Auxiliar De PredicacióN De Abril Junio 2010

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Auxiliar para los predicadores de la UMEP, este año estamos repasando la enseña de los 4 años pasados así que tienes este extra para apoyarte en tu tarea. Nuestra oración que sea de Bendición para ti …

Auxiliar para los predicadores de la UMEP, este año estamos repasando la enseña de los 4 años pasados así que tienes este extra para apoyarte en tu tarea. Nuestra oración que sea de Bendición para ti y el pueblo que administras.

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  • 1. 10344152846705<br />centertopSiendo establecidos como asociación por el Espíritu Santo.00Siendo establecidos como asociación por el Espíritu Santo.Auxiliar de predicación.<br />II Trimestre Unión Misionera Evangélica de Panamá.<br />Abril –Junio 2010<br />¿La muerte de Jesús fin de la oferta del Reino?<br />Algunos hermanos piensan que lo que Jesús ofreció en su ministerio terrenal termino en un fracaso, en su muerte, y el cambio de planes de Dios. Y que es en este momento cuando Dios “crea la iglesia” como un paréntesis como una salida el plan “b”.<br />Observemos algunas declaraciones de Jesús en relación al Reino ofrecido.<br />EL REINO DE DIOS YA ESTÁ ENTRE NOSOTROS. En su primera venida Cristo anunció: “El reino de Dios se ha acercado” (Mt. 4:17). Es decir, el reino se ha aproximado a los hombres. Esta aproximación tuvo lugar juntamente con la primera venida del Mesías. Fue desde este momento que comenzó una nueva etapa para la historia del pueblo de Dios, a la cual llamaremos la etapa del “Reino de Cristo”. En esta nueva etapa se predica el evangelio del Reino (Mt. 4:23;9:35). ¿En qué consiste este evangelio? En que Dios puede reinar sobre los hombres a través de Cristo. Los que nacieron antes de esta etapa son considerados como inferiores a los que nacieron en esta nueva etapa (Lc. 7:28). En esta nueva etapa, Jesucristo sería el nuevo gobernante de Israel, tipificado por David. Sólo él haría eterno aquel reinado duradero que le fue prometido a David. Desde el momento de la venida de Cristo, todo reino empezaría a ser subyugado bajo el poder Divino (Ap. 11:15).<br />Fue acerca de este reino que Jesús empezó a predicar y del cual se preocupó tanto en explicar (Mr. 4:30). El reino de los cielos era la temática de Cristo antes de su muerte (Lc. 9:11) y de después de ella (Hch. 1:3). Muchas personas no entendían el sentido real del Reino de los Cielos y por esto mismo Cristo debía esclarecer el verdadero sentido de este Reino prometido (Mt. 13:11). Incluso, algunos pensaron que el Reino de Dios se establecería de manera definitiva en la primera venida de Cristo (Mr. 11:10).<br />El encargo que recibió Cristo de Dios, fue el de tomar el Reino y establecerlo entre los hombres (Lc. 22:29). Cuando esto se haga realidad, entonces se habrá restablecido el Reino de los Cielos. En tal sentido, Cristo vino para gobernar y establecer su dominio entre los hombres. Pero fue explícito al decir que su reino era muy diferente de los reinos del mundo y de su reino no pertenecía a este mundo. La naturaleza real de su reino era espiritual. Este reino establece su dominio gracias a la presencia del Espíritu Santo. Por lo tanto, para ingresar a este reino se exige de los aspirantes una naturaleza espiritual, porque el reino de los cielos es incompatible con la carne y la sangre (1 Cor. 15:50)<br />Aunque este reino es totalmente real, no es aún visible. El reino se está estableciendo entre nosotros y ya está entre nosotros, pero no lo podemos ver (Lc. 17:21). <br />Este reino es inconmovible (Hb. 12:28). Su realidad es semejante a la realidad del Espíritu Santo. Dondequiera que mora el Espíritu Santo, ya se ha establecido el reino de Dios. Y donde quiera que se ha establecido el reino de los cielos, el reino de Satanás es eliminado (Mt. 12:28). <br />Aquel que pertenece al reino de Jesús ha sido libertado del reino de tinieblas (Col. 1:13). De manera que cuando este reino se establece en el corazón de una persona, se dice que el Reino de los Cielos ha “alcanzado a alguien” Lc. 11:20. <br />Es por esto, que la prédica de Cristo anunciaba: “El reino de Dios se ha acercado” (higgiken=una cosa que se acerca a otra; Mt. 1:15). Sin embargo, el establecimiento del Reino de los Cielos sobre este mundo siempre será parcial hasta la segunda venida de Cristo cuando el Reino de los Cielos se establecerá definitivamente de manera global.