Capitulo 16 3
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    Capitulo 16 3 Capitulo 16 3 Presentation Transcript

    • EL LIBRO DE ENOC 3 CAPITULO XVI - Consejos al Hijo. SOBRE LA INTEGRIDAD Y LA JUSTICIA. SOBRE EL TEMOR A DIOS. PROFECIAS SOBRE LOS ÚLTIMOS DÍAS. ESPERANZA PARA LOS JUSTOS SOBRE EL ESTUDIO. SOBRE LA IGUALDAD GENESIS BREVE Y SOBRE LA ETERNIDAD DE LOS ELEMENTOS LOS NUEVE CIRCULOS SOBRE LOS DOCE MESIAS LA FUENTE DEL PARAISO Volver a Indice General Enoc 3 MANDAMIENTOS TRINCHERAS DE LOS SACERDOTES SOBRE EL NOMBRE DE DIOS EN VANO AMOR DEL SIERVO SOLITARIO. SOBRE LA DIGNIDAD ESPIRITUAL LA LUZ QUE EMANA DE DIOS SOBRE EL DIOS OCULTO O INVISIBLE SOBRE EL MATRIMONIO Y LA MUJER PROVERBIOS (Leer con cuidado; posiblemente agregados sacerdotales) Comparar con 1Enoc XCI [1] 1. Hijo mío escucha mi explicación: 2. Una voz me llama, un espíritu se ha formado en torno a mí; 3. Yo revelo cosas que es necesario sean conocidas; [2] de mi boca:  4. Escucha a las palabras SOBRE LA INTEGRIDAD Y LA JUSTICIA. 5. Amado, oblígate a ti mismo a la integridad; [3] 6. No te aproximes a ello con doblez de corazón 7. No andes con mente doble. 8. Sus lenguas son escorpiones, 9. Pero persevera firmemente en lo justo, 10. Solo con la Verdad por tu compañera;
    • 11. Ella es un ángel de los cielos. 12. Aun cuando ella habita sobre la Tierra a veces, 1. Yo sé que la injusticia existe, 2. Si, y que prevalece enormemente; 3. Con todo la Retribución ocurre sobre la Tierra [4] 4. Y el pecador es derribado desde sus raíces. SOBRE EL TEMOR A DIOS. 5. Que el temor del señor sea en todas tus obras, [5] 6. Y la ganancia vendrá a ti sin esfuerzo . [6] 7. No te levantes con el Sol, o te retires con la Luna, 8. Hasta que te hayas inclinado al Santo Nombre, [7] 9. El más grandioso de todos los espíritus, [8] 10. La más exaltada de todas las inteligencias, 11. La primera en las esferas celestiales, 12. La fuente del Bello y Santo. PROFECIAS SOBRE LOS ÚLTIMOS DÍAS. [9] 13. El Señor sale desde los cielos; 14. Él va a poner en vigor sus Leyes. 15. Los que hacedores de iniquidad son barridos lejos; [10] 16. Ellos perecerán bajo la faz del Sol. [11] 17. Cada Torre indigna se desmoronará [12] 18. Y será quemada con sus guardas en fuego. 19. El arado esparcirá sus ruinas 20. Ellos caerán en un juicio de muerte. 21. El vientre ardiente del infierno los recibirá; 22. Ellos son investidos de oscuridad y confusión. 23. De la divina presencia, ellos son expulsados. [13] 24. La Espada de llama les advierte desde lejos. [14] 25. El puro se levantará como si fuera de un sueño. [15] 26. La Sabiduría será altamente exaltada. [16] 27. Pero por la Espada perecerán los pecadores; 28. En llama languidecerán los blasfemos. 29. Cada obra del impío desaparecerá; 30. Las habitaciones del inicuo se pudrirán. 31. Pero la Casa del Gran Rey y juez, 32. Se levantará en majestad para siempre. 33. Los vestidos de vida están con el Señor de los Espíritus, 34. Puras túnicas de eterna luz; 35. En la presencia de Él, ellos no envejecerán. 36. Ni disminuirá el esplendor de los suyos. [17] 37. Y cuando los primeros cielos pasen, 38. Un nuevo cielo aparecerá en su lugar. 39. Los justos brillarán con una luz siete veces mayor, 40. En la majestad del esplendor del Señor. ESPERANZA PARA LOS JUSTOS [18] 41. Pero tu no te aflijas a causa de los tiempos; [19] 42. Hay un período prescrito para Todas las Cosas. 43. Que el verdadero bien se levante y se ciña [20] 44. Con virtud, santidad y amor. [21] 45. El amor descenderá en una lluvia de luz,
