Doctrinas
Controversiales
a la luz
de la Biblia
Redactado por
Lic. David A. Stoddard
agosto 2009
Temas Doctrinales Controversiales
Introducción
¿Qué queremos decir con “Temas Doctrinales Controversiales”? Hay doctrinas ...
1. La Base de Nuestro Estudio de la Palabra de Dios: La Hermenéutica
La hermenéutica es la ciencia de la interpretación. M...
La Primera Regla: Leer con Cuidado
Todo lector de la Biblia debe aprender a leer con cuidado, prestando atención a lo escr...
Y el pueblo de Israel tenía que enfrentarse con muchas culturas del mundo. Toda cultura tendrá que ser analizada a la luz
...
frente; el SEÑOR vuestro Dios infundirá, como El os ha dicho, espanto y temor de vosotros en toda la tierra que pise
vuest...
2. El Bautismo del Espíritu Santo
“Y reuniéndolos, les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa d...
Tal vez podemos decir que la primera obra que hizo Cristo en el cielo fue la de enviar al Espíritu Santo según Su
promesa ...
nosotros. Su presencia es total, en el sentido que no recibimos una parte del Espíritu para más tarde recibir
más de El. E...
por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir.”
1 Corintios 2:10, 11, “Ahora bie...
instantáneamente, junto con la regeneración, el Espíritu Santo en toda su plenitud, sin tener que pedirselo.
Palabras de R...
3. El Hablar en Lenguas
Introducción
La Biblia es nuestra única regla de fe y práctica. Esto ha sido el lema histórico y c...
El crecimiento del cuerpo depende de la unidad y la actividad de todos los miembros. “De quien todo el cuerpo
(estando bie...
medio del Espíritu Santo; al entender mejor y recibir el nuevo bautismo en el nombre de Cristo en vez de
Juan, también rec...
2. “Lengua” (glossa)
El uso uniforme de la palabra “lengua” (glossa) en el Nuevo Testamento es: “un lenguaje usado por
hab...
piden señales, y los griegos buscan sabiduría.” (1 Corintios 1:22). Esta declaración no incluye solamente a
los judíos net...
Conclusión
No es la intención de este estudio desacreditar el don de lenguas según vemos en el Nuevo Testamento, sino de
l...
4. Milagros, Sanidades y Prodigios
Introducción
Primero queremos hacernos la pregunta: ¿Hace Dios milagros hoy? Claro que ...
un profeta como Moisés, a quien el SEÑOR conocía cara a cara, 11nadie como él por todas las señales y
prodigios que el SEÑ...
través de una persona le daba a El Su carácter de profeta y el Ungido de Dios. Ser reconocido como profeta significa
tambi...
hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, en palabra y en
obra, 19...
5. Revelaciones, Profecías, Sueños y Visiones
Introducción
Muchas iglesias creen que Dios todavía está dando nueva revelac...
II. El Cierre de la Revelación Divina
El Antiguo Testamento tuvo un proceso largo de escritura y fue reconocido por el pue...
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Hay doctrinas que han hecho una división entre una iglesia y otra por su manera de interpretar la Biblia. El enfoque de este estudio no es para discutir, pelear o polemizar, sino entender por qué creemos lo que creemos. Los temeas que se presentan son: 1. La Base de Nuestro Estudio de la Palabra de Dios: La Hermenéutica, 2. El Bautismo del Espíritu Santo. 3. El Hablar en Lenguas, 4. Milagros, Sanidades y Prodigios, 5. Revelaciones, Profecías, Sueños y Visiones, 6. La Unción, 7. La Imposición de Manos, 8. La Batalla Espiritual, 9. La Seguridad de Salvación, 10. El Ayuno, 11. Maldiciones, Bendiciones y Prosperidad, 12. La Enfermedad y la Sanidad, 13. La Santa Trinidad

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Temas doctrinales controversiales

  1. 1. Doctrinas Controversiales a la luz de la Biblia Redactado por Lic. David A. Stoddard agosto 2009
  2. 2. Temas Doctrinales Controversiales Introducción ¿Qué queremos decir con “Temas Doctrinales Controversiales”? Hay doctrinas que han hecho una división entre una iglesia y otra por su manera de interpretar la Biblia. El enfoque de este estudio no es para discutir, pelear o polemizar, sino entender por qué creemos lo que creemos. La base de todo estudio es la hermenéutica – las reglas de interpretación. Por esa razón necesitamos primero ver algunos principios básicos de la hermenéutica bíblica, porque de ahí sacaremos nuestras conclusiones sobre estas doctrinas o prácticas cristianas. Las conclusiones correctas siempre dependen de una interpretación correcta de la Palabra de Dios. Cómo aplicaremos las enseñanzas a nuestra vida solo puede venir después de una clara interpretación del caso. Además de doctrinas relacionadas a la obra del Espíritu Santo, vamos a analizar ciertas doctrinas y prácticas cristianas que nos pueden ayudar a entender mejor nuestras creencias. Reconozco que no todos vamos a estar de acuerdo 100% con todo lo que aquí está expuesto, pero espero que a través de este estudio lleguemos a entender las diferencias doctrinales que existen en la Iglesia de hoy. Anoto una lista inicial de algunos de los temas que queremos analizar en este estudio. Posiblemente estaremos anotando otros según la necesidad que se presenta. 1. La Base de Nuestro Estudio de la Palabra de Dios: La Hermenéutica 2. El Bautismo del Espíritu Santo 3. El Hablar en Lenguas 4. Milagros, Sanidades y Prodigios 5. Revelaciones, Profecías, Sueños y Visiones 6. La Unción 7. La Imposición de Manos 8. La Batalla Espiritual 9. La Seguridad de Salvación 10. El Ayuno 11. Maldiciones, Bendiciones y Prosperidad 12. La Enfermedad y la Sanidad 13. La Santa Trinidad 1 Lic. David A. Stoddard M.
  3. 3. 1. La Base de Nuestro Estudio de la Palabra de Dios: La Hermenéutica La hermenéutica es la ciencia de la interpretación. Mayormente se usa para cualquier documento escrito, entonces podemos decir que es la ciencia de interpretar correctamente el lenguaje y los pensamientos de los autores. Necesitamos ciertas reglas para ayudarnos a entender lo que un autor ha escrito, especialmente cuando ha sido escrito en otro tiempo, en otra cultura y bajo diferentes situaciones históricas. Lo que un autor escribe durante tiempo de guerra tiene un propósito o interpretación distinta a lo que escriben en tiempos de paz y prosperidad. Luego entonces, la hermenéutica bíblica, es la ciencia de la interpretación del Antiguo y Nuevo Testamentos. Aún es necesario interpretar los dos Testamentos por aparte, según su tiempo, lenguaje, historia, etc. Y no es posible interpretar el Nuevo sin consideración al Antiguo ni el Antiguo sin conocimiento pleno del contenido del Nuevo. La Biblia es un solo libro, un conjunto, y si vamos a interpretar bien la Palabra de Dios, es menester conocerla en su totalidad. La hermenéutica tiende a establecer los principios, métodos y reglas que son necesarios para revelar el sentido de lo que está escrito. El propósito mayor es entender la idea exacta del autor para predicar, enseñar y comunicar correctamente la Palabra de Dios (1 Timoteo 4:16; 6:3-5; 1 Pedro 4:11). Toda secta es resultado de la mala interpretación. Entonces la hermenéutica es para cada creyente; para defenderse de la mala doctrina, las sectas y el legalismo. Debemos interpretar cualquier experiencia personal a la luz de la Biblia, y no interpretar la Biblia según nuestras experiencias personales. Hay necesidad de estar bien equilibrado en su interpretación para evitar los extremos. Las reglas de la hermenéutica son guías, normas, ayudas y principios que debemos usar para hacer todo bien coordinado y eso sólo viene a través de la práctica. El problema mayor de toda interpretación es imponer nuestras propias presuposiciones [dar por sentada algunas cosas previamente] sobre el texto. Todos tenemos opiniones previas que afectan nuestra interpretación, por esa razón tenemos que tener mucho cuidado de dejar que el texto diga lo que en realidad dice. También es bueno tener cuidado con sistemas de interpretación, porque tenemos la tendencia de buscar como acomodar o cuadrar pasajes bíblicos a dichos sistemas. Tener la mente abierta y bajo el control del Espíritu Santo es una prioridad. La obra del Espíritu Santo no es darnos hoy nuevas revelaciones sino iluminarnos a entender lo que ya está escrito. Cuidado con “Dios me dijo...”, a menos que tenga un versículo bíblico para apoyarlo. El éxito en la vida cristiana no depende en conocer las reglas de hermenéutica, sino de la cantidad de la Biblia que logramos atesorar en el corazón, y nuestra obediencia a ella. No es mi propósito en este breve discurso dar sólo información, sino que por medio del aprendizaje logremos apreciar y aplicar la Palabra de Dios a nuestra vida personal. Hay tres pasos primordiales en el estudio de la Biblia: Observación, Interpretación y Aplicación. El enfoque de la hermenéutica es en la observación y la interpretación. La aplicación viene después de una buena y correcta interpretación. Muchas personas aplican pasajes bíblicos sin primero hacer el proceso de una buena hermenéutica y caen en error. Hay una importancia grande en entender bien la Biblia. Es la Palabra de Dios y El revela su voluntad para nuestra vida a través de ella. La Biblia fue escrita para revelar la verdad y no esconderla. Entonces si no la entendemos, puede ser que no queramos entenderla; no queramos obedecerla; no queramos aceptarla, o simplemente no queramos esforzarnos en escudriñarla por perezoso. ¡Qué seamos como los de Berea (Hechos 17:11)! ¡Lee, estudie, aprende y piense! El Método de Interpretación: Gramático-histórico El único método correcto para interpretar las Sagradas Escrituras es por el método gramático-histórico. Es decir, reconocer las reglas gramaticales, la presencia de figuras literarias y modismos, el contexto literal, y tomando en cuenta el tiempo histórico. Siempre se requiere que el individuo interprete de acuerdo con las características del idioma en que la Biblia fue escrita, así como aquel al cual fue traducida. La interpretación se hace estudiando las palabras en sí a la luz de lo que esas palabras significaban cuando fueron usadas en el tiempo de escrito. Considere que la Biblia fue escrita como historia fidedigna; es decir, que su historia no es alegórica ni compuesta de fábulas, leyendas, mitos, tradiciones, engaños, etc., excepto donde las mismas Escrituras indiquen que algún pasaje debe entenderse en alguno de estos sentidos no literales. Es importante reconocer el principio de la “analogía de la fe”: la regla de que la Escritura debe interpretar a la Escritura. Siempre comparamos textos con otros textos para entender los textos más difíciles de explicar. Así que, este método reconoce las siguientes reglas como principios de la interpretación. Podemos decir que son nuestros 10 mandamientos de la interpretación. 2 Lic. David A. Stoddard M.
