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Cambia de Piel o Muere
 

Cambia de Piel o Muere

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Un ex-agente del Mossad reclutado por la Interpol inicia una nueva vida con la fachada de modelo profesional. Gal debe atrapar a unos traficantes de armas mientras huye de un oscuro fantasma del ...

Un ex-agente del Mossad reclutado por la Interpol inicia una nueva vida con la fachada de modelo profesional. Gal debe atrapar a unos traficantes de armas mientras huye de un oscuro fantasma del pasado, y para ello será ayudado por una fantástica figura femenina.

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    Cambia de Piel o Muere Cambia de Piel o Muere Document Transcript

    • ZAMIR GAL 1
    • ADVERTENCIA Las imágenes utilizadas en esta obra fueron obtenidas de Internet a través de motores de búsqueda, y pertenecen a diversas producciones cinematográficas y artísticas de sus creadores. Su uso en esta obra es exclusivamente de carácter ilustrativo, y en ningún momento se pretende violar los derechos reservados de sus autores o fotógrafos. Si usted es dueño de alguna de estas imágenes o tiene derechos reservados sobre la misma, sírvase escribirnos a zamir_gal@hotmail.com para su inmediata remoción. El logo de Detective Zamir Gal es creación y propiedad de Zamir Gal. El autor de "Cambia de Piel o Muere" posee los derechos legales sobre la obra y la ha puesto a disposición de los cibernautas de manera gratuita, por tanto se prohíbe la publicación y copia no autorizada por medio impreso o electrónico diferente a su fuente. WARNING The images used in this literary production are picked up with engine searchers and they’re propriety from several movies and design from their creators. Their use here is only illustrative and never the intention is violating the copyrights. Any disagree because of the exhibition of such pictures, please notify it immediately to zamir_gal@hotmail.com and it will proceed to move out the pictures as soon as possible. Detective Zamir Gal's logo was created and property by Zamir Gal. The author of "Cambia de Piel o Muere" is owner of the legal rights over the literary production and he has put it for free reading of the cybernautics. Therefore is prohibited the publishing and copy with any printed or electronic tool without permission. Copyright © 2004. 2
    • INDICE Pag. Dedicatoria 4 I. Delia Meir 5 II. Conspiración en Casa 11 III. La Propuesta 18 IV. El Desierto que Purifica 24 V. Mi Nombre Es Gal, Zamir Gal 30 VI. El Modelo – Espía 38 VII. Ultimátum de Magaly 48 VIII. Secretos de Giza al Descubierto 55 IX. El Incinerador de Basura 62 X. En Brazos de Vértigo 68 XI. Tiger Sobrevive al Ataque 75 XII. Un Orgasmo Mal Acompañado 82 XIII. Madrugada de Trabajo en Milán 88 XIV. Cae la Banda de Arginis 96 3
    • Dedicatoria A María Fernanda, quien con su magia y ternura me enseñó a abrir los ojos a nuevas realidades, ... finalmente veo el Otro Lado! 4
    • I Delia Meir De pequeño mi mamá solía regañarme cuando me veía colgando de los troncos de los árboles pequeños; ella temía que resbalara y cayera al suelo, y si a algo le temía yo no era precisamente a las alturas o a las caidas, sino a las reprimendas de mi madre después de la caída... pero si ella hubiera sabido de este operativo, me hubiera ganado algo peor que un golpe con la escoba. Por aquella época yo me encontraba trabajando para el Mossad (Instituto de Inteligencia y Servicios Especiales de Israel), y se me había encomendado la misión de rescatar a la top model Delia Meir, la hija del magnate norteamericano Levy Meir, el magnate dueño de la más grande cadena de joyerías del mundo, Beth Meir. Un grupo de contrabandistas persas plagió a Meir, pero éste se les enfrentó, así que le secuestraron a la hija y le exigían 2.000 millones de euros como pago del rescate. Nuestras fuentes en Kurdistán indicaban que los persas custodiaban a la top model en las montañas de Anatolia, en un altiplano en el que se encontraban las ruinas de un monasterio bizantino. Según las tomas del satélite, en el lugar se había instalado una guarnición militar, obra de los contrabandistas que, por cierto, estaban ilegalmente en Turquía. El gobierno de Ankara sólo vino a percatarse de su descuido de soberanía cuando la Embajada de Israel me presentó ante el servicio de seguridad nacional, y se me brindó todo el respaldo logístico para la operación. Meir no quería poner en riesgo la seguridad de su hija, y el Mossad había dado instrucciones precisas de no ejecutar ningún rescate en equipo; bastaba con un sólo hombre de Metsadáh (Unidad de Servicios Especiales) para salvar a la modelo. Querían a alguien con la agilidad suficiente para sacar del lugar a la chica sin arriesgar vidas, tanto de la secuestrada como de equipo de rescate, y fue ahí cuando entré en acción. Era de noche, y aunque no hacía frío ni había luna, el viento me puso en aprietos en el lento descenso boca abajo. Los riscos de la zona daban la impresión de estar descendiendo al antejardín del infierno. El satélite me había indicado a través de un computador de bolsillo que llevaba conmigo, que Delia estaba ubicada en una celda en el nivel dos del complejo, es decir, segundo piso de abajo hacia arriba; había una gran ventana que daba al exterior, y por allí yo podría ingresar sin ser visto, ya que toda el área del monasterio que daba al abismo estaba completamente desprotegida, no había guardia alguno. Afortunadamente no había allí sistema cerrado de televisión ni cámaras de monitoreo, lo que facilitaba el operativo. Lo que 5
    • me extrañaba era que el satélite marcaba niveles de temperatura altos en la celda de Delia. Había allí alguna chimenea encendida? Con dificultad logré posar mis pies sobre el borde de la gran ventana de la celda indicada y recuperar el equilibrio, sin soltarme de la soga. La iluminación era excelente, lo que indicaba que había electricidad. El borde de la ventana estaba decorado con telas. De repente una mujer blanca, de unos 1.70 de estatura, esbelta, de cabello negro, largo y lacio y de ojos castaños, se mostraba asustada al ver en su ventana a un hombre. Por unos segundos quedé estupefacto al contemplarla, ya que además de su belleza vestía un conjunto de ropa interior negro que resaltaba sus encantos, y vestía un abrigo de pieles negro. Sí! era ella, Delia Meir, la top model que muchas veces yo había visto en televisión y en las revistas. No había confusión alguna. En ese instante me sentía como todo un James Bond... a mi madre no le gustaba que yo me identificara tanto con este clásico personaje de la acción y el espionaje. Mi pasión por el agente 007 nació cuando era pequeño, tenía, hasta donde puedo recordar, seis o siete años; mi padre, Moshé Ben-Eliézer, me mostraba las películas de este personaje. Aún puedo recordar esas tardes de Shabat, yo prefería mil veces quedarme en casa, sentado en el sofá a ver los clásicos del 007 mientras me comía un barril de crispetas y una botella de gaseosa, en lugar de acompañar a mi madre al servicio de Havdalá (Despedida del Shabat). En algunas ocasiones mi madre apagaba violentamente el televisor y me obligaba a acompañarla a la sinagoga... eso en la niñez, porque todos esos conocimientos que poseía de James Bond de nada me sirvieron para conquistar a las chicas de la preparatoria que me habían robado el corazón. Así que en el momento en que tuve frente a mí a una modelo tan reconocida como Delia Meir, por un lado me sentía como James Bond rescatando a su chica, pero por otro lado sentía ese nerviosismo de la adolescencia, sobre todo ese horrible temor a ser rechazado por las chicas... rechazo que durante toda mi adolescencia fue mi pan de cada día. Me sentía como un miserable cavernícola frente a la belleza y pulcritud de Delia. Una corriente fuerte de viento me hizo perder el equilibrio, pero pude colocarme nuevamente frente a la ventana. Le hice un gesto a Delia para que se calmara y no temiera... luego le indiqué con señas que me abriera la ventana, cosa que ella hizo de prisa. - Mah kar ajútza!! - le dije en hebreo, que significa “Hace frío afuera!”, como para romper el hielo e iniciar una amena charla en medio de la tensón del rescate. - Quién eres? no pareces persa - preguntó la modelo, mientras me desataba de la soga y cerraba la ventana. - Inteligencia Israelí, soy el agente Refael Ben-Eliézer - Gusto en conocerte. - He venido a sacarte de esta po... Pocilga? qué tipo de pocilga era un cuarto que, además de tener decoraciones en las ventanas, alfombras, una chimenea, velas por casi todos los rincones y disponía de una cama que se veía muy confortable, con toldo de seda de lujo, una bandeja plateada con frutas, una botella de champaña y algo que expedía un cierto aroma a vainilla?! - Disculpa, interrumpo algo? - le pregunté con tono de confusión mientras cerraba la ventana, luego de desapuntarme las sogas. - No! me han tratado bien hasta ahora. - Demasiado bien, diría yo. - Supongo que tus amigos nos esperan afuera. 6
    • - Amigos? Eeh... no. - No? - Vengo solo. - Qué?! cómo es posible? un sólo hombre me va a sacar de aqui? - Bueno, si lo deseas te puedes quedar, creo que estás muy cómoda en esta alcoba del paraíso terrenal. Yo me limito a hacer mi trabajo, pero si no quieres ver de nuevo a tu padre, allá tú... oye, están frescas las manzanas? - Cómo me dijiste que te llamabas? - Refael - respondí mientras me dirigía a la bandeja de las frutas. - Refael, alguna vez te han dicho que tienes una actitud muy odiosa? - Sí, mi novia me lo dice todos los viernes en la noche... quieres una manzana? - No, gracias. - ... no, mejor una pera. Con tu permiso me siento en el sofá, me duelen los pies. Dí un suspiro de alivio mientras degustaba la fruta, que efectivamente, estaba fresca. Miré fijamente a Delia, como queriendo decirle "y bien?" - Sabes? - le dije -, este cuarto es excelente para una velada romántica. - No intentas cortejarme, verdad? - Delia, en primer lugar resalto tu belleza y créeme que estás muy hermosa, te felicito por ello. - Muchas gracias. - En segundo lugar quisiera saber por qué estás vestida... - dije haciendo un gesto como para darle a entender lo de la ropa interior y el abrigo de piel negro - ... así?! - Ah! Abdul Majid, el líder de mis captores, me presionó. Amenazó con dañar alguna parte de mi rostro o de mi cuerpo si no me acostaba con él... Refael, no me mires así!, comprende que mi cuerpo es mi herramienta de trabajo, si me llega a pasar algo, mi carrera como modelo se va a pique. Mucha gente puede dar de comer a sus hijos gracias a mi cuerpo y mi imagen. Crees que disfruto la presión de Abdul? - No hay manera de negociar con él? - Claro! en primer lugar eres hombre, qué pierdes? - Mirando bien la situación, sin duda perdería la cabeza y una pierna por un disparo. - Ouch!... en segundo lugar, tú no eres modelo, no tienes que cuidar de una imagen. Dime, Refael, qué harías al respecto? - Oye, por qué ustedes las modelos le rinden tanto culto a su cuerpo? qué será de ti en unos años? - Llegará el día en que estés caminando en los mismos zapatos que yo; tienes porte y la vida te puede dar un giro muy vertiginoso y termines haciendo lo que menos pensabas hacer. - Sí, claro! Soñar no cuesta nada, pero créeme que la vida de drag queen no es para mí… está bien, está bien! lo entiendo aunque no lo comparta... pero, tu pie es muy pequeño para yo usar tus zapatos. Yo, Refael Ben-Eliézer, modelo? ja! sueña, cretino!... Delia, a qué hora quedó en venir Abdul? - A las diez. Miré mi reloj... - Tenemos siete minutos para salir de aquí. - Estaré lista en tres minutos, me pondré algo de ropa. - Que sean dos, por favor. - No me presiones! - Me pagan para eso, preciosa. 7
    • Delia sacó un vestido azul claro y se lo puso de prisa. Yo me ponía nervioso cada vez que escuchaba afuera pasos de botas militares, como supervisando que no hubiera novedades. De repente alguien tocó a la puerta. Inmediatamente me levanté y desenfundé mi pistola de 9 milímetros con silenciador (un arma primitiva, pero efectiva), mientras Delia se disponía a abrir, a la vez que me daba indicaciones para que me escondiera en el baño. - Haz que entre - le dije casi en susurro. Delia hizo un movimiento de cabeza como queriéndome decir: "qué rayos piensas hacer?", y abrió. Yo estaba detrás de la puerta. Oí una voz ronca y grave que hablaba en farsi. - El jefe desea saber si estás lista para él - tradujo al hebreo otra voz, algo más aguda y melodiosa. Esto me indicaba que eran dos hombres, lo que me dificultaba las cosas y debía tomar medidas extremas, contundentes y rápidas. - Me estoy preparando para recibirlo, pero necesito un poco de fuerza masculina para levantar una caja. Podrían ayudarme? - respondió Delia a la vez que el hombre de la voz aguda traducía al persa la respuesta. Luego el de la voz grave dijo algo. - Veamos la caja - respondió el de la voz melodiosa. Dicho esto, Delia dio media vuelta y caminó hacia la cama, a la vez que entraban los hombres, que no vestían prendas militares, sólo jean, botas y chaqueta. La puerta se cerraba lentamente. Apunté hacia sus nucas antes de que me descubrieran y en una rápida acción dí un disparo a cada uno, por la nuca. Ni siquiera tuvieron tiempo de reaccionar. Uno de ellos cayó justo a los pies de Delia. Me dirigí a los fulminados, los desarmé y tomé sus armas, mientras yo guardaba mi pistola en un estuche, justo atrás de mi cuello, por si ocurría algún imprevisto. Tomé unas telas oscuras que adornaban el sofá y envolví sus cabezas, para que la sangre no fuera a derramarse en el piso... era necesario eliminar la evidencia. Le pedí a Delia que me ayudara a arrastrar a uno de los guardias, pero presa del pánico, aunque no gritaba, sí había quedado como en shock. Abrí la ventana y arrojé los cadáveres al abismo, no sin antes dirigir una mirada hacia arriba y a los lados de la ventana, como para asegurarme de que nadie veía. No pesaban mucho, así que arrojarlos no fue complicado. - Sha’a lalejét! Hora de irnos! - le dije a Delia echándome su morral personal al hombro y tomándola de la mano izquierda, mientras con la derecha apuntaba con un fusil DK7 Soviet, propiedad de los guardias, presto a dispararle a todo lo que se moviera. Con agilidad logramos subir los niveles del monasterio bizantino, que para mi sorpresa, no estaba tan custodiado como yo creía. La vigilancia era pésima, los guardias estaban muy distraídos en sus juegos de cartas y ratos de sueño, lo que nos facilito un poco la salida del complejo. Al salir por una puerta lateral del complejo, siguiendo las indicaciones del satélite, se me notificó a través de un mensaje electrónico que una nave tipo AirWolf vendría a apoyar el rescate, y que se posaría sobre una garita despejada que se hallaba al oeste. Esto demostraba que, desde Jerusalén mis superiores seguían el operativo paso a paso y en tiempo real. Delia y yo nos escondimos detrás de unas canecas... - Esto va a ser difícil para ti - le dije a Delia -, estamos a unos cien metros de la garita y veo mucho movimiento. Estás lista para correr? - Sí! - Y tus tacones? 8
    • - Ya estoy acostumbrada. - ... bien, aquí vamos, no te separes mucho de mí. Tomé un poco de aliento como preparativos, y luego de darle la orden a Delia, empezamos a correr. Alguien se dio cuenta y dio la orden de atrapar a la chica. Yo iba detrás de ella corriendo, disparando a todo lo que se moviera y esquivando los disparos que nos daban, a la vez que procuraba que nada diera contra Delia... aunque la chica gritaba de pánico. Realmente los hombres de Abdul Majid no eran muchos, y ante mis disparos caían como zancudos ante un repelente. Algunos disparos al suelo, muy cerca de mí, estuvieron a punto de hacerme perder el control, y de no ser porque estaba pendiente de Delia, sin duda el pánico me hubiera ganado. Al fin llegamos a la garita de piedra. Tenía tres pisos y una compuerta metálica; menos mal la encontramos abierta, ingresamos y cerramos de inmediato el acceso. Colocamos como obstáculos unas tablas. - Buen trabajo, Delia - dije colocando la última viga y asegurándome de la efectividad del trabajo hecho. De pronto escuché una voz masculina hablando en persa. Yo no entendía nada, pero a girar lentamente la cabeza me percaté de que un guardia de Abdul había tomado a Delia como rehén y le apuntaba con un revólver. Me levanté lentamente y arrojé el fusil al suelo. El hombre dijo algo más, pero hice un gesto para darle a entender que no comprendía su idioma. - Manos arriba! - gritó el sujeto en inglés. Lo miré y luego a Delia, que mostraba preocupación. Dí un suspiro y llevé mis manos atrás de mi cuello, y sin perder la acción ni el tiempo, saqué mi pistola y como si fuese una serpiente, dirigí mi mano armada al sujeto y disparé justo a la frente; el hombre no tuvo oportunidad de reaccionar, y cayó al suelo. Delia se acercó a mí y me abrazó. - Todáh, Refael, me salvaste. - Dame las gracias cuando te haya sacado de aquí. Luego pudimos escuchar que afuera disparaban, a la vez que se escuchaba el sonido de un helicóptero acercarse. Delia y yo nos miramos. - Vienen por nosotros! - exclamó Delia alegre. - A la azotea, corre! - ordené. Subimos los tres pisos de la garita de prisa, y efectivamente era una nave modelo AirWolf, que se posaba lentamente sobre nosotros. Se podía ver cómo un co-piloto respondía a los disparos de los persas. Luego, la compuerta derecha de la nave se abrió; Delia me estampó un beso en la mejilla. - Todáh al kol, Refael!! - gritó para hacerse escuchar por sobre el ruido del transporte. - Que no sea la última vez que nos veamos!! - respondí. - Nos volveremos a ver, lo sé!! - contestó la modelo mientras la ayudaba a subir a la nave. - Ben-Eliézer, sube!! - me gritó uno de los pilotos por la ventanilla del helicóptero. - Váyanse ustedes!! aún no termino!! - Ya completaste la misión, sube!! - Nada de eso, Elí!! tengo que hacer el trabajo completo!! Despega ya, nos vemos en Jerusalén!! Lehitraót!! - Shalom vehatzlajá!! - respondió el piloto, y cerró la ventanilla. 9
    • El helicóptero se elevó por los aires a la vez que repelía el ataque en tierra, y luego se alejó rápidamente de allí. Bajé de prisa y en el segundo piso de la garita encontré, para mi fortuna, un arsenal completo. Fusiles AR-33, lanzagranadas, municiones... escuché que intentaban forzar la compuerta de abajo, por lo que me apresuré a armarme lo más que pudiera. Ya bien equipado bajé y lancé una carga con el lanzagranadas a la puerta. Una fuerte explosión se hizo sentir y luego unos minutos de silencio, a la vez que la compuerta caía. Salí corriendo, disparando en todas las direcciones y cubriéndome en cuanta barricada o pared encontraba. Cuando el fusil que llevaba en mano quedaba sin municiones, me cubría a la vez que enviaba algún disparo del lanzagranadas, mientras cargaba el fusil de nuevo. Y seguía la búsqueda de mi segundo objetivo a la vez que daba de baja a varios. No comprendía de dónde habían salido tantos sujetos en medio de la base, que daba la impresión de un campo de concentración. Llegué a una barraca que guardaba algo que parecía un automóvil, pero cuando le quité la cubierta, me alegré. Era un transporte aéreo artillado en forma de cápsula espacial, de color plateado. Adentro guardaba un computador portátil y varios discos, sin duda, con información valiosa de la red de Abdul. Esa era la razón por la cual me había quedado, mis superiores en Jerusalén me habían encomendado la misión, porque sabían de esto. El vehículo de guerra era de fabricación israelí, y se suponía que absolutamente nadie sabía de su existencia. Fue robado en un vuelo de prueba en Turquía y se sabía que los persas la retenían en el mismo sitio donde Delia estaba secuestrada. Mi segunda misión consistía en sacar la nave de allí y regresarla a Israel, junto con los discos y el computador que allí estaban. Encendí el vehículo, y el tablero indicaba que todos los controles funcionaban perfectamente. Subí al transporte, cerré la compuerta y puse en marcha el aparato. Los hombres de Abdul disparaban contra la nave, sin éxito alguno. El transporte era blindado. Dí varias vueltas por la base terrorista buscando alguna pista de despegue y no perdí la ocasión para poner a prueba el módulo de defensa de esta navecilla, en especial el láser (mi arma favorita). Identifiqué algunas canecas de almacenamiento de combustible y los destruí. Eso los detendría por un tiempo, además que la columna de fuego les serviría a los militares turcos para identificar el lugar de los terroristas y completar el trabajo. El satélite me mostró a través de mi computador de bolsillo, que existía una planicie de unos ochocientos metros de longitud, despejada, al noreste. Hacia allí dirigí la nave, luego de volar la entrada a la base; podía ver atrás cómo decenas de guardias corrían hacia mí, disparando e intentando alcanzarme. - Hora de la despedida - dije. Accioné los controles de despegue y la nave aumentó la velocidad; llegando a los ochenta kilómetros por hora la nave comenzó a elevarse y a aumentar la velocidad. Nivelé la nave al llegar a los mil pies de altura y la dirigí hacia el sur. Accioné los controles de comunicación para informar del éxito de la misión... pero debo confesar que no hay nada como pilotear en la noche, ya que las estrellas le dan a uno la impresión de estar en el espacio... y sí! es muy romántico, lástima que yo estaba solo en la nave. 10
    • II Conspiración en Casa De nuevo en casa, en Jerusalén, la Ciudad de David. Iba en el autobús hacia el barrio Leumi y con un semblante de no haber dormido; llevaba conmigo una maleta ejecutiva de rodachines y vestía jean, botas de explorador y una camisa a cuadros café... ah! sin afeitar y ya pensaba en ir a la peluquería porque tenía el cabello muy largo... aunque a mi madre siempre le había gustado que yo usara mis rizos largos. No sé cómo rayos hacen los músicos de rock pesado para soportarlo!! Mi aspecto por esos días era similar a aquellos actores de las películas de Jesús de Nazareth; para muchos me veía como todo un judío honrable, pero yo me sentía como un mendigo. Extrañaba mucho el corte militar que por tres años había usado mientras estuve prestando servicio en Tzáhal (Fuerzas de Defensa de Israel). Leumi era un barrio residencial al noroeste de la ciudad, algo alejado de los imponentes edificios de la ciudad moderna pero cerca a Yad VaShem. Nunca compré un auto en Israel porque sinceramente no había por dónde conducir y con dificultad el gobierno municipal logró habilitar avenidas exclusivas para los autobuses; en Israel habia un promedio de tres autos por habitante, asi que comprar un auto era perder el dinero. El clima en Jerusalem era agradable, el sol primaveral a veces quemaba las espaldas si a uno le daba por usar alguna chaqueta gruesa. Con algunas nubes que refrescaban el ambiente, y me sentía en el autobús terriblemente cansado y con sueño, y quería llegar a casa a comer algo. Con ansiedad esperaba ver a Magaly, mi novia. Esta mujer palestina, católica tridentina, se podía decir que era mi novia de toda la vida… bueno, en realidad ella era la única novia oficial que tuve! Ante la dura situación de trabajo en Israel, Magaly aceptó cuidar de Esther, la hija de su mejor amiga, cuando apenas tenía 2 meses de nacida, así que prácticamente Magaly y yo nos convertimos en padres adoptivos de la niña, que ahora tenía cuatro añitos. Pero por la formación recibida de nuestra parte, Esther hablaba como si tuviera doce años. Todos en el vecindario afirmaban que Esther era hija nuestra, por el gran parecido entre sus facciones y las nuestras, y y acabamos por convertirnos en la familia ideal del barrio. La comunicación entre Magaly y yo era difícil en muchas ocasiones, empezando por el idioma, así que no me quedaba otra vía que hablarle a ella en árabe, su idioma natal (aunque por su adhesión religiosa manejaba bien el latín). Siempre detestó el hebreo y nunca se empeñó en aprenderlo, y esto, como era de esperarse, le 11
    • impedía acceder a oportunidades de trabajo en Israel. A pesar de su duro temperamento, de sus celos casi obsesivos y de nuestras diferencias religiosas, Magaly era una mujer amante del hogar, con una vocación de esposa abnegada y amorosa. En ella se cumplía al pie de la letra todo el himno Eshet Jail (La Mujer Virtuosa), que solía cantarse en mi casa los viernes en la noche, al empezar el Shabat... en esa época tan agitada, encontrar una mujer hermosa que se supiera desempeñar como esposa y madre era demasiado difícil de encontrar, y yo me sentía bendecido. Qué mejor bendición para un varón judío que hallar una mujer que se desempeñe a la perfección como esposa y como madre? Pero mi madre siempre se opuso a mi relación con Magaly; la razón era muy sencilla: por no ser judía y por no ser de alta clase social, así que hubo con mi familia muchas discusiones por esto. El autobús me dejo en la estación a dos cuadras de mi casa. Leumi era un barrio muy limpio, luminoso y agradable. Sus casas daban la impresión de estar viviendo en Estados Unidos y no en Israel. Algunas casas tenían jardines muy bien cuidados, aunque la mayoría tenía un anteajrdín de césped, ideal para jugar y descansar en verano. Me dirigía a entrar a mi casa cuando salio de la casa vecina a nuestra derecha, un sujeto barbudo con sombrero y traje de paño negro, y tenía peyót largos (las patillas que lo jasídicos se dejan crecer para cumplir el precepto bíblico de no rasurar la cabeza). - Shalom Refael, barúj habá!! - me saludó el jasídico dándome la bienvenida. - Shalom Yehudá!! - respondí - cómo van las ventas? - Excelentes! todos quieren ir a Dubai, ya he vendido ocho mil planes turísticos y no damos abasto. Será un verano muy agitado. - Esa es una excelente noticia, mazel tov! - Todáh - respondió Yehudá para dar las gracias en nuestro idioma natal -... acerca de Magaly, todos la apreciamos mucho aquí, sabemos que es una mujer excelente y trabajadora, pero no pude hacer nada para contratarla en mi empresa. Lo siento, Refael, hice lo que pude. - Entiendo, sé cómo están las cosas en este tiempo. - Por qué ella no se convierte? las cosas le serían más fáciles para ella si, al menos, tuviera la teudá (el acta de membresía judía). Si quieres, hablaré con un amigo mío que trabaja en el Rabinato Superior, es un rabino muy influyente y un tzadík (un hombre muy santo); tú sabes que la Halajá no permite conversiones con fines matrimoniales, pero esto es una emergencia tratándose de una mujer con las virtudes que todos conocemos de Magaly… todo quedaría resuelto en menos de una semana, pero tú sabes qué se requiere por parte de ella. - Ay! si ella aprendiera hebreo! - Bueno, Raphael, estamos en contacto. Shalom! - Gracias por tu ayuda. Lehitraot! Llegué a la puerta de mi casa, pasé mi mano derecha por un lector de huellas dactilares y una luz azul horizontal se movió de arriba a abajo. Una lucecita verde se encendió y la puerta se abrió... - Shalom!! - grité para anunciar la llegada, luego de dejar la maleta a un lado de la puerta. - Refael! - gritó la pequeña Esther mientras bajaba las escaleras. - Despacio, no te vayas a caer! - gritó Magaly a la niña desde el segundo piso. La niña se lanzó hacia mí con alegría. La tomé en mis brazos. - Hola, mi pequeña! qué hicieron mientras estuve fuera? - Fuimos al zoológico y a cine - me comentaba Esther - ... y tú, qué hiciste? - Bueno, viajé a Turquía a una conferencia. 12
    • - Sabes que no me gusta que uses kipá, ni mucho menos en la calle - dijo Magaly bajando las escaleras y dirigiéndose en la cocina. La miré con sorpresa. - Ya hablas como mi madre, además tú sabías a qué te enfrentabas conmigo cuando nos vinimos a vivir juntos… oíste eso, Ester? Que no use kipá? - A mí me gusta – dijo la niña. Bajé a la niña para que continuara haciendo sus actividades. Le pedí que fuera a ver televisión un rato, y ella fue juiciosa a la sala. Me dirigí a la cocina para hablar con Magaly, no sin antes servirme un poco de jugo de naranja de la nevera. Magaly cocinaba para el almuerzo unas judías con pollo desmenuzado, que despedían un muy rico aroma... y en esos segundos contemplé la belleza de mi esposa. Magaly era delgada, medía alrededor de unos 1.72 centímetros. De raza caucásica y de rasgos definidos y delicados en su rostro, su piel blanca contrastaba con sus ojos marrones y su cabello castaño liso y largo hasta sus hombros. En su cabello Magaly usaba flequillo, según ella, para que no se viera su pronunciada frente. Me encantaba que su cabello fuera largo porque la hacía ver muy sensual, de hecho en un tiempo lo usó más largo, pero en uno de sus ataques de celos se fue a la peluquería y se lo mandó a cortar a la altura de sus orejas, y no me gustaba porque la hacía ver como una novicia de convento. Esta vez se lo había dejado crecer nuevamente. - Esperaba de ti un mejor recibimiento - le dije con voz muy suave, como para que la niña no escuchara. - Déjame en paz! - respondió Magaly muy enojada. Aunque había entrado en un cierto shock, hubiera querido seguir hablando, pero decidí quedarme callado y tomarme el jugo sin decir una palabra. - Treinta y cuatro horas fuera de casa y ni una llamada - continuó Magaly -. Me dijiste que te ibas a Turquía a una conferencia de arqueología, y qué vengo a saber? que te fuiste a ver con una modelo. - De qué rayos estás hablando? - El nombre de Delia Meir te suena familiar?... no dices nada? entonces sí era verdad. Tienes algo con esa mujer? - Hey, hey!! ya fue suficiente!! qué no ves las noticias? cómo voy a salir con alguien que está secuestrada? - No sé, una cosa es lo que las noticias dicen y otra lo que se hace detrás del telón. - ... yo saliendo con Delia Meir, ja, ja, ja!! - No sé, allá tu conciencia. Y qué? no pudiste llamar? - Imposible. Después de la conferencia varios profesores de universidad me invitaron a continuar dialogando con ellos, mejor agradece que no llegué con tragos en la cabeza. - Más te vale, Refael Ben-Eliézer. - ... aún sigues enojada conmigo? - Sí... escúchame bien: si llego a enterarme de que estás saliendo con otra mujer, no te lo perdonaré jamás. Intenté abrazarla para calmarla, pero tan pronto me acerqué, Magaly me rechazó bruscamente, y regresó a la cazuela de las judías con pollo. Yo retrocedí con un cierto aire de prudencia. - ... llamó tu madre - me informó -. Te manda a decir que viajará a Eliat, que no la esperes para Pésaj. - Cómo? pero si ella había dicho que haríamos el Séder con el resto de la familia... gracias por el mensaje. 13
    • - El padre Incencio nos espera para la liturgia del Viernes Santo. Iremos, verdad? - Eeh... - No le podemos quedar mal, lo sabes. - No seré bien recibido. - Pues no lleves kipá, pero no podemos faltar al Sermón de las Siete Palabras; y como tú dices: tú sabías a qué te enfrentabas conmigo si nos íbamos a vivir juntos. - ... pero, no crees que sería contraproducente asistir a la misa, estando tú y yo enojados? Magaly me miró con un gesto de ternura, y me dio un abrazo y un beso romántico. - Ya no estoy enojada contigo, se me pasó. - Me estabas preocupando. - Refael, sabes que soy asi. Al rato se me pasa el mal genio... y tú? - Me conoces, entro en shock cuando te pones así. - Te amo, Refael. - Yo también te amo. Un nuevo beso de enamorados selló la reconciliación, luego de un momento tan tenso. De hecho, esa era la estrategia de Magaly para regresar todo a la "normalidad". La amaba tanto que muchas veces pasaba por alto sus arrebatos. - Y ya que tu madre no estará en la ciudad, comeré la Pascua contigo. - Cómo? no que tus convicciones religiosas no te permiten asistir a ceremonias judías? - Lo podemos negociar... mi cielo, jamás me engañes con otra mujer. - Créeme! yo no he salido con otra mujer diferente a ti. - Por favor, no uses kipá en la calle, me siento como si fuera la mujer de un obispo. - Ja, ja, ja!! aún no estás acostumbrada. - Este país aún es extraño para mí, no me he podido acomodar a sus tradiciones. Por qué no nos vamos de Israel y nos mudamos... por ejemplo, a Italia? - Italia? - Sí! es un lugar perfecto para tener una familia. Hay paz, hay estabilidad, romance, trabajo, platos exquisitos... Cuando Magaly describía a Italia, la memoria me llevaba a la situación de aquel país que, a pesar de que vivió el fascismo muchas décadas atrás, no había aprendido la lección. Italia en mis tiempos era una nación vetada por el gobierno israelí a causa de su antisemitismo. Más de doscientos mil judíos italianos fueron rescatados por las Fuerzas de Defensa de Israel en territorio italiano y se libraron varias batallas, todas con la derrota de Italia como resultado. El parlamento romano, apoyado por la cúpula antijudía del Vaticano (el Papa de aquella época era de rito tridentino y anuló todos los documentos contemporáneos y posteriores al Concilio Vaticano II, declarándolos "herejes y no transmisores fidedignos de la doctrina cristiana"), había presentado una querella ante las Naciones Unidas contra Israel, por invasión y violación sistemática de la soberanía de sus estados, pero nuestro gobierno apoyado por la OTAN, aclaró que el Estado de Israel gozaba de un fuero especial, que consistía en garantizar la vida y la integridad de todo judío en cualquier punto del planeta, y que una agresión contra cualquier miembro de la Comunidad Judía incluyendo hebreos cristianos o judíos tradicionales, era considerado como un ataque directo contra el Estado de Israel... ... no, Italia no era un destino ideal para mí ni para ningún judio, al menos para esa época, era entrar a la boca del lobo! Tal vez Magaly ignoraba por completo la situación y veía Italia como un paraíso terrenal. 14
