BUCARAMANGA:ALREDEDOR DE LOS HECHOS
José del Carmen Rivera Mejía     BUCARAMANGA:ALREDEDOR DE LOS HECHOS    Bucaramanga - Colombia, 1999
PRIMERA EDICIÓN                Noviembre de 1999       DIAGRAMACIÓN E IMPRESIÓN                (Sic) Editorial Ltda.    Ce...
A Trini:                          mi inseparable esposa,         por sus 46 años de estímulo en la lucha;                 ...
CatalinaLas almas buenas, una vez dejan la materia, se inmortalizanen quienes las aman. No mueren, porque están latentes e...
Era un compendio de dichos, de refranes, de endechas, decoplas y versos campesinos —como que el campo fue sutodo— que apli...
TABLA DE CONTENIDOPrólogo ................................................................................. 15Introducción...
PERSONAJES Y ANÉCDOTASPersonajesLa muerte del Padre Eloy Valenzuela ................................. 171Julio Flórez: en ...
Debate Electoral único en la historia ................................. 279Primer debate electoral con cédula ...............
PrólogoLeyendo el libro de Don José del Carmen Riveraencontramos, una vez más, rediviva a esa Bucaramanga delos años viejo...
ilustra la crónica y enaltece la tradición del pueblo anecdóticoy legendario.Pocas ciudades como Bucaramanga cuentan en su...
aquéllos de la mitad de éste (1954), en los que tuvo papelprotagónico un General pintoresco con tres soles.En los finales ...
por una mala pasada del destino, dos oscuros criminalesasesinaron en octubre del mismo año.Empero, de los capítulos de la ...
de Colón, andaluz por más señas, nacido en Ayanonte(Huelva), Don Rodrigo de Jerez, fue quien llevó a España lacostumbre de...
comarcano diseñando nuevos perfiles, en veces totalmentedesconocidos, como le ocurrió al propio José del CarmenRivera cuan...
En enero de 1986 publica el libro de carácter históricoBucaramanga, parques, estatuas, símbolos, editado por laContraloría...
del diario Vanguardia Liberal, así como un volumen de cuentos,leyendas y sus cartas autobiográficas, y este libro Alrededo...
IntroducciónNo es este un trabajo original; es simplemente la recopilaciónde datos y de fechas dispersos en periódicos, li...
pioneros de la cultura y del progreso, así como a unapoblación que se esforzaba y se esfuerza por la grandeza delterruño, ...
El Llano de Don Andrés                       Un negocio quijotesco. Por un mil pesos, terrenos                        para...
atravesaban con recelo los campesinos y arrieros prove-nientes de Rionegro, de Charta, de Matanza, de California,de Vetas ...
palabra empeñada (era más que una escritura pública). Perolo que sí es cierto, es que mi abuelo, Andrés Serrano,asociado c...
1891. Fue dada al servicio el 30 de agosto de este año, y tresdías después, debido a un derrumbe en la “toma”, los 30focos...
29     Banco de la Mutualidad, hoy calle 35 carreras 13 y 14, entidad financiera fundada y gerenciada por Víctor Manuel   ...
la estación terminal del ferrocarril de Puerto Wilches en losterrenos que ocupan la Quinta Brigada, el Batallón Ricaurte,e...
Compró 100 hectáreas del Llano de don Andrés, que tomóel nombre del Llano de la Mutualidad. Este negocio, querepresentaba ...
Llano de don Andrés o Llano de la Mutualidad. Terrenos que hoy ocupan varios barrios, entre ellos laUniversidad, San Franc...
Primeros barriosDon Buenaventura Navas poseía todavía bastantes hectáreasen el Llano y siguió haciendo negocios, pero con ...
De 1935 en adelante crece el interés por la construcción decasas, en su mayoría de muros de tierra apisonada y techosde ca...
quijotes, es la mitad de la ciudad, con todos los servicios ycomodidades.Ningún homenajeEl nombre de don Andrés Serrano se...
Bucaramanga, la capital                           100 años se cumplieron en marzo de 1986.                                ...
esta capital comunera fue “sede capital del Estado de Santan-der en forma esporádica”. Oficialmente solo vino a serlodesde...
Bucaramanga: semblanza retrospectiva                                       Recuerdos de un pasado romántico.              ...
Solares con naranjos y limones, mangos y nísperos,mamoncillos, brevos, icacos y guayabos; ciruelos, guanábanasy mameyes, p...
hombres de visión “engordaron” y ahora son asiento de unadensa población?Semblanza de costumbres. No es posible olvidar el...
sus eternas plegarias; y hasta es posible que salga el“encadenado” o la “mula coja”, que retumba su cascoteoen el espacio....
propiedad por la increíble suma de 400 pesos? Difícil eraganar el dinero y éste se esfumaba, igual que ahora, en uninstant...
galán a la puerta, el saludo a los futuros suegros y la expresiónde sumisión para hablar del amor que sentían.Si era acept...
jabón de la tierra para sacar la caspa, y, luego, tras el chorrode lejía para fortalecer el pericráneo, el toque final con...
Emprendían la marcha para atravesar, desde el Puente delComercio, en la Quebrada Seca, hasta La Perla, el Llano deDon Andr...
bandolas, guitarras, del requinto y de las “chuchas”. Al declinarla tarde, el baile y la despedida de la dueña de casa con...
La nomenclatura de Bucaramanga                                      Primero, se dividía en manzanas.                    Lu...
El cambio de placas en las esquinas y puertas de lasresidencias comenzó en el tercer trimestre de 1940, perolos ciudadanos...
La luz eléctrica en Bucaramanga             Antes se iluminaban con velas de cebo y lámparas de aceite.                  I...
Sitio donde fue instalada la Planta Eléctrica de Chitota, la primera que prestó servicio en Bucaramanga.Fue inaugurada el ...
En junio de 1891 se distribuyeron los postes y las redes,mientras que en Chitota se instalaba la planta. La Sociedadfue pr...
regiones. Fue ampliada más tarde, dándole la razón socialde “Planta de Zaragoza”, empresa que se fusionó con la deChitota....
seccional y del municipio, encabezados estos últimos por elAlcalde, Dr. Luis Reyes Duarte.Interconexión. Como Bucaramanga ...
El Acueducto de las 3 BBB                     Las “Chorreras de Don Juan”, manantial de agua pura.            La historia ...
familiar, agua pura, con sabor perceptiblemente dulce—, yocho en la parte baja, para todas las necesidades.La reclamaban l...
tal manera en honor de Jhon (Juan) Harker Mud, inglés queresidió en esta ciudad y fue director de las minas de Baja yVetas...
Antes de las Chorreras de Don Juan, Bucaramanga se surtíade otras aguadas; las principales, “Piñitas”, en el barrio delmis...
y, de vez en cuando, la carcajada o la maldición, el “arremulas del diablo”, “estas pelonas me van a volver loco”, “arreco...
Don José Piza: el último aguador  Cuando el Acueducto de Bucaramanga era «Las Chorreras de don Juan»,  uno de los personaj...
empezando por don Alfonso Piza, de 73 años, vividos enese sector; dedicado a su profesión, la cual sólo abandonócuando el ...
Con él, con don José, desaparecieron los aguadores. Elacueducto se impuso, así como el progreso acaba con loque le sirvió ...
cubierta con viejo y raído sombrero de jipa, bumangués depura cepa como él pregonaba. Un personaje folclórico einconfundib...
La leyendaAbajo, desde el fondo, en la quebrada, cierto olorcillo aazufre recorre desde la “Filadelfia” hacia el occidente...
Recordando lo que oímos cuando éramos jóvenes, comoque todavía vecinos de edad avanzada escuchan el casqueteardel caballo ...
La Filadelfia. Ubicada más arriba, pero como formandoparte de Las Chorreras y del barrio, La Filadelfia, con sus 11baños e...
Ese acueducto primitivo pasó a la historia, como pasan tantascosas, pero que se incrustan en los anales de los pueblos.Per...
colina seca, por el sediento valle, como un canto al éxitoalcanzado en esta importante etapa de la empresaconstructora del...
Sucesores de David Puyana, S. A. permiso para la ocupaciónde las calles y vías de la ciudad con tubería metálica para eles...
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Don Jorge Lengerke, nieto del legendario alemán Geo Von Lengerke, quienresidía en la carrera 10 # 42- 20, barrio Alfonso L...
Barrio Las Chorreras de Don Juan                     Los Lengerke, un nombre que jamás será olvidado,                  Las...
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  1. 1. BUCARAMANGA:ALREDEDOR DE LOS HECHOS
  2. 2. José del Carmen Rivera Mejía BUCARAMANGA:ALREDEDOR DE LOS HECHOS Bucaramanga - Colombia, 1999
  3. 3. PRIMERA EDICIÓN Noviembre de 1999 DIAGRAMACIÓN E IMPRESIÓN (Sic) Editorial Ltda. Centro Empresarial Chicamocha Of. 303 Sur Telf: (97) 6343558 - Fax (97) 6455869 Bucaramanga - Colombia ISBN : 958 - 8108 - 06 - 3Prohibida la reproducción parcial o total de esta obra,por cualquier medio, sin autorización escrita del autor Impreso en Colombia
  4. 4. A Trini: mi inseparable esposa, por sus 46 años de estímulo en la lucha; a mis hijos: Rosalba, Rosmira, Raúl y Ruth, cuyo cariño y respeto fortifican mi existencia; a mis nietos: Janeth Faride, Adriana y Javier David; Cristian Alfonso y María del Pilar; Doris Rocío, Raúl Fernando y Oscar Andrés;Laura Milena, María Catalina y Natalia América, y bisnietos, quienes espigan, todos ellos, muy alto en mi corazón; y a Custodia: hermana única, infatigable en el trajín diario e indeclinable en los afectos fraternales.
  5. 5. CatalinaLas almas buenas, una vez dejan la materia, se inmortalizanen quienes las aman. No mueren, porque están latentes enel corazón, alentando con su espiritual presencia al que,pese a los años, las lleva muy dentro, en lo más recónditodel ser.Catalina, mi abuela, la anciana que me infundió anhelos desuperación, está en mis sentimientos, en mi memoria. Fuemi ángel tutelar cuando me asomaba al, para mí, agitadomundo, desconocido para el que provenía de la callada ydespoblada vereda piedecuestana.Ella quería verme frente a una máquina de escribir, sentadodetrás de un escritorio, como “al doctor de la esquina dearriba”. Soñaba en lo mejor para mí, porque “el muchachitoera buen hijo y todo se lo merecía”.Su vida la había dedicado a Dios, a su Señor de las alturas.Fue ejemplo de virtudes, y desde su viudez, después de los50 años de matrimonio, la camándula que repasabadiariamente constituía su consuelo y su esperanza en un másallá nutrido de goces. Orando pedía por su José, por suCustodia (mi hermana), sus dos nietos del alma.Era un amor, irradiaba bondad y ternura. Me enseñó que denada valen las lamentaciones, ni la envidia, ni la ambición,menos el odio o la venganza. Lo único que cuenta es lasencillez, el deseo de ir adelante, el trabajo y la honradez.No esperar de los demás, sino valerse de sus propiosmedios.
