LA IMPUNIDAD COMO FACTOR CRIMINÓGENO                                                                            Rogelio Ro...
impunidad, por ejemplo: las políticas legislativas al respecto, consisten solo en aumentar las penaspara aquellos delitos ...
inversa. Es así que aquellos encargados de establecer mecanismos de control social han olvidadola utilidad que la ejemplar...
Finalmente, necesario es concluir que la impunidad es un fenómeno altamente presente en nuestroentorno, que su existencia ...
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La impunidad como factor criminógeno

  1. 1. LA IMPUNIDAD COMO FACTOR CRIMINÓGENO Rogelio Romero Muñoz “Un Estado donde queden impunes la insolencia y la impunidad de hacerlo todo, termina por hundirse en el abismo” Sófocles (495 – 406 A.C)Definida la impunidad por la Real Academia de la Lengua española sencillamente como falta decastigo, no hay duda que sus consecuencias van más allá de su simple definición, es decir, la faltade castigo mencionada, es más significativa por sus consecuencias que por el acto mismo de dejarsin castigo una acción no deseada.La impunidad ha estado siempre presente en la historia de las civilizaciones del mundo, noconstituye una situación contemporánea sino antigua e inherente a toda sociedad, por lo que através de los años, goza de cierta aceptación por el ciudadano que comúnmente la vive, la tolera,la permite y la practica; sin embargo, es en épocas recientes y es en nuestro país que la impunidadha rebasado por mucho los límites de la tolerancia hasta convertirse en un flagelo social que nosmantiene en constante zozobra y limita nuestro crecimiento como nación al reducir la posibilidad delograr el bien común.Si a la impunidad le sumamos otras condiciones nocivas pero presentes en nuestro entorno, lasituación se complica. Cierto es que la impunidad no es el único factor criminógeno que es dignode ser mencionado, existen otros, incluso de otros tipos que sumados a éste, han logrado comodecía en el párrafo anterior, limitar el logro del bien común: la corrupción, la economía inestable, laignorancia, una política mal lograda, administración pública mal planeada, relajamiento de valores,familias desintegradas, desigualdad social, etc. Sin embargo, de ellos no nos ocuparemos en estedocumento por rebasar las intenciones del mismo.Al respecto, la impunidad la vivimos en todos lados, en las aulas de las escuelas, en los hogares,en los centros de trabajo, en las calles, realizada por conductores y por peatones, en los localescomerciales, por lo comerciantes, empleados, policías, agentes taxistas, etc. unos realizándola,otros aceptándola, otros tolerándola. Pero su afluencia es tal que la empezamos a ver pulular enáreas donde antes era menos común su presencia, tales como los deportes, la religión, etc.Es así que éste fenómeno condiciona irremediablemente y en todo sentido la criminalidad queactualmente vivimos y padecemos, desde las “pequeñas” conductas delictivas que todos vemoscometerse en nuestras calles, a las que estamos tan acostumbrados que toleramos sin tapujoshasta las grandes afectaciones derivadas de crimen organizado y trasnacional con las grandesconsecuencias que arrojan.Cierto es que en un afán de combatir la criminalidad se han establecido estrategias diversas tantopreventivas como represivas que han pretendido, las mas de las veces sin lograrlo, disminuir laincidencia de delitos en nuestro entorno, sin embargo, al entablarse dichas estrategias de maneraaislada, sin planeación, etc., los logros son limitados, aislados y a veces mal logrados. Las políticaspúblicas enfocadas a prevenir el delito han omitido realizar estrategias destinadas a disminuir la 1Vol. VIII enero-julio 2012www.somecrimnl.es.tl
