¿La globalización ayuda o daña al mundo pobre?
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Traducción del artículo de Pranab Bardham en la edición de abril 2004 de Scientific American

Traducción del artículo de Pranab Bardham en la edición de abril 2004 de Scientific American
Título original "Does Globalization Help or Hurt the World’s Poor?"

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    ¿La globalización ayuda o daña al mundo pobre? ¿La globalización ayuda o daña al mundo pobre? Document Transcript

    • ¿La globalización ayuda o daña al mundo pobre?Por Pranab BardhanScientific American, Abril 2006Sumario • La expansión del comercio y la inversión internacionales es una de las tendencias de nuestro tiempo, pero los políticos y sus relacionados tienden a discutir sin examinar cuidadosamente la evidencia disponible en la ciencia social. • Debido a que la era moderna de globalización ha coincidido con una reducción sostenida en la proporción de gente viviendo en extrema pobreza, uno podría concluir que la globalización, como un todo, no está haciendo a los pobres más pobres. De otro lado, no obstante, no puede tener mucho crédito por la disminución de la pobreza, la cual en muchos casos precedió a la liberalización del comercio. • Los países que han incidido en los derechos económicos básicos, mejorando infraestructura, asegurando la estabilidad política, llevando a cabo reformas de la tierra, proveyendo redes de seguridad social, corrigiendo fallas de los mercados como aquellas que impiden el acceso al crédito tienen éxito en reducir la pobreza. No obstante que la globalización puede ayudar, es sólo un factor entre otros tantos.La globalización y los asuntos relacionados acerca de la pobreza y la desigualdad se han convertidoen foco de discusión en una medida que otros pocos tópicos lo han hecho, excepto el terrorismointernacional o el calentamiento global. La mayoría de gente que conozco tiene una sólida opiniónsobre la globalización, y todos ellos expresan su interés en el bienestar del mundo pobre. La prensafinanciera y las oficinas internacionales influyentes confiadamente afirman que los mercados libresglobales expanden los horizontes para los pobres, mientras los activistas antiglobalización mantienenla creencia contraria con igual intensidad. Más aun la fuerza de convicción de la gente está a menudoen proporción inversa a la robustez de la evidencia factual que tienen.Como es común en los debates públicos, la gente entiende diferentes cosas por la misma palabra.Algunos interpretan “globalización” como el medio para el alcance global de tecnología decomunicaciones y movimientos de capital, algunos piensan en el outsorcing de compañíasdomésticas de los países ricos y otros ven la globalización como un sobrenombre para el capitalismocorporativo o la hegemonía cultural y económica de los EUA. Es mejor por ello ser claro que en esteartículo me referiré primariamente a la globalización económica, la expansión del comercio einversión internacional. ¿Cómo afecta este proceso los salarios, ingresos y acceso a los recursos dela gente más pobre del planeta? Esta pregunta es una de las más importantes en la ciencia social dehoy. Traducido por Victor D. Manriquez
    • Por un cuarto de siglo después de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de países en África, Asia yAmérica Latina aislaron sus economías del resto del mundo. Desde entonces, por el contrario, lamayoría de países abrieron sus mercados. Por ejemplo entre 1980 y 2000, el comercio de bienes yservicios se expandió de 23 a 46 % del producto bruto interno en China y de 19 a 30 % en la India.Tales cambios han causado muchas privaciones para los pobres en los países en desarrollo perotambién han creado oportunidades que algunas naciones utilizan y otras no, dependiendomayormente de sus políticas internas e instituciones económicas. (Lo mismo es verdad para lostrabajadores de bajos salarios en los EUA, pero los efectos de la globalización en los países ricosestán más allá del alcance de este artículo). El resultado neto es a menudo bastante complejo y casisiempre dependiente del contexto, contradiciendo los pronunciamientos superficiales en pro o encontra de