<br />Por lo tanto, cuando nos referimos a la Segunda Venida de Cristo, no podemos hablar en términos estrictos, de la LLEGADA del reino de Dios sino de la APARACIÓN del Reino de Dios. Es decir, el Reino de los Cielos que ahora es real y se está estableciendo, se hará evidente algún día para todos los hombres. Su presencia se hará visible. En relación a esto se utilizan palabra griegas como: Epifanía (Lc. 22:18) y erjomai (Mt. 6:10) . Estas palabras griegas nos hacen una referencia a una demostración visible del gobierno universal de Dios. El reino de Dios aparecerá, es decir se hará evidente (Lc. 22:18). El reino no es visible pero puede hacerse visible (Mr. 9:1). En tal aparición se hará evidente tanto la realidad de Jesús como de su reino (2 Tm. 4:1,18) y de sus seguidores quienes brillarán como la luz del sol en tal Reino (Mt. 13:43).<br />Cuando la Biblia habla del “retorno del Reino de los Cielos”, se refiriere al retorno del Reino de los Cielos de manera UNIVERSAL y DEFINITIVA, hecho que ocurrirá solo después de la Segunda Venida de Cristo. Entonces Cristo entregará su reino al Padre y finalmente, el Hijo se sujetará al Padre para que él sea todo en todos. De esta manera se completará la obra de la redención, cuyo propósito es colocar nuevamente TODO el universo bajo el gobierno Divino (1Cor. 15-28). Y los seguidores de Jesús tendrán parte en tal reino, pues ellos reinarán sobre la tierra (Ap. 5:10). Pero antes que esto suceda es necesario que todos los reinos del mundo queden subyugados bajo el dominio de Cristo (Ap. 11:15)<br />Creo que para nosotros es importante, ver que Jesús no quiso fundar una religión sino realizar un proyecto, realizar un proyecto en la tierra y que nosotros tenemos, se supone, la misma obligación de cooperar con Él, pero, ese proyecto históricamente trae una cantidad de problemas. El Reino hay que entenderlo como algo que Dios realiza solo sin depender de las obras del hombre, así como la salvación de cada hombre la realiza también Él a pesar de que el hombre siga pecador. Y el proyecto de la iglesia. La colonia del Reino… la sala de exhibición del reino.<br />EL MENSAJE DE JESÚS EL MESÍAS <br />Para muchos, el mensaje de Jesús, la invitación a entrar a su reino, se perdió el día que fue crucificado y aun aseguran que el mensaje de Jesús fue cambiado por completo en la gran comisión y en el tratado de Hechos.<br />Vestigios del reino durante y después de la resurrección.<br />Los seguidores de Jesús estaban animados y consientes del proyecto “Reino de Dios" .<br />Un discípulo secreto de Jesús en plena crisis reacciona …Mar 15:43 llegó José de Arimatea, miembro ilustre del concilio, quien también esperaba el reino de Dios, y entró osadamente a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.<br />El ladrón colgado al lado reconoce a quien tiene a su lado. Luc 23:42 Y le dijo: —Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino<br />El Señor anticipo a sus discípulos de su venida en Gloria. Mat. 16:27-17:8 La venida seria literal.<br />El Rey será visto en gloria.<br />El reino venidero será acompañado de eventos sobrenaturales.<br />La inmediata presencia de Cristo reemplazará cualquier otra autoridad.<br />El señor de manera clara afirmo que sus discípulos compartirían el reino cuando se manifieste en la tierra Mat. 19:27-28 “os sentaréis en doce tronos”… Luc 22:28-30 “os sentaréis en tronos juzgando…”<br />El Señor preparo cuidadosamente a los discípulos para una larga espera en la manifestación del reino. Luc 19:11-27, Mat. 25:19.<br />En conformidad con la profecía, el Señor se ofrece así mismo oficialmente como Rey. Esta oferta no era una trama ó engaño. <br />Conclusiones:<br />¿Por qué fue rechazado Jesús por Israel como Mesías-rey?<br />A causa de los elevados requisitos establecidos por el Señor para entrar al reino. Mt 5:20;6:2, 5,16<br />Porque el Señor rechazo la idea de establecer un Reino meramente político social. Luc. 12:13-14.