  6. 6. Era un compendio de dichos, de refranes, de endechas, decoplas y versos campesinos —como que el campo fue sutodo— que aplicaba a cada situación.Han transcurrido 48 años de su muerte, ocurrida a la edadde 106. La enterré un Sábado Santo, un Sábado de Gloria,día para ella muy sagrado. Se elevó al infinito a disfrutarloplenamente, como lo soñaba, como se lo merecía. Se fue enpleno goce de sus facultades, serenamente, beatíficamente.Se fue, pero no del todo, porque siempre está conmigo;porque la siento en todas partes: cuando oigo una copla, oun cantar, o el repicar de las campanas de la torre vecina,cuando contemplo el ocaso, en el que ella se extasiaba. Alobservar el caminar de un anciano, al contemplar la narizaguileña de la arrugada viejecita que se dirige a la capilla delbarrio, o cuando oigo una plegaria, esto y mucho más me ladevuelve al pensamiento, al corazón que cultivó y fortificógenerosamente, reemplazando los afectos que la “parca”nos arrebató, segando la vida de nuestros progenitores, Jorgey Felisa.Nadie muere si deja quien lo ame y quien lo lleve en lamemoria, como llevo a mi abuela. Está en mí y ahí permane-cerá hasta que el discurrir de las horas me conduzca al finaldel recorrido.Catalina, estás conmigo, ahora y siempre; me has inspiradoestos renglones frente a la máquina de escribir, detrás de unescritorio, como tú lo querías, como lo soñabas. Misióncumplida, abuela mía! 10
  7. 7. TABLA DE CONTENIDOPrólogo ................................................................................. 15Introducción ......................................................................... 23El Llano de don Andrés ........................................................ 25Bucaramanga, la capital ........................................................ 37Bucaramanga, semblanza retrospectiva .............................. 39La nomenclatura de Bucaramanga ....................................... 49La luz eléctrica en Bucaramanga .......................................... 51El Acueducto de las 3 BBB .................................................. 57Barrio “Las Chorreras de don Juan” .................................... 75Plaza de Mercado de Bucaramanga ..................................... 83Cementerios católicos y laicos ............................................ 89Reseña histórica de la “Lotería de Santander” .................... 97La Sociedad de San Vicente de Paúl ................................... 109Hitos de progreso: el Aeropuerto Gómez Niño .............. 111El “Simón Bolívar”: primer avión que aterrizó enBucaramanga ....................................................................... 117Historia íntima de “Morrorrico”: monumento alSagrado Corazón de Jesús ................................................. 133Fundación de la Universidad Industrial de Santander(UIS) ................................................................................... 143Estudiantes de la Universidad Industrial de Santandermarchan a la capital ............................................................ 149La Universidad Femenina se integra a la UIS ..................... 153El Colegio Santander .......................................................... 155FENALCO: un gremio que participa en la vida nacional ... 161
  8. 8. PERSONAJES Y ANÉCDOTASPersonajesLa muerte del Padre Eloy Valenzuela ................................. 171Julio Flórez: en los 60 años de su muerte ......................... 175Homenaje a Jaime Barrera Parra. Muere el gran prosista . 185Guillermo Forero Franco: un bumangués de quilates ...... 189Breve biografía del doctor Fidel Regueros Buitrago ........ 195La muerte del doctor Enrique Olaya Herrera .................. 199Alfonso López Pumarejo: 40 años de grandeza nacional .. 203El poeta de la vida profunda: Porfirio Barba Jacob ........... 207100 años del doctor Alejandro Galvis Galvis .................... 209Don José Fulgencio Gutiérrez ........................................... 223Doctor Julio César Almeida Quintero ............................... 225Benjamín Méndez, aviador colombiano, vuelapor primera vez Nueva York-Bogotá ................................ 229Don Rodrigo de Jerez: primer fumador europeo ............ 231AnécdotasFiesta de la Madre .............................................................. 235El matrimonio civil .............................................................. 237El correo Gato Negro ....................................................... 241El hombre vale menos ....................................................... 245Los médicos y los pacientes .............................................. 247En Bucaramanga se usó ruana ............................................ 251Los calzones largos ............................................................ 253Bucaramanga, ciudad pesebrista ........................................257Los juegos del pasado ........................................................ 261Gusano de seda .................................................................. 269La tan cacareada “Lluvia de oro” .......................................271La historia del 7 y 8 ........................................................... 275 12
  9. 9. Debate Electoral único en la historia ................................. 279Primer debate electoral con cédula ................................... 283Inundación catastrófica en Girón ....................................... 287Se extinguen las quebradas ................................................ 291Barichara, tesoro de todos ................................................ 295El horno crematorio .......................................................... 299El Playón: una esperanza ....................................................303Cartagena, patrimonio el mundo ....................................... 307La estatua de La Libertad ................................................... 311 13
  10. 10. PrólogoLeyendo el libro de Don José del Carmen Riveraencontramos, una vez más, rediviva a esa Bucaramanga delos años viejos, altamente comprometida con su historia,puesto que pasó de una sociedad pastoril, al poblado elegantey españolísimo de los días de la colonia, donde curasdoctrineros, mineros ambiciosos, alguaciles del Santo Oficio,aventureros y galanes se desplazaban por su estancia enandaderías mercantiles, quehaceres de la hacienda,alternativas quijotescas o idilios románticos.La leyenda rosa de la ciudad o su panegírico de villorrioconquistado lo diseñan los escribanos y cronistas queencontraron en la ciudad el caldo de cultivo para una fantasíaululante, o el relato serio de su inconfundible anecdotario,signado a la manera que lo hicieran los narradores de indias,o, ya en tiempos de la independencia, el diseñador cuidadosodel Diario de Bucaramanga, Luis Perú de La Croix, con elideario del Libertador en los días sombríos de su ocasopolítico.El Periodista de pluma fácil, estilo llano, y español impecable,hace su segunda salida al mundo del libro.José del Carmen Rivera, durante años devotamenteentregados al quehacer del diarismo, ha venido ofreciendo,para deleite de los estudiosos, aportes históricos queconforman ese acervo cultural que consuetudinariamenteenriquece las páginas de Vanguardia, y ahora llega a las Biblio-tecas con su segundo capítulo de la narrativa lugareña, que
  11. 11. ilustra la crónica y enaltece la tradición del pueblo anecdóticoy legendario.Pocas ciudades como Bucaramanga cuentan en su pasadocon tanta penetración histórica, constituyendo terrenoabonado para cronistas y narradores que, como José delCarmen, ha recogido en este tomo las pinceladascostumbristas de una Bucaramanga casi pastoril con visosde provincianismo culto, como se pudo advertir en lascalendas iluminadas del Siglo XIX.En la Capital, sede de la ilustración, centro gravitacional delcomercio y de la arriería, cuando el café, la quina y lostaninos conformaban elementos exportables y factores deriqueza, una élite de inteligencia iba diseñando supropia morfología natural, mientras sonaban los disparos delos conjurados bajo el remoquete de la “culebra pico deoro”.El hecho criminal del asesinato del doctor Eloy Valenzuelaes el mal suceso de la época, que, con el 7 y 8 de septiembrede 1879, ponen la nota negra del siglo pasado, sólo que el 7y 8 ha sido motivo de estudio para los inquietos, porque, amás de un baño de sangre, constituye un fenómeno políticoy económico en el que entra en juego el inicio de las llamadas“Sociedades Democráticas”; hechos protagonizados por lasAsociaciones de Comerciantes que, según el Autor,extendieron su honda radioactiva a las efemérides trágicasque vivió el país en 1929, cuando el 8 y 9 de junio fue muertoel estudiante Gonzalo Bravo Pérez en una manifestación deprotesta, para repetirse el suceso sangriento el 8 y 9 de juniode 1954, cuando no sólo murió uno, sino varios estudiantesencabezados por el joven Uriel Gutiérrez.Realmente el historiador Rivera no se equivoca al citar loshechos del siglo pasado haciéndolos correr parejas con 16
  12. 12. aquéllos de la mitad de éste (1954), en los que tuvo papelprotagónico un General pintoresco con tres soles.En los finales del siglo pasado, como una aparición de las Mily Una Noches, surge el arco Voltáico y, tal como lo señala elescritor, en una noche oscura de 1895, en la esquina de lacalle 35 se encendió la primera bombilla después de que loshermanos Goelkel y Julio Jones Benítez viajaron a Bostonpara adquirir los conocimientos técnicos que correspondíanal manejo y montaje de las plantas, para que alumbraran los30 primeros “focos” de la iluminación urbana.El 24 de marzo de 1986 llegó la ciudad a los cien años nointerrumpidos de ostentar el título capitalino, calificativo quese lo adjudicó cuando obtuvo la honrosa distinción de capitalpara el Estado Soberano de Santander, por obra de la Ley13 de 1857, sancionada por el Primer Magistrado deentonces, don Tomás Cipriano de Mosquera, para nombrarcomo Jefe del Estado a Manuel Murillo Toro, a quienreemplazó Estanislao Silva durante su ausencia.Santander, que ha guardado tantas rarezas en su desarrollo,no fue ajeno al cultivo de los gusanos de seda en las propiascasas, en cuyos solares se sembraban las moreras, y almercado salían blusas y enaguas hechas en telares rústicos,para que en 1926 se fundara una Escuela de Sericulturaorientada por un técnico contratado a tal fin.La vida del patricio y tribuno Alejandro Galvis Galvis, en eldiseño de la pluma inspirada de Rivera Mejía, tiene el máximohalo de grandeza para narrar los capítulos heróicos delcomienzo de una vida pública entregada al partido, allá porlos años de 1914, cuando el doctor Galvis Galvis fue el vocerojuvenil del liberalismo para ofrecer elocuentes palabras debienvenida al General Uribe Uribe en la Estación de la Sabana,convirtiéndose el joven tribuno en amigo del General, que, 17
  13. 13. por una mala pasada del destino, dos oscuros criminalesasesinaron en octubre del mismo año.Empero, de los capítulos de la inteligencia y los tribunos,pasa fácilmente el Académico Rivera al arribo del primeravión, que debió ser para la incipiente Bucaramanga algo asícomo la llegada de Armstrong a la Luna, o el desembarcode Cristóbal Colón, o el arribo de Magallanes a las ignotastierras de sus travesías fenicias.El “Simón Bolívar”, aeroplano pionero, piloteado por elfrancés Fernando Machaux, cae en el campo del “Conuco”,causando un pánico que no se vivía desde los días 7 y 8, odesde los sacudones del terremoto de Cúcuta.Sin embargo, si de curiosidades se trata, vemos pues undebate único en la historia, quizás nunca se volverá a repetirprotesta semejante, pues por un acuerdo entre los partidosy en rebeldía porque el Gobierno no terminaba el Ferrocarrilde Puerto Wilches, el domingo 7 de octubre de 1923, día dedebate electoral, votaron sólo tres personas, dos por elPartido Liberal (el Doctor Alejandro Galvis Galvis y donLázaro F Soto) y una por el Partido Conservador (el Doctor .Manuel Serrano Blanco); y anota Rivera, “Estas tres papeletasdecidieron la mayoría y la minoría del Concejo deBucaramanga, que quedó integrada así: Eduardo RuedaRueda, Carlos V. Rey, Apolinar Pineda, Julio C. Luna, EmilioOrdóñez Mutis y Arturo Hakspiel. Por el Conservatismo:Antonio Barrera, Alfredo García Cadena, Miguel HernándezArango, y Pedro J. Arenas. Al redoble de tambores . . . losjurados declararon cerrada la votación y en las Actasrespectivas dejaron constancia de este debate sinprecedentes, único en la historia de Colombia”.Así como este apunte, nos va entregando el cronista su sabiainvestigación para decirnos cómo uno de los acompañantes 18
  14. 14. de Colón, andaluz por más señas, nacido en Ayanonte(Huelva), Don Rodrigo de Jerez, fue quien llevó a España lacostumbre de fumar. O contarnos que por los días de octubrede 1929, el bardo de Santa Rosa de Osos, Porfirio BarbaJacob, vivió en Bucaramanga, siendo recibido porintelectuales de la ciudad, quienes “se apresuraron aacomodarlo satisfactoriamente, rodeándolo de atenciones”.La figura epónima de Fidel Regueros Buitrago es reseñadaen estos apuntes y hecho el panegírico-biografía de una delas mentes mejor equipadas de Santander, nacido enPiedecuesta y muerto en el Ancón de Panamá (1929),filántropo y humanitario, gozaba de admiración y respetoentre los hombres de ciencia. Su cadáver fue traído desdePanamá a Puerto Colombia, y de ahí a Puerto Wilches, parareposar hoy en el Cementerio Universal después de recibirlos honores del rito masónico; hace poco fue inmortalizadoen el bronce que se instaló en el Parque del Centenario.Así, pues, el escritor nos va llevando de la mano por senderosdonde sale al paso la circunstancia histórica o el sucesoanecdótico, manejado por este periodista con su prosa galanay un inenarrable interés que, desde luego, rebasa los términosusuales en la presentación de los acaeceres que hicieronhistoria.Constituye, pues, acontecimiento literario de definidosperfiles el que este amigo haga su segunda salida a campotraviesa para dejar en manos de los estudiosos y encaminadoal sano deleite de los inquietos, estos apuntes literarios quehoy leemos con gozo, soboreando el néctar de sus datos,enriquecidos con la verdad histórica y en los que sobresalenla tradición secular de este Santander, que para contar suhistoria no le bastaría el milenio que termina, ya que cadauno de los narradores aparece en el contexto del relato 19