la globalización hechos en campos opuestos. Entender las complejidades es esencial patatomar una acción efectiva.Ni plaga ni panaceaEl caso para el libre comercio reside en el antiguo principio de la ventaja comparativa, la idea que lospaíses están en una mejor posición cuando ellos exportan las cosas en las que son mejoresproduciendo, e importan el resto. La mayoría de economistas influyentes aceptan el principio, peroaun ellos tienen serias diferencias de opinión en el balance de los beneficios potenciales, los costosactuales del comercio y la importancia de la protección social de los pobres. Los pro libre comerciocreen que la marea alta de la especialización internacional y las inversiones levantarán todos losbotes. Otros apuntan que mucha gente pobre carece de la capacidad para ajustarse, rediseñarse oreubicarse dentro de las condiciones cambiantes de los mercados. Estos académicos arguyen quelos beneficios de la especialización se materializan en el largo plazo, asumiendo que la gente y losrecursos son completamente móviles, mientras que los ajustes pueden causar daños en el cortoplazo.El debate entre economistas es un parangón de la civilidad comparado con el que toma lugar en lascalles. Los antiglobalizadores centran su reclamo en que la globalización está haciendo más ricos alos ricos y más pobres a los pobres, los proglobalizadores afirman que sí ayuda a los pobres. Pero siuno mira a la evidencia, el problema es más que complicado. En base de la evaluación del ingresofamiliar recolectada por diferentes agencias, el Banco Mundial estima la fracción de la población enpaíses en desarrollo por debajo de la línea de pobreza que subsisten con un dólar diario (a precios de1993), un nivel admitidamente crudo pero comparable internacionalmente. Según este indicador, enel agregado la pobreza extrema está declinando.La tendencia es particularmente pronunciada en el este, sur y sureste de Asia. La pobreza hadeclinado rápidamente en China, India e Indonesia, países que por mucho tiempo se habíancaracterizado por una masiva pobreza rural y que juntos suman casi la mitad de la población total delos países en desarrollo. Entre 1981 y 2001 el porcentaje de población rural viviendo con menos deun dólar diario disminuyó de 79 a 27 % en China, de 63 a 42 % en la India y de 55 a 11 % enIndonesia. Traducido por Victor D. Manriquez
    • Pero a pesar que los pobres no están en promedio haciéndose más pobres, nadie ha demostrado aunque estas mejoras en su condición, sean principalmente resultado de la globalización. En China latendencia de la pobreza podría en cambio ser atribuida a factores internos como la expansión deinfraestructura, la reforma masiva de la tierra en 1978 (En la cual las comunidades de la era de Maofueron desactivadas), cambios en los precios de los granos y la disminución de las restricciones a lamigración del campo a la ciudad. De hecho, una sustancial parte de la disminución de la pobrezaocurrió a mediados de los 80, antes de las grandes corrientes de inversión y comercio extranjero. Delos más de 400 millones de chinos que se elevaron por encima de la línea internacional de pobrezaentre 1981 y 2000, tres cuartas partes lo habían hecho para 1987.Similarmente, la reducción en la pobreza rural en la India puede ser atribuida a la expansión de laRevolución Verde en la agricultura, los programas antipobreza gubernamentales y los movimientos yprogramas sociales, no a la liberalización del comercio en los 90. En Indonesia, la Revolución Verde,las políticas macroeconómicas, la estabilización de los precios del arroz y la inversión masiva eninfraestructura rural jugaron un rol sustancial en la gran reducción de la pobreza rural. Por supuesto,la globalización, mediante la expansión del empleo en manufactura de labor intensiva, ha ayudado aempujar a muchos chinos e indonesios fuera de la pobreza desde mediados de los 80 (no obstanteaún no tanto en la India, por varias razones domésticas políticas e institucionales). Pero es solamenteun factor entre muchos otros que cuentan para los avances económicos de los pasados 25 años.Aquellos que dudan de los beneficios de la globalización apuntan que la pobreza ha permanecidoobstinadamente alta en el