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Oratoria
 

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    Oratoria Oratoria Document Transcript

    • LA ORATORIA La oratoria, o arte de hablar con elocuencia, es necesaria en todas las sociedades,pues siempre habrá una ocasión en la que uno tenga que dirigirse a un auditorio paraconvencerlo o para expresar alegría, regocijo o dolor. Pronunciamos discursos en lasasambleas, banquetes, entierros, conmemoraciones... En una sociedad como la romana, en la que también existían asambleas políticas (elSenado, los comicios...) y tribunales, el dominio de la palabra era necesario para losjóvenes de buena posición que quisieran dedicarse a la política, prácticamente la únicaopción que tenía un joven patricio, aparte del ejército. Además dichos patricios eran a suvez patronos o protectores de varios clientes, y los tenían que defender en los juicios. Los primeros romanos consideraban que en la oratoria lo importante era ser poseedorde la verdad. Su actitud en ese terreno era casi religiosa: desde su punto de vista nohablaban sólo ante los hombres, sino también ante los dioses. Por eso consideraban queel orador debía tener las cualidades de la gravitas (seriedad), dignitas (dignidad),maiestas (superioridad) y bona fides (rectitud). Pero lo cierto es que muchas veces laverdad es plural, no la tiene uno solo, y además, hay que demostrarla. No siempreconvence el que tiene más razón, sino el que mejor sabe defenderla. Aquí ya entra enjuego la técnica, es decir, la retórica, que es el conjunto de procedimientos para hablarbien. Con Catón el Censor encontramos ya una definición del orador como vir bonusperitus dicendi, es decir, “un hombre de bien diestro en el hablar”. Esa habilidad la aprenderían los romanos con la práctica y gracias a las escuelas deretórica griegas. Dichas escuelas existían en Sicilia desde el siglo V a.C. Los griegosfueron desarrollando el arte de hacer discursos, para lo cual se necesita: o Saber encontrar argumentos, organizarlos y manejarlos. o Ser capaz de armonizar un discurso conforme al tiempo, lugar y auditorio. o Acomodar también la forma a la idea. o Saber utilizar los recursos estilísticos. A medida que mejora la técnica de la oratoria, se pierde el carácter sagrado del quehablábamos antes y se pasa a considerar lo verosímil como más importante que loverdadero y la oratoria como un fin en si misma, más que como un medio. En Grecia la sofística enseñaba a defender tanto un punto de vista como el contrario. En Roma las escuelas de retórica empezaron a asentarse en el siglo I a.C. A partir deentonces los jóvenes, al acabar sus estudios primarios (ludus) y secundarios (escuela delgrammaticus), pasaban al rhetor (un maestro griego o romano) y con él aprendían todaslas técnicas de la oratoria, que muchos perfeccionarían con estudios posteriores enGrecia. Los ejercicios comprendían: o Suasoriae: Discursos de carácter deliberativo en los que se reflexionaba sobre un tema. Tomando como punto de partida un hecho mitológico (p.ej. ¿Debe
    • Agamenón sacrificar a su hija Ifigenia?) o uno histórico, se desarrollaban las deliberaciones del personaje hasta llegar a una conclusión. o Controversiae: Discursos sobre temas judiciales o sobre el texto de dos leyes en oposición. Para ser orador se necesitaba además una sólida formación en derecho (para conocerlas leyes), en historia (para recurrir a ejemplos del pasado), en filosofía (como ayuda enla búsqueda de argumentos morales) y en literatura (la estilística permite pulir la formadel discurso).A pesar de que "el estilo oratorio invade toda la literatura latina", es muy escaso elbagaje de discursos de que disponemos como testimonios directos de la elocuenciaromana.Afortunadamente contamos con el caso excepcional de Cicerón. Cicerón es la oratoriaromana. Sin él, apenas podrían enhebrarse unas líneas sobre esta parcela de la literaturalatina; pues no sólo nos faltaría el material eminente y sin par de sus discursos, sinotambién la doctrina básica, los fundamentos teóricos de la elocuencia y la mayor partede las noticias sobre los oradores que le precedieron; y apenas existiría la oratoriaposterior a él ni las obras teóricas que lo fundamentan, pues unas y otras, porseguimiento admirativo o por reacción contrapuesta, dependen de la oratoriaciceroniana.TIPOS DE DISCURSOS· Genus deliberativum: Pronunciados ante una asamblea para conseguir que tome unadecisión respecto a un asunto.· Genus demonstrativum: Su objetivo es conseguir la alabanza o crítica de unapersona.