    • [22] 46. Sobre aquél que ama verdaderamente; [23] 47. Su camino será una senda de rosas; 48. Él caminará en eterna luz de Sol, 49. Con místicas visiones, del Espíritu Santo. 50. Mi alma ha aprendido estas Cosas; [24] 51. Las he leído en las Tablas de los Cielos; 52. Recíbanlas los hombres en el corazón. SOBRE EL ESTUDIO. [25] 53. Mi hijo, estudia los varios Cielos de Luz; [26] 54. El vasto y variado Océano con sus Tesoros; 55. Las islas, continentes y montañas; 56. ¿De donde han venido? ¿Y quién las hizo? 57. ¿Quién las formó para resplandecer en brillo? 58. ¿Quién impulsó sus energías vivientes? 59. ¿Quién las vistió con ropas de belleza? 60. Imprimiendo majestad sobre cada parte. 61. ¿Ese no fue Dios - El divino ser, 62. El infinito e intelectual esplendor? 63. El inmortal en medio de los mortales; 64. El eterno en medio de aquellos que mueren. SOBRE LA IGUALDAD [27] 65. Escúchenme ahora, porque hablo la Verdad de Dios como ningún otro hombre lo hace. Dicha verdad está aquí [28] en mi; esta no existe en ningún otro lugar entre los mortales. 66. Yo escuché un coro de Santos Espíritus, cantando este himno en medio de los Cielos; suave era la música de sus voces en la medida que se elevaban a Dios como perfume 67. Oh tu, que buscas conocimiento del Santo, imprégnate con pensamientos sagrados; No sigas lo Divino por cosas que no son sagradas, ni persigas cosas celestiales con propósitos carnales. Dios es Eterno; el Universo es perpetuo; Dios está exento de tiempo, pero el Universo subsiste en el tiempo. Dios que es toda vida, luz y amor, subsistió anterior a la Luz y la Oscuridad; Desde toda la eternidad en venerable soledad. El no tiene igual, ni rival alguno. [29] 68. ¡Todos los hombres son iguales ante Dios! todos los hombres son hijos de Él ¡Mortal! No olvides esta verdad; deja que esto se grave en lo más profundo de tu corazón. En la hora de la mañana medita sobre esto; recuérdalo en [30] el tiempo de la noche; que esto dé forma a todas tus acciones, y nunca se ausente de tu vida. 69. ¿Quisieras tu ver lo que Dios ha hecho distinto? Observa la diferencia en Árboles y aves; la paloma difiere del pavo; (.......) difiere de la rosa. Pero el hombre tiene el mismo hueso y figura; es nacido en la misma manera, y muere en igual forma; por lo tanto escribe esto sobre tu corazón: que todos los hombres son uno y el mismo. GENESIS BREVE Y SOBRE LA ETERNIDAD DE LOS ELEMENTOS 70. Hay un Poder Soberano y un Dios quién ha hecho los Cielos y las Tierras, quién hizo los Océanos y la fuerza de los [31] Vientos, y dio su luminosidad a los relámpagos. 