África subsahariana. Entre 1981 y 2001 la fracción de africanos viviendopor debajo de la línea internacional de pobreza se incrementó de 42 a 47 %. Pero este deterioroparece tener menos que ver con la globalización que con regímenes políticos fallidos o inestables. Sialgo, tal inestabilidad reduce la extensión de la globalización, al atemorizar a muchos comerciantes einversionistas extranjeros. Las políticas volátiles amplifican los factores de largo plazo como elaislamiento geográfico, enfermedades, excesiva dependencia en un pequeño número de productosde exportación, y en la lenta dispersión de la Revolución Verde (Ver “¿Puede la pobreza extrema sereliminada? Por Jeffrey S. Sachs, Scientific American Setiembre 2005). Traducido por Victor D. Manriquez
    • Talleres con malas condicionesLa competencia en el mercado global en general recompensa a la gete con iniciativa, habilidades,información y espíritu empresarial en todos los países. La gente pobre en todos lados está endesventaja por su falta de acceso al capital y a oportunidades para aprendes nuevas habilidades. Lostrabajadores en algunos países en desarrollo, digamos México, están perdiendo sus trabajos enmanufactura de labor intensiva ante sus contrapartes en Asia. Al mismo tiempo, la inversiónextranjera ha traído nuevos trabajos. Globalmente, el efecto parece ser una mejora neta. En Méxicolos bajos salarios de pobreza están declinando en las regiones que están más involucradas en laeconomía internacional que otras, aún controlando el hecho que la gente experimentada yempresarial migra hacia aquellas regiones, mejorando los ingresos independientemente de lo que laglobalización trae. Un estudio reciente por Gordon H. Hanson de la Universidad de California, SanDiego, el cual sólo evaluó la gente nacida en un estado en particular (dejando fuera a los migrantes)encontró que durante los 90, el ingreso promedio en los estados mexicanos más afectados por laglobalización, se incrementó 10 % más que en aquellos menos afectados.En las economías pobres de Asia, como Bangladesh, Vietnam y Kampuchea, gran número demujeres ahora tiene trabajo en talleres de exportación de ropa. Sus salarios son bajos para losestándares mundiales pero más altos que lo que ellas ganarían en ocupaciones alternativas. Los quese preocupan acerca de estos talleres de explotación tienen que apreciar la relativa mejora en elstatus y condiciones de estas mujeres. Un reporte de Oxfam en 2002 cita a Rana Chaudhuri, unamadre de 23 años que trabaja en la industria de ropa en Bangladesh:“Este trabajo es duro y no somos tratadas justamente. Los empresarios no respetan a las mujeres.Pero la vida es más dura para quienes trabajan fuera. De vuelta en mi pueblo, tendría menos dinero.Fuera de los talleres, la gente que vende cosas en la calle o leva ladrillos en las construcciones ganamenos que nosotras. Hay pocas alternativas. Por supuesto, quiero mejores condiciones. Pero para mieste trabajo significa que mis hijos tendrán los suficiente para comer y que sus vidas puedenmejorar”.EL 2001 Naila Kabeer de la Universidad de Sussex en Inglaterra y Simeen Mahmud del Instituto deEstudios para el Desarrollo en Bangladesh hicieron un estudio de 1322 mujeres trabajadoras enDhaka. Ellos descubrieron que el ingreso promedio mensual de las trabajadoras en los talleres deropa de exportación era 86 % por encima de otros asalariados viviendo en la misma barriada.Otro indicador de esta relativa mejora puede ser medida por lo que ocurre cuando una oportunidaddesaparece. En 1983, anticipando el veto de los EUA contra la importación de productos fabricadosusando mano de obra infantil, la industria de confecciones en Bangladesh despidió un estimado de50 000 niños. El UNICEF y los grupos locales de ayuda investigaron que ocurrió con estos niños.Cerca de 10 000 niños volvieron a la escuela, pero el resto terminó en una ocupación inferior,incluyendo la rotura de piedras y la prostitución infantil. Esto no excusa las duras condiciones detrabajo en los talleres, dejando de lado los casos de trabajo forzado e inseguro, pero los opositoresdeben reconocer que las oportunidades existentes están severamente limitadas para los pobres y lasconsecuencias no intencionadas de las políticas de “comercio justo”. Traducido por Victor D. Manriquez
