGallimard, un catálogo de máquinas textuales para la creación literaria (palíndromos, como el de5.000 palabras pergeñado por el propio Perèc, anagramas, lipogramas como el que da razón desu novela La disparition, crucigramas, juegos de repetición y recurrencia, caligramas, estructurascombinatorias y otros mecanismos a los que el lector se podrá asomar en el manual de MàriusSerra, Verbalia. Juegos de palabras y esfuerzos del ingenio literario (Península, 2001). En 1969 Perèc presenta su novela La Disparition 7 (El Secuestro), una novela policial que6 VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, Artículo “ Alfred Jarry: patafísica, virtualidad y heterodoxia”, Zona Moebius,United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization, año 3 / noviembre - diciembre 2005. < http://www.zonamoebius.com/02.nudos-y-senales/avr_1004_jarry.htm>7 PEREC, Georges, La Disparition, Denoel Editions, 1969. 88
  5. 5. Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogorelata la misteriosa desaparición de Tonio Vocel y una secuencia delirante de maldiciones,asesinatos, incestos, venganzas y todos los componentes de una tragedia pequeño burguesa:banquetes, accidentes de tránsito, pistas falsas, policías rudos, informes desclasificados deinteligencia, variaciones del Zahir borgeano, paráfrasis a Melville, citas a un desconocido poetachileno, descripciones de vestidos Chanel color gris o blanco, discusiones sobre arte moderno,variaciones sobre música docta, la utilización arbitraria de algunas palabras, cartas testimoniodelirantes, y la desaparición o secuestro de la letra “e” (la más utilizada en la lengua francesa),que en el excelente trasvasije del equipo traductor derivó en la desaparición o secuestro de laletra “a” en nuestra lengua castellana, tan omnipresente como su contraparte francesa. GeorgesPerèc construyó su obra a base de desafíos y artificios: escribir una novela prescindiendo de laletra “e”, la vocal más común en francés, o construir una narración siguiendo los pisos de unedificio. Ahora se publican por primera vez en español Me acuerdo, unas peculiares memorias enlas que se prescinde de la cronología para acumular casi 500 frases que empiezan con las dospalabras del título. La obra de Perèc decodifica su brillante imaginería para construir un relato en que lasformas y sus limitaciones se convierten en un organismo expresivo que expande y contrae almismo tiempo las reglas de la escritura novelística, arrastrando esa ilusión pictórica que es lapequeña historia natural del hombre hacia registros de diversa naturaleza, hacia una polisemiatextual, al modo de las paradojas en el cine chamánico de Raúl Ruiz, el Zahir borgeano, elalfabeto Creador, el arte combinatorio, todo esto, cruzado por citas de un desconocido poetachileno que prefiere “emanar una identidad velada”, así como por la práctica de la intertextualidad. Ahora bien, se pueden tener fundadas presunciones acerca de que este poeta no es otroque Juan Luis Martínez 8, el autor de la Nueva novela 9, entre las que se cuentan el carácter8 Juan Luís Martínez (1942-1993), poeta que a fines de los 70 y principios de los 80 irrumpió en la escenalírica chilena con una poesía rupturista, escéptica e iconoclasta, incomprendida por buena parte de la críticay rechazada por más de un editor. Los versos de Martínez han circulado por más de 20 años comofotocopias, aunque ahora la situación empieza a cambiar. La Nueva Novela –curiosamente a pesar delnombre– obra paradigmática de la vanguardia poética chilena se ha convertido en un objeto de un nuevoculto, el de la tacha de la autoría y la disolución del autor. Ver Artículo “La reconfiguración del concepto deautor. Alteridad e Identidad en la poesía de Juan Luis Martínez”, En Cyber Humanitatis Nº 33 (Verano 2005),Revista de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile ISSN 0717-2869.<http://www.cyberhumanitatis.uchile.cl/CDA/texto_simple2/0,1255,SCID%253D14316%2526ISID%253D512, 00.html>9 En La nueva novela, obra paradigmática de la neovanguadia poética chilena, J. L. Martínez anticipa laescritura hipertextual, bajo el soporte de un libro para armar, desentrañar, recorrer, en algún sentidocompletar o construir, esto a partir de las tareas poéticas que aparecen allí prescritas, o los diversos enlacescon los que están tejidos problemas de física y matemática con otros de gramática, sintaxis e incluso ética. 89
