Cuando dios te esconde, y cuando tú

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Cuando dios te esconde, y cuando tú

  1. 1. Cuando Dios le esconde y cuando lú le escondes Paslorcl Fabiana Manzewilsch 4
  2. 2. Porque él me esconderó en su lclbernóculo en el dícl del mol; Me oculloró en lo reservado de su morado; Sobre uno roccl me pondrá en ollo. Luego Ievclnlclró mi cobezo sobre mis enemigos que me roden, Y yo sclcrilicclré en su lobernóculo sacrificios de júbilo; Conlclré y enlonoré olobonzos o Jehovcl.
  3. 3. ¿Por ojoé aos oaooooflo el Señor? Porque hcl perseguido el enemigo mi olmo; Ho poslrodo en lierro mi Vido; Me ho hecho hclbílclr en linieblos como los yo muerlos.
  4. 4. Entonces Elías ‘risbifa, que era de Ios moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehovó Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habra lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra. Y vino a él palabra de Jehovó, diciendo: Apórfafe de aquí, y vuélvefe aI oriente, y escóndete en el arroyo de Querít, que esta frente aI Jordan. Beberós del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den aIIí de comer.
  5. 5. Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junlo al arroyo de Queril, que esta frenle al Jordan. Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la larde; y bebía del arroyo. Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la lierra.
  6. 6. Acab dlio a Jezabel la nueva de lodo lo que Elías había hecho, y de cómo había mallado a espada a lodos los profelas. Entonces envió Jezabel a Elías unn mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a eslas horas yo no he puesto lu persona como la de uno de ellos.
  7. 7. Y ; Viendo, pues, el peligro, se levantó y se tue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. T Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. i Y echóndose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levóntate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse.
  8. 8. fi Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. j ” Y allí se metió en una cueva, donde ¡pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? ' El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.
  9. 9. IEI le dijo: Sal Iiuera, y ponte en ell monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompi los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un tuego; pero Jehová no estaba en el tuego. Y tras el tuego un silbo apacible y delicado.
  10. 10. Y cuando lo oyó Elias, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aqui, Elías? lEI respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus protetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.
  11. 11. Y le dijo Jehová: Ve, vuélvele por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Satat, de Abel-mehola, ungirás para que sea proteta en tu lugar.
  12. 12. - te Por nada estéis atanosos, sino sen conocidas vuestras peticiones delante de Dilos en toda oración y ruego, con accion de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
  13. 13. No llaméis conspiración a tods las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. A Jehová de los ejércitos, a él santiticad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.

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