<br />A causa de su denuncia de la religión tradicional Luc. 11:37-41.<br />A causa de su condenación de la clase gobernante. Luc 12:42-13:1<br />A causa de su asociación con los pecadores Luc. 15:1-2<br />Porque afirmo ser Dios. Juan 5:16-18.<br /> <br />¿Porque el pueblo que pareció estar con el hasta lo último cambio súbitamente?<br />La volubilidad del pueblo.<br />Juan 2:23-25, 6:26<br />Mar. 15:8, 13<br />Mar. 15:14-15<br />Los lideres habían incitado la oposición Mr. 15:11<br />La multitud se había decepcionado al no obtener lo que buscaban. Juan 6:14-15, 66<br /> <br />LA GRAN COMISIÓN Y LA IGLESIA.<br />Introducción: Cuando el Señor Jesucristo ascendió al cielo, dejo un grupo de hombres y mujeres que tenían la responsabilidad de seguir extendiendo su reino a todo el mundo.<br />Hay una historia ficticia por supuesto, que dice que cuando el Señor JESUCRISTO subió a los cielos los ángeles hicieron una cena en su honor, y que entre lo que se comentaba de su triunfo en la Tierra, le hicieron la siguiente pregunta. ¿Cuándo tenemos que partir para seguir tu tarea?, a la cual Jesús respondió. No, no les toca a ustedes he dejado una colonia de mi reino en la Tierra para que haga ese trabajo. A lo cual los ángeles asombrados preguntaron. ¿Y confías en ellos? A lo que Jesús les contesto- Si, le he dejado poder y autoridad para que ejecuten por mi la tarea. Y ya no preguntaron más los ángeles.<br />El contexto de la gran comisión.<br />Jesús se ha aparecido por cuarenta días a sus discípulos y algunos que no eran sus discípulos.<br />Les ha dado un entrenamiento especial sobre el Reino (Hechos 1: 2 después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido. 3 A éstos también se presentó vivo, después de haber padecido, con muchas pruebas convincentes. Durante cuarenta días se hacía visible a ellos y les hablaba acerca del reino de Dios.<br />28.18–20 Comisionados bajo el llamado del Rey, como el tema de Mateo es Cristo en su condición de Rey, no sorprende que la comisión final de Jesús a sus discípulos refleje la dimensión global de su reinado. Al instruir sobre la vida y los principios del reino («reino» aparece más de 50 veces en Mateo), Jesús insta a sus seguidores a pensar, vivir y orar para que su reino venga a toda la tierra (6.10). En el capítulo 13, sus parábolas ilustran la expansión global del reino (v. 33). Al comenzar sus discípulos a ministrar, Jesús les dijo que predicaran en todas partes: «El reino de Dios se ha acercado». Por último, en vísperas de su ascensión, el Rey dio la Gran Comisión. En este importantísimo mandamiento de ir por todas las naciones ordenaba que con sus enseñanzas y mensaje procuraran llevar las naciones a Su reino (28.18–20). El Señor predijo, en términos proféticos, que el fin vendría únicamente cuando «este evangelio del reino» fuera predicado «en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones» (24.14). «Naciones» (Gr. ethne) significa «comunidades, grupos humanos o etnias»: Hoy existen cerca de 22.000 sobre nuestro planeta.(Mt 24.14/Mc 16.15–18) G.C. <br />Contenido de la gran Comisión.<br />El término destaca cuatro énfasis vitales en la voluntad de Dios:<br />Autoridad absoluta (toda autoridad, v. 18); <br />Autoridad (v. 18b) traduce un sustantivo griego rico en significado y con una variedad de matices: poder, habilidad, facultad, energía, potestad, libertad, dominio y privilegio. Esencialmente, significa libertad, derecho y poder de actuar (comp. 7:29; 9:6; 10:1; 21:23). El que tiene toda autoridad tiene libertad, derecho y poder absolutos para obrar. Esta autoridad fue entregada al Hijo por el Padre. Me ha sido dada traduce un verbo del pretérito indefinido, voz pasiva. Mejor sería traducirlo me fue dada, pues expresa acción puntual y apunta a un momento preciso, probablemente a la resurrección (comp. Fil. 2:9 ss.). No sólo le fue dada a Jesús toda autoridad, sino que la esfera de su autoridad es cósmica: En el cielo (v. 18c) se refiere a la dimensión espiritual celestial, sentado en el trono a la mano derecha del Padre. Sobre la tierra, mejor que en la tierra (v. 18d), se refiere a la libertad, derecho y poder para actuar sobre la tierra para efectuar la extensión de su reino.