  15. 15. comarcano diseñando nuevos perfiles, en veces totalmentedesconocidos, como le ocurrió al propio José del CarmenRivera cuando hizo la reseña pormenorizada que conllevanlos parques, las estatuas y los símbolos.Nació don José del Carmen Rivera en el Valle de Guatiguaráde Piedecuesta, Santander, el 15 de diciembre de 1912. Hijode Jorge Rivera Rodríguez y Felisa Mejía Sarmiento. Se casócon Trinidad Porras Martínez, de cuya unión nacieron cuatrohijos, once nietos y una bisnieta.Se vinculó al periodismo en 1945 colaborando con semanariossindicales. Ingresó al cuerpo de redacción de VanguardiaLiberal en octubre de 1947, donde permaneció hastadiciembre de 1969, cuando se jubiló. A partir de entoncescontinuó como colaborador dominical, y en varias ocasionescomo columnista permanente, especialmente desde 1982hasta finales de 1989, publicando diariamente artículos en laspáginas editoriales.Durante 1969 y 1970 fue Jefe de Redacción del radio-noticieroLa Tribuna de Atalaya; en 1969 participó en el primerconcurso de La Leyenda Popular Santandereana, enocasión de la celebración de los 60 años de VanguardiaLiberal, compartiendo el primer puesto, con cuatroganadores más, con la presentación del trabajo “Los Tunjosde Oro”.En 1970 obtuvo el Bolívar de Oro Panamericano como elmejor periodista del año. En diciembre de ese mismo añoocupó el tercer lugar en el concurso Turístico promocionadopor el periódico Vanguardia Liberal en el departamento deSantander.En 1983 escribió la historia de la Federación Nacional deComerciantes, Seccional Santander, al cumplir la institución45 años de su fundación. 20
  16. 16. En enero de 1986 publica el libro de carácter históricoBucaramanga, parques, estatuas, símbolos, editado por laContraloría General de la República; en mayo de ese mismoaño ingresa a la Academia de Historia de Santander,presentando la Historia del Colegio de Santander, al cumplir50 años de su fundación.En 1987 escribe la historia de la Imprenta del Departamentoen los 66 años transcurridos desde su fundación en julio de1921.En 1988 ocupa el cuarto puesto en el concurso La historiade mi barrio, organizado por la Alcaldía de Bucaramanga.En febrero 9 de 1988 obtiene la Medalla Socio DistinguidoFundador del Colegio Nacional de Periodistas, al cumplirla institución 30 años.Además, fue Jefe de Redacción de la Revista Cultura Cívica,de la Sociedad de Mejoras Públicas.Publica artículos en la Revista Estudio, de la Academia deHistoria de Santander.Durante 22 años fue corresponsal del semanario “ElCampesino”, de Bogotá.Publica, además, separatas, como “La biografía del Dr.Alejandro Galvis Galvis”, en junio de 1982, con motivo delprimer aniversario de su muerte, con edición de 300.000ejemplares divulgados por Vanguardia Liberal, El Tiempo, ElUniversal y La Tarde, así como historias, leyendas, cuentos ycrónicas, en el Suplemento Dominical del decano de los diariosdel oriente colombiano.En 1989 fue finalista en el Segundo Concurso de la LeyendaPopular Santandereana, con motivo de la celebración de los70 años de fundación de Vanguardia Liberal.Fallece el 18 de marzo de 1991 en la Clínica Shaio de Bogotáde un infarto posoperatorio, dejando pendiente de publicarla biografía ampliada del Dr. Alejandro Galvis Galvis y la historia 21
  17. 17. del diario Vanguardia Liberal, así como un volumen de cuentos,leyendas y sus cartas autobiográficas, y este libro Alrededorde los Hechos.“Alrededor de los Hechos”, la obra que nos ocupa, tiene lafinalidad de completar el relato sobre lo sucedido enBucaramanga, y si bien, algunos historiadores se han ocupadode ella, quedan, sin embargo, no pocos capítulos por tratar, locual ha sido cuidadoso en atender “Riverita” en este estudio,en el que se conjugaron las páginas del pasado con efeméridesde la crónica reciente.Al leer estos pasajes del autor, tan ligados a nuestros ancestros,nos sentimos inmersos en el filón del relato que cuenta a losde ahora las escenas de una vida heróica, como lo fue la luchadel santandereano antiguo, cuya semblanza homérica estádiseñada con el humo de las batallas o el cascabeleo de loscorceles briosos, o los sones del tiple en las posadas de arrieríacon aquella vocación poética que conforma su naturalezaabrupta, en el contraste dulce de los pajonales verdes enmedio de los cortijos lejanos, donde canta el agua y donde elsilencio de la campiña rústica constituye el eco de la plegaria. Julio Valdivieso Torres Bucaramanga, julio de 1991 22
  18. 18. IntroducciónNo es este un trabajo original; es simplemente la recopilaciónde datos y de fechas dispersos en periódicos, libros y revistasque, por su difusión desordenada, no llenaban una finalidadpara el conocimiento de hechos y efemérides que merecenser tenidos en cuenta.En buena parte se tomaron datos de la obra “Crónicas deBucaramanga”, de Don José Joaquín García, quien dejó parala posteridad la historia de la capital de Santander hasta elaño de 1895. Y en lo que atañe al presente siglo, la fuente delos acaeceres consignados en estas páginas no son otras queDebate (1917-1919) y Vanguardia Liberal, diario fundado porel Doctor Alejandro Galvis Galvis el 1º de septiembre de1919.No es este un libro destinado a formar opinión; es solamenteun recorrido destinado a dejar constancia de hechos que ensu tiempo causaron revuelo porque tenían un interésimplícito, el cual era la novedad en un medio sosegado ycordial. Poco a poco la ciudad fue tomando auge y este augedeterminó el ensanche de los medios de comunicación. Elpasado se convirtió en historia, y ésta es, precisamente, laque corre por estas páginas como recuerdo de trasuntossencillos pero elocuentes en la vida de Bucaramanga, deSantander y, por qué nó? de Colombia.Carece este libro de erudición, como también deprofundización en los temas, pero, en cambio, abunda enapego a los anales de esta urbe y a la trayectoria de los
  19. 19. pioneros de la cultura y del progreso, así como a unapoblación que se esforzaba y se esfuerza por la grandeza delterruño, de la cultura y de la historia.Es apenas una constancia de acaeceres que, por susignificación, no pueden pasar al olvido total. Pero, por sobretodo, es una ofrenda muy sincera a Bucaramanga y a quienespor derecho propio figuran en los textos como parte esencialde nuestra capital. 24
  20. 20. El Llano de Don Andrés Un negocio quijotesco. Por un mil pesos, terrenos para media ciudad. Las primeras transacciones. La Perla, un lugar de esparcimiento. La Planta Eléctrica de Chitota. Iglesias, parques y avenidas.Si preguntáramos a un bumangués de cuarenta años o acualquiera de nuestros jóvenes qué era el Llano de DonAndrés, seguramente que nos mirarían asombrados einterrogativos, porque su historia se pierde en el tiempo yen los recuerdos. Ignoran que era, precisamente, lo que hoyrepresenta media ciudad, formada en menos de 50 añosgracias al empuje del progreso y a la necesidad de construirviviendas para los 800 mil habitantes de la capital de Santander.Qué era, en definitiva, “El Llano de Don Andrés” o de “LaMutualidad”? Hasta 1930, una inútil extensión de tierra que,partiendo de la Quebrada Seca —de su famoso Puente delComercio, el centro de negocios más importantes deaquellas épocas y que dividía la ciudad en dos— seprolongaba al norte, hasta la finalización de la meseta; aloccidente, hasta el Barrio Santander y el Coliseo de Ferias; yal oriente, al límite con Morrorrico; esto es, cientos dehectáreas que por siglos permanecieron a la buena de Dios,sin prestar ningún servicio, sin ninguna perspectiva.Desde siempre, por siglos y siglos fue un llano salpicado depastizales, de altas gramillas, de parásitas, de rejalgares einfinidad de plantas de poca altura. Quiénes eran los dueñosde esa extensión que nadie a ningún precio quería? Que solo
  21. 21. atravesaban con recelo los campesinos y arrieros prove-nientes de Rionegro, de Charta, de Matanza, de California,de Vetas y de Tona? Los recuerdos se pierden en los añostranscurridos y sólo quedan algunos vestigios a partir de1890, en que el Llano pasó a manos de don Andrés Serrano,quien tampoco pudo sacarle provecho, como no fueran lashormigas culonas (tan altamente cotizadas), que por lacuaresma se exponían a la avidez de los bumangueses quepor decenas se volcaban a cazarlas para la satisfacción desus paladares. Tierras sin utilidad por esas calendas, peroque con el correr del tiempo cobraron valor, como que añotras año constituyeron el objetivo de urbanizadores y deciudadanos que aún se las disputan cada día a mejores precios.Historia del Llano. Cuartel, estadio, universidad, colegios,parques, iglesias, clínicas, avenidas, lujosas residencias, fincasestilo campestre en las faldas, y más de 20 barrios que emulanen mejoramiento constante, surgieron del famoso y otroraabandonado Llano.Pero que sea don Andrés Serrano Plata (con quiencharlábamos antes de su muerte), de aproximadamente 85años de edad, hijo de don Andrés Serrano Ortíz y nieto dedon Andrés Serrano, quien nos cuente la historia del Llanode Don Andrés, comprado por su abuelo, un campesino decepa y estirpe nacido en Girón hacia 1825, perteneciente auna generación que no conoció la pereza y mucho menosel boato, trabajando desde que el sol salía hasta que seocultaba, quien ahorró sus pesos oro y un día enBucaramanga realizó el negocio que fue tildado de locura, elnegocio que nadie había imaginado.“Es muy difícil recordar fechas que arrancan de tresgeneraciones atrás. Más difícil aún si se tiene en cuenta quepor aquellos años sobraban los documentos. Sólo valía la 26
  22. 22. palabra empeñada (era más que una escritura pública). Perolo que sí es cierto, es que mi abuelo, Andrés Serrano,asociado con don Anselmo Peralta, dueño y constructor en1893 del Coliseo Peralta, compraron el Llano por laescandalosa suma de un mil pesos oro, entre los años 1889y 1890. Una operación que dio mucho que decir; un negociocomo diríamos hoy, quijotesco: un elefante blanco, unarranque de locos.“Tanta tierra para qué y a semejante precio? Comprar esospotreros? Cosa de ‘chiflados’. Pero mi abuelo y don Anselmolos compraron. Para qué? Para nada! Para que pastaranalgunos viejos y derrengados semovientes; para la cría dealimañas y para que algunas familias bumanguesas loatravesaran cantando, jugando, muchas veces con acompa-ñamiento de conjuntos musicales que a campo traviesaentonaban las canciones de moda, con pausas para bailar yjugar a la “gambeta” o a “batir” melcochas, mientras lajuventud gozaba a sus anchas de esos paseos. Proseguían lamarcha festiva a congregarse detrás de los terrenos queocupa la Universidad Industrial de Santander (UIS), en unnegocio-tienda llamado La Perla, escenario de romances,de inocentes jolgorios, al calor del anisado, del brandy y, porqué no? de la amarilla chicha, bebidas que precedían alsancocho de gallina tan apetecido, como sabroso. Este refugiode la gente alegre, de familias y amigos, pasó al cabo de losaños a ser propiedad de la UIS, y allí es la sede actual de laAsociación de Egresados de la UIS”.La PerlaLa Perla se hizo Importante como parada y paso forzoso delos trabajadores de la planta de Chitota, la primera empresade energía eléctrica construída en Bucaramanga por don JulioJones y los hermanos Herman, Reynaldo y Jorge Goelkel en 27
  23. 23. 1891. Fue dada al servicio el 30 de agosto de este año, y tresdías después, debido a un derrumbe en la “toma”, los 30focos instalados en las calles principales se apagaron hasta el20 de noviembre en que terminaron los arreglos. Lainauguración del servicio domiciliario se efectuó el 26 dediciembre del mismo año, con grandes festejos.Era de progresoEl nuevo siglo. Nada cambiaba la situación del llano. DonAndrés Serrano había muerto mucho antes. Llegó lasucesión, la distribución. Una de sus hijas, mi tía —dice elrelatante— de nombre Mercedes Serrano, casó con donBuenaventura Navas, natural de la Provincia de García Rovira,de bizarra estampa, para la época elegantemente vestidocon sus zamarros de cuero de león, sobre su brioso caballo;inteligente para los negocios, previsivo y de gran solidezmoral.Don Buenaventura fue general de la Guerra de los Mil Díase íntimo amigo del General Rafael Uribe Uribe, a quienobsequió con un banquete en la capital del país días antes deque el jefe liberal fuera asesinado el 15 de octubre de 1914frente al Capitolio Nacional. En vista de su talento, de lafirmeza de su carácter y de las pruebas de hombría y dehonorabilidad que desde un principio exhibió, los herederoslo autorizaron para manejar la suerte del llano, dándole todala confianza y las atribuciones; y fue así como el Llanoempezó a pasar a otras manos que, como las anteriores,tampoco acometieron obra alguna por falta de iniciativa yporque no se atrevían a invertir en construcciones que nadiequería por lo distante del centro de la ciudad.La primera operación efectuada por don Buenaventuraocurrió a principios de siglo, cuando se pensó en construir 28
  24. 24. 29 Banco de la Mutualidad, hoy calle 35 carreras 13 y 14, entidad financiera fundada y gerenciada por Víctor Manuel Ogliastri emprendedor banquero de Santander.