    • Iba a presentarle mi negativa radical cuando en ese momento llegó a la cocina la pequeña Esther. Sobra decir que el resto del mediodía y la tarde fue un momento de ambiente familiar muy hermoso: jugamos con la niña, salimos al parque, comimos helado y pizza, en fin! una tarde perfecta... al caer la tarde Janah, la mejor amiga de Magaly, se llevó a su hija a casa. Magaly tenía a las siete de la noche una cita en la Iglesia de Todas las Naciones, al este de Jerusalén, para coordinar con el párroco los preparativos para la ceremonia del Jueves y el Viernes Santo. El padre Inocencio, párroco de dicho templo y de origen italiano, era muy amigo de Magaly y aunque las leyes de Roma le obligaban a hacer cuanto proselitismo y propaganda antijudía pudiese, el Ministerio de Asuntos Cristianos de Israel lo observaba muy cuidadosamente para que no fuera a causar molestias. Por eso se mostraba amable, aunque muy reservado y frío para conmigo. Llegamos con Magaly al atrio de la iglesia. - Seguro de que no entras? - me preguntó Magaly. - Completamente seguro. Tengo mucho por hacer y debo entregar al decano un reporte de la conferencia. Recuerda que la Pascua se avecina. - Entonces te espero a las once - dijo Magaly luego de estamparme un rígido y apasionado beso en los labios. Y tome entonces un taxi. - Al barrio Leumi, por favor - ordené al taxista en hebreo, a la vez que me sujetaba mi kipá de color verde oscuro con un par de hebillas, mientras me aseguraba por la ventana de que Magaly entraba al templo y el vehículo se alejaba. Eran como las siete y cuarenta cuando llegué a casa. Encendí el computador y activé la conexión Wi-Fi para comunicarme con mis superiores, tal y como habíamos acordado cuando llegué de Turquía. Magaly creía que yo era un académico muy exitoso de arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y que por eso yo viajaba mucho a otros países... ella ignoraba por completo que yo era agente de Mossad, y por muchos motivos jamás se lo quise decir. Y por la misma razón nunca llevaba armamento ú objetos de espionaje a casa, para no despertar sospechas, excepto algunos elementos que obligatoriamente debía portar para no dejarlos a disposición de otras personas. - Conexión exitosa, bienvenido al Mossad. Por favor, ingrese su identificación y contraseña - me informaba el sistema, cosa que hice. - Erev tov, agente Ben-Eliézer!! - me saludaba una voz adulta masculina. - Señor, cómo nos fue con el botín? - Era exactamente lo que buscábamos. El Premier está al tanto de lo que hiciste y te envía una felicitación... de hecho, estoy dialogando con él por el otro sistema. - Enviéle al Premier mis saludos de agradecimiento y de lealtad. - Con gusto, Ben-Eliézer... hijo, aún tienes el disco que te pedí que guardaras? - Sí, señor, aún lo poseo. - Ben-Eliézer, escuchas con audífonos o con parlantes? - me preguntó otra voz, mucho más ronca y pasiva. - Tengo audífonos puestos y estoy solo en casa, señor. No existen micrófonos espías, es una terminal segura. - Perfecto, muchacho – respondió el Primer Ministro - Tzadí me ha hablado maravillas de ti y dice que eres un hombre de lealtad completa y absoluta, y que se te puede confiar cualquier misión. Voy a confiar en las referencias de Tzadí, ahora presta mucha atención a lo que te voy a decir. - Escucho, señor - respondí para dar a entender de que tenía mis cinco sentidos totalmente puestos en las palabras del primer ministro. - Hay una conexión entre la red de Abdul Majid y un sector del Mossad que quiere derrocarme; sabemos que estos agentes reciben órdenes de ciertos parlamentarios de la K’neset y reciben cantidades considerables de dinero. Mis fuentes me han informado que el cerebro de la conspiración es Natanael Ghamad. 15
    • - Sé perfectamente quién es, señor. Lo vi la semana pasada negando su responsabilidad en la quiebra del Banco Katzav, pero hasta ahora nadie le ha podido demostrar nada relacionado con un intento de golpe de estado. - Inserta el disco e ingresa al sistema con unos comandos que te voy a dictar, para compartir los datos en línea. El disco, un disco de unos 10 centímetros de diámetro, lo tenía escondido entre un bolsillo secreto que tenía mi portapapeles tamaño carta, que era donde yo tomaba apuntes y llevaba algunas cartas con membrete de la Universidad Hebrea. Lo inserté al computador y luego de que el sistema reconoció el disco, activé los comandos que me había dictado el primer ministro para compartir los datos. - Tzadí, lo ve? - preguntó el Premier. - Sí, señor... está todo... lo tenemos, Ghamad posee los códigos de acceso a los misiles de defensa. - Este sujeto está más que hundido! - susurré. - Eso no es nada, hijo - me decía mi superior - es sólo el comienzo. Revisa, por favor, el archivo de adquisiciones financieras. - Sí, señor... abierto. - No hay duda - decía el Premier -, los dineros del Banco Katzav están en veinte cuentas corrientes en Europa: Londes, París, Estocolmo, Roma... - Ghamad lo tenía todo bien organizado - agregó mi superior. - Ben-Eliezer, ves ese documento que se titula "discipulado"? - Sí, señor - respondí. - Nuestros sistemas no lo recoocen. Será un programa? - Déjeme ver un momento, señor... no, es un programa, es un archivo tipo base de datos. Dénme unos segundos para abrirlo... rayos! el maldito pensó en todo. - Qué ocurre? - preguntó mi superior. - Lo tiene protegido con contraseña... bueno, no quería usarlo, pero la ocasión amerita. Un momento, señor... - Tzadí, puede levantar la restricción de sistemas? - Sí, señor; Ben-Eliézer tiene acceso irrestricto a cualquier sistema, puede proceder con libertad. Se supone que los programas de hackers sólo podían ser usados bajo estricta vigilancia del Departamento de Seguridad Cibernaútica Nacional, y el activar un programa clonado sin legalización del software acarreaba algunos años de cárcel y unos cientos de miles de shkalím de multa. Pero como ésta era una situación de seguridad nacional, tendría que pasar por encima de mi conciencia y de mis deberes como ciudadano israelí, así que activé mi programa clonado de hacker y accedí al sistema binario de contraseñas. El programa se tomó veinte segundos en violar la codificación de la contraseña. Pensé que iba a tomar más tiempo. - Hecho, señor, accedí al archivo. Voy a copiarlo a un formato estándar. - ... Perfecto, Ben-Eliézer, ya lo vemos en pantalla. Buen trabajo. - Espero que Dios y el Estado pasen por alto este atrevimiento - susurrré, y pude escuchar las carcajadas de mis superiores. - Bien, señores, escuchen - dijo el Primer Ministro - si ustedes creían que se trataba de los miembros de la sinagoga personal de Ghamad, se equivocaron! - Sinagoga personal? - pregunté. - Natanael Ghamad es mesiánico y aún peor, ucraniano - aclaró el primer ministro. Fue entonces cuando recordé que los mesiánicos tenían en la K’neset, derecho a cinco curules parlamentarias... pero hasta donde yo sabía, sus representantes debían ser israelíes de nacimiento para poder acceder a este derecho constitucional. Y a juzgar por la aclaracion del Premier, Ghamad no lo era, sino que procedía directamente de cristianos protestantes de quinta generación, es decir, de 16
    • corriente apocalíptica. - No son discípulos religiosos, son elementos de propaganda gris - agregó mi superior -, vean: no son ellos miembros de diferentes movimientos religiosos radicados en Israel? - Efectivamente - contestó el Premier -. Miren a este, por ejemplo, Hans Winstmer, líder de la Cruzada Estudiantil. - Qué hace un pastor joven con Ghamad? - En principio no hay motivos para sospechar, seguramente Natanael se vale de su imagen internacional para ganar el favor de los cristianos de Alemania. Usted sabe, Tzadí, un estadio repleto de jóvenes y en pleno trance, es la ocasión perfecta para vender la idea de un Israel completamente evangelizado. Yo no tengo nada contra el Evangelio, pero no me gustan los movimientos de Ghamad afuera, podría acarrear una invasión de misioneros, y no queremos que los jaredím (ultra- ortodoxos) provoquen otra matanza de pastores en el país. - Entendemos, señor - respondió mi superior. - Para qué provocar una migración de misioneros desde y hacia Israel? - pregunté. - Se puede sacar los misiles de Israel teniendo el control de las migraciones religiosas - me explicó mi superior -. Estos líderes y demás personas están unidos por diversos sentimientos religiosos, pero no mires eso, es sólo fachada. Concéntrate en el hecho de que estos líderes gozan de inmunidad diplomática, sus equipajes no pueden ser revisados; Protocolo de Roma. - Y entre sus equipajes pueden esconderse los misiles - dije -, y fuera de Israel se puede hacer lo que se quiera con ellos. - Exacto! - respondió el Premier. De repente mi mirada se fijó en un nombre. Palidecí y no pude hablar. Algo hablaban mis superiores, pero a causa del impacto de mi descubrimiento no pude recordar lo que decían. Al fin mi superior me llamó la atención. - Ben-Eliézer, estás ahí? - Eeh… sí, señor. - Que ocurrio? hay alguien en tu casa? - No, no, señor, estoy solo aún. - Si ha ocurrido algo será mejor que lo informes, hijo - me dijo el Premier. - Denme unos segundos, voy por un vaso de agua. Continúen con tranquilidad, el sistema es seguro. Me levanté mareado de la silla y con las manos heladas y el pecho aprisionado, pero a la vez sentía como si de repente el verano hubiese llegado. Fui a la cocina y con lágrimas en los ojos me serví un vaso de agua. Tomé un sorbo con dificultad y di un muy fuerte suspiro, intentando retomar el control sobre mis emociones... ya un poco calmado, volví al computador y me puse de nuevo los audífonos. - Estoy en línea - dije para reportarme. - Qué pasó? - me preguntó mi superior. - Señor - dije con la voz entrecortada y secándome las lágrimas con las manos - … descubrí algo en estos archivos que me afecta directamente y pone mi seguridad y la de mi familia en máximo riesgo... el nombre de Magaly Rajab, en la sección de los miembros de la Compañía de Santa Filomena... es mi esposa y aparece en el listado de discipulado de Ghamad... 17
    • III La Propuesta La Compañía de Santa Filomena era un movimiento católico tridentino que tenia como objetivos protestar abiertamemnte contra la vinculación rabínica en las decisiones del gobierno de Israel, y exigía la libertad absoluta de culto en el país. Pero sabíamos que esa libertad de culto era un pretexto para hacer campañas de evangelismo y preparar el campo a los fascistas italianos, para que se repitiera el Holocausto. Debilitar en la fe para preparar otro exterminio como el de hace muchas décadas atrás, y entre sus objetivos militares estaban incluídos los hebreos católicos, que tenían varias parroquias en Israel; algunos meses atrás algunos fundamentalistas tridentinos fueron arrestados en flagrancia, cuando intentaron dinamitar algunos de esos templos; otros también fueron arrestados por comprobárseles su responsabilidad en asesinatos en serie de varios hebreos católicos. Ahora todo encajaba: el fastidio de Magaly por la tradición judía tenía sus motivos más allá de una simple indisposición. El movimiento era un centro de adoctrinamiento nazi bajo una fachada religiosa. Ahora comprendía por qué el padre Inocencio Calotto no soportaba la presencia ni el nombre de mi amigo, el padre Eliézer Zahav, un hombre de 75 años, hijo de un rabino católico muy respetado y amado por todos en Israel. Y ahora encajaba el cómo Magaly tuvo acceso a los datos de mi amiga la doctora Jessica Tiger, quien por cierto, me llamó una vez para comentarme que mi esposa la había amenazado de muerte si se volvía a ver conmigo, que Magaly tenía rastreados todos sus movimientos. La escena de celos que me armó Magaly para Janucá fue de película. Ahora era como si todas las piezas desordenadas de este rompecabezas se armaran y se ordenaran por sí solas. - Señores, lo que acaba de acontecer esta noche confirma un sentimiento que he tenido desde hace unos meses, pero no tenía la fuerza necesaria ni el motivo poderoso para actuar. Me quiero separar de Magaly, y cuanto antes mejor, antes de que suceda una desgracia. - Esto cambia las cosas - dijo el primer ministro -, no podemos dejar que el mejor hombre de Metsadáh caiga bajo los encantos de nuestra Dalila. Ben-Eliézer, tienes 18
    • que matarla. - Señor, se trata de mi esposa! - contesté algo ofuscado -, no creo ser capaz de matar a alguien que amo con toda el alma. - Hasta donde sabemos, ni siquiera fue un matrimonio secular legal, se casaron bajo el rito hawaiiano en unas vacaciones a Honolulu y tú estabas completamente ebrio - me recordó mi superior -; si no la cancelas, ella te cancelará a ti en cualquier momento. - No, Tzadí! - interrumpió el Premier - el muchacho tiene razón. No debemos matarla, ella poseé información valiosa y necesitamos esa información. Mañana comienza Pésaj y los cristianos podrían formar una revuelta si una líder de su apostolado es capturada, y eso aceleraría los planes de Ghamad, recuerden que él predicará hasta el domingo. - Ben-Eliézer - dijo mi superior -, estarías en disposición de salir de Israel? - Siempre estoy listo para todo, señor. - Del todo? a un país seguro? - Sí, señor... aunque me duele dejar a mi familia, creo que me hace falta cambiar de ambiente. - Mañana en la mañana, exactamente a las ocho horas, enviaremos a un hombre trigueño, más o menos de tu altura, de cabello largo, liso y negro, que te contactará en el Monte Scopus. Te envío su foto... y esúchalo. Por el mismo sistema se me envió la foto del sujeto, que para mi sorpresa, era amigo mío y de Magaly. Se trataba de Giovanni Nocceti, un modelo profesional nacido en Israel y de ascendencia italiana. Yo sabía que Magaly sentía algo por este chico, pero dejó en claro una vez, y bajo efecto del alcohol, que prefería la muerte antes de traicionarme con otro hombre. A veces yo sentia celos cuando la veía con Nocetti, pero nunca lo demostraba. Claro que ella en la noche me sacaba la verdad (siempre fui malo para mentirle a Magaly), y mis celos silenciosos eran compensados con una noche de pasion, que no viene al caso detallar. - Ben-Eliézer - me dijo el Premier -, esta es la última vez que tú y yo dialogamos, pero yo estaré pendiente de ti. Tu familia estará a salvo, por ahora preocupémonos por cómo sacarte del país. Eres muy joven y eres el mejor agente que Israel haya tenido, y no quiero sacrificarte por la seguridad de la nación. Así que recibe los consejos que tu contacto te va a dar. Ya hemos copiado todos los archivos y los archivos del computador de tu casa, investigaremos a Magaly Rajab y cómo nos puede llevar ella a más detalles de Ghamad. Destruye el disco y borra cualquier evidencia de esta conversación. Y gracias por proteger a Israel con tu vida. - A usted, señor, gracias por todo. - Pésaj kashér v´saméaj!. - Jag saméaj, señor. - Vayas a donde vayas - me dijo mi superior -, cuídate, hijo. - Gracias, señor. Jag Saméaj!!! Luego de borrar todos los artchivos temporales y documentos con respectp a la comunicación de esa noche, desconecté el equipo de comunicaciones y guardé el computador. Guardé el disco en mi chaqueta de material sintético, y como aún me quedaba un par de horas para ir a recoger a Magaly a la iglesia, aproveché para sacar de casa algunas cosas que, a mi concepto, no necesitaría ya más: cartas, tarjetas de amor, fotografias... Camino al la iglesia, justo por la vía hacia el Centro Davidson, me topé con una fogata que unos jóvenes jasídicos hacían. Allí puse a quemar los recuerdos y los pedazos del disco que había analizado. El calor y el fuego derritieron por completo la evidencias y ya no había peligro de nada... al menos por ahora. Y al ir por Magaly, procuré comportarme el resto de la noche como si nada hubiese ocurrido. No fue fácil conciliar el sueño, la idea de estar durmiendo con el enemigo no me 19
    • dejaba en paz, pero debía calmarme, pues al día siguiente debía estar con mis sentidos bien puestos para salir de mi amado país. Amaneció con el cielo despejado. Le dije a Magaly que se preparara, ya que por la noche la iba a invitar a un restaurante bien elegante para celebrar la Pascua, que en la noche vistiera la blusa que habíamos comprado días antes. Y me dirigí al Monte Scopus (tuve que decirle a Magaly que iba a la Universidad Hebrea a dejar todo el trabajo realizado antes del atardecer)... allí estaba Giovanni Nocetti, con gafas de sol negras modelo piloto. Vestia una camiseta blanca ceñida al cuerpo, jean y botas modelo Harley Davidson y tenía su cabello largo recogido con una banda de caucho. - Pensé que Magaly te había descubierto - me dijo. - Aún no. Te conté que una vez vino aquí para asegurarse de que yo trabajaba en la universidad? - Sí, algo me contó ella. Su actitud me preocupa, nunca antes la había visto tan obsesionada con alguien como lo está contigo, hermano... cómo la soportas? - Ni yo mismo sé de dónde he sacado paciencia para soportar sus ataques de celos, si hubieras visto cómo me recibió ayer... pero hoy esto se acaba. - Comparto la moción, por eso estoy acá. Refael, yo los estimo mucho a ustedes, pero al contrario que el resto de nuestros amigos, yo respeto tu decisión de divorciarte de Magaly. Tú eres quien conoce tu corazón y cada quien merece buscar su felicidad. - Gracias, Giovanni. - Para que ella no sospeche nada, seguiré siendo su amigo, te parece? - Estoy de acuerdo, el problema es entre ella y yo, tú no tienes nada que ver en esto. - Tzadí me comentó el problema y te traigo la solución... es una propuesta de trabajo... algo que, si lo haces bien, cambiará para bien tu vida. El pero está en que debes renunciar a todo lo que has vivido hasta ahora… y cuando digo “todo”, es todo. - Todo?... oye, viejo! tengo madre, hermanos, esposa, una hija adoptiva... - Refael, sé sincero conmigo: tú nunca has sido considerado ni hijo ni hermano para tu familia, siempre fuiste esclavo, la mucama de los Ben-Eliézer; todos veíamos cómo te humillaban tus hermanos y tu madre, no quieren entender que ya eres un adulto, aún te tratan como a un niño… y lo que es peor: Magaly completa el trabajo de tu familia cuidándote como hijo. Si te empeñas en quedarte acá, la mujer que amas acabará con destruirte. Ya has dado mucho, es momento de rehacer tu vida... o fue que ya te olvidaste de aquella noche en el Teatro Municipal?... - Cómo olvidar la humillación que Magaly me dio ante el Consejo General de la universidad? me dolió, y lo más paradójico de todo es que la perdoné, aunque no puedo negarte que desde esa noche tomé la determinación de divorciarme, pero no tenía la fuerza suficiente para dejarla... hasta anoche. - Mira la ciudad... durante siglos nuestros ancestros lucharon para que tú y yo pudiéramos nacer en esta tierra. Los tiempos han cambiado y no todos están seguros... a veces los profetas deben convertirse en exiliados y marcharse de su tierra, para que otras personas puedan habitarla en paz... no es momento para que te conviertas en mártir. Si quieres que tu familia esté a salvo en éste, nuestro país, debes marcharte... y tu país, en agradecimiento por tus invaluables servicios, te quiere dar la oportunidad de que te superes, de que emprendas una nueva etapa, un nuevo reto... una nueva oportunidad de ser feliz sin que ninguna celosa obsesiva te retenga... hace más de tres mil quinientos años nuestros padres se dejaron liberar en Egipto, y gracias a ellos estamos nosotros de pie en este monte... mira, considera esto como una oportunidad que Dios te está dando para empezar una nueva vida, ser libre haciendo lo que más te gusta... qué dices? aceptarías el trabajo? 20
    • Mi mirada se perdía entre los contrastes modernos y milenarios de la Ciudad de David, y la nostalgia hizo que yo dejara caer un par de lágrimas... por un lado deseaba morir en la tierra de mis ancestros, pero Giovanni tenía razón: por dar todo el amor que mi corazón tenía, me estanqué. Para bien o para mal, haber descubierto los nexos de Magaly con el rabino Natanael Ghamad me abría las puertas para empezar una nueva vida. Con excepción de mi trabajo en el Mossad, yo ya no tenía nada más que perder en Israel. Una voz en mi interior me gritaba: "Déjate liberar, déjate liberar!" a la vez que pensaba en mi madre y mis hermanos... - Está bien. Acepto, qué tengo que hacer? - A medianoche un módulo Camel negro te esperará en la entrada principal del Museo Islámico. A dónde la llevarás a cenar? - A Darna. - Calle Horkanus, eso queda algo retirado del museo, pero lo podemos arreglar. - Y qué hay de mis cosas? ropa, libros...? no pretenderás que me vaya con lo que tengo puesto. - Nosotros nos encargaremos de todo, dame el código de acceso de tu casa, vamos a sacar una copia de tus huellas dactilares.... tan pronto como salgas con Magaly, nosotros entraremos y sacaremos tus cosas; lo siento, pero las tendremos que sacar de Israel hasta que hagas contacto con nuestro enlace. Dame tus joyas... - Quién es el enlace? - Te acuerdas que una vez te propuse que aceptaras un puesto en Interpol?... pues ese será tu nuevo hogar. No sé cómo lo lograste, pero el Premier te ha transferido de unidad. Mazel tov!! - Gracias. - Nuestro enlace es de Interpol, se trata del mayor Izako Al-Nahyan Mustafá, de la fuerza aérea libanesa... dije "todas las joyas". - El anillo de bodas? Magaly me va a matar si no lo tengo puesto! - Lo tengas o no, te matará de todas formas. Dame el anillo... - ... bueno, no tengo más. - El reloj. - Te vas a apegar a esa baratija? - Por eso mismo, ya no la necesitarás, nunca más usarás baratijas... no, te devuelvo los documentos; los necesitarás hasta que cruces la frontera. - Y con qué voy a mirar la hora? - A su debido tiempo mirarás algo más que la hora. - ... oye, Izako Mustafá no es el mismo piloto que la Liga Arabe condecoró por las batallas del Mar Caspio contra los iraníes hace diez años? - El mismo, ahora trabaja para Interpol. Qué te parece? pero no lo digas a nadie, esto te lo cuento porque tú vas a trabajar ahora con él. - Entiendo. - ... cuando hables con él sabrás más detalles. Aquí sucederán algunas cosas después de tu partida, te ruego que no te alarmes ni entres en pánico, no te comuniques con tu familia, no llames a nuestros amigos, no entres al país... mejor dicho, piérdete del mapa hasta que el mayor Mustafá te dé luz verde. Si Magaly se nos sale de las manos, un informante y yo te mantendremos al tanto de sus movimientos, para que no se crucen por el camino; de acuerdo? - De acuerdo. - Entendiste el plan? - A la perfección. - No es bueno que nos demoremos más. Entonces, hasta la medianoche. Shalom! - Shalom... La tensión creció entrado el mediodía. Luego de almorzar en casa y de jugar por última vez con Esther, me dirigí al Kotel (el Muro Occidental) para orar. Até muy lenta y devotamente las filacterias, pues no sabía si las volvería a usar. Cubrí mi 21
    • cabeza con el talit (chal de oración) y ante los bloques del Muro, encomendé al Todopoderoso el operativo de medianoche; le pedí fuerzas para dejarle muy en claro las cosas a Magaly, y para tener la fortaleza de decir "no". Pedí por el bienestar de mi mamá y mis hermanos y la fuerza para no volver a verlos. Al salir del Kotel, alguien enviado por Giovanni me devolvió las llaves y me confirmó que todo se seguiría conforme al plan, que estuviera tranquilo. No pude aguantarme las ganas de llamar a mi madre, Tamara. Así que sentado en las gradas que dan a la entrada del Kotel, mientras contemplaba la plaza de banderas y procurando que nadie me estuviera escuchando, la llamé a su teléfono celular, pues ella estaba en Eliat. - Shalom, ima - saludé. - Hasta que por fin te dignas en llamar, Refael! por fin te soltó esa bruja? - Ima, no la trates así, aunque tenías razón en muchas cosas... te llamo para disculparme contigo por haberme ido a vivir con Magaly. - Qué te hizo entrar en razón? Te devuelves a casa entonces? - Digamos que alguien me abrio los ojos. El caso es que ya puedes estar tranquila, hoy eso se acaba. - Baruj HaShem!! siempre te lo dije, Refael!! esa mujer no te convenía, nunca me agradó. Vente de regreso a casa, es tu casa. - Hmm… estamos hablando. - Supongo que vendrás al Leil haSéder, verdad? No nos vas a dejar solos, es la noche santa, y Pésaj es para estar con la familia; que la bruja de Magaly esté con su gente, tú ven a los tuyos. - Ima, tengo que colgar, jag saméaj! - No nos falles, Refael!! La noche caía sobre Jerusalén y en muchísimos hogares estaban la familias reunidas, comiendo la Pascua. Mirando a algunos vecinos, recordaba aquellos años de mi infancia en que nosotros preguntábamos al abuelo acerca de la historia de la Pascua y él nos enviaba al final de la cena uno de nosotros a ir a la puerta, a la calle, para ver si Elías el Profeta venía. Avanzada la noche con su agradable clima primaveral, yo vestía un pantalón negro de corte clásico, zapatos negros y una camisa blanca especial para cocktail, muy elegante; de los bordes abajo colgaban cuatro flecos, los mismos flecos del talit, y Magaly llevaba la blusa con manga hasta el codo, que por cierto, le quedaba muy hermoso; yo estaba nervioso porque tenía miedo de echarme para atrás. Esa noche desafié a Magaly usando un kipá blanco con bordadura y canutillos dorados. Era el inicio de la Pascua y Magaly debía respetar el sentimiento de millones de judíos esa noche, aunque hiciera gestos de desagrado. Llegamos al Restaurante Darna, lo mejor en cocina mediterránea en la ciudad. Magaly sentía frío, así que ubicamos nuestra mesa junto a la chimenea, lo que daba un aire romántico. El mesero se acercó a nuestra mesa. - No tengo hambre - dijo Magaly -, pide tú, yo te acompaño. - Tenemos bebidas calientes - informó el mesero hablando en árabe. - Bien, en ese caso pediré un café con cardamomo. - Con gusto, y para el caballero? - Qué tal estamos en coctelería? - pregunté. - Lo que guste, señor. - Perfecto! por favor, un vodka martini agitado no-mezclado. - Señor, lamento decirle que no disponemos de aceitunas. - Comprendo... vodka en las rocas. Gracias. 22
    • Cuando el mesero se retiró, Magaly me hizo una cara de cañón anti-aéreo... - Desde cuándo le das a la bebida? - Desde los ocho días de nacido, unas gotas de vino cuando me circuncidaron... ah! y todos los viernes en el rezo de la sinagoga cuando niño. - No me gusta esa actitud tuya, eres muy odioso! - (Dí una carcajada)... descuida, Magaly, no soy adicto. - Eso está por verse... no crees que un capuccino con brandy te caería mejor? por qué pediste vodka martini? qué te estás creyendo? James Bond? - Hey, hey! son demasiadas preguntas, y ya deja de enojarte por cualquier cosa. Mira, quise traerte a este lugar porque me parece excelente para los dos. - No respetas la vigilia de Semana Santa, definitivamente tú has cambiado muchísimo, ya no eres el Raphael amoroso y noble que conocí hace seis años. En ese momento interrumpimos nuestra discusión porque el mesero se acercaba a servir nuestro pedido. Una vez se retiró, seguimos discutiendo en voz baja... - Máh coré imáj? - le pregunté en hebreo, que significa “qué te pasa?”. - A mí me hablas en árabe, por favor. - Qué pasa contigo? llevas medio año con esa actitud de malgeniada incontrolable, me confundes cada vez que cambias repentinamente de temperamento. Justo cuando estás más apasionada y cariñosa, de repente te conviertes en una cascarrabias. - Mi cielo, te amo tanto que tengo miedo de perderte. - No crees que con esa actitud me estás perdiendo? - ... qué me quieres decir? - Yo también te amo, y he renunciado a mucho por hacerte feliz, pero tengo un límite y hoy he llegado a ese límite. - No puedes. Yo sé que tú me amas locamente, y que por eso jamás me vas a dejar. Pero si no te cuido bien, viene otra y te pierdo, y no estoy dispuesta a permitir eso. - Por eso amenazaste a la doctora Tiger. - No lo puedo controlar - me decía Magaly mientras acariciaba mi mano derecha -, comprende que mi amor por ti es sublime, es intenso y es fiel. Te aguantarías que yo asistiera a un psicólogo bien apuesto?... lo ves? el sentimiento es mutuo, no lo dudes: fuimos creados el uno para el otro y por siempre. Las palabras de Magaly no hicieron otra cosa que confirmar mis sospechas de que ella no estaba en sus cabales, de que cimentaba nuestro amor en postulados de telenovela, y no en el respeto de la libertad, el espacio y la libre auto- determinación del otro. Magaly no me amaba, estaba terriblemente obsesionada conmigo, y mi presencia en su vida la estaba destruyendo, y de paso me estaba destruyendo. De pronto Magaly me tomó violentamente el dedo anular izquierdo, queriendo luxarlo; me hizo retorcer de dolor un poco. - Por qué rayos no tienes el anillo de bodas? Y me lo vas a explicar de inmediato! Era el momento de revelarle a Magaly la terrible verdad, y huir antes de que ella cometiera una barbaridad en público. 23
    • IV El Desierto Que Purifica - Magaly... por qué esta noche es distinta de todas las demás noches? - le pregunté luego de tomar un sorbo del vaso de vodka con el poco hielo que aún quedaba, mientras ella me sostenía fuertemente el dedo anular izquierdo, insistiendo en una explicación. - Porque es Pascua - respondió. Miré a Magaly con una mirada de desafío, tomé alientos y me decidí por acabar con esta farsa de una buena vez, no sin antes asegurarme de pagar la cuenta. Tenía una muy mala corazonada y era mejor pagar antes de salir huyendo. Por fin Magaly me soltó el dedo. - Magaly, esta noche es diferente a todas las demás, porque en una noche como esta mis ancestros rompieron sus cadenas de esclavitud y cruzaron el Mar Rojo, para ser una nación libre. - Eso ya lo sé, todo el mundo lo sabe! - Qué bueno... porque esta noche yo repetiré la historia. - ... no te entiendo. - Esta noche yo, Refael Ben-Eliézer, declaro mi independencia de aquellos que me han oprimido por tanto tiempo. - Qué poético! y quién es el Faraón en este caso? el rector de la universidad? - No... eres tú. Magaly quedó como de una sola pieza y me miró con un gesto de terror y de sorpresa a la vez. - Así es, Magaly - le dije terminando el vaso de vodka -, por seis años te he amado y te he sido leal en todo. Por seis años he soportado tus ataques de celos y tu rebeldía, me eché a mi familia a contra por defenderte, renuncié a amigos, oportunidades de trabajo, todo por amor a ti. Por seis años te pedí, te rogué, te supliqué que cambiaras tu actitud de enemiga de todo el mundo, y a cambio me metiste en problemas y me humillaste públicamente. No, Magaly, lo que tú sientes por mí no es amor sino una obsesión enfermiza. Y hasta hoy estoy contigo. - No, no me hagas eso - me decía llorando -, yo te amo de verdad. Me entregué totalmente a ti, dí mi vida por amarte... 24
    • - Ya, ya no más - le interrumpí hablando suave -, aterriza un poco y ten las agallas para aceptar tu error. - Error? mi error fue haberte conocido y amado. Refael, te di lo mejor de mi vida, y así me pagas? por qué haces esto? Delia Meir tiene que ver con esto? o es que estás saliendo con tu psicóloga? dime ya mismo quién es la maldita que me ha robado mi adoración... - HaShem! qué he hecho? - dije en voz baja - por qué no dije "no" cuando empezó todo esto?... ten, las llaves de la casa. - Entonces te perdí? - Sí, Magaly, me perdiste. La casa es tuya, vendela, réntala, haz lo que creas conveniente. - Me quiero morir, ya no quiero vivir más - susurraba Magaly entre sollozos; hubiera querido consolarla, pero mi conciencia me decía que no fuese a caer en la misma trampa de siempre, o lo echaría todo a perder. En mi interior rogaba al Cielo que me diera fuerzas para resistir - … si me llega a dar una nueva taquicardia, Refael, será tu culpa, tú respondes por lo que me pase hoy. - No morirás, eres fuerte... por qué me traicionaste, Magaly? por qué traicionas así al pueblo que te ha dado de comer? por qué quieres destruirnos?... no me hagas cara de que no sabes nada, supe que tienes nexos con Natanael Ghamad. Cuando Magaly escuchó estas palabras, interrumpió su llanto y se secó sus lágrimas. - Supe - dije - que ustedes están organizando una campaña religiosa para propagar el antisemismo en Israel, no puedo creer que me haya casado con el enemigo. - Cómo obtuviste esa información? - Entonces es verdad. - No me hagas cometer una brutalidad, dime quién te lo dijo? - Para qué? para asesinarlo? - Refael, te amo con todas las fuerzas y con todo mi ser, olvidate de eso y volvamos a ser la familia tan linda que éramos. - Crees que con lo que sé ahora tendré alientos de regresar contigo? - Pero llevamos seis años de casados! - Sí, y tambien Israel estuvo cuatrocientos años en Egipto y no era la Voluntad Divina. Que tienes con Ghamnad? - ... bueno, ya que sabes la verdad - respondió Magaly buscando algo en su bolso y secándose las lágrimas mientras daba un suspiro como queriendo calmarse -, te cuento que estamos organizando una campaña para que se respete la libertad religiosa en Israel. Por décadas este país ha tratado muy mal la santa religión católica, y el Santo Padre nos ha convocado a todos los verdaderos católicos apostólicos y romanos, para que emprendamos una cruzada y rescatemos Tierra Santa de las garras de los enemigos de Cristo... - ... que según ustedes, somos nosotros. - Así es, y los árabes y los musulmanes; todos ustedes son hijos de Satán. - Qué pasará con las iglesias orientales? - No tienen otra opción que abrazar el rito romano, o serán tratados como herejes, pero ese no es un objetivo en sí. El objetivo real es acabar con Israel, terminar el trabajo del Papa Urbano... y en lo que a mí respecta, nunca, nunca pensé que fuera a comenzar el trabajo con mi propio esposo... Dicho esto sacó un tubo como de un estuche de lápiz labial y me apuntó con el objeto, pero yo sabía perfectamente que era un arma, puesto que conocía el artefacto y además que Magaly descansaba su dedo pulgar derecho al lado de un botón. Por un momento palidecí, pero retomé la calma y me preparé para el escape, la hora ya se acercaba. 25
    • - Raphael, no me hagas matarte. Regresa a casa conmigo. - Por qué lo haces, Lee? - Deus vult - respondió ella, que en latín significa "Dios lo quiere". Un sonido de platos rotos se escuchó en el restaurante, a lo que dirigimos nuestras miradas hacia la barra. Aproveché ese instante para levantar violentamente la mesa a la vez que me levantaba de la silla. El café de cardamomo, aun caliente, se derramó sobre el pantalón de Magaly, quien dio un grito y cayó al suelo junto con su silla. Corrí hacia la puerta y cuando salí, un estruendo de vidrios rotos se hizo sentir atrás mío. Magaly había descargado un impacto contra mí, pero falló en su disparo. Corrí como atleta por varias cuadras, cuando apareció un taxi. Le hice señas para que se detuviera, pero ya llevaba cupo y siguió su ruta. Un nuevo estruendo de vidrios rotos, esta vez del taxi, el cual aceleró haciendo chillar las ruedas, me advertía que Magaly se acercaba rápidamente, y seguí corriendo. Di vuelta por una calle oscura y me oculté detrás de unas canecas. Magaly llegó hasta allí, pude ver su silueta. Caminaba despacio empuñando su arma, intentando localizarme para dispararme. De pronto una patrulla recorría esa calle oscura y un foco de luz iluminó a Magaly, quien habiendo arrojado a una de las canecas el arma, hizo señas a los oficiales para que se detuvieran. Uno de los oficiales salió del vehículo y le habló en hebreo, a lo que Magaly respondió en árabe llorando desconsolada. No pude escuchar el diálogo, el caso es que Magaly subió a la patrulla y, eso sí escuché bien claro, daba la dirección de nuestra casa en el barrio Leumi. Supongo que la llevarían hasta allá. Cuando la patrulla se alejó, di un suspiro de tranquilidad. Llegué jadeando al Museo Islámico a medianoche, conforme a lo acordado. Allí un vehículo negro tipo burbuja me esperaba, el cual abordé. Giovanni me esperaba. - Cómo te fue? - me preguntó. - Tenías razón, con anillo o sin anillo, me iba a matar... Giovanni me comentó que el mayor Mustafá había dado instrucciones para que mi salida de Israel fuese lo más secreta posible. En el Camel salimos de Jerusalén rumbo a Betania, en la República de Palestina, donde abordamos una camioneta Hummer color verde oscuro. En la frontera Jordano-Palestina nos esperaban unos amigos que tambien trabajaban para el Mossad, quienes facilitaron el paso y me ordenaron cambiarme de vestuario, a lo que a cambio recibí una chaqueta de jean, una camisa a cuadros azul, jean y botas de explorador, además de una hatta (el tradicional pañolón árabe, que en hebreo se le conoce como kaffía) y una shilaba (camisola) color beige. En Betania la camioneta fue tanqueada para continuar nuestra ruta a Jerash. Por motivos de seguridad se nos ordenó no entrar a Amman, la capital, ya que, conociendo a Magaly, habría dado la alerta a Ghamad, y como conocía yo al sujeto, habría sobornado a la policia para dar con mi paradero. Iba a amanecer cuando llegamos a Jerash, a 47 kilómetros de Amman. Se compraron provisiones. Giovanni había recibido notificación de que nos esperaban dos kilómetros más al este de la zona histórica de los Castillos del Desierto, en un área rocosa cerca de la frontera con Irak. A mediodía llegamos a un campamento que parecía ser una aldea nativa, que me recordaba los tiempos de los Patriarcas. Mientras me desperezaba y me estiraba un poco los músculos luego de varias horas de viaje en la camioneta, Giovanni entró a una tienda, la más grande de la aldea. Mientras bebía de un pequeño cántaro un poco de agua que una mujer adulta me ofrecia, veía a los niños jugar. Era un ambiente muy nostálgico, me recordaba los 26