  2. 2. impunidad, por ejemplo: las políticas legislativas al respecto, consisten solo en aumentar las penaspara aquellos delitos que a ojos de nuestros legisladores son un flagelo social. Sin embargo, estaslíneas de acción no minimizan la impunidad, situación que aprovecha el delincuente para cometersus conductas sin importarle la penalidad al respecto sino solo evitar ser detenido, escudándoseprecisamente en la impunidad que mencionamos.Es decir, en ese sentido, no basta endurecer las penas y recurrir a la amenaza penal paraminimizar el índice de conductas antisociales; es menester entablar una política integral quepretenda disminuir el índice de impunidad que vive nuestro país, al respecto el Instituto Ciudadanode Estudios Sobre Inseguridad (ICESI), nos revela en su Sexta Encuesta Nacional sobreinseguridad que el 85% de las personas que fueron víctimas de un delito, no acudió a denunciar,situación que constituye un fecundo caldo de cultivo para la reincidencia delictiva, por lo tanto, eneste orden de ideas, es urgente hacer más efectivas las acciones preventivas y represivas delcrimen, haciendo hincapié especialmente las primeras. En base al resultado estadístico antesmencionado, el endurecimiento de las penas y la amenaza penal son estériles al no lograr serefectivos limitantes de la conducta delictiva, toda vez que gran parte de nuestra población nodenuncia, sobra decir, por una gama compleja de motivos entre los que destacan: la pérdida deltiempo que la denuncia implica, el temor al agresor, la desconfianza en las autoridades, considerarque la cuantía del daño es menor, la sobrevictimización por parte de las autoridades, etc.Mientras el delincuente, en todos sus niveles de acción, tenga la sensación de que la conducta quecometa no será sancionada, no limitará su actuar, al respeto, recordemos que Aristóteles, en laantigua Grecia ya afirmaba que el pueblo obedece por miedo y no por pudor.Pero además de lo anteriormente señalado, existe una situación peor aún: aquellos ciudadanosque vean a otros cometer acciones antisociales, se verán “tentados” de cometerlas ellos tambiénen una especie de “ejemplaridad de la pena” pero a la inversa. Así las cosas, la influencia que elmedio ambiente tiene en cada persona, fomenta que aquellos ciudadanos que aún no cometenconductas socialmente nocivas, sean permeados por aquellos que sí las cometen e impulsados acometerlas al ver que dichas conductas no reciben el castigo correspondiente, es decir, hablamosnuevamente de impunidad y de su función criminógena.A lo anterior deseo agregar que es fácil notar que como consecuencia de la enorme impunidad quevivimos en nuestro entorno nos enfrentamos a una serie de imitadores de modas criminales, esdecir, sujetos que al observar que quienes cometen delitos logran hacer del crimen su modusvivendi, amasar fortunas, adquirir poder, evadir la justicia, etc., repiten esas conductas en un afánde obtener los logros vistos en los demás. Es decir, nos enfrentamos comúnmente a pseudo ocuasi delincuentes que al ser capturados por las autoridades presumen pertenencia a gruposorganizados o a activos extorsionadores que aprovechan el enorme temor vivido por la sociedad,para hacerse pasar por miembros de grupos delictivos organizados para lograr sus fines ilegales.Obviamente estos personajes terminarán a la postre, al cobijo de la impunidad, como verdaderosdelincuentes.De no ser tan elevado el índice de impunidad ante nuestros ojos, podríamos decir que aquellos queobservan cometerse conductas delictivas y recibir un castigo inmediato, verían limitadas susintenciones de igualmente cometer ellos esas mismas conductas. Es decir, la ejemplaridad de lapena cumpliría su objetivo, sin embargo, como señalamos en líneas anteriores, la situación es 2Vol. VIII enero-julio 2012www.somecrimnl.es.tl
  3. 3. inversa. Es así que aquellos encargados de establecer mecanismos de control social han olvidadola utilidad que la ejemplaridad de la pena tendría en esta importante labor.Pero ¿Qué causa la impunidad? La respuesta es tan compleja como el fenómeno. Podríamosintentar responder esta pregunta atendiendo a los diversos actores sociales que intervienen en elfenómeno, en primer lugar, el delincuente, que buscará activamente evitar su captura y eventualproceso penal, para lograrlo corrompe, amenaza, se oculta, miente, etc. El otro actor social es lavíctima, quien como señalamos ya, se encuentra con una gama de limitantes que lo inhiben adenunciar manteniendo alarmantemente elevada la cifra negra.Es así que