71. El Universo, que ha sido una exhalación de Dios, gradualmente crece en su perfecta belleza, en millones de ciclos de años, por las leyes de gravedad, fluidez y fuerza centrífuga. [32] 72. Dios no es el Sol, sin embargo Él es la belleza del Sol. Dios no es el océano, pero es Él la majestad del Océano. Dios no es el viento, pero aun Él es la velocidad del viento. Dios no es la Luz, pero es el esplendor de la [33] Luz; porque Él es la fuente en Todas las Cosas de su esencia, y de lo que las hace gloriosas y divinas; de aquí que su gloria y divinidad sean sino un débil tipo de aquél que irradia a ellos con esas cualidades. [34] 73. El supremo ser es vida, luz y sabiduría; una Tríada en nombre, pero uno en energía. El ha moldeado todas las existencias y cosas visibles e invisibles a partir de los meros átomos. 74. Y de la oscuridad, turbulenta, atmósfera tormentosa, que constituía el Caos de conflictivos Poderes, Él formó los luminosamente armónicos océanos de éter; calma en solemne belleza y reposo. [35] 75. Pero cuando la armonía de los cielos emite su sonido, las estrellas, los mares, los ríos, escuchan con éxtasis; el cielo se regocija en esa espléndida música, y la Naturaleza sintoniza con los Cielos. 76. Este Caos, de donde el Universo es formado, fue vacío de forma, o calidad, o energía armonizada; pero fue en su
    • naturaleza plástica con capacidad de formar, y de ser reducida a perfectas proporciones. Esto no empezó a existir, ni [36] puede ser aniquilado; sino que perpetuamente sufre transformaciones; de donde se levanta todo los tipos de existencia y todas las apariencias manifestadas de la materia. 77. Antes que el Universo fuera formado en belleza, el entero Espacio fue llenado con Dios; el Infinito Intelecto prevaleció por todos lados, hasta que la Mente Eterna habló. Entonces la Divina Pieza Maestra fue formada; entonces el Espíritu Luz se separó dentro de un Circulo; abrazando y englobando, como si fuera en un círculo, la poderosa grandeza de La Nueva Creación. 78. Este Universo está lleno de Vida; espíritus visibles en formas e imágenes; espíritus invisibles al ojo natural, y solo vistos dentro de las esferas donde brilla el Sol. 79. Como las sombras que los dorados rayos de la Estrella de la Tarde arrojan, cuando los cuerpos se interponen entre ella y la Tierra, son las tenuemente etéreas formas luminosas de aquellos que vagan en estos resplandecientes lugares. Ellos no son masculinos. Ellos no son femeninos. Ellos asumen formas a voluntad. La grandeza de la forma [37] heroica. La belleza del Hijo Virgen. LOS NUEVE CIRCULOS 80. El Universo está compuesto de nueve círculos, inmensas y espléndidas esferas de incandescente Luz; Y sin todo es la esfera del Dios eterno, abarcando los otros mundos de creación. 81. Tres espacios de Esferas hay - Esferas de los Cielos; el círculo del Espacio que ninguno sino Dios puede habitar; el Círculo de Causas que comprende todas las existencias; el Círculo de la Felicidad que todos pueden lograr. [38] 82. Aun todos estos firmamentos estrellados de belleza pasarán y cesarán de ser en días a venir; ellos serán [39] cambiados por fuego, serán renovados por aguas como en los tiempos antiguos. [40] [41] 83. Dios saldrá de los lugares lejanos; Él caminará sobre las montañas, y las montañas se harán camino bajo él, y los valles se ordenarán bajo sus pies, y los pilares de la tierra serán sacudidos; la voz del Supremo será [42] [43] escuchada; el poderoso cielo escuchará y temblará; el mar y las olas temblarán con terror. [44] [45] [46] 84. El Sol no será visible; la Luna también contendrá su Luz; pero allí no habrá muerte, ni destrucción alguna; sino que todo será renovado y hecho más hermoso que nunca. 