  4. 4. La Primera Regla: Leer con Cuidado Todo lector de la Biblia debe aprender a leer con cuidado, prestando atención a lo escrito y leyendo lo que realmente está escrito. (Aveces escuchamos a alguien leer y lee mal una palabra, pero sigue leyendo sin corregirse, es decir, no sabe lo que está leyendo. Si leemos algo sin poder entenderlo, debemos volver a leerlo para averiguar si nos equivocamos al leerlo la primera vez.) El propósito de leer con cuidado es para llegar a conocer el contenido del pasaje. Es fácil acostumbrarse tanto al lenguaje bíblico que llega a leer por encima de las palabras muy conocidas, creyendo que las lee con toda exactitud. Para evitar esto, lea utilizando una versión diferente a lo acostumbrado. Cuando decimos: leer con cuidado, estamos haciendo una diferencia entre una lectura simplemente como pasatiempo, y el verdadero estudio. Este paso requiere labor y un trabajo serio y diligente porque tenemos que leer el pasaje bajo estudio varias veces y hacernos preguntas al leer. Las preguntas nos ayudan a prestar más atención y sacar las respuestas del pasaje mismo evitando las presuposiciones. Las preguntas de observación nos hace averiguar: ¿Qué veo en el texto? Así que, las preguntas son: ¿Quiénes?, ¿Qué?, ¿Dónde?, ¿Cuándo?, ¿Por qué?, y ¿Para qué? Son las preguntas que hace todo investigador. La Segunda Regla: Interpretar Literalmente El método de interpretación, gramático-historico, emplea la idea de una interpretación literal de esta manera: literal significa en el sentido normal o sencillo, es decir, tomar lo escrito como lectura normal. Este se contraste con métodos místicos o alegóricos. El intérprete siempre ha de interpretar una palabra en su sentido literal a menos que sea imposible por ser una figura literaria (vea Regla 10). Dios ha hablado en lenguaje figurado o simbólico pero su cumplimiento siempre ha sido literal. Ejemplo: Daniel 2:31-43 es una historia claramente simbólica pero tuvo su cumplimiento literal. Vea Juan 2:19; ¿Cuál es la figura, y se cumplió literalmente? Aclaramos esta regla con los siguientes puntos: 1. El uso del Antiguo Testamento en el Nuevo refleja una interpretación literal. ¿Qué quiere decir esto? Que los personajes en el Nuevo Testamento entendían el Antiguo Testamento en forma literal. Ejemplo: Mateo 12:40. 2. Una interpretación literal previene errores de interpretaciones personales; evita acomodar las Escrituras a nuestro parecer, y no dar aprobación a nuestra manera de vivir. 3. Mirar si el autor desea que se le entienda en forma literal o no (1 Corintios 3:16, 17). 4. Que la interpretación sea apoyada por el mismo pasaje y el contexto bíblico. La Biblia no se contradice. No podemos decir que cierto pasaje bíblico dice una cosa cuando hace otro texto que contradice nuestra interpretación. La Tercera Regla: Reconocer la Revelación Progresiva de la Biblia Nosotros sabemos mucho más del plan de Dios a través de la historia humana de lo que supieron Adán y Eva, o Abraham, o Moisés, o aún los profetas, etc. Dios ha revelado su plan progresivamente. Nosotros tenemos la ventaja de ver el conjunto total de la Biblia. Así nosotros debemos interpretar el pasaje según el conocimiento de las personas que lo escucharon por primera vez. La idea de revelación progresiva es que Dios no cambia Su plan, es decir, hay unidad de plan desde Génesis a Apocalipsis. Cada aspecto de Su plan progresivamente apunta a Su propósito final: Glorificarse por medio de la redención del hombre. La Cuarta Regla: Identificar el Período Histórico Muchas religiones están basadas en su mitología (como ejemplos: el sintoísmo y el budismo). La Biblia en su mayor parte es histórica. Es un documento histórico, el récord de la autorevelación de Dios al hombre en el tiempo y en el espacio. Habla de personas reales, no ficticias. Así que la cuarta regla de la hermenéutica es identificar el período histórico en el cual fue escrita la porción bíblica. Primero debemos preguntarnos si es antes de la muerte y resurrección de Cristo o después. Las Escrituras están arraigadas en la historia humana y es un documento histórico. El propósito de conocer la historia, geografía y cultura del tiempo en el cual fue escrito el pasaje bajo consideración es para entender el trasfondo del pensamiento del autor y sus primeros lectores. La Quinta Regla: Entender las Diferencias entre Culturas Una vez que hemos identificado el período histórico es importante conocer las costumbres y la cultura de los oyentes (a quiénes se dirigió esas palabras por primera vez). La cultura de una persona es el sistema integral de patrones aprendidos de conducta que son características de los miembros de una sociedad y que no son el resultado de herencia biológica. La cultura toma una forma visible en las maneras, métodos, costumbres, herramientas, instituciones y producciones literarias de un pueblo. La cultura determina como y cuando se va a celebrar un matrimonio o cumpleaños, la forma de expresar afecto, la forma de saludar a otro, como se va a sepultar a los muertos, y el desarrollo de un culto religioso. En la Biblia hay muestras de muchas diferentes culturas. Aún, la cultura de Abraham era diferente a la del pueblo de Israel. 3 Lic. David A. Stoddard M.
  5. 5. Y el pueblo de Israel tenía que enfrentarse con muchas culturas del mundo. Toda cultura tendrá que ser analizada a la luz de los principios eternos de Dios. Así no vamos a acomodar cosas culturales del pasado a nuestro entorno hoy. Ejemplo: ¿Debemos seguir el ejemplo de Abraham en Génesis 16:2? Vea como Jacob llegó a tener 12 hijos. ¿Es permitido entonces si una mujer es estéril buscar una sustituta? O tal vez debemos seguir el ejemplo de este hombre en Jueces 19:22-25, para mostrar hospitalidad. Nuevamente, estos son casos obvios, pero sirven para mostrar la importancia de conocer la cultura de un período histórico. Otros casos tal vez no son tan obvios, pero de igual importancia. La Sexta Regla: Ver la Diferencia entre la Nación de Israel y la Iglesia de Cristo Esta regla va de la mano con la anterior. Israel no es la Iglesia, ni la Iglesia es Israel. Son dos entidades distintas con diferentes propósitos de Dios. Dios estableció muchas normas y prácticas, y prometió muchas promesas a la Nación de Israel que no fueron dadas a la Iglesia. Tenemos que separar lo que son principios eternos de Dios para toda persona y cultura y lo que son normas especiales para la nación de Israel. Así también con la Ley de Moisés. La Ley de Moisés era toda un sistema religioso y gubernativo. Se puede dividir la Ley de Moisés en tres aspectos principales: Ley Moral, Ley Ceremonial y Ley Civil. En otras palabras podemos decir que daba a la nación de Israel su cultura: su forma de vida. Ellos eran el único pueblo con una cultura dada por Dios. Así que encontramos leyes diatéticas (lo que se puede comer y cómo prepararlo), leyes acerca de las propiedades y la herencia, de matrimonio, de organización, un código penal, un almanaque de meses, fiestas, etc., del seguro social o la asistencia social, y la música. Además había la ley moral, lo que Dios exige para una vida de santidad. Ahora, lo único que nos concierna como Iglesia es la ley moral, lo cual es eterno y no cambia a través del tiempo ni de cultura. La Ley Ceremonial -cultos, sacrificios, etc. - fue cumplida en Cristo. La Ley Civil dependerá del sistema cultural donde uno vive. Ejemplo: un principio de Dios que no cambia es el matrimonio; pero cómo contraer matrimonio dependerá de la cultura y las leyes donde uno vive. Segundo, la prohibición al pueble de no comer cerdo, no implica que el cristiano no pueda comer cerdo. Mas o menos vemos esa ilustración con Pedro y el lienzo lleno de animales prohibidos (Hechos 10). Siendo que la Ley de Moisés era un sistema perfecto, muchas culturas y gobiernos han adaptado principios y leyes de este ejemplo. Los 10 mandamientos son incorporados en muchos códigos penales del mundo. Es importante también reconocer que la Ley moral de Dios nos dice cómo debemos vivir, pero la Ley en sí no da el poder para cumplirla. Las leyes de Dios fueron dadas para que nosotros podamos vivir en una manera feliz y armoniosa. Entonces, que de la Iglesia. La Iglesia vive en muchas naciones del mundo. La Iglesia no es una nación, sino vive dentro de las naciones. Así los miembros de la Iglesia necesitan obedecer a los gobiernos donde estén (Romanos 13:1; Tito 3:1; 1 Pedro 2:17). Los miembros de la Iglesia de Cristo van a tener muchas diferentes costumbres según su cultura. La iglesia no necesita adaptarse a la cultura judía del Antiguo Testamento para ser un buen cristiano. Ejemplo: Si la nación de Israel fue prohibido comer cerdo, ¿puede o debe un cristiano comer cerdo? ¿Por qué? ¿Es cuestión moral? ¿Es para toda cultura por igual? La Séptima Regla: No Hacer Propio las Promesas Ajenas Tenemos que distinguir entre las promesas particulares y las promesas generales o universales. Si Dios promete algo especial para una persona, no necesariamente es para toda persona. Ilustración: Dios prometió a Abraham, “Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.” (Génesis 12:2, 3). Esto no significa que Dios hará de cada uno de nosotros una nación grande. Además Dios prometió bendiciones y maldiciones al pueblo de Israel, como nación. Bendiciones por obediencia y maldiciones por desobediencia. Allí vemos que toda la nación (creyentes y no creyentes) recibiría las consecuencias del comportamiento de la nación en general. Por esa razón personas como Daniel o Jeremías tuvieron que sufrir el mismo exilio como los demás por los pecados de los rebeldes. Cuando una nación es pagana, los cristianos dentro de esa nación podrán sufrir mucho. Entonces ¿cómo podemos decir que un cristiano debe siempre ser próspero (rico), cuando hay millones de cristianos sufriendo pobreza en muchos países del mundo? Pensemos en otro ejemplo: Josué 1:3, “Todo lugar que pise la planta de vuestro pie os he dado, tal como dije a Moisés.” –– Deuteronomio 11:24, 25, “Todo lugar donde pise la planta de vuestro pie será vuestro; vuestras fronteras serán desde el desierto hasta el Líbano, y desde el río, el río Eufrates, hasta el mar occidental. 25Nadie os podrá hacer 4 Lic. David A. Stoddard M.
  6. 6. frente; el SEÑOR vuestro Dios infundirá, como El os ha dicho, espanto y temor de vosotros en toda la tierra que pise vuestro pie.” A veces personas toman esta promesa como si fuera personal para todo cristiano. Entonces comienzan a caminar por todo el barrio clamando esta promesa. La promesa de Dios fue dada antes de aún pisar la tierra prometida. Josué no ganó la tierra por pisarla. Simplemente fue una forma para Dios decir que donde sea que caminara, esa tierra estaba ya destinada para el pueblo de Israel. Era una promesa de la conquista de la tierra prometida para la nación de Israel, y no para el cristiano. Siguiendo en la vida de Josué, vemos la promesa de Dios en Josué 1:8, “Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.” ¿En qué forma debemos tomar esta promesa? ¿Cuál fue la tarea designada para Josué? Si él guardaba la ley (la Ley de Moisés), ¿en qué sentido prosperaría su camino y tendría éxito? ¿Exito en qué? Ahora, ¿por qué se prosperó su camino y tuvo éxito al conquistar Jericó, pero fracasó con la pequeña ciudad de Hai? (Josué 7:10-13). ¿Cómo debe el cristiano emplear esta promesa? ¿Está hablando de riquezas? ¿Dios prometió a Josué riquezas, o un camino de prosperidad? Entonces, ¿qué diferencia hay entre ser rico y ser próspero, en sentido bíblico? La prosperidad de la nación, según las promesas de Dios, no significaba que cada persona en la nación iba a ser rica, eso es obvio por los mandatos de Dios en cuanto a lo que deberían hacer para ayudar a los pobres (ejemplo: Exodo 23:11). La Octava Regla: Mirar el Contexto Literario La palabra “contexto” se refiere a los párrafos anteriores y posteriores al texto que se va a interpretar. Habla de la conexión de pensamiento que se supone debe existir en cada uno de los pasajes o períodos que, sumados, forman el conjunto del documento. Hablamos del contexto inmediato (cercano al texto) y el contexto remoto. El contexto general de cualquier texto bíblico es la Biblia entera. Entonces, un versículo puede ser el contexto de otro versículo, una frase puede ser el contexto de otra frase, un pasaje para otro pasaje, un libro para otro libro (ej. Exodo para Hebreos, Daniel para Apocalipsis), o el Antiguo Testamento para el Nuevo Testamento. La Biblia no puede contradecirse, entonces es menester interpretar un pasaje a la luz del mensaje total. “Un texto sin contexto es sólo un pretexto.” De ahí sale una cantidad de doctrinas erradas y heréticas. Pensemos en un ejemplo muy obvio para entender lo que significa un contexto. Si nosotros descuidamos el contexto, podemos decir que la Biblia dice: “No hay Dios.” Esto está comprobado en Salmo 14:1 y 53:1. Entonces, ¿cuál es el problema? ¿Por qué importa leer todo el contexto? No debemos hacer doctrina de pasajes aislados del contexto bíblico en general. La Novena Regla: Determinar el Significado de las Palabras Aquí vemos la importancia de conocer bien el lenguaje de la Biblia. Si la Biblia habla de la santificación, necesitamos conocer el significado de la palabra. ¿Qué es ser un santo? Es menester un diccionario bíblico para darnos el significado de las palabras según el contexto bíblico. Es decir, ¿Qué entendieron los primeros lectores al leer esa palabra? Es importante saber cómo la Biblia emplea ciertas palabras claves. Ninguna traducción de la Biblia es perfecta, en el sentido de dar una palabra en un idioma (español por ejemplo) que sea precisa para traducir la palabra en el original (hebreo o griego). La Décima Regla: Entender El Lenguaje Figurado Como vimos arriba, el método gramático-histórico reconoce la presencia del lenguaje figurado. No todo es literal en nuestro hablar; tenemos que reconocer el uso del lenguaje figurado. En nuestro hablar común estamos acostumbrados de detectar el significado de un modismo sin tener que pensar, es automático. Si alguien dice que salió disparado de su casa, entendemos fácilmente lo que se quiso decir, aunque no habló literalmente. Pero, muchas personas desconocen o por lo menos rehusan reconocer la diferencia entre un hablar literal y un hablar figurado al leer la Biblia. O otros quieren poner una interpretación mística a todo en la Biblia en vez de tomarla en forma natural. La Biblia fue escrita en lenguaje común del tiempo para que los oyentes entendiera fácilmente el significado. Los escritores no buscaban esconder significados ocultos en sus escritos. Nuestras Biblias son traducciones, y los traductores buscan darnos el significado en nuestro idioma lo que el autor originalmente quiso decir. Así que, tengamos presente estas reglas al hablar de las siguientes doctrinas. 5 Lic. David A. Stoddard M.