    • juegos de la pequeña Esther... yo la extrañaba y me preguntaba qué le habría dicho Magaly porque me fui. Al fin salió Giovanni. - Tu enlace te recibirá ahora mismo. Trátalo con absoluta confianza y familaridad, aquí el protocolo militar no aplica. - Habla hebreo? - No, tienes que hablarle en árabe o en inglés, son dos de los idiomas oficiales de Interpol. El mayor Mustafá tiene una voz muy suave y dulce, así que no lo confundas con un afeminado. - Está bien, tendré cuidado en no juzgarlo. - Una cosa más, viejo: sé tú mismo, actúa con naturalidad, eso hablará bien de ti. - De acuerdo... me veo bien? Sacudí un poco la shilaba, me acomodé bien la hatta que llevaba cubriendo mi cabeza para protegerme del sol y los vientos de arena, dí un suspiro y froté mis manos para mitigar los nervios, y entré con Giovanni. Ya dentro de la tienda, que me recordaba un poco los ambientes descritos por Las Mil y Una Noches, me dirigí a un hombre de aspecto beduino pero con el rostro afeitado, de piel cobriza aunque no tan moreno, cabello rizado y corto, que dejaba ver las entradas de la calvicie en la frente, y de ojos castaños. Su mirada contagiaba de tranquilidad. Vestía una túnica blanca con brdaduras doradas en las mangas y en el borde inferior, y estaba recostado sobre unos cojines, acompañado de algunas chicas muy atractivas que vestían trajes coloridos, y unos varones con shilabas de diversos colores. - Salam aleikum! - saludé en árabe inclinando mi cabeza. - Aleikum salam! - respondió el hombre con gran amabilidad. - Que la paz y la bondad de Dios el Misericordioso descienda sobre ti y tu casa, y te colme de bendiciones. - Amín... veo que eres un hombre de muy buenos modales y de buenos sentimientos, refael Ben-Eliézer, me alegra eso. Ven, siéntate junto a nosotros. El hombre al que yo había saludado dio dos palmadas fuertes con sus manos, y se acercaron dos chicas con bandejas. Había kibbes, galletas de dátiles, pan árabe y algo que parecía a simple vista jugo de naranja. Debo confesar que las chicas vestían muy bien, pantalón bombacho que dejaba entrever sus encantos, sostenes con encajes y lentejuelas y diademas con joyas. Yo estaba extasiado ante tanta belleza y me sentía como si estuviera repitiendo alguna escena de una película de James Bond. - Bienvenido a la libertad, Refael. Fisehatak!! - exclamó el mayor sosteniendo un vaso de metal y brindando. - Fisehatak! - respondí al brindis, y bebí. Y en efecto, era jugo de naranja. - Hablé con Tzadí, me lo contó todo... lamento que hayas descubierto a tu novia infiltrada con Ghamad, y ojalá saques valiosas lecciones de todo esto. - Lo estoy haciendo, señor. - Llámame por mi nombre: Izako o Al-Nahyan. - ... está bien... Mustafá? - Perfecto! Mucho mejor!... Tzadí te habló de mi oferta? - Sé que tiene que ver con Interpol, pero no conozco los detalles. - Qué sabes de INTERPOL, Refael? - Sé que es una organización que se creó para mejorar y facilitar la cooperación policial internacional a escala mundial. Tiene más de 200 países miembros. La tarea fundamental consiste en fomentar la cooperación policial internacional, esto es, en ayudar a los policías de distintos cuerpos, países, idiomas y culturas a cooperar 27
    • entre sí y trabajar juntos para resolver delitos. - Veo que estás bien informado. - Hay algo que no me ha quedado claro, Mustafá. Tengo entendido que cada país miembro utiliza a sus propios policías para trabajar en su territorio y de conformidad con sus leyes nacionales, que los agentes de Interpol no viajan por todo el mundo para investigar casos en distintos países; eso sólo se ve en las películas de Hollywood. - Sí, esa es la versión oficial... sin embargo hay cosas que las Oficinas Centrales Nacionales conocen, aunque jamás se comparten con la opinión pública. Existe en Interpol una sección élite creada hace unos años por el Comité Ejecutivo, para dar con los criminales internacionales más peligrosos y más escurridizos… diplomáticos que trafican armas y dinero, políticos acusados de crímenes de lesa humanidad y que sus sistemas internos no permiten sus capturas, criminales que han desarrollado estrategias que nuestros agentes no han podido contrarrestar, dado que los Estatutos de la organización les impide salir de sus países a perseguir a estos maleantes. Se cumple con el intercambio de información, pero el trabajo se pierde porque no hay un seguimiento estricto y rígido de estos sujetos. Finalmente acaban con desaparecer, y la labor de Interpol se esteriliza... es ahí donde nosotros entramos en acción. - Interesante. - Interpol nos paga a todos, pero considéranos como páginas que no están escritas. - ... suena llamativo. Pero sabemos que muchas naciones son reservadas para con los agentes secretos. Yo viví esa experiencia en Mossad, casi siempre teníamos problemas con las oficinas de migración y de seguridad nacional, cómo hacen ustedes para entrar y salir de cualquier país sin complicaciones aduaneras? - Jamás llevamos identificaciones policiales. En eso nos diferenciamos de las películas de Hollywood. - ... no? y si ocurre alguna novedad? - Tenemos medios para avisar a la Secretaría General, en Francia. Ellos inmediatamente contactan a las oficinas de seguridad nacionales y a la Oficina Central Nacional de Interpol, quienes a su vez llaman a la unidad de policía o de migración que corresponda, y todo queda resuelto en menos de tres horas. - Waw!! A eso le llamo eficiencia en la cooperación internacional. - Tenemos una empresa de fachada para movernos con absoluta libertad por todo el planeta. - Qué es? venta de armas? monitoría de armamento nuclear? supervisión de software? - Nada de eso... es una agencia de modelos. Abrí mis ojos sorprendido. Inmediatamente conceptos como glamour, pasarela, moda, belleza, elegancia y otros se me cruzaron por la mente. - Aceptas trabajar con nosotros? - me preguntaba el mayor Mustafá. - La propuesta es tentadora, pero me preocupa algo: mi esposa no descansará hasta verme muerto, mi nombre aparecería en las revistas y estaría en problemas. - Nombre? acaso tienes nombre? - Por supuesto, como todos! Soy Refael Ben-Eliézer. - Querrás decir "fui Refael Ben-Eliézer". -... no comprendo. - Para el mundo... - me dijo el mayor Mustafá mientras me entregaba un periódico -... Refael Ben-Eliézer ya no existe. Mira las noticias! El comentario del mayor Mustafá me inquietó mucho, aunque ya deducía algo. El terror se apoderó de mí cuando abrí el periódico, que estaba escrito en hebreo, y en primera plana aparecía una foto mía, y el titular: "Agente de Mossad muere en atentado terrorista". El reportaje argumentaba que yo había muerto en el interior de un módulo Camel negro en las afueras de Jerusalén, el cual estaba 28
    • cargado con dos kilos de dinamita gelatinosa, accionados a control remoto y que hizo explosión en la madrugada de la fiesta de Pésaj, el Jueves Santo. Decía que mis familiares habían identificado mis pertenencias, aunque mis documentos se quemaron y mi cuerpo estaba completamente calcinado y no se permitía mostrarlo. Una foto del reportaje mostraba a mi madre con gafas y vestida de luto, acompañada de mis hermanos Dan y Kalif. Y un aparte resaltaba las palabras de la top model Delia Meir, quien expresaba su gratitud por haberla rescatado de los persas y decía que jamás me olvidaría. - Entonces, ese era tu famoso plan de escape - le dije a Giovanni sorprendido y confundido a la vez. 29
    • V Mi Nombre es Gal, Zamir Gal - Lo único que existe de Refael Ben-Eliézer - me explicaba el mayor Mustafá -, es su tumba. Y si no estoy mal, está prohibido exhumar un cadáver en Israel, así que olvidémonos de una identificación póstuma. Tzadí ha borrado todos los archivos que te identificaban: número de seguro social, número de placa, registros civiles y militares, registro de huellas dactilares y caja dental, lectura de ADN... en pocas palabras, oficialmente nunca naciste. No tienes historia... Esas palabras de mayor Mustafá fueron como un puñal al corazón. Todos mis principios éticos y morales los habia echado a la basura para proteger mi integridad personal. Por un lado la nostalgia por el pasado me invadía, pero de otro lado veía como un alivio estos acontecimientos. Al menos me quitaba a Aharón Ghamad de encima, pues ya no tendría a quién perseguir por el disco que le faltaba. Y como los estatutos de Interpol prohíben realizar investigaciones de tipo militar, político, nacional o religioso, me desentendería de ese caso para siempre. Mi labor estaba hecha, ahora que mis compañeros de Mossad se entendieran con esa pelota caliente. Salí de la tienda para respirar un poco de aire y para meditar un poco, pues esas palabras del mayor Mustafá me habían hecho ver estrellas; era como si me hubieran lanzado un baldado de agua fría en una medianoche de invierno… era demasiada información en un solo día, y necesitaba asimilarla; todo había ocurrido tan rápido, que no me di cuenta a qué hora sucedió todo esto. A qué hora todo lo que había construido a lo largo de mi vida se había convertido en cenizas. El mayor Mustafá también salió. - Estoy bien, Mustafá. Sólo es el impacto de la noticia - dije. - … permíteme que te enseñe una lección del desierto. Cuando la serpiente crece, cambia sus escamas por unas mucho más resistentes, para protegerse y poderse desplazar más rápido. Si no lo hace, muere. Algo similar ocurre con nosotros... hay ocasiones en la vida en que no podemos seguir nuestro camino evolutivo con la vida que llevamos, porque nos estanca o nos pone en peligro. Dios te ha dado a ti la oportunidad de evolucionar, empezando una nueva vida. Si quieres mantenerte con vida, es el momento de hacer el cambio, un cambio radical. Elige un nombre para ti, un nuevo nombre; medita en esta actividad que realizamos… míralo de esta forma: aprenderás, pero al tiempo tendrás la oportunidad de conocer muchas personas, hacer nuevas amistades. Y… creo que es hora de que le des a tu imagen personal un muy merecido cambio de aspecto; tienes el potencial de un modelo profesional, sólo es cuestión de que dejes salir a ese ser de luz que llevas dentro. - … un momento!! Esto no puede estar sucediendo!!. - Qué cosa? - Esto es demasiada coincidencia. Supiste que rescaté a Delia Meir? 30
    • - Sí, en Turquía. Vaya misión!! - … ella me dijo algo, algo que tenía que ver exactamente con lo que me estás proponiendo ser. - Qué te dijo? - Que yo tenía potencial, buen porte. - Lo ves? No creo que sea coincidencia, a mí me parece que Dios había preparado este momento especialmente para ti, y sólo para ti. - … alguna vez en mi adolescencia tuve la idea de ser modelo profesional, pero todos me decían que no tenía porte, que vestía muy mal y que mi rostro espantaba. - No existe hombre feo sino mal vestido. No te preocupes por eso, pues si aceptas trabajar con nosotros haré que medio planeta tenga que ver contigo. Todo es cuestión de dejarse enseñar, corregir y moldear, el resto ya lo llevas tú en tu corazón. Bien, ya he puesto las cartas sobre la mesa, ve y camina por el desierto, medita lo que te he dicho y lo que ha sucedido… cambia de piel o muere... tienes hasta el anochecer para que te decidas. Después del almuerzo, un helicóptero llegó por Giovanni. - Hasta aquí mi trabajo - me dijo mi amigo -, estaremos en contacto. Yo de ti no vacilaba más y aceptaba. - Lo meditaré, hay que ver mis potencialidades. - Cualidades es lo que te sobra, Refael; para Izako eres un diamante en bruto. Te mantendré informado si Magaly se mueve. Shalom! - Shalom! Estuve toda la tarde meditando y orando, caminando por la arenosa alfombra del desierto donde estábamos; no hacía mucho calor aunque el sol alumbraba con toda su fuerza. No había ninguna palmera, ningún oasis por lo menos a 2 kilómetros a la redonda. A veces el ciento soplaba y algo de arena golpeaba mi rostro, por lo que me cubría con la hatta para evitar que la arena llegara a mis narices o a mis ojos. Elegir un nuevo nombre significaba morir, y yo estaba muy apegado a muchos recuerdos, a mi familia, a Magaly aunque en el fondo la había dejado de amar recientemente. En oración le decía al Santo Bendito Sea todas mis angustias... tenía miedo de que algo saliera mal, o que yo hiciera algo mal y lo echara todo a perder. Estaba tan cargado de temores y angustias, que no pensaba en otra cosa que en eso. Salir de Israel era para mí una tragedia, ya no había nada que hacer, lo había perdido todo en menos de dos días y lloré un poco por no poder regresar a mi patria. Tantos años defendiendo a mi país, para tenerlo que abandonar ahora! En un momento de shock, con la mente en blanco y con mis ojos perdidos en la línea de horizonte hacia el occidente, hacia Israel, en ese instante recordé algunas palabras de m madre en mi último cumpleaños. Ella me decía "un nuevo año, un peldaño más hacia arriba y quemar todo lo que no te deje evolucionar"... bueno, parece que era hora de aplicar a rajatabla esa enseñanza tan valiosa. Era conciente de que ya Refael Ben-Eliézer había cumplido su misión entre los mortales. Como Refael, yo ya no tenía más que ofrecer a la Humanidad, mi muerte fingida era prueba de ello. En cierta forma me dolía porque todos me habían conocido así, así fui llamado por mis padres y como Refael había construido una historia… una historia que se había derrumbado, que ya no existía para nadie. Un nuevo nombre, como me pedía el mayor Mustafá, hablaba del nacimiento de una nueva personalidad, libre y decidida, como quería ser yo, como siempre quise ser. Recordé entonces un verso de la Tanák, algo que Dios decía por boca del 31
    • profeta. "y te daré un nuevo nombre, que de la boca del Señor saldrá"... asi que pedí al Altísimo un nombre. No quería elegir nombres por gusto, quería que mi nombre dijera mucho de mi nueva misión y de mi personalidad... Al caer la tarde entré a la tienda y me dirigí al mayor Mustafá. Me senté junto a unos cojines, hice un breve silencio y levanté la mirada. Todos los presentes estaban pendientes de lo que iba a decir, pareciera como si el futuro del mundo dependiese de la decisión que había tomado. Entonces de mis entrañas, una fuerte voz se hizo sentir por toda la tienda: - Mi nombre es Gal, Zamir Gal - respondí. Inmediatamente todos los presentes gritaron de alegría y apaludieron. - Bienvenido a la Interpol, detective Gal. Se ordenó un festejo antes de partir. La noche se vistió de gala y una fogata se hizo frente a la tienda del mayor Mustafá. Un grupo de música tradicional árabe nos acompañaba mientras las mujeres danzaban, todos los varones estábamos sentados acompañándolas con las palmas. Entre la algarabía y la resignación, yo arrojaba al fuego lo que me quedaba de documentos personales, como señal de que moría a mi pasado y que estaba totalmente dispuesto a empezar una nueva vida. A la madrugada un transporte muy similar a los módulos Vector A-6, unos deslizadores desérticos que nos llevarían al Aeropuerto Reina Alia de Amman; allí un avión HC135 Hércules equipado con lo último en tecnología y distribución de espacios; era como viajar en un Airbus 380, lo tenía todo! Oficinas, restaurante, cabinas independientes... el mayor Mustafá dio orden de recoger las cosas, y subí al lujoso transporte... - En unas tres horas estaremos en Atenas, es allí donde tenemos nuestra central de operaciones - me explicaba el oficial -. Atenas se ha convertido en la capital de la moda mediterránea, así que hay mucho movimiento. El mayor ordenó que se me tomara unas fotografías tipo documento en una de las oficinas del avión; se me tomaron todo tipo de huellas dactilares… - Una de las ventajas que tienes conmigo es que yo tengo poderosos amigos. - Cuando dices “poderosos” – le respondí al mayor Mustafá -, a qué te refieres exactamente? - Al Sheikh Zayed Rashid Bin Ahmed, el presidente de los Emiratos Árabes Unidos. Conoce en detalle tu situación y propuso que se te designara a su cuerpo policiaco. - Eso quiere decir que… - Tu nueva identidad es emiratí; eres Zamir Gal, un oficial destacado del Departamento General de Investigaciones Criminales de Dubai, eso como información clasificada en caso de que alguien deseé consultar tus antecedentes... obviamente me comprometí con el sheik Zayed a regresarte a Abu Dhabi tan pronto esta misión concluyera, para evitar que en Israel se levanten sospechas. Aquí te entrego documentos de identificación, pasaporte, número de seguro social... en Emiratos Árabes todo ciudadano poseé una cuenta de ahorros con regalías dadas por el gobierno, estas regalías se te depositan a tu cuenta al final del Ramadán, es decir, a final de año. A eso inclúyele los ahorros al 30% de cinco años de trabajo como policía. Es bastante dinero, asi que no lo derroches. - Mustafá, si alguien pretende descubrir mi pasado? - No va a encontrar nada, perderá su tiempo. No sólo estos documentos están hechos de material oficial de Emiratos Árabes Unidos, sino que además las bases de 32
    • datos de ese país ya tienen tus datos… y de hecho, acabo de anexar esa información a la red informativa de Interpol; si alguien en Israel quisiera descubrir tu pasado, se tendrá que llevar una decepcionante sorpresa porque esta es toda la información que de ti existe; legal y oficialmente tú no tienes absolutamente nada que ver con Israel, para esa nación tú nunca naciste allá y jamás has visitado el país... mira los sellos del pasaporte! has estado por Europa y Asia, sellos de Rusia, Ucrania, Uzbekistán, Armenia, Nepal... - Ya entiendo. Soy más árabe que un plato de shawarma, je, je... - Espera a que lleguemos a Atenas, esto no ha terminado... Aún no había amanecido en la capital griega cuando descendimos del avión. Fuimos conducidos con maletas a la aduana. El mayor Mustafá me había comentado que todo mi vestuario había sido destruido, para que absolutamente nadie me reconociera, así que me asignaron cuatro trajes provisionales en una maleta. El oficial a cargo revisó mis documentos y equipaje... aunque por fuera procuré mostrarme tranquilo, por dentro estaba muy nervioso y temía que algo saliera mal... - Señor Gal - me dijo el oficial en inglés -, cuál es el motivo de su visita a nuestro país? - Iniciaré un curso de formación en modelaje profesional con Orkos Models... lo sé, no tengo la apariencia de modelo ni visto como tal, pero a eso vine: a aprender... además el viaje fue largo, llevo más de veinticuatro horas despierto. - Sí, señor, eso es comprensible. Pero, sabe? Atenas es una ciudad muy hermosa y el clima por esta época es excelente para recuperar energías, así que tome su llegada a nuestro país como unas vacaciones permanentes. Cuánto tiempo permanecerá en Grecia? - Seis meses. - Tome, su maleta y sus documentos, todo está en regla. - Gracias. - Señor Gal - me dijo en voz baja -, en lo personal, yo le recomendaría que visitara Psiris, es una zona de bares y clubes nocturnos, cerca al mercado de Monastiraki. No se arrepentirá. - Gracias por el dato, me será de utilidad. Gia su! El mayor Mustafá ordenó a algunos de sus efectivos que me llevasen el Hotel Economy, detrás del ayuntamiento ateniense. Llegué tan cansado que ni siquiera me di cuenta de cómo era la fachada de la habitación que me habían reservado en el piso 7; lo último que recuerdo es que me informaban que una chica llegaría para guiarme por la ciudad, e iniciar los preliminares de mi preparación para el trabajo de fachada de la unidad élite del mayor Mustafá. Arrojé lejos la maleta, me quité la ropa y a dormir, señores! no quería saber nada más por el momento. Bueno, al fin me desperté como a las diez de la mañana; luego de darme una ducha, vestí uno de los trajes que Mustafá me había dado como dotación provisional: una camisa azul claro, un pantalón de corte clásico negro y un sweater negro en cuello V, de una mezcla de hilo y acrílico, y bajé al comedor del hotel. Mi sorpresa aumentó cuando uno de los meseros, luego de preguntar mi nombre, me sirvió un sencillo plato de frutas y una guía nutricional que el mayor Mustafá me había trazado, y según la guía, debía seguir ese régimen al pie de la letra de ahora en adelante… “rayos! Moriré de hambre!!” me dije. Luego del desayuno se me acercó una mujer delgada. Era una mujer rubia de ojos castaños, de facciones definidas y delicadas. No, no era Magaly, pero aún así me soprendí. 33
    • - Kalimera!! - me saludó la chica muy amable y alegre con fuerte voz, quien por cierto, estaba muy linda. - Eeh... hola - respondí en inglés. - Eres Zamir Gal? - Sí, soy yo. - Soy Alexya Livadia, Izako me ha enviado para ayudarte en la primera fase de tu adaptación. - Encantado de conocerte, toma asiento, acabo de terminar mi desayuno. - Evaristó. - Qué fue lo que dijiste cuando me saludaste? - Ah! es "buenos días" en griego. - Ouch! debo aprender griego antes de que pierda la cabeza... - ... he leído mucho sobre Emiratos Arabes, es cierto que sus playas son las más blancas del mundo? - Así es! gracias al control de basuras y sedimentos, disponemos de unas playas envidiables.... gustas tomar algo? - No, gracias. Tenemos mucho por hacer, así que cuando tú lo indiques, salimos. - Estoy listo. - Entonces no perdamos más tiempo. El mayor Mustafá había dado instrucciones a Alexya para que me llevara a una boutique y a un salón de belleza, ya que se me haría un cambio de imagen... si iba a trabajar con Mustafá bajo la fachada de modelo profesional, debía lucir como tal. Se me dotó de un traje informal, un sastre y un traje casual, los cuales debería combinar con la primera dotación. Decidí estrenar esa noche el traje casual, que consistía en una chaqueta de pana con cuello un poco amplio, pantalón negro con caída a plomo, lo que indicaba su perfecto diseño, un cinturón de cuero negro con hebilla plateada cuadrada y completamente lisa, zapatos y una camisa blanca. A Alexia le causó curiosidad el cómo yo elevaba entre susurros una plegaria, besaba la prenda que iba a estrenar y luego la vestía. - Veo que eres un hombre muy piadoso - comentó ella -, nunca había visto a alguien agradecer a Dios por la ropa que se estrena. - En mi país es costumbre bendecir a Dios por esos detalles - respondí sin revelarle mi adhesión religiosa. Luego al salón de belleza, y no puedo negar que sufrí mucho con el manicure, especialmente el colocar mis manos frías en agua caliente (por más que sacudí fuertemente mis manos, el quemón fue terrible!); esto le causaba mucha gracia a la manicurista y me gané la fama de cobarde. Terminada la "tortura china", puse mi cabello rizado y largo en manos del estilista, quien luego de hacerme el estudio computarizado, me comparó con uno de los galileos de la época de los Apóstoles. Y terminé con un nuevo corte de cabello: estilo romano y con una pequeña aplicación de mano de res para dar la idea de humedad, aunque el nuevo corte de cabello dejaba entrever las entradas de la edad... ahora sí, era otro totalmente distinto. Nueva identidad, nuevo trabajo, y nuevo look, listo para la acción!! Caminamos un poco por las calles atenienses, para familiarizarme. El clima era agradable pero no caluroso. Atenas era una ciudad que durante décadas quiso conservar su aire mediterráneo, así que uno podía divisar casas antiguas con balcones, pero en las principales avenidas el contraste era otro: autos último modelo, avenidas perfectamente demarcadas y limpias, tránsito organizado y la gente vistiendo con prendas modernas. Uno podía identificar a grupos de jóvenes 34
    • que vestían trajes plateados de formas geométricas, con cabellos tenidos en color plateado y azul metalizado... parecían robots. Las edificaciones de Atenas no eran las más altas, pero sí las más esplendorosas, sus torres en cristal y acero daban ese aspecto galáctico que pocas ciudades en Europa se podían dar el lujo de mostrar. Para cerrar la noche con broche de oro, Alexya me invitó a tomar algo con ella, y oh, coincidencia! fuimos a Psiris, el lugar que el guardia del Aeródromo de Atenas me había recomendado; entramos a un bar en donde había bastante gente y música electrónica que empujaba a bailar, me parecía una noche ideal... nos estábamos divirtiendo. Un cierto sentimiento de tranquilidad me invadió al poder disfrutar de mi bebida favorita al compás del beat, el humo, el juego de luces y las mezclas del invitado de la noche en ese bar: DJ Zorthan, un discjokey de Kurdistán, muy famoso en aquella época. Alexya, por su parte, se confundió con los gritos y el baile mientras sostenía en alto su jarra de cerveza de color azulada, que hacía un especial juego de luces junto con las luces de la gran pista de baile. Tres piezas musicales seguidas y mis piernas no pudieron más conmigo, ya estaba sudando como un caballo y estaba muy agitado, así que dejé a Alexya bailando con un muchacho que estaba fascinado con ella y me fui a sentarme a la barra, a terminar de beber el vodka martini, que en ese momento su frescura y temperatura me caía como una bendición directamente enviada desde el Cielo para mí. En la otra esquina de la barra estaba una chica que, desde el primer momento en que la vi, me convertí en un completo idiota. Unos ojos azules que bien lo podrían transportar a uno a mundos nunca antes explorados. Su cabello castaño, largo y como cortado por capas le daba a la chica un cierto aire de sensualidad, de futurismo y de glamour. Tenía un rostro de ataque! aunque su rostro era alargado y en cuadrante, poseía rasgos delicados y más bien parecía un ángel que una mujer. Una nariz pequeña pero perfectamente definida, y unos labios jugosos que daban hasta ganas de comérselos a mordiscos. Delgada y medía aproximadamente uno sesenta y dos de estatura, y vestía una blusa en transparencia de manga larga, de color gris, cuya caída daba hasta su cintura, y aunque algo escotada no se veía insinuante. Finalmente identifiqué que vestía un pantalón negro de una mezcla de cuero y plástico sodificado, que en mis años de juventud las jovencitas usaban mucho, y botines puntudos y de tacón alto. Como accesorio tenía una gargantilla plateada con una serie de símbolos que no supe descifrar. 35
    • La chica y yo nos miramos fijamente por unos segundos y nos sonreímos mutuamente. Luego me hizo una señal para que no me moviera de donde yo estaba, tomó su copa de licor y se acercó a mí. - Está libre esta silla? - preguntó la misteriosa mujer en inglés, que tenía una voz melodiosa, dulce, fuerte y seductora. - Claro, sigue! - le respondí invitándola a sentarse. La chica se sentó a mi lado. Como la música y el bullicio de la gente era potente, tuvimos que continuar nuestra plática casi a grito, hablándonos al oído. - Tu novia se divierte o está pasada de copas! - No es mi novia, es una amiga que me invitó a conocer este sitio! - Qué bueno! La chica y yo dirigimos nuestra mirada a Alexya, quien estaba encantada bailando con su muchacho y bebiendo su cerveza. Ella nos miró y me hizo un gesto como celebrando que yo por fin había podido ligar con una chica. La misteriosa mujer que se me había acercado y yo agitamos nuestras manos como saludando, y seguimos nuestra conversación. - Me moría de las ganas por hablarte, pero soy un poco tímido! - No!... yo era quien se moría de ganas por hablarte! de hecho, te estaba esperando! tu presencia aquí no es coincidencia! - Waw! me halagas con tus palabras. Cómo te llamas?! - Ouch! Ahí están pintados los hombres, es de las primeras tres preguntas que siempre le hacen a una mujer! para qué deseas saber mi nombre?! voy aquí y allá! hoy estoy contigo en este bar, mañana... quién sabe! a los mejor quiera ver las pirámides de Egipto o visitar el Kremlin!... pero... para que no desconfíes de mí, me puedes llamar "Alma Gemela"! - Alma Gemela, qué nombre tan diciente!... mi nombre es Gal, Zamir Gal! - Hola, Zamir! - respondió Alma Gemela mientras yo le extendía la mano; ella se extrañó con el gesto. - No, Zamir! - me replicó la chica - soy tu alma gemela, no una desconocida! y las almas gemelas se saludan dejando salir de adentro todo lo que sienten! adelante, Zamir! exprésame lo que sientes, no te cohíbas! Santos relámpagos! qué clase de propuesta indecente me estaba haciendo esta chica? acaso era de ese tipo de mujeres que, como se dice comúnmente, van directo al grano? pensé que esa noche podía pasar cualquier cosa, pero recordé todos esos años de chantaje afectivo con que me retuvo Magaly, teniendo que reprimirme y callar todos mis sentimientos, sobre todo mi derecho a decir "no más!"... y ahora esta mujer, Alma Gemela, me estaba brindando la oportunidad de 36
    • expresarle que me enloquecía, que desde que la vi me robó el corazón, que en cierta forma ella tenía la razón, que tal vez yo ya la había visto y que me recordara que, a pesar de las traiciones y las obsesiones, yo tenía mi amor de siempre y para siempre. - Al diablo! que conste que me autorizaste!- le dije como echándolo todo a la suerte, a lo cual ella sacó a relucir una carcajada mientras nos abrazamos el uno al otro y nos estampábamos un suave y delicado beso en los labios. Fue como si nos hubiéramos puesto de acuerdo en todo, y debo confesar que ese beso tan intenso y romántico que nos dimos lo sentí como si alguna vez yo hubiera besado a esta mujer en el pasado... acaso en otra vida? - Un momento - le dije -, este beso me es muy familiar, sentí tus labios como si ya los hubiera besado alguna vez... es como… como si te conociera de toda la vida; qué tanto me conoces?! - Sé muy bien que eres tú, reconozco esa luz, mil vidas te encontraría!... es que en las venas te traigo, Zamir! sé que te liberaste de un amor que no era amor, sino el ángel oscuro que te había sometido durante todos estos años!... sabes perfectamente de quién te hablo, verdad?... la extrañas?! - A veces!... no puedes olvidar de un día para otro a una persona con la que conviviste y le diste toda tu vida y todo tu amor, y luego esa persona pretende borrarte de la faz de la tierra! - No le rindas tributo con tus recuerdos, déjala volar! amarla es un crimen, su corazón está donde ella traza la línea. - ... sabes?! me encanta el cómo dices las cosas, con mucho tacto! - Gracias! te hablo de esa manera porque tú eres diferente de todos los demás!... eres diferente porque escondes tú pasión, no te has dado cuenta pero sufres como yo. Tú puedes ver cosas que nadie ve, tú puedes descifrar los acertijos que los torpes y esclavos de sus oficios cotidianos toman como necedades... y la que fue tu esposa nunca supo valorar el gran tesoro que tú mismo eres... siempre vas más allá de lo que todos llaman "real", y eso te hace especial, único y valioso!... La mujer interrumpió su discurso para beber un trago de su coctel, e hizo luego un gesto de satisfacción. - Ah! nunca había probado un cocktail tan delicioso como este! es Yavin al Mosto! - Ya me pusiste a pensar!... – respondí. - No te preocupes, tú y yo tenemos demasiadas cosas por hablar, y ahora que te he encontrado, tenemos todo el tiempo del mundo... quieres otro martini? yo invito! Hey!! dos vodkas martini, agitados no-mezclados!! Alexya me hizo señas de que se dirigía al baño, y yo me quedé en la barra terminando mi bebida, pero no me comí la aceituna del martini, mientras Alma Gemela y yo entrecruzábamos nuestras manos derechas y brindábamos por el encuentro... o por el re-encuentro, como ella misma decía. Nunca había experimentado tanta paz y confianza como en ese momento, la sentí como si ella fuese mi esposa y no Magaly, a quien por seis años le dije que la amaba. Pero no quería que nada ni nadie me arrebatara esos minutos de felicidad, la primera vez en veinticinco años que un sueño o una fantasía se me hacía realidad el mismo día. Contemplábamos a la gente que bailaba y dialogaba, reía y gritaba de la euforia... 37
    • VI El Modelo – Espía ... mi mirada se centró en dos sujetos de cabeza rapada, con gafas negras y con vestido negro de paño, que caminaban sospechosamente; luego forcejeaban con un joven de rasgos latinos, que por cierto, se veía muy asustado. Hasta donde pude ver, los sujetos tenían alguna marca en la frente. Yo no tenía a la mano arma alguna, pero mi cuerpo era un arma contundente y podía sortear cualquier novedad... bueno, la mayoría de las veces. De repente vi cómo uno de los sujetos dirigía su mano derecha hacia el chico sin tocarlo, y del chico salía una luz de tonalidades aguamarina y la luz se adentraba a la mano del que la levantó. Los sujetos sostuvieron al joven y lo acomodaron en la mesa en una posición de dormir luego de tanto beber, y salieron, y aunque varios de las mesas vecinas los vieron, no les importó el suceso. Nunca en mi vida había visto cosa semejante, pero presentía que los sujetos habían asesinado al muchacho. - Espérame aquí - le dije a Alma Gemela mientras me levantaba de la silla de la barra y bebía un poco de mi trago -, pase lo que pase no salgas a la calle. - Qué ocurre? - Nada bueno, por eso te suplico que no salgas... si en cinco minutos no he regresado, entenderé si no quieres volverme a ver jamás - le dije estampándole un beso en sus jugosos labios. Salí del bar para seguirlos, ni siquiera pedí mi chaqueta de pana en el guardarropas por no perder de vista a los sujetos... ellos caminaron un par de cuadras, hasta que al fin se devolvieron rápidamente hacia mí. Yo me detuve y ellos me miraron de arriba a abajo. - Qué le hicieron al chico del bar? - les interrogué. Los sujetos, sin decir palabra, se miraron, sonrieron y levantaron sus brazos para propinarme un puño en la cara. Inmediatamente me agaché para esquivar el ataque y con mis puños les golpeé el abdomen. Los sujetos se agacharon porque habían perdido el aire, pues yo no perdí ocasión y luego de golpearles en la nuca con un atemi (golpe con el lado de la mano abierta y firme, como en el karate) los empujé, enviándolos hacia la avenida. Uno de ellos sacó de su chaqueta de paño un arma, e inmediatamente me lancé hacia él golpeando la muñeca del brazo armado, luego un atemi a las costillas y finalmente un golpe tipo garra de oso al pecho... lo envié al otro lado de la avenida, creo que voló como cinco metros y cayó. Sin perder la acción agarré el arma (cuyo modelo me pareció extraño a primera vista), y el otro sujeto no alcanzó a dispararme cuando yo ya le había descargado dos o tres impactos... impactos que, para mi sorpresa, no eran de bala sino de un tipo de plasma denso, demasiado luminoso y casi enceguecedor (tal vez eso explicaría el por qué ellos usaban gafas). 38