85. Así como la Tierra produce Árboles y flores de su seno, pero en si misma no es Árbol ni flor, sino que comprende estas hermosas cosas dentro de ella en su semilla o en su florecer. Así como el mar produce conchas y flores, aun [47] en sí mismo no es ni concha ni flores, sino que comprende estas hermosas cosas dentro de los azulados valles de su seno. Aun así es con el Padre Todo Circundante, de quién los Espíritus de toda especie proceden; de Él, en Él, a través de Él y por Él, aun completamente distintos y separados de Él. [48] 86. ¡Oh hijo! Confía eternamente en el Señor Dios; pon tu fe en Él, como en un Padre Justo, quién da su (........) a cada criatura; y El no te desilusionará en tu fe. 87. El Hombre es espíritu, alma y cuerpo; tres propiedades en una apariencia; pero su parte espiritual es inmaterial e imperecedera, y su parte corporal es mortal. Pero la aromática esencia, que es el alma intermedia, participa de lo terrenal y de lo celestial; esta sobrevive la Tierra, y transmigra a una más alta esfera, pero no puede entrar en lo que es lo más alto 88. Dios ha dado como un ángel guardián a cada hombre su conciencia, la cual le dice lo que es correcto; y que se [49] rebela cuando piensa en mal. ¡Mi hijo! Deja que este ángel te dirija en Todas las Cosas. [50] 89. Oh gran y espléndido espíritu que estás en el hombre, alimentándote de la basura de la Tierra vil, mira al León y toma una lección del León, que prefiere morir a tocar los s de un perro. 90. El anhelo del espíritu por ser libre anticipa la disolución; este mira hacia el Eter - Paraíso; él ansía saltar a la luz espléndida, liberarse del cuerpo mortal que es su cadena. [51] 91. Así como el cuerpo del muerto cambia en nuevas formas de vida, desarrollándose en césped, o flores o gusanos, aun así su espíritu, que es inmortal, pasa a una existencia diferente de la que poseyó antes. SOBRE LOS DOCE MESIAS 92. Las doce encarnaciones de Dios son doce brillantes montañas, resplandecientes como gemas, con corazones de llama viviente; con energías sin resistencia como el fuego ardiente. 93. Doce son las Montañas - Esferas o Montañas en La Casa del Padre, que es el Universo; en cada uno de esas asciende un Mesías, con las gloriosas huestes de sus seguidores. 94. Hay doce Manantiales brillantes de puras aguas que envían sus aguas a doce Ríos; los doce Manantiales son espíritus de Mesías; los doce Ríos son sus evangelios. [52] 95. Hay un Libro de Luz en los Cielos divido en doce capítulos; cada capítulo es el evangelio puro de uno de los Mesías encarnados. 96. Las Leyes de Dios (...........) nunca pueden ser cambiadas aun en lo más mínimo; las leyes de los hombres son