  25. 25. la estación terminal del ferrocarril de Puerto Wilches en losterrenos que ocupan la Quinta Brigada, el Batallón Ricaurte,el Estadio Alfonso López y sus alrededores, transacción éstaque se fijó en la inconcebible suma de cinco mil pesos.Después —añade don Andrés— vendió a la firma Guerra loque se llamó la Avenida Libertador (parte de la carrera 15) yterrenos aledaños, a 40 pesos la hectárea. Luego, otra ventaa don Carlos Miranda, en proximidades de la actual calle 23,y siguieron otras operaciones de venta a don José DomingoJácome Niz, impulsor del ferrocarril y gerente que fue de laconstrucción; a don Hermógenes Motta, a don Elías Serrano,a la firma Alarcón y Camacho (de la carrera 19, calle 28 arribahasta el lago que bautizaron de Los Alarcón, en la actualcarrera 27, donde está la fuente); en esos terrenos, a partirde la carrera 20, construyeron la fábrica de cigarrillos La Playa,Virginia y otras marcas, y funcionó la imprenta del mismonombre; a don Isaías Serrano y a don Emilio Rueda, al Dr.Daniel Peralta y a la Compañía de Jesús (lo que es el barrioSan Alonso y que entonces era una finca llena de frutales). ElLago tenía sus compuertas, que al ser levantadas derramabasus aguas a la Quebrada Seca, canalizada desde hace años.La MutualidadPosteriormente, la operación principal, la más grande parala época, en la segunda década del presente siglo. La ventaque dio qué decir. El banco de la Mutualidad —que primerofuncionó en Barranquilla y más tarde en Cartagena, y quedespués se desplazó a Bucaramanga por disposición del 1ºde julio de 1914— acometió la venta de seguroscooperados, un sistema piloto en América, y bajo la gerenciade don Víctor Manuel Ogliastri, ciudadano emprendedor yde visión, se dedicó a múltiples negocios, incluído el deexportación de café. 30
  26. 26. Compró 100 hectáreas del Llano de don Andrés, que tomóel nombre del Llano de la Mutualidad. Este negocio, querepresentaba 1 millón de metros cuadrados, significó unainversión de 40 mil pesos, o sea a 4 centavos el metro. Estohizo tambalear el banco, más cuando el negocio del cafédecayó y el grano se dañó en las bodegas.Luna Park. Fue este un lugar de esparcimiento que laCompañía Colombiana de La Mutualidad abrió el 31 de mayode 1925. Para una ciudad carente de distracciones, ésta fueuna realización que mereció verdaderos aplausos y que dioimagen a la institución. Estaba ubicada frente a lo que hoyson las instalaciones del SENA, en la parte baja de la carrera27. Era un lago en cuyo centro había un kiosco, donde losmúsicos atendían las exigencias de los que allí iban en buscade alegría. Los alrededores estaban sembrados derefrescantes bambúes. Lástima que desapareciera tanimportante como distinguido centro social.La quiebra. A consecuencia de transacciones y delexagerado optimismo de don Víctor Manuel Ogliastri, elcapital vino a menos; tanto, que el superintendente bancario,por Resolución del 20 de julio de 1925, dispone quedebe seguir la liquidación del Banco de La Mutualidad,liquidación que se prolongó por varios años y que fueinevitable por lo grave de la crisis económica que sacudió alpaís en 1929.El Llano de La Mutualidad, de acuerdo a informaciones deprensa, es rematado en 60 mil pesos para satisfacerexigencias de algunos de sus acreedores. Los comentarioseconómicos de esos años decían que si no se hubieraprecipitado la quiebra, si se hubiera esperado algúntiempo más, el negocio de esas tierras habría salvado lainstitución. 31
  27. 27. Llano de don Andrés o Llano de la Mutualidad. Terrenos que hoy ocupan varios barrios, entre ellos laUniversidad, San Francisco, etc Tomado de: Edmundo Gavassa Villamizar.- Fotografía Italiana de Quintilio Gavassa.- Papelería America Editorial, Bucaramanga - 1982
  28. 28. Primeros barriosDon Buenaventura Navas poseía todavía bastantes hectáreasen el Llano y siguió haciendo negocios, pero con todo, hacia1927 eran pocas las casas construídas. En la AvenidaCamacho, carrera 19, unas residencias llamadas Villas, comoVilla Virginia, que fue rifada por la firma Alarcón.En 1925 el Municipio adquirió un lote en Chapinero, de lacarrera 15 al oriente, para construir un barrio con destino alos obreros. En agosto de 1927 el Concejo ordenó darcumplimiento a esta iniciativa, pero sólo en 1939, el 16 deabril, fueron entregadas dichas viviendas con el nombre debarrio Los Comuneros, para pagar por cuotas mensuales.Fue el primer ensayo de esta índole.La carrera 15 (entonces 10), la más poblada (casas y negociosespecialmente en Chapinero), vía obligada de campesinos ynegociantes de Rionegro y regiones circunvecinas. Y casastambién sobre la que por mucho tiempo llevó el nombre deAvenida 7 de Agosto (calle 23). Luego una que otraconstrucción en los alrededores de lo que era el campo defutbol “Virginia”, donde se jugaron partidos en desarrollo delos primeros juegos olímpicos inaugurados el 18 deseptiembre de 1927; terrenos ubicados 2 o 3 cuadras abajodel Mesón de Los Búcaros.Mucho antes, a partir de 1925, hubo movimiento deconstrucciones en barrio Nuevo (Girardot) y Granada (ahoraGaitán), movimiento éste que fue aumentado hacia el orientey que se aceleró a partir de mayo de 1937, cuando se colocóy bendijo la primera piedra del que inicialmente fuera elconvento de San Francisco, el cual fue clausurado, quedandosolamente la Iglesia de San Francisco frente al parque delmismo nombre, en el que se erigió el busto del gran oradorJosé Camacho Carreño. 33
  29. 29. De 1935 en adelante crece el interés por la construcción decasas, en su mayoría de muros de tierra apisonada y techosde cañabrava y teja española. Se negociaban lotes a 7 y 10centavos el metro cuadrado, y a medida que se edificaba seaumentaba el precio: a 20, a 30 y hasta 50 centavos, hastaalcanzar los pesos y los miles de pesos.El estadioLos terrenos comprados para la terminal del ferrocarrilfueron cedidos a la Nación para el Cuartel de Morrorrico,como se denominaban en 1926. Pero el departamento sereservó, en principio, 11 hectáreas para un campo deportivo.Y al ser acordada nuestra capital, sede de los V JuegosOlímpicos, en 1937, solicitó a la Nación 5 hectáreas máspara construir el estadio departamental, obra que fueinaugurada el 12 de diciembre de 1941, junto con la Olimpiadanacional.Media ciudadEl Llano de don Andrés se convierte en el Llano de LaMutualidad, y al llegar 1940, es todo un enjambre deconstrucciones residenciales. Allí el cuartel, el estadio, elInstituto Tecnológico, la Universidad Industrial de Santander,los Colegios Santander y Nacional de Comercio; elextenso barrio San Francisco, el barrio Modelo, iglesias,clínicas, parques, avenidas, la Universidad Santo Tomás, ylos colegios Santo Tomás, Cristo Rey, Virrey Solís y otrosque no recordamos; plazas de mercado y supermercados.Este Llano, comprado en 1 mil pesos, se convirtió en menosde 50 años en lo más codiciado y poblado. Por lo menos 20barrios con alrededor de 250 mil habitantes los colman. Loque parecía una aventura inútil, de locos, de cándidos 34
  30. 30. quijotes, es la mitad de la ciudad, con todos los servicios ycomodidades.Ningún homenajeEl nombre de don Andrés Serrano se ha borrado. El de donBuenaventura Navas subsiste en un pequeño barrio al nortedel barrio Girardot y que se pierde en una hondonada dondeaños atrás existió la muy codiciada piscina de Las Navas.Hondonada que pertenece a la Corporación de Defensa dela Meseta de Bucaramanga. Allí conocimos unas aguadas quesurtieron esa parte de la ciudad cuando no existía elacueducto.Nada más queda de estos nombres, de estos ciudadanosvinculados por derecho propio a la floreciente urbe. 35
  31. 31. Bucaramanga, la capital 100 años se cumplieron en marzo de 1986. El Estado Soberano de Santander. Los primeros mandatarios se titulaban Presidentes.El 24 de marzo de 1986 Bucaramanga cumplió 100 años deser la capital de Santander en forma ininterrumpida. Pero yahabía ostentado este título, por cuanto al ser creado elEstado Soberano de Santander se escogió como tal, enrazón de las condiciones favorables que la rodeaban.El Doctor Leonardo Martínez Collazos, abogado, historiadory poeta, en su trabajo “Gobernantes de Santander” dice:“Creado el Estado Soberano de Santander, por la Ley13 de 1857, siendo Presidente de la República el GeneralTomás Cipriano de Mosquera, e instalada en Pamplona el 16de octubre del mismo año la Asamblea NacionalConstituyente, ésta nombró en su sesión inaugural al Dr. ManuelMurillo Toro, como jefe superior provisorio del Estado.“Mas como éste se hallaba ausente, se designó, parareemplazarlo temporalmente, al Dr. Estanislao Silva, quiense encargó del poder al día siguiente. Diez días después seposesionó de la jefatura del Estado Manuel Murillo Toro,ejerciéndola hasta el 27 de enero de 1858”.El 24 de noviembre de 1857 la Asamblea Constituyente deSantander, reunida en Pamplona, designó a Bucaramangacomo capital del Estado Soberano, conservando este rangopor espacio de tres años. El historiador, Dr. Ramiro GómezRodríguez, en su libro “Fundación del Socorro”, dice que
  32. 32. esta capital comunera fue “sede capital del Estado de Santan-der en forma esporádica”. Oficialmente solo vino a serlodesde el 14 de septiembre de 1861, conservando esteprivilegio por espacio de 25 años, cuando fue trasladada aBucaramanga por el Dr. Antonio Roldán el 24 de marzo de1886.Respecto a este traslado, que resultó definitivo, don JoséFulgencio Gutiérrez, en su libro “Santander y sus Municipios”,consignó para la historia: “Jefe departamental de Soto,nombrado por el jefe civil y militar del Estado, era don AdolfoHarker”. Por Decreto del 24 de marzo de 1886, dictadopor el Dr. Antonio Roldán, Bucaramanga fue designada comocapital del Estado. Inmediatamente se procedió a hacer eltraslado del tren gubernamental, del Socorro a su nuevasede, acontecimiento que se celebró jubilosamente el 30 demarzo siguiente. Desde entonces lo ha sido en formaininterrumpida.Capital del departamento. El 1º de agosto de 1909 el paísfue dividido en 13 departamentos y el Estado Soberanode Santander en dos: Santander y Norte de Santander1 . El12 de agosto de ese mismo año se posesionóprovisionalmente el Dr. Eugenio Andrade como Gobernadorhasta el 30 de abril de 1910, siendo reemplazado por el Dr.Antonio Barrera F., quien se posesionó en propiedad el 1ºde mayo de 1910, ejerciendo hasta el 14 de enero de 1911.1 Nota del autor: se equivocan quienes, por hacer distinciones, escriben Santander del Sur. La Constitución señala: Santander y Norte de Santander. Sobra todo comentario al respecto.Fuente: Información tomada del diario Vanguardia Liberal, publicada enmarzo de 1986 38
  33. 33. Bucaramanga: semblanza retrospectiva Recuerdos de un pasado romántico. Esas casonas con sus tejados cubiertos de melones, pepinos y estropajos. Esos patios sembrados de jardines, de frutales y de plantas aromáticas y curativas. Los baños y las aguadas, testimonio de un precioso ayer. Eran los tiempos de los rosquetes de a cinco por centavo. Un paseo a La Perla: demostración de amor y de alegría. De rechupete! Mucho lo bueno!Recordar ... Volver al pasado, regresar a unas épocas quepor pertenecer a la historia y porque formaron parte denuestra lejana juventud se nos hacen mejores; es, de todasmaneras, grata misión que intentaremos cumplir como unasemblanza del discurrir de etapas que por superadas jamásse repetirán.Cómo no recordar a esta Bucaramanga antigua, con suscasonas inmensas; las pobres, con piso de tierra y las ricasenladrilladas, con amplios alares que resguardaban del aguay del sol al transeúnte; combos ventanales, con patiossembrados de girasoles, de siemprevivas, de trinitarias, decayenos, de “raboegallos”, de ababoles y dalias, de violetas,azucenas, rosas y claveles, crisantemos, zagalejos, brisas,palmeras, amor ardiente, margaritas y margaritones, y enmedio, la espigada y airosa bola de nieve, de blancuraimpoluta. Alrededor, la malva, el tomillo, la albahaca, layerbabuena, el toronjil, la manzanilla, el paico y el llantén, elperejil y el cilantro, recetario para las enfermedades y paralas comidas.