    • Las raíces locales de la pobrezaLa integración en la economía internacional trae no sólo oportunidades sino también problemas. Auncuando los nuevos trabajos son mejores que los antiguos, la transición puede ser traumática. Lamayoría de países pobres proveen poca protección social efectiva para ayudar a las personas quehan perdido sus empleos y no aun no han encontrado otros. Más aun, muchos pobres trabajan en suspropias pequeñas granjas o empresas familiares. Las mayores restricciones que enfrentan sonlocales, como la falta de acceso al crédito, pobre infraestructura, corrupción estatal, y derechosinseguros sobre la tierra. Estados débiles, regímenes irresponsables, desigual distribución de lariqueza y burócratas y políticos ineptos o corruptos, a menudo se combinan para bloquear lasoportunidades para los pobres. La apertura de los mercados sin aliviar estas restricciones domésticasfuerza a la gente a competir con una mano atada a su espalda. El resultado puede ser laprofundización de la pobreza.Contrariamente, abrir la economía al comercio y flujo de capitales de largo plazo no debe empeorar lasituación de los pobres, sí las políticas domésticas apropiadas y las instituciones están en su lugar,particularmente aquellas que ayuden a elevar la producción, hacer los bienes más comercializables yayuden a los trabajadores a obtener nuevos trabajos.Contrastar casos de estudios de diferentes países hace esto casi aparente. A pesar que laseconomías de las islas de Jamaica y Mauricio tenían similar ingreso per capita en el comienzo de los80, sus performances económicas desde entonces han divergido dramáticamente, con la primerateniendo una mejor participación de las instituciones y cumplimiento de la ley y la segunda sumergidaen el crimen y la violencia. Corea del Sur y Filipinas tenían similar ingreso per capita a comienzo delos 60, pero Filipinas languideció en términos de instituciones políticas y económicas (especialmenteporque el poder y la riqueza estaban concentrados en pocas manos), y permanece como un país endesarrollo, mientras Corea del Sur se ha integrado al ranking de los desarrollados. Bostwana yAngola son dos países exportadores de diamantes en el sur de África, el primero una democracia derápido crecimiento, el segundo desgarrado por la guerra civil y el pillaje.Las experiencias de estos y otros países demuestran que los programas antipobreza necesitan no serbloqueados por las fuerzas de la globalización. No hay “carrera hacia el fondo” en la cual los paísesdeban abandonar los programas sociales para interrumpirlos económicamente, de hecho, losobjetivos sociales y económicos pueden apoyarse mutuamente. La reforma de la tierra, la expansióndel crédito y servicios para pequeños productores, reentrenamiento y apoyo al ingreso paratrabajadores desplazados, programas públicos para los desempleados, y la provisión de educación ysalud básicas pueden mejorar la productividad de los trabajadores y agricultores y así contribuir a lacompetitividad global. Tales programas requieren repensar las prioridades presupuestales enaquellas naciones y un marco administrativo y político más responsable. Contrariamente, cerrar laeconomía al comercio internacional no reduce el poder de los intereses relevantes de los poderosos:latifundistas, burócratas y políticos, y los ricos que gozan de subsidios estatales. Así, contrario a losreclamos de los críticos de la globalización, ésta no es la causa principal de los problemas de lospaíses en desarrollo, tanto como la globalización a menudo no es la principal solución a estosproblemas, contrariando la opinión de los más entusiastas del libre comercio.