la pareja penal, curiosamente siendo personajes antagónicos en el proceso devictimización, hacen frente común por la impunidad y la favorecen o logran cada una desde supropia trinchera. Pero creo que podemos incluir entre los actores sociales a las autoridades queparticipan en el procedimiento penal en todos sus niveles y funciones; quienes muchas veces poracción u omisión favorecen la impunidad, al respecto existen sobrados ejemplos de averiguacionesmal integradas, mala operatividad de la policía, soborno, corrupción, colusión, protección adelincuentes, etc. Sumada a esta lista de acciones podemos hablar de fomento a la impunidad poralgunas autoridades, ejemplo claro de esto son algunas manifestaciones públicas donde se afectaa miles de personas por un grupo inconforme y la intervención de las autoridades se limita a “hacerpresencia” pasiva sin evitar que el hecho ocurra.Y por último, podríamos incluir al colectivo, es decir a la sociedad en su conjunto, como actoressociales que sin jugar el papel de víctimas, victimarios ni funcionarios penales directamente hacensu parte al mostrarse indiferentes ante lo observado, cometiendo conductas que sin llegar a serantisociales del todo son favorecedoras de estas como algunos actos de corrupción en todos susniveles. Es así como el conjunto social hace su parte favoreciendo igualmente por acción u omisiónel fenómeno. Pues como señaló el brillante Lacassagne: “La sociedad tiene los delincuentes quese merece” y acorde a nuestro tema diríamos entonces que también tiene la impunidad que semerece.Hablar de impunidad implica, como lo hemos hecho, hablar de cifra negra, es decir, de todasaquellas conductas que por diversas razones no son denunciadas y de las que la autoridad notiene conocimiento. Sin embargo, existe un prima de cifras al respecto, dignas también de sermencionadas; por citar un ejemplo, es sabido que muchas conductas realizadas por quienes tienespoder económico, influencias, etc., nunca serán castigadas por recorrer el confuso sendero entre lolegal y lo ilegal y por el cobijo que reciben de otras personas que también detentan el poder, a estacifra se le ha dado por llamar “cifra dorada” en alusión a que el oro es un metal poseídocomúnmente por estas personas. Dichas conductas son un claro ejemplo de la impunidad quepadecemos.La complejidad del fenómeno de la impunidad en nuestro entorno, al igual que el crimen mismo, nopermite la propuesta de acciones aisladas o desfasadas, exige una estrategia integral que cierrelas posibilidades de que el delincuente sea castigado una vez cometido el delito y que aquellaspersonas que pretendan cometer una conducta se vean inhibidas al darse cuenta de que “quien lahace, la paga”. Sin embargo, estas estrategias hasta estos tiempos o no han existido, han sidoinútiles o bien, poco productivas. 3Vol. VIII enero-julio 2012www.somecrimnl.es.tl
  4. 4. Finalmente, necesario es concluir que la impunidad es un fenómeno altamente presente en nuestroentorno, que su existencia es el resultado de una gama de factores que se suman, conjugan ymultiplican generándola. Sin embargo, más allá de eso, la impunidad se erige como uno de losmás importantes factores criminógenos que, aunados a otros de igual mayor o menor importancia,mantienen a nuestra sociedad sumida y envuelta en una desesperante situación.Acabar con la impunidad es utópico e imposible, sin embargo, pensar en disminuirla es una labordifícil y compleja pero posible, siempre y cuando como decía en líneas anteriores, su combate seaintegral, objetivo y realista, sin más pretensión que la de disminuir su incidencia. Modificacioneslegales de fondo más que de forma, uso del derecho premial, campañas agresivas de modificaciónde la conducta, concientización y fomento a la participación de la comunidad, etc., son soloalgunas acciones que podrían minimizar la gama de factores criminógenos que prevalecen ennuestra sociedad, recordando finalmente que en realidad es más efectivo prevenir los factores quegeneran el delito que prevenir al delito mismo. 4Vol. VIII enero-julio 2012www.somecrimnl.es.tl

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