  34. 34. Solares con naranjos y limones, mangos y nísperos,mamoncillos, brevos, icacos y guayabos; ciruelos, guanábanasy mameyes, pachuacas y caimitos (ya desaparecidos estosdos últimos); mandarinos y aguacates, sin faltar la lima parael dulce de platico y la mermelada. Casas con tejadoscubiertos de melones, de pepinos y estropajos.Cómo no recordarla con sus calles empedradas. Lasconocimos con empedrado convexo, para que las aguaslluvias bajaran por la mitad, más tarde renovado conempedrado cóncavo para que el líquido corriera junto a losandenes. “Tomitas” de agua desprendidas de los altosmanantiales y que se perdían muy abajo, en la incipienteerosión. Cómo no volver los ojos al Llano de Don Andrés,que como un mar de gramilla verde y a trechos salpicado dearbustos se extendía desde el hoy Barrio Santander hastaMorrorrico, y de la Quebrada Seca hasta la terminación dela meseta, en límites con el río Suratá, y que nadie comprabani a siete centavos el metro cuadrado? O a Cabecera delLlano y el Llano Puyana, en cuya parte alta se levantaba lalegendaria “Casa del Diablo”, que, según la leyenda,ostentaba una ventana sin puerta ni rejas, porque siempreque se las instalaban el “mismísimo patas” las sacaba de quicioy destruía. Cómo olvidar a San Alonso, finca sembrada defrutales que bordeaba el lago de los hermanos Alarcón, muycerca del hoy Mesón de los Búcaros, donde se halla la glorietaque por algún tiempo fue admirada como la más bella fuente,donde existía un puente con las respectivas compuertas parasecar el lago y que unía el norte y el sur de la ciudad?Cómo no pensar en esos terrenos que se creían baldíos yque nadie ambicionaba ni regalados, donde hoy se levantanlos barrios Campo Hermoso, La Joya, Arenales (hoyKennedy), El Conuco, Tres Estrellas, Santander, La Granja,El Envigado, Cuyamita, La Cocha, El Diamante y otros, que 40
  35. 35. hombres de visión “engordaron” y ahora son asiento de unadensa población?Semblanza de costumbres. No es posible olvidar elambiente campechano de la gente de entonces, trabajadora,sincera y cordial. Creyentes que cubrían de flores el camino,la calle que transitaba un obispo o un sacerdote que iba aadministrar la extremaunción a un moribundo feligrés. Gentede costumbres sanas, de alpargatas los acomodados, dezapatos los ricos, y descalzos los pobres (la gran mayoría);vestidos de dril los hombres y las damas de olán, de zarazaso etaminas; cada ocho días, con su traje dominguero olorosoa naftalina, iban a misa, comulgaban y salían a la tienda cercanaa tomarse un vino o una mistela, con acompañamiento debizcochuelo o mantecada. La comunión la recibían en ayunasy fervorosamente.Ciudadanos que todas las noches sacaban taburetes ybanquetas a la acera de sus casas, a la visita cotidiana, acontarse sus cuitas, a hablar de los hombres y mujeresposeídos por Lucifer, del duende, de las brujas, de los ladronesque se hacían invisibles como “dedos de seda”, comoLorenzo Alarcón, “rey del cacao sabanero”, que en bebedizodormía a sus víctimas. Ellos y otros traspasaban las paredesy se evadían de las cárceles, para regresar a ellas sólo cuandoestaban enfermos o los amenazaba algún peligro. En esasocasiones se dejaban capturar. Se hablaba de mil cosas y seurdían cuentos, aquéllos de “Pedro Urdemalas”, y chistes, ose hilvanaba la historia acomodada a las circunstancias.A las ocho de la noche la reunión se levantaba porque eramuy tarde y, más que todo, porque alguien aseguraba haberoído el “berrío” de “La Llorona”, la mujer que purgaba penaeterna cargando a su hijo que había matado. Y se iban porqueno demorarían en ver desfilar las ánimas del purgatorio con 41
  36. 36. sus eternas plegarias; y hasta es posible que salga el“encadenado” o la “mula coja”, que retumba su cascoteoen el espacio.Y mientras llegaban a sus casas se santiguaban en cadaesquina, y temblorosos ante la perspectiva de un “espanto”,buscaban el lecho para arrebujarse muy quietos en tanto seencomendaban a la Divina Providencia. El descanso y laesperanza de un nuevo día que culminaría igualmente.Eran días distintos, en un ambiente diferente. Por esascalendas muchos bumangueses usaban chaleco y alpargatasde fique con “capellada de lana” amarradas con “galones” ocenojiles, como se les decía, de seda negra; gorras de lana,vestidos de “cuero e’diablo” de duración interminable y queen los jóvenes pasaban de una generación a otra; ruana paraprotegerse del frío; y las damas preferían el olán, la seda, lasetaminas, vaporosas y alegres. El peinado a la “garsón” y laszapatillas Luis XV. Una vida monótona pero feliz, porque noexistían tantas tentaciones ni ambiciones. La excesivaambición nos ha llevado a este estado de inmoralidad quehubiera escandalizado y causado infarto a muchos viejos.Que era más fácil la vida de entonces? Una libra de carne desegunda valía cinco centavos, y siete centavos la de primera.Tres huevos, cinco centavos; cinco rosquetas, un centavo, ycon una mestiza de a cinco desayunaba toda la familia. Peroen contraste, un policía ganaba doce pesos mensuales; unalto funcionario, de 100 a 150 pesos; un gobernador, apenasllegaba a los 250 pesos. Una casa amplia apenas si ganabapor arrendamiento la fabulosa suma de 15 a 25 pesos al mes,esto para los de holgura, porque para los pobres existíanotras habitaciones entre los seis y los nueve pesos.Cómo olvidar que una mansión con sus seis aposentos,patios y solar sembrado de frutales podía ser adquirida en 42
  37. 37. propiedad por la increíble suma de 400 pesos? Difícil eraganar el dinero y éste se esfumaba, igual que ahora, en uninstante, pese a que entonces no existían esas facilidadespara adquirir las cosas y a que la llamada “sociedad deconsumo” no había hecho su aparición.La palabra y el honor. Lo único de extrañar, en verdad, lamoral y la palabra de los hombres, que cuando secomprometían era para cumplir, así les sobreviniera laadversidad. Como se ha repetido tantas veces, la palabraempeñada era un “escritura pública”.El honor mancillado se lavaba en alto porcentaje, a balazoso a puñalada limpia. El que deshonraba a una hija (sin importarque fuera mayor de edad) si no ponía tierra de por medioera hombre muerto. Lo mismo se castigaba la infidelidad. Ysi un ciudadano “le mentaba la madre al otro”, lo menosque podía ocurrir era un duelo a trompadas, que casi siempreculminaba en tragedia. Nada de arreglos económicos, nadade excusas. El hombre se hacía sentir.Así surgieron los matrimonios “relámpago”. De la noche ala mañana la pareja tenía que casarse; él bajo la amenaza deun “ñájaro” 38 que el padre o el hermano de la novia llevabaen la pretina, listo a accionar si el seductor intentaba huir.Cuántos dejaron la novia en el atrio de la iglesia y semarcharon para siempre, por lo general dejando un hijo enla humanidad de la engañada.Los noviazgos. Cómo no añorar esos noviazgos del pasado?Miraditas, “tocaditas” de hombros, el apretón de manos conla primera misiva; la permanencia en la esquina esperandouna salida furtiva de la hermosa predilecta. Las promesas,los suspiros, las cuitas y, ya un poco en firme, la invitación dela amada a que vaya a notificar a sus padres de las buenasintenciones que lo animaban. Noches después la llegada del 43
  38. 38. galán a la puerta, el saludo a los futuros suegros y la expresiónde sumisión para hablar del amor que sentían.Si era aceptado como pretendiente, empezaban las visitasnocturnas; él por fuera, recostado en la ventana; ella adentro,sentada en la plataforma del ventanal. Semanas, meses;muchos formaban hoyo en los ladrillos, hasta que un día, sino lo hacía voluntariamente el novio, el padre de lamuchacha lo llamaba al orden. Era la oportunidad de “pedirla entrada” y de fijar la fecha del matrimonio. Por lo generalacudían los padres del aspirante a “pedir la mano de lamuchacha”, y señalando el día, empezaban los preparativos.Pero también la suegra actuaba; permanecía alerta; nopermitía el menor roce de los novios; ni un beso. Si salían,ella, la suegra, iba en medio. Tenían que ingeniárselas parapoder estrechar sus manos. Y en la casa, si la mamánecesitaba ir adentro, a algún quehacer, le rogaba al futuroyerno que estirara los brazos y le colgaba en las muñecasuna madeja de hilo que ella iba haciendo ovillo mientrasdesatendía la vigilancia; el todo era reducir la agilidad de lasmanos y la oportunidad de “irrespetos”. Así hasta el día dela boda, hasta que el señor cura los declaraba marido y mujerhasta que “la muerte los separe”.Eso de los besos a manera de saludo no lo hubieran toleradolos antiguos. Mucho va de ayer a hoy: de las trenzas y lasenaguas largas, al pelo casi rapado y a la “culifalda”.Los baños: una fiesta espiritual. Qué decir del aseopersonal, de los baños semanales? Los que no lo hacían conagua de sus cisternas, o con la que contrataban a losaguadores, tenían que recurrir a las aguadas. Los hombrescon pantalones más abajo de la rodilla, y las mujeres con susvistosos “chingues” multicolores. Formaban una algarabíade “mil demonios” cubriendo sus cabezas con espuma de 44
  39. 39. jabón de la tierra para sacar la caspa, y, luego, tras el chorrode lejía para fortalecer el pericráneo, el toque final con jabón“Reuter” o “Brístol”, que eran como el “Pombo”, los queguardaban la piel y daban buen olor.Los otros, los que sí podían darse el lujo de gastar tres ocinco centavos, iban a “La Mejor” o a “La Filadelfia”, a donde“Los Valenzuela”, en el centro de la ciudad, o a “LosAposentos”. Agua pura, agua incontaminada que aseaba,como lo expresara Juancé, el cuerpo y el espíritu.Pero para el pueblo raso existían bastantes aguadas, comoLos Escalones, La Virginia, El Envigado, La Guacamaya, LaRosita, Las Navas, Cuyamita. Era una fiesta ver de lejos a lasEvas bañándose a totumadas, a la vez que retozaban y hastaprovocaban a los hombres que más abajo o más arribacumplían el mismo ritual. No era el baño diario, era elbisemanal y el semanal, que llegaba al alma, que daba nuevosbríos y rejuvenecía las fibras de cada ciudadano.Los paseos, un completo esparcimiento. Cómo dejar atrásesos paseos bullangueros, plenos de sencilla alegría y conpreparación de muchos días, durante los cuales no se hablabade otra cosa en el hogar? Grupos de familias amigas hacían la“vaca” y procedían a comprar lo necesario; contrataban conanticipación los músicos, y el domingo señalado madrugaban,revisaban las compras: que no faltara la gallina, ni la cola debuey, ni las vísceras para el asado de la media mañana, ni elcapón, ni los tallarines, menos el arroz, ni los chorizosadobados por doña Juana, la vecina, ni el oloroso anisado,como tampoco la chicha. En primer lugar, el brandypara el compadre invitado que tanto quiere al muchachito.Y la yuca, la papa y el ají con huevo? Y de los condimentos,qué? La panela para las melcochas? Todo en orden? Partamosya! 45
  40. 40. Emprendían la marcha para atravesar, desde el Puente delComercio, en la Quebrada Seca, hasta La Perla, el Llano deDon Andrés, que también se llamó La Mutualidad y ahoraSan Francisco. Iniciada la caminata, una vez pisaban el césped,los muchachos jugaban a la “gambeta”, los niños corríangritando, cayendo acá y levantándose allá; los enamoradosse hacían guiños, burlando a los celosos papás y a lasintransigentes mamás. Los viejos, muy cargados de viandas,contaban el chiste más reciente, luego de mirar a un lado y aotro, no fueran a oirlo los menores; los músicos rasgabansus instrumentos a la par que avanzaban, y, llegados a LaPerla, dejaban oir la polca, el torbellino, el pasillo, el bambuco.Los paseantes empezaban con chicha, matizada con uno queotro trago de anís o de mistela. La parranda comienza, elbaile pica a jóvenes y viejos. El compadre apura el brandyrecostado en un árbol, y de pronto saca a la comadre, se lemide en un torbellino, y en medio del entusiasmo canta unacopla: “La señora de esta fiesta la tengo que coronar con una corona de oro que del cielo ha de bajar”.Sigue la fiesta, el entusiasmo, el consumo de licores. Mediadala tarde el suculento sancocho, humeante, con abundantescarnes, no sin antes la explosión de sentimientos con abrazosy promesas de amistad, como también de amor entreesposos y, disimuladamente, entre los enamorados, queaprovechaban para comprometerse al calor de uno que otroanisado.Consumidas las viandas, el descanso y la oportunidad parauna corta siesta debajo del frondoso árbol, en tanto la gentemoza aprovecha el fuego para las impajaritables melcochas,“batidas” por los más experimentados, al son de tiples, 46
  41. 41. bandolas, guitarras, del requinto y de las “chuchas”. Al declinarla tarde, el baile y la despedida de la dueña de casa con lapromesa de un no lejano regreso. Por el camino, contem-plando el ocaso, surgen los chistes, los calembures, y depronto, el guasón del paseo, tambaleándose declama agritos: “Vámonos de aquí, señores, que aquí no nos pueden ver; nos dieron la yuca cruda y el plátano sin cocer”.De pronto, más abajo, un mal entendido; unos pescozonesy la inmediata reconciliación con trago a bordo. Avanzabanen descenso y poco a poco separándose en dirección a susviviendas, en tanto los jóvenes musitaban promesas de amor.Un día inolvidable, pleno de satisfacciones, de culto a laamistad, a la cordialidad y a la alegría, a la alegría que nutrelos espíritus y el corazón. De rechupete! Mucho lo bueno!GARCIA, José Joaquín, Crónicas de Bucaramanga. 47
  42. 42. La nomenclatura de Bucaramanga Primero, se dividía en manzanas. Luego, existían dos nomenclaturas, la norte y la sur. En 1940 se dispuso una sola en forma ascendente.Bucaramanga, hasta el año 1940, estaba prácticamentedividida en dos: de la Quebrada Seca al norte, y de laQuebrada Seca al sur, con nomenclatura propia para cadauna de estas zonas. Esto en cuanto a las calles, porque en loque correspondía a las carreras, era un todo; es decir, seprolongaban en su extensión desde Chapinero, final de lameseta, hasta más allá del barrio San Mateo, llegando a loque hoy es la calle 61.Las confusiones se repetían en la correspondencia, y siempreque alguien intentaba orientar a un visitante, se olvidabamencionar el respectivo punto cardinal.Por el año 1940 la capital de Santander no era ni la mitad delo que es hoy. El Llano de Don Andrés, o de La Mutualidad,posteriormente llamado San Francisco, apenas empezaba arecibir el interés de los constructores.Nueva nomenclatura. En 1940 el Concejo de Bucaramanga,mediante acuerdo, autorizó dar a esta ciudad una nuevanomenclatura acorde con el desarrollo urbanístico,comercial e industrial del municipio. El Alcalde, doctor PedroGómez Parra, cumpliendo con el mandato de los ediles, ysu sucesor, Jorge García Peña, formalizaron un contrato conla firma Larsen & Robledo para adelantar la obra.