  7. 7. 2. El Bautismo del Espíritu Santo “Y reuniéndolos, les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre: La cual, les dijo, oísteis de mí; 5pues Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días.” Hechos 1:4, 5 Introducción ¿Qué es ser bautizado “en” o “por” o “del” Espíritu Santo? ¿En qué momento sucede este bautismo? Tal vez muchos han dado una definición muy estrecha de lo que es el bautismo del Espíritu Santo. Yo personalmente pienso que es un ministerio integral y que no se puede separar lo que es la morada, el sello, la capacitación y la identificación en el Cuerpo de Cristo. Así sugiero para el bautismo del Espíritu Santo la siguiente definición y argumentos. I. Definición El bautismo del Espíritu Santo es el acto por lo cual Dios nos da el Espíritu Santo (nuestra posesión); nos coloca en el cuerpo de Cristo (nuestra posición); nos identifica con Cristo en su muerte, sepultura y resurrección (nuestra participación); nos da el poder necesario para el ministerio a través de los dones (nuestra capacitación), y a la vez nos lleva a tener una unión espiritual con todos los demás creyentes (nuestra relación). II. La Promesa de Cristo Juan 7:37-39, “En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó: --¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva. Con esto se refería al Espíritu que habrían de recibir más tarde los que creyeran en él. Hasta ese momento el Espíritu no había sido dado, porque Jesús no había sido glorificado todavía.” Juan 14:15-17, “Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes.” Juan 15:26, “Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él testificará acerca de mí.” Juan 16:7, “Pero les digo la verdad: Les conviene que me vaya porque, si no lo hago, el Consolador no vendrá a ustedes; en cambio, si me voy, se lo enviaré a ustedes.” La venida del Espíritu Santo a morar en todo creyente fue una promesa propia de Cristo. Es algo nuevo, jamás existía antes una relación tan personal e íntima con el Espíritu de Dios. Y no solo eso, sino que sería una morada permanente en contraste al Antiguo Testamento donde fue posible perder el ministerio y el poder del Espíritu Santo como en el caso del rey Saúl, y el temor que tenía David después de pecar (Salmo 51:11). III. El Bautismo del Espíritu Santo por Cristo Lucas 3:16 (Mateo 3:11), “Yo los bautizo a ustedes con agua --les respondió Juan a todos--. Pero está por llegar uno más poderoso que yo, a quien ni siquiera merezco desatarle la correa de sus sandalias. El los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.” Hechos 1:5, “Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.” Es importante ver que el bautismo del Espíritu Santo que Cristo prometió se cumplió en el día de Pentecostés. Como a los judíos les gustan las señales visibles, vemos que el bautismo que sería “con fuego” se hizo literalmente en el día de Pentecostés como señal y símbolo de haber recibido el Espíritu Santo como el agente de la purificación (fuego como símbolo de purificación o refinamiento (Zacarías 13:9)). “Se les aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos.” Hechos 2:3. Nota: Nunca se habla nuevamente de lenguas de fuego en los próximos casos. En Lucas 3:16, Juan el Bautista declara que Cristo “los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.” En el griego solo aparece una sola vez la palabra griega “en” (con) lo que da una interpretación literal de “los bautizará con el Espíritu Santo y fuego”. Dando a conocer que es un concepto unido: el Espíritu-fuego, y que es un solo bautismo y no dos. Esto da mayor contraste con el bautismo de Juan que era solo con agua y fue para arrepentimiento. IV. El Desarrollo Doctrinal Progresivo Vemos a través de toda la Biblia que hay un desarrollo doctrinal progresivo. Todo el Antiguo Testamento apunta a Cristo como el cumplimiento real de las sombras descritas. Con la muerte, resurrección y ascensión de Cristo al cielo, se inició una nueva etapa doctrinal con la salvación espiritual basada en la obra redentora completa y perfecta de Cristo. 6 Lic. David A. Stoddard M.
  8. 8. Tal vez podemos decir que la primera obra que hizo Cristo en el cielo fue la de enviar al Espíritu Santo según Su promesa a Sus discípulos. Esto sucedió en el día de Pentecostés como cumplimiento a la profecía de Joel 2:28, 29. Esto le permitió al creyente comenzar una nueva relación con el Espíritu de Dios. En el Antiguo Testamento sólo un grupo especial recibía al Espíritu Santo con el propósito de revelar una verdad y preparar o dar poder para cumplir un ministerio específico. Desde Pentecostés el Espíritu es derramado sobre todos los creyentes sin acepción. El único problema fue que sólo los judíos recibieron esa promesa ese día de Pentecostés. Más adelante, el evangelio se extiende también a los samaritanos, y era necesario confirmar su nueva relación con el Cuerpo de Cristo a través de una señal visible que podemos describir como un segundo Pentecostés o la prolongación de ese día (Hechos 8). Tenemos que ponernos en la posición de los apóstoles y los primeros discípulos. Ellos no pensaban que una persona que no sea judía podría llegar a ser cristiana. Podemos suponer que Dios en su infinita sabiduría, demoró el derramamiento del Espíritu Santo sobre los samaritanos hasta la llegada de los apóstoles, para que ellos pudieran ver y comprobar la obra de Dios entre ellos. Así también fue necesario confirmar la aceptación de gentiles al Cuerpo de Cristo (Hechos 10), y a personas que sólo habían conocido el bautismo de Juan como creyentes al estilo del Antiguo Testamento (Hechos 19). Nota: Después de la muerte y resurrección de Cristo, ya no basta ser “creyente” al estilo del Antiguo Testamento. Ya es necesario creer en Cristo como Señor y Salvador personal. Por esa razón fue necesario llevar el evangelio a los judíos y a los “temerosos de Dios”. No recibieron el Espíritu Santo hasta que recibieron por la fe el mensaje del evangelio. El caso de Pedro con Cornelio aclara la falta de disposición de los judíos en aceptar a los gentiles. Después de su visión y experiencia en la casa de Cornelio, Pedro hace este comentario sobre lo sucedido: “Cuando comencé a hablarles, el Espíritu Santo descendió sobre ellos tal como al principio descendió sobre nosotros. Entonces recordé lo que había dicho el Señor: ‘Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.’ Por tanto, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros al creer en el Señor Jesucristo, ¿quién soy yo para pretender estorbar a Dios? Al oír esto, se apaciguaron y alabaron a Dios diciendo: --¡Así que también a los gentiles les ha concedido Dios el arrepentimiento para vida!” (Hechos 11:15-18). Ojo: el Espíritu Santo cayó sobre ellos al escuchar el evangelio de la salvación en Cristo. Ellos no eran creyentes cristianos antes. Como cada uno de estos grupos había experimentado el bautismo del Espíritu Santo de la misma manera que lo habían experimentado los judíos en Pentecostés, no había forma de rechazar su inclusión en la Iglesia. Con la aceptación de estos casos específicos, se da por sentado que no hay acepción de personas en cuanto al evangelio y el bautismo del Espíritu Santo en el Cuerpo de Cristo. Ahora, es necesario dejar estos casos específicos como experiencias únicas. El resto del libro de Hechos no vuelve a mostrar otra experiencia como estas. Es necesario reconocer la naturaleza del libro de Hechos. Es un libro histórico que narra el avance del evangelio desde Jerusalén hasta la capital del imperio romano: Roma. Hechos es un libro de transición. Su propósito primordial es dar un relato histórico y no doctrinal. No podemos sacar como normativo para la iglesia de hoy una doctrina basada en 3 ocasiones especiales de los primeros capítulos de Hechos lo que no vuelvan a repetirse en el resto del Nuevo Testamento. Las Epístolas comienzan a darnos la doctrina cristiana, muchas veces aclarando y explicando la relación entre los hechos históricos y las verdades doctrinales. V. Las Epístolas: Fundamento Doctrinal Es necesario ver qué posición tienen las Epístolas en cuanto al propósito y la verdad del bautismo del Espíritu Santo. Las experiencias personales nunca pueden contradecir la Verdad ni dictan la verdad. La Palabra es nuestra única regla de vida y fuente de toda doctrina. A. La Presencia del Espíritu (Su morada) “¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? 1 Corintios 3:16. “¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.” 1 Corintios 6:19, 20 “Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo.” Romanos 8:9 La promesa de Cristo primordialmente tenía que ver con la presencia real y literal del Espíritu Santo con y en cada creyente. El objetivo era para reemplazar la presencia personal y física de Cristo y llegar a ser “otro Consolador”. Pablo nos dice que nosotros llegamos a ser templo de Dios porque el Espíritu Santo mora en 7 Lic. David A. Stoddard M.
  9. 9. nosotros. Su presencia es total, en el sentido que no recibimos una parte del Espíritu para más tarde recibir más de El. Es incorrecto pedir más del Espíritu Santo. Lo que sí necesitamos hacer es darle más de nosotros; entregarle todo nuestro ser: cuerpo, voluntad, deseos y aspiraciones. Romanos 8:9 aclara que ninguno puede ser cristiano sin la presencia del Espíritu. Si alguno es de Cristo, tiene el Espíritu Santo viviendo en él (Judas 19). La morada es para siempre según la promesa de Cristo (Juan 14:16). Por lo menos mientras vivimos en este cuerpo mortal. Al llegar al cielo, no será necesario su morada en nuestra vida. Además, vemos que su presencia en nosotros es un sello de garantía, arras de nuestra salvación y nuestras bendiciones futuras. Es decir, que vamos a recibir mucho más en el futuro, y la presencia del Espíritu es garantía de todas esas bendiciones espirituales (Efesios 1:14; 1 Pedro 1:4-9). B. El Bautismo en el Cuerpo de Cristo “Todos fuimos bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo --ya seamos judíos o gentiles, esclavos o libres--, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.” 1 Corintios 12:13, “Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también fueron llamados a una sola esperanza; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y por medio de todos y en todos.” Efesios 4:4-6. Uno de los propósitos del bautismo del Espíritu Santo es colocarnos en el Cuerpo de Cristo. Hay una unidad y unión espiritual única por el hecho de que hay un solo Espíritu, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo y un solo Dios. A todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Haciendo memoria de las palabras de Cristo, “-¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva. Con esto se refería al Espíritu que habrían de recibir más tarde los que creyeran en él.” (Juan 7:37-39). C. El Bautismo y la Unión con Cristo Romanos 6:3, 4, “¿Acaso no saben ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos con Cristo Jesús, en realidad fuimos bautizados para participar en su muerte? Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con él en su muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva.” Gálatas 3:27, “Porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo.” El bautismo del Espíritu nos pone en una relación íntima y vital con Cristo, la Cabeza del Cuerpo. Esto nos hace partícipes en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo para que podamos decir con Pablo, “He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.” Gálatas 2:20. Esto nos da la capacidad de vivir una vida que agrada al Señor. D. El Recibir el Espíritu Gálatas 3:2, “Sólo quiero que me respondan a esto: ¿Recibieron el Espíritu por las obras que demanda la ley, o por la fe con que aceptaron el mensaje?” Gálatas 4:6, “Ustedes ya son hijos. Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba! ¡Padre!.” Se recibe el Espíritu Santo al igual que la salvación: por medio de fe, y esto nos da la nueva capacidad de llamar a Dios, ¡Abba! ¡Padre!.” No hay ningún texto después del día de Pentecostés que muestra la necesidad de pedir el Espíritu Santo. Siempre fue algo inmediato junto con la salvación de la persona. Hay unos casos especiales en el libro de Hechos que no hacen la norma, sino muestran definitivamente que el recibir el Espíritu Santo es para todos, judíos, samaritanos y gentiles. Ya no hay barrera de razas en el Cuerpo de Cristo. E. El Testimonio Interno del Espíritu Romanos 8:16, “El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.” Juan 16:13, “Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará 8 Lic. David A. Stoddard M.