    • Ante la mirada de todos los transeúntes que a esa hora recorrían aquella calle (incluyendo a Alexya, que había salido del bar), vimos cómo el sujeto fulminado se desintegraba, como cartas de naipe que formaban un gran castillo y caían unas sobre otras... y los restos del sujeto se desvanecían. Apunté al sujeto al que le había arrebatado el arma, y al verse sin posibilidad de contraatacar, tocó con su mano izquierda el símbolo tatuado en su frente, y apareció sobre su cabeza una luz de tonalidades azules que brillaban, de la cual salía como una cascada de símbolos y números que rodearon al sujeto por todo el cuerpo. Enseguida el cuerpo perdió altura, hasta que llegó al suelo y tanto el sujeto como la luz habían desaparecido. Algunas mujeres que habían visto todo gritaron de pánico. Yo estaba confundido. Quiénes eran esos sujetos? cómo es que logró el último escabullirse haciendo ese "truco"? quiénes eran? de dónde venían y qué estaban haciendo en ese bar? El único recuerdo de ese incidente fue el arma del sujeto. Era un modelo como de un calibre 38 especial, pero con ciertas variaciones: doble cañón, lo que lo hacía más grande; doble gatillo y un sistema electrónico con dos luces rojas junto al gatillo... y unas letras en japonés. Le pedí a Alexya que guardara el arma en su bolso, para llevárselo al mayor Mustafá como evidencia. Y había que salir de la zona antes de que la policía llegara y echara a perder nuestro procedimiento. Entré nuevamente al bar, y cumplí mi promesa de los cinco minutos... pero por más que le pregunté a los meseros, al barman y a varias personas, nadie había visto a una mujer con la descripción que di de Alma Gemela. Según el portero, de las trescientas mujeres que se hallaban dentro y las que él había visto salir, ninguna cumplía con la descripción de mi chica. Llegué al hotel aburrido, pero por una semana no pude olvidar el rostro de Alma Gemela ni el rozamiento de sus labios, y deseaba fervientemente encontrarla de nuevo, ya que además de haberme robado el corazón tenía muchísimas inquietudes y necesitaba respuestas. Para la Policía de Atenas, el caso de la muerte del joven en Psiris no tenía fundamento científico alguno. La autopsia concluyó que el chico no tenía ni un rasguño ni había muerto por enfermedad, envenenamiento o sobredosis. Al no tener una respuesta satisfactoria y verificable, diagnosticaron la muerte del chico como "muerte natural". No había forma de que yo presentara mi testimonio, porque me tratarían como a un loco. El mayor Mustafá escuchaba atentamente todo lo que Alexya y yo vimos e hicimos. Él analizaba el arma mientras nos escuchaba. - No hay duda de que Vértigo tiene que ver en todo esto - concluyó el oficial. - Qué hace Vértigo en Grecia? - preguntó Alexya. - Buen punto, muñeca. - Disculpen mi ignorancia - dije -, pero, quién es Vértigo? - Es un asesino. Nadie lo ha visto, nadie lo conoce en persona y no se tiene de él ni fotografías, ni huellas dactilares ni ADN que lo identifique, pero su ejército es inconfundible: cabezas rapadas, traje de paño, gafas y un código de barras en la frente. Desaparecen como cerrar juegos de video en un computador... son los hombres de Vértigo, ellos lo cuidan, aunque se sabe que el desventurado tiene unidades en todo el planeta. - Por qué ha sido imposible de localizarlo? - Porque sus hombres son mudos - agregó Alexya -. El año pasado atrapamos a uno durante la Semana de la Moda en Beiging, y fue imposible sacarle información. Uno de los policías chinos casi muere electrocutado al querer torturarlo colocándole dos cables de alta tensión... como era de esperarse, se esfumó. - Llevo cuatro años y medio tras la pista de Vértigo y siempre se me ha escapado - 39
    • añadió el mayor Mustafá -, pero tengo el presentimiento de que nuestro Zamir dará con él... vamos a cambiar la estrategia. Esta vez no iremos tras la pista de Vértigo, dejemos que él se acerque a nosotros... Alexya, necesito a Zamir listo para la próxima semana. Necesito que Zamir Gal esté listo para subirse a una pasarela y ser la sensación en la próxima colección de Androgynos. - Pero, Mustafá! tú sabes que se requiere de medio año para preparar a un modelo profesional clase Alfa. - Hace mucho tiempo atrás un diseñador italiano viajó a Namibia y encontró a una mujer tribal, horrible de rostro pero de cuerpo armonioso; la preparó en nueve meses e hizo de ella una top model muy famosa. Si una africana sin estudios pudo alcanzar la meta en menos de un año, crees que Zamir no podrá lograrlo en una semana? - Si me dedican el máximo de tiempo, daré el máximo de resultados - dije-, no les fallaré. - Y cuál es el afán de enviar a Zamir? podemos enviar a otros agentes, por ejemplo, a Parios. - Parios es excelente para infiltrarse en casos bancarios, pero no para lo que necesito... - ... de acuerdo, una semana. - Perfecto! - exclamó el mayor satisfecho. - Zamir, te espero esta tarde, a las dos. - Estaré puntual - respondí a mi compañera modelo. Durante una semana completa estuve sometido a formación profesional avanzada de modelaje. Pasarela, conceptos básicos de moda y modelaje, glamour, pero etiqueta y protocolo me los ahorré porque estando en Mossad los había estudiado y aplicado. Vestuario, nutrición y salud general, fotografía publicitaria y nociones, y administración de book, composite y portafolio. En las fotografías me fue bien, y preparamos un portafolio sencillo, pero con fotografías de calibre profesional. En la noche estudiaba cuidadosamente todos los conceptos de la teoría del modelaje profesional y miraba algunas revistas de moda, para tener una visión de conjunto. Varias de esas revistas eran publicadas en francés, así que no pude entender mucho de su contenido, pero capté la idea mirando las fotografías. Llegó el día esperado y estaba listo para lo que fuera. Me presenté ante el mayor Izako Mustafá, para darle el parte de misión cumplida. - Muy bien, Zamir, te asignaré tu primera misión como miembro de Interpol y de la Unidad Orkos. Pero antes, te tengo una sorpresa. El mayor Mustafá hizo una señal, y entró una mujer rubia, de cabello largo y lacio, contextura atlética y voluptuosa, estatura baja, tez blanca, rasgos mediterráneos y de ojos cafés. Su cuerpo era muy armonioso, parecía más una felina que una mujer... creo que cualquier varón que la hubiera visto hubiera olvidado su conciencia humana y dejaría salir su parte instintiva animal. En lo que a mí concernía, fue un instante de confusión: ya no sabía quién me había robado verdaderamente el corazón, si Alma Gemela o esta mujer despampanante que hacía su entrada a la oficina del mayor Mustafá. Era mi psicóloga personal y gran amiga, la doctora Jessica Tiger. - Detective Gal - me dijo el mayor Mustafá -, te presento a la doctora Jessica Tiger; es agente de la CIA, está encargada de las investigaciones conjuntas con Interpol para Oriente Medio y el Mediterráneo, fue enviada por sus superiores en Washington para apoyarnos en la captura de Vértigo y su red.... ella te prestará apoyo en las áreas de análisis de conducta criminalística y guerra psicológica. Tú harás el trabajo sucio, que sé, es tu especialidad. - Muchas gracias por el apoyo... – respondí haciendo el ademán de que no conocía 40
    • para nada a esta mujer. - Por favor, tomen asiento... Zamir, te acuerdas del arma que la semana pasada me diste? - Sí, el arma que no pudimos clasificar y que al parecer, es de fabricación japonesa. - Te tengo noticias al respecto: no es japonesa, pero sí hay un cerebro japonés detrás de esto. Ya lo tenemos identificado, se llama Musashi Satori, aquí está la foto... Satori era empleado de la industria militar japonesa, y por alguna razón robó los esquemas de diseño de varios prototipos de armas láser. En Tailandia y Mongolia lo piden por lavado de dinero, así que Interpol ya lo tiene en el sistema. - Pero si las Centrales Nacionales ya lo reportaron, qué necesidad hay de que la CIA se involucre en esto? - preguntó Jessica al mayor Mustafá. - Satori es nuestro puente hacia el distribuidor de las armas que usan los hombres de Vértigo: Yoanis Arginis. - Cómo? - Pregunté sorprendido - el estilista? - Sí, el llamado "Versace de la Tijera". El último agente de Interpol que lo investigó nos alcanzó a revelar ese dato, pero lamentablemente fue asesinado en Roma. Arginis está oficialmente limpio, pero algo me dice que tiene mucho que ver, porque los hombres de Vértigo jamás dejan huellas de agresión en los cuerpos de sus víctimas, y nuestro agente apareció torturado y con quemaduras de tercer grado en su cuerpo... y estoy completamente seguro de que si atrapamos a esos dos, llegaremos a Vértigo. - Entiendo. - Sólo nos queda una carta para jugar. Zamir, lo que tienes que hacer es infiltrarte en el mundo de Arginis en calidad de modelo. Él tiene una debilidad: le encanta tratar con judíos, pero ningún judío ha querido tratar con él, creo que por ahí puedes infiltrarte. Sabemos que él está organizando una empresa de eventos, es momento de darle una mano, ya que manejas la cibernaútica a la perfección... si descubres que Arginis tiene que ver en el tráfico de las armas, arréstalo porque ya existe circula roja contra él. - Esta vez Vértigo no se nos va a escapar - le dije -, ten la certeza de ello. Ya fuera de nuestra base de operaciones con fachada de agencia de modelos, invité a Jessica a tomar un capuchino. Por su condición metabólica y médica, ella sólo podía tomar bebidas calientes antes de las cuatro de la tarde, así que nos fuimos a un café al aire libre en Kolonaki, a unas cuadras de la Avenida Solonos. - Luego de las llamadas de Magaly - me comentaba Jessica -, la Policía de Houston me pidió realizar un estudio psicológico de un sujeto con la misma descripción de los cabezas rapadas que han aparecido en distintos lugares del planeta. Lo que más me sorprendió fue cuando el forense intentó extraer de él una muestra de sangre... en lugar de extraer sangre, en la jeringa apareció una luz azul brillante y una serie de símbolos y números pequeños, y luego, ¡zas! se desintegró como mantequilla derretida, y también el sujeto que capturamos. Todos lo vieron, hasta el capitán de la jefatura. - Cómo han manejado en Texas a la prensa? - Ha sido difícil, meten sus narices en todo, el Canal Saint Germain dedicó la semana pasada un especial a ellos, hasta les puso nombre: "los Ángeles de la 41
    • Quinta Dimensión". Algunos parasicólogos hablaron y concluyeron que los cabezas rapadas de corbata no pertenecen a este plano dimensional. - Como quien dice, somos nosotros los que estamos en Matrix! - Algo así quisieron decir... ya es suficiente de asuntos de trabajo, háblame de ti. Cómo es eso de que ya no te llamas Refael sino Zamir? - Es difícil de explicar... digamos que descubrí en Israel algo que comprometía a un parlamentario carismático y mi vida peligraba, así que el primer ministro decidió sacarme para que no me mataran. Fingieron mi muerte y se desarrolló un plan de escape, y me enviaron a esta unidad y a este país... Jessica, te suplico que ante nadie me llames por mi antiguo nombre, no sabemos si el parlamentario que buscaba matarme tiene agentes encubiertos en Grecia. - De acuerdo, tendré cuidado. Y qué hay de Magaly? - Esa es la parte más fuerte de todo esto... legalmente el matrimonio era nulo porque en Israel sólo se reconocen como legales los matrimonios de los ritos reconocidos por el Ministerio de Asuntos Religiosos. Hace cinco años nos casamos bajo el rito hawaiiano en Honolulu, en unas vacaciones, pero tal rito no es reconocido por Israel, por lo tanto vivimos oficialmente en unión libre y ya te podrás imaginar la presión de Magaly para que nos casáramos bajo el rito romano. - … por qué te casaste con ella? Hasta donde sé, Magaly presenta un peligroso cuadro de esquizofrenia paranoide ligado a una neurosis obsesiva, en donde tú eres el objeto de estímulo. Qué rayos te pasó, Refael? Cómo fue que viniste a acabar en brazos de una enferma? Te creí mucho más inteligente! - … eso mismo es lo que yo me pregunto. - No estará esto ligado a una ansiedad tuya por eliminar la soledad? - Tal vez sea eso – respondí mientras bebía mi capuccino - … tal vez pensé que Magaly era la única mujer en el mundo con virtudes de esposa y de madre, algo que no encontré en ninguna de las mujeres que se cruzaron por mi camino… quise buscar estabilidad emocional y familiar, tal vez por eso me decidí por ella. - Supongo que Magaly tuvo problemas con su familia... - No sólo eso, la familia se opuso, también mi familia. - Ja! Eso me consta! Conozco perfectamente a tu madre! – respondió Jessica mientras ella bebía su capuccino. - La presión mayor vino de la iglesia en donde ella se congregaba, querían que me convirtiera al rito romano al costo que fuese necesario... sabes? estoy seguro de que Magaly nunca me amó, sólo estaba obsesionada conmigo. - Pero, qué obsesión, obsesión fatal!... pero ya estás libre, verdad? - Por supuesto! se supone que estoy oficialmente muerto, muerto para todo el mundo. La pregunta de Jessica no era gratis. En mi último viaje a Estados Unidos, A Houston, Jessica y yo salimos una noche, creo que era Dia de la Independencia. Luego de bailar y de dialogar con sus amigos, nos besamos, pero yo duré varios días en conflicto interno. Por un lado estaba Jessica, una profesional, doctora y con un proyecto de vida definido, madura en sus sentimientos y objetiva, calculadora pero de sentimientos nobles... y vaya que sí vestía como si fuese una modelo profesional!!. Y por otro lado Magaly, una chica palestina y demasiado religiosa, sin estudios de secundaria y sin oportunidades en un país cuyo idioma oficial no hablaba, altamente agresiva y desconfiada, insegura y posesiva, pero altamente apasionada y con todas las cualidades de una buena esposa y madre; Magaly odiaba vestir a la moda, decía que eso era caer en la esclavitud, y que ella no estaba para mostrar sus encantos sino para amarme y ser una buena esposa y madre. Ante la confusión de sentimientos dejé de llamar a la doctora Tiger por unos meses... y miren en dónde me la vine a encontrar de nuevo y bajo qué circunstancias. Definitivamente, "mah katán haOlam!" (qué pequeño es el mundo!). - Jessica, tú crees en la reencarnación? - Qué pregunta es esa?! 42
    • - De acuerdo, te la cambio... crees que cada uno de nosotros tiene un alma gemela? - Mucha gente así lo cree y lo espera, pero como psicóloga te digo que es mejor que olvides el asunto. Muchas veces el pensar a cada rato en un complemento perfecto lleva a que las personas sean perfeccionistas, y le exijan a su pareja ciertos temperamentos y gustos que la otra persona no comparte. Eso, como es de esperarse, causa conflictos y rompimientos. - Crees que tú y yo podamos ser almas gemelas? - ... mira, yo te invito a que vivamos el momento y no quememos etapas, no vaya a ser que algo ocurra y todas nuestras ilusiones se destruyan... Lo importante es que, por alguna razón, estamos tú y yo nuevamente juntos, y ahora trabajando en el mismo caso. Dejemos que sea, y lo que sea será... te parece? - De acuerdo - respondí, y decidiendo no contarle lo de Alma Gemela, di por concluido el debate. Un mensaje de la Secretaría General de Interpol a la oficina del mayor Izako Al- Nahyan Mustafá, advertía que habían visto en Egipto a un sujeto de raza asiática con las mismas descripciones de Musashi Satori, pero que había ingresado con pasaporte coreano. El mayor Mustafá dio instrucciones a Control de Extranjeros en El Cairo para que no lo detuvieran, sino que le permitieran la entrada al país, y que enviaran a un agente local para monitorearlo mientras se enviaba la unidad élite. Necesitábamos tantas evidencias como fuese posible, para que Satori nos llevara hacia Vértigo. El mayor Mustafá ordenó que se me llevara a la Sala de Tecnología de la Unidad Orkos, en el sótano del edificio donde quedaba la agencia de modelos, accediendo por un pasadizo secreto que sólo los miembros de la unidad conocían. El pasadizo, bajando dos niveles del sótano, parecía más el pasillo de una nave espacial que un bunker militar. Cuando entré un sujeto de mi estatura, cabello negro lacio y largo hasta el cuello, rasgos mediterráneos y de contextura robusta y que vestía un overol militar, me dio el recibimiento. - Detective Gal, soy el agente Zhabuk Taha. Bienvenido al área de juguetes de Orkos Models. - Gusto en conocerle agente Taha. - Zhabuk Taha – me explicó el mayor Mustafá – es policía libio, su especialidad es lo que en inglés de define como gadgets; armamento y comunicaciones portátiles bajo la fachada de joyas y accesorios. Taha, te dejo a este agente en tus manos. - Shukram! – respondió el agente mientras Mustafá abandonada el área. Zhabuk me dio la inducción a los sistemas de espionaje personales, me sentí como si estuviera viviendo casi al pie de la letra aquellas escenas en las que el famoso James Bond recibía los aparatos de manos de Q, el cerebro estrella de la unidad 43
    • britanica de espionaje. Claro que aquí había algunas diferencias, ya que todos los miembros de Orkos poseían los mismos aparatos y con las mismas funciones. - Bien, una vez firmes esa planilla – de dijo el agente Taha – quedas responsable de estos aparatos; se te entrega un reloj de pulso de acero inoxidable modelo Matrix con controles para detonar explosivos en alta frecuencia y a una distancia de ochocientos metros de distancia. Contrario al reloj del agente 007, el tuyo no posee láser porque el presupuesto de Interpol no da para tantos lujos, pero a cambio de eso la escafandra posee un mecanismo que con accionar dos veces el botón derecho inferior, lo convertirá en una sierra que llega a tres mil revoluciones por segundo, lo suficientemente afilada como para cortar una lámina de hierro. - Waw! – respondí mientras me ponía el reloj en mi muñeca - … es algo pesado. - Ya te acostumbrarás a su peso. Ahora bien, si giras manualmente la escafandra cuarenta y cinco grados en sentido contrario a las manecillas del reloj, se acciona un imán que atrae objetos de máximo una libra de peso y con distancia hasta trescientos metros… y aquí está el secreto del S.O.S. de Orkos: presionando cinco veces el botón inferior izquierdo se acciona una alarma que envía una señal de auxilio al satélite más cercano y éste reenvía la señal a todas las Oficinas Centrales Nacionales de Interpol cuya región correspondiese. Interpol da la alarma al comando de policía local y envía refuerzos para rescatar al agente, ya que el reloj posee un microchip que emana una señal intermitente que le permite a los oficiales de rescate saber la localización exacta del agente en peligro. - Zhabuk, qué tiempo tenemos entre el accionar de la alarma y la llegada de los refuerzos? - Entre cinco y quince minutos, dependiendo de si estás ubicado en ciudad o en las afueras; sólo acciónalo en caso de peligro de muerte o cuando no tengas ninguna opción o medios de escape. En el caso de un arresto presiona tres veces el botón, Interpol contacta al consulado de la nación a la que pertenezcas, para sacarte de prisión antes de dos horas y que puedas continuar con tu misión… pero sin quieres recibir un consejo, procura no meterte en problemas. - Y me lo dices a mí. Ja! Entre otros artefactos de ataque-defensa, Zhabuk me dio un cinturón de cuero cuya hebilla contenía un comprimido de explosivo. Lanzando la hebilla contra cualquier superficie, fuese ésta de concreto o metal, descargaría una explosión equivalente a diez kilos de C-4, pero el agente debía cubrirse bien para no ser alcanzado por la onda explosiva. Era una estrategia demasiado arriesgada, pero no para mí. Un llavero decodificador, que abriría o cerraría cualquier compuerta con sólo accionar su único botón, el cual emitía una serie de vibraciones de ultra-sonido, que accionaban inmediatamente la contraseña o código de acceso para compuertas, si importar si el sistema pedía la huella dactilar, identificación de voz o registro de ADN o el iris de los ojos. - Qué hay del armamento de dotación? – pregunté a Zhabuk. - Qué eres en la calle? Modelo o policía? Desde cuándo has visto a un modelo profesional portar un arma?... despertarías sospechas y desconfianzas si llevaras una. Al día siguiente decidimos que era momento de hacer contacto con Yoanis Arginis. Le llamé a su teléfono celular y concertamos una cita en su casa al atardecer; Jessica me acompañó a la audiencia, para analizarlo. Vestí zapatos marrones de cuero tipo mocasines, jean de corte moderno con bota ancha tipo campana, pero que no daba dicha impresión, y un saco de lana suave con cremallera invisible al lado izquierdo, de cuello alto y ceñido al cuerpo, y como accesorio me fijé a la cabeza un kipá azul oscuro en gamuza y con bordadura blanca, que había conseguido en una judaica cerca al hotel donde estaba hospedado. Eso, con mi book de fotos y estaba listo. Jessica no se complicó para vestir, ella iba con un 44
    • conjunto enterizo verde escotado (que la hacía ver irresistible) y una chaqueta color beige en material de acrílico brillante. La casa de Yoanis quedaba en un exclusivo sector al noreste de Atenas, por la autopista hacia Atica. Un hombre alto y rubio nos recibió y nos atendió mientras Yoanis se desocupaba, ya que estaba peinando a una chica que se iba a casar ese día. Al cabo de dos horas, por fin un hombre de unos treinta o treinta y tres años de edad, de unos 1.70 de estatura, tez blanca, cabello ondulado algo largo y con mechón rubio opaco oscuro, nos recibió. Vestía una camisa blanca con costuras negras, pantalón negro de corte clásico con líneas grises, un cinturón con una chapa ovalada lisa y grande, y botas texanas. Ese era el Versace de la Tijera, uno de los estilistas de renombre en Europa. - Zamir Gal, qué gusto conocerte! - me dijo muy alegre y amable en inglés, pues supo que yo no hablaba griego. - Encantado. Yoanis, ella es Jessica Tiger. - Bienvenida a mi morada, princesa - le dijo a la doctora mientras la tomaba de la mano derecha y le estampaba un beso en su mano. - Muchas gracias - contestó Jessica con cortesía. - Por favor, tomen asiento... les presento a Déspina, mi asistente… como se podrán dar cuenta, tengo demasiado trabajo, así que vayamos al grano. Trajiste tu catálogo de fotos, Zamir? - Por supuesto, aquí está. Yoanis revisó mis fotos y quedó impresionado... - Muestras un concepto diferente de la imagen masculina - comentó el estilista -, un concepto que no se manejaba en siglos; clase, versatilidad, muy varonil, nada de mostrar mucho pero proyectar con convicción... sabes caminar? - Claro - respondí. - Camina desde esa puerta hasta acá, sigue la linea. Me levanté del sofá y caminé con elegancia hasta la puerta, y realicé la pasarela completa. Aunque estaba un poco tenso, tomé más confianza al devolverme hacia la puerta. Yoanis me entregó una chaqueta y me pidió que caminara con ella puesta, así que me la coloqué y repetí la pasarela. Alexya y Titos, un profesor de modelos que el mayor Mustafá había contratado, me enseñaron a jugar con las piezas de ropa que uno desfilara sin que se viera desordenado y sin sentido, así que usé ese secreto de profesional ante Yoanis. El estilista estaba encantado. - Muy bien, ahora muéstrame cómo manejas pasarela internacional. Pasarela internacional? Rayos! Ese segundo fue eterno para mí, había olvidado el concepto; de repente recordé que Alexya me había advertido que cuando se organizaban eventos de alto nivel, lo usual era caminar por el lado derecho, recorrer todo el extremo frente de la pasarela en U y devolverse por el lado izquierdo; no habían pausas frente al público como en una pasarela clásica. Una vez mi memoria me trajo a recordación esa información, procedí a caminar como Yoanis me lo había solicitado. - Perfecto, justo lo que estaba buscando para la colección de Androgynos. En dónde te formaste como modelo? - En Orkos Models. En mi book están mis credenciales. Yoanis procedió a leer el currículo que aparecía en mi catálogo fotográfico. Tomé nuevamente asiento. 45
    • - La agencia de Alexya Livadia es un excelente centro de formacion...y tú, mujer? - No, yo no desfilo - respondio Jessica haciendo un ademán de estar sonrojada. - Ponte en pie un momento... pero tienes un cuerpo perfecto, armonioso! - Gracias! - Podrías caminar para mí? Jessica soltó una carcajada nerviosa, pero la convencí de que lo hiciera. Tomó ánimos y realizó una pasarela sencilla. Aquí sí la doctora Tiger me dejó con la boca abierta, pues caminaba como toda una profesional de la pasarela. - No te conocía esas habilidades - le dije, y nos sentamos todos nuevamente. - A qué te dedicas? le preguntó Joaos a la doctora. - Selección de personal para empresas. - Que bueno! una doctora que camina como una reina, me agrada esa combinación... desfilarías para mi? - No sé, me da vergüenza llegar sin un catálogo de fotos a mano. - No lo necesitas, tu imagen habla de ti por sí sola, y tambien necesito modelos categoría petite. Androgynos lanzará una colección para todas las tendencias en la Semana de la Moda en El Cairo... están ustedes en disposición de viajar fuera de Grecia? - Sí, claro! no hay problema - respondimos. - Orkos pondría problema en que desfilaras para mí, Zamir? - No, hay una cláusula en el acuerdo de agenciamiento que indica que estoy en plena libertad de agenciarme en cualquier empresa de modelos, siempre y cuando las fechas de los eventos no se crucen con los que Orkos programa. - La paga será excelente, dos mil euros al final de la temporada, menos la comisión por agenciamiento y desfile, cada uno se llevará mil quinientos euros en sus bolsillos, les parece? - Me parece fantástico - dije. - Eso es mucho dinero para empezar - comentó Jessica. - En primer lugar se lo merecen, tienen un concepto de imagen y glamour que no todos poseen. En segundo lugar, estamos hablando del evento de moda más importante del Medio Oriente, y se moverán miles de millones en inversiones, ventas y contrataciones. Jessica, considera esto como un primer paso bien dado en tu nueva carrera. Y por el book no te preocupes, antes de salir al Cairo te tomaré unas fotografías para que llegues con una buena herramienta a promocionarte. - Gracias por la oferta, y cuenta con nosotros. - Veo que eres judío - señaló Yoanis al mirar el kipá que llevaba puesto. - Así es. - Desde hace cuánto eres judío? - De nacimiento. - Qué bueno! siempre me ha fascinado la cultura y las tradiciones del Pueblo de 46
    • Dios... yo oro por la paz de Jerusalén siempre, en mi iglesia lo hacemos siempre y eso nos trae bendiciones. Jessica y yo nos miramos. No había necesidad de hablar, el sujeto era cristiano neo-pentecostal de quinta generación, de corriente filosemita. Nos tuvo una hora y media hablándonos de la doctrina de su congregación y la visión que manejaban del Pueblo Judío y el Estado de Israel, y de cómo combinaba armoniosamente su fe y su trabajo en el ámbito de la moda. La tarde caía, y Yoanis ordenó a uno de sus empleados organizar la sala de fotografía junto con varias prendas de las tallas de Jessica; la doctora Tiger no tuvo tiempo para pensarlo, Yoanis ordenó al fotógrafo de su agencia tomarle de inmediato decenas de fotografías a mi compañera; unas en vestido casual, otras en ropa interior, otras más en trajes de cuero y otras más en traje deportivo. A medianoche, que fue cuando por fin salimos de la agencia de Yoanis, acordamos en encontrarnos en dos días en El Cairo, para ultimar los detalles del desfile. Como era de esperarse, los modelos debían costearse el viaje y la estadía. Luego de acompañar a Jessica a su departamento en Vyronas, me dirigí al Economy, y desde allí llamé al mayor Mustafá para contarle cómo nos había ido. - Todo se conecta - dijo -, el viaje de Yoanis a Egipto y la llegada de Satori no es casualidad. Satori y Arginis se van a encontrar allá, váyanse y desfilen para él, y espero que esta vez podamos tenerle excelentes noticias a la Secretaría General... Zamir, llevas buen presupuesto? - Sí, tengo suficiente en mi cuenta de ahorros para cualquier novedad. - Algo me dice que Yoanis los enviará de vuelta a Atenas con las manos vacías, así que tengan reservas a mano por si se les escabulle. Les dijo en qué lugar de El Cairo se encontrarían con el resto de los modelos? - Sí, aquí lo tengo apuntado.... a ver... sí! el Restaurante Papillon, Centro Comercial Tirsana, Shar'a 26 Yulyu, Mohandiseen. - ... Perfecto, les enviaré agentes de apoyo por si algo inesperado ocurre. - Hay algo más, Mustafá... Yoanis leyó mi composite y resaltó mis habilidades en informática y bases de datos, y me pidió que le administrara algo de información, y le creara una base de datos para sus modelos, eventos y productos de belleza. - Procede a discreción, por lo visto nos fue mejor de lo que esperábamos… 47
    • VII Ultimátum de Magaly Sin duda que la panorámica de El Cairo podía desubicar a cualquier turista, ya que los imponentes edificios de la ciudad moderna, en los que uno podía ver vehículos deportivos aerodinámicos, que parecían grandes proyectiles de bala desplazándose a lenta o moderada velocidad, contrastaban con ciertas construcciones que evocaban el mundo árabe de la Edad Media... y en las afueras de la ciudad, las siluetas de las pirámides daban ese toque de misterio y fantasía. Yo tenía cinco años de edad cuando el gobierno egipcio, apoyado por las Naciones Unidas, decidió restaurar totalmente las joyas del Antiguo Egipto y dejarlas con el mismo esplendor de aquellos tiempos, antes de que el paso del tiempo acabara con derribar lo poco que quedaba de ellas. Muchas naciones y empresas privadas financiaron el proyecto. Se iniciaron las obras en medio de las protestas de algunos musulmanes extremistas, quienes acusaban al gobierno de querer restituir el culto pagano egipcio restaurando las pirámides, pero poco a poco fueron cediendo. Ocho años duraron las labores de restauración, se reforzaron las bases y columnas interiores, se aplicaron inmunizadores y sustancias protectoras a las paredes escritas con jeroglíficos, se instaló un sistema de electricidad y de ventilación en todas sus cámaras sin alterar la construcción original, y finalmente se fijaron en sus exteriores las placas de mármol con las inscripciones originales, que los cazadores de tesoros y las tropas invasoras habían desvalijado con el paso de los siglos. La famosa Esfinge de Giza fue restaurada, al igual que sus alrededores... y la Ciudad de los Faraones volvió a tener la majestuosidad y belleza de tiempos de antaño. Jessica y yo llegamos a El Cairo la noche anterior a la cita en Papillon. Luego de haber radicado nuestra llegada a nuestras respectivas embajadas y a la Oficina Central Nacional de Interpol, nos instalamos en el Hotel Meridian de la Avenida Heliópolis, que nos mostraba una panorámica muy hermosa del Río Nilo, que cruzaba paralela a la avenida, que por cierto, se ve hermoso tanto de día como de noche. El sitio fue además elegido porque a unas cuadras al sur del Puente El Giza quedaba la Sinagoga Ben-Ezra, y ya era como hora de ir a rezar. Decidimos pasar al día siguiente a primera hora... el corazón me palpitaba de alegría al poder pisar nuevamente una sinagoga, luego de mi salida de Israel. Eso sí, tuve que convencer al rabino que yo era judío y demostrárselo, ya que sin algún documento, al menos una teudá brit milá (el acta de circuncisión), la entrada era muy restringida. 48
    • Al rabino le causó curiosidad conocer a un joven judío de Emiratos Arabes Unidos, pero luego de una amena conversación de veinte minutos me dio paso libre y me invitó para el rezo del Kabalat Shabat; por fortuna la fecha del próximo viernes no se cruzaría con los desfiles de Arginis. Jessica no tuvo mayores inconvenientes, a ella le bastó con presentar sus credenciales de la sinagoga de Houston y el rabino la autorizó también para entrar con plena libertad al templo. Regresamos al hotel en taxi a eso de las nueve de la mañana, pero tuvimos que comprar en una tienda una tarjeta para el uso del transporte y esperar un taxi sin pasajeros en una esquina señalada de Sharia Corniche El Nil, antes de llegar al Puente El Giza.... - Definitivamente hay muchas cosas que no sé de ti - le dije mientras esperábamos el taxi, sentados en una banca de metal y sin espaldar -. Nunca me dijiste que eras judía. - Te quería dar la sorpresa. - El Templo Beth Tikvah de Houston... - Es reformista. - Ah! eso explica por qué eres tan descomplicada; sabías que me gustas desde nuestro encuentro en aquella jefatura de policía? - Y tú también, desde que te vi - respondió Jessica luego de estamparnos un tierno beso de enamorados -, me agrada que también seas reformista, hay ciertas cosas de nuestras costumbres que creo, es hermoso vivirlas con alegría y sin fanatismo... y hablando de corrientes judías, no me terminaste de contar que pasó con Sarah Blokovitz, la chica ortodoxa con la que quisiste salir una vez. - Ah, cierto! su padre, que era rabino, jamás me permitió tocarla, aunque él nunca supo que una vez me encontré con ella en el mercado de la Torre de David, en la parte antigua de Jerusalén; aproveché una calle solitaria y en medio de la conversación la puse contra la pared y la besé. - Waw, qué salvaje!! Y qué hizo Sarah? le gustó? - Yo sí creo porque no hizo absolutamente nada para resistirse. Por esa época Magaly y yo éramos simplemente amigos... fue la única vez que pude estar con Sarah lo suficientemente cerca, pero días después me enteré de que el rabino Blokovitz la había casado con el hijo de un polaco y se habían trasladado a vivir a Mea Shearím... - Ay, no! A las once de la mañana teníamos la cita con Yoanis en Papillon. Estábamos más de setenta modelos, entre varones y mujeres. La timidez y la vanidad de muchos se hizo notar; entre nuestros compañeros estaban algunas chicas que vestían demasiado sensuales y se robaban las miradas de todos los varones presentes. Yo no pude escapar a sus encantos, pero procuré no mirarlas mucho y más bien fingir que no me importaban. Una jovencita de cabello rizado largo negro, de ojos grandes y mirada penetrante fue la única persona que se acercó a Jessica y a mí para dialogar. Vestía una blusa ligera y algo escotada, pero se veía muy elegante, con falda corta y botas altas. - Yo soy egipcia - nos confesó, hablando en inglés -, y llevo dos años en este mundo de la moda. - Te costó llegar para pisar una pasarela? - preguntó Jessica. - Bastante! por mi baja estatura casi nadie me contrataba. Una vez un sujeto que decía trabajar para Salma Models me prometió que pisaría la pasarela de Milán la pasada temporada, con la condición de que me acostara con él. No acepte y perdí el trabajo, duré mucho tiempo sin hacer nada, hasta que Yoanis me encontró y aquí me tienen... tú eres...? - Jessica. - Mucho gusto, me llamo Jasmine. - Hola, soy Zamir. - Qué bueno conocerlos a ustedes, se ve que son los más sencillos de todos. 49