  43. 43. El cambio de placas en las esquinas y puertas de lasresidencias comenzó en el tercer trimestre de 1940, perolos ciudadanos como que se resistían a aceptar el nuevosistema, que daba a la calle 5a. o “Real” el número 35, y a lacarrera 10 el 15. Un avance de cinco cuadras en las carrerasde occidente a oriente y el establecimiento, esta vezdefinitivo, de una nomenclatura ascendente de norte a sur.Fue la Tipografía y Papelería Fénix la primera que el 9 deabril de 1941 publicó un aviso con las estipulaciones de sunueva nomenclatura: calle 35 Nº 14-70. De ahí en adelante,poco a poco se operó el cambio de adopción inevitable,porque las ciudades no se detienen, crecen, y su crecimientoarrolla lo que pueda constituir un obstáculo.Cuando la ciudad apenas empezaba a figurar y a extendersehacia sus cuatro costados, tomando como punto de partidala Plaza, que más tarde tomó el nombre de García Rovira, lagente se orientaba por manzanas, describiendo tantas alnorte o al sur, al oriente, al occidente, al noreste, al noroeste,al sureste o al suroeste. Todo ha quedado atrás, y la ciudadavanza incontenible.Publicado en Vanguardia Liberal el 19 de junio de 1983. 50
  44. 44. La luz eléctrica en Bucaramanga Antes se iluminaban con velas de cebo y lámparas de aceite. Inauguración de la luz y la suspensión por un derrumbe. La Hidroeléctrica de Lebrija. Interconexión nacional de la Electrificadora de Santander.El 30 de agosto de 1991 se cumple un siglo de la inauguraciónde la luz en Bucaramanga. Antes de 1891 la población seiluminaba con velas de cebo y lámparas de aceite. Hacia 1867un señor de apellido Bretón estableció el alumbrado públicode petróleo utilizando faroles, pero cualquier día, éstosaparecieron quebrados, dispersos por el suelo, dañados porun sujeto de nombre José Santos Almeida (a. El Mocho),individuo de pésimos antecedentes, quien fue sancionadocomo se lo merecía.En octubre 22 de 1888, previa la firma del respectivocontrato, se dio impulso a los trabajos de construcción deuna planta hidroeléctrica en Chitota (en la hondonada quese desprende de la casa llamada “La Perla”, de la UniversidadIndustrial de Santander). El Concejo de Bucaramangaconcedió la autorización y dio el privilegio de su explotación—por espacio de 25 años— a la firma integrada por loshermanos Reynaldo, Jorge y Hernán Goelkel y Julio JonesBenítez. Este último viajó a Boston, Estados Unidos, y allíadquirió los conocimientos necesarios en la fábricaThomson Houston, y en febrero de 1891 regresó con larespectiva planta. Antes, a manera de ensayo, los que luegofueron socios, habían montado en “La Aurora” una pequeñageneradora de electricidad que habían importado de Boston.
  45. 45. Sitio donde fue instalada la Planta Eléctrica de Chitota, la primera que prestó servicio en Bucaramanga.Fue inaugurada el 30 de agosto de 1881. Tomado de: Edmundo Gavassa Villamizar.- Fotografía Italiana de Quintilio Gavassa.- Papelería America Editorial, Bucaramanga - 1982
  46. 46. En junio de 1891 se distribuyeron los postes y las redes,mientras que en Chitota se instalaba la planta. La Sociedadfue protocolizada ante el Notario Segundo del Circuito el10 de mayo de 1890.Narra don José Joaquín García, autor de “Las Crónicas deBucaramanga”, que el 30 de agosto de 1891 a las 7:30 p.m.,ante la expectativa de cientos de personas, “de repente ysimultáneamente vieron encenderse 30 focos de 1.500bujías, repartidos en las principales calles, que iluminaron lossectores céntricos, en tanto que las campanas de la Iglesiade San Laureano se echaron al vuelo anunciando el grantriunfo” . . . “Sonaron los cohetes en el centro y en los barrios,celebrando la buena nueva. La banda de músicos recorriólas calles y la multitud ovacionaba a los empresarios”.Un desfile improvisado encabezado por el Gobernador JoséSantos, sus Secretarios y los más sobresalientes del pueblo,se aglomeró frente a la casa de los gestores de la obra. Tresdías después se produjo un derrumbe en Chitota y quedóinterrumpido el servicio hasta el 20 de noviembre de esemismo año. La navidad de 1891 estuvo sin embargoiluminada, ya que, en el receso, la red se extendió a losbarrios. Dos años más tarde, en 1893, se estableció elservicio de fuerza motriz.En este siglo otras plantasLos hermanos Eugenio y Mariano Penagos, progresistasespañoles vinculados a Bucaramanga desde el siglo pasadopropendiendo el avance de la industria metal-mecánica,consideraron que la planta de Chitota no era ya suficientepara atender la demanda de energía eléctrica, por lo que susinquietudes los llevaron a construir otra planta, en Florida-blanca, para abastecer a ese municipio y a las circunvecinas 53
  47. 47. regiones. Fue ampliada más tarde, dándole la razón socialde “Planta de Zaragoza”, empresa que se fusionó con la deChitota. Tal planta fue inaugurada el 16 de agosto de 1926.Tenía un radio de acción de entre 7 y 8 leguas.Hidroeléctrica del LebrijaEl 4 de febrero de 1944, con un capital de $1’500.000 seconstituyó la Sociedad Hidroeléctrica del Río Lebrija. La ideade esta planta nació en 1941, pero fue durante la segundagobernación del Dr. Alejandro Galvis Galvis (1944-1945) queprácticamente se hizo realidad. El mandatario opinaba queel Departamento se favorecía más y se daba solución pormuchos años al problema eléctrico si se construía la plantadel Río Sogamoso, pero por el costo y lo demorado de laobra se aceptó el concepto del técnico inglés Kisling sobrelas ventajas del Río Lebrija.Acogida la propuesta y aprobada por el ejecutivo seccional,con la primera partida de un empréstito se concretó lainiciación de trabajos, no sin antes formalizar la constituciónde la Sociedad en la Notaría 4a. de Bogotá, el 12 denoviembre de 1941, razón social, que al fin de cuentas, secambió, de Sociedad Anónima a Sociedad Limitada, siendosus principales accionistas el Instituto Nacional deAprovechamiento de Aguas y Fomento Eléctrico, elDepartameto de Santander y el Municipio de Bucaramanga.La inauguración. El 24 de abril de 1954 fue inaugurada laCentral Hidroeléctrica del Lebrija, más abajo de la estaciónLas Bocas, lugar conocido como “Las Palmas”. La obra costó17 millones de pesos, y tenía una capacidad de 18.000 Kws.Al acto asistieron, el Ministro de Fomento, RiveraValderrama; el Gobernador de Santander, Coronel GustavoQuintín Gómez Rodríguez, y los miembros del ejecutivo 54
  48. 48. seccional y del municipio, encabezados estos últimos por elAlcalde, Dr. Luis Reyes Duarte.Interconexión. Como Bucaramanga crecía año tras año, laplanta del Lebrija ya no abastecía la demanda de miles y milesde usuarios adicionales, por lo que al cabo del tiempo seconstituye la Empresa Electrificadora de Santander y se hacenlos planes para el incremento eléctrico y la interconexióncon la red nacional, empezando por la termoeléctrica deBarrancabermeja que fue inaugurada el 10 de agosto de 1962.Luego se dieron al servicio tres plantas más en el Palenque,municipio de Girón, por el sistema de gas.Posteriormente fueron interconectadas las plantas de SanVicente y Cervitá, en el Cerrito; Ecopetrol; Puerto Wilches;La Cascada, en San Gil; La Cómoda, en Suaita; y Calichal, enMálaga. El 15 de agosto de 1967 se inaugura la termoeléctricade El Palenque, con dos unidades de 3.000 Kws. cada una.La Empresa Electrificadora de Santander forma parte, en laactualidad, de la interconexión nacional y su presupuestoalcanza una suma superior a los 20 mil millones de pesos.Gerentes. Después de los gestores de lo que fue el másgrande adelanto en el pasado Siglo XIX, han sido gerentes,entre otros, las siguientes personas: Victor Paillié Ordóñez(cuando era empresa privada); Banjamín García Cadena,Humberto Silva, Gabriel González Cadena, Daniel GonzálezPlata, Herbert Ariza Moreno, Hugo Serrano Gómez, JulioCésar Delgado Suárez, Ramiro Blanco Suárez, Miguel JoséPinilla y en la actualidad (1988), Hernán Uribe Niño.Bucaramanga fue la segunda ciudad, después de Panamá, quecontó con luz eléctrica; la tercera fue Bogotá. 55
  49. 49. El Acueducto de las 3 BBB Las “Chorreras de Don Juan”, manantial de agua pura. La historia de las aguadas. Don José Piza: el último “aguador”. El tinajero de las familias: una profesión muy folclórica. “Arre, mulas del diablo”: un grito muy colérico.Los hombres que han hecho la historia de Bucaramanga vandesapareciendo en forma inexorable. Un día, el dirigente, elintelectual, el pionero, el creador de empresas; otro, elescritor, el político; después, el patricio gestor de factorías y,también, el trabajador que silenciosamente prestó susservicios a la comunidad y contribuyó modestamente alprogreso y dedicó sus inquietudes y desvelos al bienestar desu prójimo, de ese prójimo que, esté en el centro o en laperiferia, necesita quien lo atienda y le proporcione lo quele es vital para subsistir, para sentirse cómodo y seguro.Así van desapareciendo una tras otra las unidades que dediferente manera escribieron sus nombres en las páginas delálbum bumangués, saturado de estampas gallardas querindieron jornadas de provecho colectivo.Historia de las aguadasA comienzos de este siglo Bucaramanga apenas soñaba conun acueducto; hasta el año 1935 toda la población se surtíade “las aguadas”, preferencialmente de las Chorreras deDon Juan, donde existían 11 chorros encauzados por tubos,tres en la parte alta, especial para los “tinajeros” de lasresidencias —o sea el agua de beber, de servir a la mesa
  50. 50. familiar, agua pura, con sabor perceptiblemente dulce—, yocho en la parte baja, para todas las necesidades.La reclamaban los visitantes que en los hogares eranobsequiados con chocolate, queso mantequilludo, arequipe,o dulce de breva o de icaco, reforzado con colaciones. Paraestas ocasiones se acudía también a las cocadas o al dulcede apio “Arenas”, cuyo prestigio recorrió el mundo y quenadie ha podido imitar.Ante el crecimiento de la ciudad, eran insuficientes las aguadas“Los Escalones” y “Piñitas”, las primeras hacia el noroeste,y las segundas al occidente. Según relata don José JoaquínGarcía en “Crónicas de Bucaramanga”, las citadas “Chorrerasde Don Juan” datan del año 1810 cuando un vecino deBucaramanga, dueño de tierras, don Juan García, optó pordar al servicio las aguadas que perdurarían su nombre y quedieron soluciones de abastecimiento a los bumangueses. Elagua nacía en una especie de altozano dividido en dos partes:la de arriba, que podría ubicarse entre las carreras 14 y 14-A, y la de abajo, colindando con el cementerio. En ambaspartes árboles y arbustos, anacos (Búcaros), guaduas,cordoncillo, aro, pasto y parásitas en profusión. Hizo losarreglos necesarios para su canalización: primero, caía ellíquido conducido por canales de guaduas, después con tejas,y al llegar la tubería galvanizada, se recurrió a este sistema.Más abajo construyó unas pilas para aprovechar las aguadasy para que las lavanderas pudieran ejercer su oficio. El pisofue empedrado, tanto el de la caída del agua, como destinadoal público.Otra versión. En torno al nombre de “Las Chorreras deDon Juan” encontramos otra versión a la que dan créditolos doctores Roberto Harker Valdivieso y Luis EnriqueFigueroa; estiman que esos chorros fueron bautizados de 58