    • falibles y son alteradas por los hombres. Las Leyes de Dios son infalibles e inmutables. 97. Dios es eterno; Es erróneo llamarlo sempiterno. El eterno nunca tuvo un principio. El sempiterno tiene un principio, pero no tiene un fin. 98. Dios envía sus Sagrados Mensajeros de Verdad a otras esferas, así como en la esfera del hombre. Mira arriba en lo alto a los cielos estrellados, en todas esas órbitas hay Mesías. 99. Así como la vida del hombre es sostenida siempre por el aire fresco y perece si no lo recibe, así almas y espíritus perecen si la Verdad (que es su vida) no es renovada en ellos. [53] 100. Dios hace sus maravillosas obras a través del medio denominado El Primer Nacido; Este es el espíritu de [54] Dios que eternamente renueva Todas las Cosas. LA FUENTE DEL PARAISO 101. En la Esfera Paraíso de Dios hay una fuente. [55] 102. (...........) alrededor por Árboles de olivo y palmas, [56] 103. El Sol se levanta en su seno; 104. Las estrellas doradas emergen de su zona plateada, [57] 105. Azules son sus brillantes aguas, 106. De un azul profundo como los oscuros ojos de un niño, 107. Y cuando su ondulación resplandece en la Luz del Sol, 108. Es como miles de deslumbrantes esmeraldas. [58] 109. ¡Oh Peregrino de Dios! ¿Buscas tu esta Fuente? 110. ¿Quisieras tu gustar sus dulces aguas? 111. Oh vagabundo de la Eternidad, sigue [59] 112. Y yo te guiaré a ti a su verde soledad. [60] 113. He aquí el Sol va delante de nosotros en nuestro viaje, 114. El mismo Sol señala el camino. [61] 115. ¡Oh peregrino! No desmayes ni te canses, 116. La Fuente Paraíso está a la mano. [62] 117. Y cuando alcanzamos esta solitaria Fuente [63] 118. Vimos una Virgen con hermosos ojos; 119. Era más suave que el rayo de la mañana; [64] 120. Su sonrisa fue como la rosa en verano. [65] 121. Ella bañó nuestros pies, derramó rico perfume 122. Sobre nuestras manos y cabellos sucios por el viaje; 123. Y cuando descansamos, ella nos dio vino dulce; 124. Y tortas de miel más ricas que la Ambrosia. MANDAMIENTOS 125. No adorarás ídolo alguno. 126. No matarás a nadie. [66] 127. No hablarás contra el nombre de Dios. 128. No irás tras la mujer casada. 129. No robarás los bienes de nadie. [67] 130. No harás ninguna cosa injusta. 131. Estos son seis preceptos que he escuchado en los Cielos Del Sacrosanto. TRINCHERAS DE LOS SACERDOTES 132. La Vanidad de los hombres son ofrendas a los vientos 133. Sobre los altares al pie de la montaña. [68] 134. Vanas son las trincheras que tus sacerdotes han cavado, [69] 135. Para que puedan evocar espíritus con sus mágicas canciones. 136. Odiosa es la mano del que maneja el dardo,
    • [70] 137. Que atraviesa la blanda carne del ciervo y la liebre, 138. Pero el lirio de agua brilla en el rostro 139. De aquél que perdona la vida. 140. ¡Oh hijo! Deja que esta verdad se grave sobre tu alma con un lápiz de diamante en fuego vivo: que solo la Virtud [71] es la verdadera felicidad, y el Vicio es la miseria en todo aspecto. 