  10. 10. por su propia cuenta sino que dirá sólo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir.” 1 Corintios 2:10, 11, “Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios. En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios.” El testimonio interno del Espíritu es triple: nos convence de que somos hijos de Dios, nos convence de que la Biblia es Palabra de Dios y nos ilumina para entender y aplicar la Biblia. El Espíritu nos hace someter ante la evidencia precisa de la verdad de las Escrituras. Miremos las palabras de R. C. Sproul: “En su testimonio interior, el Espíritu Santo no nos ofrece ninguna información nueva y secreta o ningún argumento inteligente que no estuviera de otro modo a nuestra disposición. Lo que hace, en realidad, es operar sobre nuestros espíritus para quebrarlos y vencer nuestra resistencia a la verdad de Dios. Nos mueve a rendirnos ante las enseñanzas claras de la Palabra de Dios y a abrazarlas con total seguridad. “El testimonio interno del Espíritu no es una huida al misticismo o un escape al subjetivismo, donde los sentimientos personales son ascendidos a un rango de absoluta autoridad. Existe una diferencia crucial entre el testimonio del Espíritu Santo a nuestros espíritus y el testimonio humano de nuestros espíritus. El testimonio del Espíritu Santo es a la Palabra de Dios. Nos viene con la Palabra y a través de la Palabra. No nos viene por fuera de la Palabra o sin la Palabra. “Del mismo modo que el Espíritu Santo da testimonio a nuestros espíritus de que somos hijos de Dios, confirmando su palabra a nosotros (Romanos 8:16), el Espíritu Santo también nos asegura interiormente que la Biblia es la Palabra de Dios.” [R.C.Sproul, Las Grandes Doctrinas de la Biblia, pp. 125, 126]. “La iluminación no debe ser confundida con la revelación. Hoy en día se ha vuelto un lugar común oír hablar a las personas sobre revelaciones privadas que dicen haber recibido del Espíritu Santo. La obra de iluminación del Espíritu Santo no es la de proveer nueva información o nuevas revelaciones aparte de las que encontramos en la sagrada Escritura. “El cristianismo reformado niega enfáticamente que Dios esté dando hoy día nuevas revelaciones normativas. El Espíritu todavía está trabajando para iluminar lo que ha sido revelado en la Escritura. El Espíritu nos ayuda a entender la Biblia, nos convence de la verdad de la Biblia, y aplica esta verdad en nuestras vidas. Trabaja con la Palabra y a través de la Palabra. Su tarea nunca consiste en enseñar algo contrario a la Palabra. Por lo tanto, resulta siempre necesario comparar lo que escuchamos con la enseñanza de la Escritura. La Escritura es el libro del Espíritu.” [R.C.Sproul, pp. 128]. VI. Aclaraciones y Conclusiones No hay ningún mandato para un cristiano a buscar o pedir recibir el bautismo del Espíritu Santo. Todos los versículos doctrinales enfatizan el hecho que se recibe el Espíritu Santo con todo Su poder y presencia al momento de creer en el resucitado Señor Jesucristo. El bautismo se recibe una sola vez y es igual para todo verdadero cristiano. No es una señal de espiritualidad o madurez. Unas pocas experiencias no hacen la norma. Es decir, por el hecho de que al principio en los primeros años de la Iglesia sucedió el hablar en lenguas en el mismo momento de recibir al Espíritu Santo, no significa que el hablar en lenguas es la única prueba del bautismo del Espíritu. O para decirlo de otra forma, hablar en lenguas no es la única evidencia de la morada interior del Espíritu Santo en la vida del cristiano. Tampoco se debe confundir lo que es el bautismo del Espíritu con las declaraciones de: “y fueron llenos del Espíritu”. Esto se repetía muchas veces, sin embargo el recibir el Espíritu Santo siempre ocurre por una sola vez. Las tres veces donde algunos señalan que recibieron el Espíritu Santo después de ser cristianos, es de todos modos una historia de revelación progresiva para incluir a toda clase de personas en el Cuerpo de Cristo, la Iglesia Universal. Lo importante es ver que el resto de Hechos y todas las Epístolas no hacen una distinción entre recibir a Cristo y luego en otro momento recibir el Espíritu Santo. También tenemos que enfatizar nuevamente la diferencia entre un “creyente” al estilo del Antiguo Testamento (bajo el antiguo pacto) que no tenía el Espíritu Santo (exceptuando algunos escogidos especiales para un ministerio), y el “creyente cristiano” después del prometido día de Pentecostés (bajo el nuevo pacto por la sangre de Cristo). Para el día de hoy, una persona que cree en su corazón con fe verdadera que Jesucristo es su Señor y Salvador, recibe 9 Lic. David A. Stoddard M.
  11. 11. instantáneamente, junto con la regeneración, el Espíritu Santo en toda su plenitud, sin tener que pedirselo. Palabras de R. C. Sproul en Las Grandes Doctrinas de la Biblia, pp. 129-131. “ ‘¿Has recibido el bautismo del Espíritu Santo?’ A cualquier persona hoy en día que se convierta en cristiano tarde o temprano se le hará esta pregunta. Esta pregunta la suelen formular los cristianos carismáticos, muy entusiastas de sus experiencias con el Espíritu Santo. “Una doctrina que en un tiempo estaba confinada a las Iglesias Pentecostales y a las Asambleas de Dios, se ha convertido ahora de vital importancia para un número muy extendido de creyentes. El movimiento neo- Pentecostal ha alcanzado a casi todas las denominaciones cristianas. Un sentimiento de excitación y de renovación espiritual suele acompañar este descubrimiento fresco de la presencia y el poder del Espíritu Santo en la iglesia. “El neo-Pentecostalismo ha buscado definir la doctrina del bautismo del Espíritu Santo basándose en las experiencias de las personas. Esta doctrina ha sido motivo de mucha controversia. “Por lo general, si bien no siempre, el cristiano carismático considera que el bautismo del Espíritu Santo es una segunda obra de gracia, distinta y subsiguiente a la regeneración y la conversión. Es una obra del Espíritu Santo que está disponible para todos los cristianos, pero que no todos los cristianos toman posesión de ella. Los carismáticos están divididos entre sí sobre el tema de si el hablar en lenguas es una señal o manifestación necesaria del ‘bautismo’. “Los Pentecostales señalan que en el libro de Hechos los creyentes (que obviamente ya habían experimentado la obra de regeneración del Espíritu con anterioridad a Pentecostés) fueron llenos del Espíritu Santo y hablaron en lenguas. Este modelo bíblico, que incluye el transcurso del tiempo entre la conversión y el bautismo del Espíritu, es visto como normativo para todas las edades. Los Pentecostales están en lo cierto cuando distinguen entre la regeneración del Espíritu Santo y el bautismo del Espíritu Santo. La regeneración se refiere al Espíritu Santo otorgángole al creyente una nueva vida --resucitando a la vida a alguien que estaba muerto en el pecado. El bautismo del Espíritu Santo se refiere a Dios dotando a su pueblo del poder para el ministerio. “Si bien la diferencia entre la regeneración y el bautismo del Espíritu Santo es legítima, el hacer que el transcurso del tiempo entre ambos sea normativo para todas las edades no es válido. El modelo normal, desde el tiempo de los apóstoles, ha sido que los cristianos recibieran el poder del Espíritu Santo de manera concomitante con la regeneración. No es necesario que los creyentes busquen un bautismo específico a una segunda obra del Espíritu, subsiguiente a su conversión. Todos los cristianos están, en mayor o menor grado, llenos del Espíritu -- dependiendo de cuanto de sí han rendido al Espíritu. “Otro problema relacionado con la doctrina pentecostal es que nos brinda una visión inadecuada de Pentecostés. Pentecostés representa la divisoria de las aguas en la historia del Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento, solo un grupo muy selecto de creyentes habían recibido los dones de Dios para el ministerio (véase Números 11). Este modelo se modificó en Pentecostés. En Pentecostés todos los creyentes presentes (quienes eran todos judíos) recibieron el bautismo. De manera similar, recibieron el bautismo del Espíritu cuando el Espíritu también se derramó en los convertidos en Samaria (Hechos 8), los creyentes en la casa de Cornelio (Hechos 10), y los discípulos gentiles de Juan en Efeso (Hechos 19). “Los primeros creyentes no pensaban que los samaritanos, los temerosos de Dios, y los discípulos gentiles de Juan podían ser cristianos. Por eso, el bautismo del Espíritu Santo sirvió como confirmación de su calidad de miembros dentro de la iglesia. Como cada uno de estos grupos había experimentado el bautismo del Espíritu Santo de la misma manera que lo habían experimentado los judíos en Pentecostés, no había forma de rechazar su inclusión en la iglesia. Pedro mismo tuvo esta experiencia personalmente. Cuando Pedro vio que el Espíritu Santo había venido sobre los gentiles temerosos de Dios que estaban en la casa de Cornelio, concluyó que no había ningún motivo para mantenerlos alejados de la plena comunión en la iglesia. Pedro dijo: ‘¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?’ (Hechos 10:47). “Los episodios del bautismo del Espíritu Santo subsiguientes a Pentecostés por medio de la cual todo el cuerpo de Cristo tiene el don del ministerio. En la iglesia del Nuevo Testamento no todos los creyentes hablaban en lenguas, pero todos los cristianos tenían el don el Espíritu Santo. Se había cumplido así con la profecía de Joel (Hechos 2:16-21).” 10 Lic. David A. Stoddard M.