<br />La autoridad de Jesucristo es una realidad objetiva, aunque no reconocida por la mayor parte de la humanidad. La misión que Jesús encomendó a los discípulos y a la iglesia es la de obrar bajo su autoridad con el fin de llevar el mayor número posible de personas a reconocer y someterse a esa autoridad real, como súbditos de su reino. El alcance de la autoridad de Jesús aumenta a medida que avanza en su ministerio, pero llega a su culminación en la resurrección. <br />Alcance del reino (todas las naciones, v. 19);<br />Haced discípulos es el verbo principal y constituye la idea céntrica en la comisión. Es un verbo del tiempo presente, modo imperativo. Es una orden del Rey a sus súbditos y demanda una acción continua que se proyecta por tiempo indefinido. Para algunos intérpretes, “hacer discípulos” significa “evangelizar”. Si se hiciera una clara distinción entre los tres términos “hacer discípulos, bautizar y enseñar”, parecería que “hacer discípulos” significaría llevar personas a la salvación en Cristo, pues el término siguiente es “bautizar”. Sin embargo, la construcción gramatical en griego no admite tal orden de pasos. Otros entienden que “hacer discípulos” significa desarrollar a los que ya son creyentes, pero tal concepto hace violencia al mandato de hacer discípulos a las naciones, pues el primer paso necesariamente sería el de ganarlos para Cristo.<br />El término “hacer discípulos” incluye la gama total de la voluntad de Dios para con su iglesia y para con las naciones. Incluye evangelizar, pero también incluye el desarrollo del creyente en la semejanza de Cristo y el sometimiento a él como el Señor de su vida. El discípulo es un aprendiz, o un alumno, que aprende de su maestro con el fin de obedecer. Los días de escuela para el creyente nunca terminan, porque las demandas del discipulado son exigentes (comp. 5:1; 11:29; Luc. 14:25–33); requieren un esfuerzo disciplinado durante toda la vida.<br />Naciones traduce el término griego éthne que en su forma plural normalmente se refiere a los gentiles, o paganos. Algunos opinan que los judíos no se incluyen por causa de la demostración de su rebeldía, por haber rechazado al Hijo de Dios y por haberlo crucificado. Otros grupos enseñan que Dios tendrá otro plan de salvación para los judíos, aparte de Jesús. Sin embargo, la mayoría de los comentaristas opina que aunque en este caso el término naciones apunta principalmente a los gentiles, también incluye a los judíos. Durante su ministerio terrenal, Jesús limitó su ministerio mayormente a los judíos. En contraste, después de la resurrección, Jesús abrió el evangelio a todas las naciones.<br />En este pasaje hay tres gerundios del tiempo presente, subordinados al verbo principal haced discípulos, que toman su fuerza de este imperativo. Para poder llevar a cabo el mandato de Jesús, es necesario que los discípulos obedezcan “yendo”, “bautizando” y “enseñando”. Los gerundios frecuentemente se traducen como si fuesen imperativos por causa de su relación con el verbo principal, o por una regla especial en cuanto al uso del gerundio. Los tres gerundios modifican el verbo principal haced discípulos. Otras traducciones del primer gerundio que procuran captar esta construcción gramatical serían: yendo, mientras vais, o mientras estáis yendo, haced discípulos...<br />Bautizándoles... (v. 19c) es la primera referencia al bautismo cristiano en Mateo (ver 3:6). El término “bautizar” es la transliteración de un vocablo griego que significa “sumergir”. El bautismo bíblico no confiere gracia, es decir, no es un sacramento, sino que es un acto simbólico que representa gráficamente la muerte a la vida pasada y el levantamiento para una vida nueva (Rom. 6:4). La preposición griega eis se emplea en la expresión en el nombre de... (v. 19d). Hay dos matices de significado de esta preposición que se aplican en este caso: (1) Expresa dirección hacia alguien, o propósito, y (2) denota “unión” o “comunión con”. Para con el nombre de... es una traducción que captaría mejor el sentido de la expresión.