141. Todo vicio es débil en su comienzo; pero crece hasta que es demasiado fuerte para un hombre poderoso; entonces este se pone desvergonzado ante Dios y la Tierra, tal que no hay crimen sin un apologista. SOBRE EL NOMBRE DE DIOS EN VANO [72] 142. En el nombre de Dios hay un gran misterio; no es legal pronunciarlo excepto con un propósito santo; en la [73] hora de la mañana, antes de que el Sol se levante, y después que el descienda; antes de las comidas y antes del reposo. AMOR DEL SIERVO SOLITARIO. [74] 143. El espíritu va a Dios, de aquél cuyas obras son hechas por amor a Dios, aquél que lo estima como el Señor [75] Supremo, y a si mismo Su Siervo y su solitario. 144. Hermoso y brillante es el camino que lleva a los cielos; un esplendor cristalino de gloria lo rodea; es un camino pavimentado de resplandeciente luz; rayos de Sol lo circundan y estrellas lo iluminan con brillo. Pero el inicuo no ve esto; es invisible a sus sombríos ojos; este brilla majestuosamente como el Arco Iris, pero ellos solo ven oscuridad y un vacío. SOBRE LA DIGNIDAD ESPIRITUAL [76] 145. Hay un fuego dorado en la tierra del paraíso, a través del cual los espíritus puros pasan a cada revolución [77] [78] del Sol, de aquí que ellos crezcan eternamente brillantes, y relucen con la frescura de flores nuevas. Pero hay de aquél descuidado, que habiendo pasado aun en el menor grado de pensamiento entra en el corazón de aquel dorado fuego. Él es rechazado en agonía y confusión. 146. Hay una Fuente estrellada en los Cielos donde se bañan los espíritus de Belleza; en donde ellos renuevan su juventud, su brillo y todo lo que es divino. Pero hay de aquél irreflexivo, que habiendo pasado aun en el menor grado de pensamiento, entra en esta Fuente estrellada. Esto llega a convertirse para él en un manantial de fuego líquido. 147. El hombre no puede hacerse completamente puro, aun cuando él trabaje noche y día. ¿Entonces no hará nada, o se sentará desanimado? Esto es hacerse completamente impuro. LA LUZ QUE EMANA DE DIOS [79] [80] 148. Así como la luz que emana del Sol difunde felicidad y resplandor, así el amor que emana de Dios es el deleite del bendito en el Paraíso 149. Los ángeles puros de Dios son tales que en un soplo ellos atraviesan la esfera; ellos viajan sobre el relámpago [81] donde sea que su voluntad los impele. SOBRE EL DIOS OCULTO O INVISIBLE [82] 162.150. Dios ama estar encubierto. El no será visto por el profano. [83] 151. El se envuelve a sí mismo en un esplendor cegador. ¿Quién es digno de mirar hacia él? [84] 152. Eterno, invisible, presidiendo todo, él es cognoscible pero no por los sentidos humanos; él no puede ser comprendido por algo que existe. 153. Cada cosa que tiene vida viene de Dios, aun de aquél que es el Padre Universal; y cada esencia viviente sobre [85] la Tierra, tiene dentro de sí el fuego de la vida eterna. 154. Hay otra y futura esfera, donde todo lo bueno vivirá en rayos de Sol; hay otra y futura esfera, donde todo lo malo llorará en desolación. 155. Así como la armonía habita dentro de la flauta, así también él es con el espíritu no visible dentro del cuerpo; [86] ningún hombre puede ver la música, aun ella está allí; también ningún hombre puede ver el espíritu, y todavía él está allí.