  12. 12. 3. El Hablar en Lenguas Introducción La Biblia es nuestra única regla de fe y práctica. Esto ha sido el lema histórico y convicción de los que creemos que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios. Si alguna cosa se entremete entre la Biblia y el creyente, el resultado es un error doctrinal. El desuso de la Palabra de Dios muchas veces se manifiesta en un deseo intenso por anhelar o buscar una experiencia significante para llenar el vacío que es el resultado de dejar de un lado la Biblia, sin leerla, estudiarla y practicarla. Hay una experiencia, aparentemente genuina, que han tenido muchos cristianos que les hace entender mal el mensaje de la Biblia en cuanto al ministerio del Espíritu Santo entre los hombres. Esto no quiere decir que la vida cristiana no es una experiencia, es decir, que la Biblia no puede experimentarse en la vida nuestra, pero significa que nuestras experiencias cristianas deben basarse en el testimonio sólido de la Palabra única y autoritaria de nuestro Dios. Reconocemos que el hablar en lenguas fue unos de los dones del Espíritu Santo que encontramos en Romanos 12 y 1 Corintios 12-14. Así que antes de entrar al tema debemos hablar de los dones en general para entender la razón de este don. La palabra “don” viene del griego, karisma, de donde tenemos la designación “los carismáticos”. Ellos al enfatizar algunos de los dones por encima de los demás han equivocadamente dicho que si uno no habla en lenguas entonces no tiene el Espíritu Santo, o nos acusan de no creer en el Espíritu Santo. Pero es obvio por el punto que vimos anteriormente sobre el bautismo del Espíritu Santo, sí creemos en El y lo tenemos morando en nuestra vida desde el momento de creer en Cristo con fe verdadera. Si somos hijos de Dios entonces tenemos toda la plenitud del Espíritu en nosotros. Ahora, al hablar de los dones del Espíritu Santo, obviamente estamos diciendo que hay varios. Analizando los pasajes bíblicos sobre el uso específico de la palabra karisma en relación con la obra del Espíritu Santo, concluimos que un don del Espíritu Santo es: una habilidad (o capacidad) dada por Dios al creyente para el servicio y el provecho de la Iglesia, el Cuerpo del Señor. Esta definición nos lleva a mirar las características específicas de un don espiritual: 1. Es una habilidad sobrenatural y no un talento natural. En la misma forma que uno recibe ciertos talentos al nacer físicamente, al “nacer de nuevo”, espiritualmente, uno recibe capacidades especiales por parte de Dios, entonces uno no recibe el don espiritual de escribir, don de música, don de educación, o don artístico, etc. 2. Es una manifestación del poder del Espíritu Santo. Nosotros somos instrumentos para la manifestación del poder de Dios. 3. No es un aumento a una capacidad natural, sino conlleva el propósito de revelar lo que el Señor puede hacer por su pura gracia en la persona que se entrega a El de lleno. 4. No son dados para un ministerio en particular; es decir, no hay un don de ministerio juvenil o de damas o de universitarios, etc., pero cualquier persona puede usar su don dentro de uno de estos ministerios particulares. 5. Es para el servicio en el crecimiento y la edificación de la iglesia y no para un puesto de autoridad. Vemos que los primeros diáconos no fueron escogidos por sus dones sino por su carácter y testimonio. Sin embargo, hoy en día al nombrar diáconos buscamos a personas con la disposición de servir o el don de servicio, pero el énfasis para todos los dones debe ser en cuanto al servicio y el provecho general de la iglesia (1 Corintios 12:7, “Pero a cada uno se le da la manifestación del Espíritu para el bien común.”). OJO: No son para provecho privado, ni para el crecimiento espiritual personal. 6. Que hay una diversidad de dones pero el Espíritu es el mismo (1 Corintios 12:4), y cada uno se reparte según El quiere (1 Corintios 12:11). Estas características determina los propósitos de los dones espirituales. Primero, enfatizamos que el propósito declarado de los dones del Espíritu Santo es para “el bien común” [LBLA]; para el provecho de todo el Cuerpo de Cristo. Es muy claro que los dones son dados para el crecimiento espiritual y numérico de la iglesia, y no para ensalzar a los que los poseen. Son para servicio y dados “...para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén.” 1 Pedro 4:11. Segundo, debemos ver la necesidad mutua dentro de la Iglesia. Todos los miembros son necesarios para el crecimiento del Cuerpo (1 Corintios 12:21, 22). Cada creyente tiene una función necesaria para el bien del Cuerpo. 11 Lic. David A. Stoddard M.
  13. 13. El crecimiento del cuerpo depende de la unidad y la actividad de todos los miembros. “De quien todo el cuerpo (estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen), conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor.” Efesios 4:16 Con esta introducción al tema de los dones en general, seguimos con mirar específicamente el don de lenguas. En los últimos años ha crecido el número de estudiantes bíblicos que, según su propio testimonio, han estado “otorgando” el don de lenguas a la iglesia. Algunos de ellos piensan aún que el Espíritu Santo les ha conferido este don, y creen que han hablado en lenguas. Todos estos eventos nos hacen escudriñar de nuevo nuestra Biblia a fin de que ni nuestras prácticas ni nuestros deseos estén fuera del marco indicado por la Palabra. (Juan 5:39; Hechos 17:11). I. El Lugar Dado en el Nuevo Testamento El don de lenguas es definitivamente uno de los dones mencionados en el Nuevo Testamento. El problema es determinar exactamente lo que es; cómo se debe usar; y el propósito por lo cual fue dado. Sólo tres libros mencionan esta habilidad (aunque un caso es dudoso); parece ser un don poco usado dentro de las iglesias neotestamentarias y en cuanto a iglesias establecidas se menciona sólo en relación con la iglesia en Corinto, y en ese caso es para corregir el mal uso. Analicemos lo que el Nuevo Testamento dice al respeto. A. Las Citas Bíblicas 1. Marcos 16:15-18 “Hablarán nuevas lenguas” (v. 17). Estos versículos mencionan varias señales espectaculares, incluyendo el hablar en nuevas lenguas. No hay forma para saber si se habla del mismo “don de lenguas” del Espíritu Santo. De todos modos era algo dado a los apóstoles para confirmar el mensaje de Jesucristo (2 Corintios 12:12; Romanos 15:18, 19). Nota importante: Esta porción (Marcos 16:9-20) ha sido discutida por el hecho de que no aparece en los manuscritos más antiguos del Nuevo Testamento, ni otros testimonios de la antigüedad. Hay duda que Marcos la haya escrito. Entonces no debemos basar ninguna doctrina sobre este pasaje. 2. Hechos Hay tres pasajes en el libro de los Hechos que hacen mención de este don. Estos pasajes son descriptivos, narrativos e históricos, no doctrinales. Relatan las experiencias de los discípulos primitivos cuando se manifestaron las lenguas. A través de los tres pasajes, vemos que el enfoque de la aparición de lenguas era para atestiguar y confirmar la nueva relación de distintos grupos de creyentes en Dios por medio del Espíritu Santo. Era necesario comprobar que Cristo estaba conformando Su Nueva Iglesia de otros grupos étnicos. a. Hechos 2:1-13 Muchos judíos de varias partes del imperio romano habían llegado a Jerusalén para celebrar la fiesta anual de Las Semanas (Pentecostés) y Cristo había mandado a sus discípulos a esperar la venida del Espíritu Santo. Cuando llegó el día de Pentecostés, los discípulos recibieron el Espíritu; fueron llenos y hablaron “en otras lenguas” [“otras” = heteros - de otra clase] [“lenguas” = glossa], y “cada uno les oía hablar en su propia lengua” [“lengua” = dialektos]. El hablar en lenguas fue un don sobrenatural para poder hablar en idiomas extranjeros y terrenales, conocidos por alguien presente. Fue una señal a los judíos confirmando que el mensaje predicado era de Dios. b. Hechos 10:34-48 Esta vez, el hablar en lenguas sucede en la casa de Cornelio, un gentil. Probablemente todos en la casa eran gentiles menos Pedro y los judíos que fueron con él. Pedro estaba en un proceso de transición. El nunca antes se asociaba con gentiles. ¿Será que los gentiles tienen derecho a la salvación y a recibir el Espíritu Santo? Pedro predicó el evangelio; el Espíritu Santo cayó sobre ellos de la misma manera como en el día de Pentecostés, y hablaron en lenguas. Pedro tomó esta señal para comprobar que el mensaje de salvación incluye a los gentiles. (Hechos 11:15-17). c. Hechos 19:1-7 Aquí tenemos unos creyentes de Juan el Bautista; obviamente de la nacionalidad judía quienes habían creído en el Mesías pero sin conocer la nueva relación con Jesucristo y el bautismo en el Cuerpo de Cristo por 12 Lic. David A. Stoddard M.
  14. 14. medio del Espíritu Santo; al entender mejor y recibir el nuevo bautismo en el nombre de Cristo en vez de Juan, también recibieron el Espíritu Santo y hablaron en lenguas como señal. De aquí en adelante, no vemos el hablar en lenguas como parte de la conversión de los creyentes. En todos los viajes misioneros de Pablo y en el establecimiento de muchas iglesias, no hay ninguna mención del uso de este don. Recordamos nuevamente que el libro de Hechos es un libro histórico de transición mostrando el crecimiento de la Iglesia y el esparcimiento del evangelio desde Jerusalén hasta los fines de la tierra. 3. 1 Corintios 12-14 La iglesia de Corinto sin duda estaba manifestando el hablar en lenguas. Sin embargo, Pablo vio la necesidad de tomar 3 capítulos para corregir el mal uso. Son 3 capítulos muy importantes para ver el enfoque que debemos tomar sobre este don. No vemos Pablo diciendo que se debe hablar en lenguas, al contrario, muy pocos deben hacerlo y siempre con interpretación y con orden. Jamás se vuelve a hablar de este don en sus otros escritos. ¿Se corrigió el problema? ¿Cesó el hablar en lenguas después de esto? B. El Enfoque Bíblico 1. El Orden en la Lista de los Dones Hay dos listas que incluyen el don de lenguas (1 Corintios 12:8-10 y 28-30), y ambas están en el mismo libro. Otra lista de los dones del Espíritu se encuentra en Romanos 12:3-8 y no hay mención de este don. Por alguna razón Pablo no vio la necesidad de mencionar este don a la iglesia de Roma unos años después. Nota: Pablo escribió Romanos unos 2 años después de escribir a los corintios. Es importante fijar que en las dos listas de 1 Corintios, el hablar y el interpretar lenguas vienen al final dando así mayor importancia a los primeros dones. En el pasaje de 1 Corintios 12:28-30, es aún más destacado la importancia de los primeros dones por el uso de las palabras “primeramente”, “luego”, “tercero”, “luego”, “después”. Me hago entonces la pregunta, ¿por qué tantas iglesias ponen mayor énfasis en el hablar en lenguas? Si el cristiano no tiene todos los dones, ¿por qué se dice que todos debemos hablar en lenguas? 2. La Prioridad Descrita En segundo lugar hay una prioridad descrita en 1 Corintios 14. Pablo se dedica un capítulo entero a hacer una comparación de dos de los dones mencionados: lenguas con profecía. El capítulo demuestra claramente la superioridad de la profecía sobre las lenguas. Este don debe ocupar siempre su propio lugar con respecto a los demás dones del Espíritu. No es un don de prioridad para la iglesia. II. La Naturaleza de Lenguas en el Nuevo Testamento Ahora necesitamos analizar lo que eran “lenguas” en el Nuevo Testamento. ¿Cuál era su naturaleza? Luego podemos preguntarnos, ¿qué son las lenguas que se experimentan hoy? A. Las Palabras Significativas 1. Lengua “extraña” o “desconocida” (1 Corintios 14:4, 13, 14, 19, 27) Es importante saber que esas palabras (“extraña” o “desconocida”) no aparecen en el original como se puede verificar en otras traducciones (Nácar-Colunga; Torres Amat; Versión Hispano Americana; Nueva Versión Internacional; La Biblia de las Américas; y más). En la versión Reina Valera, parece que quisieron añadir esas palabras para aclarar la clase de lenguas, sin embargo ha resultado lo contrario y ha servido para la mala interpretación. Lo que ha pasado es que muchos han creído que las “lenguas extrañas o desconocidas” son expresiones extáticas que no tienen significado en algún lenguaje humano; sino que son un lenguaje celestial; eso es basar una enseñanza sobre palabras que no existen en el texto griego original. Vea: 1 Corintios 14:4, “El que habla en lenguas, a sí mismo se edifica, pero el que profetiza edifica a la iglesia.” v. 13, 14, “Por tanto, el que habla en lenguas, pida en oración para que pueda interpretar. Porque si yo oro en lenguas, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.” v. 19, “Sin embargo, en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para instruir también a otros, antes que diez mil palabras en lenguas.” v. 27, “Si alguno habla en lenguas, que hablen dos, o a lo más tres, y por turno, y que uno interprete.” [LBLA]. 13 Lic. David A. Stoddard M.