· Genus iudiciale: Pronunciados ante un tribunal para conseguir la condena oabsolución de un reo. CICERÓN Marco Tulio Cicerón nace en Arpino el año 106 a. C. de una familia ecuestre. Alos 10 años va a Roma con su hermano Quinto para seguir cursos de Gramática. Desdelos 16 merodea por el Foro y sueña con ser un gran orador, a la vez que estudiaDerecho, Filosofía y Elocuencia. El año 81, a los 25, gana su primera causa como abogado en defensa de Quinctio,y al año siguiente defiende a Sexto Roscio, a quien ningún abogado se atreve a defenderpor miedo a Crisógono, favorito del dictador Sila. Su triunfo en esta causa le consagracomo gran abogado. Poco después marcha a Grecia, donde estudia filosofía en Atenas ypasa luego a Rodas para perfeccionarse en elocuencia con el famoso Molón.El año 77 regresa a Roma y se casa con Terencia. En el 76 alcanza la cuestura y esenviado a Sicilia. En el año 70 por encargo de los sicilianos, ataca a su antiguopropretor, Verres. Ante la abrumadora acusación y las pruebas irrebatibles, Hortensio,abogado de Verres, se retira y este es condenado. El año 66 es elegido pretor urbano, y
    • es cónsul en el año 63. En este año descubre la conjuración de Catilina y consigue laejecución de los conjurados. El año 58 el demagogo Clodio hace aprobar una ley quecastiga con el destierro a cualquiera que haya hecho condenar a un ciudadano romanosin ser juzgado, como era el caso de Cicerón, que sale desterrado para Grecia y regresa aRoma el año 57. En el año 53 es nombrado augur y en el 51 sale otra vez de Roma paraejercer de gobernador en Cilicia. Cuando vuelve a Roma, en el 50, estalla la guerracivil entre César y Pompeyo. Cicerón toma partido por este último, que poco después esderrotado en la batalla de Farsalia. César trata de atraérselo; Cicerón acepta su amistad yregresa a Roma en el año 47. A finales del 46 repudia a Terencia para unirse a Publilia,de la que también se divorcia en breve; a principios del 45 muere de parto su hija Tulia.Todos estos acontecimientos abatieron su espíritu sumiéndole en una gran tristeza;abrumado, decidió retirarse a su villa de Astura y dedicarse a la filosofía. Tras la muertede César en el año 44, se pone a la cabeza del partido republicano y pronuncia lasfamosas Filipicas contra Marco Antonio. Constituido el triunvirato, Marco Antonioreclama la vida de Cicerón; Octavio hace esfuerzos para oponerse, pero terminacediendo. El 7 de diciembre del año 43 los esbirros de Antonio alcanzan a Cicerón cercade Formia y le cortan la cabeza, que es expuesta en Roma, junto con la mano derecha,en la tribuna de las arengas.ORADOR Y POLÍTICO Cicerón es el más grande de los oradores romanos. En él culmina una largatradición oratoria, desarrollada y perfeccionada durante la República, en condicionesideales de libertad política. Casi todos los oradores que le precedieron desarrollaronactividades políticas, sociales o de gobierno. Cicerón aúna lo mejor de las corrientes oratorias que se disputan la primacía en suépoca: el asianismo, que tiende a períodos largos, grandilocuentes, a la expresiónflorida y a la hinchazón patética, con gran cuidado del ritmo oratorio; y el aticismo, quese distingue por la desnudez de la expresión y por el desprecio de todo patetismo. Elgenio oratorio de Cicerón forma él solo una escuela. Su expresión es ornamental odesnuda, adaptándose siempre a lo que exijan las circunstancias. Sus discursos pueden dividirse en judiciales, pronunciados ante un tribunalcomo abogado defensor (discursos pro: en defensa de...) o acusador (discursos in:contra...) y políticos, pronunciados en el Senado o en el Foro (igualmente en defensa oen contra de alguien). Veamos, por orden cronológico, algunos especialmenteimportantes de ambos apartados: IN C. VERREM (Discursos contra Verres o Verrinas; 70 a. C.). Cicerón habia sidocuestor en Sicilia y había dejado allí un buen recuerdo; por eso, cuando los sicilianosacusan de concusión y de extorsión a su ex-gobernador Verres, encomiendan a Cicerónla defensa de sus derechos, mientras que Verres era defendido por Hortensio (máximafigura de la oratoria romana hasta que fue eclipsado por Cicerón en sus actuaciones enel Foro). Cicerón, después de un exhaustivo acopio de pruebas, argumentos ytestimonios irrefutables contra Verres, escribe 7 discursos demoledores. Parece que sólopronunció los dos primeros, pues Verres, viéndose perdido, se desterró voluntariamente,adelantándose al fallo del tribunal. Las Verrinas, obra maestra de la oratoria por la