  51. 51. tal manera en honor de Jhon (Juan) Harker Mud, inglés queresidió en esta ciudad y fue director de las minas de Baja yVetas, donde enseñó a explotar los minerales haciendosocavones. Contrajo matrimonio en Bucaramanga conMercedes Mutis Amaya, nieta del sabio Celestino Mutis. Seatribuye a él el haber acondicionado los nacimientos del agua.Pero más tarde las chorreras fueron olvidadas y correspondióa don Juan García darlas nuevamente al servicio.Lo uno o lo otro, lo cierto es que durante más de un siglohan llevado este nombre, extendiéndolo a las calles queconforman el barrio de su mismo nombre.A medida que las familias se multiplicaban, la avidez por estasaguas crecía. Durante el día y hasta la media noche desfilabanpor las tres entradas cientos de personas, niños, adultos yancianos cargando sobre sus espaldas barriles, o sobre sushombros, canecas que colgaban a los extremos de unmadero a manera de yugo; también distintos recipientes enlas manos para proveerse del necesario líquido.Es que las aguas de las “Chorreras de Don Juan” eran lasmás codiciadas y cotizadas: era el acueducto deBucaramanga. Existían otras, como Piñitas, un poquitínsalobres y que se destinaban al aseo doméstico. Los Escalones,Los Aposentos, La Payacuá, La Rosita, que corría a lo largo delo que hoy es la avenida del mismo nombre; El Envigado, LaFiladelfia, La Mejor, La quebrada del Loro, Los pozos de DonAndrés —al norte—, las de Las Navas, La Guacamaya, los bañosde Los Valenzuela, Las Cisternas —la más antigua—, la ubicadaen el centro de la Plaza de Mercado Central, y otras dispersasa lo largo y ancho de la Bucaramanga de entonces.Sin embargo, el agua de consumo no podía ser otra distintaa la de las muy afamadas e indispensables “Chorreras deDon Juan”, ya desaparecidas por completo. 59
  52. 52. Antes de las Chorreras de Don Juan, Bucaramanga se surtíade otras aguadas; las principales, “Piñitas”, en el barrio delmismo nombre hasta el triunfo de Alfonso López Pumarejo,que le dió su nombre actual, ubicadas al finalizar, bajando lacalle 44; y los “Escalones”, al norte, al terminar calle 30, enla precipitación de la carrera 11. Ambas extinguidas,canalizadas con obras de la Corporación de Defensa de laMeseta de Bucaramanga.Por esas cuestas semiempedradas, lodazales en invierno,polvareda en los veranos, corrimos en la juventud llevandoal hombro una vara de madera, de cuyos extremos colgabanunas canecas llenas del líquido; o bien, cargando a las espaldasun barril sostenido por un “pretal” de fique que se ajustaba ala frente.El acueducto de las tres BBBEra, como lo dijera el cronista Argensola (Francisco Nigrinis),en famosa y galana prosa, el acueducto de las tres BBB (Burro,Barril y Bobo), porque precisamente era en barriles que enalto porcentaje se abastecían los ricos y los pobres. El quepodía pagar el transporte recurría a este servicio; los queno, se servían personalmente cargando por su cuenta ellíquido que en las chorreras era completamente gratuito.Las casas que no contaban con el tradicional bobo omandadero contrataban con el “Aguador”, que en burros oen yeguas o viejos caballos movilizaba los típicos barriles.Mientras los “aguadores” y el público de a pie hacía cola a laespera del turno para “coger” el agua, las lavanderas, en laparte baja, frente a la piedra de fregar la ropa, cantabanendechas de amor, o se insultaban, o divulgaban el últimochisme de la comadre o del marido infiel. Y los hombres,mientras les llegaba la hora, silbaban o entonaban la últimacanción de moda. Luego, en la cuesta, el “arriero somos”, 60
  53. 53. y, de vez en cuando, la carcajada o la maldición, el “arremulas del diablo”, “estas pelonas me van a volver loco”, “arrecondenadas o las reviento” y, también, “los hijuemadresburros parientes de lucifer”, infinidad de veces el azote conel rejo torcido, y muchas otras la pelea, la bronca y los golpesentre los usuarios de los chorros, por la “contrata” o por elturno, cuando no por la mujer amada, que se disputaba atrompada limpia.Entre los aguadores profesionales que recordamos resultaimprescindible mencionar a Luis, “El Capitán Pintao” con suojo blanco que algunos días tapaba con un cuero, al estilopirata, arreando su burro domesticado y que daba voces sincesar, sobre todo cuando lo antecedía el “Caratejo” demarcha lenta; al misterioso “Jeremías”, con su inseparabletula al hombro; al “tuerto Nepo”; al “Obispo”, con su grancarajo a flor de boca, hombro a hombro con “Petro Roa”—estos dos últimos, aguadores muy reputados y conocidos,con sus asnos corretones—; al “Pirata”, que se tapaba lacavidad de un extirpado ojo con un trapo negro y llevabasiempre entre los dientes una pipa de madera hecha por élmismo; al bobo “Chocata”, con su barril a las costillas, supantalón y saco raídos, con una cinta azul a manera decorbata, y los chocatos de fique (alpargatas) amarrados congalones o cenojiles también azul de prusia, porque era godoy recontragodo, llevando en las manos un leño redondo paracastigar a los muchachos que de él se mofaban; a la loca“Carasucia”, con moña postiza amarrada al cuello, sube ybaja con un calabacito al hombro y, así, sin tregua, todoscargando agua a sus hogares, vendiendo unos, otros para elconsumo personal. 61
  54. 54. Don José Piza: el último aguador Cuando el Acueducto de Bucaramanga era «Las Chorreras de don Juan», uno de los personajes que suministraban el precioso liquido a domici- lio se llamada José Pizza, hombre de modales distinguidos quien era muy apreciado por las clientes que utilizaban sus servicios. Aquí don José Pizza y su fiel burro al pie de una de la ChorrerasEntre todos los “aguadores” sobresalía por su seriedad, sudecencia, por su estampa señorial, silencioso y cumplidor,responsable y honesto, don José Piza Salazar, nacido enGachantivá, Boyacá, en 1886, pero que desde los 7 añosllegó a Bucaramanga dispuesto a enraízar, como en efectolo hizo, primero en distintas actividades y, posteriormente,en trabajos más duros, vinculándose al gremio de los“Aguadores”, inicialmente en forma modesta y, luego, contres semovientes. Compró su casa en la 2da entrada delBarrio Las Chorreras de Don Juan, carrera 14-A No. 45-184, donde levantó una familia que honra su memoria, 62
  55. 55. empezando por don Alfonso Piza, de 73 años, vividos enese sector; dedicado a su profesión, la cual sólo abandonócuando el acueducto lo derrotó.Lo vimos detrás de sus burros, vestido de alpargata de suelade cuero, pantalón y saco blanco de dril, camisa blanca ysombrero de paja, con el foete al hombro, en pos de susburros, bajando y subiendo por las empedradas calles de laBucaramanga de entonces y haciendo diariamente losmismos recorridos que ya sus animales conocían dememoria a fuerza de repetirlos año tras año. Don José,incansable trabajador, cordial y amable, sin esas mañas desus colegas, sin ese vocabulario soez: arre malparidas, arremalditas mulas del diablo, estas jijuepelonas no caminan, surtíade agua a una clientela numerosa; cuántas veces lo vimos eneste trajín, altivo, respetado y respetuoso. Agua para lacocina y para lavar. Agua cristalina, agua nacida de la tierra,de los altozanos naturales, sembrados de guaduas, decordoncillo, de caracolíes, de anacos, de pasto, de plantassilvestres en profusión, agua clarísima que sació la sed demuchas generaciones.Don José Piza dedicó su existencia al transporte de agua enbarriles, del agua “burriada”, como muchos la llamaban.Sobre el lomo de sus mansos animales, que murieron deviejos, movilizó infinidad de metros cúbicos del líquido e hizoincontables viajes sin descanso, sin tregua. Sus amigos ycontemporáneos del gremio fueron desalojados por elacueducto del Padre Trillos, que se abría paso; pero él siguióadelante, impertérrito, sin temerle a los adelantos.Como los ingresos mermaban, don José optó por vendersimultáneamente loterías; y como Las Chorreras disminuíansu caudal, también él disminuía la clientela hasta ladesaparición final. También sus fuerzas para levantar losbarriles amainaban, y un día se retiró definitivamente. 63
  56. 56. Con él, con don José, desaparecieron los aguadores. Elacueducto se impuso, así como el progreso acaba con loque le sirvió de base. Fue don José el aguador más conocidoy el último que tuvo Bucaramanga.Día luctuoso. El último día de julio de 1979, el ciudadanoque acreditó al gremio de “Aguadores”, que formó unafamilia respetable y que se distinguió como esposo, comopadre y como abuelo, que sirvió a Bucaramanga día y noche,exhaló el último suspiro, añorando seguramente los añosde su dura faena, de tanto trasegar por la urbe que crecía ya la que abasteció de agua dulce y cristalina, vivificante y fresca.Dejó de existir en su casa de la segunda entrada de las“Chorreras de Don Juan” a los 93 años.Don José Piza escribió con su trabajo, con el corazón, consu ir y venir, la historia del acueducto de las tres BBB en algomás de medio siglo. La historia del acueducto natural quesirvió a los bumangueses tradicionalmente y que, como suvida, se fue extinguiendo lentamente.Con don José se acabaron Las Chorreras. Se agotó el líquido,y ya de él y de ellas sólo queda el recuerdo. Su familia lotiene presente, y la Corporación de Defensa de la Mesetade Bucaramanga, por otra parte, dentro de sus programasde acabar con la erosión, realizó los trabajos necesarios paracontrolarla, y ya de las “aguadas” únicamente perdura elnombre entre los contemporáneos. Con el tiempo apenaslas viejas crónicas darán fe de que existieron.Algo folclóricoEntre los “aguadores” profesionales recordamos a Pedro,“El Cojo”, de pantalón blanco remendado y remangado,camisa de un rojo escandaloso, porque era liberalrecalcitrante; calzaba alpargatas de suela de cuero, la testa 64
  57. 57. cubierta con viejo y raído sombrero de jipa, bumangués depura cepa como él pregonaba. Un personaje folclórico einconfundible. Llevaba siempre en la mano izquierda —porque era zurdo— una delgada vara de granado, fibrosa,dúctil y resistente, con la que simulaba castigar su regordetamula de menudo trotar. Desde que la aurora se esfumabahasta que la luna rayaba, repartía agua en sus dos barrilesrecaudando lo necesario para subsistir.Al finalizar la tarde y al mismo tiempo la faena diaria, elcuadrúpedo bajaba por la calle, hoy la 45, y mientras Pedro,su dueño, saludaba al amigo y le contaba sus cuitas, el animalllegaba a la esquina, subía al andén, alcanzaba el mostradorde la tienda de misiá Pastora, colocaba sus mandíbulasabiertas sobre el mostrador, y de allí no las quitaba hasta que se cumplía lo que ya era un rito, que, por lo viejo,nadie sabía —ni el mismo Pedro— cuándo ni cómoempezó.La mula, “La Condenada”, como la llamaban, sabía que aesta hora hacía el último viaje del día y que precisamentehabía llegado el momento del premio, consistente en un tragode aguardiente grande que misiá Pastora le echaba en sujetaza, y una mestiza, también grande, de a dos centavos. Laventera, desde mucho tiempo atrás repetía la entrega dellicor y del pan que Pedro pagaba tras de embucharseidénticas dosis.La clientela y el vecindario miraban con simpatía estacostumbre, que culminaba con un asordinado relincho delsemoviente, que alegre, adelante de “El Cojo”, se dirigía alsolar de la mediagua de su patrón, al descanso de todas lasnoches. 65