  6. 6. Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogoexperimental de su poesía, su juego desestabilizador de estructuras y géneros narrativos, lainclusión de puzzles, crucigramas y caligramas de poesía china, pero sobretodo el título, en Lanueva novela, de uno de sus poemas y la dedicatoria de otro de ellos, a saber, en el primer caso“La desaparición [La Disparition] de una familia” y, en el segundo, la dedicatoria del poema oartefacto “La grafología” a Françoise Le Lionnais – el matemático y fundador junto a Queneau delOuvroir de Littérature Potentielle. Tras este breve excursus volvamos sobre la obra de Perèc, ahora para referirnos a la quees, seguramente, su obra más importante, La vida instrucciones de uso.2. La vida instrucciones de uso. La vida instrucciones de uso no es más que una descripción de una finca, pero tan barrocay pormenorizada que llegará a cubrir buena parte de la historia, geografía, política y bellas artesdel último siglo. Cada uno de sus breves capítulos está dedicado a una estancia del edificio, el comedor deltercero a la derecha; el dormitorio de los Foulerot; un tramo de escaleras y consiste en unadescripción meticulosa y exacta de la habitación y de los objetos allí presentes: mobiliario,adornos, cuadros y estampas, cualquier cosa nos será dibujada con palabras, tantas como seanecesario para evitar ambigüedades: las descripciones de centenares de objetos podrían serrecuperadas para un catálogo de venta por correo, siendo más fieles y vivaces que muchas fotos.Si, por casualidad, se encontrase alguien en la pieza bajo estudio (persona, animal o recuerdo deantiguo inquilino), también nos será descrito, con menos énfasis en lo físico que en susocupaciones y breve biografía. En caso de existir anécdotas interesantes protagonizadas por elpersonaje, o por alguien muy próximo, nos serán relatadas en este momento. Algo no muy distinto a lo que ha hecho Ruiz al adaptar al cine En búsqueda del tiempoperdido de Proust. Capítulo a capítulo, el libro se enriquece con una variada colección de objetos, personas ehistorias que poco a poco, al establecerse nexos entre ellos, van dibujando algo mucho mayor queuna simple aglomeración de habitaciones, tal como las teselas de un mosaico van formando unafigura: una "novela de novelas", riquísima, con interesantes personajes cuyas aventuras seextienden, durante décadas, por varios océanos y continentes. Dentro de todas ellas, un par demetáforas de la novela: el pintor que quiere representar en un gran lienzo a todos los inquilinos de Es imposible reseñar todos los juegos fantásticos del pensamiento, de la palabra, del contexto tipográficoy autoral, que esta obra nos presenta. Los textos de La nueva novela tienen la estructura del problemalógico, físico o matemático, con un espacio en blanco para su resolución, o con la solución misma a pie depágina. 90
  7. 7. Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogola casa, presentes y pasados, y el inglés excéntrico que dedica su vida a no dejar huella, medianteun complicadísimo procedimiento en el que los puzzles juegan el papel principal. Como prueba delabrumador contenido del libro, varios índices al final: de nombres, cronologías e historias. Es en el preámbulo a su La vida instrucciones de uso nos ofrece como clave de la novelauna defensa del hecho epistemológico del puzzle o rompecabezas (es el conjunto el quedetermina a los elementos), seguido de una sucinta descripción de las piezas que lo constituye. La vida instrucciones de uso10 se pretende la mirada parcial pero totalizadora de unedificio, sus lugares y sus habitantes. Cada nuevo capítulo supone la descripción exhaustiva deun espacio, según sean los objetos dispuestos sobre las mesas (según sean estas mesas y elresto del mobiliario), los cuadros sobre las paredes (y lo que en ellos queda ilustrado). Dispuestala escena, según sea el momento, se sucede la posibilidad de una historia, ya sea de lo queacontece o lo que ha acontecido, a partir de lo cual revisa antecedentes o consecuencias. El estilo de Georges Perèc es muchas veces árido, semejante al de un acta policial,notarial o forense. El autor intenta mantenerse neutral frente a lo descrito, por lo que, para nodiscriminar lugares, objetos o personas, lo retrata todo con la misma meticulosidad, nos parezca ono relevante. En la reiteración obsesiva de sus descripciones, enumeraciones y clasificaciones deobjetos se puede advertir un fijar la atención minuciosa y escrutadora sin menoscabo del carácterprovisorio que bajo su mirada adquiere cualquiera realidad. Es en este sentido que la obra de Georges Perèc tiene la vocación del catálogo. Es poreso que resulta tan fascinante como el hecho del catálogo mismo, armado en función de unpropósito, cual ordenamiento arbitrario de la realidad (o una parte de ella) para quedar como sureferente, profuso en la descripción de su escenario. El catálogo siempre nos sobrepasa, en su extensión no cabe agotarlo; como el diccionario,10 PEREC, Georges, La vida instrucciones de uso, Ed. Hachette, Madrid, 1987 91