    • - Gracias por la observación! - respondí. - Ven a esa rubia? las más alta de todas... Pat Kimble, viene de Londres y es una de las más cotizadas de Europa... es muy linda, lástima que sea tan odiosa. No habla con nadie más que con su manager y sus ayudantes... a menos que le agrade algún muchacho. Hay que estar alerta con ella, hace caer a sus compañeras al final del desfile; en los ensayos suele mostrarse compañerista, pero en el show es un peligro para otras modelos, y lo peor es que nadie la ha recriminado por eso. - Por qué nadie le llama la atención? - pregunté - Porque es la estrella, es una top model. Su imagen vale millones de euros, y cualquier cosa que ella haga o diga dispara las ventas en cualquier cosa en donde ella aparezca: revistas, cosméticos, ropa, licores, prensa.... nadie le ha podido demostrar que ella es la responsable, pero hay que estar subida en la pasarela para darse cuenta de que posee algún truco para que la carrera de cualquiera de nosotras se vaya a pique... en todo caso es preferible que estén alerta y no se confíen en su sonrisa. - Gracias por la advertencia - comento Jessica -, pero si ella se llega a meter conmigo se arrepentirá de haber venido a Egipto. - Tómatelo con calma - le dije a Jessica tomándola de la mano. - Muy bien, muchachos y chicas!! - grito Yoanis Arginis desde el centro del restaurante, a lo cual todos hicimos silencio -. Gracias por venir todos!! Sé que han hecho un largo viaje desde sus lugares de origen hasta aqui, pero valdrá la pena!! Les doy la bienvenida a la Ciudad de los Faraones!! Esta noche ustedes vestirán para todo Egipto la última colección de Androgynos, lo mejor en moda casual!! su belleza y profesionalismo harán que millones de personas en todo el Medio Oriente compren los vestidos de esta empresa, y tal vez esta sea la ocasión para que algunos de ustedes, los que más se destaquen, firmen esta noche contratos para desfilar en otros países!! así que muestren de qué barro están hechos!! ustedes serán vistos y vistas por cientos de visitantes de Tirsana!! - Que bien! el desfile será aquí! - nos dijo Jasmine susurrando. - Y para que esta noche sea inolvidable, estarán presentes periodistas de todos los rincones del planeta, estarán cientos de cámaras apuntando a ustedes!!... que la pasarela que ustedes van a hacer sea recordada por todos y por muchos años!! si pasamos esta prueba, en una semana conquistaremos el mundo en el desfile de Milán, en donde vamos a mostrarles a todos nuestra última propuesta para la Humanidad!! un concepto en moda al que hemos bautizado Diosa Tex-Mex!! Todos fuimos invadidos por la emoción y aplaudimos las sugestivas palabras de Arginis. - Haremos el montaje y organizaremos las salidas!! vamos a trabajar hasta las cuatro de la tarde, para que el equipo de montaje haga de la plaza central de este centro comercial, el trono para ustedes!! por ahora les invito a explorar y probarla, así que síganme!! Todos salimos del restaurante y nos dirigimos a la pasarela que, aunque no estaba completamente decorada, la plataforma base ya estaba ensamblada. Nos esperaban los diseñadores y coordinadores para la clasificación y el tallaje, cosa que no les tomó más de media hora. Se trazaron los listados de salidas, la música irrumpió el silencio de la plaza central de Tirsana para iniciar los ensayos. La gente que por allí caminaba empezó a congregarse alrededor de nosotros, unos por simple curiosidad y otros interesados en aprender qué ocurre antes de un desfile de modas. Era la una y quince de la tarde cuando Jessica empezó a sentirse mal, su sistema metabólico empezó a afectarle la tensión arterial y el sistema nervioso-locomotriz, y le pedía calorías y proteína con urgencia. Le ayudé a sentarse en una de las bancas de la plaza central mientras le brindaba un vaso con agua, ante la presencia 50
    • de un par de diseñadores que nos miraban con cierto desprecio. Jasmine casi se desmaya y otras cinco chicas comenzaron a mostrar cansancio y agotamiento en sus rostros. Yo sabía que esto era parte del trabajo, pero alguien tenía que parar esta tortura colectiva, así que aproveché mi reputación de judío y busqué a Yoanis. Le comenté la situación.... - A este paso no tendremos modelos para esta noche. Si no quieres verlas caer como moscas envenenadas por agotamiento y hambre, envíalas a almorzar. - Zamir, el show no está aún listo, falta la prueba con Mariana Goretti; ella se pondrá como una fiera si las chicas no están listas a la hora que ella indique, y entre nosotros te confieso que es una mujer muy perfeccionista a la hora del tallaje. - Quién contrató a las modelos? Mariana o tú? - Yo, por supuesto! - A estas alturas del desfile no creo que Goretti decida buscar otras modelos que aguanten su trajín... al diablo con su ira, si es el caso convídala a almorzar mientras las chicas comen algo. Míralas, hermano... están usando tacones demasiado altos desde que se levantaron, a este paso alguna caerá fuera de la pasarela por causa del agotamiento. Envíalas a almorzar ya mismo... Yoanis, si no quieres perder tiempo, que trabajen con nosotros los varones mientras las chicas comen algo, nosotros podemos aguantar sin problemas hasta las cuatro, y de todas formas no nos toca desfilar junto a ellas, o sí? - hmm... veamos el programa... no, no hay desfiles mixtos aquí. - Eso es! cuál es el problema, entonces? - ... tienes toda la razón. Yoanis, decidido, se dirigió a sus modelos y al discjockey. - Hey, detén la música!... muy bien, escuchen todos!! chicas, sé que han trabajado mucho el día de hoy y casi todas están cansadas de los tacones, es cierto?!!... perfecto!! así que tienen una hora para que almuercen y descansen un poco!! Todas las chicas gritaron de la alegría y celebraron el permiso aplaudiendo a Yoanis; otras estamparon agradecidos besos en sus mejillas. - Mariana, hay algún problema si las enviamos a almorzar ya y que regresen en una hora?!! - Necesito a las más bajitas para el tallaje y nos tomaría una hora y media - respondió la diseñadora -... pero tú eres el que da las órdenes aquí, si dices "todas las mujeres a almorzar", pues nos vamos todas y en una hora y media estamos aquí de nuevo. - Es increíble que tengamos que detenernos por la falta de profesionalismo de estas aparecidas - comentó Pat Kimble enojada, en un tono que a nadie le agradó, aunque sabemos que lo dijo para hacer alarde de su fama. - La condición es que con ustedes nos quedaríamos ensayando hasta las seis!!... bien, ya que todas están de acuerdo, cerramos así el trato!! Sólo les pido que no vayan demasiado lejos a comer!! muchachos, nosotros seguimos hasta las cuatro!! Todos los muchachos expresamos nuestro apoyo a la decisión de Yoanis, y seguimos con nuestro ensayo. Antes de retirarse a almorzar con sus compañeras, Jessica me miró, empuñó su mano derecha y levantó el dedo pulgar, queriéndome decir "bien hecho!". En respuesta al gesto, le dí una sonrisa y ella me devolvió el gesto enviándome un beso al aire, y se fue con Jasmine y otras chicas con las que hicieron amistad. 51
    • Llegaron las cuatro de la tarde y se dio por terminado el ensayo para los varones, y ahora era nuestro turno de almorzar y descansar hasta las seis y media, la hora programada para el tan esperado desfile. Me llamó la atención comer en Huza Al- Khalifa, un restaurante muy elegante de Tirsana. El restaurante estaba decorado con accesorios tradicionales árabes y con música instrumental árabe. Pedí una porción doble de shawarma, otra porción doble de arroz con almendras, pan árabe y agua como sobremesa. Tenía ganas de fumar pasta de manzana en narguila (la tradicional pipa de agua), pero no disponía de tiempo para ello. Me sentía como un sultán en semejante restaurante, sólo faltaba alguna dama bien dotada de encantos y que nos bailase a los comensales la Danza del Vientre, y sería una tarde perfecta. De pronto llegó el mesero con una copa sobre una bandeja... - Su aperitivo, señor - me dijo -, vodka martini, agitado no-mezclado. - Waw!! por el detalle shukrám, pero yo no ordené cocktail alguno. - Es cortesía de la señorita de la mesa del fondo. Observé las mesas del fondo y no había nadie, excepto en una mesa bien al fondo, contra la ventana que daba al exterior. Allí estaba una chica de raza caucásica y de rasgos definidos y delicados en su rostro, su piel blanca contrastaba con sus ojos marrones y su cabello castaño liso y corto, bien corto pero no como si se hubiera pasado una rasuradora de cabello, y con flequillo. Vestía una blusa blanca de manga hasta los codos, la cual dejaba insinuar el sostén blanco que tenía puesto. Abrí mis ojos y palidecí, y por unos segundos no supe reaccionar; no lo podía creer, era Magaly mi ex-esposa. Era imposible confundir su rostro y para nada estaba traumatizado o haciendo asociación subjetiva de imágenes. Mis sospechas se confirmaron cuando Magaly levantó su copa hacia mí. En ese instante pensé en lo peor, pero estábamos en un lugar público y no era correcto mostrarme cobarde, aunque de Magaly yo podía esperar cualquier cosa. - Lleve mi pedido a esa mesa, comeré allí - dije al mesero a la vez que tomaba en mis manos la copa del vodka martini y me levantaba de la mesa en donde estaba ubicado. - Enseguida, señor. Mientras caminaba lentamente hacia la mesa de Magaly, bebía un poco del martini. - Has recorrido un largo trayecto para dar conmigo - le dije a Magaly mientras me sentaba. - Nunca creí en tu muerte. Lograron convencer a todo Israel de que habías muerto, pero mi intuición de mujer jamás me falla... veo que has cambiado, estás mucho más elegante y más apuesto. - Tú también has cambiado, te luce el cabello bien corto, pareces una modelo francesa. Quien fue tu asesor de imagen? - Gracias por el piropo. - Qué te trae a Egipto, Magaly? - Tú... he tenido tiempo para meditar sobre nosotros, y quiero darte una última oportunidad de que arreglemos las cosas... Refael, te amo como nunca había amado a un hombre, y deseo que volvamos a ser los esposos amorosos de antes. - ... tienes muy mala memoria, Magaly. Ya se te olvidaron los dos disparos con un labial calibre 32 que me diste en Darna la noche de Pésaj? - Perdóname, no quise hacerlo. - Por qué intentaste matarme? - No lo sé, sólo lo hice, no era conciente de lo que hacía, pero he caído en cuenta de que estaba en el error. Te prometo que nunca más seré celosa... Refael, he 52
    • cambiado, ya no soy la misma de antes y estoy dispuesta a amarte con un amor verdadero y puro... por qué ríes? - Es curioso! durante todo este tiempo no has cambiado en nada tu discurso de mujer encaprichada e inmadura. - Inmadura por serte fiel, cosa que tú no lo has sido conmigo? - Magaly, tú y yo ya no podemos volver a tener nada; la relación que teníamos te estaba destruyendo y de paso me estaba destruyendo. - Sí, yo soy culpable y te pido perdón... Refael, he llorado todas estas noches porque Esther me pregunta por ti. - Qué le dijste a la niña? - Que tú te habías ido con otra mujer, ella no sabe que oficialmente estás muerto. Esther dijo al principio "Refael, desgraciado"... crees que no me parte el corazón escuchar a una niña de cuatro añitos hablar así? hasta Janah dijo que si estuvieras vivo, jamás te permitiría que te acercaras a Esther, por mujeriego. - ... qué irresponsabilidad la que has cometido. Imagínate que en unos años yo pudiera darle la mano a Esther para que hiciera la secundaria o la universidad, y que ya no pueda porque ustedes se encargaron de infundirle odio a la niña... saca a la niña de este conflicto, no la inmiscuyas en esto. - Tenía rabia, siempre pensé que te habías ido de Israel con otra mujer... me has hecho falta, Refael, extraño el calor de tu cuerpo, extraño tu aliento y tus abrazos, estas noches han sido heladas en Leumi, y deseaba fervientemente que me hicieras el amor y que me dijeras que nunca jamás me vas a abandonar... Refael, démonos una nueva oportunidad, vuelve conmigo a Israel, volvamos a ser la familia que antes éramos. - No, Magaly. Yo te conozco y sé que tú jamás vas a cambiar aunque me lo juraras ante el Kotel, ya has sembrado mucho odio y rencor, y quiero comenzar una nueva vida sin ti. - ... te aburriste de mí? - Sí, me aburrí de ti y demasiado. Lo que hiciste conmigo prueba que no me amas verdaderamente, estás obsesinada conmigo. - No es obsesion! - gritó ofuscada. - Shhhh... hey, no te he levantado la voz, por qué me gritas? - No estoy obsesionada contigo - dijo Magaly más suave. - Así está mejor... Magaly, es en serio, déjame en paz. Mira, las heridas aún están abiertas y necesitamos de mucho más tiempo para que sanen; tal vez, dentro de unos años, si vemos que las cosas mejoran, a lo mejor nos podemos organizar nuevamente. Inicia una nueva vida con otro hombre si es lo que deseas, pero déjame en paz... ah! y gracias por el martini - le respondí dejando sobre la mesa la copa vacía, como siempre, con la aceituna que nunca suelo comerla. - Es por otra mujer, verdad? por casualidad, tu nueva novia no está entre esas chicas que van a desfilar esta noche? - No... pero si así fuera, preferiría mil veces una mujer que estuviera libre de traumas y de obsesiones enfermizas que a ti, no quiero volver a conocer a una mujer con una conducta como la tuya. - Eres necio, Refael Ben-Eliézer. Me vine desde Jerusalén y te busqué por todos lados para que volviéramos a ser la pareja ideal. Tú no me amaste, sólo me utilizaste. - Eso es mentira, renuncié a mi familia y a mis proyectos para ser tu marido. Estuve contigo en todo momento y te fui leal en todo. Todos nuestros amigos, mi familia, mi rabino, mis compañeros y jefes de la universidad, todos fueron testigos de que te entregué lo mejor de mi vida, me di sin reservas para ti y que fui el más leal de los maridos, y cómo me pagas?... con dos disparos. Qué me garantiza que no intentarás matarme nuevamente?... se acabó, Magaly: no más infamias en nombre del amor!! - ... de acuerdo, quise que nos diéramos la última oportunidad, pero tú no la aceptaste. Como no estoy dispuesta a compartirte con ninguna otra mujer, será mejor que te vayas preparando para morir, porque prefiero enviarte yo misma al 53
    • mismísimo infierno, antes que saber que otra mujer se aprovecha de lo que es mío por derecho propio. Sólo le pido a Dios que ojalá te olvide rápido. - No metas a Dios en esto, no profanes Su Nombre escudando en Él tus errores... y qué vas a hacer ahora? disparar tu labial aquí? - No, conozco mejores lugares para dispararte... aunque cambiaras de imagen mil veces, yo siempre te encontraré y haré tanto daño a tu vida como sea posible, jamás serás feliz con otra mujer diferente a mí y me encargaré de que así sea. Te seguiré a dondequiera que vayas y no descansaré hasta asegurarme de que tus ojos se hayan cerrado para siempre. - Es una amenaza? - Considérame tu peor pesadilla, Refaell Ben-Eliézer! - dijo Magaly levantándose de la mesa, a la vez que se arreglaba su jean azul petrolizado ceñido a las piernas y a la cadera, que dejaba entrever su sensual silueta, y salía del restaurante con lágrimas en los ojos. Quise responderle, pero no me salían más palabras... en ese momento se acercó el mesero con una bandeja con varios platos. - Su pedido, señor - me decía a la vez que ponía los platos sobre la mesa y retiraba la copa del martini. Cualquier persona común y corriente hubiera perdido el apetito ante semejante discusión. En primer lugar, una de las cosas que aprendí en Mossad fue la importancia de comer, pasara lo que pasara, ya que un agente secreto debilitado era facilmente sometido por el enemigo, y así hubiera corrido medio kilómetro detrás de un delincuente, era hora de comer. En segundo lugar tenía un desfile en una hora y media y necesitaba estar con energías para sobrellevar la tensión de las salidas a la pasarela. - Shukram! - respondí en árabe dando las gracias y con una sonrisa; baje la cabeza y luego de haber recitado la bendición sobre los alimentos, empuñé los cubiertos y ataqué con mis muelas al delicioso banquete que había pedido. 54
    • VIII Secretos de Giza al Descubierto No le quise contar a Jessica nada de lo ocurrido en El Khalifa, para no preocuparla ni indisponerla, y mucho menos ahora que lo mejor estaba por comenzar; sin embargo pedí al apoyo policial y de Interpol que nos cubrían, que estuvieran pendientes de la mujer cuya descripción que dí identificaba a la palestina Magaly Rajab. Ya con los oficiales en alerta podía dedicarme a mi trabajo de modelo sin preocuparme, al menos mientras estuviera dentro del centro comercial. Tal y como Yoanis lo había advertido, estaban la flor y la nata de la sociedad egipcia, más la prensa de muchos países. La responsabilidad era extrema, puesto que en varios canales internacionales se estaba transmitiendo en directo el desfile. Las primeras salidas se desarrollaron sin novedad y Joaos se sentía satisfecho por el desempeño de las chicas, en especial de Jessica. Una salida que fue muy comentaba era la colección primavera-verano de ropa en cuero y sintéticos para mujeres de baja estatura, en la que Jessica compartió pasarela con Jasmine. Jessica vistió un enterizo marrón y su compañera egipcia uno negro, con el cabello recogido. Fueron la sensación de aquella salida, hasta se supo que un diseñador colombiano se acerco a Mariana Goretti para preguntarle en dónde había conseguido a ese par de chicas tan glamourosas. La segunda parte nos la tributaron a los varones, quienes hicimos nuestra salida con todo el profesionalismo del caso. A pesar de que los modelos europeos se robaban las miradas de muchas mujeres presentes entre el público, los árabes ganamos el prestigio de la noche por el dominio de la pasarela y la rapidez con que estuvimos preparados para cada salida. Nameq Khaled, que venía de Irak, fue contratado esa misma noche por empresarios libios como imagen oficial de la colonia Al-Fashir por dos años. Entrábamos a la última parte. Tal y como Jasmine nos había advertido, Pat Kimble hizo que una de sus compañeras de atrás suyo resbalara, aunque no cayó al suelo. En la siguiente salida integrada, Jessica iría delante de Pat. Algo me había dicho Jessica antes de salir, pero no le entendí lo que iba a hacer. El caso es que cuando todas iban en fila india, Jessica se dio cuenta de que Pat había soltado algo de sus manos y que iba a caer justo en el sitio donde Jessica iba a pisar. Con una agilidad que hasta el día de hoy no lo puedo olvidar ni creer, Jessica levantó su bota como esquivando un objeto y pateándolo a la vez hacia adelante... el objeto lanzado por Pat cayó justo en un sitio donde la modelo británica pisó, y todos pudimos observar cómo Pat resbalaba como si hubiera pisado una cáscara de banana. Quedó 55
    • suspendida en el aire durante una fracción de segundo, cayó sentada sobre el borde de la pasarela, a su derecha, perdió el equilibrio y terminó acostaba boca abajo y con las piernas abiertas sobre una señora de edad de la alta sociedad egipcia, quien empujó violentamente al suelo a la modelo... mientras que Jessica y el resto de las modelos terminaban su salida como si nada hubiese ocurrido. Aunque nadie pudo contener la risa y todo quedó registrado ante las cámaras fotográficas y de televisión, Mariana Goretti fue ovacionada por la calidad y la originalidad de su propuesta de moda para el pueblo egipcio. Mientras los aplausos y los ramilletes de flores eran tributados a la diseñadora italiana, Pat era retirada del público en una camilla porque se había lesionado un tobillo y un brazo. No pudo desfilar más esa noche, así como tampoco pudo volver a desfilar durante un año y medio, perdiendo así cinco contratos millonarios de pasarela y ocho de publicidad que estaban reservados exclusivamente para ella. Un segundo desfile de Androgynos para dama se realizó, nuevamente con Jessica al ruedo... terminada la salida, en el camerino improvisado para los varones, Jessica se acercó para darme una alerta. - Satori está entre el público. - Dónde? - Primera fila a nuestra derecha, junto al hombre de la hatta jordana. - ... presiento que tendremos una noche muy larga y agitada. - Pienso igual, querido. Me acerqué cautelosamente al exterior. Tal y como Jessica me había indicado, en primera fila a nuestra derecha estaba sentado un sujeto de rasgos arábigos vestido 56
    • de sastre y una hatta jordana (de tejido rojo en cuadros pequeños) sobre su cabeza. Y a su derecha nuestro hombre vestido de negro y con audífonos, Musashi Satori. - Hay que impedir que salga con el público cuando esto acabe - le dije a mi compañera de espionaje. - Sé cómo retenerlo - respondió, y se acercó a Amalia, una de las modelos griegas que ganó como amiga durante el almuerzo. Enseguida Amalia, que era alta y pelirroja, fue hacia Yoanis para pedirle un favor, y luego de unas cuantas frases Arginis aprobó su petición. Sin que el estilista se diera cuenta, Amalia nos avisó que le había ido bien. No quise avisar a los oficiales que apoyaban la seguridad, ya que los tenía atentos por si a Magaly le daba por ingresar al centro comercial. El desfile llegó a su fin alrededor de las diez de la noche y todos salían contentos de Tirsania. Varias modelos fueron entrevistadas mientras que los diseñadores cerraban sus contratos de ventas, con jugosas ganancias. Conforme al plan, Amalia retuvo a Satori hablándole de ella y de sus deseos por conocer Japón. Yoanis llamó a Jasmine, a Jessica y a tres chicas más. - Hay una fiesta esta noche en Cairo Sheraton - les dijo -, y el alcalde de esta ciudad va a estar presente junto con otros invitados de alta importancia. Queremos darles una sorpresa con ustedes... saben bailar danza árabe? bellydance? danza del vientre o de los siete velos? - Sí, sabemos bailar todo eso - dijo Jasmine. - Hay pago extra para ustedes por el show, quinientos euros para cada una. Vengan conmigo, Mariana las acompañará, vestirán un diseño que ella preparó para una ocasión como esta... Jessica se dirigió a mí con cara de preocupación. - Esto se nos está saliendo de las manos - comentó. - Vete tranquila, pero te ruego que no pierdas de vista a Yoanis. Yo me encargo de Satori. - Que algunos de Interpol vayan contigo. - No, al contrario, que te escolten sin que Arginis lo sepa. - Te quiero - me dijo Jessica, y nos besamos. - Yo también te quiero... vete ya, te esperan. - Nos vemos mañana en el hotel! La situación acabó por componerse cuando vi que Satori era abordado por dos hombres de cabeza rapada, con ropa de paño y gafas oscuras. No había duda, eran los hombres de Vértigo. Uno de ellos le dio a Satori un teléfono celular con pantalla, el japonés observo algo y luego de decirle algo a Joaos, que iba de salida, hizo a los sujetos una señal para que lo siguieran. Joaos se fue con las chicas por un módulo y Satori por otro con los sujetos. Seguí al segundo grupo, teniendo cuidado de que no me vieran. Llegaron al garaje del centro comercial y los hombres de Vértigo abrieron todas las puertas de una camioneta negra modelo bala, y sacaron un rollo de papel grande, y se lo dieron a Satori, quien lo abrió sobre la parte delantera del vehículo. Yo aproveché que los tres sujetos estaban tan ocupados mirando, tal vez un mapa, y sin que me vieran ni me escucharan me subí a la parte trasera, al baúl, y me tapé con un forro negro que allí había. Enseguida las puertas de la camioneta se cerraron y pude escuchar a Satori que subía y les daba indicaciones a los hombres de Vértigo. Y el vehículo comenzó a andar. 57
    • Pasaron alrededor de unos cincuenta minutos cuando el auto se detuvo. Sentí que todos bajaban del vehículo y muy lenta y cautelosamente levanté la cabeza para observar... habíamos llegado a las Pirámides de Giza y los tres hombres caminaban hacia la pirámide de Mikerinos, la más pequeña de las Tres Grandes Pirámides. Era curioso, no había allí ningún guardia de seguridad, pero sí los esperaban cinco sujetos. Me bajé del vehículo con rapidez y cautela, y aproveché que vestía pantalón y un buso negro cuello tortuga, para camuflarme en medio de la oscuridad, ya que las pirámides no estaban iluminadas. Seguramente habían provocado una descarga eléctrica para poderse mover. Tuve que arrojarme a la arena y esconderme detrás de una piedra porque no había otro lugar para vigilarlos de cerca. Los ocho sujetos estaban a treinta metros de mi trinchera improvisada, y dialogaron. Luego entre todos removieron un gran bloque de piedra, y con linternas encendidas se internaron en el pasadizo que habían despejado. El último en bajar, un hombre calvo con algún tipo de tatuaje en su frente y vestido de ejecutivo, iluminó en todas las direcciones, como asegurándose de que nadie los estaba viendo, y bajó. Esperé quince segundos, me levanté y mientras corría me sacudí la ropa. Me acerqué al pasadizo con prudencia... se podía ver adentro una luz y la sombra de alguien que se alejaba, lo que me indicaba que había una escalera que descendía hasta dos metros, y seguía un corredor. Cuando ya estaba en la mitad del descenso, vi que llegaban dos autos y se estacionaban junto a la camioneta, por lo que bajé de prisa. La oscuridad era algo densa, pero me guiaba por la poca luz que despedían las linternas. Caminando suave pero rápido, seguí a los sujetos a la vez que procuraba encontrar un escondite porque escuchaba voces atrás mío. De pronto, a mano derecha, las luces se detuvieron y se escuchaban cadenas que caían al suelo. Había a mi derecha un pequeño pasadizo, y aunque había muy poca luz pude identificar que se trataba de un sarcófago de, más o menos, un metro noventa de altura y aproximadamente un metro veinte de ancho. Me dirigí hacia el féretro faraónico y busqué algún espacio atrás de éste. Me metí por detrás del sarcófago, y justo cuando ya me había cubierto lo suficiente, varios destellos de luz chocaron contra la reliquia. - Miren! - dijo alguien en idioma inglés, cuya voz lo identificaba como un joven. - Esa es la cama que yo necesito! - comentó otro. - Hey! muchachos, por aquí! - gritó alguien desde la cámara donde estaban los demás. Se escucharon pasos que se alejaban y las luces se desvanecieron. - Señor Satori - dijo alguien -, Yoanis se disculpa por no poder estar presente, pero nos ha enviado a nosotros con el pago... puede comprobar que está todo completo, cincuenta millones de euros. - Muy bien - respondió una voz adulta y con dificultad para pronunciar bien el inglés -, yo también cumpliré con mi parte. Aquí están, cuatro cajas... doscientos ejemplares del Kabuki III. Y una caja con municiones... deben ser cuidadosos y no 58
    • manipularlas bruscamente porque cada proveedor posee un componente de plutonio y argón, es el componente base del Tex-Mex y del láser para esta arma. Mientras el hombre de la voz adulta y extranjera explicaba a todos cómo se debía manejar el artefacto, empecé a conectar conceptos. Yoanis había dicho en la mañana que el Tex-Mex era un concepto en moda a lanzarse en Milán en un próximo desfile al que iríamos. Y he aquí que escuché a Satori decir que el plutonio y el argón eran los componentes base del Tex-Mex... por qué me daba la sensación de que Yoanis no sólo tenía sus manos y su dinero en lo de las armas, sino que además se traía algo mucho más grande que los juegos pirotécnicos de Iom HaAtzmaut (El Día de la Independencia de Israel)? Aproveché que uno de los guardias estaba muy atrás de todos y concentrado en la pequeña conferencia. Ubicado detrás del sujeto, le tapé la boca con la mano izquierda y con los nudillos de mi puño derecho le propiné a la parte de atrás del cuello un fuerte apretón, casi como un golpe pero sin ser propiamente un puñetazo... el sujeto quedó inmediatamente sin sentido, y lo arrastré hacia la cámara del sarcófago. Lo coloqué en el suelo y le arrebaté todo el armamento que llevaba. Además de un fusil DK7 Soviet con cuatro proveedores de reserva, tenía un cuchillo militar, un teléfono celular y un cilindro de gas lacrimógeno. - Mijail, dónde estás?! - grito un sujeto, tal vez así se llamaba el guardia que había neutralizado. De pronto me di cuenta de que el arrastrar a Mijail había dejado huella hasta la cámara del sarcófago, y que el sujeto que preguntaba por él me había sorprendido. De entrada ninguno hizo más que mirarse, pero luego de que le sonreí y levanté la mano derecha para saludarle, dio la alerta y disparó contra mí. Alcancé a cubrirme, aunque un pequeño pedazo de pared que voló a causa del impacto, logró golpearme a la cara, y fuera de eso me alcanzó a entrar arena en los ojos. Sin poder ver, a la vez que me frotaba rápida y fuertemente los ojos para recuperar la visión, con mi mano derecha tomé le fusil, lo acerqué hacia la esquina de la pared y respondí a los disparos. Parpadeé rápido, a ver si así podía recuperarme. Del otro lado los disparos continuaban, y la cámara subterránea se ensordeció con el estruendoso sonido de las ráfagas enemigas. Pensé que era necesario que los sacara de la cámara, pero Satori dio una orden. 59
    • - Hay que proteger las armas, que nadie salga de aquí!! Fue entonces cuando se me vino una idea. Salí de prisa de la cámara, aunque me tropecé con las primeras gradas para subir, ya que no las veía por la oscuridad y la molestia en los ojos. Al llegar le quité el seguro al gas lacrimógeno y lo arrojé a la cámara. En ese momento una gran chispa como de juegos pirotécnicos apareció acompañada con un ruido como de explosión. Miré a todos lados e identifiqué a unas personas (no pude ver si eran varones o mujeres) que me estaban disparando. Conservando la cabeza baja mientras corría, esquivé los disparos de láser y respondí al ataque disparando con el fusil. Uno de esos rayos luminosos y casi enceguecedores alcanzó a pasar justo frente a mi cara. Un poco más rápido y hubiera sido fulminado inmediatamente. Los disparos impactaban en el suelo, creando un juego grande de chispas. Me cubrí contra la camioneta donde venía. Saqué del bolsillo del pantalón el teléfono celular y marqué a la Central Nacional de Interpol. Menos mal el teléfono celular tenía baterías altas y minutos para llamar. - Habla el detective Zamir Gal. Tengo a Musashi Satori y un cargamento de armas para decomisar en la entrada oeste de la Pirámide de Mikerinos, en Giza, pasadizo subterráneo de... bueno, no sé que faraón es. Si envían refuerzos antes de cinco minutos podrán atrapar a Satori y evitar el traslado de las armas. - Enterado, enviaremos refuerzos locales. Reténgalos un poco más. - Enterado. Retenerlos más tiempo? estaban locos los de la Oficina Central? qué estaban creyendo? que yo estaba jugando a las escondidillas con esta gente? sólo se me vino una idea a la cabeza, así que saqué el cuchillo y comencé a pinchar los neumáticos de todos los vehículos que se me cruzaran por el camino. En la respuesta a una serie de impactos ensordecedores, logré dar de baja a dos personas que desde otro vehículo me disparaban. Me acerqué con agilidad al lugar enemigo, ya que dejaron de dispararme. Luego de cargar el fusil con un nuevo proveedor, lo empuñé casi con nervios, por si alguien no se había muerto y debía responder inmediatamente. Di una mirada a la entrada del pasadizo, sólo salía humo del gas que arrojé, nadie salía. Me sorprendí cuando reconocí a los sujetos que me disparaban... eran dos de los muchachos con los que yo había desfilado esa noche en Tirsania. Sin perder tiempo acabé de romper los neumáticos de los dos autos que faltaban. Había concluido mi tarea cuando sentí algo frío y como metálico que aprisionaba atrás de mi cuello. - Arroja el arma - me dijo una voz femenina. Obedecí y arrojé al suelo y lejos el fusil y el celular. Se me dio la orden de levantarme y darme la vuelta lentamente, después de que me requisaron y me quitaron las dos cargas de munición que me quedaban y el teléfono celular. Di media vuelta lentamente y reconocí a una chica caucásica de cabello negro y largo que había desfilado con Jessica. Estaba escoltaba por otras personas más, 60
    • algunas que reconocí estaban con nosotros en el desfile, otros que nunca los había visto. Alguien apuntó un arma hacia mí y sentí que algo demasiado puntudo se incrustaba en mi pecho. Miré y era un dardo que habían disparado para dormirme. Antes de perder el conocimiento pude escuchar las sirenas de las patrullas de policía que se acercaban, mientras gritaban que era hora de escapar. Y sentí como si se me hubieran ido las luces. 61
    • IX El Incinerador de Basura Lo peor de que lo duerman a uno con un dardo paralizador no es el perder el conocimiento, sino la jaqueca que uno siente al despertar. Los primeros segundos uno no quiere saber nada de lo que está ocurriendo, sólo se quiere que el malestar se vaya rápido. Haciendo un esfuerzo psicológico por recuperar mi estado de alerta moví los músculos de mi cuello, con lo que sentí un poco de alivio. Ahora procedí a mirar qué había ocurrido conmigo. Me encontraba en una silla metálica, atado con las manos atrás... palpando con los dedos era una soga, tal vez de algodón o de lana, porque era una soga suave, pero gruesa. Me encontraba en una sala pequeña sin más muebles que la silla en la que me ataron. Parecía que las paredes fueran hechas también de metal, y en los bordes que unían el techo con las paredes habían luces. La compuerta se abrió y entró, para mi sorpresa, Yoanis Arginis, quien me miraba con cierto aire de tristeza y de ira a la vez. - Quise hacer de ti un top model - me dijo -, quise ponerte el mundo a tus pies y te di la oportunidad de desfilar para mí. Te consideré mi hermano y te di mi confianza. Puse en tus manos mis negocios y has usado esa información en mi contra... por qué, Zamir? por qué me diste la puñalada por la espalda? - Por qué alguien que se jacta de ser tan creyente, obra totalmente al contrario de lo que el Evangelio enseña? qué clase de cristiano eres? - Eso a ti no te debe importar! - Ah! de manera que no me debe importar! como has obrado mal y se ha puesto al descubierto tus acciones, por eso deseas hacer conmigo lo mismo que hiciste con el chico que mataste en Roma... o me vas a negar que fuiste tú quien mató a ese agente?... cómo es posible que estés involucrado en tráfico de armas? - Calla! tú sólo eres un simple modelo de pasarela... acaso eres espía? para quién trabajas? CIA? Mossad? MI6? Servicio Secreto Francés? - No. Trabajo solo. Soy detective privado. - Sí, ya lo creo! y supongo que tu novia tampoco tiene que ver en este asunto, verdad?... esta noche tu novia me pisoteó en público al arrestar al príncipe Esteban de Mónaco, por eso aceptó bailar en Cairo Sheraton, ya lo tenían todo preparado. Y para completar los males, en menos de media hora perdí cincuenta millones de euros pagando una mercancía que la policía de El Cairo decomisó, además 62