<br />Probablemente Jesús no dio estas palabras como una fórmula para usarse en el acto del bautismo, sino como una afirmación de que la persona bautizada había pasado a la posesión y protección de las tres personas de la Trinidad. Al repetirla, el que realizaba el acto estaba afirmando que lo hacía en obediencia a, o hacia, las personas nombradas y con la autoridad de ellas. Además, estaba testificando de la unión mística entre el candidato y la Trinidad. Para los judíos, el nombre era sagrado y representaba la misma persona a la cual se refería. Por eso, los judíos tenían temor de usar el nombre de Jehovah.<br />Aunque existen fórmulas parecidas en los primeros escritos paulinos (comp. 1 Cor. 12:4–6; 2 Cor. 13:14) En el nombre del Padre... (v. 19d) es la fórmula trinitaria explícita más antigua que se conoce. La fórmula que se usaba en la iglesia primitiva parece ser “en el nombre de Jesucristo”, o sencillamente en el nombre de Jesús (Hech. 2:38; 8:16). Varios autores llaman la atención al hecho de que Jesús no dijo “en los nombres de...”, sino en el nombre de. El uso singular de nombre sería una evidencia más de la importante doctrina de un Dios en tres personas.<br />Amplitud del mensaje (todas las cosas, v. 20);<br />Enseñándoles que guarden... (v. 20) es el tercer gerundio subordinado al imperativo haced discípulos... El triple ministerio de Jesús —enseñar, predicar y sanar (ver 4:23)— daba prioridad a la enseñanza. Sin embargo, no enseñó solamente para compartir datos, conocimientos, doctrinas, sino para que la gente obedeciera la voluntad de Dios, sometiéndose a su autoridad (7:21–29). En igual manera, mandó a sus discípulos a enseñar a fin de que los creyentes guardasen todas las cosas (v. 20) que les había enseñado durante su ministerio terrenal.<br />El Evangelio y la “Gran Comisión” terminan con la gloriosa promesa de la presencia personal y perenne, sin interrupción, del Rey con sus súbditos hasta la consumación de los siglos. Este es el único recurso esencial para el cumplimiento de la “Gran Comisión”. En el comienzo del Evangelio, Mateo relató la visión en la cual el ángel de Jehovah reveló a José que el nombre del hijo de María sería Emanuel, que traducido quiere decir: Dios con nosotros (1:23). El gran temor de los discípulos antes de la crucifixión se debía a la anticipación de la separación definitiva de su maestro (comp. Exo. 33:15; Juan 14:15–23). Ahora, Jesús les asegura que mientras obedecen su mandato misionero, pueden contar con su presencia personal. La promesa de su presencia está condicionada a la obediencia de su mandato. <br />Acompañante personal y perenne (todos los días, v. 20). <br />Todos los días hasta... (v. 20c) es una cláusula que modifica con vosotros, indicando su presencia permanente. Hasta el fin del mundo (v. 20d) traduce una expresión griega que significa literalmente hasta la consumación del siglo, o aiónos. El término griego aión significa “período de tiempo”, o “siglo”, y en este pasaje es singular. El énfasis no está en el “fin”, sino en la consumación de un proceso, o propósito, de Dios. El proceso que Dios está llevando a cabo es la extensión y concreción de su reino entre los hombres. Fin del mundo es una expresión que coincide con la Segunda Venida de Jesús, el Rey. En ese día la tarea de “hacer discípulos” terminará. No habrá ya más necesidad de enseñar al vecino diciendo: Conoce a Jehovah (Jer. 31:34).<br /> El énfasis en la “Gran Comisión” no es antropológico, sino cristológico. Es decir, el énfasis, o preocupación, no es tanto en evangelizar a las naciones como lo es en llevarlas a reconocer y someterse a la autoridad y señorío de Cristo. Por supuesto, la salvación es necesaria para que reconozcan y se sometan a Cristo como Rey de su vida. En cambio, si el propósito es meramente antropológico, o sea, la salvación, se pierde de vista el propósito final de Dios en la humanidad. Solo un enfoque cristológico en la “Gran Comisión” estaría de acuerdo con el tema central del Evangelio de Mateo: “El Rey y su reino”. <br />EL TEXTO: HECHOS 1:8<br />Hechos1:4 Y estando juntos, les mandó que no se fuesen de Jerusalén, sino que esperasen el cumplimiento de la promesa del Padre, " de la cual me oísteis hablar; 5 porque Juan, a la verdad, bautizó en agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo después de no muchos días." 6 Por tanto, los que estaban reunidos le preguntaban diciendo: —Señor, ¿restituirás el reino a Israel en este tiempo? 