  15. 15. 2. “Lengua” (glossa) El uso uniforme de la palabra “lengua” (glossa) en el Nuevo Testamento es: “un lenguaje usado por habitantes del mundo.” La única excepción a esta regla es cuando la palabra se usa para designar el miembro del cuerpo humano llamado “la lengua”. 3. “Géneros” de lenguas (genos) (1 Corintios 12:10) La palabra “genos” significa nacionalidad, raza, o grupo de personas. Lo que esto significa entonces es que Dios da la capacidad de hablar una diversidad de idiomas nacionales humanos mas no celestiales. Vea la traducción de LBLA, “Hay, quizás, muchas variedades de idiomas en el mundo, y ninguno carece de significado.” y sigue la explicación de la clase de idiomas que se refiere en el versículo 11, “Pues si yo no sé el significado de las palabras, seré para el que habla un extranjero, y el que habla será un extranjero para mí.” B. La Habilidad de Hablar en Lenguas Hemos visto que los dones del Espíritu son capacidades o habilidades sobrenaturales y no naturales, así que no es algo que podemos imitar ni aprender. También vimos que la habilidad de hablar en lenguas es la habilidad de hablar un lenguaje extranjero sin antes tener la oportunidad de haberlo aprendido por medios ordinarios. Esto sí sería un don del Espíritu Santo. Una pregunta retórica de reflexión: ¿Por qué Dios no ha dado el don de lenguas a los misioneros al entrar a una tribu, pero a tantos en nuestra ciudad sí? III. Propósito del Don de Lenguas en el Nuevo Testamento La razón de ser de este estudio de la enseñanza bíblica sobre el don de lenguas tiene que ver con el propósito divino al dar este don a su Iglesia. ¿Por qué fue dado este don a ciertos creyentes? ¿Será todavía necesario? A. El Propósito Expresado La Biblia dice específicamente que el don de lenguas sirve como una señal a los no creyentes (1 Corintios 14:22). La palabra “señal” tiene un significado especial en el Nuevo Testamento. Esencialmente es una muestra o manifestación que lleva consigo un mensaje especial como un hecho milagroso que da evidencia de un poder sobrenatural. El uso claro de esta palabra “señal” se encuentra en Juan 20:30, 31, “Y muchas otras señales hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro; 31pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre.”. Estos versículos hacen referencia a ciertos milagros que fueron recordados o escritos en el evangelio, no tanto por la admiración que produjeron, sino por el mensaje que enseñaron (v. 31). Entonces, el don de lenguas fue una señal; una dádiva sobrenatural (divina), y dada para desempeñar una función específica. El objeto de esta función específica de lenguas, nuevamente, era una señal para personas incrédulas, especialmente miembros de la raza judía. Compare “este pueblo” en 1 Corintios 14:21. Este versículo da el fondo histórico para la declaración que se encuentra en el verso 22: “Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos.” Sin duda el pasaje citado por Pablo es Isaías 28:11, 12, “En verdad, con tartamudez de labios y en lengua extranjera, El hablará a este pueblo, al cual había dicho: Aquí hay reposo, dad reposo al cansado; y: Aquí hay descanso. Pero no quisieron escuchar.” [LBLA]. Donde los de otras lenguas eran los Asirios, y aún así el pueblo no quería creer y arrepentirse. Escuchar lenguas era un llamado y señal a los judíos incrédulos a - creer en y obedecer a - el mensaje de Dios. Por eso la gran reacción de los oyentes en el día de Pentecostés, “Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?” (Hechos 2:37). Pedro declaró que aquello que “ellos vieron y oyeron” fue la autenticación divina de su mensaje: que Jesús es el Mesías prometido. Precisamente lo que ellos habían rechazado, “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.“ (Hechos 2:36). El mensaje de Pedro les llegó al corazón. No había duda de que Dios estaba en medio de ellos llamándolos al arrepentimiento, las lenguas extranjeras comprobaba el mensaje de salvación. Del libro de los Hechos es muy evidente que cuando se ejercitó el don de lenguas estuvieron presentes algunos judíos, lo cual sirvió de señal para ellos. Esta declaración puede demostrarse al leer los pasajes que tienen que ver con el ejercicio de dicho don en los tiempos apostólicos. La conclusión clara es que el don de lenguas fue dado como una señal a los judíos de que Dios estaba actuando, sin señales no quisieron creer. “Los judíos 14 Lic. David A. Stoddard M.
  16. 16. piden señales, y los griegos buscan sabiduría.” (1 Corintios 1:22). Esta declaración no incluye solamente a los judíos netamente incrédulos (no salvos), sino puede incluirse también judíos que tenían dudas o falta de comprensión acerca del mensaje predicado a los gentiles. Está bien creer que la salvación es para los judíos, pero ¿será posible que Dios quiera salvar a los gentiles también? La manifestación de lenguas tanto en el día de Pentecostés como en el caso de Cornelio aclaró la respuesta (Hechos 11:15-18). Comprobado: la salvación sí es para todos, sean judíos o gentiles. Nota: Debemos notar también que no hay evidencia de que esas personas de la casa de Cornelio siguieron hablando en lenguas después de ese día. Era una señal del momento para Pedro y sus compañeros judíos, y no una habilidad permanente. Tampoco hay razón para decir que los discípulos después del día de Pentecostés siguieron hablando en lenguas en todas sus reuniones. Simplemente no hay evidencia bíblica para decirselo. B. El Propósito Explicado El mensaje exacto a comunicarse al judío no creyente por medio de esta señal se encuentra expresado claramente, tanto en el libro de los Hechos como en 1 Corintios 12. Antes de presentar la lista de los dones espirituales en 1 Corintios 12, Pablo señala uno de los problemas mayores que había en Corinto. Los primeros tres versículos indican que existía el problema de discernir cuales declaraciones o enseñanzas provenían de Dios y cuales no. Los habitantes de Corinto no tuvieron el Nuevo Testamento para poder examinar y demostrar la validez de un mensaje que supuestamente venía de Dios. Existió la necesidad de un método por el cual tales declaraciones pudieron ser juzgadas. Otras declaraciones en el capítulo 14 sirven para confirmar el punto de vista de que el don de lenguas fue dado para autenticar el mensajero de Dios y su mensaje; sin embargo, Pablo pide que ellos verifiquen la veracidad y autoridad de su mensaje por medio de uno que sea profeta o espiritual entre ellos (1 Corintios 14:37, “Si alguno piensa que es profeta o espiritual, reconozca que lo que os escribo es mandamiento del Señor.”). IV. La Práctica de las Lenguas según el Nuevo Testamento (1 Corintios 14) ¿Cómo practicaban este don en el Nuevo Testamento? Obviamente no tenemos mucho relato bíblico para conocer la práctica en las iglesias originalmente. Sin embargo, por el mal uso del don de lenguas en Corinto, Pablo dio ciertas reglas para controlar el ejercicio del don. Al comparar con la Biblia mucho de lo que se dice hoy en cuanto al hablar en lenguas, poco tendría que ver con el concepto bíblico y la validez de la práctica; es decir, en muchos casos no se sujetan a las reglas de la Palabra de Dios dadas para gobernar el uso de este don. ¿Cuántas iglesias hoy estarían bajo la misma exhortación que la de Corinto? A. El Uso Limitado El don se debe ejercer por dos o tres personas, pero no más de este número (1 Corintios 14:27), y que se hablen por turnos, no hablando a la vez. No hay forma de recibir un mensaje de Dios si todos están hablando y nadie interpretando. El uso es limitado y es para edificar a la congregación. B. La Necesidad de un Intérprete Así entonces vemos la necesidad de que un intérprete esté presente cuando uno ejerce el don de lenguas. De una u otra manera ellos que tenían el don debían averiguar si había un intérprete en la concurrencia. Si no se encontraba, el que quería hablar debía callarse (1 Corintios 14:28). ¿Qué valor hay si alguien habla en alemán en la iglesia y no hay nadie para interpretar lo que dijo? C. El Espíritu Santo es el Dios de Paz En vista del abuso del don de lenguas, la iglesia de Corinto se vio en la obligación de dar ciertas reglas para refrenar a algunos miembros entusiastas de dicha iglesia. Por falta de observar estas instrucciones, es evidente que muchos grupos que profesan tener el don de lenguas nunca han recibido este don del Espíritu Santo. No es de esperar que el Espíritu Santo otorgara tal don a personas que continuamente abusan de él. El Señor no es autor de confusión sino de paz (1 Corintios 14:33). 15 Lic. David A. Stoddard M.
  17. 17. Conclusión No es la intención de este estudio desacreditar el don de lenguas según vemos en el Nuevo Testamento, sino de llevarnos a un entendimiento de la razón bíblica y el propósito de Dios. Si una persona dice que habla en lenguas según el don del Espíritu Santo, debe comprobarlo por medio de los principios y reglas establecidas por Dios en Su Palabra. Es importante reconocer que no toda manifestación de “lenguas” extrañas tiene que ver con el don del Espíritu Santo. Es posible inducir a una persona sicológicamente a hablar en una forma rara, los demonios también pueden hablar a través del ser humano en lenguas. Hay religiones paganas donde hablan en formas no entendibles, obviamente no un idioma humano, y también los Mormones practican una forma de “hablar en lenguas”; es decir entonces, que es posible hablar en lenguas no bíblicas, y toda experiencia de hablar en una forma extraña debe ser puesta a la luz de la Biblia. Además, ha habido casos donde una iglesia estaba hablando en lenguas y entró una personas que por casualidad entendió el idioma de los que estaban hablando en “lenguas” y los escuchó blasfemar a Dios y decir cualquier herejía. Como no había interprete, Satanás simplemente se burló de la situación. Ojo, si no sabe lo que está hablando, mejor callar. ¿No es interesante que Pablo no menciona el hablar en lenguas en cualquier otro de sus escritos? ¿Hay el verdadero don de lenguas del Espíritu Santo hoy en alguna parte del mundo? ¿Están cumpliendo con los requisitos de la Palabra de Dios o necesitarán leer 1 Corintios 12-14? ¡Qué hagamos todo decentemente y con orden (1 Corintios 14:40)! ¿Por qué no practicamos ni buscamos ejercer el don de lenguas? Creemos tener todo lo necesario en los 66 libros de la Biblia, y no hay necesidad de seguir recibiendo nueva revelación por parte de Dios. No necesitamos esa “señal” para poder creer en el evangelio. Creemos que la Biblia es nuestra única fuente de doctrina y práctica cristiana, y preferimos predicar la Palabra de Dios con entendimiento que hablar otras lenguas sin entendimiento. No basamos nuestra doctrina sobre experiencias personales de la gente sino sobre un cuidadoso estudio de la Palabra de Dios. Creemos que el ejercicio del don de lenguas hoy ha puesto un mal entendimiento sobre la manifestación de la obra del Espíritu Santo, donde muchos dicen que el hablar en lenguas es la única comprobación de haberlo recibido. No creemos que el hablar en lenguas sea la comprobación de haber sido bautizado en el Espíritu, porque sabemos que el bautismo del Espíritu es un hecho en la vida de todo verdadero creyente desde su nuevo nacimiento. Yo no tenía que hablar en lenguas para saber que había recibido el Espíritu Santo, sino creer que era un hecho como la Biblia misma lo declara. Creemos que todos los dones del Espíritu son dados por El según Su voluntad para el beneficio del Cuerpo de Cristo, y no pueden ser dados por ningún otro (ningún hombre puede dar a otra persona uno de los dones del Espíritu Santo). Así, si no practicamos el don de lenguas es sencillamente porque Dios no nos ha dado ese don, y no es por una falta de haber recibido el Espíritu Santo. 16 Lic. David A. Stoddard M.