    • 156. Todos los espíritus pasan a otras apariencias, tan pronto como la muerte ha operado sobre sus cuerpos; cada uno toma para si mismo esa forma de existencia para la cual sus hábitos y aspiraciones lo han preparado. 157. No dejes a un hijo sentarse en la presencia de su padre hasta que haya recibido permiso para hacerlo; no dejes [87] que un hombre sabio reciba un presente del mediocre; hay polución en el oro de lo vil. 158. Antes de que se levante el Sol, que no salga de tu boca lenguaje vulgar; sino permite que tus pensamientos [88] mediten en santa contemplación sobre aquél que hace al Sol levantarse. SOBRE EL MATRIMONIO Y LA MUJER 159. El matrimonio es un sagrado deber impuesto sobre todos. Que ningún hombre fuerte viva en celibato; feliz es aquél que deja más allá de él un representante, para cumplir las obras que él ha iniciado. [89] [90] 160. ¿Quién es aquella que no llega a la cama de su esposo, virgen pura de toda corrupción? Ella será como agua sucia contaminada; no será digna de su amor. 161. Pero la esposa casta es el honor de la familia; ella es quién obsequia los niños; la esposa es el alma terrenal de hombre; su mitad, su mejor amigo, la fuente de toda su felicidad. 162. Ella, con su amable conversación, es el amigo en soledad, la madre al oprimido; un refresco de deleite y consuelo en el fatigoso desierto de la vida. [91] 163. Hermosas son las manos de aquélla mujer que teje, que hila, que borda; que cría a sus hijos con mutuo amor y ternura, cuidando a cada uno como a la niña de sus ojos. PROVERBIOS 164. Reverencia al Santo es el primero de todos los deberes; 165. Esto hace al corazón puro; 166. Esto retiene de toda pasión mala. 167. Hijo mío reverencia al Poderoso; 168. No temas a nadie sino aquél que no teme a Dios; 169. No hay sabiduría sino en la virtud; 170. El rey de los tontos es el hombre impío. 171. Quién se adora a si mismo, adora el infierno; 172. Pero adorar al Supremo es el cielo. 173. El inicuo está en la oscuridad; 174. Pero para el puro hay un asilo de Luz. [92] 175. No jures por el Nombre Sagrado 176. Ni des homenaje a lo terrenal. 177. Si tu espíritu no aspira más allá del polvo, 178. Tu futuro será con el polvo. [93] 179. Estudia también para conocer a Dios. [94] 180. Si tu no lo conoces, no puedes conocerte a ti mismo. 181. Si los mortales conocieran lo que viene después, 182. Ellos podrían retraerse con terror del pecado. 183. Dios es un reluciente espejo, 184. En el que el Universo toma imagen, 185. Sí, y las más pequeñas cosas o el pecado en el Universo, 186. Es reflejado allí en clara luz [1] Vers.1-4, 95; I:63-64; III:1, 108; V:117; VII:36; XII:86; XIII:48; XVII:93; XXIII:92; XXIX:178; Esd.IX:30 [2] Ver I:54  Investidura del Templo Mormón, DyC 84:44, 90:20,21, 98:11, 103:7-10; Sal.54:2 [3] Job 41:13; Sal.119:113; Jer.9:14, 11:1-17, 13:10,23, 16:12. 17:9,10, 18:12; Ez.33:31; Stgo 1:8, 4:8; I En.XCI:4 [4] 1En.XCI:5-9 [5] DyC 121:46 [6] Ver XIV:84 [7] Abr.3:22,24 [8] Abr.3:19 [9] Vers. 95; Isa.26:21; Jer. 25:30; Miq. 1:3; 1En. I:3; DyC 101:89; 121:1-4; 123:6;