7 El les respondió: —A vosotros no os toca saber ni los tiempos ni las ocasiones que el Padre dispuso por su propia autoridad. 8 Pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.<br />No deja de sorprender al estudiante del Reino que después de haber pasado 40 días con el maestro hablándoles del Reino, la pregunta final sea “, ¿restituirás el reino a Israel en este tiempo? <br />La respuesta de Jesús cubre todas las inquietudes a la vez.<br />A. 1.3–8 Recepción del poder del Reino, MINISTERIO DEL REINO. Cuando Jesús presentó su enseñanza de pos resurrección, «concerniente al reino de Dios» (v. 3), sus discípulos le preguntaron si vendría ahora —ya siendo la cruz cosa del pasado— el final reino mesiánico. Jesús les respondió: «No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad». Y agregó: «Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo...» Con estas palabras, Jesús destaca tres puntos de suma importancia: <br />1) El Espíritu Santo es la Persona y el Poder a través de quien se recibe ayuda y habilidad para compartir la vida y el poder del Reino de Dios con otros. <br />2) El poder del Espíritu Santo hay que «recibirlo»; no se trata aquí de una experiencia automática. De la misma manera que el Espíritu Santo mora interiormente en cada creyente (Ro 8.9), llenará y sobreabundará (Jn 7.37–39) en todos los que lo reciben con una fe inocente. <br />3) Uno sabe cuándo el Espíritu Santo lo llena. Así lo dijo Jesús, y los discípulos lograron descubrir que así era (Hch 1.5; 2.1–4). (Lc 11.20/Lc 4.14–32) <br />B. Aquí, la Gran Comisión está precedida por su promesa del derramamiento del Espíritu Santo. El dotar de poder para la evangelización a nivel mundial está ligado inseparablemente a esta promesa. Obviamente, se necesita recibir este poder si es que la gente habrá de hacer suyo plenamente el evangelio. Pero, antes que eso, hay otro asunto que espera resolución. El Espíritu Santo ha venido para convencernos de que debemos ir. Necesitamos poder para servir con efectividad, para liberar a quienes estén poseídos de espíritus inmundos. Debemos recibir el primer ungimiento del Espíritu Santo, o sea, poder para actuar, para ir. Entonces, el Señor nos dará:<br /> 1) poder para buscar a los perdidos; <br />2) autoridad para declarar con energía a Jesús como el Hijo de Dios;<br />3) poder para establecer su Iglesia, localmente y a lo largo y ancho del mundo. Son muy claras las fronteras para la expansión de la predicación del evangelio: «... y me seréis testigos en Jerusalén (local), en toda Judea (nacional), en Samaria (transcultural) y hasta «lo último de la tierra» (internacional). El último mandamiento dado por Jesús aquí en la tierra pone de manifiesto el poder y la voluntad de Dios para cumplir con la obra de la evangelización mundial. (Jn 20.21–23/Hch 4.1–12) <br />C. Ahora, en el v. 8, se ve claramente lo que es el reino (la soberanía) de Dios actuando. La declaración en este versículo, ... me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra, se había aceptado comúnmente como el bosquejo de Los Hechos y la indicación del propósito de Lucas. Desde luego esto provee algún plan dentro del cual escribió Lucas, pero en ninguna manera representa su interés principal. Contrario a lo expuesto por varios comentarios, antiguos y recientes, Lucas no demostró cómo el evangelio se extendía de Jerusalén a Roma. Hasta hoy día no conocemos cómo el evangelio alcanzó a Roma, a Damasco, a Chipre, a Cirene, a Efeso, a Troas, a Corinto, a Creta y a innumerables otros lugares. Aparentemente, Lucas no dio estos datos porque su propósito iba en otra dirección.