¿Y el medio ambiente? Muchos conservacionistas arguyen que la integración internacional promuevela sobreexplotación de frágiles recursos naturales, como bosques y peces, dañando las fuentes desubsistencia de los pobres. Un cargo común contra las compañías transnacionales es que ellas setrasladan a países pobres con bajos estándares ambientales. Abundan las anécdotas, pero losinvestigadores han hecho muy pocos estudios estadísticos. Uno de estos pocos, publicado el 2003por Gunnar Eskeland del Banco Mundial y Ann Harrison de la Universidad de California, Berkeley,consideraron México, Marruecos, Venezuela y Costa de Marfil. Se encontró poca evidencia que lascompañías escogieran invertir en estos países para abaratar los costos de la polución, el factor másimportante para determinar la cantidad de inversión fue el tamaño del mercado local. Dentro de sectordado de la industria, las plantas extranjeras tienden a contaminar menos que sus pares locales.Tal como la pobreza persistente, los bajos estándares ambientales son finalmente una fallainstitucional o de las políticas domésticas. La falta de derechos de propiedad bien definidos o bienreforzados o la regulación de los recursos de propiedad común a menudo conducen a su sobreuso.En respuesta a la presión de poderosos lobbies políticos, los gobiernos han deliberadamentemantenido bajos los precios de los preciosos recursos ambientales: agua para irrigación en la India,energía en Rusia, concesiones madereras en Indonesia y las Filipinas. El resultado, nosorprendentemente, es la agotación de los recursos. Para estar seguro, si un país abre su mercadosin tratar con estas distorsiones, puede empeorar los problemas ambientales. Traducido por Victor D. Manriquez
    • Cuando las palabras dan paso a la acciónAfortunadamente, los dos lados del debate sobre la globalización están, lentamente, desarrollandopuntos de acuerdo. En muchas áreas, los promotores en ambos campos ven potencial para lacoordinación entre compañías transnacionales, organismos multilaterales, gobiernos de países endesarrollo y grupos locales de ayuda en programas para ayudar a los pobres. Yendo más allá de losdebates contenciosos y construyendo sobre las áreas emergentes de cooperación y consenso, losprotagonistas internacionales pueden ser capaces de hincar un diente en la pobreza que continúaoprimiendo las vidas de miles de millones de personas en el mundo. Aquí algunas medidas bajodiscusión.Control de capitales. El flujo de inversión internacional consiste de capital de largo plazo (comomaquinarias) y capital especulativo de corto plazo (como acciones, bonos y moneda). El segundolevantado con el clic de un mouse puede provocar la estampida de capitales alrededor del mundo,causando daño masivo a economías frágiles. La crisis financiera de Asia en1997 fue un ejemplo.Como consecuencia de la corrida de los especuladores en la moneda tailandesa, el baht, el ratio depobreza en la Tailandia real saltó 50 % en sólo un año. En Indonesia el retiro masivo de capitales decorto plazo causaron que los salarios reales en la manufactura cayeran en 44 %. Muchoseconomistas (incluyendo aquellos que apoyan convencidamente el libre comercio) ahora ven lanecesidad de alguna forma de control sobre el flujo de capitales de corto plazo, particularmente si lasinstituciones financieras locales y los estándares bancarios son débiles. Es ampliamente aceptadoque China, India y Malasia escaparon del shock de la crisis financiera asiática debido a sus estrictoscontroles sobre el vuelo de los capitales. Los economistas aun están en desacuerdo, no obstante,sobre cual forma de control se debería tener y que efecto tendrá en el costo del capital.Reducir el proteccionismo. El mayor obstáculo que muchos países pobres enfrentan no esdemasiada globalización sino demasiado poca. Es difícil para los pobres del mundo, salir de lapobreza cuando los países ricos (así como algunos pobres también) restringen las importaciones ysubsidian sus propios agricultores e industriales. La pérdida anual para los países en desarrollo comopor causa de las tarifas agrícolas y los subsidios en los países ricos es de 45 mil millones de dólares;su pérdida anual por las barreras comerciales sobre textiles y ropa es estimada en 24 mil millones dedólares. El monto excede la ayuda de los países ricos a los países pobres. Por supuesto, estapérdida no está igualmente distribuida entre los países pobres. Algunos se beneficiarían más queotros si estas restricciones a las importaciones fueran levantadas.Anti trusts. Pequeños exportadores en las naciones pobres a menudo carecen de las redes demercado y marcas que le permitan el ingreso a los mercados de los países ricos. No obstante que lascompañías transnacionales minoristas les pueden ayudar, los márgenes y tasas que ellos carganapon a menudo muy altas. Las prácticas de negocios restrictivas por estos intermediariosinternacionales son difíciles de probar, pero existe un gran cúmulo de evidencia circunstancial. Elmercado internacional del café, por ejemplo, está dominado por cuatro compañías. A comienzo de los90 las ganancias de los países exportadores fue del orden de 12 mil millones de dólares, y las ventas Traducido por Victor D. Manriquez