    • arrestaron al señor Musashi Satori, un empresario japonés muy importante para mis negocios, y como si fuera poco, tus compañeros de pasarela están arrestados. - Ah, es que tú los enviaste? - ... ya me has causado muchos males, Zamir Gal. Yo no tengo las agallas para matarte, no quiero cargar el resto de mi vida con la conciencia manchada de sangre... pero antes de pensar de qué manera vamos a deshacernos de ti sin necesidad de derramar sangre, hay alguien que te quiere saludar. Yoanis hizo una señal. Lo primero que se me vino a la cabeza fue que él había capturado a Jessica, y de ser así la misión estaría en peligro... pero gracias al Cielo no era ella. De una supuesta mala sorpresa pasé a la peor... Magaly entraba a la sala con jean descaderado, zapatos y un buso de cuello alto azul oscuro y con mangas blancas. Llevaba en sus manos un computador portátil. Yoanis ordeno traer dos sillas más y los guardias entraron dos sillas de madera, una de ellas forrada en tela fina. Yoanis y Magaly se sentaron. - Supongo que ya se conocen - dijo el estilista. - No sé si sea quien creo que es, o sea otra mujer que nunca había visto - respondi con ironía. - Esta dama tan hermosa afirma que tu nombre no es Zamir Gal sino... a ver, es que es tan complicado que tuve que escribirlo... ahá! ella dice que tu verdadero nombre es Refael Ben-Eliezer, académico de arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y que eres israelí... en principio creí que se trataba de una broma pesada, pero, tú sabes, hermano! quién no se conduele ante las lágrimas de una mujer? en verdad la dejaste por Jessica? traigan a Jessica!! Segundos después vi en la entrada de la sala a Jessica, que estaba atada de manos y pies a una silla de ruedas, le habían atado una tela a la boca, y a juzgar por su aspecto estaba terriblemente mal. Convulsionaba, lo que me mostró que de alguna manera le afectaron su equilibrio del sistema nervioso, y deduje que, así las cosas, la misión ahora sí estaba en peligro. - Si la llegas a tocar te arrepentirás de haber nacido, te lo advierto! - le dije a Magaly en árabe. - No estás en condiciones de amenazar - respondió ella -; además, ya tuvimos una muy interesante charla juntas... aunque, sabes? Jamás tuviste buen gusto para las chicas, pensé que me ibas a reemplazar por una mujer más hermosa que yo. - Qué le hiciste? - Eso no te incumbe! - Agradece que estoy atado! - De acuerdo, ya basta! - interrumpió Yoanis -... las peleas conyugales dejémoslas para otro día. Zito, díselo en su idioma... Me interesa saber quién dice la verdad, por eso le he pedido a la joven... Magaly es que te llamas?... perfecto, Magaly. Le pedí a Magaly que trajera un computador portátil con acceso electrónico satelital a las bases de datos de todo Israel... desconozco totalmente cómo conseguiste el acceso a esa información tan valiosa, princesa, pero te felicito. - Gracias - respondió Magaly luego de que el escolta de Yoanis tradujo sus palabras. - Bien, desenmascaremos a tu marido. Magaly tecleó varios comandos con dificultad (ella siempre manejaba computador con un solo dedo, y se tomaba tiempo para identifica las letras). Yoanis y su escolta estaban alrededor de ella, sentados, pendientes de lo que ella encontrara... - Ocurre algo? - pregunto Yoanis. - No aparece en los registros de la universidad - respondió Magaly preocupada a la 63
    • vez que el escolta de Yoanis le traducía en similtánea -... lo buscaré por su numero de seguro social, todo israelí debe aparecer en esa base de datos y yo me sé ese número... pero, qué ocurre? - En verdad eres israelí? - me preguntó Yoanis en inglés. - Eso dice ella, que lo demuestre! - respondí. - Cuando aparezcas en pantalla te haré picadillo - respondió Magaly furiosa. - Supongo que sabes leer eso - comentó Yoanis a Magaly, señalándole la fuente de los archivos, que estaban en hebreo. - Pueda que no hable hebreo bien, pero sé cómo se escribir "Refael Ben-Eliezer" - respondió ella, y el escolta tradujo. - De acuerdo, continúa. Magaly ingresó a todas las bases de datos del Estado de Israel: registraduría, archivos de Mossad, Tzáhal (Fuerzas de Defensa de Israel), Policía, Control de Aliyá (de quienes emigran a Israel amparados en la Ley del Retorno), y no encontró nada que me relacionara con mi antiguo nombre. En pocas palabras, en las bases de datos de ciudadanos israelíes y de emigrantes, el nombre de Refael Ben-Eliezer no existía. - Bien, Magaly - le dijo Yoanis levantándose de su silla, como habiendo escuchado suficiente y a la vez que su escolta traducia al árabe -, muchas gracias por tu colaboración, pero ya no te necesitamos. Vete a tu país y no causes más problemas. - No, espera! te estoy diciendo la verdad! él es israelí, es mi marido!! - Suficiente!!... gracias, Magaly, Evaristo, en verdad aprecio tu esfuerzo y aporte. - Jefe!! - gritó el traductor -, ha aparecido. - Sí? - preguntó Magaly sorprendida y alegre a la vez. - Zamir Gal, nacido en Emiratos Arabes Unidos; oficial destacado del Departamento General de Investigaciones Criminales de Dubai y condecorado con la Medalla por Servicios Distinguidos al desempeñar labores de cooperación policial internacional entre Kurdistán y Emiratos Arabes... entonces fue él quien capturó a Alí Gulshan, el cabecilla de la Sharia para Infieles. Magaly hizo una cara de sorpresa y de confusión. - ...no, no puede ser cierto - dijo ella consternada. - Entonces trabajas solo, Zamir? - me dio Yoanis - policía de Dubai? eso es muy interesante. Tuve entre mis modelos a un oficial de policía y nunca me di cuenta, hasta hoy... qué bueno, porque tengo ahora una razón más para eliminarte. Zito! acompaña a la señorita a la salida... eeh, Zamir! es una lástima que no puedas estar conmigo en Milán. Ibas a ser parte de una nueva generación, pero confórmate con saber que te reunirás con los necios de tu raza en el infierno. No te preocupes por Jessica, Zamir, ella estará bien. Haré que le den su medicina y mañana estará lista para desfilar nuevamente. Lleven a Jessica a su recámara. - Yoanis, olvidaste algo!! - gritó Magaly, mientras se llevaban a Jessica. - Qué?!! - le gritó furioso el estilista. - Me prometiste que me dejarías matarlo, él tiene una deuda pendiente conmigo. Yoanis la miró y luego me observó. Sacó del bolsillo de su camisa algo que parecía un control remoto. - ... perdona mi distracción, Magaly, había olvidado que hicimos un trato, pero no me pudiste demostrar que Zamir Gal era tu tan amado Refael Ben-Eliezer... crees que sea necesario matarlo? - Es mi obligación - respondió Magaly luego de la traducción del escolta. - ... ustedes los palestinos me sorprenden cada vez más. Tienen un sentido de la 64
    • muerte y el deber muy complejo, pero en el fondo los admiro... aquí tienes, ya sabes el mecanismo. Haz con tu hombre lo que se te antoje. - Shukram. - Un consejo: si quieres llegar lejos, aprende a hablar algo más que árabe para que no dependas del traductor. Cuando hayas acabado, ve al penthouse que reservé para ti, y llama al bar para que te suban algo a tu habitación, y no te preocupes por lo que cueste, que queda cargado a mi cuenta!! Supongo que me acompañarás al desfile en Milán, no es así? - Eeh... pues si te parece bien que vaya y no es mucha molestia, acepto gustosa; gracias por tu hospitalidad - respondió Magaly con una sonrisa luego de la traducción del escolta. Yoanis y sus escoltas se fueron del lugar, y quedé a solas con Magaly. Ella me miró con cierto aire de victoria y como planeando algo. Comenzó a caminar seductoramente alrededor mío y a deslizar sus dedos sobre mis hombros y el pecho. - Qué curioso, querido! aquí estamos, tú y yo, nuevamente juntos y completamente a solas... en otras circunstancias me desnudaría para ti y me pondría en tus manos y te haría delirar de pasión... pero siempre lo dije: "hombre es hombre", y tú no eres diferente de los demás, todos son iguales de perros, sólo buscan a las mujeres por sexo, no desean nada más. Magaly se puso frente a mí y yo rogaba al Cielo que ella no me fuera a dar una de sus bofetadas. Magaly poseía una fuerza brutal. Alguna vez ella me confesó que en la Preparatoria de Ortás le tumbó los dientes a un pretendiente que, por despecho, se besó con otra chica. En otra ocasión arrojó lejos los pupitres de su salón de clase como si fuese el Hombre Increíble, y ni siquiera la hermana rectora pudo controlar su estallido de ira. Todos sus ex-novios (no más de cinco) pudieron experimentar alguna vez un puñetazo o una bofetada de Magaly Rajab. A uno que lo sorprendió con otra mujer, lo envió varios días al hospital, pero el pobre no quiso levantar cargos contra ella, porque en Palestina la infidelidad en el noviazgo se considera tan delictivo como cruzarse un semáforo en rojo. Mi rostro quedó intacto. Pero Magaly, descargando toda su furia, me propinó un puntapié con el tacón de su bota derecha por en medio de mis piernas. Ese puntapié dolió demasiado y no pude aguantarme; grité de dolor, y comencé a sentir un horrible mareo y a respirar más fuerte, intentando amortiguar el impacto del ataque... - Eso fue por la rubia. Me mentiste, maldito judío!! - me dijo gritándome en la cara - me juraste que no me habías dejado por otra mujer!! acaso creías que jamás me iba a enterar?!!... Ya recobrando el aliento, vi que Magaly volvía a caminar, haciendo sonar el traqueteo de los tacones de sus botas. - Waw! se siente bien, definitivamente la venganza es dulce... sabes? yo diría que la satisfacción de la venganza es mucho más gratificante que la del sexo, lo tendré en cuenta de ahora en adelante... y bien, qué vamos a hacer contigo?... - Por qué no acabamos esta farsa de una buena vez? - le respondí. - No, no quiero. Quiero que antes del dolor sufras un poco más con mi presencia, porque yo sé que mi presencia te fastidia; pues yo te dejo cuando se me venga en gana dejarte, te quedó claro? - Si es así, por las buenas, nada qué hacer. - ... de manera que ahora te llamas Zamir Gal... hmm, un nombre muy elegante, 65
    • discreto, interesante, una nueva nacionalidad... cómo lograste desaparecer de los archivos de Israel? es lo que no he podido comprender, no apareces en nada, es como si nunca hubieras existido allí. O eres acaso uno de esos espías internacionales, como los de las películas? - Piensa lo que quieras, Magaly. - No me iré hasta que me saques de la duda. El rabino Ghamad está muy furioso contigo, porque tú tienes algo que le pertenece... sí, Refael, Zamir, o como te llames realmente... todo coincide: tu viaje a Turquía, el rescate de Delia Meir, la censura contra Ghamad, el cómo supiste que la Compañía de Santa Filomena es un movimiento financiado y apoyado desde Italia para acabar con los judíos, mi vinculación con el rabino Ghamad, las palabras de la modelo en el diario cuando supuestamente te moriste... trabajas para el Mossad, no es así? - Estás loca! - exclamé. - Necio!! - me gritó Magaly a la vez que me propinaba un fuerte gancho derecho al estómago. Ante la falta de aire nuevamente hice un esfuerzo para respirar, y otra vez venia el mareo y el malestar. No sabía que era peor: si el dardo que me dispararon o los golpes de mi ex-esposa. - Además de infiel, mentiroso?! - continuo hablando - el rabino Ghamad quiere tu cabeza, pero llevarte a Israel seria meterme en un problema, porque si en verdad trabajas para el Mossad, a mí me fusilarán, y el gobierno de mi país me daría la espalda. - Ya empiezas a sentir el peso de ser extranjera ilegal, no es así? - le dije entre mis quejas de dolor. - ... sí, definitivamente debo matarte. Eres una amenaza para el rabino Ghamad, para nuestro movimiento y para mí... ahora yo tengo el control… en todo el sentido de la palabra tengo el control absoluto sobre ti, y crees que lo voy a desperdiciar? no, querido!... recuerdas a donde van las almas que se condenan?... al infierno, verdad? dice la Biblia: "allí serán arrojadas las almas de los pecadores, al lago de azufre y fuego que nunca se apaga". Magaly empezó a caminar hacia afuera de la sala donde yo estaba atado, mientras jugaba con el aparato que Yoanis le había entregado... yo ya empezaba a presentir algo muy malo. - No será precisamente un lago de azufre y fuego, pero te haré una atención para que te vayas acostumbrando. Enseguida la compuerta de la sala comenzó a cerrarse lentamente, la cual se veía que no era tan gruesa. - Hasta nunca, Zamir Gal!! - gritó Magaly, y la compuerta se cerró. Las luces de la sala se tornaron rojo escarlata. Un extraño sonido se hizo sentir, como de un horno de panadería que se ponía en marcha. Miré hacia el piso y los guarda escobas, a ver si era que estaba saliendo algún tipo de humo o de gas, pero nada. Pasaron unos treinta segundos mientras yo hacía un esfuerzo por desatarme, sin éxito. De repente el aire empezó a sentirse como pesado y caliente, y que la temperatura aumentaba. La silla donde yo estaba atado, por ser de metal, se estaba calentando muy rápido... fue entonces cuando descubrí que estaba encerrado en un horno crematorio que funcionaba con micro-ondas, ondas de calor que emanaban de arriba de la sala. Este sistema era usado por muchos edificios, hoteles y fábricas para deshacerse de la basura orgánica, y sólo se llevaban al botadero de la ciudad las cenizas, que eran procesadas para abono de cultivos. 66
    • La silla se estaba calentando mucho, y ya empezaba a sentirme muy fastidiado con el buso que tenía puesto... estaba sudando y me estaba asfixiando al no poderme quitar la prenda. Fue entonces cuando al tocar con mis manos el reloj, recordé la función de sierra de la escafandra, y oprimí dos veces el botón izquierdo inferior, e inmediatamente retiré mi mano derecha para que la escafandra no fuera a herirme. Giré mi muñeca izquierda para que la sierra tocara las sogas, y con dificultad logré que la escafandra rompiera la soga. Me apresuré en desatarme luego de apagar la función de mi reloj, la silla ya estaba demasiado caliente y literalmente hablando, hasta el trasero se me estaba quemando. Caí al suelo del dolor mientras me quitaba el buso porque ya no lo resistía más. Lo lancé al suelo y ví cómo el buso se encendía como si se le hubiera mojado en gasolina y se le hubiera arrojado un cerillo encendido, y se consumía en las llamas. Afortunadamente el pantalón era hecho en mezcla de acrílico y paño gabardina hidrogenado, lo que lo hacía un pantalón apto hasta para los climas más calientes de los trópicos de la Tierra. Busqué refugio levantando una de las sillas de madera y me cubrí la espalda (la silla de tela fina estaba en llamas), que la sentía como si me hubiese expuesto al sol de Sahara tres días seguidos. Adolorido y asfixiado, y desesperado por la temperatura que cada vez subía, me desabroché el cinturón, y mientras sostenía la silla de madera sobre mi espalda con la mano izquierda, con la mano derecha batí el cinturón como si fuese una honda para lanzar piedras. Retrocedí un poco con cuidado de no tocar la silla de metal (que me imaginé, estaba terriblemente caliente, casi al rojo vivo) y con las pocas fuerzas que me quedaban lancé el cinturón hacia la compuerta, para que la hebilla chocara. Inmediatamente me arrojé al suelo sin soltar la silla, y un terrible estruendo como de relámpago estremeció la sala de incineración, como si un misil reactivo hubiera caído sobre el lugar donde estaba. Algunas esquirlas de metal se incrustaron en la silla que me protegía de las ondas de calor que quemaban mi espalda y brazos, y una muy diminuta se incrustó en el dedo medio de mi mano derecha, pero la onda explosiva de este artefacto dado por Interpol, por ser controlado por fuerza de lanzamiento, aumenta hasta cien veces su efecto destructivo al chocar contra la superficie y hacia la dirección en que fue lanzada... eso quiere decir que la peor parte de la explosión la llevaron quienes hubieran estado detrás de la compuerta en ese momento, y los objetos que se encontraran en ese lugar. 67
    • X En Brazos de Vértigo Las luces escarlatas de la sala se apagaron y adentro quedó todo a oscuras. De la compuerta no quedaron sino unos cuantos fragmentos tamaño libro. Al salir de la sala, algo aturdido por la explosión, sentí por una parte alivio al pasar, de un horno caliente a la brisa del pasillo de donde yo estaba. Pero por otro lado pensé que debía cubrirme, ya que esa brisa fresca podía regalarme una neumonía o una trombosis, así que necesitaría quitarle algo de ropa al primero que se atravesara. Llegó un muchacho con jean y una camisa negra de manga corta, y que se veía musculoso. Vi que estaba armado con una Kabuki III y que estaba a punto de apuntar hacia mí. Saqué fuerzas de donde no tenía y le di una patada al brazo armado, por la muñeca, lo que hizo que el sujeto arrojara el arma. Sin perder la acción le di un fuerte atemi al cuello y un puño en la costilla izquierda y cuando ya lo tuve de rodillas le di un rodillazo a la cara, y así lo neutralicé. Tomé inmediatamente el arma y le apunté. - Levántate! - ordené al sujeto, quien levantó las manos en señal de rendición, a la vez que se levantaba del suelo lentamente - ... en donde está la chica? - Cuál chica? - No te hagas el que no sabe nada, yo mismo te vi llevarla en la silla de ruedas... llévame a donde está ella, y será mejor que no intentes nada estúpido o no vivirás para contarlo. Andando! Yo en ningún momento bajaba la guardia y caminaba apuntando a la nuca del sujeto, sin hacer contacto con él, porque no sabía si el sujeto aprovecharía la ocasión para escapar o someterme. Caminamos con el sujeto por un par de pasillos, y luego me indicó una compuerta metalizada. - Ábrela - ordené. - Sólo Yoanis la puede abrir, el sistema pide registro de huellas dactilares. - Contra esa pared, de espaldas y con las manos a la nuca, ahora! Mientras el sujeto obedecía mi orden, yo saqué del pantalón mis llaves. Coloqué el llavero sobre la pantalla en donde normalmente se debía colocar la mano abierta. Oprimí el botón del llavero y el sistema encendió una luz azul horizontal que se movió de arriba hacia abajo y se devolvía. Me percaté de que el sujeto se había movido bruscamente y quería sacar provecho de mi distracción para arrebatarme el arma. Sólo hice un giro de muñeca derecha hacia abajo y disparé. Un destello de luz salió del arma y fue a dar a una de las piernas del sujeto, quien gritó de dolor y cayó al suelo. - Te dije que no te movieras! - le dije a manera de regaño, y seguí en mi asunto - ahora, arrójame tu camisa... sí! la camisa, ahora! Mientras la compuerta se abrió, el hombre me arrojó la camisa que usaba y me rogaba que no le fuera a hacer más daño. Sin soltar el arma me puse la camisa, y es difícil describir el fastidio que sentí al colocarme la prenda sobre mi piel quemada, por lo que opté no abotonármela. Le dí la orden al sujeto de que se desapareciera antes que yo saliera y disparara contra todo lo que se moviera, a lo cual el sujeto, casi a rastras, se fue del lugar. 68
    • Entré a lo que parecía ser una alcoba. Allí estaba Jessica, acostada en la cama. Me acerqué a ella y le di un beso en la frente, luego de acariciar su rostro. Sobre una mesa de noche a la izquierda, habían algunos medicamentos. Enseguida me quité el reloj y oprimí cinco veces el botón derecho inferior, para accionar el sistema de rescate. - Prefiero que te encuentren a ti primero y te lleven a un hospital cuanto antes - le dije a Jessica, aunque yo sabía que no me escuchaba, tal vez estaba bajo el efecto de algún sedante. Pensé en colocarle el reloj en su muñeca izquierda o colgárselo en el cinturón de su pantalón, pero corríamos el riesgo de que Yoanis pudiese verlo y lo arrojaría lejos. Así que me tomé el atrevimiento de guardárselo en el bolsillo secreto de su sostén, no había otro sitio más seguro que ese. La cubrí nuevamente con las cobijas y le estampé un beso en los labios. - Por nada del mundo permitas que te vean el reloj. Mejórate, nos vemos en Atenas - le dije al oído, tomé el arma láser y el llavero y salí de la alcoba. Con la ayuda del llavero, cerré la compuerta, para que nadie sospechara que estuve allí. Corrí por un pasillo y observando por la ventana que daba al exterior, vi que estaba ubicado a muchos pisos de altura... se podía ver abajo los autos desplazándose. Y una vez ubiqué las escaleras de emergencia, decidí subir hacia la azotea. Ya estaba a punto de cruzar la puerta que daba a las escaleras de evacuación cuando una serie de luces y chispas hicieron que yo empezara a subir lo más de prisa posible las gradas, que haciendo cálculos iniciales, me quedaban cinco pisos para llegar a la azotea, pues me estaban siguiendo los hombres de Yoanis, disparando para darme de baja. Llegué al lugar y no alcancé a cerrar la puerta, tuve que responder a los disparos para retenerlos, al menos, unos segundos. Siempre daba a disparar a las extremidades, a las piernas o a los brazos, pero nunca disparaba a las zonas vitales, pues no quería matarlos sino asegurarme de que no pudiesen perseguirme. Me acerqué al borde de la azotea... a mi derecha podía ver a lo lejos la silueta de las Pirámides, lo que me decía que aún estaba en el centro de El Cairo. 69
    • Miré abajo y de repente apareció un remolino con una luz con juegos de imágenes como de cristales grisáceos y azulados giraban, unos metros abajo del borde de la azotea. Era un fenómeno majestuoso que yo nunca había visto. - Arrojate!! - escuché una voz femenina que salía del remolino y que me parecía muy familiar -... arrójate antes de que te atrapen!! Confía!! Efectivamente, vi cómo varios sujetos se acercaban disparando sus armas láser. Yo retrocedí del borde de la azotea un poco, me puse de rodillas y disparé varias cargas contra mis atacantes, y luego me levanté y corrí hacia el borde, de donde di un salto y como si fuese una competencia de clavados, me lancé al interior del remolino de cristales grisáceos y azulados... vi cómo me desplazaba a gran velocidad por algo que parecía un túnel de luz y de símbolos como de información, y luego apareció una luz blanca cegadora... y luego todo se tornó oscuro y en silencio. Al despertar yo estaba acostado sobre algo muy cómodo, que parecía se una cama. Estaba boca abajo y alcancé a divisar frente a mí una puerta que daba hacia un pasillo de tonos azules metalizados. No me concentré en ver más porque sentía como si unas manos suaves y femeninas acariciaban y refrescaban mi espalda y mis hombros. Di un suspiro de alivio y de estar disfrutando del masaje... en donde yo estaba se sentía una temperatura agradable, y me sentí desnudo. Bueno, tenía puesta ropa interior, unos pantaloncillos tipo bóxer, pero fuera de eso no vestía nada... y a decir verdad, me había preocupado por tantas cosas en el día, que no me importaba estar así, no quería saber de nada. 70
    • - Ya te sientes mejor? - me preguntó cerca al oído una voz femenina melodiosa, dulce, fuerte y seductora, la cual reconocí. - Alma Gemela... si, siento alivio, gracias... estoy muy quemado? - Estabas... cuando cruzaste el portal, tenías en tu espalda y en los brazos unas quemaduras de gravedad, algunas ampolladas y horribles. Te he sanado, ya no tienes ni un rasguño, pero antes de que te levantes, déjame aplicarte un humectante... pero dime: qué ocurrió? - Hmm... Digamos que tomé un bronceado y se me fue la mano - respondí mientras cerraba los ojos para descansar un poco mejor, a la vez que disfrutaba del masaje que Alma Gemela me estaba dando. - Sí, ya lo creo!... sabes? Jessica es muy afortunada al tenerte, apuesto a que debe estar encantada con tu espalda. - Veo que te mantienes informada de todo. - Sólo de lo esencial, Zamir, sólo de lo esencial... te siento triste, siento tu corazón en oscuridad. - Tú sabes qué es. - Pero lo quiero escuchar de tus labios. - ... Es la segunda vez que Magaly intenta matarme... es ese el amor que tanto me profesó durante años? lo peor de todo es que me cuesta arrancar de un día para otro lo que sentí por ella. - Para ser honesta, debes aprender a tomar el control; debes vivir por lo que quieres o Magaly acabará por lograr su objetivo primario. Ella no va a descansar hasta verte muerto, y si le profesas aunque sea un poco de misericordia, ella sacará provecho de eso para aplastarte y hacerle daño a Jessica. Pero deja que Magaly haga lo que quiera, cosechas lo que sembraste, sabes que es verdad... bien, he terminado, ya puedes darte vuelta. Di la vuelta sobre la suave cama aunque aún sentía un poco de dolor en las articulaciones de mis huesos, y pude ver que Alma Gemela vestía, además de su pantalón negro de cuero y plástico sodificado, una blusa en transparencia negra de manga sisa. Una correa roja de cuero recorría su cintura, y calzaba zapatillas negras de tacón alto y en punta. Ella se limpió las manos con una toalla pequeña y luego se recostó junto a mí. Debo confesar que el estar tan cerca de Alma Gemela me ponía muy ansioso y el corazón me palpitaba más rápido. - Como siempre, hermosa. - Y tú como siempre, apuesto - me respondio mientras me acariciaba el pecho. - Es esta tu alcoba? - Sí, te agrada? 71
    • - Que si me agrada? me fascina!! Muebles en formas geométricas y metalizadas, espacios bien distribuidos y luces direccionadas para aprovechar la energía. - La decoré pensando en ti, siempre supe que a ti siempre te ha gustado el estilo milenario y con proyección a futuro. - Gracias, Alma Gemela... ahora va la pregunta del millón de dólares: en dónde estoy? - Muy lejos de los tuyos, pero al mismo tiempo muy cerca de ellos. - ... no estamos en la Tierra, verdad? - Más o menos… ven, te mostraré algo. Luego de que nos levantamos de la cama, Alma Gemela me dio algo que parecía un kimono japonés. Me lo puse y caminé unos pasos sobre la alfombra de la alcoba de la chica. Ella me tomó de la mano y salimos de la alcoba hacia el corredor de tonos azules metalizados. Dimos la vuelta a la izquierda y luego llegamos a una compuerta en forma de espiral, que se abrió ante nuestro avance. Llegamos a un gigantesco salón que al fondo estaba dividido en decenas de pasillos con compuertas. A mi izquierda podía ver un gran corazón de color azul en tonalidades de hielo, que palpitaba, pero que se hallaba conectado a varios cables que parecían de alta tensión, que seguramente transportaban plasma hacia el órgano que estaba protegido en un líquido azulado, entre una cápsula esférica. Estos cables salían de la cápsula y se repartían hacia los pasillos que yo veía al fondo. A mi derecha puse divisar una serie de seres muy semejantes a los seres humanos, pero que poseían luz propia, y que por efectos de la luz tenue sólo podía vérseles las líneas más sobresalientes de sus cuerpos y rostros. Cerca a nosotros estaban decenas de seres luminosos en acto de monitorear sus sistemas, a través de unos objetos circulares que parecían ser sus sistemas computarizados. Se podían escuchar sonidos sintetizados, como cibernéticos y robotizados, por todo el recinto. - Durante siglos nuestra gente ha ignorado deliberadamente la existencia de los mundos paralelos - me explicaba Alma Gemela -, y el futuro de nuestro planeta se ha visto varias veces amenazada por la aparición de ciertos seres oscuros que tienen la facultad de desestabilizar el camino de la Humanidad... estos seres que ves, trabajan sin descanso para liberar a los mortales especiales, aquellos que son la respuesta para la civilización y que si no toman el control ahora que están a tiempo, vendrán esos seres oscuros y los destruirán... - Finalmente he visto el otro lado - comenté -, de hecho, siempre supe que alguien me esperaba desde aquí, sólo tenía que asomar la cabeza en el momento indicado. - Ese conocimiento nadie te lo dijo, ni siquiera yo. Ya estaba en ti desde hace mucho tiempo... Zamir, en este momento estás tomando conciencia de tu papel en la vida, de tu verdadera misión en la Tierra... escrito estaba ya en el tiempo. - ... escrito estaba ya en el tiempo? ... eso qué tiene que ver conmigo? - Zamir… en dónde has estado en todo este tiempo? Que vacío estás! Perdiste la esperanza… tan aburrido vivir sin arriesgar… juega como un niño otra vez, es lo que te puede salvar. Yo sabré guiarte a esa nueva dirección. Miré sorprendido a Alma Gemela, como si yo hubiera logrado descifrar su identidad. - ... eres… eres Vértigo? - Tu intuición ha mejorado, amado mío! En aquel instante no supe cómo reaccionar. Tenía frente a mí al personaje que por años el mayor Mustafá había buscado para someterle a juicio. Y con qué me encuentro? con que Vértigo no era un varón sino una preciosa dama que me había rescatado de las garras de Yoanis Arginis. Ahora estaba en un dilema: debía yo 72
    • arrestar a quien me salvó la vida y había mostrado misericordia para conmigo? ese sería el pago que le daría a Vértigo, que en una noche de euforia en Psiris se me había presentado como Alma Gemela? - ... waw! me dejas sin palabras. - No! por favor, no me mires como una asesina, porque no he matado a nadie por intereses egoístas, no he matado por placer ni por venganza. - Por qué Interpol te busca? se te acusa de mafia, terrorismo y tráfico de armas, tus hombres poseen armas dotadas por Musashi Satori y financiadas por Yoanis Arginis. Me podrías decir qué está sucediendo? - ... Zamir, tuve que viajar a tu mundo para obtenerlas, porque necesitábamos armamento especial para enfrentar a una raza diabólica de bestias, bestias que se alimentan de almas humanas y que no mueren con disparos de metal ni con estacas entarradas en sus pechos... para que me puedas comprender un poco más, te estoy hablando de una nueva raza de... golém. Golém? en qué lío me había metido ahora? luego de haber visto y traspasado mi mundo hacia el Otro Lado, creería posible cualquier cosa extraña que se me dijera. Pero, golém? Muertos revividos? Por supuesto que en la sinagoga el rabino nos contaba acerca de unos cabalistas antiguos que habían descubierto la manera de revivir a un muerto, pero… qué estaba ocurriendo? mejor dicho, de qué me había perdido? - Contrario a los golems de los que has escuchado en la sinagoga - me explicaba Vértigo -, estos muertos vivientes se mueven e interactúan con los vivientes sin levantar sospecha alguna, pero absorben la energía de las personas de maneras muy sutiles, incluso el sexo es uno de sus métodos más usados. Sus víctimas son encontradas pálidas, a temperatura menor a la ambiente y con ojeras, y todo tipo de señal de agotamiento físico, sin haber realizado actividades intensas. A veces se alimentan de varias personas que van matando a su paso, igual que las langostas... pero con los seres de luz son muy peligrosos y terriblemente obsesivos, porque se aferran a ellos como parásitos y no los quieren soltar, se alimentan permanentemente de ellos porque estos seres de luz emanan energía casi inagotable, y cuando les son arrebatados son demasiado agresivos y buscan destruirlos a toda costa, destruyendo todo a su paso. - Como quien dice “si no es para mí, no será para nadie”… el chico que tus hombres mataron en Atenas... - No era humano, era un golém que iba a atacar esa noche a tu amiga, Alexya. Mis elementos sólo hacían su trabajo de cuidarte, eran las órdenes que tenían… ahora bien, cómo podrías tú explicar esta situación a la Interpol? - buen punto... perdóname por haberlo matado. - Descuida, ves a ese que está al fondo a tu izquierda caminando con una tablilla dorada?... ese es al que le disparaste en Psiris. Lo único que le pasó fue que los disparos lo dejaron aturdido por unos segundos mientras regresaba a su estado natural. - Dices que esta raza de goléms puede apegarse a alguien especial y no querer soltarlo? - Correcto. - Y si ese alguien especial se les escapa...? - Lo siguen hasta matarlo o esclavizarlo de nuevo. - ... estás pensando lo mismo que yo? - Magaly - dijimos en coro. - Cómo pudo sucederle esto? - pregunté. - Hagamos memoria, amado mío - me dijo Vértigo abrazándome de una manera muy romántica, a la vez que yo sentía tan familiar la manera de abrazarme de ella, y nuevamente sintiendo que ya había sido abrazado así - ... cuántas personas no te dijeron que Magaly no te convenía? cuántos no te dijeron que ella nunca te soltaba, 73
    • que era una mujer intensa, celosa, posesiva, enfermiza? no has notado que, desde que la dejaste, aumentaste de peso, defensas corporales, te ves mucho más guapo y tus músculos han crecido un poco más? - ... todo el mundo me lo decía, excepto su mejor amiga. - Yoanis Arginis era nuestro benefactor, pero descubrimos que vendió su alma al mal. Su peor error fue haberse metido contigo, si te hubiera dejado en paz no hubiera tenido que tomar la decisión de aniquilarlo, pero ahora que sabemos que ha acogido a Magaly, no conviene que ese hombre viva. Tiene en su poder a la Bestia de Cabeza de Fuego y amenaza con soltarla, y sabes la terrible tragedia que se avecina si no lo detenemos? - Bestia Cabeza de Fuego?... qué tiene cabeza de fuego?... un misil nuclear o también con algún agente biológico!! - Hay que actuar rápido y es necesario que tu jefe lo sepa. - Yoanis cuenta ahora con una red de escoltas bastante numerosos, crees que tus hombres sean suficientes? Vértigo extendió su brazo derecho hacia el fondo de los pasillos, como mostrándome a su personal. De pronto un ruido como de compuertas abriéndose estremeció toda la gran sala, y varios seres de luz empezaron a revolotear como luciérnagas, iluminando a su paso la cantidad de compuertas, cables y pasillos... mientras una fuerte corriente tibia de aire se hizo sentir, se encendieron unas luces reflectoras en los pasillos, y cientos de compuertas se abrieron para mostrarme el ejército de Vértigo... decenas de miles de hombres de cabeza rapada, vestido de paño y gafas negras reposaban en sus cápsulas, como esperando la orden de salir. Era una vista majestuosa y aterradora a la vez. - Suficientes? dime cuántos necesitas y los pondré a tus órdenes. 74
    • XI Tiger Sobrevive al Ataque Había comprendido que la guerra que Vértigo libraba en nuestro mundo era para que nosotros pudiésemos seguir existiendo. Precisamente, por solidaridad de especie había que darle una mano, pero ella misma tendría que arreglar su problema legal ante Interpol, ya que si no se resolvía su situación legal en nuestro mundo, no podría ayudarnos y crearía mucha más confusión, así que la convencí para que hablara con mi superior en Atenas. Ella al principio se rehusó pero luego entendió mejor las cosas y aceptó. Ordenó a sus cooperadores en aquella sala de control, que enviaran un mensaje a Interpol en Atenas, avisando que me encontraba en perfectas condiciones y que ella se presentaría ante el despacho del mayor Mustafá para aclarar las cosas. Como vestuario me obsequió un pantalón negro en el mismo material que ella usaba, obviamente, un modelo para caballero. Botas militares y una camiseta negra de seda con estampados y corte chino (en aquel entonces la moda de camisetas para varones eran de modelo chino). De abrigo me suministró una chaqueta ligera de color azul rey. Por su parte, Vértigo vistió uno de sus pantalones que estaban hechos con franjas de jean petrolizado y cuero y plástico sodificado, una blusa negra tipo esqueleto con encajes y una chaqueta de cuero color rojo que se ceñía a su cintura, y finalmente unos botines negros de alto tacón en punta. Con ella llevó algo que parecía un portafolios. - Nunca se sabe - me decía -, siempre es mejor ir con todos los papeles en regla para que no haya contratiempos. Vértigo comisionó a tres seres de luz para que fuesen sus escoltas durante su salida al mundo de la Tierra. - Supongo que les darás algo de ropa para ir - le dije. - No la necesitan, ya verás - me contestó. Vértigo caminó hacia el centro de la sala que, a primera vista, parecía sólo tener un sofá color blanco y en cuero. Ella se inclinó al piso y tocó una pequeña placa metálica, la empujó hacia abajo y retrocedió. Luego las cuatro placas de metal alrededor de aquella plaqueta que Vértigo tocó se separaron y emergió del suelo un complejo sistema de pantallas trasparentes y teclados. Cuando el complejo terminó de subir, Vértigo caminó, se sentó en una silla alta, tomó uno de los teclados y comenzó a digitar. A una esquina de esa sala, en el suelo, se abrió una gran compuerta circular, que al terminarse de abrir, salió de abajo un haz de luz que me dejó encandilados los ojos. Luego pude ver cómo una serie de cristales azules en diversos tonos y grises se movían centrípetamente, como un líquido en una licuadora. - Es el mismo ciclón que vi cuando me lancé del edificio en El Cairo - comenté a Vértigo. - Zamir - me dijo Vértigo mirándome fijamente a los ojos y tomándome de la mano, como queriéndome decir algo importante. 75