<br />Esto no quiere decir que en Los Hechos no encontramos mucha atención dedicada a la expansión geográfica; obviamente todo lo contrario, los cristianos se presentaban moviéndose constantemente. Se preconiza aquí, sin embargo, que estar demasiado preocupado con este factor es perder un asunto más importante, aquello que aparentemente Lucas quería presentar. Las fronteras más difíciles de cruzar —en aquel entonces como hoy en día— eran las religiosas, nacionales, raciales y de clase social, y no los límites geográficos. Es más fácil hoy día enviar misioneros a Africa que establecer y mantener una fraternidad que cruce las líneas raciales, nacionales y de clase social en la casa de uno. En el libro de Los Hechos es obvio que el cristianismo marchó de Jerusalén, Judea y Samaria, y hasta lo último de la tierra, pero al hacer esto se precipitaba el tema que resultó en la ruptura entre la sinagoga y la iglesia, y en la autoexclusión del mismo pueblo en quien vio la luz el cristianismo.<br />En la carta de Pablo a los efesios él nos comparte sus pensamientos sobre esta soberanía de Dios actuando. Cuando Pablo escribió esta epístola de la prisión, estaba dando testimonio personal a los primeros treinta años de la historia en la iglesia temprana, la que se halla en el libro de Los Hechos:<br /> D. Poder en el Espíritu Santo Hechos 1:8<br />Introducción: Tenemos grandes represas en varios países que han sido construidas con el fin de traer trabajo y riqueza. Pero aunque todo esté listo: los canales y tuberías, las compuertas y túneles, los motores y generadores, si falta el agua para producir la energía y poder, de nada van a servir dichas obras de la ingeniería moderna. Podemos tener todo en la iglesia, pero si no tenemos el Espíritu Santo, no produciremos nada efectivo.<br />I. La certeza de la promesa.<br />1. Pero recibiréis poder...; esto quiere decir, habilidad, potestad. <br />2. Cuando el Espíritu Santo haya venido...; necesitamos el poder de Dios y no el poder del hombre.<br />II. El objeto de la promesa.<br />1. Darnos poder y libertad.<br />2. Darnos osadía y dependencia en él.<br />III. El resultado de la promesa.<br />1. Me seréis testigos...; en todas partes.<br />2. Testigos de los hechos gloriosos de Jesucristo<br />Conclusión:<br />La iglesia nace cuando el Espíritu Santo capacita, y da poder a la iglesia no solo para entender, y ministrarse mutuamente, sino aun para testificar de la verdad del Evangelio del Reino.<br />LA RELACION DE LA IGLESIA CON EL ESPIRITU SANTO<br />INTRODUCCIÓN.<br />El Pentecostés marca el comienzo de la iglesia como cuerpo funcionante, por el derramamiento del Espíritu en ese día. Antes de Su ascensión, el Señor prometió que los discípulos pronto serían bautizados con el Espíritu Santo (Hechos 1:5).Aunque la palabra bautismo no aparece en el relato de Pentecostés en el capítulo 2, está bastante claro en 11:15–16 que el bautismo ocurrió por primera vez ese día. Puesto que, según Pablo (1 Corintios 12:13), el bautismo del Espíritu coloca a las personas en el cuerpo de Cristo, y ya que el cuerpo de Cristo es la iglesia (Efesios 1:22–23), la iglesia, el cuerpo, comenzó cuando aquellos primeros individuos fueron bautizados en Pentecostés. Varias otras cosas ocurrieron el día de Pentecostés. Los discípulos fueron llenos del Espíritu Santo (Hechos 2:4). Tres mil fueron bautizados con agua (v. 41). La iglesia visible comenzó ese día (vv. 42–47).<br />Además de bautizar en el cuerpo a aquellos que creen, el Espíritu también habita en los cristianos individuales (1 Corintios 6:19), en iglesias locales (3:16), y en el cuerpo de Cristo (Efesios 2:22). El Espíritu fortalece, guía, consuela, y da dones a la iglesia (Hechos 1:8; 9:31; 1 Corintios 12:3). En un sentido muy real, el Espíritu es la vida energizante y el poder de la iglesia.<br />DISTRIBUIDOS POR EL CRISTO RESUCITADO Y ASCENDIDO (EFESIOS 4:11)<br />El hecho de que la Cabeza del cuerpo le da dones a Su cuerpo eleva el uso de los dones a un nivel alto y santo. Estos son Sus dones, que nos son confiados porque El necesita que nosotros los usemos para edificar Su cuerpo. ¡Qué dignidad le da esto aun a lo que parece ser la obra de más humilde!<br />B. SON DISTRIBUIDOS POR EL ESPÍRITU SANTO DE ACUERDO A SU VOLUNTAD (1 CORINTIOS 12:11, 18)<br />¿Por qué le da El un don específico a un creyente? Porque El es quien mejor sabe lo que el cuerpo necesita y lo que le conviene a cada creyente para servicio. Si así lo creyéramos, esto impediría que nos quejáramos de no ser como otra persona, y debiera motivarnos a usar al máximo lo que Dios nos ha dado.