    • minoristas fueron de 30 mil millones de dólares. Para el 2002 las ventas minoristas se habían másque duplicado, sin embargo los países productores recibían cerca de la mitad de sus ganancias dehace una década. El problema no son los mercados globales pero sí el impedimento de acceso aesos mercados o los precios deprimidos recibidos por los productores, como resultado del poder casimonopólico del que disfrutan unas pocas firmas. En ciertos productos, las compañías puedenactivamente coludirse para fijar precios. Algunos economistas han propuesto una agenciainternacional de investigación anti trust. Aun si dicha agencia no tuviera mucho poder ejecutorio,podría movilizar a la opinión pública y reforzar las agencias anti trust en los países en desarrollo. Enadición, los programas de certificación de la calidad aprobados internacionalmente pueden ayudar alos países pobres a ganar aceptación en los mercados globales.Programas Sociales. Muchos economistas arguyen que para que el comercio mejore la situación deun país, el gobierno de ese país debe redistribuir la riqueza y el ingreso en alguna medida, de talforma que los ganadores de una política de apertura de la economía compartan sus ganancias conlos perdedores. Desde luego que la frase “en alguna medida” aun deja espacio para un ampliodesacuerdo. No obstante, ciertos programas generan poca controversia, como los programas deasistencia para ayudar a los trabajadores con la pérdida de sus empleos, y ser reentrenados yreempleados. Las becas que permite a los padres pobres enviar sus niños a la escuela han probadoser más efectivas en reducir el trabajo infantil que la prohibición de importación de productos.Investigación. La Revolución Verde jugó un rol mayor en la reducción de la pobreza en Asia. Nuevosacuerdos de cooperación privados y públicos podrían ayudar a desarrollar otros productos adecuadospara los pobres (tales como medicinas, vacunas y semillas). Bajo el actual régimen internacional depatentes, las compañías farmacéuticas globales no tienen mucho incentivo para hacer investigacióncostosa en enfermedades como la malaria y la tuberculosis que mata millones de gente de paísespobres cada año. Pero la colaboración está emergiendo entre agencias de donantes, la OrganizaciónMundial de la Salud, grupos tales como Médicos sin Fronteras y fundaciones privadas como laFundación Bill & Melinda Gates.Reformas de inmigración en los países ricos. Un programa que permita que un mayor número detrabajadores no calificados ingresen a los países ricos como “trabajadores invitados” haría más parareducir la pobreza que otras formas de integración internacional, como puede ser la liberalización delcomercio. El contexto actual, sin embargo, es hostil para esta idea.Los eslóganes o sermones simplistas antiglobalización sobre los beneficios no calificados del librecomercio no sirven a la cusa de aliviar la pobreza. Una apreciación de la complejidad de los temas yuna activa interrelación de las políticas domésticas e internacionales serían decididamente másbeneficiosas.PRANAB BARDHAN es profesor de Economía en la Universidad de California, Berkeley. El harealizado investigación teórica y estudios de campo, en instituciones rurales de países pobres, sobrela economía política de las políticas de desarrollo y comercio internacional. Es quizás mejor conocidopor mostrar que la eficiencia económica y la justicia social no son objetivos opuestos, ellos a menudoson complementarios. Bardhan fue editor en jefe del Jornal de Desarrollo Económico de 1985 a 2003y es actualmente codirector de la Fundación MacArthur, red internacional de investigación endesigualdad y performance económica. Traducido por Victor D. Manriquez