    • [10] Vers. 19,84,90,96,115,125,126,154,157,160,170, IV:3 [11] Ver III:3; Isa.2:15; 1En.LXXXIX:56, 66-67, 73; DyC 101:57 [12] Ver VII:21 [13] Ver VI:8, XII:41 [14] 1En.XCI:10; XCII:3; Rom.13:11 [15] Ver VII:1; XVIII:29; XX:95; Job.38:15; Dan.12:10; 1En. V:8, XXXII:3, XXXVIII:3, L:1, LXI:13, XCIII:10, XCIX:10, C:6; Esd.8:51-52 [16] Ver VI:8; Ez.21:1-32 [17] Ver VI:13; Isa.65:17, 66:22; 2P.3:13; Ap.21:1 [18] Esd.II:41-52, III::42-47, IV:34; 2En.XLV:2; Isa.28:16; Mat.19:30; Luc.13:22-30 [19] Vers 84,100,112, III:107 [20] DyC 121:41, 45-46 [21] Ver V:25 [22] Vers.155 [23] DyC 49:24 [24] Vers.65; XXVI:18; XXIX:109; 1En. LXXXI:1-2, XCIII:2, CIII:2, CVI:19; CVIII:3; CIV:12-13; Ex.24:12; 31:18; 32:15-16, 19; 34:1, 4, 28-29; Deut.4:13; 5:22; 9:9-11, 15, 17; 10:1-5; Prov.3:3; 7:3; Isa.8:1; Jer.17:1; Hab.2:2 [25] Vers. 63,191; XVII:95; DyC 88:71-79 [26] Ver XXII:102 [27] Ver XX:3 [28] Vers167; XVIII:29-32 [29] Ver III:174, XXV:119; 2Ne.26:33; Al. 1:26, 16:16; Mos.4:21; DyC 49:20, 51:3, 70:14, 78:5, 82:17, 105:4; Esd.VII:9; VIII:7 [30] Ver XV:84 [31] Ver V:56, 69 [32] Ver IV:3 [33] Vers 54, 100, 112, III:107 [34] Ver V:21, 85, 96 [35] Vers.87, 95, 97; XXX:97-112 [36] DyC 93:29, 33; XIV:6 [37] Ver XVIII:73 [38] Moi.1:35, 38 [39] Ver XXX:98; I:29; VII:21; XIII:1 [40] Vers 25 [41] Ver XXI:53; Miq.1:3; Esd.Apendice II:42; 1En.I.4; DyC 112:7 [42] Ver XVI:1-4 [43] Vers.87, 95, 97; XXX:97-112 [44] Ver IV:3 [45] Job 9:7; Isa.13:10; Ez.32:7; Joel 2:10,31, 3:15; Am.8:9; Mat.24:29; Mar.13:24; Luc.21:25; Hech.2:20; Ap.6:12 [46] Vers. 19, IV:39 [47] Ver XXIX:70 [48] Mat.7:7-11 [49] Vers 54,84,112, III:107 [50] Ver IV:19 [51] Ver I:81 [52] Ver XXIX:109 [53] Ver III:116-119; XVIII:146; XXVI:18; XXIX:156; XXIX:181; 2En.XXV:2; XXVI:3; Gen.27:19-32, 48:18; Ex.4:22, 13:12, 22:29, Num.3:13, Deut.221:17, 33:17; 1Cr.5:1; Sal.89:27; Jer.31:9; Luc.2:7; Col.1:15,18; Ap.1:5; DyC 76:54,67,71,94,102; 77:11; 78:21; 88:5; 93:21,22; 107:19 [54] Vers 54,84,100, III:107 [55] Ver XXVI:4 [56] Vers.125,126; Ver IV:3 [57] Ver XXIX:70 [58] Vers.127; Ver XXIII:40; Sal.119:19, 120:5; DyC 45:13 [59] Ver XXIX:70 [60] Ver IV:3 [61] Vers.121 [62] Ver XVI:155 [63] Ver XVIII:73 [64] DyC 49:24 [65] Jn.12:3 [66] Vers.154,185 [67] Mat.7:12 [68] Ver XVIII:47; 1Ne.14:3; 22:14; DyC 121:13; 1En.LVI:4; Esd.VI:1; XV:21, 55-56; Salm.9:15-16; 35:8; 57:6
    • [69] Ez.13:18, 21 [70] DyC 49:21 [71] Alma 41:10 [72] Ver XVI:139,187; XVIII:103; XX:37; DyC 63:61 [73] Ver IV:3 [74] Vers.58; XII:133; XVIII:158; XXII:3, 7, 45; XXV:43; XXVI:45; 1En.CVIII:8-10; 2En.XXX:14; Deut.11:13; Jos.23:11; Prov.31:30; Isa.56:6; Mar.12:32, 33; Jn.14:21-24; 1Cor.8:3; Mos.26:24 [75] Vers.129; I:37, 83; II:62; XXVIII:54; Tom.50 [76] Ver I:29 [77] Ver IV:3 [78] Ver I.81 [79] Ver IV:3 [80] Ver XIII:100 [81] Ver V:56,69 [82] Ver III:130; XV:62-73, 77; XII:2, XVII:34, XX:127-128, XXI:15, XXV:92, 189; XXVIII:96; 1En.XII:1; LXII:7; 2En LXVII:2; Tom.85; Esd.XIII:52; Adán1 XIV, XVIII, XXIV, XXXVII; Adán2 XIX, XXI; Job.26:9; Sal.10:11, 18:11; 27:5, 139:15; Prov.9:17; 25:2-3; Isa.8:17, 59:2; Jer.33:5, 43:10; 2Ne.18:17 [83] Ver XX:97; Jer.49:19; [84] DyC 88:40-41; [85] Ver I:29 [86] Vers.77; XVIII:29-34 [87] Ver XVIII:84-87 [88] Ver IV:3 [89] Ver XVIII:73 [90] Ver IX:30 [91] Ver Prov.31:10,30 [92] Ver XVI:154 [93] Vers.65 [94] Tom.4