  18. 18. 4. Milagros, Sanidades y Prodigios Introducción Primero queremos hacernos la pregunta: ¿Hace Dios milagros hoy? Claro que sí. Cada vez que una persona se convierta al Señor, o es sanada, etc. Dios hace un milagro. Segundo: ¿Tiene Dios el mismo poder de hacer milagros hoy como en los días de Moisés, Elías, Eliseo, Jesucristo, Pedro y Pablo? Claro que sí. El problema es que esas no son las preguntas que queremos contestar con este estudio. Reconocemos que Dios es el mismo Dios, pero también hemos visto a través de la Biblia y la historia humana, que Dios no siempre actúa de la misma manera. Hemos visto como el don de lenguas fue un don especial para acreditar a los apóstoles y su mensaje de revelación especial mientras el Espíritu Santo estuvo inspirando Sagradas Escrituras. Otro grupo de dones del Espíritu Santo es lo que llamamos los dones de señal, es decir, hacer milagros, sanidades y prodigios. Encontramos estos dones mencionados en 1 Corintios 12:9, 10a, “a otro, fe por el mismo Espíritu; a otro, dones de sanidad por el único Espíritu; 10a otro, poder de milagros...28...luego, milagros; después, dones de sanidad”. Si nosotros entendemos el aspecto progresivo de la doctrina en el Nuevo Testamento, entonces podemos hacernos la pregunta: ¿Por qué Pablo no mencionó estos dones al escribir a la iglesia en Roma dos años más tarde? Vea y comprueba en Romanos 12:6-8. ¿Será que Pablo veía que ciertos dones ya no tenían la misma importancia como al principio? Es importante entender lo que estamos diciendo al hablar de estos dones de señal. Hay muchas cosas o eventos en nuestra vida cuando de pronto exclamamos, “¡Eso sí fue un milagro!” o “Por milagro se salvó ese hombre de la muerte.” Pero este estudio no se trata de esa clase de milagros, porque realmente esas cosas caen bajo lo que llamamos la providencia de Dios, la soberana protección y cuidado de Dios sobre la creación (Hebreos 1:3; Colosenses 1:17). Son esos momentos cuando Dios obra en nuestro vivir diario como respuesta a nuestras oraciones o aún sin nuestras oraciones. Es decir, son milagros de Dios sin el uso de un instrumento humano. Para entender la clase de milagros que estamos viendo con este estudio propongo esta definición: “Un milagro es un evento extraordinario obrado por Dios mediante un agente humano, un evento que no puede ser explicado por fuerzas naturales. Los milagros siempre tienen el propósito de refrendar el instrumento humano que Dios ha escogido para declarar una revelación específica a los que atestiguan el milagro. Los milagros en la Escritura son también llamados ‘señales y prodigios’” [Los Carismáticos, John F. MacArthur, p. 106, 107]. Así que hacer milagros es la capacidad de poner de manifiesto el poder divino por medio de un instrumento humano, haciendo lo que no se puede explicar por las leyes naturales. 2 Corintios 12:12 nos dice que esta habilidad fue una de las “señales de apóstol”. Entonces tenía como fin autenticar el apostolado y el don profético. [Hechos 8:6, 13; 13:6-12; 19:11; Romanos 15:18, 19; Hebreos 2:4]. El don de sanidad es un aspecto del don de milagros, pero con énfasis en el estado físico de una persona. Es la habilidad de sanar a los enfermos en el nombre del Señor Jesucristo y así devolverles la salud y aún la vida. [vea Hechos 3:1-10; 5:12-16; 8:5-7; 9:38-43; 14:8-10; 20:9-12]. Entonces, nosotros no dudamos en el poder de Dios de hacer milagros, simplemente estamos haciéndonos la pregunta de que si todavía hay la manifestación de los dones de hacer milagros, señales y prodigios en la iglesia de hoy o si fue específicamente para los apóstoles en el primer siglo. La respuesta radica en el propósito de estas señales. I. Comprobar a los Siervos Especiales de Dios en el Antiguo Testamento Algunos profetas del Antiguo Testamento entonces fueron dados poder para hacer milagros para comprobar ser enviados de Dios y así escuchados. Vienen con una Palabra de Dios. La ausencia de señales significaba la ausencia del profeta, Salmo 74:9, “No vemos nuestras señales; ya no queda profeta, ni hay entre nosotros quien sepa hasta cuándo.” Donde hay milagros y señales habrá también Palabra de Dios. Vemos entonces que los milagros comprobaban a los siervos especiales de Dios durante el tiempo del Antiguo Testamento. A. Moisés y Josué Dios obró en una manera muy especial durante los días de Moisés y Josué. Milagros como la separación de las aguas, agua saliendo de una roca, etc. Deuteronomio 34:10-12, “Desde entonces no ha vuelto a surgir en Israel 17 Lic. David A. Stoddard M.
  19. 19. un profeta como Moisés, a quien el SEÑOR conocía cara a cara, 11nadie como él por todas las señales y prodigios que el SEÑOR le mandó hacer en la tierra de Egipto, contra Faraón, contra todos sus siervos y contra toda su tierra, 12y por la mano poderosa y por todos los hechos grandiosos y terribles que Moisés realizó ante los ojos de todo Israel.” ¿Por qué tuvo Moisés este don especial por parte de Dios? Exodo 4:1-5, “Moisés respondió, y dijo: ¿Y si no me creen, ni escuchan mi voz? Porque quizá digan: "No se te ha aparecido el SEÑOR." 2Y el SEÑOR le dijo: ¿Qué es eso que tienes en la mano? Y él respondió: Una vara. 3Entonces El dijo: Echala en tierra. Y él la echó en tierra y se convirtió en una serpiente; y Moisés huyó de ella. 4Pero el SEÑOR dijo a Moisés: Extiende tu mano y agárrala por la cola. Y él extendió la mano, la agarró, y se volvió vara en su mano. 5Por esto creerán que se te ha aparecido el SEÑOR, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.” Hacer milagros, señales y prodigios eran las credenciales de Moisés para probar ser enviado por Dios como profeta, es decir, con palabra divina. Siempre eran testimonio de que Moisés hablaba palabras verdaderas. Walter J. Chantry dice: “Este principio es de universal aplicación para los milagros del Antiguo Testamento. Unicamente quienes eran inspirados por Dios para hablar su palabra obraban maravillas. Este era un don exclusivamente otorgado a los profetas.” [Señales de los Apóstoles, p. 24] Mencionamos también a Josué, porque aunque no hizo los grandes milagros que hizo Moisés, el abrió camino seco por medio del río Jordán así como lo hizo Moisés por el Mar Rojo, comprobando que el Dios que estaba con Moisés ahora está con él. B. Elías y Eliseo Otro período importante de milagros fue con Elías y Eliseo. Ellos tuvieron que luchar contra la idolatría de la nación de Israel con los baales. ¿Quién es el verdadero Dios? Así Dios les dio poderes especiales para un tiempo de apostasía nacional. 1 Reyes 18:36, 37, “Y sucedió que a la hora de ofrecerse el sacrificio de la tarde, el profeta Elías se acercó y dijo: Oh SEÑOR, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu siervo y que he hecho todas estas cosas por palabra tuya. 37Respóndeme, oh SEÑOR, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, oh SEÑOR, eres Dios, y que has hecho volver sus corazones.” II. Revelar la Naturaleza de la Obra de Dios Hay otro aspecto muy importante al pensar en los milagros de Dios, y eso es el hecho que los milagros apuntan a la naturaleza de la obra de Dios con la humanidad, especialmente su obra salvadora. Chantry dice: “Las poderosas manifestaciones de Dios también revelan la naturaleza de su obra salvadora. Desde este punto de vista, los milagros contienen un mensaje en sí mismo. Con todo, en primera instancia, fueron señales y maravillas para llamar la atención sobre la predicación de los profetas, sin la cual los eventos maravillosos serían más un enigma que un medio de instrucción.” [p. 24, 25] Los milagros de aspecto físico para salvar al pueblo de Dios da una lección espiritual clara que el hombre no puede salvarse por sí mismo, sino necesita la salvación dada por Dios. Esto se ve aún más clara con el milagro de la salvación física por mirar a una serpiente de bronce y la realidad espiritual por medio de Cristo. Vea la historia en Números 21 y la explicación espiritual en Juan 3:14, 15. III. Comprobar a Jesús como el Mesías Las profecías del Antiguo Testamento testificaban que la forma de conocer al Mesías sería por medio de muchas señales. Cuando Juan el bautista envió mensajeros a Jesús para preguntarle si El era el Mesías, Jesús contestó: “..Id y contad a Juan lo que oís y veis: 5 los CIEGOS RECIBEN LA VISTA y los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los POBRES SE LES ANUNCIA EL EVANGELIO.” Mateo 11:4, 5. Vea Isaías 35:5. Y sigue leyendo en Mateo 11:20-24. Después de alimentar a 5 mil personas, “La gente entonces, al ver la señal que Jesús había hecho, decía: Verdaderamente este es el Profeta que había de venir al mundo.” Juan 6:14. Esta demostración del poder de Dios a 18 Lic. David A. Stoddard M.
  20. 20. través de una persona le daba a El Su carácter de profeta y el Ungido de Dios. Ser reconocido como profeta significa también que tuviera Palabra de Dios y la necesidad de escucharlo. Hablando proféticamente Moisés de Cristo: “Un profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará el SEÑOR tu Dios; a él oiréis.” Deuteronomio 18:15 (vea la comprobación por Pedro en Hechos 3:18-26). Es el deber nuestro de escuchar a este profeta de Dios, y sabemos que es profeta por las señales. Nicodemo reconoció muy temprano en el ministerio de Cristo que los milagros comprobaba a Jesús como enviado de Dios. “Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer las señales que tú haces si Dios no está con él.” Juan 3:2. Juan, al reflexionar sobre el ministerio de Cristo, comprueba la razón de los milagros hechos por Cristo: “Y muchas otras señales hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro; 31pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre.” Juan 20:30, 31. IV. Encargo a los Apóstoles por Jesús Jesús encargó a sus 12 discípulos (apóstoles) en una oportunidad el poder de hacer milagros y sanidades. Después también les dio poder a los 70 discípulos a sanar enfermos en una misión especial (Lucas 10:1-12; vea v. 9). Mateo 10:1-8, “Entonces llamando a sus doce discípulos, Jesús les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. 2Y los nombres de los doce apóstoles son éstos: primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; y Jacobo, el hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; 3Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Jacobo, el hijo de Alfeo, y Tadeo; 4Simón el cananita, y Judas Iscariote, el que también le entregó. 5A estos doce envió Jesús después de instruirlos, diciendo: No vayáis por el camino de los gentiles, y no entréis en ninguna ciudad de los samaritanos. 6Sino id más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7Y cuando vayáis, predicad diciendo: "El reino de los cielos se ha acercado." 8Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” ¿Cuál fue la razón de Cristo en darles el poder de hacer milagros y sanar a la gente? Porque ellos necesitarían ser reconocidos como enviados de Dios. El pueblo judío no va a aceptar la palabra de una persona que viene diciendo nuevas cosas sin ver una señal de comprobación. “Porque en verdad los judíos piden señales” 1 Corintios 1:22a. Luego vemos por medio del libro de Hechos que los apóstoles siguieron con ese poder especial en los primeros años de la Iglesia y especialmente entre los judíos. Hechos 5:12-16, “Por mano de los apóstoles se realizaban muchas señales y prodigios entre el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. 13Pero ninguno de los demás se atrevía a juntarse con ellos; sin embargo, el pueblo los tenía en gran estima. 14Y más y más creyentes en el Señor, multitud de hombres y de mujeres, se añadían constantemente al número de ellos, 15a tal punto que aun sacaban los enfermos a las calles y los tendían en lechos y camillas, para que al pasar Pedro, siquiera su sombra cayera sobre alguno de ellos. 16También la gente de las ciudades en los alrededores de Jerusalén acudía trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos, y todos eran sanados.” Y también está comprobado por el libro de Hebreos. Hebreos 2:1-4, “Por tanto, debemos prestar mucha mayor atención a lo que hemos oído, no sea que nos desviemos. 2Porque si la palabra hablada por medio de ángeles resultó ser inmutable, y toda transgresión y desobediencia recibió una justa retribución, 3¿cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? La cual, después que fue anunciada primeramente por medio del Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, 4testificando Dios juntamente con ellos, tanto por señales como por prodigios, y por diversos milagros y por dones del Espíritu Santo según su propia voluntad.” Ahora, Pablo dice en 2 Corintios 12:11, 12, “Me he vuelto insensato; vosotros me obligasteis a ello. Pues yo debiera haber sido encomiado por vosotros, porque en ningún sentido fui inferior a los más eminentes apóstoles, aunque nada soy. 12Entre vosotros se operaron las señales de un verdadero apóstol, con toda perseverancia, por medio de señales, prodigios, y milagros.” Señales de milagros y prodigios eran para comprobar quiénes eran apóstoles. Pablo utiliza esa verdad para comprobar ser apóstol. Romanos 15:18, 19, “Porque no me atreveré a 19 Lic. David A. Stoddard M.