    • solidez argumental y la brillantez de expresión, dispararon definitivamente a Cicerónhacia la fama. PRO LEGE MANILIA o DE IMPERIO CN. POMPEI (66 a. C.). Apoya la propuesta deley del tribuno Manilio para que se conceda a Pompeyo el mando supremo (imperium)de las tropas romanas en la guerra contra Mitrídates, rey del Ponto. Este discurso, queanuda la amistad entre el orador y el general, contiene el mayor elogio conocido de lascualidades militares y personales de Pompeyo.IN L. CATILINAM (63 a. C.) Catilina, candidato al consulado, junto con Cicerón,pierde ante este, y trama una conjuración para hacerse con el poder, incluyendo en ellael asesinato de Cicerón. Este, al tanto de todo por las informaciones que recibe de unode los conjurados, pronuncia contra Catilina cuatro discursos en el Senado, el primerode ellos en presencia de Catilina, al que señala acusadoramente una y otra vez. Laactuación de Cicerón le acarreó una gloria apoteósica y el apelativo de "padre de lapatria". Pero esta misma actuación, en la que mandó ejecutar a los cómplices de Catilinasin concederles el derecho de apelar al pueblo, le había de ser más tarde funesta, ya queen ella se fundará su enemigo Clodio para enviarlo al destierro. A su vuelta dio lasgracias, en sendos discursos, al Senado y al pueblo, que habían apoyado su regreso.Posteriormente tuvo ocasión de vengarse de Clodio en dos discursos: PRO CAELIO (año 56), en defensa de su joven amigo Celio, ex-amante de Clodia,hermana de Clodio, la cual, por despecho, acusaba a Celio de haber queridoenvenenarla. Cicerón aprovecha la oportunidad para poner en la picota a la hermana y,de paso, al hermano, con un ataque rebosante de sarcasmo y de certera ironía contra lainfamante vida privada y pública de ambos. El segundo de los discursos a que nosreferimos esPRO MILONE (52), en defensa de Milón, que había dado muerte a Clodio en unencuentro callejero entre bandas rivales, de las que ellos eran los respectivos jefes. , PRO ARCHIA POETA (62), toma como pretexto la defensa del poeta griego Arquias,al que se acusaba de usurpación del derecho de ciudadanía, para hacer un encendidoelogio de las letras en general y de la poesía en particular. PRO MARCELLO Y PRO LIGARIO (46). Tras el triunfo de César, Cicerón,perdonado según ya vimos, pronunció algunos discursos en defensa de personajes quehabían sido, como él, enemigos del dictador: entre ellos destacan los dos citados.Cicerón apela a la clemencia cesariana, de la que hace un desmedido elogio. IN M. ANTONIUM ORATIONES PHILIPPICAE (Filípicas, contra Marco Antonio,años 44-43). Estos catorce discursos, llamados Filípicas en homenaje a los discursos deDemóstenes contra Filipo de Macedonia, fueron su canto de cisne como orador y, paramuchos, sus mejores piezas oratorias.
    • OBRAS RETÓRICAS Además de los discursos más perfectos, Cicerón nos ha dejada las mejores obrassobre oratoria; ha sabido enseñar como nadie cómo se forma un orador y cómo secompone un discurso; teoría y práctica se funden en él de manera admirable. Tres sonsus principales obras retóricas: BRUTUS, titulada con el nombre de la persona a quien está dedicada. Es una historiade la elocuencia en Roma, desde los orígenes hasta su época, precedida de un pequeñoresumen sobre la elocuencia en Grecia. Cicerón, después de referirse a los oradoresprimitivos, cuyo último y más ilustre representante es Catón, estudia, encuadrándolas encuatro épocas, las figuras que más han contribuido al perfeccionamiento del género.Cierra la obra hablando de sí mismo, de su formación y de los comienzos de su carrerahasta conseguir la fama de que goza. El Brutus es la fuente imprescindible para conocercualquier aspecto de la elocuencia romana. DE ORATORE (tres libros) Y ORATOR .Tratan de la formación del orador y la técnicadel discurso. Cicerón opina que el perfecto orador ha de ser una combinación de tresfactores: disposición natural, cultura profunda y todo lo extensa posible en todas lasdisciplinas (derecho, filosofía, historia...) y conocimientos de la técnica del discurso.Esta técnica, que se enseñaba en las escuelas de retórica, se expone con amplitud en elDe Oratore y abarca 5 puntos fundamentales: o inventio, o búsqueda de argumentos apropiados y probatorios; o dispositio, o distribución de esos argumentos en un plan adecuado; o elocutio, o arte de utilizar la expresión formal, las palabras y las figuras más convenientes; o memoria, para recordar cada cosa en el lugar apropiado; o actio, que es todo lo relacionado con el aspecto físico en el momento de pronunciar el discurso, sobre todo los gestos y el tono de la voz. El discurso, como tal, tiene también diversas partes: o exordium o introducción; o narratio o exposición del tema a tratar; o argumentatio, con dos caras: probatio o aportación de los argumentos, refutatio o rechazo de las objeciones reales o posibles; o peroratio o conclusión, destinada a ganarse a los jueces y al auditorio.
    • Cada una de estas partes exigía un método y una técnica adecuada para alcanzar lafinalidad de todo discurso, que no es otra que la de instruir, agradar, conmover yconvencer. El Orator se centra más en la elocutio, estudiándola en los tres estilos (simple,templado, sublime): figuras de dicción y de pensamiento, elementos de la expresión,armonía de la frase, ritmo oratorio, etc. Cicerón revela en su obra oratoria el arte de la palabra justa, de la fina ironía y laestocada elegante, del "acabado" de las frases y períodos, del ritmo y de la armonía; detodo aquello que lo convirtió en el punto cenital de la oratoria romana y en una de lascumbres de la oratoria de todos los tiempos.