  8. 8. Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogose convierte en referencia y, al margen de su naturaleza, como ilustración que lo sitúa y determinaen el paisaje de lo escrito. Se trata de una lista convenida, el resultado de una pesquisa hecha enfunción de uno o varios parámetros. Se asume convenida a pesar de que, en primera instancia,pudiera parecer aleatoria. Y es en tales términos que se convierte en un reto, a partir de losobjetos, personas o ideas que son puestos en evidencia, ordenados de tal o cual modo que unodebe descubrir los lineamientos que hacen posibles el rigor del catálogo. Se trata entonces, comoen la novela policíaca –otra máquina de rigores– de un juego en el que queda representada lagesta trágica del héroe, desdoblada en sus alcances sobre el lector, quien –en una continuidad deparques– acaba por recorrer (y ser parte de) el laberinto, trampa que esconde el último sinsentidode toda historia. Aquí el espacio circunscrito por la narración tiene rasgos próximos a las escenas oníricasdonde nuestra vitalidad se nutre de la obliteración sucesiva de la conciencia, alejándonos de estemodo de nuestra historia, hundiéndonos en una oscuridad que advertimos como falla constitutivade la memoria. La escritura puede, sin embargo, dispensar a nuestra memoria, a la consciencia de nuestrovivir: las palabras le brindan consistencia a los itinerarios vanos del movimiento por el que lascosas se digieren a sí mismas en nosotros. Así, esta necesidad de enumerar y clasificar, depensar y describir, bien puede resultar la irrenuencia de una aspiración de ser. Sin embargo,hecha esta concesión, es preciso señalar que lo que resta en la escritura no es el sujeto ni suhistoria, el yo ni las cosas, sino el vacío de una historia, su mero itinerario sin rumbo definido nifinalidad. De modo que la aspiración de ser no significaría ya el ser que aspira a constituirse opermanecer, sino el que resulta aspirado en la escritura quedando tan sólo la huella impresa delvacío que el mismo ser es. En la obra de Perèc existe una vocación de arqueólogo de lo sentimental. A lo largo de suspáginas, los personajes cobran consistencia gracias al catálogo que determina sus vidas,situándolos en medio de intrigas melodramáticas, misteriosos vínculos con objetos y síntomascompulsivos que dan lugar a aquellos particulares diagnósticos, heredados de la patología deautores de la modernidad decimonónica11. Se trata de un breve museo íntimo que servirá paraanclar la existencia de estos personajes al inventario a partir del cual se reconocen y alinean. Elcatálogo, pues, determina las posibilidades de su historia, y su lugar en la trama.11 Como Poe, baste como ejemplo la minuciosa descripción que hace de la habitación de Roderick Usher en La caída de la Casa Usher. 92
  9. 9. Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogo3. Las cosas. Así también en su novela Las cosas12 los actos pueden leerse -como caligramas- en lascosas, viene dicha, en varios niveles, su procedencia y su uso. Distendido, pero con vocaciónclínica, Perèc hace la descripción que enumera y significa los objetos según una acción que sesucede en la inercia que supone el misterio revelado detrás de su enlistado. Dos mundos quedansuperpuestos en tal descripción, el de las cosas, que en tal orden y sucesión suponen unaexpectativa (y por tanto, una carencia), un gusto (y por tanto una mirada), un conocimiento (y portanto, una cifra). Esta el mundo de las cosas y el mundo que dice a las cosas, separación queparece arbitraría en la tensión paradójica de su mutua dependencia. En Las cosas , la rígida separación sucesiva del catálogo es desleída en una descripciónque suple -a la manera de Balzac en de Zapa- una mirada posible, recorrido que podría seremulado por una cámara, para que el lector, como entendido, lea en la disposición del escenariola naturaleza del crimen. Al igual que en un grabado de Durero, donde cada cosa y disposición ledice algo al entendido. Hay una vocación irresistible de Perèc por el signo, tan lleno de posiblesreferencias -o claves - en uno u otro contexto -no siempre dicho- inerme en su sentido para quienno puede o no tiene una lectura exhaustiva, y por tanto, perdido por omisión de su intenciónoriginal. En las primeras páginas de Las cosas, Perèc se dedica a describir lo que nos reveladespués como un anhelo aún no conseguido, por los dos personajes centrales (y su