    • - Sucede algo? - Todo lo que hemos hablado tú y yo en estos dos encuentros... no olvides ni una palabra. Cuando lleguemos al mundo de la Tierra, me mantendré a distancia de ti, aunque en el fondo no dejaré de amarte, y espero no estar repitiendo las mismas palabras de Magaly... - Descuida, continúa. - Complicidad, ese será nuestro pacto en la eternidad. Por este tiempo se irá mi cuerpo, y en ti vivirá nuestro amor. - Vértigo - le dije acariciando su delicado rostro -, después de Magaly no sé si pueda volver a amar como antes. En mi corazón hay muchas heridas y sé que demorarán en sanar, y no creo que Jessica se merezca un corazón tan maltratado y casi muerto. - Dentro una ilusión tanto daño te hiciste... esta vez tienes que confiar. Jessica es una mujer pura y te quiere sinceramente, hazla feliz. Dale a Jessica el mismo amor que me darías, esa es una manera de mantenerte leal a tus sentimientos. - Eso suena como un testamento. - No, Zamir! no lo tomes así. En otro espacio, en otra vida, tú y yo nos podremos amar para siempre, pero este no es el tiempo para los dos, aunque se nos ha permitido encontrarnos, en primer lugar para ayudar a la Humanidad a sobrevivir a la guerra que se avecina, y en segundo lugar para que sepamos quién es quién y no nos sigamos buscando ciegamente... - Vértigo, gracias por todo, mi vida ya no será igual desde que te vi en Psiris. - No digas eso, tu vida ya no es igual desde que te separaste de Magaly. No hace falta describir cómo me temblaban las piernas y me palpitaba el corazón ante la cercanía de Vértigo, cómo se me erizaban los vellos del cuerpo cuando sentí su aliento fuerte tan cerca de mi rostro, y aún más cuando nuestros labios se juntaron en un profundo beso... era como tocar el cielo con la intensidad de un beso sin final, como estar viajando juntos por la eternidad nuevamente (si es que hay otra vida, no sé!). Dada la orden, Vértigo, los tres seres y yo nos acercamos al ciclón, del cual emanaba una fuerte y tibia corriente de aire. Los tres seres se lanzaron primero. Vértigo y yo nos lanzamos tomados de la mano. Es una experiencia demasiado difícil de explicar el poder ver cómo alrededor del gran túnel iban apareciendo una serie de códigos binarios y símbolos, luego se podía ver cómo cruzábamos casi a la velocidad del sonido o de la luz por una serie de gigantescas columnas que parecían ser torres repletas de información, líneas y seguían más conjuntos de codificaciones... luego un segmento de oscuridad y a lo lejos un pequeño destello 76
    • de luz que creció rápidamente, hasta hacerse una gran bola de luz enceguecedora. Me sentí como su hubiera despertado de un sueño, y lo primero que veía era un grupo de personas que, inmediatamente, no identifiqué. - Ouch, estos viajes interdimensionales me encandilan mucho los ojos - dije mientras me frotaba los ojos para poder divisar mejor mi alrededor. Me encontraba recostado en una cama, y deduje de inmediato que estaba en un hospital porque identifiqué un tanque de oxígeno y algunos médicos y enfermeras que pasaban por el lugar. Estaban presentes a mi derecha una de las asistentes de la agencia Orkos acompañada de Charles Parker, un policía inglés que trabajaba ara el mayor Mustafá. A mi izquierda estaba Vértigo y un sujeto vestido de sastre, de rasgos causcásicos. - Oye, qué me pasó? – pregunté. - Estamos en el Hospital Evagelismos, en Atenas - me indicó el agente Parker, quien se acercó a mí y me dio un fuerte apretón de manos -. Qué bueno encontrarte de nuevo, Zamir! - Gracias. Encontraron a Jessica? - Sí, fue buena idea de tu parte activar la alarma para ubicarla a ella. De El Cairo la transferimos acá para su recuperación... te está esperando, no ha hecho otra cosa que preguntar por ti. - El mayor Mustafá me recomendó que te atendiera en todo lo que necesitaras hasta que te recuperes – dijo la asistente - . Sufriste un golpe a la cabeza. - Cuánto tiempo estuve dormido? - casi un día completo – respondió el sujeto de sastre - . Yo soy el agente especial Smith, de la CIA, compañero de Jessica. Fui transferido para trasladar a mi compañera de regreso a su hogar. Gracias por haberla salvado. - Era mi trabajo – respondí. Miré por un instante el angelical rostro de Vértigo, aún preso de la confusión, le hice un gesto dándole a entender la pregunta “qué rayos está sucediendo aquí?”, a lo cual ella levantó sus hombros e inclinó su cabeza a su izquierda. Luego de haber pedido permiso al médico encargado de mi estado y de verificar que no tenía ninguna contusión, me vestí (justamente el mismo vestuario que Vértigo me había dado), me dirigí al cuarto de Jessica. Antes de cruzar la compuerta de acceso, un sistema especial dejó caer sobre mí un gas pesado para depurar mi cuerpo y no entrar virus o algún agente contaminante. La compuerta se abrió y allí estaba Jessica recostada sobre una cama. La pared que daba a su cabeza tenía un tablero con varios controles y pantallas de lectura. Ella tenía puesta 77
    • una pijama blanca especial que el hospital daba a sus pacientes. La alegría de vernos fue inmensa, corrí hacia su lecho, nos abrazamos y nos besamos como si no nos hubiéramos visto en años... como si entre Vértigo y yo las cosas hubieran quedado claras... - Creí que te habían matado - me dijo entre sollozos -, no puedo creer que estás vivo... me hiciste mucha falta, Zamir. - Tú también... ya, ya, preciosa, ya estoy aquí... no me vayas a hacer llorar, tú sabes cómo me pongo cuando te veo llorar. Al fin Jessica se calmó y se secó sus lágrimas con un pañuelo desechable. - Pero, déjame ver... tu rostro... oye! qué elegante estás! me agrada tu ropa, dónde la compraste? Te ves como todo un James Bond casual. - Obsequio de una amiga. - Pero déjame decirte que tu amiga tiene un excelente gusto, me la tienes que presentar. Déjame tocar tu espalda... cómo? no tienes quemaduras, cómo lograste salir del incinerador de basura? - Interpol me dotó de herramientas para emergencias como esa, y en cuanto a las quemaduras, recibí un tratamiento especial de estética para que no me quedara secuelas... pero dime, qué pasó? - Tenemos mucho de qué hablar. - Lo sé – respondí mientras me sentaba a un lado de la cama. - Zamir - me dijo Jessica con aire de misterio y tomándome de las manos -, pase lo que pase, no vamos a dejar que Magaly se salga con la suya. No le permitamos que nos aleje. - Que sea nuestra consigna... sufrí mucho atado, qué te hizo? - ... no puedo contártelo, no me creerías. - Confía en mí, he visto muchas cosas. - Mejor que te acomodes, es una larga historia... cuando llegamos al Cairo Sheraton, y había salido a danzar con las demás compañeras, me encontré entre los invitados al Príncipe Esteban de Mónaco, estaba pedido por acceso carnal violento y lesiones personales en Italia, Luxemburgo, Austria y Grecia. La corte de Montecarlo anuló su inmunidad diplomática, pero en Egipto no estaban enterados de la presencia de él, así que logré que me tomara para pasar la noche conmigo, y justo cuando lo iba a atar y llamar a la policía local, el muy desgraciado quería golpearme. Le rompí un jarrón en la cabeza, pero una de las modelos que nos acompañaba llamó a Yoanis. Logré que el portero del hotel me apoyara en el arresto, pero no logré subir a la patrulla para llevármelo, porque en el ascensor principal Yoanis me esperaba. - Por qué no lo pusiste en su sitio? - Iba armado y bien escoltado, no pude reaccionar. Si gritaba en ese momento, me hubiera acribillado sin piedad. - Te llevaron a algún lado? - No, me subieron de nuevo al salón donde estábamos, me interrogó, y como no logró sacarme mucha información, me puso en manos de Magaly... pero no te he contado lo más terrible. - Soy todo oídos. - Tan pronto supo que yo estaba saliendo contigo, porque Yoanis abrió la boca, Magaly me miró como si quisiera partirme en pedacitos... cómo te lo explico? - Dime qué sucedió exactamente - ... Magaly me puso sus manos en mi cabeza y comencé a sentir como si me hubieran puesto dos cables de alta tensión. El dolor fue terrible, y me afectó todo el sistema nervioso, no podía controlar el temblor de mis manos... luego extendió su mano derecha sin tocarme, y sentí como si realmente me estuviera ahorcando, quería ahogarme. - Te dejó marcas en el cuello? 78
    • - No te digo que no me tocó? simplemente extendió su mano derecha y empecé a sentir como si en realidad me estuviera apretando la tráquea para matarme. Creí que iba a morir en ese instante, me sentí muy débil... fue entonces cuando Yoanis avisó que te habían capturado, pude ver que Magaly hizo una cara como si por fin pudiera tenerte frente a ella. Mientras subíamos al incinerador de basura, alguien dijo que lo habían limpiado y lo habían dejado como nuevo. - Sí, yo creí que era una sala especial para interrogatorios, pero no pensé que fuera una audiencia tan ardiente. - Fue entonces cuando empecé a convulsionar, el cerebelo ya tenía exceso de descarga eléctrica, o no sé qué tipo de energía me propinó Magaly. - Qué te dijeron los médicos? - Mi sistema nervioso estaba hecho un caos, es más, aún estoy débil, hasta para acostarme de lado me duelen los huesos. Cuando desperté, ya me hallaba aquí. - No te sobrecargó de energía, te la absorvió y por eso sientes lo que sientes. - ... qué me quieres decir? que Magaly es una bruja? - Una bruja es fácil de controlar... va a ser una locura lo que te voy a decir, pero no hay opción... Jessica, nos estamos enfrentado a un golém. - Cómo? - No lo voy a repetir. Cuánto llevas así? - Cuatro días. - Cuatro días?!! - Por qué te sorprendes? - Estuve dormido cuatro días? Qué no fueron veinticuatro horas? - Zamir, de qué estás hablando? no te entiendo nada. - ... será mejor que descanses y te recuperes, tenemos mucho trabajo. - Ya te vas? - No! voy a estar por aquí, a ver qué dice Mustafá. - Quédate otro rato más... cinco minutos y te vas, de acuerdo? Al principio lo pensé, pero luego me senté a un lado de la cama y abracé a Jessica, como arrullándola. Así estuve junto con ella algo más de quince minutos cuando llegó la enfermera designada para dar a Jessica su medicina. - Hora del chequeo. Lo siento, señor, debe salir. - De acuerdo – respondí. Cuando me acerqué para estamparle un beso, Jessica se arrojó a mí y me abrazó con las pocas fuerzas que tenía. Yo la abracé fuerte, como diciéndole "no temas, ya llegué, ya estoy aquí". Por orden del mayor Mustafá, Jessica necesitaba de cuidados aunque el médico la dio de alta por no encontrar otra razón para mantenerla en cuidados intensivos, así que decidimos que ella se quedaría en mi habitación del Economy mientras mi superior y Vértigo hablaban de todo lo que tenían que hablar, pero vi que el mayor Mustafá estaba muy contento con la presencia y el don de palabra de Vértigo... quienes los veían creyeron que se trataba de una modelo venida de quién sabe qué país, y Mustafá la recibía para agenciarla en Orkos Models... quién sospecharía que estos dos estaban resolviendo algún asunto legal de Interpol? Esa noche, luego de invitar a Jessica a comer, yo pasamos una de esas noches de magia y ternura, de efervescencia y calor, que tanta falta me estaba haciendo vivir. Era como si el estar juntos ayudara a Jessica a recuperarse. Nos parecía que la alcoba se tornaba de luces azules en diversos tonos, como si afuera el sonido del pasar de algún auto sonase como el paso de un insecto cibernético. Enredados en las sábanas nos contamos secretos y cosas que ni siquiera al mejor de los amigos le confesaríamos. Jessica no tenía de qué preocuparse, ella sabía quién era yo, 79
    • aunque me conocía menos tiempo del que Magaly hacía alarde. Decidí seguir al pie de la letra los consejos de Vértigo, mandar todo al diablo, tomar el control de mi vida y seguir adelante y emprender la aventura de ser feliz al lado de Jessica. Cuánto tiempo? un año? diez, cien años? el tiempo era lo de menos y no debíamos pensar en eso... precisamente, la observancia del tiempo fue lo que deterioró la relación entre Magaly y yo. Al día siguiente nos levantamos a media mañana y fuimos a la sede de Orkos Models. Allí estaban todos reunidos, no nos esperaban pero se sorprendieron al ver a Jessica completamente recuperada y atractivamente vestida con un pantalón negro ajustado a su cuepo y una chaqueta en cuero verde oscuro. - Hey! qué tomaste que te puso como nueva? dinos el secreto! - preguntó el mayor Mustafá. - El amor que lo cura todo - respondió ella, a lo cual todos hicieron un bullicio como de sorpresa y picardía. - A ese paso tendré que enfermarme, a ver si me curan igual - dijo Alexya en medio del desorden que armamos. Vértigo y yo nos miramos, y ella hizo un gesto como queriendo decir "oye! como que eso va para largo!". - Muy bien! - interrumpió el mayor Mustafá -, ya que Zamir y Jessica están aquí, les presento a nuestra nueva agente enviada por la inteligencia polaca: la detective Iye Wozniakowski; viene de la Oficina de Criminalística de la policía de Polonia. - Bienvenida!! – le saludamos todos, aunque aún era mi sorpresa al ver a Vértigo sentada junto al mayor Mustafá. - La mala noticia es que aún no tenemos indicio alguno de dónde está Vértigo… pero al menos tengo en mi poder documentación y las pruebas que involucran a Musashi Satori y que muy gentilmente la detective Wozniakowski nos ha donado para nuestra investigación; con esto la Secretaría General tiene para involucrar a Yoanis Arginis en primera instancia... hace poco llegó un correo electrónico sin remitente, nuestros estudiosos en sistemas están rastreando la fuente del mensaje…. Se dice que Vértigo va a hacer entrega de todas las armas Kabuki III que poseen sus hombres. - Eso es excelente!! - dije. Charles activó en la mesa central un proyector tridimensional, el cual nos mostró un mapa. - Ahora pasemos a la siguiente tarea: esta es la ciudad de Milán, que es donde se realizará mañana el lanzamiento de las colecciones de verano de Giacommo Lucardi... se han montado dos pasarelas, una en la tienda Lucardi de Monte Napoleone, que no sabemos aún a quién está asignada, y la otra está ubicada en 80
    • San Viatore, cerca a la Vía Carducci, al sur del Parque Sempione. La que nos corresponde a nosotros es la de San Viatore, es una zona muy importante, debido a que allí se ubican algunas joyerías de renombre en Italia, pero muy en especial se nos ha encomendado escoltar la colección de Zhabuk Taha… recuerden que la joyería de alto calibre es su fachada, lo que significa que tendremos apoyo logístico en instrumentación de espionaje. - Fantástico! – respondió Vértigo, motivando un clima para que no sospecharan de ella. - Nuestro trabajo allí - continuó el jefe - es vigilar y responder ante cualquier movimiento sospechoso, las joyas son nuestra consigna y la presencia de modelos exhibiendo las joyas minimiza sin duda el riesgo de robo. - Según nuestras fuentes - agregó Alexya -, la banda que pretende robarlos no se arriesgaría a un atraco simple, ya que habrá presencia policial. Así que hay que estar alerta en el momento en que las modelos elegidas se coloquen y se quiten las joyas, entre el traslado de las joyas de la caja fuerte a las modelos y viceversa... ese es el momento más crítico de la misión y se requerirá de absoluta concentración y alerta. - Qué tipo de joyas serán escoltadas? - preguntó Jessica. - Diamantes en conflicto - respondió el mayor Mustafá mientras Charles proyectaba un par de imágenes de las piedras preciosas -, el gobierno de Sierra Leona nos ha permitido usarlas durante la misión para dar con la captura de los ladrones, pero Zhabuk firmó un tratado con el Departamento del Tesoro de ese país para su devolución de protocolo. - Vaya!! - exclamó la doctora Tiger -, cuidar el Fuerte Knox es un día de campo comparado con esto! - Cómo te sientes para viajar? - le preguntó el mayor Mustafá a Jessica. - Ya estoy bien, sólo debo mantenerme tomando las medicinas. - Vienes con nosotros, tu agencia me ha encomendado asignarte a nuestro caso. - Está bien. - Salimos esta misma tarde - dijo el mayor Mustafá -, estamos invitados esta noche a un cocktail en el Meridien Gallia, como bienvenida a los modelos de Orkos que desfilarán para Lucardi. - Waw!! - exclamó sorprendido Charles -, toda celebridad que se respete entra al Meridien Gallia. - Así que tienen dos horas para empacar sus maletas y estar en el Aeródromo. Ya tengo todos sus papeles en regla, todo lo que ustedes tienen que hacer es pasar la compuerta del transporte aéreo y, como siempre, no olviden llevar su book, muchos agentes de modelos y diseñadores estarán allí y no hay que perder oportunidad. Hay una corriente fría pasando por los Alpes, así que será mejor que lleven abrigo, no esperemos un día tropical. Ah! y por favor, incluyan entre su vestuario un traje de cocktail las chicas, nosotros los hombres llevaremos smocking. Zamir, recuerda que vamos a entrar a Italia, no lleves nada que te pueda poner en peligro. - Seré cuidadoso, Mustafá - respondí. - Por qué le dijo eso? - preguntó Charles. - Es judío - respondió Alexya. 81
    • XII Un Orgasmo Mal Acompañado El Meridien Gallia se caracterizaba por ser un lugar muy conocido en Milán, y sobra decir que hasta la prensa nos esperaba. Yo siempre había visto al mayor Mustafá como un hombre exitoso en materia de modelos, pero nunca me imaginé que los modelos de Orkos fueran tan queridos y tan ovacionados por la crítica europea... al menos eso me dieron a entender los periodistas cuando se acercaron a algunos de nosotros para entrevistarnos. La sorpresa de la noche fue la llegada a medianoche de Zhabuk Taha, quien anunció a los medios de comunicación que obsequiaría a dos modelos de Orkos una muestra de sus joyas como muestra de su aprecio a la amistad de Mustafá. Se hizo un sorteo entre las doce modelos mientras la prensa no perdía detalle del acontecimiento, y la suerte cayó sobre Pamela Athos, de la isla griega de Mikonos, y para mi sorpresa y alegría, Jessica Tiger. Zhabuk le obsequió a Jessica un collar de pesado y complejo tejido. Lo que solamente sabíamos nosotros, era que el collar llevaba un nano-chip rastreador, en caso de que actuaran los ladrones que esperábamos, daríamos con su paradero y podríamos así atrapar a la banda criminal. - Felicitaciones!! - le dijo - este collar resalta mucho con el color de tu cabello, te hace ver espectacular. - Gracias, Mustafá! - respondió Jessica, quien no pudo dejar de sonreir ante las cámaras que permanentemente la enfocaban. - Pocas mujeres en el planeta tienen el privilegio de usar una joya de Zhabuk, siéntete orgullosa porque con esto... ya dejas de ser del común, ahora oficialmente eres una celebridad. - Waw! entonces me esforzaré porque el nombre de Orkos Models sea de los más respetado. Todos estábamos muy elegantes, en especial Jessica se veía terriblemente hermosa con su vestido de cocktail escotado en azul oscuro, en tela lycrada. Su cabello rubio lacio y largo cortado en capas, daba la impresión de una cascada armoniosa de oro. Bueno, las demás no se quedaban atrás, Alexya y Vértigo se veían muy elegantes. Esa noche Vértigo tenía un vestido largo escotado al pecho y atrás color marrón, sujetado en la cintura con tres lazos marrones de cuero y con guantes en transparencia color canela. No tan glamouroso pero elegante, como reflejando su personalidad fuera de los esquemas humanos, como cargada de electricidad y misterio. 82
    • En cuanto a mí, decidí esa noche peinarme con una peinilla y un poco de gel (cosa que no había hecho desde el cambio de imagen en Atenas, pues siempre moldeaba el cabello con las manos y el cabello húmedo, como peinándomelo hacia abajo), y me hice un peinado clásico, es decir, con carrera y de medio lado. Me sentía como Dick Tracy o alguno de los detectives de los años veinte del siglo XX. Y para quedar bien elegante me afeité la barba. Contrario a Magaly, a Jéssica le fascinaba que yo me dejara de vez en cuando la barba, además que eso hacía alusión a mi naturaleza judía. Una de las cosas que siempre me agradó de Jessica fue su comprensión de contextos. Con Magaly yo sufría mucho en las reuniones sociales, porque cuando yo necesitaba platicar con alguna personalidad ella siempre estaba ahí junto a mí y no me soltaba del brazo, no deseaba hablar con nadie más, además de que se quería asegurar de que ninguna mujer hermosa se me acercara. Precisamente en uno de los cocteles de la Universidad Hebrea, Magaly me armó delante de todos los presentes una de sus escenas de celos enfermizos, porque yo me había perdido de su lado cinco minutos para dialogar con el alcalde de Jerusalén y dos personalidades religiosas muy importantes. La vergüenza pública fue indescriptible y el llamado de atención de Tzadí, mi superior en Mossad, mucho más. En cambio Jessica no era así. Tal vez por su trabajo como agente de la CIA, ella sabía perfectamente que el romance debía estar perfectamente separado del trabajo, y aún más si la pareja estaba presente en una reunión social. La situación que estábamos pasando implicaba no dedicarnos a nosotros mismos sino a la misión, más aún que estábamos detrás de Yoanis Arginis. Todos los demás del equipo sabían que Arginis se traía algo entre manos pero no disponían de más información, y yo tenía ya mis sospechas por lo del Tex-Mex... pero necesitaba algo concreto y real para que el mayor Mustafá ordenara su arresto, sin evidencias era imposible echarle mano. Aquella noche de gala esa evidencia no se hizo esperar, aunque se me presentó de la manera menos agradable. Vértigo se acercó a Jessica y aparte le dijo algo. Jessica hizo un gesto de alerta, pero luego saludó a algunas personalidades italianas y con Vértigo le dijo algo al mayor Mustafá. Pude ver cómo nuestro jefe les daba instrucciones, pero haciendo gestos como contándole a las chicas alguna anécdota divertida, a lo cual soltaron una carcajada. El viejo truco de sonreír para que el enemigo no se percatara de que lo habíamos visto. Luego Vértigo se me acercó y me tomó de gancho. - Voy a decirte algo, espero lo tomes con calma. Adivina quién acaba de llegar... ahá, mira a la barra. Miré a la barra del salón que más bien parecía la antesala del palacio del rey francés Luis XV... en ese momento se me helaron las manos y palidecí, y el corazón comenzó a palpitarme con fuerza, como presintiendo el peligro. En la barra estaba 83
    • sentada, nada menos que Magaly. Tenía un vestido negro escotado a la espalda, sujeto al cuello y dejando ver sus hombros. Y estaba sola. - Mustafá ha ordenado retirar a Jessica del salón para evitar que Magaly la ataque - continuó Vértigo. - Si está Magaly, está Yoanis. - Por eso Mustafá quiere que le hablemos y le saquemos información, y de paso yo la sacaré a taconazos de aquí. - Ouch! por qué me hacen sufrir tanto?... es imperativo hablarle? - No inicialmente. Deja que yo inicie la conversación, luego tú entras cuando consideres conveniente... además, deseo tomar algo para llamar la atención de Magaly. Qué tan puritana es? - En público parece una monja, pero a solas... por qué rayos te estoy contando esto?! es información ultra-secreta! Vértigo no pudo contener la risa y tomándome de gancho me animó a que nos acercáramos. - A trabajar, detective Gal. Y nos dirigimos a la barra. Nos sentamos a lado y lado de mi ex-esposa, pero yo me senté de espalda a Magaly, para que no me viera aún. - Un Orgasmo, por favor - ordenó Vértigo en idioma árabe, refiriéndose al cocktail que se prepara así: en un caballito se llena un tercio de amareto, seguido de un tercio del licor de cafe y se termina con un tercio de Crema Irlandesa. Magaly abrió los ojos sorprendida, casi escandalizada, y la miró cono reconociéndola. Vértigo también la miró y le regaló una sonrisa, la cual Magaly devolvió muy tímidamente, pues pensaba que la chica a su lado era lesbiana. Si había algo a lo que Magaly verdaderamente le tenía pavor, era tener a una lesbiana a su lado. Alguna vez me contó que nada le producía tanto horror como el que una chica con dicha tendencia se le acercara, y cuando se percataba de que la estaban seduciendo, o al menos deseaban cortejarla, salía huyendo como una gacela ante la presencia del tigre. Pero esta vez no lo hizo, tal vez para no pasar la vergüenza ante la gente, o estaba ocurriendo algo con ella. - Me encantan las emociones fuertes - le comentó Vértigo a la chica, como queriendo iniciar la conversación. - Lo sé - respondió Magaly. - Te veo nostálgica, amiga. Amiga? Por qué Vértigo llamaba “amiga” a Magaly? - ... qué contiene lo que pediste? – preguntó Magaly. - Crema Irlandesa, licor de café y amareto... vamos, anímate! va por mi cuenta. Oye! que sean dos. El barman sirvió a las dos chicas el cocktail solicitado. Magaly lo probó y parece que le encantó su sabor. - Sabe bien - comentó Magaly. - Espera a que te lo termines y te sentirás de lo mejor... – le respondió Vértigo. - Qué interesante!... ya veremos si este trago supera a lo que se siente con un hombre. - ... hablas como si odiaras a los hombres. 84
    • - Estoy aburrida de todos... dime, por qué Dios no creó al hombre con la capacidad de morir si se acostara con otra mujer diferente a la suya? - ... buena pregunta... - Todos mis novios me han sido infieles, ninguno se ha guardado exclusivamente para mí, ni aún uno... en especial uno, el último, mi esposo... hace unos días murió, pero lo odio tanto que su muerte no me duele, me consuela... nunca supe qué rayos era él, siempre creí que era israelí, pero luego me enteré de que era árabe, y que no se llamaba como lo conocí, sino que tenía otro nombre, y lo peor: conocí a su amante. Una maldita rubia... - Por algo dicen por ahí que los caballeros aún las prefieren rubias, ja, ja... - ... hmm, dices que esto tiene amareto? - Sí, por qué? - No está mal, me siento bien, se siente muy bien... mi difunto esposo bebió amareto cuando me engañó acostándose con su primera novia. - Qué bebía él? - Algo con vodka, pero no recuerdo qué era... - Vodka martini, agitado no-mezclado! - dije al barman con voz fuerte. Inmediatamente Magaly escupió el sorbo del cocktail que había bebido y comenzó a toser, como si se hubiera pasado algo del licor a los bronquios. Vértigo le dio palmadas en la espalda. - Ya, ya, gracias, estoy bien - le dijo Magaly a Vértigo, y luego me miró. Estaba sorprendida -... creí que habías muerto, Zamir Gal! - Es verdad que intentaste matarlo encerrándolo en un incinerador de basura? - preguntó Vértigo. Magaly estaba confundida y al verse descubierta, no sabía si gritar o derribar todo. - ... quién eres? - le preguntó a Vértigo en un tono de terror. - Considérame tu competencia oficial, qué tal su te digo que soy la novia de Zamir? - No, eso no es cierto, la novia de él es rubia... - No, no es ella, yo soy su novia oficial, créeme! - Entonces la rubia...? - Era una modelo inglesa que acompañaba a Zamir; mataste a la que no era, tonta! ahora tienes tu alma manchada de sangre inocente... bueno, si es que aún tienes alma, cosa que lo dudo mucho. Magaly extendió su mano derecha para tocarme, pero Vértigo, con un rápido movimiento como de serpiente, agarró fuertemente su mano impidiéndole seguir su trayectoria. Inmediatamente una luz como amarillenta apareció en las manos de las chicas, y se pudo ver una serie de pequeños relámpagos como de una descarga eléctrica. Las chicas tenían sus manos tensionadas y hasta temblaban por el forcejeo, a la vez que se miraban en tono de amenaza y de reto. - Ni siquiera lo intentes - le dijo Vértigo -. A él no lo vas a tocar más, no mientras yo viva y esté a su lado. - No te metas en esto, es asunto entre mi marido y yo. - Aún crees que te pertenece? eres una mala perdedora. Dónde está Yoanis Arginis? - No lo sé. - No estás en Milán por tu cuenta - le dije -, estás aquí porque él te trajo. - No me lograrán sacar información. Una luz más amarilla se pudo ver en las manos de las chicas, y Vértigo sintió que no podía detenerla más. - Será mejor que me sueltes si no quieres un escándalo - le dijo Magaly. Vértigo la soltó y la luz desapareció -... por esta vez, sólo por esta vez te perdonaré la vida; pero en una próxima ocasión… Zamir Gal… te mataré. Esto no ha terminado. 85
    • Magaly se levantó de la barra y se fue del salón. Nuestro equipo se acercaba a la barra lentamente. Vértigo empezó a abrir y cerrar el puño de su mano derecha haciendo un pequeño gesto de dolor. - Te lastimó? - le pregunté a Vértigo. - No, estoy bien. Magaly tiene mucha fuerza, quien la convirtió debe pertenecer a algún nivel avanzado de golems. - Quién crees que pudo hacerlo? - Aún no lo sé, tal vez con el tiempo logremos saber más. - Estás bien? - me preguntó Jessica acercándose a la barra, mientras yo la abrazaba fuertemente. - Mi vida - le susurré al oído -, sí! estoy bien. Estás a salvo, el peligro ya pasó. - Acaba de salir del hotel - nos informó Alexya. - Ella nos llevará a Yoanis - dije -, sabe dónde está, pero no nos quiso decir nada. En ese instante llegó el mayor Mustafá furioso, escoltado por algunos de sus modelos compañeros nuestros. - Malas noticias - comentó en un tono para nada agradable -, Arginis nos tendió una trampa. En estos momentos él está haciendo un evento en la pasarela de San Viatore. Frank, que nadie de prensa se acerque aquí. - A la orden! - No puede ser - contestó Jessica -, no habías reservado tú esa pasarela? - Y tienes el contrato de servicios? -preguntó Vértigo. - Sí, pero quién sabe si pagó a los responsables de la plaza una buena suma de dinero y le cedieron San Viatore. Se supone que esta noche iban a preparar el montaje para el desfile de mañana... ese Arginis! quiero despescuezarlo ya mismo. Charles! dame un cigarrillo. - Pero, Mustafá... - Un cigarrillo, ahora!! - Esta bien! cálmate!... toma. Nunca había visto al mayor Mustafá tan enojado y tan tenso. La mano con la que sostenía su cigarrillo encendido temblaba mucho y su quijada aún más, y no era para menos: esa noche Milán sufría una helada que no se registraba en décadas, hacía tanto frío afuera como si fuera finales de otoño. Todos rodeamos al mayor, esperando órdenes suyas mientras él procuraba abrigarse un poco con la chaqueta de su smocking. - Muchachos, saben lo que más risa me da? que el desgraciado cree que estamos en el Viejo Oeste! cómo se le ocurre organizar en una ciudad tan glamourosa, elegante y exclusiva como Milán, un desfile de tan bajo perfil como si fuera un concurso de camisetas mojadas? eso queda bien en Ibiza, pero en Milán? - Que evento es? - preguntó Jessica. - Diosa Tex Mex. Aquí está el tiquete de entrada. - Ay, no! - exclamé. - Qué ocurre? - En El Cairo, Yoanis nos dijo que haría ese evento en esta ciudad, pero casi nadie le puso atención. Dijo que impondría una propuesta de moda para la Humanidad, hablaba como si fuese a ser la panacea del momento. Luego en Giza, escuché a Satori decir que el plutonio y el argón eran los componentes base del Tex-Mex... sin duda que estaban hablando de algún arma. - Qué tipo de arma lleva plutonio y argón? - preguntó Alexya. - Un misil nuclear - respondió Charles -, y con esos componentes tendría la capacidad de borrar a Francia del mapa. 86
    • Hubo unos segundos de silencio, nadie supo decir palabra alguna. - Recuerdo que cuando Yoanis intentó matarme en El Cairo - dije mientras me terminaba de tomar el vodka martini -, me dijo que lamentaba que no viajara a Milán con él, pero que me podía conformar con saber que me reuniría con mi raza... mi raza... rayos, no!! - Que? - preguntaron todos. - El Tex-Mex será lanzado contra Israel. - Pero, tú no eres israelí, a qué raza se refiere - comentó Alexya. - Soy judío, eso me hace parte de Israel - respondí en baja voz, para que nadie de los presentes en el salón escuchara -, además ya escuchaste a Charles, el Tex-Mex puede destruir a toda Francia, y qué está alrededor de Israel que tiene el tamaño de Francia y forma parte del Eje de la Fraternidad?... Palestina, Gaza, Líbano, Egipto y Jordania. El ataque no es sólo contra Israel, el maldito quiere acabar con todo el Medio Oriente. - Muy bien - dijo el mayor Mustafá -, hay que movernos rápidamente. Necesitamos saber dónde está el misil para desactivarlo cuanto antes, en el peor de los casos saber en dónde será el lanzamiento. Alexya, Charles y Pamela, váyanse a San Viatore y vigilen a Yoanis. Si alguno de sus escoltas los atacan sáquenlos del juego, entre menos esté Arginis protegido más fácil se podrá arrestarlo. Hay que salir por varios sitios para que los invitados no sospechen, así que las chicas salgan por la puerta principal, los muchachos por la puerta trasera, por la cocina del hotel, hagámoslo en salidas intermitentes de un minuto... Iye, vienes conmigo; hay que avisar a las agencias de seguridad del Medio Oriente. Jessica, necesito que te encargues de los rastreos computarizados. - A la orden! - respondió la doctora Tiger. - Zamir, no debería ponerte en aprietos, pero eres el experto para este tipo de trabajos. Averigua en dónde duerme Magaly y búscale algún mapa o algún dato, coordenadas, direcciones sin nombre, lo que sea con tal que nos diga en dónde está el Tex-Mex. - Pero Mustafá, por qué lo envías a la boca del lobo? - preguntó Jessica preocupada. - - Porque él tiene la suficiente sangre fría para matar al que se le cruce en su camino, por algo fue un metsadí… recuerdas? – le dijo a Jessica al oído. - Siempre me pones a hacer el trabajo sucio! - le respondí. - Esa es la idea, muchacho!! - respondió el mayor Mustafá con una sonrisa de picardía y en medio de las risas de mis compañeros y el abrazo rompe costillas de Jessica que tanto me agradaba sentir. 87
