Una historia mas

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Una historia mas

  1. 1. ESTO NO ES NATURALEn un día normal, un mes casual, un año cualquiera, me encuentro sentadoen mi sofá mirando mi foto de infante y recordando esos momentos depequeño que viví y disfrute, hasta donde me dejaron.-Julián, levántate, necesito agua para el desayuno-Dijo Mercedes, mimamá.Se me había olvidado por completo, tenía una cita con mi amigo Camilo enla cascada del pueblo, para bañarnos y luego traerle agua a mi mamá. Melevanté más rápido y entusiasmado que nunca, cogí la ropa que estaba allado de mi cama y salí corriendo. Cuando llevaba más de tres cuadras medi cuenta que no había desayunado, pero enseguida me acorde del árbolde mandarinas que había llegando a la cascada, así que no me devolví a micasa a comer sino que corrí más rápido para alcanzar a comer y llegar atiempo con Camilo.-Hermano, has llegado tarde-Dijo Camilo.-Lo siento, me quede dormido, tu sabes, pero bueno a lo que vinimos-Dijehaciendo una mueca que los dos interpretamos a la perfección.Sin más que decir, nos echamos al agua. Caímos con la fuerza másimpresionante que había visto, cuando de repente escuché un gritoahogado…-¡Camilo! ¡Camilo! ¿Dónde estás hermano?-Preguntaba desesperado.Y nadie respondía, seguí llamando a mi amigo pero nada pasaba, mesumergí en el agua e intente abrir los ojos, pero me gano la presión de lacascada, no pude ver nada. Cuando subí a la superficie, vi a mi amigodetrás de una piedra, nade a toda prisa y me hice al lado de él.
  2. 2. -¡Carajo!-Exclamo mi amigo-¿Qué te paso? ¿Estás bien?-Me he pegado en la pantorrilla con la piedra que tengo abajo-Dijorefunfuñando.-¿Es en serio? Eso siempre te pasa, me has preocupado, mejor vámonos allevarles el agua a nuestras madres, deben estar bien preocupadas-Dijeentre risas.-¡No sé porque siempre que me lastimo te burlas de mí!-Dijo mientras seincorporaba e intentaba salir de la cascada por una escalerita.-¡Vamos! Deja de intentar eso, yo te ayudo a salir, recuerda que estaslastimado.Me miro con rabia, se dio la vuelta y volvió a intentar salir, después serindió y me miro pidiéndome ayuda, me reí y después de un rato salimoslos dos. Recogimos el agua de lo que llamábamos mis amigos y yo “pozo” yechamos a caminar para volver a casa.-¡Anda! Pero estás muy lento Camilo.-¡Si sigues con esa actitud, te juro que la próxima vez que vengas a estacascada será solo, o con tu madre!-Cálmate hermano, solo comentaba la situación-Dije y me reí.Seguimos caminando hacia el pueblo, hasta que nos topamos conAlejandra y Juana, nuestras amigas con las que íbamos a la cascadageneralmente, debo admitir que eran bastante hermosas y era indudable laatracción que yo sentía por la hermosa Alejandra y me entusiasmaba degran manera el hecho de ir a la cascada con ella a pasar un rato de amigos.Claramente mi amigo Camilo sabia de mis sentimientos hacia ella así queno se le ocurrió mejor cosa que decirle a las muchachas:
  3. 3. -¿Y entonces chicas? ¿La próxima semana vamos a la cascada?-Y me miróhaciendo una mueca.-¡Claro!-Exclamó Juana-A menos que Alejandra no quiera-Se miraron y serieron entre ellas, Camilo y yo no pudimos hacer otra cosa que hacer lomismo, porqué, no sé.Nos separamos y nos dirigimos cada uno a su casa, cuando llegue mimamá me acorraló y cuestiono todo lo que se le ocurrió para averiguardónde estaba, con quienes y qué hacía. Ella sabía que siempre que memandaba por agua al “pozo” y me demoraba, solo podía tener una razón deser, me había quedado bañándome con los muchachos, no sabía porqueseguía preguntándome cada vez lo mismo.Todos los días de esa semana tuve que ir a recoger agua y llevarla a lacasa, y cada hora no hacía más que pensar y anhelar que llegara el díapactado con mis amigos para jugar en el agua, era una sensación taninexplicable, era tan hermoso, ver todo el paisaje, los arboles, la cascadacayendo con toda la fuerza y la presión del caso, los animalitos que de vezen cuando se aparecían, era simplemente acogedor.-Mamá, me voy con los chicos a la cascada, ¿Necesitas agua del pozo?-Dijemientras me dirigía a la puerta.-¡Eso no se pregunta hijo! Claro, tráeme la que puedas.Reí, me devolví por los baldes, y salí a encontrarme con Alejandra, y elresto.Cuando nos encontramos todos, sin decir ni una palabra nos dirigimos anuestro lugar, nuestra guarida; nos bañamos, reímos, golpeamos con las
  4. 4. piedras, comimos de los frutos de los alrededores y cuando ya estabacayendo el atardecer nos dirigimos al pozo para llenar los baldes de agua.De repente Juana se detuvo y dijo:-¡Miren! Hay una cerca, no podemos entrar al pozo.Nos detuvimos también y observamos, era increíble, era cierto. Y cuandonos fuimos acercando vimos a dos hombres uniformados a los lados de laúnica parte que no estaba encercada, que parecía ser la entrada. Mi amigoy yo nos dirigimos hacia los señores y les preguntamos:-Disculpe señor, ¿Qué está pasando aquí?-Pregunté con mi voz de infante-Pasa que ya no pueden ingresar, es propiedad privada-Respondió uno delos señores-¿No habían oído que esto es un manantial? No podemosperder esta oportunidad, diciéndole unas cuantas palabras al alcalde deeste municipio pudimos comprar esto, ahora es nuestro, ¿Acaso sabescuánto dinero podemos recaudar vendiendo esta agua natural?-¿Pero cómo es posible esto?-Dijo Camilo- Esto es nuestro, de lacomunidad, no nos lo pueden quitar. ¡Nos quedaremos sin agua!-¿Que no has escuchado niño tonto? Ya no es de ustedes, lo hemoscomprado, ¿Entiendes? C-O-M-P-R-A-D-O… -Respondió el otro señor- Aligual que la cascada de la que los acabamos de ver saliendo, será nuestraen cuanto terminemos de hacer unas cuantas modificaciones a esto.-¡NO! ¡No lo voy a permitir!-Dije exaltado.-¡Cálmate Julián!-Me dijo AlejandraFue tal la furia que me dio que no me importó también mirar mal a estahermosa niña, pero no iba a dejar que me quitaran algo que considerabamío, de mi pueblo.