  21. 21. hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, en palabra y en obra, 19con el poder de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén y por los alrededores hasta el Ilírico he predicado en toda su plenitud el evangelio de Cristo.” Así encontramos que los apóstoles tenían el don de hacer señales y prodigios en el pueblo, por esa razón los milagros, sanidades y prodigios llegaron a ser conocidos como señales de un verdadero apóstol. [Nota: ¿quiénes tenían el derecho de ser un apóstol? Vea Hechos 1:21.] Eran necesarios para comprobar delante de los judíos incrédulos la obra y el mensaje de Dios. Debemos siempre recordar que el libro de los Hechos es un libro histórico que relata la expansión del evangelio. En el comienzo había muchas señales y milagros (así como en el tiempo de Moisés, Elías y Eliseo), pero a medida que la Iglesia va creciendo y esparciéndose hay menos casos de la manifestación de estos dones de señal. Incluso podemos decir que después del año 57 DC no se menciona en los libros bíblicos el uso de estos dones. Es decir, históricamente, la última vez fue cuando Pablo escribió a los hermanos en Roma (Romanos 15:18, 19). Nuevamente tomamos en cuenta el propósito y función del libro de Hechos. MacArthur nos aclara diciendo: “Pero nunca se pretendió que el libro de Hechos fuera una basa primaria de doctrina cristiana. Registra solamente los primeros días de la era de la iglesia y muestra a la iglesia en transición del antiguo pacto al nuevo. Las sanidades apostólicas, los milagros, las señales y los prodigios, evidentes en Hechos, no eran comunes, ni siquiera en esos días. Eran eventos excepcionales, cada uno con un propósito específico, siempre asociados con el ministerio de los apóstoles, y su frecuencia puede ser vista disminuyendo dramáticamente, del principio de Hechos al fin.” [p. 172]. Nota: Serán notorios nuevamente durante la Gran Tribulación por los dos testigos. Apocalipsis 11:5, 6, “5Y si alguno quiere hacerles daño, de su boca sale fuego y devora a sus enemigos; así debe morir cualquiera que quisiera hacerles daño. 6Estos tienen poder para cerrar el cielo a fin de que no llueva durante los días en que ellos profeticen; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda suerte de plagas todas las veces que quieran.” V. Analizando y Sacando Conclusiones De la misma manera como el hablar en lenguas era una señal para el pueblo judío y para comprobar el nuevo mensaje profético, así también los dones de señal. Estos dones eran muy importantes y necesarios en los primeros años del establecimiento de la Iglesia y de la recepción de la revelación de Dios del Nuevo Testamento, pero, ¿serán necesarios hoy como señal tomando en cuenta que la Biblia ya está escrita en su totalidad? ¿Para qué los necesitamos? Tal vez sería bueno de aclarar nuevamente el propósito de este don. El propósito principal y primordial nunca ha sido el alivio del dolor humano. Cuando Cristo sanaba, obviamente esa persona recibió un beneficio muy grande, pero el estado de salud no era el por qué Cristo los sanaban, lo hizo para glorificar a Dios y manifestarse como el Mesías en cumplimiento a las profecías. Cuando los apóstoles hacían milagros, no era para hacerse importantes, o simplemente buscar el bien de alguien, sino nuevamente comprobar que eran enviados por Dios para dar Palabra de Dios. Así como dice Chantry: “Primeramente y por sobre todo, tenían el propósito de llamar la atención hacia la divina autoridad de su enseñanza.” [p. 27] Milagros y profecía van de la mano. Debemos tomar en cuenta, como dijo MacArthur, el descenso de la manifestación del don de milagros y sanidad a través del Nuevo Testamento. En el comienzo algunos pocos apóstoles (tal vez sólo Pedro) sanaban. Tenemos el caso de Ananías quien volvió la vista a Pablo, como delegado especial de Dios, pero después no se menciona a él para saber si él tuvo o no el don de sanidad. Pablo también sanaba a algunos, pero después aconseja a Timoteo que use un remedio para su problema estomacal en vez de sanarlo (1 Timoteo 5:23). Pablo mismo no podía aliviarse de un “aguijón en la carne”. No hay ningún texto para apoyar campañas de sanidad. Santiago dice que debemos llamar a los ancianos de la iglesia en vez de llamar a una persona con el don de sanidad (Santiago 5:14). También ojo con engañadores y falsos maestros (2 Tesalonicenses 2:8-12). No todos que hacen milagros son de Dios. Nosotros no estamos recibiendo nueva revelación por parte de Dios porque tenemos todo lo que necesitamos en la Biblia. Así no hay necesidad de la manifestación de estos dones de señal los cuales fueron dados para los apóstoles y profetas del Nuevo Testamento. La Iglesia de Cristo ha sido puesta sobre el fundamento de ellos. Efesios 2:19- 22. Nos dejaron el fundamento doctrinal por medio de las Epístolas. 20 Lic. David A. Stoddard M.
  22. 22. 5. Revelaciones, Profecías, Sueños y Visiones Introducción Muchas iglesias creen que Dios todavía está dando nueva revelación a Su pueblo por medio de profecías, palabras de ciencia y sabiduría, sueños y visones para dar la necesaria instrucción y guía para una vida cristiana exitosa. Muchas veces estas palabras llegan a tener la misma o mayor importancia que la Biblia. La pregunta para nosotros en este estudio es: ¿Cómo me habla Dios a mí? ¿Cómo puedo conocer la voluntad de Dios para mi vida? ¿Dios todavía habla por medio de nuevas revelaciones y profecías, sueños o visiones? ¿Debe haber profetas en la iglesia de hoy que pueden comunicar nueva revelación de Dios? ¿Cómo puedo conocer la verdad? Todas estas preguntas están encerradas en la pregunta que hace Chantry como tema de su capítulo 4: “¿Es completa la Escritura?” [Señales de los Apóstoles, p. 35-49]. John F. MacArthur en su libro, Los Carismáticos, p.81 dice: “Virtualmente toda secta y enseñanza falsa engendrada empezó sobre la premisa de que su líder o líderes tenían acceso a nueva revelación...Todos han abandonado el principio de Sola Escriptura y se han lanzado a una búsqueda peligrosa de algo más.” ¿Por qué clamamos con Martín Lutero, Sola Escriptura? Porque cualquier persona puede desviarse de la verdad si comienza a utilizar revelaciones, profecías, sueños o visiones para conocer la voluntad de Dios. Chantry dice: “Históricamente los cristianos han creído que la Biblia es la única norma de fe y práctica. La oposición a sectas que ejercen milagros y dones de lenguas se ha basado en este alto concepto sobre la Escritura. Nuestra doctrina de la Escritura nos da confianza en la única autoridad y absoluta suficiencia de la Escritura a través de la cual el Espíritu Santo guía nuestras mentes a la verdad, conduce nuestra vida en medio de este mundo, y nos lleva a una satisfactoria comunión del corazón con Dios. Esta convicción implica necesariamente que Dios no está dando hoy ninguna revelación adicional a través de profetas.” [p. 38, 39]. Queremos ver por qué afirmamos esta declaración. I. La Naturaleza de la Revelación Divina Dios usó hombres especiales y con llamamiento divino para comunicar Su voluntad al hombre. A estos hombres Dios los llamaba “profetas”. Algunos de estos profetas (no todos) llegaron a escribir las Palabras de Dios bajo la inspiración del Espíritu de Dios, y luego fueron guardadas cuidadosamente por el pueblo de Dios para que tengamos hoy un conjunto de revelaciones: la Santa Biblia. La más grande revelación de Dios fue por Cristo mismo, aunque no escribió ni una palabra. Hebreos 1:1, 2, “Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, 2en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo...” Cristo dejó encargado a sus apóstoles por medio de la obra del Espíritu Santo a escribir el Nuevo Testamento. Juan 14:25, 26, “Estas cosas os he dicho estando con vosotros. 26Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, El os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho.” Esta fue una promesa hecha específicamente a los apóstoles que habían estado con Cristo y habían escuchado Sus palabras. Vemos en Hechos 1:21, 22, el requisito para ser nombrado como apóstol de Jesucristo, “Por tanto, es necesario que de los hombres que nos han acompañado todo el tiempo que el Señor Jesús vivió entre nosotros, 22comenzando desde el bautismo de Juan, hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea constituido testigo con nosotros de su resurrección.” 2 Pedro 1:19-21, “Y así tenemos la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en prestar atención como a una lámpara que brilla en el lugar oscuro, hasta que el día despunte y el lucero de la mañana aparezca en vuestros corazones. 20Pero ante todo sabed esto, que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal, 21pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios.” Así que, estamos diciendo que un aspecto importante de la revelación divina tiene que ver con la doctrina de la inspiración. Toda la Biblia es una revelación perfecta de la voluntad divina por ser inspirada por Dios, dándola un carácter de verdad y autoridad absoluta. Ninguna revelación o profecía que se escucha hoy tiene estas características. 21 Lic. David A. Stoddard M.
  23. 23. II. El Cierre de la Revelación Divina El Antiguo Testamento tuvo un proceso largo de escritura y fue reconocido por el pueblo de Israel (el pueblo de Dios) como Palabra de Dios, Las Escrituras (2 Timoteo 3:16). Cristo mismo lo aceptaba sin prejuicio. El Nuevo Testamento tiene un trasfondo diferente dentro del pueblo de Dios (la Iglesia), y fue escrito mientras vivía uno de los apóstoles de Cristo, los que habían estado con El y escuchado Su mensaje. Esto era para garantizar o autenticar que las palabras proféticas habladas por alguien sean reconocidas como fidedignas. Hay muchos otros escritos que no fueron incluidos en el canon de las Escrituras por falta de autenticidad (los libros Apócrifos). Así afirmamos que con la muerte del apóstol Juan (año 95 d.C.) no puede haber más palabras de revelación inspirada. Las supuestas revelaciones y profecías de hoy no pueden tener el mismo nivel de importancia que la Biblia. El canon de la Biblia está cerrado. La única revelación inspirada está en la Biblia, en los 66 libros reconocidos. La Biblia es nuestra única autoridad para doctrina y el vivir diario. Dios nos guía a través del ministerio del Espíritu Santo por medio de Su Palabra, la Biblia. Ninguna doctrina tiene validez si no tiene apoyo legítimo por la Biblia. III. La Suficiencia de la Revelación Bíblica (La Razón de la Sola Escriptura) A. Tenemos Todo lo Necesario para Conocer el Consejo o Propósito de Dios La Biblia contiene todo lo que nosotros necesitamos conocer acerca del plan y propósito de Dios. Obviamente, Dios sabe y conoce una infinidad más de los que ha revelado. Pero El reveló lo que necesitábamos. Deuteronomio 29:29, “Las cosas secretas pertenecen al SEÑOR nuestro Dios, mas las cosas reveladas nos pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que guardemos todas las palabras de esta ley.” Ahora que tenemos toda la Biblia, cuánto más es verdadero este versículo. No necesitamos profecías, sueños o visiones para conocer el propósito de Dios. B. Tenemos Todo lo Necesario para Nuestra Fe Judas 3, “Amados, por el gran empeño que tenía en escribiros acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribiros exhortándoos a contender ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos.” La Fe, es el conjunto de creencias y doctrinas que los apóstoles fueron dando a la Iglesia y especialmente lo que fue escrito y leído en las iglesias como Palabra de Dios. No necesitamos profecías, sueños o visiones para conocer las enseñanzas de Dios. Es nuestra responsabilidad de conocer el contenido de la Fe y “contender ardientemente” por ella. Juan dijo que hay muchas más palabras que se podía escribir acerca de la vida y ministerio de Jesucristo, pero las que tenemos es suficiente para tener fe y la vida eterna. Juan 20:30, 31, “Y muchas otras señales hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro; 31pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que al creer, tengáis vida en su nombre.” C. Tenemos Todo lo Necesario para la Vida y la Piedad 2 Pedro 1:3-7, “Pues su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia...” 2 Timoteo 3:12-17, “12Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos. 13Pero los hombres malos e impostores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. 14Tú, sin embargo, persiste en las cosas que has aprendido y de las cuales te convenciste, sabiendo de quiénes las has aprendido; 15y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. 16Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.” No necesitamos profecías, sueños o visiones para conocer la voluntad de Dios para nuestra vida. IV. Reflexiones Sobre los Casos Bíblicos Reconocemos que había revelaciones, profecías, sueños y visiones en la Biblia (más en el Antiguo Testamento que en el Nuevo) porque la Biblia no había sido escrita en su totalidad durante la historia de la Biblia. Sin embargo, a medida que avance la historia de la Iglesia relatada en el libro de Hechos, los casos de profecías y visiones son muy pocos. Y nunca era costumbre de tener cultos de profecía para dar y recibir profecías personales. Fuera de unos pocos casos especiales ni se habla de profetizar (en el sentido que se emplea la palabra hoy). Tenemos el caso de 22 Lic. David A. Stoddard M.

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