  58. 58. La leyendaAbajo, desde el fondo, en la quebrada, cierto olorcillo aazufre recorre desde la “Filadelfia” hacia el occidente sin fin;cierto vaho crispante y el grito plañidero de la “Llorona”, dela temida “Mechúa”, posiblemente el ánima de “misiá Juana”,alma en pena eterna por haber matado a su hijo ennoche de pelea con su amante. Sin descanso recorretodas las noches el escenario y se aventura por losparajes desiertos, asustando a los desprevenidostranseúntes.Chorreras de Don Juan: por allí, por sus calles, como que seoye aún el cantar del aguador, el reclamo de la amante, elcasqueteo de los equinos, y tal parece —allá entre brumas—que Don Sata, que Lucifer, como solía hacerlo en nochesoscuras, se paseara en su brioso caballo, con humeantecigarro en la boca, vomitando fuego. O como si la brujaArcadia, esa desalmada mujer transformada en “chulo”,aleteara dentro de los aposentos buscando al esquivo amantepara chuparle la sangre y dejarle hematomas, según la creenciaen boga. O como si se oyera todavía el chocar de loscascos de la mula coja, que recorría en las noches sinluna las tres entradas, trepidando y haciendo trepidar alvecindario.Mientras que arriba, en pleno día, en lo más alto de la loma,los tunjos inalcanzables se bañaban en sus propiasescarchas de oro ( “por aquí pasó trotando la leyenda susarrestos”) 1.1 Romance de Bucaramanga, de Leonidas Paeces. 66
  59. 59. Recordando lo que oímos cuando éramos jóvenes, comoque todavía vecinos de edad avanzada escuchan el casqueteardel caballo del alemán Geo Von Lengerke y de aquellosequinos dedicados a movilizar agua brotada de la tierra. Yno falta quienes sostengan que hacia la media noche escuchanel grito del arriero soberbio, la maldición ultrajante, elrebuzno del burro y el graznido de la lechuza. Oh, cuántascosas en la imaginación ingenua de tantos.Las chorrerasPor su cuesta subieron y bajaron generación tras generación.En la parte baja se daba cita todo un ejambre de hombres,mujeres y niños que gritaban y gesticulaban desde elamanecer hasta que la luna llegaba a su cenit. Y en todasdirecciones el viejo caballo bayo ya deslustrado, la yeguapeluda, la renga mula y el “pensativo” burro, con los barrilesa lado y lado del lomo, sobre las “angarillas” (inmobilizadoscon sendos “tapaojos”), esperaban ser cargados por el“aguador” que desde las primeras horas y durante todo eldía subía y bajaba la cuesta llevando el codiciado líquido, elde las “Chorreras de Don Juan”, el mejor, con ese dulzor yesa pureza cristalina que la gente de afuera envidiaba y de laque hablaba maravillas.Vale la pena destacar que en esas chorreras, insensible, peronotoriamente para los revoltosos de entonces, se“destaparon” sentimientos de clase social, porque de LasChorreras de arriba, que eran 3, los aguadores cobraban elagua más cara, arguyendo que era más pura y especial paralos “tinajeros”, depositarios del agua de beber encima del“dulce de platico” de la sobremesa. De las ocho chorrerasde abajo llevaba todo el mundo el agua en barriles, en canecas,en ollas, en cualquier recipiente. 67
  60. 60. La Filadelfia. Ubicada más arriba, pero como formandoparte de Las Chorreras y del barrio, La Filadelfia, con sus 11baños encerrados, separados, provistos de regadera; y enel descenso, en la quebrada, las piletas para el lavado de laropa, para el servicio de las lavanderas que allí sí tenían quepagar. Era de propiedad de don Pedro y don Félix JoaquínMantilla. Allí iba la gente que quería privacidad y quecontaba con 2, 3 o 5 centavos para pagar el uso de esosservicios.Desde la carrera 14-B, donde habitamos algunos años,inicialmente en una casa y luego en otra, íbamos al disfrutede las aguas de La Filadelfia, con esposa e hijos. Con quégusto recordamos esos domingos. Porque entre semana,tocaba en Las Chorreras, en la quebrada, sin costo alguno.Es que entonces se ganaban y se gastaban los centavos. Elprogreso acabó con esa sencillez y la ciudadanía ganó encomodidades, la del baño diario en medio de lujosas paredesporcelanizadas, pero sin la calidez del sol.Baños como los de La Mejor, una cuadra más arriba,subiendo por “Charco Largo” sobre la Carrera 12 (hoy 17),donde las damas se bañaban el pelo con lejía y jabón de latierra, y el “ojito” de jabón de olor (Reuter o Brístol); era elbaño de cada ocho días, el de la sencillez; era el goce desentirse limpio, cordial y generoso. Baños del pasado queno aseaban solamente el cuerpo, sino también el alma.Unico testimonioSólo un tubo que asoma de las entrañas de la tierra,protegido por una teja, es lo que queda del pasado, de esepasado agitado y folclórico que caracterizó el primeracueducto de Bucaramanga, el de las 3 BBB (Burro, Barril yBobo) que por muchas décadas abasteció la creciente ciudad. 68
  61. 61. Ese acueducto primitivo pasó a la historia, como pasan tantascosas, pero que se incrustan en los anales de los pueblos.Pero no así el barrio que recibió el mismo nombre, el de las“Chorreras de Don Juan”. Allí están las tres carreras (la 14,la 14-A y la 14-B) con sus casas y sus gentes. Un barrioconcurrido que empieza en la Calle 45 y se extiende,bajando, al sur, rebosante de alegría y de optimismo.Un intentoNecesario es decirlo: la gente de Bucaramanga deseaba yreclamaba un acueducto. Entre 1910 y 1915 los hermanosArenas Mantilla iniciaron el abastecimiento de agua para“Barrio Nuevo” y sectores aledaños. Construyeron untanque en la esquina noroccidental del parque, que,clausurado el servicio en pocos años, siguió allí por muchotiempo, dando fe de algo que no dió los resultados esperados.También, como una solución de buena voluntad, los PeñaPuyana canalizaron aguas provenientes del oriente y que seextendían al occidente pegadas a los andenes de las calles 34y 41, entre las que recordamos.En 1915, el progresista sacerdote José de Jesús Trillosconvocó a los más importantes ciudadanos, interesándolosen la construcción de un acueducto, iniciativa que cristalizóen 1920.Nace el acueducto. El deseo de los bumangueses de unacueducto empieza a cristalizarse, como lo consigna donErnesto Valderrama Benítez en su Real de Minas: “Julio 20de 1920: la banda de músicos del regimiento toca alegresbambucos al pie del cerro de Morrorrico, donde reinaanimación entre las gentes que allí se congregan en esperade la llegada del agua bienhechora que, en el momentoseñalado en el programa de recepción, se precipita por la 69
  62. 62. colina seca, por el sediento valle, como un canto al éxitoalcanzado en esta importante etapa de la empresaconstructora del Acueducto de Bucaramanga. Tras labendición, habló el Dr. Martín Carvajal, y luego de una copade champaña pronunció un discurso alusivo don Pedro ElíasNovoa, a nombre de la corporación municipal”. Este fueconsiderado como el festival de las aguas.A Bucaramanga. Al iniciarse el mes de enero de 1921,precisamente el día 18, la Compañía del Acueducto da alservicio público tres expendios de agua situados, el primero,en el costado oriental del Parque Antonia Santos; el segundo,en la hoy calle 34, entre las carreras 24 y 25; y el tercero, enEl Bosque.Una pileta. Los bumangueses, pese a contar con suficientesaguadas, reclamaban el acercamiento del servicio deagua a sus residencias; y a iniciativa de don Juan de la RosaQuintero se construyó una pileta en la plazuela del barrio deLa Concordia (sobre la carrera 17 entre las calles 49 y 50 dela nomenclatura actual) para el servicio de los habitantes,obra que fue inaugurada el 12 de octubre de 1927,solucionando de esta manera las exigencias de lapoblación.Acueducto Puyana. Pasan los años y la ciudadanía sigue enlucha por un acueducto domiciliario. El padre José de JesúsTrillos se convierte en abanderado de la obra. Por su parte,la firma Sucesores de don David Puyana se compromete aconstruir tan importante obra, y el 17 de abril de 1932 invitaa la población a observar los tanques, materiales y tuberíaadquiridos para los trabajos.El 24 de mayo de este año (1932), la prensa de Bucaramanga,en noticia que recoge el Real de Minas, anuncia que por“Acuerdo Nº 12” expedido en la fecha, concede el cabildo a 70
  63. 63. Sucesores de David Puyana, S. A. permiso para la ocupaciónde las calles y vías de la ciudad con tubería metálica para elestablecimiento de un servicio de acueducto a domicilio,mediante las condiciones que al efecto se enumeran. Y encompensación, los señores Puyana se comprometen ainstalar a su costa y a abastecer gratuita y permanentementeuna fuente pública en un punto cercano a La Albania (y acontinuación deja constancia de otros compromisos desuministro de agua al municipio y a establecimientos). Lalicencia se otorga por un período de 10 años a partir del díaen que el acuerdo sea elevado a escritura pública.Esta empresa de los Puyana pasó a poder de la compañíaAnónima de Bucaramanga pocos años después de ser dadaal servicio, según el Real de Minas de don Ernesto ValderramaBenítez.El gestor. No es posible pasar adelante sin rendirle tributode reconocimiento al presbítero José de Jesús Trillos, gestory pionero del Acueducto de Bucaramanga. Fue él, desde laprimera jornada en 1920, quien promovió el encauzamientode las aguas de los altos páramos, y a este sacerdote se debentodos los hitos de progreso de tan importante empresa, quese convirtió en Sociedad Anónima, robusteció su capital yavanzó hasta construir las plantas de tratamiento delcodiciado líquido.En La Flora. El 28 de julio de 1951 el padre Trillos bendijoen La Flora un nuevo tanque del acueducto para 5.500 Mt3.Este sacerdote, que ejerció en distintos municipios deSantander y fue párroco en dos ocasiones de la SagradaFamilia, aportó capital, entusiasmo y pujanza al logro de unaempresa que pasó a propiedad del municipio deBucaramanga, entidad que se ha preocupado por unsuministro permanente, puro y eficiente, realizando obras 71
  64. 64. como la de Bosconia, donde, tomando aguas del río Suratá,asegura un servicio completo hasta más allá del año 2000.El padre José de Jesús Trillos dejó de existir en Bucaramangael 15 de enero de 1955, a la edad de 78 años. 72
  65. 65. Don Jorge Lengerke, nieto del legendario alemán Geo Von Lengerke, quienresidía en la carrera 10 # 42- 20, barrio Alfonso López, donde se dedicaba ala reparación de implementos eléctricos y otros. 73
  66. 66. Barrio Las Chorreras de Don Juan Los Lengerke, un nombre que jamás será olvidado, Las “barras” y los juegos. Carnavales. Sus costumbres. Nada queda del Barrio Las Chorreras de Don Juan.En esas aguadas, en esas chorreras nacía y moría el barriode Las Chorreras de Don Juan, de tan vieja data, que parecehaya existido eternamente, desde mucho antes de serBucaramanga, o mejor, de su fundación el 22 de diciembrede 1622.A lo largo de las “tres entradas” que se desprenden de lahoy Calle 45, a un lado y a otro, poco a poco se construyeroncasas, algunas con paredes de tierra “pisada”, otras debahareque, con techo pajizo la mayoría, pero que pasandolos años fueron reemplazados por teja española, afianzandoel concepto de que el santandereano gusta de vivir bienprotegido y lo mejor posible.Y surgieron las familias. Cuáles las primeras? Naturalmenteno fueron familias de rancios abolengos las pobladoras, sinogente de trabajo y los que querían estar cerca de las aguadaspara explotar el oficio de aguadores y de lavanderas.Indagamos en las páginas de viejos libros, pero noencontramos nombres; de todas maneras, el barrio se pobló,y en lo que va corrido de 1900, son pocos los cambiosrealizados.Los Lengerke. De alguna manera el barrio tienevinculaciones con los Lengerke. Don Jorge Lengerke, ancianode 99 años, hijo de Federico Lengerke y Mercedes Silva,

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