  5. 5. -¡Niño! Piensa, todo será mejor para ti y tu familia, ya no tendrás que venira recoger el agua, no tendrás que cargar esos pesados baldes, solo tendrásque dar una módica suma de dinero a cambio de una bolsa de agua, ¿No teparece de lo mejor?-¿Mejor? ¿Se atreve a decir que es mejor pagar por algo que podía adquirirgratis al mismo tiempo que jugaba con mis amigos? –Dije casi gritando.-Julián, acuérdate que no es la única cascada que hay por aquí, de hechohay una más cerca a nuestras casas, que aunque no es tan grande yhermosa, es cascada. –Dijo Camilo.-¿Hablan de la cascada que está a unos cuantos kilómetros de aquí? ¿Unaque está al lado de unas palmeras grandísimas?-Sí. ¿Por qué? ¿Acaso también la van a comprar?-Exclame furioso.-¡JA! Cómo se nota que no visitas esa cascada hace mucho tiempo. Lahemos comprado hace más de un mes. Es solo para expandirnos, tu sabes,plan b si este manantial no nos da frutos, solo con hacer unos cuantosmantenimientos podemos purificar el agua de la cascada y hacerla ricapara el consumidor, claro que ustedes son muy pequeños aun paraentender esto del capitalismo. En unos años si aun quieren hablar deltema, los escucharemos.¡Cómo era posible esto, nos estaban quitando algo nuestro paravendérnoslo, solo nos están costeando un capricho, la pereza de no venir arecoger el agua que es nuestra! No podía creer que ni siquiera mis amigosme apoyaran en esta pelea, se estaban resignando a ser abusados por lanueva economía y las industrias prometedoras.-Mire señor…-Dije antes de ser interrumpido
  6. 6. -¡Ya Julián, no más, no vas a hacer nada, piensa, en serio es mejor que nosla vendan, no tenemos que venir cargar esos pesados baldes, aunpodemos jugar cerca a la casa con otras cosas!-Dijo casi gritando Camilo.No supe que más decir, me di media vuelta y me fui dando pasos fuertes yfirmes. Cuando llegue a mi casa estaba con lágrimas, inconscientes, en losojos. Mi madre, al verme así me pregunto qué tenía, le conté y eraincreíble, me dijo lo mismo que Camilo, ella también pensaba que era unbeneficio para nosotros, dolido, defraudado me fui a mi dormitorio y nosalí en un muy buen tiempo.Unos pocos años después me atreví a hacer una excursión con mi adoradanovia, Alejandra, por aquellos lugares en donde mi “pozo” se convirtió enun manantial que alimentaba una economía consumista, y fue realmentedevastador, estaba todo encercado, aun, pero me inventé la forma de mirarpor encima de la cerca y me pude dar cuenta, mi pozo y mi cascada estabasiendo consumida hasta donde más pudieron, los árboles de los cuales nosalimentábamos de vez en cuando estaban secos, las rocas con las cualessiempre nos golpeábamos mis amigos y yo estaban a la vista de todos, elnivel del agua había disminuido dramáticamente, mi pozo estaba casi hastaal fondo, no había casi agua, y pensar que antes no supimos aprovechar elagua que había ahí, la utilizábamos para jugar y ahora no tocaba pagarpara consumirla, y tras del hecho la estábamos acabando, era increíble.Curiosamente cuando me estaba retirando de este lugar me encontré conuno de los señores que tanto odie en los años pasados y estoycompletamente seguro que me reconoció, me sonrió y me saludo, yo, encambio, lo mire con el mismo odio de ese entonces, pero me llene de valory le hice una observación:
  7. 7. -Me doy cuenta que se les está acabando el agua de mi, perdón, de SUpozo.-¿Verdad? Estamos en búsqueda de otros, ¿Acaso conoces alguno?-Dijomientras veía la ira que yo irradiaba.No fui capaz de seguir ahí de pie mirando y recordando que nadie hizonada por esto, esto que era nuestro, lo perdimos y ahora perderemos más,y todo eso nunca lo supimos cuidar, o no hasta que ya no lo teníamos.Ahora, En un día normal, un mes casual, un año cualquiera, me encuentrosentado en mi sofá mirando mi foto de infante y recordando esosmomentos de pequeño que viví y disfrute, hasta donde me dejaron, hastadonde me dejo la economía capitalista, el consumismo. Solo pienso yrecuerdo cómo era el paisaje y la calidad de vida de mi niñez y lo comparoa cómo es ahora, y es realmente trágico. No lo supimos cuidar, y soloanhelo que las actuales generaciones piensen que si esto paso cuandoéramos menos, menos individuos, cómo será y seguimos con esteconsumismo y no controlamos la sobrepoblación.OSORIO MENDIETA IVONNE MICHELLFORERO ROA ANA MARIAINSTITUTO ALBERTO MERANI

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