círculo deamigos) que viven a través de los objetos que acumulan, desechan, añoran y consiguen. Son lascosas en su sucesión las que permiten la acción de la novela, desposeída de finalidad última (unadesvirtuada felicidad en términos aristotélicos) que constituyen el grado cero de la novelaburguesa, sin redención posible, desesperada en una acumulación frente a la nada. Pero ante el vacío queda la posibilidad de sostenerse (o de menos, asirse) en la cuerdafloja del texto, novelado en su agotamiento como negación que señala y evidencia susmecanismos, como máquina revelada desde la que cabe descifrar la naturaleza de lo sagrado,que se escurre en el trazo del plano cartesiano que da un lugar a cada elemento que constituye alpaisaje narrado. Es en la perversidad natural de este esquema -en la necesidad que se tiene deun ordenamiento a pesar de se inutilidad final- que Perèc redime al mundo, desde el gesto hechosigno, de sus coordenadas. Roto, fragmentado, el plano cartesiano pierde sentido, cada mínimoespacio de la cuadricula cumple con una taxonomía pero no con un sentido. De ese trazo, Perècderiva al que produce un rompecabezas.4.-W o el recuerdo de la infancia.12 PEREC, Georges, Las Cosas, René Julliard, 1965. 93
  10. 10. Konvergencias, Filosofía y Culturas en Diálogo Otro ejemplo de catálogo en Perèc lo tenemos en su novela W o el recuerdo de lainfancia 13 donde Perèc realiza lo que se podría entender, por una parte, como la práctica delcomentario exegético propio de la hermenéutica judía, y por otra, como una aproximación a unanarrativa de estructura hipertextual 14. Aquí, en primera instancia no es posible establecer una secuencia lineal en la que ocurrenlos acontecimientos, sino, a lo menos, tres ejes de narración: el relato del rastreo de un hombrecon falsa identidad al que se le encomienda una misión; la descripción institucional –sistemas devalores, leyes y costumbres – de una comunidad fueguina fanática del deporte llamada W; y lasensoñaciones de un hombre que presenta su infancia manipulando los recuerdos de su niñez. En esta última secuencia es que Perèc bifurca el ya bifurcado texto central, realizandocomentarios y comentarios de comentarios; generando con ello una estructura cada vez máscompleja en la que se desplaza constantemente el centro de atención. Esto plantea desafíos allector que deberá primero sobreponerse a la creencia de que es un libro mal escrito, y segundodeberá ser capaz de transitar de una secuencia narrativa a otra encontrando los puntos deintersección que comuniquen de un modo casi siempre no explicito las unidades de lectura. Deeste modo, el lector también deberá atenerse a la posibilidad de que el texto se multipliqueexponencialmente, atisbando con ello una mirada al infinito; o hacia varios infinitos pues lageometría tanto cabalística como hipertextual establece constructos ordenados con varios centros. Sin embargo, si se tratara de descubrir un mismo fondo a partir del cual se articulan lasdistintas secuencias narrativas, éste sería, el problema del poder. En efecto se advierte unapreocupación fundamental acerca de las instituciones y los totalitarismos políticos, inclusocercanos: “He olvidado las razones que me hicieron escoger, a los doce años, Tierra del Fuego para instalar allí W: los fascistas de Pinochet se han encargado de dotar a mi fantasma de un último eco. Hoy varios islotes de Tierra del Fuego son campos de deportados” 15. El orden interno de la obra sería, entonces, el de la meditación sobre el poder desdedistintas perspectivas, logrando con ello una visión desde la marginalidad.13 PEREC, George, W o el recuerdo de la infancia, Ed. Península, Barcelona, 1987.14 Ver “El Hipertexto y Las nuevas retóricas de la postmodernidad; textualidad, redes y discurso ex – céntrico”, Adolfo Vásquez Rocca, en PHILOSOPHICA, Revista del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile, Volumen 27, 2004.15 PERÈC, Georges, W o el recuerdo de la infancia, París-Carros-Blévy. 94
  11. 11. Konvergencias, Filosofía y Culturas en DiálogoArtículos relacionados del autorAdolfo Vásquez Rocca. Cine, literatura y arte combinatorio: Ensayos sobre la PostmodernidadPerèc, Greenaway y Aronofsky. Nómadas: revista crítica de ciencias sociales y jurídicas, ISSN1573-6730, Nº. 11. 2005.Adolfo Vásquez Rocca. Georges Perèc o La literatura como arte combinatoria: Instrucciones deuso. En Margen Cero, Madrid.http://www.margencero.com/articulos/articulos2/georgesperec.htmReseñados en Atlas de littérature potentielle, France.http://perso.orange.fr/jb.guinot/pages/GPoulipo.html 95

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