<br />¿Cuándo nos da el Espíritu Santo Sus dones? Es muy probable que en la conversión. Si son dones del Espíritu, y no tenemos el Espíritu hasta la conversión, entonces es de suponer que Sus dones se den en ese tiempo. Puede que no descubramos todos los dones que nos fueron dados al momento de la salvación, pero yo me inclino a pensar que los tenemos todos en ese tiempo. A medida que crecemos, otros dones pueden salir a la luz para ser usados en diferentes tiempos de nuestra vida, pero es lo más probable que los poseamos todos desde la conversión. Quizás no podamos decir qué combinación particular de dones tenemos hasta que miremos retrospectivamente a nuestras vidas y veamos cuáles Dios ha usado en todos nuestros días.<br />C. SON DISTRIBUIDOS A TODOS LOS CREYENTES<br />Ningún creyente está sin a lo menos un don espiritual. Pedro afirma claramente que todos tienen por lo menos uno (1 Pedro 4:10). Cada creyente es soltero o casado, y ambos estados son llamados dones espirituales (1 Corintios 7:7). Posiblemente muchos creyentes también tienen los dones de ayudas o de servir. Pero ningún creyente tiene todos los dones. Si así fuese, entonces la metáfora en 12:12–27 no tuviera sentido. Si algún creyente poseyera todos los dones, entonces no necesitaría de otros creyentes. El sería la mano, el pie, el ojo y el oído —el cuerpo entero, lo cual es imposible—. Los creyentes necesitan de otros creyentes simplemente porque ninguno posee todos los dones.<br />D. SON DISTRIBUIDOS AL CUERPO DE CRISTO COMO UN TODO <br />Con esto quiero enfatizar que una congregación no debe esperar que todos los dones estén representados en ella. Su estado de crecimiento y madurez puede que no lo requiera. Dios conoce lo que cada grupo necesita, y se ocupará de suplir adecuadamente. También digo que no toda generación ha de esperar necesariamente tener todos los dones. Un don dado una vez es un don dado al cuerpo entero de Cristo. Dios concedió los dones fundamentales de apóstoles y profetas al principio (Efesios 2:20). Después que el fundamento fue puesto por aquellos que emplearon esos dones, otros dones fueron necesarios. Pero en el siglo veinte todavía nos estamos beneficiando de esos dones fundamentales y edificándonos sobre los mismos. Fueron dados en el primer siglo al cuerpo entero a través de todos los siglos. Ninguna generación ha sido menoscabada. El Espíritu le da a la iglesia como El desea, y conoce exactamente lo que cada creyente, cada congregación, y cada generación necesita. <br />Conclusiones:<br />Es probable que el ministerio particular al cual nos llame Cristo este determinado por nuestros dones. Es decir, el factor principal al decidir la actividad para toda la vida probablemente sea la clase de persona que seamos por efecto de la creaci6n y la redención efectuadas por Dios. Dios no es un creador que obra al acaso; no nos ha dado los dones naturales con el fin de que los desperdiciemos. Tampoco es un redentor que obra al acaso, que nos ha dado dones espirituales para malgastarlos. En lugar de esto, Dios quiere que discernamos cuales son los dones que nos ha dado, que los cultivemos y los ejerzamos. Por cierto que no quiere que nos sintamos frustrados (porque nuestros dones no tienen utilidad), sino mas bien realizados (porque nuestros dones son empleados útilmente).<br />Cuando Dios dejo a la iglesia como una colonia del Reino de Dios. No solo la capacito sobrenaturalmente, sino que la armo para extender y defender la colonia. Los dones espirituales es la capacidad sobrenatural para hacer las tareas del Reino. La iglesia no tiene su poder ni su sostén de las fuerzas humanas habilidades y recursos humanos. (lo que hoy en día es muy común) Dios sabe que el hombre no puede administrar su iglesia con sus habilidades, y hacerla crecer.<br />Jesús establece el patrón s seguir, y el mismo no solo deja “encargados” sino que nos indica como debemos hacer que los demás pongan sus dones a disposición del Reino.<br />