    • XIII Madrugada de Trabajo en Milán Milán parecía Moscú a finales de octubre, el frío partía los huesos. Logré averiguar gracias a unos hombres que el mayor Mustafá había ubicado en la sotea del Meridien Gallia que Magaly se había hospedado en el Hortel Verdi, una torre en el distrito financiero de la ciudad, y que la cuenta de hospedaje estaba a nombre de Yoanis Arginis. No tuve tiempo de quitarme el smocking, así que tuve que ir tal cual estaba. La primera fase era burlar la seguridad del hotel. Aproveché la distracción del botones para ingresar, y caminé delante del una señorita que estaba en la recepción. - Bouna sera - dije a la chica de la recepción. - Buona sera, come sta? - me respondió la chica sin mirarme. Debía buscar una manera de hacer amena la entrada si quería continuar mi misión y no dejarme desenmascarar. Aproveché que la chica de la recepción estaba viendo televisión a través de una palm, y tomé una botella de vino... un Dolcetto vendimia del 2036, muchas décadas de añejamiento pero excelente para mi propósito. me dirigí a la chica. - Disculpa - dije en inglés -, voy a la habitación de la señorita Magaly Rajab. - Sí, está en el penthouse. Avisaré su llegada. - No!... no lo hagas, es una sorpresa - respondí mostrándole la botella de vino. - Ah, entiendo. - Soy su esposo y acabo de llegar a Milán, pero ella no lo sabe, es una sorpresa de aniversario. Podrías facilitarme un par de copas? - Sí, el bar está al fondo, saliendo de la sala de espera. - Grazie - respondí. Luego de solicitar las copas y de subir hasta el último piso en el ascensor, procedí a la segunda fase. Con la ayuda de mi llavero, logré decodificar la contraseña de seguridad del penthouse. Entré procurando no hacer ruido, y cerré de inmediato la puerta. Dejé las copas y la botella del vino en el suelo y saqué de la chaqueta una 88
    • pistola Walther PP7 que el mayor Mustafá me había dado, ya que de Magaly podíamos esperar cualquier sorpresa. Toda la sala estaba a media luz, y había sobre el sofá un computador portátil. No había memorias USB ni CDs ni papeles, sólo el computador portátil. "Bueno, Zamir, ya lo hiciste una vez en Turquía, lo puedes hacer de nuevo", pensé. En ese instante escuché que abrían una puerta y volteando a un pasillo a mi izquierda, se veía una sombra de alguien que se acercaba. Me escondí detrás del sofá... pude darme cuenta de que era Magaly, que iba hacia el balcón... ella vestía en ese momento un traje de dormir tipo vestido de baño, blanco y recogiendo pliegues desde el pecho, y estaba descalza. Recordé que ese era el traje de dormir que yo le había regalado para las festividades de Purím tres años atrás. Casi nunca lo usaba porque le parecía demasiado atrevido para que una mujer de su credo lo usase, pero... vean, señores, cómo cambia una mujer puritana cuando es herida en su ego de mujer! no niego que en ese momento hubiera querido retroceder el tiempo a tres años atrás, cuando nuestra relación empezó a denotar una cierta mejoría y técnicamente hablando, éramos la pareja ideal del barrio Leumi de Jerusalem. Pero ya nada podía volver a ser como antes, eso estaba más que claro; se necesita ser un completo idiota sin sentido común para no entenderlo y actuar consecuentemente. Otra cosa que me sorprendió era el cómo Magaly salía con ese vestido al balcón y no sentía frío, cuando afuera el helaje partía los huesos y aún más que eran como las dos de la mañana. Pero bueno, no estaba en el penthouse de Magaly en plan de reconquista, sino de trabajo, así que no perdí más tiempo y tomé el computador portátil, luego de cerrarlo cuidadosamente. Pero, qué suerte la mía! halando el aparato empujé accidentalmente un florero que estaba sobre la mesa de la sala y se rompió. Magaly inmediatamente escuchó que algo se había roto y como que me alcanzó a ver, porque entró corriendo y, no sé de dónde lo sacó, empuñó un cuchillo pequeño y se escondía detrás de una pared, a mi derecha. Bueno, y ahora qué? qué era más rápido? una finta de cuchillo o un disparo? pensé que, por principio ético de igualación de fuerzas, Magaly no se merecía semejante ventaja de mi parte, así que guardé la pistola en mi chaqueta. - Magaly, sal de tu escondite! - le grité. - Qué haces aquí? - me gritó desde el otro lado, escondida. - Mi trabajo. - Serías capaz de diapararle a tu mujer? - Hasta cuándo me vas a seguir considerando tuyo? - Para siempre. Qué creíste? que lo nuestro se puede romper así con palabras y procesos? nuestro amor es legítimo, te uniste a mí, somos una sola carne y nada ni nadie puede deshacer eso. - Sigue soñando, Magaly. Qué no te enseñaron en la iglesia que existe algo que se llama "libre albedrío"? - Ustedes los judíos, siempre saliéndose por la tangente! 89
    • - Estoy desarmado, ya guardé mi arma, no te voy a disparar... para mí, eres inofensiva con un cuchillo. Magaly salió de su escondite empuñando con su mano derecha el cuchillo y con la izquierda el estuche, mientras yo elevaba las manos. La poca luz que había en el penthouse le daba a la silueta de Magaly una presencia muy sensual. - Estás usando el vestido que te regalé en Purím - le dije. - Debo reconocer que te ves bien con smocking, te ves irresistible... Iye debe estar muy orgullosa de ti. - Lo está, gracias por el interés. - Para qué te llevas mi computador? - Lo necesitamos. Mucha gente morirá si no detengo a Yoanis y tú eres la única persona que sabe de sus planes. Cómo lograste que él te diera su confianza? - El poder de la verdad, le conté todo lo que sé de ti, aunque no me cree del todo. Ahora, hazme el favor de dejar el computador donde lo encontraste. - Como tú dices: es mi obligación... salvar a esas personas es mi trabajo. - Esto te va a costar muy caro. - Magaly, escucha!! - No me grites!! - Está bien... - respondí mientras bajaba las manos - entre los muertos millones de palestinos serán contados, tú naciste en Palestina. Qué no te importa lo que ocurrirá con tu gente? con tus padres?... cu, cu! dos en punto, es hora de despedirme. Shalom v´lehitraot!! - Regresa aquí, maldito!! No sé cómo lo hizo, pero Magaly dio un salto largo y me logró atajar en la puerta principal del penthouse. Ella hizo una peligrosa finta hacia mi cuello, y menos mal el reflejo me permitió esquivar el peligroso movimiento de brazo. Una nueva finta fue dirigida a mi pecho, la cual esquivé girando el tronco hacia atrás, y aproveché la falta de cubrimiento de Magaly para propinarle una patada al pecho, con la cual la envié contra la pared, cayendo sentada. Se levantó rápidamente para impedirme la salida, y corrí hacia el balcón del penthouse, en donde ella me lanzó varias fintas, una de ellas me alcanzó el nudillo central de mi puño izquierdo, con el cual sostenía el computador. Yo lancé una patada rastrera a los pies de Magaly, pero ella saltó y logró esquivar mi ataque. En ese instante ella me lanzó una patada al rostro, la cual también esquivé girando como tronco de madera hacia atrás, y luego levanté los pies para golpearla. Alcancé a impactar nuevamente su pecho, y retrocedió. Tomé el computador que se me había caído, y casi gateando me dirigí nuevamente a la sala. Magaly me hubiera aplastado con el sofá que había acabado de arrojar al suelo, lo bueno fue que ella resbaló con el sofá y cayó de bruces al suelo. Por fin pude tocar la puerta principal y abrirla, y casi a rastras pude salir. Al salir me esperaban unos sujetos que estaban en la acción de sacar de sus chaquetas sus armas de fuego; inmediatamente me arrojé al suelo y saqué del bolsillo de la chaqueta la PPK, y como un movimiento de serpiente disparé certeramente a las manos armadas de los sujetos, quienes del dolor tuvieron que arrojar sus armas al suelo mientras sostenían con la otra la hemorragia de sus heridas. No tuvieron tiempo de reaccionar, mientras yo me levanté del suelo dando un giro de rollo hacia adelante con el impulso de mi cuerpo. Corrí lo mejor que pude por el corredor y las escaleras de emergencia... Magaly me había alcanzado resbalándose por las barras de las escaleras. Me lanzó con su 90
    • cuchillo una finta al cuello, la cual esquivé a la vez que le disparaba yo al abdomen en una reacción instintiva… De pronto todo se detuvo y un silencio sepulcral invadió las escaleras… Magaly se miró su abdomen abaleado por mi PPK, y para sorpresa de ambos la sangre no salía a borbotones, sino que por el contrario, la herida cerrada milagrosamente… luego ella me miró fijamente a los ojos, con un gesto de victoria y de enojo a la vez. Magaly extendió su mano hacia mí, retrocedí instintivamente y la agarré del brazo con mi mano derecha procurando que su mano no tocara mi cuerpo, y con fuerza la arrojé hacia abajo... yo sabía que no podía permitir que me tocara con sus manos o estaba perdido. Magaly rodó por las escaleras, se golpeó contra la pared y cayó sin sentido al suelo. No me iba a poner con contemplaciones, pues si Vértigo estaba en lo cierto, esta mujer no estaba muerta con semejante caída de las escaleras, así que mientras ella rodaba por las escaleras agarré una soga que colgaba al centro de las esclareas y que parecía estar forrada de plástico; me lancé a la soga y mientras me sujetaba yo caía rápidamente. Sostuve el computador con toda la atención del caso, como un arquero de soccer cuando recibe un pelotazo, y cuando llegué al primer piso, gracias a Dios no me golpeé la cabeza, pero sí se me torció el tobillo derecho y el coxis me dolía mucho, además de la columna, ya que caí a gran velocidad. Adolorido, salí por la puerta de emergencia. Al llegar a la recepción me dirigí a una pared que tenía unos espejos. Tenía la camisa por fuera y el corbatín ladeado. Miré a todos los lados, e intuyendo que el peligro ya había pasado, aproveché para arreglarme y aparecer como si nada hubiera ocurrido. Salí del hotel ante la mirada atónita del botones, aunque cojeando. Llegué nuevamente al Meridien Gallia. El equipo uno, que comandaba Alexya, aún no había llegado. Ya en mi habitación, el resto del equipo se reunió. Como me dolía mucho el tobillo y la espalda, Jessica con la asesoría de Vértigo, me dio unos masajes. Nuevamente mi espalda desnuda estaba en manos de una mujer, esta vez en manos de mi psicóloga personal. - Muy bien - decía Vértigo a Jessica -, ahora aplícate aceite en tus manos y repasa el nervio. - Ahora sí, Zamir - me decía la psicóloga -, nos vas a contar por qué te accidentaste? - Eeh... bueno, digamos que quise practicar un poco de salida de bomberos, y no me funcionó la técnica. - Debes tener cuidado de no accidentarte tanto - me decía el mayor Mustafá mientras revisaba los archivos del computador portátil de Magaly -, eres agente especial de Interpol, pero también eres modelo y necesitamos tu imagen en perfectas condiciones, estos no son tiempos para jugar al boina verde. - Aaugh!! - grité de dolor - ... oigan! me van a enviar en pedazos a casa, o qué? - Resiste, detective - me decía Vértigo mientras se sentaba en el suelo frente a mí - … los discos lumbares son los más delicados de una columna vertebral, si no los acomodamos nuevamente no podrás desfilar, al menos en una semana. Jessica, haz el giro de pera sobre los músculos, como te enseñé. - De acuerdo - respondió Jessica. - Con suavidad, por favor - rogué. - Haré como si no hubiera escuchado eso - respondía Jessica con cierto aire de 91
    • picardía. - Aaaugh!! - Eres un niño mimado, lo sabías? - me replicó Vértigo. - Gracias por el concepto - le respondí. - Muchachos, escuchen!! - interrumpió el mayor Mustafá - lo encontramos. Yoanis va a lanzar el Tex-Mex mañana a las siete de la mañana... el Tex-Mex lo lanzará, según indica este mapa, en una zona despejada de Certoza Di Pavia, al sur de Milán. En dónde exactamente? no sabemos, pero sí el sistema indica un terreno plano en la ladera oeste del Río Naviglio, que cruza por esa zona. Eso como primer punto. Segundo, el transporte? encontré un registro del alquiler de un camión Bluebird modelo HDV-62 color plateado, para trasladar una carga aún no especificada, que saldrá de Corsico a las ocho de la mañana... sin duda es el misil. - Bueno, jefe, tú dirás - dije. - Cómo va tu espalda? - Mejor, y el tobillo ya está bien, puedo correr. Chicas, gracias por el masaje. - Ve, cámbiate de ropa y salgan ya a buscar el camión. Ya tengo a Alexya trabajando en distraer a los escoltas de Arginis... un momento... El mayor Mustafá sacó del bolsillo de su camisa un teléfono celular, parece que le había llegado un mensaje de texto… - … mensaje de Roma, dice que los refuerzos llegarán a las cinco de la mañana... o sea, en media hora. No se lleven las Walther, las tengo que devolver, mejor usen la DJ2. A trabajar, sólo nos quedan menos de tres horas para dar con ese misil! Me puse un jean azul oscuro, zapatos negros livianos y un sweater negro de cuello alto con cremallera invisible al hombro izquierdo. Entregué al mayor Mustafá la pistola clásica que me había dado y cargué el arma de asalto que nos había conseguido. Se trataba de una pistola grande, con doble cañón, el de abajo lanzaba láser de alta densidad, que simulaba al lanzagranadas. Cinco leds laterales que indicaban la energía del arma. No era mucho, pero sí era un arma poderosa. Por lo demás, me humedecí el cabello y me lo peiné hacia abajo, como lo venía usando. Vértigo también se cambió de ropa, esta vez vestía una blusa en lana negra y una chaqueta de cuero marrón y larga. Jessica decidió vestir su equipo de motociclista, toda la ropa en cuero negro. La CIA le había suministrado en Milán un pase para disponer de una motocicleta modelo Ninja. Eran las cuatro y quince de la mañana y el frío nos puso a todos a temblar las quijadas y nos puso la piel como de una gallina. Comimos algo liviano y una bebida energética, ya que nadie había dormido en toda la noche. Nos disponíamos a ir a patrullar el área sur de Milán, cuando el mayor Mustafá recibió una notificación... - Zamir!! - Sí, señor?! - El satélite rastreó movimientos de argón y plutonio en una acería en Buccinasco, ahí mismo en Corsico. Sin duda están terminando de ensamblar el misil... si puedes, destruye esa acería, ya hay permiso de Roma para que procedamos a nuestra manera. Vete ya. - Sí, señor. Jessica, nos vamos! No podía creer las habilidades de Jessica para conducir una motocicleta tan pesada con una modelo ninja. Se fue por la autopista a toda velocidad, hasta sentí cómo el viento frío de la madrugaba me helaba las coyunturas, pero era imperativo aguantarse. 92
    • Llegamos a la acería. Todo estaba iluminado y todo parecía en orden, de no ser porque algunas chispas como de juegos pirotécnicos explotaron cerca a nuestro recorrido. Mientras Jessica seguía su recorrido, yo respondía a los disparos con la DJ2 que el mayor Mustafá nos había dado de dotación. Efectivamente el arma era muy poderosa. Un simple jalón de gatillo y obtenía una ensordecedora ráfaga de luces rojizas que hacían explotar lo que tocara su paso. Menos mal yo gozaba de una puntería excelente, y siempre disparaba a las extremidades, procurando no matar a nadie sino de inmovilizarlo. La confusión reinó en la entrada del complejo y varios guardias, al verse en desventaja con nosotros, acabaron huyendo. Jessica hacía rugir el motor de la motocicleta con tal profesionalismo de un acróbata, que retumbó dentro del complejo, cuando avanzamos. Al final, llegamos a un área solitaria, donde el vapor y algunas luces predominaban. Jessica se quitó sus gafas y su casco negro, y desenfundó su DJ2, lista para dispararle a todo lo que se moviera. - Bien, querido - me decía -, no subo contigo porque tengo un mal presentimiento. Te esperaré aquí, cuando hayas activado el detonador, corre hasta aquí. Si sucede algo, salta desde ese sector hacia la moto. Yo estoy pendiente de ti. Luego me estampó un dulce, lento y profundo beso. - Por nada del mundo permitas que se te acerque alguien - le dije -. Cuídate y deséame suerte. - Behatzlajáh! (que significa en hebreo “buena suerte”). - Todá. - Aní ohevét otéja - me dijo Jéssica con una dulzura especial, que en hebreo significa "te amo". - Aní ohev otaj - respondí luego de besarla y estrechara en mis brazos -... no te vayas sin mí. - Hecho. Subí las escaleras metálicas apuntando el arma y avanzando sigilosamente. El ruido de las máquinas de aquella industria me ponía algo nervioso, pues no sabía qué más me esperaba arriba. Creo que subí como unos cuatro o cinco pisos, cuando me percaté de que había movimiento... me moví como gato, procurando que no me descubrieran... efectivamente, estaban ensamblando el misil, un cohete de cincuenta centímetro de diámetro y de unos tres o cuatro metros de longitud. La ojiva estaba siendo armada con unos cilindros que inmediatamente identifiqué: argón y plutonio. 93
    • Y entre los que realizaban el trabajo, estaba Magaly. "Adón she’Olám!!, qué karma estaré pagando yo para encontrarme a esta mujer hasta en la sopa?", pensé furioso y resignado a la vez. Eran ocho personas y varios estaban armados. Tenía que encontrar el momento preciso para atacar, con el misil abierto era muy peligroso disparar, podría desatar una contaminación atómica peor que Chernobyl. Luego de dos minutos, por fin atornillaron los químicos y Magaly dio la orden de trasladar el misil. Ahora quedaban cuatro a mi merced. Ya me disponía a disparar desde mi escondite, una pared inclinada en diagonal de metal, cuando sentí un cañón frío en la nuca. - Despacio -dijo en inglés -... déme el arma. Me levanté muy despacio y entregué la DJ2, pero justo cuando el sujeto que atrás me apuntaba había tomado mi arma, giré rápidamente y le propiné un fuerte puñetazo a la cara. El muy desventurado alcanzó a disparar al aire, y acabó por alertar a todos. Sin perder la acción tomé el fusil del sujeto (un KLOBB) y disparé a los otros tres, sirviéndome del que me había apuntado como escudo humano. Varios impactos acabaron por matar al sujeto en el que me cubría, y los otros tres también cayeron fulminados. - Saquen el misil, yo me encargo de éste!! - ordenó Magaly en árabe gritando a todo pulmón, como nunca jamás la había escuchado gritar y mucho menos dar una orden tan tajante. Arrojé al sujeto al suelo y Magaly y yo nos lanzamos el uno al otro en el aire. Nos dimos un puñetazo mutuo en el hombro, y caímos al suelo, agarrados del brazo del otro y adoloridos, aunque no lo mostrábamos. Se inició entre nosotros un toma y dame, un tire y afloje de puños y llaves de judo, como nunca en mi vida había peleado con una mujer, y mucho menos con Magaly. Pero ésta era otra Magaly, no era la Magaly delicada y suave que yo conocí sino una fiera completa, una asesina en potencia y poseía una fuerza que yo no conocía y que en algunos segundos creí que me iba a vencer y someter. Era como si estuviera endemoniada... Nos arrojamos a un pasillo giratorio de metal, que cuando llegaba a la mitad se ponía justo sobre el acero caliente. Magaly me propinó un par de sus famosos y temibles puñetazos a la cara, lo que me hizo sangrar la boca inmediatamente. Yo respondía golpeando sus extremidades, para fatigarla... pero pareciera como si cada golpe mío la fortaleciera. Sin soltarme de las varillas del pasillo giratorio, me defendía usando los pies, buscando su pecho o su rostro, ya que ninguno de mis puños daba resultado. Nuevamente un tire y afloje de llaves e intentos de luxar los brazos nos tomó algunos segundos. - Por qué no te mueres?! muere, muere!! - me decía Magaly completamente iracunda y presa de la ira incontrolable, que parecía ser lo que la fortalecía. Al fin logró llegar a mi cuello, resbalé y caí al suelo del pasillo giratorio... abajo, el acero hirviente amenazaba con recibirme y hacer papilla de mí. Magaly tenía una fuerza brutal en sus manos, me estaba ahorcando y además me estaba enterrando sus uñas, y yo me estaba asfixiando, además de que empecé a sentir como si me hubieran puesto dos cables de electricidad en el cuello y me hubieran aumentado el voltaje poco a poco. Con dificultad estaba pasando saliva. 94
    • Le propiné algunos puntapiés a su cadera y piernas, para que me soltara. Al fin, en un último intento por defenderme, lancé un grito, tomé a Magaly de los brazos con todas mis fuerzas, sin llegar a tocar sus manos (de lo contrario estaba perdido), logrando retirarlos del cuello. Puse mis pies bajo su estómago, lográndola levantar, y en un nuevo grito levanté los pies con toda la fuerza que me quedaba, como si fuesen un impulsor de catapulta y la lancé por encima mío... Magaly lanzó un grito de muerte, la había sacado del pasillo giratorio, no tuvo tiempo de sostenerse de las barras y cayó al acero hirviendo. Yo vi cómo caía y cómo una llama apareció cuando su cuerpo cayó sobre el acero. Aún en el suelo del pasillo giratorio, tosí para recuperar mi respiración. Estaba fatigado y muy golpeado. 95
    • XIV Cae la Banda de Arginis Ya un poco recuperado, aunque adolorido, acerqué el pasillo giratorio a tierra firme... o mejor, a metal firme. Ubiqué algunos controles que habían sido instalados para el ensamblaje del misil. Tomé el detonador y lo activé. Cuando se encendió y lo cargué correctamente a tres minutos, corrí lo más que pude y empecé a bajar escaleras... de pronto, como a eso del tercer piso, me había perdido, no recordaba por dónde había subido, y corrí por unos pasillos tan de prisa, que me tropecé con unos tubos... al fin, encontré una escalera y bajé. Ya recordando por dónde había subido, seguí mi escape. Y al estar corriendo por el segundo piso, grité. - Jessica!! un minuto, vámonos!! Jessica ya me había localizado, encendió el motor de su motocicleta y emprendió la marcha hacia mi ruta... había corrido unos veinte metros cuando vi que se acababa el camino y no había nada más. - Salta!! - me gritó Jessica. Yo salté y justo en mi trayectoria se ubicó la motocicleta, en la que caí sentado. Jessica hizo rugir el motor de su motocicleta, y justo al salir del complejo, pasando por las vías férreas de la acería, el estruendo y una gran luz se hizo sentir atrás nuestro, sentí cómo mi cuerpo vibraba por dentro a causa de la onda explosiva, y Jessica aceleró el vehículo para que la onda explosiva no nos fuese a alcanzar con algún escombro. Ya había amanecido. El mayor Mustafá nos informaba que el camión había sido localizado en Rozzano, tomando la autopista hacia Certoza Di Pavia. Como éramos los más cercanos, nos ordenó interceptar el camión, que iba escoltado con tres autos. Emprendimos el camino de inmediato, ni siquiera tuve tiempo de lavarme la cara, puesto que había sangrado mucho en la boca, aunque no tenía los labios hinchados, sí los tenía rotos por causa de los puños de Magaly. Por eso yo le temía tanto a que ese día llegara... ja! ni siquiera yo me salvé de los golpes de Magaly, ahora sí podía decir que ella golpeó a todos sus novios, ninguno se salvó de sus ganchos derechos. Efectivamente, iba una caravana escoltando el camión con la descripción del mayor Mustafá. Esquivamos con habilidad los disparos de los escoltas del camión, y respondimos con nuestras armas al ataque. Al primer vehículo logré impactarle en sus neumáticos, y lo sacamos de la jugada. El segundo nos dio un poquito de problemas, ya que nos estaban lanzando granadas. El impacto nos ensordecía y el humo casi hacía salir a Jessica del carril. - No vayas a matarnos!! - le grité a Jessica, y ella hizo con su cabeza un gesto de aprobación, y hacía rugir aún más el motor de su motocicleta. Afortunadamente la carretera era en línea recta y plana, a pesar de que Milán estaba sobre las formaciones alpinas. Apunté al conductor, era la única forma de sacarlo... con la DJ2 impacté a la silla del conductor, quien perdió el control del auto y se fue contra un poste de alumbrado. El auto no explotó (eso sólo ocurre en las películas de Hollywood), pero sí sacó a sus ocupantes por la ventana delantera, como balas de cañón. Ya con el camino libre, era el momento de la Fase II. 96
    • - Déjame al lado!! - Qué vas a hacer?!! - me gritó Jessica, aunque por tener el casco puesto no le escuché muy bien. - Parar el camión!! no creerás que lo voy a volcar con el bebé que tiene a bordo!! - ... Bien!! Prepárate!! Jessica aceleró más y me acercó a la parte trasera del camión. Trepé con algo de dificultad, pues la suela de los zapatos resbalaba. Me sujeté a los pasadores y trepé nuevamente. Ya arriba me esperaban dos sujetos con armamento. Uno de ellos alcanzó a disparar una ráfaga, a lo cual me arrojé de nuevo por donde había subido, pero me sostuve con las manos... cuando vi su sombra, listo a pisotearme las manos para que yo cayera, me impulsé y agarré su pierna izquierda, e hice bastante fuerza... el sujeto perdió el equilibrio y cayó a la carretera. Jessica pasó por su lado. Nuevamente retomé la subida. Al menos pude ponerme en pie y avanzar unos pasos. El camión iba a bastante velocidad, y el viento me dificultaba un poco el ascenso a la parte superior del camión. Se me acercó otro sujeto que tenía un cuchillo. - Qué me vieron hoy? cara de carne asada? - pregunté al sujeto, quien me lanzó varias fintas peligrosas, que esquivé, aunque estaba más concentrado en que no me fuera a caer del camión. Luego de varios ataques, pude hacer que el sujeto soltara su arma blanca cuando al mostrármela al frente, como serpiente le di una fuerte palmada con ambas manos.... el cuchillo cayó a la carretera. Luego pude someterlo, y arrojarlo a la carretera. Cuando me levanté, un tercer sujeto se disponía a enfrentarme. - Tú también? - le pregunté mientras el chico empuñaba sus manos como si fuese un boxeador. Tuvimos un corto enfrentamiento de intercambio de puños, varios de los cuales me cayeron en los brazos y el estómago, pero afortunadamente ninguno a la cara. Ya cansado y con urgencia de detener el camión, aproveché uno de sus puños, lo esquivé, tomé su brazo extendido y con la misma fuerza con que venía lo arrojé fuera del camión. Cayó sobre un viñedo que había cultivado junto a esa parte de la carretera donde veníamos. Seguí caminando hasta llegar adelante. Pasé los cables hasta el módulo principal. Me ubiqué a la derecha del camión y vi que una mano armada salía, la cual tomé y la arrojé con fuerza a la carretera. Justo en ese instante, Jessica levantó con agilidad su motocicleta y la hizo andar con la rueda trasera, para aumentar la velocidad. La puerta había quedado abierta y me entré. Cuando me senté, vi que era Yoanis, quien conducía y no sabía cómo reaccionar ante mi presencia. 97
    • - Hola, Yoanis!! - le saludé con una sonrisa - ... bueno, esta es la parte en donde yo digo "quedas bajo arresto". Dicho esto apoyé mi puño izquierdo en el derecho, y con la fuerza del brazo derecho le propiné a Yoanis un fuerte codazo a la cara. El pobre se sobresaltó de su silla y quedó completamente neutralizado. Inmediatamente accioné los dos frenos que el camión tenía: el de pedal y el de mano. Las ruedas del camión empezaron a chillar y a soltar humo... unos cincuenta metros avanzados desde que accioné los frenos y por fin el camión se detuvo. Suspiré de alivio mientras Jessica interceptaba el camión, junto con dos patrullas de policía y otras más que venían atrás de nosotros. Todos desenfundaron sus armas e hicieron bajar a Yoanis, quien fue puesto de espaldas y sus manos contra el camión. Inmediatamente terminó la requisa, fue esposado. El mayor Mustafá bajó de un auto junto con Vértigo y se acercó a Yoanis. Ellos tuvieron una corta conversación en idioma griego que, como era de esperarse, no entendí, pero me imagino que el mayor Mustafá le habría dicho a Arginis sus derechos y Vértigo le habría echado en cara su traición. El mayor ordenó retirarlo del lugar... vimos cómo Yoanis era subido a la patrulla de la policía local, su rostro era de vergüenza y de rabia a la vez. Jessica se acercó hacia nuestro superior, con su casco de motociclista en mano. - Qué le dijiste? - preguntó Jessica al mayor Mustafá. - Sus derechos, además le dije que de nada le había servido escudar sus delitos detrás de su tijera. - Ahora que lo mencionan... esperen!! - grité a los de la patrulla mientras corría. La patrulla se detuvo, y me acerqué al lugar donde estaba Yoanis. Bajaron la ventana para que yo pudiera hablarle. - Antes de que se me olvide - le dije al apresado en inglés -, te recuerdo que me debes dos mil euros menos la comisión por agenciamiento y desfile, en total son tres mil euros contando lo de Jessica. Llévenselo!! Y la patrulla arrancó su trayecto mientras la ventana del vehículo era subida nuevamente. 98
    • La bodega móvil del camión fue abierta y allí estaba el famoso misil Tex-Mex. La policía llamó a un equipo especial de anti-explosivos, para el traslado del artefacto nuclear y proceder a su desarme. Conducido por el mismísimo mayor Izako Mustafá, Yoanis Arginis fue acusado formalmente por terrorismo, tentativa de homicidio contra un oficial de Interpol, por estafa al tomar indebidamente la pasarela de San Viatore, enriquecimiento ilícito y concierto para delinquir. Todos los modelos de la agencia de Yoanis Arginis fueron puestos a disposición de las autoridades locales para determinar los tipos de vinculación que tenían con el estilista griego. Los que no tenían antecedentes ni relación con el Tex-Mex fueron enviados de regreso a sus países de origen. Los demás fueron arrestados y listos para ser juzgados en Italia. Los gobiernos del Eje de la Fraternidad enviaron a sus cancilleres y agradecieron sinceramente al Comité Ejecutivo de Interpol en Lyon, por el trabajo efectuado para evitar una tragedia (nunca supieron que el operativo lo conducía una unidad élite de Interpol... para qué? Bastaba con que la Secretaría General supiera de nosotros). Como recompensa, se nos otorgó a cada miembro de la unidad una bonificación, depósito de cien mil euros por cada efectivo a nuestras cuentas de ahorros personales, y una carta de felicitación con copia a los comandos de policía de nuestros países respectivos, y la solicitud del Comité Ejecutivo a dichos comandos, solicitando la permanencia indefinida de nosotros en la comisión asignada. Fiel a su palabra, Vértigo entregó al Comité Ejecutivo más de veinte mil pistolas Kabuki III con sus municiones. La prensa estuvo presente en Lyon para la entrega del armamento, pero nuestros superiores de Lyon estaban impresionados al ver a cientos de hombres de cabeza rapada, gafas oscuras, ropa de paño y con código de barras en la frente. Vértigo envió con estos hombres un reporte de entrega completo y el Comité Ejecutivo comentó que no se explicaban cómo a la hora de someter a estos hombres bajo arresto se desintegraron como una lluvia digital de códigos binarios y desaparecieron. Oficialmente, Vértigo aún tenía una orden de captura por tráfico de armas, pero seguía siendo un misterio su paradero y aún más, su identidad. Pero el trabajo en Orkos Models no terminaba, al contrario. El desfile de joyería en Milán se hizo el mismo día en que Arginis fue arrestado, y de ahí salimos a Roma, para un lanzamiento de ropa casual. Aquí todos, sin excepción, nos lucimos. Una sorpresa muy linda que me haya podido dar el mayor Mustafá fue en el desfile de verano de Zeus Wear, en la majestuosa isla de Santorini. 99
    • Varios días después, de regreso en Atenas, una mañana desperté muy agitado. Fue un sueño muy corto pero intenso y lo sentí como real. Soñé que me encontraba en medio de un desierto, rodeado de delicadas dunas... el sol en todo su esplendor y el viento soplaba muy fuerte y creaba una barrera de arena de casi un metro y medio de altura, pero no era una tormenta de arena... me veía con una túnica como de sultán y mi rostro cubierto con una jatta para protegerme de la inclemencia del viento... empuñaba un sable persa mediano... frente a mí Magaly vestía un atuendo similar al mío y también con un sable... iniciamos un combate en el que nos lanzábamos unas peligrosas fintas al rostro y al abdomen... luego de casi un minuto de duelo, mi contrincante aprovechó una fuerte finta que no pude controlar en el impulso, y dirigió su arma contra mi cuerpo… de repente sentí como si algo frío como el hielo hubiera penetrado mi abdomen y hubiera salido por mi espalda, y un fuerte dolor como si hubiera tragado entero un cubo de hielo... Desperté sobresaltado, aunque sin tanto pánico. Sentía el cuerpo sudoroso y tardé un par de segundos en recuperar la conciencia. Ese día yo estaba muy inquieto. El sueño fue tan real que por unas horas estuve convencido de que ella verdaderamente no había muerto. Como era sábado, y yo los sábados no tenía absolutamente nada qué hacer, me vestí luego de una buena ducha de agua fría, porque la ciudad de Atenas a mitad de año es calurosa, y a ratos un calor insoportable. Salí con Jessica a mediodía y como ella tenía cosas pendientes por atender, la acompañé a su departamento. Era de noche y se sentía un poco el calor. Yo vestía una camisa blanca, jean y zapatos. Estaba caminando por Plaka, cerca a Acrópolis, el cual se veía majestuoso de noche, y aún más entrado el verano. Estaba aburrido encerrado en casa y estaba muy ansioso, como si esperara la llegada de alguien. No lo soporte más y salí a caminar. Tenía un deseo incontrolable, como si algo me impulsara a caminar hacia un determinado destino, y lo hice. Hice una locura, algo que quizás muchos no hacen: caminar por las ruinas del Partenón de noche, escoltado por sus poderosas luces reflectoras... … caminando algunas columnas y se presentó ante mí un destello de luz azulada... y apareció Vértigo. Para esa noche la vi vestida con pantalón de cuero y plástico sodificado en color blanco, llevaba una blusa manga sisa de color vino tinto. Tenía una cinta de colores blanco y negro atado a su antebrazo izquierdo. Era como si nos hubiéramos puesto de acuerdo en encontrarnos allí. - Ha pasado mucho tiempo - le dije mientras ella me tomaba de gancho y continuábamos caminando juntos y despacio, por las ruinas del Partenón. - Así es, Zamir, ha pasado mucho tiempo... cómo te has sentido con Jessica? - Es una gran mujer. 100
    • - En verdad lo es... puedes aprender mucho de ella. - Qué hay de ti? - Vigilando que no te ocurra nada malo, no podemos permitir que Magaly se acerque de nuevo. - Tuve un muy mal sueño anoche, no le quise contar a Jessica para no preocuparla. - No fue un sueño, Zamir... fue real. - Qué? real? - Así es. - Perdón, estamos hablando de lo mismo? - Amado mío, claro que sí! el sueño que anoche tuviste, la batalla con Magaly, te dije que ella no te dejaría en paz... sí, fue real. - Imposible, yo vi a Magaly caer en el acero líquido, nadie sobreviviría a tan altas temperaturas. - A menos que sea un golem, fácilmente pueden absorber la energía del metal sin importar su estado, así que el fuego y el calor ningún daño les hace. - Pero… siendo un sueño... - Si yo tuviera los poderes de Magaly, haría exactamente lo mismo. Por ahora ella no se puede acercar a ti, pero irremediablemente tendrás que enfrentarla nuevamente, y yo también. - ... sabes? nunca pude entender el comportamiento de Magaly. Me pregunto cuántos días o semanas pasaron desde la convirtieron el una golem, nunca se había comportado tan extraña. - ... días? semanas?... detective Gal, tu ex-esposa fue convertida hace mucho, mucho tiempo... Dicen los que merodeaban por el Acrópolis aquella noche, que vieron a una pareja caminando de gancho por las ruinas del Partenón, y que de repente una luz de tonalidades azules con símbolos y números los envolvió, y luego la chica desapareció, dejando al joven custodiado por las sombras de las milenarias columnas de aquel monumento. F I N 101